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Flujo en el embarazo
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Flujo en el embarazo

¿Cómo varía el flujo vaginal en el embarazo? El embarazo se caracteriza por cambios hormonales y estos traen consigo modificaciones en la secreción vaginal de la embarazada. Es importante conocer qué flujo vaginal es normal según el trimestre del embarazo que se encuentre y cual es objeto de revisión médica por ser patológico. ¿Tienes dudas?  Regístrate ahora  en Savia y habla gratis con nuestros especialistas médicos por chat o videoconsulta. En general, la secreción vaginal durante el embarazo es clara y transparente o blanquecina con discreto olor. Su volumen se incrementa conforme evoluciona el embarazo para reducir el riesgo de infecciones vaginales y uterinas, se produce a partir de las hormonas placentarias y por la producción del tapón mucoso.  En el segundo trimestre, puede aparecer un flujo asalmonado después de mantener relaciones sexuales o tras un examen ginecológico por encontrarse la zona sensible sin que esto sea patológico. Aunque es importante tener en cuenta que todo flujo rosado o asalmonado durante más de 24 horas debe ser evaluado por el especialista.  A partir de las últimas semanas de embarazo, este se transforma en más pegajoso, igualmente con un olor discreto que puede ser de color asalmonado o con hilos de sangre . Se debe principalmente a la pérdida progresiva del tapón mucoso cuando el cuello uterino comienza el proceso de dilatación para el parto. ¿Qué puedo hacer en caso de aumento del flujo? En caso de que aumente el flujo vaginal, es importante estar pendiente de sus características, como son consistencia y color , para así poder descartar ciertas enfermedades. Algunos ejemplos de tipos de flujo vaginal: Aumento de la secreción transparente: podemos estar ante la presencia de escape de líquido amniótico, por lo cual, debemos acudir inmediatamente a urgencias. Blanco y grumoso: con escozor en el área genital, está fuertemente asociado a Cándidas. Esto puede ser común durante el embarazo, el médico indicará tratamiento sin afectar al feto. Verde o amarillo: sugiere una infección por Clamidia o Tricomomas y esto puede ir asociado a eritema y escozor de genitales. Este flujo vaginal tiene un típico olor fétido. Es importante acudir al médico de forma oportuna, ya que, de no ser tratado, pueden aparecer complicaciones en el bebé años después de su nacimiento a nivel del sistema nervioso central y del desarrollo, así como trastornos de fertilidad en la mujer. Gris: este tipo de coloración asociada con olor a pescado que aumenta después de las relaciones sexuales, nos hacen sospechar que la paciente presenta vaginosis bacteriana, producido por un desequilibrio bacteriano en la vagina. Aunque es común que se presente, es importante su tratamiento para evitar complicaciones posteriores. Color café: secreción que se observa a inicios del embarazo debido a la implantación. No debe ser motivo de preocupación excepto si aparece después de los primeros meses. Rosado: este tipo de secreción vaginal puede aparecer el primer mes o al finalizar el embarazo de manera normal, pero, ante la duda, es preferible que todo flujo vaginal rosado o asalmonado que persista más de 24 horas sea evaluado por el médico tratante, para descartar la enfermedad en el mismo. Roja: es una urgencia, sobre todo si viene acompañado de dolor abdominal o coágulos en cualquier momento del embarazo. ¿Tienes dudas?  Regístrate ahora  en Savia y habla gratis con nuestros especialistas médicos por chat o videoconsulta. De manera general, podemos evitar la incomodidad del aumento del flujo con las siguientes medidas: Mantener la zona genital limpia y seca. Aumentar las medidas de higiene, utilizando jabones con pH neutro. Emplear protectores o compresas de algodón diario y cambiarlas durante el día las veces que sea necesario. Limpiarse correctamente al ir al sanitario, de adelante hacia atrás. Utilizar ropa interior de algodón. No realizar lavados o duchas vaginales. No utilizar perfumes vaginales. No usar óvulos, pomadas o cremas sin antes consultar al médico.  ¿En qué casos debería consultar con un especialista? Se debe acudir al médico si se presentan algunos de los siguientes síntomas : Flujo líquido transparente parecido a la orina Ardor o picor por el flujo Irritación vaginal Escozor al orinar Mal olor del flujo Flujo espumoso o con sangre Flujo vaginal acompañado de dolor abdomino-pélvico y fiebre ¿Tienes dudas?  Regístrate ahora  en Savia y habla gratis con nuestros especialistas médicos por chat o videoconsulta.
Hemartrosis
Artículo especializado

Hemartrosis

¿Qué es la hemartrosis? La hemartrosis o hemartros hace referencia a la presencia de sangre dentro de una cavidad articular producida por una hemorragia o derrame, que suele aparecer en grandes articulaciones como la rodilla. Síntomas de hemartrosis La hemartrosis produce un aumento de líquido dentro de la articulación y, con ello, un aumento de la presión intraarticular, lo que conlleva la aparición de dolor, inflamación, enrojecimiento, deformidad y disminución de la movilidad de la articulación afectada. Esta movilidad reducida, si persiste a largo plazo, puede desencadenar alteraciones musculares de aquellos músculos que movilizan la articulación. Causas de hemartrosis Una de las causas más frecuentes de la aparición de una hemartrosis es el padecimiento de hemofilia, ya que, debido a las alteraciones en la coagulación de la sangre que sufren estos pacientes, tienen mayor predisposición a alteraciones con sangrado espontáneo. Igualmente, puede aparecer en otras alteraciones o déficit de la coagulación de la sangre, así como en aquellos pacientes que deben tomar anticoagulantes orales.  Otra de las posibles causas es que el paciente deba ser sometido a un tratamiento trombolítico , por ejemplo, tras padecer un infarto, que precipite una hemorragia intraarticular. Enfermedades graves como neoplasias del aparato locomotor que puedan afectar a estructuras articulares (condrosarcomas, osteosarcomas, etc) u otro tipo de enfermedades que pueden producir hemartros son la sinovitis vellonodular pigmentada. Traumatismos que afecten a las estructura de la articulación también pueden producir una hemartrosis, por ejemplo, aquellos que puedan producir lesiones de algunos ligamentos, fracturas óseas, lesión de la membrana sinovial o de los meniscos en la articulación de la rodilla, etc. También pueden desencadenarlo aquellas enfermedades que producen inflamación articular ya sea por infecciones como la artritis séptica o por afecciones reumáticas o vasculares, como la osteocondritis disecante. Además, se puede producir una hemartrosis en aquellos procesos quirúrgicos o exploratorios de cualquier articulación como en las artroscopias o tras cirugías abiertas. Tratamiento de la hemartrosis Como tratamiento no farmacológico inicial para la disminución de la inflamación se puede aplicar frío local, además de la inmovilización transitoria de la articulación para que permanezca en reposo con vendaje compresivo. Además, debe controlarse el dolor con fármacos analgésicos y antiinflamatorios. En pacientes hemofílicos también suele ser preciso la administración de factores de la coagulación.  Si el derrame es severo, puede ser necesaria la evacuación del líquido acumulado en la articulación mediante una artrocentesis. En pacientes que padecen hemofilia, en ocasiones se precisa un tratamiento diferente para eliminar el sangrado de la membrana sinovia l de la articulación mediante la acción de una sustancia radioactiva , técnica llamada sinoviortesis, con lo que se consigue su destrucción. Otra alternativa es proceder a la eliminación quirúrgica de la membrana sinovial mediante una sinovectomía. En el proceso de recuperación tardía, la fisioterapia y rehabilitación es una terapia fundamental para poder recuperar de forma progresiva la movilidad de la articulación con la estimulación de la función muscular que moviliza la misma. Pruebas complementarias realizadas en caso de hemartrosis Para el diagnóstico de la hemartrosis, el médico realiza un interrogatorio al paciente sobre sus antecedentes personales, si padece una patología de la sangre, si toma algún medicamento que interfiere en la coagulación sanguínea, si ha tenido algún traumatismo, etc. Tras ello, procede a la exploración física de la articulación para objetivar los signos inflamatorios y la disminución de la capacidad funcional de la articulación. Después, se pueden realizar pruebas de imagen como una radiografía o una resonancia magnética nuclear. Pero, habitualmente, lo que determina el diagnóstico es la punción con aspiración intrarticular del líquido que ha derivado en la tumefacción de la articulación. Con ello, se analiza en el laboratorio el líquido extraído corroborando el diagnóstico con la detección de sangre dentro del líquido intraarticular, algo que puede observarse en la mayoría de las ocasiones a nivel macroscópico cuando se realiza la extracción del líquido. Factores desencadenantes de la hemartrosis El factor desencadenante es la rotura de un vaso sanguíneo con producción de una hemorragia a nivel intraarticular, provocado por un traumatismo, enfermedad inflamatoria o hematológica, o por una técnica diagnóstica o quirúrgica en la articulación. Complicaciones de la hemartrosis Dependiendo de la evolución de la hemartrosis y el tiempo de inmovilización de la articulación, así como de si los episodios se repiten o son causados por enfermedades graves de base, pueden aparecer complicaciones como la pérdida de masa muscular y fuerza de la musculatura que moviliza esa articulación, alteraciones de la estructura de la articulación (cartílago articular, etc.), deformidad de la articulación y dolor crónico de la misma, entre las complicaciones más frecuentes.  Prevención de la hemartrosis La prevención puede basarse, sobre todo, en los pacientes que padecen hemofilia, en evitar el estrés de actividades deportivas que impliquen impactos de alta energía como la carrera, fútbol, etc. Así como evitar situaciones en las que sea más fácil poder sufrir un accidente espontáneo (tropiezos, resbalones, caídas en escaleras, etc.). Además, estos pacientes, por las características de su patología, deben evitar determinados fármacos que favorecen el sangrado como el ácido acetilsalicílico, por ejemplo. Igualmente, deben tener precauciones de estas características aquellos pacientes que tomen fármacos anticoagulantes.  Preguntas frecuentes ¿Qué es la hemartrosis post artroscopia? Se trata de la presencia de una hemorragia intraarticular producida tras la realización de una artroscopia (técnica utilizada para la realización de un diagnóstico o un tratamiento en una articulación mediante la cual se introduce una cámara pequeña dentro de la articulación por medio de pequeñas punciones). Puede ser uno de los riesgos que se produzcan al realizar la técnica debido a la lesión de alguna estructura que sangre hacia la articulación. ¿Qué relación existe entre la hemartrosis y la hidrartrosis? Ambos términos determinan un aumento de líquido dentro de la articulación. En el caso de la hemartrosis, el aumento de líquido viene provocado mayoritariamente por un sagrado y, en la hidrartrosis, se establece un aumento de líquido sinovial, el líquido que encontramos de forma fisiológica en las articulaciones.
Espondiloartritis
Artículo especializado

Espondiloartritis

¿Qué es la espondiloartritis? Las espondiloartritis o espondiloartropatías seronegativas son un grupo de enfermedades crónicas inflamatorias que afectan a distintas articulaciones y que comparten características en cuanto a síntomas, alteraciones en las pruebas de imagen y origen, con una predisposición genética definida. En algunas ocasiones, relacionada con expresión del antígeno HLA B- 27 (una proteína presente en los glóbulos blancos). Síntomas de espondiloartritis De manera general, se puede decir que las espondiloartritis producen afectación inflamatoria de varias articulaciones de forma asimétrica, sobre todo en las piernas y en la parte baja de la columna vertebral , siendo frecuentes los dolores en las nalgas o la columna lumbar que despiertan al paciente por la noche. A largo plazo, puede aparecer rigidez en las articulaciones afectadas con la disminución de su movilidad. Además, pueden estar acompañadas de otras manifestaciones en otros órganos del cuerpo como a nivel genitourinario, intestinal, ocular o en mucosas y piel. Pero, existen diferentes tipos de espondiloartritis con peculiaridades en cuanto a su manifestación sintomática, como son: La espondilitis anquilosante, con un claro predominio en su afectación de dolor en la columna, sobre todo, a nivel lumbosacro, pudiéndose asociar a manifestaciones extraarticulares en los ojos (uveítis), pulmonares (fibrosis), intestinales, etc. La artritis reactiva, con afectación inflamatoria de una o pocas articulaciones de forma asimétrica, especialmente en los miembros inferiores, y puede estar precedida de una infección previa (genitourinaria, gastrointestinal, ...). También puede ir asociada a otras manifestaciones distintas a las articulaciones (conjuntivitis, úlceras orales, alteraciones de las uñas, etc.). La artritis psoriásica, que puede manifestarse con distintos patrones de presentación, afectación de múltiples articulaciones de forma simétrica (poliartritis), algunas articulaciones de forma asimétrica (oligoartritis), con inflamación solo de las articulaciones interfalángicas distales (dactilitis), o alteración de la columna inferior (espondilitis o sacroileítis). Esta forma de espondiloartritis está asociada frecuentemente a la manifestación cutánea previa de la psoriasis. Artritis en la enfermedad inflamatoria intestinal, que manifiesta hasta en un 20% de los casos alteraciones inflamatorias articulares en estos enfermos.  Causas de espondiloartritis La causa última de este tipo de enfermedades se desconoce, pero sí hay una relación estrecha con factores genéticos heredados (presencia del antígeno HLA B27 y de otros factores genéticos), así como la posible influencia de otros factores exógenos como algunas infecciones. Además, existe la presencia de una respuesta inflamatoria del sistema inmunológico específica. Tratamiento de la espondiloartritis El tratamiento clásico de las espondiloartropatías es mediante fármacos antiinflamatorios en los periodos de máxima actividad inflamatoria y de dolor. Como tratamiento de base de la enfermedad, cuyo fin de uso inicialmente se ha programado como fármacos que puedan modificar la evolución de la enfermedad, se utilizan fármacos inmunosupresores .  En los últimos años, se utilizan también los llamados fármacos biológicos , que bloquean la actividad de una proteína del sistema inmune (TNF?) directamente relacionada con la actividad inflamatoria que existe en la enfermedad.  Asociado siempre al tratamiento farmacológico debe ir el tratamiento rehabilitador con fisioterapia, para preservar la movilidad de las articulaciones en el mejor estado que la enfermedad permita. Pruebas complementarias realizadas en caso de espondiloartritis El diagnóstico de las espondiloartritis debe basarse en gran parte en el interrogatorio clínico y la exploración física detallada que realice el médico. También, este puede solicitar la realización de un análisis de sangre que ayude a determinar el diagnóstico, aunque no existe ninguna determinación específica que lo confirme (por ejemplo, presencia de antígeno HLA-B27, negatividad del Factor Reumatoide, elevación de los llamados reactantes de fase aguda como la VSG o la PCR, etc.) Dentro de las pruebas de imagen donde se pueden observar las alteraciones dentro de las estructuras de la articulación se realizan radiografías y resonancias magnéticas.  Factores desencadenantes de la espondiloartritis Son factores desencadenantes de la espondiloartritis : Antecedentes familiares de espondiloartritis. Padecimiento de enfermedades infecciosas bacterianas genitourinarias, digestivas, etc. Padecimiento de afecciones inflamatorias articulares no infecciosas. Padecimiento de enfermedades autoinmunes, como la psoriasis o la enfermedad inflamatoria intestinal. Complicaciones de la espondiloartritis Dependiendo de la evolución de la enfermedad, puede aparecer una deformidad progresiva de las articulaciones afectadas, limitación de su movilidad permanente y, con ello, de la capacidad funcional del paciente . En definitiva, la calidad de vida puede verse afectada a largo plazo, lo que puede ir asociado a la presencia de otras alteraciones a nivel psíquico como depresión, alteraciones del sueño, etc.  Prevención de la espondiloartritis La asociación genética del padecimiento de esta enfermedad no es posible prevenirla, si bien, se pueden disminuir los efectos que pueden tener el padecimiento de enfermedades infecciosas bacterianas con medidas generales de salud pública (lavado de manos, uso de preservativos en las relaciones sexuales, etc.). Una vez establecido el diagnóstico, los esfuerzos deben centrarse en evitar la deformidad de las articulaciones y la limitación del movimiento, manteniendo unas pautas de ejercicio y fisioterapia claras. Preguntas frecuentes ¿Qué es la espondiloartritis psoriásica? Se trata de una espondiloartropatía, una enfermedad autoinmune en la que se produce una artritis seronegativa, con afectación inflamatoria crónica y progresiva de las articulaciones que puede afectar a todas o algunas articulaciones, sobre todo, a nivel de los miembros superiores. Habitualmente, viene precedida de la afectación por psoriasis a nivel cutáneo durante algunos años previos. ¿Qué relación existe entre la espondiloartritis axial y la fibromialgia? Se trata de dos enfermedades reumatológicas crónicas cuya afectación a nivel de dolor y limitación funcional del paciente por el mismo puede ser el punto en común que comparten ambas enfermedades. ¿Padecer espondiloartritis puede ser causa de baja laboral? Sí, las limitaciones que puede producir la espondiloartritis por dolor e inmovilidad pueden requerir un periodo de reposo e incapacidad laboral para la recuperación y mejora del paciente . En ocasiones, la presencia de rigidez articular puede provocar una situación invalidante del paciente, limitando su actividad laboral o debiendo adaptar su desarrollo laboral a su situación evolutiva.
Parto inducido
Artículo especializado

Parto inducido

¿Qué es el parto inducido? El trabajo de parto inducido es la estimulación de las contracciones uterinas durante el embarazo, antes de que se inicie de forma natural el trabajo de parto de forma vaginal, mediante la utilización de medicamentos. Esto se realiza cuando existe alguna preocupación por la salud de la madre o del bebé, y después de evaluar el estado del cuello uterino materno para la realización de este procedimiento. Consta de dos fases : Maduración cervical: se consigue la dilatación del cuello uterino por donde pasará el feto, se realiza con la colocación de prostaglandinas en el hospital por parte del equipo sanitario. Inducción al parto: cuando ya el canal del parto se encuentra a punto, se procede a administrar oxitocina, lo que aumenta las contracciones uterinas. En esta fase, debe estar monitorizada tanto la madre como el bebé su frecuencia cardiaca y la realización de la amniótica, que consiste en la rotura de la bolsa amniótica de forma artificial para propiciar el periodo expulsivo. ¿En qué situaciones se realiza el parto inducido? El médico especialista evaluará cada caso tomando en cuenta algunos factores de riesgos maternos como edad, presencia de enfermedades previas, edad gestacional y estado del cuello uterino, así como factores de riesgo del feto como posición, tamaño y peso para decidir la inducción. Algunos motivos comunes de inducción son: Embarazo prolongado: después de dos semanas de la fecha prevista de parto sin la aparición de contracciones uterinas efectivas. Rotura prematura de membranas: paciente que ingresa con rotura de las membranas sin contracciones uterinas eficientes y no existe ninguna complicación fetal o materna que impida la inducción que puede tardar hasta 24 horas. Corioamnionitis: infección del líquido amniótico en casos de fisura o rotura de la bolsa. Retraso del crecimiento fetal: si el peso estimado del feto es menor al 10% de lo considerado para la edad gestacional, el médico puede indicar la inducción del parto previa realización de estudios ecosonográficos. Oligoamnios: presencia de menor cantidad de líquido amniótico de la esperada para el final del embarazo, por lo cual, se puede poner en riesgo al bebé. Diabetes gestacional: presencia de diabetes durante el embarazo. Hipertensión arterial inducida por el embarazo: la cual se encuentre controlada al momento de la inducción. Desprendimientos de placenta leves de la pared interna del útero: ya sea de forma parcial o completa. Muerte fetal: en estos casos se induce para extraer el óbito. Inducción de parto por motivos sociales: son causas consensuadas entre médico y paciente como partos muy rápidos, mal acceso a un centro hospitalario, vivir en zonas muy alejadas en las cuales es preferible el beneficio de la inducción al riesgo del parto. ¿Cuánto tiempo se espera antes de proceder a inducir el parto? El médico debe cerciorarse mediante ecografía de que la edad gestacional del feto sea al menos de 39 semanas o más antes de la inducción, para reducir riesgos de complicaciones para él bebe. Beneficios del parto inducido Los beneficios del parto inducido son: Garantizar la seguridad y bienestar del feto. Garantizar la supervivencia del bebé en aquellos casos donde existen factores de riesgo maternos. Minimizar la ansiedad y angustia. Seguridad, en caso de localizaciones lejanas o de difícil acceso. Riesgos del parto inducido Los riesgos de la inducción del parto son los siguientes: Baja frecuencia cardiaca fetal: el uso de medicamentos para inducir el trabajo de parto como la oxitocina y la prostaglandina, al producir contracciones uterinas, puede disminuir el aporte de oxígeno al bebé y disminuir su frecuencia cardiaca. Infección: la presencia de rotura prolongada de membrana amniótica tiene mayor riesgo de producir infección. Rotura uterina: sucede en pacientes con cesáreas anteriores o cirugías previas de útero en donde puede ocurrir un desgarro en esa cicatriz previa en el momento del trabajo de parto, siendo necesario una cesárea de emergencia con posterior extirpación del útero. Fracaso de inducción: existe una probabilidad en la que, iniciada la inducción, el trabajo de parto no se lleve a cabo sobre todo en pacientes primerizas y sea necesario una cesárea de emergencia. Aumenta la probabilidad de requerir ayuda instrumental como fórceps.  Precauciones durante el parto inducido No todas las pacientes se encuentran aptas para la inducción del parto , el médico debe indicarlo tras evaluarla y, normalmente, están exentas aquellas pacientes con: Antecedentes de cesáreas anteriores en menos de 5 años o cirugías mayores de útero. Diagnóstico de placenta previa en este embarazo. Feto en posición vertical. Prolapso de cordón umbilical. Infección activa por herpes genital. Antecedentes en el embarazo de bajo crecimiento fetal. Antecedentes en el embarazo de patología cardiaca fetal. Desproporción pélvico-cefálica.  Carcinoma cervical uterino invasor. Condilomatosis importante del canal vaginal. Recomendaciones tras el parto Después del parto, si este fue exitoso por inducción, las recomendaciones son las mismas que en un parto vaginal natural; con la revisión de sangrado vaginal, aseo del área y evitar las infecciones intrauterinas con respecto a la madre. En relación al bebé, verificar si existe sufrimiento fetal agudo o traumatismo fetal por parto precipitado o infección por paso del canal vaginal.
Riesgos en el embarazo
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Riesgos en el embarazo

Principales riesgos en el embarazo  A continuación, se enumeran los principales riesgos en el embarazo. Alcohol y tabaco   Son de los tóxicos que más pueden consumir algunas mujeres antes de estar embarazadas. Para algunas, existe dificultad en el hecho de reducir su consumo una vez saben que están en gestación. Su efecto negativo en el embarazo está muy estudiado.   Se sabe, por ejemplo, que las mujeres embarazadas que fuman tienen un riesgo aumentado de hasta un 40% de tener recién nacidos de bajo peso, siendo este porcentaje más elevado según aumenta la cantidad de cigarrillos que fume la mujer. Esta afectación del peso del feto puede iniciarse hacia la semana 22 de la gestación, siendo evidente en la semana 28 de embarazo.  Además, el consumo de tabaco durante el parto se asocia con un aumento de la mortalidad perinatal, así como la afectación del feto por distintas enfermedades , retraso psicomotor en el bebé o, incluso, el aumento de la muerte súbita del recién nacido. Es también causa de que la mujer tenga un parto adelantado (parto pretérmino), así como de la aparición de otras complicaciones de la gestación como presentar placenta previa, desprendimiento prematuro de placenta, rotura prematura de membranas, aborto espontáneo, etc.  El alcohol es otro tóxico que influye muy negativamente tanto en la madre como en el feto . La mujer, como paciente, puede presentar complicaciones graves si existe un abuso del consumo de alcohol como intoxicaciones agudas, pancreatitis, alteraciones hepáticas, delírium tremens o síndrome de abstinencia si se suprime su consumo de forma brusca y sin control médico.   Las complicaciones que puede desencadenar el alcohol en el desarrollo del embarazo son múltiples y graves: abortos, muerte fetal intraútero, hemorragias, parto pretérmino, etc. El niño se va a ver afectado directamente por la cantidad de alcohol que ingiera la madre, pudiendo desarrollar alteraciones como el síndrome alcohólico fetal o el síndrome de abstinencia del recién nacido.   Cafeína La cafeína como estimulante del sistema nervioso central es una sustancia cuyo consumo no es recomendable durante el embarazo. Se han realizado distintos estudios para evaluar la repercusión de su consumo durante el mismo, asociándolo a alteraciones fetales como crecimiento retardado, parto prematuro, bajo peso al nacer, aborto, etc., no siendo recomendable el consumo mayor a 200 miligramos de cafeína al día .  Alimentos La embarazada debe seguir una dieta variada rica en fruta, verdura, hortalizas, legumbres y frutos secos, con una proporción adecuada de hidratos de carbono , proteínas, grasas y un aporte añadido de ácido fólico que suele complementarse de forma farmacológica para evitar alteraciones neurológicas fetales.  La embarazada debe evitar determinados alimentos que puedan favorecer la infección por algunos patógenos. Así, se debe eliminar el consumo de pescado fresco, sin congelar, para evitar l a infección con anisakis . Estos alimentos deben haber sido congelados previamente a -18ºC. Además, es recomendable evitar el consumo de carne poco hecha o cruda, por el riesgo de poder adquirir toxoplasmosis, quesos no pasteurizados que pueden contener bacterias como la Listeria , reducir el consumo de sal y, la que se tome, debe ser sal yodada, no abusar del consumo de mariscos o pescados como el pez espada, el atún y otros que puedan contener mayor proporción de metales pesados. Además, las frutas y verduras deben consumirse con un buen lavado previo, evitando en la medida de lo posible su consumo fuera de casa si no se puede asegurar esta higiene. Medicamentos Todos los fármacos deben ser prescritos por un médico, ya que, muchos de ellos pueden ser potencialmente dañinos para el feto, pudiendo provocar malformaciones fetales , debido a que los fármacos pueden pasar al cuerpo del bebé por medio de la circulación placentaria maternofetal. Por ello, debe ser el facultativo el que prescriba el medicamento más adecuado según la patología o síntomas que haya que tratar en un momento dado a la futura mamá.  Ejercicios El ejercicio es beneficioso para la mujer en el embarazo y muy recomendable para prevenir enfermedades como la diabetes gestacional, la hipertensión, la lumbalgia, etc. Pero siempre debe estar adaptado a la época vital fisiológica que la mujer está viviendo en cuanto a su capacidad y resistencia, así como al riesgo que algunos deportes pueden presentar, como ejercicios que requieran un gasto energético alto, contacto físico intenso o que supongan un riesgo real de caída.  Otras drogas El consumo de otras drogas como cocaína o heroína durante la gestación tiene efectos negativos seguros para la madre y el feto. Así, estas drogas pueden producir alteraciones como convulsiones en el feto o hemorragia cerebral, parto prematuro, aborto, infecciones, insuficiencia placentaria, preeclampsia y sufrimiento fetal intraparto, entre otros.  Edad:   Las mujeres mayores de 35 años pueden presentar un riesgo aumentado de padecer alguna complicación en su embarazo, incrementando el riesgo de la aparición de anomalías congénitas en el feto, mayor riesgo de muerte intraútero del feto en comparación con los embarazos en mujeres más jóvenes, parto adelantado (pretérmino), alteraciones en la implantación de la placenta, sangrados uterinos o un aumento de enfermedades de base que pueda padecer de por sí la embarazada.   ¿Cuándo se produce un embarazo de riesgo?   Se considera que existe un embarazo de riesgo cuando este está asociado a una mayor probabilidad de que aparezcan complicaciones y enfermedades e, incluso, riego de muerte para el feto y/o la madre.    Este tipo de riesgo se evalúa desde la primera visita médica en el embarazo, teniendo en cuenta los antecedentes médicos de la mujer gestante, si presenta patologías previas o no, cómo han sido otros embarazos si los ha habido, las características socioeconómicas de la mujer (edad, hábitos tóxicos, riesgo laboral, etc.), y la propia historia evolutiva del embarazo que se está controlando (aparición de enfermedades asociadas como diabetes gestacional, infecciones, embarazo múltiple, hemorragias uterinas, ...). Según todas estas consideraciones, los médicos clasifican el nivel de riesgo de ese embarazo como riesgo bajo o cero (no implica que haya ausencia de riesgo), bajo, moderado o embarazo de alto riesgo.  Evitar estos riesgos, ¿me ayudará a evitar un embarazo de riesgo?  Evitar el consumo de sustancias que se saben tóxicas o, en otros casos, no recomendables en según qué dosis o frecuencia de consumo, o no realizar actividades que impliquen riesgo de traumatismos, caídas, esfuerzo físico excesivo, etc., favorece que la valoración del riesgo durante el embarazo sea menor si la mujer evita todas aquellas cosas que se sabe pueden llegar a ser dañinas para ella y su bebé. No obstante, el riesgo bajo o cero no incluye una ausencia de riesgo y, aparte de seguir las recomendaciones de vida saludable en el embarazo, hay que tener en cuenta que existen otros factores que pueden incrementar el riesgo en el embarazo y que no son modificables ni prevenibles por la mujer gestante.
Acidez en el embarazo
Artículo especializado

Acidez en el embarazo

¿Qué es la acidez?   La acidez o pirosis hace referencia a la sensación de quemazón y dolor detrás del esternón, que puede provocar la regurgitación del contenido de ácido del estómago hacia el esófago. Este reflujo viene determinado por la existencia de una incompetencia del esfínter esofágico inferior, “puerta” de separación entre el esófago y el estómago , que favorece la aparición de ese reflujo gastroesofágico. También puede provocar que esa sensación de molestia ascienda hasta la faringe, llegando a notarse un sabor agrio en la boca.  ¿Es normal padecer acidez en el embarazo?  Sí, dentro de los síntomas frecuentes en el embarazo y según progresa la evolución de este, que la mujer embarazada presente acidez es normal, apareciendo hasta en un 70% de las pacientes. Esto es debido a la mayor presión intraabdominal que se produce según crece el feto y que favorece la aparición de este síntoma.  Si la mujer empieza a notar esa sensación de quemazón frecuente según avanza el embarazo, debe consultar este síntoma a su médico de familia o a su ginecólogo para que evalúen la indicación de iniciar algún tratamiento que alivie los síntomas y prevenga las posibles complicaciones que pueda producir en la embarazada.  ¿Qué síntomas presenta la acidez en el embarazo?  Durante el primer trimestre del embarazo y debido a la posible aparición de otros de los síntomas más frecuentes en la gestación, que son las náuseas y los vómitos, habituales en los primeros meses (hiperémesis gravídica), puede aparecer esa sensación de quemazón y molestia retroesternal.   Según avanza la gestación y aumenta el tamaño del bebé, en el segundo y, sobre todo, el tercer trimestre del embarazo, aparece de forma más frecuente e intermitente la sensación de quemazón y/o dolor retroesternal que aumenta, sobre todo, tras las comidas y más aún si estas son copiosas o si se tumba nada más comer. Además, en ocasiones, puede acompañarse de disfagia (sensación de dificultad para la deglución) o sensación de regurgitación de alimentos.  Causas de acidez en el embarazo  En una paciente sana, sin ninguna patología gastrointestinal previa, el mero hecho del embarazo puede provocar esta sintomatología como una de las causas más frecuentes de consulta durante la gestación.   Esto es así por la combinación de varios factores: la propia mecánica del desplazamiento de los órganos abdominales que van siendo relegados y recolocados en el abdomen según el feto aumenta su tamaño y, consecuentemente, el aumento de la presión dentro del abdomen. Esto puede provocar que el tono del esfínter esofágico inferior sea menor , favoreciendo el paso del jugo gástrico hacia el esófago. Además, puede existir una disminución de la actividad propulsora del propio esófago inferior (efecto que hace que progrese el bolo alimenticio) que favorece el reflujo. Además, se combina el aumento de la presión intragástrica con una disminución de la presión intraesofágica que favorece ese ascenso.  El dolor y la sensación de quemazón se producen por el efecto dañino que pueden producir los ácidos gástricos sobre la mucosa o revestimiento del esófago, ya que, la misma no está preparada para soportar esa acidez del contenido gástrico y puede producir inflamación de la misa o esofagitis por reflujo.  Por otra parte, en ocasiones, la paciente tiene antecedentes de pirosis o reflujo previo que puede verse intensificado por el embarazo. Además, la paciente puede padecer patologías que lo favorezcan como una hernia hiatal.  ¿Cómo puedo evitar la acidez en el embarazo?  De forma completa no se puede evitar siempre la aparición de la acidez, porque según progresa el embarazo, va a existir un aumento de la presión intraabdominal por el crecimiento del bebé. Lo que siempre se pueden tomar son medidas que disminuyan su aparición:  No realizar comidas copiosas.  Evitar comer en tiempos cercanos al descanso, procurando realizar sobre todo la cena, al menos dos horas antes de acostarse.  Elevar la posición del cabecero de la cama (se pueden poner mantas o cojines debajo del colchón para ello).  Evitar las comidas picantes y fuertes, así como alimentos como el chocolate, el café, el té, comidas muy grasas, etc.  No utilizar prendas ajustadas que aumenten la presión en el abdomen.  Tratamiento de la acidez en el embarazo  El médico hace las indicaciones terapéuticas en cada caso y según la evolución de la sintomatología que presente la paciente.   Habitualmente, si tras tomar las medidas de prevención indicadas, los síntomas no mejoran, se prescriben fármacos antiácidos que no se absorben, preferiblemente en presentación líquida , para neutralizar la composición ácida y dañina del jugo gástrico para la mucosa esofágica. Estos fármacos actúan como una película protectora de la misma y presentan un bajo riesgo para el feto, siendo los de primera elección.  Si existe riesgo para la madre por la intensidad de los síntomas y el posible daño que pueda sufrir la paciente, el médico puede pautar otros fármacos que sí se absorben y cuya función es disminuir la secreción ácida gástrica , como son los antiulcerosos antihistamínicos H2, como la Famotidina , cuyo uso es aceptado en el embarazo.
Diástasis
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Diástasis

¿Qué es la diástasis? La diástasis es la separación de dos músculos , la más frecuente es la de los rectos del abdomen, a consecuencia de alteraciones en el tejido conectivo asociado a aumento de volumen del abdomen. Los rectos anteriores se encuentran en la cara abdominal anterior y van desde las costillas hasta la parte superior del pubis, su función es mantener el cuerpo erguido, permitir la espiración, limitar la inspiración, proteger las vísceras y mantenerlas en posición, permitir la flexión del tronco e intervenir en parto, defecación, micción, risa, tos y estornudos. Síntomas de la diástasis En algunos pacientes, en etapas iniciales, suele ser asintomática, existiendo solo la deformidad a nivel de la línea alba abdominal. Otros pacientes, pueden presentar malestar en la espalda o en la zona lumbar , flatulencia, estreñimiento, sensación de hinchamiento después de las comidas, debilidad de suelo pélvico e incontinencia urinaria abdominal. Causas de la diástasis Entre las principales causas se encuentran: Sedentarismo Falta de tonicidad en la pared abdominal Cirugías que afecten a la pared abdominal Obesidad Mala gestión de las cargas que permite que aumente la presión intra abdominal Distensión abdominal por aumento de las vísceras abdominales o inflamación intestinal Tratamiento de la diástasis Existen varios tipos de tratamiento , dependiendo de la intensidad de la diástasis: Fisioterapia: realización de ejercicios de tonificación del músculo transverso del abdomen. Además, en ella nos aconsejarán evitar realizar abdominales tradicionales y las maniobras de valsalva. También pueden indicarnos gimnasia abdominal hipopresiva y el uso de fajas específicas para diástasis abdominal. Electroestimulación: no solamente funciona con los músculos de la pared abdominal, también es utilizada en los músculos del suelo pélvico. Mejorar el estreñimiento y todo aquello que aumente la presión intra abdominal. Cirugía: reservada para casos severos en los que los síntomas son múltiples y exista dolor al contraer la pared abdominal. Es importante continuar la fisioterapia antes y después de la operación para la correcta recuperación y evitar los factores desencadenantes para que no vuelva a suceder. El procedimiento es una abdominoplastia con reconstrucción de la pared abdominal y recolocación del ombligo. Pruebas complementarias realizadas en caso de diástasis El diagnóstico se puede realizar solamente mediante el examen físico realizado por un personal experimentado. Se le pide al paciente colocarse boca arriba con las rodillas flexionadas y los pies en el suelo y elevar ligeramente la cabeza haciendo un abdominal con la mano situada en el abdomen. En la posición de elevación se palpa con los dedos el límite entre ambos rectos del abdomen, si la misma es mayor a dos centímetros y medio se indica que existe diastasis de los rectos. También puede realizarse en algunos casos una ecografía de partes blandas de la pared abdominal de manera orientativa, que en ningún caso supera la valoración del médico. Factores desencadenantes de diástasis Existen varios factores de riesgo que pueden producir diástasis: Aumento de peso: el incrementos de peso corporal de predominio abdominal provoca un aumento de la presión intrabdominal alterando la línea alba. Embarazo: se debe a la distensión en los tejidos de la pared abdominal, además de cambios hormonales como el aumento de concentración de progesterona, elastina, estrógeno y relaxina, que alteran la composición del colágeno haciendo que se debiliten.  Embarazos múltiples, embarazos con feto de gran peso o en pacientes con debilidad previa de la pared abdominal. Parto: los partos complicados con muchas horas de trabajo generan un aumento de la presión intra abdominal pueden dar lugar a la separación de los rectos del abdomen. Ejercicio y aumento de presión intra abdominal: todo esfuerzo mantenido que eleve la presión intraabdominal como cargar objetos de peso o realizar ejercicios que provocan la separación de los rectos del abdomen puede causar esta patología. Complicaciones de la diástasis Las principales complicaciones son: Aparición de hernias Alteración de suelo pélvico Dolor lumbar Trastornos posturales Problemas digestivos como gases y estreñimiento Incontinencia urinaria Prevención de la diástasis La mejor prevención será la sugerida por un fisioterapeuta, quien nos indicará la realización de ejercicios hipopresivos aunque no tengamos diástasis, la corrección de la postura corporal, columna vertebral, miembros superiores e inferiores y suelo pélvico, y evitar los sobreesfuerzos, apneas y abdominales clásicos, son algunas de las recomendaciones para prevenir la diástasis . En el caso de embarazadas, se aconseja el uso de faja o cinturón abdominal para añadir soporte al abdomen. Preguntas frecuentes: ¿ Cómo se puede evitar la diástasis en el embarazo? Durante el embarazo ,se puede evitar la diástasis aplicando estos pequeños consejos: Uso de faja o cinturón abdominal para añadir soporte al abdomen. Evitar ejercicios abdominales. Realizar ejercicios sobre una pelota suiza que implica una extensión del cuerpo hacia atrás. Realizar ciertas posturas de yoga y ejercicios hipopresivos. No levantar o cargar objetos pesados. Evitar el estreñimiento, la tos crónica y, en general, todo aquello que aumente la presión intra abdominal. No aumentar exageradamente de peso durante el embarazo. ¿ Cómo se relacionan la diástasis y los problemas digestivos? Al ser los músculos los que sostienen los órganos internos y estabilizar la zona central de nuestro cuerpo, disminuir su tonicidad, trae como consecuencia alteraciones en la carga intra abdominal y reorganización, por lo cual, acarrea trastornos digestivos como dolor abdominal, flatulencia y mala digestión. ¿ Puede la diástasis generar una hernia? Sí, las diastasis severas de la pared abdominal pueden originar hernias de la pared abdominal o umbilical por herniación de las vísceras ante una pared abdominal muy debilitada.
Enfermedad de Paget
Artículo especializado

Enfermedad de Paget

¿Qué es la enfermedad de Paget? La enfermedad de Paget u osteítis deformante es una enfermedad inflamatoria del tejido óseo metabólico, que cursa con descomposición anormal de este y con un debilitamiento excesivo de los huesos a la que se asocian deformidades que se producen de forma desordenada. Afecta a una o varias zonas del esqueleto del cuerpo, siendo los más frecuentes los huesos de brazos, piernas, clavícula, pelvis, columna y cráneo. Síntomas de la enfermedad de Paget Los principales síntomas de la enfermedad de Paget son: En algunos casos, la enfermedad cursa con síntomas dolorosos muy leves y el diagnóstico se realiza al momento de realizar un estudio radiológico por alguna fractura en donde se observan huesos más grandes de lo habitual con degeneración del cartílago de las articulaciones. La remodelación rápida del hueso los hace más débiles, por lo cual, son más propensos a deformidades y fracturas. En la analítica, existe un aumento desproporcionado de la fosfatasa alcalina. Al ser los síntomas predominantemente en las piernas, estas pueden arquearse y los huesos alargados y deformados de las piernas pueden agregar presión adicional en las articulaciones cercanas, lo que termina provocando artrosis. En la columna vertebral puede aparecer aplastamiento de las raíces nerviosas con el consecuente dolor u hormigueo de la zona, además del característico encorvamiento. Si es en  el cráneo, las excrecencias pueden originar pérdida de la audición, vértigo, pérdida de visión o dolores de cabeza. Otros síntomas pueden observarse por la redistribución del flujo que supone la dilatación de los vasos sanguíneos y el aumento de la circulación sanguínea ósea, produciendo aumento del gasto cardiaco, cardiomegalia y precipitando una insuficiencia cardiaca. Causas de la enfermedad de Paget No existe hasta ahora una causa conocida para la enfermedad de Paget. Algunos científicos se inclinan por la teoría de que la misma puede estar producida por un virus como el paramixovirus , sarampión o virus del moquillo de perro, ya que se han encontrado en el interior  de los osteoclastos de personas afectadas. Otras teorías se inclinan hacia la conjunción de factores ambientales y genéticos con un patrón hereditario consistente en una transmisión autosómica dominante . Tratamiento de la enfermedad de Paget No existe un tratamiento curativo , por lo que los esfuerzos van encaminados a aliviar el dolor y minimizar las complicaciones: Los antiinflamatorios no esteroideos, paracetamol o los inhibidores de la COX2 son útiles para aliviar el dolor de leve a moderada intensidad. Los pacientes con dolores graves de cadera o rodilla son candidatos a reemplazos articulares. Las manifestaciones que dependen directamente del remodelado anómalo, como hipercalciuria, hipercalcemia e insuficiencia cardiaca, responden de manera satisfactoria al tratamiento con inhibidores de la resorción. El uso de los bifosfonatos como pamidronato, zolendronato, alendronato y risendronato, suprime la reabsorción ósea y ofrece mejoría en cuanto al dolor aunque no previenen complicaciones a largo plazo ni modifica la evolución de la enfermedad. Uso de suplementos de calcio y vitamina D en aquellos pacientes en tratamiento con bifosfonatos. Calcitonina: se reserva para aquellos pacientes que no pueden utilizar bifosfonatos, inhiben la actividad del hueso afectado, reduce los síntomas y previene la aparición radiológica de las lesiones. Disminuye el dolor debido al mecanismo analgésico central. Cirugía: se realiza en casos de fracturas severas, reemplazos articulares, realineación de huesos deformados y reducción de presión sobre los nervios. Son cirugías complicadas debido al riesgo de sangrado propio de esta enfermedad. Pruebas complementarias realizadas en caso de enfermedad de Paget El diagnóstico se realiza a través de los siguientes pruebas : Radiografía simple: donde se aprecian las lesiones características con afectación de al menos un hueso. Tomografía axial computarizada: útil para diagnósticos de estenosis del canal vertebral, afectación craneal o complicaciones neurológicas. Elevación de los valores plasmáticos de fosfatasa alcalina. Gammagrafía ósea: para conocer la extensión del proceso y para el estudio de complicaciones neurológicas por afectación de huesos de la base del cráneo, columna vertebral o huesos largos. Es mucho más sensible que la radiografía para identificar los huesos afectados. Factores desencadenantes de enfermedad de Paget Los factores que pueden aumentar el riesgo de padecer esta enfermedad son: Edad: mayores de 40 años. Sexo: hombres con mayor probabilidad que mujeres. Gentilicio: más frecuente en Inglaterra, Escocia, Europa Central y Grecia, poco frecuente en Escandinavia y Asia. Antecedentes familiares: la presencia de la enfermedad en la familia predispone para padecerla. Complicaciones de la enfermedad de Paget Las principales complicaciones son: Fracturas y deformidades óseas que afectan la capacidad de caminar y que son susceptibles de reparar quirúrgicamente. Artrosis de las articulaciones cercanas. Alteraciones neurológicas por compresión nerviosa causando dolor, debilidad, hormigueo, pérdida de audición o visión. Insuficiencia cardiaca por el excesivo esfuerzo del corazón para bombear sangre a las zonas más afectadas del cuerpo. Cáncer de huesos, que afecta al 1% de las personas que padecen esta enfermedad. Prevención de la enfermedad de Paget Al no conocer las causas y origen de la enfermedad, es imposible tomar medidas preventivas de esta enfermedad . Con el tratamiento, lo que se pretende, es prevenir las complicaciones. Preguntas frecuentes ¿ Se puede prevenir la enfermedad de Paget? La enfermedad de Paget no es una enfermedad prevenible , ya que no se conocen a ciencia cierta sus causas, más allá de mantener una salud ósea realizando dieta, ejercicio y no fumando. Por tanto, no existe una medida específica que la prevenga. ¿ Qué ejercicios se recomiendan para la enfermedad de Paget ? Ejercicios físicos de baja intensidad como caminar, nadar y bicicleta son aconsejables siempre y cuando el paciente no sienta dolor durante su realización. Los ejercicios de estiramiento aumentan la flexibilidad de las articulaciones y ayudan a mejorar el dolor. ¿Se recomienda la fisioterapia para la enfermedad de Paget? La fisioterapia ayuda a mejorar el dolor, así como los masajes. El tratamiento rehabilitador consiste en diferentes técnicas que ayudan a aliviar los síntomas y evitar las complicaciones, como las movilizaciones activas y pasivas, estiramientos, inducción miofascial y la reeducación postural global. Por último, también se emplean técnicas de yoga, reiki, Pilates, taichí, ozonoterapia y acupuntura con buenos resultados.
Artrogriposis
Artículo especializado

Artrogriposis

¿Qué es la artrogriposis? La artrogriposis es un síntoma que forma parte de diferentes síndromes congénitos en los cuales se produce la contracción de una o varias articulaciones con diferente afectación. La contracción da lugar a la imposibilidad de mover una determinada articulación. La artrogriposis se considera dentro de las enfermedades raras, se produce como mucho en uno de cada 10.000 nacimientos. Tipos de artrogriposis La artrogriposis distal y la artrogriposis múltiple congénita son las dos divisiones principales, pero, en cada una de ellas hay diferentes tipos; en la distal, según la zona afectada, hay hasta 10 tipos diferentes y la congénita múltiple puede cursar con escoliosis, con displasia grave de ectodérmica, con alteraciones pulmonares y renales, etc. Existen hasta 400 síndromes que asocian artrogriposis con otras alteraciones a nivel neurológico u orgánico múltiple. Síntomas de artrogriposis El síntoma principal de la artrogriposis es la contracción de una o varias articulaciones distales antes del nacimiento. La articulación queda doblada, no recta, presentado dificultades para su movilidad . La contracción de la articulación lleva asociada la atrofia muscular de determinados músculos por la falta de movilidad, con contractura muscular asociada  y pérdida de la funcionalidad articular. Puede asociar otros síntomas como la rotación interna de los hombros, la falta de extensión de los codos, contracturas en flexión de las muñecas y los dedos, las caderas pueden estar rotadas o dislocadas y los tobillos y pies en rotación interna. En la tipo distal puede aparecer alteración de la visión , lengua fisurada, cuello corto o talla baja. Durante el embarazo , los movimientos fetales suelen estar disminuidos. Causas de artrogriposis La causa de la artrogriposis es desconocida, aunque es congénita, no parece hereditaria, pero, está ligada a alteraciones en algunos genes. Hay una artrogriposis múltiple en Israel que se presenta de forma hereditaria en forma autosómica recesiva. Otros síndromes que presentan entre sus síntomas la artrogriposis son síndromes genéticos, ligados al cromosoma X, o bien, genes autosómicos recesivos.  Tratamiento de artrogriposis El tratamiento de la artrogriposis múltiple es multidisciplinar, estando involucrados traumatólogos , fisioterapeutas , psicólogos, neurólogos, pediatras y terapeutas ocupacionales.   La familia de estos niños necesita un gran apoyo, tanto en la forma de tratar al niño, como un posible apoyo psicológico que les permita evolucionar con el mismo. Al tener varias articulaciones afectadas y una atrofia muscular consecuente, es necesario valorar las articulaciones en conjunto y no cada una de forma individual mediante un tratamiento integral , donde la fisioterapia debe ser lo más temprana posible. Cuando se realiza cirugía, esta se debe hacer entre los tres y los trece meses, ya que esto da mejores resultados en la funcionalidad de las articulaciones del niño. En los miembros superiores, lo que más se suele operar son los dedos , seguidos de muñeca, codo y hombro. En el pie , puede ser necesario realizar un alargamiento del tendón de Aquiles o un proceso de realineación del calcáneo, situandolo en su sitio. Las contracturas de la rodilla se tratan de forma conservadora, siendo en ocasiones necesario alargar los músculos isquiotibiales con capsulotomía de la articulación. Las prótesis pueden ser necesarias, mejorando los resultados de la cirugía al mantener la articulación alineada. El tratamiento fisioterápico se hace con movilizaciones suaves, estiramientos ligeros y potenciando la musculatura antagonista a la deformidad. Pruebas complementarias realizadas en caso de artrogriposis Las principales pruebas complementarias de la artrogriposis son las pruebas de imagen como radiografías, resonancias magnéticas o TAC, que permitan conocer el alcance de las lesiones y planear de forma adecuada la fisioterapia y la cirugía si fuera necesaria. Otras pruebas frecuentes son. la biopsia muscular permite conocer el grado de atrofia muscular. los estudios electrofisiólogos permiten conocer la conducción nerviosa. las pruebas genéticas permiten conocer la existencia de una artrogriposis genética. y, el diagnóstico durante el embarazo, se realiza por medio de ecografías. Factores desencadenantes de artrogriposis El factor desencadenante de la artrogriposis es la falta de movilidad del feto en el útero, que está en relación con factores ambientales , genéticos y, en muchos casos, idiopático (no se conoce la causa que lo produce). También se consideran factores desencadenantes el consumo de tóxicos y drogas por la madre durante el embarazo. Complicaciones de la artrogriposis Las complicaciones de la artrogriposis son escoliosis a nivel de la columna vertebral , hipoplasia pulmonar (falta de desarrollo de los pulmones), alteraciones a nivel facial con hipoplasia del mentón, hernias abdominales, hemangioma facial, problemas respiratorios y falta de crecimiento. Prevención de artrogriposis La artrogriposis es una enfermedad congénita que aparece en el momento del nacimiento, no se sabe bien su causa, más que en los casos genéticos en que uno o los dos padres pueden ser genéticamente portadores de enfermedad. Esto se conoce por análisis genéticos en familias con antecedentes si bien muchos de los casos son de novo, esto es, no hay alteración genética previa y, por tanto, no se pueden prevenir al desconocer la causa de los mismos. Para prevenirla, no se deben consumir drogas ni tóxicos durante el embarazo. Preguntas frecuentes ¿Cómo se hace el diagnóstico de artrogriposis? El diagnóstico de artrogriposis es un diagnóstico clínico. Si bien, las ecografías durante el embarazo pueden visualizar alteraciones en las articulaciones del niño, es cuando nace, por el aspecto que este presenta, que se llega al diagnóstico. Se pueden realizar estudios genéticos durante el embarazo o tras el parto para conocer si la causa es genética. Esto permitirá dar un consejo genético a los padres para futuros embarazos. ¿Qué es la artrogriposis múltiple congénita? La artrogriposis múltiple congénita es la enfermedad en la cual aparecen múltiples artrogriposis en las articulaciones, se llama congénita por que aparece en el momento del nacimiento, pudiendo ser diagnosticada previamente al embarazo mediante el uso de ecografías; es una situación no progresiva, es decir que no avanza con la edad, dando lugar a una contractura articular que limita los movimientos articulares. En la mayoría de las ocasiones no es de origen genético y no se produce más que una vez en una familia, forma parte de las conocidas como enfermedades raras. ¿Puede la artrogriposis aparecer en bebés? La artrogriposis es una enfermedad congénita, esto quiere decir que está presente desde la etapa intrauterina en el desarrollo del feto , por tanto, es una enfermedad que aparece en el niño en el momento del nacimiento. Se relaciona con la falta de movilidad en el útero materno, ya sea por falta de líquido amniótico, por alteración nivel de útero o por causas inherentes al feto. Es una enfermedad que no progresa a lo largo de la vida, pero que sí supone una limitación en la misma. Algunas de sus formas más complejas pueden suponer una mortalidad precoz del individuo.
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