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Pubertad Normal y Patológica
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Pubertad Normal y Patológica

Todos hemos pasado por ella. La pubertad es un periodo crítico del desarrollo de transición desde la niñez a la vida adulta, donde suceden una gran cantidad de cambios físicos, funcionales y psicológicos : por ejemplo, la velocidad de crecimiento se acelera, se alcanza gran parte de la masa ósea definitiva, se desarrollan los caracteres sexuales secundarios y también se alcanza la capacidad de fertilidad (o capacidad reproductiva). Ocurre en un tiempo y a un ritmo e intensidad determinados, presentándose una variabilidad normal entre las distintas personas, por la influencia de unos factores genéticos y medioambientales concretos en cada una. En el proceso puberal participan múltiples factores y puede verse alterado y afectado a distintos niveles. Pubertad normal femenina La edad de comienzo puberal en las niñas es variable. Los cambios físicos que acontecen se definen con los denominados “ estadios de Tanner”. La aparición del “ botón mamario” (telarquia) es el primer signo de pubertad en las mujeres y el intervalo desde ese momento hasta la aparición de la primera menstruación (menarquia) suele ser de dos a dos años y medio. Con la aparición de la menarquia (suele ser entre los 11 y los 16 años, por término medio a los 13 años) culmina y finaliza el proceso puberal en las niñas. El pico máximo de velocidad de crecimiento de la talla se produce en el “ estadio mamario II-III de Tanner”. Pubertad normal masculina Los cambios físicos que acontecen se definen igualmente con los denominados “estadios de Tanner”. El crecimiento testicular (hasta 4 ml de volumen) es el primer signo de inicio de la pubertad en el varón y se presenta hacia los 11,5-12 años. El volumen testicular se puede medir con un aparato de la consulta médica denominado “ orquidómetro de Prader ”. Éste se basa en la pigmentación progresiva de la piel del escroto (bolsa cutánea que contiene los testículos) y del crecimiento del pene. Posteriormente, aparece el vello pubiano (pubarquia). La aparición del vello axilar suele producirse hacia la mitad del periodo puberal. El brote de crecimiento es, de media, dos años más tardío que en las niñas, alcanzando su máximo en el “ estadio genital IV-V de Tanner ” (con 10-15 ml de volumen testicular, normalmente a los 13-14 años). Pubertad precoz Se considera pubertad precoz la aparición de caracteres sexuales secundarios en niñas menores de ocho años o en niños menores de nueve. Es una entidad rara y de claro predominio femenino (10:1 =10 casos de niñas por cada niño). Puede deberse a causas denominadas: Centrales (o verdaderas), por activación del eje hormonal hipotálamo-hipofisario (hipotálamo e hipófisis son dos glándulas endocrinas cerebrales). Periféricas’ (o pseudopubertad) por, por ejemplo, existencia de tumores o quistes ováricos, tumores suprarrenales, hiperplasia suprarrenal congénita, etc. Si la aparición de los caracteres sexuales ocurre en etapas precoces, como se ha indicado anteriormente, y de una forma progresiva, acompañándose de un aumento en la velocidad de crecimiento evidente en el paciente, se refuerza el diagnóstico de pubertad precoz verdadera o central. Diagnóstico Incluirá los siguientes apartados: Anamnesis completa : interrogando acerca de la edad de aparición de telarquia/volumen testicular; edad de aparición de la pubarquia, existencia de antecedentes familiares de pubertad precoz, historial de ingesta de medicamentos o exposición a productos considerados disruptores hormonales, etc. Exploración física (del paciente): valoración de peso, talla, IMC (índice de masa corporal), dibujo de curva de velocidad de crecimiento… También, determinación del “estadio puberal de Tanner” en el que se encuentra el niño/a, apreciación de manchas cutáneas, palpación de masas abdominales, signos neurológicos acompañantes… Pruebas de laboratorio: estudios analíticos hormonales (hormonas LHRH, testosterona, estradiol, progesterona, DHEA, hormonas tiroideas, etc.). Pruebas de imagen: determinación de edad ósea (Rx), ecografía pélvica, ecografía testicular, ecografía abdominal, resonancia magnética craneal, etc. Tratamiento El uso de “análogos de GnRH” (tratamiento hormonal) en la pubertad precoz central debe ser individualizado en cada caso. En la periférica, se basará en el tratamiento de la causa subyacente (extirpación de quistes, corticoterapia en la hiperplasia suprarrenal congénita…). Pubertad retrasada La pubertad retrasada es la ausencia de cambios puberales en una edad considerablemente superior a la media en la que se inician en la población general. Por lo tanto, se considera pubertad retrasada cuando el niño no ha adquirido el volumen testicular de 4 ml a los 14 años y la niña no presenta desarrollo mamario a los 13 años. También se considera una variante del retraso puberal la “pubertad detenida”: pubertad que se ha iniciado, pero no progresa y en cinco años no ha completado el desarrollo. El denominado “retraso constitucional del crecimiento y la pubertad” es una variante del crecimiento y desarrollo normal que constituye la causa más frecuente de pubertad retrasada. Presenta un patrón de crecimiento característico en el que se observa una escasa ganancia de talla en edades prepuberales (coincidiendo con el pico puberal de la mayoría de los compañeros) y un pico de crecimiento tardío cuando la mayor parte de la población está llegando a la talla definitiva. La anamnesis o entrevista detallada y la exploración física minuciosa del paciente son claves para orientar el tipo de pubertad retrasada y permiten ahorrar exploraciones diagnósticas complementarias innecesarias.
Tratamientos Para la Caída del Cabello
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Tratamientos Para la Caída del Cabello

El cabello forma una parte importante del ideal estético en ambos sexos. Todos queremos tener y conservar un cabello bonito y abundante, ya que es un signo de juventud, bienestar y salud. Sin embargo, el pelo es uno de los órganos que más sufre alteraciones, ya sea por factores externos o por el propio paso del tiempo. La caída del pelo se llama alopecia , y puede clasificarse de diferentes maneras. Como existen tratamientos para conservar y regenerar el cabello, vamos a hacer un repaso de los más empleados. Minoxidil El minoxidil es un medicamento que originariamente se utilizaba para el control de la hipertensión arterial. Es un vasodilatador, es decir, abre o dilata los vasos sanguíneos y aumenta la circulación en la zona donde se aplica. Además, tiene efectos directos sobre el crecimiento del pelo. Se aplica en forma de lociones a concentraciones que oscilan entre el 2% y el 5%. Se emplea con éxito para tratar muchos tipos de alopecia. Su inicio de acción es lento, pero tiene un efecto duradero sobre la densidad y la fortaleza del pelo. Como efectos secundarios, puede provocar cierta irritación local en el cuero cabelludo y, en ocasiones, hipertricosis (aparición de vello no deseado) en la frente o las sienes. Se emplea como tratamiento de elección en las alopecias androgenéticas asociadas a la edad, tanto en hombres como mujeres. Espironolactona, ciproterona y otros antiandrógenos En las alopecias androgenéticas, es posible bloquear los andrógenos para evitar su acción sobre el cabello, que provoca su miniaturización y su pérdida definitiva. Los antiandrógenos en la mujer pueden administrarse asociados con un anticonceptivo oral , como la ciproterona. Otros, como la espironolactona o la flutamida, también son efectivos por vía oral, pero pueden tener efectos secundarios como alteraciones de la presión arterial. Se emplean cada vez menos debido a estos inconvenientes. Finasteride Se trata del inhibidor de la 5-alfa-reductasa que ha revolucionado el tratamiento de la alopecia. Finasteride es un medicamento que originariamente se empleaba para el tratamiento del crecimiento de la próstata. Se descubrió que en las personas que lo usaban el cabello volvía a crecer, y por eso se investigó para el tratamiento de la alopecia masculina. Es capaz de bloquear la conversión de la testosterona a dihidrotestosterona en el pelo, y conseguir reforzarlo al evitar la influencia de los andrógenos sobre su caída. Sólo está indicado para tratar a hombres , a dosis de sólo 1 mg al día en una pastilla. El tratamiento obtiene efectos óptimos a partir de los seis meses, y debe tomarse de forma indefinida o el pelo volverá a debilitarse. Es muy raro que provoque efectos sobre la libido o la fertilidad, pero en general se aconseja que los hombres que deseen tener hijos abandonen temporalmente el tratamiento. El trasplante de cabello El trasplante de unidades foliculares es un abordaje muy efectivo para muchos tipos de alopecia. Es una técnica laboriosa y cara, pero muy eficaz. Se toma como zona donante el área occipital y la nuca , que suelen conservar el cabello mejor que las zonas frontales y parietales. En la actualidad, se trasplantan unidades foliculares de pocos cabellos muy bien distribuidas por la zona receptora, con un efecto estético óptimo. Además, ese cabello trasplantado no cae al ser trasladado a la zona donante, sino que persiste en el tiempo. El principal inconveniente del trasplante es su precio , y no es recomendable acudir a centros o países que no realizan a bajo coste, ya que puede tener complicaciones graves como infecciones o cicatrices. Es preferible que lo realice un profesional titulado, especialmente un dermatólogo especializado en tricología.
Vitamina C
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Vitamina C

La vitamina C o ácido ascórbico es una vitamina antioxidante (junto con la vitamina A y E) y soluble en agua que participa en diferentes funciones fisiológicas. El hecho de que sea hidrosoluble implica que nuestro organismo no es capaz de producirla ni de almacenarla, por ello, es necesario aportarla a través de una correcta alimentación de forma diaria. Además, debido a su poder antioxidante, esta vitamina se “oxida” con facilidad con lo que sus propiedades pueden verse debilitadas por efecto de la temperatura, luz solar u oxígeno del aire. Funciones de la vitamina C Interviene en la formación de colágeno (constituyente principal del cartílago y del hueso), por lo que aporta elasticidad a la piel, facilita la cicatrización de heridas y evita el desgaste de las articulaciones además de contribuir en el mantenimiento de huesos, dientes y vasos sanguíneos. Participa en la actividad de los leucocitos y macrófagos , células que componen el sistema inmune del organismo. No obstante, aunque popularmente se haya relacionado la ingesta de esta vitamina con la aparición de resfriados, según una  revisión Cochrane de 2013 , no hay ninguna justificación para decir que la vitamina C tiene efecto sobre la frecuencia de padecer un resfriado común en población sana. Por ello, una ingesta elevada de esta vitamina a través de la alimentación o la toma de suplementos no tiene un efecto preventivo o curativo una vez comienzan los síntomas del resfriado. Tiene efectos antioxidantes contra la acción nociva de los radicales libres, sustancias químicas que oxidan y favorecen el envejecimiento de las células. Dichos radicales libres se desarrollan con la polución, la radiación del sol ultravioleta, el humo del tabaco o los aceites vegetales refinados Participa de forma activa en los procesos de desintoxicación que se producen en el hígado. En el estómago , inhibe la formación de nitrosaminas a partir de los nitratos (sustancias potencialmente cancerígenas que se encuentran presentes en ciertas bebidas y alimentos como embutidos y carnes procesadas). Facilita la absorción intestinal de hierro no-hemo presente en alimentos de origen vegetal (legumbres, vegetales de hoja verde o frutos secos) debido a que la acción de esta vitamina reduce el hierro de su forma férrica a su forma ferrosa que es mucho más fácil de absorber. Además, la presencia de vitamina C contrarresta la acción de fitatos (presentes en el salvado de los cereales) que ejercen una acción quelante con el hierro (lo secuestran). Por tanto, la vitamina C es útil para prevenir la anemia ferropénica tanto en personas omnívoras como en vegetarianas. ¿Cuánta vitamina C es necesario tomar? Las necesidades diarias de vitamina C dependen de la edad, sexo y ciclo vital , pero, en general, según la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), la cantidad diaria recomendada (CDR) de vitamina C en adultos es de 80 mg. Si estas necesidades las desglosamos según personas de diferentes edades, las CDR se muestran en el siguiente esquema: Etapa de vida CDR Bebés hasta los 6 meses de edad 40 mg Bebés de 7 a 12 meses de edad 50 mg Niños de 1 a 3 años de edad 15 mg Niños de 4 a 8 años de edad 25 mg Niños de 9 a 13 años de edad 45 mg Adolescentes (varones) de 14 a 18 años de edad 75 mg Adolescentes (niñas) de 14 a 18 años de edad 65 mg Adultos (hombres) 90 mg Adultos (mujeres) 75 mg Adolescentes embarazadas 80 mg Mujeres embarazadas 85 mg Adolescentes en período de lactancia 115 mg Mujeres en período de lactancia 120 mg Sin embargo, estas necesidades serán mayores en ciertos casos como: personas fumadoras, mujeres que toman de anticonceptivos orales, en la recuperación de una lesión y en ciertas enfermedades que alteran la absorción de esta vitamina (ciertos tipos de cáncer, y enfermedad renal que requiere hemodiálisis). ¿Qué ocurre si no se consume suficiente vitamina C? Una carencia severa de vitamina C con una ingesta menor de 10 mg/día durante semanas podría producir escorbuto , patología cuyos síntomas incluyen tumefacción, inflamación y hemorragia de las encías, pe queñas manchas en la piel, dolor en las articulaciones y mala cicatrización de las heridas, cansancio... Sin embargo, la deficiencia de vitamina C es muy poco común en España ya que según los datos de la Encuesta Nacional de Ingesta Dietética los españoles superamos el 191% de las necesidades diarias, con lo que la suplementación de este tipo de vitamina en nuestra población es totalmente innecesaria e injustificada.  ¿Y si hay un exceso de consumo de vitamina C? Por otro lado, se ha establecido un límite de 2.000 mg de vitamina C al día para que no se produzca una hipervitaminosis que podría dar lugar a alteraciones gastrointestinales tales como diarreas, náuseas y calambres abdominales , e incluso puede favorecer el desarrollo de ataques agudos de gota y empeorar una litiasis renal por cálculos de oxalato (la vitamina C es un precursor de oxalato en nuestro organismo). Además, en las personas que padecen hemocromatosis (acumulación excesiva de hierro en sangre), un exceso de vitamina C podría empeorar el exceso de hierro y dañar los tejidos del cuerpo. ¿Dónde se encuentra la vitamina C? La vitamina C se encuentra casi exclusivamente en frutas y verduras . Para ser más concretos, los alimentos con mayor cantidad de vitamina C son: guayaba, lichis, kiwi, mango, piña, caqui, cítricos, melón, fresa, bayas (grosella negra), pimiento, tomate, brasicáceas (verduras de la familia de la col), espinacas, col kale, perejil, naranja, pomelo y limón. Por ello, con una suficiente ingesta de verduras o vegetales y frutas (con un total de cinco raciones al día) y teniendo en cuenta que el contenido de vitamina C de una verdura podría disminuir hasta el 50% al cocinarse, se recomienda que al menos una de las raciones de vegetales se consuma en forma cruda (ensaladas) y que el resto se cocinen al vapor o al microondas para minimizar esta pérdida. Además, en lo que a frutas se refiere, se ha popularizado que el zumo de naranja pierde su contenido de vitamina C a los 15 o 20 minutos de haberlo preparado, sin embargo, nuevos estudios han demostrado que esta convicción es falsa y que el zumo de naranja natural exprimido en casa sigue aportando vitamina C hasta 12 horas después a su elaboración .
Consecuencias del Ruido en la Salud
Artículo especializado

Consecuencias del Ruido en la Salud

¿Te preocupa el ruido que nos rodea? ¿Crees que puede afectar a nuestro bienestar? El ruido es uno de los problemas ambientales más importantes . Se define como un caso particular de sonido, una emisión de energía originada por un fenómeno vibratorio detectado por el oído, que provoca una sensación de molestia. Es un sonido no deseado. El nivel de sonido se mide en decibelios (dB) y un pequeño incremento en los decibelios supone un gran incremento en energía sonora. EL RUIDO ES SUBJETIVO La subjetividad inherente a la molestia que provoca un ruido dependerá de estos factores: La cantidad de energía sonora (a mayor energía, mayor molestia). Tiempo de exposición (a iguales niveles de energía, a mayor duración, mayor molestia). Características del sonido (espectro de frecuencias, ritmo, etc.). Sensibilidad individual (influida por factores físicos, sociales, culturales, etc). El oído es el órgano sensorial responsable de la audición y, es concretamente la parte denominada oído interno es la encargada de la transformación de las ondas sonoras recibidas (energía mecánica) en impulsos nerviosos (energía eléctrica), que son finalmente transmitidos al sistema nervioso central (cerebro). Fuentes de ruido Se considera que, en Europa, millones de personas están expuestas a niveles de ruido ambiental que los expertos y profesionales del sector consideran demasiado elevados y que pueden provocar posibles efectos nocivos sobre la salud humana. En la mayoría de las ocasiones, las fuentes que producen el ruido ambiental forman parte de la vida humana cotidiana, como son, por ejemplo: Las actividades industriales : ruido generalmente producido por la maquinaria, en relación a la potencia de la misma.  También la construcción y los trabajos de excavación pueden causar emisiones considerables (grúas, hormigoneras, soldaduras, martilleo, perforadoras…). Otros ejemplos, dentro de la innumerable lista, serían los sistemas de ventilación, los ascensores, la limpieza de calles, la recogida de basuras… Las actividades de comunicación (radio, TV, teléfono, fax...). Las actividades domésticas, vecinales, deportivas y de ocio : voces, fiestas, música de discoteca, utensilios de aspiración en el hogar, el uso de auriculares sin limitador de volumen, determinados juguetes con sonidos intensos, el tañir de las campanas de la iglesia… Los medios de transporte : incluiría los vehículos a motor (aquellos más grandes y pesados son los que emiten más ruido, generado por el motor y por la fricción entre el vehículo, el suelo y el aire); los ferrocarriles (el ruido que generan depende de su velocidad, tipo de motor, el estado de los raíles y sus fijaciones, la rugosidad de las ruedas…); y el tráfico aéreo (aquellos aviones más grandes y pesados producen más ruido, en las operaciones de despegue y aterrizaje, etc). Problemas de salud relacionados. Según la Comisión Europea, la exposición al ruido excesivo puede provocar, entre otros: Problemas de sueño (insomnio; despertares nocturnos o demasiado tempranos; cambios en la duración de las distintas etapas del sueño, en su estructura y fragmentación; mayor necesidad de uso de somníferos o sedantes; somnolencia diurna con el consiguiente descenso del rendimiento cognitivo en trabajo/escuela…). Cambios en los niveles hormonales (estrés) pueden provocar efectos cardiovasculares como la hipertensión o mayor riesgo de padecimiento de infarto agudo de miocardio; déficits de inmunidad, obesidad; depresión y otros desórdenes psíquicos… Efectos auditivos (discapacidad auditiva con o sin padecimiento de acúfenos -ruidos en los oídos cuando no existe fuente sonora externa-, dolor o fatiga auditiva…). Afectación del desarrollo cognitivo infantil. Afectación del comportamiento social (agresividad, protestas, sensación de desamparo) o interferencia en la comunicación oral. Estrategias de intervención El problema del ruido es una preocupación de la población a nivel global y, por ello, está empezando a ser una cuestión importante en salud ambiental para los gobernantes de muchos países. Prueba de ello sería la publicación de la Organización Mundial de la Salud (OMS) de su plan de acción para Europa “Children’s enviroment and health”, cuyo objetivo prioritario es la protección frente a la exposición a niveles nocivos de ruido de los niños, tanto en casa como en la escuela. Existen estudios científicos realizados en España que demuestran que la población general estaría dispuesta a pagar más impuesto s o, incluso también, a a umentar el coste de su vivienda , entre otros aspectos, con la finalidad de conseguir ambientes más silenciosos. Igualmente considera necesaria la actuación en inversión pública con la finalidad de reducir la contaminación acústica.
Sobre la Menstruación
Artículo especializado

Sobre la Menstruación

Sucede cada mes a todas las mujeres en su vida fértil, convivimos con ellas muchos años, pero en algunos aspectos es una gran desconocida. Aclaramos algunos conceptos…. La menstruación o regla es el sangrado que se produce por vía vaginal periódicamente cuando ha transcurrido un ciclo en el que no ha habido embarazo. El ciclo menstrual tiene una duración variable, siendo el más frecuente el de un mes lunar, que corresponde a 28 días. Pero son perfectamente normales los ciclos de 25 a 35 días, y también los irregulares que tienen distinta duración según el mes dentro de este rango. El ciclo se divide en dos fases: Primera fase de ciclo: desde que viene la regla hasta la ovulación. Segunda fase de ciclo : desde la ovulación hasta la siguiente regla. Ovulación La ovulación es el acontecimiento que tiene lugar en el ovario cuando un óvulo que ha ido madurando en el interior de una bolsita de líquido dentro del ovario es liberado para que pueda ser captado por la trompa de Falopio, que lo conducirá en dirección al útero . Y, en el caso de que se produzcan relaciones sexuales sin protección, los espermatozoides fertilizarán al óvulo en el interior de la trompa y el ya constituido embrión (desde el momento en que el óvulo ha sido fertilizado) seguirá su camino por el resto de la trompa hasta el interior del útero.  Sin fecundación, el óvulo simplemente desaparece en pocos días de forma imperceptible. Ciclo El proceso de maduración del óvulo tiene una duración variable de mujer a mujer, siendo el periodo medio de 14 días , pero puede ser de inferior o superior duración. En cambio, desde la ovulación a la siguiente regla sí que pasan aproximadamente 14 días en todas las mujeres. Cuando hablamos de primer día de ciclo es el día que viene la regla. Así pues, en ciclos de 28 días la ovulación se produce justo a la mitad, el día 14, pero si una mujer suele tener ciclos de 25 días es que ovula sobre el día 11 y, por el contrario, si tiene ciclos de 35 días es que ovula sobre el día 21 de su ciclo. Esto es importante tenerlo en cuenta para calcular los días fértiles de una mujer. La duración del ciclo menstrual se cuenta desde el primer día de una regla hasta el primer día de la siguiente. Días fértiles Si hablamos de días fértiles, que pueden variar de unas parejas a otras, engloban dos o tres días antes hasta dos o tres días después de esa fecha . De relaciones mantenidas dos días antes de la ovulación pueden permanecer activos espermatozoides esperando la llegada del óvulo. Y posteriormente ocurre lo mismo, pues el óvulo que ya ha empezado su camino a través de la trompa de Falopio puede mantenerse en buenas condiciones para ser fertilizado varios días después de la ovulación. Por tanto, los días fértiles de una mujer son cuatro o cinco centrados alrededor del día de la ovulación, pero pueden llegar a ser hasta de una semana o más en parejas muy fértiles. Síntomas El momento de la ovulación puede ser percibido por muchas mujeres. Pueden notar cierto dolor o incomodidad en la pelvis , y las características del flujo vaginal cambian, volviéndose en esos días más transparente y filante (se puede estirar como una goma). Algunas mujeres pueden tener una pequeña mancha de sangre también en ese momento. En el endometrio desde el inicio del ciclo hasta el momento de la ovulación empieza a crecer un tejido acolchado y algodonoso que va madurando hasta el momento de la ovulación, que es cuando tendrá sus máximas cualidades. Su finalidad es nutrir al embrión si en ese ciclo se ha producido la fecundación y alimentarlo hasta que desarrolle su propia placenta . Sin fecundación, ese tejido inicia un proceso de “degeneración” durante toda la segunda fase del ciclo que culmina con la expulsión de ese tejido en forma de sangrado menstrual. Al perder todo su recubrimiento interno el útero sus paredes quedan completamente peladas, por lo que hasta que crece una nueva “piel” se producen cuatro o cinco días de sangrado. Cuando se ha producido la ovulación el endometrio sintetiza unas sustancias llamadas prostaglandinas durante toda la segunda fase del ciclo, que cuando se liberan durante la regla provocan contracciones uterinas que son las responsables del dolor menstrual que muchas mujeres sienten, y motivo por el cual cuando inhibimos la ovulación con los anticonceptivos estos dolores mejoran o desaparecen, pues al no haber ovulación no se sintetizan las prostaglandinas. ¿Menstruación sin ovulación? Sí, también puede haber menstruación sin ovulación. El endometrio crece, crece, crece… y sin los cambios hormonales propios de la ovulación también llega un momento en que se derrumba. Estos ciclos anovulatorios son propios de los primeros años de regla durante la adolescencia, o de los últimos años cercanos a la menopausia, y también pueden darse con mayor o menor frecuencia durante toda la edad fértil de la mujer. Estos ciclos se caracterizan por ser más largos, irregulares e indoloros pues, como hemos comentado, sin ovulación habitualmente no hay dolor.
¿Cómo Afecta la Salud Dental a la Salud General?
Artículo especializado

¿Cómo Afecta la Salud Dental a la Salud General?

¿Existe algún vínculo entre la salud dental y la salud general? La respuesta es: sí. Sabemos que que una lesión que se manifiesta en la boca puede indicarnos una enfermedad sistémica y, al contrario, una enfermedad originada en la boca puede diseminarse al resto del organismo, por ejemplo, una endocarditis o afectación cardíaca . La relación entre la salud bucal y la general es, pues, indiscutible. ¿Cuál puede ser el origen patológico en la boca? Una de las principales causas es la proliferación anómala de las bacterias habituales de la boca desencadenada ante una higiene deficiente, la toma de determinados fármacos (puede influir en la secreción salival que se traduce en cambios de PH), una disminución de la inmunidad (como el sida) o ante enfermedades metabólicas (como diabetes). Una alteración de la salud dental puede ocasionar una afectación sistémica. Una de las situaciones más temidas por su trascendencia es la endocarditis , concretamente la endocarditis infecciosa. Se trata de la infección del endocardio (capa interna del corazón) valvular o mural. Las bacterias causantes llegan por el torrente sanguíneo (bacteriemia transitoria) y colonizan el endocardio donde anidan y forman unas vegetaciones características y muy frecuentes en el área valvular donde impiden el correcto funcionamiento mecánico de la válvula y, por tanto, el correcto bombeo cardíaco . ¿Y a la inversa? Puede ocurrir el caso inverso, una enfermedad sistémica que ocasione un empeoramiento de la salud bucal. Aquí podríamos mencionar la diabetes, el sida, la osteoporosis u otras enfermedades degenerativas como posibles causas.   Mención especial se le otorga a las enfermedades que cursan con vómitos (vómitos de la infancia, vómitos en episodios de trastornos de la alimentación como anorexia o bulimia, vómitos por tratamientos oncológicos…) o con regurgitación (esofagitis crónica, incontinencia del cardias…) dado que provocan cambios en el PH salival que se traduce en un aumento de incidencia de lesión cariogénica o periodontal. Extremar la higiene ¿Cómo impedir que una infección sistémica progrese en la boca o que una infección bucal no se disemine? Nuevamente tenemos que incidir en la higiene dental. En este caso, sería más preciso decir: extremar la higiene dental. Por supuesto, debemos cepillarnos la boca después de cada comida y antes de irnos a dormir, pero debemos hacerlo con unas determinadas premisas: Usar un cepillo adecuado (mecánico o manual) pero en buen estado y aplicando la fuerza y la técnica adecuada, así como el tiempo necesario (óptimo dos minutos). Emplear un dentífrico fluorado y los utensilios precisos para limpiar los espacios interdentales (hilo dental o cepillos interproximales). Realizarse una tartrectomía (limpieza bucal) al menos anualmente. No fumar ni abusar de sustancias pigmentantes (café, té…) No picar entre comidas o cepillarse los dientes inmediatamente tras hacerlo. Prestar atención a síntomas o signos anormales Al cepillarse los dientes es importante observar síntomas o signos anormales, como: El sangrado al cepillarse los dientes  Que los dientes sangren no significa que exista una enfermedad grave, pero se debe analizar el motivo del sangrado. Puede tratarse simplemente de una técnica de cepillado incorrecta (excesivamente fuerte), que podría conllevar un deterioro del esmalte dental y una hipersensibilidad dental a los cambios térmicos. También podría ser el reflejo de una alteración en la coagulación sanguínea intrínseca o de causa medicamentosa (en pacientes tratados con anticoagulantes), o de una enfermedad del tejido periodontal (por ejemplo, de causa bacteriana), o de una enfermedad inmunitaria. Sea cual sea la causa, debemos abordar el síntoma con el tratamiento oportuno. Tratamiento odontológico agresivo También debemos ser cautos ante un tratamiento odontológico agresivo en un paciente frágil, en cuyo caso debemos extremar las medidas profilácticas para evitar complicaciones sistémicas. En condiciones normales solemos hacer profilaxis antibiótica ante una extracción (endodoncia) de un diente infectado o ante un tratamiento pulpar para matar el nervio (endodoncia) en caso de una caries profunda. Cuando la persona presenta algún antecedente médico relevante debemos realizar un seguimiento muy estrecho y advertir de posibles síntomas de alarma para que nos consulte ante cualquier situación. Prestar atención a las aftas Por supuesto, no conviene restar importancia a las lesiones catalogadas como “aftas” que no cicatrizan en un tiempo prudencial. En definitiva, debemos detectar cualquier situación de riesgo que implique un posible foco local o sistémico, especialmente en pacientes frágiles o inmunocomprometidos . Es muy importante que tanto el médico como el paciente estén sensibilizados con las situaciones de riesgo. En principio uno debe preocuparse de detectar signos de alarma y seguir la pauta del dentista. Nosotros tutelaremos tu salud bucal y general para asegurarnos tu bienestar. Ahora bien, debes acudir a nuestra cita, al menos de forma anual, para revisarte y tratar precozmente cualquier lesión detectada.
Debut y Manejo de la Tensión Arterial
Artículo especializado

Debut y Manejo de la Tensión Arterial

¿Merece la pena dedicar la totalidad de un tema única y exclusivamente al control tensional? Ni lo dudes. La hipertensión arterial es una patología muy relevante y prevalente que afecta a un alto porcentaje de la población (afecta a un tercio de la población adulta y es el motivo estrella de consulta en los centros de atención primaria). Toda información fiable que podamos divulgar es bienvenida. Cifras tensionales alteradas Ante todo, debemos conocer con exactitud a qué nos referimos al hablar de unas cifras tensionales alteradas . Puede darse que los valores tensionales estén por encima o por debajo de las cifras establecidas como estándar. Asimismo, debemos comprender a qué hacen referencia los dos valores de tensión arterial que nos marca el tensiómetro. Hablaremos de TAS (tensión arterial sistólica) o máxima a la presión que la sangre ejerce sobre las paredes de los vasos cuando el corazón se contrae para impulsar o bombear sangre a las arterias. La TAD (tensión arterial diastólica) o mínima es la presión que la sangre ejerce cuando el corazón se relaja para volver a llenarse de sangre. Por tanto, al indicar los valores de la tensión arterial mencionaremos ambas cifras. Las unidades en las que se miden se llaman milímetros de mercurio (mm Hg). Añadiremos que puede ocurrir que una de las dos cifras esté alterada y la otra no. Nos centraremos en los valores tensionales elevados por su importancia en nuestro medio. ¿En qué caso hablaremos de hipertensión arterial? Cuando las cifras tensionales se mantienen de forma habitual por encima de los valores 140/90. En ancianos hipertensos es más frecuente encontrar valores elevados de TAS mientras que en adultos jóvenes es más frecuente la elevación de la TAD. Método AMPA y MAPA La confirmación diagnóstica de hipertensión arterial la tendremos ante unas cifras promedio de varias mediciones iguales o mayores a 140/90 mm Hg, respectivamente. Es decir, si uno de los dos valores está alterado ya podemos hablar de hipertensión arterial. No nos conformaremos con sólo un par de mediciones. Para establecer el diagnóstico nos ayudamos de unas técnicas complementarias como pueden ser la automedida por parte del paciente o familiares   en el domicilio (se llama AMPA o automedida de la presión arterial) y la monitorización ambulatoria de la presión arterial (MAPA) que consiste en la toma de la tensión arterial al paciente de forma programada durante sus actividades habituales (se realizan múltiples medidas durante un periodo de 24-48 horas, en las que el individuo realiza vida normal mientras es portador de un manguito conectado a un aparato que toma y registra los valores tensionales regularmente). En caso de emplear el método AMPA debemos recordar que, para que las mediciones aisladas sean representativas y fidedignas, deben considerarse algunas premisas como: evitar el ejercicio físico previamente, permanecer en reposo durante los cinco minutos previos a la medida o no consumir café o tabaco en los 15 minutos antes de la medición. Tras la medición registraremos el día, la hora y los valores de las determinaciones para que el médico realice una valoración global. Cuando se detectan valores muy dispares entre las diferentes mediciones entonces solicitaremos el llamado MAPA. Una vez confirmada la hipertensión arterial Entonces será el momento de realizar un estudio exhaustivo del paciente intentando buscar una posible causa de la hipertensión. Para ello: Le haremos un interrogatorio detallado de sus antecedentes personales y familiares, y de sus hábitos, una exploración física y alguna prueba complementaria, en función de los hallazgos encontrados (electrocardiograma, ecocardiograma, analítica de sangre y orina, radiografía de tórax, etc.). Si detectamos otras patologías como diabetes mellitus, dislipemia (alteración del metabolismo lipídico), tabaquismo u obesidad debemos calcular el riesgo cardiovascular del paciente. En caso de que la causa que origina la hipertensión sea desconocida, hablaremos de hipertensión primaria o esencial (es la más frecuente). Sin embargo, hablaremos de hipertensión secundaria cuando encontramos la causa que la provoca. Finalizado el estudio debemos abordar el tratamiento más indicado para el paciente. De entrada, instauraremos unas pautas importantísimas que recomendaremos a todos los pacientes hipertensos: Abandonar el hábito tabáquico. Pérdida de peso en caso de obesidad (si hablamos de obesidad mórbida derivaremos al paciente a la unidad de cirugía general para valorar la cirugía bariátrica). Análisis y corrección de la dieta : en cuanto al porcentaje de grasas saturadas, contenido de sal, consumo de alcohol. Disminución del nivel de estrés o ansiedad. Inicio de hábitos deportivos y/o saludables. Tras indicar una pauta correctiva mantendremos una conducta expectante durante unos meses (si los valores tensionales no son excesivamente elevados). En caso de que, a pesar de la corrección de hábitos, no consigamos controlar los valores, decidimos iniciar un tratamiento farmacológico. Permíteme una reflexión, ¿por qué tanta insistencia en controlar los valores tensionales por debajo de 140/90 mm Hg? La tensión arterial alta es un factor que contribuye a desarrollar enfermedades cardiovasculares, especialmente enfermedad cardíaca (infarto agudo de miocardio o insuficiencia cardíaca), derrame cerebral, embolia o insuficiencia renal). Con todo ello sólo he pretendido concienciarte, no asustarte. Así que si perteneces al colectivo de adultos mayores de 40 años no banalices este tema, porque está dedicado a ti.
Dieta Para Una Piel Sana
Artículo especializado

Dieta Para Una Piel Sana

La salud de la piel parece estar siempre relacionada con tratamientos cosméticos o dermatológicos costosos, lo que vincula el cuidado de la piel a un cuidado externo. Aunque estos remedios pueden ser buenas opciones según el caso, es muy importante que también se tomen medidas desde dentro y se siga un estilo de vida saludable. La alimentación es una estrategia necesaria para mantener un buen estado de salud de la piel y de nuestro organismo. Factores que influyen en el aspecto de la piel Hay muchos factores, internos y externos, que afectan al estado de la piel y que influyen en su aspecto. En algunos factores no podemos influir, pero en muchos otros sí. Factores internos (endógenos): Genética. Hormonas. Procesos específicos como la diabetes… Factores externos (exógenos): Radiación UVA: años de exposición al sol sin protección desembocan en unos daños crónicos inducidos por la luz y el envejecimiento prematuro de la piel. Temperatura : las temperaturas extremas y la velocidad de cambio entre ellas ejercen un impacto sobre la salud de la piel. Influencias químicas: detergentes, disolventes, lacas y pinturas, etc. Higiene excesiva: las duchas o baños demasiados frecuentes, durante demasiado tiempo y con agua demasiado caliente dan lugar a una pérdida de los factores hidratantes naturales de la piel. Estrés: el estrés sin control puede hacer que la piel sea más sensible y sufrir problemas como el acné. Sedentarismo. Falta de sueño: un buen sueño nocturno aporta a las células la posibilidad de regenerarse y facilita la regeneración de la piel.  Tabaquismo: el humo del tabaco es una gran fuente de radicales libres que dañan la piel haciendo que aparezca más envejecida. Consumo de alcohol : produce una deficiencia de oxígeno que hace que lleguen menos nutrientes a la célula, acelerando la pérdida de elastina y colágeno y marcando la ojera con un color azulado. ¿Qué nutrientes y alimentos necesita la piel para estar sana? Agua La piel necesita mantener unos niveles hídricos apropiados para gozar de buena salud. La elasticidad y luminosidad de la piel de todo nuestro cuerpo depende en gran medida de su contenido hídrico. La deshidratación le afecta en forma de sensación de tirantez, falta de flexibilidad, pérdida de suavidad, escozor y descamación , que se ven agravados con el paso del tiempo, por lo que se puede decir que la deshidratación es la primera etapa de envejecimiento y la hidratación la primera necesidad de la piel. Una buena hidratación se consigue mediante el agua de los alimentos que ingerimos y el agua de bebida. La mayoría de las verduras y frutas tienen más de un 90% de agua en su composición, por lo que es interesante incluir estos alimentos en la dieta. El agua mineral es, sin duda, el mejor hidratante, sin olvidar que debemos tomar cerca de 1, 5 litros de agua al día. Grasa La piel ha de mantener un equilibrio adecuado entre los lípidos epidérmicos y la hidratación para mantener una barrera de protección frente al medio externo. Esta   barrera selectiva precisa de lípidos para mantenerla compacta, hidratada y sana. A partir de los 30 años la piel produce menos lípidos y esto propicia que quede más vulnerable a los agentes externos. Se necesitan dos tipos de lípidos para realizar una eficaz función de barrera, reestructurar la membrana celular y disminuir la pérdida de líquidos; Son: colesterol y ácidos grasos mono y poliinsaturados presentes en: aceite de oliva, aguacate, aceites de semillas, frutos secos oleaginosos y pescado (sobre todo azul). Proteínas La principal proteína presente en la piel es el colágeno . Esta proteína permite flexibilidad y gran resistencia a la tracción. El colágeno se encuentra en la carne y la gelatina , pero también será importante aportar otras fuentes ricas en proteínas que resulten fundamentales en la renovación y buen aspecto de la piel, como: pescado, huevos, lácteos, legumbres y frutos secos.   Vitaminas liposolubles Vitamina A: ejerce un papel esencial en la renovación de la piel y de las mucosas. Está presente sólo en los alimentos de origen animal como: hígado, grasas lácteas (nata y mantequilla), yema de huevo y lácteos completos. Pro-vitamina A o beta-caroteno : posee una acción antioxidante importante y se transforma en vitamina A en nuestro organismo. Abunda en: verduras de hoja verde, de coloración rojo, anaranjado o amarillento y en ciertas frutas como: albaricoques, cerezas, melón, melocotón, nectarina. Vitamina E: de acción antioxidante, neutraliza la acción dañina de los radicales libres que en verano aumentan debido a los rayos solares y que son una de las causas de las denominadas "manchas de envejecimiento". La encontramos en: aceites vegetales, frutos secos, germen de trigo, aceite de onagra o prímula y en el germen de cereales.    Vitaminas hidrosolubles Vitamina C: su potente acción antioxidante y relacionada con la producción de colágeno ayuda a mantener la piel tersa y sin arrugas. Se encuentra en: frutas y verduras frescas como: ensalada, pimientos, kiwi, cítricos, melón, fresas, moras, frutas tropicales, col, tomate. Ácido fólico o vitamina B9 : relacionada con la renovación celular, se encuentra mayoritariamente en la verdura de hoja verde, las legumbres verdes, diversidad de frutas, hígado y la levadura de cerveza. Vitamina B2 o riboflavina : actúa contra la seborrea. Se encuentra en la leche y sus derivados (yogur, queso...), huevos, carnes, pescados, hígado, legumbres y frutos secos (almendras, nueces...). Vitamina B3 o niacina: participa en la síntesis de la queratina. Se encuentra en: carnes, pescados, vísceras y cereales integrales y frutas desecadas (melocotón, orejones, higos, dátiles, etc.) Vitamina B6 o piridoxina : está relacionada con el metabolismo del cinc, mineral que forma parte de la epidermis. Abunda en: pescados azules, carnes, huevos, frutos secos, plátano, espinacas, levadura de cerveza y germen de trigo. Minerales Selenio : mineral con acción antioxidante. Se encuentra en: carne, pescado, marisco, cereales, huevos, frutas y verduras. Zinc: forma parte de la epidermis y está presente en los siguientes alimentos: carnes, vísceras, pescado, huevos, cereales integrales y legumbres. Hierro: su déficit suele causar piel pálida por la disminución de la hemoglobina circulante. Se encuentra en: vísceras, carnes, pescados y huevos, levadura de cerveza, frutos secos y desecados… Azufre: mineral indispensable en la síntesis de queratina y también ejerce una acción anti-seborreica. Abunda en: huevos, leche y derivados, cereales integrales y levadura de cerveza.
¿Qué es la EPOC?
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¿Qué es la EPOC?

Como indican sus siglas, se trata de una Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC). Podríamos decir que es una enfermedad progresiva con afectación sistémica caracterizada por una obstrucción al flujo aéreo y directamente relacionada con el tabaco. Cursa con periodos de exacerbación o empeoramiento de los síntomas (sobre todo en invierno coincidiendo con las infecciones respiratorias agudas). Factores de riesgo Afecta a la población fumadora , aunque debemos incluir a un pequeño porcentaje de fumadores pasivos que debutan con la enfermedad. El principal factor de riesgo es, rotundamente, la exposición al humo del tabaco . Existen otros factores estrechamente relacionados como pueden ser el déficit de alfa1 antitripsina (enfermedad genética), la exposición a irritantes (por ejemplo, en el entorno laboral), la contaminación ambiental, o las enfermedades respiratorias previas (enfisema y bronquitis crónica), entre otros. Es una enfermedad muy prevalente que supone un alto gasto sanitario y cuyo pronóstico empeora por la presencia de otras enfermedades que pueda presentar el paciente (comorbilidades) como pueden ser la cardiopatía, las arritmias, la hipertensión arterial , la diabetes, la patología tiroidea, la obesidad… ¿Ante qué síntomas sospecharemos esta enfermedad? En estadios iniciales los síntomas son escasos y de intensidad leve. Sospecharemos EPOC en aquellos pacientes adultos fumadores que presenten estos síntomas: Tos de carácter crónico: no siempre es productiva (con producción de mucosidad o esputo). Por ello siempre insistimos en acudir a visita médica ante un cuadro de tos persistente de tiempo de evolución que no mejora con el tratamiento convencional. Expectoración:  es fisiológica si es transparente o mucosa. Sin embargo, si es espesa y/o cuantiosa debe valorarse pues puede enmascarar una patología respiratoria de base. Así mismo, la expectoración con sangre debe despertarnos una alarma, pues puede deberse a un simple esfuerzo al toser, pero también, puede tratarse de la manifestación de una enfermedad relevante. Disnea:  sería la sensación de falta de aire. Todos presentamos algo de disnea al realizar una actividad física. Sin embargo, nos referimos a la disnea persistente que empeora con el ejercicio y obliga al cese de su realización. Se establecen diferentes grados de severidad en función de la limitación funcional que suponga para el paciente siendo el grado 0 el más leve y el grado IV el más limitante.  Otros posibles síntomas que podríamos encontrarnos serían: cianosis o color azulado de las mucosas (por poca oxigenación), sibilancias (pitidos al respirar), fatiga extrema, retención de líquidos (sobre todo en tobillos), … La espirometría Es importante indagar sobre los antecedentes personales y familiares y sobre los hábitos tóxicos (tabaco, alcohol…). La exploración física aporta poca información al inicio de la enfermedad para confirmar el diagnóstico. Una de las primeras pruebas que vamos a solicitar va a ser una espirometría , que es una exploración de la función respiratoria que mide los flujos y los volúmenes respiratorios. Se emplea para el diagnóstico y el seguimiento evolutivo de la patología respiratoria.  La espirometría simple se realiza haciendo inspirar profundamente y soltar todo el aire que se pueda. Mide el volumen máximo inspirado y espirado. A veces se solicita una espirometría forzada (tras la inspiración profunda el paciente mantiene la espiración alargándola hasta no poder más), que mide el aire espirado en relación al tiempo. Con la espirometría tendremos claramente catalogado el tipo de patología respiratoria, aunque pueden ser precisas otras pruebas complementarias para definir el grado y/o finalizar el estudio, como pueden ser una radiografía de tórax, un electrocardiograma y un TAC torácico . Asimismo, podremos hacer el despistaje de otras enfermedades respiratorias que pueden manifestarse con síntomas similares como pueden ser el asma, las bronquiectasias o la insuficiencia cardíaca. ¿Cómo se trata? Una vez clasificado el paciente según su gravedad (EPOC leve, moderado, grave y muy grave) procederemos al abordaje terapéutico incidiendo en la eliminación del hábito tabáquico y tratando los síntomas respiratorios. Todo ello estará enfocado en la mejoría de su calidad de vida. Recodemos que el abandono del hábito tabáquico supone un punto de inflexión muy importante dado que influye en el pronóstico y la evolución de la enfermedad. Es muy probable que el paciente precise un tratamiento con corticoides (inhalados o vía oral) con finalidad antiinflamatoria para mejorar la función pulmonar y reducir el número de agudizaciones. Otros tratamientos implicados pueden ser los broncodilatadores , la oxigenoterapia o los mucolíticos. Es importante el adiestramiento del paciente en cuanto a la diferenciación de su medicación de base y la de rescate (que debe emplearse sólo en caso de aumento puntual de síntomas). Es fácilmente deducible que si el paciente precisa más medicación de rescate ello significa que su medicación de base no es suficiente o bien que su enfermedad está evolucionando. En estadios avanzados de la enfermedad el paciente puede requerir unos cuidados más específicos, no sólo médicos sino también de soporte psicológico, social o familiar. Ante todo, debe sentirse arropado y en situación de confort.
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