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Convivir con la Dispepsia
Artículo especializado

Convivir con la Dispepsia

Es muy frecuente que, en épocas de celebraciones, cumpleaños o fechas festivas, ante una transgresión dietética (comidas más abundantes o más copiosas) o un consumo más elevado de alcohol, podamos experimentar ciertas molestias en el estómago propias de un proceso de indigestión. No obstante, cuando estas molestias se repiten con más frecuencia y sin estar relacionadas con un consumo excesivo de comida o alcohol, podemos estar ante una dispepsia, considerada un trastorno frecuente que puede afectar hasta el 30% de la población general. Definiendo la dispepsia Etimológicamente, la palabra dispepsia se compone del término griego dys, que significa “malo” y pepto, que significa “digestión”, por lo que su significado podría ser “mala digestión”. Así pues, la dispepsia se define como cualquier dolor o molestia en la zona superior del abdomen (por encima del ombligo) que cursa con los siguientes síntomas: dolor estomacal, sensación de hinchazón, saciedad precoz , pérdida de peso, digestión pesada, ardor, gases, vómitos o náuseas. Tipos y causas de la dispepsia En base a sus causas, la dispepsia se puede clasificar en orgánica o funcional: Dispepsia orgánica : es más frecuente en las edades más avanzadas ya que su causa es debida a varias patologías que deben ser diagnosticadas mediante pruebas específicas. Entre las causas más frecuentes de dispepsia orgánica encontramos: Enfermedad ulcerosa péptica. Enfermedad por reflujo gastroesofágico. Cáncer gástrico. Enfermedades biliares. Cáncer pancreático. Pancreatitis crónica. Causas extra digestivas como: diabetes mellitus, uremia, insuficiencia adrenal y alteraciones hidroelectrolíticas, alteraciones tiroideas. Consumo de ciertos medicamentos (antiinflamatorios, antibióticos). Consumo excesivo de alcohol y tabaco. De entre todas estas causas, la esofagitis erosiva y la úlcera péptica son las más frecuentes. De hecho, existe una mayor probabilidad de encontrar una úlcera en un paciente con dispepsia si éste es mayor de 40 años, varón, consumidor habitual de antiinflamatorios (AINES), o está infectado por Helicobacter pylori . En concreto, el consumo de AINES es responsable de hasta un 5% de las úlceras duodenales y un 30% de las gástricas. Dispepsia funcional : cuando no existe ninguna evidencia de enfermedad estructural (incluida la endoscopia digestiva alta) que pueda explicar los síntomas, se considera que la dispepsia es funcional. Antiguamente, la dispepsia funcional se denominaba dispepsia no ulcerosa, aunque hoy en día esta nomenclatura es errónea ya que existen otras causas de dispepsia orgánica además de la úlcera. Para su diagnóstico es importante saber que sus síntomas: Pueden ser continuos o intermitentes . Pueden no estar relacionados con la ingesta de alimentos . Deben haber aparecido al menos seis meses antes del diagnóstico y estar activos durante al menos tres meses. Además, se requiere un estudio diagnóstico que incluya, al menos, una endoscopia y la ausencia de infección por Helicobacter pylori y que excluya cualquier enfermedad orgánica, sistémica o metabólica que justifique los síntomas. Este tipo de dispepsia es la afecta a las 2/3 partes de los casos diagnosticados y entre sus causas más comunes encontramos: Motilidad digestiva. Regulación autonómica. Sensibilidad visceral. Respuesta general al estrés. En concreto, los pacientes con dispepsia funcional suelen padecer alteraciones psicológicas como tensión, ansiedad, estrés, etc. ya que estos factores pueden alterar la función nerviosa central y, por ende, alterar la función sensorial y motora del estómago, provocando una hipersensibilidad visceral. Por ello, las terapias psicológicas, incluyendo la terapia cognitivo conductual, también pueden mejorar síntomas de este tipo de dispepsia. ¿Qué hacer si sospecho que tengo dispepsia? Si los síntomas de dispepsia son ocasionales y tienen una causa clara (por ejemplo, una cena abundante el día antes) es suficiente con hacer una dieta de protección gástrica (o dieta blanda) acompañada de un tratamiento con un antiácido si los síntomas son bastante molestos. En estos casos, la sintomatología desaparecerá espontáneamente en pocos días. Si los síntomas son más intensos o persistentes, es posible que sea necesario consultar al médico para realizar una serie de pruebas diagnósticas entre las que se incluye un análisis de sangre y una endoscopia que nos identificará la causa orgánica de esta dispepsia. Además, estas pruebas también servirán para descartar alteraciones del funcionamiento de la glándula tiroidea , u otros problemas como una enfermedad celíaca, que pueden ocasionar síntomas similares a la dispepsia Tratamientos y cuidados a tener en cuenta Cuando la causa es funcional, el tratamiento se basa en llevar a cabo unos hábitos de vida y alimentarios sanos que pueden ser útiles para mejorar la dispepsia. Entre estas medidas destacamos: Mantener un peso normal , hecho que disminuye significativamente los síntomas de reflujo y a veces la dispepsia. Evitar las comidas muy abundantes. Ingerir comida en pequeñas cantidades y hacer comidas más frecuentes. Comer despacio y masticar adecuadamente para favorecer el procesamiento gástrico de los alimentos. Evitar ingerir alimentos muy tarde y acostarse inmediatamente después de comer. Consultar con el médico , especialmente antes de tomar antiinflamatorios. Dejar de fumar y evitar la ingesta de bebidas alcohólicas . Si estas medidas no funcionan, los tratamientos farmacológicos para la dispepsia son: Los llamados inhibidores de la bomba de protones (omeprazol), cuya acción es disminuir la producción de ácido del estómago. Los procinéticos (metoclopramida y domperidona), cuya acción es aumentar las contracciones del estómago para favorecer el vaciamiento gástrico Los medicamentos antidepresivos del grupo de la amitriptilina (a dosis más bajas de las que se utilizan para la depresión) ya que se ha demostrado que son capaces de regular las sensaciones provenientes del tubo digestivo, disminuyendo la sensibilidad al dolor y aumentando la tolerancia a las molestias de la dispepsia. En función del tipo y la gravedad de los síntomas, el médico recomendará un tratamiento u otro (o la combinación de éstos), ajustando la dosis a cada persona. Sin embargo, hay que recordar que, la mayoría de veces, la dispepsia funcional no precisa tratamiento farmacológico sino más bien un apoyo psicológico e información suficiente para entender que no se trata de una enfermedad orgánica grave . Riesgos y complicaciones La gravedad de la dispepsia funcional puede oscilar en el tiempo, con períodos de más o menos sintomatología, aunque no tiene mayor riesgo de complicaciones ni secuelas a largo plazo. Sin embargo, este tipo de dispepsia tiene el inconveniente de que puede llegar a ser muy molesta y de duración crónica (el 50% de los pacientes siguen experimentando síntomas a los cinco años de seguimiento) ya que no hay un tratamiento 100% efectivo en todos los pacientes. En el caso de dispepsia orgánica, las complicaciones se derivan de la causa orgánica que las produce. Por ejemplo, si es producida por una úlcera, su evolución dependerá de la gravedad de ésta y su pronóstico mejorará con un tratamiento para la cura y prevención de las causas de dicha úlcera. SABÍAS QUE… Aunque se ha relacionado mucho la dispepsia con la infección por Helicobacter pylori , a día de hoy sabemos que esta infección no es una causa directa de dispepsia, salvo que esta bacteria sea la causante de úlcera de estómago o duodeno. Por ello, el tratamiento de una dispepsia cuando coexiste con una infección por Helicobacter pylori no debe ser un antibiótico ya que éste erradicará la bacteria, pero no la causa orgánica de la dispepsia.
Hábitos Saludables en el Insomonio
Artículo especializado

Hábitos Saludables en el Insomonio

Al llegar la noche y haber finalizado con nuestro cometido del día, muchos deseamos poder iniciar un estado de descanso y desconexión, dejándonos llevar por el dulce sueño. Sin embargo, para algunos se convierte en una pesadilla debido a que sufren insomnio. ¿Qué es el insomnio? El insomnio es el trastorno de sueño más frecuente en nuestra sociedad . Quien lo sufre tener problemas para conciliar el sueño o permanecer dormido. Tanto la calidad como la duración del sueño son bastante bajas e interfieren significativamente en la vida cotidiana de la persona, provocándole fatiga , ansiedad, disminución del grado de alerta, somnolencia diurna … situaciones que pueden llegar a provocar accidentes domésticos o laborales. ¿Qué causas tiene? Las causas del insomnio pueden ser de índole muy diversa y, en ocasiones, no se presentan de forma aislada. El conocimiento de la etiología del insomnio será necesario para tratarlo adecuadamente. Existen múltiples formas de clasificar el insomnio, pero a efectos prácticos lo clasificaremos según su origen: Insomnio primario: incluye aquellos casos en los que no se puede identificar una causa clara del trastorno. Suele implicar factores ambientales que influyen de modo negativo sobre el sueño como: malos hábitos de sueño, uso y abuso de sustancias y medicamentos, trabajos por turnos o viajes frecuentes transoceánicos, etc. Insomnio secundario : su origen es debido a una enfermedad o trastorno (psicológico, síndrome de piernas inquietas, enfermedades neurológicas, trastorno respiratorio nocturno, etc).   El insomnio también se relaciona con la edad . El trastorno del sueño infantil es el más frecuente y puede afectar desde a lactantes hasta a niños de 5-6 años. Normalmente, la causa es una deficiente adquisición del hábito del sueño. Por otra parte, la edad avanzada conlleva también una alteración de los ciclos de sueño haciéndola menos reparadora. ¿Qué podemos hacer para afrontar el insomnio? Como hemos podido percibir el insomnio es un cuadro bastante complejo por lo que dificulta encontrar un tratamiento efectivo. Antes de contemplar cualquier medida farmacológica, deberá realizarse un buen estudio inicial para detectar todas las posibles causas que lo originan. El tratamiento del insomnio debe estar siempre enfocado hacia la eliminación de las causas que lo provocan mediante un cambio de estilo de vida y adoptando las llamadas medidas higiénicas del sueño, llegando si fuese necesario al tratamiento farmacológico , siempre con la supervisión de un facultativo. Las medidas de higiene del sueño hacen referencia a aquellos hábitos saludables que nos ayudan a tener una rutina sana de sueño, evitando aquellas actividades o elementos que lo dificultan, y potenciando aquellos que lo facilita. Son el denominador común de toda intervención terapéutica utilizada para los trastornos del sueño. Las recomendaciones indicadas por los expertos, para conseguir un sueño reparador son: Mantener un horario fijo para acostarse y levantarse, incluidos fines de semana y vacaciones. Permanecer en la cama el tiempo suficiente, adaptándolo a las necesidades reales de sueño. Evitar la siesta . En casos concretos, se puede permitir una siesta después de comer, con una duración no mayor de 30 minutos. El tabaco , además de perjudicar la salud, también interfiere en el sueño. Por tanto, se debe evitar su consumo siempre o unas horas antes de dormir. Mantener el dormitorio a temperatura agradable , con unos niveles mínimos de luz y ruido. No utilizar pantallas digitales (ordenador, móvil, tablet…) en las dos horas previas al sueño nocturno. Tomar un baño o ducha de agua a temperatura corporal por su efecto relajante. Disfrutar de masajes corporales con aceites esenciales sedantes (a bajas dosis, diluido en aceites neutros como el de almendra) como la lavanda, azahar, mandarina, ylang-yglan… El papel del ejercicio La actividad física en los casos de insomnio puede ser interesante, especialmente si se hace en la “dosis” y la intensidad adecuada. El ejercicio físico de intensidad moderada favorece la descarga de tensiones y la relajación muscular , ayudando a la conciliación. Pero realizar una actividad física muy “energética” y con movimientos muy activos como baile, aeróbic… a última hora de la tarde/noche (21 o 22 h) puede generar un estado de excitación en algunos individuos que les impida dormir. Cabe encontrar el ejercicio adecuado para cada caso y las horas de su realización. Por otra parte, son muy recomendables las técnicas de relajación (respiración abdominal, yoga) o las artes marciales energéticas (qi qong, tai chi). En general, reducen la exaltación mental y física, por lo que son muy útiles para quienes padecen hiperexcitabilidad durante el día o la noche. ¡La alimentación también puede influir! Otro factor más a tener en cuenta en el abordaje del insomnio es la alimentación. Se sabe muy bien que determinados hábitos dietéticos pueden influenciar en la calidad del sueño, bien sea favoreciendo su conciliación o dificultando el descanso. Si parte de la causa del insomnio es dietética se deberán tener en cuenta los siguientes ítems:   Respecto a la cena: Toma una cena ligera , unas dos horas antes de ir a la cama. Intenta no acostarte con hambre . Una pequeña cantidad de alimentos, un vaso de leche tibia o infusión caliente pueden ayudar a conciliar el sueño.   Si te despiertas con hambre por la noche, no comas, pues el impulso de comida “despierta” el sistema digestivo y el metabolismo. Evita el azúcar simple porque es un gran excitante y estimulante. Modera el contenido líquido de bebidas para no favorecer la diuresis nocturna. Alimentos y sustancias que dificultan el sueño: Metilxantinas (cafeína, teobromina, teofilina) del café, té, guaraná, ginseng, cacao, mate y colas. Son sustancias que afectan al sistema nervioso central y tienen una acción directa sobre el sueño. Especias . Las comidas muy condimentadas con especias picantes pueden perjudicar el sueño ya que aumentan la temperatura corporal. Alcohol: la deshidratación que produce el alcohol puede interferir en el sueño. Además, también interrumpe la fase del sueño MOR (movimiento circular rápido), necesaria para un buen descanso. Sólo se alcanza esta fase una vez se han pasado los efectos del alcohol. Alimentos picantes : pueden provocar una mala digestión con ardores y dolor estomacal. Alimentos y nutrientes que favorecen el sueño: Hidratos de carbono: los alimentos ricos en hidratos de carbono inducen al sueño sin excederse en cantidades como: patata, pan de calidad, lentejas, naranjas, arroz blanco, cuscús, frutas… Infusiones relajantes : tomar una tacita pequeña de plantas medicinales con efecto sedante y relajante muscular como pasiflora, valeriana, tila, azahar, hierba luisa, melisa, mejorana, espino blanco, lúpulo, lavanda. Triptófano : incorporar alimentos ricos en este aminoácido como huevos, leche, cereales integrales, avena, dátiles, semillas de sésamo, garbanzos (humus), pipas de girasol y calabaza, cacahuetes y plátano. El motivo es que el triptófano contribuye a aumentar los niveles de serotonina   y, con ello, la cantidad y calidad del sueño. La serotonina es precursora de la melatonina la cual es la encargada de regular los ciclos del sueño. Además, interviene en el control del estrés y de la temperatura corporal.
En Qué Consiste la Liposucción
Artículo especializado

En Qué Consiste la Liposucción

Succionar la grasa. En esto consiste la liposucción, un procedimiento quirúrgico en el que se utiliza una técnica de succión para eliminar la grasa de áreas específicas del cuerpo, como el abdomen, las caderas, los muslos, los glúteos, los brazos o el cuello. Debe llevarse a cabo por un cirujano plástico, en un ambiente estéril quirúrgico, y puede realizarse con anestesia local o, preferiblemente, general. No se considera un método general, ni una alternativa para bajar de peso. Es un proceso complementario que ayuda a eliminar la grasa localizada que no puede combatirse con e jercicio y dieta . Siempre recomiendo a mis pacientes que después de realizar el procedimiento ayuden a mantener los resultados con una dieta variada y controlada por un nutricionista para procurar que la pérdida de peso posterior a la cirugía sea progresiva y no de golpe, y así evitar el famoso “efecto rebote”. ¿Cómo funciona? La liposucción se utiliza para aspirar grasa de a bdomen, brazos, glúteos, caderas, muslos, tórax y espalda . Al finalizar el procedimiento, se produce una adaptación de la piel al nuevo contorno corporal. No es un procedimiento que produzca la mejora de hundimientos a causa de la celulitis, ni tampoco elimina las estrías. Contraindicaciones Se recomienda no realizar este procedimiento en pacientes con patologías cardiacas, hipertensión y diabetes descompensad a, cáncer, enfermedades coagulopáticas, enfermedades renales o adenomatosis. Antes de realizar el procedimiento, cada paciente debe ser evaluado de forma individual. Puede presentar como complicación la presencia de morados, seromas (acumulación de líquido), infecciones y anormalidades en la silueta (debido a una extracción de grasa dispareja), y, en última instancia, embolia grasa. Dos semanas antes del procedimiento deben suspenderse los tratamientos con fármacos antiinflamatorios no esteroides (AINES) y anticoagulantes. ¿Cómo es la técnica quirúrgica? Actualmente existen cuatro tipos de liposucción que pueden llevarse a cabo: Liposucción tradicional o tumescente : consiste en eliminar la grasa a través de pequeñas incisiones, utilizando cánulas atraumáticas y de punta roma. La grasa retirada no vuelve a regenerarse. Al finalizar el procedimiento, se debe colocar una faja que se mantendrá durante el primer mes de forma obligatoria. Se realiza a niveles de grasa profunda. La liposucción láser : utiliza una cánula de menor tamaño, adosada a un láser, que permite licuar la grasa y aspirarla. Liposucción por ultrasonido : utiliza ondas de ultrasonido a diferentes niveles, para generar una destrucción de la grasa, en aquellas zonas donde la liposucción convencional no es efectiva, aunque puede realizarse también en grandes zonas. Liposucción propulsada : utiliza una cánula con movimientos hacia adelante y atrás, generando con esta vibración una mayor eliminación de grasa de forma más precisa, en especial en áreas más pequeñas, como los brazos, las rodillas o los tobillos. Pueden aparecer como complicaciones hematomas, seromas e infecciones , por lo que los pacientes deben tener pautados antibióticos en las primeras semanas postoperatorias. El edema inmediato se irá reduciendo a las pocas semanas.  Siempre recomiendo a mis pacientes que empiecen, al cabo de tres o cuatro semanas tras la cirugía, con masajes de drenaje linfático y reafirmantes, para lograr un mayor efecto. Y si puede ser asociado a una dieta sana y equilibrada, mejor, pues ayudará a mantener los efectos alcanzados con el procedimiento.
¿Cómo Interpretar unos Análisis de Sangre?
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¿Cómo Interpretar unos Análisis de Sangre?

El análisis de sangre es una de las pruebas médicas más solicitadas, bien como chequeo de rutina o bien para ayudar en el seguimiento de pacientes aquejados de alguna dolencia. Pero, ¿cuántas veces hemos recibido una copia de un análisis de sangre y nos hemos asustado innecesariamente, hasta que hemos hablado con el médico? La sangre está formada por cuatro tipos de componentes: Corpúsculos celulares (hematíes, leucocitos, plaquetas). El plasma sanguíneo o suero: parte líquida. Los gases (O2, CO2…). Productos orgánicos y minerales transportados (hormonas, minerales, proteínas…). Por la sangre pasan la mayoría de sustancias de nuestro organismo, por lo que poder analizar una pequeña cantidad de ésta nos permite interpretar muchos aspectos acerca del estado de salud de una persona. En una analítica de sangre básica se piden los datos hematológicos (niveles celulares, hemoglobina, hematocrito, etc.) y bioquímicos más generales (glucosa, colesterol, triglicéridos…). Cuando el médico sospecha alguna anomalía concreta puede complementar con otros indicadores un poco más específicos (VSG, hierro, hormonas, fibrinógeno…). RECUERDA QUE… La analítica siempre debe ser interpretada finalmente por un facultativo médico porque los datos varían en función de cada laboratorio, sexo, edad, condiciones físicas, alimentación… NO TE ALARMES SI… Se observa un valor aumentado de forma importante. El médico solicitará más pruebas diagnósticas en caso de considerar que tiene importancia. Una sola prueba no suele ser suficiente para emitir el diagnóstico de una enfermedad. Datos principales en un hemograma Los datos clave solicitados habitualmente en una analítica son:   Hemograma: Hematíes o eritrocitos o glóbulos rojos: son los corpúsculos celulares que transportan el oxígeno que necesitan las células de todo el organismo para respirar. En su interior contienen la hemoglobina, que lleva hierro y es lo que le otorga el color rojo a la sangre. (Valores normales (VN): 4,5-6,5 mill/mm3 en varones; 3,8-5,8 mill/mm3 en mujeres).Cuando la concentración de hemoglobina disminuye (valores bajos en la analítica) aparecen las anemias ; las más frecuentes en la población se llaman f erropénicas , porque se deben al déficit de hierro. Los valores de ferritina nos indican cuánto hierro se encuentra depositado en el organismo. Leucocitos o glóbulos blancos: son las células de defensa frente a agentes patógenos (VN: 5000-10.000/mm3). Pueden ser: Granulocitos o polimorfonucleares : a su vez se subdividen en neutrófilos, encargados de la defensa frente a microorganismos, eosinófilos, que combaten los parásitos y ‘basófilos’, que intervienen en las reacciones de hipersensibilidad. Linfocitos: se encargan de fabricar anticuerpos y de la defensa contra virus y células tumorales. Plaquetas: son las encargadas de taponar las heridas, iniciar la formación del coágulo sanguíneo e impedir la pérdida de sangre por hemorragia. (V: 150.000-350.000/mm3). Las células de nuestra sangre se generan en la médula ósea de algunos huesos, donde unas células precursoras denominadas ‘hematopoyéticas’ las van fabricando y liberando al torrente sanguíneo una vez maduradas. Otros parámetros de importancia en el hemograma son: la hemoglobina, el VCM; el HCM.; el CHCM; hematocrito; VSG., etc. (ver artículo “¿Qué detecta un hemograma?”). Bioquímica Glucosa: es un hidrato de carbono simple y la principal fuente de energía que utilizan las células. Se puede alterar por dietas, ayuno, entrenamiento intensivo, hipotiroidismo, diabetes mellitus, etc. (VN: 70-110 mg/dL). Colesterol: es un componente graso fundamental para la composición de las membranas celulares de todas las células del organismo y precursor de muchas sustancias esenciales para la vida (hormonas, ácidos biliares…). El colesterol total tiene unos valores normales de 140-220 mg/dL. Circula en el plasma unido a diferentes lipoproteínas. Las más conocidas son la LDL (“o colesterol malo. VN: < 150 mg/dL”), responsable del transporte de colesterol a los tejidos periféricos y al aumentar puede contribuir a formar depósitos en las arterias (arteriosclerosis) y la HDL (“o colesterol bueno. VN: > de 55 mg/dL”) que, al contrario, retira el colesterol de los tejidos y lo lleva al hígado, reduciendo el riesgo cardiovascular. Triglicéridos: son indicadores de la grasa que ingerimos en la dieta y sirven de transporte y almacén de energía. (VN: 40-170 mg/dL). Proteínas plasmáticas : en el plasma circulan multitud de proteínas entre las que se encuentran las ‘inmunoglobulinas (anticuerpos)’, las proteínas de la coagulación de la sangre o proteínas transportadoras como la haptoblobina o la transferrina, entre otros ejemplos. (VN: 6-8 g/dL). Transaminasas (AST o GOT / ALT o GPT): son unas enzimas (proteínas), que se encuentran en el interior de las células de algunos órganos como hígado, corazón, riñones o músculos y que cumplen una importante función metabólica. (V.N. < 40 UI/L). La GGT también es una transaminasa que se encuentra en las células del hígado y que determina el estado de salud del mismo. (VN: 12-55 UI/L). Bilirrubina: es una sustancia que se forma con la destrucción de los hematíes y otras hemoproteínas. Es captada y transformada en el hígado, eliminándose por la bilis. Aumenta sus niveles en sangre cuando hay una incapacidad por el hígado de metabolizarla o cuando se destruyen demasiados hematíes (anemias hemolíticas) o, finalmente, también cuando se obstruye físicamente el paso de la bilis por sus conductos naturales. (VN: de Bilirrubina Total: <1 mg/dL). Creatinina: es un producto del metabolismo muscular que se elimina por el riñón, por lo que se emplea como indicador de la función renal. Cuando el riñón no funciona correctamente no puede eliminarse por la orina y se acumulan sus niveles en sangre. (VN: 0.7 a 1.3 mg/dL para los hombres y de 0.6 a 1.1 mg/dL para las mujeres). Ácido úrico: es un producto del metabolismo que se acumula en casos de enfermedad renal o por una dieta mal equilibrada. (VN: 3-7 mg/dL). EL PAPEL DEL EJERCICIO En general, los valores metabólicos son más saludables cuando se realiza deporte. Se observa una disminución del colesterol total , los triglicéridos, de la glucosa basal (por eso el ejercicio se recomienda a los diabéticos). También puede aumentar el HDL o fracción buena del colesterol y el nivel de urea por efecto del catabolismo proteico.
Cómo Actuar Ante una Lesión de Cuadriceps
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Cómo Actuar Ante una Lesión de Cuadriceps

Es uno de los músculos más potentes del cuerpo humano. El cuádriceps es esencial para el desplazamiento, entre otras funciones, ya que una de sus funciones es la extensión de la rodilla , además de la estabilización de la misma. De ahí que sea uno de los músculos más importantes para todos los deportistas cuya disciplina implique carrera o saltos. Realizar ejercicios de tonificación y potenciación de este grupo muscular es básico para evitar lesiones de menor o mayor importancia. Cuatro músculos en uno El cuádriceps es un músculo que se sitúa en la zona del muslo y, tal y como indica su nombre, está formado por cuatro músculos con entidad propia . Estos son: vasto interno, vasto externo, vasto intermedio y recto femoral, cada uno de ellos tiene un origen propio pero una única inserción. Se originan en la región de la cadera, y se unen formando un tendón, el tendón cuadricipital, que se inserta en la cara superior de la rótula en la rodilla. ¿Cómo se tratan las lesiones? En función de la localización y el tipo de lesión que se presente el tratamiento será diferente, pero siempre con el objetivo de restablecer la normalidad, y volver a la práctica deportiva lo antes posible pero siempre minimizando el riesgo de recaída . Entre las opciones encontraremos desde el tratamiento conservador , en el que el reposo y la aplicación de hielo pueden ser de inicio suficiente, hasta la necesidad de realizar una intervención quirúrgic a para reparar la lesión. Cabe destacar que en la mayoría de ocasiones la fisioterapia forma parte también de la batería terapéutica, ya que no sólo es importante recuperarse sino hacerlo en la mejor de las condiciones. El trabajo asistido y supervisado por parte de un profesional con ayuda de técnicas complementarias, ayudaran a conseguir el objetivo. Contusión: suele ser una lesión frecuente en aquellos deportes en lo que existe contacto entre rivales. Puede deberse a una acción fortuita, en el transcurso del juego en el que un jugador recibe un golpe de un rival sea con una parte de su cuerpo o bien con alguno de los accesorios que se usan, el casco en el caso del futbol americano, por ejemplo. Habitualmente esta lesión suele ser leve y con un tratamiento conservador suele ser suficiente , la crioterapia (aplicación de hielo) en la zona lesionada reduce la inflamación y el dolor. En caso de que los síntomas, no remitan sería adecuado realizar un estudio de diagnóstico por la imagen para comprobar que no haya una lesión más compleja, como podría ser la existencia de un hematoma, que requiera una actuación a largo plazo. Rotura fibrilar: el cuádriceps, como cualquier otro músculo, está formado por fibras musculares . En el momento de la lesión estas pueden romperse, de manera parcial o completa produciéndose una rotura fibrilar, siendo la afectación más o menos grave respectivamente. Una alimentación deficiente, el sedentarismo, un traumatismo o sobrecarga pueden ser el origen de esta alteración de tejido muscular. La aparición repentina de un dolor que incluso se acompaña en ocasiones de hematoma e impotencia funcional puede ser el debut de esta patología. El reposo para evitar que la lesión evolucione negativamente junto con un vendaje compresivo son las actuaciones terapéuticas iniciales, además de la siempre socorrida crioterapia (aplicación de frío). Ponerse en manos de un fisioterapeuta para recuperarse completamente antes de volver a la práctica deportiva es un consejo que debería seguirse siempre. Tendinitis : es una lesión que afecta al tendón y suele estar causada por la sobrecarga y los movimientos repetitivos . El tendón puede reaccionar inflamándose ante acciones que implican saltos o impacto. Quienes realizan deportes en los que la carrera o los saltos son parte importante de la técnica deportiva tienen mayor riesgo de sufrir esta lesión (baloncesto, voleibol o atletismo, entre otros). El dolor situado en la zona superior de la rótula suele ser muy indicativo de esta lesión. Para el tratamiento existe indicación de crioterapia y reposo relativo . En aquellos casos en los que el dolor persiste aun habiendo realizado reposo relativo, se recomienda añadir fisioterapia para fortalecer el tendón lesionado y reducir la inflamación y las molestias. Rotura del tendón del cuádriceps: son casos menos habituales, pero más graves. Este tendón es muy potente y para que llegue a romperse en personas jóvenes y sin patología crónica debe darse una situación realmente adversa. Ello puede suceder cuando el deportista con el pie fijo en el terreno de juego y flexión de la rodilla, realiza una contracción del músculo . Quien la sufre relata un dolor muy agudo, la aparición de un defecto por encima de la rótula y la imposibilidad de extender la rodilla. Y ello requiere de diagnóstico y tratamiento preciso. Ruptura incompleta: aquí la inmovilización , unas seis semanas, suele ser el tratamiento aconsejado. De todos modos, el inicio de la rehabilitación puede adelantarse en el momento en el que la inflamación inicial y el dolor disminuyen. Esta inmovilización puede acompañarse de medicación, así como de crioterapia, para reducir la inflamación que acompaña a la lesión. Ruptura completa: en este caso, o en algunos casos puntuales de lesiones incompletas, pero con un tendón en malas condiciones (degeneración tisular) la cirugía suele ser la opción principal. Medicación y crioterapia también forman parte de la terapia, así como la posterior r ehabilitación que, al ser una operación, será más larga que en el caso anterior. Es importante acudir a todas las sesiones y seguir las pautas recomendadas para una correcta recuperación para evitar de ese modo una lesión posterior.
Motivos y Mejora de la Dificultad Respiratoria
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Motivos y Mejora de la Dificultad Respiratoria

La dificultad respiratoria es una sensación desagradable de falta de aire, de sensación de ahogo, que se puede manifestar en reposo o durante el esfuerzo físico. En términos médicos, se llama disnea. Su causa no siempre es tan obvia como puede parecer, ya que no sólo las enfermedades del pulmón la pueden provocar, sino que hay muchas otras causas que pueden ocasionar dificultad para respirar.  Veámoslas. Causa de disnea o dificultad respiratoria  La dificultad para respirar puede ser debida a diferentes causas, algunas debidas a una enfermedad, al estrés, a accidentes o, en otras ocasiones, a circunstancias como la altura.  Factores externos que pueden causar disnea :  Intoxicación por gases.  Cuerpo extraño en la vía aérea.  Altura o alta montaña. Factores psicológicos : Crisis de ansiedad o de pánico con hiperventilación.  Enfermedades pulmonares : Asma bronquial.  Bronquitis aguda o crónica. EPOC (Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica).  Enfisema.  Neumonía.  Fibrosis pulmonar.  Edema pulmonar.  Neumotórax.  Tromboembolia pulmonar.  Sarcoidosis.  Bronquiectasias.  Derrame pleural.  Tumores pulmonares.  Enfermedades cardiovasculares : Insuficiencia cardíaca.  Enfermedad coronaria.  Cardiopatías congénitas.  Miocarditis o pericarditis.  Arritmias.  Enfermedades infecciosas :  Gripe.  Infección de vías respiratorias altas.  Difteria.  Tos ferina.  Crup o laringitis.  Epiglotitis.  Traqueítis.  Tuberculosis.  Enfermedades de la musculoesqueléticas : Cifoescoliosis severa.  Parálisis diafragmática bilateral.  Otras   Alergias graves que causan edema laríngeo. Las enfermedades neurológicas que afecten al control de la respiración.  La apnea del sueño.  ¿Cómo se diagnostica?  Como en cualquier situación médica, un correcto y extenso interrogatorio (historia clínica) y una completa exploración física nos permitirán realizar un buen diagnóstico. La auscultación del paciente, el inicio de los síntomas, su aparición con el esfuerzo o la presencia de fiebre o dolor, orientan en el diagnóstico.  Tras la auscultación del paciente, se puede realizar una determinación del oxígeno que hay en la sangre, como una gasometría o bien, valorar cómo está el pulmón mediante una radiografía. Una analítica o un electrocardiograma también pueden ser útiles. Una manera objetiva de valorar también la dificultad respitario y la capacidad pulmonar es mediante la realización de una espirometría o  peak flow .  Tratamiento de la dificultad respiratoria  El tratamiento está enfocado a la causa que provoca la  disnea. La dificultad para respirar no es una enfermedad en sí misma, sino un síntoma secundario a un problema de base. Si el problema es una obstrucción de la vía aérea, ya sea por mucosidad u obstrucción nasal o por un cuerpo extraño, el tratamiento será liberar la vía aérea para dejar pasar el aire.  Si la dificultad respiratoria la causa el estrechamiento de los bronquios (asma o bronquitis), el tratamiento irá dirigido a broncodilatarlos mediante fármacos inhalados, como el salbutamol o corticoides.  En el caso de las infecciones bacterianas , como la neumonía, deben ser tratadas con antibióticos y, si hay tumores o líquido en la pleura o pulmones, deben ser tratados quirúrgicamente.  Los pacientes con cardiopatías o arritmias , deben ser estabilizados y tratados con fármacos específicos.  Los pacientes con manifestaciones graves de alergia , deben evitar el alérgeno que les causa problemas y llevar siempre consigo la medicación.  ¿Podemos evitarla o prevenirla?  Los fumadores tienen mayor riesgo de presentar disnea o problemas respiratorios.  Vacunarse contra la gripe, sobre todo, las personas con enfermedades crónicas, respiratorias o cardíacas.  Se recomienda, como normal general, dejar de fumar para evitar complicaciones futuras.  En las ascensiones a gran altura se recomienda la aclimatación progresiva , comer poco, beber mucho y descansar, con la toma de algún fármaco si fuera necesario.  En caso de dificultad a la hora de respirar por la noche, debido a enfermedades cardíacas , al permanecer tumbado (ortopnea), es recomendable dormir con varias almohadas.  En algunas ocasiones, el médico puede prescribir oxígeno domiciliario o bien puede ser necesario, según la gravedad, ingresar e intubar al paciente para ventilarlo adecuadamente.  Complicaciones o secuelas  En función de la gravedad o la frecuencia de episodios de dificultad respiratoria , se pueden observar complicaciones como:  Problemas respiratorios: un episodio grave puede comprometer la función pulmonar o dañar el tejido.  Problemas de memoria o   cognitivos: niveles de oxígeno bajos en la sangre durante un largo tiempo puede provocar pérdida de memoria y problemas cognitivos transitorios o permanentes.  Depresión: suele ser transitoria y mejora con el tiempo.  Cansancio y debilidad muscular: sobre todo después del tratamiento recibido.  Mejorar la dificultad respiratoria  Para ayudar con la dificultad para respirar, pueden realizarse varias cosas :  Sentarse erguido  Dormir semincorporado, en una silla reclinable  Elevar la cabecera de la cama o usar almohadas   Inclinarse hacia delante  Encontrar maneras de relajarse es importante para manejar un episodio de disnea:  Escuchar música suave.  Realizar actividades relajantes como un baño o darse un masaje.  Ponerse un paño frío sobre el cuello o la cabeza.  Respirar con calma por la nariz y echando el aire por la boca.  Pedir ayuda a familiares y amigos.  Abrir la ventana, salir a la calle para recibir aire fresco.  Realizar actividades preventivas como:  Dejar de fumar  Realizar yoga y meditación, basados en la respiración (mejoran la capacidad respiratoria)  Realizar ejercicio moderado.  Aprender a utilizar los medicamentos recetados por el médico y conocer los signos de alarma para acudir a urgencias. 
Lesiones Más Frecuentes en Deportistas Ocasionales
Artículo especializado

Lesiones Más Frecuentes en Deportistas Ocasionales

Ser un deportista ocasional, que dedica grandes esfuerzos físicos en un espacio de tiempo muy concreto y sin ninguna regularidad a una disciplina deportiva, suele ser sinónimo de problemas. Como casi todo en la vida, dosis pequeñas, progresivas y regulares suelen ser la mejor manera para obtener beneficios, y evitar lesiones, sobre todo cuando se hace referencia al beneficio físico del deporte. Nuestro organismo está preparado para reaccionar ante estímulos de estrés. Tenemos capacidad para reaccionar y salir corriendo detrás de un autobús que se nos escapa, o atrapar algo al vuelo cuando se va a caer, pero de eso a jugar un partido de futbol o correr sin previa preparación 10 km seguidos, tras meses sentados en el sofá hay una gran diferencia. Adquirir hábitos y regularidad es esencial para que nuestro cuerpo sume beneficios y eso sería lo ideal, pero también es cierto que ello no siempre es posible y de vez en cuando “cae” en nuestra agenda la necesidad de ejercitarnos y aparecen partidos con amigos, competiciones o simplemente salidas por la montaña que parecen fácilmente realizables. Tras estas prácticas y en más ocasiones de las que nos gustaría, se diagnostican lesiones que podían haberse evitado, simplemente siendo conscientes de las capacidades individuales. Falta de regularidad, un motivo importante Según la Encuesta de Hábitos Deportivos de la población española publicado en 2015, el 51% de la población mayor de 15 años practicó actividad física al menos una vez al mes y el 52,3% al menos una vez al trimestre, frente al 46,2% que lo hace de manera semanal o el 19,5% que lo hace diariamente. Así pues, estas cifras nos dan una idea de que las lesiones asociadas a la falta de regularidad de la práctica deportiva serán elevadas. El sistema musculo-esquelético es el más afectado, especialmente los tejidos blandos, es decir, músculos y ligamentos, por ser los que requieren una mayor adaptación a la técnica y a la exigencia del momento, sin olvidar las contusiones que son también lesiones frecuentes. Una lesión común Según el tipo de ejercicio o deporte que se realice las lesiones se concentrarán en una zona u otra del organismo. Pero hay una lesión que puede aparecer en cualquier localización, el DMAT (dolor muscular de aparición tardía) o más conocido comúnmente como las “ agujetas”. Este proceso es uno de los más comunes y se produce como consecuencia de lesiones microscópicas a nivel de las fibras musculares que están implicadas en el ejercicio. Estas molestias pueden durar hasta 72 horas tras el ejercicio, por lo que hay que ser prudente al retomarlo de nuevo. La prevención es básica para evitar su aparición, por lo que un buen calentamiento, aumento de tiempo y carga progresiva y estiramientos no deben faltar en las sesiones programadas. Extremidades inferiores Aquellos que practican deportes en los que las extremidades inferiores son el eje, contusiones y lesiones músculo-tendinosas suelen ser las más habituales. En general, cuando se trata de partidos en los que se enfrenta puede existir contacto físico una contusión suele ser un “souvenir” inequívoco de que se ha jugado un partido entre amigos. Son, frecuentemente, contusiones de poca importancia y gravedad que desaparecen tras unos días, y que no requieren de tratamiento específico más que crioterapia (hielo) y la aplicación de alguna crema que tenga acción trombolítica (disuelve pequeños trombos o coágulos formados superficialmente) para ayudar a reducir y reabsorber el hematoma que aparece tras un golpe. En cuanto las afectaciones de partes blandas (músculo, tendón y ligamento), los esguinces se sitúan en la parte alta de la lista del ranking de lesiones que sufren deportistas ocasionales. Los tobillos son la localización más habitual. La falta de regularidad en la práctica y también de técnica aumentan la posibilidad de lesión ya que la respuesta de dicha articulación no es siempre la que podría esperarse. Cuando un deportista es regular en la realización de su deporte no sólo trabaja la técnica, que es muy importante, sino que también trabaja a nivel de la condición física, y prepara a sus músculos y articulaciones para la situación de “estrés” al que se va exponer. En el caso del deportista ocasional, este punto se obvia y la respuesta delante de la exigencia física puede ser insuficiente. Un mal apoyo del pie en carrera o tras un salto puede significar una lesión de ligamento. Los esguinces suelen ser de poca gravedad, pero requieren de un diagnóstico para un tratamiento y recuperación adecuados. Dolor lumbar A nivel muscular, sobrecargas y/o contracturas por falta de acondicionamiento físico son también frecuentes entre este colectivo. Deportes en los que se exige mucho ocasionan molestias que pueden acarrear problemas en el día a día. Movimientos poco comunes, cargas elevadas o posiciones forzadas pueden ocasionar molestias en zonas que poco tenían que ver con la práctica deportiva propia. El dolor lumbar , por ejemplo, sea por sobrecarga o por previa lesión a la que no se le ha dado la suficiente importancia, es una de las razones más habituales de consulta que vemos los profesionales de la salud. En ocasiones esta molestia podría evitarse con un buen calentamiento previo o el uso de equipamiento adecuado. De hecho, la prevención es una de las recomendaciones más importantes para evitar estas lesiones. Conocerse y saber cuáles son los límites individuales, usar el material adecuado, una preparación física mínima basada en la regularidad y un cierto conocimiento del deporte a practicar ayudan en gran medida a reducir el riesgo de aparición de cualquier lesión.
Las Lesiones del Corredor
Artículo especializado

Las Lesiones del Corredor

La palabra lesión es una de las más temidas en el mundo del deporte, sobre todo porque se relaciona con un tiempo de parón. Hasta hace unos años, el hecho de no poder seguir con una rutina de entrenamiento afectaba mucho al deportista profesional ya que la consecuencia es clara: detener la posibilidad de seguir entrenando y llegar a conseguir el objetivo establecido. Pero de un tiempo a esta parte, algo ha cambiado, y no sólo los profesionales se “desesperan” por estar obligados a parar y no poder seguir con su agenda, sino que el deportista amateur también ha entrado en esta dinámica. ¿Qué pasa al correr? Correr es un deporte de impacto que implica que algunas zonas anatómicas en concreto sufran más que otras, por el impacto que implica la carrera a pie. La biomecánica y la técnica de la carrera obliga al sistema musculo esquelético a una elevada exigencia y ello puede acabar por provocar lesiones que pueden ir desde lesiones de diagnóstico y tratamiento sencillo y con una relativamente rápida recuperación y vuelta a la práctica deportiva, a otras que requieren de mayor tiempo de tratamiento y la consiguiente paciencia por parte del corredor, que verá su agenda “truncada”. ¿SABÍAS QUE…? Las lesiones en cualquier corredor no son algo extraño. De hecho, las cifras hablan de que alrededor de la mitad de corredores que salen de manera regular a correr pueden sufrir alguna lesión asociada a esta práctica. Conseguir reducir estas cifras está en parte en las manos del propio corredor. ¿Qué factores predisponen? En efecto, hay una serie de factores predisponentes que deben tenerse presentes ya que no pueden modificarse y hay que gestionarlos de la mejor manera posible. Algunos son: Género: las diferencias anatómicas entre hombres y mujeres aumentan la predisposición a unas lesiones más que otras. Entrenamiento: realizar un entrenamiento de carácter progresivo y adaptado a las características y a los objetivos es esencial para minimizar riesgos. Alimentación: es necesario que exista una alimentación adecuada a las necesidades individuales. Seguir dietas bajas en hidratos de carbono o en proteínas puede aumentar el número de lesiones, por ejemplo. Por otro lado, una correcta hidratación es básica. Lesiones previas: cualquier estructura anatómica que haya sufrido una lesión tiene mayor posibilidad de lesionarse de nuevo, y más aún si la recuperación no ha sido la correcta. Patología existente: la presencia de alguna patología puede aumentar el riesgo de lesión por las características intrínsecas a éstas, por la afectación de otras zonas anatómicas diferentes. Material inadecuado : cada corredor tiene unas características propias, tanto a nivel anatómico como de objetivo. Usar el material apropiado no es un tema de modas sino de salud. Superficie por la que se corre : cada superficie presenta características propias, algunas tienen una mayor capacidad de amortiguación que otras y, por tanto, estás van a contribuir de manera positiva a mantener a las lesiones “a raya”. ¿Dónde se localizan las lesiones? La rodilla es la localización más habitual y supone entre el 7 y el 50% de lesiones asociadas al “running” , seguida de los pies y de las piernas. Tan importante es esta localización que hasta existe una lesión que se denomina “la rodilla del corredor” o síndrome femoropatelar. Esta patología se caracteriza por la existencia de un dolor en la zona delantera de la rodilla, donde se encuentra la rótula, que es un hueso cuya función es el correcto movimiento articular. Debido a diferentes causas, la rótula puede ver desplazada su posición original y ello ocasiona que el cartílago que se encuentra por debajo de ésta se erosione y a la larga provoque, una degeneración con consecuencias para el individuo, como la aparición de dolor. Este dolor no suele ser agudo, sino que es progresivo. Al inicio es poco limitante y el corredor sigue sin darle excesiva importancia y puede llegar a limitar tanto, que obliga a parar y necesitar de cuidados para seguir posteriormente. El dolor es típico que se agrave al estar sentado un rato o al subir o bajar escaleras. El tratamiento se centra en actuar sobre el dolor para minimizarlo y en conocer la o las posibles causas para así reducir o minimizar el riesgo de una recaída. Los pies : son también una localización frecuente de lesiones en este colectivo, y una lesión común es la fascitis plantar . El runner se queja de un dolor situado en la zona del talón , pero que puede recorrer toda la planta del pie, sobre todo por las mañanas cuando se levanta y lo apoya en el suelo. Por la planta del pie discurre una banda fibrosa (la fascia), que proporciona soporte al arco plantar. Cuando ésta se inflama o sufre pequeñas micro-rupturas por traumatismos repetidos, lo que ocurre evidentemente al correr, aparece dolor . Esta patología impide por completo el apoyo del pie en el suelo y, en consecuencia, la zancada en carrera, y va a requerir de un tiempo relativamente largo para solventarlo (unas ocho a 10 semanas). El tratamiento de fisioterapia es esencial, junto con la crioterapia y medicación pautada para reducir la inflamación. Las recomendaciones de valorar el origen de la lesión en la rodilla son igualmente útiles en este caso. La zona lumbar: es evidente que quien se lleva la peor parte serán las estructuras anatómicas que reciben el impacto de la carrera y, de ahí, que las extremidades inferiores concentren la mayor cantidad de lesiones. Pero otras localizaciones son también foco de lesión en el runner y la zona lumbar es una de ellas. El corredor se queja de una molestia que en ocasiones es mayor y en otras es menor pero siempre está ahí. Puede ser de origen anatómico o mecánico , pero llega a impedir la carrera. Por eso es importante conocer las causas y, sobre todo, darle la misma importancia que podría tener una molestia en la rodilla. Estirar y trabajar la musculatura no sólo como tratamiento sino como prevención, es clave.
Significados del Llanto del Bebé
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Significados del Llanto del Bebé

Los padres poco a poco van conociendo el significado del llanto de su bebé, que es la manera que el pequeño tiene para comunicarse , junto a otros sonidos que emiten desde el nacimiento. Existe un enorme repertorio de vocalizaciones no verbales en los bebés como: llanto, grito corto, gorgojeo, gemido, chillido, balbuceo, risa, hipo, gruñido, canto, pedorreta, vocalización… Están descritos "7 tipos de llanto" : El del nacimiento. Por dolor. Por hambre. Debido a la separación. Por placer. Por enfado. Por susto. Además de la comunicación, ellos, al igual que los adultos, también utilizan la mirada, el tacto y otros sonidos para la relación con los demás. A destacar que la respuesta de los padres y de los cuidadores principales a las vocalizaciones de estos pequeños es su lenguaje para el futuro. ¿Por qué lloran? Hay diferentes causas del llanto de un bebé: Por hambre: será un llanto PERSISTENTE. Post-ingesta (en caso de molestias digestivas o intolerancia a la proteína de leche de vaca). Cólico del lactante (descrito a aquel dolor abdominal que se da entre la tarde - noche y es inconsolable y el bebé flexiona y estira las piernas): será un llanto AGUDO E INTENSO. Pañal sucio : llanto MÍNIMO pero ESTRIDENTE. Por sueño o cansancio : llanto NERVIOSO. Porque necesita sentirse cercano a los padres. Por exceso de calor o por falta de abrigo : llanto DESCONSOLADO. Algo le molesta (se le cae el chupete, tiene algo enrollado al dedo...). Está agobiado , hay demasiado ruido a su alrededor: llanto PEREZOSO Y CANSADO. Erupción dental , dolor: llanto AGUDO, como un grito. Por enfado: llanto acompañado de hipos como ATRAGANTADO. Como calmar el llanto del bebé En general, en los bebés el llanto se calma cogiéndoles en brazos y poniéndolos piel con piel , sobre todo en el primer mes de vida, el llamado periodo perinatal. El mito de que un bebé se acostumbra a los brazos no es del todo cierto. A partir de los tres meses y medio se recomienda dejarlo un poco más en la hamaquita, pero hasta entonces es conveniente cogerles y ofrecerles nuestro amor sin límite. El recién nacido viene de estar envuelto por la placenta y flotando en el líquido amniótico y por este motivo va a querer sentir el contacto de sus padres. Es el momento de disfrutar de ello. Actualmente, se recomienda el colecho si no hay ninguna contraindicación por obesidad, padres fumadores... A partir del segundo mes de vida ya aparecen los cólicos del lactante , que necesitan de un capítulo aparte, ya que el llanto que causan es bastante inconsolable. Se puede realizar masajes circulares alrededor del ombligo del bebé, movimientos de las piernas como si fueran en bicicleta para ayudarles a que salgan los gases. En el mercado hay múltiples productos para los cólicos del bebé, y en general no causan gran beneficio, pero no suelen perjudicar. Actualmente está indicado el Lactobacillus Reuteri sobre todo si el bebé toma lactancia materna, manzanilla con hinojo en infusión templada, y algunos compuestos homeopáticos. En el llanto por erupción dental, además del mordedor muy frío, podemos aplicar directamente paracetamol en la encía , como si pusiéramos un gel. Recordar que los bebés necesitan un entorno tranquilo y de silencio relativo para su tranquilidad, pues puede ser que ambientes con exceso de ruido les hagan llorar. Y así, en función de la causa, iremos intentando consolar a nuestro bebé de la mejor manera posible. En los casos que sospechemos que el llanto viene ocasionado por un posible trastorno digestivo deberemos consultar con el pediatra. Espasmos del llanto o espasmos del sollozo Se define espasmo del llanto como la interrupción brusca del llanto . Un 7% de los niños pueden sufrirlos. Se define como trastorno paroxístico no epiléptico completamente benigno que no altera el neurodesarrollo y va desapareciendo con la edad. Aparecen a partir de los dos meses de vida y duran hasta los dos años de edad aproximadamente. Actualmente se aconseja realizar un electrocardiograma para descartar patología del corazón, aunque el riesgo es mínimo. Es recomendable pedir cita con el pediatra. Los espasmos del llanto se producen cuando el niño llora de manera brusca y deja de respirar  involuntariamente, de forma que deja de llegar oxígeno al cerebro y pierden el conocimiento y adoptan posturas poco naturales. Se ponen morados o muy pálidos. No hay que hacer nada ya que se autoresuelve en menos de un minuto. Puede ser que cuando se despierten queden como muy adormilados. El desencadenante puede ser un dolor intenso, un susto, el miedo... Hay que evitar que el niño en tal situación pueda darse cuenta de que también nos asustamos mucho, si es el caso. En el caso del espasmo del llanto debemos pedir cita con nuestro pediatra para explicarle el cuadro que afecta a nuestro bebé o niño de tal modo que pueda confirmar nuestra sospecha diagnóstica. Y, ¡ánimo! Aunque los bebés no vienen con un manual de instrucciones seremos capaces de calmar su llanto, seguro.
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