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Xantelasmas: Causas y Tratamientos
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Xantelasmas: Causas y Tratamientos

Posiblemente se les conoce popularmente como "las bolsitas amarillas de colesterol que aparecen en las personas mayores alrededor de los ojos". Como veremos, no sólo son "bolsitas de colesterol" y no siempre aparecen en la gente mayor . Qué son Los xantelasmas son efectivamente unas pápulas o placas planas, de color amarillento y consistencia blanda, que contienen una acumulación de células llamadas histiocitos, cargadas de diversas sustancias grasas, entre ellas, colesterol. Pueden aparecer como resultado del envejecimiento o también en personas relativamente jóvenes. La zona donde más frecuentemente se ven es en el borde interno del párpado superior. Pueden llegar a abarcar áreas más grandes, casi siempre alrededor del ojo , pero también otras zonas de la cara. Son algo más frecuentes en las mujeres que en los hombres. Las personas con xantelasmas ¿tienen el colesterol alto? Es una pregunta frecuente. La realidad es que aproximadamente una tercera parte de las personas que tienen xantelasmas tiene un colesterol por encima del considerado sano. Otras tienen una proporción baja de "colesterol bueno" (el llamado colesterol HDL) o los triglicéridos altos. Esto puede venir causado por una dieta inadecuada, o por trastornos genéticos del metabolismo de las grasas denominados hiperlipidemias. El médico encargado de diagnosticar estos trastornos es el médico de familia o, en casos complejos, el endocrinólogo . Entonces, ¿si tengo xantelasmas debo acudir al médico y hacerme un análisis de sangre? Es conveniente, y en especial si se trata de una persona joven, de menos de 40 años de edad, y con antecedentes familiares de colesterol alto, o historia de muerte súbita por infarto o ictus en algún miembro de la familia. Tener el colesterol u otros lípidos altos es un factor de riesgo de enfermedad cardiovascular , y hoy día existen tratamientos muy eficaces y seguros para ello. ¿Pueden asociarse con otras enfermedades? Además de con la hipercolesterolemia, los xantelasmas pueden asociarse con la diabetes y con la cirrosis biliar (una enfermedad que afecta a las vías biliares), pero con menor frecuencia. ¿Tener xantelasmas se asocia entonces con el infarto o el ictus? Algunos estudios han demostrado que tener xantelasmas, sobre todo a una edad temprana (antes de los 40 años), se asocia con una mayor probabilidad de sufrir aterosclerosis, infarto de miocardio o ictus. Esta relación es independiente de tener el colesterol o los triglicéridos altos, por lo que las personas con xantelasmas deberían visitarse regularmente en el médico, seguir una dieta sana, controlar su colesterol (con dieta o con medicación) hacer ejercicio físico de forma moderada y regular, y no fumar. Desde el punto de vista estético, ¿tienen tratamiento? Los xantelasmas se pueden tratar con métodos ablativos como la crioterapia (congelarlos con aparatos que emplean el nitrógeno líquido), el láser, el peeling químico o incluso con cirugía, extirpándolos. Sin embargo, la norma es que vuelvan a aparecer en más de la mitad de los casos cuando pasa un tiempo. La recidiva suele ser más frecuente en las personas que tienen un mal control de su hiperlipidemia.
Xerostomía
Artículo especializado

Xerostomía

Llamamos xerostomía a la sensación de boca seca descrita por una persona ante la disminución o ausencia de saliva en la cavidad oral. También es conocida como asialorrea o hiposalivación . Son múltiples las causas que pueden ocasionar este síntoma, entre ellas la diabetes mellitus, el síndrome de Sjögren o ciertos tratamientos oncológicos (ya sea quimio o radioterapia). El papel de la saliva Antes de profundizar en este síntoma debemos recordar el protagonismo de la saliva en el interior de la boca. La saliva se produce en las glándulas salivares . La síntesis diaria de saliva alcanza los 500 mililitros, de los cuales 200 son secretados durante el proceso de la deglución e ingestión de los alimentos, y los 300 restantes en situaciones de no ingestión. Además de proteger la mucosa que recubre el interior de la boca, tiene un efecto humectante que permite la función de limpieza mediante el arrastre de las bacterias. Asimismo, interviene en la regulación del pH intraoral que interferirá en la formación de caries y enfermedad periodontal (la disminución del pH aumenta el riesgo de infecciones intraorales). Cómo afecta la xerostomía La xerostomía es un síntoma frecuente en adultos. Su incidencia aumenta con la edad, siendo mucho más frecuente en mujeres que en hombres. En personas mayores de 60 años alcanza una incidencia del 20% (muy probablemente asociada a la ingesta de fármacos). Ante la detección de una posible boca seca se deben descartar sus principales causas: una alteración localizada en las glándulas salivares o en el centro salivar del sistema nervioso central, un efecto secundario de un tratamiento o bien una causa sistémica . Así, deberemos descartar enfermedades crónicas (diabetes mellitus no controlada, anemia hemolítica, una infección o una alteración autoinmune…). Para su estudio la clasificamos en dos subgrupos: reversible e irreversible . Xerostomía reversible: sería secundaria y, por tanto, mejoraría al suspender el agente que la provoca (medicamentos como antihistamínicos, antihipertensivos, diuréticos y quimioterápicos, tabaco, alcohol, estrés, ansiedad…). Xerostomía irreversible: sería primaria y como consecuencia de una lesión irreparable. Sería el ejemplo de pacientes con diagnóstico de síndrome de Sjögren o en tratamiento con radioterapia por una patología neoplásica local (la afectación glandular estará relacionada con la dosis recibida). Haremos mención especial al síndrome de Sjögren por ser una enfermedad autoinmune crónica con afectación sistémica caracterizada por la presencia de sequedad ocular (xeroftalmía) y oral (xerostomía) secundarias a la infiltración de las glándulas exocrinas secretoras. Se pueden afectar otras glándulas como las del área nasal, faríngea, laríngea y genital. Puede presentarse a cualquier edad, pero ocurre con mayor frecuencia en mujeres entre los 40 y 50 años. ¿Cómo se traduce la disminución de síntesis de saliva en la boca? La falta de humectación intrabucal puede provocar diversas manifestaciones como dificultad en la masticación, deglución o el habla, alteraciones en el gusto, halitosis, grietas, sobreinfecciones, caries, gingivitis ... ¿Cómo actuamos ante una posible xerostomía? Para su estudio se realiza una sialometría o medición de la cantidad de saliva . Una vez confirmada la disminución en la síntesis de saliva debemos estudiar el posible origen. Para ello descartamos las principales causas mediante el empleo de otras pruebas diagnósticas como el ultrasonido, la resonancia magnética, la tomografía computarizada, la biopsia glandular, la sialografía... Asimismo, podremos estudiar la composición de la saliva. Mediante un estudio cualitativo analizaremos los diferentes componentes y sus concentraciones. Cuando encontramos la causa desencadenante abordamos su tratamiento específico. Sin embargo, no siempre podemos conocerla, en cuyo caso realizaremos un tratamiento sintomático para mejorar los síntomas del paciente. Para ello prescribiremos sustancias sialogogas (inductoras de la secreción de saliva) y agentes humectantes o sustitutos salivales . Destacaremos el Xylitol por su efecto humectante y bacteriostático añadido. Otros consejos a tener en cuenta serían: Asegurar una buena hidratación oral de forma constante mediante sorbos de agua. Evitaremos bebidas azucaradas, irritantes orales (café, alcohol, tabaco) y las bebidas ácidas (que puedan ocasionar cambios en el pH). Hidrataremos la mucosa labial con protectores labiales. Siempre que sea posible evitaremos la ingesta de fármacos que afecten a la secreción salival. Evitaremos la exposición a ambientes de baja humedad (aire acondicionado o calefacción central) Utilizaremos humidificadores, sobre todo por las noches, para evitar aumentar la sequedad basal. Insistiremos en la importancia de la higiene oral y de las revisiones periódicas al odontólogo. 
Pólipos Endometriales
Artículo especializado

Pólipos Endometriales

Estamos ante una de las patologías ginecológicas más frecuentes. Se trata de formaciones redondeadas u ovaladas que crecen en el interior del útero y que son más frecuentes a medida que la edad avanza . Son mayoritariamente benignos. Contexto… El útero está recubierto por dentro por un tejido llamado endometrio que tiene la finalidad de acoger y alimentar el embarazo durante las primeras semanas. Durante la edad fértil de la mujer, con una periodicidad de aproximadamente 4 semanas, este tejido madura, y si no se ha producido la gestación, caduca y se desprende en forma de sangrado menstrual para construir uno nuevo. A partir de la menopausia, este tejido queda latente sin actividad. Pues bien, los pólipos endometriales serían estas formaciones redondeadas u ovaladas que crecen en el interior del útero. Cómo se producen Los pólipos endometriales crecen en este tejido, su causa es desconocida, aunque en su fisiopatología están implicados factores hormonales, inflamatorios y genéticos. Son más frecuentes al aumentar la edad, muy raros antes de los 20 años, más frecuentes entre los 40 y los 60. Son una patología eminentemente benigna, aunque pueden malignizar un 1%. El tejido del que están formados contiene glándulas y abundancia de vasos, motivo por el cual su sintomatología más frecuente son los sangrados, tanto aumento del sangrado menstrual, como sangrados entre reglas o sangrado después de la menopausia. Muy a menudo no ocasionan síntomas y se diagnostican casualmente durante una ecografía rutinaria . Otros síntomas no tan frecuentes son dolor o esterilidad. Cómo se diagnostican El diagnóstico es bastante sencillo mediante una ecografía transvaginal . En mujeres postmenopáusicas y en determinados momentos del ciclo menstrual su imagen es característica, se identifican como una formación nodular sólida en el interior de la cavidad uterina, que puede medir desde pocos milímetros a 1-2 cm. No son habituales los pólipos mayores a 2 cm. Fácilmente se puede identificar el pedículo arterial que lo alimenta. Cómo se tratan Cuando se diagnostican, normalmente, se aconseja su exéresis quirúrgica por varios motivos. En primer lugar, a pesar de que se trata de una patología benigna, tiene un potencial de malignización muy bajo, pero no cero, s obre todo en pacientes menopáusicas . Y, en segundo lugar, porque es muy raro que desaparezcan solos, y lo único que pueden hacer es seguir creciendo. Y finalmente porque el tratamiento quirúrgico es muy sencillo y con baja tasa de recidiva y complicaciones. El tratamiento es una histeroscopia quirúrgica : consiste en introducir un dispositivo dotado de cámara de endoscopia a través de la vagina y del orificio del cuello uterino hasta el interior del útero. Esta imagen, como en cualquier endoscopia, se ve proyectada en una pantalla. El mismo dispositivo lleva incorporado una herramienta que facilita el corte, y con ella se puede seccionar y extraer el pólipo endometrial de una pieza o fragmentado para remitirlo al laboratorio de análisis de anatomía patológica. Este procedimiento se practica habitualmente de forma ambulatoria sin anestesia o con una anestesia regional o sedación, pudiendo dar de alta a la paciente al poco rato. La tasa de complicaciones del procedimiento es baja, y el postoperatorio no suele comportar dolor y permite la reincorporación a las tareas habituales prácticamente enseguida . SI SE BUSCA UN EMBARAZO… En mujeres que desean embarazo, además, está añadido el hecho de que el pólipo menoscaba sus posibilidades de gestación, pues por un lado está ocupando el espacio en el que deberá implantarse el embrión, y en función de la localización del pólipo puede suponer un impedimento para el normal ascenso de los espermatozoides pues puede obstruir la trompa. Así que, aunque es una patología mayoritariamente benigna, cuando se diagnostican se suelen extirpar, y constituye una de las intervenciones quirúrgicas más frecuente en ginecología.
Puerperio, Recuperación del Aparato Reproductor tras el Parto
Artículo especializado

Puerperio, Recuperación del Aparato Reproductor tras el Parto

Después del parto es importante respetar los tempos y tener una serie de precauciones y realizar las acciones necesarias para que todo vuelva “más o menos” a quedar como estaba antes del embarazo. Qué pasa en el embarazo El embarazo es un proceso fisiológico, pero que supone una importante sobrecarga física para la mujer: Durante la gestación es normal un incremento de peso de 10-12 Kg, en los mejores casos, pero no es infrecuente un aumento mucho mayor. Este peso de más lo carga la espalda, las rodillas y los tobillos de la embarazada causando frecuentes dolores de espalda. La distensión abdominal y el volumen que carga la embarazada en su abdomen hace que la musculatura abdominal se distienda y muchas veces los músculos abdominales se separan de la línea media, además el centro de gravedad del cuerpo se adelanta con lo que la columna vertebral debe arquearse para mantener la estabilidad. El útero que contiene el feto aumenta de tamaño a medida que avanza el embarazo llegando hasta debajo de las costillas al final de la gestación Los ligamentos entre los huesos de la pelvis adquieren cierta laxitud para permitir un mínimo juego entre ellos que facilite el paso del feto a través suyo en el momento del parto. La vagina se engrosa para permitir su estiramiento durante el parto y todos los órganos pélvicos se congestionan por la presión que ejerce el útero gestante Todos estos cambios culminan en el momento del parto en el que la presión ejercida por las contracciones uterinas empujará el feto hacia el exterior por la vagina. Esto puede comportar, en ocasiones, el descenso de los órganos pélvicos o lesiones ocasionadas por el feto en su expulsión. Y en caso de cesárea, también los músculos abdominales se verán afectados por la intervención. La recuperación tras el parto El primer paso de la recuperación postparto es buscar la manera de que la madre descanse tanto como sea posible, se alimente bien, y duerma el número suficiente de horas, aunque sea de forma interrumpida por la lactancia y los cuidados del bebé. Se aconsejan suplementos vitamínicos, una buena dieta y hidratación y antiinflamatorios en los primeros días del puerperio. Y una vez terminado el puerperio inmediato, después de los primeros días-semana empezar un plan de recuperación para que la musculatura abdominal y pélvica recupere su anatomía y fuerza. Este plan lo dividiremos en las medidas a tomar durante el puerperio inmediato y el tardío: En el puerperio inmediato, durante la primera semana postparto: Las recomendaciones empiezan por los cuidados necesarios para una correcta cicatrización de la episiotomía o cesárea siguiendo los consejos del médico Evitar actividad física innecesaria pues el cuidado del recién nacido ya constituye suficiente carga, evitando cargar peso, estar mucho tiempo de pie o andar demasiado, aunque a la vez es conveniente una mínima movilización de las piernas para evitar problemas vasculares y no estar demasiado en cama. La lactancia materna es muy beneficiosa para madre e hijo, pero hay que procurar tener una buena postura pues favorece los dolores de espalda que ya son frecuentes por el simple hecho de la readaptación de la columna a que nuevamente se ha desplazado el centro de gravedad del cuerpo. También favorece el restreñimiento , que hay que evitar para no hacer descender más los órganos pélvicos el soporte de los cuales ya está debilitado por el parto. Hay que recomendar un abundante aporte de líquido. Después de los primeros días del parto ya podemos empezar a hacer ejercicios de Kegel para tonificar el suelo pélvico y aplicar el mismo concepto de este ejercicio al hacer cualquier contracción abdominal: cargar un peso, toser, estornudar… Y no realizar ningún ejercicio abdominal tradicional ni mantener relaciones sexuales durante los primeros 40 días Los ejercicios de Kegel consisten en contraer voluntariamente la musculatura del suelo pélvico como si quisiéramos interrumpir el chorro de orina durante la micción. Mantener esa contracció n unos segundos y aflojar, repetir 10-15 veces, y intentar realizar esta maniobra de forma rápida contraer-aflojar-contraer-aflojar sin mantener la tensión también 10-15 veces, realizando estas series dos o tres veces al día En el puerperio tardío, desde la semana hasta el final de la cuarentena: Seguir las recomendaciones anteriores incrementando nuestra actividad física y los ejercicios de Kegel, y a partir de la cuarentena ya se pueden iniciar los ejercicios abdominales hipopresivos, que consisten en contraer los músculos abdominales hacia el interior del abdomen, trabajando mucho la respiración y el diafragma, sin que haya movimiento. En esta fase un fisioterapeuta especializado podrá valorar el estado de la musculatura abdominal y pélvica y dirigir estos ejercicios, y en ocasiones añadir algún tratamiento adicional específico como electroterapia, terapias manuales o técnicas de biofeedback . 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Diuréticos y Retención de Líquidos
Artículo especializado

Diuréticos y Retención de Líquidos

Definimos un diurético como una sustancia que al ser ingerida induce la eliminación de líquido del organismo. Esta eliminación de líquido no se produce de forma aislada, sino que conlleva a un arrastre de minerales e iones que alteran el equilibrio electrolítico y debe tenerse muy en cuenta al indicar el tratamiento. Se trata de un tratamiento que debe realizarse bajo recomendación médica . Su principal indicación sería el tratamiento del edema o retención de líquidos que puede presentarse en diferentes patologías: insuficiencia cardíaca, cirrosis hepática, enfermedad renal, grandes quemados, hipertensión arterial… Tipos de diuréticos Existen diferentes grupos de diuréticos que actúan en diferentes niveles para forzar el efecto de arrastre y eliminación de líquido . La mayoría de diuréticos actúa forzando la eliminación renal de agua mediante la eliminación forzada de sodio en la orina. A su vez ocasionan disminución en los niveles de otros iones como potasio, cloro y magnesio por lo que deben monitorizarse sus niveles en los pacientes tratados con diuréticos de forma crónica. En función del mecanismo y lugar de acción diferenciaremos diferentes tipos de diuréticos: tiacídicos, del asa y ahorradores de potasio. Las diferentes familias de diuréticos presentan diferentes efectos adversos. La elección de uno u otro vendrá condicionada por los síntomas y la patología especifica a tratar . Los diuréticos tiacídicos suelen indicarse en pacientes afectos de hipertensión arterial y/o insuficiencia cardíaca. Los más comúnmente empleados son la hidroclorotiazida y la clortalidona. Son menos potentes que los diuréticos del asa pero más que los ahorradores de potasio. Aumenta la excreción de sodio, agua y potasio. Los diuréticos del asa se emplean, por su mayor eficacia, en agudizaciones de enfermedades crónicas. Los más empleados en la práctica clínica son furosemida y torasemida. Actúan aumentando la excreción renal de sodio, agua y potasio. Precisan un ajuste de dosis de forma individual según la respuesta clínica y el grado de diuresis requerido. En cuanto los síntomas mejoran se ajusta nuevamente la dosis. Los diuréticos ahorradores de potasio a diferencia de las otras familias pueden provocar desequilibrio electrolítico, especialmente por aumento de potasio, aunque también pueden ocasionar disminución de los niveles de sodio. Los más empleados de este grupo son la amilorida y la esironolactona. Tienen un efecto diurético más débil que los grupos anteriores. Cómo tomarlos Una vez tenemos la indicación clara de iniciar el tratamiento con diuréticos debe iniciarse la pauta a dosis bajas, que se incrementará en función de la evolución clínica del paciente, así como la tolerancia, hasta conseguir una respuesta diurética adecuada que podremos evidenciar clínicamente con una disminución de peso (por eliminación del líquido retenido), una mejoría en la inflamación de las extremidades o una mejoría en los valores tensionales . A medida que los síntomas mejoran intentaremos reducir la dosis hasta conseguir la mínima necesaria para mantener un correcto equilibrio . En algunos pacientes, a pesar de haberse resuelto la retención de líquidos, debe mantenerse el tratamiento diurético para evitar recaídas. Por supuesto, los pacientes en tratamiento con diuréticos deben someterse a controles analíticos periódicos para monitorizar, sobre todo, los iones (sodio, potasio, cloro, magnesio…), así como la función renal. Al iniciar el tratamiento con diuréticos realizaremos una analítica tras una o dos semanas del inicio del tratamiento . Asimismo, siempre que el paciente precise un ajuste de dosis para controlar los síntomas, debemos proceder al control analítico posterior, sobre todo al aumentar la dosis del diurético. Efectos adversos El uso concomitante de diuréticos con otros fármacos puede potenciar el efecto de los mismos de forma que es importante comunicar este tratamiento si precisamos una nueva prescripción farmacológica. Por supuesto, la ingesta de diuréticos implica más visitas al baño con la consecuente incomodidad, sobre todo, durante la noche. Por tanto, e s una medicación muy efectiva pero no exenta de efectos adversos inducidos , principalmente por el aumento de la diuresis (o micción) y el desequilibrio hidroelectrolítico. Los efectos secundarios más habituales son pues: hiponatremia (disminución de sodio), hipopotasemia (disminución de potasio), hipomagnesemia (disminución de magnesio), hipovolemia (deshidratación), hiperuricemia (aumento de ácido úrico), crisis de gota, hipercalcemia (aumento de calcio), hipercolesterolemia (aumento de colesterol) e hiperglucemia (aumento glucosa), hipotensión (disminución de la tensión arterial) e insuficiencia renal. Por su frecuencia e importancia merece especial mención la hipopotasemia, que puede aparecer con los diuréticos tiacídicos y los de asa (más frecuente en los pacientes tratados con los primeros). En función de la duración del tratamiento y la dosis requerida será más acusada y puede ser necesario un suplemento de potasio para compensar las pérdidas renales. Por el contrario, en pacientes tratados con diuréticos ahorradores de potasio encontraremos niveles elevados de potasio que pueden precisar tratamiento específico . Vamos a mencionar los síntomas más frecuentes que aparecen ante un desequilibrio hidroelectrolítico en general : sequedad de boca, sed, síntomas digestivos (náuseas y vómitos), debilidad, cansancio o letargia, somnolencia, agitación, convulsiones, confusión, cefalea, dolores, calambres musculares, hipotensión (también hipotensión postural), oliguria (micción escasa), arritmias.... Como puedes deducir no es una medicación que deba tomarse sin control médico . Además de sus indicaciones específicas tiene unos efectos adversos que no deben minimizarse. Y, sobre todo, no están indicados para tratar el sobrepeso por causas ajenas a las mencionadas.
Los Analgésicos y sus Efectos Secundarios
Artículo especializado

Los Analgésicos y sus Efectos Secundarios

Los medicamentos analgésicos son uno de los grupos farmacológicos de mayor consumo en España , pero… ¿sabes realmente lo que estás tomando cuando optas por uno o por otro? Sobre el dolor… Se define “dolor” como una experiencia sensitiva y emocional desagradable , de gran complejidad, asociada a una lesión corporal real o potencial, que pueden experimentar todos aquellos seres vivos que están dotados de un sistema nervioso central. Según el tiempo de evolución, podemos distinguir: Dolor agudo: es aquel que dura poco tiempo, como consecuencia de un evento agudo como, por ejemplo, una caída con fractura ósea asociada, un dolor de muelas, un lumbago tras un mal gesto, migrañas, dolores menstruales, etc… Dolor crónico: es aquel que tiene una duración de meses, como podría ser, por ejemplo, el dolor de origen oncológico (tumoral). Clasificación de los medicamentos analgésicos Un analgésico es un medicamento para calmar o aliviar el síntoma de dolor. Existen diversos tipos de analgésicos en el mercado y cada uno de ellos cuenta con unas ventajas, pero también con unos riesgos y contraindicaciones . Podemos clasificarlos en analgésicos primarios y analgésicos secundarios. Veamos cuáles son. Analgésicos primarios Son de amplio espectro, es decir, útiles para tratar numerosos tipos de dolor. Incluyen: Analgésicos-antitérmicos puros:   Paracetamol. No provoca irritación gástrica, pero puede causar hepatotoxicidad (lesión de hígado) en caso de intoxicación masiva aguda (más de 10g). La dosis máxima es de 4 g/día. Las reacciones adversas son raras, pero puede provocar aumento del nivel de transaminasas en sangre, erupción cutánea, hipotensión (“bajón de tensión”), hipoglicemia (“bajón de azúcar”), etc. Analgésicos-antiinflamatorios: Aspirina® o AAS, ibuprofeno, ketoprofeno, dexketoprofeno, etc. que se incluirían en el subgrupo de los “AINE (antiinflamatorios no esteroideos)” y, por otro lado, el subgrupo de los “ICOX selectivos”, como el celecoxib y rofecoxib,etc. Los AINEs pueden provocar diarreas, náuseas, vómitos, dolor abdominal, úlceras pépticas (estómago-intestino), perforación o hemorragia gastrointestinal, flatulencia, estreñimiento, hipertensión arterial, erupción cutánea, fatiga, somnolencia, cefalea (dolor de cabeza), vértigo, mareo… Los del grupo ICOX son mejor tolerados a nivel gástrico, reduciéndose el riesgo de hemorragias y úlceras digestivas, pero pueden provocar insomnio, mareo, hipertensión arterial, rinitis, tos, dolor abdominal, diarrea, flatulencia, vómitos, erupción cutánea y prurito (picor) o edema (retención de líquidos), entre otros ejemplos… Pirazolonas: Metamizol o Nolotil ®. Algunos ejemplos de efectos secundarios indeseados que puede provocar el metamizol son hipotensión , reacciones anafilácticas (alergia), coloración roja de la orina, así como un cuadro grave de la sangre llamado “agranulocitosis”. Opiáceos menores: Tramadol. Puede provocar mareos, cefaleas, confusión, somnolencia, náuseas, vómitos, estreñimiento, sudoración, fatiga o sequedad bucal. Opiáceos mayores: unos naturales, como la morfina, otros artificiales-sintéticos, como el fentanilo. Actúan imitando el poder de los opiáceos endógenos que genera de forma natural nuestro organismo. Son los fármacos analgésicos más potentes conocidos.  Pueden provocar confusión, insomnio, alteraciones del pensamiento, cefalea, contracciones musculares involuntarias, somnolencia, mareos, broncoespasmo, dolor abdominal, náuseas, vómitos, sudoración, rash cutáneo, astenia (cansancio), prurito (picor)… Analgésicos secundarios o adyuvantes Son fármacos que no son analgésicos cuando se administran aisladamente, pero potencian la acción de cualquier analgésico en asociación.  Algunos ejemplos son: Corticoides. Antidepresivos: amitriptilina, etc. Anticonvulsivantes: carbamazepina (sobre todo en el dolor de tipo neuropático), etc. Decálogo de consejos en la toma de analgésicos La toma de analgésicos por la vía oral es siempre la de elección, en un principio. Las formas de liberación sostenida son útiles en el dolor crónico. La vía parenteral (intramuscular, intravenosa, etc.) es útil en caso de intolerancia oral o cuando sea preciso un efecto farmacológico rápido. La vía rectal presenta una absorción más errática en comparación con otras vías de administración. La tolerancia oral de los antiinflamatorios tipo AINE mejora con la ingesta previa de alimentos (reduce el riesgo de padecer trastornos gastrointestinales adversos). No te automediques. Consulta siempre con tu médico la idoneidad de tomar un determinado analgésico. Su elección debe realizarse siempre de modo individualizado. Ten presentes las interacciones potenciales que podrían existir con los fármacos que ya tomas por otras prescripciones. Sal de la consulta teniendo claro las dosis (cantidad), el intervalo de administración (cada 6-8-12 horas) y/o el tiempo de duración del tratamiento analgésico prescrito. Se desaconseja por completo el consumo de alcohol y fármacos, con especial repercusión con algún tipo de analgésicos (opioides). Observa la aparición de potenciales reacciones adversas y/o falta de respuesta al tratamiento y consúltalo con tu médico, para que pueda prescribirte una alternativa.
Tratamiento de la Tortícolis
Artículo especializado

Tratamiento de la Tortícolis

Hoy en día casi toda la población sufre o ha sufrido alguna vez dolores musculares a causa de una contractura muscular . Las zonas más susceptibles son la espalda y el cuello, de hecho, la mayoría de las pacientes que acuden a la consulta del fisioterapeuta de forma frecuente suelen ser por lumbalgias, cervicalgias o tortícolis. En este artículo, vamos a hablar concretamente de la torticolis: qué es, causas, prevención y su tratamiento, porque, ¿quién no se ha despertado alguna vez sin poder mover el cuello? A continuación, explicaremos y aclararemos cuáles son las causas de este bloqueo cervical y qué podemos hacer para prevenir su aparición. ¿Qué es la torticolis? La tortícolis o ‘’cuello torcido’’ es un bloqueo que afecta a la movilidad de la columna cervical. Provoca que la cabeza quede en una posición de inclinación y rotación hacia el lado opuesto ocasionando dolor, debido a una contracción involuntaria de la musculatura de la región . Existen diferentes tipos de tortícolis dependiendo de su forma de aparición. No todas son adquiridas por una mala postura o gesto, sino que también podemos nacer con ella. Diferentes tipos de tortícolis, ¿cuáles son? Congénita: se da en el recién nacido y es por un acortamiento del músculo esternocleidomastoideo, que provoca la inclinación hacia el lado afecto y una rotación contraria. Sus causas son descritas como una mala postura dentro del útero, traumatismos obstétricos o una falta de riego sanguíneo en la zona. El bebé debe ser tratado con ejercicios y estiramientos para corregir la desviación del cuello y evitar deformaciones posteriores como la plagiocefalia (aplanamiento de la parte posterior del cráneo). Adquirida: es la tortícolis más común, y se da de forma más frecuente en personas adultas de edades entre los 30 y 60 años. El acortamiento muscular del cuello es debido al estrés, tensiones musculares prolongadas o por un latigazo cervical. Los músculos más afectados son el esternocleidomastoideo, los escalenos, trapecio superior y el elevador de la escápula. ¿Cuáles son las causas y factores desencadenantes de la torticolis común? La aparición de la torticolis en el adulto suele ser por estrés o por una fuerte contractura en la musculatura cervical debido a una sobrecarga continua en la zona. La realización de un mal gesto o una mala postura, como el quedarse dormido en el sofá, son factores que pueden desencadenar la aparición de una tortícolis , pero no son la causa directa ya que si mantenemos nuestra musculatura sana y flexible no tendríamos por qué sufrir este tipo de bloqueos. A continuación, explicamos con más detalle cada punto: Causas directas: Estrés: Cuando sufrimos estrés o preocupación tensamos la musculatura de tal manera que, si se prolonga durante mucho tiempo, ésta puede provocar una contractura de la musculatura del cuello suficientemente aguda como para bloquear la movilidad de la articulación. Sobrecargas: La contracción mantenida o repetitiva de la musculatura de una región como en este caso, el cuello, puede provocar también un acortamiento por fatiga. Trabajos con posturas mantenidas como el estar sentado durante muchas horas delante de un ordenador pueden propiciar la aparición de una tortícolis. Factores desencadenantes: Como hemos comentado anteriormente, cuando ya sufrimos tensiones musculares por estrés o sobrecargas debido a nuestra actividad laboral o un mal gesto repentino, como es el giro rápido de la cabeza o el quedarse dormido en una superficie poco ergonómica, pueden acabar de agravar la situación de la musculatura con una contracción involuntaria que impide el movimiento libre del cuello. Tratamiento en fisioterapia y prevención El tratamiento de la tortícolis puede variar en función de la causa que la provoque, pero por lo general se recomienda reposo, toma de analgésicos y fisioterapia para disminuir el dolor y la inflamación. Estas lesiones se resuelven fácilmente si se aplica un tratamiento adecuado, no obstante, si los episodios se van repitiendo y no se tratan pueden acabar en una hernia discal , por lo que será importante abordar la lesión y evitar que vuelva a aparecer con medidas preventivas. Tratamiento en fisioterapia: Existen una variedad de técnicas que pueden utilizarse para aliviar el dolor y devolver la elasticidad a la musculatura que está acortada. El ejercicio terapéutico y los estiramientos serán un complemento muy importante para la terapia física que realizará el fisio. Si acudes a un fisioterapeuta por una tortícolis, podrás experimentar la combinación de las siguientes herramientas durante el tratamiento: Calor local. Electroterapia. Masaje. Movilizaciones pasivas. Estiramiento pasivo. Tratamiento puntos gatillo / Punción seca. Manipulación vertebral. ¿Qué puedo hacer para prevenir la tortícolis? La prevención es siempre la vía para evitar la aparición de una lesión o enfermedad, en el caso de la tortícolis, deberás tener en cuenta los siguientes puntos : Utilizar mobiliario ergonómico en el trabajo: sillas, altura de la mesa, posición de la pantalla del ordenador, etc. Realizar descansos cada hora para mover las articulaciones y estirar la musculatura del cuello si estamos en una posición estática durante mucho tiempo. Realizar ejercicio físico para mantener fuerte la musculatura: se suele recomendar actividades como yoga o pilates porque ayudan a reforzar la musculatura estabilizadora de la columna y se trabaja la flexibilidad. Acudir al fisioterapeuta cuando la tensión muscular en las cervicales nos provoque molestia o dolor, antes de que ésta se tense más y aparezca la tortícolis.
Lesión de Isquiotibiales en el Fútbol
Artículo especializado

Lesión de Isquiotibiales en el Fútbol

José María tiene 24 años , estudia Derecho y juega en dos equipos de futbol. Hace un mes, comenzó a tener molestias en la parte posterior de la pierna. El domingo tuvo partido y al final de la primera parte corriendo hacia el balón, sintió un fuerte pinchazo en la pierna  y tuvo que retirarse porque el dolor no le permitía seguir. Su entrenador le recomienda que se ponga frío durante los 2 días siguientes y que guarde reposo. Una semana después sigue con dolor en la pierna, no puede correr y cuando está tiempo sentado el dolor aumenta. Una de las lesiones más frecuentes de los futbolistas son las microroturas en la zona de los isquiotibiales, concretamente en el bíceps femoral. Los isquiotibiales forman parte de los músculos de la pierna, están formados por tres músculos: el bíceps femoral, el semimembranoso  y el semitendinoso, los tres unen la pelvis con la rodilla por la parte posterior y su principal función es flexionar la rodilla . Esta lesión suele aparecer después de unos minutos jugando a una intensidad alta. Los músculos están fatigados y la sincronización entre los grupos musculares falla y como respuesta podemos tener un tirón muscular (si el músculo se contrae de forma continua) una microrotura o desgarro muscular (si se rompen parte de las fibras musculares) o una rotura completa (si la intensidad de la contracción es demasiado fuerte). En el caso de José María, la molestia comenzó al final de la primera parte del partido. Es posible que sus músculos se fatigaran y no soportaran la intensidad que el partido requería. Le preguntamos por la frecuencia de sus entrenos, nos cuenta que las semanas antes del partido debido a los exámenes había dejado de entrenar y además había cogido peso. Cuando palpamos la zona de dolor, sentimos que en una zona del músculo (bíceps femoral) nuestros dedos se hunden, duele, la zona está más caliente y hay  hematoma. El diagnóstico es ROTURA DE FIBRAS EN EL BICEPS FEMORAL . Jose María llega a la consulta una semana después de producirse la lesión. Ha estado aplicando frío y guardando reposo como le dijo su entrenador de forma que la fase inflamatoria aguda ha pasado y después de 7 días la rotura fibrilar está comenzando a cicatrizar. Nuestro objetivo en la primera sesión será: 1º Establecer una buena movilidad de todas las articulaciones relacionadas con la lesión : La pelvis, la rodilla, el tobillo y el pie. Cuando se produce una lesión de estas características debemos comprobar que las estructuras relacionadas con la lesión se mueven correctamente. Esto facilitará el tiempo de recuperación y evitará lesiones en ocasiones posteriores. 2º Proporcionar una buena circulación sanguínea para ayudar en el proceso de cicatrización y drenar el exceso de líquido que se ha acumulado en la zona . Para ello realizamos técnicas de masaje en todo el grupo muscular. 3º Ayudar a la cicatriz para que se forme correctamente evitando fibrosis y adherencias musculares . Realizamos movilizaciones y estiramientos de forma suave y controlada para activar el músculo. Terminamos la sesión utilizando un vendaje neuromuscular o  kinesiotaping con el objetivo de dar estabilidad a la zona y mantener el músculo relajado hasta la próxima sesión. Recomendamos a José María caminar mínimo 1hora al día y realizar estiramientos suaves de los principales músculos del miembro inferior. (Isquiotibiales, gemelos,  cuádriceps, Psoas iliaco, aductores y tensor de la fascia lata). En la segunda sesión han pasado dos semanas, José María se encuentra mejor, ya no siente dolor cuando está sentado pero cuando corre sigue notando molestias. La zona de lesión tiene mejor aspecto, el hematoma se ha reducido casi por completo, cuando palpamos la zona lesionada hay un ligero dolor y la temperatura en la zona está normalizada. El objetivo en esta sesión será: 1º Relajar la musculatura con técnicas manuales . 2º Recuperar todo el movimiento de la articulación de la pelvis, la rodilla y el pie . 3º Trabajar  la fuerza de la pierna con ejercicios isométricos y  excéntricos . 4º Realizar estiramientos pasivos de todos los grupos musculares de la pierna . Después de la sesión recomendamos a José María realizar ejercicios en el gimnasio durante la siguiente semana. - 10 minutos de bici o elíptica para el calentamiento. -Potenciación de los abdominales (planchas) - Potenciación excéntrica de los isquiotibiales - Ejercicios de propiocepción. Y para terminar estiramientos de todos los músculos de la pierna prestando más atención a los isquiotibiales . Una semana después de realizar estos ejercicios, recomendamos: -sustituir los 10 minutos de bici por carrera continua e ir aumentando de intensidad y tiempo de forma progresiva a lo largo de los días. -Seguir con los ejercicios de activación abdominal -Seguir con los ejercicios excéntricos pero aumentando la intensidad y las repeticiones - Realizar ejercicios de potenciación concéntrica. -Terminar el entreno con ejercicios de propiocepción y estiramiento. A las 5 semanas José María juega un torneo de fin de semana sin tener ninguna molestia. Debemos tener en cuenta que la lesión en los isquiotibiales puede reaparecer durante las dos semanas después de comenzar a jugar. Para evitarlo recomendamos a José María: 1º Realizar una alimentación adecuada y tener una buena hidratación . 2º Realizar entrenamientos fuera de los partidos realizando : - ejercicios de potenciación de la musculatura de la pierna y el abdomen. - ejercicios excéntricos de los isquiotibiales. -Ejercicios de propiocepción de los miembros inferiores. -Ejercicios de estiramientos (después de cada entreno y de cada partido). Artículo escrito por Patricia de Maya. (Fisioterapeuta)
Dietética
Artículo especializado

Dietética

Definición La dietética es la disciplina encargada de estudiar la relación que existe entre la salud y la alimentación, incluyendo el tratamiento de los diferentes trastornos alimentarios. La dietética trata de mejorar la salud del individuo a través de cambios en los hábitos de vida y en la alimentación , evaluando la idoneidad de las dietas propuestas en función de las condiciones de cada persona y su actividad física. Médico especialista La dietética es una profesión independiente de la medicina, no hay un médico especialista encargado de la dietética, sino la figura de un nutricionista o dietista . Las competencias se pueden adquirir estudiando el Grado universitario en Nutrición Humana y Dietética o realizando un Ciclo de Grado Superior de Formación Profesional de Técnico Superior en Dietética (el Ciclo es una formación menos completa que el Grado). Pruebas más comunes de la dietética Las pruebas más comunes que se realizan en dietética son: Analítica de sangre: prueba complementaria para valorar el estado de salud del paciente mediante el análisis de unos parámetros bioquímicos. Generalmente hay que acudir en ayunas. Prueba de celiaquía : prueba serológica consistente en realizar un análisis de sangre para medir la cantidad de algunos anticuerpos presentes en sangre como: antitransglutaminasa (ATG), antigliadina (AA), inmunoglobulina A (IgA) o anticuerpos frente al péptido deaminado de la gliadina (APDG). También se puede realizar una prueba genética si la prueba anterior muestra resultados positivos, para verificar la presencia del gen DQ2 y DQ8. Si esta prueba también resulta positiva, se procede a realizar una biopsia intestinal para determinar el nivel de lesión del intestino. Si se confirma la celiaquía, entonces se procede a seguir una dieta estricta sin gluten y se realiza un seguimiento del paciente para comprobar la mejora de la inflamación del intestino. Prueba de intolerancia alimenticia : es un test basado en un análisis de sangre que trata de valorar la reacción de los anticuerpos del paciente ante determinados alimentos para identificar cuáles provocan rechazo y eliminarlos de la dieta. Prueba de esfuerzo : es una prueba para valorar el rendimiento deportivo y el estado de forma del paciente. Consiste en realizar ejercicio (correr o montar en bici, generalmente), con una mascarilla para medir los gases al respirar y detectar el consumo de oxígeno, y electrodos para medir los parámetros del corazón. Durante la prueba, se realiza un aumento de la carga de modo progresivo para comprobar hasta dónde se puede llegar sin parar la actividad física. Análisis de orina : el análisis del contenido químico de la muestra de orina ayuda a identificar diabetes y otros problemas de salud. Tratamientos más comunes de la dietética A continuación, se explican brevemente los tratamientos más comunes utilizados en dietética: Dietética y nutrición clínica : propone cambios en el estilo de vida y en la alimentación para tratar diferentes enfermedades como celiaquía, hipertensión, síndrome de intestino irritable, intolerancias o alergias (a la lactosa o gluten), diabetes, tiroides y demás trastornos de la conducta alimentaria. Además, ayuda a controlar el peso y a prevenir o a reducir el riesgo de enfermedades. Control y seguimiento de las dietas : el paciente recibe unas indicaciones dietéticas que debe seguir durante un período y, cada cierto tiempo, se propone una evaluación para controlar el peso y hacer seguimiento del estado físico general del paciente y poder ajustar la programación de la dieta y los objetivos a alcanzar. Nutrición deportiva : trata de determinar la alimentación basal y la  suplementada, para intentar obtener un rendimiento deportivo óptimo. Educación nutricional : trata de enseñar hábitos alimentarios duraderos para aprender a comer de forma saludable. Enfermedades más comunes de la dietética Las enfermedades más comunes de las que se encarga la dietética son: Obesidad. Anorexia. Bulimia. Deficiencia de minerales y vitaminas. Anemia ferropénica.
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