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Qué Es la Epigenética
Artículo especializado

Qué Es la Epigenética

El sistema que se encarga de la regulación de la expresión de los genes sin que se afecte la composición de los genes en sí mismo es lo que se denomina epigenética . La epigenética estudia, por lo tanto, el conjunto de elementos funcionales que regulan la expresión de los diferentes genes de una célula sin alterar su composición. Mediante estos mecanismos epigenéticos, que no modifican la secuencia de ADN, las células tienen la capacidad de marcar qué genes deben expresarse, en qué grado y en qué momento, para cumplir mejor con las funciones celulares que les son propias. Por ejemplo, dos gemelos idénticos tendrán exactamente el mismo genoma, pero su epigenoma puede variar en función de su alimentación, hábitos tóxicos, vida social y estrés. Todas las células somáticas del organismo contienen el mismo material genético en lo que se refiere a la secuencia de su ADN. Sin embargo, cada tipo celular (neuronas, células del miocardio, linfocitos, etc.) tiene un programa de expresión de genes distinto; es decir, cada tipo especializado de célula expresa solamente los genes que precisa para llevar a cabo su función en un momento determinado. Así pues, algunos genes se expresan solamente en unos momentos concretos y solamente lo hacen en unos tipos celulares concretos y no en otros, a pesar de que, potencialmente, todas las células compartan la misma información genética. Reversible A diferencia de la información almacenada en la secuencia de ADN del genoma, los cambios que se dan a nivel epigenético no son estáticos e invariables , sino que pueden modificarse a lo largo de la vida de la célula. Así pues, una de las principales características de las modificaciones epigenéticas es que son reversibles , no son definitivas, dado que no afectan al ADN propiamente, sino a su expresión. Asimismo, el epigenoma, que consiste en el conjunto de todos los elementos epigenéticos que pueden modificar la expresión de los genes, puede resultar influenciado por factores ambientales , especialmente durante el periodo del desarrollo embrionario, y puede hacer que estas alteraciones, aunque reversibles, se hereden de una célula a sus células hijas. Por consiguiente, el epigenoma puede variar entre los diferentes tipos de células del organismo, así como en función del momento del desarrollo o del estado de salud de la persona. Los principales factores ambientales que afectan al epigenoma son: Dieta. Actividad física. Estrés. Socialización. Tabaco y otras sustancias tóxicas. Infecciones. Inflamaciones crónicas. Exposición a sustancias carcinógenas. Son varios los mecanismos moleculares y microcelulares mediante los cuales la epigenética se encarga de modificar la expresión del genoma de las células, como la metilación, la modificación de unas proteínas llamadas histonas (alrededor de las cuales se ovilla el ADN) o la participación de microARN, que silencia la expresión de ciertos genes. Las modificaciones epigenéticas cumplen un papel de intermediarias entre el ambiente y los genes, por lo cual tienen un rol influyente en diferentes aspectos de la biología celular, de manera que la alteración de estos mecanismos puede derivar en la alteración de la proliferación celular y, por consiguiente, favorecer la aparición de un cáncer u otras enfermedades , así como el envejecimiento prematuro, tanto celular como de la persona. Su papel en el cáncer En el desarrollo de un cáncer se ven involucrados tanto cambios genéticos, que afectan a la secuencia del ADN celular, como cambios del epigenoma. Las células de un cáncer presentan una alteración de su estado epigenético, de manera que se expresan ciertos genes y se silencia otros de manera irregular, lo cual permite la proliferación celular desmedida y la no destrucción por parte del sistema inmunitario del organismo de las células con errores genéticos. Dado que las modificaciones epigenéticas son de carácter reversible, muchas líneas de investigación contra el cáncer actuales se centran con un futuro esperanzador sobre el estudio del epigenoma y comienzan a producirse fármacos que actúan sobre las enzimas que regulan los factores epigenéticos, con tal de revertir estas alteraciones que permiten la proliferación de las células cancerosas. En otras enfermedades Del mismo modo, los estudios de la epigenética permiten desarrollar fármacos basados en el uso de moléculas pequeñas que permitirán personalizar el tratamiento de otras patologías como las enfermedades inflamatorias, las metabólicas o las neurodegenerativas . Asimismo, se ha comprobado que las modificaciones del epigenoma tienen un papel relevante en el envejecimiento celular . Al comparar los epigenomas de recién nacidos, adultos y personas de edad avanzada se ha observado que, a medida que la persona envejece se van perdiendo una serie de grupos metilo (una molécula formada por un átomo de carbono y tres de hidrógeno), lo cual puede implicar la expresión inadecuada de ciertos genes. ¿Predecir la esperanza de vida? El epigenoma puede, por lo tanto, proporcionar una estimación de la edad biológica y contribuir a la predicción de la esperanza de vida del individuo . Un caso extremo de alteraciones epigenéticas de esta índole son las que se dan en las enfermedades de envejecimiento prematuro, como la progeria o el síndrome de Werner, en las cuales los pacientes, pese a tener pocos años de vida, presentan un epigenoma propio de personas de una edad muy avanzada. El epigenoma afecta también a los mecanismos de la memoria y el aprendizaje , al deterioro cognitivo asociado a la edad y a los trastornos del comportamiento. No está en nuestra mano modificar el genoma, pero en parte podemos intentar que nuestro epigenoma esté “lo más sano posible” con una serie de medidas que, como siempre, son las que nos permiten llevar una vida sana: Tener un dieta equilibrada y comedida. Realizar una actividad física apropiada a nuestra edad. Evitar el estrés y mantener una vida social activa. Dormir lo suficiente y asegurando un sueño de calidad. Mantenerse también activo intelectualmente. Evitar el tabaco y otras sustancias tóxicas y cancerígenas.
Eritema Infeccioso en Bebés
Artículo especializado

Eritema Infeccioso en Bebés

El eritema infeccioso o megaloeritema se conoce también como “ quinta enfermedad” y, más popularmente, como “enfermedad de la bofetada ” pues una de las manifestaciones es la erupción de la piel, que consiste primero en manchas rojas en las mejillas dando la sensación de cara abofeteada. ¿Qué es? Se trata de una infección vírica propia de la infancia, que no reviste gravedad. Puede reconocerse por una erupción o exantema muy característico. Está provocado por el parvovirus B19 , para el que no existe vacuna. No tiene nada que ver con la parvovirosis de los animales domésticos como los perros (este virus es diferente y no afecta a las personas). ¿A quién afecta? Suele aparecer en niños en edad escolar (de seis a 12 años), y más en primavera y verano. Se contagia a través de las vías respiratorias u objetos contaminados . El mejor medio de prevención es el lavado de manos. Se estima que la mitad de la población adulta ha padecido la enfermedad, muchas veces en una forma leve y poco sintomática que puede pasar inadvertida, como muchas enfermedades por virus que se resuelven solas. Es más rara en bebés de menos de dos o tres años, pero posible. Como muchas otras infecciones, el bebé no puede contraerla al nacer, ni durante los primeros meses, ya que está protegido por anticuerpos que le ha pasado su madre a través de la placenta o la lactancia. ¿Cómo son sus manifestaciones clínicas? En el 50 % de los casos el niño pasará la infección sin ningún síntoma. Cuando se produce, el niño suele tener malestar, fiebre y dolor de garganta . Más raramente, diarreas o somnolencia. La erupción de la piel consiste primero en manchas rojas en las mejillas dando la sensación de “cara abofeteada”. Unos días después aparece el resto de la erupción, manchas rojas en las extremidades que forman figuras reticuladas, en forma de encaje o red. Rara vez afecta al tronco. Desaparece en pocos días, pero en muchos casos vuelve a aparecer con el calor, cuando el niño llora, o cuando se le baña, pudiendo durar hasta unas seis semanas. En casos más raros, el parvovirus B19 puede provocar otros tipos de erupción, por ejemplo, una distribución de manchas o puntos muy rojos en la zona de los guantes y los calcetines, una erupción que afecta a la cara lateral del tórax, o erupciones más extensas por tronco y extremidades que recuerdan al sarampión, una enfermedad que ya no estamos acostumbrados a ver porque los niños están vacunados. Con cierta frecuencia, la enfermedad puede acompañarse de dolor en los huesos y las articulaciones (artritis o artralgias). En casos de fiebre alta, puede acompañarse de convulsiones febriles, como otras infecciones leves que provocan fiebre. Complicaciones El parvovirus B19 tiene apetencia por infectar a los glóbulos rojos , sin consecuencias graves, pero en algunos casos se detecta una disminución de éstos en los análisis de sangre (anemia), que se recuperan rápido en unos días después de la infección. Sólo en los niños con inmunodepresión (por ejemplo, niños con enfermedades graves o trasplantados) puede producirse una anemia grave y una alteración de la médula ósea. Otros niños pueden tener afectación de la laringe y bronquial por el virus, similar a las que provocan otros virus respiratorios. Las laringitis pueden provocar estridor (una especie de respiración con ronquidos muy llamativa) y la obstrucción de los bronquios puede ocasionar asma, con síntomas que requerirán un tratamiento específico. ¿QUÉ PASA SI SE CONTRAE ESTANDO EMBARAZADA? En casos muy raros, una mujer embarazada que no haya pasado esta enfermedad la puede contraer durante la gestación y transmitirla al feto, una circunstancia que sólo ocurre en una tercera parte de los casos. El peligro es que ocurra durante el primer trimestre del embarazo, pudiendo provocar un aborto o alteraciones del corazón o neurológicos en el niño. Esta posibilidad debe estudiarse en las ecografías de control. En realidad, el riesgo de estas complicaciones graves es muy bajo, y el riesgo de pérdida fetal es sólo de un 5%. ¿Qué tratamiento se emplea? Como en muchas otras infecciones víricas de la infancia, no existe un tratamiento específico. La infección cura de forma natural , dejando una inmunidad permanente. La fiebre y las molestias se tratan con antiinflamatorios o antipiréticos como ibuprofeno o paracetamol. La erupción en las mejillas no tiene ningún tratamiento, y simplemente hay que esperar a su resolución. ¿Cuándo puede volver el niño al colegio o la guardería? A diferencia de otras virasis, en el megaloeritema el niño ya no es contagioso cuando presenta la erupción. Sí lo es la semana anterior, cuando tiene fiebre y el resto de síntomas. Un niño con esta enfermedad puede volver enseguida al colegio, aunque los síntomas (sobre todo la imagen de “bofetada”) estén visibles.
Espondilitis Anquilosante
Artículo especializado

Espondilitis Anquilosante

Cualquier patología que afecta a una articulación limitará su movilidad y, por tanto, la calidad de vida de quien la sufre, que será mayor o menor en función de la gravedad de dicha afectación. Es lo que ocurre en la espondilitis anquilosante , una enfermedad crónica de carácter inflamatorio que afecta básicamente a la columna vertebral y a la articulación sacroilíaca y produce un anquilosamiento entre vértebras que se sueldan entre sí, además de posibles cuadros de sacroiliitis, espondilitis, espondiolodiscitis, entesitis y artritis. ¿Por qué se produce? Las causas son, a día de hoy, poco específicas. Algunos expertos hablan de una posible relación entre ciertos gérmenes intestinales y la enfermedad , pero este es un tema que aún ha de seguir estudiándose. Hay indicios, eso sí, que indican que esta relación puede existir. Por otro lado, parece que hay un componente genético , como el que se conoce como HLAB27. Es un presente en un pequeño porcentaje de la población general (8% de los caucásicos), aunque no significa que todas las personas que presentan este gen desarrollarán la enfermedad, ya que sólo el 10% de los portadores llegarán a sufrirla. De hecho, se aconseja hacer un estudio genético únicamente a las personas que presentan sintomatología de espondilitis anquilopoiética (síntomas inflamatorios de articulaciones). Afecta de manera más habitual a gente joven entre 20-30 años y es raro su inicio pasados los 45 años. Su prevalencia es mayor en hombres que en mujeres. ¿Cuáles son sus síntomas? La espondilitis puede cursar con brotes y se caracteriza por un dolor especialmente localizado en la zona lumbar o en la parte central de la columna vertebral, de aparición nocturna, que despierta al paciente y le obliga a levantarse en muchas ocasiones. El hecho de no ser un dolor mecánico sirve para realizar el diagnóstico diferencial con otras patologías relacionadas con problemas de la columna como las artrosis o discopatías. Acompañando a este dolor, el paciente refiere una rigidez matutina que puede durar entre 30 minutos y horas y, por tanto, limita en gran medida sus posibilidades de realizar una vida en condiciones normales. Otra zona típica de afectación son las articulaciones sacrolíacas, y en este caso se caracteriza por un dolor en la zona de los glúteos que puede confundirse con un dolor parecido a la ciática ya que se irradia a la parte posterior de las extremidades inferiores. Afectación más allá de las articulaciones Además de las articulaciones propiamente dichas, la espondilitis provoca alteraciones en otras estructuras como son los tendones ocasionando entesitis , que es la inflamación de la zona de inserción del tendón en el hueso. No es propiamente una afectación articular, pero sí que llega a limitar la movilidad, el tendón de Aquiles o el esternón son localizaciones donde pueden aparecer molestias. Existen también manifestaciones extra articulares, enfermedades inflamatorias que no afectan a estructuras óseas, sino que se encuentran en otras localizaciones. La presencia de dolor, ojo rojo, sensibilidad a la luz (fotofobia), disminución de la visión o visión borrosa debe hacer pensar en una uveítis que requiere de un diagnostico precoz porque puede conducir a ceguera. La Enfermedad de Crohn y la colitis ulcerosa , que afectan al intestino, son posibles patologías también asociadas a la espondilitis que causan diarreas o pérdidas de peso sin motivo justificado. Por último, pero no menos importante, lesiones cutáneas de extensión variable que afectan a zonas articulares (rodillas y codos) de manera más importante, pero que pueden afectar también a la cabeza son signos de psoriasis una enfermedad autoinmune que ocasiona descamación. ¿Cómo se diagnostica? La sintomatología típica de esta enfermedad, los dolores nocturnos localizados en la zona central-lumbar son bastante indicativos de dicha patología, pero serán las pruebas complementarias las que ayuden al diagnóstico. El diagnóstico por la imagen es determinante ya que se observa en las radiografías, la existencia de lesiones típicas en las vértebras y articulaciones sacroilíacas, aunque hay casos en que se necesiten otras pruebas como una resonancia magnética. ¿Cómo se trata? En cuanto al abordaje terapéutico, éste debe ser combinado e incluir tanto terapia farmacológica como actividad física. La batería de fármacos actuales son tres: los corticoides, los antiinflamatorios, los fármacos modificadores de la enfermedad (FAME) y las terapias biológicas . Los dos primeros actúan reduciendo la sintomatología, básicamente el dolor y la inflamación, pero no tienen efecto sobre el curso de la patología, mientras que los FAME sí pueden ser útiles en los casos en que existen manifestaciones extraarticulares. Siempre será el especialista quien decida la opción terapéutica más adecuada a cada caso. Además del tratamiento farmacológico es esencial mantenerse activo, hay que evitar al máximo el sedentarismo siempre adaptándose a las características individuales, sobre todo al ser una enfermedad que cursa a brotes. Es recomendable conseguir realizar sesiones de ejercicios en los que se combinen ejercicios de tipo aeróbico con ejercicios cuyo objetivo es el trabajo muscular para tonificar y fortalecer la musculatura. Antes de empezar siempre hay que realizar unos minutos de calentamiento para que el cuerpo se vaya adaptando de manera progresiva. En cuanto a los ejercicios de tipo aeróbico, andar, bicicleta o nadar se pueden incluir en la rutina y además todos ellos pueden ayudar a expandir la caja torácica. Respecto al trabajo muscular, conviene centrarse en grupos musculares grandes y en movilizar aquellas zonas más afectadas por la propia espondilitis. Es importante buscar el consejo de un profesional. Complementario a esta terapia, es importante no olvidar que una dieta adecuada es otra recomendación conveniente, sobre todo para evitar el sobrepeso y la obesidad que empeorarían la sintomatología articular. En aquellas personas en las que la enfermedad se presenta también en el intestino es necesario consultar con un especialista.
Sobrevivir a la Esquizofrenia
Artículo especializado

Sobrevivir a la Esquizofrenia

El diagnóstico de esquizofrenia es, sin duda, uno de los más temidos de la psiquiatría. Cae como una losa. Si bien el impacto es devastador y a menudo estigmatizante o hasta tabú, cada vez hay más posibilidades terapéuticas. Se estima que un 1% de la población mundial padece esquizofrenia. Es una patología que no distingue entre sexos, clases sociales o nacionalidades. Generalmente comienza en la adolescencia o a principios de la adultez y no suele iniciarse después de los 35 años. Es poco común en la niñez, pero puede aparecer a partir de los cinco años de edad, siendo difícil diferenciarla de otros problemas del desarrollo, como los trastornos del espectro autista. ¿Causas? La esquizofrenia es una patología compleja. Aún no se ha podido establecer de forma clara qué la genera. Se reconoce la influencia de factores genéticos, alteraciones bioquímicas y neuropatología , pero también está constatada la influencia de los factores psicosociales, en particular, las experiencias traumáticas . Es como si de alguna manera, un sufrimiento extremo rompiera a la persona por dentro, desorganizando el orden psíquico. ¿Síntomas? Los síntomas en la esquizofrenia pueden ser muy variados, y tienen múltiples consecuencias a diferentes niveles, pero básicamente se clasifican en dos tipos: Síntomas positivos : son aquellos que denotan un   exceso en las funciones normales   de la persona. A pesar de que resultan más evidentes e impactantes que los negativos, tienen un mejor pronóstico. Alucinaciones: experiencias sensoriales que se producen en ausencia de un estímulo. Pueden estar relacionadas con los cinco sentidos (vista, oído, olfato, gusto o tacto), aunque las más habituales son las alucinaciones auditivas (sobre todo escuchar “voces”) o visuales (tener visiones).   Delirios: creencias o ideas fuertemente arraigadas que no pueden entenderse o justificarse en el contexto relacional de la persona y que resultan inamovibles a pesar de que haya pruebas convincentes de su inverosimilitud. Implican un deterioro en la capacidad para hacer inferencias lógicas y tienen un gran impacto emocional.  Entre los más habituales encontramos los delirios de perjuicio (la persona cree que se conspira para dañarla), de persecución (alguien la sigue o la espía), de control (alguien controla sus pensamientos o sus conductas), de grandiosidad (la persona cree que tiene poderes especiales), etc.   Síntomas negativos : Indican   una disminución o una pérdida de las funciones normales. Alogia: alteración del pensamiento que afecta al lenguaje, tanto por falta de fluidez como por producción insuficiente. Por ejemplo, cuando la persona sólo habla cuando se le pregunta o tiene un discurso muy limitado. Abulia/apatía : ausencia de comportamientos dirigidos hacia una meta. Falta de motivación y energía para iniciar, mantener o terminar una conducta, que puede llevar a la inactividad, abandonando tareas cotidianas, como la higiene personal. Anhedonia : disminución de la capacidad para experimentar placer. Pérdida de interés por cosas que antes sí lo tenían, como relaciones sociales o aficiones. Aplanamiento o embotamiento afectivo : ausencia o disminución de la reacción emocional. Atención deficitaria : procesamiento más lento de la información. Aislamiento social. Otros síntomas de desorganización o cognitivos: Síntomas relacionados con el movimiento: parálisis, agitación, conductas repetitivas y manierismos. Síntomas de lenguaje desorganizado o trastornos del pensamiento: como irse de un tema a otro (fuga de ideas) o hablar demasiado deprisa (taquilalia). Manifestaciones afectivas incongruentes con la situación. Confusión, desorientación. Alteraciones en la memoria. ¿Tipos de esquizofrenia? El concepto de esquizofrenia está en evolución. La última clasificación internacional de diagnósticos psiquiátricos (DSM-V) ha eliminado los diversos tipos clínicos, y los ha sustituido por especificadores de curso según el síntoma predominante en el momento de la valoración. Es una decisión polémica y hay profesionales que se resisten y siguen utilizando los subtipos clásicos: Paranoide: afectación más psíquica con habituales delirios y alucinaciones. Catatónica : Implica graves alteraciones psicomotoras como inmovilidad, incapacidad para hablar o la adopción de posturas extrañas. Residual: en el pasado ha habido una crisis esquizofrénica, pero en la actualidad los síntomas positivos son moderados y permanecen como “restos” los síntomas negativos. Hebefrénica o desorganizada : predominan las alteraciones emocionales y el comportamiento imprevisible. Indiferenciada: “Cajón de sastre” donde entran los casos que no se ajustan a ninguna de las anteriores tipologías. ¿Tratamiento? Hasta hace unos años, el tratamiento de la esquizofrenia era exclusivamente médico. Al ir evolucionando el concepto de enfermedad, también ha ido evolucionando la forma de abordarla terapéuticamente, incluyendo así a otros profesionales. Hoy por hoy se entiende que el tratamiento debe ser multidisciplinar , trabajando en equipos coordinados psiquiatras, enfermeros, psicoterapeutas, neuropsicólogos, trabajadores sociales, etc. A nivel psicológico: están habiendo avances muy importantes. Países nórdicos como Noruega y Finlandia están obteniendo resultados reveladores desde principios de los años ochenta, que ya se empiezan a aplicar progresivamente en España. Algunos de los elementos en que se centran son: Encontrar sentido a las alucinaciones y delirios: buscar causas y explicaciones dentro de la historia de la persona. Establecer elementos del día a día desencadenantes de la psicopatología. Estrategias de afrontamiento. Creación de red y soporte. Trabajo con familias. A nivel farmacológico : es importante señalar que la medicación debería ser considerada una herramienta, no un fin en sí misma. Responde de formas diversas en función de cada persona. Los fármacos más habituales, los a ntipsicóticos (o neurolépticos), tienen eficacia únicamente en los síntomas positivos. También se usan antidepresivos, ansiolíticos y estabilizadores del humor , así como medicación específica para corregir efectos secundarios de los neurolépticos (por ejemplo, antiparkinsonianos). A nivel social: es conveniente que haya un asesoramiento que posibilite la integración de la persona a nivel global. Si corresponde: prestaciones socioeconómicas y sanitarias, alternativas de vivienda, formación laboral, etc. ¿Pronóstico? La esquizofrenia es curable, pero no todos los casos se curan. En clínica existe la “regla de los tercios”, donde un tercio de los pacientes se recupera, un tercio tiene un pronóstico intermedio, necesitando soporte para su integración social y el tercio restante se cronifica, necesitando tratamiento a largo plazo. El tratamiento es complejo, pero también está constatado que puede tener excelentes resultados.
Como Superar el Trastorno por Estrés Postraumático
Artículo especializado

Como Superar el Trastorno por Estrés Postraumático

Haber vivido o presenciado un acontecimiento impactante, terrorífico o peligroso no sólo afecta en el momento en el que éste tiene lugar, sino que puede dejar secuelas en forma de síntomas que se manifiestan poco después o pasados incluso meses o años. Es el conocido como trastorno por estrés postraumático (o TEPT) , que sufren algunas personas tras experimentar un suceso así. ¿Cuáles son los síntomas? Los síntomas, por lo general, se manifiestan poco después del evento traumático, pero podrían no hacerlo hasta pasados algunos meses o años, e incluso aparecer y desaparecer de forma intermitente durante muchos años. Para que podamos hablar de un diagnostico TEPT, los síntomas deben prolongarse durante más de cuatro semanas, producir angustia e interferir con la vida laboral y particular de la persona. Su duración suele ser de unos seis meses, aunque en algunas personas puede volverse crónico si no hacen algo para superarlo o no piden ayudan profesional. El tiempo, en este caso, no lo cura, si no que lo cronifica. Existen cuatro clases de síntomas TEPT: Síntomas de reviviscencia   Volver a vivir mentalmente el acontecimiento traumático. “Flashbacks” una y otra vez, incluso con síntomas físicos como palpitaciones o sudoración. Tener pesadillas durante la noche. Tener pensamientos atemorizantes. Síntomas de hipervigilancia y reactividad Sobresaltarse fácilmente y estar a la defensiva. Sentirse tenso y nervioso. Expresar arrebatos de ira. Tener dificultad para dormir. Síntomas de evasión Evitar los lugares, situaciones, personas y objetos que desencadenan el recuerdo del evento traumático. Evitar hablar o pensar sobre sobre el acontecimiento traumático. Síntomas cognitivos y del estado de ánimo Dificultad para recordar detalles de la experiencia traumática. Pensamientos negativos sobre uno mismo y sobre el mundo. Sentimientos de culpa y dificultad para expresar sentimientos. Pérdida de interés en las actividades que antes eran placenteras. Si, al principio, los síntomas son muy intensos, pero solo duran unas semanas y después desaparecen, estaríamos hablando de un estrés agudo y no de un postrauma. ¿Por qué algunas personas lo experimentan y otras no? Hay personas más propensas que otras a padecer este tipo de trastornos porque existen factores, tanto de riesgo como de protección, que aumentan o disminuyen la probabilidad de desarrollarlo. Factores de riesgo Tener a ntecedentes de enfermedad mental o consumo de drogas. Haber tenido una experiencia traumática en la niñez. Tener lesiones físicas derivadas del hecho traumático. Ver a personas gravemente heridas o muertas. Tener poco o ningún apoyo social después del acontecimiento traumático. Lidiar con un exceso de estrés después del suceso (pérdida de un ser querido, del trabajo, la vivienda, lesiones, dolor, etc.) Tener sentimientos de miedo extremo e impotencia. Factores de protección Apoyarse en otras personas, como familia y amigos. Rescatar el aprendizaje derivado de la experiencia traumática. Valorar las decisiones tomadas a la hora de enfrentar el peligro. Actuar y responder de manera eficaz a pesar del miedo. ¿Cuáles son las causas? Después de un evento traumático, debido al estrés experimentado, el cuerpo secreta hormonas y químicos que desequilibran nuestro estado mental. Lo habitual es que el cuerpo se recupere y regrese a los niveles normales, pero por alguna razón, en las personas con TEPT, el cuerpo sigue secretando hormonas y químicos del estrés, aunque el peligro ya haya desaparecido, desarrollando, de esta forma, el trastorno. Experiencias y situaciones que pueden causar TEPT Soldado, veterano, prisionero de guerra o víctima de guerra. Víctima de violación o violencia doméstica. Pérdida inesperada de un ser querido. Superviviente de abuso o ataque sexual, físico o verbal. Persona con una enfermedad potencialmente mortal. Víctima de bullying. Superviviente de un evento inesperado, como un ataque terrorista o un accidente de tráfico. Empleado que responde a eventos traumáticos, como un bombero o un policía. Superviviente de un desastre natural, como un incendio, huracán o terremoto. Persona que sufre ansiedad , depresión o un trastorno mental. ¿Los niños reaccionan de manera diferente que los adultos? En niños muy pequeños (menores de 6 años ) los síntomas son muy diferentes a los que pueden presentar los adultos: Hacerse pipi en la cama. Tener dificultad para dormir. Olvidarse de cómo hablar o no poder hacerlo. Pasar a ser dependiente de los adultos y no querer quedarse solo. En niños de primaria ( entre los 7 y 12 años ) los síntomas se hacen más visibles, pero continúan siendo diferentes a los de los adultos: Mostrar la experiencia traumática en el juego, el dibujo, cuentos, etc. Tener pesadillas durante la noche. Estar irritables y agresivos. Intentar evitar ir al cole, hacer las tareas escolares o juntarse con sus amigos. En el caso de los adolescentes ( a partir de los 12 años ) los síntomas son similares a los de los adultos, pero posiblemente con: Conductas disruptivas, irrespetuosas o destructivas. Pensamientos de venganza. Ansiedad, depresión y retraimiento. ¿Qué tratamientos existen? Los principales tratamientos son la psicoterapia, los medicamentos o una combinación de ambos. Psicoterapia: las psicoterapias centradas en el trauma representan el tipo de tratamiento para el TEPT más recomendado. “Centrado en el trauma ” significa que el tratamiento gira en torno al recuerdo del evento traumático o su significado para, mediante diferentes técnicas (visualizar, hablar, pensar, modificar creencias poco útiles sobre el trauma, etc.) conseguir procesarlo y que deje de dar síntomas. Medicamentos: los medicamentos que han demostrado ser útiles en el tratamiento del TEPT son algunos de los mismos utilizados para los síntomas de la depresión y la ansiedad. La mayoría son antidepresivos que afectan a los niveles químicos del cerebro para reestablecer el estado de ánimo. ¿Qué estrategias puedo utilizar para superarlo? Tener un afrontamiento activo: esto significa aceptar el impacto del trauma sobre nuestras vidas y emprender una acción directa para mejorar las cosas. Esta forma de afrontar nos coloca en una posición de poder y nos ayuda a sentirnos menos indefensos. Quizás no podemos tener la misma vida que antes del acontecimiento traumático, pero eso no significa que tengamos que dejar de vivir. Crear una nueva vida, activa y acorde a las limitaciones postraumáticas, nos pondrá en el camino de la recuperación. Entender la recuperación como un proceso: la recuperación es un proceso continuo, cotidiano, que se produce poco a poco y no de repente. Curarse no significa olvidar los eventos ocurridos, si no, no sentir dolor ni malos sentimientos al pensar en ellos. Aprender sobre el trauma y el TEPT : aprender que los síntomas del TEPT son comunes nos hace darnos cuenta de que no estamos solos, que no somos débiles y que tampoco estamos locos. El problema lo compartimos con miles de personas y conocer acerca de él y como funciona nos ayuda a poder afrontar los síntomas de una manera más eficaz. Hablar con otros: es importante que no nos aislemos y nos esforcemos por estar con personas que nos hagan sentir bien. Hablar de lo sucedido repetidamente ayuda al cerebro a procesar la información traumática y volver al equilibro anterior. Todo lo que trabajes de día, no tendrá que trabajarlo tu cerebro de noche, así que reconstruye la historia, cuenta cómo te sientes y lo que piensas al respecto, y verás cómo los síntomas empiezan a desaparecer. Practicar métodos de relajación: al principio puede aumentar el estrés por el hecho de reducir el contacto con el mundo exterior y centrar la atención en las sensaciones perturbadoras, pero realizar técnicas de relajación en pequeñas cantidades, puede ayudarnos a reducir las reacciones negativas.  Ejercicios como la relajación muscular, respiración, meditación, natación, estiramientos, yoga, escuchar música, etc., pueden ser muy útiles en el proceso de recuperación.
Descubre Cúal Es El Mejor Tratamiento de la Escoliosis
Artículo especializado

Descubre Cúal Es El Mejor Tratamiento de la Escoliosis

Afecta aproximadamente al 2% de la población, y se debe aclarar que la escoliosis no tiene cura , por lo que el objetivo principal de los tratamientos que se apliquen será mejorar la calidad de vida del paciente. La pauta de un tratamiento puede ser algo compleja ya que existen diferentes tipos de escoliosis. No obstante, los objetivos básicos serán controlar la progresión, corregir la deformidad y evitar sus consecuencias. ¿Qué es la escoliosis? La escoliosis es una desviación anormal de columna vertebral . Se trata de una patología reumatológica congénita de origen desconocido en el 85% de los casos, el resto pueden ser debido a déficits del control muscular por una patología neurológica, por una malformación de la columna congénita o un traumatismo. La desviación está formada por una torsión y desplazamiento lateral de las vértebras que se acentúan y desvían en forma de ‘’S’’ o ‘’C’’ de la curvatura fisiológica de la columna vertebral. La escoliosis se desarrolla durante la época de crecimiento, y una vez superada esta etapa, el hueso se vuelve maduro y la desviación deja de agravarse. Se distinguen tres tipos de escoliosis en función de la etapa en la que se desarrolla: En los niños de 3 años o menos, se denomina escoliosis infantil. En los niños de 4 a 10 años, se denomina escoliosis juvenil. En los niños mayores de 11 a 18 años, se denomina escoliosis adolescente.   Entendiendo la columna… La columna está conformada por 33 vértebras distribuidas de arriba a abajo: 7 cervicales,12 dorsales y 5 lumbares, 5 sacras y 4 cóccix. Estas vértebras se disponen entre ellas creando unas curvas fisiológicas que tienen la función de amortiguar la carga de nuestro peso. Si las curvaturas fisiológicas se ven modificadas, la amortiguación de la carga que recibe nuestro cuerpo también, por lo que existirá un desequilibrio que comportará que zonas de nuestro cuerpo soporten más carga que otras. La desviación supondrá también problemas a nivel óseo y muscular e incluso visceral, comprometiendo la función respiratoria. La curvatura escoliótica se suele localizar entre los tramos vertebrales dorsal (T1-T12) y lumbar (L1-L5). ¿SABÍAS QUE…? La escoliosis más común aparece entre los 10 y 11 años. Es dos veces más frecuente en niñas que en niños. La desviación escoliótica en sí no es dolorosa, lo son las contracturas musculares o pinzamientos que pueden surgir consecuentemente. ¿Cómo se manifiesta? La escoliosis conlleva una deformación tridimensional anatómica de las vértebras , pero también de costillas, ligamentos y discos intervertebrales. Se desarrolla de forma progresiva, durante el proceso madurativo óseo, y una vez llegada la edad adulta la deformación deja de aumentar. Durante su desarrollo no produce ningún síntoma o dolor, por lo que son los padres o pediatras quienes se dan cuenta observando las asimetrías que provocan, como por ejemplo un hombro más alto o adelantado que el otro o la pelvis inclinada hacia un lado , que provoca también una dismetría en la longitud de las dos piernas (una más corta que otra). Signos y síntomas más destacados Curvatura anormal hacia el lateral, deformación tridimensional. Hombros y caderas asimétricos (se observa una inclinación). Una pierna más corta que la otra. Dolor espalda por contracturas musculares o compresión de la médula o nervios raquídeos. Rigidez de la columna. Deformidades en las vértebras. Disminución de la función respiratoria (la deformación reduce el diámetro de la caja torácica). ¿Cómo se diagnostica? Para evaluar la escoliosis se utilizan varios parámetros; la rotación vertebral, la maduración ósea y la desviación de la columna que se pueden visualizar a través de una radiografía. La medición de la desviación se realiza a través de la medición del Ángulo de Cobb, y mide los grados de la curvatura determinando la gravedad y el tratamiento de la patología. ¿Cuál es su tratamiento? El tratamiento se pauta en función de la gravedad de la curva que, como se ha mencionado anteriormente, se mide con el Ángulo de Cobb. Existen tres posibles opciones de tratamiento: Curvatura de 10-15º : Se considera leve, por lo que únicamente necesitará revisiones médicas, ejercicio terapéutico y fisioterapia Curvatura de 20-40º: Uso corsé ortopédico, ejercicio terapéutico y fisioterapia Curvatura de 40-50º : Intervención quirúrgica. Tratamiento no invasivo: fisioterapia La fisioterapia tiene gran importancia en el tratamiento para la escoliosis, independientemente de la gravedad de ésta.  Se debe aclarar que la escoliosis no tiene cura, por lo que el objetivo principal de los tratamientos que se apliquen es mejorar la calidad de vida del paciente. El tratamiento fisioterápico consiste en la combinación de ejercicios y tratamiento manual para mantener el equilibrio muscular y aliviar las posibles dolencias que pueden aparecer. Se pautan una serie de ejercicios terapéuticos con el objetivo de reforzar la musculatura debilitada y estirar la acortada. El tratamiento manual, por lo general, se limita a el tratamiento de las contracturas musculares que aparecen a causa de la descompensación muscular que la misma escoliosis. Existen métodos más específicos, como el método Schroth, un método de reeducación postural basado en ejercicios específicos donde se busca entrenar la conciencia corporal, detectando las asimetrías del cuerpo y las zonas musculares concretas que necesitan ser reforzadas o elongadas para fijar la postura que se quiere corregir. Además, se trabaja la respiración para mantener el diámetro de la caja torácica. El tratamiento con ortesis es muy común, aunque no válido para todo tipo de pacientes, el objetivo de éste es disminuir la progresión de la desviación de la curva escoliótica. Sólo se coloca el corsé a pacientes que están en fase de maduración ósea y que por lo menos tengan dos años de maduración restante para que el tratamiento sea efectivo. Este tratamiento se combina también con fisioterapia. Tratamiento Invasivo: cirugía La cirugía corrige la desviación ciertos grados, con la intención de que ésta no empeore. Se utilizan implantes metálicos que fusionan las vértebras para enderezar la curvatura. El postoperatorio es delicado, los pacientes no pueden reanudar sus actividades antes de los 6 meses o año después de la cirugía, razón por la cual la fisioterapia vuelve a cobrar importancia para la reinserción del paciente a su vida diaria.
Estreñimiento Infantil y Más
Artículo especializado

Estreñimiento Infantil y Más

El estreñimiento es un problema que no conoce de edades, pues afecta tanto a niños como a adultos. En la consulta de pediatría, en concreto, es uno de los motivos de consulta más frecuentes. El estreñimiento infantil En el recién nacido parece que la media de deposiciones diarias oscila entre cuatro a seis. Pero este número varía en función de si el bebé toma lactancia materna (puede realizar una deposición en cada toma) o bien si es alimentado con fórmula (el número de deposiciones diarias puede disminuir). Podemos concluir que la normalidad deposicional en un recién nacido puede oscilar desde 12 deposiciones diarias a una frecuencia deposicional muy baja, cada 3-5 días con heces de consistencia blanda que no se acompañan ni de molestias abdominales ni de esfuerzo defecatorio. Tanto en un supuesto como en el otro, hablaríamos de normalidad y no de diarrea ni de estreñimiento. Con la edad va disminuyendo la frecuencia de las deposiciones y, a los 4 años, la media es de una a dos deposiciones al día y, a partir de ahí?, asemejarse a la frecuencia en el adulto, que oscila de tres deposiciones al día a tres deposiciones a la semana. ¿SABÍAS QUE…? Actualmente, las asociaciones pediátricas establecen el estreñimiento como un concepto que no se relaciona exclusivamente con la frecuencia de las deposiciones , sino que se valora las características de las mismas (tamaño y dureza) y otras manifestaciones asociadas a la defecación, como el dolor. Estreñimiento orgánico y funcional El estreñimiento más habitual es el funcional , es decir, el que no se justifica por ninguna causa física o no es secundario a otra enfermedad. Si el estreñimiento tiene una causa física, se le llama estreñimiento orgánico. Las enfermedades asociadas más frecuentes y que son causa de estreñimiento orgánico en los niños son: Lesiones en la región ano-rectal: fisuras o hemorroides. Enfermedad celíaca. Alergia alimentaria. Diverticulitis. Efectos secundarios de fármacos: antihistamínicos, anticomiciales (para el dolor neuropático), ibuprofeno, entre otros. Parálisis cerebral. Tumores cerebrales. Neuropatías. Enfermedad de Hirschsprung. Miopatías. Síndrome de Down. Hipotiroidismo. Insuficiencia renal. ¿Cómo se diagnostica el estreñimiento funcional? Los criterios diagnósticos del estreñimiento funcional en el niño se establecen según la edad: Lactantes y niños menores de 4 años Presencia de dos o más criterios al menos una vez a la semana por un periodo mínimo de un mes: Dos o menos defecaciones semanales. Al menos un episodio de incontinencia fecal semanal (en niños continentes). Historia de retención fecal. Defecaciones dolorosas o heces duras. Presencia de masa fecal en el recto. Deposiciones muy voluminosas que obstruyen el váter. Niños mayores de 4 años y adolescentes Presencia de dos o más criterios al menos una vez a la semana por un periodo mínimo de dos meses: Menos de tres deposiciones a la semana. Al menos un episodio de incontinencia fecal semanal. Defecación dolorosa. Actitudes retentivas para evitar la defecación. Heces de gran diámetro en el recto o palpables a nivel abdominal. Deposiciones muy voluminosas que obstruyen el váter. Factores y causas que pueden favorecer el estreñimiento en el niño El estreñimiento crónico en los niños suele aparecer como una prolongación de un episodio agudo . Los factores que pueden desencadenar un episodio de estreñimiento en los niños son: Inicio de la leche de fórmula: cambia la consistencia de las heces y las endurece. Dieta pobre en fibra. Beber pocos líquidos. Exceso de lácteos. Ayuno prolongado. Enfermedades febriles. Inmovilidad o sedentarismo. Inicio de la escuela o cambios en su rutina diaria, como unas vacaciones. Lesiones en la zona ano-rectal (fisuras). Retirada del pañal: se puede acompañar de comportamientos que evitan o retienen las heces, sobre todo en niños todavía inmaduros para retirar el pañal. ¿Son necesarias las pruebas complementarias para estudiar el estreñimiento infantil? Sólo serían necesarias cuando se sospecha un estreñimiento orgánico, es decir, que la causa del mismo es debida a otra enfermedad. En estos casos, además de una exploración física completa, el pediatra o gastroenterólogo solicitará pruebas de imagen (radiografía de abdomen), una analítica (para descartar, por ejemplo, problemas hormonales o celiaquía) o un test del sudor (si se sospecha fibrosis quística). El tratamiento del estreñimiento crónico funcional En un primer momento lo que más interesa es vaciar o evacuar las heces retenidas . Para ello el médico receta unos fármacos laxantes que lo que hacen es desempacar las heces y facilitar su expulsión. Este tratamiento suele pautarse durante 3 o 6 meses hasta que el niño o el adulto adquiera un hábito intestinal regular y sin molestias. La medicación se irá retirando paulatinamente. En ocasiones podemos estar tentados a implementar una solución rápida y drástica para aliviar los síntomas del estreñimiento, como la aplicación de enemas o supositorios . Hay que recordar que lo más importante es la reeducación del intestino y que estas medidas serían sólo aplicables en casos extremos y puntuales. Las medidas higiénicas deben formar parte del tratamiento. Como, por ejemplo: Aprovechar el reflejo gastro-cólico e ir al baño tras cada comida. Darse el tiempo necesario para ir a defecar sin distractores. Mantener una correcta postura : pies apoyados en el suelo o, aún mejor, en una banqueta para mantener una mayor flexión de las piernas. En los niños, llevar un váter portátil y protectores desechables para los inodoros fuera del hogar, pueden favorecer la evacuación. La dieta y el ejercicio: bases en el tratamiento del estreñimiento La fibra es una de las sustancias que provienen de la dieta y que mejor ayuda a combatir el estreñimiento. Eso sí, debemos acompañarla de agua para que aumente el bolo fecal y este sea más fácil de expulsar. Una adecuada alimentación acompañada de la práctica habitual de ejercicio físico son el tratamiento base del estreñimiento. Los lácteos suelen ser una de las causas del estreñimiento, por lo que es recomendable no superar los 500 ml de leche al día. Algún remedio casero, como tomar un vaso de agua tibia en ayunas , puede ser de ayuda. Realizar ejercicio físico suave , como caminar o nadar durante 30 minutos, consigue fortalecer la musculatura intestinal que interviene en el reflejo de la defecación. El estreñimiento durante el embarazo Los cambios hormonales durante la gestación, sobre todo, el aumento de la progesterona, ocasionan que el movimiento intestinal se enlentezca. Esto no es más que un mecanismo de defensa del cuerpo, ya que los intestinos están íntimamente en contacto con el útero y, sus movimientos bruscos, podrían perjudicar el crecimiento del feto. A medida que el feto crece, este ocupa mayor espacio en el abdomen de la mamá favoreciendo que los intestinos no se muevan adecuadamente y, favoreciendo, el estreñimiento. Otros factores como una dieta con poca fibra, la insuficiente ingesta de líquidos, el estrés o la presencia de hemorroides , pueden provocar la aparición de estreñimiento durante el embarazo. La base del tratamiento, como hemos comentado con anterioridad, es la dieta rica en fibra, la ingesta de líquidos y el ejercicio moderado. Los fármacos deben ser empleados con precaución durante la gestación y siempre deben ser recetados por el médico.
Hábitos Saludables para Evitar la Epilepsia
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Hábitos Saludables para Evitar la Epilepsia

Un 1% de los niños menores de 14 años están diagnosticados de epilepsia. Es una enfermedad crónica neurológica que puede afectar a niños y adultos. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), en todo el mundo hay 50 millones de personas que padecen epilepsia: es uno de los trastornos neurológicos más comunes. ¿Qué es la epilepsia? Actualmente sabemos que la epilepsia se caracteriza por crisis producidas por descargas de impulsos desordenados y generalizados de las neuronas . Son provocadas por alteraciones en el equilibrio de los neurotransmisores (sustancias que transmiten señales entre neuronas). Los griegos ya describían la epilepsia como una enfermedad divina o sagrada ( morbus divinus o morbo sacro ) ya que pensaban que sólo un dios podía ser capaz de tirar a las personas al suelo y producirles convulsiones. Según la mitología griega, Hércules padecía epilepsia y se la llamó, también, la “enfermedad de Hércules”. Hipócrates no compartía esa visión mágica y la llamó Gran Enfermedad ( morbus maior ). Los romanos pensaron que era una enfermedad contagiosa y la llamaron morbus comiciales , por el hecho de que, si una persona presentaba una crisis en un comicio, éste se suspendía y se purificaba para evitar el contagio. En la Edad Media, los epilépticos corrían con peor suerte, ya que se pensaba que estaban poseídos por espíritus o demonios. ¿La epilepsia se hereda? Hay tipos de epilepsia con una carga hereditaria muy clara . Hay muchos genes implicados. En otros tipos, la herencia no es tan evidente y la aparición de epilepsia puede ser debida a múltiples factores. Es importante tener en cuenta los antecedentes familiares en la evaluación del niño. Tipos de epilepsia Existen dos grandes tipos de epilepsia según el tipo de crisis que produzcan. A su vez, estas se pueden subdividir en idiopáticas (no sabemos la causa de la epilepsia) o criptogenéticas o sintomáticas (dónde existe una causa orgánica o lesión que justifica la epilepsia). Crisis focales o parciales: se inicia en una parte localizada del cerebro, donde las neuronas empiezan a tener una actividad desordenada. En función de la región cerebral afectada (foco epiléptico) tendrán diferentes manifestaciones clínicas o tipos de crisis. Pueden acompañarse, o no, de pérdida de conocimiento. Pueden ser de varios tipos: Crisis epiléptica focal simple : el niño presenta síntomas motores que producen sacudidas rítmicas de una parte del cuerpo durante segundos o minutos. Crisis epiléptica focal compleja : el niño presenta movimientos rítmicos de una parte del cuerpo y pierde el conocimiento, pero sin perder el tono muscular, es decir, se puede quedar inmóvil sin responder varios segundos o unos pocos minutos y se acompaña de movimientos automáticos con la boca, con las manos. El conocimiento se recupera poco a poco y queda con un estado de confusión mental que dura varios minutos. Crisis focal con generalización secundaria : sucede cuando una crisis epiléptica parcial simple o compleja se extiende desde el foco epiléptico a toda la superficie cerebral. Espasmos epilépticos: Aparecen en lactantes. Consisten en una flexión o extensión brusca del cuerpo y de la cabeza durante 1 a 5 segundos. Son muy graves y de difícil control. Crisis generalizadas: empiezan a la vez en todas las áreas del cerebro, por lo tanto, todas las neuronas realizan descargas de impulsos desordenados. Esto conlleva, irremediablemente, a una pérdida de conocimiento. Pueden ser de varios tipos: Crisis de ausencias: el niño permanece absorto e inmóvil con el conocimiento perdido y con la mirada fija durante 10 a 15 segundos. Pueden producirse movimientos oculares y parpadeo de otras partes del cuerpo. La recuperación es muy rápida y muchas veces pasan desapercibidas por su brevedad. Se repiten con mucha frecuencia, a veces varias en el día, por lo que pueden ser una causa de bajo rendimiento escolar. Crisis mioclónica: el niño presenta una sacudida brusca de todo el cuerpo o bien de una parte, sobre todo de los miembros superiores, que provocan una caída al suelo. Crisis atónica: el niño cae de forma brusca por pérdida del tono muscular y de la conciencia durante muy pocos segundos y se recupera de forma instantánea. Crisis tónico-clónica: el niño presenta una pérdida brusca de conocimiento y cae al suelo si se está de pie. Al inicio provoca rigidez de todo el cuerpo (fase tónica) y después movimientos rítmicos de todo el cuerpo (fase clónica). En las crisis generalizadas con caída al suelo el mayor peligro es que la persona (niño o adulto) se lesione durante la caída. ¿Se conocen las causas? La mayor parte de las epilepsias (siete de cada 10 casos) tienen una causa no conocida , sobre todo en los niños, y podrían ser atribuidas a: Problemas del desarrollo cerebral durante la gestación. Hipoxia (falta de oxígeno) durante o después del parto. Traumatismos craneoencefálicos. Tumores cerebrales. Encefalitis o meningitis (infecciones del sistema nervioso central). Antecedentes de epilepsia en la familia. Además de los tipos de crisis, hay síndromes ya descritos con patrones muy definidos que son típicos en la infancia, como el síndrome de West o el de Lennox-Gastaut . ¿Cómo se diagnostica la epilepsia? Tras la primera crisis convulsiva el pediatra y el neurólogo pediátrico ponen en marcha una serie de pruebas que son claves para la confirmación del diagnóstico: Historia clínica: es fundamental saber cómo fue la crisis, la edad de niño, en qué circunstancias, el tipo de movimientos y si perdió la conciencia. Los antecedentes familiares son fundamentales también. Análisis de sangre: es un estudio general importante para pautar los fármacos antiepilépticos. Electrocardiograma: es fundamental para descartar enfermedades del corazón relacionadas con la pérdida de conciencia. Electroencefalograma: es un registro de la actividad eléctrica del cerebro y que nos permite observar, objetivamente, las descargas de las neuronas. Se puede diagnosticar el síndrome epiléptico y localizar el foco. Pruebas de imagen (TAC o Resonancia magnética): en los casos que se sospeche alguna lesión cerebral, como un tumor o una malformación vascular. Estudios genéticos: en los casos que se sospeche un componente hereditario. Medidas generales para evitar las crisis y mejorar el control de la epilepsia Las medidas más importantes para evitar las crisis son las siguientes: Cumplir rigurosamente con el tratamiento pautado por el neuropediatra. Acudir a los controles regularmente y realizarse las analíticas pertinentes para evaluar si los niveles de fármacos anticomiciales son adecuados. Es importante que la familia o el adolescente anote en un calendario las crisis que va teniendo, describiendo el contexto en el que se dieron. Evitar factores desencadenantes como: Alcohol y drogas (en adolescentes). Dormir poco. Es importante seguir un horario regular de sueño. No llegar al agotamiento en cualquier actividad física. Evitar deportes bruscos o de riesgo. Evitar la hipoglucemia. En las adolescentes, la menstruación puede incrementar el número de crisis. Mirar la televisión a una distancia mínima de tres metros. Si el joven acude a discotecas, es aconsejable que se coloque de espaldas de los focos de luz. Informar al centro escolar de la enfermedad del niño. Comentar siempre al pediatra que el niño toma anticomiciales , ya que algunos fármacos, si se dan a la vez, pueden disminuir su eficacia.
Últimos Tratamientos y Avances de la Esclerosis Múltiple
Artículo especializado

Últimos Tratamientos y Avances de la Esclerosis Múltiple

¿Sabías que es la principal causa de discapacidad neurológica de causa no traumática en pacientes jóvenes? En España la prevalencia es de 40-80 casos por cada 100.000 habitantes. Estoy segura de que has oído hablar de esta enfermedad crónica neurológica. Vamos a hacer una breve introducción sobre la esclerosis múltiple para profundizar después sobre las novedades terapéuticas de los últimos años. ¿Qué es? Se trata de una enfermedad neurológica de causa desconocida. Es mucho más frecuente en personas con antecedentes familiares de esta enfermedad, pero no es una enfermedad hereditaria. Como curiosidad científica se asocia al antígeno HLA-DRB1*1501. Se caracteriza por la presencia de unas lesiones focales con pérdida de mielina en la sustancia blanca del sistema nervisoso central, denominadas placas.  Esta pérdida de mielina en el axón es la responsable de la discapacidad irreversible de los pacientes. ¿Qué es la mielina? Es la sustancia que envuelve los axones de las neuronas y actúa como aislante permitiendo una conducción más rápida de los impulsos nerviosos. La pérdida de mielina en esas áreas provoca un enlentecimiento en la conducción nerviosa axonal y, por tanto, retrasos o bloqueos en la conducción de la información .  Ello provoca la aparición de los síntomas (a nivel del cerebro provoca atrofia cerebral y en el resto discapacidad progresiva). Los síntomas están sometidos a una gran variabilidad que va a depender de la localización de las placas desmielinizantes . SUSTANCIA GRIS Y SUSTANCIA BLANCA Recordemos la diferencia entre la sustancia gris y la blanca. La sustancia gris es la encargada de las funciones intelectuales superiores (lenguaje y razonamiento). La sustancia blanca lo es del equilibrio, la marcha, la coordinación y la función vesical (control esfínteres). ¿Qué síntomas ocasiona la esclerosis múltiple? Suele debutar entre los 20 y los 40 años, siendo su edad media de presentación los 30 años. Y es más frecuente en mujeres. Puede ocasionar alteraciones de la sensibilidad y alteraciones motoras. El síntoma inicial más frecuente es la alteración de la sensibilidad en forma de hormigueo o acorchamiento de uno o más miembros o del tronco. La alteración motora se caracteriza por torpeza o debilidad y se acompaña de hipertonía (tono muscular aumentado). Otros síntomas asociados pueden ser: disartria (dificultad en el habla), disfagia (dificultad al tragar), vértigo, alteraciones visuales (diplopia o visión doble, alteración de la visión de los colores, pérdida de la agudeza visual…), inestabilidad en la marcha, temblor, alteración en el control de esfínteres (estreñimiento, incontinencia)… Vamos a mencionar también el signo de Lhermitte por ser característico. Se trata de una sensación eléctrica que recorre la espalda de cabeza a pies cuando el paciente flexiona el cuello. Otras alteraciones que pueden manifestarse durante la evolución de la enfermedad pueden ser: dolor, fatiga, deterioro cognitivo (memoria reciente, razonamiento), trastornos afectivos como depresión, movimientos anormales… ¿Cómo evoluciona esta enfermedad? Existen diferentes formas clínicas de evolución de pronóstico diferente: Síndrome clínicamente aislado ; el paciente tiene un brote inicial aislado. Remitente recidivante : cursa con recurrencias clínicas tras la cuál puede haber recuperación parcial o completa. Supone el 80% de los casos. Secundariamente progresiva: cursa con recurrencias y la enfermedad progresa entre ellas. Primariamente progresiva : la enfermedad es progresiva desde el inicio, sin brotes. ¿A QUÉ LLAMAMOS BROTE? A la aparición de síntomas neurológicos de duración superior a 24 horas. Como curiosidad, en el embarazo hay menos tasas de brotes, pero en el puerperio se aumenta el riesgo. ¿Cómo se confirma el diagnóstico? Existen diferentes pruebas diagnósticas, aunque la resonancia magnética es la prueba que permite detectar las lesiones desmielinizantes, así como monitorizar la evolución de la enfermedad y descartar otras causas. ¿Qué pronóstico tiene esta enfermedad? La esclerosis múltiple es una enfermedad con gran variabilidad entre los individuos por lo que es difícil predecir el pronóstico. La expectativa de vida tras el diagnóstico es de 25-35 años , siendo el tiempo medio entre el inicio de la enfermedad y la discapacidad muy variable en función de la forma de presentación de la misma. Aquí debemos mencionar la llamada Esclerosis Múltiple Benigna , caracterizada por una mínima progresión o una mínima discapacidad durante décadas. Ocurre en un tercio de pacientes. Por el contrario, existen formas muy agresivas, pero son las menos frecuentes. ¿Cuál es el tratamiento más adecuado para esta enfermedad? Al hablar del tratamiento debemos tener presente tres abordajes diferentes: El tratamiento durante los brotes o recaídas : se emplean glucocorticoides, aunque existen pacientes que no responden. El tratamiento para modificar la evolución de la enfermedad : hasta hace pocos años estos fármacos se administraban por vía intravenosa o subcutánea. Por su importancia, vamos a hacer hincapie en estos tratamientos. Los tratamientos empleados en primera línea són: Interferón beta : interfieren inhibiendo la desmielinización. Se administra en forma de inyección. Acetato de glatirámero (comercializado como Copaxone): eficaz en la reducción de exacerbaciones.  Indicado en pacientes que han tenido un primer episodio y tienen alto riesgo de evolución. Se administra en forma de inyección subcutánea (abdomen, brazos, caderas y muslos). Muy bien tolerado. Debe guardarse en la nevera. Teriflunomida: de reciente incorporación. Novedoso por ser vía oral. Dimetil fumarato (vía oral). En segunda línea tendríamos: Natalizumab: demostró que reducía la tasa de recurrencias y la progresión de la enfermedad. Efectos secundarios mayores. Se administra vía endovenosa cada 28 días. Fingolimod (vía oral). En tercera línea: Mitoxantrona: frena el proceso destructivo de la mielina a nivel celular. Efectos adversos frecuentes. Alemtuzumab (administración endovenosa). Existen otros posibles tratamientos: azatioprina, ciclofosfamida, metotrexato, inmunoglubulinas… El tratamiento de los síntomas de la enfermedad va encaminado a aliviar las molestias que influyen negativamente en la calidad de vida de estos pacientes. Podríamos contemplar estas posibilidades terapéuticas: Fármacos: diazepam, baclofeno, clinidina, tizanidina. Se prescribirá el fármaco más adecuado según el síntoma que presente el paciente (dolor, fatiga, depresión, alteración de esfínteres, disfunción sexual, temblor…) Tratamiento no farmacológico : ejercicios para potenciar el movimiento, ejercicios de estiramiento muscular, estimulación electromagnética… ¿Existen terapias alternativas para esta enfermedad? Existen muchas terapias propuestas como tratamiento alternativo: ácidos grasos, acupuntura, aromaterapia, naturopatía, homeopatía, iridología , hipnosis, yoga, oxígeno hiperbárico… Pero la mayoría de estos tratamientos carece de base científica. La búsqueda de nuevos recursos terapéuticos para esta enfermedad es incesante. El objetivo es convertir la esclerosis múltiple en una enfermedad estable y bien tolerada. Las líneas de investigación están orientadas hacia nuevos fármacos orales y otras alternativas terapéuticas como anticuerpos monoclonales y trasplantes o terapia celular. La investigación es muy optimista al respecto.
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