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Trisomía: ¿Qué es y qué tipos hay?
Artículo especializado

Trisomía: ¿Qué es y qué tipos hay?

La información genética presente en el ADN se organiza dentro de cada célula en los cromosomas. Los seres humanos tenemos 23 pares de cromosomas, es decir 46. Los problemas relacionados con la información genética, como las trisomías, pueden aparecer cuando sobra algún cromosoma (o una parte de ellos). De este modo, el término trisomía se utiliza para describir la presencia de tres cromosomas en lugar del par habitual. ¿Qué es trisomía en el embarazo? El término médico de la trisomía hace referencia a la presencia de una copia extra de uno de los cromosomas que forman la información genética de un bebé. De este modo, una persona con trisomía contará con 47 cromosomas en lugar de los 46 habituales (23 de cada progenitor). Los embarazos con trisomía suelen dar lugar a abortos espontáneos, si bien en algunos casos, el embarazo llega a término, dando lugar a la presencia en el bebé de un síndrome genético. La trisomía no se puede prevenir, ya que tiene lugar de forma espontánea y aleatoria. Sin embargo, el riesgo de tener un hijo con una trisomía aumenta en embarazos en los que la madre es mayor de 35 años. De este modo, a medida que avanza la edad materna la calidad genética se deteriora. Lo que sí es posible es detectar a tiempo esta condición. ¿Qué produce la trisomía? Las trisomías son anomalías cromosómicas en las que en lugar de haber un cromosoma de la madre y otro del padre aparece un tercer cromosoma en uno de los 23 pares. Durante la división celular que tiene lugar durante la gestación existe la posibilidad de que se produzcan errores, causando como en el caso de las trisomías, que se forme un tercer cromosoma y se una al par. La trisomía se produce durante la fertilización. Ocurre al azar y no es consecuencia de ninguna circunstancia modificable, más allá de una edad elevada de la madre. Tipos de Trisomías El tipo de trisomía depende del par específico que presente un cromosoma extra. Dado que cada cromosoma tiene una implicación específica en el organismo, el lugar donde aparece la tercera copia puede afectar de forma diferente al desarrollo y las características del bebé. Los casos de trisomía más comunes incluyen: Trisomía 13 (síndrome de Patau). Trisomía 18 (síndrome de Edward). Trisomía 21 (síndrome de Down). Los primeros 22 pares de cromosomas se numeran del 1 al 22. El último par, el 23, determina el sexo. Las niñas tienen dos cromosomas X y los niños un cromosoma X y un cromosoma Y. También se pueden producir trisomías en los cromosomas sexuales, es decir, en el par 23. En estos cromosomas también puede aparecer una copia extra, causando diferentes trisomías sexuales: Trisomía X (XXX). Síndrome de Klinefelter (XXY). Síndrome de Jacob (XYY). Detectar trisomías con test prenatales Existen pruebas genéticas que pueden ayudar a realizar un diagnóstico de trisomía en las primeras etapas del embarazo, es decir, en el primer trimestre. La confirmación del diagnóstico se produce tras el nacimiento, con un examen físico y más pruebas genéticas mediante una muestra de sangre del bebé. Por otro lado, las ecografías que se llevan a cabo durante el embarazo, entre las semanas 11-13 pueden ayudar a identificar signos relacionados con anomalías genéticas. Es el conocido como cribado ecográfico de aneuploidías, donde se valora  por ejemplo, la translucencia nucal (presencia de líquido debajo de la piel detrás del cuello) y la presencia o ausencia del hueso nasal. Cuando existe la sospecha de posibles anomalías genéticas, se puede optar por llevar a cabo determinadas pruebas para confirmar el diagnóstico, todas ellas invasivas: Biopsia corial. Se realiza entre las semanas 10 y 13 de embarazo. Para ello se extrae una pequeña muestra de células de la placenta para detectar posibles alteraciones genéticas. Se lleva a cabo entre las semanas 15 y 20 de embarazo. Consiste en tomar una pequeña muestra de líquido amniótico para detectar posibles anomalías genéticas en el feto. Análisis percutáneo de sangre umbilical. Consiste en la obtención de una pequeña muestra de sangre del cordón umbilical para identificar las posibles anomalías genéticas del feto. Este tipo de pruebas que analiza el ADN fetal implican riesgos en la gestación, como pérdidas o infecciones. Pruebas prenatales no invasivas Los test prenatales no invasivos permiten a partir de la semana 10 de embarazo analizar la sangre materna para evaluar las posibles anomalías genéticas en el bebé sin ningún riesgo. Esta prueba analiza el ADN circulante del feto en la sangre de la madre durante el embarazo para detectar las anomalías cromosómicas más comunes, como las trisomías que dan lugar a la aparición del síndrome de Down , el síndrome de Edwards o el síndrome de Patau . Los casos en los que se recomienda la realización del test prenatal son: Mujeres que desean descartar las alteraciones cromosómicas más frecuentes. Mujeres con riesgo elevado de anomalías cromosómicas tras cribado del primer trimestre (analítica hormonal y ecográfica). En caso de embarazos anteriores con síndrome de Down. Mujeres en las que se han detectado alteraciones ecográficas. Características del test Existen diversos test que incluyen el análisis de diferentes anomalías cromosómicas . El test más básico suele incluir la detección del síndrome de Down (trisomía 21), de Edwards (trisomía 18) o de Patau (trisomía 13) y anomalías en los cromosomas sexuales (X e Y). Otros test más exhaustivos incluyen la detección de microdeleciones como el síndrome de DiGeorge (ausencia de un fragmento del cromosoma 22, el 22q11.2), el síndrome de deleción 1p36 , el síndrome de Cri-du-chat , el síndrome de Angelman y el síndrome de Prader-Willi . El test prenatal no invasivo se basa en tecnología de ultrasecuenciación, junto con herramientas avanzadas de bioinformática. El test cuantifica la probabilidad de que esté presente alguna de las alteraciones analizadas. El resultado ofrece una especificidad y sensibilidad muy elevadas. Se trata del mejor método de selección de riesgo por su alta tasa de detección y baja tasa de falsos positivos para las anomalías en los cromosomas 21, 18, 13, X e Y. Los resultados del test se entregan de manera genérica como: Bajo riesgo . Existe una probabilidad de más del 99% de que el bebé no presente ninguna de las anomalías cromosómicas analizadas. Alto riesgo . La probabilidad de alteración cromosómica o de microdeleción es elevada. El ginecólogo recomendará la realización de una prueba de diagnóstico prenatal invasiva para confirmar el diagnóstico. Los resultados del test se obtienen, aproximadamente, en una semana y vienen expresados en porcentaje de riesgo, que oscila entre 0,01 y 99%. A pesar de su alta fiabilidad, se trata de un test de cribado, por lo que, en caso de resultado positivo, este debe ser confirmado mediante una prueba invasiva como la amniocentesis o la biopsia corial.
Test Everli: ¿Qué detecta y cuándo hacerlo?
Artículo especializado

Test Everli: ¿Qué detecta y cuándo hacerlo?

Los test prenatales no invasivos, son pruebas que permiten detectar las principales alteraciones cromosómicas del embrión, evitando así los riesgos asociados, además de informar sobre el sexo fetal. Al tratarse de un test no invasivo, ni el feto ni la madre corren ningún riesgo durante la prueba, ya que con una simple muestra de sangre materna se puede conocer el desarrollo del feto y la presencia de anomalías o alteraciones cromosómicas. ¿Qué es un test Everli? Dentro de los test prenatales no invasivos el test Everli es una de las opciones para conocer si el feto presenta algún tipo de anomalía o alteración cromosómica, física o genética. Puede realizarse desde la semana 10 de gestación y es posible realizarla en embarazos únicos y gemelares, si bien no permite la determinación de las aneuploidías de los cromosomas sexuales X e Y en ese último caso. ¿Qué detecta el test Everli? El test Everli es una prueba de última generación que, además de los cromosomas 13, 18, 21 y los sexuales X e Y, analiza el resto de los cromosomas con el fin de detectar todas las deleciones y duplicaciones mayores o iguales a 7Mb. También permite detectar el sexo fetal. Microdeleciones Las microdeleciones son pequeñas pérdidas de material genético que se asocian con problemas graves en el desarrollo del recién nacido. Las microdeleciones más comunes incluyen: El síndrome de DiGeorge. Se trata del síndrome por microdeleción más frecuente. En él está ausente un pequeño fragmento del cromosoma 22 (22q11.2), lo que determina múltiples alteraciones fetales, incluyendo defectos cardíacos, anomalías en el paladar y la cara, retraso en el desarrollo e inmunodeficiencia, con infecciones frecuentes. El síndrome de deleción 1p36. El síndrome de Cri-du-chat. El síndrome de Angelman. El síndrome de Prader-Willi. Triploidía La triploidía es una alteración cromosómica en la que el feto tiene tres copias de cada cromosoma en lugar de dos (69 cromosomas en total en lugar de 46). Normalmente se produce cuando dos espermatozoides fertilizan un óvulo a la vez. También puede ocurrir cuando un óvulo diploide es fertilizado por un espermatozoide, o cuando un espermatozoide diploide fertiliza un óvulo. ¿Cuándo hacer un test Everli? El test Everli es recomendable en embarazos únicos y cuando las mujeres presenten: Anomalías en las ecografías rutinarias. Antecedentes de embarazos con aneuploidías. Determinación de alto riesgo en el cribado del primer trimestre. Edad avanzada de la madre. El test Prenatal Everli presenta una sensibilidad superior al 99,9% de tasa de detección y cuenta con una aparición de falsos positivos inferior al 0,1%. ¿Cómo se lee el resultado del test Everli? Los test prenatales no invasivos, entre los que se encuentran el test Everli, utilizan la tecnología de ultrasecuenciación o  Next Generation DNA Sequencing , junto con herramientas avanzadas de bioinformática. El test cuantifica la probabilidad de que esté presente alguna de las alteraciones analizadas. El resultado ofrece una especificidad y sensibilidad muy elevadas. De este modo, una vez realizado el análisis del ADN fetal presente en la sangre materna, se realiza un informe que señala si existe un riesgo bajo, medio o alto de desarrollar los diferentes síndromes. La interpretación de los resultados se realiza de la siguiente forma: Bajo riesgo . Existe una probabilidad de más del 99% de que el bebé no presente ninguna de las anomalías cromosómicas analizadas. &nbsp Alto riesgo : la probabilidad de alteración cromosómica o de microdeleción es elevada. El ginecólogo recomendará la realización de una prueba de diagnóstico prenatal invasiva para confirmar el diagnóstico. El resultado viene expresado en porcentaje de riesgo, que oscila entre 0,01% y 99%. A pesar de su alta fiabilidad, se trata de un test de cribado, por lo que, en caso de resultado positivo, este debe ser confirmado mediante una prueba invasiva (amniocentesis o biopsia corial). Los resultados pueden obtenerse, aproximadamente, en una semana. Tipos de test Everli Existen diferentes versiones del test Everli en función de las anomalías cromosómicas que analice: Everli Básico . Incluye el análisis de aneuploidías como el síndrome de Down (trisomía 21), síndrome de Edwards (trisomía 18), síndrome de Patau (trisomía 13). Finalmente, también puede detectar el sexo fetal si se desea. &nbsp Everli Avanzado . Incluye los mismos análisis del Everli Básico y además estudia las aneuploidías del par sexual (X0, XXY, XXX, XYY). Se incluye el síndrome Turner (45, X0), el síndrome de Triple X (47, XXX), el síndrome de Jakob (47, XYY) y el síndrome de Klinefelter (47, XXY). Everli Completo . Incluye los mismos análisis del Everli Avanzado, añadiendo el análisis de las aneuploidías de todos los cromosomas, además de deleciones y duplicaciones autosómicas mayores o iguales a 7Mb para todos los autosomas. Everli Plus . Incluye los mismos análisis que el Everli Completo, además del análisis de 9 síndromes de microdeleción: síndrome de DiGeorge, síndrome de Cri-Du-Chat, síndrome de Prader-Willi, síndrome de Angelman, síndrome de Deleción 1p36, síndrome de Wolf-Hirschhorn, síndrome de Jacobsen, síndrome de Smith-Magenis y síndrome de Langer-Gideon.
Betametasona: ¿Para qué se usa?
Artículo especializado

Betametasona: ¿Para qué se usa?

Los esteroides del grupo de los corticoides son un tipo de hormonas que se producen en las glándulas adrenales y tienen funciones en nuestro organismo especialmente a nivel del sistema cardiovascular, metabólico e inmunológico. La betametasona forma parte de los esteroides sintéticos. ¿Qué es la betametasona? La betametasona es un fármaco glucocorticoide sintético de acción prolongada que actúa como inmunosupresor y antiinflamatorio. Tras su toma, los efectos antiinflamatorios e inmunosupresores aparecen en unas 2 horas y se mantienen hasta 3-4 días. Se puede administrar por vía oral, en forma de solución inyectable (intravenoso o intramuscular) o en pomadas de aplicación tópica. Sin embargo, en España no está comercializada la presentación oral de la betametasona. ¿En qué enfermedades se usa la betametasona? La betametasona está indicada en múltiples patologías que cursan con inflamación: Enfermedades reumatológicas. Incluyendo la artritis reumatoide, artritis gotosa, artritis psoriásica y en brotes de enfermedades autoinmunes. Procesos inflamatorios articulares . Incluyendo sinovitis, bursitis, miositis, lumbalgias, ciatalgias, tortícolis o ganglión. Enfermedades autoinmunes del colágeno. Se incluye el lupus eritematoso sistémico, esclerosis sistémica, dermatomiositis. Enfermedades alérgicas. Incluyendo el asma, rinitis alérgica estacional, rinitis perenne, dermatitis de contacto, dermatitis alérgicas, reacciones de hipersensibilidad y picaduras de insectos. Enfermedades de la piel . Incluyendo erupciones liqueniformes, liquen plano, psoriasis, lupus eritematoso sistémico, alopecia areata y queloide. Afecciones del pie. Incluyendo la bursitis retrocalcánea, el espolón calcáneo, y las metatarsalgias. En partos prematuros. Se puede utilizar para promover la maduración pulmonar del feto. Enfermedades neoplásicas. Se puede administrar como tratamiento paliativo para disminuir la inflamación acompañando a la quimioterapia en casos de leucemia, linfomas, leucemia infantil linfoide y mieloide agudas. Efectos adversos, contraindicaciones y precauciones de la betametasona Los efectos secundarios de la betametasona se relacionan, especialmente, con su uso a largo plazo. Efectos cardiovasculares . Aumento del riesgo de trombosis, tromboflebitis, arritmias cardiacas e hipertensión arterial. Efectos dermatológicos. Pueden aparecer r eacciones de hipersensibilidad y decoloración o hiperpigmentación de la piel, irritación con quemazón y prurito, atrofia dermatológica, estrías, vitíligo, infecciones, hirsutismo, eritema facial, paniculitis, erupciones, exantemas y necrólisis epidérmica. Efectos endocrinológicos . Aumento de glucosa en sangre, que puede dar lugar a la aparición de diabetes, síndrome de Cushing, aumento del peso corporal, amenorrea, trastornos del ciclo menstrual y alteraciones en el desarrollo con disminución del crecimiento en niños. Disminución de electrolitos . Afectando a los niveles de potasio y calcio. Trastornos Incluyendo náuseas, vómitos, dolor abdominal, pancreatitis, gastritis y esofagitis que pueden dar lugar a úlceras gástricas y hemorragias digestivas. Disminución de la inmunidad. El uso crónico puede ocasionar, como consecuencia de una disminución de las defensas, la aparición de infecciones. Efectos osteomusculares . Se puede propiciar la osteoporosis, fracturas óseas, miopatías, miastenia, daños en los tendones como tenosinovitis y ruptura tendinosas, osteonecrosis, en especial, en cabeza de fémur y húmero. Afectación del sistema nervioso central. Puede producir o empeorar trastornos psicológicos como inestabilidad emocional, cambios de humor, euforia, agitación y tendencias psicóticas. Además, pueden causar cefalea, vértigo e insomnio. Afectación infantil . En niños sometidos a tratamiento tópico se han notificado supresión del eje hipotálamo-hipófisis-suprarrenal, síndrome de Cushing, retraso del desarrollo e hipertensión intracraneal. Contraindicaciones de la betametasona La betametasona está contraindicada durante el embarazo, salvo en el caso de amenaza de parto prematuro entre las semanas 24 y 36 del embarazo para estimular la maduración pulmonar del feto. La betametasona se excreta por la leche materna por lo que está contraindicada en mujeres lactantes. Las formas tópicas de betametasona están contraindicadas en menores de un año. Tampoco debe emplearse en los ojos ni en heridas abiertas profundas. Interacción de la betametasona con otros fármacos Algunas de las interacciones farmacológicas que se pueden dar incluyen: Su uso junto con las vacunas de virus  atenuados de sarampión, rubéola, de bacterias como la salmonella, produce una disminución de la inmunidad de las vacunas, es decir una disminución de la generación de anticuerpos tras la vacunación. No se debe usar junto con fármacos antiinflamatorios , ni aspirina, por el mayor riesgo de hemorragias gastrointestinales al usar ambos fármacos. El uso junto con adenosina  puede potenciar la toxicidad cardiaca de esta última. El uso de betametasona junto con aldocumar puede dar lugar a  alteración en el tiempo hemorrágico, causando un mayor riesgo de hemorragias. El uso junto a antibióticos como la eritromicina aumenta el efecto de los glucocorticoides. El uso con salbutamol  puede dar lugar a un mayor número de arritmias cardiacas. Los tópicos gastrointestinales (sales, óxidos e hidróxidos de magnesio, aluminio y calcio) pueden disminuir la absorción digestiva de los glucocorticoides. Preguntas frecuentes ¿Cuánto tiempo se puede usar la betametasona? La betametasona se debe administrar siempre a la menor dosis posible y el tiempo estrictamente necesario, siempre bajo la supervisión de un especialista. En situaciones como  el asma , se darán dosis de duración corta para controlar los posibles efectos secundarios de la betametasona. ¿Se puede usar la betametasona en niños? La betametasona puede  usarse en niños,  pero en ellos se usa principalmente como parte del tratamiento de leucemias y linfomas. El uso para otras enfermedades en niños es poco frecuente, ya que puede producir alteración del crecimiento. Hay siempre que valorar el riesgo-beneficio del fármaco cuando se inicia el tratamiento. ¿Es más peligrosa la betametasona en niños o en adultos? La betametasona produce efectos secundarios tanto en niños como en adultos, pero en los primeros, además de efectos secundarios similares a los adultos, puede dar lugar a alteraciones en el crecimiento.
Gonalgia o dolor de rodilla: tratamientos
Artículo especializado

Gonalgia o dolor de rodilla: tratamientos

Las complejas características anatómicas de la rodilla determinan que se trate de una articulación frecuentemente afectada por traumatismos, así como por procesos inflamatorios y degenerativos. El dolor es un síntoma también frecuente en la rodilla. ¿Qué es la gonalgia? La gonalgia es un término general que hace referencia a la aparición de dolor en la rodilla. Este puede estar causado por múltiples factores, incluyendo los de naturaleza traumática. Afecta a un 20-25% aproximadamente de la población adulta y su prevalencia ha aumentado un 65% en los últimos 20 años. No en vano, la rodilla es una de las estructuras del aparato locomotor más complejas, debido a la cantidad de estructuras que la componen. Juega una importancia primordial en la estabilidad y el desplazamiento, viéndose sometida a fuertes cargas y rápidos cambios de dirección. La gonalgia puede aparecer junto a otros síntomas y signos: Inflamación y rigidez Enrojecimiento y aumento de la temperatura al tacto. Sonidos de chasquidos, crujidos o sensación de bloqueo. Incapacidad de realizar determinados movimientos con la articulación. Las causas de la gonalgia se podrían dividir en dos grandes grupos: Origen traumático . El traumatismo directo, la torsión excesiva de rodilla con pie fijo en suelo o la caída con golpe sobre las rodillas pueden producir desde una simple contusión, pasando por una lesión de ligamentos y meniscos, hasta una lesión ósea o procesos de recuperación tras una cirugía. Origen no traumático . El dolor en la rodilla puede deberse a enfermedades como los procesos degenerativos, reumáticos o infecciosos. Entre ellos destacan la artrosis , artritis reumatoide (se produce destrucción de la articulación debido a mecanismos autoinmunes), gota o acumulación de cristales de ácido úrico y pseudogota por cristales de calcio, y artritis séptica por infección directa del espacio Posibles causas de gonalgia La gonalgia puede ir asociada a una gran variedad de lesiones de rodilla afectando a cualquiera de los tejidos que forman parte de ella, incluyendo ligamentos, tendones o bolsas sinoviales de la articulación. Es por ello que una parte fundamental del proceso será realizar un diagnóstico diferencial exhaustivo. Dentro de estas lesiones las más habituales en consulta suelen ser: Artrosis . Su existencia suele estar relacionada con la edad, aunque existen muchos otros factores. Es más común en adultos de entre 70 y 74 años. Los síntomas principales son el dolor que puede empeorar con el inicio de la marcha y la limitación del rango articular de la rodilla. Se trata de una patología de evolución progresiva Procesos inflamatorios articulares . El signo característico es la tumefacción (inflamación). El examen físico puede mostrar si el proceso inflamatorio es extra o intraarticular. Bursitis . Se trata de lesiones localizadas bien delimitadas en el caso de la Pueden aparecer en la zona anterior de la rodilla (bursitis pre rotuliana) o en la zona lateral (bursitis anserina). Tenidopatía rotuliana . Un exceso de cargas repetitivas sobre el aparto extensor de la rodilla puede llegar a producir la aparición de los síntomas, que generalmente suele ser dolor en la cara anterior de la Síndrome patelofemoral . Se trata de la principal causa de dolor en la cara anterior de la rodilla entre adolescentes y adultos menores de 60 años. Su causa es multifactorial y será fundamental realizar un buen examen y exploración. Alteración intraarticular y ligamentosa . Suele acompañarse de antecedentes traumáticos y rotura de los ligamentos o meniscos de la rodilla. Esto origina derrame articular y sensación de inestabilidad, bloqueo de rodilla en semiflexión o incapacidad Tratamiento de la gonalgia El tratamiento de la gonalgia variará en función de su causa. Fisioterapia Las diferentes técnicas y herramientas de fisioterapia, así como una correcta administración y dosis de diferentes tipos de ejercicio y contracciones musculares en función de la patología, irán encaminadas en la reducción del dolor y en la rehabilitación de la lesión si fuera posible. Tratamiento farmacológico Tratamientos específicos . Medicamentos indicados propiamente para enfermedades como la gota o artritis reumatoide. AINES . El uso y utilidad de los antiinflamatorios no esteroideos se limita a las fases agudas. Inyecciones articulares . Puede incluir la inyección en la rodilla de corticoides, ácido hialurónico o plasma rico en plaquetas para reducir la inflamación y el dolor. También pueden mejorar la movilidad y favorecer la cicatrización. Cirugía En algunos casos, la cirugía es el único método para reparar el problema articular. Puede realizarse a través de artroscopia, con pequeñas incisiones, para reparar cartílago y ligamento. También puede realizarse cirugía abierta en el caso de reemplazo de rodilla. Otras terapias Otro tipo de terapias o estrategias para minimizar la gonalgia incluyen el reposo, la ortesis o empleo de plantillas especiales en algunas patologías degenerativas, vendajes funcionales, estimulación eléctrica y la disminución de peso. Si una gonalgia no es tratada a tiempo puede ocasionar lesiones osteocondrales residuales y recurrentes con alteraciones en los mecanismos de extensión y flexión, lo que se traduce en importantes alteraciones de la movilidad y limitación funcional.     Preguntas frecuentes ¿Qué diferencia hay entre gonalgia y gonartrosis? La gonalgia es un término que hace referencia al dolor en la articulación de la rodilla de forma general, generalmente como síntoma, en cambio, la gonartrosis, es una enfermedad articular crónica degenerativa y progresiva de la rodilla, que seguramente curse con gonalgia. ¿Se puede realizar ejercicio padeciendo gonalgia? El ejercicio ha demostrado ser beneficioso en la mayoría de las lesiones de rodilla. Es importante ?siempre que esté indicado para su patología? realizar los ejercicios sin dolor. La monitorización de la dosis, la carga y el dolor durante el ejercicio serán fundamentales para realizar una buena administración del mismo. Es recomendable que consulte con su médico o fisioterapeuta los distintos ejercicios y frecuencia, dado que una mala gestión puede ser perjudicial. ¿Cuáles son las pruebas complementarias en caso de gonalgia? La mayoría de las patologías de rodilla pueden ser diagnosticados con la realización de una historia clínica, un examen físico y los estudios radiográficos pertinentes. Tras realizar el examen físico articular, el médico traumatólogo puede indicar alguna de las siguientes pruebas diagnósticas: Rayos Permite descartar enfermedades degenerativas y fracturas. Tomografía axial computerizada (TAC). Este método permite obtener imágenes radiográficas desde diferentes planos. Ecografía. Produce imágenes en tiempo real de las estructuras del tejido blando del interior y alrededor de la rodilla. Resonancia Magnética. Puede ser de utilidad para lesiones de ligamentos, cartílagos, músculos, tendones y tejido óseo. Análisis del líquido articular. El examen del líquido sinovial puede ser útil en diversos procesos como la artritis infecciosa y las artritis
Embarazo anembrionario: síntomas y causas
Artículo especializado

Embarazo anembrionario: síntomas y causas

Existen diversas causas que pueden determinar que un embarazo acabe en aborto en las primeras semanas de gestación. Una de ellas es el embarazo anembrionario. ¿Qué es el embarazo anembrionario? El embarazo anembrionario es un embarazo en el que se forma un saco gestacional, pero sin un embrión en su interior. Este tipo de embarazo terminará en aborto, debido a que, aunque el huevo fertilizado se implanta en el útero, no acaba de desarrollarse el embrión. Se trata de un problema relativamente frecuente. Cerca de un 15 % de los embarazos que son detectados clínicamente acaban perdiéndose de forma espontánea, y en un tercio de ellos se debe a embarazos anembrionarios. De este modo, la principal consecuencia para la mujer del embarazo anembrionario es que se producirá el aborto por la inviabilidad de la gestación. Causas del embarazo anembrionario La causa más habitual de los embarazos anembrionarios son las anomalías cromosómicas o genéticas que tienen lugar en el momento de la fecundación. Algunas de las alteraciones cromosómicas más frecuentes son las trisomías, monosomías o poliploidías. No existen factores relacionados con las características de la mujer o el hombre que puedan predecir con certeza que se producirá este tipo de gestación fallida. Sin embargo, los abortos espontáneos suelen ser más frecuentes en función de la edad de la madre. A partir de los 35 años se incrementa el riesgo de problemas en el embarazo. De igual modo, si se han producido abortos con anterioridad, el riesgo de nuevos abortos también es mayor. Otros factores que muestran una posible asociación con los abortos espontáneos y los trastornos del embarazo están relacionados con niveles insuficientes de vitaminas del grupo B como el ácido fólico y vitamina K en la madre. Síntomas del embarazo anembrionario y cómo detectarlo En muchos casos el embarazo anembrionario puede darse sin síntomas y pasar totalmente desapercibido. Incluso, el aborto espontáneo puede expulsarse junto con la regla. En el caso de realizar una prueba de embarazo, esta daría positivo, ya que la hormona detectada en dicha prueba es segregada por células del saco gestacional, aunque no aparezca un embrión en su interior. En cuanto a los síntomas para la mujer en el transcurso de un embarazo anembrionario, estos serían los síntomas propios de un embarazo normal, incluyendo: Ausencia de la menstruación. Aumento de la sensibilidad mamaria. Náuseas. Etc. Estos síntomas cesarían en el momento en el que tuviera lugar el aborto. Por otro lado, la realización de una ecografía en etapas tempranas de la gestación podría ayudar a detectar un embarazo anembrionario. La ecografía transvaginal permite detectar el embrión en torno a las 6 semanas de gestación. El diagnóstico de embarazo anembrionario se podrá establecer ante el hallazgo de un saco gestacional mayor de dos centímetros y en cuyo interior no se visualice el embrión. ¿El embarazo anembrionario puede ser recurrente? No suele ser normal que se repita un embarazo anembrionario, aunque es posible que se pueda dar en más de una ocasión. Haber sufrido una gestación anembrionaria no supone un mayor riesgo de sufrir otra. De este modo, se podría intentar una nueva gestación a los 2 o 3 meses desde que se produjera un embarazo anembrionario, en función de cómo se haya producido el proceso abortivo y de las indicaciones del ginecólogo. En el caso de presentar varias pérdidas gestacionales, sería recomendable realizar un estudio para identificar los motivos que pudieran estar detrás de los abortos recurrentes e intentar ponerles remedio.
Desgarro perineal: ¿Cuándo se produce?
Artículo especializado

Desgarro perineal: ¿Cuándo se produce?

El parto vaginal se asocia con la posibilidad de desgarros perineales, afectando al 80-85% de las mujeres durante el parto. ¿Qué es el desgarro perineal? El desgarro perineal es una solución de continuidad, esto es, un corte transversal que afectará a distintos músculos según su grado (asociado a la profundidad del corte). De este modo, debido a la maniobra en la que la cabeza del bebé debe atravesar la abertura vaginal durante el parto, se puede producir una lesión en la zona perineal, ya sea un desgarro o una episiotomía realizada expresamente por el médico. Además, el parto vaginal también se relaciona con lesiones de la musculatura perineal, del esfínter anal y lesiones del músculo elevador del ano, con mayor incidencia en el parto instrumental (parto a través de fórceps o ventosa) que en el parto espontáneo. Grados de desgarro perineal Los desgarros o traumas perineales se pueden clasificar en función de la profundidad de la región anatómica a la que afecten en: Desgarros de primer grado. Afectan a la piel y mucosa vaginal. Desgarros de segundo grado. Afectan a la musculatura, excluyendo el esfínter anal. Desgarros de tercer grado (clasificación de Sultan): a) Menos del 50% del espesor del esfínter anal externo. b) Lesión del 50% o más del espesor del esfínter anal externo. c) Lesión que afecta al esfínter anal externo y al interno. Desgarros de cuarto grado. Desgarro del esfínter anal y la mucosa rectal. Consecuencias del desgarro perineal Cuando se produce un desgarro perineal es importante una correcta identificación del mismo, ya que de lo contrario pueden quedar secuelas como dispareunia o dolor durante el acto sexual, dolor perineal crónico, incontinencia urinaria o incontinencia fecal. En el caso de la lesión del esfínter anal durante el parto, su relevancia radica en su relación con la incontinencia anal y con diferentes síntomas defecatorios, incluyendo la urgencia defecatoria y el dolor. La incontinencia anal se define como la pérdida involuntaria de gases o heces, que suele estar precedida de una sensación de urgencia y que puede afectar de forma muy importante a la calidad de vida de la mujer. Prevención, tratamiento y alivio del desgarro perineal Es importante tener en cuenta durante el parto las actuaciones necesarias para prevenir el desgarro perineal durante el parto. De este modo, se pueden establecer las siguientes recomendaciones: Proteger el periné . Para ello, se debe aprovechar la elasticidad del suelo pélvico y lograr la expulsión de la cabeza del bebé en máxima flexión. Aplicación de compresas calientes y masaje perineal. Con la intención de aumentar la flexibilidad y reducir la tensión de la musculatura perineal (se recomienda a partir de la 33 semana de embarazo). Uso restrictivo de la episiotomía . Se aconseja usar la episiotomía mediolateral derecha en lugar de la central. Esta debe tener un ángulo de al menos 60° para que sea protectora (por cada 6° que se horizontalice la incisión de la episiotomía, disminuye un 50% el riesgo de desgarros con peores consecuencias). Entre los factores de riesgo para la aparición de lesiones perineales más graves (tercer y cuarto grado) se encuentran: No haber tenido hijos anteriormente. Peso fetal superior a 4 kg. Parto instrumentado con fórceps. Distocia de hombros. Episiotomía media. Presentación occípito-posterior. Etapa expulsiva del parto superior a una hora. Posición materna en litotomía o en cuclillas. Entre estos factores, algunos son modificables, sobre todo la instrumentación del parto, la realización de episiotomía y la posición materna. Su modificación permite disminuir la incidencia de las lesiones anales. Por otro lado, la episiotomía sistemática no ha demostrado ser útil para la prevención de los desgarros perineales, por esto se aconseja realizarla de forma restrictiva. En cuanto a la reparación de los desgarros perineales, se recomienda su sutura una vez que se ha producido el parto, salvo que se trate de lesiones del periné anterior que no sangren ni distorsionen la anatomía y de la piel del periné o el epitelio vaginal si los bordes están próximos y no hay sangrado. Finalmente, en algunos casos es recomendable algún tratamiento farmacológico. Es el caso de una profilaxis antibiótica intravenosa antes de la reparación del desgarro del esfínter anal y su prolongación durante 5-7 días. También se puede establecer un tratamiento con laxantes en caso de desgarro del esfínter anal o de la mucosa rectal. Desgarro perineal y embarazo En el caso de mujeres que han tenido un desgarro perineal, especialmente de los grados más graves, a la hora de plantearse otro embarazo la preocupación se centra en la posibilidad de que esta lesión pueda repetirse y que aparezcan o se agraven los síntomas. De este modo, después de haber padecido un desgarro de tercer o cuarto grado durante el parto, si la mujer se vuelve a quedar embarazada, se debería tener en cuenta: Si la mujer está asintomática y mantiene la continencia, se puede recomendar un parto vaginal. El riesgo de repetir otra lesión de tercer o cuarto grado es relativamente baja. En cualquier caso, la incontinencia anal no se modifica por la realización de una cesárea. En el caso de pesos fetales por encima de 4 kg el riesgo de lesión aumenta notablemente. Si la mujer presenta incontinencia anal, es probable que el embarazo aumente la intensidad de la sintomatología. Sin embargo, no hay evidencia de que la vía de parto influya en la evolución posterior. En los casos en que la mujer haya presentado una incontinencia anal posparto, con cirugía exitosa posterior, es recomendable el parto por cesárea .
El hierro en el embarazo y su importancia
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El hierro en el embarazo y su importancia

La dieta de la embarazada debe contener un aporte energético adecuado para asegurar su propia salud y la del feto, ya que, desde el punto de vista nutricional, la dependencia del feto del organismo materno es total. El hierro es uno de los nutrientes importantes durante el embarazo debido al elevado riesgo de anemia en esta etapa, dada la mayor demanda del mismo por parte de la gestante. En general, los niveles de hierro del feto dependen de los niveles de la madre, siendo un elemento esencial para el desarrollo de la mayoría de los órganos en el feto y también para el desarrollo normal del cerebro. Anemia en el embarazo La anemia ferropénica es muy frecuente en las mujeres embarazadas, sobre todo en el segundo y tercer trimestre de la gestación y después del parto. Algunas estimaciones señalan que el déficit de hierro durante el embarazo afecta a una de cada cinco embarazadas, pudiendo llegar a una de cada tres durante el tercer trimestre de embarazo. Por otro lado, en España el déficit de hierro supone el 90% del total de anemias en las gestantes. De este modo, muchas gestantes necesitarán suplementarse con hierro durante esta etapa, si bien una alimentación adecuada puede prevenir la anemia por deficiencia de hierro en el transcurso de la gestación. La Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO) recomienda la suplementación de hierro desde el segundo trimestre hasta pasado un mes del parto. Se debe asegurar el aporte de 30 mg de hierro al día durante el embarazo en las gestaciones únicas y 60 mg/día en las gestaciones múltiples. Durante la lactancia el aporte debe ser de 15 mg/día.     Alimentos con hierro para el embarazo Una dieta adecuada durante el embarazo debe incluir alimentos ricos en hierro, como carnes rojas magras, carne de ave, pescado y moluscos. Además, las opciones vegetales comprenden sobre todo las legumbres y verduras como espinacas y acelgas y los frutos secos. El hierro que proviene de los productos de origen animal (hierro hemo), se absorbe mejor que el de origen vegetal. Para aumentar la absorción de hierro de las fuentes vegetales y de los suplementos es recomendable consumirlos junto con alimentos ricos en vitamina C (naranjas, tomates, fresas, kiwi, pimientos, etc.). Para poder prevenir y tratar la anemia ferropénica, Savia pone a tu disposición los mejores especialistas en Endocrinología y Nutrición .     Síntomas de hierro bajo en el embarazo Los síntomas de unos niveles bajos de hierro sin llegar a anemia son inespecíficos. La disminución de las reservas corporales de hierro puede dar lugar a la aparición de fatiga. Por otro lado, cuando se desarrolla anemia por deficiencia de hierro (anemia ferropénica), los síntomas son más específicos y pueden aumentar con la severidad de la anemia. En cualquier caso, los síntomas de la anemia, sobre todo en casos leves, pueden ser muy parecidos a los síntomas generales que se experimentan por el propio embarazo.  De este modo, una mujer embarazada con niveles bajos de hierro puede experimentar: Cansancio y debilidad. Palidez de la piel y las mucosas. Mareos. Deterioro de la capacidad cognitiva. Inestabilidad emocional y síntomas depresivos. Mayor riesgo de infecciones. En casos más graves, pueden aparecer palpitaciones, dificultad para respirar y dolor en el pecho. Los análisis de hierro y hemoglobina, la principal proteína que lo contiene, serán habituales a lo largo del embarazo, junto con otros controles y análisis . Síntomas de hierro alto en el embarazo Tomar demasiado hierro durante el embarazo también puede ser contraproducente para la madre y el feto. Algunos de los efectos relacionados con un exceso de hierro incluyen mayor riesgo de: Preeclampsia. Hipertensión arterial. Diabetes mellitus. Abortos espontáneos. Consecuencias de la anemia en el embarazo La anemia por deficiencia de hierro durante la gestación puede tener consecuencias negativas para la salud de las mujeres, impidiendo la realización normal de sus actividades cotidianas. Las formas más graves de anemia pueden tener una influencia negativa en la gestación, ya que existe un mayor riesgo de aborto y de parto pretérmino, bajo peso al nacer (provocando, a su vez, un aumento de la mortalidad perinatal), así como un incremento del riesgo de infecciones puerperales. Adicionalmente, la deficiencia de hierro en las madres, especialmente a principios del embarazo, está significativamente asociada con parto prematuro, peso bajo del recién nacido, peso bajo para la edad gestacional y una mayor mortalidad perinatal del neonato. La deficiencia de hierro y la anemia durante la gestación inevitablemente se agravarán después de dar a luz (anemia posparto), debido a las pérdidas de sangre asociadas con el parto. Se estima que la prevalencia de anemia en el posparto es del 50% dentro de las 48 horas siguientes al parto. La mayoría de las formas serían prevenibles con una gestante que llegase al último trimestre de la gestación con sus reservas férricas en óptimas condiciones (hemoglobina mayor o igual a 11mg/dl). Por otro lado, la deficiencia de hierro en la gestante afectará negativamente las interacciones entre la madre y el niño. Además, los niños nacidos de madres con deficiencia de hierro tienen un menor desarrollo cognitivo, motor, social, emocional y neurofisiológico de las funciones cerebrales. En definitiva, después de analizar los resultados de los análisis correspondientes, el ginecólogo podrá recomendar la necesidad de suplementos de hierro y vitaminas, algunas de ellas implicadas en el metabolismo del hierro.
Sonda vesical: ¿Qué es y qué tipos existen?
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Sonda vesical: ¿Qué es y qué tipos existen?

La sonda vesical sirve para ayudar a drenar la vejiga y expulsar la orina que se almacena en ella. Se utiliza en diversas situaciones clínicas y en diferentes tipos de pacientes. Es una técnica invasiva, donde se introduce una sonda a través del meato urinario hasta la vejiga. ¿Qué es una sonda vesical? La sonda vesical es un tubo elástico y fino que se introduce hasta la vejiga con el fin de establecer una vía de drenaje hasta el exterior con fines terapéuticos o diagnósticos. En función de las características del paciente y del fin terapéutico se pueden encontrar diferentes tipos de sondas. Tipos de sondas vesicales Existen diversos tipos de sondas destinadas a diferentes indicaciones clínicas y diferentes duraciones del sondaje. Según el tiempo de permanencia,  la sonda puede ser: Sonda permanente . La sonda se deja introducida durante un periodo de tiempo variable que puede llegar a ser superior a los 30 días. Sonda intermitente o evacuador . El catéter se retira en cuanto se ha vaciado la vejiga de orina. Según su composición la sonda puede ser de: Silicona . Presenta la mayor biocompatibilidad y mayor calibre funcional. Son las más finas y mejor toleradas. Es la más adecuada para el sondaje permanente. PVC (cloruro de polivinilo) . Es un material más rígido. Se emplea en cateterismos intermitentes. Látex . Pueden producir estrechamiento uretral, por lo que cada vez se utilizan menos. Su duración puede ser hasta 45 días. Las sondas también pueden variar según el calibre. Para ello se utiliza la escala de Charriere . Una unidad o CH equivale a 0,33 mm. Los calibres disponibles se escalonan de dos en dos. En la elección del calibre de la sonda se tendrá en cuenta el diámetro de la uretra. Las medidas más habitualmente empleadas son los siguientes: La sonda vesical femenina suele presentar un calibre de CH 14-16. En la sonda vesical masculina el calibre suele ser de CH 16-18-20-22. La longitud varía dependiendo del tamaño de la uretra (varón, mujer o niños) y del propósito del cateterismo y se expresa en centímetros o en pulgadas (una pulgada equivale a 25 mm). La longitud más habitual suele ser 41 cm. Por otro lado, existen diversos tipos de sonda en función de la forma de la punta, que vendrá determinada por las circunstancias del paciente: Dufour . Punta curva y con amplio orificio. Se usa para lavados vesicales con coágulos y orina con sangre. Tiemann . Punta curva y redondeada. Para pacientes prostáticos, estenosis de uretra o dificultad de vaciado uretral. Couvelaire . Punta biselada o en pico de flauta. Facilita el drenaje en pacientes con hematuria y/o para mantener un circuito de lavado. Foley . Sondas rectas y con 2 o 3 luces. Flexibles con punta redondeada. Pueden ser de látex o silicona. Son las más utilizadas en general, para vaciado de vejiga y sondajes permanentes. Mercier . Punta acodada. Para pacientes prostáticos y estenosis de uretra. Sonda intermitente (Robinson, Nelaton). Existen distintos tamaños. Son catéteres rectos y semirrígidos. Se usa para vaciar la vejiga o la recogida de muestras. Finalmente, el sistema de drenaje de la orina que se utiliza junto con la sonda puede ser: Drenaje abierto. Precisa desconectar la sonda de la bolsa para realizar un vaciado o el cambio de la bolsa. Drenaje cerrado. La sonda no se desconecta de la bolsa, ya que esta dispone de una llave o grifo. Es el más completo y seguro, ya que dispone de varios mecanismos que evitan la contaminación bacteriana. ¿Cuándo se utilizan las sondas vesicales? Las indicaciones para la utilización de una sonda vesical pueden ser muy variadas, incluyendo: Manejo de la retención aguda de orina. Evaluación y control de la diuresis. Tratamiento intraoperatorio y postoperatorio de intervenciones quirúrgicas prolongadas o en pacientes de riesgo previsible de retención de orina. Para favorecer la cicatrización de heridas o escaras en pacientes con incontinencia. Pacientes con inmovilización prolongada. Para la mejora del confort en cuidados paliativos. Tratamiento de algunos pacientes con vejiga neurógena. Administración de terapias endovesicales. Postoperatorio de algunas cirugías (uretra, próstata y vejiga). Fístulas vesicales y rotura vesical extraperitoneal. Hematuria de origen vesicoprostático en pacientes que requieran lavados vesicales continuos. Además, el sondaje intermitente se debe emplear para: Aliviar de forma inmediata la distensión vesical aguda. Obtener una muestra de orina en pacientes con incontinencia. Administración de fármacos (quimioterapia vesical, contraste radiológico, etc.). Medir el volumen residual postmiccional. Las contraindicaciones son las siguientes: Prostatitis aguda. Uretritis aguda y abscesos periuretrales. Estenosis o rigidez uretral. Sospecha de rotura uretral traumática. Alergia conocida a los anestésicos locales o al látex. Cuidados generales del paciente portador de sonda urinaria temporal o permanente Lavarse las manos siempre antes y después de manipular la sonda y/o la bolsa colectora. Realizar diariamente higiene y secado de genitales, evitando tirar de la sonda. Cambiar o vaciar la bolsa antes de que esté completamente llena. Se vigilará que el tubo y la bolsa colectora no sobrepasen el nivel de la vejiga. Así evitaremos el reflujo. Evitar tirones que puedan provocar traumatismos o desconexiones accidentales del sistema. Evitar que se formen acodaduras. En caso de pérdida de orina, cambios en la orina (olor, color y cantidad), fiebre o dolor abdominal o lumbar se debe contactar con la enfermera o médico de familia del centro de salud. Según el material de la sonda se recomienda una periodicidad concreta de cambio del catéter siendo las de silicona las que ofrecen la posibilidad de uso más prolongado, aunque siempre es aconsejable respetar las recomendaciones del fabricante, ya que cada marca tiene sus peculiaridades.
Mancha mongólica en el recién nacido
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Mancha mongólica en el recién nacido

La mancha mongólica de nacimiento se muestra de color azulado en la parte inferior de la espalda del recién nacido. Se trata de la lesión pigmentada más frecuente en recién nacidos. Normalmente es de carácter benigno, aunque en ocasiones puede estar relacionada con algunos síndromes y trastornos metabólicos. ¿Qué es la mancha mongólica? Las manchas mongólicas son la forma coloquial de denominar a la melanocitosis dérmica congénita . Se trata de manchas cutáneas de color azulado en la parte inferior de la espalda, presentes ya en el nacimiento, aunque también pueden aparecen durante las primeras semanas de vida. La denominación de “manchas mongólicas” responde a que se trata de un tipo de manchas muy frecuentes en recién nacidos de piel negra o en asiáticos. En países como Mongolia su prevalencia es muy elevada, siendo mucho menos frecuente en niños caucásicos. La mancha se muestra de un color gris azulado o violáceo porque el pigmento causante, la melanina, se encuentra localizada en estos casos en la dermis, la capa interna de la piel. El tamaño puede ser muy variable, desde pocos milímetros, hasta más de 20 cm con bordes indefinidos y puede ser única o múltiple. La localización más habitual es la glúteo-sacra, si bien las manchas también pueden aparecer en zonas como los hombros. Cuando se presenta una localización atípica, existe una mayor probabilidad de que se produzca su persistencia en la edad adulta. ¿Cuándo se va la mancha mongólica? Las manchas hiperpigmentadas de la melanocitosis dérmica congénita son algo más frecuentes en varones y en recién nacidos pretérmino. Las lesiones pueden alcanzar su mayor visibilidad al año de vida, momento en el que comienza su atenuación. Finalmente, desaparecen a lo largo de la infancia en casi todos los casos, normalmente entre el primer y el segundo año de vida. En casos excepcionales pueden permanecer hasta la edad adulta, especialmente cuando se trata de manchas múltiples que presentan una coloración más oscura, son mayores de 10 cm y su localización es diferente a la región lumbosacra. ¿Cómo diferenciar la mancha mongólica de otras alteraciones de la piel? La mancha mongólica del recién nacido puede aparecer tras el nacimiento o durante las primeras semanas de vida. Su diagnóstico es clínico, por lo que no se precisan pruebas complementarias. Los rasgos más característicos de las manchas mongólicas azules en recién nacidos incluyen: Su color es gris azulado o violáceo. Las manchas no presentan relieve. Los bordes de las manchas no están definidos, sino que se trata de bordes irregulares. El tamaño de las manchas suele ser mayor de 2 cm, llegando a alcanzar hasta los 20 cm. Estas características deberán ser tenidas en cuenta por el pediatra para poder descartar los trastornos de la piel motivados por problemas metabólicos u otras alteraciones que cursas con distorsiones pigmentarias. De este modo, en ocasiones las manchas mongólicas pueden ir asociadas a ciertos errores congénitos del metabolismo, especialmente a las enfermedades de depósito lisosomal como la gangliosidosis y la mucopolisacaridosis tipo 1 o enfermedad de Hurler. En estos casos, las manchas en recién nacidos abarcan una gran extensión, su pigmentación es intensa y se presentan de manera múltiple. Además, suelen ir asociadas con otros síntomas, incluyendo la hipotonía y las visceromegalias. Otras patologías que pueden ir asociadas a las manchas mongólicas incluyen: Hemangioma congénito. Síndrome de Sturge-Weber. Síndrome de Klippel-Trenaunay. Cutis marmorata teleangiectásica congénita. Mancha café con leche. Facomatosis pigmentovascular. En muchos casos, la presencia de manchas mongólicas se relaciona con un peor pronóstico de la enfermedad subyacente. En cuanto al diagnóstico diferencial de las manchas mongólicas, deben descartarse otras afecciones que cursan con hiperpigmentación de la piel como: Nevus azul. Se caracteriza por ser lesiones de tamaño pequeño y de bordes bien definidos. Nevus de Ota. Las manchas aparecen dentro del ojo y en la piel que rodea el ojo. Nevus de Ito. La hiperpigmentación se presenta en la zona del nervio acromioclavicular. Finalmente, las localizaciones atípicas de la mancha mongólica pueden dar lugar a diagnósticos erróneos de maltrato o abuso infantil. Para distinguirlos, hay que tener en cuenta que, a diferencia de los hematomas, las manchas mongólicas no muestran cambios en su coloración, son indoloras y suelen tardar mucho más tiempo en desaparecer. ¿Cómo se trata la mancha mongólica? En el momento del nacimiento, la extensión y coloración de la mancha mongólica y su posterior expansión pueden ser muy llamativas y alarmantes para los padres. Sin embargo, esta afectación de la piel suele ser de naturaleza benigna y tiende a desaparecer por sí sola con la edad. Durante los primeros meses de vida las manchas pueden adquirir una coloración aún más acentuada, alcanzando la máxima coloración en torno a los dos años de vida. A partir de ese momento se suele ir atenuando. Finalmente, cerca de los 10 años de edad la mancha suele ser prácticamente imperceptible. En conclusión, en condiciones normales la mancha mongólica no necesita ningún tratamiento específico. En el caso de que estén asociadas a otros trastornos y patologías, el tratamiento efectivo de estas puede determinar su desaparición. Por otro lado, en el caso de manchas muy extensas o en localizaciones atípicas, es posible que se mantengan presentes durante más tiempo.
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