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Hormona hcg: ¿Qué es y cuál es su función en el embarazo?
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Hormona hcg: ¿Qué es y cuál es su función en el embarazo?

La hormona gonadotropina coriónica humana (u hormona hCG por sus siglas en inglés) es una hormona que se produce exclusivamente durante el embarazo. ¿Qué es la hormona hcg? La hormona hCG es una glucoproteína que es liberada por el embrión cuando este se implanta en el útero materno. De este modo, la hCG también es conocida como “hormona del embarazo” y sirve para confirmar que la fecundación ha tenido lugar y se da inicio al embarazo. La hormona hCG está formada por dos subunidades o fracciones: Alfa-hCG . Se trata de una parte común a otras hormonas como la TSH (hormona estimulante de la tiroides), la FSH (hormona folículo estimulante) o la LH (hormona luteinizante). Beta-hCG . Es exclusiva de la hormona hCG y es la que se utiliza en los test de embarazo. A la hormona hCG se le atribuyen algunos síntomas característicos del embarazo , como las náuseas y los vómitos. Durante el primer trimestre de la gestación tiene lugar el mayor aumento de la hormona, por lo que es en ese periodo cuando suelen aparecer más los síntomas. La hCG también se relaciona con otros síntomas como el cansancio y la sensación de sueño, la irritabilidad, los problemas gastrointestinales y los cambios de humor. Utilidad clínica de la determinación de hCG La determinación de la hCG en la orina y la sangre es de gran utilidad clínica en el diagnóstico del embarazo normal, pero también de sus patologías, como el embarazo ectópico, embarazo anembrionado y la muerte del embrión. También puede ser útil en la detección de trisomías, determinadas patologías gestacionales, tumores ováricos, en la inducción médica de la ovulación y el control de la fertilidad, entre otras situaciones. ¿Cuántos mUI/ml debo tener para estar embarazada? La hormona hCG está presente en el organismo de la mujer durante toda la gestación, si bien sus valores varían conforme evoluciona el embarazo. Durante el primer trimestre del embarazo la hCG aumenta hasta llegar a un pico de concentración máxima en la semana 12-14 de gestación. La hormona coriónica humana en el embarazo normal incrementa sus valores en las primeras semanas de una manera casi constante, duplicando su valor cada 48 horas. Sus concentraciones en orina y sangre se correlacionan muy bien con la cantidad de tejido que envuelve y protege al embrión (el trofoblasto). De este modo, los niveles de hCG permiten el seguimiento del embarazo en sus primeras fases. En los embarazos ectópicos o extrauterinos, en los que existe poco tejido trofoblástico, los niveles en sangre y orina de la hormona serán más bajos. Por el contrario, las elevadas concentraciones de hCG por encima de los valores normales pueden hacer sospechar de la presencia de un embarazo múltiple. La combinación de ultrasonografía transvaginal, junto con la determinación cuantitativa de hCG puede ayudar a establecer, de forma temprana, diagnósticos sobre las gestaciones ectópicas. Los intervalos orientativos de referencia para la hormona hCG en sangre en función de las semanas de embarazo se pueden cifrar en: 3 semanas de embarazo: de 5 a 50 mUI/ml. 4 semanas: entre 5 y 130 mUI/ml. 5 semanas: entre 75 y 7.000 mUI/ml. 6 semanas: entre 1.080 y 56.500 mUI/ml. Entre 7 y 8 semanas: entre 7.650 y 229.000 mUI/ml. Entre 9 y 12 semanas: entre 25.700 y 288.000 mUI/ml. Entre 13 y 16 semanas: entre 13.300 y 254.000 mUI/ml. Entre 17 y 24 semanas: entre 4.060 y 165.400 mUI/ml. Entre 25 y 40 semanas: entre 3.640 y 117.000 mUI/ml. En cualquier caso, las concentraciones de hCG en suero y orina varían sustancialmente durante el embarazo y entre diferentes mujeres. ¿Cómo se detecta la hormona gonadotropina coriónica? Las pruebas de embarazo (o prueba hCG) están basadas en la detección de la fracción beta de la hCG. Estas pueden ser realizadas en orina o en sangre. Pueden distinguirse dos tipos de pruebas: Test de embarazo cuantitativos . Señalan los niveles exactos de la hormona en la sangre materna. Estas pruebas permiten establecer unos valores de referencia según las semanas de gestación. Test de embarazo cualitativos . Indican la presencia o ausencia de la hormona en sangre o en orina y, por tanto, la existencia o no de embarazo. Cuando se desea saber la existencia o no del embarazo, lo ideal es esperar para realizar el test de embarazo hasta el primer retraso de la menstruación o 15 días después de haberse producido la relación sexual. Para hacer la prueba de embarazo con resultados fiables en el transcurso de un tratamiento de reproducción asistida, se recomienda esperar unos 10-15 días desde la transferencia embrionaria o la inseminación artificial. ¿Cómo produce la hormona gonadotropina coriónica? La hormona gonadotropina coriónica humana (hCG) es una proteína sintetizada principalmente por los tejidos embrionarios. Su secreción se relaciona con la cantidad de tejido trofoblástico que envuelve el embrión desde la semana 4 a la 20 de embarazo. A partir de la semana 20 los niveles se relacionan con el peso del feto.
Absceso mamario: ¿Qué es y cómo tratarlo?
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Absceso mamario: ¿Qué es y cómo tratarlo?

Los efectos beneficiosos de la lactancia materna en la salud de la madre y el bebé son ampliamente conocidos, recomendándose de manera exclusiva durante los seis primeros meses de vida y su continuación durante los siguientes meses de vida del bebé. Sin embargo, muchas mujeres dejan de amamantar debido a la mastitis y los problemas derivados de la aparición de abscesos mamarios. ¿Qué es el absceso mamario? Cuando se produce una mastitis o inflamación del tejido mamario, esta puede estar asociada a un proceso infeccioso que suele coincidir con el periodo de lactancia. En estas circunstancias también puede tener lugar la aparición de un absceso en el pecho o absceso mamario , consistente en una acumulación de líquido infectado o pus en el tejido mamario. En la mayoría de las ocasiones, este se origina por una mastitis que no ha sido tratada a tiempo o no de manera adecuada. El absceso mamario suele ser una acumulación localizada. Las principales bacterias causantes de los abscesos suelen ser de tipo anaerobio que necesitan un medio sin oxígeno para sobrevivir. Por otro lado, un absceso de mama sin lactancia es aquel que tienen lugar cuando la mujer que lo padece no está amamantando o en periodo de embarazo. Habitualmente los abscesos se tratan con antibióticos, incisión y drenaje o aspiración del líquido por medio de una aguja guiada por ecografía. Los abscesos mamarios son un importante problema para la salud de la mujer, con tendencia a ser recurrentes. Un factor de riesgo importante para la recurrencia es que la mujer sea fumadora. Además, pueden dejar secuelas permanentes, como deformidades en la mama o la disminución de la capacidad de producir leche.     ¿Por qué se produce el absceso mamario? La mayor parte de los abscesos mamarios suelen ser consecuencia de una complicación cuando se produce una mastitis o inflamación de la mama. Esta tiene lugar generalmente por una infección bacteriana que afecta al seno. La mastitis no es exclusiva de las mujeres lactantes, pero suele relacionarse con el periodo en el que la madre amamanta a su hijo.   Infecciones bacterianas La mayoría de los abscesos mamarios tienen su causa en una infección de origen bacteriano. Las bacterias causantes de la infección pueden acceder al interior de la mama a través de pequeñas roturas o grietas que se producen en el pezón producidas debido a la fricción de la lactancia. También pueden proliferar en los conductos mamarios cuando la leche se acumula y se queda estancada por la obstaculización de un conducto. Ocasionalmente, la infección puede producirse por vía hematógena. La proliferación bacteriana que se produce es respondida por el sistema inmunitario, creándose un pequeño acúmulo de bacterias y leucocitos muertos (pus). De este modo, el objetivo es contener la infección y reducirla a una localización, intentando evitar de esta forma la diseminación a otros lugares del organismo. El microorganismo más frecuentemente implicado en el absceso mamario es el Staphylococcus aureus , seguido por Staphylococcus epidermidis . Factores de riesgo La aparición de abscesos mamarios suele darse con mayor frecuencia en determinadas circunstancias: En mujeres durante su primer embarazo. Edad de la madre superior a los 30 años. Gestaciones largas. Obesidad o diabetes de la madre. Mujeres que trabajan fuera del hogar. Mujeres fumadoras. Si existen antecedentes de mastitis. Cómo detectar el absceso mamario El absceso mamario resulta muy perjudicial durante la lactancia, aunque a veces es difícil de detectar. La incidencia del absceso mamario como complicación de una mastitis se estima entre el 3 y el 11%. Este debe sospecharse en caso de progresión de una mastitis o infección mamaria y persistencia de una zona bien definida con los siguientes síntomas, a pesar de que ya pueda existir un tratamiento en curso: Enrojecimiento Dolor fluctuante. Fiebre Ganglios linfáticos aumentados. El signo más característico del absceso es la aparición de una induración que resulta fluctuante al tacto. Pero no siempre está presente, sobre todo en abscesos localizados en regiones profundas no accesibles a la exploración física mediante palpación. De este modo, la detección de los abscesos mamarios también puede estar condicionada a su localización. Esta puede ser: Superficial . La zona afectada coincidente con la de máximo enrojecimiento. Profunda . La localización interna determina la aparición tardía de los síntomas inflamatorios, con un mayor retraso en el diagnóstico, lo que puede provocar un mayor tamaño del absceso y una mayor destrucción de tejidos mamarios. Diagnóstico del absceso mamario El diagnóstico está basado en los síntomas y signos. Si es necesario se pueden utilizar pruebas complementarias como la ecografía y la punción con aspiración por medio de aguja fina. La ecografía puede servir para diferenciar la mastitis difusa y el absceso mamario localizado. Finalmente, el cultivo de la leche materna es esencial para el correcto diagnóstico microbiológico y el establecimiento del tratamiento más adecuado.     ¿Qué hacer si tenemos un absceso mamario? Ante la presencia de síntomas de mastitis o absceso mamario es fundamental acudir al ginecólogo. Si se confirma la presencia de un absceso, el tratamiento se basará en el drenaje y la administración de antibióticos. La selección de los medicamentos antibióticos específicos para los abscesos mamarios debe estar dirigida a las bacterias que con más frecuencia producen estas infecciones y en función de los resultados del cultivo de la leche materna. Ayudará a establecer un tratamiento antibiótico efectivo la realización de un antibiograma para establecer las resistencias específicas de los microorganismos desarrolladas frente a los diferentes fármacos.   Medidas preventivas Para la prevención de la aparición de abscesos es preciso asegurar un adecuado vaciamiento del pecho para evitar el estancamiento de la leche en los conductos mamarios y tratar de forma precoz el llenado excesivo de las mamas (ingurgitación mamaria), así como las grietas en los pezones y el bloqueo de los conductos mamarios. Algunos consejos que pueden ser útiles incluyen: Ofrecer el pecho a demanda sin límites en la duración de la toma. Extracción de la leche restante tras la toma si el vaciado no ha sido completo. Evitar la compresión de la mama (por ejemplo, con el uso de ropa ajustada). Procurar un descanso materno adecuado. Medidas de higiene de manos de la mujer y las personas que puedan contactar con la mama. Tratamiento precoz de las grietas infectadas en la mama con antibióticos de uso tópico. La mejor prevención para la aparición de grietas en la mama es una correcta técnica de lactancia. Por tanto, es muy importante el asesoramiento y el acompañamiento por personal especializado en esta etapa. También es importante una adecuada educación materna en el ámbito de la lactancia, incluyendo aspectos como: Correcta extracción de la leche. Exploración de la mama con identificación de ingurgitación, estasis e inflamación mamaria. Ante cualquier duda sobre la presencia de infección o absceso mamario es preciso consultar con el especialista en Ginecología y Obstetricia.
Cómo subir las defensas de tu cuerpo
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Cómo subir las defensas de tu cuerpo

¿Quieres saber cómo subir las defensas de tu organismo? Te mostramos qué alimentos, hábitos y estilos de vida ayudan a tener un sistema inmune fortalecido. El sistema inmunológico es el responsable de defender a nuestro organismo frente a agentes patógenos. Está compuesto por una red de órganos, tejidos y células. Las células NK, los linfocitos T y B, los neutrófilos y macrófagos son algunas de las células inmunitarias. Nuestro organismo cuenta con mecanismos de inmunidad innata (barreras que no permiten la entrada de agentes nocivos al cuerpo) y adquirida (se desarrolla cuando el cuerpo está expuesto a varios antígenos y construye una defensa específica para diferentes patógenos o moléculas). La expresión “tener las defensas bajas” hace referencia a un estado debilitado del sistema inmunológico. Ante esta situación, aumenta la vulnerabilidad del cuerpo frente a infecciones. Alimentos que suben las defensas Los nutrientes de la dieta juegan un rol esencial en el mantenimiento óptimo de la respuesta inmune. Un estado de nutrición deficiente compromete los mecanismos de defensa del organismo. Para aumentar las defensas es recomendable asegurar la ingesta de: Verduras . Especialmente aquellas de hoja verde y verduras de la familia de las crucíferas (brócoli, coliflor, col rizada o kale, coles de Bruselas, etc.). Fruta fresca . En especial cítricos, por su contenido en vitamina C, la cual, además, tiene propiedades antioxidantes. Proteína. Mejor que sea magra y de calidad para preservar la masa muscular. Por ejemplo, pollo, pavo, conejo y pescado. En cambio, es importante reducir el consumo de carnes rojas y procesadas. La pérdida de masa muscular se ha asociado a mayor susceptibilidad de padecer diferentes enfermedades. Probióticos. Los microorganismos vivos tales como bacterias o levaduras, que proporcionan beneficios para la salud. Se encuentran en alimentos fermentados como el yogur, kéfir, kimchi, etc. Su consumo contribuye a una mejora de la microbiota intestinal. Alimentos ricos en fibra como vegetales, hortalizas, frutas, legumbres, frutos secos y semillas. Alimentos ricos en betacarotenos . Por ejemplo, calabaza, zanahoria, boniato, mango, etc. Los betacarotenos son precursores de la vitamina A, la cual está implicada en la modulación de la respuesta inmune. Frutos secos (como las nueces de Brasil y pipas de calabaza). Con 2 o 3 nueces de Brasil podemos conseguir cubrir los requerimientos de selenio diarios, metal implicado en diversos encimas de acción inmunitaria. Cómo reforzar el sistema inmune rápidamente Se puede fortalecer el sistema inmune y mejorar las defensas con una dieta equilibrada . Cobran importancia micronutrientes como las vitaminas A, C y D, algunas vitaminas del grupo B, el zinc y el selenio. Más allá de la alimentación, no debemos descuidar unos hábitos de estilo de vida saludables, los cuales también juegan un papel importante. Hábitos para subir las defensas Evitar el estrés con el fin de evitar una elevación permanente de cortisol. Mantener un peso saludable . Una ingesta deficiente o excesiva puede comportar consecuencias negativas para el sistema inmune. Realizar actividad física moderada de forma habitual. Practicar ejercicio ayuda mantener un sistema inmunitario más eficiente, además de eliminar bacterias de las vías respiratorias, así como a regular el estrés. Tener un sueño de calidad. El sueño y el sistema inmunitario están vinculados de forma bidireccional. La falta de sueño se ha asociado a la debilitación de la respuesta inmunitaria y a la reducción de la producción de anticuerpos. Evitar el tabaco y el alcohol. Su consumo debilita el sistema inmune y aumenta el riesgo de padecer múltiples enfermedades. No automedicarse. Limitar la toma de medicamentos a la prescripción médica. Abusar de algunos fármacos como los antibióticos , puede alterar nuestra respuesta inmune. Distribuir la ingesta en 2 o 3 comidas diarias, evitando picotear entre horas. Cen?irse a las comidas principales es una costumbre saludable. Limitar las horas de ingesta asegurando un ayuno de 12 a 16h. El ayuno promueve la regeneración celular (autofagia) y reduce indicadores de inflamación. La autofagia comporta múltiples beneficios para nuestra salud, entre ellos, el de combatir patógenos invasores. Evitar comer por la noche. Hábitos como cenar tarde, las recenas, despertarse por la noche y comer de madrugada, suelen desestabilizar nuestros ritmos circadianos . Exponerse al sol de 5 a 15 minutos diarios para conseguir unos niveles adecuados de vitamina D . El déficit de vitamina D está asociado con un mayor riesgo de varias enfermedades, ya que esta vitamina está implicada en el correcto desarrollo de los limfocitos T. Cómo saber si tengo las defensas bajas Existen algunos signos y síntomas que pueden estar relacionadas con el hecho de tener las defensas bajas: Sensación frecuente de cansancio y fatiga. Caída del cabello repentina o abundante. Tener infecciones de forma recurrente (herpes, otitis, infección urinaria, etc.). Cicatrización lenta de los tejidos. En las analíticas de sangre aparecen los valores de concentración de varios elementos celulares en sangre, el hemograma . Nos da información acerca de los valores de varias células del sistema inmunológico responsables de defender al organismo de elementos patógenos. Los niveles de linfocitos, neutrófilos, monocitos y eosinófilos, entre otros, pueden revelarnos el estado de nuestras defensas. En situaciones de defensas bajas se podrán establecer diferentes estrategias de inmunoterapia .
Adenoma Hepático y sus Características
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Adenoma Hepático y sus Características

En el hígado pueden producirse una gran variedad de tumores, algunos de ellos benignos. Uno de estos últimos es el adenoma hepático. ¿Qué es el adenoma hepático? El adenoma hepático o adenoma hepatocelular (AHC) es un tumor hepático benigno y poco frecuente. Se manifiesta como un nódulo hepático que suele identificarse  inicialmente en una ecografía abdominal, como hallazgo incidental. Se trata de proliferaciones benignas de las células del hígado, los hepatocitos. Los datos de incidencia y prevalencia del adenoma hepático no están bien establecidos, si bien existe una prevalencia descrita de entre el 0,001 y el 0,004% y se diagnostica más comúnmente en mujeres de 35-40an?os (la proporción de mujeres respecto a los varones es de 10:1). Causas y factores de riesgo Varios estudios han respaldado el posible papel de las hormonas sexuales en la aparición del adenoma hepatocelular. Se ha supuesto que, en las mujeres que toman anticonceptivos orales a largo plazo se produce un aumento de 30-40 veces en la incidencia de AHC.  Se estima que el riesgo de desarrollo de este tipo de tumor aumenta 25 veces tras 10 años de tratamiento. Cerca del 4% de los casos tiene lugar en varones. La incidencia del AHC ha aumentado por el aumento del uso de sustancias anabolizantes en relación con el deporte o tras el empleo de esteroides androgénicos anabolizantes en los culturistas. El reciente aumento de la prevalencia del AHC también se asocia de manera apreciable con la elevación de la prevalencia de la obesidad y del síndrome metabólico. Existen asociaciones menos frecuentes como la enfermedad de almacenamiento de glucógeno de tipo I, III y IV, con un riesgo aumentado de adenomas inflamatorios (AHC-I), también el Adenoma hepatocelular familiar asociado a la diabetes de inicio en la madurez de tipo 3 (MODY3), la sobrecarga de hierro relacionada con la beta-talasemia y la hemocromatosis. El alcoholismo y el tabaquismo también se han asociado a la aparición de adenoma hepático en varones. Características y evolución de los adenomas hepáticos. Los adenomas hepáticos suelen ser lesiones solitarias, a veces pedunculadas o exofíticas, y de tamaño diverso. El tamaño oscila entre unos milímetros y 30 cm. Histológicamente, el adenoma hepático consiste en una proliferación de células hepáticas benignas dispuestas con un patrón trabecular con vasos sanguíneos finos por todo el tumor. Contienen varios subgrupos moleculares que están asociados a características morfolo?gicas específicas y riesgos significativos de complicaciones, como lo son: La rotura del adenoma. La producción de hemorragias. La posterior malignización del adenoma. En casi todos los casos de ruptura espontánea o de hemorragia, la lesión tiene más de 5 cm, aunque los adenomas exofi?ticos (incluso los de menor tamaño) se asocian a un riesgo superior. La transformación maligna es relativamente infrecuente (menos del 1%), pero es más común en los adenomas hepáticos con mutaciones activadoras de la ß-catenina, mientras que los adenomas con mutación de HNF-1a rara vez sufren una transformación maligna. Desde un punto de vista práctico, el curso clínico de los adenomas hepáticos diagnosticados en las mujeres es con frecuencia ma?s benigno, mientras que los diagnosticados en los varones tienen una incidencia significativamente superior de transformación maligna. Clasificación molecular de los adenomas hepatocelulares Mediante el análisis genómico, hasta el momento se han identificado claramente tres subtipos moleculares principales de AHC, y hay una cuarta clase no caracterizada en la actualidad. Adenomas hepáticos inactivados para HNF-1 a (AHC-H), que constituyen un 30-40% de los casos. Los AHC-H se definen por la inactivación del HNF-1a, un factor de transcripción que interviene en el control de la diferenciacio?n y el metabolismo de los hepatocitos. Adenomas inflamatorios (AHC-I), que suponen un 40-55% de los casos. Los AHC-I constituyen un subgrupo heterogéneo por lo que respecta a la diversidad de mutaciones génicas, aunque todas las mutaciones descritas dan lugar a la activación de la vi?a de JAK/STAT. AHC con activacio?n de ß -catenina (AHC- b ), que constituyen un 10-20% de los casos. Los AHC-b se definen por la activación de la ß-catenina en el interior de los tumores. AHC no clasificados, que suponen un 5-10% de los AHC. Un pequeño subgrupo no muestra características morfológicas específicas ni tiene ninguna de las mutaciones génicas descritas. Aunque a partir de 5cm aumenta el riesgo de complicaciones (tanto de sangrado como de aparición de un carcinoma hepatocelular), la determinación del subtipo molecular del adenoma muestra una intensa asociación con el riesgo de transformación maligna a cáncer hepático. De entre los diferentes subgrupos, los AHC-b son los que muestran el mayor riesgo de transformación maligna, incluidos los que tienen un fenotipo doble de ß-catenina e inflamatorio. Clásicamente se eliminaban quirúrgicamente casi todos los que habían sido diagnosticados. Sin embargo, los adenomas inferiores de 5cm y que no expresan ciertos marcadores (ß-catenina) solo se complican excepcionalmente, por lo que en la actualidad se mantiene un tratamiento conservador en algunos casos. Síntomas del adenoma hepático Uno de los principales síntomas del adenoma hepático es el dolor en la parte superior derecha del abdomen donde está situado el hígado. El dolor aparece en tumores muy grandes o cuando hay complicaciones como roturas y hemorragias, por lo que el diagnóstico se produce casualmente con la realización de una ecografía u otra prueba de imagen debido a otra causa.     Diagnóstico del adenoma hepático El diagnóstico radiológico del adenoma hepático no es sencillo. En cualquier caso, los métodos diagnósticos más empleados incluyen: La ecografía abdominal. Es útil tanto para diagnóstico como seguimiento. La eco-doppler y la ecografía con contraste. El TAC multifase. La RM con contrastes hepatoespecíficos. Es superior a todas las demás modalidades de diagnóstico por imagen y brinda la oportunidad de determinar el subtipo de AHC hasta en el 90% de los casos. Tratamiento y Seguimiento La estrategia terapéutica ha cambiado en los últimos años. Clásicamente, casi todos los adenomas eran extirpados o resecados por las posibles complicaciones. Sin embargo, actualmente se acepta una estrategia más conservadora. Ante un presunto adenoma hepatocelular, se recomienda repetir la evaluación con RM con contraste al cabo de 6 meses. Los tratamientos habituales incluyen: En un adenoma hepático con un tamaño persistentemente superior a 5 cm, o con un aumento del tamaño superior al 20% del diámetro, el tratamiento de primera línea recomendado es extirpar la totalidad del tumor y eliminar todo riesgo de transformación maligna. Las modalidades de tratamiento no quirúrgicas, como la embolizacio?n de las lesiones de mayor tamaño o la ablacio?n de las más pequeñas, pueden utilizarse como alternativa a la resección. Se recomienda una resección o un tratamiento curativo para todos los adenomas hepáticos diagnosticados en los varones, dada la incidencia significativamente superior de transformación maligna que se da en ellos. Se recomienda una intervención curativa en el caso de los adenomas hepáticos con mutación de ß -catenina activada, sea cual sea su tamaño cuando se ha determinado la histología por biopsia. En las mujeres, los adenomas hepáticos de menos de 5cm en el examen inicial rara vez sufren una ruptura y la transformación maligna es menos frecuente. Se recomienda un cambio de estilo de vida, dejar de tomar anticonceptivos orales y un control del peso corporal. Las lesiones de menos de 5 cm deben ser evaluadas de nuevo al cabo de 1 an?o, y luego deben realizarse nuevas exploraciones de imagen a intervalos anuales. Un adenoma hepatocelular con un sangrado que comporte inestabilidad hemodinámica debe ser objeto de embolizacio?n. Además, la presencia de una lesión viable residual en un examen de imagen de seguimiento constituye una indicación para la resección.
Escara o úlcera por presión: ¿Qué es?
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Escara o úlcera por presión: ¿Qué es?

La escara o úlcera por presión es una lesión de la piel causada por la presión en las partes de apoyo que ejerce el propio cuerpo. ¿Qué es una escara? Una escara o úlcera por presión es una lesión de la piel y los tejidos subyacentes con pérdida de sustancia cutánea producida por una presión prolongada o fricción. Se trata de un problema grave y frecuente en personas de edad avanzada. Representa una de las principales complicaciones de las situaciones de inmovilidad, en las que tienen lugar el aplastamiento de los tejidos por una prominencia ósea que ejerce presión durante un período prolongado sobre la superficie externa. Las presiones elevadas ejercidas sobre un área concreta durante un tiempo prolongado desencadenan un proceso isquémico que puede originar la muerte celular y la necrosis si no se interviene a tiempo. En la formación de la úlcera parece tener más relevancia la continuidad en la presión que su intensidad. Esto es debido a que la piel está diseñada para soportar presiones elevadas, pero sólo durante cortos períodos de tiempo. Cuál es la causa de una úlcera por presión Los principales factores que contribuyen al desarrollo de las escaras de la piel son: La presión . Es la fuerza que se ejerce en dirección perpendicular a la piel por la gravedad sobre el propio cuerpo. Esta provoca el aplastamiento de los tejidos que impide el flujo sanguíneo. La consiguiente hipoxia en los tejidos dará lugar a la necrosis. Es el factor de riesgo más importante. La fricción . En este caso, la fuerza actúa paralelamente a la piel, produciendo roces por movimiento o arrastre. La humedad es un factor que aumenta la fricción, además de macerar la piel. El pinzamiento vascular . Combina los efectos de presión y fricción que se pueden dar en algunas posturas. Grados de úlceras por presión Cuando aparece una úlcera por presión es necesario realizar una valoración integral e identificar su localización y el alcance de las lesiones. Los trocánteres de las caderas, el sacro, glúteos y talones son las zonas donde aparecen con mayor frecuencia. De igual modo, es necesario valorar el grado de las úlceras por presión identificadas: Grado 1 . Se produce eritema cutáneo que no palidece. Grado 2 . La úlcera es superficial y presenta aspecto de abrasión, ampolla o cráter superficial. Incluye pérdida de piel de espesor parcial que involucra la epidermis, dermis o ambas. Grado 3 . Se produce pérdida total del grosor de la piel que implica lesión o necrosis del tejido subcutáneo, que puede extenderse hacia abajo. Grado 4. Se produce pérdida total del grosor de la piel con destrucción extensa, necrosis del tejido o lesión en músculo, hueso o estructura de sostén. En este estadio pueden presentarse lesiones con caverna, tunelizaciones o trayectos sinuosos. Síntomas de las escaras Los síntomas y signos que acompañan a las úlceras por presión incluyen: Cambios en el color o en la textura de la piel. Inflamación. Supuración. Aumento de la temperatura al tacto de una zona de la piel. Como se ha visto en los diferentes grados, las úlceras de presión pasan por distintas fases de evolución y gravedad que se diferencian por su profundidad, severidad y afectación de tejidos. El grado de daño de la piel y los tejidos oscila desde cambios en el color hasta una lesión profunda que puede afectar a músculos y estructuras óseas. Escaras en personas mayores Cualquier persona que debe permanecer largo tiempo en cama o inmovilizada puede padecer úlceras por presión. Sin embargo, suele ser un problema muy habitual en las personas mayores, debido a que presentan una mayor proporción de movilidad reducida y de situaciones de salud que requieren largos períodos de reposo. De este modo, las escaras o úlceras por presión se producen por el contacto continuo de la piel con una superficie. Esta clase de contacto debe de ser continuo y durante un periodo largo de tiempo. Por lo tanto, el paciente tipo que pasa en cama un periodo largo de tiempo y que presenta una movilidad reducida suele ser una persona de edad avanzada. Cuidados de la piel en pacientes con escaras La curación de las úlceras y los cuidados que requieren dependerán de la causa, las características y la localización de las mismas. Sin embargo, se pueden establecer algunas recomendaciones sobre los cuidados que requieren las úlceras por presión: Independientemente de la causa, una úlcera debe mantenerse limpia y sin infección. Existen múltiples apósitos curativos con sustancias hidrocoloides, alginatos o ácido hialurónico capaces de acelerar la curación. El manejo de una úlcera debe tener en cuenta la fase en la que se encuentra y sus características. En ocasiones, la compresión adecuada con medias o vendas puede ser positiva para acelerar la curación, así como mantener las extremidades elevadas para mejorar el retorno venoso. Si se sospecha que hay una infección de la úlcera se debe recurrir a antibióticos. Estos pueden ser tópicos (en cremas) u orales, pero siempre prescritos por un médico. Se debe revisar la piel del enfermo inmovilizado o encamado, por lo menos una vez al día. Prestar especial atención a las zonas típicas de presión: talones, glúteos, espalda, codos y parte posterior de la cabeza. No utilizar sobre la piel alcohol o sustancias irritantes. Evitar la sequedad de la piel con el uso de cremas o aceites hidratantes que deben ser absorbidos completamente. Evitar el aire frío o seco. Utilizar ropa de cama de tejidos naturales y suaves. Mantenerla seca, limpia y sin dobleces ni arrugas. Colocar en las zonas típicas de presión protectores o apósitos acolchados. Llevar a cabo cambios de posición frecuentes durante el día y la noche.
Alergia al sudor y cómo identificarla
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Alergia al sudor y cómo identificarla

En ocasiones se pueden producir reacciones alérgicas relacionadas con la interacción con el ambiente, incluyendo los cambios de temperatura, el calentamiento corporal e, incluso, ante la aparición del propio sudor. ¿Qué es la alergia al sudor? La alergia al sudor es una reacción anormal mediada por el sistema inmune ante el aumento de temperatura producido en el organismo que suele ir acompañado de la aparición de sudor. De este modo, se producen alteraciones en la piel, incluyendo dermatitis, enrojecimiento y ronchas en las zonas de la piel que presentan un mayor nivel de sudoración (axilas, brazos, piernas y abdomen). Se trata de una afección que se agrava cuando se practica deporte de manera intensa o durante el verano. La alergia al sudor está íntimamente ligada a la alergia al calor o urticaria colinérgica . En ella se presentan pequeñas pápulas de 2-3 mm con halo eritematoso normalmente en el tronco, brazos y piernas. Es causada por el aumento de temperatura corporal, ya sea de forma activa (ejercicio, estrés, etc.) o pasiva (exposición a agua caliente). El mecanismo por el cual se produce la alergia al sudor no es bien conocido. Parece obedecer a trastornos a nivel celular que determinan la liberación de histamina ante la presencia de acetilcolina procedente de las fibras nerviosas colinérgicas por causa de la detección del aumento de temperatura. También puede tratarse directamente de una reacción alérgica ante un alérgeno presente en el propio sudor que desencadena la reacción del sistema inmunitario. Síntomas de la alergia al sudor Los síntomas desencadenados por la alergia al sudor pueden aparecer a cualquier edad. Sin embargo, suelen ser más frecuentes en bebés y niños. También pueden aparecer en personas de edad avanzada y personas postradas en cama. Entre los síntomas más habituales se encuentran: Pequeñas ronchas rojas o sarpullido en las zonas de la piel que más transpiran o están más expuestas al sudor. Prurito o picor en las zonas afectadas. Costras y lesiones cutáneas debido al rascado que se produce por el picor. Por otro lado, cuando la persona permanece mucho tiempo expuesta a altas temperaturas o a situaciones de mucha sudoración, pueden aparecer síntomas como: Náuseas y vómitos. Diarrea. Dificultad para respirar. Fatiga. Cómo tratar la alergia al calor El tratamiento de la alergia al sudor y al calor consiste en cuidar el estado de hidratación corporal, además de hidratar bien la piel con cremas que presenten una acción calmante. También pueden ser beneficiosos los baños con agua fría y la utilización de ropa ligera, así como permanecer en ambientes frescos y aireados. De igual modo, como ocurre con otro tipo de alergias, pueden utilizarse medicamentos antihistamínicos para reducir los síntomas de la alergia al sudor y al aumento de temperatura. Se puede optar por antihistamínicos orales o cremas de uso tópico con componentes antihistamínicos. Debe ser siempre el Dermatólogo el que determine el tratamiento más conveniente en cada caso. Cómo tratar síntomas severos de la alergia al sudor Si las medidas y tratamientos señalados anteriormente no son suficientes para resolver el problema, se podría optar por la prescripción de cremas que incluyeran corticoides, siempre con la indicación expresa del Dermatólogo. Este tipo de medicamentos deben ser siempre utilizados con sumo cuidado, en pequeñas cantidades, extendiéndolas bien y durante breve período de tiempo para no causar perjuicios en la piel. El especialista en Dermatología decidirá la potencia del corticoide según la zona afectada, la edad del paciente y el tiempo de uso para evitar efectos adversos. A veces puede ser conveniente añadir un antibiótico para tratar las sobreinfecciones debidas al rascado del paciente por el picor. Finalmente, evitar los síntomas y reacciones que se producen debido a la alergia al sudor y al calor puede requerir la renuncia a realizar actividades deportivas o situaciones que provoquen una sudoración excesiva, como ambientes calurosos o situaciones estresantes. En ocasiones puede ser difícil conseguirlo, especialmente durante el verano. En casos extremos o si no se quiere renunciar, por ejemplo, a la realización de actividades deportivas, se puede optar por un tratamiento específico para reducir la sudoración, como la aplicación de lociones antitranspirantes o el tratamiento con bótox en zonas específicas de la piel. En cualquier caso, ante la aparición de una reacción alérgica de cualquier naturaleza, siempre es recomendable consultar con el Dermatólogo.
Chinches de cama: síntomas y tratamiento
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Chinches de cama: síntomas y tratamiento

Las chinches de cama constituyen una de las plagas comunes más difíciles de controlar. Aunque la proliferación de insecticidas del pasado redujo su incidencia notablemente, sus infestaciones se han vuelto cada vez más frecuentes en los últimos años. La gran movilidad de la población y el aumento de las resistencias a los insecticidas, son dos de los principales factores. ¿Qué son las chinches de cama? Las chinches de cama ? Cimex lectularius , pertenecientes a la familia Cimicidae, dentro del orden Hemíptera? son pequeños insectos que parasitan a las personas y se alimentan de su sangre. Tanto los adultos (machos y hembras), como las ninfas de las chinches de cama se alimentan de sangre. Los humanos son excelentes huéspedes para las chinches, ya que suelen vivir en espacios cerrados, duermen de manera regular en el mismo lugar y tienen una piel fina con una abundante irrigación sanguínea. La picadura que producen para obtener la sangre suele provocar picor y síntomas leves. Por otro lado, no existen evidencias que relacionen las chinches de la cama con la transmisión de infecciones o enfermedades humanas. Cómo identificar a las chinches de la cama Las chinches adultas presentan una coloración marronácea y una forma oval, con una longitud de 4 a 7 mm. Tienen seis patas y, aunque no tienen alas, pueden moverse a gran velocidad. Los huevos de las chinches de cama tienen un tamaño aproximado de 1 mm de largo por 0,5 mm de ancho. Su color es blanquecino y opaco. Sin contar las picaduras que provocan, los rastros que pueden ayudar a identificar la presencia de chinches de cama incluyen las mudas de los estadios ninfales, los huevos (eclosionados o sin eclosionar), las manchas de excrementos marrón oscuro o negras y un olor que recuerda al cilantro. Las ninfas son la versión en desarrollo de las chinches adultas y presentan una cutícula mucho más delgada y transparente. Las chinches se pueden encontrar en ambientes rurales y urbanos, tanto en domicilios como en albergues y hoteles. Síntomas de la picadura de chinches Las chinches de la cama suelen picar en áreas expuestas de la piel. De este modo, la mayoría de las picaduras se localizan en el abdomen, en el cuello, los brazos y las piernas. Habitualmente, pican dos o tres veces en la misma zona de la piel para succionar la sangre y continuar avanzando, produciendo por el camino más picaduras. Así, pueden encontrarse lesiones múltiples, a menudo con una distribución lineal o agrupadas. Las lesiones tienen una apariencia variable, a menudo como hinchazones o ronchas rojizas, parecidas a las picaduras de las pulgas. La molestia y el prurito producido por las picaduras suelen ser elevados y existe la posibilidad de infecciones secundarias por el rascado y reacciones alérgicas en casos esporádicos. Causas de una infestación de chinches Las chinches de cama se trasladan y dispersan gracias a los viajeros, en elementos como maletas, mochilas y también en algunos muebles. En lugares donde exista un constante cambio de personas residentes, como hoteles, residencias y albergues, el riesgo de aparición de chinches es más elevado. Las chinches de cama tienen muy bien definidos sus nidos o refugios, en los que se suele encontrar grupos de individuos en distintos estados de desarrollo, incluyendo huevos, ninfas y adultos. En estos nidos es donde se produce una parte esencial del ciclo de vida del insecto y donde completan su desarrollo. Cómo eliminar las chinches de cama Cuando se localizan chinches en una cama o domicilio, una de las cuestiones más importantes es realizar una inspección exhaustiva y profunda para identificar todas las zonas, habitaciones y camas afectadas. Si se aplican insecticidas y se dejan zonas al margen en las que también haya insectos, el tratamiento no habrá servido de nada, ya que volverán a proliferar en un periodo corto de tiempo. El lugar más habitual donde se pueden encontrar las chinches es la cama. Una inspección minuciosa conlleva desmontar la cama y analizar todas sus partes. Esto incluye superficies, costuras, recovecos y grietas. De este modo, se pueden encontrar chinches en diferentes zonas de la habitación, incluyendo: Estructura, patas y cabecera de la cama. Incluyendo las costuras, pliegues y debajo de los botones. Almohadas y cojines. Ropa de cama. Mesitas de noche y otros muebles cercanos. En la pared: hendiduras, grietas y papel pintado. Dentro de enchufes, interruptores, teléfonos, despertadores, etc. Bajo la moqueta. En maletas y bolsas de viaje. Etc. Una vez identificadas todas las zonas donde se encuentran las chinches anidadas, se debe proceder a aplicar tres productos de las distintas familias de insecticidas de manera secuencial para hacer frente a las posibles resistencias. En el caso de tejidos y prendas de vestir, el lavado a 60 °C durante 30 minutos es suficiente para matar a las chinches en cualquiera de sus estadios de crecimiento. Si fuera necesario o no se consiguiera erradicar la plaga, sería recomendable recurrir a los servicios de exterminación por parte de profesionales cualificados. Tratamiento de picadura de chinche Lo recomendable, una vez detectadas las picaduras de las chinches, es lavarlas con agua y jabón y aplicar una crema específica para picaduras que contribuirá a disminuir el picor. Si el picor es muy intenso, pueden ser de ayuda los antihistamínicos orales, que deberán ser prescritos por el especialista. Esto contribuirá a no rascarse, lo que evitaría la aparición de potenciales infecciones. De este modo, cuando el picor es muy intenso o se produce una reacción alérgica, es recomendable acudir al médico.
Eritrodermia: ¿Cómo se produce?
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Eritrodermia: ¿Cómo se produce?

La eritrodermia es una enfermedad inflamatoria de la piel que, en su versión más grave, puede suponer la aparición de importantes complicaciones para el paciente, potencialmente mortales. La eritrodermia se caracteriza por el eritema generalizado y la descamación de la piel. Puede estar causado por una amplia variedad de enfermedades y factores exógenos. ¿Qué es la eritrodermia? La eritrodermia ?anteriormente conocida como dermatitis exfoliativa? es un síndrome inflamatorio grave de la piel caracterizado por eritema y descamación cutánea que afecta a más del 90% de la superficie de la piel. Se trata de una urgencia dermatológica en el que los casos graves requieren el ingreso hospitalario. Es una patología poco frecuente que suele afectar más a los hombres (proporción hombre-mujer de 2-4 a 1). ¿Cómo se produce la eritrodermia? La eritrodermia suele constituir la etapa final de muchas enfermedades dermatológicas. De este modo, la eritrodermia suele asociarse a una exacerbación o agravamiento de una enfermedad de la piel preexistente. La causa más frecuente de eritrodermia es la psoriasis, representando el 25-50% de los casos, según algunos estudios. Otros trastornos cutáneos que pueden provocar eritrodermia incluyen: Dermatitis (incluyendo dermatitis atópica, dermatitis de contacto alérgica y dermatitis seborreica, entre otras). Pitiriasis rubra pilaris. Liquen plano. Linfoma cutáneo. Ictiosis La eritrodermia también se puede desarrollar espontáneamente en personas que no tienen antecedentes de trastornos cutáneos. Otra de las causas más habituales es la reacción frente a medicamentos. La lista de fármacos que pueden provocar eritrodermia es amplia. Incluye los medicamentos antiepilépticos, siendo la carbamacepina el fármaco antiepiléptico más comúnmente relacionado con este síndrome. El alopurinol, utilizado para el tratamiento de la gota, también es uno de los fármacos más relacionados, así como los antituberculosos en pacientes VIH seropositivos. Otros fármacos que también se relacionan con esta enfermedad incluyen: la fenitoína, los betalactámicos, las sulfonamidas, el fenobarbital, la sulfasalacina y los inhibidores de la bomba de protones. Finalmente, los materiales de contraste no iónico también se consideran como posibles inductores de la eritrodermia. Síntomas de la eritrodermia La eritrodermia se presenta de manera gradual, excepto en los casos de origen medicamentoso. Las placas de eritema o enrojecimiento se extienden y se fusionan hasta que acaban afectando a casi toda la superficie de la piel. En cuanto a la descamación , esta aparece de 2 a 6 días después. El aspecto de piel muestra un color rojo brillante, seco, caliente y áspero. Otro de los síntomas en la mayoría de los pacientes es el dolor y el prurito o picor. En las fases agudas, las escamas son grandes y de aspecto costroso, mientras que en los estadios crónicos tienden a ser de menor tamaño y más secas. Otros síntomas típicos en pacientes con eritrodermia incluyen: Temblores y sensación de frío. Hipotermia. Fiebre. Edema en la cara, los pies y las piernas. Caquexia o pérdida significativa y rápida de peso. Hepatomegalia y esplenomegalia. Diagnóstico de la eritrodermia El diagnóstico de la eritrodermia puede ser sencillo si se identifica el eritema generalizado y la descamación masiva de la piel. Sin embargo, el reto es poder determinar la enfermedad o factores causantes, por lo que el historial médico del paciente juega un papel crucial. Tratamiento de la eritrodermia El tratamiento requiere de la interrupción de cualquier medicamento innecesario y un examen dirigido a excluir cualquier tipo de malignidad subyacente. El tratamiento inicial, independientemente de la causa, incluye el control de la temperatura ambiental, por el deterioro termorregulador que experimentan los pacientes. La función de barrera de la piel puede mejorarse mediante baños coloides y compresas húmedas, junto con cremas emolientes y corticosteroides tópicos de baja potencia. Los antihistamínicos con efecto sedante intramusculares o intravenosos pueden disminuir el prurito, previniendo infecciones cutáneas debidas al rascado. El abordaje terapéutico inicial debe incluir también la valoración nutricional e hidroelectrolítica. En cualquier caso, el tratamiento de la eritrodermia también depende de la causa específica. En el caso de sospecha de que la eritrodermia esté causada por una reacción a un fármaco, se debe proceder a su retirada. De igual modo, si la eritrodermia es una manifestación de un linfoma cutáneo, se debe abordar el tratamiento del linfoma. En el caso de la eritrodermia psoriásica, los fármacos inmunomoduladores como la ciclosporina y el infliximab podrían ser los medicamentos con un efecto más rápido. Otros tratamientos de primera línea incluyen la acitretina y el metotrexato. El tratamiento de primera línea en pacientes adultos con dermatitis atópica grave, especialmente si el tratamiento tópico no ha dado resultados, incluye la fototerapia UVB de banda ancha y la inmunosupresión sistémica.
Células NK: ¿Cuál es su función?
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Células NK: ¿Cuál es su función?

Las células natural killer (NK) cumplen un papel fundamental dentro del sistema inmune, protegiendo al cuerpo humano, especialmente de infecciones provocadas por microorganismos y de la proliferación de tumores al limitar su propagación y el daño posterior de los tejidos. Su nombre proviene de la habilidad “natural” que se observó en la década de 1970 de atacar tumores sin necesidad de ser sensibilizado o estimulado previamente, como sí lo requieren otros linfocitos como las células T citotóxicas. A la forma de reaccionar de las células NK se le denominó reactividad citotóxica natural. ¿Qué es la célula NK? Las células natural killer, células NK o células asesinas naturales forman parte del sistema inmunitario innato, esto es, la primera línea de defensa contra posibles infecciones o agresiones. Este incluye una serie de procesos capaces de activarse de manera rápida y eficaz, aunque con una especificidad limitada. Estos linfocitos son abundantes en ciertas mucosas y en el intersticio de los capilares pulmonares, mientras que su número es más reducido en los ganglios linfáticos . También han sido identificadas en el tracto gastrointestinal, en el hígado, en el bazo y en la sangre periférica, donde corresponden a un 5-15 % de los linfocitos circulantes. Los NK se clasifican como uno de los tres grupos de linfocitos, junto con las células T y las B. Los NK son producidos en la médula ósea y se caracterizan por ser morfológicamente grandes, presentando gránulos en su interior. Se encuadran en la primera línea de defensa frente a un amplio rango de patógenos, proporcionando protección frente a infecciones virales y bacterianas y ayudando a detectar y limitar el desarrollo de tumores cancerígenos. Su actividad “asesina” está mediada por la producción de citoquinas y su actividad citotóxica, existiendo cuatro subpoblaciones diferenciadas. Poseen diferentes receptores que les permiten interactuar con el resto de las células. Las células NK requieren al menos de dos señales para activarse. No solo la disminución en la expresión de HLA (antígenos leucocitarios) induce la activación de estas células, sino que también se necesitan las señales de los demás receptores, los cuales participan en la sumatoria de señales que definen la actividad de las células NK. Una vez activadas, las células natural killer liberan perforinas y granzimas, induciendo la ruptura de la membrana celular de la célula enemiga. Las perforinas son proteínas que se integran en la membrana provocando la formación de poros y su consecuente ruptura. Por su parte, las granzimas entran a la célula e inducen la apoptosis (muerte célula programada). Para diferenciar las células NK de otros linfocitos se pueden analizar los receptores de membrana. Al contrario que los linfocitos B y T, no presentan receptores BCR ni TCR. En el caso de los NK, las proteínas que se pueden encontrar en su membrana son la CD16 y CD56, cuya proporción varía dependiendo de la subpoblación celular de que se trate. ¿Cuál es la función de la célula NK? Parece claro que las células NK juegan un papel relevante en la protección frente a procesos infecciosos, tumorales y en otras situaciones como la inmunología reproductiva, tanto en abortos recurrentes como en fallos de implantación. La función de las células NK se ha podido averiguar gracias a la observación de individuos que presentan deficiencias y niveles reducidos de este tipo de células. A pesar de presentar un funcionamiento y un número adecuado del resto de linfocitos T y B, padecen infecciones virales recurrentes y tienden a desarrollar infecciones severas, como las causadas por los virus de la varicela zóster y el citomegalovirus, entre otros. De igual modo, en pacientes con algunos tipos de cáncer, como el de mama y el colorrectal, las alteraciones en las células NK se asocia a un mayor grado de progresión de la patología. De este modo, las principales funciones de las células Natural Killer son: Función citotóxica Es un tipo de reacción inmunitaria en la que una célula o microbio es recubierto por anticuerpos y es destruido por los glóbulos blancos. La función citotóxica es la más reconocida de las células NK y la ejercen sobre células tumorales, células transformadas por virus y células infectadas con bacterias y otros patógenos. Esta función se lleva a cabo en tres pasos: Reconocimiento de células diana. Contacto con células diana y formación de sinapsis inmunológica. Muerte de la célula diana inducida por las células NK. Dentro de esta capacidad de citotoxicidad celular, las células NK presentan dos tipos. Por un lado, la que se produce de forma natural y otra mediada por anticuerpos. De este modo, las células NK pueden reconocer de forma innata alteraciones en las células y activarse con el fin de destruirlas y también reconocer y matar células marcadas por los anticuerpos señaladas como dañinas. Función secretora de citoquinas Además de la acción citotóxica, las células NK al activarse tienen la capacidad de secretar diversos tipos de citoquinas ?un tipo de proteínas reguladoras? como el factor de necrosis tumoral alfa (TNF-?), interferón gamma (IFN-?) o el factor estimulante de colonias de granulocitos y monocitos (GM-CSF) que son de gran importancia en la proliferación, diferenciación y activación de otras células y la regulación de la respuesta inmunitaria. Función antitumoral Las células NK pueden detectar cambios en la expresión superficial de los antígenos leucocitarios humanos, lo que las cualifica claramente para detectar células que han sufrido una transformación maligna. La actividad antitumoral de estas células es realmente importante. Los estudios muestran que la baja actividad citotóxica de las células NK se correlaciona con un mayor riesgo de cáncer. ¿Dónde se encuentran las células NK? Las células NK se encuentran principalmente en la sangre y los tejidos linfáticos, especialmente el bazo. De este modo, este tipo de linfocitos aparece ampliamente distribuido en órganos como la piel, el intestino, el hígado, los pulmones y el útero, entre otros tejidos. ¿Cuánto viven las células NK? Las células NK viven unos pocos días (2-3), por lo que existe una constante producción de ellas cercana a los 100.000 millones al día. Están circulando constantemente, excepto cuando acuden a tejidos en proceso de inflamación.
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