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¿Te Apuntas a la Marcha Nórdica?
Artículo especializado

¿Te Apuntas a la Marcha Nórdica?

Ya no resulta extraño ver a personas caminando con bastones por la montaña, la playa o por la calle, pero lo que no todo el mundo sabe es que según la técnica que se ponga en práctica o el tipo de bastones que se utilicen, se estará ante una modalidad de marcha diferente. Te explicamos más acerca de la marcha nórdica. Seguro que al acabar de leer el artículo te apetece probarla… Su origen En 1930 se habla por primera vez de una nueva modalidad de marcha. La ponen en práctica un grupo de esquiadores de esquí nórdico finlandeses que, para no perder la forma física durante la época de calor, cuando no podían seguir practicando su deporte, emulaban la técnica del esquí caminando y corriendo con bastones . Era la manera perfecta para poder seguir entrenando sin perder la base de su deporte. El esquí nórdico se caracteriza por tener una técnica muy depurada en la que el esquiador debe tener el control en todo momento de su posición corporal, así como del movimiento, no sólo de piernas sino también de los brazos, entre los que debe existir un gran sincronismo y coordinación. El trabajo simultáneo de brazos, piernas y tronco es necesario para conseguir un desplazamiento correcto. Estas mismas características las ha “abrazado” la marcha nórdica que con el complemento de los bastones permite realizar un trabajo combinado tanto a nivel cardiovascular como muscular. Su evolución Unos años más tarde, se empieza a pulir la técnica siempre teniendo muy en cuenta la biomecánica propia de la marcha humana y es en 1988, cuando también desde Finlandia, se desarrolla una técnica de marcha con bastones propios, característicos y específicos para la marcha nórdica. Poco a poco, esta disciplina va ganando terreno y en 1997 se le da ya el nombre oficial de Nordic Walking y se va conociendo y practicando en más países hasta que, a partir del año 2000, se crean ya asociaciones concretas a nivel mundial para regular y supervisar su práctica. Muchos beneficios La marcha nórdica nace, como hemos mencionado, como una alternativa “veraniega ” para que los esquiadores siguiesen entrenando, pero hoy en día es una actividad física más, que ofrece múltiples beneficios para la salud. Es una excelente actividad que pueden practicar personas de cualquier edad y sin necesidad de tener una gran forma física, pues la marcha nórdica es una herramienta para conseguirla. Mejora la salud cardiovascular: al andar nuestro corazón y vasos están activos, lo que permite actuar a nivel de parámetros como la tensión arterial, por ejemplo. Además, se pueden controlar valores como la glucosa en sangre o el colesterol por lo que es adecuado para aquellos que quieren prevenir patologías asociadas al metabolismo de estos productos o para quien sufre ya alguna alteración y quiere controlarlo y reducirlo. Menor impacto articular: al ser una actividad en la que existe impacto articular, pero menor que en otras modalidades como correr o aquellas que incluyen saltos, es perfecta para a quien tiene problemas a nivel articular, pero quiere seguir moviéndose. Mayor estabilidad: hay que tener en cuenta que al llevar bastones existe una mayor estabilidad que si no se llevan. Ayuda para perder peso: es también una actividad aeróbica para incluir en un programa con el objetivo de perder peso, dependiendo de la capacidad y las condiciones individuales se puede someter al organismo a una menor o mayor exigencia y con ello aumentar el consumo calórico. Se trabaja nivel muscular: son muchas las localizaciones que se activan con el balanceo de los brazos y la propia marcha, como los músculos de la espalda, hombros, los brazos y los abdominales, además de los glúteos, que se trabajan y se tonifican. Más flexibilidad, fuerza y coordinación: de manera indirecta existen una serie de cualidades que van a mejorarse con la práctica de la marcha nórdica entre ellas la flexibilidad, fuerza o coordinación por lo que refuerza aún más los efectos positivos globales para el organismo. ACTIVIDAD RECOMENDADA EN CÁNCER DE MAMA Últimamente esta disciplina ha tenido una mayor repercusión en ámbito sanitario, por recomendarse a pacientes con cáncer, en concreto con cáncer de mama . Mujeres que se han sometido a cirugía por un cáncer de mama son tributarias de esta actividad ya que la técnica quirúrgica afecta de manera específica a la zona axilar que puede limitar la movilidad del brazo y de la zona intervenida. Al marchar se movilizan músculos de las extremidades superiores, lo que permite aumentar el rango de movimiento y la propia movilidad y en paralelo se reduce el dolor de manera progresiva, lo cual mejora la calidad de vida de la paciente. La importancia de la técnica y del material Para que todos los efectos beneficiosos se obtengan es importante conocer la técnica y también hacer uso del material adecuado ya que no todos los bastones valen. Material: unos correctos bastones son imprescindibles para realizar la marcha nórdica de la manera más adecuada. Estos, a diferencia de los que se usan para hacer senderismo tienen unas características concretas como el apoyo, estos tienen un final que tiene una forma concreta para mejorar el movimiento al apoyar el bastón en el suelo.  La sujeción es otro de los puntos importantes, en la empuñadura existe lo que se conoce como dragonera , que es una especie de muñequera da mayor seguridad en el agarre todo ello pensado para una mejor funcionalidad que es la de ayudar a la propulsión del cuerpo durante la marcha. En cuanto al material de fabricación a mayor sea el porcentaje de carbono , menos vibraciones en las articulaciones y en los brazos y mayor ligereza. Técnica: la misma importancia que tiene un buen material lo tiene una buena técnica y es por ello que se recomienda antes de empezar pedir consejo a profesionales. Respetar la biomecánica de la marcha es una de las características de esta modalidad. Los brazos se colocan hacia atrás con las manos sujetando los bastones y se realiza el movimiento de la marcha ayudándose de los bastones para impulsarse. El movimiento de los brazos sale de los hombros y no de los codos. No es complicado simplemente hay que tener un mínimo conocimiento.
Fosfatasa Alcalina: ¿Hígado o Hueso?
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Fosfatasa Alcalina: ¿Hígado o Hueso?

Como has supuesto bien, si hablamos de fosfatasa alcalina es porque también existe la fosfatasa ácida. Tan sólo una pincelada para diferenciar ambas. La fosfatasa ácida es una enzima repartida por todo el organismo que tiene cinco isoenzimas. Las isoenzimas son moléculas o proteínas muy parecidas entre ellas (tan sólo difieren en alguna pequeña secuencia) que participan en el mismo proceso metabólico. La isoenzima de la fosfatasa ácida más relevante en nuestra práctica clínica es la específica de la próstata o isoenzima 2. Sus valores están muy elevados en pacientes con cáncer de próstata. Por tanto, se solicita tanto para el diagnóstico como para el estudio de extensión del tumor.  Nos ayudará en la monitorización de la respuesta al tratamiento. La fosfatasa alcalina es un grupo de enzimas presentes en numerosos tejidos (hígado, hueso, riñón, intestino, placenta) y en células sanguíneas. Sus concentraciones más elevadas se observan en células óseas y hepáticas, por ello, concentraciones elevadas de fosfatasa alcalina en sangre suelen asociarse a trastornos hepáticos u óseos. Igual que en el caso de la fosfatasa ácida, posee diferentes isoenzimas en el organismo que identifican el origen. ¿Tienes dudas?  Regístrate ahora  en Savia y habla gratis con nuestros especialistas médicos por chat o videoconsulta. En adelante abordaremos la fosfatasa alcalina Algunos tipos de cáncer producen isoenzimas de la fosfatasa alcalina que se detectan en sangre. Es el caso de pulmón, testículo (seminoma), próstata, laringe, páncreas, estómago, y colon. En condiciones normales los niveles sanguíneos de fosfatasa alcalina proceden, a partes iguales, del hígado y el hueso . Puede haber oscilaciones durante el embarazo y en las edades extremas de la vida así como durante el crecimiento (en niños y adolescentes es característico hallar concentraciones de fosfatasa alcalina aumentadas, debido a su crecimiento óseo). Por tanto, los resultados de la determinación de la fosfatasa alcalina deben interpretarse de manera diferente en niños y adultos. ¿En qué situaciones podemos encontrar unas fosfatasas alcalinas elevadas? En primer lugar, sospecharemos una alteración hepática u ósea , aunque pueden existir otras causas. Podemos diferenciar los distintos tipos de isoenzimas de fosfatasa alcalina producidos por el organismo para identificar su procedencia. Los síntomas y signos acompañantes pueden orientarnos sobre el origen óseo o hepático de un aumento de la fosfatasa alcalina.  Así mismo, al determinar la isoenzima especifica elevada podemos corroborar nuestra sospecha clínica. Voy a mencionarte las principales causas de origen hepático que pueden ocasionar un aumento de fosfatasa alcalina: coledocolitiasis (presencia de cálculos en la vía biliar), tumor, pancreatitis crónica, quistes, divertículo duodenal, infección, colestasis (alteración en la excreción de la bilis), enfermedades metabólicas, cirrosis, hepatitis vírica, hepatitis alcohólica, etc. De entre las principales causas de origen óseo podríamos mencionar cualquier situación que suponga una formación ósea excesiva : fracturas, tumores primarios y metastásicos, osteomielitis, enfermedad de Paget, osteomalacia, problemas hormonales, etc. Otras causas no hepáticas ni óseas podrían ser:  el li nfoma de Hodgkin, el infarto agudo de miocardio, la insuficiencia cardíaca congestiva, el infarto pulmonar , la colitis ulcerosa, la ingesta de algunos medicamentos (antigotosos, antidepresivos, antiepilépticos), etc. ¿Tienes dudas?  Regístrate ahora  en Savia y habla gratis con nuestros especialistas médicos por chat o videoconsulta. Si se detecta una elevación de fosfatasa alcalina… Ante el hallazgo de una elevación de fosfatasa alcalina normalmente se descarta en primer lugar un origen hepático por lo que se solicita una analítica completa y una ecografía hepática . Si estas pruebas no nos permiten conocer si la causa es hepática u ósea, resulta de utilidad solicitar la determinación de las isoenzimas específicas de la fosfatasa alcalina. El aumento de fosfatasa alcalina puede acompañarse de un aumento de los niveles de otras pruebas hepáticas como bilirrubina, aspartato aminotransferasa (AST) y alanina aminotransferasa (ALT). Si además la GGT también está aumentada, las probabilidades de que la causa sea hepática aumentan. Los niveles de fosfatasa alcalina suelen interpretarse conjuntamente con los otros parámetros específicos del hígado. Por ejemplo, en caso de una hepatitis encontraremos la fosfatasa alcalina aumentada pero las transaminasas (AST y ALT) mucho más elevadas. Sin embargo, cuando existen obstrucciones de la vía biliar (por litiasis o piedras, por ejemplo) los aumentos de fosfatasa alcalina y de bilirrubina son muy superiores a los de las transaminasas. Ya sabes que existen otras muchas causas de elevación de fosfatasa alcalina como puede ser un cáncer de hígado. Contrariamente, es posible que el aumento de fosfatasa alcalina sea de causa ósea en cuyo caso, muy probablemente, encontraremos el calcio y/o el fósforo alterados. Enfermedad de Paget Como hemos mencionado, una posible causa ósea sería la enfermedad de Paget que consiste en un trastorno metabólico que afecta a uno o varios huesos , fundamentalmente pelvis, vértebras, cráneo, fémur y tibia. Se caracteriza por un aumento inicial de destrucción ósea , seguido de un aumento de formación ósea compensatoria, dando lugar a un hueso aumentado de grosor y desorganizado, por tanto, más frágil que el sano. A pesar de que es una enfermedad asintomática en la mayoría de casos puede acompañarse de dolor óseo. Aparece generalmente a partir de los 50 años y es algo más frecuente en varones que en mujeres. Un porcentaje importante de pacientes son diagnosticados de forma casual al realizar una radiografía por otro motivo (donde se evidencia una calidad ósea alterada) o una analítica rutinaria donde se detecta la fosfatasa alcalina elevada (en este punto te quiero enfatizar, una vez más, la importancia de seguir los controles médicos rutinarios). Es interesante que sepas que una vez confirmado el diagnóstico seguimos haciendo determinaciones periódicas de fosfatasa alcalina para monitorizar la actividad de la enfermedad dado que la correlación es directa. Como seguro habrás imaginado el tratamiento a realizar para normalizar el aumento de la fosfatasa alcalina debe ser el de la causa que origine dicho aumento (sea ósea, hepática u otra). Por curiosidad, no lo hemos comentado antes, pero tienes que saber que también pueden observarse niveles disminuidos de fosfatasa alcalina en la analítica. En este caso pueden aparecer, por ejemplo, después de una transfusión sanguínea o de un by-pass cardíaco o por un déficit proteico. ¡Ahora ya sabemos interpretar una parte de la analítica sanguínea! ¿Tienes dudas?  Regístrate ahora  en Savia y habla gratis con nuestros especialistas médicos por chat o videoconsulta.
¿Qué Detecta un Hemograma y Cómo Interpretarlo?
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¿Qué Detecta un Hemograma y Cómo Interpretarlo?

Detectar precozmente enfermedades, algunas de ellas graves, puede ser tan sencillo como realizarse hemogramas de control con frecuencia. Descubre la importancia de estos análisis. La sangre es un tejido corporal que aparenta ser un líquido homogéneo, pero está compuesta por varios tipos celulares diferenciados, que flotan en una mezcla de agua y sustancias químicas denominada suero o plasma sanguíneo. Sirve para el transporte del oxígeno y los nutrientes a todas las células del organismo, así como otros elementos como hormonas, minerales, vitaminas… ¿Tienes dudas?  Regístrate ahora  en Savia y habla gratis con nuestros especialistas médicos por chat o videoconsulta. ¿En qué consiste? El hemograma o hematimetría es una prueba que consiste en un recuento completo de las células sanguíneas, así como una valoración de la estructura y forma normales de éstas, a partir de una pequeña muestra de sangre. En el pasado era un proceso arduo debido a que se realizaba el recuento de forma manual, observando al microscopio, pero hoy en día los hemogramas automatizados permiten conocer con comodidad, rapidez y precisión los resultados. Una cantidad anormal de cualquiera de las células puede ser indicativo de enfermedad. ¿Cómo se realiza? Se extrae una pequeña cantidad de sangre venosa para proceder a determinar su composición a través de un análisis de laboratorio. Generalmente, se realiza manteniendo el ayuno de al menos seis horas, puesto que la ingesta de alimentos/líquidos puede alterar mucho los resultados.  Al margen de este requisito, no requiere de ninguna otra preparación especial más. Las muestras se extraen con una jeringa o dispositivo similar (de baja presión), generalmente de venas cercanas a la flexura del codo. Primero se coloca una goma elástica atada alrededor del brazo del paciente para resaltar la vena a puncionar y así, facilitar la tarea. Cuando se ha extraído la cantidad de sangre necesaria, se retira la aguja y se ejerce un poco de presión en la zona de puntura con un algodón durante unos minutos, para evitar el manchado de sangre y la aparición de hematomas. Todo el procedimiento dura unos cinco minutos. Si sólo son necesarias unas gotitas de sangre, basta con hacer una pequeña punción con aguja en una de las yemas de los dedos y aplicar una presión suave sobre el mismo para que fluya la sangre necesaria.   Una vez obtenida la muestra, se etiqueta el recipiente en el mismo lugar con un código de barras, que contiene la información necesaria para asociarla al paciente en cuestión. Después es enviada al laboratorio en unos contenedores. El personal del área de recepción del laboratorio las clasifica dependiendo de los parámetros solicitados.  A partir de ahí, los recipientes pasan a los aparatos de análisis del laboratorio para las pruebas que se requieran en cada caso. ¿Tienes dudas?  Regístrate ahora  en Savia y habla gratis con nuestros especialistas médicos por chat o videoconsulta. NO TE ALARMES SI… Los valores no coinciden. Dependiendo del laboratorio hay ligeras variaciones en los “valores de referencia”. También pueden ser valores distintos porque se usen unidades de medición diferentes. Hay tres tipos principales de células en la sangre: Hematíes o eritrocitos o glóbulos rojos: son los corpúsculos celulares que transportan el oxígeno que necesitan las células de todo el organismo para respirar. En su interior contienen la hemoglobina, que lleva hierro y es lo que le otorga el color rojo a la sangre. (Valores normales (VN): 4,5-6,5 mill/mm3 en varones; 3,8-5,8 mill/mm3 en mujeres). Cuando la concentración de hemoglobina disminuye (valores bajos en la analítica) aparecen las anemias; las más frecuentes en la población se llaman ferropénicas, porque se deben al déficit de hierro. Los valores de ferritina nos indican cuánto hierro se encuentra depositado en el organismo. Leucocitos o glóbulos blancos : son las células de defensa frente a agentes patógenos (VN: 5000-10.000/mm3). Pueden ser: Granulocitos o polimorfonucleares: a su vez se subdividen en neutrófilos, encargados de la defensa frente a microorganismos, eosinófilos, que combaten los parásitos y basófilos, que intervienen en las reacciones de hipersensibilidad. Linfocitos: se encargan de fabricar anticuerpos y de la defensa contra virus y células tumorales. Plaquetas: son las encargadas de taponar las heridas, iniciar la formación del coágulo sanguíneo e impedir la pérdida de sangre por hemorragia. (VN: 150.000-350.000/mm 3 ). Las células de nuestra sangre se generan en la médula ósea de algunos huesos, donde unas células precursoras denominadas ‘hematopoyéticas’ las van fabricando y liberando al torrente sanguíneo una vez maduradas. Otros parámetros posibles de ser analizados en un hemograma son los siguientes: Hematocrito: es el tanto por ciento de hematíes en el volumen total de la sangre. Es un buen indicador para valorar las anemias. Valores normales (VN): 40-54% en varones; 37-47% en mujeres). Hemoglobina: (VN: 14-18 g/dL en varones; 12-16 g/dL en mujeres). VCM (Volumen corpuscular medio) y H.C.M ((Hemoglobina corpuscular media): el primero es un valor que refleja el tamaño de los hematíes (VN: 83-97 fl) y el segundo refleja el promedio de la cantidad de hemoglobina que contiene cada hematíe (V.N. 27-31 pg). Ambos sirven para poner unos “apellidos” cuando se diagnostica una anemia y diferenciar así los tipos (por ejemplo, anemia microcítica hipocroma o anemia normocítica normocroma…). CHCM (Concentración de Hemoglobina Corpuscular Media): es el índice que relaciona la cantidad de hemoglobina que lleva cada hematíe con su volumen. (VN: 32-36 g/dL). IDH (Índice de Dispersión de los Hematíes): indica la variación en el volumen de los glóbulos rojos. Si está elevado, refleja que los hematíes no son todos del mismo tamaño (fenómeno denominado anisocitosis). (VN: 11,5-14,5 (%)). VSG (Velocidad de Sedimentación globular): es un indicador de la velocidad con que los hematíes se agregan y sedimentan. Es un valor muy inespecífico y no significa forzosamente enfermedad, ya que aumenta con la edad, la menstruación, el embarazo, la toma de anticonceptivos…También se encuentra alterado (elevado) en patologías como infecciones, tumores, anemias, enfermedades autoinmunes, etc. (VN: 1-13 mm/h en varones; 1-20 mm/h en mujeres). VPM (Volumen Plaquetario Medio): es un término que en medicina se utiliza como medida para conocer el tamaño medio de las plaquetas sanguíneas. (VN: 5-15 fl). TEN EN CUENTA QUE… La presencia en los resultados de una analítica de una o varias anomalías sanguíneas no significa necesariamente que se padezca alguna enfermedad. Un análisis de sangre es una prueba complementaria en el diagnóstico y deben realizarse otras muchas, teniendo siempre como marco de referencia la historia clínica del paciente (síntomas, circunstancias personales, antecedentes familiares y personales, etc.), para poder obtener un diagnóstico final. ¿Tienes dudas?  Regístrate ahora  en Savia y habla gratis con nuestros especialistas médicos por chat o videoconsulta.
Hemorragias Oculares
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Hemorragias Oculares

Un día, te miras al espejo y, sin haber notado nada raro, observas que tienes una hemorragia ocular… Seguramente te preguntarás: ¿es grave?  o ¿por qué me ha pasado? Resuelve tus dudas leyendo el siguiente artículo. Los derrames o hemorragias sanguíneas oculares pueden ser de varios tipos y afectar a distintas estructuras del ojo: a las más superficiales y, con ello, visibles a simple vista, o a las más internas (retina, vítreo), y, por tanto, visibles sólo con aparatos de oftalmología específicos. Son: el hiposfagma, el hipema, la hemorragia vítrea y la hemorragia retiniana. Hiposfagma También llamado hemorragia subconjuntival , es una colección de sangre localizada en la porción anterior del ojo, por debajo de la conjuntiva (se ve sobre “el blanco del ojo”). Es una mancha roja de extensión sectorial, sin traspasar el limbo corneal (es decir, no afectará nunca a la altura de la porción coloreada del ojo o iris). Puede ser localizada o masiva (quemosis hemorrágica). Se diferencian de la simple inyección vascular en que en la hemorragia no se identifican los vasos sanguíneos. Causas: se produce por la rotura de vasos sanguíneos de la zona, de muy pequeño calibre. Esta rotura puede ser de causa desconocida espontánea o también, generalmente si son recidivantes, puede deberse a factores desencadenantes como accesos de tos, estornudos, vómitos o cualquier otro mecanismo que produzca una maniobra de Valsalva (aumento de presión facial conteniendo la respiración), así como la toma de tratamientos farmacológicos como antiagregantes plaquetarios o anticoagulantes, traumatismos oculares (incluidos los provocados durante el parto) o crisis hipertensivas. Otras causas más raras pueden ser las discrasias sanguíneas (hemofilia, enfermedad de las células falciformes) y otras alteraciones vasculares como los tumores vasculares denominados angiomas, las púrpuras o las telangiectasias (arañas vasculares). También pueden aparecer en el contexto de algunas conjuntivitis, entre otros ejemplos. Clínica: generalmente no provoca ningún síntoma. De color rojo intenso, indolora. Más raramente puede generar una sensación de “cuerpo extraño” en el ojo (sensación de tener “arenilla” en el ojo). Es habitual que en los momentos inmediatamente posteriores a la generación del hiposfagma, la hemorragia siga creciendo y extendiéndose, aspecto que no debe producir alarma al afectado ni a sus allegados. Diagnóstico: se diagnostica por apreciación del sangrado a simple vista. Siempre debe ser descartada la existencia de hipertensión arterial asociada. Tratamiento: no se dispone de tratamiento. La hemorragia se reabsorbe espontáneamente, generalmente en una o dos semanas. Hipema Es una colección de sangre situada en la cámara anterior del ojo (se ve sobre el iris, la parte coloreada del ojo) por debajo de la pupila. Causas : la causa más frecuente es el traumatismo directo o contusión severa con objetos romos (p.ej. impacto de una pelota o un puñetazo sobre el ojo) o resultar de una intervención quirúrgica realizada sobre el ojo, como puede ser una intervención de cataratas. Otras causas más raras o menos frecuentes son los sangrados provocados por enfermedades que se caracterizan por alteraciones de la coagulación sanguínea, roturas o inflamaciones del iris (p.ej. por infección por virus herpes zóster) o  tumores oculares como el retinoblastoma, entre otros ejemplos. Clínica: el hipema es un sangrado de características más graves y de mayor repercusión que el hiposfagma. Sus síntomas dependen de la envergadura o magnitud del sangrado, pudiendo provocar dolor, pérdida de visión y fotofobia (hipersensibilidad a la luz). El hipema se puede complicar con la formación de un glaucoma debido a la obstrucción, por parte de la sangre derramada, de los canales de desagüe del humor acuoso ocular, provocando con ello su acúmulo y consecuente aumento agudo de la presión ocular. Ese sangrado también puede provocar, con el paso del tiempo, la tinción y opacificación de la córnea (“hematocórnea” por la impregnación de la córnea con el pigmento férrico de la sangre), dificultando su función de lente trasparente que filtra la luz. Pueden existir resangrados (se observan hasta en un 20% de los casos entre el tercer y el quinto día). Los síntomas mejoran progresivamente a medida que el sangrado se va reabsorbiendo. Diagnóstico: Al estar situada la hemorragia en la parte anterior del ojo, puede valorarse simplemente por inspección visual del facultativo. Tratamiento: Se debe tomar una conducta expectante, esperando a la reabsorción espontánea del sangrado. Puede ser necesaria la aplicación de colirios ciclopléjicos (atropina, para mantener dilatada de forma permanente la pupila del ojo afecto) o la administración de corticoides tópicos oculares. En ocasiones se considera oportuno incluso el ingreso hospitalario y la oclusión binocular, de ambos ojos,  para impedir la movilidad ocular. También puede solucionarse el problema mediante la intervención quirúrgica para evacuar la hemorragia. Se deberán dar consejos al paciente acerca de la necesidad de evitar esfuerzos físicos (p.ej. la práctica de ejercicio físico), promocionando el reposo y la conveniencia de mantener la cabeza elevada al acostarse (ángulo de 30-45º, para que la sangre ocupe la zona inferior de la cámara anterior y no afecte al área pupilar). Deberán realizarse controles periódicos de la presión ocular, con la finalidad de diagnosticar la evolución hacia la generación de un glaucoma lo más precozmente posible. Pronóstico: El pronóstico empeora claramente cuando ocurre el resangrado, en cuanto a la recuperación visual y la aparición posible de glaucoma. Hemorragia vítrea El vítreo es una sustancia gelatinosa y transparente que ocupa 2/3 del volumen total del ojo. Está formado en el 99% de su composición por agua y limita en su parte anterior con el cristalino y posterior con la retina. La hemorragia vítrea es la presencia de sangre en la zona interna del ojo denominada cavidad vítrea . Si se produce una hemorragia en el humor vítreo, éste pierde su transparencia y la luz no puede atravesarlo, lo que ocasiona pérdida de visión en ese ojo. Causas: La hemorragia vítrea puede ser espontánea en el contexto de diferentes enfermedades oftalmológicas y también puede tener un origen traumático (p.ej. un golpe directo sobre el globo ocular. En esta etiología estarían incluidas las intervenciones quirúrgicas). Las enfermedades oftalmológicas que característicamente predisponen a padecerla, y que suponen hasta el 95% de casos espontáneos, son: la retinopatía diabética (la más frecuente, suponiendo un total del 50% de los casos), el desprendimiento de retina regmatógeno, la retinopatía hipertensiva, el desprendimiento de vítreo posterior (en este caso el humor vítreo desprendido puede tirar de algún vaso de la retina, romperlo y causarse la hemorragia) y la obstrucción de la vena central de la retina.  Otras causas menos frecuentes pueden ser: las i nflamaciones (uveítis) o los tumores oculares. En el caso concreto de la retinopatía diabética o con oclusión de vena central de la retina, la falta de oxígeno en dicha retina, estimula la formación de nuevos vasos sanguíneos anómalos y frágiles, que pueden romperse y producir sangrados. Frecuencia: la incidencia es de alrededor de 7 casos por cada 10.000 personas a lo largo de un año, por lo que es una de las principales causas de pérdida aguda de visión.   Clínica: el síntoma principal es una pérdida brusca de agudeza visual que se desarrolla a lo largo de pocos minutos. Según la intensidad de la hemorragia, el déficit de visión puede ser completo o incompleto, con una ceguera total o parcial del ojo afectado. A veces, si el sangrado es leve, se manifiesta únicamente como la aparición de manchas que flotan (“miodesopsias” ) o visión borrosa de ese ojo. Pueden llegar a provocar glaucoma por la obstrucción, por parte de la sangre derramada, de la vía natural de desagüe del humor acuoso del ojo denominada “malla trabecular”. Diagnóstico: es importante acudir al oftalmólogo para comprobar que no asocie ninguna complicación como un desprendimiento de retina o un glaucoma, así como para controlar su evolución. En los casos de sangrado muy extenso, se podrá realizar una ecografía ocular , para descartar el desprendimiento de retina asociado. También serán necesarios controles de presión ocular. Tratamiento: al producirse por causas muy diversas no se puede establecer un tratamiento único para todos los casos y pacientes. El tratamiento debe ser individualizado a cada caso, en función de su causa. Si la hemorragia es leve, puede resolverse de forma espontánea, por lo que sólo requerirá tiempo de espera, pudiéndose demorar la recuperación plena de la visión incluso varios meses. En otras ocasiones, tras un tiempo de espera, si no se reabsorbe el sangrado de forma espontánea, se recomienda una intervención quirúrgica denominada “vitrectomía”, que consiste en la extracción del humor vítreo mediante cirugía mínimamente invasiva. Pronóstico: cuando no existen causas asociadas que predispongan a la repetición de la hemorragia, la evolución suele ser buena y favorable . Sin embargo, si el origen es una retinopatía diabética, el riesgo de repetición de nuevas hemorragias es alto, la mejoría más lenta y aparecen frecuentemente complicaciones. Hemorragias retinianas Alteración del ojo en el que el sangrado ocurre en la fina capa retiniana , que se sitúa en la parte posterior del globo ocular, tapizando su interior. Pueden aparecer aisladas o asociadas a desprendimiento de retina o desprendimiento de vítreo posterior. Causas : pueden ser provocadas por crisis hipertensiva s (hipertensión arterial), por una oclusión de alguna vena retiniana, por causa del padecimiento de una diabetes mellitus (la cual provoca la formación anómala de pequeños vasos sanguíneos frágiles  y que pueden romperse con facilidad, secundarios a la falta de oxígeno a nivel retiniano que provoca la enfermedad). Las hemorragias retinianas pueden también producirse por violencia de zarandeo, especialmente en niños pequeños (provocándose el denominado “síndrome del bebé zarandeado-sacudido”, característico de los casos de maltrato infantil). Clínica: Las hemorragias retinianas se describen a veces como hemorragias “en astilla”. Aquéllas que afectan a regiones periféricas de la retina pueden  no dar ningún síntoma y, por tanto, pasar del todo desapercibidas  durante años. Muchas veces sólo se diagnostican de forma incidental cuando el ojo se somete a una prueba oftalmoscópica de fondo de ojo por otro motivo. Otras veces, cuando la hemorragia retiniana afecta al área más central y de mayor potencial visual (mácula-fóvea) el defecto de visión puede ser importante. Diagnóstico: Mediante la realización de un fondo de ojo. En ocasiones se administra intravenosamente un contraste fluorescente al paciente, previamente a la realización del retinograma, con la finalidad de obtener una imagen de los vasos sanguíneos de la retina más precisa. Tratamiento: Las más leves y no asociadas a enfermedades crónicas podrán habitualmente reabsorberse solas , sin precisar intervención terapéutica. La cirugía láser es una opción de tratamiento con la que se intenta sellar los vasos sanguíneos dañados en la retina. También han sido usados tratamientos farmacológicos del tipo inhibidores del factor de crecimiento endotelial vascular (VEGF) en pacientes diabéticos.
Tipos de Hemorroides y Cuándo Operarlas
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Tipos de Hemorroides y Cuándo Operarlas

¿Qué son las hemorroides y por qué han tenido que pasarte justamente a ti?  Para empezar, y para que no te sientas solo, te diremos que es uno de los problemas sanitarios más comunes entre las personas adultas de mediana edad. Las hemorroides (también llamadas coloquialmente “almorranas”) son dilataciones venosas localizadas en las paredes del recto y del ano . Las principales causas que promueven su aparición son: La dieta y las consecuencias que puede tener, como el estreñimiento crónico debido a un consumo pobre de fibra. Los esfuerzos que se producen al defecar aumentan la presión de sangre en los vasos hemorroidales, y esto puede causar la aparición de hemorroides. Malos o inadecuados hábitos higiénicos , como puede ser permanecer demasiado tiempo sentado en la taza pues aumenta la presión en la zona llamada “cojín anal”. El sedentarismo o la práctica de determinadas modalidades deportivas, como la equitación o el ciclismo. Embarazo y parto : se debe a la presión del útero aumentado de tamaño sobre los vasos hemorroidales, añadido al problema frecuente de estreñimiento, causado por la relajación de los músculos pelvianos y de la pared abdominal (a su vez, provocados por acción del aumento de los niveles de la hormona progesterona) que ocurren durante este proceso fisiológico de la vida de la mujer. Enfermedades como la hipertensión arterial, infecciones anales , abuso de laxantes irritantes, etc. Predisposición hereditaria. Tipos, signos y síntomas Las hemorroides pueden ser internas (están presentes en el canal anal y no pueden verse, llegando a tamaños considerables) o externas (son las que se prolapsan -caen- a través del esfínter anal al defecar y después vuelven a su posición habitual por sí mismas o tras empujarlas uno mismo a través del ano). Las hemorroides son a menudo asintomáticas, pero otras veces presentan diversos síntomas, que dependerán de su localización, de su tamaño o extensión, y de la presencia o no de posibles complicaciones. Los síntomas más comunes y fácilmente controlables son: El picor o prurito anal: es el síntoma más típico y se debe a la inflamación. Irritación o escozor anal : puede ser constante o aparecer en el momento de la defecación. Dolor : si éste es persistente, se recomendará al paciente consultar al médico. Hemorragia : es el sangrado que se produce durante la defecación, en forma de sangre fresca de color rojo brillante que recubre las deposiciones o en forma de gotas de sangre que manchan la taza de inodoro y/o el papel higiénico. Otros signos/síntomas más graves serían: Incontinencia fecal: incapacidad para cerrar el esfínter (musculatura circular) anal. Prolapso anal o protusión hemorroidal : es la salida de las hemorroides al exterior del ano. Es frecuente tras la defecación. No suele ser dolorosa salvo complicación por infección, trombosis o estrangulamiento de la hemorroide. Trombosis hemorroidal: se manifiesta con la aparición de dolor intenso y constante, acompañado de un bultoma (una bola) del tamaño de una uva. ¿Cómo se tratan? Los pacientes acuden a diario a las oficinas de farmacia solicitando medicamentos para el tratamiento de las hemorroides. Es necesario realizar un cuidadoso interrogatorio por parte del farmacéutico y, ante cualquier duda o sospecha de complicación, es necesaria la remisión al médico para que valore el cuadro clínico. Debido a que es frecuente que la persona se avergüence del padecimiento de esta enfermedad, es usual la automedicación y también que se consulte a menudo primero al farmacéutico antes que al médico. Es importante que la dispensación de productos para tratarlas esté acompañada de consejos adecuados para su buena utilización y que se eduque en la adopción de determinados hábitos higiénicos y dietéticos que pueden prevenir o paliar la aparición de hemorroides. Medidas higiénicas Es conveniente lavar la zona anal con agua templada o fría (con o sin jabón neutro) tras cada deposición, para evitar irritaciones. También se pueden usar toallitas húmedas especialmente destinadas a este uso, indicando limpiar con pequeños toquecitos, porque el hecho de frotar puede agravar los síntomas. Realizar el secado de la zona anal con celulosa o algodón, evitando el papel que pueda producir irritación. Debido a que el exceso de lavado puede provocar que desaparezca el manto graso natural de la piel de la zona tratada, es recomendable el uso de vaselina o pomadas antihemorroidales para evitar irritaciones. Realizar baños de asiento en un bidé con agua tibia durante 10 min varias veces al día. Medidas dietéticas Incremento de la ingesta de alimentos ricos en fibra en la dieta, así como la ingesta de abundantes líquidos al día. Se puede utilizar un laxante estimulante durante uno o dos días para aliviar el estreñimiento hasta que actúen las medidas anteriormente mencionadas. Medidas farmacológicas Existen numerosos principios activos a utilizar: Medicamentos anestésicos locales (para calmar el dolor), como la lidocaína o la benzocaína. Corticoides tópicos (para la inflamación), como la hidrocortisona. Principios antipruriginosos (para calmar el picor), como el fenol o el mentol. Medicamentos vasoconstrictores, como la efedrina. Preparados antisépticos (para evitar la infección) como la hexetina. Preparados emolientes (para hidratar la piel), como el “bálsamo de Perú”. Protectores de la piel, como el óxido de zinc y el caolín. Medidas quirúrgicas Hay circunstancias en las que el médico aconsejará un tratamiento quirúrgico encaminado a reforzar el mecanismo de sujeción natural de los vasos hemorroidales o a extirpar el problema. Las opciones son: Ligamento de las hemorroides : se coloca una banda elástica en la base de la hemorroide, y, al causar el cese de la circulación sanguínea en ella, ésta se seca a los pocos días y se desprende, dejando una cicatriz. Suele realizarse sin anestesia y de forma ambulatoria, aunque puede requerir varias sesiones de tratamiento. La fotocoagulación con infrarrojos o con láser (contrariamente a la creencia popular, no son menos dolorosas), la electrocoagulación, la escleroterapia (se interrumpe el riego sanguíneo de la hemorroide mediante la inyección de una sustancia química en su base) o la criocirugía no mejoran los resultados obtenidos con la técnica anterior. La anopexia circular mecánica : es una intervención donde se usa una grapadora o bien una sutura mecánica, recolocando y fijando las hemorroides en el interior del ano. La hemorroidectomía: es la intervención quirúrgica consistente en la extirpación completa de las hemorroides. Es la técnica de elección en los casos de fracaso de las ligaduras, en los casos de existencia de trombosis hemorroidal o si nos hallamos ante un caso grave de hemorroides (las denominadas hemorroides de grado IV). Se realiza bajo anestesia y suele requerir una hospitalización y un período de inactividad laboral. ¿SABÍAS QUE…? Las cremas y pomadas pueden utilizarse en las hemorroides internas y externas. Deben aplicarse por la mañana y por la noche y tras cada deposición. Si precisan aplicarse interiormente, se introducirán con la cánula que se incluye en el envase. Los supositorios se recomiendan para las hemorroides internas. La inserción es más fácil cuando el paciente está tumbado o de cuclillas. Las personas que no mejoren de sus síntomas en una semana, las que presenten incontinencia fecal y en las que se aprecie una protusión (abombamiento) de la hemorroide fuera del ano, se aconseja su remisión al médico especialista. Los niños deben derivarse siempre al médico. No es un buen consejo la automedicación. Puede existir interacción entre los medicamentos añadidos y los tratamientos ya administrados habitualmente. Las hemorroides no producen cáncer . No existe ninguna relación entre las hemorroides y el cáncer.
El Ibuprofeno en Niños
Artículo especializado

El Ibuprofeno en Niños

El ibuprofeno es uno de los fármacos más populares en todas las casas: alivia el dolor, reduce la inflamación y baja la fiebre. Pero no debemos olvidar que, a pesar de su efecto casi “mágico”, en algunas ocasiones es un medicamento con más efectos secundarios de los que creemos y que debe administrarse de manera adecuada. Un poco de historia Su descubridor fue el farmacéutico inglés Stewart Adams en su laboratorio de Nottingham en 1961. Fue lanzado por el laboratorio Boots, tras los primeros ensayos clínicos, en 1969, como tratamiento de la artritis reumatoide. Desde 1983 está disponible en las farmacias sin necesidad de prescripción médica. Hay más de 50 presentaciones de ibuprofeno: jarabe, tabletas, crema, spray, gel, granulados y supositorios . A pesar de que el Dr. Adams focalizó sus investigaciones en el tratamiento de enfermedades reumatológicas de tipo inflamatorio, probó su propio descubrimiento para aliviar la cefalea de un día de resaca. Suponemos que le funcionó. Su abuso es perjudicial A pesar de ser uno de los fármacos más baratos y resolutivos de la historia, junto con la aspirina y el paracetamol, tiene muchos detractores debido a sus muchos efectos secundarios. Su venta libre no ayuda a su uso responsable y eso provoca que se emplee de manera abusiva y descontrolada provocando, por ejemplo, daño renal en mayores de 65 años. ¿Qué es el ibuprofeno y para qué sirve? Es un analgésico y antiinflamatorio no esteroideo (AINE), es decir, que no forma parte de la familia de los corticoides. Se utiliza para aliviar el dolor (cefalea, dolor dental, muscular y posquirúrgico). Su capacidad antiinflamatoria lo hace ideal para tratar enfermedades inflamatorias sistémicas, como la artritis reumatoide, o bien para tratar el dolor de causa inflamatoria, como el que ocasiona una amigdalitis o una otitis. Otros de sus efectos beneficiosos es ser un potente antipirético o antitérmico , es decir, con capacidad para bajar la fiebre. ¿Tiene muchos efectos secundarios en los niños? Su venta libre no significa que sea un fármaco libre de efectos adversos. Lo que sí es cierto es que es un fármaco seguro siempre que se administre de manera correcta y a las dosis adecuadas. Es imprescindible, en los niños, consultar a su pediatra sobre qué dosis es la correcta, ya que ésta varía (y se calcula) en función del peso del niño. En los casos de fiebre o dolor, debemos saber que el fármaco de primera línea, es decir, el que daríamos primero, si no podemos consultar al pediatra, no sería el ibuprofeno, sino el paracetamol. Los efectos secundarios más frecuentes del ibuprofeno son: Molestias abdominales: dolor de estómago, náuseas, vómitos y diarrea. Mareo, fatiga o somnolencia. Erupción cutánea. Otros efectos más raros serían: hepatitis, alteraciones en la sangre (neutropenia o anemia) y reacciones cutáneas o del sistema nervioso. ¿Cómo se administra? Es importante dar una dosis adecuada , en función del peso del niño y, si no tenemos acceso al pediatra, consultar bien el prospecto del fármaco. La presentación más frecuente de ibuprofeno en los niños es el jarabe , pero éste puede presentarse en diferentes concentraciones, por lo que los mililitros pueden varias de una marca a otra. Pasos más importantes: El niño ha de ser mayor de tres meses. Es mejor darlo con el estómago lleno , tras las comidas, para evitar daños en la mucosa digestiva. Hay que agitar bien el jarabe antes de administrarlo. Verificar la fecha de vencimiento y nunca administrar un jarabe caducado. Comprobar la concentración del jarabe, el peso del niño y la dosis adecuada. Administrar el jarabe con el dosificado r que trae la caja. Esto te puede ayudar a calcular los mililitros exactos, ya que muchas jeringas se pueden dosificar directamente con el peso del niño. Nunca utilices una cuchara medidora de cocina ni una taza o cuentagotas de otro producto. Las pastillas o los comprimidos masticables no se recomiendan para niños menores de seis años porque podrían presentar peligro de asfixia. Si el niño vomita la dosis en menos de 20 minutos tras su toma, puedes volvérsela a dar. Si te has olvidado una dosis, dásela lo antes posible pero no le dobles la dosis o le des dos para compensar. Podría ser tóxico. Dosificación En función de la dosis que pautemos, podemos ofrecer el ibuprofeno cada seis u ocho horas. Recuerda que si tu pediatra no te ha calculado la dosis, debes consultar el prospecto y utilizar las jeringuillas dosificadoras del mismo jarabe. Mantén siempre alejados y guardados bajo llave todo tipo de fármacos. ¿Qué niños no pueden tomarlo? Niños alérgicos al ibuprofeno y a otros AINES (antiinflamatorios no esteroideos) Bebés menores de tres meses Si tienen antecedentes de sangrado digestivo relacionados con el ibuprofeno u otros AINES Si presentan enfermedad inflamatoria intestinal Si tienen problemas de coagulación Se debe tomar con precaución y consultar siempre al pediatra si el niño presenta: Función hepática alterada Enfermedad renal Asma grave Insuficiencia cardíaca o hipertensión arterial
La Vida Después de un Infarto de Miocardio
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La Vida Después de un Infarto de Miocardio

En el día después de haber padecido un ataque al corazón es inevitable experimentar sensaciones de incertidumbre, temor e inquietud, sin saber muy bien cómo actuar en el día a día a partir de ese momento. Te explicamos qué secuelas pueden quedar y otras informaciones relacionadas con el infarto o ataque al corazón. ¿Qué es un infarto? El infarto de miocardio (familiarmente denominado ataque al corazón) es la destrucción o muerte de parte de la capa muscular del corazón debido a la falta de oxígeno . Afortunadamente, la parte de músculo cardíaco que permanece sano después del infarto, realiza el trabajo de bombeo de sangre necesario, de tal forma que el paciente puede llevar con posterioridad una vida perfectamente normal. SABÍAS QUE… Las enfermedades cardiovasculares son una constante de preocupación en nuestra sociedad occidental, ya que siguen siendo una de las enfermedades más frecuentes y con mayor índice de mortalidad. Los hombres tienen el triple de posibilidades de tener un infarto que las mujeres. Causas del infarto Los infartos de corazón son bastante probables cuando existe un estrechamiento de las arterias coronarias (las arterias que suministran sangre con oxígeno propiamente al corazón). Con frecuencia el estrechamiento sucede a causa de los depósitos grasos que se forman en las paredes de las arterias (fenómeno denominado arteriosclerosis) y, sobre estas placas, las plaquetas (pequeñas partículas de la sangre que participan en la coagulación) se pegan, dando lugar a un coágulo , que obstruye el paso de flujo sanguíneo. A veces el bloqueo de paso de sangre se produce por un espasmo (estrechamiento repentino) de una de las arterias coronarias. Factores de riesgo Los factores que aumentan el riesgo de padecer un infarto son los siguientes: El tabaco. La hipertensión arterial (tensión alta). Altos niveles de colesterol en sangre (hipercolesterolemia). Altos niveles de azúcar en sangre (diabetes). La edad (hombres con mayores de 45 años y mujeres de más de 55 años). El sobrepeso y el sedentarismo (falta de ejercicio físico regular). Antecedentes familiares de infartos de miocardio. Signos y síntomas Los síntomas comunes son: Dolor aplastante en el medio del pecho , que puede irradiarse (hacerse extensivo) a cuello, mandíbula, brazos, espalda o epigastrio (zona de abdomen donde se halla el estómago, típico de los infartos de corazón que afectan al ápex o parte más inferior del músculo cardiaco). El dolor puede durar de cinco minutos a varias horas, ser constante o intermitente y el hecho de cambiar de postura o descansar no calmará el dolor. Sensación de ahogo. Sudoración profusa o náuseas (ganas de vomitar), vómitos. Mareos. Malestar general, con sensación de gravedad (“mala cara”). A veces, se puede confundir el infarto de miocardio, propiamente dicho, con la denominada angina de pecho , porque los síntomas son parecidos. Sin embargo, a diferencia del infarto, la angina suele desaparecer a los 15-20 minutos de descansar o tomarse el medicamento. Diagnóstico Si hay sospecha de padecer un infarto, normalmente te llevarán al hospital y te realizarán una serie de pruebas diagnósticas. Con un electrocardiograma (ECG ) se puede trazar la actividad eléctrica del corazón. La prueba es indolora y dura unos 5min. Con una analítica de sangre se puede determinar si contiene “enzimas del corazón” (cuando el corazón ha sufrido daño se empiezan a filtrar a la sangre unas proteínas - enzimas-  que contribuyen a regular las reacciones químicas en el organismo). Con una Rx de tórax se puede comprobar si ha habido agrandamiento (hinchazón) del corazón. Tratamiento Se realizarán las siguientes intervenciones, entre otras actuaciones médicas importantes: Generalmente se administrará al paciente una dosis de AAS (ácido acetil salicílico o aspirina). Asimismo, los fármacos trombolíticos sirven para disolver el coágulo de sangre que obstruye la arteria coronaria, lo que permite que la sangre vuelva a fluir a la parte del corazón que sufre asfixia. Lo ideal es que se administren en el plazo de una hora desde que comenzaron los síntomas. Si el corazón se ha detenido (paro cardiaco) el equipo médico aplicará las maniobras de reanimación cardiopulmonar (RCP), usando, entre otros elementos, un aparato denominado desfibrilador, con el que se envía un electrochoque al pecho para que el corazón vuelva a latir. Pronóstico Cuanto antes se aplique el tratamiento, más eficaz será, y, por tanto, mayor será la probabilidad de sobrevivir y menores las consecuencias. Las complicaciones-secuelas derivadas de un infarto de miocardio incluyen: Arritmias cardiacas (pulsaciones del corazón demasiado lentas o demasiado rápidas). Hipotensión arterial peligrosa (bajada de tensión que comprometa la llegada de sangre al cerebro). Edema pulmonar (acúmulo de líquido en los pulmones por debilidad de bombeo del corazón). Insuficiencia cardiaca congestiva (corazón débil). Pericarditis (inflamación del saco que envuelve el corazón). Trombosis venosa profunda (formación de trombos en otras partes del organismo  -piernas o pelvis-). Formación de aneurismas (dilataciones de la pared del corazón sobre la cicatriz del infarto). Rotura cardiaca . La depresión, la pérdida de deseo sexual y el miedo a las relaciones sexuales son comunes después de un infarto. La repetición del infarto. Prevención Para prevenir nuevos futuros infartos es posible que debas tomar diversos medicamentos de forma crónica: los antiplaquetarios reducen la posible “pegajosidad” de las plaquetas, los betabloqueantes disminuyen la frecuencia cardiaca del corazón y, por tanto, reducen su esfuerzo, los vasodilatadores (IECA) abren los vasos sanguíneos y, con ello, bajan la tensión arterial, lo que repercute en alivio de carga para el corazón, y las estatinas contribuyen a reducir el colesterol en sangre… Otras medidas, no de menor importancia, son: dejar de fumar, practicar ejercicio físico regularmente adecuado a tus circunstancias, llevar a cabo una alimentación sana y equilibrada, así como reducir el consumo de alcohol, controlar las emociones y aprender técnicas de relajación, etc… Si acudes a las revisiones médicas regulares y sigues el programa de rehabilitación reducirás considerablemente el riesgo de tener complicaciones. RECUERDA QUE… Has de llamar inmediatamente al 112 si sospechas que tú mismo o que otra persona está padeciendo un infarto de miocardio. No es buena idea esperar a ver cómo evolucionan los síntomas. La mayoría de los casos pueden tratarse con éxito si reciben atención médica inmediata.
Cómo Afecta la Giardiasis a los Niños y Bebés
Artículo especializado

Cómo Afecta la Giardiasis a los Niños y Bebés

La Giardia lamblia es el parásito más frecuentemente encontrado en Occidente. Se estima que un 6% de los adultos está infectado. En el caso de los niños, sobre todo los que acuden a guarderías, podemos hablar de entre un 20-50% de menores de tres años que son portadores del parásito. Aunque la mayoría de ellos, estarán asintomáticos (no desarrollarán síntomas de Giardiasis), pueden transmitir el parásito a otros. Esta infección es una de las principales causas de diarrea prolongada . ¿Tienes dudas?  Regístrate ahora  en Savia y habla gratis con nuestro médico especialista en Pediatría. ¿Qué es la Giardia? La Giardia lamblia ( Giardia intestinalis ) fue descubierta en 1681 por Antonie van Leeuwenhoek. El descubrimiento fue de lo más casero, ya que descubrió al parásito en sus propias heces. Es un protozoo flagelado que puede presentar dos formas: trofozoít o (que vive en la superficie de la mucosa del intestino delgado, concretamente en el duodeno) y quiste (es una forma especial del parásito que le otorga resistencia y capacidad de diseminación). En el intestino, los trofozoítos se adhieren a las vellosidades intestinales y se forman los quistes que son expulsados en las heces. Los quistes sobreviven en el agua hasta tres meses y esto provoca que, al ser ingeridos por el hombre por beber directamente el agua, en los alimentos contaminados o con el contacto de manos sucias (transmisión fecal-oral), lleguen fácilmente al intestino donde dan lugar, de nuevo, a los trofozoítos y, por lo tanto, se inicia la multiplicación y reproducción del parásito en el intestino delgado. El parásito puede infestar también a gatos, perros, roedores y otros animales. ¿Qué es la giardiasis y cómo se transmite? La giardiasis es una enfermedad intestinal muy frecuente, sobre todo en las áreas con poca higiene y aguas contaminadas . Aunque la infección se adquiere generalmente por tomar agua o ingerir alimentos contaminados, también puede ser transmitida de persona a persona, por una mala higiene y un incorrecto lavado de manos. En el caso de los niños en los países donde las condiciones de salubridad del agua son correctas, el peso más importante del contagio es la transmisión interpersonal o fecal oral . Las guarderías reúnen las condiciones ideales para ello, ya que el contacto físico entre los niños es muy estrecho. ¿Qué síntomas provoca? Los síntomas pueden ser variados, pero lo más frecuente en que tras la ingesta de los quistes y un periodo de incubación entre siete y 14 días, aparezca diarrea acuosa explosiva y maloliente. No suele acompañarse ni de moco ni de sangre. Además, el niño puede presentar poco apetito, náuseas, gases, retortijones y fiebre. En otros casos, la diarrea suele ser diferente y se caracteriza por heces pastosas matinales o tras las comidas de color amarillento o mostaza claro. Pueden alternarse, durante meses, episodios de diarrea intermitente y estreñimiento. Si esto se prolonga durante muchas semanas, podremos observar pérdida de peso, retraso del crecimiento, pérdida de apetito y abdomen distendido (ligeramente hinchado). En algunos casos, el niño puede presentar reacciones alérgicas en el piel o dolor articular como consecuencia de tener el parásito en su intestino. En el 16% de los casos se puede cronificar, ocasionando diarrea crónica que puede repercutir en la calidad de vida y en el estado de salud del niño, como veremos. ¿Tienes dudas?  Regístrate ahora  en Savia y habla gratis con nuestro médico especialista en Pediatría. ¿Cómo se diagnostica? La Giardia lamblia es un parásito que vive en el intestino, por lo que lo más lógico es que su diagnóstico se realice mediante un examen en fresco al microscopio de las heces . Para que el diagnóstico sea fiable y no se nos pase por alto el parásito, lo más recomendable es analizar tres muestras fecales de dos o tres días de intervalo durante un periodo no superior a 10 días.  Además, también disponemos de la detección del antígeno en las heces, basado en técnicas de enzimoinmunoanálisis. Con estas dos técnicas es prácticamente imposible que se nos pase por alto una Giardiasis. ¿Cómo se trata? El tratamiento más frecuente es metronidazol durante siete días. Siempre lo debe pautar el pediatra en función del peso del niño y tras tener la confirmación del diagnóstico. Hasta el 50% de las Giardiasis son silentes o sin apenas síntomas. En estos casos, la infección se cura por sí sola. Pero hay que tener en cuenta que estos niños son transmisores del parásito. ¿Qué repercusión puede tener en el niño la giardiasis? Una giardiasis crónica, de larga evolución que no se diagnostica y trata correctamente, puede tener repercusiones en el niño o bebé. En los niños, el diagnóstico de todas la parasitosis en general, y de la giardiasis en concreto, es fundamental para evitar estas complicaciones: Retraso del crecimiento: la diarrea crónica causa un déficit en la absorción de los nutrientes esenciales para el desarrollo y crecimiento del niño. Por lo tanto, una Giardiasis crónica puede manifestarse como escasa ganancia de peso o retraso en el crecimiento. Síndromes de malabsorción : podemos tener síntomas de carencias de nutrientes concretos. La anemia ferropénica (o por falta de hierro) es un hallazgo habitual en la analítica. Intolerancia a la lactosa (el azúcar de la leche): hasta un 40% de los niños que han padecido una giardiasis puede tener una intolerancia temporal a la lactosa. Esto se manifiesta con diarreas persistentes tras el tratamiento. La recomendación actual es evitar la lactosa durante el mes siguiente al tratamiento para dar tiempo a la mucosa intestinal a que se recupere y pueda llevar una dieta normal. Prevención La mejor estrategia para evitar la giardiasis a nivel poblacional es el control de la potabilidad del agua que se suministra en la red. No hay ningún fármaco o vacuna eficaz para prevenirla. En los casos de aguas sospechosas, el clorado del agua no es suficiente, ya que los quistes de giardia son resistentes. Las medidas más efectivas son la ebullición del agua durante un minuto o añadir dos a cuatro gotas de lejía o 0,5 ml de una solución de yodo al 2% y esperar unas horas antes de tomarla. En los alimentos, la cocción los deja libre de quistes. Para su consumo crudo, se deben lavar bien con agua y unas gotas de lejía. El lavado de manos es fundamental para evitar el contagio de persona a persona, especialmente, en educadores y cuidadores en las guarderías. Las normas de higiene son fundamentales y deben empezar en la familia: Lavado de manos con agua y jabón tras ir al baño. Lavado de manos tras cambiar pañales. Lavado de manos antes de preparar la comida y antes de comer. No tragar agua al nadar. ¿Tienes dudas?  Regístrate ahora  en Savia y habla gratis con nuestro médico especialista en Pediatría.
Ejercicios Hipopresivos o Gimnasia Abdominal Hipopresiva (GAH)
Artículo especializado

Ejercicios Hipopresivos o Gimnasia Abdominal Hipopresiva (GAH)

Los ejercicios hipopresivos o Gimnasia Abdominal Hipopresiva (GAH) han desbancado a los abdominales tradicionales revolucionado el mundo fitness, pero ¿sabemos por qué? No es cuestión sólo de estética, se obtienen muchos beneficios para la salud, y sobre todo tienen fines terapéuticos. ¿En qué consisten? Los ejercicios hipopresivos consisten en un sistema de tonificación enfocado en la musculatura o faja abdominal y el suelo pélvico . Se utilizan de forma terapéutica en mayor medida para tratar disfunciones de la columna y del suelo pélvico aunque también en los últimos años se ha implementado en el mundo del deporte a modo de entrenamiento para mejorar el rendimiento y prevenir lesiones. ¿Qué musculatura se trabaja con los hipopresivos? La musculatura trabajada, el suelo pélvico y la faja abdomina l, ejerce la función de sostén de los órganos situados en la cavidad pelviana. En la vida cotidiana se producen constantes aumentos de la presión abdominal: al toser, gritar, reír, cantar, cargar pesos, mantener relaciones sexuales, practicar deporte, etc. Debido a estos y otros factores, como la inactividad, los embarazos o la menopausia estos dos grupos musculares pueden verse afectados y dejar de realizar correctamente sus funciones de sujeción. Factores que afectan al suelo pélvico El suelo pélvico es un conjunto de músculos, fascias y ligamentos que se localizan en la pelvis ósea comportándose como una hamaca que proporciona soporte a los órganos abdominopélvicos como la vejiga, útero y parte del intestino. Una lesión o debilidad en dicha musculatura pueden ocasionar incontinencia urinaria o fecal, prolapsos genitales o disfunciones sexuales, originadas por diferentes causas: El embarazo ; las hormonas y el aumento del tamaño del útero durante el periodo de gestación. El parto: provoca lesiones directas en la musculatura del suelo pélvico. Posmenopausia: la pérdida de estrógenos hacen que la musculatura pierda su tonalidad y se vuelva flácida. Intervenciones quirúrgicas en la cavidad pélvica. Obesidad. Estreñimiento. Tos crónica. Profesiones de riesgo (deportistas, cantantes, músicos de instrumentos de viento…). Falta de conciencia de la zona perineal de uso en sus funciones fisiológicas. Desequilibrio muscular ; un gran tono abdominal crea una presión intraabdominal perjudicial para el suelo pélvico. La faja abdominal y por qué es importante trabajarla con hipopresivos Se trata de la musculatura del abdomen que conocemos como los músculos oblicuos externo e interno y el transverso del abdomen. Este grupo muscular está ligado al suelo pélvico y además se insertan en la pelvis ósea, vertebras lumbares y costillas, revistiendo toda la parte baja de nuestro tronco, como si de una faja de tratase. De hecho, es la musculatura que proporciona la típica figura de ‘’avispa’’, pero sus funciones van más allá de la estética, como proporcionar estabilidad de la zona lumbo-pélvica , dar soporte a los órganos e intervenir en la función respiratoria. El músculo más relevante es el transverso del abdomen . Es el músculo abdominal más profundo, por lo que su activación se consigue a través de los ejercicios hipopresivos. El trabajo de este grupo muscular es primordial en pacientes que padecen de lumbalgia, ya que estas aparecen, por lo general, a causa de una inestabilidad en las vertebras lumbares. Así bien, en consulta comprobamos la efectividad de la prescripción de ejercicios hipopresivos para recuperar la tonicidad de la faja abdominal. ¿Qué beneficios aportan los ejercicios hipopresivos? Reducen el perímetro abdominal, mejorando la postura, la función y la estética. Influyen en la recuperación temprana durante el Postparto, previene la debilidad del suelo pélvico. Mejoran la capacidad pulmonar y la función visceral. Evitan la aparición de hernias (Inguinales, abdominales, crurales y vaginales) Previenen la incontinencia urinaria, disfunciones sexuales, prolapsos… Mejoran en el rendimiento deportivo. Previene de lesiones articulares y musculares gracias al equilibrio del tono muscular del cuerpo. Protege la columna lumbar gracias a la tonificación de la faja abdominal. ¿Cómo se realizan los hipopresivos? Hay una gran variedad de ejercicios que pueden realizarse. No obstante, la clave para contraer bien la musculatura es la postura base y una correcta respiración . Desde una postura base, sentado, de pie, estirado o en cuadrupedia se mantiene la pelvis en posición neutra y la columna elongada dirigiendo el mentón hacia el pecho. A partir de aquí, se incorporarán movimientos que deben ser coordinados con la función respiratoria. Razón por la cual será importante realizar un ejercicio previo de concienciación de la respiración , espirando y inspirando varias veces de forma relajada. Así bien, una vez colocados en la posición y manteniendo la postura, se vacían los pulmones y realizamos una apnea mientras notamos como nuestras costillas se abren y nuestro abdomen se mete hacia dentro (respiración costodiafragmática) Estos ejercicios son complicados de realizar por cuenta propia, por lo que es importante que se hagan bajo la supervisión de un profesional para su correcta ejecución. También es interesante efectuarlos delante de un espejo, ya que nos permitirá autocorregir la postura. Se debe evitar hacer los ejercicios después de haber comido o antes de ir a dormir ya que estos pueden estimular la energía del cuerpo, se recomienda realizarlos por la mañana. Contraindicaciones de los ejercicios hipopresivos Durante el embarazo . Realizar este tipo de ejercicios durante el embarazo puede hacer que se produzcan contracciones del útero no deseadas. Por lo tanto, no se recomienda la práctica de estos ejercicios durante el periodo de gestación. También durante el postparto, se recomienda esperar 6 semanas para poder realizar estos ejercicios. Hipertensión , puede ser un factor contraindicativo trabajar este tipo de ejercicios si se padece de hipertensión, el control de la respiración y el aumento de tensión arterial pueden ser perjudiciales. Si se cuenta con un profesional especialista se pueden realizar los ejercicios adaptados y con supervisión. Enfermedades renales. Debido a la liberación de radicales libres durante la práctica del ejercicio que se eliminan a través de la orina y pueden suponer un sobreesfuerzo para la función de filtrado del riñón.
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