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Otitis en Niños
Artículo especializado

Otitis en Niños

Una de las infecciones más frecuentes en la infancia son las otitis, pero ¿todo dolor de oído debe ser tratado con antibióticos? Respondemos a esta y otras cuestiones relacionadas con esta enfermedad. ¿Qué es una otitis? Las otitis hacen referencia a la inflamación de alguna parte del oído . Es una infección aguda en el oído producida por algún agente infeccioso y son muy comunes en niños. Tipos de otitis más frecuentes En función de dónde se produce la infección y la inflamación podemos distinguir dos tipos fundamentales: Otitis externa : la infección se localiza en la piel que recubre el conducto auditivo externo. Son muy frecuentes en verano y están relacionadas con las piscinas y la humedad en dicho conducto. Por ello también se llama “otitis del nadador”. A pesar de ser bacterianas, no suelen ir acompañadas de fiebre ni mal estado general, pero sí de un dolor muy intenso. El germen mayormente implicado es la Pseudomona . El tratamiento es muy simple y suelen ser antibióticos en gotas que se aplican dentro del conducto auditivo externo. Para tratar el dolor el pediatra suele pautar algún analgésico por vía oral. El médico puede diagnosticar fácilmente una otitis externa porque al presionar ligeramente la parte delantera del oído es extremadamente dolorosa (es lo que llamamos el “signo del trago”). También podemos observar el interior con un otoscopio (una linterna con luz especialmente diseñada para inspeccionar el oído externo hasta el tímpano) y veremos un conducto externo inflamado y presencia de una secreción acuosa o mucosa. Su evolución es, normalmente, favorable y sin complicaciones. En raras ocasiones se complica y necesita un tratamiento más agresivo. Es importante ser muy cumplido con el tratamiento: una semana de gotas y evitar sumergir la cabeza en el agua, es decir, evitar la playa y la piscina. El uso de bastoncillos o la introducción de objetos dentro del conducto auditivo externos puede causar lesiones en la piel del mismo que se pueden infectar y ocasionar, también, una otitis externa. Otitis media aguda (OMA): a diferencia de las otitis externas, estas son típicas del invierno . Es una complicación muy frecuente de catarros y otras infecciones de las vías altas respiratorias, donde la mucosidad abundante es la protagonista. En este caso, la infección e inflamación se localiza en el oído medio , detrás del tímpano. De hecho, se define la otitis media como la presencia de líquido en la cavidad media del oído. Las bacterias o virus que la causan suelen venir del interior de la nariz o de la boca. El cuadro infeccioso puede empezar directamente con un dolor de oído intenso (otalgia) o bien ser precedido por un catarro de vías altas. El dolor es producido porque el moco y el líquido que produce la misma infección se acumula y queda atrapado en el oído medio, detrás del tímpano. Esto aumenta la presión en el oído medio y provoca un dolor intenso. Este dolor puede causar malestar, irritabilidad y llanto. El niño, además, puede presentar fiebre alta. Oído rojo no es igual a otitis El pediatra puede diagnosticar fácilmente una otitis por la presencia de dolor, fiebre y, si observa el tímpano con el otoscopio, lo verá enrojecido y abombado hacia fuera. Es importante observar el tímpano abombado , ya que sólo su enrojecimiento no es signo de otitis, pues los niños cuando están acatarrados tienen las mucosas enrojecidas, y el oído también. Para diagnosticar una otitis media, deberá tener más signos: llanto, irritabilidad, fiebre, tímpano abombado… Conclusión: oído rojo no es igual a otitis. Durante su evolución, es muy frecuente que el líquido ejerza tanta presión que acabe rasgando o rompiendo el tímpano. En este momento los padres observan que del oído sale un líquido mucoso, amarillo y ligeramente sanguinolento . Es habitual que, tras una noche de llanto y fiebre, amanezca la almohada del niño manchada de ese líquido.  No es nada grave. En este momento, como la presión dentro del oído medio ha caído de golpe, deja de doler. En estos momentos hablamos de una otitis media perforada o supurada. La infección suele durar unos diez días y pueden requerir o no antibióticos . Del tratamiento, sus complicaciones y otros aspectos de la otitis media, hablaremos en los siguientes apartados. La otitis media en el lactante Las infecciones en el lactante suelen ser más diseminadas, es decir, sus síntomas son más inespecíficos y más generales. Son más frecuentes las otitis medias que las externas. El primer signo de una otitis media en un bebé es el dolor durante la succión , es decir, al mamar o tomar el biberón el niño se retira violentamente y llorando. Esto es debido a que el dolor aumenta en el oído cuando el lactante succiona o, lo que es lo mismo, hace presión negativa dentro de las estructuras anatómicas huecas del oído. Es muy frecuente también que presenten vómitos, fiebre, irritabilidad y malestar general.   ¿Por qué las otitis son más frecuentes en los niños que en los adultos? Una de las razones principales es anatómica. Los niños tienen las trompas de Eustaquio más cortas y más rectas que los adultos. En términos médicos, decimos que están horizontalizadas. Esta peculiaridad estructural dificulta el drenaje de líquido hacia afuera del oído, aún en condiciones normales. Si la trompa de Eustaquio se inflama o se bloquea con mucosidad, debido a un resfriado, el líquido no puede salir o drenar adecuadamente, siendo un caldo de cultivo excelente para el crecimiento de los microorganismos. Por otro lado, el sistema inmunológico de los niños es más inmaduro que el de los adultos y su lucha contra las infecciones no tan eficaz. Tratamiento de la otitis media El tratamiento fundamental es la analgesia (medicamentos para controlar el dolor). En los últimos años las sociedades pediátricas han modificado los criterios para tratar las otitis medias en los niños. Anteriormente, cualquier dolor de oído era tratado con antibióticos durante siete o 10 días. Se puede confirmar que el niño tiene una otitis media si cumple estos tres criterios: Otalgia importante (dolor de oído). Inicio súbito o agudo de los síntomas. Otoscopia donde se observa abombamiento del tímpano y enrojecimiento importante. Si el pediatra no tiene claro el diagnóstico, lo más prudente es esperar 48-72 horas y revalorar al niño antes de iniciar un tratamiento con antibióticos . A veces el dolor no se debe a una infección y algunas infecciones del oído mejoran sin necesidad de antibióticos (recordemos que la mayor parte de infecciones en la infancia son víricas y, los virus, no se curan con antibióticos). El uso cuidadoso de los antibióticos ayuda a evitar el desarrollo de bacterias que se vuelven resistentes a ellos. ¿Cuándo se inicia tratamiento antibiótico en una OMA? Se deberá iniciar de inmediato tratamiento con antibiótico en los siguientes casos: Menores de dos años: por el riesgo de complicaciones y recurrencias. En este grupo la curación espontánea es muy infrecuente. Los niños con signos de OMA grave: fiebre mayor de 39º o dolor muy intenso, otorrea (líquido que supura del oído) u OMA bilateral (cuando se afectan ambos oídos). Los niños con antecedentes de otitis media recurrente o persistente o familiares directos con secuelas óticas. El tratamiento antibiótico suele durar de 7 a 10 días. Si no se observa mejoría en 48 a 72 horas, se debe valorar el cambio a un antibiótico de mayor potencia. Es importante saber que los antihistamínicos, los mucolíticos y los descongestivos no son útiles en el tratamiento de las otitis. CUIDADO CON LOS REMEDIOS CASEROS No es adecuado poner nada dentro del oído, por lo que no se recomiendan muchos remedios “de la abuela” para calmar la otalgia, consistentes en introducir sustancias diversas como aceite caliente, ajo licuado o jengibre. Es más efectivo, en cambio, aplicar calor local con un saco de semillas que se pueda calentar en el microondas o una bolsa de agua caliente. Si el niño es mayor, masticar chicle puede ser beneficioso para aliviar la presión en el oído medio y favorecer el drenaje de secreciones. Mastoiditis: la complicación más frecuente de la otitis media aguda (OMA) La mastoiditis es una complicación grave de las otitis infantiles no tratadas, mal cuidadas o severas. Requieren tratamiento inmediato e ingreso hospitalario. La mastoiditis es la infección de la mastoides , un pequeño saliente óseo que podemos palpar justo detrás de la oreja. Su interior está formado por pequeñas cavidades o celdillas que conectan con el oído medio. Esta conexión es la que hace posible que algunas otitis medias deriven en mastoiditis. El diagnóstico es sencillo ya que palpamos un bulto rojo e inflamado detrás del pabellón auricular que suele desplazar hacia delante la oreja, haciendo que de repente el niño tenga “una oreja de soplillo”. Al tratarse de una infección grave el niño presentará malestar, fiebre y dolor. ¿Cuándo debo consultar con un otorrino? Si el niño ha padecido más de tres episodios de otitis media aguda en un periodo de seis meses o más de cinco episodios de OMA en 12 meses en el mismo oído, debe ser valorado por un otorrino infantil. ¿Se pueden prevenir las otitis? La mejor manera de evitar las infecciones del oído es reduciendo los factores de riesgo asociados a ellas. Otra es la lactancia materna a demanda y prolongada. Podemos disminuir los factores de riesgo con estas estrategias: Vacunar de la gripe una vez al año. Vacunar contra el neumococo a todos los niños menores de 2 años, comenzando a los dos meses de edad. Los estudios demuestran que los niños vacunados tienen menos infecciones del oído comparados con los que no son vacunados. Se recomienda sobre todo a los niños que acuden a guarderías. Lavarse las manos frecuentemente: el lavado frecuente de las manos evita la transmisión de virus o gérmenes. Evite exponer al bebé al humo del tabaco : Los bebés que están cerca del humo de los fumadores tienen más infecciones del oído. Nunca acostar al bebé a dormir con el biberón. Evitar el contacto con niños enfermos.  
Importancia del Omega 3 en la Salud
Artículo especializado

Importancia del Omega 3 en la Salud

Actualmente los ácidos grasos omega 3 son un tema de debate, tanto en la comunidad científica como en la sociedad en general debido a sus efectos en nuestra salud y, más concretamente, a su papel protector en la aparición de enfermedades cardiovasculares . Por ello, la industria alimentaria y farmacéutica se han hecho eco de sus propiedades y han utilizado su término como reclamo saludable en la venda de suplementos y productos enriquecidos con este tipo de ácidos grasos. Pero... ¿sabes qué es realmente el omega 3 y de donde se obtiene? ¿Es lo mismo utilizar suplementos de omega 3 que obtener esta grasa de los alimentos? Para dar respuesta a estas preguntas, lo primero que debemos conocer es su definición, origen y clasificación dentro del grupo de grasas alimentarias. ¿Qué son los ácidos grasos omega 3? El Omega 3 es un ácido graso poliinsaturado (AGP) esencial, es decir, que nuestro cuerpo no puede generar por sí mismo, sino que lo debe obtener a través de la alimentación. Estos ácidos grasos desempeñan diferentes funciones en nuestro organismo ya que participan en el crecimiento y el desarrollo del cerebro, en la regulación de la presión sanguínea, la coagulación sanguínea y el sistema inmunitario, entre otros. Además, dentro de los ácidos grasos de la familia omega 3 cabe destacar el papel de los ácidos eicosapentaenoico (EPA) y docosahexaenoico (DHA) que pueden sintetizarse en nuestro organismo a partir de ácido alfalinolénico (ALA) aunque dicha conversión solamente ocurre en un 1-2%. Así pues, la única manera práctica de aumentar las concentraciones de estos ácidos grasos omega-3 en el organismo es obteniendo los EPA y DHA a través de la alimentación. Omega 3 y omega 6 Sin embargo, también debemos tener en cuenta que los ácidos omega 3 compiten de alguna manera con otro grupo de ácido poliinstaurados esenciales denominados omega 6 en el sentido de que un exceso de omega 6 (ácido graso muy abundante en nuestra alimentación y presente en el aceite de girasol, de soja y de palma, entre otros) inhibirá la síntesis de omega 3 y, consecuentemente, se manifestarán unos efectos inflamatorios propios de un exceso de omega-6. Por eso, es importante la relación de ingesta de los omega 3 /omega 6, que debería ser de un ratio de 1:1 o 1:3, es decir, deberíamos consumir más o menos la misma cantidad de omega-3 que omega-6 o como mucho el triple de omega 6 que de omega 3.   ¿Qué ingestas diarias necesitamos de EPA y DHA? Dentro de la familia de los ácidos grasos omega-3, lo más importante es tener unos óptimos niveles de EPA y DHA juntos (no por separado), cuyas necesidades son diferentes según las distintas etapas de la vida y nuestro estado de salud. Así pues, según la EFSA (Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria) la ingesta recomendada sería de 0,2-0,25 g /día, pudiendo llegar hasta los 2,5-5 g/día para embarazadas y lactantes. Beneficios de una dieta rica en omega 3 Entre las propiedades atribuibles a los ácidos EPA y DHA destacamos: Regulación de la presión sanguínea. Reducción de los triglicéridos plasmáticos (los ácidos EPA y DHA en dosis de (2-3 g/día) reducen la concentración de TG hasta un 30%). Reducción de enfermedades cardiovasculares. Mantenimiento y regulación de la función cardíaca. Mantenimiento de la función cerebral. Mejora de la visión debido a su efecto sobre los fotoreceptores oculares. No obstante, en las personas con diabetes mellitus tipo 2, aunque puedan beneficiarse de una alimentación rica en omega-3 (reduce los niveles de triglicéridos), se desconoce el impacto de este tipo de grasas en los niveles de colesterol, el control glucémico y los resultados vasculares. ¿Qué alimentos son ricos en grasas omega 3? Como hemos dicho anteriormente, aunque la conversión de ALA (Ácido Alfa Linolénico) en DHA y EPA es pequeña, es importante también ingerir alimentos ricos en este ácido graso. El ALA se encuentra principalmente en aceites vegetales como el aceite de linaza, de soja o de canola y en las nueces Por otra parte, entre los alimentos ricos en EPA y DHA encontramos: los pescados azules, y más concretamente sus aceites (salmón, caballa, sardinas, arenques, anchoas y atún), los frutos secos (avellanas, nueces…) y las semillas de lino y chía Entonces, para cubrir la ingesta recomendada de EPA y DH, se deberían consumir unas 2-3 raciones semanales de pescado azul y unas dos o tres raciones semanales de pescado blanco, además de añadir frutos secos y semillas en nuestra alimentación habitual. Suplementos con omega 3: falsas promesas Aunque las expectativas que nos ofrece la industria farmacéutica acerca de los beneficios de la toma de suplementos ricos en EPA y DHA sean muy elevadas, la verdad es que se ha demostrado que sus reclamos publicitarios no son lo que parecen. Veamos algunos ejemplos: Se ha contrastado que la toma de suplementos con DHA no es eficaz a la hora de proteger del deterioro de la función cognitiva en personas con Alzheimer , aunque este efecto sí es eficaz si los ácidos grasos DHA provienen de la dieta: La suplementación con ácidos grasos omega-3 no se asocia ni de forma relativa ni absoluta con una disminución de la morbimortalidad cardiovascular , ni en prevención primaria ni secundaria. La suplementación con DHA durante el embarazo no mejora el lenguaje infantil , la inteligencia, las habilidades académicas o el “funcionamiento ejecutivo” de los niños a los 7 años de edad. La administración de suplementos con omega 3 para diabetes tipo 2 disminuye los triglicéridos y el colesterol VLDL, pero puede aumentar el colesterol LDL (colesterol “malo”). En cambio, lo que sí podemos afirmar es que: Una rodaja de salmón posee entre 5 y 15 veces más omega 3 que cualquier cápsula o suplemento diario. Por ejemplo, las cápsulas ricas en aceite de Krill pueden contener un total de 0.75 g de EPA /DHA por cápsula, en cambio con sólo 100 g de salmón podemos obtener entre 1.8 y 2 g. de estos ácidos grasos! La incorporación de EPA y DHA procedentes del pescado azul presenta una mayor eficacia que cuando se administran en forma de cápsulas El hecho de tomar suplementación , nos da una sensación de (falsa) seguridad que hace que adoptemos comportamientos menos saludables y desplacemos el consumo de alimentos que nos pueden aportar otros componentes beneficiosos para la salud (fibra, vitaminas minerales, etc.) El consumo de una dieta rica en alimentos que contiene EPA y DHA es mucho más sostenible, económica y eficaz que la toma de pastillas con omega 3. En conclusión, se ha demostrado que una dieta rica en omega 3 (pescados azules, semillas, nueces, etc.) tiene muchas más garantías y beneficios que la toma de los “famosos” suplementos.  
Rotura de Menisco, ¿Cómo la Tratamos?
Artículo especializado

Rotura de Menisco, ¿Cómo la Tratamos?

¿Alguna vez te has girado bruscamente y has notado un dolor agudo en alguno de los laterales de la rodilla? Pues podría tratarse de un pequeño pinzamiento meniscal. Sobre la rodilla… Sabemos que la rodilla es una articulación compleja dotada de importantes estructuras ligamentosas que le confieren estabilidad y de dos estructuras cartilaginosas amortiguadoras llamadas meniscos:   menisco medial o interno y menisco lateral o externo . La articulación de la rodilla está compuesta por tres huesos: fémur, tibia y rótula. La rodilla es una articulación cuyo movimiento principal es la flexo-extensión, pero de manera accesoria posee también un movimiento de rotación que solo aparece cuando la rodilla está flexionada. Los meniscos son unos discos de tejido cartilaginoso con forma de media luna ubicados dentro de la articulación de la rodilla, entre el fémur y la tibia. El menisco medial se encuentra en la cara interna y el lateral en la cara externa de la articulación. ¿Sabías que el menisco absorbe el 40% de la carga que soporta la articulación? Lesiones meniscales Las lesiones meniscales son muy comunes, siendo más frecuentes en varones que en mujeres (ocho veces más frecuente en varones que en mujeres). La mayoría de los pacientes son deportistas jóvenes entre 18 y 45 años y más de la mitad, jugadores de futbol. El mecanismo lesional más característico es aquel provocado por una pequeña flexión y rotación de la rodilla estando el pie fijo en el suelo. Es decir, un giro de la rodilla estando ésta un poco flexionada. Se lesiona con más frecuencia el menisco interno que el externo. La lesión meniscal puede asociarse a otras lesiones de rodilla en una tercera parte de los casos (sobre todo las que afectan al ligamento cruzado anterior). Hablamos de lesiones complejas de rodilla para referirnos a aquellas que implican a diferentes estructuras. Voy a mencionarte alguna que, seguro, has oído alguna vez: Tríada de O´Donoghue: se la conoce como triada desgraciada por tratarse de una lesión importante de la rodilla que puede poner en peligro la vida profesional de un deportista. Implica la lesión de tres estructuras: la rotura del ligamento cruzado anterior, el menisco interno y el ligamento lateral interno. Supone tratamiento quirúrgico ineludiblemente y un tiempo prolongado de recuperación. Pentada desgraciada : aún más grave que la anterior dado que consiste en la lesión del ligamento cruzado anterior, el ligamento lateral interno, el ligamento lateral externo y los dos meniscos. Por tanto, si tan sólo te has roto el menisco debes considerarte afortunado. ¿Cómo se clasifican las lesiones meniscales? Las lesiones meniscales se clasifican en función del trazo de la lesión o en función de la ubicación de la lesión dentro del menisco. Así, podemos encontrar: desgarros longitudinales (los más frecuentes), rotura en asa de cubo (afecta a todo el borde interno meniscal), desgarros en pico de loro o en raqueta, roturas transversales u horizontales, desinserciones periféricas y quistes meniscales (más frecuentes en el menisco externo). ¿Cómo se llega al diagnóstico de una lesión meniscal? Es fundamental estar atentos a la información facilitada por el paciente en cuanto a la descripción del mecanismo lesional y los síntomas que notó inmediatamente después. Si has pasado por ello recordarás que, tras la rotación en semiflexión, aparece un dolor en la interlínea de la rodilla (interna o externa) junto con una impotencia funcional que nos dificulta cargar sobre ella. Es posible que tengamos, incluso, la rodilla bloqueada en semiflexión sin posibilidad de extenderla. Debemos realizar una exploración integral de la rodilla donde comprobaremos si existe líquido intraarticular, si la rodilla está estable y si existe bloqueo articular. Mención aparte tienen las maniobras específicas de exploración meniscal cuya positividad nos ayudará en el diagnóstico, pero no serán concluyentes. Mencionaremos el signo de McMurray, realizado en todas las exploraciones de rodilla. Desencadena dolor y posible chasquido en la interlínea articular afectada al forzar la extensión-rotación de la rodilla desde la flexión. Normalmente, en urgencias realizamos una radiografía para descartar una lesión ósea cuando además ha habido una contusión directa pero los meniscos no pueden visualizarse en una radiografía por lo que, cuando la sospecha de la lesión meniscal es alta, solicitaremos una resonancia magnética por ser la prueba prínceps para el estudio de las estructuras no óseas de la rodilla. Es importante que sepas que la resonancia no se realiza en urgencias, se hace de forma programada. Tratamiento Una vez tengamos la confirmación diagnóstica debemos pensar en el tratamiento más indicado según los hallazgos de la resonancia. Existen diferentes alternativas terapéuticas a largo plazo, pero normalmente en fase aguda se realiza un tratamiento sintomático con un vendaje , antiinflamatorio vía oral y deambulación en descarga (con muletas). No olvidemos que, en muchas ocasiones, el menisco sólo sufre una inflamación aguda reversible (llamada meniscitis) por el traumatismo. En este caso, la resonancia será negativa y tan sólo precisaremos tratamiento de la fase aguda. En función de la lesión hallada en la resonancia las alterativas terapéuticas podrían ser: Rehabilitación si la lesión meniscal es poco relevante o en una persona poco deportista. Infiltración local si la lesión es superficial. Artroscopia para revisión de la articulación y reparación meniscal (si el menisco está roto). Dicha reparación puede ser una sutura del menisco (cuando la lesión es periférica) o una resección del fragmento (meniscectomía parcial). Actualmente, la tendencia quirúrgica es conservadora. A pesar de que la resección meniscal soluciona la fractura, a largo plazo puede conllevar un proceso artrósico de ese compartimento de la rodilla. La resección completa del menisco (actualmente casi en desuso excepto en lesiones amplias) puede multiplicar la carga articular del compartimento hasta un 700% ocasionando daños secundarios en el cartílago articular. Tras la cirugía siempre se indicará un tratamiento rehabilitador hasta la total recuperación, siendo posible la reincorporación laboral a las pocas semanas. Si has llegado hasta aquí te habrá quedado claro que debemos evitar las rotaciones bruscas de rodilla. Por favor, ten cuidado al levantarte de la silla.
Embarazo de Riesgo
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Embarazo de Riesgo

El embarazo es un proceso fisiológico para el que el organismo de la mujer está perfectamente preparado, pero hay que tener en cuenta que le supone una sobrecarga y un estrés , y en determinadas situaciones puede incluso suponer un riesgo para su salud. En estos casos hablamos de embarazo de riesgo desde el punto de vista materno. En otras ocasiones, es el propio embarazo el que está en riesgo por circunstancias que pueden afectar al pronóstico de la gestación o al estado del feto, es entonces cuando consideramos un embarazo de riesgo desde el punto de vista fetal. En los embarazos que evolucionan con normalidad la gestante puede hacer vida relativamente normal, pero en los embarazos de riesgo se requiere a veces reposo, o controles más intensivos o pruebas diagnósticas especiales . En estos casos, es importante seguir las pautas indicadas por el ginecólogo. Cómo actuar En la primera visita de embarazo, o en una visita preconcepcional en casos de patología materna hay que valorar todos los antecedentes de la paciente y etiquetar el embarazo como embarazo normal, de riesgo medio, alto o muy alto. Las causas de riesgo pueden ser de tres tipos: Desde el punto de vista social: condiciones de la paciente, su edad, peso, talla, perfil socio-económico, hábitos tóxicos, exposición a tóxicos laborales… Desde el punto de vista de los antecedentes de la paciente : enfermedades previas al embarazo, abortos o partos anteriores… Desde el punto de vista del embarazo actual : patologías que se desarrollan en el embarazo en curso, como diabetes gestacional o preeclampsia, malformaciones fetales, embarazos múltiples o rotura prematura de la bolsa amniótica. Causas de riesgo medio Las causas de riesgo medio engloban todas las condiciones anatómicas que pueden dificultar un parto vaginal e incrementar el riesgo de cesárea , como son la talla baja, la obesidad no mórbida (la obesidad mórbida se considerará de riesgo alto) y las anomalías de la forma de la pelvis. Por otro lado, todas las situaciones que puedan comportar un control insuficiente lo que puede comportar situación de riesgo fetal como los embarazos no deseados, las adolescentes, o las pacientes en condiciones socioeconómicas desfavorables. Otro factor de riesgo medio, que puede ser alto o muy alto en función de la dosis, es la gestante con hábitos tóxicos, fumadoras o consumidoras de drogas o alcohol , por el efecto que puede tener en el feto. Las grandes fumadoras tienen fetos de bajo peso, y el consumo de alcohol incluso puede provocar un síndrome alcohólico fetal con afectaciones de múltiples órganos y retraso mental. Son consideradas gestantes de riesgo medio las pacientes con alguna patología leve diagnosticada antes del embarazo, como cardiopatías leves, problemas respiratorios crónicos, enfermedades de transmisión sexual. Asimismo, las pacientes de edad avanzada o que han tenido más de 4 hijos previamente, o si el periodo transcurrido desde el último embarazo es inferior a 12 meses (de parto a parto). También consideramos embarazo de riesgo medio cuando ha existido esterilidad previa y si el embarazo se ha conseguido a través de técnicas de reproducción asistida. A lo largo del embarazo pueden aparecer circunstancias que conviertan un embarazo normal en uno de riesgo medio como pérdidas de sangre durante el primer trimestre, incremento excesivo o insuficiente de peso, infecciones urinarias... Riesgo alto Se considerará riesgo alto la patología materna más grave: cardiopatías, patologías endocrinas, anemia grave, obesidad mórbida por el riesgo que puede suponer el embarazo sobre la patología de la madre. También la diabetes gestacional por el riesgo fetal que comporta si no se controla adecuadamente. O pacientes diagnosticadas de infecciones víricas o bacterianas (hepatitis, toxoplasma, sífilis, VIH) por riesgo de malformaciones congénitas o infección del recién nacido. También catalogado como riesgo alto los antecedentes obstétricos desfavorables: abortos anteriores, partos prematuros, recién nacidos de bajo peso, o partos previos con complicaciones dado el riesgo de presentar nuevos abortos o complicaciones en el parto. Así como pacientes que hayan sido sometidas a cirugía uterina previa por el riesgo de rotura uterina. Incluimos en este grupo los embarazos en los que se ha diagnosticado una m alformación fetal, que según su severidad puede ser incluso de riesgo muy alto. También los embarazos de gemelos y la preeclampsia leve (alteración multiorgánica del tercer trimestre de embarazo que cursa con elevación de la tensión arterial, proteínas en la orina, y alteraciones analíticas). Riesgo muy alto En el grupo de riesgo muy alto incluimos todas aquellas gestantes con patología muy grave: cardiopatías severas, enfermedades psiquiátricas, diabetes previas al embarazo porque el embarazo puede tener serias consecuencias sobre el estado de la madre. La drogadicción o alcoholismo habitual por el riesgo fetal de malformaciones, retrasos de crecimiento y prematuridad. Así como la preeclampsia grave. Y las malformaciones fetales graves o retrasos de crecimiento severos La gestación múltiple (de 3 o más fetos) o de fetos con malformación congénita compleja confirmada y todas aquellas condiciones que pueden favorecer un parto prematuro, como rotura prematura de membranas, malformación uterina o contracciones prematuras sin causa aparente. Otro concepto que hay que incluir en este grupo es a las mujeres que han sufrido previamente una muerte fetal prenatal o neonatal por el riesgo de repetición y por la ansiedad generada por estos antecedentes. Y finalmente accidentes obstétricos graves como la placenta previa o el desprendimiento precoz de placenta. Cómo atender estos embarazos Según el nivel de riesgo el control de embarazo se podrá realizar en el p rimer nivel asistencial, consultas básicas o centros de asistencia primaria en embarazos sin riesgo o con riesgo medio. En algunos casos de riesgo medio y los de riesgo alto han de ser controlados en centros especializados o en hospitales de nivel B (comarcales). Los de riesgo muy alto es necesario su seguimiento y atención al parto en hospitales de nivel C, donde se dispone de equipamiento adecuado para manejar recién nacidos con patología compleja o de gran prematuridad, así como gestantes con patología severa. Si se te ha diagnosticado un embarazo de riesgo sigue los consejos de tu especialista y confía en que con el control adecuado y los medios a nuestro alcance prácticamente todos los problemas tienen solución. Haz nuestro test de embarazo y averigua todo lo que debe saber una embarazada. Descubre todos los consejos y cuidados de las mujeres embarazadas.
Te Han Diagnosticado Trocanteritis
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Te Han Diagnosticado Trocanteritis

Las caderas tienen suma importancia a la hora de realizar las actividades de la vida diaria , estabilizan el tronco a través de la pelvis, reparten las cargas que transmiten los miembros inferiores y permiten el movimiento a la hora de caminar, correr, subir escaleras o sentarse. Nuestra cadera llamada también articulación coxofemoral, está formada por la unión de dos huesos: el hueso coxal y el fémur. Además de ligamentos y músculos la articulación está provista de unas bosas serosas llamadas Bursas . Tienen forma de almohadillas cuya función es amortiguar y permitir que los tendones de la cadera puedan deslizarse sobre el fémur (trocánter mayor) y sobre otros músculos evitando así el roce y la posible irritación de sus tejidos. ¿Tienes dudas?  Regístrate ahora  en Savia y habla gratis con nuestros especialistas médicos por chat o videoconsulta. ¿Qué es una trocanteritis o una Bursitis trocantérea? Cuando realizamos los movimientos de flexión y extensión de cadera (en la marcha, corriendo, subiendo o bajando escaleras) los tendones de la cadera se deslizan por la bursa trocantérea, si hay un aumento de presión en la zona, se produce inflamación de la bursa, irritación  y dolor, es lo que conocemos como trocanteritis o bursitis trocantérea. ¿Por qué se produce la Inflamación de la bursa trocantérea? La causa más frecuente son los microtraumatismos que se producen por la fricción constante entre el  músculo y la bolsa serosa. Son varios factores los que pueden producir trocanteritis: Traumatismos : los golpes o caídas sobre la cadera, pueden ser el origen de la trocanteritis aunque no es la causa más frecuente. El aumento de líquido en la bursa: debido a una enfermedad autoinmune como puede ser la artritis reumatoide, en épocas de crisis inflamatorias, esta bursa está llena de líquido. Los desequilibrios mecánicos de los miembros inferiores : una pierna más corta que otra o cualquier traumatismo que modifique la mecánica del pie o de la rodilla modifica las cargas que se trasmiten a  la cadera y como consecuencia se producirá mayor rozamiento entre sus estructuras. Modificaciones a nivel del hueso : la existencia de artrosis en la cadera produce un cambio en las superficies de la articulación, de forma que la congruencia entre las mismas se modifica, cambiando así los ejes de la articulación y aumentando la fricción entre sus estructuras. Pérdida de movilidad a nivel de la columna lumbar y de la pelvis : la articulación de la cadera tiene que asumir la movilidad que las otras estructuras adyacentes han perdido, los movimientos de la cadera se modifican y como consecuencia el roce entre sus estructuras aumentan produciendo irritación. Desequilibrios musculares : causa de debilidad de los músculos de la cadera, es el caso de las operaciones de cadera (prótesis) o las hemiplejías, serán responsables de aumentar la fricción entre el trocánter y la bursa. La trocanteritis puede afectar a ambos sexos pero es más frecuente en mujeres con una edad entre 40 y 60 años, la obesidad es un factor que predispone a tener trocanteritis. ¿Tienes dudas?  Regístrate ahora  en Savia y habla gratis con nuestros especialistas médicos por chat o videoconsulta. ¿Cuáles son los síntomas de la trocanteritis? El síntoma principal es el dolor en la cadera cuando presionamos la zona del trocánter mayor. Este dolor puede extenderse desde la nalga a lo largo de la cara lateral de la pierna hasta la rodilla. También podemos sentir calor y un aumento de temperatura alrededor de la articulación. El dolor se agudiza cuando realizamos determinados movimientos como por ejemplo: subir escaleras, tumbarse en la cama sobre la cadera inflamada con las piernas flexionadas, realizar movimientos en rotación externa de cadera como ponerse unos pantalones o los calcetines. Me duele la cadera pero no es trocanteritis En ocasiones, podemos tener dolor en la cadera pero no estar producido por una inflamación de la bursa. Esto nos lleva a posibles confusiones a la hora de determinar el problema principal  ya que los síntomas que aparecen en la zona de la cadera son parecidos. Por ejemplo: Un problema a nivel de la raíz lumbar L2-L3, L3-L4  produce un aumento de la sensibilidad en la zona de la piel que corresponde al lateral de la cadera y de la pierna, de forma que podemos confundir ese dolor con el de la trocanteritis. Un atrapamiento de los nervios que se sitúan en las zonas adyacentes ,  pueden producir dolor en la zona de la cadera. Una Fractura de fémur no desplazada , que produzca dolor en la cadera por rotura y hematoma de los tejidos. Una disfunción muscular que provoque dolor referido a la zona de la cadera , es el caso del musculo glúteo medio, el glúteo menor, tensor de la fascia lata (TFL) y cuadrado lumbar cuyos puntos gatillo dan dolor similar a cuando la bolsa serosa está inflamada. Imágenes tomadas del libro Travell & Simons Myofascial Pain & Dysfunction: the trigger point manual. 2002. Una disfunción de una víscera que provoque dolor  referido a la zona de la cadera , es el caso de los riñones. ¿Qué podemos hacer para aliviar el dolor causado por la trocanteritis? REPOSO: Si la causa de la inflamación es el roce de las estructuras cuando estamos en movimiento, es necesario dar descanso y evitar mover la articulación durante los días de mayor dolor. REALIZAR MOVIMIENTOS ARTICULARES : es necesario que las articulaciones cercanas a la cadera no tengan límites de movimiento. Los ejercicios de movilidad a nivel de lumbares y de la pelvis pueden ayudar en el tratamiento de la trocanteritis. REALIZAR ESTIRAMIENTOS : en la fase menos aguda, es recomendable realizar estiramientos de lo músculos de la cadera. CORREGIR LA DISMETRÍA DE LAS PIERNAS : es importante valorar si existe una pierna más corta que la otra y corregir con alzas si fuera necesario. ACTIVAR LA MUSCULATURA DE LA ZONA ABDOMINAL : Potenciar los abdominales y la musculatura pélvica proporciona equilibrio muscular y visceral. PERDER PESO : En el caso de que exista sobrepeso. TRATAR CON INFILTRACIONES : Cuando el dolor es demasiado agudo y nos limita el movimiento o el tratamiento conservador no da los resultados esperados, podemos recurrir al tratamiento con infiltraciones. ¿Sabías que..? Una bolsa serosa es una cavidad cuyas paredes están formadas por tejido conjuntivo. Se localizan entre los tendones y los huesos para permitir el deslizamiento entre sus estructuras, el cuerpo humano tiene 160 bolsas serosas repartidas por todo el cuerpo. ¿Sabías que…? La articulación de la cadera tiene 4 bolsas serosas . La más grande tiene forma de almendra y mide 5 cm de longitud y 3 cm de ancho y se sitúa entre el glúteo mayor y el tendón del glúteo medio. ¿Tienes dudas?  Regístrate ahora  en Savia y habla gratis con nuestros especialistas médicos por chat o videoconsulta. Artículo escrito por Patricia de Maya. (Fisioterapeuta)
Glioblastoma
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Glioblastoma

El glioblastoma multiforme es un tipo de cáncer cerebral muy agresivo que se forma a partir de unas células llamadas astrocitos , que son células de sostén del tejido cerebral, una tipología que da soporte a las conexiones neuronales. También llamado glioblastoma sin más o glioma de grado IV, puede resultar muy difícil de tratar, y con frecuencia no se puede curar. Los tratamientos pueden enlentecer la evolución del cáncer y reducir los signos y síntomas, pero con todo, el pronóstico es infausto, con una esperanza de vida de uno o dos años aproximadamente desde el momento del diagnóstico. Incidencia y causas El glioblastoma multiforme puede aparecer a cualquier edad, pero es más frecuente que lo haga en personas adultas de una edad ya avanzada. Es un tumor poco frecuente; de hecho, la mayoría de tumores cerebrales son metástasis de otros tumores primarios. En España se diagnostican unos 1.300 casos anualmente. No existe una causa conocida responsable de la aparición de los gliomas. Menos del 5% de los pacientes con glioblastoma multiforme presentan antecedentes familiares. Algunas enfermedades degenerativas cerebrales pueden predisponer a la aparición de un glioblastoma. Por el contrario, no se ha demostrado que utilizar con frecuencia los teléfonos móviles pueda tener relación con un aumento de la incidencia de estos tumores cerebrales. ¿Cómo se manifiesta? El glioblastoma multiforme es un tipo de cáncer que se comporta de manera diferente al resto de tumores. Es un tumor altamente agresivo , en parte debido a que muchas de sus células son parecidas a las células madre, lo cual les confiere una gran capacidad para regenerarse pese a los tratamientos y seguir invadiendo el tejido cerebral adyacente. Por el contrario, pese a su agresividad, nunca genera metástasis, es decir, no se propaga a otras partes del cuerpo. Los glioblastomas multiformes son asintomáticos inicialmente y no es hasta que han adquirido un cierto tamaño que comienzan a dar síntomas, en general debido al aumento de la presión intracraneal que provocan. Estos síntomas, inespecíficos por desgracia, son: Dolor de cabeza. Náuseas o vómitos. Convulsiones. Pérdida de memoria. Cambios de comportamiento. Alteraciones del equilibrio. Incontinencia urinaria. Alteraciones de la movilidad o la sensibilidad. Alteraciones del lenguaje. Trastornos cognitivos. Alteraciones de la visión. ¿Cómo se diagnostica? El diagnóstico de este tipo de cáncer se basará en la exploración neurológica y en las pruebas de imagen que solicite el neurólogo para observar su presencia, como son una resonancia magnética nuclear, la resonancia magnética funcional, el escáner o la tomografía por emisión de positrones (PET). En ocasiones se pueden realizarse otras pruebas complementarias como electromiogramas, analíticas de sangre, flujometrías urinarias y una biopsia de la lesión, en función de su ubicación. ¿Cómo se trata? La primera opción terapéutica será la cirugía , cuyo objetivo será obtener tejido tumoral para el diagnóstico, extirpar la mayor cantidad posible de tumor y reducir los síntomas provocados por el aumento de la presión intracraneal secundaria al tumor. Se intenta resecar la mayor cantidad posible de tumor. Sin embargo, en función de su localización, se pueden ver afectadas funciones como la motilidad, la sensibilidad o el habla, de manera que los tumores no se podrán extirpar en su totalidad. Asimismo, dado que las células de un glioblastoma multiforme tienen unas prolongaciones parecidas a tentáculos que se prolongan e invaden el tejido de alrededor, es difícil extirpar estos tumores cerebrales por completo. Tras la cirugía son varias las opciones terapéuticas, como la radioterapia, la quimioterapia o la inmunoterapia mediante anticuerpos monoclonales, así como fármacos para tratar los síntomas provocados por el tumor, como corticoides o hipotensores. Con todo, el pronóstico de este tipo de cáncer tan agresivo sigue siendo poco halagüeño. Ensayos Se están llevando a cabo diferentes ensayos clínicos para hacer frente mejor a este tumor y mejora la esperanza de vida de los pacientes. Uno de estos ensayos se basa en el uso de un adenovirus , un tipo de virus como el que causa el resfriado, que modificado genéticamente para que afecte solo a las células tumorales e inyectado directamente en el tumor activa al sistema inmunitario para que este ataque y destruya las células tumorales. Se está investigando el uso conjunto de este adenovirus con fármacos de inmunoterapia para aumentar la tasa de supervivencia de estos pacientes. Otro ensayo clínico está estudiando frenar la capacidad de replicación del ADN de los tumores y por lo tanto la multiplicación de sus células. Un tercer estudio está evaluando la posibilidad de eliminar la capacidad de cambiar que tiene el glioblastoma multiforme para hacerse resistente a diferentes tratamientos de quimioterapia o radioterapia. Por último, también se está investigando la capacidad que tiene el tumor de alterar unas células que se encuentran junto a los vasos sanguíneos, los pericitos , que son claves para activar la respuesta inmunitaria. Si se pudiese impedir esa alteración, el sistema inmunitario podría detectar el tumor y combatirlo. Son varias, pues, las líneas de investigación abiertas. Confiemos en que en unos años podamos disponer de nuevas vías para hacer frente a este agresivo tumor cerebral.
Gonorrea, ¿Qué Debes Saber?
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Gonorrea, ¿Qué Debes Saber?

Seguro que sabes que la gonorrea es una enfermedad de transmisión sexual , pero poco más. Para empezar, te diremos que afecta sobre todo a personas jóvenes, entre los 15 y los 25 años, y que está provocada por la bacteria Neisseria Gonorrhoeae , un germen que existe en todos los países del mundo. El principal problema para su tratamiento está siendo el desarrollo de resistencias a los antibióticos. ¿Cómo se contrae? En contagio se produce por relaciones homo o heterosexuales, genitales, orales o anales. Puede afectar a los genitales masculinos y femeninos, y también al ano o la cavidad oral. Una mujer embarazada que la padezca puede transmitírsela a su bebé durante el parto. La única manera de evitar la transmisión es limitar la promiscuidad sexual, y tener sexo protegido con preservativo. Además, para evitar la diseminación de la infección, cada vez que se diagnostica un caso hay que localizar a las parejas sexuales previas (teóricamente, a las personas con las que se han tenido relaciones durante los 60 días previos), explorarlas y tratarlas. ¿Qué síntomas produce? En el hombre, el síntoma fundamental es el dolor o picor al orinar , que es la traducción de la inflamación de la uretra. Además, es frecuente observar una gota de pus blanco, verde o amarillo al final de la micción. Puede haber otros síntomas más raros, como el dolor en los testículos. En la mujer, la gonorrea puede pasar inadvertida, o puede simular los síntomas de una irritación vulvar, una vaginitis o una infección de orina . Puede notarse ardor al orinar, aumento del flujo vaginal, o sangrado Independientemente del sexo, la infección en el ano o el recto puede no causar síntomas, o manifestarse como flujo, picor en el ano o dolor al ir de vientre. En el caso de afectar la cavidad oral, la enfermedad provoca una faringitis que se manifiesta por dolor de garganta, secreciones, fiebre , aumento de los ganglios linfáticos, o dolor de cabeza. Se ha de tener en cuenta que existen otras uretritis y vaginitis no gonocócicas, que no están causadas por la bacteria de la gonorrea, sino por otros microbios, fundamentalmente la clamidia. Su diagnóstico se basa en pruebas microbiológicas, de la muestra tomada. Como son difíciles de distinguir de la gonorrea, muchas pautas de tratamiento incluyen antibióticos que sean efectivos para los dos gérmenes. ¿Cómo se diagnostica? Se puede utilizar una muestra de orina para detectar la gonorrea. Sin embargo, si ha habido relaciones sexuales orales o anales, hay que usar un hisopo (bastoncillo) para obtener muestras de la garganta o del recto. Lo mismo se puede emplear para tomar muestras de la uretra del hombre o la vagina de la mujer. ¿Qué pasa si no se trata? No tratada, esta infección puede curar por sí sola u ocasionar problemas muy graves. En la mujer puede ser responsable de una enfermedad inflamatoria pélvica , una infección interna de la pelvis que puede causar fiebre, dolor abdominal crónico, o infertilidad. En el hombre, puede ser responsable de infección de los testículos o la próstata , y causar también infertilidad . En casos graves, la infección puede pasar a la sangre y afectar a las articulaciones u otros órganos, y puede ser incluso mortal. ¿Cómo se trata? Es una infección que se trata con antibióticos como los macrólidos y las cefalosporinas. Las resistencias del germen han ido aumentando a muchos antibióticos, por lo que no puede tratarse con penicilina u otros antibióticos más antiguos. En algunos casos, es necesario practicar una prueba llamada antibiograma para conocer la sensibilidad del germen a los distintos antibióticos y administrar el más adecuado. ¿Y la prevención? Es evidente que el sexo seguro es la mejor prevención, con la utilización del preservativo para cualquier relación genital, oral o anal. También es importantísimo detectar y tratar a posibles parejas que puedan seguir transmitiendo la enfermedad a otras personas.
Cirrosis Hepática
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Cirrosis Hepática

La cirrosis es una enfermedad crónica e irreversible del hígado caracterizada por la formación de unas zonas inflamadas y nódulos que sustituyen y alteran la anatomía normal del órgano y con ello su función. Hay múltiples causas de cirrosis: todas aquellas que provoquen daño e inflamación de los hepatocitos, las células que lo conforman. ¿Qué sabes del hígado? El hígado es el mayor órgano del cuerpo humano (pesa alrededor de 1500 g), forma parte del sistema digestivo y realiza una serie de funciones fundamentales y vitales para el organismo. Está constituido por unas células llamadas hepatocitos. Las funciones del hígado incluyen: Función vascular, recibe el 30-40% del gasto cardíaco (sangre que proviene del corazón), actuando como reservorio cuando se produce una  disminución de las reservas de sangre. Función inmunitaria: filtra y depurar la sangre procedente del territorio portal con la colaboración de células especializadas (macrófagos). Función metabólica del hígado:     Carbohidratos: Regula la concentración de glucosa que hay presente en la sangre circulante, mediante almacenamiento de glucosa. Por otra parte, cuando se necesita glucosa en sangre, la libera.     Lípidos:    Formación de lipoproteínas para transportar los ácidos grasos y formación de colesterol y fosfolípidos.     Proteínas: Formación del 90% de proteínas plasmáticas (como albúmina, fibrinógeno, transferrina…). Función secretora y excretora : metabolización y excreción de fármacos y hormonas (T4, esteroides, aldosterona.  Producción de bilis necesaria para la digestión de los alimentos. Elimina tóxicos como el alcohol. Otras: síntesis de factores de coagulación y almacenamiento vitaminas (A,  B12 y D) y hierro en forma de ferritina. ¿Qué es y qué causa la cirrosis? La causa principal de cirrosis hepática es el alcoholismo y las hepatitis víricas (sobre todo la hepatitis por virus C). El listado de las enfermedades que producen cirrosis incluye: Alcohol Hepatitis víricas. Se conocen cinco diferentes virus de la hepatitis VHA, VHB, VHC, VHD y VHE. Hepatitis autoinmune Enfermedades metabólicas: hemocromatosis, enfermedad de Wilson, fibrosis quística, glucogenosis, esteatosis hepática no alcohólica,.. Enfermedades infecciosas (además de las víricas): sífilis. Sarcoidosis Obstrucción de la vía biliar: cirrosis biliar primaria y cirrosis biliar secundaria (colangitis esclerosante primaria) Causa vasculares Drogas/fármacos/hipervitaminosis A Idiopática o de causa desconocida ¿Cuáles son los síntomas? Inicialmente la cirrosis tiene una fase asintomática , es decir, el hígado ya ha empezado a perder hepatocitos y generar fibrosis pero no da ninguna manifestación clínica. La fase asintomática puede durar años. Se sigue de una fase sintomática y posteriormente puede progresar rápidamente y el paciente sufrir las complicaciones derivadas del mal funcionamiento hepático . Esta última fase se conoce como cirrosis hepática descompensada. Una de las consecuencias más graves asociada a la cirrosis es la aparición de un tumor hepático maligno (hepatocarcinoma), que empeora mucho el pronóstico de la enfermedad. Síntomas generales : cansancio, malestar, pérdida de peso, náuseas y vómitos. Síntomas y signos de la cirrosis hepática , muchos de ellos cutáneos: arañas vasculares (pequeñas venitas rojas a modo de tela de araña ) sobre todo en cuello y cara, picor generalizado, piel delgada y frágil, hematomas, coloración amarillenta de la piel y la esclerótica (ictericia). Según avanza la enfermedad puede aparecer: Aumento del perímetro abdominal por retención de líquido (ascitis) e hígado agrandado con molestia en la zona. Fiebre/infecciones : la ascitis puede provocar una peritonitis bacteriana grave, al infectarse el líquido acumulado en el abdomen. El mal funcionamiento del sistema inmunitario favorece la aparición de infecciones. Los trastornos en la coagulación por la falta de producción del hígado de las proteínas necesarias y que pueden dar lugar a hemorragias o aparición de hematomas. Varices esofágicas y bazo agrandado . Aparición de vasos sanguíneos dilatados y agrandados en el esófago (varices) y del volumen del  bazo debido al aumento de la presión arterial en la circulación hepática (llamada hipertensión portal). Presentan gran riesgo de hemorragia.   Encefalopatía hepática , que ocurre cuando el hígado no puede realizar adecuadamente su función de desintoxicación y éstas se acumulan en el cerebro. Se manifiesta como cuadros de confusión que pueden llegar al coma Ictericia.  La ictericia se presenta cuando el hígado no elimina suficiente bilirrubina de la sangre, lo que provoca una coloración amarillenta de la piel y en el blanco de los ojos, y oscurecimiento de la orina. Resistencia a la insulina y la diabetes tipo 2.  La cirrosis provoca resistencia a la insulina, una hormona producida por el páncreas que le permite al cuerpo usar la glucosa. Mal funcionamiento del riñón y del pulmón , conocidos como síndrome hepatorrenal y síndrome hepatopulmonar. ¿Cómo se realiza el diagnóstico? El diagnóstico de la enfermedad puede ser casual (en fases asintomáticas), tras la realización de una analítica o una ecografía abdominal por otro motivo. El diagnóstico se basa en: Historia médica y antecedentes del paciente , exploración física, que varían según el estadio de la enfermedad. Cuanto más avanzada los signos físicos como ascitis son más evidentes. Pruebas de laboratorio : Alteración de las pruebas de función hepática (transaminasas, fosfatasa alcalina, GGT, bilirrubina). Hemograma con cifras bajas de glóbulos rojos, glóbulos blancos y plaquetas y alteraciones de la coagulación. Pruebas de imagen : ecografía, TAC con hígado agrandado y/ con alteraciones en su estructura. El diagnóstico de confirmación se realiza mediante la biopsia hepática (obtención de una pequeña muestra de tejido hepático). Esta técnica tiene una alta sensibilidad ya que permite estudiar directamente el tejido hepático y el grado de fibrosis, sin embargo, no se realiza de rutina en la práctica habitual, al ser una técnica invasiva y no exenta de riesgo. Elastografía hepática o fibroscan . Es una técnica sencilla, no invasiva y rápida que utiliza ondas de vibración y pulsaciones miden la dureza del tejido, así indirectamente dan una idea del grado de fibrosis. Generalmente, el diagnóstico se establece por los criterios clínicos , las alteraciones de la analítica, pruebas de imagen y los antecedentes del paciente (por ejemplo, historia de  alcoholismo crónico). La biopsia se suele reservar a casos de dudoso diagnóstico y/o en los que la causa de la enfermedad no está clara. Tratamiento El tratamiento depende de la causa y de la situación de la enfermedad (asintomática o descompensada). Algunas de las causas requieren tratamientos específicos, por ejemplo, en la cirrosis de origen   autoimune se indican corticoides e inmunosupresores. La asociada a hepatitis víricas requiere tratamiento antiviral. La secundaria a hemocromatosis puede beneficiarse de flebotomías. Como recomendaciones generales encontramos: Dieta: prohibición absoluta del alcohol y de tóxicos hepáticos (drogas, algunos fármacos o remedios herbarios). Dieta variada y equilibrada con fruta y verduras frescas.  Es importante asegurar un buen estado nutricional, la malnutrición es una situación habitual en este tipo de pacientes. Restricción de sal. Aporte multivitamínico en los pacientes que lo precisen (por ejemplo, alcohólicos). Evitar fármacos que aumenten el riesgo de hemorragia como los AINEs. Vacunación anual de gripe, neumococo y virus influenza. Realizar ejercicio físico moderado. Prevención y tratamiento de las complicaciones La descompensación hepática requiere el ingreso del paciente y su manejo intrahospitalario. Hemorragia por varices esofágicas : si el paciente ha desarrollado varices puede precisar tratamiento farmacológico (betabloqueantes) que disminuye la presión arterial de la zona o ligaduras de las venas varicosas mediante endoscopia para evitar episodios de sangrado. También se han desarrollado nuevos métodos no quirúrgicos en pacientes con alto riesgo y que no responde al tratamiento habitual: derivación de la corriente sanguínea desde el territorio portal hasta la circulación general (sistémica) lo que se denomina shunt portosistémico. Ascitis/edema : se recomiendan diuréticos para eliminar el exceso del líquido. También puede ser preciso la evacuación de la ascitis mediante punciones abdominales (paracentesis evacuadora). Síndrome hepatorrenal : requiere la realización de hemodiálisis. Encefalopatía hepática : se utilizan laxantes o enemas para limpiar el intestino y así disminuir la concentración de sustancias tóxicas. Puede ser necesario disminuir las proteínas de la dieta. Peritonitis bacteriana espontánea/profilaxis de infecciones : antibióticos, generalmente por vía venosa. Tratamientos para tratar otros síntomas como el picor (antipruriginosos) y la fiebre o el dolor. No existe ningún tratamiento farmacológico curativo , la única opción para curar la cirrosis es el trasplante hepático . Los criterios de trasplante hepático quedan restringidos a pacientes con descompensaciones e insuficiencia hepática aguda que puedan cumplir criterios de trasplante. Se deben remitir a un centro de referencia de trasplante hepático.
Dieta Cetogénica
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Dieta Cetogénica

La dieta cetogénica o Keto es una tendencia alimentaria que genera un estado de cetosis. Para conseguir dicho estado se debe aportar un bajo aporte en carbohidratos, moderar el consumo de proteínas y aumentar el consumo de grasa. ¿Qué es la cetosis? La cetosis es un proceso metabólico que permite al cuerpo quemar energía mediante pequeñas moléculas llamadas “cetonas” o “cuerpos cetónicos”. Los cuerpos cetónicos se producen en el hígado a partir de las grasas de la alimentación o bien de nuestras reservas. Después, se utilizarán en todos los tejidos, incluido el cerebro. Es un proceso que sucede de forma fisiológica en situaciones de:   Periodos de ayunas o ayunos intermitentes. Al reducir significativamente el consumo de carbohidratos de la alimentación. ¿Qué pasa con esta dieta? En una dieta cetogénica, el cuerpo cambia su provisión de energía para funcionar casi exclusivamente con grasa. Los niveles de insulina y glucosa sanguínea disminuyen y la quema de grasa aumenta drásticamente. Por tanto, se vuelve fácil acceder a los depósitos de grasa corporal para quemarlos, una situación interesante a tener en cuenta como tratamiento de la obesidad y bajada de peso en general. Aunque parece una novedad en Nutrición, la dieta cetogénica cuenta con casi un siglo de vida. Se desarrolló en los años 20 del siglo pasado como una herramienta para el tratamiento de la epilepsia, especialmente en niños con epilepsia resistentes al tratamiento farmacológico y posteriormente se ha probado con éxito en adultos. Desde entonces, se han ido comprobando cada vez más efectos beneficiosos tanto para la salud como en procesos patológicos como:   Control de peso : las dietas altas en grasas y bajas en carbohidratos consiguen buenos  resultados  en la pérdida de peso, pérdida de grasa y control del efecto acordeón en personas con obesidad. También reduce la sensación de apetito y mejora la adhesión a la dieta. Síndrome metabólico : estudios científicos demuestran que las dietas bajas en carbohidratos mejoran los marcadores del síndrome metabólico (niveles de: triglicéridos, colesterol total, colesterol LDL y HDL, glucemia e insulina). Inflamación: estudios científicos demuestran que puede reducir marcadores de inflamación (como la proteína C reactiva). En la resistencia a la insulina y diabetes tipo 2 , es excelente para  revertir la diabetes  tipo 2 ya que disminuye la glucemia y el efecto negativo de los niveles altos de insulina. Cáncer: puede tener un efecto beneficioso en algunos tipos de  cáncer con tumores glucosa dependientes y la reducción del estado pro-inflamatorio del medio interno. Mejora de la epilepsia : se muestran beneficios en la disminución de las convulsiones, en la reducción de la medicación y en la desaparición de las crisis convulsivas. Mejor concentración y capacidad de atención : los cuerpos cetónicos son un combustible eficiente para el cerebro en cuyo metabolismo se ha observado un efecto neuroprotector. Después de unos días de adaptación a la dieta, el cuerpo en general y el cerebro en particular pueden utilizar óptimamente las cetonas como combustible y por ello muchas personas experimentan mayor energía y mejor enfoque mental cuando siguen una dieta cetogénica. Aumento de la resistencia física y el rendimiento deportivo . Los estudios muestran  resultados ambiguos . La dieta cetogénica puede incrementar la resistencia física porque permite un acceso constante a la energía almacenada en forma de grasa. El suministro de energía a partir de carbohidratos almacenados (glucógeno hepático y muscular) dura apenas unas horas de ejercicio físico mientras que el almacén de grasa puede durar hasta 40 días. Una vez que el organismo se ha adaptado al consumo de grasas a través de la dieta cetogénica, puede contar con combustible siempre disponible para el funcionamiento tisular.  En la práctica La dieta cetogénica c onsiste en reducir al máximo el consumo de hidratos de carbono : cereales de todo tipo (trigo, centeno, avena, maíz, cebada…), legumbres, frutas y tubérculo e incrementar el consumo de grasas buenas como: aguacate, aceite de oliva, coco, etc. y mantener el consumo de proteína a fin de “forzar” al cuerpo a consumir grasas. La proporción de calorías por macro nutrientes en la dieta cetogénica acostumbra a ser de: 65-75% de las grasas. 20% de las proteínas. 15-5% de los carbohidratos o menos de 50 gramos diarios. En función del grado de exigencia que se quiera seguir la dieta cetogénica se destinara más o menos permisividad en las cantidades netas de carbos al día. Sin embargo, si simplemente se quiere seguir una dieta baja en carbohidratos se podrá ser algo más flexible en la elección de ciertos alimentos como frutas, vegetales y tubérculos. A continuación, se detallan los grupos de alimentos utilizados en esta tendencia alimentaria.    GRUPO DE ALIMENTOS ALIMENTOS ACONSEJADOS GRASAS. La mayoría de las calorías deben provenir de la grasa. Muchas se obtienen de fuentes naturales como carne, pescado, huevos, etc. Pero también se debe usar grasa en las preparaciones culinarias abundantemente. Fuentes: Mantequilla ecológica clarificada o ghee, aguacate, aceite de coco, aceite de oliva virgen y crudo, frutos secos, semillas, aceitunas, lácteos enteros, carnes con grasa autóctona de pasto, pescados azules, salsas grasas caseras (mayonesa, alioli, guacamole, vinagreta, bermesa...).    PROTEÍNAS ANIMALES ricas en omega 3: Las carnes no procesadas, carne orgánica y alimentada con pasto es la más saludable de todas. Hay que recordar que la dieta cetogénica es alta en grasas, y no alta en proteínas, por lo que no se necesitan grandes cantidades de carne. El exceso de proteína se convierte en glucosa, lo que dificulta la  cetosis . Ten en cuenta que las carnes procesadas, como las salchichas, los embutidos y las albóndigas a menudo contienen azúcares añadidos. Fuentes: Pescado azul en general: atún, sardinas, salmón… Pescados blancos: dorada, lubina, rape... Marisco: gambas, sepia, calamar, mejillones…   Carne ecológica y de pasto de todo tipo: pollo, ternera, buey, cordero, pavo, caballo... Huevos camperos y orgánicos: hervidos ,  fritos en mantequilla ,  revueltos  o como  omelet . LÁCTEOS. Enteros, según tolerancia personal y sin azúcares añadidos. Fuentes: Mantequilla, crema de cocina, crema agria, queso crema, queso curado, yogur natural, yogur griego, kéfir, leche entera, licuados vegetales procedentes de frutos secos como: coco, avellana, sésamo y almendra.   VEGETALES. Las verduras que crecen en la superficie son bajas en carbohidratos y se pueden comer a voluntad. Sin embargo, las verduras que crecen bajo tierra (tubérculos) contienen más carbohidratos, hay que tener más cuidado. Fuentes: Espinacas, acelgas, lechuga, endibias, brócoli, col, pepino, calabacín, calabacín, berenjena, pimientos, espárragos,  coliflor, apio, ajo, col rizada kale… FRUTAS. Todas las frutas contienen bastantes carbohidratos (en forma de azúcar). Por eso son tan dulces. Las bayas son las más bajas en carbohidratos y por tanto adecuadas en cantidades moderadas. Sin embargo, las demás frutas ya sobrepasan las cantidades permitidas para una dieta cetogénica estricta. Fuentes: Bayas: frambuesa, fresa, arándanos, moras, grosellas. Coco, limón, naranja, durazno, ciruela, melón cantalupo, kiwi, clementina, manzana acida son las intermedias en concentración de azúcar. BEBIDAS. Los refrescos dietéticos no contienen carbohidratos, sino edulcorantes artificiales pero igualmente pueden provocar antojos de azúcar, hacen que sea más difícil apreciar el sabor dulce de la comida natural y hay estudios que indican que pueden elevar los niveles de insulina. Fuentes: Agua, agua con limón o lima, té o infusiones de hierbas sin endulzar calientes o refrescadas, té kombucha, café, vino, agua de coco, jugo de vegetales, leche, licuados de frutos secos sin endulzar como: coco, avellana, almendra, sésamo. En conclusión… Como todas las tendencias alimentarias tan concretas y estrictas como ésta, es de vital importancia remarcar que no se puede poner en práctica sin asesorarse antes con un profesional de salud especializado en nutrición y en dieta cetogénica. Y es que a pesar de que puede ser una dieta muy interesante para numerosos casos, también hay que tener en cuenta situaciones donde puede propiciar un desequilibrio metabólico importante, como es el caso de los diabéticos insulino-dependientes, hipertensos con tratamiento farmacológico, en época de gestación, lactancia y en la etapa infantil. Alessandra Huerta Especialista en Nutrición y Dietética Nutricionista consultora de Advance Medical
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