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El Ibuprofeno en Niños
Artículo especializado

El Ibuprofeno en Niños

El ibuprofeno es uno de los fármacos más populares en todas las casas: alivia el dolor, reduce la inflamación y baja la fiebre. Pero no debemos olvidar que, a pesar de su efecto casi “mágico”, en algunas ocasiones es un medicamento con más efectos secundarios de los que creemos y que debe administrarse de manera adecuada. Un poco de historia Su descubridor fue el farmacéutico inglés Stewart Adams en su laboratorio de Nottingham en 1961. Fue lanzado por el laboratorio Boots, tras los primeros ensayos clínicos, en 1969, como tratamiento de la artritis reumatoide. Desde 1983 está disponible en las farmacias sin necesidad de prescripción médica. Hay más de 50 presentaciones de ibuprofeno: jarabe, tabletas, crema, spray, gel, granulados y supositorios . A pesar de que el Dr. Adams focalizó sus investigaciones en el tratamiento de enfermedades reumatológicas de tipo inflamatorio, probó su propio descubrimiento para aliviar la cefalea de un día de resaca. Suponemos que le funcionó. Su abuso es perjudicial A pesar de ser uno de los fármacos más baratos y resolutivos de la historia, junto con la aspirina y el paracetamol, tiene muchos detractores debido a sus muchos efectos secundarios. Su venta libre no ayuda a su uso responsable y eso provoca que se emplee de manera abusiva y descontrolada provocando, por ejemplo, daño renal en mayores de 65 años. ¿Qué es el ibuprofeno y para qué sirve? Es un analgésico y antiinflamatorio no esteroideo (AINE), es decir, que no forma parte de la familia de los corticoides. Se utiliza para aliviar el dolor (cefalea, dolor dental, muscular y posquirúrgico). Su capacidad antiinflamatoria lo hace ideal para tratar enfermedades inflamatorias sistémicas, como la artritis reumatoide, o bien para tratar el dolor de causa inflamatoria, como el que ocasiona una amigdalitis o una otitis. Otros de sus efectos beneficiosos es ser un potente antipirético o antitérmico , es decir, con capacidad para bajar la fiebre. ¿Tiene muchos efectos secundarios en los niños? Su venta libre no significa que sea un fármaco libre de efectos adversos. Lo que sí es cierto es que es un fármaco seguro siempre que se administre de manera correcta y a las dosis adecuadas. Es imprescindible, en los niños, consultar a su pediatra sobre qué dosis es la correcta, ya que ésta varía (y se calcula) en función del peso del niño. En los casos de fiebre o dolor, debemos saber que el fármaco de primera línea, es decir, el que daríamos primero, si no podemos consultar al pediatra, no sería el ibuprofeno, sino el paracetamol. Los efectos secundarios más frecuentes del ibuprofeno son: Molestias abdominales: dolor de estómago, náuseas, vómitos y diarrea. Mareo, fatiga o somnolencia. Erupción cutánea. Otros efectos más raros serían: hepatitis, alteraciones en la sangre (neutropenia o anemia) y reacciones cutáneas o del sistema nervioso. ¿Cómo se administra? Es importante dar una dosis adecuada , en función del peso del niño y, si no tenemos acceso al pediatra, consultar bien el prospecto del fármaco. La presentación más frecuente de ibuprofeno en los niños es el jarabe , pero éste puede presentarse en diferentes concentraciones, por lo que los mililitros pueden varias de una marca a otra. Pasos más importantes: El niño ha de ser mayor de tres meses. Es mejor darlo con el estómago lleno , tras las comidas, para evitar daños en la mucosa digestiva. Hay que agitar bien el jarabe antes de administrarlo. Verificar la fecha de vencimiento y nunca administrar un jarabe caducado. Comprobar la concentración del jarabe, el peso del niño y la dosis adecuada. Administrar el jarabe con el dosificado r que trae la caja. Esto te puede ayudar a calcular los mililitros exactos, ya que muchas jeringas se pueden dosificar directamente con el peso del niño. Nunca utilices una cuchara medidora de cocina ni una taza o cuentagotas de otro producto. Las pastillas o los comprimidos masticables no se recomiendan para niños menores de seis años porque podrían presentar peligro de asfixia. Si el niño vomita la dosis en menos de 20 minutos tras su toma, puedes volvérsela a dar. Si te has olvidado una dosis, dásela lo antes posible pero no le dobles la dosis o le des dos para compensar. Podría ser tóxico. Dosificación En función de la dosis que pautemos, podemos ofrecer el ibuprofeno cada seis u ocho horas. Recuerda que si tu pediatra no te ha calculado la dosis, debes consultar el prospecto y utilizar las jeringuillas dosificadoras del mismo jarabe. Mantén siempre alejados y guardados bajo llave todo tipo de fármacos. ¿Qué niños no pueden tomarlo? Niños alérgicos al ibuprofeno y a otros AINES (antiinflamatorios no esteroideos) Bebés menores de tres meses Si tienen antecedentes de sangrado digestivo relacionados con el ibuprofeno u otros AINES Si presentan enfermedad inflamatoria intestinal Si tienen problemas de coagulación Se debe tomar con precaución y consultar siempre al pediatra si el niño presenta: Función hepática alterada Enfermedad renal Asma grave Insuficiencia cardíaca o hipertensión arterial
La Vida Después de un Infarto de Miocardio
Artículo especializado

La Vida Después de un Infarto de Miocardio

En el día después de haber padecido un ataque al corazón es inevitable experimentar sensaciones de incertidumbre, temor e inquietud, sin saber muy bien cómo actuar en el día a día a partir de ese momento. Te explicamos qué secuelas pueden quedar y otras informaciones relacionadas con el infarto o ataque al corazón. ¿Qué es un infarto? El infarto de miocardio (familiarmente denominado ataque al corazón) es la destrucción o muerte de parte de la capa muscular del corazón debido a la falta de oxígeno . Afortunadamente, la parte de músculo cardíaco que permanece sano después del infarto, realiza el trabajo de bombeo de sangre necesario, de tal forma que el paciente puede llevar con posterioridad una vida perfectamente normal. SABÍAS QUE… Las enfermedades cardiovasculares son una constante de preocupación en nuestra sociedad occidental, ya que siguen siendo una de las enfermedades más frecuentes y con mayor índice de mortalidad. Los hombres tienen el triple de posibilidades de tener un infarto que las mujeres. Causas del infarto Los infartos de corazón son bastante probables cuando existe un estrechamiento de las arterias coronarias (las arterias que suministran sangre con oxígeno propiamente al corazón). Con frecuencia el estrechamiento sucede a causa de los depósitos grasos que se forman en las paredes de las arterias (fenómeno denominado arteriosclerosis) y, sobre estas placas, las plaquetas (pequeñas partículas de la sangre que participan en la coagulación) se pegan, dando lugar a un coágulo , que obstruye el paso de flujo sanguíneo. A veces el bloqueo de paso de sangre se produce por un espasmo (estrechamiento repentino) de una de las arterias coronarias. Factores de riesgo Los factores que aumentan el riesgo de padecer un infarto son los siguientes: El tabaco. La hipertensión arterial (tensión alta). Altos niveles de colesterol en sangre (hipercolesterolemia). Altos niveles de azúcar en sangre (diabetes). La edad (hombres con mayores de 45 años y mujeres de más de 55 años). El sobrepeso y el sedentarismo (falta de ejercicio físico regular). Antecedentes familiares de infartos de miocardio. Signos y síntomas Los síntomas comunes son: Dolor aplastante en el medio del pecho , que puede irradiarse (hacerse extensivo) a cuello, mandíbula, brazos, espalda o epigastrio (zona de abdomen donde se halla el estómago, típico de los infartos de corazón que afectan al ápex o parte más inferior del músculo cardiaco). El dolor puede durar de cinco minutos a varias horas, ser constante o intermitente y el hecho de cambiar de postura o descansar no calmará el dolor. Sensación de ahogo. Sudoración profusa o náuseas (ganas de vomitar), vómitos. Mareos. Malestar general, con sensación de gravedad (“mala cara”). A veces, se puede confundir el infarto de miocardio, propiamente dicho, con la denominada angina de pecho , porque los síntomas son parecidos. Sin embargo, a diferencia del infarto, la angina suele desaparecer a los 15-20 minutos de descansar o tomarse el medicamento. Diagnóstico Si hay sospecha de padecer un infarto, normalmente te llevarán al hospital y te realizarán una serie de pruebas diagnósticas. Con un electrocardiograma (ECG ) se puede trazar la actividad eléctrica del corazón. La prueba es indolora y dura unos 5min. Con una analítica de sangre se puede determinar si contiene “enzimas del corazón” (cuando el corazón ha sufrido daño se empiezan a filtrar a la sangre unas proteínas - enzimas-  que contribuyen a regular las reacciones químicas en el organismo). Con una Rx de tórax se puede comprobar si ha habido agrandamiento (hinchazón) del corazón. Tratamiento Se realizarán las siguientes intervenciones, entre otras actuaciones médicas importantes: Generalmente se administrará al paciente una dosis de AAS (ácido acetil salicílico o aspirina). Asimismo, los fármacos trombolíticos sirven para disolver el coágulo de sangre que obstruye la arteria coronaria, lo que permite que la sangre vuelva a fluir a la parte del corazón que sufre asfixia. Lo ideal es que se administren en el plazo de una hora desde que comenzaron los síntomas. Si el corazón se ha detenido (paro cardiaco) el equipo médico aplicará las maniobras de reanimación cardiopulmonar (RCP), usando, entre otros elementos, un aparato denominado desfibrilador, con el que se envía un electrochoque al pecho para que el corazón vuelva a latir. Pronóstico Cuanto antes se aplique el tratamiento, más eficaz será, y, por tanto, mayor será la probabilidad de sobrevivir y menores las consecuencias. Las complicaciones-secuelas derivadas de un infarto de miocardio incluyen: Arritmias cardiacas (pulsaciones del corazón demasiado lentas o demasiado rápidas). Hipotensión arterial peligrosa (bajada de tensión que comprometa la llegada de sangre al cerebro). Edema pulmonar (acúmulo de líquido en los pulmones por debilidad de bombeo del corazón). Insuficiencia cardiaca congestiva (corazón débil). Pericarditis (inflamación del saco que envuelve el corazón). Trombosis venosa profunda (formación de trombos en otras partes del organismo  -piernas o pelvis-). Formación de aneurismas (dilataciones de la pared del corazón sobre la cicatriz del infarto). Rotura cardiaca . La depresión, la pérdida de deseo sexual y el miedo a las relaciones sexuales son comunes después de un infarto. La repetición del infarto. Prevención Para prevenir nuevos futuros infartos es posible que debas tomar diversos medicamentos de forma crónica: los antiplaquetarios reducen la posible “pegajosidad” de las plaquetas, los betabloqueantes disminuyen la frecuencia cardiaca del corazón y, por tanto, reducen su esfuerzo, los vasodilatadores (IECA) abren los vasos sanguíneos y, con ello, bajan la tensión arterial, lo que repercute en alivio de carga para el corazón, y las estatinas contribuyen a reducir el colesterol en sangre… Otras medidas, no de menor importancia, son: dejar de fumar, practicar ejercicio físico regularmente adecuado a tus circunstancias, llevar a cabo una alimentación sana y equilibrada, así como reducir el consumo de alcohol, controlar las emociones y aprender técnicas de relajación, etc… Si acudes a las revisiones médicas regulares y sigues el programa de rehabilitación reducirás considerablemente el riesgo de tener complicaciones. RECUERDA QUE… Has de llamar inmediatamente al 112 si sospechas que tú mismo o que otra persona está padeciendo un infarto de miocardio. No es buena idea esperar a ver cómo evolucionan los síntomas. La mayoría de los casos pueden tratarse con éxito si reciben atención médica inmediata.
Ejercicios Hipopresivos o Gimnasia Abdominal Hipopresiva (GAH)
Artículo especializado

Ejercicios Hipopresivos o Gimnasia Abdominal Hipopresiva (GAH)

Los ejercicios hipopresivos o Gimnasia Abdominal Hipopresiva (GAH) han desbancado a los abdominales tradicionales revolucionado el mundo fitness, pero ¿sabemos por qué? No es cuestión sólo de estética, se obtienen muchos beneficios para la salud, y sobre todo tienen fines terapéuticos. ¿En qué consisten? Los ejercicios hipopresivos consisten en un sistema de tonificación enfocado en la musculatura o faja abdominal y el suelo pélvico . Se utilizan de forma terapéutica en mayor medida para tratar disfunciones de la columna y del suelo pélvico aunque también en los últimos años se ha implementado en el mundo del deporte a modo de entrenamiento para mejorar el rendimiento y prevenir lesiones. ¿Qué musculatura se trabaja con los hipopresivos? La musculatura trabajada, el suelo pélvico y la faja abdomina l, ejerce la función de sostén de los órganos situados en la cavidad pelviana. En la vida cotidiana se producen constantes aumentos de la presión abdominal: al toser, gritar, reír, cantar, cargar pesos, mantener relaciones sexuales, practicar deporte, etc. Debido a estos y otros factores, como la inactividad, los embarazos o la menopausia estos dos grupos musculares pueden verse afectados y dejar de realizar correctamente sus funciones de sujeción. Factores que afectan al suelo pélvico El suelo pélvico es un conjunto de músculos, fascias y ligamentos que se localizan en la pelvis ósea comportándose como una hamaca que proporciona soporte a los órganos abdominopélvicos como la vejiga, útero y parte del intestino. Una lesión o debilidad en dicha musculatura pueden ocasionar incontinencia urinaria o fecal, prolapsos genitales o disfunciones sexuales, originadas por diferentes causas: El embarazo ; las hormonas y el aumento del tamaño del útero durante el periodo de gestación. El parto: provoca lesiones directas en la musculatura del suelo pélvico. Posmenopausia: la pérdida de estrógenos hacen que la musculatura pierda su tonalidad y se vuelva flácida. Intervenciones quirúrgicas en la cavidad pélvica. Obesidad. Estreñimiento. Tos crónica. Profesiones de riesgo (deportistas, cantantes, músicos de instrumentos de viento…). Falta de conciencia de la zona perineal de uso en sus funciones fisiológicas. Desequilibrio muscular ; un gran tono abdominal crea una presión intraabdominal perjudicial para el suelo pélvico. La faja abdominal y por qué es importante trabajarla con hipopresivos Se trata de la musculatura del abdomen que conocemos como los músculos oblicuos externo e interno y el transverso del abdomen. Este grupo muscular está ligado al suelo pélvico y además se insertan en la pelvis ósea, vertebras lumbares y costillas, revistiendo toda la parte baja de nuestro tronco, como si de una faja de tratase. De hecho, es la musculatura que proporciona la típica figura de ‘’avispa’’, pero sus funciones van más allá de la estética, como proporcionar estabilidad de la zona lumbo-pélvica , dar soporte a los órganos e intervenir en la función respiratoria. El músculo más relevante es el transverso del abdomen . Es el músculo abdominal más profundo, por lo que su activación se consigue a través de los ejercicios hipopresivos. El trabajo de este grupo muscular es primordial en pacientes que padecen de lumbalgia, ya que estas aparecen, por lo general, a causa de una inestabilidad en las vertebras lumbares. Así bien, en consulta comprobamos la efectividad de la prescripción de ejercicios hipopresivos para recuperar la tonicidad de la faja abdominal. ¿Qué beneficios aportan los ejercicios hipopresivos? Reducen el perímetro abdominal, mejorando la postura, la función y la estética. Influyen en la recuperación temprana durante el Postparto, previene la debilidad del suelo pélvico. Mejoran la capacidad pulmonar y la función visceral. Evitan la aparición de hernias (Inguinales, abdominales, crurales y vaginales) Previenen la incontinencia urinaria, disfunciones sexuales, prolapsos… Mejoran en el rendimiento deportivo. Previene de lesiones articulares y musculares gracias al equilibrio del tono muscular del cuerpo. Protege la columna lumbar gracias a la tonificación de la faja abdominal. ¿Cómo se realizan los hipopresivos? Hay una gran variedad de ejercicios que pueden realizarse. No obstante, la clave para contraer bien la musculatura es la postura base y una correcta respiración . Desde una postura base, sentado, de pie, estirado o en cuadrupedia se mantiene la pelvis en posición neutra y la columna elongada dirigiendo el mentón hacia el pecho. A partir de aquí, se incorporarán movimientos que deben ser coordinados con la función respiratoria. Razón por la cual será importante realizar un ejercicio previo de concienciación de la respiración , espirando y inspirando varias veces de forma relajada. Así bien, una vez colocados en la posición y manteniendo la postura, se vacían los pulmones y realizamos una apnea mientras notamos como nuestras costillas se abren y nuestro abdomen se mete hacia dentro (respiración costodiafragmática) Estos ejercicios son complicados de realizar por cuenta propia, por lo que es importante que se hagan bajo la supervisión de un profesional para su correcta ejecución. También es interesante efectuarlos delante de un espejo, ya que nos permitirá autocorregir la postura. Se debe evitar hacer los ejercicios después de haber comido o antes de ir a dormir ya que estos pueden estimular la energía del cuerpo, se recomienda realizarlos por la mañana. Contraindicaciones de los ejercicios hipopresivos Durante el embarazo . Realizar este tipo de ejercicios durante el embarazo puede hacer que se produzcan contracciones del útero no deseadas. Por lo tanto, no se recomienda la práctica de estos ejercicios durante el periodo de gestación. También durante el postparto, se recomienda esperar 6 semanas para poder realizar estos ejercicios. Hipertensión , puede ser un factor contraindicativo trabajar este tipo de ejercicios si se padece de hipertensión, el control de la respiración y el aumento de tensión arterial pueden ser perjudiciales. Si se cuenta con un profesional especialista se pueden realizar los ejercicios adaptados y con supervisión. Enfermedades renales. Debido a la liberación de radicales libres durante la práctica del ejercicio que se eliminan a través de la orina y pueden suponer un sobreesfuerzo para la función de filtrado del riñón.
Funciones y Cuidados de Nuestra Flora Intestinal
Artículo especializado

Funciones y Cuidados de Nuestra Flora Intestinal

La flora o microbiota intestinal se puede considerar como un órgano que se adquiere después del nacimiento, y que contribuye de manera importante en los procesos de degradación y absorción de los nutrientes de la dieta , y también cumple funciones inmunológicas y protectoras en el organismo. ¿Qué es la microbiota intestinal? Es el nombre que recibe hoy la población de microbios que vive en nuestro intestino . Está compuesta por una gran diversidad de bacterias que cumplen múltiples funciones. Tanto su composición como sus funciones están influenciadas por factores externos como el medio ambiente y la nutrición, entre otros. En la actualidad se sabe que la microbiota intestinal involucra una gran diversidad de especies, de hecho se dice que existen más bacterias en la flora intestinal que células en el cuerpo. Más del 95% de esta microbiota está compuesta por bacterias que mantienen una relación de simbiosis con el ser humano y pueden dividirse en cuatro familias principales: Firmicutes , Bacteroidetes , Proteobacterias y Actinobacterias . La piel, la cavidad oral, el tracto vaginal y el tracto gastrointestinal son tejidos con las condiciones idóneas para permitir el crecimiento de estos microorganismos, pero es el tubo digestivo el que alberga casi el total de estas bacterias. La mayoría de ellas no son patógenas (no originan enfermedades) y son imprescindibles para que se realice una buena absorción de nutrientes, además de ejercer una importante barrera de defensa confiriendo integridad a la mucosa intestinal, favoreciendo la resistencia de la infección o proliferación de determinadas bacterias patógenas (parásitos y virus). Composición de la microbiota intestinal Sólo un tercio de la microbiota intestinal es común a la mayoría de la gente, mientras que los otros dos tercios son específicos en cada persona. Aunque cada uno de nosotros tiene una microbiota única, ésta cumple las mismas funciones fisiológicas, con un impacto directo en nuestra salud. A pesar de que estamos en contacto permanente con microorganismos en el medio ambiente, la composición de la microbiota intestinal se mantiene estable. Sin embargo, se conoce muy poco sobre los factores que contribuyen a preservar este equilibrio, estos podrían ser los factores del propio huésped (individuo), las bacterias y el uso de antibióticos. Existen diferencias tanto en la concentración como en el tipo de microorganismos que la componen a lo largo de todo el tracto gastrointestinal. La composición puede variar de manera temporal como consecuencia de una importante contaminación bacteriana en la dieta o debido a condiciones patológicas tales como infecciones gastrointestinales, uso de medicamentos como antibióticos y antiácidos o estados de inmunosupresión . ¿Qué funciones desempeña? Aunque cada uno de nosotros tiene una microbiota única, ésta cumple las mismas funciones fisiológicas que se pueden dividir en tres grandes grupos: metabólicas, protectoras e inmunológicas. Funciones metabólicas El tracto gastrointestinal es uno de los órganos, desde el punto de vista inmunológico, más activos del cuerpo humano. La mayoría de sus funciones están moduladas por la acción de la microbiota intestinal, entre las cuales la principal es la de ahorro de energía mediante la fermentación de carbohidratos como la fibra de los vegetales y los oligosacáridos. Además, gracias al proceso de fermentación, produce ácidos grasos de cadena corta que funcionan como fuente de energía para las células. La microbiota es también capaz de sintetizar algunas vitaminas como la B y la K.   Funciones protectoras e inmunológicas El efecto protector de la microbiota ante agentes patógenos se divide en dos: resistencia a la colonización y estimulación del sistema inmune. En pacientes sanos, la microbiota residente evita la colonización y/o sobrecrecimiento de patógenos. Las células epiteliales del intestino son capaces de funcionar como una barrera importante contra productos microbianos presentes en el intestino. Al mismo tiempo, permiten el paso de nutrientes, electrolitos y agua de la luz intestinal hacia el torrente sanguíneo. La microbiota estimula la función inmune. Las interacciones entre la mucosa gastrointestinal, la microbiota y el tejido del sistema linfático son fundamentales para la defensa contra la invasión de patógenos y la infección. La microbiota es también un factor importante en la fisiopatología de múltiples trastornos patológicos, incluyendo el síndrome de intestino irritable, el cáncer de colon y las enfermedades inflamatorias del intestino (Crohn y colitis ulcerosa).  ¿Qué es la disbiosis intestinal? Es el desequilibrio que se provoca en la microbiota, debido a una inadecuada alimentación, una dieta pobre en fibra, procesos inflamatorios, situaciones de estrés y, sobre todo, al uso de antibióticos de forma indiscriminada, que pueden eliminar la flora intestinal fisiológica. La alimentación tiene un papel fundamental en la composición y funcionamiento de la microbiota. Es importante llevar una dieta equilibrada y variada (rica en alimentos vegetales, alimentos fermentados…) para nutrir a los miles de microorganismos que habitan nuestro intestino, y que puedan llevar a cabo las funciones antes mencionadas. Además, añadiendo alimentos con prebióticos y probióticos también se puede mejorar la microbiota intestinal. Los probióticos son bacterias vivas y levaduras que residen en nuestro cuerpo y que, al ser administradas en cantidades adecuadas, podrían aportar un beneficio para la salud, especialmente para la del sistema digestivo. Éstos están destinados a mejorar la población de bacterias beneficiosas intestinales que se encuentran en el intestino, ya que promueven su desarrollo. Los mejores alimentos con probióticos son el kéfir, yogur natural, natto, tempeh, chucrut, miso, pan de masa madre, té Kombucha, kimchi… También se pueden encontrar como complementos alimenticios. Los prebióticos son el sustrato alimenticio de los probióticos. Son un tipo de hidrato de carbono llamado oligosacáridos (se encuentran en la composición de diversas hortalizas y frutas, y en la leche materna) que nuestro intestino no puede digerir, y que favorece el crecimiento de especies beneficiosas sobre las nocivas.
Qué Sabemos de las Fobias
Artículo especializado

Qué Sabemos de las Fobias

¿Cómo reaccionarías si te encontraras una araña en el baño, y tienes aracnofobia?, ¿y si la consulta del médico está en un séptimo piso y padeces de acrofobia? En el mundo occidental, hay tantas fobias como elementos existen en nuestro hábitat, son prácticamente infinitas y muchas veces convivimos con ellas a pesar del malestar que generan. En este artículo, veremos qué tipos de fobias existen, cuáles son sus tratamientos y qué consecuencias pueden ocasionar. ¿Qué es una fobia? Una fobia es un trastorno de ansiedad que se caracteriza por un miedo irracional a un lugar, una situación o un objeto . Este temor extremo hace que la persona se esfuerce en evitar el peligro percibido, que siempre es mucho mayor en su mente que en la vida real y, si no puede evitarlo o no puede huir de él, sufre una angustia enorme, ansiedad o incluso un ataque de pánico al tener que enfrentarse. Las personas con fobia a menudo se dan cuenta de que su miedo es irracional, pero paradójicamente, no pueden hacer nada al respecto para reaccionar de un modo diferente. Además, como el cerebro es capaz de reaccionar de la misma forma ante la imaginación o una foto que ante el estímulo fóbico, hay personas que con tal sólo pensarlo desencadenan una sintomatología tremendamente angustiante e inevitable. Síntomas físicos Sofocos o escalofríos Sudoración Dificultad para respirar Temblor Presión en el pecho Dolor de cabeza Mareos Taquicardia Náuseas Dolor de estómago Confusión y desorientación Boca seca Necesidad del ir al baño Entumecimiento Zumbido en los oídos Síntomas psicológicos Sentimiento de temor Miedo a morir Miedo a perder el control Miedo a desmayarse Fobia simple o específica ¿Qué es? Es un tipo de fobia que se caracteriza por tener un m iedo intenso e irracional a una situación concreta, objeto, individuo o animal. Por ejemplo, miedo a conducir, a subir en un ascensor, a ver un insecto, a la sangre, a las alturas, etc. ¿Cómo se detecta? Es difícil de detectar porque las personas que la padecen habitualmente son capaces de llevar una vida normal con tan sólo evitar el estímulo que les provoca el miedo. El peligro está en que, si no se trata, hay un alto riesgo de generalizar y que se vean afectados espacios colindantes al estímulo que provoca el temor. Por ejemplo, un miedo a las agujas puede convertirse, con el tiempo, en una fobia a los hospitales. ¿Cuál es su origen? Se desarrollan cuando el niño tiene entre cuatro y ocho años y están vinculadas, o bien a una experiencia negativa en la niñez . Por ejemplo, si de pequeño sufriste una picadura de abeja es probable que de mayor desarrolles una fobia o pánico hacia ese insecto. La reacción de miedo que tuviste se grabó en tu mente y es por ello que, a pesar de saber, de manera racional, que lo peor que puede ocurrir es que te pique, la emoción del miedo actúa mucho más rápido. O por aprendizaje, si los adultos con los que convive el niño tienen fobias. Fobia social ¿Qué es? Es un tipo de fobia que se caracteriza por sentir un miedo intenso a hacer el ridículo o a lo que los otros puedan pensar de uno mismo. Por ejemplo, miedo a hablar en público, a comer junto a otra persona, a mantener una conversación de “tú a tú” por ese “qué dirán”, etc. ¿Cómo se detecta? Las personas afectadas por este tipo de fobia, por lo general, e vitan los actos sociales y otras reuniones donde pueden ser juzgadas por los demás. Sienten que van a destacar y ser examinados por la multitud, y eso les lleva a evitar relacionarse y a llevar un estilo de vida aislado que, en muchas ocasiones, provoca que se depriman. ¿Cuál es su origen? Se sabe que las fobias sociales empiezan a desarrollarse durante la adolescencia y que están causadas por una combinación de experiencias de la vida , la química del cerebro y la genética; aunque la mayor parte de los casos coinciden en haber sufrido una experiencia humillante anteriormente en público, que provoca que la confianza en uno mismo no logre desarrollarse. Agorafobia ¿Qué es? Es un tipo de fobia que se caracteriza por sentir un miedo intenso a todos los espacios abiertos , a las multitudes y, en definitiva, a los lugares donde es difícil poder escapar en el caso de tener síntomas de ansiedad o un ataque de pánico. Por ejemplo, visitar un aeropuerto, gimnasio, bar…, alejarse de casa, meterse en una tienda llena de gente, en un restaurante, etc. ¿Cómo se detecta? Las personas afectadas por este tipo de trastorno tratan de evitar lugares abarrotados y a no salir solas a la calle, ya que la anticipación mental de estas situaciones les lleva a pensar que, si tienen síntomas de ansiedad delante de los demás, no podrán escapar o no podrán controlarlos. Les resultará muy embarazoso y aún les provocará más ansiedad. ¿Cuál es su origen? Al igual que la fobia social, la agorafobia se empieza a formar en la etapa de la adolescencia y está relacionada con la combinación de experiencias de la vida, la química del cerebro y la genética. Las personas que la padecen coinciden en haber vivido situaciones de estrés en el momento en el que empezó a desarrollarse el trastorno y, debido a eso, un día estando fuera del hogar, sufrieron un ataque de pánico, de ansiedad, un desmayo o una asfixia, que hizo que sintieran miedo a volver a exponerse, evitando así dichas situaciones y desarrollando la agorafobia. ¿Qué tratamientos existen? Hay diversos tratamientos para intentar curar una fobia, aunque generalmente los más eficaces son las terapias psicológicas. No obstante, en ocasiones puede llegar a ser necesaria la utilización de fármacos ansiolíticos o antidepresivos para controlar los síntomas de la ansiedad. Tratamientos psicológicos más eficaces Terapia de exposición : consiste en que, poco a poco, con la ayuda del psicólogo, el paciente va entrando en contacto con lo que le provoca los síntomas fóbicos con el fin de que vaya controlando sus temores de forma paulatina. Terapia de exposición en imaginación: otra forma es que el paciente, utilizando la imaginación, recree las situaciones que teme hasta que ya no pueda controlar más sus síntomas de ansiedad, comenzando de nuevo cuando esté más tranquilo, hasta que cada vez tolere periodos más prolongados expuesto a la situación que le provoca la fobia. Terapia de exposición mediante realidad virtual : consiste en que el paciente se va aproximando poco a poco al estímulo fóbico, inmerso en una realidad similar a la temida, pero tiene la ventaja de tener un entorno controlado que se puede modificar en función de la intensidad de malestar que experimenta el paciente y no requiere entrenamiento en imaginación, con lo cual, resulta más rápido. Terapia cognitiva: se utiliza para ciertos tipos de fobia como es el miedo a volar. Consiste en ofrecer al paciente toda la información posible para poder afrontar el miedo; que no es tener miedo al avión sino los pensamientos catastróficos que pueden turbarnos a la hora de volar. Por tanto, se trata de cambiar los pensamientos e inquietudes negativas por conocimientos reales sobre el tema, con el fin de llegar a entender que viajar en avión es seguro. CONSECUENCIAS DE NO TRATAR UNA FOBIA Sintomatología cada vez más intensa. Deterioro de las relaciones sociales, familiares y laborales. Aislamiento social. Disminución de la autoestima. Inseguridad. Frustración. Depresión. Sobreprotección de los hijos. Ejemplo inadecuado para el desarrollo y formación de los hijos. Abuso de alcohol y drogas.
Dieta en la Gastroenteritis
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Dieta en la Gastroenteritis

Muy pocos se libran de haber sufrido una o varias gastroenteritis a lo largo de su vida. Este proceso agudo, que mejora de forma espontánea al cabo de uno a tres días, aparece de repente y nos deja bien “tocados”. A pesar de lo frecuente que es, ¿sabemos por qué pasa, qué medidas tomar y qué dieta seguir durante y después de un episodio? A continuación, resolvemos ésta y otras dudas relacionadas con la gastroenteritis. ¿Qué es? La gastroenteritis es una infección con inflamación del revestimiento interno del estómago y del intestino delgado y grueso . Es un proceso agudo que mejora de forma espontánea al cabo de uno a tres días. Esta afección provoca una alteración transitoria de la capacidad del intestino para regular la absorción y la secreción de sales y agua, así como un rechazo de alimentos, lo que produce síntomas como diarrea, vómitos, fiebre y dolor abdominal. A veces, puede prolongarse en el tiempo como consecuencia del desarrollo de una intolerancia a la lactosa o una sensibilización a las proteínas de la leche de vaca. Generalmente es debida a una infección producida por un microorganismo (virus, bacterias o parásitos), pero también puede ser causada por la ingestión de ciertos fármacos o toxinas químicas o incluso algunas enfermedades pueden ocasionar un cuadro sintomático similar. La causa más frecuente de gastroenteritis es la de origen vírico en los países industrializados, normalmente los norovirus, o los rotavirus. ¿Quién puede padecer gastroenteritis? La gastroenteritis vírica puede afectar a cualquier persona, aunque son los menores de cinco años y los ancianos quienes presentan mayor riesgo de padecerla. También las personas con un sistema inmunitario debilitado son más propensas a contagiarse. ¿Qué virus la provocan? Los principales virus causantes de la gastroenteritis vírica aguda son: Norovirus: circulan de forma habitual en la población general, especialmente durante los meses invernales, entre noviembre y abril. Rotavirus: son la principal causa de gastroenteritis en lactantes y niños menores de dos años. Los adultos también se pueden infectar por la transmisión de los menores a los adultos. Astrovirus : tiene una distribución mundial y transitan durante los meses fríos del año. Adenovirus. Torovirus y coronavirus. ¿Cómo se transmite? Los virus que provocan la gastroenteritis vírica se transmiten de distintas maneras, pero en general lo hacen de persona a persona por la ruta fecal-oral. También a través de las siguientes situaciones: Comiendo alimentos o ingiriendo líquidos contaminados . Sobre todo, ocurre cuando ingerimos productos crudos o poco cocidos. Por ejemplo, crustáceos y moluscos bivalvos, por contaminación fecal de las aguas en que viven. El contagio del alimento puede producirse también por un manipulador infectado. Tocando objetos contaminados y luego llevándose las manos o los dedos a la boca o a través de superficies contaminadas, especialmente sobre las que existe contacto frecuente con las manos (barandillas, pasamanos, botones de ascensores, etc). Mediante el contacto directo con una persona infectada. Por ejemplo, cuidando el afectado o compartiendo alimentos o cubiertos. En lugares cerrados y concurridos como residencias de ancianos, guarderías, escuelas y cruceros, así como que provoquen brotes en restaurantes. ¿Qué síntomas tiene? Los síntomas surgen entre cuatro y cuarenta ocho horas después del contacto con el virus y suele desaparecer por sí solo al cabo de uno y tres días, aunque puede llegar a durar hasta diez, siempre en función del tipo de virus causante. En general, pueden ser los siguientes: Dolor abdominal. Falta de apetito. Pérdida de peso. Diarrea, que puede llegar a ser líquida. Náuseas y vómitos. Cefalea. Dolores musculares y articulares. Transpiración o piel transpirada. Fiebre, escalofríos y/o sudoración. Cansancio. ¿Puede complicarse? La complicación más importante de la gastroenteritis aguda suele ser la  deshidratación , siendo más frecuente en los lactantes y ancianos, y en personas debilitadas por otras enfermedades. Esta ocurre cuando la cantidad de líquido que sale del cuerpo es mayor que la que entra y puede darse cuando no se toma la cantidad suficiente de líquido o cuando se pierde más líquido corporal de lo habitual. La deshidratación puede ser lenta o rápida y eso determinara el grado de gravedad del paciente, pudiendo necesitar un ingreso hospitalario. Los niños pequeños y los bebés tienen más probabilidades de deshidratarse porque sus cuerpos son más pequeños y tienen menores reservas de líquidos. ¿Cómo se diagnostica? El diagnóstico de la gastroenteritis se realiza a partir de la sintomatología del paciente y, si es necesario, se efectúa un cultivo de las heces para conocer el germen causante. A menudo no es necesario recurrir a ningún tipo de medicación salvo, si es preciso, algún analgésico para tratar el dolor y/o la fiebre, o antieméticos para mejorar las náuseas y vómitos. El papel de la dieta Dieta líquida : el primer paso en caso de sufrir una gastroenteritis es la prevención de la deshidratación mediante una dieta líquida. Se deberán reponer sales minerales mediante la ingesta de líquidos adicionales ricos en sales y azúcar. Se puede recurrir a bebidas como: agua con limón casero, infusiones digestivas o relajantes (manzanilla, hinojo, melisa, tila, tomillo, hierbaluisa) con miel y limón, zumos de fruta sin pulpa, licuados de fruta y verdura, caldos vegetales desgrasados, soluciones de suero oral o bebidas isotónicas comerciales, opciones distintas para beber abundantes líquidos a lo largo del día. Este líquido debe ingerirse en cantidades pequeñas (de 60 a120 ml) cada 30 o 60 minutos. Con bebés o niños pequeños, puede usarse una cucharita o una jeringa. Dieta blanca: a medida que los vómitos y/o la diarrea van cesando se iniciará una dieta blanda que incluya alimentos astringentes y sin residuos (sin fibra), con el fin de normalizar el funcionamiento intestinal. Recomendaciones para seguir una dieta blanda Masticar muy bien cada bocado y comer despacio para favorecer la digestión. Realizar comidas frecuentes , pero de pequeño tamaño. Evitar alimentos ricos en fibra : verduras, frutas, legumbres, frutos secos, frutas desecadas y cereales integrales (muesli, pan, arroz, pasta...). Preferir la fruta cocida o al horno sin piel, en almíbar sin el jugo, o bien en forma de zumos colados no ácidos y sin endulzar. Evitar sustancias irritantes del aparato digestivo como especias, condimentos picantes, cigarrillo, alcohol o cafeína. Incrementar la cantidad de alimentos ricos en  pectina , fibra soluble con efecto astringente: manzana rallada y oscurecida (oxidada), pera cocida, patata hervida "chafada", membrillo, boniato asado, plátano maduro… Escoger cocciones magras y suaves  como hervidos o al vapor, evitando frituras y guisos fuertes. Utilizar aceite en crudo y con moderación para no entorpeces la digestión. ALIMENTOS ESTRELLA Arroz y derivados: agua de cocción del arroz, preparaciones a base de arroz, sémola de arroz y similares por tener propiedades astringentes. Sémola de trigo y derivados de la harina de trigo refinada : son ingredientes fáciles de digerir y casi no aportan fibra. Manzana rallada y oscurecida (oxidada): por contener taninos tiene un efecto astringente y antiinflamatorio. El membrillo también es una fruta rica en taninos. Zanahorias cocidas: son fuente de pectina o fibra soluble que favorece la adecuada formación de heces y contribuye a frenar la diarrea. Calabaza y calabacín hervidos o al vapor : son buenas hortalizas a incluir si la diarrea empieza a ir a menos o no se produce, pues son alimentos fáciles de digerir, ricos en potasio y en agua que favorecen la hidratación. Proteínas magras : se escogerán carnes como pollo, pescado blanco o pavo, en sus cortes más magros para facilitar la digestión.
Qué Debes Saber sobre la Gingivitis
Artículo especializado

Qué Debes Saber sobre la Gingivitis

La gingivitis es la etapa inicial de la enfermedad de las encías y, por tanto, fácil de tratar si se aborda al inicio Por eso queremos concienciarte y sensibilizarte en el cuidado gingival, por salud y también porque tanto la retracción como la inflamación gingival generan un problema estético muy importante al sonreír. Y eso ya no nos gusta, ¿verdad? Acumulación de placa La gingivitis es una enfermedad bucal , generalmente, por acúmulo de placa bacteriana (también llamada biofilm oral, compuesto por millones de microorganismos depositados sobre la superficie bucal). La placa se deposita constantemente sobre la superficie de los dientes y encías formando una fina película que se coloniza por bacterias. Ello da lugar a una inflamación inicial y, posteriormente, a una infección. El depósito de placa tiene efectos a largo plazo. En fases iniciales, cuando la placa bacteriana comienza a sedimentar entre el diente y la encía tan sólo notaremos un aumento de sensibilidad por la inflamación local. Automáticamente reaccionaremos con un cepillado superficial e incompleto para evitar la sensación molesta. Un cepillado incorrecto no será efectivo y favorecerá el acúmulo sucesivo de placa en la zona. En pocas semanas se favorecerá la sobreinfección de la zona inflamada por lo que nos encontraremos con una infección en la zona. El círculo vicioso quedará establecido si no ponemos solución. Evidentemente, tanto el adulto como el niño pueden sufrir un proceso gingival. ¿Cómo sospechar de que mis encías no están sanas? El sangrado gingival repetitivo. Es cierto que un sangrado puntual puede deberse a una mala técnica de cepillado o a un cepillo nuevo demasiado duro, pero si tus encías sangran constantemente acude al odontólogo. También puede pasar que no sangren, Para confirmar si están sanas o no debemos descartar otros síntomas de gingivitis: color rojo brillante, hipersensibilidad, úlceras bucales, inflamación o aumento de tamaño y dolor en las encías. En cualquier caso, será el odontólogo quien determine si tus encías están sanas o no. SI ERES FUMADOR, ¡TEN CUIDADO! Tus encías no sangrarán con facilidad por el efecto vasoconstrictor del tabaco, pero eso no quiere decir que estén sanas. Si presentas alguno de los otros síntomas mencionados es muy probable que tengas gingivitis. Es más, el tabaco predispone a la enfermedad gingival.   Factores implicados en la aparición de gingivitis Además del tabaco, otros factores altamente implicados en la gingivitis son: mala higiene dental, cambios hormonales (pubertad, embarazo, menopausia), enfermedades metabólicas mal controladas (sobre todo la diabetes) y efectos indeseables de algunos medicamentos de uso crónico (fenitoína, algunas píldoras anticonceptivas, etc). Estos factores son acumulativos, es decir, si eres fumador, diabético mal controlado y no tienes un hábito higiénico correcto tienes todos los números para ser el candidato perfecto para sufrir una gingivitis. Mención especial requiere un tipo específico de gingivitis llamada gingivitis descamativa , por tratarse de una alteración gingival no asociada a la placa. Se caracteriza por la presencia de unas lesiones localizadas en el borde de la encía con enrojecimiento, descamación, úlceras y vesículas. Se asocia a alergia o hipersensibilidad a productos de higiene oral, mala oclusión dental o funcional y cepillado agresivo. Es muy frecuentes en personas con enfermedades autoinmunes. Y una vez instaurada la gingivitis, ¿cuál sería la evolución natural? La gingivitis inicial no suele dar síntomas y se presenta en forma de sangrado gingival.  Cuando el proceso inflamatorio evoluciona se desencadena la enfermedad periodontal que conducirá a una periodontitis, si no intervenimos.   Una vez la enfermedad está instaurada veremos unas encías aumentadas de tamaño (por la inflamación) y separadas de la superficie dental por una pérdida de su inserción (las bacterias se filtran entre el diente y la encía formando una bolsa sobreinfectada alrededor de los dientes, llamada bolsa periodontal). Con el tiempo la encía perderá tamaño y altura y se quedará el diente expuesto dando lugar a sensibilidad con los cambios térmicos (frío y calor). La bolsa periodontal provocará afectación ósea e incluso la pérdida de hueso, dejando el diente expuesto y con movilidad. La afectación del soporte óseo implica la pérdida irreparable del diente. No precisamos realizar pruebas complementarias para confirmar el diagnóstico de gingivitis. Con una exploración exhaustiva y una medición de la bolsa periodontal podemos conocer el grado de afectación (pudiendo ser leve, moderada o grave).  Sin embargo, si la gingivitis está evolucionada se pueden tomar r adiografías de los dientes para valorar la afectación del hueso. Una vez se diagnostica la gingivitis… La misión del odontólogo es reducir el foco de inflamación de las encías. Para ello, se llevará a cabo, en primer lugar, una limpieza bucodental profesional (tartrectomía) para eliminar la placa y el sarro.  La tartrectomía es la higiene dental llevada a cabo por el higienista dental mediante el aparato de ultrasonidos que desincrusta el material depositado en la superficie dental. El tratamiento podrá complementarse con el uso de pasta dentífrica fluorada , hilo dental o cepillo interproximal y   colutorios bucales antibacterianos como la clorhexidina. Es importante el adiestramiento en la forma correcta de cepillado y uso de la seda dental. Normalmente se realiza un control evolutivo en dos o cuatros semanas. Si el proceso inflamatorio persiste debe plantearse un tratamiento periodontal específico consistente en un curetaje (o raspado y alisado radicular) que se realiza bajo anestesia de cada cuadrante. En condiciones óptimas, el sangrado y la sensibilidad de las encías deben disminuir al cabo de una o dos semanas después de este tratamiento. Si no es así, debemos seguir insistiendo en la higiene. LOS PILARES BÁSICOS DE PREVENCIÓN Y DETENCIÓN DE LA GINGIVITIS Higiene oral correcta: es importante disponer de un buen material (cepillo de consistencia media, hilo dental, cepillo interproximal y pasta fluorada) y de una buena técnica de cepillado. Te invito a que consultes cualquier tutorial de técnica de correcto cepillado donde se explican perfectamente los detalles de un cepillado efectivo. Respecto a la frecuencia, recomendamos, al menos, tres cepillados al día (después de las comidas) y el uso de seda dental (previo a cada cepillado). Recordarte que el cepillado dental de la noche (antes de ir a dormir) es el más importante del día Hábito alimentario: tras la ingesta es muy importante el cepillado de arrastre de los restos acumulados durante la masticación. No demores la limpieza tras la ingesta (a los 20 minutos el pH bucal se modifica y se favorece el acúmulo de la placa). Aquí tengo que decirte que las gominolas son nuestras enemigas, pero puedes comer alguna y después cepillarte. No fumar: no sólo tus encías te lo agradecerán. Visitas periódicas a tu odontólogo . Si todo va bien, con una visita y una limpieza anual es suficiente. Durante el resto del año tú te encargas de cuidarte la boca.
Hemofilia en Niños
Artículo especializado

Hemofilia en Niños

Las primeras referencias a la hemofilia se atribuyen a escritos judíos del siglo V a.C. relacionados con los sangrados graves y abundantes de niños circuncidados. Sin embargo, el reconocimiento de esta enfermedad como una entidad clínica definida no llegó hasta 1937 con los estudios de Patek y Taylor y el conocimiento de los mecanismos de coagulación, la genética y de los patrones de herencia. La hemofilia es una enfermedad hereditaria poco frecuente causada por un defecto genético que provoca la ausencia o escasez de factores de coagulación. La hemofilia es bastante infrecuente. Aproximadamente 1 de cada 10.000 personas nace con ella. ¿Cómo se hereda la hemofilia? Es una enfermedad de tipo hereditario, es decir, que se transmite de padres a hijos. Su transmisión está ligada al cromosoma X. Es por ello que la padecen, casi exclusivamente, los varones y, la transmite la madre. Sólo en algunos casos excepcionales, las niñas pueden nacer con hemofilia. A la madre que transmite la enfermedad se le llama portadora, ya que está sana pero tiene en su ADN el gen de la hemofilia. Las hijas, a su vez, pueden ser portadoras. Es una cuestión de estadística y de cómo se combinen los genes. Una mujer que lleve el gen de la hemofilia puede tener hijos de cuatro tipos: hijo normal, hijo hemofílico, hija portadora o hija no portadora. Lo que nunca se produce es la transmisión de padre a hijos. Los varones hemofílicos no tienen hijos afectados, pero todas sus hijas serán portadoras. Los varones no afectados no transmiten la deficiencia ni el estado de portador. El gen puede permanecer “escondido” y no expresarse en mujeres portadoras sanas durante varias generaciones, y aparecer después en el nacimiento de un varón afectado. En la actualidad se puede determinar, mediante una analítica de sangre , si las hijas de una portadora son o no portadoras. ¿Cómo funciona la coagulación en una persona sin hemofilia? Los factores de coagulación son las proteínas de la sangre que controlan el sangrado y que evitan que nos desangremos. Cuando un vaso sanguíneo se lesiona, sus paredes se contraen para limitar el flujo de sangre al área dañada. Entonces, las plaquetas se adhieren al sitio lesionado. Al mismo tiempo, estas plaquetas liberan señales químicas para atraer a otras células y hacer que se aglutinen para formar lo que se conoce como tapón plaquetario. En la superficie de estas plaquetas activadas muchos factores de coagulación diferentes trabajan juntos en una serie de reacciones químicas complejas (conocidas como cascada de la coagulación) para formar un coágulo de fibrina . El coágulo de fibrina es como una red para detener el sangrado. Tipos y grados de hemofilia La hemofilia puede tener diferentes deficiencias de factores de coagulación y, por lo tanto, la podemos dividir en tres grandes grupos:   Hemofilia A : ausencia o disminución de factor VIII. Hemofilia B o anomalía de Christmas: ausencia o disminución de factor IX. Von Willebrand : ausencia o disminución del factor Von Willebrand, que ocasiona un déficit de factor VIII y la reducción de la adhesión de las plaquetas a la pared vascular. Se considera una parahemofilia. Los grados de severidad o gravedad también varían entre pacientes y depende del grado de deficiencia de los factores de coagulación. Los podemos clasificar en: Hemofilia severa: la cantidad de factor en sangre es inferior al 1%. Hemofilia moderada : la cantidad de factor en sangre está entre el 1 y el 5%. Hemofilia leve: la cantidad de factor en sangre está entre el 5 y el 25%. Manifestaciones clínicas de la hemofilia Una de las sospechas más frecuentes es teniendo en cuenta la historia familiar. Si no hay varones afectados en la historia familiar reciente, los síntomas más frecuentes de que hay un problema de la coagulación, son la aparición de hemorragias , externas o internas, provocadas o espontáneas (sin traumatismo que las justifique). Además de la historia clínica, familiar y de un examen físico completo, el hematólogo puede realizar varios tests de sangre , incluyendo niveles de factores de coagulación, un hemograma completo, evaluación de tiempos de sangrado, y/o pruebas genéticas. Las hemorragias más graves son las que se producen en las articulaciones (hemartrosis), cerebro, ojos, lengua, garganta, riñones, músculos, tracto digestivo y genitales. Podemos clasificar las hemorragias en graves o moderadas. Hemorragias graves: Hemorragias cerebrales tras un traumatismo craneal. Hemorragias digestivas. Hematomas musculares Hemartrosis Hematomas del suelo de la boca y laringe Hemorragias moderadas: Hematomas subcutáneos (debajo de la piel sin afectar al músculo). Epistaxis (sangrados nasales). Gingivorragia (sangrado de las encías). Hematuria (presencia de sangre en la orina). Su tratamiento El tratamiento específico del niño hemofílico consiste en administrar lo que le falta o no le funciona adecuadamente, es decir, se le administra por vía intravenosa, el factor de coagulación deficitario, el VIII en caso de la hemofilia A y el IX en caso de la hemofilia B. El tratamiento substitutivo se puede hacer de forma profiláctica (antes de que ocurra un traumatismo) o cuando se produce la hemorragia. En este último caso, es necesario aplicarlo lo más rápidamente posible. Si se administra antes de las cuatro primeras horas, la respuesta es más efectiva y rápida. Este tratamiento sustitutivo se inicia en los primeros años de vida y consiste en la administración de varias dosis semanales de factor para mantener unos niveles mínimos superiores al 1-2% de forma permanente. ¿QUÉ SON LOS INHIBIDORES? Algunos niños o adultos hemofílicos pueden presentar una respuesta inmunológica cuando reciben el tratamiento sustitutivo, reaccionando contra los factores de coagulación como si fueran algo extraño, atacándolos e impidiendo que éstos hagan su función. Los inhibidores no son más que anticuerpos contra los factores de coagulación administrados. ¿Cómo actuar ante una hemorragia en un niño hemofílico? Los papás, profesores o cuidadores de un niño hemofílico deben saber que hay diferentes tipos de hemorragias en función de su gravedad. Se debe acudir inmediatamente al hospital en el caso de que el niño presente: Traumatismo craneal (golpe en la cabeza). Hematemesis (vómitos con sangre). Rectorragias (sangre en las heces). Hemorragias de laringe (suelen aparecer raramente y casi siempre en el contexto de una amigdalitis). En todos estos casos se debe primero administrar al niño factor de coagulación antes de ir al hospital. En los traumatismos articulares se debe aplicar hielo y acudir al hospital para su valoración. Las pequeñas heridas en la piel se han de lavar bien con agua y jabón , desinfectar con algún desinfectante y tapar con una tirita o una gasa estéril, haciendo presión. Si el sangrado persiste, hay que valorar si hay que administrar factor. Botiquín de un niño hemofílico Se debe disponer de los recursos necesarios para solventar las algunas situaciones frecuentes: Factor de coagulación, jeringa y agujas. Gasas estériles. Fármacos específicos para detener las hemorragias (recetados por su médico). Desinfectantes (yodo o agua oxigenada). Vendas y tiritas. Paracetamol. Antihistamínicos. Corticoides. Guantes de látex llenos de agua y alcohol al 50% y guardados en el congelador para utilizarlos en caso de traumatismo.
Dieta Aconsejada Para el Hígado Graso
Artículo especializado

Dieta Aconsejada Para el Hígado Graso

La enfermedad hepática por hígado graso no alcohólico (EHGNA) o lo que comúnmente se denomina “ hígado graso ” es una patología multifactorial que debuta con acumulación excesiva de grasa en el hígado (esteatosis) en ausencia de causas secundarias como el consumo excesivo de alcohol, en cuyo caso se denominaría esteatosis hepática alcohólica. ¿Cómo se manifiesta? Esta enfermedad se puede manifestar de dos formas: Hígado graso no alcohólico (HGNA) o esteatosis hepática simple (cuando hay grasa en el hígado, pero ausencia de infamación). Esteatohepatitis no alcohólica (EHNA) (cuando además de grasa en el hígado existe inflamación que puede causar fibrosis, cirrosis o cáncer de hígado).   La prevalencia de EHGNA a nivel mundial es del 20-30 % de la población y afecta al 95% de personas con obesidad , al 70% de  diabéticos tipo 2 y al 50% de pacientes con dislipemia , enfermedades que, a su vez, se relacionan con la resistencia a la insulina y el síndrome metabólico. Por ello, es muy importante diagnosticar de forma precoz este trastorno y modificar sus factores de riesgo (dieta y estilos de vida) para evitar la progresión de la enfermedad, cuya consecuencia más grave es la cirrosis que puede requerir un trasplante de hígado. ¿Qué signos hacen sospechar de una enfermedad de hígado graso? Hay ciertas personas y situaciones clínicas que pueden presentar mayor susceptibilidad para desarrollar una EHGNA. Entre los signos más destacados que nos alertan sobre una posible enfermedad de hígado graso, encontramos: Sobrepeso u obesidad. Resistencia a la insulina. Aumento de las transaminasas ALT (alanina aminotransferasa) a valores entre 50-150 U/l con cifras de AST (aspartato aminotransferasa)  menores que las de ALT. Bajos valores de colesterol HDL. Elevados valores de colesterol LDL. Aumento de la hemoglobina glucosilada (HbA1c). Personas con antecedentes familiares de diabetes tipo 2. Alteraciones hepáticas en ausencia de una ingesta excesiva de alcohol (consumo diario menor de 30 g en hombres y menor de 20 g en mujeres). ¿Cómo se diagnostica la HGNA? Debido a que muchas veces la enfermedad de hígado graso es asintomática o dichos síntomas son muy difusos (fatiga, malestar general, cansancio, pesadez, dolor e hinchazón en el lado superior derecho abdominal), es importante hacer un diagnóstico precoz a aquellas personas que puedan ser más susceptibles de desarrollarla. Los métodos diagnósticos más utilizados en estudios clínicos son: Ecografía abdominal : es el método más empleado por ser no invasivo, ampliamente disponible y de bajo coste. Resonancia magnética , aunque es de mayor sensibilidad que la ecografía, se utiliza en menor medida debido a su elevado coste. Medición de la alaninoaminotransferasa (ALT) mediante analítica de sangre: se trata de una enzima hepática cuyo examen permite determinar si estamos ante una lesión hepática alcohólica o ante una HGNA. Biopsia hepática: a través de esta prueba podemos diferenciar la esteatosis simple (HGNA) de la esteatohepatitis (EHNA) aunque sólo se recomienda realizarla en aquellos pacientes que tienen alto riesgo de tener EHGNA con fibrosis avanzada. Tratamiento y prevención del hígado graso La aparición de la EHGNA está muy relacionada con la resistencia insulínica , por ello, el mejor tratamiento parar tratar y prevenir esta patología consiste principalmente en medidas no farmacológicas basadas en dieta (para la disminución de peso) y ejercicio físico . Sin embargo, una vez se haya desarrollado cirrosis debido a la esteatosis hepática no alcohólica, el trasplante de hígado es una opción terapéutica, con buenos resultados. Además, como prevención, debemos tener en cuenta que: Ciertos fármacos pueden predisponer el desarrollo de la enfermedad: amiodarona, diltiazem, esteroides, estrógenos sintéticos, tamoxifeno y tratamiento antirretroviral. Se debe controlar la diabetes tipo 2 con modificaciones del estilo de vida y tratamiento farmacológico si fuera necesario. Se deben reducir los niveles de colesterol y triglicéridos . De hecho, el colesterol libre hepático tiene una mayor participación que los triglicéridos en el desarrollo de la esteatohepatitis no alcohólica (HGNA). La cirugía bariátrica podría ser una alternativa cuando las modificaciones de estilo de vida (dieta y ejercicio) y el tratamiento farmacológico no hayan sido efectivas en personas con obesidad mórbida (IMC mayor a 40) y en ausencia de cirrosis hepática. Esta intervención podría reducir la inflamación, la esteatosis y podría incluso regresar la fibrosis hepática. ¿Cómo debe ser la alimentación para controlar el hígado graso? Una dieta adaptada a la EHGNA no debe diferir mucho de una dieta equilibrada , aunque sí hay una serie de alimentos prohibidos o restringidos como las grasas saturadas y los azúcares simples que interfieren mucho en la regulación de la insulina. Sin embargo, también se debe priorizar el consumo de fibra y antioxidantes, componentes que tienen un efecto directo en el manejo nutricional de esta enfermedad. A continuación, nombramos las principales características alimentarias a tener en cuenta: Si existe sobrepeso u obesidad, se debe llevar a cabo una reducción de 600-800 calorías o una restricción calórica de 25-30 kcal/kg de peso corporal ideal para lograr una pérdida de peso del 5-10% del peso inicial siempre y cuando esta reducción sea gradual (entre 0,5 y 1 Kg/semana) La fracción de carbohidratos (arroz, pasta, patata, pan) debe ser reducida a un máximo de 45% del total de calorías, evitando el consumo de azúcares simples, presentes en el azúcar blanco o moreno, en aditivos edulcorantes (como jarabe de maíz o fructosa) y en alimentos procesados azucarados como bollería, dulces, refrescos o zumos envasados. Cuando se consuman cereales, se debe priorizar su versión integral (pan, arroz, pasta, etc.). Además, si tomamos cereales de desayuno, debemos optar por aquellos sin azucarar (copos de avena, trigo o muesli).    Se deben consumir al menos dos raciones de vegetales al día: una ración en la comida y otra en la cena. Se deben consumir dos o tres piezas de fruta al día. No obstante, se debe evitar la toma de zumos de fruta, aunque sean caseros, ya que en estas presentaciones se excluye la fibra, componente básico en la regulación de la resistencia a la insulina. Se deben consumir legumbres (garbanzos, lentejas, alubias, soja) entre dos y tres veces por semana y alternar su consumo con otras proteínas magras como las carnes blancas, pescados blancos, pescado azul y huevos. Se debe evitar el consumo de grasas saturadas (leche entera, nata, quesos grasos, embutidos) y más concretamente, evitar el consumo de grasas “trans” presentes margarinas, galletas y otros dulces ultraprocesados que contengan aceite de coco o de palma. Se debe aumentar el consumo de ácidos grasos omega-3 presentes en pescado azul y frutos secos y utilizar el aceite de oliva virgen para aliños y cocciones. Se deben ingerir alimentos ricos en vitamina A, C, E y selenio como, por ejemplo, pescados azules, tomate, espinacas, brócoli, pimientos, nueces y aguacate Suprimir cualquier tipo de bebida alcohólica . El agua debe ser la bebida de prioridad. Existen algunos estudios que sugieren que las dietas vegetarianas mejoran la resistencia a la insulina y favorecen la pérdida de peso. Por ello, se ha demostrado cierta mejora de la enfermedad de hígado graso con la sustitución de carnes y pescados por legumbres como la soja. Y, por último. y no menos importante… la práctica de ejercicio físico mejora la insulino-resistencia y la esteatosis hepática. Por ello, se recomienda realizar una actividad cardiovascular (caminar, correr, bicicleta, nadar, etc.) durante un mínimo de 30 minutos con una frecuencia de tres a cinco veces por semana.
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