Entrar
  1. Home
  2. Contenidos de salud
  3. Artículos Especializados

Artículos Especializados

Dieta Cetogénica
Artículo especializado

Dieta Cetogénica

La dieta cetogénica o Keto es una tendencia alimentaria que genera un estado de cetosis. Para conseguir dicho estado se debe aportar un bajo aporte en carbohidratos, moderar el consumo de proteínas y aumentar el consumo de grasa. ¿Qué es la cetosis? La cetosis es un proceso metabólico que permite al cuerpo quemar energía mediante pequeñas moléculas llamadas “cetonas” o “cuerpos cetónicos”. Los cuerpos cetónicos se producen en el hígado a partir de las grasas de la alimentación o bien de nuestras reservas. Después, se utilizarán en todos los tejidos, incluido el cerebro. Es un proceso que sucede de forma fisiológica en situaciones de:   Periodos de ayunas o ayunos intermitentes. Al reducir significativamente el consumo de carbohidratos de la alimentación. ¿Qué pasa con esta dieta? En una dieta cetogénica, el cuerpo cambia su provisión de energía para funcionar casi exclusivamente con grasa. Los niveles de insulina y glucosa sanguínea disminuyen y la quema de grasa aumenta drásticamente. Por tanto, se vuelve fácil acceder a los depósitos de grasa corporal para quemarlos, una situación interesante a tener en cuenta como tratamiento de la obesidad y bajada de peso en general. Aunque parece una novedad en Nutrición, la dieta cetogénica cuenta con casi un siglo de vida. Se desarrolló en los años 20 del siglo pasado como una herramienta para el tratamiento de la epilepsia, especialmente en niños con epilepsia resistentes al tratamiento farmacológico y posteriormente se ha probado con éxito en adultos. Desde entonces, se han ido comprobando cada vez más efectos beneficiosos tanto para la salud como en procesos patológicos como:   Control de peso : las dietas altas en grasas y bajas en carbohidratos consiguen buenos  resultados  en la pérdida de peso, pérdida de grasa y control del efecto acordeón en personas con obesidad. También reduce la sensación de apetito y mejora la adhesión a la dieta. Síndrome metabólico : estudios científicos demuestran que las dietas bajas en carbohidratos mejoran los marcadores del síndrome metabólico (niveles de: triglicéridos, colesterol total, colesterol LDL y HDL, glucemia e insulina). Inflamación: estudios científicos demuestran que puede reducir marcadores de inflamación (como la proteína C reactiva). En la resistencia a la insulina y diabetes tipo 2 , es excelente para  revertir la diabetes  tipo 2 ya que disminuye la glucemia y el efecto negativo de los niveles altos de insulina. Cáncer: puede tener un efecto beneficioso en algunos tipos de  cáncer con tumores glucosa dependientes y la reducción del estado pro-inflamatorio del medio interno. Mejora de la epilepsia : se muestran beneficios en la disminución de las convulsiones, en la reducción de la medicación y en la desaparición de las crisis convulsivas. Mejor concentración y capacidad de atención : los cuerpos cetónicos son un combustible eficiente para el cerebro en cuyo metabolismo se ha observado un efecto neuroprotector. Después de unos días de adaptación a la dieta, el cuerpo en general y el cerebro en particular pueden utilizar óptimamente las cetonas como combustible y por ello muchas personas experimentan mayor energía y mejor enfoque mental cuando siguen una dieta cetogénica. Aumento de la resistencia física y el rendimiento deportivo . Los estudios muestran  resultados ambiguos . La dieta cetogénica puede incrementar la resistencia física porque permite un acceso constante a la energía almacenada en forma de grasa. El suministro de energía a partir de carbohidratos almacenados (glucógeno hepático y muscular) dura apenas unas horas de ejercicio físico mientras que el almacén de grasa puede durar hasta 40 días. Una vez que el organismo se ha adaptado al consumo de grasas a través de la dieta cetogénica, puede contar con combustible siempre disponible para el funcionamiento tisular.  En la práctica La dieta cetogénica c onsiste en reducir al máximo el consumo de hidratos de carbono : cereales de todo tipo (trigo, centeno, avena, maíz, cebada…), legumbres, frutas y tubérculo e incrementar el consumo de grasas buenas como: aguacate, aceite de oliva, coco, etc. y mantener el consumo de proteína a fin de “forzar” al cuerpo a consumir grasas. La proporción de calorías por macro nutrientes en la dieta cetogénica acostumbra a ser de: 65-75% de las grasas. 20% de las proteínas. 15-5% de los carbohidratos o menos de 50 gramos diarios. En función del grado de exigencia que se quiera seguir la dieta cetogénica se destinara más o menos permisividad en las cantidades netas de carbos al día. Sin embargo, si simplemente se quiere seguir una dieta baja en carbohidratos se podrá ser algo más flexible en la elección de ciertos alimentos como frutas, vegetales y tubérculos. A continuación, se detallan los grupos de alimentos utilizados en esta tendencia alimentaria.    GRUPO DE ALIMENTOS ALIMENTOS ACONSEJADOS GRASAS. La mayoría de las calorías deben provenir de la grasa. Muchas se obtienen de fuentes naturales como carne, pescado, huevos, etc. Pero también se debe usar grasa en las preparaciones culinarias abundantemente. Fuentes: Mantequilla ecológica clarificada o ghee, aguacate, aceite de coco, aceite de oliva virgen y crudo, frutos secos, semillas, aceitunas, lácteos enteros, carnes con grasa autóctona de pasto, pescados azules, salsas grasas caseras (mayonesa, alioli, guacamole, vinagreta, bermesa...).    PROTEÍNAS ANIMALES ricas en omega 3: Las carnes no procesadas, carne orgánica y alimentada con pasto es la más saludable de todas. Hay que recordar que la dieta cetogénica es alta en grasas, y no alta en proteínas, por lo que no se necesitan grandes cantidades de carne. El exceso de proteína se convierte en glucosa, lo que dificulta la  cetosis . Ten en cuenta que las carnes procesadas, como las salchichas, los embutidos y las albóndigas a menudo contienen azúcares añadidos. Fuentes: Pescado azul en general: atún, sardinas, salmón… Pescados blancos: dorada, lubina, rape... Marisco: gambas, sepia, calamar, mejillones…   Carne ecológica y de pasto de todo tipo: pollo, ternera, buey, cordero, pavo, caballo... Huevos camperos y orgánicos: hervidos ,  fritos en mantequilla ,  revueltos  o como  omelet . LÁCTEOS. Enteros, según tolerancia personal y sin azúcares añadidos. Fuentes: Mantequilla, crema de cocina, crema agria, queso crema, queso curado, yogur natural, yogur griego, kéfir, leche entera, licuados vegetales procedentes de frutos secos como: coco, avellana, sésamo y almendra.   VEGETALES. Las verduras que crecen en la superficie son bajas en carbohidratos y se pueden comer a voluntad. Sin embargo, las verduras que crecen bajo tierra (tubérculos) contienen más carbohidratos, hay que tener más cuidado. Fuentes: Espinacas, acelgas, lechuga, endibias, brócoli, col, pepino, calabacín, calabacín, berenjena, pimientos, espárragos,  coliflor, apio, ajo, col rizada kale… FRUTAS. Todas las frutas contienen bastantes carbohidratos (en forma de azúcar). Por eso son tan dulces. Las bayas son las más bajas en carbohidratos y por tanto adecuadas en cantidades moderadas. Sin embargo, las demás frutas ya sobrepasan las cantidades permitidas para una dieta cetogénica estricta. Fuentes: Bayas: frambuesa, fresa, arándanos, moras, grosellas. Coco, limón, naranja, durazno, ciruela, melón cantalupo, kiwi, clementina, manzana acida son las intermedias en concentración de azúcar. BEBIDAS. Los refrescos dietéticos no contienen carbohidratos, sino edulcorantes artificiales pero igualmente pueden provocar antojos de azúcar, hacen que sea más difícil apreciar el sabor dulce de la comida natural y hay estudios que indican que pueden elevar los niveles de insulina. Fuentes: Agua, agua con limón o lima, té o infusiones de hierbas sin endulzar calientes o refrescadas, té kombucha, café, vino, agua de coco, jugo de vegetales, leche, licuados de frutos secos sin endulzar como: coco, avellana, almendra, sésamo. En conclusión… Como todas las tendencias alimentarias tan concretas y estrictas como ésta, es de vital importancia remarcar que no se puede poner en práctica sin asesorarse antes con un profesional de salud especializado en nutrición y en dieta cetogénica. Y es que a pesar de que puede ser una dieta muy interesante para numerosos casos, también hay que tener en cuenta situaciones donde puede propiciar un desequilibrio metabólico importante, como es el caso de los diabéticos insulino-dependientes, hipertensos con tratamiento farmacológico, en época de gestación, lactancia y en la etapa infantil. Alessandra Huerta Especialista en Nutrición y Dietética Nutricionista consultora de Advance Medical
Dieta Macrobiótica
Artículo especializado

Dieta Macrobiótica

La macrobiótica es una filosofía de vida centrada en la forma tradicional de la alimentación oriental , introducida en 1957 por el japonés Gorges Ohsawa. Ohsawa desarrollo la tendencia macrobiótica mediante el estudio de tradiciones ancestrales japonesas y para tratar su propio padecimiento de tuberculosis. El estilo de vida macrobiótica pone el énfasis en una dieta baja en grasas y alta en fibra , compuesta principalmente por vegetales y granos integrales, promoviendo alimentos orgánicos, locales y de la estación. Los alimentos se clasifican en dos categorías: Yin y Yang, y se supone que ha de existir una armonía entre ambos para lograr el bienestar físico y mental. En qué consiste La dieta está jerarquizada en 10 niveles que van del -3 al +7. En los cinco primeros niveles se van eliminando alimentos de origen animal de forma progresiva siendo cada vez más vegetariana . Las siguientes fases, del +3 al +7, son exclusivamente veganas y se eliminan los alimentos procesados o elaborados hasta llegar a la dieta +7, en la que se consumen exclusivamente granos de cereales triturados. A continuación, se detalla la proporción de alimentos (permitidos y prohibidos según el estadio) a través de las diferentes secuencias de dietas: Dieta Cereales Verduras Sopa Proteínas animales Frutas Postres Bebidas - 3 10% 30% 10% 30% 15% 5% Según la sed -2 20% 30% 10% 25% 10% 5% Según la sed -1 30% 30% 10% 20% 10% - Según la sed 1 40% 30% 10% 20% - - Según la sed 2 50% 30% 10% 10% - - Según la sed 3 60% 30% 10% - - - Según la sed 4 70% 20% 10% - - - Según la sed 5 80% 20% - - - - Según la sed 6 90% 10% - - - - Según la sed 7 100% - - - - - Según la sed Adaptación de la composición de la dieta macrobiótica en base a los siguientes alimentos. Consideraciones de la dieta Cereales integrales . Más de la mitad de la alimentación está compuesta por granos integrales. Se opta por la cebada, el centeno y el trigo en primavera, para el verano, el amaranto, maíz y sorgo; a finales de verano, el mijo y el camote, para otoño el arroz, y en invierno el trigo sarraceno. Se evita el azúcar y alimentos industriales de todo tipo y las harinas de cualquier variedad de cereales.   Vegetales y hortalizas . Corresponden al 25% restante de alimentos ingeridos diariamente. Estos no deberían ser muy cocidos para preservar su contenido nutritivo. Destaca el consumo de algas marinas. Se prioriza el consumo de verduras estacionales.   Legumbres. Debe incluirse una pequeña porción de legumbres en la alimentación diaria (hasta alcanzar un 15%) para completar las proteínas de los granos integrales. Sopas. Se incluye sopa como un plato regular tanto en la comida como en la cena. Es muy común la sopa de miso. Normalmente se repite en la comida y la cena. Debido a la influencia oriental, es muy común la sopa de miso o shoyu con algas y vegetales. Proteínas animales . Únicamente se permite la ingesta de carnes blancas sin piel como el pollo o el pavo de manera excepcional, o bien el pescado blanco un máximo de dos veces por semana. Fruta. Resulta ideal consumirla seca y cocida, y en ocasiones ingerirla fresca. Huevos. Solamente se permiten los huevos ecológicos y, en tal caso, de manera ocasional. Encurtidos. Utilizan los encurtidos como la col fermentada para ayudar a la digestión de las comidas. Suelen prepararlos de forma casera para tenerlos disponibles todo el año. Condimentos. Tradicionalmente se usa sal marina, vinagre de arroz, ciruela china, algas y jengibre. Se desaconseja utilizar sal refinada, especies y salsas industriales. Postres. Se evitan los postres, es posible comerlos con moderación y en  circunstancias especiales . Líquidos. Solamente deben ser ingeridos después de las comidas, pero nunca durante la ingesta de alimentos, bebiendo despacio y sorbo a sorbo. Lo ideal es ingerir agua tibia, té o café de cereales. Está prohibido el café. Cocciones. Los alimentos se deben cocinar con aceite vegetal o agua en recipientes de barro o hierro.   Hay que masticar cada bocado por lo menos 50 veces . Ejemplo de menú macrobióticos para un día: Desayuno: sopa de miso  con germinados. Comida: estofado de azukis con calabaza y alga kombu. Cena: arroz integral con gomasio y ensalada de col con aceite de oliva y limón. Desventajas nutricionales Desde un punto de vista nutricional este tipo de tendencia dietética no convence a largo plazo sobre todo por sus déficits en micronutrientes, especialmente en los últimos estadios de la dieta macrobiótica propuesta en la tabla anterior (del 3 al 7).   Entre las desventajas o riesgos potenciales podemos mencionar: La alta presencia de fitatos presentes en los cereales integrales disminuye la absorción de numerosos minerales y alcanza un déficit nutricional con el tiempo y por ende aparecen estados de desnutrición como: anemia, escorbuto e hipocalcemia.   Se considera una dieta pobre en proteínas de alto valor biológico llegando a una tendencia exclusivamente vegana sin llegar a aportar aminoácidos esenciales a niveles óptimos. También se podría encontrar con facilidad déficit de vitamina B12. Bajo consumo o nulo de frutas frescas . La cocina macrobiótica es difícil integrarla en la vida moderna, y se vuelve demasiado personal, de manera que aísla a la persona de comidas y eventos gastronómicos familiares y sociales. La cantidad de reglas que componen la alimentación macrobiótica terminan restringiendo la imaginación y la comida se vuelve monótona e insípida . Algunos puntos a favor Hoy en día la moda de la dieta macrobiótica se aproxima más a los estadios de dieta numero -3 a -1/+1, lo que se asemeja en cierto modo a las tendencias ovolacteovegetarianas o veganas o incluso omnívoras con cierto encaje en una alimentación algo más equilibrada y no tan carente.   Por otro lado, cabe comentar que es una tendencia que promueve aspectos positivos que se deberían tener en cuenta para adaptar a nuestro estilo alimentario diario. Sobre todo, en cuanto a la promoción de alimentos frescos, ecológicos, de producción estacional y local. Siempre otorgarán una calidad nutricional muy superior que los de producción intensiva . También convence mucho en cuanto el aspecto eliminar los productos industrializados y azúcares simples y añadidos dado que ya es bien sabido que, lejos de aportar beneficios, son alimentos y sustancias nocivas para nuestra salud vital .
Embarazo de Riesgo
Artículo especializado

Embarazo de Riesgo

El embarazo es un proceso fisiológico para el que el organismo de la mujer está perfectamente preparado, pero hay que tener en cuenta que le supone una sobrecarga y un estrés , y en determinadas situaciones puede incluso suponer un riesgo para su salud. En estos casos hablamos de embarazo de riesgo desde el punto de vista materno. En otras ocasiones, es el propio embarazo el que está en riesgo por circunstancias que pueden afectar al pronóstico de la gestación o al estado del feto, es entonces cuando consideramos un embarazo de riesgo desde el punto de vista fetal. En los embarazos que evolucionan con normalidad la gestante puede hacer vida relativamente normal, pero en los embarazos de riesgo se requiere a veces reposo, o controles más intensivos o pruebas diagnósticas especiales . En estos casos, es importante seguir las pautas indicadas por el ginecólogo. Cómo actuar En la primera visita de embarazo, o en una visita preconcepcional en casos de patología materna hay que valorar todos los antecedentes de la paciente y etiquetar el embarazo como embarazo normal, de riesgo medio, alto o muy alto. Las causas de riesgo pueden ser de tres tipos: Desde el punto de vista social: condiciones de la paciente, su edad, peso, talla, perfil socio-económico, hábitos tóxicos, exposición a tóxicos laborales… Desde el punto de vista de los antecedentes de la paciente : enfermedades previas al embarazo, abortos o partos anteriores… Desde el punto de vista del embarazo actual : patologías que se desarrollan en el embarazo en curso, como diabetes gestacional o preeclampsia, malformaciones fetales, embarazos múltiples o rotura prematura de la bolsa amniótica. Causas de riesgo medio Las causas de riesgo medio engloban todas las condiciones anatómicas que pueden dificultar un parto vaginal e incrementar el riesgo de cesárea , como son la talla baja, la obesidad no mórbida (la obesidad mórbida se considerará de riesgo alto) y las anomalías de la forma de la pelvis. Por otro lado, todas las situaciones que puedan comportar un control insuficiente lo que puede comportar situación de riesgo fetal como los embarazos no deseados, las adolescentes, o las pacientes en condiciones socioeconómicas desfavorables. Otro factor de riesgo medio, que puede ser alto o muy alto en función de la dosis, es la gestante con hábitos tóxicos, fumadoras o consumidoras de drogas o alcohol , por el efecto que puede tener en el feto. Las grandes fumadoras tienen fetos de bajo peso, y el consumo de alcohol incluso puede provocar un síndrome alcohólico fetal con afectaciones de múltiples órganos y retraso mental. Son consideradas gestantes de riesgo medio las pacientes con alguna patología leve diagnosticada antes del embarazo, como cardiopatías leves, problemas respiratorios crónicos, enfermedades de transmisión sexual. Asimismo, las pacientes de edad avanzada o que han tenido más de 4 hijos previamente, o si el periodo transcurrido desde el último embarazo es inferior a 12 meses (de parto a parto). También consideramos embarazo de riesgo medio cuando ha existido esterilidad previa y si el embarazo se ha conseguido a través de técnicas de reproducción asistida. A lo largo del embarazo pueden aparecer circunstancias que conviertan un embarazo normal en uno de riesgo medio como pérdidas de sangre durante el primer trimestre, incremento excesivo o insuficiente de peso, infecciones urinarias... Riesgo alto Se considerará riesgo alto la patología materna más grave: cardiopatías, patologías endocrinas, anemia grave, obesidad mórbida por el riesgo que puede suponer el embarazo sobre la patología de la madre. También la diabetes gestacional por el riesgo fetal que comporta si no se controla adecuadamente. O pacientes diagnosticadas de infecciones víricas o bacterianas (hepatitis, toxoplasma, sífilis, VIH) por riesgo de malformaciones congénitas o infección del recién nacido. También catalogado como riesgo alto los antecedentes obstétricos desfavorables: abortos anteriores, partos prematuros, recién nacidos de bajo peso, o partos previos con complicaciones dado el riesgo de presentar nuevos abortos o complicaciones en el parto. Así como pacientes que hayan sido sometidas a cirugía uterina previa por el riesgo de rotura uterina. Incluimos en este grupo los embarazos en los que se ha diagnosticado una m alformación fetal, que según su severidad puede ser incluso de riesgo muy alto. También los embarazos de gemelos y la preeclampsia leve (alteración multiorgánica del tercer trimestre de embarazo que cursa con elevación de la tensión arterial, proteínas en la orina, y alteraciones analíticas). Riesgo muy alto En el grupo de riesgo muy alto incluimos todas aquellas gestantes con patología muy grave: cardiopatías severas, enfermedades psiquiátricas, diabetes previas al embarazo porque el embarazo puede tener serias consecuencias sobre el estado de la madre. La drogadicción o alcoholismo habitual por el riesgo fetal de malformaciones, retrasos de crecimiento y prematuridad. Así como la preeclampsia grave. Y las malformaciones fetales graves o retrasos de crecimiento severos La gestación múltiple (de 3 o más fetos) o de fetos con malformación congénita compleja confirmada y todas aquellas condiciones que pueden favorecer un parto prematuro, como rotura prematura de membranas, malformación uterina o contracciones prematuras sin causa aparente. Otro concepto que hay que incluir en este grupo es a las mujeres que han sufrido previamente una muerte fetal prenatal o neonatal por el riesgo de repetición y por la ansiedad generada por estos antecedentes. Y finalmente accidentes obstétricos graves como la placenta previa o el desprendimiento precoz de placenta. Cómo atender estos embarazos Según el nivel de riesgo el control de embarazo se podrá realizar en el p rimer nivel asistencial, consultas básicas o centros de asistencia primaria en embarazos sin riesgo o con riesgo medio. En algunos casos de riesgo medio y los de riesgo alto han de ser controlados en centros especializados o en hospitales de nivel B (comarcales). Los de riesgo muy alto es necesario su seguimiento y atención al parto en hospitales de nivel C, donde se dispone de equipamiento adecuado para manejar recién nacidos con patología compleja o de gran prematuridad, así como gestantes con patología severa. Si se te ha diagnosticado un embarazo de riesgo sigue los consejos de tu especialista y confía en que con el control adecuado y los medios a nuestro alcance prácticamente todos los problemas tienen solución. Haz nuestro test de embarazo y averigua todo lo que debe saber una embarazada. Descubre todos los consejos y cuidados de las mujeres embarazadas.
Enfermedades Infantiles Más Frecuentes
Artículo especializado

Enfermedades Infantiles Más Frecuentes

Durante la infancia enfermamos con frecuencia. Nuestro sistema inmune es más vulnerable y, a la vez, se hace más fuerte tras cada virus o bacteria vencida. Afortunadamente, la mayor parte de las enfermedades en los niños son benignas y forman parte de un proceso normal. Pero no es extraño ver a padres muy preocupados en la consulta porque tienen la sensación de que su hijo está constantemente enfermo, formulando la pregunta: ¿tendrá bajas las defensas? ¿Las enfermedades de los niños de ahora son las mismas que las de nuestros abuelos? Muchas de las enfermedades del siglo pasado ya no están presentes o, con mucha menos frecuencia, en nuestro medio. Enfermedades como el sarampión, la polio, la rubeola o la parotiditis se dan de manera anecdótica en nuestros hijos gracias a las vacunas . ¿Por qué enferman? Los niños enferman tanto porque su sistema inmunitario (el sistema que se encarga de las defensas frente a procesos infecciosos) aún está inmaduro . A esto debemos sumarle que no saben de medidas preventivas como: el lavado de manos, taparse la boca al toser o evitar chupar los objetos de otros. A medida que van creciendo, su sistema inmunitario se fortalece y estas infecciones disminuyen. El inicio de la guardería o el colegio es el desencadenante de múltiples infecciones. En el bebé con hermanos mayores, este proceso puede aparecer antes, ya que los hermanos “traen” consigo virus y bacterias a la casa. Donde hay muchos niños juntos, hay demasiados virus y bacterias y, por lo tanto, son un blanco fácil. Es por eso tan importante que los niños enfermos no acudan al colegio: hay que evitar el contagio y hay que ofrecer al niño el cuidado que se merece. En la mayoría de casos, los niños no están bajos de defensas, sino que están interaccionando con los microorganismos del entorno, infectándose y fortaleciendo su sistema inmunológico. ¿Cuáles son las vías de contagio de las enfermedades infecciosas? Vía fecal-oral: los microorganismos se eliminan por las heces (diarrea) y el contagio se produce al tocar las heces con las manos y llevárselas a la boca. Esto puede ocurrir entre niños o bien con los cuidadores, si no tienen una correcta higiene tras cambiar los pañales: el lavado de manos. Vía respiratoria: al toser, estornudar o hablar se expulsan gotas de secreciones respiratorias llenas de gérmenes que pueden ser inhalados por los demás. Esto ocurre, por ejemplo, en las infecciones respiratorias. Contacto con la piel : a través de objetos que comparten o el contacto estrecho de persona a persona, se pueden contagiar enfermedades como la sarna, los piojos o infecciones de la piel. A continuación, repasamos las enfermedades más frecuentes en la infancia: Enfermedades del aparato respiratorio Faringitis y amigdalitis: tienen causa vírica o bacteriana y ocasionan la inflamación de la faringe o las amígdalas, respectivamente. Provocan tos, dolor de garganta, fiebre y malestar general.  En el caso de que sean bacterianas deben tratarse con antibióticos. Catarro común : es la enfermedad más frecuente en la infancia. Es debida a virus y ocasiona tos, mucosidad abundante, congestión nasal y fiebre moderada. Puede complicarse con otros procesos como otitis, bronquiolitis o sinusitis. Al tratarse de una virosis, los antibióticos no son necesarios. Gripe : es una enfermedad respiratoria que puede ser grave y que es muy frecuente en niños. Es provocada por un virus, por lo que los antibióticos no son necesarios. Ocasiona malestar, fiebre alta, mucosidad nasal, tos y, en los niños pequeños, puede ocasionar también, diarrea y vómitos. Bronquiolitis : es una inflamación de la vía aérea debida a virus y que afecta a menores de dos años. Ocasiona tos, fiebre y dificultad para respirar. En niños menores de seis meses puede ser muy grave debido a la infección por el Virus Respiratorio Sincitial. Otitis media aguda: es una infección muy común en los niños. Puede ser causada por virus o bacterias. Los síntomas son: dolor en el oído y fiebre. Enfermedades del sistema digestivo Gastroenteritis infecciosa : es la aparición de diarrea debida a la infección de un virus o una bacteria. Los rotavirus son los virus que con mayor frecuencia afectan a los niños menores de cinco años. Bacterias como la salmonella pueden ocasionar diarreas graves. El mayor peligro de la gastroenteritis en la deshidratación del niño por la pérdida de líquidos en la diarrea y vómitos. Giardiasis: es muy común en los niños menores de cinco años. Se transmite a partir del contacto con otros niños, en las guarderías o en la escuela. Provoca diarreas durante varias semanas, inapetencia, náuseas, molestias abdominales y fiebre baja. Hay que tratarla con medicinas específicas para curarla. Oxiuros (parásitos): son parásitos muy frecuentes en los niños que ocasionan picor en el ano y la vagina, sobre todo por la noche. Es importante tratar a todo el núcleo familiar. Enfermedades de la piel y exantemáticas (a las que se acompaña un sarpullido) Exantema súbito (roséola o sexta enfermedad): es una enfermedad aguda y benigna causada por un virus que afecta a niños menores de dos años de vida. Se caracteriza por fiebre seguida de una erupción en la piel que coincide con la desaparición de la fiebre. Eritema infeccioso (megaloeritema, quinta enfermedad o virus de la bofetada): es una enfermedad benigna causada por un virus. Su síntoma más característico es erupción característica en las mejillas que hace que parezca que al niño le han abofeteado la cara. Afecta a los niños en edad preescolar o escolar. Varicela : es una enfermedad infecciosa muy contagiosa causada por el virus Varicela-Zoster (familia de los herpes). Se caracteriza por la aparición de vesículas que, al cabo de unos días, se rompen y se forma una costra. Causan un picor muy intenso y fiebre. Su curso es benigno, pero puede complicarse en ciertos casos: neumonía o sobreinfección de las lesiones cutáneas. Impétigo: es una enfermedad infecciosa causada por bacterias (estafilococos o estreptococos). En este caso los antibióticos son necesarios. Las bacterias entran en de la piel por una lesión, rasguño o picadura de un insecto. Se forman unas costras gruesas de color miel que se extienden rápidamente. Molluscum: es una infección vírica de la piel que ocasiona unas lesiones circulares y elevadas que no causan molestias. Las lesiones desaparecen cuando el sistema inmune vence la infección. Pediculosis (piojos): es una infestación de la piel del cuero cabelludo por piojos. Causan una irritación cutánea y provocan un picor muy intenso. Es altamente contagioso y deben ser tratados siempre. Sarna: es una infestación de la piel producida por el ácaro Sarcoptes scabiei. Este ácaro excava túneles en la capa superficial de la piel para depositar sus huevos y provoca ronchas y ampollas que pican por la noche. También se pueden observar unas líneas elevadas en el lugar donde los ácaros han excavado los túneles, sobre todo en muñecas o entre los dedos de las manos y los pies. El tratamiento es eficaz. Tiña (hongos): son infecciones de la piel causadas por un hongo. Suelen afectar a la piel y el cuero cabelludo y deben ser tratadas con antifúngicos. Síndrome mano-pie-boca: la enfermedad boca-mano-pie es una infección benigna de causa vírica, frecuente entre los 1-3 años de edad. Tras unos días de fiebre y malestar, aparece una erupción con pequeñas ampollas por fuera y dentro de la boca (paladar, encías, lengua), palmas de las manos, plantas de los pies y área del pañal. Las lesiones no pican y se curan en una semana. No es necesario tratamiento antibiótico. Otras enfermedades infecciosas Conjuntivitis : es la infección de la conjuntiva del ojo por virus o bacterias. Sus síntomas son picor ocular, enrojecimiento y lagrimeo. Son muy contagiosas y deben ser tratadas con antibióticos. Escarlatina : la escarlatina es una infección que asocia: faringoamigdalitis (anginas) y un exantema (erupción en la piel). La causa es la bacteria estreptococo betahemolítico del grupo A y el exantema se debe a una sustancia (toxina) que produce esta bacteria. Hay que tratarla siempre con antibióticos. Gingivitis o estomatitis: es una infección causada por el virus herpes que suele afectar a niños de dos a cinco años y que causa fiebre alta, malestar, inapetencia, lesiones en mucosa oral muy dolorosas que impiden que el niño coma o beba. El riesgo de esta enfermedad es la deshidratación. Por eso lo más importante es evitarla y dar tratamiento analgésico para controlar el dolor. Mononucleosis infecciosa : es una enfermedad producida por el virus de Epstein Barr. También es conocida como la enfermedad del beso. Origina fiebre, dolor de garganta, aumento de tamaño de los ganglios, y agrandamiento del bazo (esplenomegalia) y del hígado (hepatomegalia). Puede aparecer en una erupción cutánea si se están tomando determinados antibióticos. La duración de la enfermedad es de varias semanas. Infección urinaria : aproximadamente un 3% de las niñas y un 1% de los niños pueden padecer este problema durante los primeros años de vida. La causa es bacteriana, por lo que se necesitan antibióticos para su curación. Los síntomas son: escozor al orinar o tener ganas continuas de ir al baño, en los niños mayores. En los bebés puede ser un proceso más grave y se acompaña de fiebre, malestar general, rechazo del alimento o vómitos.
Qué Debes Saber sobre la Faringitis
Artículo especializado

Qué Debes Saber sobre la Faringitis

La faringitis es la inflamación de la garganta o faringe causada por una infección bacteriana o vírica. Su principal síntoma es el dolor de garganta. Sin embargo, no debe confundirse con una amigdalitis, a pesar de que a veces se usan indistintamente. ACLARANDO CONCEPTOS Dolor de garganta: es la manera de llamar a la amigdalitis y faringitis en términos corrientes, no médicos.     Amigdalitis: inflamación de las amígdalas, que son las estructuras localizadas en ambas partes posteriores de la lengua dentro de los pilares amigdalinos. Faringitis : inflamación de la faringe, conducto de paredes musculares que conecta la boca con el esófago y que forma parte del tubo digestivo y contribuye a la respiración y a la fonación pues comunica con las fosas nasales, las trompas de Eustaquio y la laringe. Las causas de la faringitis La principal causa de faringitis son los virus en un 40-60%, sobre todo rinovirus, adenovirus, enterovirus, herpes virus (herpangina), VEB (virus Epstein-Barr), coronavirus, influenzavirus asociados a otra sintomatología de la vía respiratoria (tos, mocos, etc). La faringitis vírica es la más frecuente en niños de edades comprendidas entre los 12 meses y los 5 años. En menores de 2-3 años es muy poco frecuente la etología bacteriana. La causa más frecuente de faringitis bacteriana es la bacteria estreptococo S.ß-hemolítico del grupo A (s.Pyogenes) que ocasiona el 20-30% de los casos, seguidas de estreptococo de los grupos C y G (5%) (Mycoplasma y Chlamydia pneumoniae) así como (ArKanobacterium Haemolyticum). ¿Hay diferentes tipos de faringitis? Clasificaremos principalmente entre faringitis viral y faringitis bacteriana. Los síntomas se solapan muchas veces como puede verse en la tabla adjunta: Viral Bacteriana Inicio Paulatino Brusco Edad <3 años 5-15 años Estacionalidad No Invierno-Primavera Fiebre Variable Muy elevada Tos Sí No Síntomas catarrales Frecuentes Ausentes Conjuntivitis Sí No Erupciones No Escarlatina Dolor garganta No-leve Intensa Supuración Amígdala Posible-escaso Si, amarillo Vesículas / Aftas Posible No Diarrea Frecuente No Dolor abdominal No A veces Puntos rojos en el paladar y la campanilla No Frecuente ¿Cómo se diagnostica? Es muy importante en caso de sintomatología de faringitis vírica no utilizar antibióticos ya que esto va a convertirlos en menos efectivos a lo largo de la vida del paciente. Nuestro pediatra de referencia efectuará, en el caso de faringitis bacteriana, un test diagnóstico consistente en una prueba de detección rápida del antígeno de estreptococo. Este test puede realizarse en la misma consulta y sus resultados son inmediatos. Es una prueba no invasiva para nuestros pequeños pacientes y en caso de resultado positivo nos recetará un tratamiento a base de antibiótico. No es necesario efectuar siempre pruebas diagnósticas ya que la clínica de nuestros pacientes en la mayoría de los casos es indicativa del tipo de faringitis al que nos enfrentamos. Tratamiento de la faringitis El objetivo del tratamiento de la faringitis va a ser principalmente mejorar la sintomatología y a la vez eliminar la bacteria en caso de la faringitis bacteriana, causante de nuestra enfermedad: En la faringitis vírica, la experiencia de los padres o cuidadores principales pueden ser suficientes a la hora de establecer unas pautas básicas de control de síntomas: medida de la temperatura corporal, vigilar el estado general, mantener una hidratación adecuada, y alimentarlos frecuentemente con pequeñas cantidades. En estos casos, lo más habitual es que los niños prefieran alimentos de baja consistencia o bien líquidos como sopa, leche, yogur o purés , que facilitarán el paso de los mismos por la faringe inflamada. Es importante no olvidarse del control de la temperatura con la administración de ibuprofeno (Dalsy®) y paracetamol (Apiretal ®). Los productos homeopáticos existentes en el mercado también son muy efectivos para el tratamiento de la faringitis. Estos son: echinacea, própolis y cobre en gránulos… Los remedios caseros tampoco deben descartarse. Una infusión de manzanilla, un poco de miel diluida en leche caliente o una infusión templada de tomillo para hacer gárgaras, son efectivas y muy bien aceptadas. En cuanto a la faringitis bacteriana, la trataremos con un antibiótico siempre prescrito por nuestro pediatra. El de primera elección va a ser la Amoxicilina por vía oral durante 10 días en la mayoría de los casos o la penicilina V oral en casos seleccionados. En caso de alergia a la penicilina se utilizará Azitromicina o Claritromicina oral según pauta prescrita. Otras cuestiones prácticas Esta enfermedad no es hereditaria y, como cualquier enfermedad adquirida leve, su curación será siempre de corta duración, entre 8 y 10 días. Es una enfermedad muy contagiosa , aunque de poca gravedad, si se trata adecuadamente, por lo que se aconseja que los niños y adultos afectados permanezcan en casa durante dos o tres días evitando así su contagio tanto a adultos como a niños. La transmisión es siempre vía ora l, a través de la saliva, por lo tanto, unas medidas de higiene adecuadas como el lavado frecuente de manos, los pañuelos de un solo uso y la ventilación de la habitación evitarán su contagio. En caso de infecciones de repetición o resistencia al tratamiento, nos derivarán al otorrinolaringólogo (por ser el especialista en garganta, nariz y oído) para descartar causas estructurales o asociación a enfermedades de otras estructuras de la vía respiratoria o digestiva como pueden ser otitis, reflujo gastroesofágico, rinitis, sinusitis, etc. La faringitis en una enfermedad leve pero que causa malestar, sobre todo en el caso de los niños. Con nuestras indicaciones esperamos ésta sea más llevadera.
Síntomas Síndrome del Piramidal
Artículo especializado

Síntomas Síndrome del Piramidal

María tiene 35 años, trabaja en el departamento de marketing de una empresa y uno de sus hobbies es salir a correr . Comenzó a entrenar de forma más intensa hace un mes para preparar una media maratón. Visita la consulta porque hace una semana comenzó a tener dolor en la zona glútea derecha  y en la parte posterior de la pierna hasta la rodilla. Cuando está un tiempo sentada en la oficina el dolor aumenta  y la única forma de aliviarlo es desplazando el peso hacia la cadera que no le duele para no apoyar el glúteo derecho. El Piramidal es un músculo que se encuentra en la pelvis, une el sacro con el fémur y en su recorrido  pasa a través de un agujero que forman los huesos de la pelvis, junto a él, se encuentra el nervio ciático y otras estructuras vasculares . Cuando el piramidal se contrae de forma permanente aumenta su diámetro, el espacio donde se encuentra se reduce y el ciático puede verse afectado por compresión dando síntomas como los que María tiene. Es el SINDROME DEL PIRAMIDAL . En otras ocasiones, el músculo del piramidal se contrae pero no llega a comprimir el nervio ciático, los puntos gatillo de este músculo se activan y dan síntomas similares a los de síndrome piramidal. Imágenes tomadas del libro Travell & Simons Myofascial Pain & Dysfunction: the trigger point manual. 2002. El síndrome del piramidal es una lesión frecuente en corredores de larga distancia que tienen una pisada pronadora, esto quiere decir que cuando el pie entra en contacto con el suelo el tobillo se desplaza hacia el interior de forma que la rodilla, la cadera y la pelvis compensan  esta alteración biomecánica y cuando aumentamos la actividad física el musculo piramidal acaba sobrecargado. Realizamos los test correspondientes para verificar que el músculo piramidal derecho está acortado y es el responsable de los síntomas que María tiene. Los objetivos en la primera sesión Valorar las articulaciones del miembro inferior y dar movilidad a las zonas bloqueadas: tobillo, rodilla, cadera y pelvis. Utilizamos técnicas articulatorias y manipulativas para corregir las disfunciones. Relajar los tejidos que envuelven a la zona pélvica donde se sitúa el piramidal. (Sacro) Reducir la contractura del piramidal a través de técnicas de masaje y estiramientos para dar flexibilidad al músculo y alargar sus fibras musculares. Para terminar la sesión recomendamos a María  Ejercicios para realizar durante el entrenamiento: Antes del entreno : Ejercicios de activación muscular de los rotadores internos de cadera: cuando activamos este grupo muscular, favorecemos la relajación de piramidal. Después del entreno : Ejercicios analíticos de estiramiento del músculo piramidal.   Bajar la intensidad del entrenamiento hasta que los síntomas se reduzcan o desaparezcan. Realizar un estudio de la pisada en un podólogo especialista para determinar si es pronadora. En la segunda sesión En esta sesión María nos cuenta que ya no tiene dolor , sólo se reproduce de forma leve cuando aumenta la intensidad del entreno. Al finalizar el entrenamiento realiza los estiramientos indicados en la primera sesión y los síntomas desaparecen. Esto nos indica que el músculo piramidal se sobrecarga en carrera, los estiramientos sólo son un parche para aliviar los síntomas. El estudio de la pisada confirma que María es pronadora. El objetivo en esta segunda sesión Valorar y tratar las articulaciones del miembro inferior que no se mueven correctamente: tobillo, cadera, pelvis. Tratar el músculo piramidal con técnicas manuales y estiramientos. Potenciar y estabilizar los músculos del tobillo y pierna. Antes de recomendar el uso de una plantilla correctora o un cambio de zapatillas, trabajamos la musculatura y la propiocepción del tobillo y revisamos la técnica de carrera. https://img.saludsavia.com/contenidos-salud/articulos-especializados/esguince-cronico-de-tobillo-y-propiocepcion/ Dos semanas después, María vuelve a entrenar con la misma intensidad que antes de lesionarse y sin dolor. Artículo escrito por Patricia de Maya. (Fisioterapeuta)
Dieta para controlar el colesterol
Artículo especializado

Dieta para controlar el colesterol

Si hay un concepto que está en boca de todos cuando tenemos los resultados de una analítica en mano es, sin duda, el colesterol. Este parámetro ha ido ganando importancia en los últimos años pues su estudio es fundamental para entender el riesgo cardiovascular y de ateroesclerosis de una persona. Pero, ¿conoces realmente qué es el colesterol? ¿y sabías que cumple funciones importantes en el organismo? Pues sí, el colesterol es una grasa producida por el hígado y necesaria para regular una serie de funciones orgánicas como la síntesis de hormonas, de vitamina D y de ácidos biliares. Y la dieta juega un papel básico a la hora de regularlo. Pero antes de hablar del colesterol total, es importante entender que esta grasa circula en nuestra sangre en forma de lipoproteínas, entre las que destacamos dos tipos: las LDL (lipoproteínas de baja densidad) y las HDL (lipoproteínas de alta densidad). La diferencia entre estas dos radica en que las lipoproteínas HDL recogen el colesterol no utilizado y lo devuelven al hígado para su excreción o almacenamiento, mientras que el exceso de LDL provocará que dicha grasa se adhiera a las paredes de las arterias formando una placa de ateroma. Por todo ello se deduce que, elevados niveles de HDL frente a niveles aceptables de LDL predicen un menor riesgo de padecer una enfermedad cardiovascular , independientemente de cuál sea el valor del colesterol total. COLESTEROL E HÍGADO GRASO Estudios muy recientes han demostrado que el colesterol total tiene una participación más importante que los triglicéridos en el desarrollo de la enfermedad de hígado graso no alcohólico (EHGNA), por lo que un alto consumo de colesterol en la dieta aumentaría el riesgo de sufrirla y, en consecuencia, de padecer cirrosis hepática o cáncer de hígado. ¿Cómo interpretar mi analítica? Hasta ahora nos fijábamos sólo en el marcador de colesterol a la hora de revisar una analítica, pero recientemente algunas analíticas ya están empezando a incluir unos marcadores séricos que nos pueden orientar en la predicción del riesgo cardiovascular. Estos cocientes también los podemos calcular nosotros, como te mostramos. También reflejamos cuáles serían los valores óptimos : Triglicéridos / HDL: menor de 3 LDL / HDL: menor de 3 Colesterol total / HDL: menor de 5 Alimentarse bien es básico La hipercolesterolemia tiene un factor genético hereditario y, aunque a veces requiera de tratamiento farmacológico con estatinas, se puede mejorar mediante cambios alimentarios y de estilo de vida que analizaremos a continuación. Por tanto, ante cifras de colesterol elevado deberíamos centrar los esfuerzos en instaurar hábitos saludables que permitan mejorar nuestro perfil de lipoproteínas LDL y HDL y, a su vez, reducir otros factores desencadenantes de riesgo cardiovascular como son: sobrepeso/obesidad , hábito tabáquico , consumo de alcohol , estrés, sedentarismo, diabetes e hipertensión. Entre los factores modificables que influyen en la mejora de las cifras de colesterol, la alimentación es una pieza clave. Asimismo, cuando se habla de dieta para el colesterol, no tiene sentido centrarse en la exclusión de un grupo de alimentos como se hacía hasta ahora, sino que es más importante concebirla como un conjunto general de nutrientes cuyas interacciones en nuestro organismo permiten mejorar la salud cardiovascular . Las recomendaciones alimentarias más relevantes para dicha mejora incluyen: Mejor grasas saludables. Ni todas las grasas son iguales ni se comportan igual en nuestro organismo. En consecuencia, hay una falsa creencia en asociar la grasa animal con “mala” y la grasa vegetal con “buena”. Nada más lejos de la realidad: los aceites de palma o coco o las grasas “trans” (presentes en la margarina vegetal) son grasas vegetales que elevan el colesterol “malo” (LDL) y los triglicéridos. De hecho, el consumo de margarina contribuye a aumentar el riesgo de enfermedad cardiovascular significativamente más que el consumo de mantequilla. Además, según los últimos estudios realizados al respecto, no existe una relación clara entre el consumo de ciertas grasas saturadas (como las presentes en el huevo, la leche y las carnes magras) y el riesgo cardiovascular. Por consiguiente, las recomendaciones alimentarias deben enfatizar más en la calidad de la grasa que en su cantidad. En este aspecto, las grasas con mayor incidencia en la mejora del perfil lipídico encontramos: Grasas monoinsaturadas, cuyo principal representante es el aceite de oliva (mejor si es virgen extra) ya que contiene ácido oleico y polifenoles con efectos antioxidantes y antiinflamatorios. Otros alimentos ricos en grasas monoinstauradas son: aguacate, olivas, almendras, avellanas y nueces de macadamia. Grasas poliinsaturadas, en las que hay que destacar el omega-3, ácido graso con elevado efecto cardioprotector, ya que aumentan el colesterol HDL. Estas grasas están presentes en los pescados azules (atún, sardina, boquerón, salmón, caballa…), las semillas de lino o de sésamo y las nueces. No a las grasas “trans” ni hidrogenadas , cuyo consumo ha demostrado elevar los niveles del colesterol LDL y disminuir el HDL, por lo que se aumenta el riesgo de infarto, coágulos e incluso diabetes. Entre los alimentos o productos con mayor contenido en grasas “trans” encontramos: margarina, a limentos fritos, comida procesada, comida rápida o “fast food”, algunos “snacks” o aperitivos ultraprocesados, bollería industrial y en la mayoría de postres dulces Menos azúcares refinados y alimentos ultraprocesados . Ante la insistencia en culpar al colesterol alimentario como uno de los principales causantes del aumento del colesterol sanguíneo, se ha reemplazado el consumo de grasas a expensas de aumentar en exceso el consumo de productos ricos en azúcares simples o de cereales refinados. Esto ha supuesto mayores riesgos para la salud (aumento de dislipemias o diabetes tipo 2). Por ello, es importante n o sustituir las grasas saludables de la dieta por carbohidratos refinados (azúcar, bollería, productos ultraprocesados, etc.) Más fibra . Un aporte adecuado de este nutriente, especialmente de fibra soluble (7-13 g fibra soluble/día) reduce las cifras de colesterol total y de colesterol- LDL en un 5%. Encontramos fibra soluble en cereales integrales (entre los que destacan la avena y la cebada), en legumbres (lentejas, garbanzos, judías, soja), en las verduras (berenjena, zanahoria, calabaza, brócoli, etc.) y en frutas como manzanas, uvas, fresas, kiwis y naranjas. A efectos prácticos, para llevar una alimentación rica en fibra se recomienda: Consumir al menos 2-3 piezas de fruta al día (preferiblemente con piel o pulpa). Consumir 2 raciones de vegetales u hortalizas al día (de las cuales una ración debería tomarse en crudo en forma de ensalada) ya sea en el plato principal o como acompañamiento Consumir los cereales en su forma integral, evitando productos ultraprocesados como los panes de molde o cereales de desayuno Consumir legumbres a razón de 2-3 veces por semana, acompañadas de verduras en vez de usar derivados cárnicos o embutidos en su elaboración ¿SABÍAS QUE… Existen dos alimentos que han sido señalados como responsables de aumentar el riesgo cardiovascular y cuyas últimas revisiones no demuestran que su consumo en personas sanas tenga efectos negativos? Se trata de los huevos y la leche. Los huevos , aun conteniendo unos 200 mg de colesterol en su yema, nos aportan un bajo contenido en ácidos grasos saturados y alto en poliinsaturados, por lo que no existe relación entre el consumo de un huevo al día y el aumento del riesgo cardiovascular. De hecho, al aumentar la ingesta de huevos se aumentará el colesterol HDL, que ejerce un efecto protector contra la enfermedad coronaria. La leche entera y sus derivados (como queso o yogur) contienen grasas saturadas (cuyos efectos no influyen en los niveles de LDL y colesterol total) además de calcio y péptidos bioactivos que reducen la presión arterial y el desarrollo de arteriosclerosis. Así pues, no hay necesidad de sustituir los lácteos enteros por desnatados dentro de un marco de dieta equilibrada en el resto de nutrientes. A moverse más Realizar actividad física de forma regular es una de las mejores formas de mejorar el perfil lipídico ya que contribuye de manera significativa a aumentar los niveles de colesterol HDL y disminuir los de colesterol LDL y los triglicéridos. Por ello, se recomienda llevar una vida activa (caminar unos 10.000 pasos diarios -lo que equivale a unos siete u ocho kilómetros) además de realizar sesiones de actividad física mixta, es decir, combinando ejercicio aeróbico (caminar, carrera suave, ciclismo, natación) con entrenamiento de fuerza (pesas, tonificación, body pump , etc.) con una frecuencia de tres a cinco sesiones semanales de 60 minutos o incluso de 30 minutos diarios. En conclusión… Con todo lo expuesto, podemos decir que, para ganar la partida a la hipercolesterolemia, hay un trío de recomendaciones generales cuya combinación es la ganadora: Aumentar el consumo de grasas instauradas en detrimento de las grasas “trans” y de azúcares simples y refinados (cereales azucarados, bollería, galletas, pan refinado, pasta blanca, etc.) Ingerir una correcta proporción entre grasas totales , cereales integrales (pan, arroz, pasta), y alimentos ricos en fibra (vegetales y frutas). Realizar ejercicio físico regular .
Impétigo: qué debes saber
Artículo especializado

Impétigo: qué debes saber

Cuidado con el impétigo, pues es contagioso por contacto directo o a través de objetos compartidos . Se trata de una infección superficial de la piel, frecuente en niños, pero que también verse en personas mayores con defensas bajas (inmunodepresión), aunque es más raro. Las formas más frecuentes de impétigo están producidas por bacterias sensibles a los antibióticos , y se curan con facilidad cuando se diagnostican y tratan correctamente. Dos tipos de impétigo Clásicamente se distinguen dos formas clínicas: el impétigo contagioso y el impétigo ampolloso, porque están provocados por bacterias diferentes y porque tienen un aspecto clínico relativamente característico . A la hora de la verdad y del tratamiento, las diferencias no son importantes. El impétigo contagioso (no ampolloso o simple), está provocado por estreptococos (más frecuentemente) o estafilococos, bacterias que en la mayoría de las personas forman parte de la flora normal de la piel. Se caracteriza por picor, granitos con líquido en su interior (vesículas), que se rompen rápidamente formando costras amarillentas con un aspecto que recuerda a la miel. Suele aparecer alrededor de la boca, en la nariz y en los brazos o piernas. A veces se acompaña de ganglios inflamados. Es muy contagioso y puede aparecer en brotes que afectan a niños de la misma familia o de la misma clase. Se suele ver más en verano, con el aumento del calor y la humedad. Es muy raro que cause complicaciones, aunque en algún caso puede infectar a los tejidos blandos y provocar una celulitis. El impétigo ampolloso está producido por una bacteria llamada estafilococo, que produce una sustancia capaz de provocar ampollas en la piel. Produce ampollas con líquido más grandes, de hasta 2 cm, que forman costras y se resuelven sin dejar cicatriz. ¿Se tratan igual? La distinción entre los dos tipos de impétigo no suele cambiar el tratamiento. Habitualmente es suficiente con tratar las lesiones con una pomada antibiótica (mupirocina o ácido fusídico, generalmente), aunque en casos más graves o extensos puede llegar a ser necesario dar antibióticos por vía oral (en jarabes o pastillas). También es importante la higiene con jabones antisépticos, y limpiar las costras con una solución desinfectante. Muy rara vez los niños con impétigo tienen fiebre u otros síntomas generales, salvo el prurito . Al ser muy contagioso, quien lo sufre debe extremar la higiene y evitar el contacto directo o a través de las toallas o pañuelos , para no contagiar a otros niños. Es causa de baja escolar en colegios y guarderías hasta que se trata y deja de ser contagioso. ¿Qué es la glomerulonefritis secundaria a un impétigo? Se trata de una complicación muy rara pero muy grave . En la glomerulonefritis las bacterias del impétigo provocan una lesión en el riñón. Puede provocar un aumento de la presión sanguínea , y aparición de hematuria (sangre en la orina). Debe sospecharse si los niños afectados por impétigo presentan cambios de color de la orina. ¿Qué especialista es el indicado para diagnosticar y tratar un impétigo? Es una infección de fácil diagnóstico , y tanto el pediatra como el médico de familia, o el dermatólogo pueden manejar el impétigo. Ante dudas sobre el diagnóstico puede solicitarse un cultivo de las lesiones o un análisis de sangre. El impétigo es una enfermedad de niños sanos, por lo que habitualmente no hay que descartar que el niño esté “bajo de defensas” .
Índice de Masa Corporal: Cálculo y Peso Ideal
Artículo especializado

Índice de Masa Corporal: Cálculo y Peso Ideal

Hasta hoy, se ha utilizado una fórmula básica para categorizar nuestro estado de peso que, aunque es un parámetro con poca información acerca de nuestra salud metabólica, sí nos puede orientar en una valoración primaria: se trata del Índice de Masa Corporal (IMC) . Sin embargo, como veremos, se ha quedado un poco obsoleto y hay otras formas de conocer nuestro peso ideal y, lo que es más importante, su relación con nuestro estado de salud. El aumento de la tasa de sobrepeso y obesidad en los países desarrollados es una realidad y un problema cada vez más visible. Ante esta situación, resulta lógico pensar que los profesionales de la salud, sobre todo dietistas-nutricionistas, debemos advertir de los riesgos metabólicos que conlleva un exceso de peso. No obstante, para saber si estamos en un estado de salud óptimo, no nos debemos centrar en un solo parámetro como el peso corporal ya que hay otras variables relevantes que no se reflejan en una simple báscula: porcentaje de grasa, porcentaje de masa muscular, densidad ósea, etc. ¿Qué es el Índice de Masa Corporal? En el siglo XIX, Adophe Quetele t fue el primero en plantear una fórmula basada en el cociente entre la masa de una persona (en kilos) dividido por su altura (en metros) al cuadrado . Pero no fue hasta 1985 cuando el entonces denominado Índice de Quetelet comenzó a popularizarse con el nombre que hoy conocemos de IMC. Dicha fórmula ha sido utilizada desde hace más de 30 años para clasificar a las personas en relación a su peso ya que su sencillez ha permitido que cualquier individuo que disponga de herramientas de medición como tallímetro (para conocer la altura exacta) y una báscula correctamente calibrada (para conocer su peso en ayunas), pueda calcularlo. Además, la mayoría de farmacias disponen de básculas específicas donde también se puede obtener esta información. TABLA DE IMC PARA ADULTOS Estatus ponderal IMC ( kg/m 2) Bajo peso menor de 18,5 Normopeso entre 18.5 y 24,9 Sobrepeso grado I entre 25 y 26,9 Sobrepeso grado II (preobesidad) entre 27 y 29,9 Obesidad de tipo I entre 30 y 34,9 Obesidad de tipo II entre 35 y 39,9 Obesidad de tipo III (mórbida) entre 40-49,9 En base al resultado obtenido, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha sugerido unos criterios clasificatorios por rangos de IMC para conocer el estatus ponderal en adultos a partir de los 20 años. Para poner un ejemplo de cómo medir este IMC, supongamos que somos un adulto (hombre) de altura 1.78 m y peso 83 kg. Con estos datos obtendríamos un IMC= 83 / (1.78) 2 = 26.2, correspondiente a sobrepeso grado I. Sin embargo, analizando esta fórmula, podemos observar que en su cálculo no se tiene en cuenta ni la edad ni el sexo del individuo, con lo que se puede afirmar, y la misma OMS lo reconoce, que este índice tiene limitaciones ya que “el IMC debe considerarse una guía aproximada porque puede no corresponder al mismo grado de adiposidad en individuos distintos con las mismas medidas”. Limitaciones del IMC como único indicador de salud: no te fíes sólo del IMC Cómo ya hemos dicho, el IMC no es ni el mejor ni el único parámetro para conocer nuestro estado de sobrepeso y de salud en general ya que tiene importantes limitaciones: No es útil su clasificación en niños: en este caso, es necesario tener en cuenta la edad al definir el sobrepeso y la obesidad. Además, la OMS dispone de unos criterios de clasificación mediante unas tablas de crecimiento infantil (diferenciadas para niños y niñas), donde se incluyen variables como la edad y la estatura para conocer el percentil de peso del niño/a en particular. No tiene en cuenta el sexo del adulto , hecho que debería ser importante ya que, a igualdad de altura, un hombre y una mujer adultos no tienen la misma estructura ósea y ello implica una diferencia de peso sustancial. No tiene en cuenta la adiposidad (cantidad de grasa) : este hecho es paradójico ya que, si definimos la obesidad como un exceso de tejido adiposo, en el cálculo del IMC no se incluye ninguna variable que indique la cantidad de grasa del individuo, ya que en el peso hay implicados múltiples variables (no sólo la grasa), como la masa muscular, masa ósea, peso de los órganos, agua, etc… Por ello, los expertos en obesidad inciden en la importancia de calcular otras variables como los porcentajes de masa grasa y masa muscular mediante aparatos como el plicómetro o las básculas de bioimpedancia. ¿Existe otro parámetro para conocer mejor nuestro estado de salud? Definitivamente sí, y se denomina Índice Cintura Cadera (ICC). Éste nos puede orientar mejor acerca de nuestra adiposidad abdominal y, por consiguiente, acerca de nuestra salud ya que se sabe que un exceso de grasa visceral (acumulada en la zona abdominal) influye significativamente en la aparición de enfermedades metabólicas como diabetes tipo 2 y enfermedades cardiacas. Para conocer nuestro ICC, simplemente debemos dividir nuestro perímetro de cintura (cm) entre el de la cadera (cm) y comparar el resultado con las siguientes cifras determinadas por la OMS. Resultados de ICC Valores recomendables Valores que implican un riesgo cardiovascular elevado Hombres 0.78 – 0.94 ? 1 Mujeres 0.71 – 0.84 ? 0.85 Aunque el ICC también tiene sus limitaciones, es una fórmula fácil de calcular en casa y puede darnos una orientación de nuestro porcentaje de grasa abdominal si no tenemos otras herramientas de mayor precisión. ¿Entonces, sirve el IMC para conocer “mi peso ideal”? En resumen, el IMC es un indicador obsoleto para conocer nuestro peso ideal, que debería ser aquél a partir del cual podemos considerar que tenemos un menor riesgo cardiovascular. De hecho, nuestro peso ideal debería ser aquel que nos permita tener un porcentaje de grasa visceral óptimo, independientemente del peso de nuestra masa muscular o del peso de nuestra masa ósea. Un claro ejemplo de que el peso no está directamente relacionado con la grasa visceral se muestra en la siguiente comparativa entre dos mujeres de la misma edad: Peso total Peso de masa muscular % de grasa Mujer A 65 43 28 Mujer B 65 39 34 En este ejemplo, observamos que, a igualdad de peso, la mujer B tiene menor masa muscular y mayor % de grasa, por lo que tiene mayor riesgo metabólico que la mujer A Por último, si sospechamos que tenemos sobrepeso u obesidad y queremos conocer con más exactitud nuestro estado de salud, es preciso acudir a un dietista nutricionista que valore estos parámetros, así como nuestros hábitos de alimentación, ejercicio físico etc. para poder realizar una dieta adecuada a nuestro caso, ya que el peso es sólo la punta del iceberg.
PLANES SAVIA

Telemedicina 24h.
Olvida los riesgos, las esperas y desplazamientos.

Videoconsulta, Chat médico, consultas telefónicas... Tú decides.

Ver planes Savia

Regístrate y elige el plan Savia que prefieres para empezar

Puedes probar nuestros servicios gratis con el Plan Basic o suscribirte a directamente al plan Premium.

Registrarte gratis
Comparar todos los planes