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Basófilos altos o bajos: ¿Qué quieren decir?
Artículo especializado

Basófilos altos o bajos: ¿Qué quieren decir?

Los glóbulos blancos o leucocitos son un tipo de células sanguíneas cuya función es defender al organismo frente a infecciones, agentes patógenos y células tumorales. Existen varios tipos de leucocitos: linfocitos, monocitos, eosinófilos, neutrófilos y basófilos . ¿Qué son los basófilos? Los basófilos son los leucocitos menos numerosos. Los valores normales de basófilos se sitúan en el 0-2 % de los glóbulos blancos y cuando están aumentados suele ser debido a la presencia de infecciones virales, tuberculosis o alergias. Junto con los eosinófilos y los neutrófilos forman parte del grupo de los granulocitos. Se forman en la médula ósea y son liberados a la circulación sanguínea para actuar donde sean necesarios. Son activados como parte de la respuesta inflamatoria. Los basófilos son las únicas células circulantes que contienen histamina. Comparten muchas similitudes con los mastocitos que están presentes en los diferentes tejidos. Los basófilos son reclutados en los lugares donde existe inflamación y ahí pueden ser activados por diferentes moléculas, asociándose a patógenos o a la inmunoglobulina E (IgE). Al estimularse liberan su contenido histamínico, junto con otras sustancias inmunomoduladoras (citocinas, leucotrienos e histamina). De este modo, ayudan al sistema inmunitario. Los basófilos son especialmente relevantes en respuestas inmunitarias frente a parásitos. Desde hace ya muchos años, los basófilos y mastocitos han sido implicados en la aparición de la enfermedad alérgica, ya que sus niveles plasmáticos se elevan ante la presencia de un cuadro clínico de alergia. Una vez que el antígeno accede y penetra en el organismo, estas células pueden rápidamente ser reclutadas en la piel, el pulmón o la mucosa nasal, por lo que se encuentran elevados en dermatitis atópica, asma, rinitis alérgica y pólipos nasales. Por lo tanto, los basófilos están implicados en la patogenia del inicio, desarrollo y cronicidad de las enfermedades alérgicas. Basófilos altos El aumento de basófilos por encima del rango normal se denomina basofilia. Se produce cuando se superan los 300 basófilos/ microlitro (µl) de sangre. Suele ser habitual que aumente el número de basófilos ante la presencia de procesos inflamatorios crónicos y reacciones alérgicas. De este modo, pueden aparecer en la inflamación crónica producida en el tracto gastrointestinal en el curso de patologías como la colitis ulcerosa. Otras situaciones en las que se puede producir basofilia incluyen: Artritis. Insuficiencia renal. Hipotiroidismo. Procesos cancerosos como leucemia, mielofibrosis y policitemia. Por lo general, la elevación del número de basófilos no causa síntomas, si bien en algunos casos puede cursar con fatiga, dolor abdominal, calambres, pérdida de peso inexplicable, fiebre y malestar. Basófilos bajos Los basófilos suponen el porcentaje más bajo dentro de los glóbulos blancos o leucocitos, llegando hasta el 2 % del total. Cuando su número desciende en exceso (basopenia), puede deberse en algunos casos a la presencia de determinadas afecciones o patologías. Suele ser poco habitual. Se consideran cifras de basófilos bajos cuando aparecen en la analítica entre 0 y 20 /µl. En cualquier caso, como se ha señalado anteriormente, los niveles que se sitúan cerca de 0 (0-2% del total de leucocitos) se consideran normales. Cuando esta situación se reproduce en sucesivos análisis es cuando se hace necesario indagar en la causa. Entre las causas que pueden provocar la disminución en el número de basófilos se cuentan: Tirotoxicosis o crisis hipertiroidea. Tratamiento con medicamentos que afectan al sistema inmune (como los corticoides). Algunas infecciones. La ovulación y el embarazo. Situaciones de estrés. Diferencia entre basófilos y eosinófilos Los basófilos y eosinófilos forman parte de los leucocitos conocidos como granulocitos. Los basófilos son un tipo de leucocito que tiene una función relevante en la protección inmunitaria y la reparación de heridas. Los basófilos constituyen la única célula circulante con capacidad para liberar histamina, sustancia involucrada en el proceso inflamatorio, y otros mediadores, siendo cruciales en el inicio de las reacciones alérgicas. Por el contrario, los eosinófilos desempeñan otras funciones dentro del sistema inmunitario. Y aunque pueden estar elevados en cuadros alérgicos, la elevación de los eosinófilos puede estar relacionada con la existencia de una infección provocada por parásitos. Por otro lado, los eosinófilos participan en la regulación del proceso inflamatorio. Ayudan a promover la inflamación, una de las primeras respuestas del organismo y del sistema inmune para aislar y controlar la zona en la que se ha localizado una infección o algún tipo de agresión en los tejidos. Los eosinófilos también participan en procesos alérgicos y en la aparición de algunos de sus síntomas. Finalmente, la disminución de basófilos en ocasiones puede estar asociada a la bajada de leucocitos eosinófilos (eosinopenia) por causa de una infección, tratamientos con corticosteroides o tratamiento hormonal frente al hipertiroidismo.
Volumen corpuscular medio: cómo interpretarlo
Artículo especializado

Volumen corpuscular medio: cómo interpretarlo

Los glóbulos rojos son las células sanguíneas encargadas de llevar el oxígeno desde los pulmones hasta todas las células del cuerpo. Cuando presentan un tamaño anómalo (son excesivamente grandes o pequeños), podría ser debido a un problema como la presencia de anemia o una deficiencia vitamínica, entre otros. El volumen corpuscular medio es el parámetro que sirve para medir el tamaño de los glóbulos rojos. ¿Qué es el volumen corpuscular medio? El volumen corpuscular medio (VCM) muestra el tamaño promedio de los glóbulos rojos o hematíes de la sangre. Se trata de un parámetro rutinario que forma parte del análisis encargado de analizar las células sanguíneas (hemograma). Para calcularlo, se tiene en cuenta el hematocrito, es decir, el volumen que ocupan los glóbulos rojos dividido por y el número de glóbulos rojos. De este modo, expresa el volumen promedio de cada eritrocito. Su cálculo permite identificar diferentes situaciones relacionadas con el tamaño de las células sanguíneas analizadas: Normocitosis: tamaño del glóbulo rojo en rango normal. Macrocitosis: tamaño del glóbulo rojo por encima de los valores normales. Microcitosis: tamaño del glóbulo rojo por debajo de los valores normales. El VCM en análisis de sangre puede servir junto a otras pruebas para indagar sobre algunos trastornos de la sangre, como los diferentes tipos de anemia . Existen muchos tipos de anemia. Su causa más común es el déficit de hierro, esencial para producir hemoglobina, que es la proteína de los glóbulos rojos encargada de captar y transportar el oxígeno desde los pulmones al resto de tejidos del organismo. Algunas patologías y condiciones que pueden causar anemia incluyen el embarazo, las menstruaciones muy abundantes, un consumo insuficiente de hierro con la dieta, deficiencias dietéticas de ciertas vitaminas como el ácido fólico o la vitamina B12, algunas enfermedades hereditarias, etc. En cuanto a los valores del VCM, estos deben considerarse siempre junto a los datos del historial médico de cada paciente y teniendo en cuenta sus características personales. No siempre que estos están fuera de los límites normales significa que pueda existir una patología o un trastorno de salud. Elementos como la dieta, la actividad física, el tratamiento con algunos medicamentos o la menstruación, entre otros factores, pueden afectar a los resultados. Alteraciones del volumen corpuscular medio Cuando la determinación del volumen corpuscular medio señala que los glóbulos rojos son más pequeños de lo normal (VCM bajo) podría deberse a las siguientes causas: Ciertos tipos de anemia, incluyendo anemia por deficiencia de hierro o anemia ferropénica, el tipo de anemia más habitual. Talasemia, un trastorno genético que impide la producción normal de hemoglobina. Patologías reumáticas. Tratamiento con algunos medicamentos (algunos antituberculosos e inmunosupresores, entre otros). Cuando la determinación del volumen corpuscular medio señala que los glóbulos rojos son más grandes de lo normal (VCM alto) podría deberse a las siguientes causas: Anemia perniciosa (por falta de vitamina B12 o problemas que impidan su utilización, como ciertos trastornos inmunitarios, enfermedad celiaca o enfermedad de Crohn). Anemia causada por falta de ácido fólico. Patologías hepáticas. Alcoholismo. Hipotiroidismo. Tratamientos con medicamentos quimioterápicos o antivirales. Por otro lado, también se pueden dar casos de anemia con un volumen corpuscular medio dentro de la normalidad. Esta situación puede estar propiciada por: Pérdida abundante de sangre (por ejemplo, por una hemorragia). Insuficiencia renal. Anemia aplásica (la médula ósea no produce suficientes glóbulos rojos). ¿Qué pueden diagnosticar los distintos valores del VCM? Como se ha dicho, el volumen corpuscular medio (VCM) indica el tamaño de los glóbulos rojos. Los valores normales o de referencia se sitúan entre los 80 y los 100 fl (femto litros) en adultos. Los niños de 6 a 12 años presentan un VCM algo menor (86 fl) y los de 12 a 18 de 88 fl. Valores por debajo de lo normal pueden indicar, entre otros, un déficit de hierro, una pérdida sanguínea abundante (por la menstruación o pérdidas digestivas, por ejemplo) o una talasemia, que es una anomalía genética de la hemoglobina. Valores más elevados pueden ocurrir si hay un déficit de vitamina B12 o de ácido fólico. Para el diagnóstico de la anemia se tienen en cuenta otros parámetros además del VCM como los valores de hemoglobina y de hemoglobina corpuscular media (HCM). Dependiendo de las características de estos tres parámetros, se pueden diagnosticar diferentes tipos de anemia, según la combinación siguiente: VCM y HCM bajo . Indica anemia microcítica. VCM y HCM normales . Indica anemia normocítica. VCM y HCM alto . Indica anemia macrocítica. A partir del resultado del análisis del hemograma, el médico podrá solicitar otros exámenes que puedan confirmar el diagnóstico de la anemia.
El melasma en el embarazo: ¿Por qué ocurre?
Artículo especializado

El melasma en el embarazo: ¿Por qué ocurre?

Uno de los efectos que tiene el embarazo sobre la piel es el melasma, un aumento de pigmentación de origen hormonal. ¿Qué es el melasma gestacional? Se define como melasma (o cloasma) a la aparición de manchas en la piel en la zona del rostro. Se trata de manchas por aumento de producción de melanina en la epidermis y la dermis. Suelen aparecer durante el embarazo (entre el cuarto y el sexto mes) debido a los cambios hormonales que acompañan a esta situación. También suelen aparecer en el transcurso del tratamiento con anticonceptivos orales. Se estima que hasta un 75 % de las mujeres embarazadas experimentará algún tipo de melasma gestacional. Las manchas son de color marrón, asimétricas y de tamaño variable. Se sitúan en zonas con exposición a la luz como la frente, el bigote o los pómulos, si bien pueden aparecer también en los antebrazos, el escote o la espalda. Causas del melasma en el embarazo Las causas del melasma no son del todo conocidas, si bien parecen confluir diversos elementos en su aparición, incluyendo: Factores genéticos. Hormonales. Vasculares. Inmunológicos. E inflamatorios. También pueden participar factores como la exposición a radiación ultravioleta, algunos medicamentos y ciertos cosméticos. Los estrógenos femeninos aumenta la producción de melanina en la piel, siendo además estimulada por la radiación ultravioleta solar, que suele suponer la persistencia del cuadro después del parto. Afecta más a las mujeres de piel morena, y cuando aparece a lo largo de un embarazo es más probable que vuelva a aparecer en embarazos posteriores. Por otro lado, la exposición prolongada a la luz azul de las pantallas, en personas con predisposición, también puede ser causa de aparición de melasmas. Cómo evitar el melasma en el embarazo Las lesiones por hiperpigmentación no son fáciles de tratar. Para ello, se recomienda evitar los factores desencadenantes, en este caso la exposición al sol sin fotoprotección, además del uso de agentes tópicos despigmentantes. Para el melasma del embarazo el tratamiento puede incluir diferentes despigmentantes tópicos como acido azelaico, alfahidroxiácidos como el ácido glicólico u otros agentes como antioxidantes tópicos. Es muy importante evitar durante el embarazo principios activos como el retinol o la hidroquinona. En todos los casos es importante evitar tratamientos agresivos que causen inflamación ya que podrían empeorar las manchas. Muchas veces es conveniente realizar una combinación de tratamientos debido a la frecuencia con la que se producen recurrencias en este tipo de patología de la piel. Finalmente, deberá ser el Dermatólogo el que determine el tratamiento más adecuado y valore la conveniencia de comenzarlo después del embarazo. Consejos para prevenir el melasma gestacional Cuando se establece un tratamiento para el melasma es muy importante la fotoprotección, evitando el sol directo y usando protectores para los rayos ultravioleta A y B, durante y después del tratamiento. De este modo, para la prevención del melasma, se pueden recomendar algunas actuaciones: Evitar la incidencia directa del sol o los sistemas lumínicos que inducen un aumento de las lesiones. Utilizar filtros solares de alta protección, tanto en verano como en invierno. Si no se utilizan cremas fotoprotectoras una vez que el melasma ha aparecido, las probabilidades de que sea resistente al tratamiento y se cronifique son elevadas. Evitar cosméticos irritantes. Además, es frecuente que algunos cosméticos sufran una activación cuando se exponen al sol, pudiendo provocar una reacción inflamatoria en la piel. Para solucionar los problemas de pigmentación como el melasma es recomendable   consultar con un Dermatólogo .   Dr. Gustavo Guillermo Garriga Martina Especialidad: Dermatólogo especialista en melasma, acné de la mujer adulta y rosácea. Dermatólogo en Hospital Universitario Virgen de la Victoria de Málaga. Profesor en Máster de Medicina Estética de la Universidad de Málaga. Consulta privada presencial en Málaga capital y online para toda España. Reserva ya tu videollamada   Bibliografía Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia. Alteraciones de la piel en el embarazo. Consultado: 24/08/2022. Schepers C. Qué es el cloasma. Savia 2018. Consultado: 24/08/2022. Guerra A. Embarazo y piel. Cambios fisiológicos y trastornos con repercusión estética. Actas Dermo-Sifiliográficas 2002; 93(2): 77-84. Lee BW, Schwartz RA, Janniger CK. Melasma. G Ital Dermatol Venereol 2017; 152(1): 36-45. Doi: 10.23736/S0392-0488.16.05425-0.
Evita el acné: Mejores consejos y recomendaciones
Artículo especializado

Evita el acné: Mejores consejos y recomendaciones

El acné puede definirse como un problema exclusivamente dermatológico. Sin embargo, dependiendo de su gravedad, también puede tener repercusiones psicológicas y emocionales. ¿Por qué se produce el acné? El acné es una inflamación de los folículos sebáceos de la piel que produce diferentes tipos de lesiones. Se caracteriza por la aparición de pústulas, comedones, pápulas y nódulos, o dicho de forma más simple, granos y espinillas. El acné suele aparecer en la cara, cuello, pecho, espalda y hombros, y es más común entre los adolescentes. Si se tienen en cuenta incluso las formas más leves, se podría decir que casi todos los adolescentes se enfrentan al acné en algún momento. También afecta a personas en etapas posteriores de la vida. Factores que contribuyen al desarrollo del acné No se conocen del todo bien las causas que provocan la aparición del acné. Se especula que los cambios hormonales de la pubertad pueden estar en su origen. De este modo, el aumento de andrógenos (hormonas masculinas como la testosterona) fomenta la producción de sebo y esta sobreproducción obstruye los folículos pilosos. Ahí entran en escena diversas bacterias, especialmente Propionibacterium acnes , normalmente inocua, pero en este caso se multiplica y produce inflamación. También existen otros factores como la genética y la alimentación que podrían influir en la aparición del acné. Consejos para evitar el acné en la cara Entre los factores modificables para evitar el acné, se podrían citar: Mantener una buena higiene facial para minimizar la obstrucción de los folículos sebáceos. Mantener una dieta rica en alimentos vegetales y controlada en azúcares, productos refinados y lácteos. En cuanto al resto de factores, como el hormonal, es difícil poder controlarlos. Por lo que respecta al tratamiento, una vez que el acné ya ha hecho su aparición, existe una gran diversidad de ellos: Cosméticos de uso tópico (geles, lociones, cremas y jabones). Medicamentos, de uso tópico o por vía oral. Otros procedimientos, incluyendo la exfoliación, la dermoabrasión y los tratamientos con láser. Estos tratamientos también pueden ayudar a reducir las cicatrices del acné. Los tratamientos basados en medicamentos suelen ser efectivos, aunque lentos. Los resultados empiezan a notarse al cabo de un par de meses. Para el acné leve puede bastar un producto tópico a base de retinoides , derivados de la vitamina A. También es efectivo el peróxido de benzoilo , y el ácido azelaico que ayuda a desbloquear los poros y tiene propiedades antimicrobianas y antiinflamatorias . Los efectos no deseados de estos tratamientos tópicos son sequedad, irritación y descamación de la piel. Para tratar el acné moderado se usan combinaciones de fármacos tópicos con antibióticos orales y tópicos. En los casos de acné severo , los dermatólogos incluyen tratamientos con isotretinoína . Se trata de un medicamento oral bastante eficaz, pero que presenta numerosos efectos adversos. También se puede utilizar otro tratamiento para las mujeres a base de anticonceptivos orales. Estos medicamentos ayudan a reducir la producción hormonal de andrógenos, responsables del aumento de la producción del sebo. Cuidados de la piel con acné La piel con acné requiere de un cuidado especial, desde la higiene, la hidratación y el maquillaje. La higiene de la piel con acné es importante llevarla a cabo con cuidado. No es cierto el mito de que conviene lavarse la cara varias veces al día. Con dos veces al día es suficiente. Productos de limpieza facial para el acné Los productos de limpieza facial deben conseguir eliminar la suciedad de la piel, pero respetando al máximo los lípidos cutáneos y sin irritar. Los jabones tradicionales en pastillas y geles detergentes son buenos limpiadores, pero resultan agresivos y mal toleradas para cualquier tipo de piel. Como alternativa existen los syndets (synthetic detergents) o “jabones sin jabón”. Presentan poder detergente y espumante, propiedades dispersantes, emulsivas y humectantes y un pH ácido que se corresponde con el pH fisiológico de la piel. Pueden presentarse tanto en forma de panes dermatológicos como en forma de jabones líquidos. También existen emulsiones y geles limpiadores que resultan eficaces y a la vez muy poco agresivos. Lo recomendable es usarlos por la mañana y por la noche, con agua tibia y sin frotar con demasiada fuerza. Para secar la piel tampoco hay que frotar, sino dar suaves toques con la toalla sin arrastrar. Hidratación de la piel con acné Un elemento importante para la piel con acné es la hidratación. Los productos para este tipo de piel suelen llevar activos queratolíticos o exfoliantes y otros ingredientes como el zinc. Normalmente se eligen en textura de gel o crema ligera, que no aporte grasa a la piel. Cómo evitar el acné hormonal El objetivo principal del tratamiento del acné, especialmente en mujeres que han superado la pubertad, es controlar y tratar las lesiones existentes, prevenir en la medida de lo posible la aparición de cicatrices, limitar la duración del trastorno y minimizar sus efectos. Si existen trastornos hormonales, el tratamiento respectivo podrá contribuir a normalizar las afecciones de la piel, incluido el acné. El tratamiento con anticonceptivos orales puede ayudar a reducir la producción hormonal de andrógenos, responsables del aumento de la producción del sebo. Tratamientos tópicos El tratamiento tópico suele ser utilizado en los casos más leves, incluyendo principios activos como el peróxido de benzoilo , ácido azelaico , los retinoides y algunos antibióticos. Los antibióticos tópicos como la eritromicina y la clindamicina no deberían usarse en monoterapia por la aparición de frecuentes resistencias bacterianas. El gel de nicotinamida ha demostrado ser eficaz en pacientes mayores, presentando un efecto antiinflamatorio y sin promover resistencias bacterianas. Tratamientos sistémicos Antibióticos sistémicos . En pacientes adultas la respuesta suele ser lenta y en muchos casos ineficaz. Tratamiento hormonal . Es eficaz en todos los casos, tanto si existe hiperandrogenismo como si no. Hay que tener en cuenta el mayor riesgo de tromboembolismo en mujeres maduras. Los antiandrógenos junto con anticonceptivos orales están indicados en mujeres con trastornos hormonales. También existen terapias no farmacológicas que incluyen la extracción de puntos negros y blancos con o sin infiltración, la exfoliación, la terapia con luz pulsada, la terapia con láser, la fotodinámica y la terapia por calor. Tratamientos adyuvantes En las lesiones nodulares o quísticas inflamadas se pueden usar corticoides para la reducción del riesgo de cicatrices y disminución del dolor y la inflamación de forma rápida. Las lesiones nodulares inflamadas con frecuencia dejan como secuela hiperpigmentación que se puede mejorar con retinoides tópicos o ácido azelaico. Si existen macro comedones se pueden considerar las terapias físicas como peelings con ácido glicólico o con frío. Dr. Jesús Martínez Rubio Especialista en Dermatología Número de Colegiado: 161602612 Me gradué en Medicina en la Universidad Autónoma de Madrid, hice la residencia vía MIR en dermatología en el Hospital Ramón y Cajal de Madrid, fui Jefe Clínico de Dermatología del Hospital La Zarzuela de Madrid hasta 1996, y actualmente compagino la actividad pública en la Unidad de láser dermatológico del Hospital Ramón y Cajal de Madrid, con la actividad privada asistencial y docente. Mis áreas de interés es el láser dermatológico, tratamiento de cicatrices con láser, acné vulgar y acné rosácea, alopecias y uso terapéutico sistemas de láser y luz optimizada. Reserva ya tu videollamada
RDW alto o bajo: descubre qué es y qué significa
Artículo especializado

RDW alto o bajo: descubre qué es y qué significa

Los análisis de sangre actuales incluyen parámetros nuevos que el laboratorio de hematología ha incorporado en su rutina. Uno de ellos es el RDW. ¿Qué es el RDW? El Red Blood Cell Distribution Widht (RDW) o Amplitud de la Distribución Eritrocitaria representa el coeficiente de variación de tamaño de los glóbulos rojos en sangre. Este es el reflejo de la anisocitosis o diferencia de tamaño de los glóbulos rojos. Se trata de una prueba cuyo valor que se expresa en porcentaje y que, normalmente, viene incluida dentro del hemograma. En una muestra de sangre normal siempre existe un grado de anisocitosis: los glóbulos rojos más jóvenes presentan un volumen mayor que los glóbulos rojos más maduros. De este modo, el RDW permite observar de manera gráfica cuando coexisten en una muestra dos poblaciones de glóbulos rojos de diferentes tamaños. Una de las posibles utilidades de la RDW es observar su modificación en el contexto evolutivo de una anemia en tratamiento, ya que puede ayudar a tener una visión de la producción de células sanguíneas que se está produciendo en un momento dado. Si bien el RDW se suele incluir de manera rutinaria dentro del hemograma en una analítica normal, sería pertinente disponer de este parámetro en situaciones que incluyan los siguientes síntomas o situaciones del paciente: Debilidad, mareos, palidez y síntomas compatibles con estados de anemia. Antecedentes familiares de trastornos hereditarios de la sangre, como talasemia o anemia falciforme, entre otros. Patologías crónicas como diabetes, enfermedad de Crohn o infección por VIH. Dietas deficientes o carenciales (especialmente con bajos niveles de ingesta de hierro y vitaminas del grupo B). Hemorragias o pérdidas de sangre recientes. Valores normales del RDW Los valores normales de RDW se sitúan entre un 11% y un 15%.     RDW alto Un RDW alto es indicativo de que los glóbulos rojos presentan un tamaño superior a lo normal. Esta situación puede estar causada por una destrucción excesiva de eritrocitos o por unos niveles disminuidos en su producción. Un valor de RDW alto permite distinguir entre los diferentes tipos de anemia. Para ello puede ser útil tener información de otros parámetros como los niveles de hemoglobina y el volumen corpuscular medio (VCM). Las causas más frecuentes de un valor de RDW alto en mujeres y en hombres incluyen: Anemia ferropénica. Aparecen valores ligeramente elevados de RDW junto con niveles disminuidos de hemoglobina y VCM. Anemias megaloblásticas (por niveles disminuidos de vitamina B9 o vitamina B12). Aparece una anisocitosis moderada, junto con hemoglobina baja y un VCM elevado. Anemia hemolítica. Se trata de una patología que causa la disminución de los glóbulos rojos que acortan su vida. Se trata de un grupo de patologías hereditarias que cursan con una producción alterada de hemoglobina. Patologías hepáticas. Personas en tratamiento de quimioterapia. La normalización de los valores de RDW requiere el tratamiento de la enfermedad que lo provoca. En este sentido, cuando se inicia el tratamiento para corregir los diferentes tipos de anemia, los valores de RDW pueden sobrepasar el 30%. Esto suele ser una señal de respuesta positiva al tratamiento. RDW bajo Un valor de RDW bajo, en general no tiene significado clínico. Simplemente refleja una gran similitud en el tamaño de los glóbulos rojos. Si el resto de los parámetros del análisis están dentro de la normalidad no es necesario preocuparse. Un RDW bajo se debe considerar junto con otros parámetros, como el volumen corpuscular medio (VCM). Por el contrario, cuando también está alterado el Volumen Corpuscular Medio (VCM), el RDW bajo puede indicar la presencia de enfermedades crónicas como patologías del hígado, problemas renales, VIH, cáncer o diabetes. Finalmente, aunque la RDW es un valor utilizado dentro del hemograma para distinguir los diferentes tipos de anemia, también puede ser útil para conocer la evolución en pacientes que presentan insuficiencia cardíaca. Así, hay estudios que vinculan el nivel de RDW alto y depresión en pacientes con problemas cardiacos.
Neutrófilos: valores normales
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Neutrófilos: valores normales

Los glóbulos blancos o leucocitos son un tipo de células sanguíneas cuya función es defender al organismo frente a infecciones, agentes patógenos y células tumorales. Existen varios tipos de leucocitos: linfocitos, monocitos, eosinófilos, basófilos y neutrófilos . ¿Qué son los neutrófilos? Los neutrófilos son el tipo de leucocitos o glóbulos blancos más abundantes. Se caracterizan por la forma multilobulada de su núcleo y por acudir en primer lugar a los puntos de inflamación aguda en respuesta a señales que producen las células dañadas y células del sistema inmunitario. De este modo, los neutrófilos constituyen una gran proporción del infiltrado celular temprano en los tejidos con inflamación, siendo el mayor componente del exudado purulento. Los neutrófilos constituyen la primera línea de defensa frente a microorganismos invasores. Utilizan estrategias como la fagocitosis de patógenos y la liberación de factores antimicrobianos. También es un tipo de célula capaz de estimular la respuesta de otras células inmunitarias. La participación de los neutrófilos permite crear un entorno antimicrobiano en el lugar en el que se ha producido la inflamación, que contribuye a la muerte de los patógenos. Valoración de neutrófilos A partir de un análisis de sangre o hemograma completo , se puede valorar el número de las diferentes células que componen la sangre. Es una prueba muy útil en caso de situaciones clínicas de infección y enfermedades crónicas. ¿Qué valores de neutrófilos son normales? Los valores de neutrófilos normales se sitúan en torno a 2.000-7.500/mL, suponiendo un 45-75 % del total de leucocitos. Aunque en los estudios analíticos podemos estudiar su número absoluto, es frecuente estudiar su número relativo en relación con el resto de la celularidad sanguínea. Dentro de las causas más habituales de su incremento se sitúan las infecciones bacterianas. Neutrofilia La neutrofilia o aumento en el recuento absoluto de neutrófilos (valores por encima de 8.000/ml), se observa con mayor frecuencia en procesos infecciosos bacterianos agudos. El número de neutrófilos también puede aumentar en presencia de ciertas agresiones a nuestro organismo como fracturas, quemaduras o en el posoperatorio de muchos pacientes. El número elevado de neutrófilos puede no causar síntomas, aunque sí la situación aguda que lo está provocando. Existen otras enfermedades crónicas que también cursan con neutrofilia como procesos inflamatorios crónicos y trastornos autoinmunitarios como la artritis reumatoide. Otras situaciones en las que se pueden observar unos niveles elevados de neutrófilos incluyen: Cuadros inflamatorios no infecciosos, como colagenopatías. Condiciones de estrés. Eclampsia en mujeres embarazadas. Artritis reumatoide e hiperuricemia (gota). Enfermedades del tiroides. Leucemia. La realización de ejercicio intenso. Situaciones de hipoxia. Por causa del consumo de algunos medicamentos como corticoides, adrenalina, entre otros. Tabaquismo. La neutrofilia propia de patologías hematológicas como síndromes mieloproliferativos crónicos se acompaña de alteración en los recuentos de las otras células y características morfológicas especiales. Cuando se descubre un número de neutrófilos por encima de lo normal y no hay una razón evidente, como una infección, se analiza una muestra de sangre al microscopio para determinar si existe una fuga de neutrófilos inmaduros (mieloblastos) de la médula ósea hacia la sangre. La presencia de neutrófilos inmaduros en la sangre puede indicar un trastorno medular, como la leucemia. En cualquier caso, en condiciones normales la neutrofilia no provoca síntomas por sí misma. Tipos de neutropenia: neutrófilos bajos y sus causas Se entiende como neutropenia a la disminución en el recuento absoluto de neutrófilos por debajo de 1.500/ml. Se considera neutropenia severa un recuento absoluto por debajo de 500/ml. La neutropenia puede determinar una mayor vulnerabilidad ante las infecciones. Cuando la neutropenia es grave, las bacterias normales pueden causar enfermedades serias. La causa más habitual es la provocada por el consumo de fármacos, entre ellos: Quimioterápicos. Antiinflamatorios no esteroideos. Antiepilépticos. Psicofármacos. Algunos antibióticos. Otras causas de disminución en recuento de neutrófilos incluyen: Anemia aplásica. Radioterapia o exposición a la radiación. Infecciones de origen viral. Infección bacteriana grave. Carencias vitamínicas. En algunas infecciones virales como la gripe, la hepatitis y el VIH se pueden observar neutropenias severas.
Diferencia entre TAC y Resonancia
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Diferencia entre TAC y Resonancia

En algunas ocasiones, para completar el estudio y llegar al diagnóstico de una patología es necesario realizar pruebas de imagen. Algunas de ellas son la tomografía axial computarizada (TAC) y la resonancia magnética . ¿Qué es el TAC? La tomografía axial computarizada , TAC o escáner es una prueba diagnóstica por imagen en la que se utilizan rayos X sobre las áreas del cuerpo a estudiar. Posteriormente, toda la información obtenida es recogida por un ordenador que las ensambla para generar imágenes detalladas de diferentes planos o cortes de la zona de interés, permitiendo reconstrucciones anatómicas multiplanaes y tridimensionales. Mediante las imágenes de un TAC se pueden analizar diferentes estructuras del organismo, aportando una gran resolución anatómica. Permite el estudio de diferentes partes del cuerpo y detectar enfermedades: Cerebro: infecciones, tumores, accidentes cerebrovasculares y fracturas. Aparato digestivo: tumores, infecciones y obstrucción intestinal. Aparato urinario: litiasis, infecciones y tumores. Aparato musculo esquelético: Tumores y fracturas. Pulmones: neumonía, trombos, enfermedades pulmonares y tumores. Hoy en día, esta técnica permite confirmar muchos de los diagnósticos que se llevan a cabo. Debido a la utilización de rayos X, la radiación ionizante es el elemento que limita el uso del TAC. La dosis que utiliza es muy superior a la de una radiografía. La radiación se acumula y puede causar daño en los tejidos a largo plazo. Preparación y explicación de la prueba No es necesario ir en ayunas a no ser que se precise un estudio con contraste. Se trata de una prueba no invasiva e indolora. La máquina es circular como una rosquilla. El paciente debe tumbarse sobre la mesa del TAC. Debe estar tranquilo y quieto durante la prueba. Suele durar unos 20 minutos, dependiendo de la zona anatómica a estudiar. A veces se necesita utilizar contraste intravenoso para visualizar mejor las imágenes o para un estudio concreto. Es necesario informar cuando se está embarazada o dando lactancia, si tiene alergia al contraste o padece diabetes o asma. ¿Qué es la resonancia magnética? La resonancia magnética es una técnica de diagnóstico basada en la imagen que utiliza un potente imán y ondas de radiofrecuencia muy altas para obtener imágenes de la zona anatómica a estudio. Estas imágenes oportunamente tratadas por un programa informático son analizadas por un médico radiólogo. De este modo, se obtiene información muy detallada y específica de la región corporal estudiada. El informe de la resonancia se entregará al médico solicitante que junto con el resto de información clínica hará un diagnóstico. Se trata de una prueba no invasiva que no utiliza rayos X. La resonancia nos informa sobre detalles de los órganos, vasos y tejidos músculo-esqueléticos, existiendo diferentes tipos en función de la zona que se quiere estudiar: Resonancia magnética de huesos y articulaciones. Permite el estudio de la anatomía musculo esquelética y detectar infecciones, tumores, lesiones de ligamentos y músculos, fracturas óseas, etc. Resonancia magnética de mama. Permite junto con la mamografía y ecografía mamaria estudiar tumores en las mamas. Resonancia magnética del cerebro y medula espinal. Permite estudiar accidentes cerebrovasculares, tumores, esclerosis múltiple, hemorragias, lesiones en ojos, oído, etc. Resonancia magnética de órganos internos. Permite el estudio de hígado, páncreas, bazo, riñones, ovarios, próstata, etc. Resonancia magnética del corazón y sus vasos. Permite estudiar la estructura y función del corazón y así diagnosticar enfermedades del sistema cardiovascular. Está indicada para estudio de diferentes enfermedades y en personas que no pueden realizarse TAC por ser alérgicas a los contrastes que utilizan. Preparación y explicación de la prueba Antes de la prueba hay que quitarse todos los objetos metálicos (joyas, relojes, dentadura, audífonos, etc.). Es necesario avisar si es portador de marcapasos cardíaco, electrodos cardiacos o cerebrales, grapas usadas en las cirugías de los aneurismas, desfibrilador automático implantable, implantes cocleares y cualquier fragmento u objeto metálico introducido por accidente o cirugía en el organismo. No es necesario acudir en ayunas, salvo que la prueba se realice con contraste. Al comenzar la prueba el paciente se tumbará en una mesa que se moverá y le desplazará al interior de la máquina, que es como una especie de túnel. Se escucharán unos ruidos que darán fe del funcionamiento del aparato. La prueba suele durar entre 30 y 60 minutos. En algunas ocasiones por problemas de claustrofobia, ansiedad o uso pediátrico es necesario realizar la prueba con sedación. También existen aparatos abiertos para personas con obesidad o para personas que por diferentes motivos no toleran la prueba cerrada. Se debe informar al médico si se está embarazada o lactando, se padece insuficiencia renal grave, alergia al contraste o se ha sido trasplantado de hígado. Principales diferencias entre TAC y RM Una de las principales diferencias entre el TAC y la RM es que la segunda no utiliza rayos X y, por lo tanto, no presenta los efectos adversos de la radiación . La duración de la exploración por TAC es menor que la que la resonancia. El TAC no hace apenas ruido y es más abierto, por lo que no genera los problemas de claustrofobia y ansiedad de la resonancia, que es como un tubo alargado y más ruidoso. Los equipos para realizar la resonancia son más caros que el TAC. En el TAC no existen los problemas con los objetos metálicos como en la resonancia. En definitiva, la resonancia magnética y el TAC son pruebas que facilitan el diagnóstico de diversas patologías, mediante distintas técnicas no invasivas. Cada una de estas pruebas tiene unas indicaciones específicas y debe ser el médico el que decida cuál es la más adecuada en función de la sospecha clínica y las características del paciente.
Rinorrea: ¿Qué es y qué la provoca?
Artículo especializado

Rinorrea: ¿Qué es y qué la provoca?

La rinorrea o goteo nasal es un síntoma que puede tener su causa en diferentes afecciones y patologías. ¿Qué es la rinorrea? El término rinorrea describe cuando existe un aumento significativo de secreción nasal. Es uno de los síntomas más habituales por el que los pacientes consultan al médico. La manera en la que aparece y sus características (de forma aguda o crónica, constante o intermitente, el color, el olor, la consistencia, etc.) pueden servir para delimitar sus causas. La rinorrea puede ser anterior, la secreción sale por agujeros nasales; o posterior, drena por la garganta. Dependiendo de la duración puede ser aguda o crónica. La secreción puede ser serosa, mucosa, purulenta o sanguinolenta. Puede afectar a una fosa nasal (unilateral) o ambas fosas nasales (bilateral). ¿Qué causa la rinorrea? En condiciones normales, la nariz y los senos paranasales producen mucosidad que mantiene la nariz húmeda para compensar la sequedad causada por la respiración. Hay muchas afecciones y patologías que pueden provocar que la nariz aumente su secreción nasal. Las causas más habituales de la rinorrea incluyen: Infecciones víricas y bacteriana. La mucosidad puede producirse por alergias ante diferentes alérgenos (polen, polvo, alimentos, etc.). Rinitis no alérgica. El aumento de mucosidad puede ser el resultad o de una reacción ante agentes irritantes como el humo o la contaminación. Pólipos nasales. Infecciones de los senos paranasales y/o de las adenoides. Cuando se llora, una parte de las lágrimas fluyen por los conductos lagrimales hacia la cavidad nasal. Frío. Las bajas temperaturas pueden provocar una reacción que genera un aumento de mucosidad. Cuerpo extraño en las fosas nasales. Desviación del tabique nasal. Los dos lados de la nariz están separados por una pared de hueso y cartílago. En ocasiones, el tabique puede estar inclinado hacia un lado lo que provoca la obstrucción en ese lado. Esta deformidad puede estar presente al nacer o ser resultado de un traumatismo en la nariz. Quistes o tumores nasales . En ocasiones se puede producir rinolicuorrea, que es la salida de líquido cefalorraquídeo por una o ambas fosas nasales.  Se sospecha cuando existe un traumatismo o cirugía reciente. Estudio de la rinorrea Lo primero que hay que realizar es una historia clínica detallada: Desencadenantes y duración. Tipo de rinorrea: unilateral o bilateral, olor, color. Síntomas acompañantes: prurito, cefalea, pérdida de audición, picor ocular, tos, dolor de oído, fiebre. Antecedentes personales: historia de alergias, hábitos tóxicos, traumatismo o cirugía nasal, exposición laboral ambiental, uso de medicamentos, asma, dermatitis, etc. El médico le realizará una exploración física detallada en función de la sospecha clínica. El paciente será remitido al especialista de otorrinolaringología u otro especialista si existen síntomas de alarma, no mejora con los tratamientos o existen complicaciones. Pruebas complementarias No es lo habitual, pero en ocasiones es necesario solicitar pruebas complementarias. El especialista en otorrinolaringología realiza una nasofaringolaringoscopia para la exploración directa de estructuras nasales. A veces hay que hacer otras pruebas como estudio de alergias, TAC de senos paranasales o resonancia magnética. ¿Cuándo se trata la rinorrea? Una vez que se determina el origen del aumento de secreción nasal, el tratamiento dependerá del origen y causa de la rinorrea. En caso de rinitis alérgicas se utiliza tratamiento farmacológico con antihistamínicos y corticoides nasales. En ocasiones el alergólogo puede pautar inmunoterapia. Si se sospecha causa bacteriana se utilizan antibióticos. Cuando existen pólipos nasales que no mejoran con tratamiento farmacológico, existen quistes o tumores, puede ser necesario el tratamiento quirúrgico. ¿Cuándo preocuparse por la rinorrea? A menudo la rinorrea desaparece sola. Cuando persiste o va acompañada de otras dolencias, la secreción nasal puede ser un síntoma de otras enfermedades. Cuando la rinorrea se prolonga en el tiempo, la irritación y obstrucción nasal pueden afectar a la calidad de vida del paciente. El médico de familia realizará una historia clínica completa y una exploración física para orientar el diagnóstico y pautar un tratamiento adecuado. Si no mejora, existen datos de alarma o sospecha de complicaciones, se derivará al otorrinolaringólogo, alergólogo o especialista pertinente para llevar a cabo los estudios complementarios necesarios. Los casos en los que la causa de la rinorrea no está claro o se producen complicaciones deben ser analizados por el especialista en Otorrinolaringología .
Cuerpo lúteo: ¿Qué es y cuándo se forma?
Artículo especializado

Cuerpo lúteo: ¿Qué es y cuándo se forma?

El ciclo menstrual dura de media 28 días, si bien existen diferencias entre mujeres y la duración puede variar con la edad. Este ciclo se divide en varias fases, que incluyen el sangrado o menstruación, seguida de la fase folicular en la que se desarrolla el futuro óvulo, la ovulación y finalmente el cuerpo lúteo , que antecede a un nuevo sangrado o menstruación. ¿Qué es el cuerpo lúteo? El cuerpo lúteo es el tejido formado después de que el óvulo sea liberado desde el folículo ovárico. Una de sus principales funciones es la producción de progesterona para el potencial establecimiento y mantenimiento de la gestación. Cuando se libera la hormona folículo estimulante (FSH) en el cerebro, en el ovario se comienzan a desarrollar folículos, en cuyo interior se forman los óvulos. El folículo dominante conseguirá alcanzar un mayor desarrollo frente al resto de folículos, liberando el óvulo en ese ciclo menstrual. Además, los folículos se encargan de liberar estradiol que provocará en el útero el engrosamiento del endometrio. Una vez que la ovulación ha tenido lugar, el folículo que lo contenía se transforma en cuerpo lúteo (también conocido como cuerpo amarillo). La doble función del cuerpo lúteo incluye el mantenimiento de la actividad menstrual en los ciclos en los que no hay fecundación y, cuando esta sí tiene lugar, promueve la liberación de sustancias endocrinas que permiten la iniciación y el avance de la gestación. ¿Cuándo se forma el cuerpo lúteo? Tras la ovulación se inicia la fase lútea, en la que se desarrolla el cuerpo lúteo. Esta fase se extiende aproximadamente desde el día 15 al 28 del ciclo menstrual. El cuerpo lúteo perdurará hasta que se produzca una posible fecundación del óvulo o tenga lugar la menstruación, con el comienzo de un nuevo ciclo menstrual. Tras la ovulación, el folículo va disminuyendo de tamaño mientras sigue produciendo progesterona y estrógenos que preparan al útero para recibir a un posible embrión. Tras la liberación del óvulo por el cuerpo lúteo, este se dirige hasta el útero a través de la trompa de Falopio. Cuando se produce la fecundación del óvulo, el embrión se implanta una semana después de la fecundación. En ese momento el organismo comienza a producir la gonadotropina coriónica humana (hCG) encargada de mantener el folículo activo en su producción de estrógenos y progesterona. Con ello se evitará que se desprenda el revestimiento del útero, formándose y madurando la placenta donde tendrá lugar la mayor parte del embarazo. Por el contrario, si no tiene lugar la fecundación, el folículo se va contrayendo lo que determina una disminución de los niveles de estrógenos y progesterona. Esto dará lugar a que el revestimiento del útero se desprenda y se produzca la hemorragia de la menstruación. ¿Qué hormona se produce en el cuerpo lúteo? Como se ha dicho, el cuerpo lúteo secreta progesterona y estrógenos. Cuando se produce la fecundación del óvulo el cuerpo amarillo se hace más grande y su producción de hormonas se incrementa para sustentar el embarazo. Cuando la fecundación no tiene lugar, encoge y degenera, disminuyendo su producción hormonal. ¿Cuánto tiempo dura el cuerpo lúteo? La fase lútea tiene una duración de 14 días que puede fluctuar en 2 días más o menos. Después de la ovulación, la estructura folicular que queda en el ovario convirtiéndose en el cuerpo lúteo, asume su función de glándula liberadora de hormonas. La vida del cuerpo lúteo hace que su degeneración a los 14 días determine el fin del ciclo menstrual. De este modo, al final de la fase lútea los niveles de progesterona y estrógeno disminuyen, dando lugar a la menstruación. Por otro lado, aunque el día más común de la ovulación es el día 15 del ciclo menstrual (que en muchos casos no dura 28 días), el momento de la ovulación también puede presentar una gran variabilidad en el tiempo. Además, la duración de la fase lútea puede variar dentro de una misma mujer de un ciclo a otro. De este modo, una mujer puede ovular en un día del ciclo diferente en cada ciclo y, de igual modo, entrar en la fase lútea también en días diferentes.
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