Atención médica sin papeleos ni letra pequeña
  1. Home
  2. Contenidos de salud
  3. Artículos Especializados

Artículos Especializados

Cuperosis y Rojeces en la Piel
Artículo especializado

Cuperosis y Rojeces en la Piel

Cuperosis significa "piel enrojecida". Es una condición o forma de ser de la piel que es más frecuente en las personas de piel más blanda y más sensible, y que consiste en que son más reactivas o sensibles a los estímulos que habitualmente aumentan la circulación de sangre en la piel facial, como los cambios de temperatura o el sol. ¿Qué provoca la cuperosis? La causa de la cuperosis es sobre todo genética . Es propia de las personas de piel y ojos claros (aunque también puede afectar a personas más morenas). Además, hay muchos desencadenantes como el sol, el calor, las comidas fuertes o picantes, el alcohol (sobre todo el vino tinto) o el estrés (es típico de las personas que muestran "vergüenza" y se enrojecen de forma súbita. Con el tiempo ¿llega a provocar venitas antiestéticas en la cara? Efectivamente, con el tiempo esa vasodilatación acaba haciendo que los capilares “den de sí”, se ensanchen y dilaten, provocando arañas vasculares o telangiectasias. Cuando se forman, rara vez son reversibles, y permanecen a no ser que sean tratadas con técnicas como el láser o la luz pulsada. ¿La cuperosis y la rosácea son lo mismo? En realidad, la cuperosis es la fase inicial de la rosácea . Esta otra enfermedad de la piel de la cara va pasando por fases en las que primero hay enrojecimiento y telangiectasias, y posteriormente granos con pus, inflamación de la piel, e incluso en fases muy evolucionadas crecimiento de algunas zonas de la cara como la nariz (lo que se llama rinofima). ¿Qué tipo de pieles tienen las personas con cuperosis? Es una piel facial complicada . En general toleran mal las cremas para pieles grasas o secas, y necesitan cremas especiales para piel muy sensible. Es frecuente que si no se aplican la crema adecuada encuentran la piel tirante, seca y acartonada, y además padecen de rubor y calor muy molestos. Además, pueden presentar molestias en los ojos como orzuelos, conjuntivitis o blefaritis (irritación de los párpados o las pestañas). ¿Cómo se puede tratar la cuperosis? Existen cremas y jabones especiales para las pieles intolerantes con cuperosis, que puede recomendar el dermatólogo. Algunas llevan también maquillajes correctores para disimular las rojeces. Algunas contienen vasoconstrictores como la brimonidina que pueden actuar cerrando los capilares que aumentan de volumen y causan el enrojecimiento. Muchos pacientes utilizan aguas termales en pulverizador para refrescar la piel. Ciertos láseres y la luz pulsada pueden mejorar el rubor y las telangiectasias, aunque estos tratamientos deben repetirse periódicamente porque sus efectos no son permanentes. En casos de rosácea con “granos” e inflamación deben emplearse otros tratamientos como antibióticos, ivermectina en crema o isotretinoína oral, que debe prescribir un dermatólogo. Es importante que las personas con piel cuperósica se dejen aconsejar por un especialista, ya que ciertos tratamientos de estética como las mascarillas y las limpiezas de cutis mecánicas o químicas no sólo no son eficaces, sino que pueden ser perjudiciales para las personas con cuperosis.
Hidrocele, diagnóstico y Tratamiento
Artículo especializado

Hidrocele, diagnóstico y Tratamiento

El hidrocele es la acumulación benigna de líquido, por diferentes causas, entre las dos capas que conforman la túnica vaginal del testículo. Esta acumulación produce un aumento del tamaño escrotal . En ocasiones, esta acumulación de líquido puede darse también alrededor del conducto espermático. Para entender mejor qué es la túnica vaginal vale la pena repasar que los testículos están recubiertos por varias capas que lo protegen, como son, de la más interna a la más externa, la túnica albugínea, la túnica vaginal (que es doble), la fascia espermática interna y externa de tejido fibroso , el músculo cremáster, encargado de retraerlos, la grasa subcutánea, el músculo datos, que retrae el escroto, y por último la piel escrotal. Cómo se produce El hidrocele puede producirse de manera aguda a causa de un traumatismo en el testículo, la presencia de una hernia inguinal que lo comprima, el tratamiento con radioterapia local como en el cáncer de próstata, una infección del testículo —llamada orquitis—, o la existencia de un tumor testicular . El hidrocele que persiste en el tiempo y se cronifica es de hecho más común y suele afectar a varones con más de 40 años. Existe una forma de hidrocele que es de nacimiento, el hidrocele congénito comunicante, propio de recién nacidos y niños, y que es debido a que la túnica vaginal, que debería ser una superficie estanca, es permeable y permite la comunicación con la cavidad peritoneal a través de un conducto que no se ha cerrado adecuadamente. Cómo se manifiesta El hidrocele se caracteriza por la presencia de un aumento del tamaño del escroto . La glándula, el testículo, no aumenta de tamaño, pero sí lo hace el escroto, la bolsa que lo recubre, que como hemos dicho, tiene bajo ella un serie de capas delgadas y flexibles que oponen poca resistencia al aumento de volumen por el líquido acumulado, pese a la existencia de dos capas musculares. En principio un hidrocele no tiene por qué causar dolor. Como mucho, si el hidrocele fuese de un volumen considerable, podría ocasionar molestias debidas a la fricción con la cara interna de los muslos. Cómo se diagnostica El diagnóstico del hidrocele está basado sobre todo y principalmente en la exploración física del paciente . Se podrá palpar un escroto aumentado de tamaño con una consistencia líquida en su interior, es decir, sin que se palpen nódulos ni elementos sólidos. Suele ser difícil palpar el testículo en un escroto con un hidrocele. Si se coloca una linterna en la zona escrotal aumentada de tamaño se verá que el haz de luz traspasa la fina capa de piel del escroto , dado que lo que subyace es líquido. Si la luz no pasase se tendría que sospechar la existencia de una afectación testicular subyacente a la aparente inflamación testicular. Es muy importante explorar bien el testículo, pese a la dificultad manifiesta, para intentar descartar la presencia de una masa tumoral testicular , una orquitis o bien una posible hernia inguinal. El diagnóstico de certeza de la presencia de un hidrocele nos lo dará una ecografía testicular , una prueba de imagen sencilla, no invasiva y barata que permite valorar perfectamente el testículo y las capas de tejidos que lo protegen. En la ecografía se podrá apreciar la acumulación de líquido en la bolsa escrotal. Cómo se trata Los hidroceles congénitos comunicantes se resuelven por sí mismos antes de que el recién nacido cumpla el año de edad, con lo cual se debe mantener una conducta expectante. Si no hubiese cerrado tras ese año, las probabilidades de cierre espontáneo bajan drásticamente y se impone corregir el defecto mediante una intervención quirúrgica. El tratamiento quirúrgico del hidrocele es el que lo va a solventar de manera definitiva. En el caso de los niños se deber cerrar la comunicación entre el peritoneo y la túnica vaginal, mientras que en los adultos lo que se realiza es el drenaje del líquido y luego se actuar sobre la túnica vaginal para evitar que la acumulación de líquidos se reproduzca. La incisión que se realiza a nivel escrotal bajo anestesia local es de unos 3-4 centímetros y l a cicatriz queda disimulada con los pliegues escrotales una vez se resuelve el hidrocele . En ocasiones se opta por una medida menos agresiva que la quirúrgica que consiste en, tras aspirar el líq uido, instilar una sustancia irritante que esclerose la vaginal, es decir, que selle las dos capas que la forman y así la túnica se vuelva, en principio, impermeable. Son varias las sustancias que se pueden aplicar y la cantidad varía en función del hidrocele. Pese a ser menos agresiva, el posoperatorio es más complejo, con mayor dolor, riesgo de hematomas, infecciones, induración del escroto y, ante todo, mayor tasa de que se reproduzca el hidrocele, en ocasiones tabicado y más difícil de tratar consecuentemente. Asimismo, la esclerosis puede producir una obstrucción del epidídimo, por lo que no se debe emplear en pacientes jóvenes con deseo de descendencia. En caso de sospechar la presencia de un hidrocele es importante visitarse lo antes posible con un especialista en urología.
Evitar y Combatir la acidez de estómago en Navidades
Artículo especializado

Evitar y Combatir la acidez de estómago en Navidades

Las fiestas navideñas son unas fechas donde las celebraciones se centran en la mesa y la comida adquiere un gran protagonismo. En estos festines culinarios se suelen ingerir alimentos que no consumimos habitualmente, con un exceso de grasa y de azúcar, provocando en muchas ocasiones distensión, dolor de estómago y la incómoda acidez. Además, las bebidas con gas o alcohol que muchas veces acompañan a estos platos todavía agravan más las molestias. La acidez aparece muchas veces por una saturación en el tracto digestivo que afecta a su buen funcionamiento. Es debido a que en poco tiempo ingerimos grandes cantidades de alimentos, difíciles de digerir, lo que provoca una hipersecreción ácida del estómago. Durante la digestión lo normal es que el cardias o válvula que separa el esófago del estómago permanezca cerrado pero, en algunos casos, parte de los ácidos del estómago suben hacia el esófago debido a un mal cierre de la válvula o cardias. Cuando esto sucede se produce la sensación de quemazón o ardor. Qué podemos hacer para combatir la acidez La dieta puede ayudar a combatir la acidez y ciertos alimentos pueden ser nuestros aliados para evitar su aparición. Aunque también es importante conocer los alimentos que predisponen a su aparición para evitar su consumo. Seguir estos consejos puede ser de ayuda: Intenta prescindir de ciertos alimentos y bebidas que pueden provocar acidez por ser más irritativos, y favorecer así los síntomas propios del reflujo. Cabe señalar que no todas las personas tienen la misma sensibilidad ni responden igual. Aun así destacan sobre todo los alimentos fritos o con un elevado contenido en grasa (mantequilla, quesos grasos, carnes grasas, embutidos grasos, salsas grasas y pastelería o postres grasos como turrones, polvorones y chocolate), comida muy condimentada o con muchas especias, comida muy picante y los cítricos, el tomate o la salsa de tomate. Además, ciertas bebidas pueden agravar el problema de acidez por su acción irritativa (bebidas alcohólicas, gaseadas, bebidas con cola o café). Tampoco se aconseja finalizar la comida con una infusión de menta ya que la menta es un alimento carminativo que provoca una estimulación de la secreción de ácido y favorece el reflujo. Una opción saludable, para después de las comidas es tomar una infusión digestiva (hinojo, comino y anís). Evita ingerir comidas muy copiosas y disminuye la cantidad de comida en el plato. Así lograremos que nuestro estómago produzca menos cantidad de ácidos digestivos. Masticar bien la comida también favorece el proceso digestivo y además evita la entrada o producción de gases. Acostúmbrate a ingerir los alimentos a temperatura templada, porque si los tomamos muy fríos o muy calientes irritan la pared del estómago. Evita llevar ropa muy ajustada o cinturones muy apretados en la cintura para no presionar el estómago y prevenir así la aparición de reflujo. Procura no realizar ejercicio intenso justo después de comer porque predispone la aparición de acidez estomacal. El ejercicio moderado después de comer favorece la digestión. No te vayas a dormir antes de las dos o tres horas después de comer e intenta recostarte sobre el costado izquierdo para favorecer el vaciado gástrico. También ayuda elevar el cabecero unos 15 cm, pero no con almohadas porque solo se logra una hiperflexión del cuello. Para elevar toda la parte superior y favorecer que el ácido gástrico se mantenga en el estómago es preferible elevar las patas del cabecero con unos bloques o tacos de madera. Tomar probióticos después de excesos o comidas copiosas puede ayudarnos a equilibrar el sistema digestivo ya que estos microorganismos ayudan a restaurar la flora del intestino o microbiota y favorecen la digestión. Se pueden aportar a través de la alimentación como los yogures con bífidus. Los días siguientes se recomienda llevar una alimentación más ligera para no sobrecargar el sistema digestivo, a base de fruta, verdura, cereales integrales y carne magra o pescado blanco. Ejemplos de dos días con una dieta más ligera 1 er DÍA DIETA LIGERA DESAYUNO Yogur natural o vaso de leche semidesnatado o bebida vegetal (soja o avena sin azúcar añadido) 2-3 biscotes integrales con tomate y aguacate MEDIA MAÑANA Infusión digestiva Fruta (a escoger entre: 2 rodajas de piña, ¼  papaya, 1 naranja, 1 manzana o 1-2 kiwis) ALMUERZO O COMIDA Crema de Apio, Puerro, Calabaza, unas gotitas de limón Pechuga de pollo a la plancha con limón Infusión digestiva MERIENDA Yogur natural sin azúcar Fruta (a escoger entre: 2 rodajas de piña, ¼  papaya, 1 naranja, 1 manzana o 1-2 kiwis) CENA Crema de espárragos (verdes o blancos), cebolla, brócoli, unas gotitas de limón Merluza o rape al vapor con hierbas provenzales Infusión digestiva 2º DÍA DIETA LIGERA DESAYUNO Yogur natural o vaso de leche semidesnatado o bebida vegetal (soja o avena sin azúcar añadido) 2-3 cucharadas de copos de avena MEDIA MAÑANA Infusión digestiva 3 nueces o 5-6 almendras o 5-6 avellanas ALMUERZO O COMIDA Crema de calabacín, nabo o repollo, zanahoria, cebolla y  unas gotitas de limón. Merluza o rape al vapor con hierbas provenzales Infusión digestiva MERIENDA Yogur natural sin azúcar o bebible Fruta (a escoger entre: 2 rodajas de piña, ¼  papaya, 1 naranja, 1 manzana o 1-2 kiwis) CENA Ensalada de escarola, tomate cherry y queso fresco Infusión digestiva  
Flemón: Síntomas y Tratamiento
Artículo especializado

Flemón: Síntomas y Tratamiento

El absceso dental (conocido como flemón) es una colección purulenta originada normalmente en el diente, aunque puede extenderse al tejido periodontal. Tiene su origen en una sobreinfección bacteriana. Suele empezar con la aparición de un dolor muy intenso y muy agudo , de forma repentina y una inflamación de la hemicara correspondiente. Evoluciona al empeoramiento en pocas horas dando lugar a un dolor de intensidad alta que obliga a acudir a urgencias en la mayoría de los casos. El origen del foco infeccioso puede localizarse a nivel del diente (caries dental profunda, por ejemplo) o en el periodonto (una gingivitis) y dará lugar a dos tipos de colecciones purulentas: Absceso periapical: originado en el ápice del diente (al final de la raíz) y en contacto con el hueso que alberga al diente. Es el absceso más frecuente. Absceso periodontal: se origina en los tejidos que hacen de soporte de las piezas dentales, es decir, en las encías y el hueso. ¿Cuál es la causa inicial que desencadena el proceso infeccioso? Intervienen diferentes factores : el tipo de dieta, el hábito higiénico, el nivel cariogénico, la presencia de enfermedad periodontal, el pH bucal, etc. En la mayoría de las ocasiones, influyen varios de estos factores de forma concomitante. Ante la mínima sospecha clínica de absceso dental debe realizarse una exploración exhaustiva y, muy probablemente, una prueba complementaria (radiografía). Es muy posible que deba iniciarse un tratamiento vía oral junto al odontológico específico . ¿Qué síntomas pueden aparecer ante la presencia de un flemón dental? Los síntomas característicos serían los siguientes : Dolor: muy común ante cualquier proceso dental pero muy característico del absceso. Se trata de un dolor de aparición espontánea, de intensidad progresiva y de evolución rápida .   Suele comenzar con molestias a la masticación o al ocluir. Evoluciona con dolor intenso incluso en reposo que puede irradiarse hacia el oído o a la zona cervical. Inflamación: El proceso inflamatorio local puede acompañarse de inflamación de partes blandas cercanas de forma que se aprecia una asimetría facial pudiendo verse afectada la cadena ganglionar local por lo que no es infrecuente encontrar adenopatías o ganglios palpables en la zona retroauricular, cervical u occipital. Fiebre y afectación del estado general: ante un proceso infeccioso se desencadena un mal estar general que puede llegar a ocasionar fiebre y dolores articulares generalizados. Halitosis o mal aliento. Hipersensibilidad local: que dificulta la correcta higiene local, así como la masticación y la tolerancia a los cambios térmicos de los propios alimentos. Estos síntomas obligan, sin duda, a acudir a la consulta del odontólogo . En la mayoría de los casos el dolor es incontrolable con analgésicos y antiinflamatorios.  Al ser explorados se detectará inmediatamente el diente causante. Además de la exploración bucal se realizará una exploración periodontal incluyendo la encía y el espacio entre el diente y la encía (donde muy fácilmente se acumulan residuos). Asimismo, se realizará una radiografía periapical de la pieza afectada para visualizar el estado de la raíz y del hueso que la alberga. En la radiografía apreciaremos también la existencia y extensión de una posible caries. Cómo actuar Abordaremos nuestro hallazgo, ya sea una caries profunda con afectación del nervio, una bolsa purulenta periodontal o un absceso periapical . Todo ello precisa intervención, tanto medicamentosa como instrumentada. Normalmente, al abrir una cavidad en el diente para sanearlo se evidencia una notable mejoría sintomática. Deberemos seguir estrictamente la pauta medicamentosa que se nos indique, normalmente se prescribirán antiinflamatorios y antibióticos . Y extremar la higiene. Muy probablemente la existencia de dolor hará que descuidemos la higiene en esa zona, pero es justamente en el foco infeccioso donde debemos asegurarnos el arrastre de los residuos para no perpetuar la infección. El tratamiento definitivo del diente afecto se realizará tras el control del dolor inicial. En algunas ocasiones nos encontramos con un diente en mal estado que además de provocar la infección no puede sanearse. En este caso, obviamente trataremos la infección y realizaremos la exodoncia o extracción del diente enfermo pues puede suponer una amenaza para los dientes contiguos. En otros casos trataremos la caries y, probablemente el nervio y procederemos a la obturación definitiva o a la colocación de una prótesis fija, popularmente conocida como corona. Asimismo, si durante el procedimiento detectamos la presencia de otras patologías que afecten al periodonto (encías y hueso) lo trataremos seguidamente. Como consejo, debo recomendarte que no te olvides del odontólogo cuando no presentes síntomas. Acude a la consulta periódicamente . Seguro que con una limpieza bucal será suficiente, pero si encontramos algún hallazgo estaremos a tiempo de tratarlo cuando aún es asintomático.
Molestias por Ojo Seco
Artículo especializado

Molestias por Ojo Seco

¿Sientes molestias de irritación en tus ojos de manera reiterada?  ¿Has pensado que podrías padecer de “ojo seco”? Esto, afortunadamente, tiene solución . La lágrima La glándula lagrimal, con su secreción, la lágrima, compuesta básicamente de agua y lípidos (grasas), lubrifica y nutre la córnea, ya que ésta carece de vasos sanguíneos y tiene tendencia a desecarse. Además, la lágrima cumple la función de mantener el saco conjuntival limpio , no sólo por acción mecánica (de arrastre), sino también por su acción bactericida, debido a su contenido en lisozima. Una alteración en cualquier punto de la vía lagrimal será sintomática. Típicamente, si la alteración está en una zona previa al saco lagrimal, el cuadro cursará sólo con lagrimeo constante. Si la obstrucción está en el saco o en una zona más alejada se asocia a secreción, que se acumula a nivel del párpado, provocando acúmulos de legaña . En los bebés Al nacer, la secreción lacrimal suele ser poco importante o nula. La aparición de las lágrimas se produce en las primeras semanas de vida y, a los tres meses de edad , la secreción está definitivamente establecida. Las vías lagrimales culminan su desarrollo durante las primeras semanas de la vida, de tal manera que en los primeros momentos después del nacimiento puede no estar definitivamente perforado (o, lo que es lo mismo, puede no ser permeable) el canal lacrimonasal y eso provoca una de las consultas más frecuentemente realizadas en pediatría (“mi hijo tiene mucha legaña acumulada en un ojo, pero el ojo no está rojo”). Como pediatras, aconsejaremos la realización de masajes al bebé utilizando el pulpejo del pulgar, de arriba a abajo sobre el canto nasal de forma repetitiva, con la intención de ayudar a permeabilizar el conducto lacrimonasal que, por culpa del acúmulo de secreciones nasales, se halla embozado. Causas del ojo seco Algunos fármacos de administración sistémica como los antihistamínicos, anticolinérgicos y psicótropos se asocian a un ojo seco, porque reducen la secreción lagrimal. Los trastornos que afectan directamente a la glándula lagrimal como la sarcoidosis o el síndrome de Sjögren también producen ojo seco. Algunos enfermos presentan un ojo seco después de la radioterapia, si el campo terapéutico incluye las órbitas. Los problemas de sequedad ocular son también comunes después de lesiones nerviosas que afectan a los nervios craneales (llamados pares craneales). Sobre todo el que afecta al “VII par craneal (nervio facial)”, provocando una “queratitis por exposición” de la superficie ocular, secundaria a la parálisis del nervio facial con incapacidad de cierre completo del párpado. Signos y síntomas El ojo seco (queratitoconjuntivitis secas) puede ser de gravedad variable: desde una afectación corneal superficial leve en las que el ojo puede tener un aspecto sorprendentemente normal, hasta una úlcera que puede progresar hacia la perforación. Producen ardor, intenso dolor (sobre todo con el parpadeo), ojo rojo, sensación de cuerpo extraño con el parpadeo (como de tener “arenilla” en el ojo), fotofobia (hipersensibilidad a la luz) y visión borrosa (por pérdida de la transparencia corneal). Suponen una amenaza para la visión debido al riesgo de opacidad corneal, cicatrización y perforación. A diferencia de otros procesos como pueden ser, por ejemplo, la uveítis o el glaucoma agudo, las molestias de la queratitis cesan con la instilación de colirio anestésico. Diagnóstico Las queratitis son fácilmente visibles a simple vista tras la instilación de una gota de fluoresceína y visualizando luego la córnea con una luz azul. El examen con aparatología oftalmológica específica (lámpara de hendidura) permite objetivar la existencia de rotura de la arquitectura corneal, un filtrado opaco o abscesos (acúmulos de infección), así como una reacción celular inflamatoria en la cámara anterior. La producción de lágrimas medida después de humectar un papel de filtro (la llamada tira de Schirmer) es deficiente. Lagrimas artificiales o lubricantes oculares Los problemas de sequedad ocular se controlan mediante la aplicación frecuente y abundante de lágrimas artificiales o lubricantes oculares. La dosis normal es de una gota en el ojo 2-4 veces al día (la dosis puede ser aumentada en caso necesario), separando los párpados del ojo/s afectado/s e instilando una gota dentro del párpado inferior, mientras se dirige la vista hacia arriba. Posteriormente, se debe mantener el ojo abierto y no parpadear durante 30 segundos como mínimo. Recordar que, después de la instilación, no se deben cerrar los ojos apretadamente y se debe intentar no parpadear más de lo normal. Además de ello, antes de usar otras gotas oftálmicas , se debe esperar como mínimo cinco minutos. Para evitar contaminación, el gotero no debe entrar en contacto con el ojo o con cualquier otra superficie. Las lágrimas artificiales pueden adquirirse en la farmacia sin receta médica y pueden utilizarse durante el periodo de embarazo y de lactancia con total seguridad . Cabe destacar que la aplicación de colirios anestésicos en los ojos afectos de sequedad puede resultar especialmente peligrosa, porque la ausencia de un reflejo de parpadeo normal expone a la córnea a lesiones indoloras no percibidas por el paciente. Cuando existe una erosión corneal diagnosticada por fluoresceína se debe proceder a la oclusión ocular y mantener dilatada la pupila, mediante colirio de atropina, para controlar el dolor. Además de ello, se aplicarán antibióticos tópicos para prevenir las infecciones secundarias.
Por qué No me quedo Embarazada
Artículo especializado

Por qué No me quedo Embarazada

Lograr un embarazo a la primera no es lo más habitual. Quedarse embarazada no es tan sencillo ni tan fácil como parece . En cada intento tenemos, aproximadamente, un 17% de probabilidades de concebir. Desde que una pareja decide tener hijos, hasta que consiguen un embarazo, lo habitual es que pasen varios meses. La media son unos seis. Este tiempo suele estar lleno de impaciencia y, si el embarazo no llega, es inevitable preguntarse las causas de por qué no logramos el embarazo . Fertilidad en cifras 1 de cada 6 intentos (17%) logra un embarazo en una pareja sana y supuestamente fértil. La edad va en nuestra contra. La fertilidad decrece naturalmente con la edad, de manera más acusada, a partir de los 40. En Europa, 1 de cada 6 mujeres tienen algún tipo de dificultad para lograr un embarazo. En España, entre 10 y 15 de cada cien parejas que se plantean tener un hijo tienen problemas para quedar embarazadas. Unos 100.000 bebés cada año nacen gracias a las técnicas de reproducción asistida. Conocer tu ciclo y tus días fértiles Uno de los motivos por los cuales una mujer no se queda embarazada es por el desconocimiento de su propio cuerpo. Reconocer los días fértiles, si no hay ningún problema añadido, es una buena herramienta para concebir un bebé. La concepción no es fácil, ya que influyen múltiples factores y las condiciones deben ser las óptimas: la mujer ovule, el espermatozoide fertilice al óvulo maduro, éste se desarrolle, anide en el útero y avance el embarazo. Las probabilidades aumentan si las relaciones sexuales se mantienen durante los días fértiles de la mujer . La ovulación se produce en los días centrales del ciclo menstrual , que dependiendo de cada mujer, tiene una duración normal de 23 a 35 días. En la mayoría de las mujeres la ovulación se produce entre el día 12 y el día 16 del ciclo. Métodos como el sintotérmico de fertilidad o el método Billings, pueden ayudar a identificar esos días. El primero consiste en tomar la temperatura basal de la mujer y, el segundo, se identifica la ovulación a través de la observación de las secreciones vaginales. También disponemos de test de ovulación que detectan en la orina la subida de la hormona LH (Hormona Luteinizante) que se produce 24-36 horas antes de la ovulación. La edad es uno de los factores más frecuentes Cada vez posponemos más la maternidad: el trabajo, los estudios, la estabilidad económica y las escasas políticas de estimulación de la natalidad , hacen que las mamás y los papás sean cada vez más mayores. El reloj biológico juega en nuestra contra, a medida que la edad de la mujer y el hombre avanzan, las probabilidades de concebir disminuyen. Con 20 años, una mujer tiene un 25% de probabilidades de conseguir el embarazo manteniendo relaciones sexuales en sus días fértiles, a los 30 años, un 15%, a partir de los 35 años, un 8% y a partir de los 38 años, un 3%. Causas físicas más frecuentes de infertilidad Aproximadamente, un 35% de las causas de infertilidad son femeninas, otro 35% masculinas. En un 20% de las parejas con problemas para tener hijos, la esterilidad procede de ambos . Y finalmente, en otro 10% de los casos no se encuentra el origen. Causas femeninas más frecuentes Problemas ovulatorios Baja respuesta o reserva ovárica Problemas en la permeabilidad de las trompas de Falopio Endometriosis Ovario poliquístico Causas masculinas más frecuentes Menor producción de esperma Obstrucción de los conductos de esperma Baja movilidad de los espermatozoides Malformaciones en los espermatozoides Recuento bajo de espermatozoides Trastornos de la erección y eyaculación La exposición a tóxicos  (tabaco, alcohol, drogas u sustancias nocivas en el entorno…) son otra de las causas que causan problemas de fertilidad en hombres y mujeres . ¿Cuándo se debe acudir al especialista? En parejas menores de 35 años, si tras 12 meses de relaciones sexuales sin protección no se consigue el embarazo, deben acudir a un centro de fertilidad. En parejas mayores de 35, el tiempo es menor: si a los seis meses no hay embarazo, se deben estudiar las causas. Por otro lado, no debemos retrasar la visita al especialista cuando presentemos estas circunstancias que se enumeran a continuación, porque pueden causar infertilidad y, detectarlas a tiempo y tratarlas, es muy importante para intentar lograr el deseado embarazo : Endometriosis. Síndrome de ovario poliquístico (SOP). Inicio de ciclos irregulares: pueden ser sospecha de menopausia precoz o baja reserva ovárica. Antecedente de infecciones pélvicas o cirugía pélvica. Problemas endocrinológicos: obesidad, problemas tiroidales, ovario poliquístico o peso insuficiente. La consanguiniedad: este tipo de parejas siempre debe de contar con consejo genético. Si se padece una enfermedad genética: es importante el consejo genético y tener toda la información disponible para saber los riesgos o la transmisibilidad de la enfermedad. Enfermedades de transmisión sexual: pueden repercutir en los órganos reproductivos. En el caso del varón, se debe acudir a un especialista en fertilidad cuando éste presente : Paperas en la infancia del futuro papá: es una causa de esterilidad masculina. Antecedentes de patología urológica como infecciones de transmisión sexuales, cirugía, traumatismos o varicocele. Recomendaciones para ayudar a lograr un embarazo Tener relaciones frecuentes : no sólo porque, por sí mismas, aumentan la probabilidad de un embarazo, sino porque tener relaciones sexuales a diario mejora la calidad del semen. Según la OMS, para elevar las posibilidades de tener un hijo, el tiempo óptimo de abstinencia es entre dos y siete días. Visitar al ginecólogo antes de buscar un embarazo : el ginecólogo hará un examen y evaluará el estado de salud de la mujer y de su pareja, recetará un suplemento de ácido fólico, preguntará sobre los antecedentes familiares, explorará a la mujer y le realizará pruebas como analítica y ecografía para valorar posibles condiciones que puedan dificultar un embarazo. Unos buenos hábitos : el estilo de vida de la futura madre es fundamental para lograr la concepción y el buen desarrollo del embarazo. Dejar los malos hábitos y evitar los tóxicos como el alcohol y el tabaco. Realizar ejercicio físico para bajar de peso si se padece sobrepeso u obesidad y llevar una alimentación equilibrada. Bienestar emocional : el estrés no es bueno para nada. Asimismo, el cansancio y la ansiedad pueden interferir en los deseos genésicos de la pareja. ¿Y si no me quedo embarazada? Una visita al especialista es definitiva para confirmar si hay, o no, problemas de fertilidad en la pareja . En algunas ocasiones, el problema se resuelve (si es hormonal, por ejemplo) y puede lograrse un embarazo con éxito. Si no se debe recurrir a un centro especializado en medicina reproductiva para valorar las diferentes opciones para obtener un embarazo, en función de las condiciones de la pareja. ¿Qué pruebas se realizan en una unidad de medicina reproductiva? En la mujer y en el varón se realizan, de manera rutinaria, una serie de exámenes para determinar la causa de la posible infertilidad. En un 10% no se encuentra la causa. En la mujer se realiza : Ecografía transvaginal: para valorar la forma del útero y los ovarios. Se pueden detectar tanto malformaciones uterinas, miomas o pólipos endometriales y descartar, como también, quistes o tumoraciones ováricas. Analíticas hormonales: para valorar la función ovárica y del tiroides. Serologías: para descartar infecciones como la rubeola, hepatitis B y C, sífilis o VIH. Histerosalpingografía: es una prueba de imagen con contraste que permite estudiar la cavidad uterina y comprobar que las trompas -que es el lugar donde se produce la fecundación - sean permeables. En el caso del varón : Analítica: general y hormonal Seminograma con REM (recuento de espermatozoides móviles).
Diagnóstico y Alimentación en la Hipoglucemia
Artículo especializado

Diagnóstico y Alimentación en la Hipoglucemia

Uno de los temas más tratados en nutrición debido a sus consecuencias negativas en nuestro metabolismo y en la salud en general, es el control glucémico y el papel que juega la insulina en su regulación. Estos conceptos ya son conocidos por muchas personas que sufren algún tipo de diabetes, que es la enfermedad más común en la que hay una alteración de la respuesta de la insulina ante la ingesta de glucosa (azúcar presente en los alimentos que contienen hidratos de carbono). No obstante, personas metabólicamente sanas también pueden experimentar en algún momento de su vida alguna situación en la que sus valores de glucosa en sangre (glucemia) estén alterados y disminuyan a valores menores de lo recomendado : estaremos, pues, ante una situación de hipoglucemia. ¿Qué ocurre en mi cuerpo ante una hipoglucemia? Una hipoglucemia es una disminución de los valores de glucosa en sangre por debajo de la normalidad , considerándose normales valores entre 70 y 100 mg/dl en ayunas.  Cuando una dieta es baja en carbohidratos (y, por lo tanto, en glucosa), nuestro organismo pone en marcha una serie de mecanismos compensatorios, ahorrando glucógeno para situaciones de “emergencia “en las que las células gluco-dependientes (células del tejido nervioso, eritrocitos, células de la retina o de la médula renal) puedan utilizar la glucosa como fuente de energía.  No obstante, puede haber situaciones extremas en las que estas células queden desprovistas de glucosa ocasionando una serie de síntomas: Sudoración fría. Taquicardia. Sensación de hambre de aparición brusca. Palidez. Sensación de mareo y de debilidad. Temblores y nerviosismo. Irritabilidad o ansiedad (alteraciones del comportamiento). Dificultad para hablar, confusión mental y pérdida del conocimiento (si la hipoglucemia es muy severa y se produce un coma hipoglucémico). Hay que destacar que, si la hipoglucemia es muy severa y se prolonga durante muchas horas, puede producir consecuencias irreparables como daño cerebral, coma o muerte . ¿Cómo sé si tengo una hipoglucemia? En personas no diabéticas, la hipoglucemia se diagnostica ante la denominada “tríada de Whipple” , que implica: Valores glucémicos muy bajos. A la hora de establecer cuál es el nivel de glucemia a partir del cual se define una hipoglucemia en adultos, existen dos criterios: según la American Diabetes Association se define para valores inferiores a 70 mg/dl y según la Sociedad Española de Diabetes para valores inferiores a 60 mg/dl. Sintomatología propia de una hipoglucemia. Mejoría de los síntomas ante la estabilización de la glucemia hacia valores normales. En base a esta tríada , debemos tener en cuenta que hay personas que pueden experimentar: Hipoglucemias asintomáticas, aún teniendo valores muy bajos de glucemia. Hipoglucemias sintomáticas, cuya aparición se puede dar a valores muy diferentes de glucosa ya que depende de cómo haya sido la glucemia en los días previos (a glucemias altas, los síntomas aparecen a niveles de glucosa superior a lo normal) o de si se trata de una persona que haya tenido hipoglucemias frecuentes, en cuyo caso experimentará síntomas a niveles muy inferiores a los normales. También es importante saber que, en niños, las hipoglucemias se manifiestan más tarde si están jugando o si están muy concentrados en algo. ¿Cómo actuar? Por todo lo expuesto en el punto anterior, ante la sospecha de una hipoglucemia es indispensable determinar los niveles de glucosa con un medidor específico en el que se deberá depositar una pequeña gota de sangre del dedo, que se extrae con una aguja especial llamada lanceta. Dicha medición debe realizarla tu médico de cabecera, aunque también hay farmacias que disponen de utensilios para ello. Además, hay que tener en cuenta el historial de glucemias de cada persona y en qué momento del día se está realizando la medición para determinar el tipo de hipoglucemia que se está experimentando para actuar en consecuencia. ¿Quién y en qué situaciones se da una hipoglucemia? Una hipoglucemia se puede dar en múltiples situaciones y personas (tanto adultos como niños), por ello, existen diferentes criterios para su clasificación . Según el tiempo de aparición: Hipoglucemia reactiva o postprandial: aparece a las dos o cuatro horas después de comer algún alimento rico en hidratos de carbono. Hipoglucemia basal o en ayunas: aparece en las primeras horas de la mañana o después de un ayuno prolongado y puede estar relacionada con alguna enfermedad. Según su causa de aparición: Hipoglucemias por descompensaciones metabólicas transitorias (por ejemplo, el aumento de la sensibilidad a la insulina en la fase precoz del embarazo). Hipoglucemias por neoplasias pancreáticas (insulinoma), endocrinopatías (hiperinsulinismo), hepatopatías, neoplasias extrapancreáticas, hipoglucemia autoinmune, sepsis con fallo multiorgánico, errores congénitos del metabolismo. Hipoglucemias reactivas idiopáticas (sin causa conocida), Hipoglucemias por alteraciones funcionales del aparato digestivo. Hipoglucemia neonatal, que se puede dar de forma transitoria durante los primeros 5-7 días de vida del niño y es debida a una falta de reservas energéticas, a un agotamiento precoz de dichas reservas y a una inmadurez del sistema hipotálamo-hipofisario. Hipoglucemias iatrogénicas (por sobredosis de fármacos: insulina, hipoglucemiantes orales, ácido acetilsalicílico). Según su gravedad: Hipoglucemia severa: cuando se precisa de otra persona para administrar alimentos o medicación hiperglucemiante ya que el paciente puede experimentar coma, convulsiones o alteraciones neurológicas. Hipoglucemia moderada: cuando se experimenta alteración de la función motora, confusión o conducta inadecuada, pero el paciente está suficientemente consciente para autotratarse. Hipoglucemia leve: cuando es el propio paciente el que tiene la necesidad de tomar alimento, sin presentar alteración neurológica. No obstante, en personas sanas, los mayores desencadenantes de una hipoglucemia pueden ser: la toma en exceso de una medicación hipoglucemiante, una incorrecta alimentación o un exceso de actividad física que puede reducir los niveles de glucemia. De hecho, la hipoglucemia puede ocurrir hasta 12 horas después de haber hecho ejercicio. Tratamiento y pautas de alimentación ante una hipoglucemia reactiva El objetivo principal ante una hipoglucemia es reestablecer los niveles normales de glucosa en sangre . Si se sospecha de una hipoglucemia reactiva postprandial se deberá iniciar una pauta dietética consistente en la toma de 15 gramos de azúcar simple y repetir la medición de la glucemia una vez transcurridos 15 minutos después de esta ingesta (algunas personas utilizan la regla mnemotécnica del “15/15” como recordatorio). Si la glucemia sigue baja (<70 mg/dl), se debe repetir la ingesta de 15 gramos de azúcares hasta que los valores se normalicen. Ideas para consumir 15 gramos de azúcares: 150 ml o ¾ de vaso de refresco azucarado. Un vaso (200 ml) de zumo de fruta o de bebida isotónica (con azúcares). Un vaso de agua con tres cucharaditas o dos sobres de azúcar (15 gramos en total). 2-3 pastillas de glucosa o gel de glucosa. Una gelatina de frutas. Además, en estas situaciones hay que evitar ciertos alimentos que, aunque contengan azúcares, también contienen grasas que dificultan que los azúcares pasen de forma rápida al torrente sanguíneo. Entre estos alimentos destacamos: los dulces o caramelos, helados, galletas, chocolates, bollería industrial, cruasanes, etc.) Por último, una vez que se han estabilizado los valores de glucemia, se deben ingerir carbohidratos complejos (arroz, pasta, pan, yogur o fruta) y llevar a cabo una alimentación saludable el resto de los días, manteniendo los controles de glucemia que haya establecido su médico.
Como Evitar la Preeclampsia
Artículo especializado

Como Evitar la Preeclampsia

La preeclampsia es una de las complicaciones graves más frecuentes del embarazo. Afecta al 2-5% de los embarazos, y puede revestir gravedad tanto para la madre como para el feto. Está ocasionada por factores diversos, pero tiene un componente autoinmune importante, como si el organismo materno no reconociera como propio el al feto y reaccionara ante él como los receptores de órganos que rechazan el tejido exógeno. Con lo cual, cuando se inicia el proceso la única manera de “curarlo” es finalizando el embarazo, así que será tanto más grave cuanto antes se presente, pues al riesgo fetal y materno de esta patología añadimos la prematuridad en caso de que sea necesario finalizar el embarazo precozmente. Quiénes son más proclives a sufrirla Parece ser que la reacción autoinmune se manifiesta más en pacientes que no han tenido una historia larga de exposición a los antígenos de su pareja (presentes en el esperma), como si la inmunidad materna se hiciese más tolerante a los antígenos masculinos al irse exponiendo a ellos a lo largo del tiempo. Este es el motivo por el que es más frecuente en primeros embarazos, en parejas que han utilizado habitualmente como método anticonceptivo el preservativo, en inseminaciones artificiales con semen de banco, o en mujeres con hijos previos de otra de pareja. La parte masculina puede influir También es muy curioso que este componente autoinmune también venga condicionado por parte masculina, como si ciertos varones desencadenaran una reacción inmunológica más intensa que otros: los varones que han engendrado un embarazo complicado con preeclampsia constituyen factores de riesgo para que una nueva pareja desarrolle preeclampsia en una futura gestación. También hay un factor genético materno, siendo más frecuente en grupos familiares en que la madre/hermanas hayan sufrido este problema. Cómo se manifiesta la preeclamsia Se trata de un trastorno multiorgánico de la gestante, se manifiesta a partir de la mitad del embarazo, pero los factores que la provocan ya están presentes antes. Existen cambios en el interior de todos los vasos del cuerpo que, cuando se empieza a manifestar esta afección, están anormalmente contraídos . Si las arterias principales están “tensionadas” o “contraídas” se manifiesta el principal síntoma de la preeclampsia: la hipertensión arterial, los síntomas de la cual son la sensación de mareo y dolor de cabeza. Esta disfunción en los vasos afecta también al riñón, de forma que no cumple exactamente su función, dejando pasar a su través proteínas, cosa que un riñón en condiciones no debe hacer, con lo que nos encontramos con el segundo signo de este trastorno: la presencia de exceso de proteínas en orina. L a principal proteína que se pierde es la albúmina , este es el motivo por el que clásicamente a este proceso se lo conocía como “ataque de albúmina”. Una consecuencia de esta pérdida de proteínas es que se derrama líquido por fuera de los vasos, con lo que se manifiesta el tercer síntoma más frecuente: la hinchazón o edema en tobillos, manos, cara… Si no se diagnostica y se deja evolucionar el cuadro puede seguir afectando al hígado, al cerebro y causar convulsiones, siendo este el nivel de máxima gravedad (la eclampsia), cuando la vida tanto de la madre como del feto se pueden ver comprometidas. ¿No existe tratamiento? Como no existe tratamiento, el máximo interés lo hemos de tener en la detección precoz , con lo que en cada visita prenatal se determina la presión arterial y ante una elevación de la misma o la presencia de edemas no justificados el ginecólogo solicitará una analítica sanguínea y de orina para valorar las proteínas, signo indicativo de esta patología. No hay que alarmarse ante un aumento puntual de la tensión arterial que, dependiendo del contexto, no tiene por qué significar una preeclampsia, ni los edemas en los tobillos, muy comunes en embarazos absolutamente normales en algunas mujeres al final del embarazo y sobre todo relacionados con el calor y las horas que pase la gestante en pie, y que son debidos a dificultad del retorno circulatorio en las piernas debido al volumen ocupado en la pelvis por el útero grávido. Detección precoz Para su detección precoz se han estudiado muchos indicadores. Actualmente se practica de rutina la valoración del flujo sanguíneo en los vasos que llevan la sangre al útero y consecuentemente a la placenta: las arterias uterinas. Ecográficamente se puede determinar la “tensión” que presentan esos vasos, siendo un factor de riesgo el encontrar ese valor elevado durante el primer o más fiablemente durante el segundo trimestre de embarazo. Esto nos permite identificar a pacientes de riesgo y someterlas a una supervisión más estricta o a plantearnos “terapias” preventivas. Difícil prevenir Se han valorado distintos tratamientos preventivos, sin haber un consenso firme al respecto. Pero en casos muy concretos de alto riesgo puede valorar el tratamiento preventivo con ácido acetil salicílico (Aspirina®) a dosis bajas. Pero ya hemos comentado que los cambios microscópicos en la circulación ya se han establecido mucho antes de que se presenten los síntomas, así que la prevención es muy difícil, el reto ha de ser la detección precoz, y el tratamiento a tiempo. Tratamiento El tratamiento no es otro que finalizar el embarazo en cuanto sea posible. Si nos encontramos en etapas tempranas del embarazo en el que existe riesgo fetal por prematuridad se recomienda reposo, tratamiento con fármacos antihipertensivos y supervisión estricta mientras podemos estimular al feto para que acelere su maduración pulmonar en caso de tener que extraerlo prematuramente. Con esto reduciríamos el riesgo de complicaciones pulmonares por prematuridad. En casos severos requiere ingreso hospitalario y medicación endovenosa múltiple. En cuanto el bebé está fuera el proceso empezará a revertir, pero puede costar hasta seis semanas en recuperarse la total normalidad, incluso es posible que se manifieste la preeclampsia en el posparto. En este caso nuestra única preocupación es la madre, y es más fácil de gestionar su tratamiento, pues los cambios de presión arterial no nos afectaran al feto. Hoy en día, a pesar de llevar una vida saludable quizás no podemos evitar la aparición de una preeclampsia, pero con una buena supervisión médica para el diagnóstico precoz y el tratamiento adecuado es muy infrecuente sufrir complicaciones graves de una preeclampsia o una eclampsia. Así pues, un buen consejo si estás embarazada es que contactes con tu ginecólogo o te hagas una simple determinación de tensión arterial en cualquier farmacia ante un dolor de cabeza poco habitual o si se te hinchan exageradamente los tobillos, o ambas cosas. ¡Más vale prevenir! Haz nuestro test de embarazo y averigua todo lo que debe saber una embarazada. Descubre todos los consejos y cuidados de las mujeres embarazadas.
Qué Obtenemos en los Estudios de Potenciales Evocados
Artículo especializado

Qué Obtenemos en los Estudios de Potenciales Evocados

Es habitual salir de la consulta del médico asustado cuando nos proponen realizarle a nuestro/a hijo/a una prueba de la que no habíamos oído hablar en su vida: los potenciales evocados (PE). Aquí te daremos unas explicaciones que seguro te tranquilizarán . ¿Qué son los PE? Los PE son procedimientos neurofisiológicos objetivos, fidedignos, reproducibles y sin riesgo para el paciente, que sirven para evaluar la integridad de las vías nerviosas sensoriales y motora nido a distintas intensidades. Las respuestas se registran con unos electrodos pegados al cuero cabelludo y lóbulos de las orejas. En la audiología infantil, los PEATC permiten tener una idea objetiva de la audición, la intensidad de su pérdida y la localización de la lesión.  Los programas de detección temprana de hipoacusias (sorderas) no serían posibles sin ellos y son un apoyo a otras pruebas diagnósticas habitualmente utilizadas para ello como, por ejemplo, las otoemisiones acústicas . Ventajas respecto a otras pruebas diagnósticas Se trata de una prueba no invasiva y cuyos resultados no se ven afectados por la sedación del paciente. Es de corta duración (suele durar una ½ hora). Permiten diagnosticar con bastante precisión la enfermedad auditiva, sobre todo en los casos en que es difícil obtener tal resultado mediante otras pruebas subjetivas (niños, pacientes simuladores, disminuidos psíquicos…). Son pruebas reproducibles y se pueden repetir tantas veces como sea necesario. Los PEATC se pueden hacer desde la edad de concepción de 26 semanas  (pero preferiblemente desde las 38 semanas) en pacientes despiertos, dormidos, sedados, anestesiados o comatosos. Inconvenientes respecto a otras pruebas diagnósticas Un resultado normal de los PEATC no lleva implícito un desarrollo normal del lenguaje, puesto que la génesis de éste es multifactorial. Una ejecución técnica de la prueba inadecuada puede relegarnos a diagnósticos incorrectos (colocación errónea de los electrodos, inadecuada sedación, etc.). Es imprescindible estar inmóvil durante la realización de la prueba. No pueden considerarse una audiometría auténtica, ya que sólo estudian los sonidos de frecuencias agudas. Potenciales evocados visuales (PEV) Sirven para explorar el funcionamiento del nervio óptico y las vías visuales cerebrales. Se procede a la estimulación visual del paciente con destellos o patrones de imágenes contrastantes que aparecen en una pantalla. Se pueden obtener en pacientes despiertos, dormidos o sedados en edades superiores a 38 semanas de edad concepcional. Permiten evaluar los signos y síntomas de pérdida de la visión en personas que no se pueden comunicar. En los casos en los que se sospeche un trastorno específico en los receptores retinianos se recomienda realizar un electrorretinograma. Potenciales evocados somatosensoriales o somestésicos (PES) Estudian las vías de las sensaciones cutáneas desde la mano o el pie, pasando por los nervios periféricos y la médula espinal (localizada en el interior de la columna vertebral), hasta llegar al cerebro. Se estimula la piel con corriente eléctrica, que el paciente siente como una especie de latidos o golpes rápidos en la muñeca o el tobillo. También puede estimularse en otros niveles, en función de los nervios a explorar. Los PES se pueden obtener en pacientes despiertos, dormidos, sedados, anestesiados y comatosos mayores de 38 semanas de edad concepcional . Potenciales evocados motores (PEM) Evalúan la integridad de la vía motora corticoespinal y bulbar, desde las motoneuronas situadas en el cerebro (en el área motora primaria) hasta el nervio mediano (brazo) o peroneo (pierna).  El estímulo para despolarizar (activar) las motoneuronas primarias o superiores es electromagnético y se administra por vía transcutánea; o eléctrico (cuando es intraoperatoriamente) mediante el uso de electrodos que se incrustan en el cuero cabelludo. S e detectan con el paciente despierto, dormido, sedado, anestesiado … El procedimiento está contraindicado en pacientes portadores de marcapasos o estimulador eléctrico vesical y/o espinal,  en historia de trauma craneal, epilepsia o en aquellos pacientes que tienen presencia de cuerpos extraños metálicos en su cuerpo. Otros: potenciales evocados miogénicos vestibulares (VEMP); VEMP oculares (OVEMP) ; los VEMP cervicales (CVEMP)… Los VEMP miden el potencial miogénico evocado del músculo esternocleidomastoideo (situado a nivel cervical), a partir de una estimulación acústica o vibratoria del laberinto del oído (lugar donde se asienta el sentido del equilibrio). En aquellos pacientes con síntomas de vestibulopatía uni o bilateral (vértigo y ataxia), los VEMP pueden resultar inequívocamente anómalos. Hay pocas publicaciones en niños con resultados consistentes y, por tanto, hoy por hoy, no se puede dar una guía basada en la experiencia respecto a sus posibles aplicaciones. Riesgos o efectos secundarios de los PE Esta prueba no entraña ningún riesgo en sí misma, es decir, no produce ninguna consecuencia negativa importante previsible. Sólo se destaca que la estimulación eléctrica utilizada en los potenciales somatosensoriales puede resultar un tanto incómoda, pero absolutamente soportable. Muy rara vez los electrodos del cuero cabelludo pueden dejar una mínima irritación cutánea que desaparece espontáneamente en pocos días.
Consultas online

Telemedicina 24h.
Olvida los riesgos, las esperas y desplazamientos.

Videoconsulta, Chat médico, consultas telefónicas... Tú decices.

Ver consultas online
1

Regístrate ahora y prueba un mes GRATIS de Savia Premium

Acceso ilimitado a nuestros servicios para que pruebes la experiencia Savia al completo.

Registrarte gratis
2

Después sigue con tu cuenta gratis o hazte Premium

Al acabar el mes, puedes disfruta Savia con la cuenta gratis o hacerte Premium por 59€ al año (o 10€ al mes) para tener consultas online inlimitadas.

Comparar todos los planes