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Diabetes: Novedades en la Medicación
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Diabetes: Novedades en la Medicación

La diabetes mellitus es una enfe rmedad crónica de causa metabólica caracterizada por hiperglucemias mantenidas (niveles elevados de glucosa en sangre). Con frecuencia suele diagnosticarse tras el hallazgo casual en un reconocimiento médico rutinario sin la percepción de síntomas por parte del paciente. Te explicamos más sobre esta enfermedad y cuándo hace falta medicarse, revisando en este punto las novedades añadidas al arsenal terapéutico. Sin embargo, también puede debutar dando lugar a unos síntomas característicos: La famosa tríada de la diabetes : poliuria (aumento de la frecuencia miccional) + polifagia (aumento del apetito) + polidipsia (aumento de la sed). Visión borrosa, pérdida de peso, cansancio, etc. A pesar de que no profundizaremos en el diagnóstico quiero añadirte que no sólo analizamos la glucemia (nivel de glucosa en sangre) en ayunas. Pueden ser precisos otros parámetros como la glucemia al azar (sin ayuno), la glucosa en orina (glucosuria), una sobrecarga de glucosa o la hemoglobina glucosilada (es un parámetro que estima la media de las determinaciones de glucemia de los últimos 2-3 meses). Para realizar la confirmación diagnóstica es preferible repetir el mismo test que se utilizó en la primera ocasión. Otra aclaración importante es la clasificación de la diabetes mellitus. Puede tratarse del tipo 1 o del tipo 2. Diabetes mellitus tipo 1 (DM1): es una enfermedad metabólica crónica que cursa con hiperglucemia secundaria a un déficit absoluto de insulina. Se subdivide en tipo 1A (autoinmune por anticuerpos que destruyen las células beta pancreáticas) y tipo 1B (de causa desconocida). Su prevalencia es de 1-1,5%/1.000 habitantes.  Es la diabetes asociada a niños, adolescentes y algunos adultos. Su tratamiento farmacológico es la insulina. Diabetes mellitus tipo 2 (DM2): es la diabetes del adulto por excelencia, sobre todo en mayores de 45 años. Se asocia a la presencia de otros factores de riesgo como obesidad, sedentarismo, dislipemia, hipertensión arterial , ovario poliquístico, etc. Su tratamiento suele iniciarse con pastillas, aunque a lo largo de su evolución suele precisarse la combinación de varios principios activos orales u orales con insulina para el control adecuado de los niveles. Diabetes tipo 2 En este artículo vamos a hacer referencia a la diabetes tipo 2, por su gran prevalencia en nuestro medio. Antes de planificar un tratamiento médico debemos analizar los hábitos del paciente: su actividad física, su dieta, y su entorno familiar y social .  Es posible que sea necesario modificar algunos de ellos, haciendo especial hincapié en la dieta. Los pacientes deben recibir una educación nutricional exquisita (si es posible por parte de un nutricionista experto). El objetivo del adiestramiento dietético es modificar los hábitos alimenticios para un mejor control metabólico. La dieta a recomendar debe ser equilibrada y variada. El paciente debe conocer las características y calorías de los alimentos y ser capaz de compensar pequeñas transgresiones. Sabemos perfectamente que es imposible seguir una dieta estricta constantemente, pero debemos saber compensar las pequeñas fluctuaciones. Es importante planificar unos objetivos de control a corto y largo plazo de forma que el paciente se vea implicado. Dentro de los objetivos no sólo debemos monitorizar los niveles de glucemia y hemoglobina glicosilada. Especial relevancia tiene el control de los factores de riesgo cardiovascular (hipertensión arterial, dislipemia, obesidad, tabaquismo, sedentarismo). ¿SABÍAS QUE? Más de la mitad de los diabéticos fallece como consecuencia de una enfermedad cardiovascular. El riesgo cardiovascular se duplica en hombres diabéticos y se cuadriplica en mujeres diabéticas. ¿Modificar hábitos y tratamiento farmacológico? Una vez informado y concienciado el paciente de su enfermedad deberemos determinar si la modificación de hábitos es suficiente para corregir las cifras glucémicas o si, por el contrario, es preciso introducir un tratamiento farmacológico. Valoramos los siguientes factores determinantes: Valores glucémicos: si se trata de cifras de hiperglucemia leve es posible que con la modificación de la dieta y la práctica de ejercicio consigamos normalizarla. Sin embargo, en la mayoría de casos vamos a necesitar incorporar algún fármaco vía oral e, incluso, algún tipo de insulina. Perfil del paciente: el tratamiento es personalizado. Valoramos las preferencias del paciente (siempre que sea posible), su posibilidad de cumplimiento, su edad, si es obeso, sus niveles glucémicos y la rigidez que se precisa en función de sus comorbilidades (presencia de otras patologías añadidas).  En pacientes con pluripatología vamos a ser mucho más exigentes con los objetivos a perseguir. Los posibles efectos adversos de los fármacos a manejar pueden ser condicionantes. Los más temidos son las fluctuaciones de peso y las hipoglucemias. Terapia farmacológica En caso de que se decida iniciar una terapia farmacológica, ¿por cuál empezamos? El fármaco de primera elección es la Metformina. Su dosis debe ajustarse (lo llamamos titular la dosis). Monitorizaremos los niveles de glucemia y los posibles efectos adversos. Si mejora la glucemia y es bien tolerado seguiremos con esta pauta. Si no es suficiente para controlar la glucemia y/o no es bien tolerado debemos pensar en un cambio (en el primer caso asociaremos otro fármaco y en el segundo lo cambiaremos por otro). Cuando se requiere un tratamiento combinado (por inadecuado control glucémico) valoraremos las otras familias de fármacos como pueden ser las sulfonilureas, las glitazonas, los inhibidores de la enzima DPP-4, los Análogos de la GLP-1 …. Las últimas novedades añadidas al arsenal terapéutico son las combinaciones fijas de dos fármacos en la misma pastilla, los inhibidores de la SGLT-2 y las insulinas de acción prolongada. Tratamientos combinados Respecto a los tratamientos combinados suponen una gran ventaja de cara a la comodidad del paciente pues debe tomar menos pastillas diarias y ello facilita el cumplimiento. Los inhibidores de la SGLT-2 son unos fármacos que actúan favoreciendo la eliminación de glucosa a través de la orina. Insulinas Respecto a las insulinas de nueva generación diremos que la tendencia actual es el manejo de la diabetes con insulinas de liberación prolongada combinadas con fármacos orales. Suelen ser de una única administración diaria (normalmente nocturna). Cualquier combinación es posible (desde la triple terapia con tres fármacos vía oral hasta la combinación de dos fármacos y una insulina prolongada pasando por la combinación de dos insulinas). Es posible que, el tratamiento final sea la insulinización exclusiva. Recordarte que los efectos secundarios más frecuentes y temidos de las insulinas son las hipoglucemias y el aumento de peso . Es importante que el paciente y sus familiares conozcan e identifiquen los síntomas de la hipoglucemia y sepan tratarla inmediatamente. Dado que la diabetes tipo 2 es una enfermedad crónica y progresiva, será preciso modificar el tratamiento de los pacientes a lo largo de su evolución de una manera escalonada. La secreción pancreática de insulina se reduce en los diabéticos con el paso del tiempo por lo que será necesaria la administración de insulina exógena en los estadios más avanzados de la enfermedad. En general, si los objetivos glucémicos individualizados no se alcanzan en tres o seis meses, se debe intensificar o modificar el tratamiento hasta conseguir controlar los niveles. Se trata de personalizar el tratamiento para cada paciente diabético como si de un traje a medida se tratara.
¿Qué es la Lipoescultura ?
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¿Qué es la Lipoescultura ?

La lipoescultura láser es un tratamiento estético quirúrgico que permite eliminar la grasa acumulada del cuerpo, mediante un procedimiento menos traumático que una liposucción convencional, aunque ambas técnicas pueden combinarse. Esto implica menor dolor para la paciente, menos hematomas, menor edema, y una gran retracción de la piel. Esta técnica cuenta actualmente con una gran mayoría de equipos disponibles para su realización, de diversas longitudes y ondas, que permiten la desintegración de la grasa y su posterior eliminación en forma natural del organismo. El tratamiento debe ser realizado siempre por un cirujano plástico matriculado. ¿Cómo se utiliza? Al utilizar lipoláser , el cirujano emplea una cánula pequeña anexada a un láser, sin requerir puntos de sutura, y dejando sólo pequeñas cicatrices. Esta técnica estimula la retracción de la piel de manera inmediata en los días posteriores al procedimiento. Las zonas a tratar son aquellas donde la dieta y el ejercicio no logren eliminar la grasa acumulada. Debe realizarse en pacientes con un peso corporal estable. Se puede realizar en abdomen, flancos, brazos, piernas muslos, papada , entre otras. El procedimiento puede variar en su duración, de acuerdo a la cantidad de zonas a tratar. Podrá tardar como máximo de tres a cinco horas, e inmediatamente después de terminar, se colocará al paciente una faja que deberá llevar los primeros 15 a 20 días, para disminuir los edemas y la hinchazón. Se podrá realizar tanto bajo anestesia general como local, aunque se recomienda su realización en un ambiente quirúrgico estéril bajo anestesia general para evitar incidencias posteriores. La recuperación No es necesario que se realice un reposo absoluto, pero se deberán evitar los esfuerzos abruptos durante los primeros 10 días, y la actividad física en los primeros dos meses posteriores al procedimiento. También es fundamental que, después del procedimiento la paciente siga un mantenimiento con una dieta rica y variada , así como que realice ejercicio , todo ello controlado por un nutricionista, para evitar el aumento o el descenso brusco de peso. La recuperación postoperatoria es mucho más rápida que con las técnicas convencionales de liposucción. La paciente presenta menor dolor postoperatorio , lo cual es una de las ventajas en la elección de esta técnica, y permite un alta hospitalaria mucho más rápida.  A su vez, permite el rápido retorno a las actividades de la vida diaria, eso sí, de forma paulatina. Diferencias entre el lipoláser y la liposucción tradicional La liposucción láser es un procedimiento en el cual se produce poca pérdida de sangre , y menor traumatismo tisular, lo que evita la exposición a complicaciones como morados, edemas, y, en último caso, embolias grasas por la alta destrucción tisular que la liposucción tradicional conlleva. Asimismo, la tolerancia al dolor es mucho mayor, por las pequeñas molestias que este procedimiento genera, y la fácil aspiración de la grasa licuada optimiza el tiempo quirúrgico.   Por otro lado, genera mayor retracción de la piel, debido a la acción térmica del láser en el tejido graso, que llega a la dermis, engrosándola, y estimulando la producción inmediata de fibras colágenas. Permite tratar zonas de difícil acceso corporal con la liposucción tradicional, y otorga por eso un resultado estético corporal más amplios. Diferencias entre lipoláser y lipoVaser Una de las diferencias principales entre la liposucción láser y el lipoVaser, es la técnica utilizada. A diferencia de la liposucción laser, el lipoVaser, utiliza ultrasonidos para generar destrucción grasa. La liposucción láser, utiliza un pequeño laser adosado a una cánula de liposucción pequeña, para derretir las células grasas, licuarlas y aspirarlas para retirarlas del organismo, a la vez que se eliminan naturalmente. Se utiliza para tratar áreas específicas de difícil acceso. El lipoVaser usa la técnica del ultrasonido, con el cual las células grasas son eliminadas por tres efectos: térmico, de cavitación y mecánico . Implica infiltrar la zona a tratar con una solución salina anestésica, para reducir el sangrado posterior, fragmentar las células grasas con el ultrasonido, y aspirarlas con cánulas. Utiliza cánulas de menor tamaño, 2,9 mm, que emiten menor cantidad de energía a los tejidos, pero son más eficientes para la aspiración, en menor tiempo. Se utiliza para tratar grandes áreas. Resultados El lipoláser permite obtener resultados permanentes, siempre y cuando el paciente mantenga una dieta saludable y un peso estable, llevando una vida sana y equilibrada. No se aconseja el aumento o descenso abrupto de peso en los meses posteriores al procedimiento. Está contraindicada su realización en mujeres embarazadas , en lactancia, con problemas de coagulación, hipertensión arterial y diabetes descontrolada , problemas cardiovasculares, entre otros. No debe realizarse en pacientes con un Índice de Masa Corporal superior a 30.
Qué se consigue con las Dietas Detox
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Qué se consigue con las Dietas Detox

En los últimos años se han hecho un hueco en cualquier medio de comunicación, miles de “celebrities” siguen sus directrices y su fama sigue en auge, pero… te has preguntado alguna vez: ¿qué tienen en común las dietas detox y si son realmente “detoxificantes”?  Para dar respuesta a éstas y otras preguntas, nos centraremos en evaluar este tipo de dietas para conocer sus efectos reales y, de paso, ser conscientes de los pros y contras que tienen. ¿Cómo identificar una dieta detox? La verdad es que, a día de hoy, ante la excesiva y múltiple oferta de dietas, es difícil discernir si nos encontramos ante una propuesta saludable o ante una dieta milagro. La falta de información rigurosa y los conflictos de interés desvían la realidad hasta el punto que podemos llegar a creer en cualquier “método” que promueva una depuración total de nuestro organismo a base de zumos, alimentos milagrosos y pautas sin ninguna evidencia científica. Por ello, es importante saber cómo identificar una dieta “detox”, cuáles son sus puntos clave y quién está detrás de su promoción, para luego poder tomar decisiones reflexionadas teniendo en cuenta esta información previa: La filosofía detox propone unas pautas que se llevan a cabo en un corto espacio de tiempo (días, semanas o, como máximo, un mes) ya que prometen un “atajo rápido” para bajar de peso o depurar nuestro organismo. Por ello, los planes detox salen a la luz precisamente en períodos postvacacionales (primavera, otoño), para compensar los excesos acumulados durante el verano o durante las fiestas navideñas (donde se consume una mayor cantidad de alimentos ricos en azúcares, grasas saturadas o alcohol). Además, su promoción también aumenta en los meses anteriores al verano, aprovechando que somos más vulnerables a caer en este tipo de dietas para llevar a cabo la famosa operación bikini. No existe una “dieta detox” única, sino que existen diferentes tipos o programas con un denominador común : la restricción calórica a través de una alimentación basada en la ingesta de ciertos alimentos y en la prohibición de muchos otros. Entre las más comunes encontramos: Dietas a base de zumos , batidos o licuados de frutas y verduras. Dietas limitadas a un cierto tipo de alimentos cómo frutas y verduras y en las que se prohíben ciertos componentes como el gluten o la lactosa. Dietas exentas de proteínas (ya sean animales o vegetales) como carnes, pescados o legumbres. Dietas basadas en la ingesta de zumos o batidos prefabricados por una marca concreta y que promueven el uso de suplementos vitamínicos con supuestas alegaciones antioxidantes o depurativas. Estas dietas prometen múltiples beneficios para nuestro organismo entre los que encontramos: restaurar la energía vital, perder peso, descansar mejor, limpiar nuestro hígado y mejorar los síntomas de ciertas patologías crónicas como la artritis, la fibromialgia y la fatiga crónica. No es necesario decir que estas atrevidas alegaciones carecen de sustento científico y que, ante una concreta enfermedad, debemos ponernos en manos de un médico especialista para evitar riesgos y complicaciones . Por último, detrás de la palabra “detox” se esconde una elevada carga comercial ya que muchas de estas dietas promueven productos sin evidencia científica, pero con un elevado coste que no justifica sus potenciales beneficios. Además, en la mayoría de los casos, estos métodos cuentan con el apoyo de personalidades mediáticas, que no profesionales cualificados, para favorecer su publicidad y ganar dinero a costa de la vulnerabilidad de las personas. ¿Estamos realmente intoxicados? Si analizamos bien el tema, la palabra “detox” significa “desintoxicar”, con lo que, previamente debemos conocer si nuestro organismo “intoxicado” de alguna forma. Efectivamente, podemos sufrir una intoxicación por el consumo de drogas o alcohol, o por haber ingerido accidentalmente algún producto tóxico . Pero esto no tiene nada que ver con que tengamos “toxinas” en el cuerpo que él mismo no es capaz de eliminar. Al contrario: la piel, los pulmones, el hígado, los riñones y el intestino, entre otros, son órganos capaces de filtrar y evacuar diariamente sustancias nocivas que se hayan podido almacenar en nuestro cuerpo a través del sudor, orina o heces. Si bien es cierto que podemos llegar a almacenar en nuestro tejido graso ciertas sustancias como el BPA (bisfenol A) o los metales pesados (mercurio), estas toxinas se pueden eliminar biológicamente con el paso de los años y no a través de una dieta detox de tres días. FALSAS PROMESAS ¿Es realmente efectiva una dieta detox? Según la EFSA (Agencia Europea de Seguridad Alimentaria), el término “detox” o “depurativo”, no está tan sólo desautorizado para utilizarlo en un tipo de dieta o producto, sino que no se han hallado evidencias científicas para afirmar que dichos métodos puedan realmente producir efectos beneficiosos para nuestra salud. Así pues, una dieta detox, por sí sola, no purifica nuestro organismo, ni mejora nuestro sistema digestivo ni fortalece nuestro sistema inmunológico por mucho que necesitemos creer en ello. Riesgos y perjuicios La promesa detox no es tan sólo ineficaz, sino que puede llegar a producir ciertos efectos secundarios : en un informe realizado por la EFSA se alerta de que el abuso de batidos verdes presentes en la mayoría de estas dietas podría incrementar el riesgo de padecer piedras en el riñón (sobre todo en niños y en personas con cierta predisposición a padecer cálculos renales) por el excesivo contenido en ácido oxálico de algunas verduras que lo componen (espinacas, remolacha o acelgas) y por el hecho de consumirlas en forma cruda (la cocción de vegetales puede reducir entre un 30 a 87 % el contenido de oxalatos). En concreto, una ración de 250 ml de estos batidos puede contener hasta 180 mg de ácido oxálico, cantidad que se considera crítica para la formación de piedras en el riñón. Además, si la dieta se basa exclusivamente en licuados de vegetales tomados de forma cruda tenemos tres problemas : Carencia de fibra en dichos licuados (ya que en su elaboración se elimina la piel y la pulpa de frutas, aprovechando sólo los jugos de éstas), lo que puede conllevar un aumento del consumo de azúcar propio de la fruta, alteraciones del tránsito intestinal y una falta de saciedad por la misma inexistencia de fibra y por el simple hecho de no masticar ningún alimento Mayor riesgo de contaminación bacteriana por el hecho de consumir vegetales crudos. Bacterias como Salmonella, E. coli y Listeria pueden estar presente en vegetales crudos y, aunque su riesgo de infección es mínimo si lavamos e higienizamos los alimentos, su riesgo puede aumentar si sólo los consumimos en forma cruda y en grandes cantidades   Déficit de vitaminas y minerales derivada del bajo consumo de proteínas. Aunque en las frutas y verduras contienen muchísimas vitaminas antioxidantes (A, C, E), no podemos obtener minerales como el calcio o el hierro o vitaminas de grupo B con la única ingesta de licuados vegetales, hecho que puede conllevar problemas de desmineralización, disminución de la masa muscular, anemia, deterioro mental o contracciones musculares involuntarias entre otros. Entonces, ¿para qué sirven las dietas detox? Principalmente, podríamos decir que el hecho de llevar a cabo una dieta detox en la que abundan vegetales y frutas puede ser una forma ocasional de familiarizarnos y ayudar a incluir  el consumo de estos grupos de alimentos en nuestra dieta diaria. No obstante, esta inclusión no debería desplazar el consumo de otros grupos de alimentos que realizan funciones indispensables para nuestra salud como las proteínas (carnes, pescados, legumbres), los cereales integrales o las grasas saludables. Por otro lado, el supuesto éxito de una dieta detox puede radicar no sólo en el hecho de que se tomen muchas frutas o verduras sino en dejar de consumir alimentos poco saludables como el alcohol, la bollería o los embutidos…. aunque esta recomendación no es única y exclusiva de los métodos detox: la dieta mediterránea ya promueve estas directrices desde hace años, si bien su concepto no sea tan marketiniano. En conclusión, si te estás planteado hacer una dieta detox, piensa en su relación coste/beneficio y valora antes la posibilidad de ponerte en manos de profesional que estudie tu caso concreto y que pueda pautar una dieta saludable y, sobre todo, con sentido común.
Dislipemias: Detección y Control
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Dislipemias: Detección y Control

El concepto dislipemia indica una alteración de los niveles de lípidos en sangre , considerando éstos como un conjunto de partículas entre las cuales destacamos el colesterol total, colesterol HDL (comúnmente denominado “bueno”), colesterol LDL (“malo”) y triglicéridos, además de otras partículas como el colesterol VLDL, IDL y las apoliproteinas apoB. La detección y análisis de estos lípidos es de vital importancia ya que se consideran marcadores de riesgo cardiovascular que nos pueden ayudar a prevenir y detectar enfermedades de riesgo cardiovascular. Es más, eliminando los comportamientos de riesgo para la salud se podrían evitar, al menos, el 80% de las enfermedades cardiovasculares (ECV). Estas enfermedades son l a primera causa de muerte prevenible en España , siendo responsable de más del 30 % de las defunciones. Clasificación de las dislipemias Según su origen, las dislipemias pueden ser: Hereditarias, es decir, derivadas de alteraciones en los genes que interfieren con la capacidad del organismo para absorber y eliminar las grasas, por lo que sus causas no son modificables. En este tipo de dislipemias primarias cabe destacar la hipercolesterolemia familiar, enfermedad monogénica más frecuente. Relacionadas con el estilo de vida (causas modificables y, por tanto, evitables). En este último grupo de dislipemias, a su vez podemos clasificarlas en otras causas: Alimentarias: excesivo consumo de grasas saturadas, carbohidratos y azúcares y bajo consumo de frutas, verduras y fibra. Hábitos tóxicos : consumo de tabaco, alcohol y otras drogas Sedentarismo Fármacos que afectan de forma adversa al perfil lipídico: diuréticos, bloqueadores ?-adrenérgicos, progestágenos, contraceptivos orales con progestágenos de segunda generación, danazol, inmunosupresores, inhibidores de la proteasa y antiepilépticos Presencia de enfermedades asociadas a dislipemia : hipotiroidismo, obesidad, diabetes mellitus tipo 2 y enfermedad renal crónica (ERC). Según las alteraciones en la concentración de los distintos lípidos en sangre, las dislipemias se pueden clasificar en : Hipercolesterolemia: dislipemia con incremento de los niveles de colesterol Hipertrigliceridemia: dislipidemia con incremento de las concentraciones de triglicéridos Dislipemia mixta : cuando el incremento de lípidos corresponde tanto a colesterol como a triglicéridos. Dislipemia aterogénica Además de esta clasificación, hay que tener en cuenta que existen dislipemias unidas a otros factores de riesgo cardiovascular como es el caso de la denominada dislipemia aterogénica, patología que se caracteriza por un aumento de los triglicéridos (TG) un descenso del colesterol unido a lipoproteínas de alta densidad (cHDL) y una alta proporción de partículas LDL pequeñas y densas con o sin incremento moderado de colesterol cLDL. Esta dislipemia está presente en personas que padecen diabetes tipo 2, síndrome metabólico u obesidad visceral, y que, aún con tratamiento farmacológico (estatinas), siguen presentando valores elevados de TG y bajos de cHDL Esto último indica que se trata de un riesgo que no está asociado obligatoriamente a un aumento de cLDL. Síntomas y evaluación de riesgos cardiovasculares La importancia de evaluar analíticamente los parámetros lipídicos con el fin de predecir el riesgo cardiovascular es que la dislipemia, en sí, es una enfermedad asintomática a excepción de las manifestaciones clínicas de las dislipemias genéticas, como el xantoma tendinoso ( irregularidades de los tendones) , el xantelasma (pequeñas manchas o bultos en la zona de los párpados) , y el arco corneal prematuro ( anillo blanco en la periferia del iris ). Por ello, si no se hace un control de los factores de riesgo cardiovascular (FRCV), pueden aparecer complicaciones asociadas a esta enfermedad entre las que destacan: pancreatitis aguda, síndromes coronarios e ICTUS , que son los causantes de la mayoría de los fallecimientos. Además, existen diferentes condiciones clínicas que se asocian con un aumento del riesgo de ECV y de dislipemia entre las que destacamos: Las enfermedades inflamatorias crónicas autoinmunitarias: artritis reumatoide, lupus eritematoso sistémico y psoriasis Las personas que padecen enfermedad renal crónica (ERC) La diabetes o hipertensión en mujeres durante el embarazo La disfunción eréctil en varones Parámetros analíticos a tener en cuenta Las analíticas de sangre convencionales pueden evaluar parámetros como : CT (colesterol total), cHDL, c-LDL y TG (triglicéridos). En particular, sabemos que el valor de c-LDL se calcula de forma indirecta mediante la siguiente fórmula: Además, hay que tener en cuenta que el estudio e interpretación de estos parámetros de forma aislada no proporciona información acerca del riesgo cardiovascular, ya que un valor muy elevado de colesterol total, por sí solo, no es predictivo de futuras complicaciones . De hecho, existen diferentes cocientes que nos pueden orientar acerca del riesgo cardiovascular y sus resultados óptimos deberían ser: TG / cHDL menor de 3. LDL / HDL menor de 3. CT / cHDL menor de 5. Objetivos para el manejo de las hipercolesterolemias El principal parámetro que hay que controlar en el manejo de este tipo de dislipemia es el cLDL, cuyos objetivos son : cLDL < 2,6 mmol/l (100 mg/dl) en personas con un riesgo CV total alto. cLDL < 1,8 mmol/l (70 mg/dl) en personas con un riesgo CV total muy alto. cLDL es < 3 mmol/l (115 mg/dl) en personas con un riesgo CV moderado. Objetivos para el manejo de las hipertrigliceridemias Las lipoproteínas ricas en TG son un factor de riesgo CV y se recomienda mantener valores en ayunas ? 1,7 mmol/l (150 mg/dl). Además, según su concentración plasmática también podemos clasificar la HTG en: Leve a moderada cuando TG> 1,7 mmol/l (150 mg/dl) y < 10 mmol/l (880 mg/dl). Grave cuando TG > 10 mmol/l. este tipo de HTG se asocia a un riesgo aumentado de pancreatitis. Por otra parte, a día de hoy, no se han establecido objetivos específicos de cHDL y TG en personas con riesgo cardiovascular, aunque sí podemos decir que el cHDL elevado tiene un efecto protector ante la ateroesclerosis mientras que el cHDL bajo se asocia a un aumento de mortalidad en pacientes con enfermedad cardiovascular aun teniendo el cLDL es < 1,8 mmol/l (70 mg/dl). Tratamiento y prevención El objetivo principal ante el diagnóstico de cualquier dislipemia es evitar la ateroesclerosis como causa intermedia en la enfermedad cardiovascular. En consecuencia, toda persona que presente elevados factores de riesgo cardiovascular o quiera prevenirlos, debe conocer cómo afectan esos factores a su salud, por lo que el tratamiento primario se basa en modificar su estilo de vida: Alimentación saludable : existen evidencias sólidas que demuestran que los factores dietéticos pueden modular la termogénesis directamente o a través de un efecto en los lípidos plasmáticos, la presión arterial y la concentración de glucosa. Práctica de actividad física . Normalización del peso . Supresión de hábito tabáquico y alcohólico . Por otra parte, la prescripción de tratamiento farmacológico debe ser individualizada y evaluada por un médico, teniendo en cuenta la presencia de otros factores de riesgo cardiovascular y enfermedades asociadas que pueda padecer el paciente. Sin embargo, los fármacos de primera elección en la prevención secundaria suelen ser las estatinas, ya que reducen el riesgo de ECV total mediante la reducción del cLDL y evitan la elevación moderada de los TG. Sin embargo, hay que tener en cuenta que este fármaco sólo se debe emplear en aquellos casos en que los beneficios que se esperen superen a sus efectos secundarios .
¿Cómo Interpretar unos Análisis de Orina?
Artículo especializado

¿Cómo Interpretar unos Análisis de Orina?

Si has recibido el resultado de unos análisis de orina y tienes interés en su interpretación rápida, aquí te damos una serie de pautas para conseguirlo tú mismo/a. ¿Tienes dudas?  Regístrate ahora  en Savia y habla gratis con nuestros especialistas médicos por chat o videoconsulta. ¿Para qué se utiliza? El examen de orina es usado como método diagnóstico complementario en medicina. Es indoloro y de simple recolección (40-50 ml de orina en un recipiente de plástico), siendo por ello menos molesto para los pacientes que un análisis de sangre. El análisis de orina puede ofrecernos pistas importantes sobre enfermedades del organismo , principalmente sobre las enfermedades de los riñones. Las tres opciones de estudio son las siguientes: Tira reactiva de orina y sedimento urinario. Cultivo de orina (urocultivo) y antibiograma. Estudio de orina de 24h. Tira reactiva y sedimento urinario La orina puede ser recogida en cualquier momento del día y cuanto más fresca sea, más fiables son los resultados. Si no puede ser entregada inmediatamente, debe ser conservada bajo refrigeración. Para la primera prueba (tira reactiva), simplemente se sumerge la tira reactiva llamada Labstix ® en el recipiente de orina. Cada tira posee unos cuadraditos de colores compuestos por sustancias químicas que reaccionan con determinados elementos de la orina. Después de un minuto, se comparan los colores de los cuadraditos con una tabla de referencia que suele venir en el envase de las tiras. Los resultados son principalmente cualitativos (identifican la presencia de la sustancia), y la cuantificación es apenas aproximada mediante una gradación de cruces (1+ informa de poca cantidad y 4+ de una gran cantidad. Menos de 1+ serían los ”trazos”). Podemos detectar y estudiar los siguientes parámetros: Densidad: la densidad del agua pura es igual a 1000. Los valores de densidad en la orina normales varían de 1005 (orina más diluida) a 1035 (más concentrada, pudiendo indicar deshidratación). Cuanto más concentrada es la orina, más amarilla aparece y emite hedor más intenso. pH : la orina es ácida (pH 5.5 a 7,0), ya que el riñón es el principal medio de eliminación de ácidos del organismo. Los pH superiores a 7 pueden sugerir la presencia de bacterias, que alcalinizan la orina, mientras que pH inferiores a 5.5 pueden indicar un estado acidótico en la sangre o enfermedad de los túbulos renales. Glucosa: toda la glucosa (azúcar) que es filtrada por los riñones es reabsorbida hacia la sangre por los túbulos renales. Por ello lo normal es no observar presencia de glucosa en la orina. Si la hubiera es un fuerte indicio de que los niveles sanguíneos de glucosa son altos, y el riñón no es capaz de reabsorberla toda, como pasa en la diabetes mellitus. Proteínas : la mayoría de las proteínas no pasa el filtro del riñón, por eso, en situaciones normales no deben estar presentes en la orina (existe apenas una pequeña cantidad). Su presencia puede indicar enfermedad renal y debe ser siempre investigada. Hematíes (sangre): su cantidad en la orina es insignificante por lo que, de forma general, se considera una orina normal cuando no hay presencia de hematíes. Leucocitos (esterasa leucocitaria): normalmente negativos (mínima presencia). Cetonas: son productos de metabolización de las grasas y normalmente no están presentes en orina. Su presencia en la orina sugiere ayuno prolongado o, junto a otros parámetros alterados, una diabetes mellitus mal controlada. Urobilinógeno y bilirrubina: también normalmente ausentes en orina, su presencia puede sugerir enfermedad de hígado o hemólisis (destrucción anormal de hematíes o glóbulos rojos en la sangre). Nitritos: la orina es rica en nitratos, y la presencia de bacterias en la orina los transforma en nitritos. No obstante, no todas las bacterias tienen esa capacidad por lo que un resultado negativo no excluye el diagnóstico de infección de orina. Cristales: los de oxalato de calcio no poseen ninguna significación clínica. No indican una mayor propensión a padecer cálculos renales. La segunda prueba (sedimento de orina) consiste en observar la orina al microscopio en el laboratorio y con ella se pueden contabilizar los siguientes elementos: Hematíes (o glóbulos rojos -sangre-): los valores normales se describen como: menor de tres a cinco hematíes por campo. La presencia de niveles más elevados se llama hematuria. Leucocitos (o glóbulos blancos): son nuestras células de defensa y su presencia en la orina sugiere, generalmente, infección de orina, pero pueden significar cualquier inflamación de las vías urinarias (incluida la no causada por un agente infeccioso). Los valores normales son: menores a cinco células por campo. La presencia de valores más elevados se llama leucocituria o piuria. Células epiteliales: su posible presencia es normal, dado que las propias células del tracto urinario se descaman. Cilindros: como los túbulos renales son cilíndricos, si tenemos alguna sustancia en gran cantidad en la orina (proteínas, células epiteliales, hematíes) ésta se agrupa en forma de cilindro al pasar a través de ellos. La presencia de cilindros indica que esa sustancia ha pasado por los túbulos renales y, por tanto, no proviene de afecciones de estructuras posteriores a los túbulos, como es el caso del uréter, vejiga, próstata, etc. Los cilindros que pueden indicar algún problema son los cilindros hemáticos, que pueden mostrar la existencia de una enfermedad renal denominada glomerulonefritis, así como los cilindros leucocitarios, que pueden indicar inflamación (general) de los riñones. Bacterias. ¿Tienes dudas?  Regístrate ahora  en Savia y habla gratis con nuestros especialistas médicos por chat o videoconsulta. Urocultivo y antibiograma La presencia de hematíes, asociado a leucocitos y nitritos positivos habla mucho a favor de una infección de orina , no obstante, el examen más específico es el urocultivo . Consiste en incubar la orina en medios de crecimiento bacteriano específicos y observar si las bacterias se multiplican, formando colonias visibles a simple vista. Se considera positivo un recuento igual o superior a 10E6 UFC (unidades formadoras de colonias)/ml (mililitro) de orina. Con el antibiograma se mide la sensibilidad-resistencia de las bacterias que salen positivas en la orina a los antibióticos habitualmente utilizados para su tratamiento y así optimizarlo. Examen de orina de 24 horas Esta prueba se realiza, principalmente, para cuantificar con exactitud las proteínas que se están perdiendo por la orina en determinadas enfermedades. Pero también sirve para cuantificar otros parámetros como el volumen total de orina emitido en 24 horas o la cantidad de electrolitos (sodio, potasio, cloro…) o de otros metabolitos (urea, creatinina…) que también se eliminan por la misma, entre otros aspectos. ¿Tienes dudas?  Regístrate ahora  en Savia y habla gratis con nuestros especialistas médicos por chat o videoconsulta.
¿Te Apuntas a la Marcha Nórdica?
Artículo especializado

¿Te Apuntas a la Marcha Nórdica?

Ya no resulta extraño ver a personas caminando con bastones por la montaña, la playa o por la calle, pero lo que no todo el mundo sabe es que según la técnica que se ponga en práctica o el tipo de bastones que se utilicen, se estará ante una modalidad de marcha diferente. Te explicamos más acerca de la marcha nórdica. Seguro que al acabar de leer el artículo te apetece probarla… Su origen En 1930 se habla por primera vez de una nueva modalidad de marcha. La ponen en práctica un grupo de esquiadores de esquí nórdico finlandeses que, para no perder la forma física durante la época de calor, cuando no podían seguir practicando su deporte, emulaban la técnica del esquí caminando y corriendo con bastones . Era la manera perfecta para poder seguir entrenando sin perder la base de su deporte. El esquí nórdico se caracteriza por tener una técnica muy depurada en la que el esquiador debe tener el control en todo momento de su posición corporal, así como del movimiento, no sólo de piernas sino también de los brazos, entre los que debe existir un gran sincronismo y coordinación. El trabajo simultáneo de brazos, piernas y tronco es necesario para conseguir un desplazamiento correcto. Estas mismas características las ha “abrazado” la marcha nórdica que con el complemento de los bastones permite realizar un trabajo combinado tanto a nivel cardiovascular como muscular. Su evolución Unos años más tarde, se empieza a pulir la técnica siempre teniendo muy en cuenta la biomecánica propia de la marcha humana y es en 1988, cuando también desde Finlandia, se desarrolla una técnica de marcha con bastones propios, característicos y específicos para la marcha nórdica. Poco a poco, esta disciplina va ganando terreno y en 1997 se le da ya el nombre oficial de Nordic Walking y se va conociendo y practicando en más países hasta que, a partir del año 2000, se crean ya asociaciones concretas a nivel mundial para regular y supervisar su práctica. Muchos beneficios La marcha nórdica nace, como hemos mencionado, como una alternativa “veraniega ” para que los esquiadores siguiesen entrenando, pero hoy en día es una actividad física más, que ofrece múltiples beneficios para la salud. Es una excelente actividad que pueden practicar personas de cualquier edad y sin necesidad de tener una gran forma física, pues la marcha nórdica es una herramienta para conseguirla. Mejora la salud cardiovascular: al andar nuestro corazón y vasos están activos, lo que permite actuar a nivel de parámetros como la tensión arterial, por ejemplo. Además, se pueden controlar valores como la glucosa en sangre o el colesterol por lo que es adecuado para aquellos que quieren prevenir patologías asociadas al metabolismo de estos productos o para quien sufre ya alguna alteración y quiere controlarlo y reducirlo. Menor impacto articular: al ser una actividad en la que existe impacto articular, pero menor que en otras modalidades como correr o aquellas que incluyen saltos, es perfecta para a quien tiene problemas a nivel articular, pero quiere seguir moviéndose. Mayor estabilidad: hay que tener en cuenta que al llevar bastones existe una mayor estabilidad que si no se llevan. Ayuda para perder peso: es también una actividad aeróbica para incluir en un programa con el objetivo de perder peso, dependiendo de la capacidad y las condiciones individuales se puede someter al organismo a una menor o mayor exigencia y con ello aumentar el consumo calórico. Se trabaja nivel muscular: son muchas las localizaciones que se activan con el balanceo de los brazos y la propia marcha, como los músculos de la espalda, hombros, los brazos y los abdominales, además de los glúteos, que se trabajan y se tonifican. Más flexibilidad, fuerza y coordinación: de manera indirecta existen una serie de cualidades que van a mejorarse con la práctica de la marcha nórdica entre ellas la flexibilidad, fuerza o coordinación por lo que refuerza aún más los efectos positivos globales para el organismo. ACTIVIDAD RECOMENDADA EN CÁNCER DE MAMA Últimamente esta disciplina ha tenido una mayor repercusión en ámbito sanitario, por recomendarse a pacientes con cáncer, en concreto con cáncer de mama . Mujeres que se han sometido a cirugía por un cáncer de mama son tributarias de esta actividad ya que la técnica quirúrgica afecta de manera específica a la zona axilar que puede limitar la movilidad del brazo y de la zona intervenida. Al marchar se movilizan músculos de las extremidades superiores, lo que permite aumentar el rango de movimiento y la propia movilidad y en paralelo se reduce el dolor de manera progresiva, lo cual mejora la calidad de vida de la paciente. La importancia de la técnica y del material Para que todos los efectos beneficiosos se obtengan es importante conocer la técnica y también hacer uso del material adecuado ya que no todos los bastones valen. Material: unos correctos bastones son imprescindibles para realizar la marcha nórdica de la manera más adecuada. Estos, a diferencia de los que se usan para hacer senderismo tienen unas características concretas como el apoyo, estos tienen un final que tiene una forma concreta para mejorar el movimiento al apoyar el bastón en el suelo.  La sujeción es otro de los puntos importantes, en la empuñadura existe lo que se conoce como dragonera , que es una especie de muñequera da mayor seguridad en el agarre todo ello pensado para una mejor funcionalidad que es la de ayudar a la propulsión del cuerpo durante la marcha. En cuanto al material de fabricación a mayor sea el porcentaje de carbono , menos vibraciones en las articulaciones y en los brazos y mayor ligereza. Técnica: la misma importancia que tiene un buen material lo tiene una buena técnica y es por ello que se recomienda antes de empezar pedir consejo a profesionales. Respetar la biomecánica de la marcha es una de las características de esta modalidad. Los brazos se colocan hacia atrás con las manos sujetando los bastones y se realiza el movimiento de la marcha ayudándose de los bastones para impulsarse. El movimiento de los brazos sale de los hombros y no de los codos. No es complicado simplemente hay que tener un mínimo conocimiento.
Fosfatasa Alcalina: ¿Hígado o Hueso?
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Fosfatasa Alcalina: ¿Hígado o Hueso?

Como has supuesto bien, si hablamos de fosfatasa alcalina es porque también existe la fosfatasa ácida. Tan sólo una pincelada para diferenciar ambas. La fosfatasa ácida es una enzima repartida por todo el organismo que tiene cinco isoenzimas. Las isoenzimas son moléculas o proteínas muy parecidas entre ellas (tan sólo difieren en alguna pequeña secuencia) que participan en el mismo proceso metabólico. La isoenzima de la fosfatasa ácida más relevante en nuestra práctica clínica es la específica de la próstata o isoenzima 2. Sus valores están muy elevados en pacientes con cáncer de próstata. Por tanto, se solicita tanto para el diagnóstico como para el estudio de extensión del tumor.  Nos ayudará en la monitorización de la respuesta al tratamiento. La fosfatasa alcalina es un grupo de enzimas presentes en numerosos tejidos (hígado, hueso, riñón, intestino, placenta) y en células sanguíneas. Sus concentraciones más elevadas se observan en células óseas y hepáticas, por ello, concentraciones elevadas de fosfatasa alcalina en sangre suelen asociarse a trastornos hepáticos u óseos. Igual que en el caso de la fosfatasa ácida, posee diferentes isoenzimas en el organismo que identifican el origen. ¿Tienes dudas?  Regístrate ahora  en Savia y habla gratis con nuestros especialistas médicos por chat o videoconsulta. En adelante abordaremos la fosfatasa alcalina Algunos tipos de cáncer producen isoenzimas de la fosfatasa alcalina que se detectan en sangre. Es el caso de pulmón, testículo (seminoma), próstata, laringe, páncreas, estómago, y colon. En condiciones normales los niveles sanguíneos de fosfatasa alcalina proceden, a partes iguales, del hígado y el hueso . Puede haber oscilaciones durante el embarazo y en las edades extremas de la vida así como durante el crecimiento (en niños y adolescentes es característico hallar concentraciones de fosfatasa alcalina aumentadas, debido a su crecimiento óseo). Por tanto, los resultados de la determinación de la fosfatasa alcalina deben interpretarse de manera diferente en niños y adultos. ¿En qué situaciones podemos encontrar unas fosfatasas alcalinas elevadas? En primer lugar, sospecharemos una alteración hepática u ósea , aunque pueden existir otras causas. Podemos diferenciar los distintos tipos de isoenzimas de fosfatasa alcalina producidos por el organismo para identificar su procedencia. Los síntomas y signos acompañantes pueden orientarnos sobre el origen óseo o hepático de un aumento de la fosfatasa alcalina.  Así mismo, al determinar la isoenzima especifica elevada podemos corroborar nuestra sospecha clínica. Voy a mencionarte las principales causas de origen hepático que pueden ocasionar un aumento de fosfatasa alcalina: coledocolitiasis (presencia de cálculos en la vía biliar), tumor, pancreatitis crónica, quistes, divertículo duodenal, infección, colestasis (alteración en la excreción de la bilis), enfermedades metabólicas, cirrosis, hepatitis vírica, hepatitis alcohólica, etc. De entre las principales causas de origen óseo podríamos mencionar cualquier situación que suponga una formación ósea excesiva : fracturas, tumores primarios y metastásicos, osteomielitis, enfermedad de Paget, osteomalacia, problemas hormonales, etc. Otras causas no hepáticas ni óseas podrían ser:  el li nfoma de Hodgkin, el infarto agudo de miocardio, la insuficiencia cardíaca congestiva, el infarto pulmonar , la colitis ulcerosa, la ingesta de algunos medicamentos (antigotosos, antidepresivos, antiepilépticos), etc. ¿Tienes dudas?  Regístrate ahora  en Savia y habla gratis con nuestros especialistas médicos por chat o videoconsulta. Si se detecta una elevación de fosfatasa alcalina… Ante el hallazgo de una elevación de fosfatasa alcalina normalmente se descarta en primer lugar un origen hepático por lo que se solicita una analítica completa y una ecografía hepática . Si estas pruebas no nos permiten conocer si la causa es hepática u ósea, resulta de utilidad solicitar la determinación de las isoenzimas específicas de la fosfatasa alcalina. El aumento de fosfatasa alcalina puede acompañarse de un aumento de los niveles de otras pruebas hepáticas como bilirrubina, aspartato aminotransferasa (AST) y alanina aminotransferasa (ALT). Si además la GGT también está aumentada, las probabilidades de que la causa sea hepática aumentan. Los niveles de fosfatasa alcalina suelen interpretarse conjuntamente con los otros parámetros específicos del hígado. Por ejemplo, en caso de una hepatitis encontraremos la fosfatasa alcalina aumentada pero las transaminasas (AST y ALT) mucho más elevadas. Sin embargo, cuando existen obstrucciones de la vía biliar (por litiasis o piedras, por ejemplo) los aumentos de fosfatasa alcalina y de bilirrubina son muy superiores a los de las transaminasas. Ya sabes que existen otras muchas causas de elevación de fosfatasa alcalina como puede ser un cáncer de hígado. Contrariamente, es posible que el aumento de fosfatasa alcalina sea de causa ósea en cuyo caso, muy probablemente, encontraremos el calcio y/o el fósforo alterados. Enfermedad de Paget Como hemos mencionado, una posible causa ósea sería la enfermedad de Paget que consiste en un trastorno metabólico que afecta a uno o varios huesos , fundamentalmente pelvis, vértebras, cráneo, fémur y tibia. Se caracteriza por un aumento inicial de destrucción ósea , seguido de un aumento de formación ósea compensatoria, dando lugar a un hueso aumentado de grosor y desorganizado, por tanto, más frágil que el sano. A pesar de que es una enfermedad asintomática en la mayoría de casos puede acompañarse de dolor óseo. Aparece generalmente a partir de los 50 años y es algo más frecuente en varones que en mujeres. Un porcentaje importante de pacientes son diagnosticados de forma casual al realizar una radiografía por otro motivo (donde se evidencia una calidad ósea alterada) o una analítica rutinaria donde se detecta la fosfatasa alcalina elevada (en este punto te quiero enfatizar, una vez más, la importancia de seguir los controles médicos rutinarios). Es interesante que sepas que una vez confirmado el diagnóstico seguimos haciendo determinaciones periódicas de fosfatasa alcalina para monitorizar la actividad de la enfermedad dado que la correlación es directa. Como seguro habrás imaginado el tratamiento a realizar para normalizar el aumento de la fosfatasa alcalina debe ser el de la causa que origine dicho aumento (sea ósea, hepática u otra). Por curiosidad, no lo hemos comentado antes, pero tienes que saber que también pueden observarse niveles disminuidos de fosfatasa alcalina en la analítica. En este caso pueden aparecer, por ejemplo, después de una transfusión sanguínea o de un by-pass cardíaco o por un déficit proteico. ¡Ahora ya sabemos interpretar una parte de la analítica sanguínea! ¿Tienes dudas?  Regístrate ahora  en Savia y habla gratis con nuestros especialistas médicos por chat o videoconsulta.
¿Qué Detecta un Hemograma y Cómo Interpretarlo?
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¿Qué Detecta un Hemograma y Cómo Interpretarlo?

Detectar precozmente enfermedades, algunas de ellas graves, puede ser tan sencillo como realizarse hemogramas de control con frecuencia. Descubre la importancia de estos análisis. La sangre es un tejido corporal que aparenta ser un líquido homogéneo, pero está compuesta por varios tipos celulares diferenciados, que flotan en una mezcla de agua y sustancias químicas denominada suero o plasma sanguíneo. Sirve para el transporte del oxígeno y los nutrientes a todas las células del organismo, así como otros elementos como hormonas, minerales, vitaminas… ¿Tienes dudas?  Regístrate ahora  en Savia y habla gratis con nuestros especialistas médicos por chat o videoconsulta. ¿En qué consiste? El hemograma o hematimetría es una prueba que consiste en un recuento completo de las células sanguíneas, así como una valoración de la estructura y forma normales de éstas, a partir de una pequeña muestra de sangre. En el pasado era un proceso arduo debido a que se realizaba el recuento de forma manual, observando al microscopio, pero hoy en día los hemogramas automatizados permiten conocer con comodidad, rapidez y precisión los resultados. Una cantidad anormal de cualquiera de las células puede ser indicativo de enfermedad. ¿Cómo se realiza? Se extrae una pequeña cantidad de sangre venosa para proceder a determinar su composición a través de un análisis de laboratorio. Generalmente, se realiza manteniendo el ayuno de al menos seis horas, puesto que la ingesta de alimentos/líquidos puede alterar mucho los resultados.  Al margen de este requisito, no requiere de ninguna otra preparación especial más. Las muestras se extraen con una jeringa o dispositivo similar (de baja presión), generalmente de venas cercanas a la flexura del codo. Primero se coloca una goma elástica atada alrededor del brazo del paciente para resaltar la vena a puncionar y así, facilitar la tarea. Cuando se ha extraído la cantidad de sangre necesaria, se retira la aguja y se ejerce un poco de presión en la zona de puntura con un algodón durante unos minutos, para evitar el manchado de sangre y la aparición de hematomas. Todo el procedimiento dura unos cinco minutos. Si sólo son necesarias unas gotitas de sangre, basta con hacer una pequeña punción con aguja en una de las yemas de los dedos y aplicar una presión suave sobre el mismo para que fluya la sangre necesaria.   Una vez obtenida la muestra, se etiqueta el recipiente en el mismo lugar con un código de barras, que contiene la información necesaria para asociarla al paciente en cuestión. Después es enviada al laboratorio en unos contenedores. El personal del área de recepción del laboratorio las clasifica dependiendo de los parámetros solicitados.  A partir de ahí, los recipientes pasan a los aparatos de análisis del laboratorio para las pruebas que se requieran en cada caso. ¿Tienes dudas?  Regístrate ahora  en Savia y habla gratis con nuestros especialistas médicos por chat o videoconsulta. NO TE ALARMES SI… Los valores no coinciden. Dependiendo del laboratorio hay ligeras variaciones en los “valores de referencia”. También pueden ser valores distintos porque se usen unidades de medición diferentes. Hay tres tipos principales de células en la sangre: Hematíes o eritrocitos o glóbulos rojos: son los corpúsculos celulares que transportan el oxígeno que necesitan las células de todo el organismo para respirar. En su interior contienen la hemoglobina, que lleva hierro y es lo que le otorga el color rojo a la sangre. (Valores normales (VN): 4,5-6,5 mill/mm3 en varones; 3,8-5,8 mill/mm3 en mujeres). Cuando la concentración de hemoglobina disminuye (valores bajos en la analítica) aparecen las anemias; las más frecuentes en la población se llaman ferropénicas, porque se deben al déficit de hierro. Los valores de ferritina nos indican cuánto hierro se encuentra depositado en el organismo. Leucocitos o glóbulos blancos : son las células de defensa frente a agentes patógenos (VN: 5000-10.000/mm3). Pueden ser: Granulocitos o polimorfonucleares: a su vez se subdividen en neutrófilos, encargados de la defensa frente a microorganismos, eosinófilos, que combaten los parásitos y basófilos, que intervienen en las reacciones de hipersensibilidad. Linfocitos: se encargan de fabricar anticuerpos y de la defensa contra virus y células tumorales. Plaquetas: son las encargadas de taponar las heridas, iniciar la formación del coágulo sanguíneo e impedir la pérdida de sangre por hemorragia. (VN: 150.000-350.000/mm 3 ). Las células de nuestra sangre se generan en la médula ósea de algunos huesos, donde unas células precursoras denominadas ‘hematopoyéticas’ las van fabricando y liberando al torrente sanguíneo una vez maduradas. Otros parámetros posibles de ser analizados en un hemograma son los siguientes: Hematocrito: es el tanto por ciento de hematíes en el volumen total de la sangre. Es un buen indicador para valorar las anemias. Valores normales (VN): 40-54% en varones; 37-47% en mujeres). Hemoglobina: (VN: 14-18 g/dL en varones; 12-16 g/dL en mujeres). VCM (Volumen corpuscular medio) y H.C.M ((Hemoglobina corpuscular media): el primero es un valor que refleja el tamaño de los hematíes (VN: 83-97 fl) y el segundo refleja el promedio de la cantidad de hemoglobina que contiene cada hematíe (V.N. 27-31 pg). Ambos sirven para poner unos “apellidos” cuando se diagnostica una anemia y diferenciar así los tipos (por ejemplo, anemia microcítica hipocroma o anemia normocítica normocroma…). CHCM (Concentración de Hemoglobina Corpuscular Media): es el índice que relaciona la cantidad de hemoglobina que lleva cada hematíe con su volumen. (VN: 32-36 g/dL). IDH (Índice de Dispersión de los Hematíes): indica la variación en el volumen de los glóbulos rojos. Si está elevado, refleja que los hematíes no son todos del mismo tamaño (fenómeno denominado anisocitosis). (VN: 11,5-14,5 (%)). VSG (Velocidad de Sedimentación globular): es un indicador de la velocidad con que los hematíes se agregan y sedimentan. Es un valor muy inespecífico y no significa forzosamente enfermedad, ya que aumenta con la edad, la menstruación, el embarazo, la toma de anticonceptivos…También se encuentra alterado (elevado) en patologías como infecciones, tumores, anemias, enfermedades autoinmunes, etc. (VN: 1-13 mm/h en varones; 1-20 mm/h en mujeres). VPM (Volumen Plaquetario Medio): es un término que en medicina se utiliza como medida para conocer el tamaño medio de las plaquetas sanguíneas. (VN: 5-15 fl). TEN EN CUENTA QUE… La presencia en los resultados de una analítica de una o varias anomalías sanguíneas no significa necesariamente que se padezca alguna enfermedad. Un análisis de sangre es una prueba complementaria en el diagnóstico y deben realizarse otras muchas, teniendo siempre como marco de referencia la historia clínica del paciente (síntomas, circunstancias personales, antecedentes familiares y personales, etc.), para poder obtener un diagnóstico final. ¿Tienes dudas?  Regístrate ahora  en Savia y habla gratis con nuestros especialistas médicos por chat o videoconsulta.
Hemorragias Oculares
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Hemorragias Oculares

Un día, te miras al espejo y, sin haber notado nada raro, observas que tienes una hemorragia ocular… Seguramente te preguntarás: ¿es grave?  o ¿por qué me ha pasado? Resuelve tus dudas leyendo el siguiente artículo. Los derrames o hemorragias sanguíneas oculares pueden ser de varios tipos y afectar a distintas estructuras del ojo: a las más superficiales y, con ello, visibles a simple vista, o a las más internas (retina, vítreo), y, por tanto, visibles sólo con aparatos de oftalmología específicos. Son: el hiposfagma, el hipema, la hemorragia vítrea y la hemorragia retiniana. Hiposfagma También llamado hemorragia subconjuntival , es una colección de sangre localizada en la porción anterior del ojo, por debajo de la conjuntiva (se ve sobre “el blanco del ojo”). Es una mancha roja de extensión sectorial, sin traspasar el limbo corneal (es decir, no afectará nunca a la altura de la porción coloreada del ojo o iris). Puede ser localizada o masiva (quemosis hemorrágica). Se diferencian de la simple inyección vascular en que en la hemorragia no se identifican los vasos sanguíneos. Causas: se produce por la rotura de vasos sanguíneos de la zona, de muy pequeño calibre. Esta rotura puede ser de causa desconocida espontánea o también, generalmente si son recidivantes, puede deberse a factores desencadenantes como accesos de tos, estornudos, vómitos o cualquier otro mecanismo que produzca una maniobra de Valsalva (aumento de presión facial conteniendo la respiración), así como la toma de tratamientos farmacológicos como antiagregantes plaquetarios o anticoagulantes, traumatismos oculares (incluidos los provocados durante el parto) o crisis hipertensivas. Otras causas más raras pueden ser las discrasias sanguíneas (hemofilia, enfermedad de las células falciformes) y otras alteraciones vasculares como los tumores vasculares denominados angiomas, las púrpuras o las telangiectasias (arañas vasculares). También pueden aparecer en el contexto de algunas conjuntivitis, entre otros ejemplos. Clínica: generalmente no provoca ningún síntoma. De color rojo intenso, indolora. Más raramente puede generar una sensación de “cuerpo extraño” en el ojo (sensación de tener “arenilla” en el ojo). Es habitual que en los momentos inmediatamente posteriores a la generación del hiposfagma, la hemorragia siga creciendo y extendiéndose, aspecto que no debe producir alarma al afectado ni a sus allegados. Diagnóstico: se diagnostica por apreciación del sangrado a simple vista. Siempre debe ser descartada la existencia de hipertensión arterial asociada. Tratamiento: no se dispone de tratamiento. La hemorragia se reabsorbe espontáneamente, generalmente en una o dos semanas. Hipema Es una colección de sangre situada en la cámara anterior del ojo (se ve sobre el iris, la parte coloreada del ojo) por debajo de la pupila. Causas : la causa más frecuente es el traumatismo directo o contusión severa con objetos romos (p.ej. impacto de una pelota o un puñetazo sobre el ojo) o resultar de una intervención quirúrgica realizada sobre el ojo, como puede ser una intervención de cataratas. Otras causas más raras o menos frecuentes son los sangrados provocados por enfermedades que se caracterizan por alteraciones de la coagulación sanguínea, roturas o inflamaciones del iris (p.ej. por infección por virus herpes zóster) o  tumores oculares como el retinoblastoma, entre otros ejemplos. Clínica: el hipema es un sangrado de características más graves y de mayor repercusión que el hiposfagma. Sus síntomas dependen de la envergadura o magnitud del sangrado, pudiendo provocar dolor, pérdida de visión y fotofobia (hipersensibilidad a la luz). El hipema se puede complicar con la formación de un glaucoma debido a la obstrucción, por parte de la sangre derramada, de los canales de desagüe del humor acuoso ocular, provocando con ello su acúmulo y consecuente aumento agudo de la presión ocular. Ese sangrado también puede provocar, con el paso del tiempo, la tinción y opacificación de la córnea (“hematocórnea” por la impregnación de la córnea con el pigmento férrico de la sangre), dificultando su función de lente trasparente que filtra la luz. Pueden existir resangrados (se observan hasta en un 20% de los casos entre el tercer y el quinto día). Los síntomas mejoran progresivamente a medida que el sangrado se va reabsorbiendo. Diagnóstico: Al estar situada la hemorragia en la parte anterior del ojo, puede valorarse simplemente por inspección visual del facultativo. Tratamiento: Se debe tomar una conducta expectante, esperando a la reabsorción espontánea del sangrado. Puede ser necesaria la aplicación de colirios ciclopléjicos (atropina, para mantener dilatada de forma permanente la pupila del ojo afecto) o la administración de corticoides tópicos oculares. En ocasiones se considera oportuno incluso el ingreso hospitalario y la oclusión binocular, de ambos ojos,  para impedir la movilidad ocular. También puede solucionarse el problema mediante la intervención quirúrgica para evacuar la hemorragia. Se deberán dar consejos al paciente acerca de la necesidad de evitar esfuerzos físicos (p.ej. la práctica de ejercicio físico), promocionando el reposo y la conveniencia de mantener la cabeza elevada al acostarse (ángulo de 30-45º, para que la sangre ocupe la zona inferior de la cámara anterior y no afecte al área pupilar). Deberán realizarse controles periódicos de la presión ocular, con la finalidad de diagnosticar la evolución hacia la generación de un glaucoma lo más precozmente posible. Pronóstico: El pronóstico empeora claramente cuando ocurre el resangrado, en cuanto a la recuperación visual y la aparición posible de glaucoma. Hemorragia vítrea El vítreo es una sustancia gelatinosa y transparente que ocupa 2/3 del volumen total del ojo. Está formado en el 99% de su composición por agua y limita en su parte anterior con el cristalino y posterior con la retina. La hemorragia vítrea es la presencia de sangre en la zona interna del ojo denominada cavidad vítrea . Si se produce una hemorragia en el humor vítreo, éste pierde su transparencia y la luz no puede atravesarlo, lo que ocasiona pérdida de visión en ese ojo. Causas: La hemorragia vítrea puede ser espontánea en el contexto de diferentes enfermedades oftalmológicas y también puede tener un origen traumático (p.ej. un golpe directo sobre el globo ocular. En esta etiología estarían incluidas las intervenciones quirúrgicas). Las enfermedades oftalmológicas que característicamente predisponen a padecerla, y que suponen hasta el 95% de casos espontáneos, son: la retinopatía diabética (la más frecuente, suponiendo un total del 50% de los casos), el desprendimiento de retina regmatógeno, la retinopatía hipertensiva, el desprendimiento de vítreo posterior (en este caso el humor vítreo desprendido puede tirar de algún vaso de la retina, romperlo y causarse la hemorragia) y la obstrucción de la vena central de la retina.  Otras causas menos frecuentes pueden ser: las i nflamaciones (uveítis) o los tumores oculares. En el caso concreto de la retinopatía diabética o con oclusión de vena central de la retina, la falta de oxígeno en dicha retina, estimula la formación de nuevos vasos sanguíneos anómalos y frágiles, que pueden romperse y producir sangrados. Frecuencia: la incidencia es de alrededor de 7 casos por cada 10.000 personas a lo largo de un año, por lo que es una de las principales causas de pérdida aguda de visión.   Clínica: el síntoma principal es una pérdida brusca de agudeza visual que se desarrolla a lo largo de pocos minutos. Según la intensidad de la hemorragia, el déficit de visión puede ser completo o incompleto, con una ceguera total o parcial del ojo afectado. A veces, si el sangrado es leve, se manifiesta únicamente como la aparición de manchas que flotan (“miodesopsias” ) o visión borrosa de ese ojo. Pueden llegar a provocar glaucoma por la obstrucción, por parte de la sangre derramada, de la vía natural de desagüe del humor acuoso del ojo denominada “malla trabecular”. Diagnóstico: es importante acudir al oftalmólogo para comprobar que no asocie ninguna complicación como un desprendimiento de retina o un glaucoma, así como para controlar su evolución. En los casos de sangrado muy extenso, se podrá realizar una ecografía ocular , para descartar el desprendimiento de retina asociado. También serán necesarios controles de presión ocular. Tratamiento: al producirse por causas muy diversas no se puede establecer un tratamiento único para todos los casos y pacientes. El tratamiento debe ser individualizado a cada caso, en función de su causa. Si la hemorragia es leve, puede resolverse de forma espontánea, por lo que sólo requerirá tiempo de espera, pudiéndose demorar la recuperación plena de la visión incluso varios meses. En otras ocasiones, tras un tiempo de espera, si no se reabsorbe el sangrado de forma espontánea, se recomienda una intervención quirúrgica denominada “vitrectomía”, que consiste en la extracción del humor vítreo mediante cirugía mínimamente invasiva. Pronóstico: cuando no existen causas asociadas que predispongan a la repetición de la hemorragia, la evolución suele ser buena y favorable . Sin embargo, si el origen es una retinopatía diabética, el riesgo de repetición de nuevas hemorragias es alto, la mejoría más lenta y aparecen frecuentemente complicaciones. Hemorragias retinianas Alteración del ojo en el que el sangrado ocurre en la fina capa retiniana , que se sitúa en la parte posterior del globo ocular, tapizando su interior. Pueden aparecer aisladas o asociadas a desprendimiento de retina o desprendimiento de vítreo posterior. Causas : pueden ser provocadas por crisis hipertensiva s (hipertensión arterial), por una oclusión de alguna vena retiniana, por causa del padecimiento de una diabetes mellitus (la cual provoca la formación anómala de pequeños vasos sanguíneos frágiles  y que pueden romperse con facilidad, secundarios a la falta de oxígeno a nivel retiniano que provoca la enfermedad). Las hemorragias retinianas pueden también producirse por violencia de zarandeo, especialmente en niños pequeños (provocándose el denominado “síndrome del bebé zarandeado-sacudido”, característico de los casos de maltrato infantil). Clínica: Las hemorragias retinianas se describen a veces como hemorragias “en astilla”. Aquéllas que afectan a regiones periféricas de la retina pueden  no dar ningún síntoma y, por tanto, pasar del todo desapercibidas  durante años. Muchas veces sólo se diagnostican de forma incidental cuando el ojo se somete a una prueba oftalmoscópica de fondo de ojo por otro motivo. Otras veces, cuando la hemorragia retiniana afecta al área más central y de mayor potencial visual (mácula-fóvea) el defecto de visión puede ser importante. Diagnóstico: Mediante la realización de un fondo de ojo. En ocasiones se administra intravenosamente un contraste fluorescente al paciente, previamente a la realización del retinograma, con la finalidad de obtener una imagen de los vasos sanguíneos de la retina más precisa. Tratamiento: Las más leves y no asociadas a enfermedades crónicas podrán habitualmente reabsorberse solas , sin precisar intervención terapéutica. La cirugía láser es una opción de tratamiento con la que se intenta sellar los vasos sanguíneos dañados en la retina. También han sido usados tratamientos farmacológicos del tipo inhibidores del factor de crecimiento endotelial vascular (VEGF) en pacientes diabéticos.
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