Atención médica sin papeleos ni letra pequeña
  1. Home
  2. Contenidos de salud
  3. Artículos Especializados

Artículos Especializados

Enfermedades Infantiles Más Frecuentes
Artículo especializado

Enfermedades Infantiles Más Frecuentes

Durante la infancia enfermamos con frecuencia. Nuestro sistema inmune es más vulnerable y, a la vez, se hace más fuerte tras cada virus o bacteria vencida. Afortunadamente, la mayor parte de las enfermedades en los niños son benignas y forman parte de un proceso normal. Pero no es extraño ver a padres muy preocupados en la consulta porque tienen la sensación de que su hijo está constantemente enfermo, formulando la pregunta: ¿tendrá bajas las defensas? ¿Las enfermedades de los niños de ahora son las mismas que las de nuestros abuelos? Muchas de las enfermedades del siglo pasado ya no están presentes o, con mucha menos frecuencia, en nuestro medio. Enfermedades como el sarampión, la polio, la rubeola o la parotiditis se dan de manera anecdótica en nuestros hijos gracias a las vacunas . ¿Por qué enferman? Los niños enferman tanto porque su sistema inmunitario (el sistema que se encarga de las defensas frente a procesos infecciosos) aún está inmaduro . A esto debemos sumarle que no saben de medidas preventivas como: el lavado de manos, taparse la boca al toser o evitar chupar los objetos de otros. A medida que van creciendo, su sistema inmunitario se fortalece y estas infecciones disminuyen. El inicio de la guardería o el colegio es el desencadenante de múltiples infecciones. En el bebé con hermanos mayores, este proceso puede aparecer antes, ya que los hermanos “traen” consigo virus y bacterias a la casa. Donde hay muchos niños juntos, hay demasiados virus y bacterias y, por lo tanto, son un blanco fácil. Es por eso tan importante que los niños enfermos no acudan al colegio: hay que evitar el contagio y hay que ofrecer al niño el cuidado que se merece. En la mayoría de casos, los niños no están bajos de defensas, sino que están interaccionando con los microorganismos del entorno, infectándose y fortaleciendo su sistema inmunológico. ¿Cuáles son las vías de contagio de las enfermedades infecciosas? Vía fecal-oral: los microorganismos se eliminan por las heces (diarrea) y el contagio se produce al tocar las heces con las manos y llevárselas a la boca. Esto puede ocurrir entre niños o bien con los cuidadores, si no tienen una correcta higiene tras cambiar los pañales: el lavado de manos. Vía respiratoria: al toser, estornudar o hablar se expulsan gotas de secreciones respiratorias llenas de gérmenes que pueden ser inhalados por los demás. Esto ocurre, por ejemplo, en las infecciones respiratorias. Contacto con la piel : a través de objetos que comparten o el contacto estrecho de persona a persona, se pueden contagiar enfermedades como la sarna, los piojos o infecciones de la piel. A continuación, repasamos las enfermedades más frecuentes en la infancia: Enfermedades del aparato respiratorio Faringitis y amigdalitis: tienen causa vírica o bacteriana y ocasionan la inflamación de la faringe o las amígdalas, respectivamente. Provocan tos, dolor de garganta, fiebre y malestar general.  En el caso de que sean bacterianas deben tratarse con antibióticos. Catarro común : es la enfermedad más frecuente en la infancia. Es debida a virus y ocasiona tos, mucosidad abundante, congestión nasal y fiebre moderada. Puede complicarse con otros procesos como otitis, bronquiolitis o sinusitis. Al tratarse de una virosis, los antibióticos no son necesarios. Gripe : es una enfermedad respiratoria que puede ser grave y que es muy frecuente en niños. Es provocada por un virus, por lo que los antibióticos no son necesarios. Ocasiona malestar, fiebre alta, mucosidad nasal, tos y, en los niños pequeños, puede ocasionar también, diarrea y vómitos. Bronquiolitis : es una inflamación de la vía aérea debida a virus y que afecta a menores de dos años. Ocasiona tos, fiebre y dificultad para respirar. En niños menores de seis meses puede ser muy grave debido a la infección por el Virus Respiratorio Sincitial. Otitis media aguda: es una infección muy común en los niños. Puede ser causada por virus o bacterias. Los síntomas son: dolor en el oído y fiebre. Enfermedades del sistema digestivo Gastroenteritis infecciosa : es la aparición de diarrea debida a la infección de un virus o una bacteria. Los rotavirus son los virus que con mayor frecuencia afectan a los niños menores de cinco años. Bacterias como la salmonella pueden ocasionar diarreas graves. El mayor peligro de la gastroenteritis en la deshidratación del niño por la pérdida de líquidos en la diarrea y vómitos. Giardiasis: es muy común en los niños menores de cinco años. Se transmite a partir del contacto con otros niños, en las guarderías o en la escuela. Provoca diarreas durante varias semanas, inapetencia, náuseas, molestias abdominales y fiebre baja. Hay que tratarla con medicinas específicas para curarla. Oxiuros (parásitos): son parásitos muy frecuentes en los niños que ocasionan picor en el ano y la vagina, sobre todo por la noche. Es importante tratar a todo el núcleo familiar. Enfermedades de la piel y exantemáticas (a las que se acompaña un sarpullido) Exantema súbito (roséola o sexta enfermedad): es una enfermedad aguda y benigna causada por un virus que afecta a niños menores de dos años de vida. Se caracteriza por fiebre seguida de una erupción en la piel que coincide con la desaparición de la fiebre. Eritema infeccioso (megaloeritema, quinta enfermedad o virus de la bofetada): es una enfermedad benigna causada por un virus. Su síntoma más característico es erupción característica en las mejillas que hace que parezca que al niño le han abofeteado la cara. Afecta a los niños en edad preescolar o escolar. Varicela : es una enfermedad infecciosa muy contagiosa causada por el virus Varicela-Zoster (familia de los herpes). Se caracteriza por la aparición de vesículas que, al cabo de unos días, se rompen y se forma una costra. Causan un picor muy intenso y fiebre. Su curso es benigno, pero puede complicarse en ciertos casos: neumonía o sobreinfección de las lesiones cutáneas. Impétigo: es una enfermedad infecciosa causada por bacterias (estafilococos o estreptococos). En este caso los antibióticos son necesarios. Las bacterias entran en de la piel por una lesión, rasguño o picadura de un insecto. Se forman unas costras gruesas de color miel que se extienden rápidamente. Molluscum: es una infección vírica de la piel que ocasiona unas lesiones circulares y elevadas que no causan molestias. Las lesiones desaparecen cuando el sistema inmune vence la infección. Pediculosis (piojos): es una infestación de la piel del cuero cabelludo por piojos. Causan una irritación cutánea y provocan un picor muy intenso. Es altamente contagioso y deben ser tratados siempre. Sarna: es una infestación de la piel producida por el ácaro Sarcoptes scabiei. Este ácaro excava túneles en la capa superficial de la piel para depositar sus huevos y provoca ronchas y ampollas que pican por la noche. También se pueden observar unas líneas elevadas en el lugar donde los ácaros han excavado los túneles, sobre todo en muñecas o entre los dedos de las manos y los pies. El tratamiento es eficaz. Tiña (hongos): son infecciones de la piel causadas por un hongo. Suelen afectar a la piel y el cuero cabelludo y deben ser tratadas con antifúngicos. Síndrome mano-pie-boca: la enfermedad boca-mano-pie es una infección benigna de causa vírica, frecuente entre los 1-3 años de edad. Tras unos días de fiebre y malestar, aparece una erupción con pequeñas ampollas por fuera y dentro de la boca (paladar, encías, lengua), palmas de las manos, plantas de los pies y área del pañal. Las lesiones no pican y se curan en una semana. No es necesario tratamiento antibiótico. Otras enfermedades infecciosas Conjuntivitis : es la infección de la conjuntiva del ojo por virus o bacterias. Sus síntomas son picor ocular, enrojecimiento y lagrimeo. Son muy contagiosas y deben ser tratadas con antibióticos. Escarlatina : la escarlatina es una infección que asocia: faringoamigdalitis (anginas) y un exantema (erupción en la piel). La causa es la bacteria estreptococo betahemolítico del grupo A y el exantema se debe a una sustancia (toxina) que produce esta bacteria. Hay que tratarla siempre con antibióticos. Gingivitis o estomatitis: es una infección causada por el virus herpes que suele afectar a niños de dos a cinco años y que causa fiebre alta, malestar, inapetencia, lesiones en mucosa oral muy dolorosas que impiden que el niño coma o beba. El riesgo de esta enfermedad es la deshidratación. Por eso lo más importante es evitarla y dar tratamiento analgésico para controlar el dolor. Mononucleosis infecciosa : es una enfermedad producida por el virus de Epstein Barr. También es conocida como la enfermedad del beso. Origina fiebre, dolor de garganta, aumento de tamaño de los ganglios, y agrandamiento del bazo (esplenomegalia) y del hígado (hepatomegalia). Puede aparecer en una erupción cutánea si se están tomando determinados antibióticos. La duración de la enfermedad es de varias semanas. Infección urinaria : aproximadamente un 3% de las niñas y un 1% de los niños pueden padecer este problema durante los primeros años de vida. La causa es bacteriana, por lo que se necesitan antibióticos para su curación. Los síntomas son: escozor al orinar o tener ganas continuas de ir al baño, en los niños mayores. En los bebés puede ser un proceso más grave y se acompaña de fiebre, malestar general, rechazo del alimento o vómitos.
Qué Debes Saber sobre la Faringitis
Artículo especializado

Qué Debes Saber sobre la Faringitis

La faringitis es la inflamación de la garganta o faringe causada por una infección bacteriana o vírica. Su principal síntoma es el dolor de garganta. Sin embargo, no debe confundirse con una amigdalitis, a pesar de que a veces se usan indistintamente. ACLARANDO CONCEPTOS Dolor de garganta: es la manera de llamar a la amigdalitis y faringitis en términos corrientes, no médicos.     Amigdalitis: inflamación de las amígdalas, que son las estructuras localizadas en ambas partes posteriores de la lengua dentro de los pilares amigdalinos. Faringitis : inflamación de la faringe, conducto de paredes musculares que conecta la boca con el esófago y que forma parte del tubo digestivo y contribuye a la respiración y a la fonación pues comunica con las fosas nasales, las trompas de Eustaquio y la laringe. Las causas de la faringitis La principal causa de faringitis son los virus en un 40-60%, sobre todo rinovirus, adenovirus, enterovirus, herpes virus (herpangina), VEB (virus Epstein-Barr), coronavirus, influenzavirus asociados a otra sintomatología de la vía respiratoria (tos, mocos, etc). La faringitis vírica es la más frecuente en niños de edades comprendidas entre los 12 meses y los 5 años. En menores de 2-3 años es muy poco frecuente la etología bacteriana. La causa más frecuente de faringitis bacteriana es la bacteria estreptococo S.ß-hemolítico del grupo A (s.Pyogenes) que ocasiona el 20-30% de los casos, seguidas de estreptococo de los grupos C y G (5%) (Mycoplasma y Chlamydia pneumoniae) así como (ArKanobacterium Haemolyticum). ¿Hay diferentes tipos de faringitis? Clasificaremos principalmente entre faringitis viral y faringitis bacteriana. Los síntomas se solapan muchas veces como puede verse en la tabla adjunta: Viral Bacteriana Inicio Paulatino Brusco Edad <3 años 5-15 años Estacionalidad No Invierno-Primavera Fiebre Variable Muy elevada Tos Sí No Síntomas catarrales Frecuentes Ausentes Conjuntivitis Sí No Erupciones No Escarlatina Dolor garganta No-leve Intensa Supuración Amígdala Posible-escaso Si, amarillo Vesículas / Aftas Posible No Diarrea Frecuente No Dolor abdominal No A veces Puntos rojos en el paladar y la campanilla No Frecuente ¿Cómo se diagnostica? Es muy importante en caso de sintomatología de faringitis vírica no utilizar antibióticos ya que esto va a convertirlos en menos efectivos a lo largo de la vida del paciente. Nuestro pediatra de referencia efectuará, en el caso de faringitis bacteriana, un test diagnóstico consistente en una prueba de detección rápida del antígeno de estreptococo. Este test puede realizarse en la misma consulta y sus resultados son inmediatos. Es una prueba no invasiva para nuestros pequeños pacientes y en caso de resultado positivo nos recetará un tratamiento a base de antibiótico. No es necesario efectuar siempre pruebas diagnósticas ya que la clínica de nuestros pacientes en la mayoría de los casos es indicativa del tipo de faringitis al que nos enfrentamos. Tratamiento de la faringitis El objetivo del tratamiento de la faringitis va a ser principalmente mejorar la sintomatología y a la vez eliminar la bacteria en caso de la faringitis bacteriana, causante de nuestra enfermedad: En la faringitis vírica, la experiencia de los padres o cuidadores principales pueden ser suficientes a la hora de establecer unas pautas básicas de control de síntomas: medida de la temperatura corporal, vigilar el estado general, mantener una hidratación adecuada, y alimentarlos frecuentemente con pequeñas cantidades. En estos casos, lo más habitual es que los niños prefieran alimentos de baja consistencia o bien líquidos como sopa, leche, yogur o purés , que facilitarán el paso de los mismos por la faringe inflamada. Es importante no olvidarse del control de la temperatura con la administración de ibuprofeno (Dalsy®) y paracetamol (Apiretal ®). Los productos homeopáticos existentes en el mercado también son muy efectivos para el tratamiento de la faringitis. Estos son: echinacea, própolis y cobre en gránulos… Los remedios caseros tampoco deben descartarse. Una infusión de manzanilla, un poco de miel diluida en leche caliente o una infusión templada de tomillo para hacer gárgaras, son efectivas y muy bien aceptadas. En cuanto a la faringitis bacteriana, la trataremos con un antibiótico siempre prescrito por nuestro pediatra. El de primera elección va a ser la Amoxicilina por vía oral durante 10 días en la mayoría de los casos o la penicilina V oral en casos seleccionados. En caso de alergia a la penicilina se utilizará Azitromicina o Claritromicina oral según pauta prescrita. Otras cuestiones prácticas Esta enfermedad no es hereditaria y, como cualquier enfermedad adquirida leve, su curación será siempre de corta duración, entre 8 y 10 días. Es una enfermedad muy contagiosa , aunque de poca gravedad, si se trata adecuadamente, por lo que se aconseja que los niños y adultos afectados permanezcan en casa durante dos o tres días evitando así su contagio tanto a adultos como a niños. La transmisión es siempre vía ora l, a través de la saliva, por lo tanto, unas medidas de higiene adecuadas como el lavado frecuente de manos, los pañuelos de un solo uso y la ventilación de la habitación evitarán su contagio. En caso de infecciones de repetición o resistencia al tratamiento, nos derivarán al otorrinolaringólogo (por ser el especialista en garganta, nariz y oído) para descartar causas estructurales o asociación a enfermedades de otras estructuras de la vía respiratoria o digestiva como pueden ser otitis, reflujo gastroesofágico, rinitis, sinusitis, etc. La faringitis en una enfermedad leve pero que causa malestar, sobre todo en el caso de los niños. Con nuestras indicaciones esperamos ésta sea más llevadera.
Síntomas Síndrome del Piramidal
Artículo especializado

Síntomas Síndrome del Piramidal

María tiene 35 años, trabaja en el departamento de marketing de una empresa y uno de sus hobbies es salir a correr . Comenzó a entrenar de forma más intensa hace un mes para preparar una media maratón. Visita la consulta porque hace una semana comenzó a tener dolor en la zona glútea derecha  y en la parte posterior de la pierna hasta la rodilla. Cuando está un tiempo sentada en la oficina el dolor aumenta  y la única forma de aliviarlo es desplazando el peso hacia la cadera que no le duele para no apoyar el glúteo derecho. El Piramidal es un músculo que se encuentra en la pelvis, une el sacro con el fémur y en su recorrido  pasa a través de un agujero que forman los huesos de la pelvis, junto a él, se encuentra el nervio ciático y otras estructuras vasculares . Cuando el piramidal se contrae de forma permanente aumenta su diámetro, el espacio donde se encuentra se reduce y el ciático puede verse afectado por compresión dando síntomas como los que María tiene. Es el SINDROME DEL PIRAMIDAL . En otras ocasiones, el músculo del piramidal se contrae pero no llega a comprimir el nervio ciático, los puntos gatillo de este músculo se activan y dan síntomas similares a los de síndrome piramidal. Imágenes tomadas del libro Travell & Simons Myofascial Pain & Dysfunction: the trigger point manual. 2002. El síndrome del piramidal es una lesión frecuente en corredores de larga distancia que tienen una pisada pronadora, esto quiere decir que cuando el pie entra en contacto con el suelo el tobillo se desplaza hacia el interior de forma que la rodilla, la cadera y la pelvis compensan  esta alteración biomecánica y cuando aumentamos la actividad física el musculo piramidal acaba sobrecargado. Realizamos los test correspondientes para verificar que el músculo piramidal derecho está acortado y es el responsable de los síntomas que María tiene. Los objetivos en la primera sesión Valorar las articulaciones del miembro inferior y dar movilidad a las zonas bloqueadas: tobillo, rodilla, cadera y pelvis. Utilizamos técnicas articulatorias y manipulativas para corregir las disfunciones. Relajar los tejidos que envuelven a la zona pélvica donde se sitúa el piramidal. (Sacro) Reducir la contractura del piramidal a través de técnicas de masaje y estiramientos para dar flexibilidad al músculo y alargar sus fibras musculares. Para terminar la sesión recomendamos a María  Ejercicios para realizar durante el entrenamiento: Antes del entreno : Ejercicios de activación muscular de los rotadores internos de cadera: cuando activamos este grupo muscular, favorecemos la relajación de piramidal. Después del entreno : Ejercicios analíticos de estiramiento del músculo piramidal.   Bajar la intensidad del entrenamiento hasta que los síntomas se reduzcan o desaparezcan. Realizar un estudio de la pisada en un podólogo especialista para determinar si es pronadora. En la segunda sesión En esta sesión María nos cuenta que ya no tiene dolor , sólo se reproduce de forma leve cuando aumenta la intensidad del entreno. Al finalizar el entrenamiento realiza los estiramientos indicados en la primera sesión y los síntomas desaparecen. Esto nos indica que el músculo piramidal se sobrecarga en carrera, los estiramientos sólo son un parche para aliviar los síntomas. El estudio de la pisada confirma que María es pronadora. El objetivo en esta segunda sesión Valorar y tratar las articulaciones del miembro inferior que no se mueven correctamente: tobillo, cadera, pelvis. Tratar el músculo piramidal con técnicas manuales y estiramientos. Potenciar y estabilizar los músculos del tobillo y pierna. Antes de recomendar el uso de una plantilla correctora o un cambio de zapatillas, trabajamos la musculatura y la propiocepción del tobillo y revisamos la técnica de carrera. https://img.saludsavia.com/contenidos-salud/articulos-especializados/esguince-cronico-de-tobillo-y-propiocepcion/ Dos semanas después, María vuelve a entrenar con la misma intensidad que antes de lesionarse y sin dolor. Artículo escrito por Patricia de Maya. (Fisioterapeuta)
Dieta para controlar el colesterol
Artículo especializado

Dieta para controlar el colesterol

Si hay un concepto que está en boca de todos cuando tenemos los resultados de una analítica en mano es, sin duda, el colesterol. Este parámetro ha ido ganando importancia en los últimos años pues su estudio es fundamental para entender el riesgo cardiovascular y de ateroesclerosis de una persona. Pero, ¿conoces realmente qué es el colesterol? ¿y sabías que cumple funciones importantes en el organismo? Pues sí, el colesterol es una grasa producida por el hígado y necesaria para regular una serie de funciones orgánicas como la síntesis de hormonas, de vitamina D y de ácidos biliares. Y la dieta juega un papel básico a la hora de regularlo. Pero antes de hablar del colesterol total, es importante entender que esta grasa circula en nuestra sangre en forma de lipoproteínas, entre las que destacamos dos tipos: las LDL (lipoproteínas de baja densidad) y las HDL (lipoproteínas de alta densidad). La diferencia entre estas dos radica en que las lipoproteínas HDL recogen el colesterol no utilizado y lo devuelven al hígado para su excreción o almacenamiento, mientras que el exceso de LDL provocará que dicha grasa se adhiera a las paredes de las arterias formando una placa de ateroma. Por todo ello se deduce que, elevados niveles de HDL frente a niveles aceptables de LDL predicen un menor riesgo de padecer una enfermedad cardiovascular , independientemente de cuál sea el valor del colesterol total. COLESTEROL E HÍGADO GRASO Estudios muy recientes han demostrado que el colesterol total tiene una participación más importante que los triglicéridos en el desarrollo de la enfermedad de hígado graso no alcohólico (EHGNA), por lo que un alto consumo de colesterol en la dieta aumentaría el riesgo de sufrirla y, en consecuencia, de padecer cirrosis hepática o cáncer de hígado. ¿Cómo interpretar mi analítica? Hasta ahora nos fijábamos sólo en el marcador de colesterol a la hora de revisar una analítica, pero recientemente algunas analíticas ya están empezando a incluir unos marcadores séricos que nos pueden orientar en la predicción del riesgo cardiovascular. Estos cocientes también los podemos calcular nosotros, como te mostramos. También reflejamos cuáles serían los valores óptimos : Triglicéridos / HDL: menor de 3 LDL / HDL: menor de 3 Colesterol total / HDL: menor de 5 Alimentarse bien es básico La hipercolesterolemia tiene un factor genético hereditario y, aunque a veces requiera de tratamiento farmacológico con estatinas, se puede mejorar mediante cambios alimentarios y de estilo de vida que analizaremos a continuación. Por tanto, ante cifras de colesterol elevado deberíamos centrar los esfuerzos en instaurar hábitos saludables que permitan mejorar nuestro perfil de lipoproteínas LDL y HDL y, a su vez, reducir otros factores desencadenantes de riesgo cardiovascular como son: sobrepeso/obesidad , hábito tabáquico , consumo de alcohol , estrés, sedentarismo, diabetes e hipertensión. Entre los factores modificables que influyen en la mejora de las cifras de colesterol, la alimentación es una pieza clave. Asimismo, cuando se habla de dieta para el colesterol, no tiene sentido centrarse en la exclusión de un grupo de alimentos como se hacía hasta ahora, sino que es más importante concebirla como un conjunto general de nutrientes cuyas interacciones en nuestro organismo permiten mejorar la salud cardiovascular . Las recomendaciones alimentarias más relevantes para dicha mejora incluyen: Mejor grasas saludables. Ni todas las grasas son iguales ni se comportan igual en nuestro organismo. En consecuencia, hay una falsa creencia en asociar la grasa animal con “mala” y la grasa vegetal con “buena”. Nada más lejos de la realidad: los aceites de palma o coco o las grasas “trans” (presentes en la margarina vegetal) son grasas vegetales que elevan el colesterol “malo” (LDL) y los triglicéridos. De hecho, el consumo de margarina contribuye a aumentar el riesgo de enfermedad cardiovascular significativamente más que el consumo de mantequilla. Además, según los últimos estudios realizados al respecto, no existe una relación clara entre el consumo de ciertas grasas saturadas (como las presentes en el huevo, la leche y las carnes magras) y el riesgo cardiovascular. Por consiguiente, las recomendaciones alimentarias deben enfatizar más en la calidad de la grasa que en su cantidad. En este aspecto, las grasas con mayor incidencia en la mejora del perfil lipídico encontramos: Grasas monoinsaturadas, cuyo principal representante es el aceite de oliva (mejor si es virgen extra) ya que contiene ácido oleico y polifenoles con efectos antioxidantes y antiinflamatorios. Otros alimentos ricos en grasas monoinstauradas son: aguacate, olivas, almendras, avellanas y nueces de macadamia. Grasas poliinsaturadas, en las que hay que destacar el omega-3, ácido graso con elevado efecto cardioprotector, ya que aumentan el colesterol HDL. Estas grasas están presentes en los pescados azules (atún, sardina, boquerón, salmón, caballa…), las semillas de lino o de sésamo y las nueces. No a las grasas “trans” ni hidrogenadas , cuyo consumo ha demostrado elevar los niveles del colesterol LDL y disminuir el HDL, por lo que se aumenta el riesgo de infarto, coágulos e incluso diabetes. Entre los alimentos o productos con mayor contenido en grasas “trans” encontramos: margarina, a limentos fritos, comida procesada, comida rápida o “fast food”, algunos “snacks” o aperitivos ultraprocesados, bollería industrial y en la mayoría de postres dulces Menos azúcares refinados y alimentos ultraprocesados . Ante la insistencia en culpar al colesterol alimentario como uno de los principales causantes del aumento del colesterol sanguíneo, se ha reemplazado el consumo de grasas a expensas de aumentar en exceso el consumo de productos ricos en azúcares simples o de cereales refinados. Esto ha supuesto mayores riesgos para la salud (aumento de dislipemias o diabetes tipo 2). Por ello, es importante n o sustituir las grasas saludables de la dieta por carbohidratos refinados (azúcar, bollería, productos ultraprocesados, etc.) Más fibra . Un aporte adecuado de este nutriente, especialmente de fibra soluble (7-13 g fibra soluble/día) reduce las cifras de colesterol total y de colesterol- LDL en un 5%. Encontramos fibra soluble en cereales integrales (entre los que destacan la avena y la cebada), en legumbres (lentejas, garbanzos, judías, soja), en las verduras (berenjena, zanahoria, calabaza, brócoli, etc.) y en frutas como manzanas, uvas, fresas, kiwis y naranjas. A efectos prácticos, para llevar una alimentación rica en fibra se recomienda: Consumir al menos 2-3 piezas de fruta al día (preferiblemente con piel o pulpa). Consumir 2 raciones de vegetales u hortalizas al día (de las cuales una ración debería tomarse en crudo en forma de ensalada) ya sea en el plato principal o como acompañamiento Consumir los cereales en su forma integral, evitando productos ultraprocesados como los panes de molde o cereales de desayuno Consumir legumbres a razón de 2-3 veces por semana, acompañadas de verduras en vez de usar derivados cárnicos o embutidos en su elaboración ¿SABÍAS QUE… Existen dos alimentos que han sido señalados como responsables de aumentar el riesgo cardiovascular y cuyas últimas revisiones no demuestran que su consumo en personas sanas tenga efectos negativos? Se trata de los huevos y la leche. Los huevos , aun conteniendo unos 200 mg de colesterol en su yema, nos aportan un bajo contenido en ácidos grasos saturados y alto en poliinsaturados, por lo que no existe relación entre el consumo de un huevo al día y el aumento del riesgo cardiovascular. De hecho, al aumentar la ingesta de huevos se aumentará el colesterol HDL, que ejerce un efecto protector contra la enfermedad coronaria. La leche entera y sus derivados (como queso o yogur) contienen grasas saturadas (cuyos efectos no influyen en los niveles de LDL y colesterol total) además de calcio y péptidos bioactivos que reducen la presión arterial y el desarrollo de arteriosclerosis. Así pues, no hay necesidad de sustituir los lácteos enteros por desnatados dentro de un marco de dieta equilibrada en el resto de nutrientes. A moverse más Realizar actividad física de forma regular es una de las mejores formas de mejorar el perfil lipídico ya que contribuye de manera significativa a aumentar los niveles de colesterol HDL y disminuir los de colesterol LDL y los triglicéridos. Por ello, se recomienda llevar una vida activa (caminar unos 10.000 pasos diarios -lo que equivale a unos siete u ocho kilómetros) además de realizar sesiones de actividad física mixta, es decir, combinando ejercicio aeróbico (caminar, carrera suave, ciclismo, natación) con entrenamiento de fuerza (pesas, tonificación, body pump , etc.) con una frecuencia de tres a cinco sesiones semanales de 60 minutos o incluso de 30 minutos diarios. En conclusión… Con todo lo expuesto, podemos decir que, para ganar la partida a la hipercolesterolemia, hay un trío de recomendaciones generales cuya combinación es la ganadora: Aumentar el consumo de grasas instauradas en detrimento de las grasas “trans” y de azúcares simples y refinados (cereales azucarados, bollería, galletas, pan refinado, pasta blanca, etc.) Ingerir una correcta proporción entre grasas totales , cereales integrales (pan, arroz, pasta), y alimentos ricos en fibra (vegetales y frutas). Realizar ejercicio físico regular .
Impétigo: qué debes saber
Artículo especializado

Impétigo: qué debes saber

Cuidado con el impétigo, pues es contagioso por contacto directo o a través de objetos compartidos . Se trata de una infección superficial de la piel, frecuente en niños, pero que también verse en personas mayores con defensas bajas (inmunodepresión), aunque es más raro. Las formas más frecuentes de impétigo están producidas por bacterias sensibles a los antibióticos , y se curan con facilidad cuando se diagnostican y tratan correctamente. Dos tipos de impétigo Clásicamente se distinguen dos formas clínicas: el impétigo contagioso y el impétigo ampolloso, porque están provocados por bacterias diferentes y porque tienen un aspecto clínico relativamente característico . A la hora de la verdad y del tratamiento, las diferencias no son importantes. El impétigo contagioso (no ampolloso o simple), está provocado por estreptococos (más frecuentemente) o estafilococos, bacterias que en la mayoría de las personas forman parte de la flora normal de la piel. Se caracteriza por picor, granitos con líquido en su interior (vesículas), que se rompen rápidamente formando costras amarillentas con un aspecto que recuerda a la miel. Suele aparecer alrededor de la boca, en la nariz y en los brazos o piernas. A veces se acompaña de ganglios inflamados. Es muy contagioso y puede aparecer en brotes que afectan a niños de la misma familia o de la misma clase. Se suele ver más en verano, con el aumento del calor y la humedad. Es muy raro que cause complicaciones, aunque en algún caso puede infectar a los tejidos blandos y provocar una celulitis. El impétigo ampolloso está producido por una bacteria llamada estafilococo, que produce una sustancia capaz de provocar ampollas en la piel. Produce ampollas con líquido más grandes, de hasta 2 cm, que forman costras y se resuelven sin dejar cicatriz. ¿Se tratan igual? La distinción entre los dos tipos de impétigo no suele cambiar el tratamiento. Habitualmente es suficiente con tratar las lesiones con una pomada antibiótica (mupirocina o ácido fusídico, generalmente), aunque en casos más graves o extensos puede llegar a ser necesario dar antibióticos por vía oral (en jarabes o pastillas). También es importante la higiene con jabones antisépticos, y limpiar las costras con una solución desinfectante. Muy rara vez los niños con impétigo tienen fiebre u otros síntomas generales, salvo el prurito . Al ser muy contagioso, quien lo sufre debe extremar la higiene y evitar el contacto directo o a través de las toallas o pañuelos , para no contagiar a otros niños. Es causa de baja escolar en colegios y guarderías hasta que se trata y deja de ser contagioso. ¿Qué es la glomerulonefritis secundaria a un impétigo? Se trata de una complicación muy rara pero muy grave . En la glomerulonefritis las bacterias del impétigo provocan una lesión en el riñón. Puede provocar un aumento de la presión sanguínea , y aparición de hematuria (sangre en la orina). Debe sospecharse si los niños afectados por impétigo presentan cambios de color de la orina. ¿Qué especialista es el indicado para diagnosticar y tratar un impétigo? Es una infección de fácil diagnóstico , y tanto el pediatra como el médico de familia, o el dermatólogo pueden manejar el impétigo. Ante dudas sobre el diagnóstico puede solicitarse un cultivo de las lesiones o un análisis de sangre. El impétigo es una enfermedad de niños sanos, por lo que habitualmente no hay que descartar que el niño esté “bajo de defensas” .
Índice de Masa Corporal: Cálculo y Peso Ideal
Artículo especializado

Índice de Masa Corporal: Cálculo y Peso Ideal

Hasta hoy, se ha utilizado una fórmula básica para categorizar nuestro estado de peso que, aunque es un parámetro con poca información acerca de nuestra salud metabólica, sí nos puede orientar en una valoración primaria: se trata del Índice de Masa Corporal (IMC) . Sin embargo, como veremos, se ha quedado un poco obsoleto y hay otras formas de conocer nuestro peso ideal y, lo que es más importante, su relación con nuestro estado de salud. El aumento de la tasa de sobrepeso y obesidad en los países desarrollados es una realidad y un problema cada vez más visible. Ante esta situación, resulta lógico pensar que los profesionales de la salud, sobre todo dietistas-nutricionistas, debemos advertir de los riesgos metabólicos que conlleva un exceso de peso. No obstante, para saber si estamos en un estado de salud óptimo, no nos debemos centrar en un solo parámetro como el peso corporal ya que hay otras variables relevantes que no se reflejan en una simple báscula: porcentaje de grasa, porcentaje de masa muscular, densidad ósea, etc. ¿Qué es el Índice de Masa Corporal? En el siglo XIX, Adophe Quetele t fue el primero en plantear una fórmula basada en el cociente entre la masa de una persona (en kilos) dividido por su altura (en metros) al cuadrado . Pero no fue hasta 1985 cuando el entonces denominado Índice de Quetelet comenzó a popularizarse con el nombre que hoy conocemos de IMC. Dicha fórmula ha sido utilizada desde hace más de 30 años para clasificar a las personas en relación a su peso ya que su sencillez ha permitido que cualquier individuo que disponga de herramientas de medición como tallímetro (para conocer la altura exacta) y una báscula correctamente calibrada (para conocer su peso en ayunas), pueda calcularlo. Además, la mayoría de farmacias disponen de básculas específicas donde también se puede obtener esta información. TABLA DE IMC PARA ADULTOS Estatus ponderal IMC ( kg/m 2) Bajo peso menor de 18,5 Normopeso entre 18.5 y 24,9 Sobrepeso grado I entre 25 y 26,9 Sobrepeso grado II (preobesidad) entre 27 y 29,9 Obesidad de tipo I entre 30 y 34,9 Obesidad de tipo II entre 35 y 39,9 Obesidad de tipo III (mórbida) entre 40-49,9 En base al resultado obtenido, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha sugerido unos criterios clasificatorios por rangos de IMC para conocer el estatus ponderal en adultos a partir de los 20 años. Para poner un ejemplo de cómo medir este IMC, supongamos que somos un adulto (hombre) de altura 1.78 m y peso 83 kg. Con estos datos obtendríamos un IMC= 83 / (1.78) 2 = 26.2, correspondiente a sobrepeso grado I. Sin embargo, analizando esta fórmula, podemos observar que en su cálculo no se tiene en cuenta ni la edad ni el sexo del individuo, con lo que se puede afirmar, y la misma OMS lo reconoce, que este índice tiene limitaciones ya que “el IMC debe considerarse una guía aproximada porque puede no corresponder al mismo grado de adiposidad en individuos distintos con las mismas medidas”. Limitaciones del IMC como único indicador de salud: no te fíes sólo del IMC Cómo ya hemos dicho, el IMC no es ni el mejor ni el único parámetro para conocer nuestro estado de sobrepeso y de salud en general ya que tiene importantes limitaciones: No es útil su clasificación en niños: en este caso, es necesario tener en cuenta la edad al definir el sobrepeso y la obesidad. Además, la OMS dispone de unos criterios de clasificación mediante unas tablas de crecimiento infantil (diferenciadas para niños y niñas), donde se incluyen variables como la edad y la estatura para conocer el percentil de peso del niño/a en particular. No tiene en cuenta el sexo del adulto , hecho que debería ser importante ya que, a igualdad de altura, un hombre y una mujer adultos no tienen la misma estructura ósea y ello implica una diferencia de peso sustancial. No tiene en cuenta la adiposidad (cantidad de grasa) : este hecho es paradójico ya que, si definimos la obesidad como un exceso de tejido adiposo, en el cálculo del IMC no se incluye ninguna variable que indique la cantidad de grasa del individuo, ya que en el peso hay implicados múltiples variables (no sólo la grasa), como la masa muscular, masa ósea, peso de los órganos, agua, etc… Por ello, los expertos en obesidad inciden en la importancia de calcular otras variables como los porcentajes de masa grasa y masa muscular mediante aparatos como el plicómetro o las básculas de bioimpedancia. ¿Existe otro parámetro para conocer mejor nuestro estado de salud? Definitivamente sí, y se denomina Índice Cintura Cadera (ICC). Éste nos puede orientar mejor acerca de nuestra adiposidad abdominal y, por consiguiente, acerca de nuestra salud ya que se sabe que un exceso de grasa visceral (acumulada en la zona abdominal) influye significativamente en la aparición de enfermedades metabólicas como diabetes tipo 2 y enfermedades cardiacas. Para conocer nuestro ICC, simplemente debemos dividir nuestro perímetro de cintura (cm) entre el de la cadera (cm) y comparar el resultado con las siguientes cifras determinadas por la OMS. Resultados de ICC Valores recomendables Valores que implican un riesgo cardiovascular elevado Hombres 0.78 – 0.94 ? 1 Mujeres 0.71 – 0.84 ? 0.85 Aunque el ICC también tiene sus limitaciones, es una fórmula fácil de calcular en casa y puede darnos una orientación de nuestro porcentaje de grasa abdominal si no tenemos otras herramientas de mayor precisión. ¿Entonces, sirve el IMC para conocer “mi peso ideal”? En resumen, el IMC es un indicador obsoleto para conocer nuestro peso ideal, que debería ser aquél a partir del cual podemos considerar que tenemos un menor riesgo cardiovascular. De hecho, nuestro peso ideal debería ser aquel que nos permita tener un porcentaje de grasa visceral óptimo, independientemente del peso de nuestra masa muscular o del peso de nuestra masa ósea. Un claro ejemplo de que el peso no está directamente relacionado con la grasa visceral se muestra en la siguiente comparativa entre dos mujeres de la misma edad: Peso total Peso de masa muscular % de grasa Mujer A 65 43 28 Mujer B 65 39 34 En este ejemplo, observamos que, a igualdad de peso, la mujer B tiene menor masa muscular y mayor % de grasa, por lo que tiene mayor riesgo metabólico que la mujer A Por último, si sospechamos que tenemos sobrepeso u obesidad y queremos conocer con más exactitud nuestro estado de salud, es preciso acudir a un dietista nutricionista que valore estos parámetros, así como nuestros hábitos de alimentación, ejercicio físico etc. para poder realizar una dieta adecuada a nuestro caso, ya que el peso es sólo la punta del iceberg.
¿Cómo Mejorar la Encefalitis?
Artículo especializado

¿Cómo Mejorar la Encefalitis?

La encefalitis es una inflamación del cerebro (sistema nervioso central), asociada a disfunciones neurológicas. En ocasiones, puede ser peligrosa. Te explicamos más sobre ella. ¿Por qué se produce? La encefalitis está comúnmente causada por infecciones de virus (más frecuentemente) o bacterias , principalmente. Los virus más frecuentes son los enterovirus , sobre todo a finales de verano y otoño, y los virus del herpes simple tipo 1 y 2. El mecanismo de transmisión más habitual es el contacto con saliva, heces o secreciones respiratorias al toser, darse besos, compartir vasos o cepillos de dientes , etc. También son posibles otros virus menos habituales, como el caso del virus de la rabia, por mordedura de animal infectado, o los arbovirus, que se transmiten de animales infectados a humanos por la picadura de una garrapata infectada, un mosquito u otro insecto que succiona sangre. Dentro del grupo de bacterias, la enfermedad de Lyme, una infección bacteriana diseminada por la picadura de una garrapata, puede causar encefalitis. ¿Es muy frecuente? Anualmente se informan varios miles de casos de encefalitis alrededor del mundo, pero se tiene presente que puedan ser muchos más los casos que los efectivamente reportados, ya que los síntomas en ocasiones pueden ser leves o incluso inexistentes y, por lo tanto, pasar desapercibidos. Se calcula una incidencia de 0’3-0’5 casos/100.000 habitantes . En la infancia, la incidencia es más alta, aunque ésta ha disminuido notoriamente gracias a la vacunación sistemática frente a gérmenes como el sarampión, rubéola, parotiditis, polio, gripe o varicela. Cualquiera puede contraer una encefalitis. Las personas con sistemas inmunitarios debilitados, como por ejemplo las personas afectas de VIH o aquellas que toman medicamentos inmunosupresores, corren mayor riesgo de contraer la enfermedad. Tipos de encefalitis Existen dos tipos de encefalitis: Encefalitis primaria (también llamada encefalitis viral aguda): está causada por una infección directa de un virus en el cerebro, que puede ser focal (localizada sólo en una determinada área cerebral) o difusa. Encefalitis secundaria (también llamada encefalitis post-infecciosa): está causada por las complicaciones de una infección viral actual, una infección viral anterior o debidas a una inmunización (excepcional). En estos últimos casos la enfermedad se produce habitualmente de dos a tres semanas después de haberse padecido la infección inicial o la vacunación. Signos y síntomas Se podrán observar los siguientes: Fiebre. Cefalea (dolor de cabeza). Alteración del nivel de conciencia, con somnolencia y letargia (síntoma capital). Convulsiones (crisis epilépticas). Náuseas o vómitos. Otras alteraciones de la función cerebral como, por ejemplo, confusión y desorientación, alteraciones motoras (parálisis parcial, ataxia -alteraciones de la marcha-…), alteraciones sensitivas (parestesias –hormigueos-), alteraciones de la percepción (alucinaciones), problemas en el habla, audición o visión, alteraciones del comportamiento, etc. Cómo se diagnostica El diagnóstico precoz es vital. Tras el repaso de los antecedentes médicos , tales como la posible exposición reciente a insectos o animales, contacto con personas infectadas o viajes recientes a determinados lugares del planeta, se procederá al examen físico riguroso en busca de signos o síntomas sospechosos. El médico podrá solicitar pruebas complementarias tales como analíticas de sangre u orina, cultivos microbianos en las secreciones corporales o pruebas de imagen cerebral (TC o scanner y RMN, resonancia magnética nuclear), para confirmar el diagnóstico. La EEG (electroencefalografía) puede identificar ondas cerebrales anormales monitorizando la actividad eléctrica cerebral a través del cráneo. La punción lumbar consiste en la extracción de una pequeña cantidad de líquido cefalorraquídeo (LCR) por medio de una aguja especial que se inserta en la columna lumbar, tras la aplicación de un anestésico local en la piel de la zona. El LCR es completamente transparente en las personas sanas y en él se pueden analizar elementos como la presencia de hematíes (sangre), niveles de glucosa, glóbulos blancos (células inflamatorias y de defensa)… ¿Cómo se trata? Los antivirales utilizados habitualmente para tratar las de origen viral son el aciclovir y el ganciclovir.  Las medidas de soporte generales utilizadas en la cura incluyen la administración de líquidos abundantes, los medicamentos analgésicos y antitérmicos (para reducir dolores y fiebre) y el reposo. Pueden recetarse medicamentos antieméticos (para combatir los vómitos), anticonvulsivantes (para prevenir las convulsiones) y, en los casos más graves, medicamentos sedantes. Los fármacos antiinflamatorios tipo corticoides pueden reducir la inflamación cerebral. Los casos más graves pueden requerir hospitalización, mientras que los casos más leves pueden ser supervisados en el domicilio. ¿Se puede prevenir? Algunos ejemplos de acciones de prevención serían las medidas de higiene evitando el contacto con personas infectadas y/o con los utensilios usados por ellas, el lavado frecuente de manos, la vacunación sistemática, el control de vectores transmisores en zonas endémicas (insecticidas, mosquiteras impregnadas de repelente…), etc. ¿Qué pronóstico tiene? La encefalitis puede evolucionar rápidamente y tiene potencial riesgo de provocar secuelas de tipo daño neurológico grave e irreversible (pérdida de audición, de capacidad de habla, ceguera, pérdida de memoria y otros déficits cognitivos, cambios conductuales, desarrollo de focos epilépticos…). Incluso, en los casos graves, puede llegar a ser mortal. En la mayoría de los casos, las encefalitis de carácter leve pueden recuperarse por completo sin apreciarse complicaciones, aunque el proceso hasta la curación puede ser lento (alrededor de un mes). Dos casos concretos Encefalitis herpética o por virus herpes simple (VHS): Es responsable de alrededor del 10% de todos los casos de encefalitis. En alrededor el 30% de los casos es consecuencia de una infección primaria del virus por el contacto con una persona infectada, pero la mayoría (70% de los casos), está causada por la reactivación de una infección anterior. El VHS tipo 1 causa llagas o ampollas alrededor de la boca o los ojos, más frecuentemente en individuos menores de 20 años o mayores de 40. Cuando provoca encefalitis, la enfermedad evoluciona de forma rápida y los síntomas habituales son dolor de cabeza, fiebre durante cinco días o más, seguidos de cambios en la conducta y la personalidad del afectado, así como convulsiones, parálisis parciales, alteraciones del nivel de conciencia y/o alteraciones de la percepción (por ejemplo, alucinaciones). El VHS tipo 2 (herpes genital) se transmite por medio del contacto sexua l, así como por el contagio del recién nacido por las secreciones genitales durante el paso por el canal del parto (más infrecuente). En los recién nacidos se observarán signos como letargo, irritabilidad, temblores, convulsiones y alimentación deficiente entre los 4 y los 11 días después del nacimiento. Encefalitis autoinmune: La encefalitis autoinmune es una variedad de encefalitis causada por un mecanismo de autoinmunidad, es decir, por la generación de anticuerpos que, erróneamente, van dirigidos hacia estructuras del propio organismo. Es un grupo heterogéneo de enfermedades que incluye diferentes variantes: la encefalitis límbica autoinmune, paraneoplásica o no (es decir, acompañada del padecimiento de un cáncer o tumor o no), la encefalitis del lupus eritematoso sistémico, encefalitis de la enfermedad de Behçet… El cuadro clínico consiste en el padecimiento de crisis epilépticas , manifestaciones psiquiátricas (ansiedad, desinhibición, delirios), debilidades musculares, falta de control de los movimientos, alteraciones del equilibrio, etc., entre otros muchos ejemplos de déficits neurológicos posibles.  La encefalitis autoinmune es grave, aunque potencialmente reversible en muchos casos. El tratamiento precoz (extirpación del tumor, inmunoterapia…) mejora los síntomas y disminuye la frecuencia de recaídas.
Endoscopia: Tipos, Técnicas y Preparación
Artículo especializado

Endoscopia: Tipos, Técnicas y Preparación

¿Qué significa endoscopia? Literalmente quiere decir: mirar (endo) el interior (scopia). Se trata de una técnica médica que emplea una cámara o lente dentro de un tubo flexible (endoscopio) que, al ser introducido por un orificio, cavidad o incisión nos permite visualizarlos. A su vez, podremos coger muestras de las lesiones detectadas o extirparlas para su estudio anatomopatológico. Es, por tanto, un método de diagnóstico y tratamiento (mínimamente invasivo) de diferentes patologías. Todo procedimiento diagnóstico que emplee un endoscopio se llama endoscopia. Sin embargo, al emplear ese [] término nos referimos concretamente al estudio del tubo digestivo. En función de la zona anatómica a explorar diferenciaremos diversos tipos de endoscopio. Por ejemplo, dispondremos de un artroscopio (para visualizar una articulación), un Broncoscopio (para examinar la vía aérea), un colonoscopio (para visualizar el colon), un Cistoscopio (para visualizar el interior de la vejiga), etc. Si tenemos en cuenta el orificio anatómico por el que se accede para el estudio tendremos: Boca : podemos acceder hasta el duodeno permitiendo visualizar el esófago, el estómago y el duodeno. También se llama endoscopia digestiva alta porque nos permite visualizar la parte superior del tubo digestivo. Ano : nos permite visualizar de ano a colon. También se llama endoscopia digestiva baja. Uretra : nos permite visualizar hasta la vejiga urinaria. Recibe el nombre de cistoscopia. Nariz : por esta vía de entrada podremos acceder hasta la laringe o bien hasta los bronquios (broncoscopia). Vagina : nos permite llegar hasta útero (histeroscopia). No olvidemos que un endoscopio es un tubo flexible que también puede penetrar por una incisión realizada por un cirujano de forma que podemos acceder directamente a la rodilla (artroscopia de rodilla) aunque no tenga un orificio natural de entrada o bien a la cavidad abdominal (laparoscopia) a través de unas incisiones en la pared abdominal para visualizar el espacio entre las vísceras abdominales. Por cierto, ¿crees que el embarazo es una contraindicación para la realización de una laparoscopia? En absoluto, aunque debe estar absolutamente justificada. Se puede incluso visualizar el feto (fetoscopia).   ¿Qué cambios ha supuesto la introducción de la laparoscopia en la práctica médica? Ha supuesto un cambio drástico tanto en el diagnóstico como en el abordaje quirúrgico y la recuperación post-operatoria. Hasta hace unos años la única manera de acceder a la cavidad abdominal era mediante una incisión abdominal de mayor o menor tamaño, según el órgano a tratar. Ello implicaba una cicatriz abdominal con su consecuente traducción estética. Desde la introducción de la endoscopia se realizan intervenciones (apendicetomía, colecistectomía) a través de pequeños portales de entrada por donde se introducen el tubo con la cámara, el instrumental quirúrgico y el aire o líquido para visualizar el campo. Tras esta cirugía el paciente se recupera más precozmente. Existe menor incidencia de complicaciones postoperatorias (como infecciones de herida, hernias, eventraciones, fugas, hemorragias, etc.) así como una estancia hospitalaria y una recuperación más cortas. ¿Tiene complicaciones? No obstante, la laparoscopia no está exenta de posibles complicaciones y exige un proceso de aprendizaje del manejo tanto de la tecnología como de la instrumentación necesarias. Como hemos comentado, para tener una mejor visión del campo, suele insuflarse aire en el abdomen durante la laparoscopia el cual puede resultar muy molesto hasta ser eliminado durante las horas posteriores a la instrumentación.  Otros riesgos asociados podrían ser, por ejemplo:  el sangrado tras la biopsia de una lesión o la perforación accidental . Asimismo, debemos tener presente la preparación previa necesaria para la realización de la endoscopia. Es importante para todo tipo de endoscopias ya sea digestiva, laparoscopia o artroscopia. Tiene una explicación muy lógica. El paciente debe ir en ayunas dado que debe someterse a un procedimiento anestésico (diferente según el tipo de procedimiento que deba realizarse). En caso de ser preciso realizar una endoscopia el paciente debe ser sometido a una sedación para lo cual se deberán realizar unas pruebas preoperatorias previas que serán interpretadas por el anestesista, quién, por otro lado, indica el tipo de anestesia necesaria para cada procedimiento. Por otro lado, es lógico pensar que las cavidades digestivas deben estar vacías para ser exploradas. En caso de una colonoscopia se requiere, además un vaciado absoluto de los restos fecales de todo el tubo digestivo (para ello el paciente debe realizar una preparación colónica el día antes de la exploración). En ocasiones, deberá suspender determinados tratamientos para la exploración. En general, no se permite comer ni beber ocho horas antes del procedimiento. También se prohíbe fumar o masticar chicle durante este tiempo. Tampoco se permite al paciente conducir las siguientes horas tras la endoscopia. Se podrá reanudar la dieta normal y los medicamentos inmediatamente después de la exploración. La endoscopia inalámbrica Una vez expuesta la endoscopia me gustaría añadir una pincelada sobre la llamada endoscopia inalámbrica. ¿Has oído hablar de ella? Se trata de un dispositivo en forma de cápsula con una microcámara en su interior, una fuente de luz, una batería y un radiotransmisor. Es de un solo uso. Recorre todo el trayecto del tubo digestivo tomando diferentes fotos a lo largo del mismo. El paciente debe ingerir la cápsula vía oral y la elimina vía anal 24 horas después (no se digiere ni se absorbe). Durante su recorrido envía las imágenes a un receptor que se acopla a la cintura o el hombro del paciente mediante un cinturón especial. Después de expulsar la cápsula, el paciente sólo tiene que entregar a su médico el cinturón . Las imágenes del receptor son descargadas por el técnico e interpretadas en el ordenador por el médico quién, a su vez, emitirá el diagnóstico. ¿Cuál será el siguiente avance tecnológico? ¿Será una cápsula que al ser expulsada arrastre las lesiones detectadas en su camino? ¿Podrá una cápsula arrastrar el apéndice inflamado en caso de apendicitis? La investigación apuesta de forma incansable por los métodos mínimamente invasivos. El futuro es prometedor.
¿Cómo Identificar la Enfermedad de Boca-Mano-Pie?
Artículo especializado

¿Cómo Identificar la Enfermedad de Boca-Mano-Pie?

La enfermedad boca-mano-pie es una de las enfermedades víricas habituales de la infancia (rango de edad de máxima incidencia entre uno y tres años), que es generalmente benigna y que se resuelve espontáneamente, sin dejar secuelas. ¡Por todo esto, no os preocupéis demasiado, papás! Un poco de historia… Esta enfermedad fu reportada por primera vez en 1957, en Toronto (Canadá), describiéndose una epidemia de estomatitis vesicular y exantema en manos y pies. Dos años más tarde, en 1959 , se describió una segunda epidemia en Inglaterra, acuñándose ya el término de enfermedad de mano-pie-boca, que se mantendría en la posteridad. Causas Es una enfermedad dermatológica producida por diferentes especies de virus, principalmente por los denominados ‘ enterovirus’ . Como hay diferentes especies y serotipos de virus que pueden provocar el cuadro clínico, aunque un niño haya padecido un episodio, puede de nuevo contraer la enfermedad con posterioridad, al estar causada por otro virus diferente al del primer episodio. ¿Cómo se transmite? Se dan casos en todo el año, pero principalmente se observan brotes en primavera y en verano. El contagio es fácil. Se transmite de persona a persona a través del contacto directo , por vía aérea (secreciones de nariz, boca o gotitas que se lanzan al toser) o por vía fecal-oral. El virus se mantiene vivo mucho tiempo en las secreciones respiratorias y en heces, incluso hasta semanas después de haber padecido la enfermedad. También puede sobrevivir mucho tiempo en los objetos (pañuelos, mesas, sábanas, toallas, etc.), lo que facilita su transmisión. Los niños pueden eliminar y diseminar el virus a través de estos fluidos biológicos sin que presenten síntomas de estar enfermos. Signos y síntomas El periodo de incubación es de tres a seis días. Tras unos días de fiebre moderada y malestar general , con posibles síntomas catarrales, aparece una erupción cutánea en forma de vesículas (pequeñas ampollas) por fuera y también por dentro de la boca (paladar, encías, lengua, donde rápidamente se ulceran), así como también, en palmas de las manos, plantas de los pies y área del pañal. Estas lesiones no causan generalmente picor y tienen una duración de entre cinco y 10 días. Los adultos también pueden contagiarse y padecer los síntomas, presentándose éstos, generalmente, de forma más severa que en los niños. A diferencia de la forma clásica, la enfermedad de mano-pie-boca causada, concretamente, por el virus Coxsackie A6, presenta niveles febriles mayores y mayor sintomatología y gravedad de las manifestaciones cutáneas, que pueden llegar a confundirse con un cuadro de varicela . No obstante, el pronóstico también es favorable en este caso. Diagnóstico Es clínico, basado en la observación de las características de la erupción. No es habitual la necesidad de realizar pruebas complementarias diagnósticas (detección e identificación del serotipo concreto de virus en fluidos biológicos). ¿Cómo se trata? El tratamiento es tan sólo de alivio sintomático, mediante la administración de analgésicos (Dalsy ®, Apiretal ®) para mejorar las molestias de la fiebre y el dolor. Los cuadros víricos no tienen habitualmente tratamiento farmacológico que permita combatirlos, sino que se resuelven, generalmente, de forma espontánea. Es absolutamente ineficaz e inadecuada la administración de antibióticos en estos casos. CONSEJOS DE SOPORTE DURANTE LA FASE AGUDA DE SÍNTOMAS BUCALES Será primordial la administración de abundantes líquidos (con azúcares y sales minerales), para evitar la deshidratación. (Se dará preferencia a la administración de líquidos frente a los sólidos, si el enfermo tiene dificultades para ingerir éstos últimos). Los alimentos y bebidas deberán administrarse a temperatura ambiente , ni demasiado fríos ni demasiado calientes, para no aumentar las molestias bucales. En el caso de los sólidos, se administrarán alimentos de fácil masticación y deglución (yogur, purés…), no alimentos duros y/o rugosos (p.ej. pan con costra). Se evitarán los alimentos ácidos (naranjas, limones…) o amargos. Se pueden realizar enjuagues bucales con geles específicos. Pueden ser útiles los remedios para las aftas que se venden en farmacias (Aftex ®, Aloclair ®, etc…). Prevención Las medidas a realizar para prevenir el contagio pueden ser las siguientes: Lávate las manos con frecuencia, especialmente después del cambio de pañales. Desinfecta las superficies del hogar y cambia ropas que pudieran estar contaminadas. (Acuérdate también de los juguetes). No compartas pañuelos, cepillos dentales, vajilla, toallas, etc. con las personas afectadas. Enseña a los niños a cubrirse la boca y nariz con un pañuelo desechable cuando tosan o estornuden. Actualmente no existe vacuna específica contra estos virus. ¡ATENCIÓN! Excluir a un niño del centro de cuidado infantil o escuela no reduce la probabilidad de propagación de la enfermedad de mano-pie-boca porque los niños pueden diseminar el virus incluso cuando no tienen todavía síntomas (periodos de incubación) o también, eliminarlo durante semanas después de haberse resuelto la enfermedad.
Consultas online

Telemedicina 24h.
Olvida los riesgos, las esperas y desplazamientos.

Videoconsulta, Chat médico, consultas telefónicas... Tú decices.

Ver consultas online
1

Regístrate ahora y prueba un mes GRATIS de Savia Premium

Acceso ilimitado a nuestros servicios para que pruebes la experiencia Savia al completo.

Registrarte gratis
2

Después sigue con tu cuenta gratis o hazte Premium

Al acabar el mes, puedes disfruta Savia con la cuenta gratis o hacerte Premium por 59€ al año (o 10€ al mes) para tener consultas online inlimitadas.

Comparar todos los planes