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Diagnóstico y Alimentación en la Hipoglucemia
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Diagnóstico y Alimentación en la Hipoglucemia

Uno de los temas más tratados en nutrición debido a sus consecuencias negativas en nuestro metabolismo y en la salud en general, es el control glucémico y el papel que juega la insulina en su regulación. Estos conceptos ya son conocidos por muchas personas que sufren algún tipo de diabetes, que es la enfermedad más común en la que hay una alteración de la respuesta de la insulina ante la ingesta de glucosa (azúcar presente en los alimentos que contienen hidratos de carbono). No obstante, personas metabólicamente sanas también pueden experimentar en algún momento de su vida alguna situación en la que sus valores de glucosa en sangre (glucemia) estén alterados y disminuyan a valores menores de lo recomendado : estaremos, pues, ante una situación de hipoglucemia. ¿Qué ocurre en mi cuerpo ante una hipoglucemia? Una hipoglucemia es una disminución de los valores de glucosa en sangre por debajo de la normalidad , considerándose normales valores entre 70 y 100 mg/dl en ayunas.  Cuando una dieta es baja en carbohidratos (y, por lo tanto, en glucosa), nuestro organismo pone en marcha una serie de mecanismos compensatorios, ahorrando glucógeno para situaciones de “emergencia “en las que las células gluco-dependientes (células del tejido nervioso, eritrocitos, células de la retina o de la médula renal) puedan utilizar la glucosa como fuente de energía.  No obstante, puede haber situaciones extremas en las que estas células queden desprovistas de glucosa ocasionando una serie de síntomas: Sudoración fría. Taquicardia. Sensación de hambre de aparición brusca. Palidez. Sensación de mareo y de debilidad. Temblores y nerviosismo. Irritabilidad o ansiedad (alteraciones del comportamiento). Dificultad para hablar, confusión mental y pérdida del conocimiento (si la hipoglucemia es muy severa y se produce un coma hipoglucémico). Hay que destacar que, si la hipoglucemia es muy severa y se prolonga durante muchas horas, puede producir consecuencias irreparables como daño cerebral, coma o muerte . ¿Cómo sé si tengo una hipoglucemia? En personas no diabéticas, la hipoglucemia se diagnostica ante la denominada “tríada de Whipple” , que implica: Valores glucémicos muy bajos. A la hora de establecer cuál es el nivel de glucemia a partir del cual se define una hipoglucemia en adultos, existen dos criterios: según la American Diabetes Association se define para valores inferiores a 70 mg/dl y según la Sociedad Española de Diabetes para valores inferiores a 60 mg/dl. Sintomatología propia de una hipoglucemia. Mejoría de los síntomas ante la estabilización de la glucemia hacia valores normales. En base a esta tríada , debemos tener en cuenta que hay personas que pueden experimentar: Hipoglucemias asintomáticas, aún teniendo valores muy bajos de glucemia. Hipoglucemias sintomáticas, cuya aparición se puede dar a valores muy diferentes de glucosa ya que depende de cómo haya sido la glucemia en los días previos (a glucemias altas, los síntomas aparecen a niveles de glucosa superior a lo normal) o de si se trata de una persona que haya tenido hipoglucemias frecuentes, en cuyo caso experimentará síntomas a niveles muy inferiores a los normales. También es importante saber que, en niños, las hipoglucemias se manifiestan más tarde si están jugando o si están muy concentrados en algo. ¿Cómo actuar? Por todo lo expuesto en el punto anterior, ante la sospecha de una hipoglucemia es indispensable determinar los niveles de glucosa con un medidor específico en el que se deberá depositar una pequeña gota de sangre del dedo, que se extrae con una aguja especial llamada lanceta. Dicha medición debe realizarla tu médico de cabecera, aunque también hay farmacias que disponen de utensilios para ello. Además, hay que tener en cuenta el historial de glucemias de cada persona y en qué momento del día se está realizando la medición para determinar el tipo de hipoglucemia que se está experimentando para actuar en consecuencia. ¿Quién y en qué situaciones se da una hipoglucemia? Una hipoglucemia se puede dar en múltiples situaciones y personas (tanto adultos como niños), por ello, existen diferentes criterios para su clasificación . Según el tiempo de aparición: Hipoglucemia reactiva o postprandial: aparece a las dos o cuatro horas después de comer algún alimento rico en hidratos de carbono. Hipoglucemia basal o en ayunas: aparece en las primeras horas de la mañana o después de un ayuno prolongado y puede estar relacionada con alguna enfermedad. Según su causa de aparición: Hipoglucemias por descompensaciones metabólicas transitorias (por ejemplo, el aumento de la sensibilidad a la insulina en la fase precoz del embarazo). Hipoglucemias por neoplasias pancreáticas (insulinoma), endocrinopatías (hiperinsulinismo), hepatopatías, neoplasias extrapancreáticas, hipoglucemia autoinmune, sepsis con fallo multiorgánico, errores congénitos del metabolismo. Hipoglucemias reactivas idiopáticas (sin causa conocida), Hipoglucemias por alteraciones funcionales del aparato digestivo. Hipoglucemia neonatal, que se puede dar de forma transitoria durante los primeros 5-7 días de vida del niño y es debida a una falta de reservas energéticas, a un agotamiento precoz de dichas reservas y a una inmadurez del sistema hipotálamo-hipofisario. Hipoglucemias iatrogénicas (por sobredosis de fármacos: insulina, hipoglucemiantes orales, ácido acetilsalicílico). Según su gravedad: Hipoglucemia severa: cuando se precisa de otra persona para administrar alimentos o medicación hiperglucemiante ya que el paciente puede experimentar coma, convulsiones o alteraciones neurológicas. Hipoglucemia moderada: cuando se experimenta alteración de la función motora, confusión o conducta inadecuada, pero el paciente está suficientemente consciente para autotratarse. Hipoglucemia leve: cuando es el propio paciente el que tiene la necesidad de tomar alimento, sin presentar alteración neurológica. No obstante, en personas sanas, los mayores desencadenantes de una hipoglucemia pueden ser: la toma en exceso de una medicación hipoglucemiante, una incorrecta alimentación o un exceso de actividad física que puede reducir los niveles de glucemia. De hecho, la hipoglucemia puede ocurrir hasta 12 horas después de haber hecho ejercicio. Tratamiento y pautas de alimentación ante una hipoglucemia reactiva El objetivo principal ante una hipoglucemia es reestablecer los niveles normales de glucosa en sangre . Si se sospecha de una hipoglucemia reactiva postprandial se deberá iniciar una pauta dietética consistente en la toma de 15 gramos de azúcar simple y repetir la medición de la glucemia una vez transcurridos 15 minutos después de esta ingesta (algunas personas utilizan la regla mnemotécnica del “15/15” como recordatorio). Si la glucemia sigue baja (<70 mg/dl), se debe repetir la ingesta de 15 gramos de azúcares hasta que los valores se normalicen. Ideas para consumir 15 gramos de azúcares: 150 ml o ¾ de vaso de refresco azucarado. Un vaso (200 ml) de zumo de fruta o de bebida isotónica (con azúcares). Un vaso de agua con tres cucharaditas o dos sobres de azúcar (15 gramos en total). 2-3 pastillas de glucosa o gel de glucosa. Una gelatina de frutas. Además, en estas situaciones hay que evitar ciertos alimentos que, aunque contengan azúcares, también contienen grasas que dificultan que los azúcares pasen de forma rápida al torrente sanguíneo. Entre estos alimentos destacamos: los dulces o caramelos, helados, galletas, chocolates, bollería industrial, cruasanes, etc.) Por último, una vez que se han estabilizado los valores de glucemia, se deben ingerir carbohidratos complejos (arroz, pasta, pan, yogur o fruta) y llevar a cabo una alimentación saludable el resto de los días, manteniendo los controles de glucemia que haya establecido su médico.
Qué Obtenemos en los Estudios de Potenciales Evocados
Artículo especializado

Qué Obtenemos en los Estudios de Potenciales Evocados

Es habitual salir de la consulta del médico asustado cuando nos proponen realizarle a nuestro/a hijo/a una prueba de la que no habíamos oído hablar en su vida: los potenciales evocados (PE). Aquí te daremos unas explicaciones que seguro te tranquilizarán . ¿Qué son los PE? Los PE son procedimientos neurofisiológicos objetivos, fidedignos, reproducibles y sin riesgo para el paciente, que sirven para evaluar la integridad de las vías nerviosas sensoriales y motora nido a distintas intensidades. Las respuestas se registran con unos electrodos pegados al cuero cabelludo y lóbulos de las orejas. En la audiología infantil, los PEATC permiten tener una idea objetiva de la audición, la intensidad de su pérdida y la localización de la lesión.  Los programas de detección temprana de hipoacusias (sorderas) no serían posibles sin ellos y son un apoyo a otras pruebas diagnósticas habitualmente utilizadas para ello como, por ejemplo, las otoemisiones acústicas . Ventajas respecto a otras pruebas diagnósticas Se trata de una prueba no invasiva y cuyos resultados no se ven afectados por la sedación del paciente. Es de corta duración (suele durar una ½ hora). Permiten diagnosticar con bastante precisión la enfermedad auditiva, sobre todo en los casos en que es difícil obtener tal resultado mediante otras pruebas subjetivas (niños, pacientes simuladores, disminuidos psíquicos…). Son pruebas reproducibles y se pueden repetir tantas veces como sea necesario. Los PEATC se pueden hacer desde la edad de concepción de 26 semanas  (pero preferiblemente desde las 38 semanas) en pacientes despiertos, dormidos, sedados, anestesiados o comatosos. Inconvenientes respecto a otras pruebas diagnósticas Un resultado normal de los PEATC no lleva implícito un desarrollo normal del lenguaje, puesto que la génesis de éste es multifactorial. Una ejecución técnica de la prueba inadecuada puede relegarnos a diagnósticos incorrectos (colocación errónea de los electrodos, inadecuada sedación, etc.). Es imprescindible estar inmóvil durante la realización de la prueba. No pueden considerarse una audiometría auténtica, ya que sólo estudian los sonidos de frecuencias agudas. Potenciales evocados visuales (PEV) Sirven para explorar el funcionamiento del nervio óptico y las vías visuales cerebrales. Se procede a la estimulación visual del paciente con destellos o patrones de imágenes contrastantes que aparecen en una pantalla. Se pueden obtener en pacientes despiertos, dormidos o sedados en edades superiores a 38 semanas de edad concepcional. Permiten evaluar los signos y síntomas de pérdida de la visión en personas que no se pueden comunicar. En los casos en los que se sospeche un trastorno específico en los receptores retinianos se recomienda realizar un electrorretinograma. Potenciales evocados somatosensoriales o somestésicos (PES) Estudian las vías de las sensaciones cutáneas desde la mano o el pie, pasando por los nervios periféricos y la médula espinal (localizada en el interior de la columna vertebral), hasta llegar al cerebro. Se estimula la piel con corriente eléctrica, que el paciente siente como una especie de latidos o golpes rápidos en la muñeca o el tobillo. También puede estimularse en otros niveles, en función de los nervios a explorar. Los PES se pueden obtener en pacientes despiertos, dormidos, sedados, anestesiados y comatosos mayores de 38 semanas de edad concepcional . Potenciales evocados motores (PEM) Evalúan la integridad de la vía motora corticoespinal y bulbar, desde las motoneuronas situadas en el cerebro (en el área motora primaria) hasta el nervio mediano (brazo) o peroneo (pierna).  El estímulo para despolarizar (activar) las motoneuronas primarias o superiores es electromagnético y se administra por vía transcutánea; o eléctrico (cuando es intraoperatoriamente) mediante el uso de electrodos que se incrustan en el cuero cabelludo. S e detectan con el paciente despierto, dormido, sedado, anestesiado … El procedimiento está contraindicado en pacientes portadores de marcapasos o estimulador eléctrico vesical y/o espinal,  en historia de trauma craneal, epilepsia o en aquellos pacientes que tienen presencia de cuerpos extraños metálicos en su cuerpo. Otros: potenciales evocados miogénicos vestibulares (VEMP); VEMP oculares (OVEMP) ; los VEMP cervicales (CVEMP)… Los VEMP miden el potencial miogénico evocado del músculo esternocleidomastoideo (situado a nivel cervical), a partir de una estimulación acústica o vibratoria del laberinto del oído (lugar donde se asienta el sentido del equilibrio). En aquellos pacientes con síntomas de vestibulopatía uni o bilateral (vértigo y ataxia), los VEMP pueden resultar inequívocamente anómalos. Hay pocas publicaciones en niños con resultados consistentes y, por tanto, hoy por hoy, no se puede dar una guía basada en la experiencia respecto a sus posibles aplicaciones. Riesgos o efectos secundarios de los PE Esta prueba no entraña ningún riesgo en sí misma, es decir, no produce ninguna consecuencia negativa importante previsible. Sólo se destaca que la estimulación eléctrica utilizada en los potenciales somatosensoriales puede resultar un tanto incómoda, pero absolutamente soportable. Muy rara vez los electrodos del cuero cabelludo pueden dejar una mínima irritación cutánea que desaparece espontáneamente en pocos días.
Preguntas y Respuestas antes de una Operación
Artículo especializado

Preguntas y Respuestas antes de una Operación

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), una cirugía mayor es todo procedimiento realizado en el quirófano, que comporte la incisión, la manipulación y/o la sutura de un tejido humano que generalmente requiere de anestesia para el control del dolor . Tipos de cirugía Los procedimientos quirúrgicos se clasifican generalmente por la urgencia con la que deben ser practicadas, el tipo de procedimiento, o la zona del cuerpo implicada, entre otros ejemplos. Así : Basado en el tiempo : las alternativas incluirían la cirugía electiva, que se realiza para corregir una condición que no es mortal y se lleva a cabo en base a la aceptación del paciente y la disponibilidad del cirujano, así como de la instalación quirúrgica.  La cirugía de emergencia, en cambio, es aquella que debe realizarse con prontitud para salvar incluso la vida del paciente. Basado en el pronóstico : la cirugía exploratoria se realiza para ayudar o confirmar el diagnóstico. La cirugía terapéutica trata una condición previamente diagnosticada. La cirugía estética se hace para mejorar subjetivamente la apariencia de una estructura normal. Basado en la zona del cuerpo implicada . Basado en el grado de invasividad : la cirugía mínimamente invasiva implica una incisión externa más pequeña para insertar instrumentos miniaturizados dentro de una cavidad o estructura corporal.  Por el contrario, la cirugía abierta (como p.ej. la laparotomía) requiere una incisión grande para acceder al área de interés. Basado en los equipos utilizados o en las técnicas quirúrgicas : la cirugía con láser implica el uso del mismo en lugar del bisturí para cortar un tejido. La microcirugía implica el uso de un microscopio de operación para que el cirujano pueda ver pequeñas estructuras. La cirugía robótica utiliza un robot para controlar la instrumentación bajo la dirección del cirujano. Basado en el tipo de procedimiento : existe la amputación, la resección, la reimplantación, el trasplante… LOS TÉRMINOS DE UNA OPERACIÓN Los nombres de la cirugía de la escisión a menudo empiezan con el nombre del órgano que se va a extirpar y terminan con el sufijo - ectomía (hepatectomía). Los nombres de los procedimientos que implican cortar en un órgano o en un extremo del tejido terminan en -otomía (tenotomía, corte de tendones). Los nombres de los procedimientos para la formación de una abertura permanente o semipermanente, llamada estoma, en el extremo del cuerpo terminan con -ostomía (colostomía). El término que denomina la reconstrucción, la cirugía plástica o cosmética de una parte del cuerpo comienza con el nombre de ésta y termina en -plastia . (rinoplastia). La reparación de la estructura anormal dañada o congénita termina con el sufijo -rrafia ( herniorrafia, reparación de una hernia). El preoperatorio Previo a la intervención quirúrgica, en la consulta del cirujano, recibirás las instrucciones para el día de la cirugía y podrás recibir respuesta a cualquier pregunta que se te pueda plantear. Cualquier prueba pre-operatoria será solicitada por tu anestesista, con el que también se mantiene una entrevista, previa a la intervención.  Idealmente, todo hospital o clínica debe contar con un servicio de anestesia, con especialistas que realicen la historia clínica anestesiológica al paciente, para recabar la información clínica pertinente, asegurarse de que se haga la valoración individual de cada caso y de que se soliciten las pruebas preoperatorias. Generalmente se solicitan, de forma rutinaria: Una analítica sanguínea (que incluya, principalmente, un hemograma y las pruebas de coagulación). Una Rx de tórax . Un electrocardiograma (ECG). El médico o la enfermera te informará de la preparación y de las restricciones de alimentación previas a la cirugía. Es muy importante que sigas las instrucciones o, de lo contrario, tu operación se podría retrasar o incluso cancelar por ello. El día de la cirugía (decálogo de consejos) Toma una ducha la mañana de la cirugía, sin usar después lociones, cremas o talcos sobre la piel. Es importante la llegada al centro médico con puntualidad, en la hora que te fue informada. Intenta no fumar el día del procedimiento. Fumar puede interferir con la anestesia, provocando náuseas, sobre todo en el periodo de recuperación. Debes llevar contigo tus documentos identificativos y las tarjetas del seguro médico/Seguridad Social, así como todos aquellos medicamentos que habitualmente tomas y que es posible que puedas necesitar durante tu estancia en el hospital (inhaladores, insulina...) Cuando llegues al centro médico, serás registrado por el personal hospitalario. Es mejor que dejes tus joyas y objetos personales de valor en el domicilio, evitando así acontecimientos inesperados y desagradables. No obstante, destacar que tus pertenencias serán almacenadas con seguridad hasta que estés listo/a para volver a casa. Evita ese día el uso de esmaltes de uñas y maquillajes y si eres usuario/a de lentes de contacto, es mejor que ese día acudas con gafas. Lleva ropa cómoda y que se pueda quitar fácilmente.   Es una buena idea acudir acompañado, por si se precisa algún tipo de ayuda (traslado en coche al hospital…). Si el intervenido va a ser un niño, llevar consigo el peluche o similar que le haga sentirse más cómodo y tranquilo. El personal hospitalario intentarán mitigar la ansiedad normal de familiares y amigos mientras dure o después del procedimiento. Y harán todo lo posible por manteneros informados. Postoperatorio En esta etapa, es importante controlar y supervisar al paciente que ha sido operado. Esto se lleva a cabo durante algunas horas, en una sala con monitorización que se conoce como Área de Recuperación. Algunos enfermos necesitan ser vigilados intensivamente en el postoperatorio inmediato y son trasladados a salas especializadas en cuidados intensivos, de las cuales son responsables los médicos anestesistas  (suelen llamarse coloquialmente REAs o Áreas de reanimación. La convalecencia La cantidad de tiempo que cada uno empleará en su recuperación varía de paciente a paciente .  Te enviarán a casa tan pronto como el equipo médico que te supervisa sienta que es seguro darte el alta del centro médico. Si en la fase de rehabilitación sientes mucho dolor, o se manifiestan signos de alarma (fiebres, supuración por herida quirúrgica…) debes ponerte en contacto con tu médico o, en su defecto, llamar al 112 o acudir a un servicio de urgencias. Para que las cicatrices cutáneas de la intervención quirúrgica queden lo más discretas posible, se debe realizar una adecuada atención de las heridas hasta su completa cicatrización, manteniendo la limpieza y asepsia de las mismas de una forma rigurosa.
Dolor de Corazón
Artículo especializado

Dolor de Corazón

El dolor de pecho o dolor torácico es una de las consultas más habituales, tanto en las consultas de atención primaria como en las urgencias de los hospitales. No obstante, tan sólo en una pequeña proporción de los casos, este dolor suele revestir una situación de gravedad para los pacientes. ¿Cómo es este dolor? El dolor torácico agudo podría definirse como toda sensación álgica (de dolor) por debajo de las clavículas y por encima del diafragma. El objetivo principal sobre este síntoma consiste en diferenciar las causas que potencialmente pueden tener gravedad y las causas que no. Para los profesionales médicos, este motivo de consulta representa un gran desafío diagnóstico debido a las múltiples causas por las que se puede desencadenar dolor en esta localización. Por tanto, resultará imprescindible una correcta interpretación de las causas y del significado de los síntomas del paciente. Qué tener en cuenta ante un dolor torácico Además de las características del dolor y del resto de síntomas acompañantes, son importantes otras consideraciones como: La edad y sexo del paciente. Los antecedentes personales y familiares. El sobrepeso y la obesidad. El consumo de tabaco y alcohol. El consumo de otras sustancias tóxicas. La presencia de otras enfermedades que tenga el paciente, principalmente: La hipertensión arterial. La diabetes mellitus. La hipercolesterolemia (aumento de colesterol en sangre). Algunas causas Existen una infinidad de causas de dolor torácico agudo que, debido a su gran variabilidad, solemos agrupar en función del órgano o aparato del cuerpo humano al que afectan. Cada causa tiene su tratamiento específico. Entre las de mayor frecuencia y a destacar, unas más graves y otras más banales, encontramos: Cardiovasculares Isquémicas: disminución o incluso detención de la circulación sanguínea a través de las arterias, lo cual conlleva a un estado de sufrimiento y muerte celular por falta de oxígeno. En este tipo, potencialmente graves, destacan: Cardiopatía isquémica : infarto agudo de miocardio y angina de pecho. Valvulopatías: problemas en el cierre y apertura de las válvulas que regulan la entrada y salida de sangre en las cámaras del corazón. Policitemias o anemias severas: aumento o disminución significativo de las células sanguíneas encargadas del transporte de oxígeno, es decir, los glóbulos rojos. No isquémicas : no se produce destrucción celular por falta de aporte de oxígeno, pero pueden ser potencialmente graves igualmente. A destacar: Pericarditis: inflamación del pericardio, que es una doble membrana fibrosa que recubre el corazón. Angiopatías de la aorta : problemas relacionados con la principal arteria que distribuye la sangre por todo el organismo, la aorta. Valvulopatías. Pulmonares Infecciones de vías respiratorias bajas: bronquitis agudas y neumonías principalmente. Neumotórax: presencia de aire entre ambas pleuras pulmonares, que puede ser generado por múltiples causas. Tromboembolismo pulmonar: obstrucción de una de las arterias pulmonares por un coágulo de sangre procedente del sistema venoso. Osteomusculares Traumatismo torácico. Costocondritis : inflamación de los cartílagos costales. Hernia discal cervical o torácica. Trastornos articulares : artrosis (desgaste crónico) o artritis (inflamación aguda) a nivel cervical e intercostal. Contracturas y espasmos musculares . Digestivas Trastornos relacionados con el esófago (conducto del aparato digestivo que comunica la cavidad oral con el estómago y que atraviesa el tórax medialmente): espasmos, reflujo, hernia de hiato, esofagitis...) Úlceras gástricas y duodenales . Perforación de víscera hueca (esófago, estómago o intestino). Trastornos relacionados con el hígado, la vesícula biliar o el páncreas . Psicógenas y por consumo de tóxicos Estados de ansiedad o depresión , acompañado normalmente de aumento de la frecuencia respiratoria. Consumo de cocaína y anfetaminas , entre otras drogas. Muchos casos de diagnóstico incierto Debido a la gran variedad de causas mencionadas, hasta en más de la mitad de los casos, y a pesar de un estudio exhaustivo, no se logra establecer un diagnóstico de certeza ni en las consultas de atención primaria ni en las urgencias hospitalarias. Esto nos lleva a pensar que, cuando la causa de un dolor torácico es verdaderamente una emergencia (causas cardiovasculares y pulmonares principalmente), sí que existe una mayor facilidad para establecer un diagnóstico con las pruebas complementarias de las que se disponen habitualmente en los centros hospitalarios . Entre las causas que con más frecuencia contribuyen a este alto porcentaje de casos con diagnóstico inicial incierto están: Origen psicógeno , debido mayoritariamente a la sintomatología ansiosa y/o depresiva. Origen respiratorio , causado principalmente por infecciones de vías respiratorias bajas con un posible componente de irritación pleural o, simplemente, por el esfuerzo continuado de toser. Origen osteomuscular de causa no traumática , principalmente debido a alguna alteración en los cartílagos intercostales o en las inserciones musculares desencadenadas por malos gestos, sobresfuerzo físico, tos... Qué nos alerta de que es grave Por último, los signos y síntomas clínicos que pueden revestir gravedad en un dolor torácico de aparición reciente (en los últimos minutos u horas) y, por tanto, se deben valorar inmediatamente en un centro de urgencias hospitalarias serían: Dolor de características opresivas , es decir, como una presión en el pecho. Sensación de mareo o inestabilidad , acompañado o no de sudoración y/o náuseas. Pulso arrítmico o sensación de palpitaciones . Dificultad para respirar y aumento en la frecuencia respiratoria , o sea, respiraciones rápidas y poco profundas. Cambios en la presión arterial , ya sea por debajo de 100/60mmHg o por encima de 140/90mmHg. Empeoramiento del estado general repentino o del nivel de concienci a. Como inicialmente se ha comentado, estos últimos signos y síntomas clínicos mencionados representan una baja proporción de los casos que se nos presentan con dolor torácico en la práctica habitual. No obstante, todo paciente debe conocerlos y tener en cuenta que, ante la aparición de alguno de ellos, se debe solicitar ayuda inmediatamente o acudir a unas urgencias hospitalarias.
Prednisona, Indicaciones y Precauciones
Artículo especializado

Prednisona, Indicaciones y Precauciones

Antes de profundizar en el tema vamos a aclarar algunos conceptos muy divulgados , y poner en contexto a la prednisona/prednisolona (a continuación, veremos la diferencia), que pertenecen al grupo de corticoides de acción intermedia. En primer lugar, abordaremos el tándem prednisona-prednisolona . ¿Es lo mismo o no? Siendo puristas deberíamos decir que la prednisolona es el metabolito activo de la prednisona. La prednisona que tomamos vía oral sería el profármaco o precursor que, en el hígado, se transforma en prednisolona que sería el fármaco activo. Si contemplamos otras vías de administración diferentes a la oral, como la oftálmica, nasal, tópica, intramuscular o endovenosa emplearemos la prednisolona, directamente por ser activa de forma inmediata. En segundo lugar, vamos a aclarar el concepto corticoide/corticoesteroide , ambos términos equivalentes se refieren a un tipo de hormona sintetizada en las glándulas suprarrenales (situadas sobre los riñones) a partir del colesterol. Estas sustancias pueden sintetizarse artificialmente y tienen innumerables aplicaciones terapéuticas. Los corticoides, en general, de clasifican en tres grupos según su vida media en sangre: Corticoides de acción corta como la cortisona (su efecto dura entre ocho y 12 horas) Corticoides de acción intermedia como la prednisona, la prednisolona y la metilprednisolona (su efecto dura entre 18 y 36 horas). Corticoides de acción prolongada, como la dexametasona (su efecto dura entre 36 y 54 horas). Se indican en infinidad de enfermedades siendo sus principales funciones la antiinflamatoria, la inmunosupresora (por ejemplo, en enfermedades autoinmunes o para evitar el rechazo en trasplantes de órganos) y la antineoplásica coadyuvante (se administran junto a fármacos antineoplásicos para minimizar sus efectos). Tienen un papel estrella en el tratamiento urgente de una anafilaxia o reacción alérgica grave y en un episodio de asma agudizado, por ejemplo. Centrándonos en la prednisona… La definiríamos como un glucocorticoide de acción intermedia que al ser ingerido vía oral se transforma en el hígado en prednisolona (o forma activa). La posología de la prednisona se calcula en función del peso del individuo y según la patología a tratar. Para procesos graves calcularemos dosis elevadas al inicio, mientras que al mejorar o en procesos leves emplearemos dosis bajas. En caso de tratamientos crónicos o prolongados la dosis inicial debe ser supervisada y reducida en cuanto los síntomas mejoran hasta conseguir la dosis mínima eficaz de mantenimiento . Cuándo se utiliza En el momento actual, la prednisona es uno de los fármacos de elección para procesos inflamatorios y cuando está previsto un tratamiento de larga duración. Está comercializada en comprimidos de diferentes posologías (5, 10 y 30 mg) según la dosis que precisemos prescribir. Se emplea para múltiples enfermedades entre las más relevantes: Enfermedades reumáticas : polimialgia reumática, lupus eritematoso sistémico, artritis… Enfermedades pulmonares : asma persistente grave, agudizaciones de enfermedades crónicas respiratorias... Enfermedades hematológicas : anemia hemolítica autoinmune, púrpura, leucemia linfoblástica, linfomas, mieloma múltiple… Enfermedades digestivas : colitis ulcerosa, enfermedad de Crohn, hepatitis. Enfermedades renales y dermatológicas . Enfermedades oculares : conjuntivitis alérgica, queratitis, iritis… Tratamiento inmunosupresor en trasplantes : cuando una persona es trasplantada se instaura un tratamiento con corticoides para que el cuerpo no genere rechazo al nuevo órgano. Coadyuvante en el tratamiento con quimioterapia o radioterapia (para minimizar efectos adversos). Como curiosidad, ¿sabías que en situaciones de extraordinario estrés físico, por ejemplo, en enfermedades febriles, accidentes o intervenciones quirúrgicas, puede ser preciso aumentar temporalmente la dosis diaria de corticoides para conseguir el mismo efecto ? En general, en los tratamientos con corticoides nos guiamos por los siguientes principios: Mínima dosis necesaria. Menor tiempo posible. Máximo intervalo entre dosis. Reducción de dosis ante el control de síntoma s (en cuanto la enfermedad mejora reducimos la dosis de forma paulatina hasta llegar a la dosis de mantenimiento necesaria o hasta finalizar el tratamiento). ¡Y ojo!, en caso de que el paciente sea deportista debemos advertirle de que la prednisona contiene un componente que puede dar positivo en un resultado analítico de control de dopaje. ¿Tiene contraindicaciones? Como el resto de fármacos, el tratamiento con prednisona tiene unas contraindicaciones absolutas, sobre todo en tratamientos prolongados. No deben emplearse en caso de Infecciones víricas agudas (como varicela o herpes zoster) o cuando el paciente precise una vacunación profiláctica . Así mismo, por los efectos adversos que puedan aparecer se recomienda cautela en los pacientes diabéticos, osteoporóticos, hipertensos, con glaucoma o ulcus péptico. ¿Y reacciones adversas? En tratamientos de corta duración con prednisona la incidencia de aparición de reacciones adversas es baja. En tratamientos prolongados las reacciones adversas más frecuentes asociadas a la prednisona serían: típica cara de luna llena, hiperglucemia, aumento de peso, aumento de colesterol, aumento de triglicéridos, retención de líquidos, hipertensión, disminución de potasio, mala cicatrización de las heridas, estrías, acné, hiperpigmentación, aumento del riesgo de trombosis, osteoporosis y aumento del riesgo de fracturas, malestar abdominal (en casos graves úlcera gastroduodenal y pancreatitis), insomnio, euforia, cambios de personalidad, depresión, trastornos de las hormonas sexuales (alteraciones menstruales, aumento de vello), impotencia… ¿Has oído hablar alguna vez del síndrome de la retirada? Los tratamientos prolongados con corticoides hacen que no se secreten los endógenos. Por ello su retirada brusca puede ocasionar una deprivación de los niveles que puede causar síntomas como: dolor abdominal, náuseas, cefalea, fiebre, dolor articular o muscular, malestar general e hipotensión . Para evitarlo, en caso de tratamientos de más de tres semanas de duración, deben suspenderse gradualmente. ¿Los corticoides interaccionan con otros fármacos? Debemos tener precaución respecto al resto de tratamientos que realice el paciente como anticoagulantes, antidiabéticos (la prednisona reduce los efectos de los antidiabéticos y puede ocasionar hiperglucemia), antiinflamatorios (aumenta el riesgo de úlcera gastroduodenal), relajantes musculares, diuréticos, etc. El tratamiento con prednisona durante el embarazo o la lactancia Como puedes imaginar durante el embarazo el tratamiento debe limitarse a los casos absolutamente necesarios . El uso de corticoides sólo se acepta cuando no existe otra alternativa terapéutica más segura. Durante la lactancia sería una medicación compatible si está médicamente justificada.  Cuando la madre precisa una dosis alta de tratamiento puede ser interesante minimizar el paso a leche al bebé esperando tres o cuatro horas para amamantar tras la toma de la dosis . La Academia Americana de Pediatría la contempla como medicación compatible con la lactancia, pero siempre supervisada médicamente. Estoy segura de que todos nosotros tendremos contacto con algún corticoide en algún momento de nuestra vida ya sea por un episodio alérgico, por una crisis asmática, por una infiltración de una articulación dolorosa o por un proceso inflamatorio rebelde. Existe un amplio repertorio y constituye un grupo terapéutico muy socorrido en nuestra práctica médica diaria .
Ejercicios para Perder Peso
Artículo especializado

Ejercicios para Perder Peso

Perder peso es uno de los buenos propósitos del inicio de año, de la vuelta de vacaciones…  Es un reto universal que se marcan cada día miles de personas, cada una con sus razones para ello. Y es que cada uno sabe los motivos por lo que quiere perder peso, pero si hay uno que cada vez adquiere mayor relevancia es el factor salud . Cada vez somos más conscientes del papel preventivo que tiene la práctica de ejercicio para muchas dolencias, y el sobrepeso es un factor de riesgo que conviene esquivar. Son muchas las personas que dedican parte de su día a día a acudir al gimnasio, a calzarse unas zapatillas o ponerse un bañador para ejercitarse y conseguir perder esos kilos que le sobran. Establecer rutinas que se conviertan en hábitos debe ser uno de los primeros objetivos ya de inicio. Al hacer ejercicio resulta hasta cierto punto fácil perder peso pero es básico sortear la dificultad que para muchos supone la regularidad y llegar la cifra deseada sin “tirar la toalla” a medio camino . La clave está en saber elegir Una de las premisas para evitar el fracaso es escoger actividades que resulten divertidas y atractivas para quien se va a pasar horas ejercitándose. No tiene ningún sentido forzarse a un tipo de ejercicio que no resulta atractivo habiendo un amplio abanico de posibilidades . Todas ellas, evidentemente, habrá que valorarlas previa consulta médica si es que existe alguna patología o lesión que puede contraindicar su práctica. Hacer ejercicio debe estar relacionado con la obtención de beneficios, por lo que si existe alguna contraindicación médica es importante realizar una consulta previa y evitar así posibles efectos negativos a corto, medio o largo plazo. Más que perder peso Para perder peso hay que activarse, eso es evidente. Se necesita que el organismo aumente su metabolismo para aumentar el consumo calórico y de ese modo favorecer la pérdida de peso . Pero con la actividad física no sólo perdemos peso, sino que se altera la composición corporal, se disminuye la masa grasa y la masa magra se mantiene o aumenta, dicho de manera genérica, lo cual resulta positivo para el organismo y las posibles patologías derivadas de la debilidad muscular o del exceso de masa grasa. PARTIR DE MÍNIMOS Es indispensable antes de pensar en perder peso ser conscientes de que como mínimo se siguen las recomendaciones que hace la Organización Mundial de la Salud (OMS): realizar un mínimo de 150 minutos semanales de práctica de actividad física aeróbica, de intensidad moderada, o bien 75 minutos de actividad física aeróbica vigorosa cada semana, o bien una combinación equivalente de actividades moderadas y vigorosas. Qué actividades realizar Actividades cardiovasculares A partir de estas premisas será necesario añadir otras acciones que impliquen mayor exigencia física . Las actividades cardiovasculares son las que se suelen recomendar desde un inicio y caminar sería la más básica.  Son varios los estudios que se han publicado comparando la actividad de caminar con otras para perder peso. Uno de ellos lo publicó el Laboratorio Nacional Lawrence Berkeley de California, en el que se constata que se puede perder peso de igual manera corriendo que andando, si bien hace falta dedicarle el doble de tiempo para conseguir el mismo resultado. Una de las ventajas que tiene caminar sobre actividades de impacto, como correr, es que para aquellas personas con sobrepeso importante caminar no castiga tanto a las articulaciones y, por tanto, se minimiza el riesgo de lesión y complicaciones. Otras actividades de tipo cardiovascular son todas aquellas que se realizan en gimnasios de tipo coreografiadas. Estas permiten aumentar la frecuencia cardíaca y, además, suelen utilizar materiales adicionales de forma que también se trabaja la fuerza, esencial para mantener una musculatura tonificada. En los mismos centros deportivos se pueden usar máquinas tipo cinta, bicicleta o elíptica para activarse y aumentar el metabolismo. La mayoría de equipamiento tiene incorporado unos programas que ya van encaminados a la pérdida de peso. Se suelen combinar momentos de mayor intensidad con otros menos exigentes . Entrenamiento interválico Este tipo de combinaciones también ocurre en el entrenamiento conocido como interválico, que tiene como uno de sus ejemplos más conocidos el método tábata. No se recomienda de manera genérica ya que es de elevada exigencia y por eso es mejor tener cierto fondo. Se trata de hacer ocho series de ejercicios determinados durante 20 segundo, seguidos de 10 segundos de recuperación. Estos ejercicios son sentadillas, sprints o flexiones . Incorporar estos momentos de elevada intensidad aumenta aún más el metabolismo y según indican los expertos puede mantenerse elevado unas horas tras haber acabado el ejercicio en cuestión. Ello ocurre porque este tipo de ejercicios aumenta el consumo de oxígeno, dos horas tras haber finalizado la actividad . Parece que este consumo puede ser entre 6-15% mayor en estos casos . Ejercicios de fuerza Los ejercicios de fuerza poco a poco se han ido incorporando a las rutinas para perder peso. Mantener unos músculos tonificados es esencial para aquellas personas que pierden peso porque es evidente que al reducir la masa grasa se reduce el volumen. Pero no sólo por esta razón se han ampliado los ejercicios aconsejados, sino porque este tipo de entrenamiento puede mejorar la sensibilidad a la insulina, el perfil lipídico, el índice de masa corporal, la masa libre de grasa y disminuir el colesterol LDL (“malo”), y el perímetro abdominal. Las personas que tiene sobrepeso suelen sufrir alteraciones en parámetros de la analítica que, haciendo otro tipo de actividades, podría mejorar. UTILIZA TU CUERPO COMO PESO Una rutina de fuerza no significa tener que levantar kilos y kilos de peso sino que se trata de manera progresiva de añadir al programa cardiovascular otro tipo de actividades. Se puede empezar con el propio peso del cuerpo haciendo sentadillas, abdominales, flexiones... e ir añadiendo pequeños pesos hasta conseguir llegar al peso con el que se puede trabajar sin lesionarse. Además de estas posibilidades, existen multitud de máquinas en las que se pueden trabajar los grupos musculares, sea de manera específica o por grandes grupos musculares. No hay que tener miedo a que la fuerza forme parte de un programa de entrenamiento , pero sí que conviene conocer cuáles son los ejercicios más indicados y adaptarlos a las condiciones individuales.
Hernia Inguinal
Artículo especializado

Hernia Inguinal

Una hernia inguinal se produce cuando un asa del intestino delgado sobresale a través de un punto débil de la musculatura abdominal, que es la que ejerce el papel de pared y contención de los órganos de la cavidad abdominal. Cuando se da esta situación se puede apreciar en la ingle un bulto de consistencia blanda, que en general se puede reducir apretando, es decir, se pueden volver a introducir las asas a través del orificio de salida. Este bulto suele aumentar con las maniobras que aumentan la presión en la cavidad abdominal, como al toser, al inclinarse o al cargar un peso. Cuando la hernia se puede reducir, es decir, puede volver a sitio, no es problemática, pero en ocasiones no se puede reducir, con lo cual el bulto es doloroso y se compromete el riego sanguíneo en esta zona del intestino, con lo cual se puede producir una isquemia intestinal, que debe ser intervenida de urgencias. Es por eso por lo que, si se tiene una hernia inguinal que da molestia, es preferible operarla de manera programada y en condiciones de seguridad y no como una urgencia, lo cual implica un mayor riesgo para el paciente. El tratamiento de la hernia inguinal es quirúrgico y su abordaje puede ser mediante cirugía abierta o a través de laparoscopia. Tratamiento por cirugía abierta La cirugía abierta de la hernia se realiza bien bajo anestesia local, bien mediante sedación o anestesia general. El cirujano practica una incisión en la zona de la hernia, separa los tejidos, reintroduce las asas de intestinos que han salido en la cavidad abdominal tras comprobar su correcto estado y procede a cerrar el defecto de la pared abdominal. En este sentido se pueden realizar dos técnicas: Herniorrafía , que consiste en utilizar los mismos tejidos del cuerpo, los músculos y los tejidos serosos que los recubren para cerrar el orificio por el cual se habían deslizado las asas intestinales. Hernioplastia , que consiste en colocar una malla de tela sobre la zona debilitada que se sutura al tejido muscular y que actúa como una faja para hacer contención de la zona debilitada. Tratamiento por laparoscopia El abordaje por laparoscopia consiste en un procedimiento mínimamente invasivo que se realiza bajo anestesia general. Se realizan unas pequeñas incisiones en el abdomen, se aprovecha el ombligo para el abordaje, se insufla aire en la cavidad abdominal para poder maniobrar mejor dentro de la misma y se introduce una cámara que permite ver los tejidos. El cirujano manipula la zona de la hernia mediante un aparataje minúsculo y se coloca una malla también para fijar la zona debilitada de la pared abdominal. Ventajas de cada una Las ventajas de la hernioplastia mediante laparoscopia es que el posoperatorio es más rápido y menos doloroso habitualmente, con heridas muy pequeñas que requieren solamente un par de grapas para cerrarlas. Asimismo, la laparoscopia es una buena opción para una hernia operada previamente mediante cirugía general, dado que el cirujano puede evitar el tejido cicatricial, así como una cirugía menos agresiva si se tiene una hernia inguinal bilateral, dado que se pueden solventar ambas en un mismo acto quirúrgico. Sin embargo, ciertos estudios indican que el riesgo de recurrencia, es decir, de que la hernia se reproduzca pese a la malla colocada, es mayor con esta técnica cuando se compara con las tasas de recurrencia de la cirugía abierta tradicional. Otra opción quirúrgica más reciente Se trata de la intervención mínimamente invasiva asistida mediante robot Da Vinci ® . Con esta técnica el cirujano manipula unos brazos robóticos desde una consola con una mayor precisión y libertad de movimientos y con una visión tridimensional más definida. Proporciona una mayor seguridad y control quirúrgico, reduce el temblor fisiológico de las manos del cirujano, permite una mayor precisión en la fase reconstructiva de la intervención (el cierre de la pared abdominal) y un posoperatorio sencillo y más rápido, pudiendo retomar más pronto las actividades habituales. Sin embargo, esta técnica tan novedosa es muy costosa y son muy pocos los centros, públicos y privados, que cuentan con ella. Ante la sospecha de una hernia inguinal es importante que ponerse en contacto con un cirujano general y del aparato digestivo para que valore la mejor opción terapéutica para cada caso.
Operaciones de Miopía con Láser, ¿Cuál es la Mejor?
Artículo especializado

Operaciones de Miopía con Láser, ¿Cuál es la Mejor?

¿Estás considerando operarte la vista para quitarte esas molestas gafas? Infórmate de las técnicas que existen en el mercado. El defecto refractivo (ametropía) aparece cuando los rayos de luz paralelos que entran en el ojo no quedan enfocados sobre la retina y el resultado visual es una imagen borrosa . Sería el caso de la miopía, la hipermetropía o el astigmatismo. La cirugía refractiva se refiere a los distintos procedimientos quirúrgicos encaminados a corregir estas afecciones oftalmológicas. El objetivo de la intervención es dejar el ojo en las máximas condiciones de normalidad refractiva, esto es, alcanzar la máxima agudeza visual posible sin corrección óptica, de manera que no sea necesario el uso de gafas o lentes de contacto. ¿SABÍAS QUE…? el Dr. José Ignacio Barraquer es considerado el padre de la cirugía refractiva y ya en 1949 publicó su primer libro escrito acerca de la posibilidad de la corrección de la miopía mediante la modificación de la curvatura de la córnea? Técnicas para tratar la miopía Existen diversas técnicas quirúrgicas oftalmológicas para tratar las ametropías: Técnica LASIK (Queratomileusis in situ asistida con láser Excimer): en estos momentos es la técnica más utilizada y fue descrita en 1988. Consiste en tallar una lamela corneal mediante un aparato denominado microqueratomo, aplicando el láser Excimer sobre el tejido corneal. Posteriormente, se recoloca la lamela sobre la zona tratada, conservando de esta manera la zona superficial de la córnea. Otras técnicas: como el láser de femtosegundo (con resultados también muy positivos), la queratectomía fotorefractiva (PRK) con láser Excimer, la colocación de implantes intracorneales, la queratotomía radiada … ¿Cuándo se indica el LASIK? Pacientes mayores de 21 años. Error de refracción estable (dentro de +/- 0’5 dioptrías en los 12 meses anteriores). Miopías o hipermetropías con o sin astigmatismo y astigmatismo mixto.   Ventajas del LASIK Esta técnica ofrece ventajas frente a las demás opciones: Es útil para la corrección de la miopía, permite mejorar la agudeza visual espontánea y disminuir la corrección óptica. Se logra mayor exactitud en la corrección del defecto ocular. Es una técnica segura. No provoca dolor. La recuperación postoperatoria es rápida. Se consigue una disminución notable del riesgo de aparición de complicaciones postquirúrgicas. Se realiza de forma ambulatoria (sin necesidad de ingreso hospitalario). Se utiliza una cantidad mínima de anestésico tópico (aplicado directamente en el ojo). Se pueden tratar ambos ojos en una misma sesión. Existe la posibilidad de volver a realizar la técnica en un futuro. Efectos adversos del LASIK Como toda técnica médica, el LASIK también tiene riesgos, efectos adversos o desventajas. No es una técnica perfecta ni inocua. Algunos ejemplos serían: Ojo seco: es el efecto adverso más frecuente asociado con el LASIK, con más de 95% de pacientes que experimentan estos síntomas en el primer mes después de la cirugía. Suele mejorar en los siguientes 6-12 meses posteriores a la intervención, de tal manera que tan sólo un pequeño porcentaje de pacientes desarrollarán un ojo seco severo resistente a tratamiento. No puede tratar la presbicia (o vista cansada), que sería debida a una pérdida de capacidad de enfoque del cristalino del ojo, como resultado de la progresión natural de la edad. Puede ser necesario el uso de gafas o lentes para la lectura o la conducción nocturna, una vez realizada la intervención con láser. Alto coste económico en la compra y mantenimiento de los equipos necesarios para la realización de esta cirugía, que hacen su uso limitado en un gran número de países. Está contraindicada en los algunos casos. Algunos ejemplos serían: Mujeres embarazadas o en lactancia. Enfermedades del colágeno (síndrome de Sjögren, lupus, artritis reumatoide, etc.), autoinmunes o inmunodeficiencia. En casos de alergia ocular no controlada, glaucoma no controlado o cualquier grado de catarata. Historia de queratitis por herpes zóster. La diabetes mellitus no controlada. En conclusión Se debe realizar una cuidadosa selección de los pacientes candidatos, basándose en una exhaustiva evaluación “caso por caso”.
Reducción de Pecho: Cirugía, Recuperación y Resultados
Artículo especializado

Reducción de Pecho: Cirugía, Recuperación y Resultados

La reducción de pecho, o mamoplastia , es el procedimiento quirúrgico mediante el cual se extrae tejido graso, tejido mamario y piel en el mismo acto quirúrgico, para disminuir el tamaño de las mamas en mujeres con mamas prominentes. Su objetivo es, por tanto, lograr unas mamas más pequeñas, ligeras y firmes. ¿Quiénes suelen someterse a una reducción de pecho? Se realiza en todas aquellas mujeres que presenten problemas físicos, como dolores de espalda y cuello. Lo ideal es realizarla en pacientes a partir de los 18 años, aunque pueden evaluarse casos individuales que requieran intervención antes de esa edad. No se recomienda su realización en mujeres que pretendan amamantar. Visita prequirúrgica En la visita prequirúrgica se deben disipar todas las dudas. Es aquí cuando el cirujano realiza una evaluación del volumen de la mama, aspecto y firmeza de la piel. La evaluación de cada caso es particular, y las técnicas a utilizarse, también. En este momento, las dudas que pueda tener la paciente han de quedar resueltas, y limitar expectativas a un plano real de cómo quedarían las mamas. Es ideal que la mujer no fume, no esté programando embarazos próximos, ni beba demasiado alcohol. El procedimiento El procedimiento implica ingreso hospitalario de al menos 24 a 48 horas. La anestesia que se utiliza es anestesia general. El procedimiento suele durar entre dos y cuatro horas. Las cicatrices resultan de la extracción de grasa, piel y tejido mamario, y suelen ser peri-areolares (circundando la areola), seguidas de una cicatriz en forma de T inferior (una cicatriz vertical y una cicatriz horizontal desde la areola, resultando una T invertida, en forma de ancla). La areola puede o bien recolocarse, conservando su inervación y sensibilidad, o bien reinsertarse, generalmente en procedimientos de reducción mamaria de tamaño gigante. Existen diferentes técnicas, pero ésta es una de las más utilizadas. Ésta siempre debe realizarse en un ambiente estéri l, quirúrgico adecuado, por un cirujano plástico cualificado. La recuperación Se dejarán dos drenajes , uno en cada mama, hasta que el débito por los mismos sea de 50 cc o menor. Entonces, se retirarán, y se colocará un vendaje para el postoperatorio inmediato, el cual se retirará el primer día y se colocará el sujetador ortopédico . Es ideal que la primera visita al cirujano sea dentro de los dos a cuatro días posteriores a la cirugía. En los controles posteriores en consulta, se controlará la evolución de las cicatrices , y su mejoría, lo cual depende en gran medida de los cuidados extremos que lleve la paciente. Las cicatrices son visibles, pero fácilmente ocultables. Pueden darse problemas de cicatrización en fumadoras , por lo cual se desaconseja que se fume al menos durante los 30-60 días previos a la intervención. Posterior a la cirugía, la paciente no debe realizar esfuerzos durante los primeros 30 días, ni tampoco actividad física , ya que deberá cuidar mucho la cicatrización. Deberá utilizar día y noche un sujetador anatómico especial , indicado por el cirujano. Esto evitará deformaciones e inflamaciones en el postoperatorio. La recuperación total se produce al cabo de un año de la cirugía y es entonces cuando las mamas adquieren volumen y aspecto definitivo, algo que puede verse alterado por los cambios de peso o embarazo durante este periodo, por lo que no se aconsejan. Si las expectativas fueron realistas, la paciente quedará totalmente satisfecha. Pueden utilizarse simuladores previos, en 3D, para dar a la paciente una dimensión del aspecto final que tendrá. Siempre deberá evaluarse cada caso en particular, alergias, medicación ingerida, intervenciones previas, y hábitos para descartar la presencia de complicaciones durante y posteriores a la cirugía, que resulten de una ineficiente anamnesis en la visita pre-quirúrgica.
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