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Estrés en el embarazo: cómo evitarlo
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Estrés en el embarazo: cómo evitarlo

Las circunstancias que rodean a la vida fetal y perinatal pueden tener consecuencias sobre la salud del feto y de la madre. En este sentido, los altos niveles de estrés durante el embarazo pueden ser uno de los elementos con repercusión sobre la salud maternoinfantil. ¿Por qué se produce estrés durante el embarazo? El embarazo es un proceso fisiológico para el que la mujer está perfectamente preparada. Sin embargo, este puede suponer una sobrecarga y una importante fuente de estrés y ansiedad para la madre. El estrés específico del embarazo está relacionado con las circunstancias que envuelven a todo el proceso, incluyendo los potenciales problemas médicos, la salud del recién nacido, los cambios que el embarazo suponen en las relaciones sociales de la madre y en su aspecto físico y el miedo al parto, entre otras. Además, en ocasiones existe un estrés psicológico derivado de las presiones sociales, problemas económicos, discriminación o violencia a los que está sujeta la madre y que pueden producir un aumento en la probabilidad de resultados adversos en el embarazo. Finalmente, el conocimiento existente sobre los efectos nocivos que tiene el estrés de la madre sobre la salud del feto lleva a muchas mujeres a sentirse obligadas a permanecer felices y serenas durante todo el embarazo. Cuando esto no sucede, se sienten culpables y estresadas. En cualquier caso, no todo el estrés materno parece ser perjudicial, sino que depende de su intensidad y duración. De este modo, el estrés intermitente leve o moderado, podría favorecer el desarrollo saludable del feto, mientras que estados de estrés más graves y prolongados se asociarían con resultados adversos. En definitiva, la aparición del estrés durante el embarazo es muy variable y puede verse influido y fomentando por multitud de circunstancias. Algunas de ellas pueden incluir: Las circunstancias socioculturales y familiares de la madre. La edad de la madre. En la actualidad es frecuente que existan embarazos después de los 35 años e incluso de los 40. Una mayor frecuencia de embarazos por técnicas de reproducción asistida. Estas pueden ocasionar labilidad emocional grave por la gran carga hormonal que contienen los fármacos empleados para lograr la estimulación ovárica. Las propias pruebas y controles de diagnóstico prenatal (bioquímicas, ecográficas, etc.) pueden constituir un generador de estrés. Aumento de los niveles de cortisol La exposición a elevados niveles de estrés psicológico durante el embarazo se traduce en el organismo en cambios neuroendocrinos debidos a la activación del eje hipotalámico-pituitario-adrenal. Esta tiene como principal consecuencia el aumento de los niveles de cortisol ?la hormona del estrés? que en origen tiene como objetivo que el organismo pueda hacer frente a los estímulos estresantes. Efectos del estrés en el embarazo El estrés del embarazo ha sido relacionado con una mayor prevalencia de ansiedad en la madre durante el embarazo, un mayor aumento de peso corporal durante y después del embarazo, mayores tasas de cesáreas no planificadas, bajo peso del feto al nacer y mayor incidencia de embarazos de riesgo y partos prematuros. Efectos del estrés sobre la madre Entre las alteraciones maternas con las que se relaciona la exposición a elevados niveles de estrés durante el embarazo destacan: Un mayor riesgo de depresión posparto, que puede afectar al 10-15% de las mujeres después de dar a luz. Preeclampsia. Diabetes gestacional. Retraso en la producción de leche materna. Efectos del estrés sobre el bebé En cuanto a la salud infantil, unos niveles elevados de estrés prenatal se relacionan con un mayor riesgo de: Bajo peso al nacer. Parto prematuro. Alteración del desarrollo neonatal. Afectación del neurodesarrollo infantil. De este modo, los estudios muestran un posible vínculo deficiente en la relación madre-hijo, así como un menor neurodesarrollo infantil. De igual modo, existe una relación negativa entre el estrés del embarazo y los niveles de neurodesarrollo cognitivos y motores en los primeros meses de vida. Estas disfunciones neuromotoras en edades tempranas se asocian con problemas posteriores en el comportamiento y con un menor rendimiento académico. Síntomas de estrés en el embarazo La evaluación del estrés específico del embarazo se puede llevar a cabo por medio de cuestionarios en los cuales las mujeres embarazadas responden a una serie de preguntas relacionadas con las preocupaciones específicas del embarazo. Los cuestionarios son evaluados e interpretados posteriormente por un profesional de la Psicología. El estrés durante el embarazo puede dar lugar a la aparición de síntomas como episodios de ansiedad, modificaciones notables en el estado de ánimo de la madre y aumento de peso. Control del estrés en el embarazo Es importante que los casos de estrés en el embarazo puedan ser identificados por los profesionales de la salud encargados del seguimiento médico, incluyendo el especialista en Ginecología y Obstetricia o la matrona. Cuando se identifica un caso, se puede contar con la intervención de un psicólogo. Los profesionales de la Psicología tienen las herramientas para, mediante la aplicación de terapias psicológicas, reducir los niveles de estrés específico del embarazo. Una de las intervenciones basadas en la evidencia que ha mostrado una alta eficacia en el control del estrés durante el embarazo es la terapia cognitivo conductual . La psicoterapia aplicada al control del estrés incluye diversas etapas, entre las que destacan las de afrontamiento, relajación muscular profunda, técnicas de desactivación y técnicas de asertividad. Dentro del manejo del estrés en el embarazo ocupan un papel relevante el mantenimiento de unos hábitos dietéticos adecuados, la realización de ejercicio moderado de forma regular y las técnicas de meditación entre las que cabe destacar el “Mindfulness”. En el caso de que el médico lo considere oportuno, se puede optar por un tratamiento farmacológico para reducir los niveles de estrés y ansiedad que sea compatible con el embarazo. Para el tratamiento del estrés y la ansiedad Savia pone a tu disposición los mejores psicólogos .
Útero miomatoso
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Útero miomatoso

Se estima que una de cada cuatro mujeres desarrollará algún mioma a lo largo de su vida, siendo máxima su incidencia en las edades cercanas a la menopausia. Aunque se trata de acontecimientos asintomáticos, pueden causar síntomas en el 30% de las mujeres diagnosticadas de miomas uterinos. Su prevalencia ha aumentado en los últimos tiempos por la tendencia a retrasar el embarazo, lo que expone a muchas mujeres a presentar miomas uterinos en el momento de la concepción. También influye en el aumento de casos la mayor capacidad de diagnóstico gracias a la utilización sistemática de la ecografía transvaginal. ¿Qué es el útero miomatoso? El útero miomatoso es un útero afectado por la aparición de miomas . El mioma o fibroma uterino, es un tipo de tumoración benigna que se forma en las paredes del útero por fibras musculares lisas. Derivan del miometrio o capa muscular del útero y presentan una abundante matriz extracelular rodeados de tejido conectivo y fibras musculares comprimidas. Se trata de los tumores sólidos más frecuentes de la pelvis de la mujer. Mayoritariamente aparecen de forma múltiple, aunque también pueden ser únicos. Los miomas se pueden clasificar según su localización en el miometrio en subserosos (localizados en la superficie uterina, deformando la serosa), intramurales (situados en el espesor de la pared muscular, sin relación con la serosa ni la mucosa), transmurales (son miomas en el espesor de la pared muscular que deforman la serosa y la mucosa endometrial) y submucosos (se desarrollan bajo el endometrio desplazándolo en su crecimiento). Más de la mitad son subserosos, un 40% intramurales y un 5% submucosos. Causas del útero miomatoso Las causas del útero miomatoso y la aparición de miomas no son del todo conocidas. Sin embargo, se ha detectado una relación directa con las hormonas femeninas, condicionando el desarrollo y crecimiento de los miomas, por eso se suelen dar en mujeres en edad fértil. Cuando aparece la menopausia el tamaño disminuye debido a que los niveles hormonales también disminuyen. Además de los estrógenos y la progesterona, ciertas citocinas y factores de crecimiento relacionados con la fibrosis y la formación de vasos sanguíneos parecen estar implicados en el desarrollo de los miomas. Por último, parece existir cierta predisposición genética a desarrollar miomas. En cuanto a los factores que pueden influir en la aparición y evolución de los miomas se pueden incluir: La raza . Las mujeres afroamericanas tienen una mayor prevalencia de miomas uterinos en comparación con las asiáticas y las caucásicas. Agregación familiar . La miomatosis uterina familiar es factor de riesgo para la aparición de miomas, cuyo comportamiento es diferente a los no familiares. Características reproductivas . La menarquia precoz (por debajo de los 10 años) se ha relacionado con la aparición de miomas. Por otro lado, la frecuencia de miomas es menor en las mujeres que ya han sido gestantes (a mayor número de gestaciones mayor es el efecto protector), mujeres que han tenido una maternidad temprana y cuando existe un corto intervalo desde la última gestación. No obstante, las pacientes con miomatosis uterina previa que quedan gestantes suelen experimentar un crecimiento significativo de los miomas preexistentes debido al estatus hormonal propio del embarazo. Tratamientos hormonales . La respuesta de los miomas al estímulo hormonal varía en función de dosis, vía de administración, sustancia y tiempo de administración. Otros factores . El tabaco parece reducir la aparición de miomas. Por el contrario, la hipertensión, la obesidad y la diabetes mellitus se asocian con un aumento del riesgo en el desarrollo de miomas. En cuanto a factores nutricionales, las dietas ricas en vitamina A y un consumo elevado de carnes rojas parecen aumentar el riesgo de miomas. Síntomas del útero miomatoso La mayoría de los miomas del útero no ocasionan síntomas. La aparición de estos se relaciona con el tamaño de los miomas, su número y emplazamiento, siendo los más sintomáticos los que se localizan en la cavidad interna del útero. Cuando las pacientes con miomas presentan manifestaciones clínicas, las más frecuentes son las alteraciones de la menstruación, especialmente el sangrado menstrual abundante o hipermenorrea. Otros síntomas del útero miomatoso son: Cambios menstruales en su duración, frecuencia y cantidad de sangrado. Presión pélvica y dolor, especialmente con miomas de gran tamaño de localización intramural o subserosa. Anemia ferropénica debido al exceso de sangrado. Aumento del perímetro del abdomen en caso de miomas grandes. Aumento de peso. Complicaciones en embarazo y parto. Compresión de vejiga y recto en el caso de miomas de gran tamaño. Ganas de orinar con mayor frecuencia. Lumbalgia y dolor de pelvis. Aumento de probabilidades de aborto o parto prematuro. Molestias en las relaciones sexuales. Además, pueden contribuir a un problema de infertilidad, si bien es excepcional que se trate de su única causa. El tratamiento de los miomas que producen síntomas inicialmente está enfocado a la reducción de los mismos (tratamientos con bloqueantes hormonales, analgésicos para el dolor, etc.). En el caso de que no sean suficientes, se podría optar al tratamiento quirúrgico. Este variará en función de si la paciente desea tener hijos o no. En el primer caso, se procederá a la extirpación de los miomas, mientras que en el segundo se podría optar por la extirpación uterina (histerectomía). Existe la posibilidad de que vuelvan a aparecer los miomas tras su extirpación. En el caso de miomas de tipo asintomático no se requiere seguimiento ni tratamiento específico, especialmente en pacientes próximas a la menopausia. La detección de los miomas se puede dar con un examen pélvico manual del ginecólogo o una ecografía pélvica. Miomas malignos Los leiomiosarcomas uterinos son tumores malignos del útero compuestos completamente por músculo liso. Aproximadamente, una de cada 10.000 mujeres con miomas presentará un tumor maligno. Su crecimiento suele ser rápido, por lo que habrá de tenerse en cuenta en pacientes posmenopáusicas, ya que la edad media de las mujeres con leiomiosarcoma es de 50-55 años. Útero miomatoso en la menopausia Aunque es frecuente que los miomas se desarrollen en la edad fértil, pueden persistir durante y después de la menopausia. La mayoría de las mujeres, debido a la disminución de estrógenos que acompaña a la menopausia, experimentan la disminución del tamaño de los miomas. En pacientes con terapia sustitutoria hormonal es necesario un seguimiento periódico para determinar si sus miomas están aumentando de tamaño. De ser así, podría estar indicada la suspensión del tratamiento.
Dermografismo: causas y tratamiento
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Dermografismo: causas y tratamiento

El dermografismo es una de las formas de urticaria más frecuente. Su nombre hace referencia al efecto parecido a "escribir sobre la piel" que se da al rascarla, con la aparición de lesiones lineales. ¿Qué es el dermografismo? El dermografismo consiste en la aparición de marcas o ronchas en la zona de la piel en la que se ha rascado o arañado previamente. Se trata de una susceptibilidad exagerada a la aparición de erupciones en la piel cuando existe un estímulo como el rascado. Las erupciones también pueden aparecer cuando se somete a la piel a estímulos de contacto intensos como un secado vigoroso tras el baño. En ocasiones, las lesiones cutáneas que aparecen al ser rascadas dan lugar a la aparición de muchas más. En general las lesiones son muy superficiales pero pueden extenderse y hacerse más profundas. El dermografismo puede aparecer a cualquier edad, siendo más frecuente en adultos jóvenes. El inicio suele ser gradual y no suele estar asociado a ninguna patología, aunque ocasionalmente, pueden presentar una afectación tiroidea. La duración del dermografismo se puede alargar durante años. Lo normal es que se produzca una reducción progresiva de las lesiones de la piel después de uno o dos años desde la aparición del dermografismo. Puede aparecer de forma aislada, si bien en ocasiones acompaña a otras formas de urticaria, como las que se desencadenan por estímulos externos como el frío o la presión o el ejercicio físico. Tipos de dermografismo El dermografismo se puede clasificar en: Dermografismo simple . Las lesiones que se producen tras rascar la piel son asintomáticas, desapareciendo en unos minutos. Dermografismo sintomático . Se trata de casos menos frecuentes en los que las lesiones pruriginosas pueden persistir más de una hora. ¿Qué causa el dermografismo? La histamina es el mediador químico liberado en la piel en los casos de dermografismo, junto a otras sustancias relacionadas con el sistema inmune como ciertos anticuerpos. Se han observado casos en los que el dermografismo es desencadenado por la alergia a algún medicamento, por la concurrencia de determinadas infecciones o la presencia de parásitos intestinales. Suele ser más frecuente en pacientes atópicos, pudiendo ser desencadenado por acciones sencillas tales como arañazos, fricción con la ropa u objetos sólidos. Esta afección cutánea puede exacerbarse con el frío, el agua caliente y el ejercicio, especialmente si existen áreas de contacto como en el judo, el rugby, etc. En el dermografismo pueden participar causas emocionales. Los brotes de prurito y la aparición de erupciones tras el rascado pueden tener lugar en forma de brotes, relacionados a su vez con situaciones de preocupación excesiva o estrés. Síntomas habituales del dermografismo Los síntomas del dermografismo incluyen las erupciones de la piel tras el rascado y el prurito o picor intenso. Esta sintomatología suele empeorar cuando se dan condiciones de calor, el uso de prendas de vestir ajustadas que oprimen alguna parte del cuerpo, permanecer largo tiempo sentados en asientos incómodos, cuando se realizan gestos o actos de contacto como aplaudir, etc. Para realizar el diagnóstico el dermatólogo solo tiene que rascar con algún objeto no punzante, como un bolígrafo, la superficie anterior del antebrazo del paciente. Cuando existe dermografismo, se producirá la aparición de las erupciones en los siguientes 5-10 minutos en una intensidad que puede ser variable. Cómo tratar el dermografismo El principal tratamiento para el dermografismo consiste en la administración de fármacos antihistamínicos. Para los casos en los que el paciente presente prurito y éste interfiera en sus actividades cotidianas, los antihistamínicos H1 de primera y segunda generación como la hidroxicina y la cetirizina han demostrado ser eficaces para tratar este síntoma y reducir el número de lesiones en la piel, por lo que constituyen los medicamentos de primera elección. El tratamiento debe prolongarse durante varios meses en la mayor parte de pacientes con síntomas. Además, deben evitarse los baños o duchas excesivamente calientes, que el chorro de agua salga a demasiada presión, el secado del cuerpo vigoroso y la utilización de ropa ajustada o gruesa. Cuando no existen síntomas el dermografismo no precisa de ningún tratamiento, simplemente intentar evitar los desencadenantes conocidos que pueden exacerbarlo. A nivel preventivo es útil la utilización diaria de emolientes, especialmente cuando la piel está muy seca. Gestionar bien el estrés también puede ayudar a reducir la liberación de histamina por parte de los mastocitos de la piel y reducir el dermografismo.
Hiperestesia: ¿Qué es y cómo tratarla?
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Hiperestesia: ¿Qué es y cómo tratarla?

Hiperestesia significa literalmente “aumento de percepción sensitiva” y se utiliza para describir el síntoma que aparece ante el aumento de la sensibilidad a un estímulo, incluyendo las sensaciones dolorosas. Más específicamente, suele utilizarse para referirse a una mayor sensibilidad de la piel, incluyendo reacciones dolorosas al tacto y a la temperatura. Es por ello que muchos pacientes acuden al Dermatólogo para encontrar las causas y la manera de hacer frente a la hiperestesia. ¿Qué es la hiperestesia? La hiperestesia es un síntoma en el que se produce un trastorno de la percepción y una distorsión sensorial por el aumento de la intensidad de las sensaciones. De este modo, incluso los estímulos de baja intensidad como el roce de la ropa sobre la piel se perciben de forma anormalmente intensa. En general, las personas que padecen hiperestesia experimentan la mayoría de sensaciones desagradables a través del tacto, aunque existen casos en que también se ven afectados los sentidos de la vista y la audición. Hiperestesia: causas y tratamiento El sistema nervioso es el encargado de regular la capacidad de percepción, tanto el central como el periférico. De este modo, un estímulo da lugar a la generación de una sensación que puede estar distorsionada por diferentes motivos. La hiperestesia se incluye como síntoma común dentro del dolor neuropático , es decir, el dolor causado por una lesión o enfermedad del sistema somatosensorial. Los tipos más frecuentes de hiperestesia son la alodinia y la hiperalgesia . La alodinia consiste en la aparición de dolor por un estímulo que en condiciones normales no provocaría una respuesta dolorosa (como sentir dolor a una caricia). Por otro lado, la hiperalgesia es una respuesta dolorosa exagerada a un estímulo que generalmente causa dolor (como el dolor desproporcionado en la piel por un pequeño pellizco o un pinchazo). Los síntomas de dolor neuropático, incluida la hiperestesia, se desarrollan por causa de una enfermedad o lesión del sistema nervioso que provoca un funcionamiento anormal del sistema somatosensorial. De este modo, las causas de la hiperestesia se pueden clasificar anatómicamente como de afectación central o periférica. En la afectación central, las patologías causantes pueden incluir: Esclerosis múltiple. Mielopatías. Accidentes Diversas infecciones Etc. Las patologías que pueden causar una afectación periférica que provoque a su vez hiperestesia incluyen: Diabetes mellitus. Hipotiroidismo. Sarcoidosis. Síndrome de Sjogren. VIH y otras infecciones. Traumas Tratamientos farmacológicos como la quimioterapia, estatinas, inmunosupresores y antibióticos. Tóxicos como el alcohol y los metales Deficiencias de vitaminas del grupo El tratamiento de la hiperestesia y otros síntomas de dolor neuropático en muchas ocasiones es un desafío difícil de afrontar. En cualquier caso, los mejores resultados se pueden lograr mediante un enfoque multidisciplinar. De este modo, un equipo de diferentes profesionales de la salud podría tratar las causas subyacentes, administrar los fármacos pertinentes, abordar las deficiencias funcionales, las manifestaciones físicas y brindar servicios de salud mental, si fuera necesario. Para la neuropatía periférica, las causas tratables más comunes son la diabetes mellitus, el hipotiroidismo y las deficiencias nutricionales. En cuanto al tratamiento farmacológico, algunos medicamentos pueden ser útiles para tratar las causas centrales y periféricas de la hiperestesia. De las opciones farmacológicas disponibles, los antidepresivos y los fármacos antiepilépticos son los más utilizados. Hiperestesia cutánea Como se ha dicho, la hiperestesia es un aumento de la sensibilidad que afecta principalmente a la piel. De este modo, la hipersensibilidad en la piel al tacto y también un aumento de la sensibilidad en zonas específicas como la sensibilidad en la cara al tacto son síntomas característicos. La sensibilidad de la piel se cataloga como superficial y viene determinada por la información que perciben los receptores que hay a nivel cutáneo. Esta se contrapone a la sensibilidad de los órganos internos; y la propioceptiva, encargada de informar sobre los miembros, actitudes y movimientos corporales. En Savia ponemos a tu disposición los mejores especialistas en Dermatología . Detección de la hiperestesia Para la detección y diagnóstico de la hiperestesia se debe realizar una historia completa que, en la mayoría de los casos, debería ser suficiente. Para indagar en las posibles causas, se debería realizar un examen neurológico completo además de un examen físico general. El primer paso debe ser determinar si la causa es periférica o central. Es esencial diagnosticar con precisión la causa de la hiperestesia para poder establecer el tratamiento adecuado. Pruebas médicas Dentro de las pruebas médicas de rutina necesarias para el estudio de una hiperestesia periférica, debería incluirse un análisis de sangre que incluyera: Hemograma Parámetros metabólicos. Glucosa en Velocidad de sedimentación Hormonas Vitamina Además, en base a la sospecha clínica: Hemoglobina A1c (HbA1c). Anticuerpos del Hormonas hepáticas. Anticuerpos de Enfermedades venéreas. Enzima convertidora de angiotensina (ECA). Otras pruebas que se pueden llevar a cabo incluyen el análisis de orina, pruebas para descartar síndromes paraneoplásicos, trastornos inflamatorios del sistema nervioso central y neuropatías, entre otras. Finalmente, se pueden llevar a cabo análisis del líquido cefalorraquídeo y pruebas genéticas. En cuanto a las pruebas de diagnóstico por imagen, por lo general, no son necesarias para diagnosticar la hiperestesia, pero ayudan a diagnosticar afecciones específicas. De este modo, la tomografía computarizada y la resonancia magnética pueden ser útiles para diagnosticar la compresión de la raíz nerviosa, hernia de disco, mielopatía y tumores en el cerebro o la médula espinal. Otra prueba que pueden ser útil es la electromiografía para identificar el tipo de neuropatía. Hiperestesia y Covid La COVID-19 provoca síntomas principalmente relacionados con el tracto respiratorio (incluyendo tos, problemas pulmonares y respiratorios, pérdida del olfato y del gusto, etc.). Sin embargo, la COVID-19 también puede causar daños y manifestaciones en otros órganos y sistemas del organismo, como los riñones, el sistema cardiovascular y el sistema nervioso central. Además, se han podido documentar manifestaciones cutáneas asociadas a la COVID-19 ? incluyendo la aparición de hiperestesia cutánea en pacientes que han padecido la infección por SARS-CoV-2, especialmente con la variante Ómicron? si bien no ha podido ser del todo demostrado que la infección sea la causa directa del aumento de  sensibilidad.
Adipsia: ¿Qué hacer si no tengo sed?
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Adipsia: ¿Qué hacer si no tengo sed?

El agua es la bebida principal por excelencia, necesaria para la vida y fundamental para realizar prácticamente todas las funciones del organismo. Por ejemplo, proporciona volumen sanguíneo, disuelve sustancias y tiene un papel clave tanto en el mantenimiento de la temperatura corporal como en la excreción de sustancias a través de la orina. La equilibrio hídrico hace referencia al mecanismo de homeostasis que regula la ingesta de agua y su excreción (a través de la respiración, el sudor, las heces y la orina). El agua ingerida permite la renovación del agua corporal reemplazando así las pérdidas de líquido. Cuando disminuye el agua celular, se desencadena el mecanismo de sed. La hormona antidiurética (ADH) también conocida como vasopresina es liberada al torrente sanguíneo y transportada a los riñones. Eso comporta un aumento de la reabsorción del agua conservando el agua en el cuerpo y evitando la excreción de agua por la orina. Por otra parte, frente a un exceso de agua corporal, la secreción de ADH disminuye y la reabsorción de agua en los riñones también. De esa forma, se excreta un mayor volumen de orina diluida eliminando así el agua. Podemos distinguir entre dos tipos de sed según su causa: Sed osmótica : aparece cuando hay un aumento en la concentración de sales fuera de las células gracias a la ingesta de una comida con alto contenido en sal. Sed hipovolémica : aparece al disminuir el volumen de sangre (pérdida de agua e iones). Por ejemplo, al realizar ejercicio físico intenso, al perder agua a través de la sudoración, etc. ¿Qué es la adipsia? La adipsia es la ausencia de la sensación de sed, incluso cuando el organismo requiere hidratación. A veces aparece como síntoma asociado a enfermedades como la diabetes insípida o la hipernatremia (alta concentración de sodio en sangre) o como efecto secundario de un fármaco. La hipodipsia se conoce como la disminución parcial de la sensación de sed. Este problema médico puede aparecer a causa de: Anomalías congénitas del cerebro Lesión cerebral que afecta al hipotálamo Accidente cerebrovascular Origen psiquiátrico. En este caso, hablaríamos de adipsia psicógena . ¿Qué consecuencias conlleva sufrir adipsia? El riesgo de la falta de sed es precisamente no alcanzar las necesidades mínimas de agua, provocando un estado de deshidratación . La deshidratación leve o moderada suele cursar con boca seca (xerostomía), orina de color oscuro, debilidad, dolor de cabeza, pérdida de apetito, calambres musculares y apatía, entre otros. En cambio, cuando la deshidratación pasa a estado grave, suele incluir signos como irritabilidad, ojos hundidos, aumento de la frecuencia cardíaca, mareos, delirio, inconsciencia y puede incluso ocasionar un daño cerebral permanente. En general, el grupo de personas más vulnerables a padecer deshidratación incluyen bebés, niños y ancianos así como las mujeres embarazadas. ¿Cómo saber si tengo Adipsia? Una de las alarmas más evidentes es dejar de sentir la sensación de sed de manera repentina. Unos niveles muy bajos de vasopresina en sangre puede ser indicador de adipsia. Ante una sospecha de padecer adipsia, es preferible acudir al médico. ¿Qué pasa si tomo agua y no tengo sed? No solamente no pasa nada si no que es necesario hacerlo en caso de sufrir adipsia. Será la única manera de evitar las consecuencias ya mencionadas anteriormente y asegurar que el organismo recibe las cantidades necesarias de líquido. Los requerimientos de agua dependen de varios factores tales como el clima, la actividad física, el tipo de dieta, la temperatura ambiental, etc. Sin embargo, la recomendación para adultos suele ser entre 2 y 2,5 litros diarios, que pueden provenir de: El agua presente en toda clase de líquidos y bebidas: agua, leche, caldos, infusiones, etc. Esto supondría aproximadamente el 70-80%. Del agua presente en alimentos, principalmente frutas y verduras, aunque otros alimentos como la carne, el pescado y los huevos, también contienen un porcentaje elevado de agua. El agua que obtenemos a través de la comida supone el 20-30% restante. Durante el embarazo aumentan los requerimientos hídricos. Un consumo óptimo de líquido ayudará a prevenir infecciones urinarias y estreñimiento. Asimismo, durante la lactancia materna es preciso aumentar la ingesta de agua para compensar las pérdidas a través de la leche. Normalmente, los requerimientos de agua son alcanzados gracias a la propia sensación de sed, pero en aquellas personas que no notan esa necesidad es imprescindible inculcarles el hábito de beber y cumplir con una rutina de consumo de líquidos. Técnicas operantes para la adquisición de la conducta de beber agua: Llevar un registro de agua. El simple hecho de monitorizar el consumo de agua, aunque sea ir tachando una lista o coloreando una celda de una tabla, funciona como refuerzo positivo. Ponerse alarmas o recordatorios para acordarse de beber. Hoy en día existen varias app específicas para ello. Beber un vaso de agua en ayunas diariamente. Beber un vaso antes de cada comida. Tener siempre a mano una botella de agua individual. La adipsia es un problema médico muy inusual del cual no hay un tratamiento farmacológico. La única manera de evitar sus complicaciones es aprender a consumir líquidos de manera pautada, adaptando la cantidad según factores como el clima o la realización de ejercicio físico. Como ya hemos visto, el agua debería ser la bebida principal de nuestra dieta, evitando el consumo regular de otras bebidas no saludables como refrescos, zumos y alcohol.
Amaxofobia: miedo a conducir
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Amaxofobia: miedo a conducir

Abrir la puerta, sentarse y ajustar el asiento, revisar los espejos y arrancar. Algo que para muchos puede ser una simple rutina mañanera, puede ser un mundo para muchas personas. Y es que cada vez somos más personas al volante y esto puede llegar a dar mucho miedo. La amaxofobia o miedo a conducir, es considerada una fobia situacional, pero es muy común que se manifieste en personas propensas a la ansiedad, personas con la necesidad de tenerlo todo bajo control o aquellas con baja autoestima. ¿Qué es la amaxofobia? La amaxofobia es el miedo o aprensión a conducir un vehículo. Puede ser tanto al hecho de conducir en general o en situaciones concretas que se dan durante la conducción, como rotondas, atascos o conducir de noche. Y no es solo cosa de conductores noveles. Según las estadísticas, el 30% de los conductores presentarán este miedo en algún momento. Otra cuestión es durante cuánto tiempo los acompañe en sus viajes. El origen de la amaxofobia puede darse desde los primeros momentos en los que nos ponemos al volante como consecuencia de no saber conducir, en este caso se habla de amaxofobia primaria . Pero también se puede generar como consecuencia de una mala experiencia al volante o un accidente de tráfico, denominándose amaxofobia secundaria . ¿Cómo saber si tienes amaxofobia? ¿Soy incapaz de conducir de noche? ¿Siento como se me acelera el corazón solo con pensar en que tengo que coger el coche? ¿Me da miedo tener que arrancar o aparcar cuesta arriba? Existen muchas preguntas que pueden ayudarte a identificar si sufres de esta fobia específica. Normalmente, las personas que tienen miedo a conducir tratarán de evitar coger el coche, aunque las alternativas en el transporte les incremente considerablemente el tiempo de viaje. Tienen tendencia a limitarse a hacer aquellos trayectos que han podido revisar previamente o que han podido aprenderse de memoria.  Por otro lado, el hecho de conducir puede suponer una carga cognitiva tan elevada que al bajarse del vehículo pueden sentir un grado de agotamiento anormal. Además, algunos de los síntomas que pueden acompañar a la amaxofobia y que pueden ayudar a identificarla incluyen ?además de la sensación de ansiedad? sudoración, rigidez, taquicardia, problemas gastrointestinales y dificultades para dormir el día anterior a un trayecto, si este ha sido planificado. ¿Cómo ayudar a una persona con amaxofobia? Como ya hemos visto, sufrir amaxofobia es algo que le puede suceder a cualquiera. Si conoces a alguien que tenga miedo a conducir es importante que se sienta apoyado. Al fin y al cabo, conducir conlleva riesgos, aunque sean mínimos. Te ofrecemos una serie de consejos que pueden ayudar a la hora de gestionar este miedo: Escucha cuales son las preocupaciones que le generan el miedo al conducir. El hecho de sentirse escuchados, sin juicio, ayudará a que se relajen. Apóyale si decide buscar alternativas que impliquen no coger el coche. O ofrécete si te es posible. No les des indicaciones a menos que lo hayáis hablado previamente. Si das indicaciones trata de que sean específicas. Evita decir “cuidado” o “mira”. Solo conseguirás que se pongan más nerviosos. Cuando el miedo a conducir es grave es recomendable acudir al psicólogo. Las taquicardias, la sensación de falta de aire o los temblores dificultan la conducción del vehículo por lo que es necesario aprender a gestionar estas situaciones antes de tratar de retomar la conducción. Afrontamiento progresivo La intervención recomendada para superar el miedo a conducir es la terapia psicológica, donde el terapeuta analiza las situaciones, pensamientos y síntomas físicos que contribuyen al miedo a conducir para luego exponernos a él de forma progresiva. El afrontamiento progresivo consiste en exponernos gradualmente a aquello que nos genera rechazo. Con el apoyo del terapeuta y, dependiendo del caso, una autoescuela. Se le ofrece al paciente una exposición planificada, donde se tenga en cuenta aquello que le preocupa y los síntomas que presente. Para empezar esta intervención se escogen aquellas situaciones menos estresantes. Conforme se van superando las sensaciones de incomodidad se procede a enfrentar las situaciones que producen un mayor rechazo por parte del paciente. Debe ser un trabajo continuo, ya que la ansiedad es difícil de doblegar. La terapia para la amaxofobia normalmente tiene un componente que se realiza en grupo, donde cada persona pueda exponer su experiencia y aprender de otros. Pero es importante que exista un componente individualizado a la hora de exponernos. La terapia psicológica grupal (o individual) consiste en la exposición por parte del psicoterapeuta a las ideas disfuncionales que pueden ayudar a entender la naturaleza de la fobia a conducir. En ella se manejan conceptos como el estrés postraumático y exponen estrategias para afrontar el problema, incluyendo: Técnicas de relajación. Focalización de la atención o mindfulness. Manejo de los pensamientos negativos y los sentimientos de culpa. Afrontamiento gradual de la amaxofobia. La exposición a conducir, inicialmente puede ser simplemente subirnos al coche y encender el motor, para posteriormente conducir en un circuito cerrado o con un coche de autoescuela. De este modo, dependiendo del caso, será necesario la colaboración entre el psicólogo y un profesional de la conducción. Es importante abordar cuanto antes esta fobia, pues lo normal es que cada vez sean más incapacitantes para las personas que las sufren, ya que cada vez habrá más situaciones que den miedo y cada vez nos costará más enfrentarlas. ¿Qué causa el miedo a conducir? Existen multitud de causas para el miedo a conducir. Podemos haber tenido un accidente que nos impactase demasiado, una situación al volante de la que se haya derivado un ataque de ansiedad o incluso haberlo generado por experiencias que hemos escuchado de otras personas. Lo realmente llamativo de esta fobia es que se trata de un miedo exagerado, pues las personas que las sufren suelen magnificar los riesgos e infravalorar sus propias capacidades, en este caso a la hora de conducir. En cualquier caso, es necesario aclarar que la amaxofobia no depende de la pericia a la hora de conducir de la persona afectada, sino de un conjunto de sensaciones de peligro. Es normal que un conductor novato o alguien que no conduce desde hace tiempo sienta aprensión y cierto miedo a la hora de conducir. Lo que decidirá que padezcamos de amaxofobia es que no nos expongamos a estos miedos con éxito.
Hepatitis infantil: cómo detectarla
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Hepatitis infantil: cómo detectarla

Se conoce cómo hepatitis al proceso inflamatorio del hígado, producido por respuesta inmunológica de causa multifactorial. Este órgano es esencial porque  desempeña múltiples funciones que ayudan al adecuado funcionamiento del metabolismo, entre ellas se encuentran: Producción de bilis, colesterol, proteínas transportadoras de grasas y factores Almacenamiento y liberación de glucosa. Depuración de fármacos y sustancias nocivas. Regulación de la coagulación sanguínea. Compensación de la bilirrubina en sangre. La hepatitis determina que muchas de las funciones de este órgano vital se vean afectadas. Las manifestaciones clínicas que aparecen pueden variar desde una forma asintomática con detección por analítica rutinaria , sintomatología  inespecífica, hasta forma fulminante con fallo hepático. Causas de hepatitis La principal causa de hepatitis en niños es viral, siendo los virus hepatotropos (VHA, VHB, VHC, VHD, VHE) los más frecuentes. En menor medida están los virus  que causan enfermedad sistémica con afectación hepática que suele resolverse en  varias semanas sin evolución a la cronicidad. Entre ellos se encuentran los citomegalovirus, Epstein Bar , varicela, herpes simple, enterovirus, parvovirus B19, adenovirus y rubéola. Otras causas menos frecuentes son las toxicológicas por sustancias de empleo común por adolescentes como ácido retinoico para el acné, contraceptivos orales, alcohol y anfetaminas, o fármacos hepatotóxicos como analgésicos, antibióticos, antifúngicos y antiepilépticos, entre otros. La hepatitis también puede estar causada por enfermedades autoinmunitarias que dañan el hígado. ¿Cómo detectar la hepatitis en niños? Tras el contagio o período de incubación asintomática, se distinguen tres fases clínicas denominadas, pre Ictérica, ictérica y post ictérica, en función de la coloración amarillenta que toma la piel y que distingue cada una de las fases. Los síntomas generales que se pueden desarrollar en cada una de ellas son los siguientes: Fiebre. Dolor de cabeza. Dolor Vómitos. Diarrea o estreñimiento Pérdida de apetito. Fatiga. Orina oscura. Heces blanquecinas. Ictericia muy leve casi imperceptible. Hepatomegalia (aumento del tamaño del hígado) y esplenomegalia (aumento del tamaño del bazo). Astenia. Dolor muscular. Lesiones en piel (sobre todo en hepatitis B). La complicación más temida de la hepatitis aguda viral es la hepatitis fulminante, que cursa con necrosis hepatocelular masiva y disfunción grave. Aparece como una enfermedad hepática de pocas semanas de evolución, en la que podría estar indicado el trasplante hepático. El diagnóstico de la enfermedad se lleva a cabo con un detallado examen físico. La confirmación se realiza con la determinación de transaminasas séricas que, en el caso de infección   por virus hepatotropos, suelen estar muy elevadas. De forma transitoria, se observan neutropenia, linfopenia y, posteriormente, linfocitosis relativa. No es infrecuente la hipergammaglobulinemia y, en formas graves, puede haber prolongación del tiempo de protrombina e incluso hipoglucemia. En Savia ponemos a tu disposición los mejores especialistas en Pediatría . Principales tipos de hepatitis virales Hepatitis A La hepatitis A es la más frecuente en la infancia, casi siempre benigna y autolimitada. En los últimos años ha disminuido significativamente debido a las mejoras sanitarias generales. La transmisión es por vía fecal-oral, de persona a persona, por la ingestión de alimentos y agua contaminada. Se ve favorecida por la mala higiene y con frecuencia se relaciona con un bajo nivel socio-económico. Hepatitis B Se trata, principalmente, de una enfermedad de transmisión sexual. Sin embargo, la hepatitis b infantil puede haberse transmitido de madre a hijo durante el embarazo y el parto o por contacto sangre-sangre. La mayor parte de los casos de  infección son asintomáticos y otras veces cursa con un cuadro poco específico de fiebre (ocasional), malestar general, cansancio, anorexia, vómitos, dolor abdominal e ictericia que en niños es aún menos frecuente. En un porcentaje muy bajo están los casos que pueden tener un curso fulminante con fallo hepático agudo, que de no recurrir al trasplante conduce a la muerte en muchas ocasiones. La mejor manera de controlar la infección es mediante la vacunación, implantada de manera universal en nuestro país. Hepatitis C La enfermedad infantil es infrecuente, sin embargo, desde la vacunación universal de la hepatitis B, la hepatitis C es la principal causa de hepatitis crónica en la infancia. En la actualidad la transmisión principal es la que se produce durante el parto en madres infectadas (suele ser asintomática) y en segundo lugar,  la transmisión en inmudeprimidos, grandes cirugías, hemodiálisis y uso de drogas por vía parenteral. El método de diagnóstico definitivo de la infección es la detección del virus en el suero. No existe vacuna para este virus, pero sí tratamiento farmacológico con antivirales. Otras hepatitis Otras menos habituales, especialmente en los niños, son la hepatitis D (o delta), de transmisión sanguínea y que sólo afecta a los que ya sufren una hepatitis por virus B, agravando su evolución, y la hepatitis E, que se contagia como la provocada por el virus A y que no suele hacerse crónica. ¿Qué debe comer un niño con hepatitis? La hepatitis puede afectar la absorción de nutrientes e influir sobre el apetito, provocando pérdida de peso, reducción de las reservas de energía y dificultando la recuperación del paciente. La alimentación no sufre grandes modificaciones hasta que la hepatitis no se encuentra en un estado avanzado. Antes de esto no hay necesidad de hacer modificación alimentaria. Una dieta saludable es fundamental para el bienestar físico y mental del paciente con hepatitis ya que influye directamente en su calidad de vida. Unos hábitos alimentarios saludables ayudan a mantener el balance de líquidos y electrolitos en el organismo y a disminuir la sobrecarga de trabajo del hígado. La dieta hepatoprotectora se caracteriza por ser una alimentación de fácil digestión  en la cual se deberían evitar los siguientes alimentos: Aguacate, frutos secos, galletas, chocolate, Pescados como salmón, atún, trucha, sardinas y Carnes rojas ricas en grasa, tocino, embutidos (salchicha, chorizos, mortadela, jamón, etc.). Mantequilla, margarina, manteca y crema de leche. Alimentos industrializados, precocinados y confeccionados con azúcar Refrescos, zumos, leche entera, quesos grasos y yogures con azúcar. Salsas como ketchup, mayonesa, mostaza, salsa inglesa, de soja, y Finalmente, deben evitarse sustancias que podrían dañar al hígado, incluyendo las bebidas alcohólicas y medicamentos    como el paracetamol.
Gastrosquisis fetal: diagnóstico prenatal
Artículo especializado

Gastrosquisis fetal: diagnóstico prenatal

¿Qué es la gastrosquisis? La palabra gastrosquisis deriva del prefijo griego “gaster”: estómago y “schisis”: fisura. Actualmente, se define como una malformación congénita caracterizada por una herniación visceral a través de un defecto de la pared abdominal. La presencia de la fisura por lo general es pequeña (menos de 4 cm) y está localizada en la mayoría de los casos a la derecha del cordón umbilical. Esta lesión da lugar a la herniación de las asas intestinales, el estómago, el hígado y en ocasiones la vejiga, que no se encuentran cubiertas por una membrana protectora. Las vísceras expuestas al líquido amniótico responden desarrollando un  proceso inflamatorio de la capa seromuscular, la que además de serositis causa la destrucción de las células de Cajal; este daño seromuscular es el que da lugar a la hipomotilidad del intestino en el neonato. Hay varias teorías que explican el origen de la gastrosquisis. La más aceptada considera como causa principal la involución precoz de los vasos que irrigan la pared abdominal que son la vena umbilical y la arteria onfalomesentérica  derecha. Los factores de riesgo más importantes asociados a esta patología incluyen: El consumo de tabaco, alcohol y drogas como marihuana, cocaína, metanfetaminas. Medicamentos como aspirina, efedrina e ibuprofeno. Ser madre joven (menor de 20 años). Primer parto. Malnutrición y ausencia de fortificación con ácido fólico previo al inicio de la gestación. Infecciones de transmisión sexual y del tracto urinario en el primer trimestre del embarazo. La gastrosquisis presenta un porcentaje bajo de asociación con anomalías cromosómicas  u otras malformaciones. El pronóstico de la gastrosquisis está dado por las complicaciones intestinales asociadas, producidas por la inflamación ante la exposición a sustancias irritativas del líquido amniótico y la constricción, con la consiguiente isquemia a nivel del defecto de pared. Se ha propuesto clasificar a la gastrosquisis en simple (sin lesiones intestinales) y gastrosquisis compleja (con anomalías intestinales asociadas como atresia, necrosis, vólvulo, perforación, etc.). El factor pronóstico más importante es la presencia de lesión en las asas intestinales, asociada a gran morbilidad debido a estancias hospitalarias prolongadas y complicaciones neonatales, aunque con un porcentaje elevado de supervivencia. ¿Cuándo y cómo se diagnóstica la gastrosquisis? El diagnóstico prenatal de gastrosquisis se realiza cada vez más frecuentemente. Puede realizarse tan precozmente como a las 12 semanas de edad gestacional, ya que es en esta etapa cuando se produce el cierre definitivo parietal. Sin embargo, lo más frecuente es que el diagnóstico prenatal se realice en el segundo trimestre de embarazo mediante ecografía morfológica . La alfafetoproteína  es la principal glicoproteína del suero fetal y está elevada en los pacientes con esta  patología, por lo que puede servir para apoyar el diagnóstico, si bien no es específico de la gastrosquisis, ya que también se eleva en otras patologías. La ecografía es el método de elección para la detección y la confirmación diagnóstica de la gastrosquisis en la etapa prenatal. El diagnóstico se realiza al detectar las asas intestinales flotando libremente en el líquido amniótico. La mayor fortaleza del diagnóstico prenatal de gastrosquisis es la posibilidad de realizar consulta prenatal con cirujano, neonatólogo, ginecólogo y obstetra. El objetivo de la consulta prenatal será el de la evaluación conjunta por parte de un equipo interdisciplinario que estudiará el caso clínico. En base a ello brindarán asesoramiento y consejo a los padres, pudiendo además explicar las características  de la patología, posible evolución y pronóstico. El objetivo principal en el manejo perinatal de estos fetos es detectar aquellos casos con riesgo de presentar una gastrosquisis compleja, para esto se han descrito múltiples marcadores ecográficos para predecir la lesión intestinal, tales como dilatación de las asas extra o intra abdominales y la dilatación gástrica. Savia pone a tu disposición los mejores especialistas en Ginecología y Obstetricia . Tratamiento de la gastrosquisis El tratamiento de la gastrosquisis es quirúrgico y consiste en devolver el intestino y los órganos herniados a la cavidad abdominal. Existen diferentes técnicas para lograr la reintroducción del contenido eviscerado al abdomen y el cierre parietal. En el mayor porcentaje de los casos es posible la realización de un cierre primario, borde a borde o utilizando el cordón umbilical para permitir el cierre con menor tensión parietal. En un porcentaje más bajo no es posible realizar un cierre primario,  por lo que es necesario realizar un silo quirúrgico (bolsa de silicona que cubre el defecto y produce  la reducción progresiva por gravedad de las vísceras) para protección del contenido eviscerado y una reintroducción progresiva del contenido abdominal. Posteriormente se realizará el cierre definitivo en una segunda intervención. Actualmente el símil-EXlT ( Exit-Like procedure ), técnica de reducción de las vísceras intra abdominales, manteniendo el soporte placentario para evitar la deglución de aire por el recién nacido, se vislumbra como un procedimiento prometedor, encontrando mayor supervivencia, menor uso de ventilación y menor índice de infección. En cualquier caso, se hace necesario un protocolo institucional que abarque el control prenatal, la planificación del parto, el soporte al recién nacido, el tipo y tiempo de cirugía, con seguimiento de las complicaciones postoperatorias, en aras de reducir la alta mortalidad postoperatoria. ¿Cómo prevenir la gastrosquisis? Desde el punto de vista de la prevención, dado que se trata de una patología cuya incidencia está íntimamente relacionada con la edad de la madre, habría que hacer especial énfasis en la prevención de embarazos no deseados, especialmente cuando la madre es muy joven. De igual modo, es muy importante en todas las mujeres embarazadas llevar a cabo las pertinentes pruebas durante el embarazo para la detección prematura y control de patologías en el feto y en la madre.
Alimentos para limpiar el hígado
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Alimentos para limpiar el hígado

El hígado es un órgano vital que cuenta con un papel destacable en la actividad metabólica del organismo. Está implicado en la metabolización de varias hormonas, ayuda a extraer energía de los alimentos ingeridos, sintetiza la bilis, almacena energía (en forma de glucógeno), y elimina sustancias tóxicas (provenientes del alcohol, del ambiente, de ciertos medicamentos e incluso de la comida). Unos malos hábitos alimentarios pueden sobrecargar las funciones del hígado promoviendo la acumulación de grasa ( esteatosis hepática o hígado graso). En muchos casos suele ser un proceso asintomático o con síntomas que pueden ser difíciles de asociar con este órgano (migrañas, dolor abdominal, digestiones pesadas, etc.). Por esa razón, es una enfermedad que puede pasar desapercibida y evolucionar gravemente. Nuestro organismo cuenta con mecanismos de detoxificación en los que participa el propio hígado. Sin embargo, un estilo de vida poco saludable puede influir negativamente en las funciones hepáticas. Veamos qué hábitos saludables podemos adoptar para evitarlo. En Savia ponemos a tu disposición los mejores especialistas en Aparato Digestivo . ¿Cómo limpiar el hígado? Para cuidar de nuestro hígado, es imprescindible tener en cuenta varios factores, incluyendo: La nutrición . Seguir una alimentación saludable rica en alimentos de origen vegetal e integrales de forma general y, cada cierto tiempo, hacer una dieta depurativa . Esta ayudará a eliminar toxinas e impurezas acumuladas en el organismo dando un respiro a nuestro hígado. Limitar el consumo de bebidas alcohólicas. El alcohol es el principal agresor del hígado ya que induce una sobrecarga del mismo y facilita la formación de depósitos de grasa. Consumir alcohol en exceso está relacionado con daño hepático. El consumo adecuado de líquidos como agua , infusiones y caldos vegetales. Esta simple recomendación facilita el funcionamiento de los riñones y la eliminación de sustancias con cierta toxicidad de la sangre. Además, previene el estreñimiento evitando que los restos de material fecal se acumulen en el intestino.  ¿Qué consumir para limpiar el hígado de forma natural? Ciertos alimentos favorecen la función hepática mejorando la digestión de los alimentos. Se trata de los alimentos coleréticos (aquellos que activan la producción de bilis) y de los alimentos colagogos. Éstos últimos, son los que estimulan el vaciamiento de la vesícula biliar, expulsando la bilis hacia el duodeno para hacer la digestión. En caso de tener cálculos en la vesícula biliar, no serían recomendables. Dentro de los alimentos recomendados para limpiar el hígado se encuentran: Cereales integrales . Aportan hidratos de carbono complejos y vitaminas del grupo B. Verduras y hortalizas . La alcachofa y el cardo son alimentos ricos en cinarina, una sustancia que estimula la producción de bilis, descongestiona el hígado y facilita su buen funcionamiento. Cuentan con acción diurética, colerética y colagoga. Las verduras ricas en sulfuranos y sulfurafanos como la cebolla, los rábanos y todas las verduras de la familia de las crucíferas (coliflor, brócoli, col, etc.) también estimulan las funciones hepáticas. Todos aquellos alimentos que sean beneficiosos para la microbiota intestinal también ayudarán a mejorar la salud del hígado. Principalmente alimentos con prebióticos (aquellos ricos en fibra o en almidón resistente) y probióticos como alimentos fermentados (yogur, chucrut, pan de masa madre, etc.). Contiene colina, factor vitamínico necesario para el metabolismo hepático y para evitar que la grasa se deposite en el hígado. Levadura de cerveza. Rica en vitaminas del grupo B. Aceite de oliva como fuente de grasa principal, evitando grasas animales de mala calidad. Nueces . Son una fuente de grasas saludable que otorgan beneficios cardiovasculares y ayudan a regular el colesterol, lo cual también se relaciona con la salud del hígado. Especias como la cúrcuma y algunas plantas como el cardo mariano pueden ayudar en el proceso de limpieza de este órgano. Café . Es rico en polifenoles, diterpenos, ácido cafeico, kahweol y cafestol, que protegen contra tóxicos como el alcohol. Tiene un efecto potenciador de las enzimas detoxificadoras presentes en el hígado. En cambio, es imprescindible minimizar la ingesta de alimentos fritos, azúcares refinados, refrescos, bebidas alcohólicas y productos ultra procesados. Así como evitar el sedentarismo y el tabaco. Otra buena estrategia para limpiar el hígado de forma natural es realizar ayuno intermitente . Esta práctica consiste en no comer durante un rango de horas al día. Es algo que ya hacemos de manera no intencionada durante la noche, pero se han observado ciertos beneficios cuando se alarga este ayuno nocturno hasta 12, 14 e incluso 16 horas. Realizar ayuno intermitente reduce los marcadores de inflamación y los triglicéridos en sangre. También, mejora la sensibilidad a la insulina, aumenta el metabolismo y promueve un proceso llamado autofagia que consiste en la renovación celular evitando que se acumulen productos de deshecho. Al iniciarse en la realización de esta práctica, es recomendable hacerlo bajo la supervisión de un profesional. Este podrá asesorar de manera individualizada y ayudar a evitar efectos indeseados. ¿Qué fruta es buena para limpiar el hígado? Las frutas son un grupo alimentario con un poder protector para la salud. Aportan agua, azúcares de fácil asimilación, fibra y una gran variedad de vitaminas y minerales. El consumo de 3 o más raciones de fruta al día representa la ingesta óptima con la que podemos beneficiarnos de sus propiedades. Para limpiar el hígado es bueno consumir todo tipo de frutas, especialmente: Manzanas y los cítricos como la naranja o el limón, gracias a su efecto colagogo, facilitan el vaciamiento de la bilis y la descongestión del hígado. La uva tiene efecto colerético estimulando la producción de bilis. Las ciruelas son bajas en sodio, grasas y proteínas. Su consumo evita el estreñimiento y favorece eliminación de desechos orgánicos. Las cerezas, como otros frutos rojos, y la granada son recomendables por su alta capacidad antioxidante y depurativa. Es bien sabido que la nutrición es uno de los pilares fundamentales para gozar de una buena salud general y también hepática.
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