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Cuándo se Recomienda el Diagnóstico Genético Preimplantacional
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Cuándo se Recomienda el Diagnóstico Genético Preimplantacional

El diagnóstico genético preimplantacional o DGP es una técnica diagnóstica que permite detectar alteraciones en la estructura o número de cromosomas o enfermedades genéticas en células embrionarias de embriones que se han conseguido mediante un ciclo de fecundación in vitro.   En qué consiste Necesariamente, para poder realizar esta técnica diagnóstica debemos recurrir a un ciclo de fecundación in vitro. A grandes rasgos, este tratamiento consiste en someter a la mujer a un tratamiento para inducir el desarrollo del máximo de óvulos en su ovario y, cuando estén en el momento óptimo de maduración, extraerlos y conservarlos en el laboratorio. El proceso de extracción es una punción guiada por ecografía de los ovarios por vía vaginal, aspirando el contenido de las distintas bolsitas de líquido que habrán crecido y en el interior de las cuales flota un óvulo. Este procedimiento se realiza habitualmente en el quirófano y con la paciente sedada. Una vez nos hemos hecho con los óvulos los pondremos en contacto con una muestra de semen de la pareja, o de banco si es el caso, para fertilizarlos. A partir de este momento consideramos que ya se trata de un embrión que va dividiéndose y multiplicando su número de células mientras se mantiene en cultivo en el laboratorio hasta el quinto o sexto día en que es ya un buen amasijo de células, todas iguales de momento, llamado blastocisto.   Si es necesario un DGP, se toman unas cuantas células representativas del embrión para realizar la biopsia, y el blastocisto se congela (vitrifica) para dar tiempo a obtener el resultado y transferirlo diferidamente si se comprueba que es sano. El hecho de extraer cierto número de células del embrión no lo daña ni compromete su evolución, pues en este estadio de crecimiento todas las células todavía son iguales. Eventualmente se puede realizar la biopsia de una parte muy concreta del óvulo (corpúsculo polar) en lugar de células embrionarias si el caso lo requiere, pero con peores resultados.   Las células extraídas son sometidas a distintas técnicas de laboratorio según lo que necesitemos detectar y una vez obtenido el resultado se descartan los embriones que no eran sanos y se seleccionan los que no presentan anomalías para una vez preparado el endometrio de la paciente en un ciclo posterior transferirlo al interior del útero para t ener las máximas posibilidades de embarazo y llegar a término de un recién nacido sano.   La fiabilidad de la técnica es prácticamente del 100%.   Cuándo se indica Hay unos contextos muy concretos en los que puede estar indicado realizar un DGP: Por un lado, cuando tenemos motivos para pensar que el embrión pueda presentar alteraciones genéticas: En casos en que conocemos que uno de los progenitores es portador de una alteración en su fórmula cromosómica , o en casos de que uno o ambos progenitores son portadores de una mutación responsable de una enfermedad genética en el feto, como la hemofilia, la fibrosis quística o cualquier enfermedad genética diagnosticada en la familia que planifica el embarazo. En pacientes a las que se han realizado ciclos previos de fertilización in vitro aparentemente con buenas expectativas y que han sufrido abortos de repetición o fallos de implantación de los que se desconoce la causa. En pacientes de edad avanzada, pues a mayor edad más riesgo de alteraciones numéricas en los cromosomas de los óvulos. En casos de esterilidad masculina de origen genético. En parejas que en gestación anterior han presentado una anomalía genética.   Existe otro supuesto en que legalmente se puede realizar un DGP más delicado: en casos de familias con un hijo con una enfermedad grave que pueda beneficiarse del tratamiento con células madre de cordón umb ilical de un hermano histocompatible. Se puede realizar un DGP y seleccionar los embriones que presentan compatibilidad de tejidos con el hermano enfermo, con la finalidad terapéutica de que en el momento del parto se pueda recoger sangre del cordón umbilical rica en células madre que en este caso servirán para hacerle tratamiento al hermano mayor.   El poder realizar un DGP es un procedimiento que está regulado por ley. En España existen unos requisitos que se han de cumplir de forma indispensable para autorizar un DGP y son: Que el embrión tenga probabilidades de tener una enfermedad de aparición temprana. Que esta enfermedad no sea curable en la actualidad. Que esta enfermedad sea potencialmente mortal. Fuera de estos tres supuestos el caso ha de ser presentado ante un Comité de Bioética y ser estudiado y aprobado por éste antes de ser autorizado el DGP.   El DGP no corrige ningún problema ni tiene ninguna capacidad de modificar el resultado, se trata simplemente de seleccionar los embriones que no presentan anomalías para evitar el nacimiento de niños con enfermedades que se pueden diagnosticar a priori, nada más alejado de tener hijos a la carta. Haz nuestro test de embarazo y averigua todo lo que debe saber una embarazada. Descubre todos los consejos y cuidados de las mujeres embarazadas.
Intolerancia a la Fructosa
Artículo especializado

Intolerancia a la Fructosa

Cada vez se diagnostican más casos en los que los alimentos provocan reacciones adversas, ya sea en forma de alergias o intolerancias alimentarias. Los problemas digestivos causados por la ingesta de fructosa aumentan y habitualmente no suele ser el alimento considerado sospechoso. Aun así, se estima que puede afectar a una de cada cinco personas.   Cuando hablamos de la intolerancia a la fructosa, nos referimos a que la persona que la padece, c uando toma un alimento con fructosa, no absorbe bien la fructosa contenida en el alimento o no la metaboliza provocándole síntomas. Por ello, para tener un buen control es muy importante saber qué alimentos contienen fructosa.   ¿Qué es la fructosa? L a fructosa es un azúcar simple presente de forma natural en las frutas, en la miel y, en menos proporción, en las verduras. Es el responsable de su sabor dulce y para poder ser absorbido en el intestino delgado utiliza un transportador específico (Glut5). Incluso así, la fructosa que consumimos se ingiere principalmente en forma de sacarosa. Este azúcar es un disacárido más conocido como azúcar común y está compuesto por dos azúcares simples (glucosa y fructosa) que nuestro intestino delgado separa para después poder ser absorbidos. La sacarosa se encuentra en algunas frutas y verduras, aunque hay que tener en cuenta que el contenido, tanto de sacarosa como de fructosa, puede variar dependiendo de las condiciones de crecimiento de las plantas. Cabe destacar que la industria alimentaria también utiliza la sacarosa en la elaboración de múltiples productos manufacturados como galletas, cereales de desayuno, pastelería, bollería, postres y elaboración de algunos medicamentos. Por ello es importante leer la etiqueta de cualquier alimento procesado y fijarnos en el listado de ingredientes para detectar si contienen sacarosa o azúcar y en caso de intolerancia a la fructosa, es necesario disminuir la ingesta de estos azúcares hasta un nivel que no provoque sintomatología. Otro azúcar relacionado con la fructosa es el sorbitol. Se encuentra de forma natural en los frutos de las plantas de la familia rosáceas como son las peras, manzanas, ciruelas, membrillos, melocotones y albaricoques. Actualmente el sorbitol también se obtiene de manera industrial por modificación química de la glucosa y se utiliza en muchos alimentos elaborados como edulcorante y aditivo . Resaltar que el sorbitol interfiere en la absorción de la fructosa, de manera que, si se ingieren juntos, la malabsorción de estos azúcares es mayor que cuando se administran por separado. Esto es debido a que los dos azúcares compiten por el mismo transportador para ser absorbidos (GLUT 5).   ¿Qué es la intolerancia a la fructosa? Debemos diferenciar y no confundir la intolerancia hereditaria a la fructosa y la malabsorción a la fructosa. La intolerancia a la fructosa (IHF) es menos frecuente y está causada por un error genético del metabolismo de la fructosa, es decir que la persona nace con este error congénito y cuando toma un alimento con fructosa su intestino la absorbe, pero el organismo no es capaz de metabolizarla debido a la falta de una enzima hepática (fructosa-fosfato-aldolasa). Esta deficiencia provoca que se acumule en el organismo produciéndole síntomas como vómitos, náuseas, deshidratación, hipoglicemia, ictericia y problemas hepáticos. En estos casos se diagnostica la intolerancia mediante un test genético y el tratamiento a seguir es una dieta estricta sin fructosa, en la que no se consuma más de 1-2 g al día y se debe realizar bajo supervisión por posibles deficiencias.  La malabsorción a la fructosa es más frecuente y afecta a más población. En este caso cuando una persona ingiere un alimento con fructosa su intestino no es capaz de absorber de forma total o parcial la fructosa contenida en el alimento, debido a que la proteína transportadora específica de la fructosa, o bien no está presente, o se ha vuelto inactiva. La fructosa no asimilada pasa al intestino grueso, donde las bacterias intestinales la fermentan provocándole síntomas gastrointestinales como dolor abdominal, diarrea, náusea y flatulencia. Estos síntomas aparecen según el nivel de tolerancia de cada persona y dependen de la cantidad de fructosa ingerida. Ante la sospecha, este trastorno se puede diagnosticar mediante un test de hidrógeno espirado donde se detecta el gas liberado por las bacterias colónicas al fermentar la fructosa. ¿Tiene tratamiento? El tratamiento de la malabsorción a la fructosa dependerá de la tolerancia individual, ya que es bueno conocer el límite de fructosa que se tolera e implica la realización de una dieta con una cantidad variable de fructosa , pero con la menor restricción posible para evitar problemas carenciales nutricionales. Para valorar el grado de absorción individual de fructosa, debe hacerse poco a poco, por separado y en una pequeña cantidad, es decir, se debe reducir al mínimo la ingesta de fructosa e ir incrementándola gradualmente.   ¿Cómo incorporar la fructosa? Se han de comer los alimentos seguros, aquellos que no producen ninguna molestia, junto al alimento “prueba”.  De este modo, si se produce alguna molestia se podrá detectar si el alimento es seguro o no. En el caso de que se tolere bien el alimento se debe anotar en una libreta la cantidad que se ha tomado y el alimento, para llevar un buen control . Esta valoración se recomienda siempre realizarla en un día en que la persona se sienta tranquila ya que los nervios aceleran el ritmo intestinal dificultando la absorción, sin cambios de horarios habituales y con el único cambio en la dieta del alimento que quiere “poner a prueba”. Si no le provoca síntomas puede ir aumentando la cantidad hasta que sienta molestias y así le indicará su tolerancia individual Estos consejos pueden ayudar a evitar las molestias: No mezclar en una misma toma dos alimentos con elevado contenido en fructosa (por ejemplo, berenjena + kiwi de postre) sino que es mejor tomar la fruta en pequeñas cantidades y aislada de las comidas principales. Es importante tener en cuenta que lo que más intolerancia genera es el exceso de fructosa en alimentos determinados (manzana, frutas pasas, pera, ciruela, cereza, melocotón y albaricoque) y sobre todo la combinación con sorbitol, ya que dificulta su absorción. En cuanto a los alimentos con bajo contenido en fructosa encontramos las bayas (fresas, frambuesas, etc.), vegetales y legumbres. Mediante la cocción las verduras pierden fructosa (se pierde en el caldo de cocción, debemos desecharlo), lo que mejora su tolerancia En general se deben evitar bebidas comerciales de frutas (zumos y refrescos) y todas aquellas edulcoradas con fructosa y sorbitol. Las frutas menos maduras se suelen tolerar mejor, dado a su inferior contenido en azúcares.   Por último, para evitar errores se recomienda leer siempre las etiquetas y fijarnos en que no contenga fructosa o sorbitol o sacarosa.
Para qué Sirve una Ecografía Obstétrica
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Para qué Sirve una Ecografía Obstétrica

Una ecografía es una prueba de imagen que utiliza ultrasonidos, no lleva radiación y, por tanto, no es perjudicial para el feto. En la ecografía se emiten sonidos con una frecuencia mayor a la que es capaz de captar el oído humano y por ello se llaman ultrasonidos. La diferencia entre la forma en que se refleja en cada tejido emite ecos diferentes y todo ello procesado en el ordenador que llevan incorporados los aparatos nos da una imagen en la pantalla.   La ecografía se utiliza en radiología para el estudio de diferentes órganos y aparatos del cuerpo humano y es muy utilizada en el control de embarazo, se llama ecografía obstétrica. Hazte una ecografía obstétrica sin esperas. En Savia contamos con los mejores centros y especialistas. Cómprala ahora aquí Dependiendo del tamaño del útero y del órgano o tejido que queramos estudiar utilizaremos dos vías distintas para la exploración: Transvaginal: se utiliza un transductor que se introduce en la vagina y puede observar mejor las estructuras cercanas a la vagina. Se utiliza en el estudio del primer trimestre de embarazo, para valorar el cuello del útero o bien para valorar las estructuras fetales colocadas en la parte más inferior del útero. Abdominal: se utiliza un transductor convexo. Se suele realizar a partir del segundo trimestre ya que hasta entonces es más útil la vía transvaginal.   El número de ecografías a realizar depende de cada gestación y de los factores de riesgo, pero s e establece generalmente que el mínimo de ecografías por gestación es de tres, una por trimestre y cada una tiene una función específica.   Ecografía del primer trimestre Se suele realizar entre las 11 y 13 semanas y es muy importante definir varios parámetros. Ante todo, si se trata de una gestación viable, es decir, con un embrión que está vivo, con un corazón que late correctamente . Se deben definir el número de embriones presentes, y en caso de gestaciones múltiples (gemelares o de trillizos) la corionicidad, es decir, cuántas placentas hay, y si tiene cada embrión su bolsa amniótica o bien la comparte, ya que estos datos indicarán el factor de riesgo del embarazo. Se debe medir el tamaño del feto desde el cráneo hasta el coxis, el llamado CRL, y con esta medición se define el tiempo de gestación, si coincide o no con la fecha de última regla o bien si debe modificarse este dato. En esta ecografía se realiza un repaso morfológico del embrión en que debemos observar unas estructuras básicas con aspecto de normalidad, como son la cabeza con todo el cráneo íntegro y así descartar defectos del cráneo como anencefalias. Debemos visualizar un tórax y un abdomen de aspecto normal y con paredes íntegras y descartar defectos de la pared abdominal que hagan que las estructuras del abdomen se encuentren fuera de la cavidad abdominal fetal como son la gastrosquisis o bien onfalocele, y solemos observar el estómago y la vejiga de la orina. Debemos visualizar las cuatro extremidades de aspecto correcto y con todos los huesos largos. Posteriormente, se realiza un examen a consciencia de los marcadores fetales de cromosomopatía, es decir las alteraciones ecográficas que indican un aumento del riesgo de feto afecto de síndrome de Down. El marcador más importante es el pliegue nucal, que se mide con el feto de perfil, intentando visualizar el hueso nasal en el corte y se mide un espacio que se observa en la nuca del feto. Se pueden estudiar otros marcadores de alteración cromosómica como son el Doppler del ductus venoso o el paso de sangre a través de la válvula tricúspide del corazón. Hazte una ecografía obstétrica sin esperas. En Savia contamos con los mejores centros y especialistas. Cómprala ahora aquí Ecografía del segundo trimestre Se realiza entre las 19 y las 22 semanas de embarazo y se suele realizar de forma abdominal. En esta ecografía lo primero a realizar es confirmar la viabilidad fetal, la posición del feto, es decir si está situado de forma transversal en el abdomen de la gestante o bien longitudinal (que puede estar de nalgas o bien con la cabeza hacia abajo, en cefálica). Se observa la localización de la placenta y su inserción y la cantidad del líquido amniótico. Se realizan medidas del feto que, como mínimo, son: la cabeza, el abdomen y el fémur, y con ello se confirma que el crecimiento sea correcto . Además, se realiza un estudio más detallado de la morfología fetal, sobre todo de estructuras cerebrales, de estructuras del corazón y otros órganos como los riñones, intestinos… En algunos centros se mide además la longitud del cuello del útero para valorar el riesgo de prematuridad y las arterias uterinas para saber el riesgo de hipertensión del embarazo. Ecografía del tercer trimestre Se realiza sobre las 34 semanas aproximadamente y suele ser abdominal. En esta exploración se determina la viabilidad y la posición fetal como en el segundo trimestre. Además, se estudia la inserción de la placenta y la cantidad de líquido amniótico.  Se realizan también mediciones del feto para estudiar su crecimiento y un repaso a la morfología ya que algunas malformaciones pueden ser de aparición tardía. Haz nuestro test de embarazo y averigua todo lo que debe saber una embarazada. Descubre todos los consejos y cuidados de las mujeres embarazadas. Hazte una ecografía obstétrica sin esperas. 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En qué Consiste el Tratamiento con Embriones Congelados
Artículo especializado

En qué Consiste el Tratamiento con Embriones Congelados

En el marco de los tratamientos de reproducción asistida, hay ocasiones en que es necesario conservar embriones en el laboratorio. El proceso que se usa para ello es la vitrificación, que ha supuesto un avance respecto al método clásico de congelación lenta que se empezó a emplear en los años 80 y que ofrecía peores resultados.   Actualmente, para la criopreservación tanto de óvulos como de embriones se utiliza la congelación ultrarrápida. Para ello, después de la obtención de la muestra a congelar, se trata con una sustancia para evitar la formación de cristales durante la congelación, que dañarían al óvulo o embrión, y se introducen en los recipientes donde permanecerán congelados en un tanque de nitrógeno líquido a -196º. Este proceso se llama vitrificación, y permite mantener en buenas condiciones embriones y óvulos durante tiempo indefinido con una altísima tasa de viabilidad cuando se descongelan. Los buenos resultados de esta técnica han hecho cambiar algunos de los planteamientos de la reproducción asistida, pues los resultados con estos embriones son prácticamente equiparables a cuando se transfieren los embriones en fresco.   ¿Qué ventajas nos aporta la posibilidad de criopreservar los embriones? Cuando se realiza una fertilización in vitro la paciente es sometida a un tratamiento en el que pretendemos forzar al ovario a producir cuantos más óvulos mejor para “rentabilizar” ese ciclo al máximo. Después de que adquieran su ideal estado de madurez se procederá a su extracción mediante una punción guiada por ecografía de los ovarios, bajo sedación, aspirando cada uno de los óvulos producidos, que pueden ser según la edad y perfil de la mujer desde unos pocos hasta ¡algunas decenas! Estos ovarios que han sido estimulados en algunos casos pueden darnos complicaciones si la mujer queda gestante en este mismo ciclo. En algunos casos es más prudente esperar a que los ovarios vuelvan a la normalidad y transferir los embriones en un ciclo posterior. Esto es posible gracias a la criopreservación.         Hay veces en las que hay que realizar un estudio a los embriones antes de transferirlos, por ejemplo, cuando haya que descartar anomalías cromosómicas o enfermedades genéticas. Estos estudios necesitan tiempo, y en estos casos el poder criopreservar los embriones, y transferirlos cuando ya tenemos resultados, lo hace posible.         En un tratamiento de fertilización in vitro se obtienen múltiples embriones, se transferirá el de mejor calidad y el resto se criopreservan. Si no ha habido éxito y la mujer no queda gestante se prepara un nuevo ciclo en el que no hay que estimular los ovarios de nuevo, sino que se prepara simplemente el endometrio y se transfiere uno de estos embriones criopreservados. Este segundo tratamiento es mucho menos complejo y de esta manera se reduce en gran medida la tasa de embarazos múltiples que era tan común en tratamientos de fertilización in vitro pues sin la criopreservación de los embriones restantes se forzaba más la transferencia de varios embriones para aumentar las probabilidades de embarazo.         De igual manera, la pareja que ya se sometió a un tratamiento con éxito y se plantea un nuevo embarazo puede rescatar uno de estos embriones sin necesidad de volver a empezar.         En ocasiones, el tratamiento ha dado buenos embriones, pero las condiciones del endometrio no parecen las óptimas para tener éxito. En este caso podemos criopreservar y transferir en otro ciclo con una mejor preparación.   Qué hacer con los embriones sobrantes Cuando se realiza un tratamiento de fertilización in vitro los embriones sobrantes se criopreservan. La pareja en ese caso decide si los conserva para sí, y se hacen responsables de los gastos del mantenimiento de los mismos o, alternativamente, si no desean utilizarlos en el futuro para su proyecto reproductivo común, pueden escoger entre tres opciones:         Donación a otras parejas o mujer que lo requieran: parejas que tienen problemas de fertilidad de causa tanto femenina como masculina requieren de una donante de óvulos y un donante de semen, o bien han de adoptar un embrión. O una mujer que decida gestación en solitario y que con óvulos propios no sea posible. Esta opción sólo es viable si la mujer que dona los óvulos es menor de 35 años en el momento de la criopreservación. Estas receptoras de embriones simplemente tendrán que preparar su endometrio sin que tengan que estimular sus ovarios, por lo que el tratamiento se simplifica, y como se trata de óvulos jóvenes los resultados son muy buenos.         Donación con finalidad científica para investigación.         Cesar su conservación sin que se utilicen para ninguna otra finalidad en el momento en que la receptora ya no reúna los requisitos clínicos para un nuevo embarazo.   Como siempre, los avances tecnológicos nos abren opciones que previamente no se podían plantear ampliando el abanico de posibilidades y permitiendo tratamientos más seguros y exitosos.
Dietas Hiperproteicas: Realidades y Mitos
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Dietas Hiperproteicas: Realidades y Mitos

Las denominadas dietas hiperproteicas y su aplicación en la dietoterapia han sido objeto de múltiples controversias desde su aparición en los años 60. Por aquel entonces, poco se sabía de sus aplicaciones y consecuencias ya que había pocos estudios científicos que hubieran analizado sus efectos a largo plazo. Sin embargo, hoy en día podemos decir que existe unanimidad científica para concluir que las dietas hiperproteicas son útiles para mejorar los niveles de colesterol total y triglicéridos y como tratamiento de la obesidad . Sin embargo, los efectos de estas dietas sobre parámetros renales y óseos aún desencadenan disparidad de resultados.   Para esclarecer estas y otras dudas, a continuación, veremos en qué consisten las dietas hiperproteicas y cuáles son sus efectos en nuestra salud   Definición de dieta hiperproteica La definición de “dieta hiperproteica” viene dada por el hecho de que se esté realizando una ingesta de proteínas mucho mayor a las ingestas diarias recomendadas (IDR). Sin embargo, estas IDR son diferentes según el organismo que las defina, ya que, según la Organización Mundial de la Salud (OMS) deberían de ser de 0,83 g/kg de peso/día para adultos sanos y otros autores han consensuado una IDR de 1,0 a 1,2 g/kg de peso/ día. Además, hay que tener en cuenta que el aporte de proteínas debe ser personalizado y adaptado a la situación de cada persona ya que este requerimiento será diferente en un adulto sedentario (0,8- 1 g/kg de peso/ día) que en un adulto que realiza deportes de fuerza (1,5-2 g/kg de peso/ día). Por ello, la definición de dieta hiperproteica puede ser arbitraria según las IDR que consideremos. Por otro lado, en la definición de dieta hiperproteica es necesario esclarecer que no todas las fuentes de proteínas son iguales y que en este tipo de dietas se debe priorizar la ingesta de proteínas de calidad como las carnes magras, pescados, huevos o proteínas de la leche junto con proteínas vegetales (soja, lentejas, garbanzos, etc.) para obtener una buena fuente de aminoácidos. Además, estas dietas no excluyen otras fuentes de alimentos como los vegetales, frutas y grasas de calidad: simplemente se trata de dietas con un aporte en proteínas ligeramente más elevadas a las ingestas diarias recomendadas.   Efectos positivos de una dieta hiperproteica Mejoran la resistencia a la insulina: según a la revista Diabetes Care (2017), el consumo de proteínas parece incrementar (nivel de evidencia B) los niveles de respuesta a la insulina, por lo que en personas con diabetes tipo 2 se podrían recomendar dietas con un consumo de proteínas entre 1-1,5 g / kg /día siempre y cuando no sufran ninguna patología renal. Inducen una mayor pérdida de peso, grasa corporal y preservan de forma más efectiva la masa muscular a través de diferentes mecanismos entre los que destacamos: o Incremento de la saciedad: las proteínas son el grupo de alimentos que aportan más saciedad seguidos de los hidratos de carbono y las grasas. En consecuencia, en las dietas altas en proteínas, al ser más saciantes, se reduce la ingesta de alimentos que conlleva implícitamente una reducción del aporte energético total de la dieta. o Mayor aumento del gasto energético en reposo y de la termogénesis de los alimentos: estas dietas ayudan, junto al ejercicio, a aumentar nuestro metabolismo basal. Previenen frente a enfermedades coronarias siempre y cuando no se asocien al consumo de grasas saturadas ni carnes ultraprocesadas (hamburguesas, Frankfurt, embutidos, etc.). Las dietas hiperproteicas bien formuladas mejoran el perfil lipídico ya que ayudan a disminuir el colesterol total, el colesterol LDL y los niveles de triglicéridos. Además, estos efectos se ven potenciados si se acompaña este tipo de dietas con la realización de ejercicio de fuerza ya que este entrenamiento ayuda a aumentar la masa, fuerza y la potencia muscular, mejorando la composición corporal e incrementando también los niveles de colesterol HDL, lo que se traduce en una reducción del riesgo cardiovascular Mejoran la tensión arterial: existe una relación inversa entre el consumo de proteínas y la presión arterial, lo que sugiere que una dieta alta en proteínas puede prevenir la hipertensión.   Mitos sobre los posibles efectos adversos de una dieta hiperproteica Lesión renal. Actualmente, existe cierta controversia acerca de que una alimentación hiperproteica ocasione daños renales en personas sanas a largo plazo ya que la evidencia científica actual no ha podido demostrar de forma clara esta relación. De hecho, ingestas proteicas cercanas a 3 g de proteína/kg de peso en personas sanas se consideran seguras para su función renal. Sin embargo, no es necesario sobrepasar ingestas superiores a los 2,5 g de proteína/kg ya que en estos valores no existe ningún beneficio añadido.  Además, como hemos dicho, una ingesta alta en proteínas ayuda a prevenir problemas de tensión arterial y diabetes, patologías que suelen ser la causa de insuficiencias renales, por lo que nuestra función renal se verá más comprometida con una dieta alta en hidratos de carbono simples y azúcares que con una dieta alta en proteínas de calidad. Efectos en la salud ósea. El consumo de proteínas genera una serie de mecanismos para excretar sustancias tóxicas potencialmente ácidas (amoníaco) en forma de urea, entre los cuales está implicada la participación del citrato cálcico de nuestros huesos. En consecuencia, existen algunas hipótesis que mencionan que, a mayor ingesta de proteínas, menor será la densidad mineral ósea. Sin embargo, algunos estudios recientes han afirmado que esta acidificación podría ser compensada por otros nutrientes de la dieta como los vegetales y las frutas y que, además, llevando a cabo una dieta hiperproteica, pero con un aporte suficiente de calcio, potasio y otros minerales, no se producen efectos negativos sobre los huesos sino más bien al contrario: podría ser beneficiosa a largo plazo para la salud ósea.   Conclusiones Una dieta alta en proteínas de calidad puede ser una buena estrategia para lograr diferentes objetivos en personas sanas ya sea una pérdida de peso, un buen mantenimiento de la masa muscular en personas mayores o deportistas o para la mejora de la salud cardiovascular en general. En cualquiera de estos casos, se recomienda llevar a cabo este tipo de dieta bajo la supervisión de un dietista-nutricionista que adapte las necesidades proteicas de cada individuo.  Por último, hay que recordar que una dieta hiperproteica puede perjudicar la función renal de personas con una insuficiencia renal ya preestablecida, pero NO de personas sanas. No obstante, no se recomiendan ingestas mayores de 4,5-5 g de proteína/kg, ya que estas SÍ podrían provocar un daño renal agudo, por la incapacidad del organismo de metabolizar la cantidad de urea producida por la oxidación de aminoácidos procedentes del exceso de proteínas.
Dieta Mediterránea, Que Beneficios Aporta
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Dieta Mediterránea, Que Beneficios Aporta

La dieta mediterránea es mundialmente conocida, hasta tal punto que en 2010 fue declarada Patrimonio inmaterial de la Humanidad por la UNESCO . Es más que un patrón alimenticio, es un estilo de vida, porque no sólo engloba la alimentación, sino también la actividad física, la socialización y la salud mental. Su simplicidad y variedad da lugar a una combinación equilibrada y completa de alimentos, basada en productos frescos, locales y de temporada en la medida de lo posible.   Es una de las dietas con más estudios científicos, y uno de los más reconocidos (Predimed), concluye que mediante un estilo de vida mediterráneo se pueden prevenir multitud de enfermedades (cardiovasculares, diabetes y enfermedades crónicas como síndrome metabólico, enfermedades neurodegenerativas, enfermedades intestinales o diferentes tipos de cáncer). Pero cabe remarcar que, a día de hoy, nuestra alimentación se aleja mucho de lo que se considera dieta mediterránea , debido al consumo de productos procesados, la falsa creencia de que el consumo moderado de alcohol es saludable y al bajo consumo de frutas, verduras o legumbres.   Cómo seguir correctamente el estilo o dieta mediterránea Consumir alimentos de origen vegetal en abundancia (frutas, verduras, tubérculos, legumbres y frutos secos). Son la fuente principal de vitaminas, minerales y fibra de la dieta, y aportan al mismo tiempo una gran cantidad de agua. La fruta fresca debería ser el postre la mayoría de las veces. Es conveniente hacer uso de los alimentos frescos de temporada y de proximidad. En el caso de las frutas y las verduras nos permite consumirlas en su mejor momento, tanto a nivel nutritivo como por su aroma y sabor. Las verduras deben estar presentes tanto en la comida como en la cena, y por lo menos una de ellas debe ser cruda. La variedad de colores y texturas aporta diversidad de antioxidantes y de sustancias protectoras. Los alimentos procedentes de cereales como el pan, la pasta, el arroz (en sus versiones integrales ) es conveniente que estén presentes en la alimentación cotidiana. Entre los alimentos de origen animal, preferir el pescado, tanto blanco como azul, las carnes magras (aves de corral) y los huevos ecológicos (o de gallinas camperas alimentadas a base de cereales). El consumo de carne roja y carne procesada debe de ser limitado tanto en cantidad como en frecuencia. La bebida por excelencia debe ser el agua, no la copa de vino o la cerveza. Hacer un consumo moderado de lácteos (leche, quesos, yogur, cuajada…), y si se toman que sean naturales y libres de azúcares añadidos. El aceite de oliva debe ser la fuente principal de grasa empleada para cocinar, aliñar, o incluso para conservar alimentos. Es rico en vitamina E, y ácidos grasos monoinsaturados que le confieren propiedades cardioprotectoras. Según el estudio Predimed, una dieta enriquecida con aceite de oliva virgen o frutos secos (no fritos) reduce en un 30% la incidencia de eventos cardiovasculares tras unos cinco años de intervención en personas de alto riesgo cardiovascular. Además, por su particular composición en ácidos grasos y en antioxidantes es más resistente a la autooxidación y enranciamiento que otros aceites vegetales.   No olvidemos el ejercicio De poco sirve si comemos de manera saludable, pero somos sedentarios y no nos movemos lo suficiente. La combinación de buena alimentación y ejercicio físico son dos factores que deben ir de la mano. Lo ideal es practicar el ejercicio físico que más guste y que más nos haga disfrutar, así nunca se tomará como un sacrificio, sino como una desconexión. Mantenerse activo de manera continua es otro de los pilares fundamentales del estilo mediterráneo. Quedar con amigos o la familia para charlar, comer, tomar algo… es una parte fundamental del estilo mediterráneo, ayuda en nuestra desconexión y paz interior. El acto de comer con más gente debe ser algo agradable y que nos enriquezca.   ¿Y qué beneficios nos aporta la dieta mediterránea? Los beneficios que se le atribuyen a la dieta mediterránea se relacionan con mejoras en los niveles de colesterol, en la tensión arterial, el sistema inmunitario, la coagulación sanguínea e incluso el sistema hepático y cardiovascular.   Hay evidencias científicas de que el estilo de vida mediterráneo (alimentación saludable, práctica de ejercicio físico, dormir lo suficiente y mantener relaciones sociales), previene o retrasa la aparición de enfermedades como: Deterioro cognitivo, y demencias como el alzhéimer: esta dieta, suplementada con frutos secos, mejora la función cognitiva y la memoria. Obesidad: el tipo de grasas saludable que predomina en esta alimentación ayuda a controlar el peso. Diabetes: el consumo de aceite de oliva virgen extra y frutos secos se ha relacionado con hasta un 30% menos riesgo de sufrir esta patología. Al ser una alimentación rica en antioxidantes, evitará un envejecimiento prematuro de las células. Reflujo laringofaríngeo: los alimentos característicos de la dieta mediterránea ayudan a aliviar el reflujo. Osteoporosis: reduce además el riesgo de sufrir fracturas. Cáncer: una dieta saludable también protege contra el desarrollo de ciertos tipos de cáncer. Ejemplo de menú mediterráneo DESAYUNO COMIDA CENA MEDIA MAÑANA Y/O MERIENDA Café (opcional) con: ·leche semidesnatada ó ·bebida vegetal sin azúcar ó ·yogur natural Pan integral con semillas, aceite de oliva, tomate y tortilla francesa (1 huevo)   1 pieza de fruta de temporada Ensalada de garbanzos con tomate cherry, pimiento, cebolla, y anchoas, aliñado con aceite de oliva Brocheta de pollo y hortalizas con salsa romesco Yogur natural o cuajada Berenjena asada rellena de verduritas y jamón ibérico.   Lubina al horno con patata   1 pieza de fruta de temporada Yogur natural con avellanas, trozos de fruta natural, semillas de chía y una cucharadita de miel. o Pan de centeno con aguacate, tomate y queso fresco
Corte de Digestión
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Corte de Digestión

La mayoría de nosotros tenemos recuerdos de infancia de estar esperando en la playa para bañarnos tras haber comido para no sufrir un corte de digestión, según nos indicaban nuestros padres. Parecía que si incumplíamos esa orden algo gravísimo nos podía pasar. Veamos qué hay de verdad en esa no tan descabellada precaución.   En qué consiste El corte de digestión no tiene nada que ver con la comida y los síntomas que se producen son debidos a un choque térmico, es decir, a un cambio brusco de temperatura , que se produce cuando estamos al sol con una elevada temperatura corporal o acabamos de hacer una actividad física y nos metemos de manera brusca en el agua, que estará a bastantes menos grados de temperatura. Ese choque térmico puede producir un síndrome que llamamos de hidrocución, que produce un cambio a nivel de los vasos sanguíneos que afecta a la presión arterial y a la frecuencia cardíaca. Con todo, este síndrome es muy infrecuente.   Cuándo hay más riesgo El riesgo de padecer lo que seguiremos llamando corte de digestión se produce sobre todo cuando desciende nuestra temperatura corporal más de 5ºC de manera brusca, de manera que cuanto más fría esté el agua, mayor riesgo puede existir. Lo que se produce en el organismo es una constricción brusca de los vasos sanguíneos , de manera que se da un déficit de riego sanguíneo a razón de un 6% de irrigación por cada grado de temperatura que baje, lo cual puede producir un desmayo. El hecho de esperar tras la digestión tiene, pues, un cierto sentido. Mientras estamos haciendo la digestión hay un mayor aporte de sangre a nivel del abdomen en detrimento del de las extremidades y el cerebro. Es por esta misma redistribución vascular que mucha gente nota algún escalofrío tras comer, porque la sangre periférica y la temperatura cutánea disminuyen. Por eso, si se produce una hidrocución, el déficit de aporte sanguíneo cerebral será mayor dado que de base hay ya un menor aflujo de sangre en ese momento.   Síntomas Si se produce una hidrocución los síntomas que pueden aparecer son: Palidez. Escalofríos. Mareos. Descenso de la tensión arterial y la frecuencia cardíaca. Visión borrosa. Náuseas y vómitos. Incapacidad para respirar de manera brusca. Desmayo. La recuperación de estos síntomas suele ser total al cabo de una o dos horas y sin dejar ninguna secuela. El mayor riesgo que tiene esta situación es que se produzca el desmayo estando en el agua, con el consiguiente riesgo de ahogo del paciente.   Cómo actuar Si nos encontramos con un caso de este tipo debemos: Sacar a la persona del agua inmediatamente. Asegurarse de que esté consciente. Tumbarla con las piernas elevadas para favorecer el aporte de sangre al cerebro. Abrigarla para que suba la temperatura corporal. Si vomita, colocar la cabeza de lado para evitar el paso del vómito a la vía respiratoria. Aportar agua a pequeños sorbos. Dejarla en ayunas durante unas horas. Mejor prevenir Ya hemos dicho que e l riesgo de sufrir esta situación es escaso. No obstante, es necesario tomar una serie de precauciones para poder disfrutar del día de playa sin riesgo: Intentar no ir a bañarse solo o en sitios de difícil acceso. Meterse en el agua progresivamente, no de golpe. No meterse en agua muy fría tras ingerir alcohol o una comida copiosa. Protegerse del sol en las horas de máxima exposición, entre las 12 y las 16 horas.   Así pues, queda desmontado el mito del corte de digestión, pese a que hay una base que nos puede explicar el miedo de nuestros padres a esa entidad. Con unas simples precauciones y sentido común, el riesgo de hidrocución es prácticamente nulo.
Cuándo Debe Practicarse un Legrado Uterino
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Cuándo Debe Practicarse un Legrado Uterino

El legrado uterino también se puede llamar raspado uterino y es una intervención quirúrgica ginecológica que se realiza para estudiar la parte más interna del útero el endometrio o bien evacuar tejidos de dentro del útero. Podemos dividir los legrados en dos tipos básicos: el ginecológico y el obstétrico . El ginecológico suele ser para estudiar tejido del interior del útero en casos de menstruaciones irregulares o sangrados después de la menopausia, y el obstétrico se realiza en casos de abortos diferidos o incompletos o bien después de un parto.   Indicaciones de un legrado uterino ginecológico         Reglas abundantes o sangrado menstrual anormal entre reglas. Con el legrado se consigue tejido endometrial para su estudio y posterior tratamiento de las irregularidades.         Sospecha de pólipo endometrial. En la ecografía puede haberse observado una imagen compatible con un pólipo endometrial que se extirpa con un legrado y se remite para su estudio.         Sangrados después de la menopausia que requieren estudio del endometrio para descartar procesos malignos en este tejido.   Indicaciones de un legrado obstétrico         Aborto diferido: es decir, la embarazada no tiene sangrado o bien es escaso y en la ecografía se constata una gestación no evolutiva, es decir que el embrión ha dejado de latir o bien no ha crecido embrión dentro del saco gestacional (huevo huero)         Aborto en curso: la gestante acude por sangrado abundante y en la exploración se constata que el tejido gestacional está siendo expulsado, puede ser que esté ya en el cuello del útero a punto de ser expulsado.         Aborto incompleto: la gestante ha tenido sangrado abundante y ha expulsado el saco gestacional y el embrión si lo había, pero no todo el tejido gestacional de la placenta… y el riesgo de sangrado y de infección es alto.         Aborto voluntario: la gestante decide interrumpir una gestación de curso normal antes de las 12 semanas.         Sangrado postparto o postcesárea: en algunos casos después de un parto o una cesárea el sangrado del útero es superior al deseado y la paciente corre peligro de perder un volumen demasiado alto de sangre por lo que se realiza un legrado, se extrae todo el tejido que quede en el interior y el útero suele contraerse mejor y dejar de sangrar.         Retención total o parcial de la placenta: en algunas ocasiones en el momento del parto o bien en la visita del postparto se observa una parte de la placenta que no ha sido expulsada del todo y produce sangrados intermitentes que no cesan por lo que se realiza un legrado y se extraen los restos de dentro del útero.   ¿Cómo se realiza un legrado? Es una intervención que generalmente se realiza bajo anestesia general por lo que la paciente debe estar en ayunas de al menos ocho horas. El primer paso es la dilatación del cuello uterino y para ello en ocasiones se administra una medicación vía vaginal que favorece este paso. Se coloca una pinza en el cuello de la matriz para traccionar y se introducen unos dilatadores (que son como unas varillas) por el cuello, al principio más delgados y progresivamente más gruesos. Una vez conseguida la dilatación deseada se introduce una cureta que es un instrumento quirúrgico en forma de cuchara hueca que rasca por su borde de forma que se rasca contra las paredes uterinas y se consigue el material deseado para el estudio. Una vez finalizada la intervención la paciente pasa a una sala de control postquirúrgico en que se monitorizarán sus constantes vitales, las pérdidas de sangre y el dolor que se pueda tener.  Se administra medicación para las molestias si son necesarias y una vez está controlada y se considera que está en condiciones de volver a su domicilio se le da el alta.   Posibles complicaciones de un legrado         Reacciones alérgicas a la medicación.         Infecciones por la intervención en una cavidad estéril.         Hemorragia o sangrado excesivo.         Perforación uterina: el proceso de dilatación del cuello uterino se realiza forzando el orificio interno del cuello de la matriz y cuando está muy rígido y cerrado puede producirse daño en el tejido adyacente o bien perforación del fondo del útero por la fuerza empleada. El tratamiento de esta complicación generalmente es médico y precisa sólo de la administración de medicación que ayuda a contraer el útero.         Síndrome de Asherman: cicatrices dentro de la cavidad uterina que producirán adherencias entre la cara anterior y posterior de la cavidad.   Cuidados a domicilio tras un legrado Puede ser que tenga algo de malestar abdominal y dolor como de regla. No debería ser un dolor mayor que el de una regla. Si produce un dolor a nivel de todo el abdomen debería acudir a su médico o bien a urgencias. Si han indicado tratamiento antibiótico se debe completar toda la duración indicada. En caso de fiebre deberíamos contactar con el médico o acudir a urgencias. No se debe introducir nada en la vagina durante al menos dos semanas, como tampones, realizar duchas vaginales ni tener relaciones sexuales. Se deben evitar también los baños (que no duchas) estas dos semanas, ni bañera, ni piscina ni mar.
Estudios de Fertilidad
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Estudios de Fertilidad

Los estudios de fertilidad son una batería de pruebas que permiten valorar las dificultades de una mujer o una pareja para lograr descendencia. Primero de todo conviene diferenciar entre dos términos que se confunden con frecuencia y que, pese a que en el día a día se utilizan como sinónimos, definen situaciones médicas distintas: la esterilidad y la infertilidad.   ¿Esterilidad o infertilidad? La esterilidad es la incapacidad para concebir tras mantener relaciones sexuales de manera habitual y sin utilizar métodos anticonceptivos. No se consigue fecundar el óvulo. La esterilidad requerirá un estudio de fertilidad de ambos miembros de la pareja. La infertilidad, sin embargo, es la imposibilidad para lograr finalizar un embarazo satisfactoriamente con el alumbramiento de un bebé sano porque se produce un aborto espontáneo. Se logra que un espermatozoide fecunde un óvulo y se produzca el embarazo, pero este embarazo no llega a término. Esta situación requerirá un estudio de infertilidad de la mujer para valorar las posibles causas de los abortos de repetición. Los problemas de fertilidad son más habituales de lo que pueda parecer, dado que afectan a un 15% de las parejas. Una tercera parte son debidos a problemas de la mujer, una tercera parte por problemas del hombre y la otra tercera parte es de causa mixta. Para cada caso se realizarán unas pruebas u otras.   Cuándo se realizan Estas pruebas se realizan en los siguientes casos:         Parejas que llevan más de un año (o medio año si la mujer tiene más de 35 años) buscando el embarazo sin lograrlo.         Mujeres que hayan tenido más de un aborto espontáneo previo.         Mujeres que deseen tener un hijo a través de las técnicas de reproducción asistida.         Mujeres con antecedentes familiares de problemas de fertilidad, que padezcan enfermedades crónicas que alteren la capacidad reproductiva, o que estén sometidas a tratamientos de radioterapia o quimioterapia.         Hombres con antecedentes de problemas de fertilidad.   En qué consiste En el estudio de fertilidad de la mujer inicialmente se realizará una visita con el ginecólogo para realizar un interrogatorio completo sobre sus antecedentes personales y médicos , así como una exploración ginecológica en consulta. A continuación, el médico solicitará:         Una analítica de sangre en unos días concretos del ciclo menstrual para poder determinar los niveles de varias de las hormonas sexuales que regulan el correcto funcionamiento de los ovarios, como son hormona foliculoestimulante (FSH), la hormona luteinizante (LH), el estradiol, la hormona antimülleriana (AMH) y la hormona tirotropina (TSH).         Una ecografía ginecológica para valorar la presencia de posibles enfermedades del sistema reproductor, como pueden ser malformaciones, pólipos, miomas, quistes u otras lesiones y, asimismo, realizar un recuento de los folículos antrales donde se hallan los óvulos inmaduros para conocer cuál es la reserva ovárica, es decir, el número de óvulos que potencialmente podrían ser fecundados.   Si fuese necesario y los primeros estudios no fuesen conclusivos, el ginecólogo puede valorar llevar a cabo otra serie de estudios:         Una citología, a menos que la paciente se haya realizado una en su revisión ginecológica anual hace menos de un año.         Una histerosalpingografía o una histerosalpingosonografía para poder valorar si existe una alteración en el útero y determinar si las trompas de Falopio son permeables.         Una histeroscopia para examinar con una cámara el interior de la cavidad uterina.   En el caso del hombre… Se realizaría inicialmente una visita con el andrólogo, el especialista en fertilidad masculina, para investigar los antecedentes personales y médicos del paciente y realizar una exploración física completa (pene, testículos, próstata).   Asimismo, se solicitará un seminograma o espermiograma que permitirá valorar diferentes parámetros del esperma, como volumen, número de espermatozoides y su vialidad para poder llevar a cabo la fecundación del óvulo. Si el andrólogo lo considerase necesario podría solicitar otras pruebas como un segundo seminograma, un cultivo del esperma, una prueba de capacitación espermática, una analítica para valorar posibles alteraciones hormonales, especialmente de los niveles de testosterona, una ecografía testicular y prostática o un estudio cromosómico y/o genético de los espermatozoides.   Con toda esta información el equipo de especialistas en reproducción podrá determinar cuál es la causa de las dificultades para la fecundación y valorar las posibles opciones terapéuticas, como la inseminación artificial, la fecundación in vitro, la microinyección espermática o la transferencia de embriones congelados.
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