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Cómo Prevenir el VPH - Virus del Papiloma Humano
Artículo especializado

Cómo Prevenir el VPH - Virus del Papiloma Humano

El virus del papiloma humano (VPH) es la infección de transmisión sexual más frecuente en la población joven , y afecta tanto a hombres como a mujeres. Es de alta prevalencia, de manera que se considera que entre el 75 y el 80% de las personas sexualmente activas se contagiarán en algún momento de su vida. En la mayoría de los casos, se resuelve espontáneamente o causa infecciones leves que no tienen consecuencias, pero en ocasiones puede tener graves consecuencias, siendo responsable de aproximadamente el 5% de todos los tumores humanos , entre ellos el 100% de los cánceres de cuello de útero y las verrugas genitales. El contagio Se trata de una familia de virus de las que existen más de 200 tipos distintos de los cuales sólo 15 se consideran de alto riesgo y potencialmente pueden llegar a provocar un cáncer . El resto son inofensivos o pueden causar verrugas genitales, pero no cáncer. La única manera de contagiarse es por contacto directo con una persona infectada, mediante las relaciones sexuales vaginales, anales u orales. El contagio por vía oral puede causar cáncer orofaríngeo o amigdalar , que es altamente infrecuente y puede afectar tanto a hombres como a mujeres. Los hombres a menudo son simplemente transmisores y rara vez les afecta la salud, con una muy baja incidencia de cáncer de pene o cáncer de ano en varones homosexuales. Prevención primaria: la vacuna La prevención primaria es la vacuna. Actualmente disponemos en España de tres vacunas para los serotipos que más frecuentemente causan el cáncer de útero y las verrugas genitales. La vacuna se ha desarrollado a partir de una proteína de la envoltura externa del virus, que se sintetiza por ingeniería genética en el laboratorio. Al no contener ADN viral no puede causar infección, simplemente avisa al organismo vacunado del aspecto externo del virus, para que nuestro sistema inmune reaccione ante el virus si se pone en contacto con él. La vacuna es preventiva, no curativa, por tanto, no tiene efecto terapéutico sobre una infección ya existente. En nuestro país está incluida en el calendario vacunal de forma gratuita, administrándose a todas las niñas en el sexto curso de primaria, a la edad de 11-12 años. En algunos países se vacuna también a los niños, aunque aquí de momento únicamente se vacuna a las niñas que son las que sufren más sus consecuencias y no a los niños que básicamente actúan de transmisores, siendo en su caso el impacto de la enfermedad más residual. Beneficios de la vacuna La única manera de que nuestro sistema inmune luche contra el virus es la vacunación, porque la infección espontánea no deja inmunidad permanente, así pues, nos podemos volver a infectar de nuevo tras haber limpiado una infección. Se escoge la edad de 12 años con la intención de llegar a la población femenina antes de que haya iniciado relaciones sexuales , por tanto, antes de que haya podido infectarse por el virus, de esta manera nos aseguramos de su máxima efectividad. Sin embargo, la administración a mujeres o varones que ya han estado en contacto con el virus no es ninguna contraindicación, les ofrecemos inmunidad a partir del momento en que sanen la infección actual. Así pues, se recomienda la vacuna a cualquier edad para cualquier persona que esté en riesgo de infección. En los ensayos clínicos que se han realizado con las vacunas se corrobora una eficacia superior al 95% para la prevención de las lesiones precancerosas de cuello de útero debidas a los tipos de virus que incluye la vacuna, y de prácticamente el 100% de las verrugas genitales con las vacunas que incluyen los serotipos causantes de verrugas. En cuanto a seguridad, los estudios realizados tras más de 300 millones de dosis administradas en todo el mundo han mostrado un índice entre beneficios y riesgos muy favorable por lo que las principales instituciones sanitarias internacionales apoyan la vacunación sin ninguna reticencia. Prevención secundaria: preservativo La prevención secundaria es el uso de preservativo durante toda la relación sexual pues el contagio se produce por contacto piel con piel y mucosa con mucosa , no a través del intercambio de fluidos como otras infecciones víricas, es por esto que usando el preservativo se reduce el contagio en un 60-70% pero no se elimina completamente el riesgo. Por tanto, los dos puntales de la prevención de la infección por el VPH son la vacunación sistemática sin reservas y el uso de preservativo .
Información Uña Encarnada
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Información Uña Encarnada

Las uñas encarnadas (onicocriptosis) de los pies son un trastorno frecuente por el que el extremo superior o el costado de una uña del pie se inserta y se clava en la carne blanda de alrededor . A menudo afectan al dedo gordo del pie, pero, en realidad, se puede presentar en cualquiera de los dedos. Las causas Las causas frecuentes de las uñas encarnadas son:          Cortarse las uñas demasiado cortas o de manera inclinada: cabe destacar que es la causa más frecuente, sin ninguna duda.          Tener las uñas extremadamente curvas o presencia de malformaciones en las mismas: en muchas ocasiones, este problema tiene un componente genético y por la forma de los dedos, o del pie en general, se tendrá más predisposición a padecerlo.          Usar zapatos que mantienen las uñas de los pies demasiado juntas: un calzado demasiado pequeño o con punta muy estrecha hace que la uña pueda verse afectada al estar sometida a cierta presión. El tipo de calzado que se utilice es determinante a la hora de cuidar la salud de nuestros pies.          Traumatismos sobre la uña del pie: según el calzado que utilicemos o la actividad que desarrollemos, los dedos pueden sufrir microtraumatismos (pequeños golpes repetitivos) sobre la barrera protectora y pueden terminar generando onicocriptosis.          Diabetes o alguna otra enfermedad que disminuye la circulación de la sangre hacia los pies: aumenta el riesgo de tener complicaciones con las uñas encarnadas. Los signos y síntomas Los síntomas de una uña del pie encarnada son los siguientes:          Dolor y sensibilidad en uno o en ambos lados de la uña del pie.          Enrojecimiento alrededor de la uña del pie.          Hinchazón alrededor de la uña del pie.          Finalmente, posibilidad de infección del tejido que rodea la uña del pie. El diagnóstico El médico puede diagnosticar una uña encarnada basándose simplemente en los síntomas que refiere el paciente y realizando una exploración física consistente en la simple inspección de la uña y la piel de alrededor . El tratamiento          Cuando tengas síntomas agudos, considera el uso de calzado de punta abierta o sandalias hasta que el dedo esté mejor (zapatos cómodos que dejen suficiente espacio para tus dedos).          Toma analgésicos (siempre y cuando no tengas alergia a alguno de ellos). Los analgésicos de venta libre, como el paracetamol el ibuprofeno y otros antiinflamatorios, el metamizol, etc. podrían ayudar a aliviar el dolor del dedo.          Realiza baños de pies con agua tibia tres o cuatro veces al día para ablandar la uña.          Mantén el pie lo más limpio posible, cambiándote, por ejemplo, los calcetines regularmente, para evitar el sobrecrecimiento bacteriano.          Considera el uso tópico u oral de antibióticos, especialmente si el dedo está infectado o tiene riesgo de infectarse.          Si la uña no mejora en dos o tres días, o si empeora, contacta con tu médico. Si los remedios caseros no te han ayudado a mejorar la uña del pie encarnada, tu médico puede recomendarte lo siguiente:          Levantar la uña. Para una uña levemente encarnada (con enrojecimiento y dolor, pero sin pus), tu médico podría separar cuidadosamente la uña de la piel que la cubre y ayudar a que la uña crezca por encima del borde de la piel.          La extracción parcial de la uña. Para un caso más severo de uña encarnada (enrojecimiento, dolor y pus), tu médico podría recortar y retirar la parte encarnada de la uña. Antes de realizar este procedimiento será necesaria la aplicación de anestesia local.          La extracción parcial de la uña y tejido blando circundante. Si tienes este problema de manera reiterada en el mismo dedo, tu médico podría sugerirte retirar una parte de la uña junto con el tejido subyacente (base de la uña). Este procedimiento podría evitar que se repita una y otra vez el problema. La prevención Para ayudar a prevenir una uña del pie encarnada, haz lo siguiente:          Córtate las uñas de los pies de forma recta. No las cortes de manera curva para que coincidan con la forma de la punta del dedo del pie, sino, siempre, en forma recta. Si tienes una enfermedad que provoca una mala circulación sanguínea en los pies y no puedes cortarte las uñas, visita a un podólogo con frecuencia para que te corte las uñas correctamente.          Usa zapatos que calcen adecuadamente. Los zapatos que aprietan o hacen demasiada presión en los dedos del pie pueden hacer que la uña crezca dentro del tejido circundante.          Usa calzado de protección. Si tu trabajo te pone en riesgo de lastimarte los pies, utiliza calzado de protección, como zapatos con punta de acero.          Si tienes diabetes, revísate los pies diariamente para detectar signos de uñas encarnadas u otros problemas en los pies.          Acude al podólogo a revisión, de forma regular. Ante de que aparezca esta patología, es importante visitar a un especialista para poder prevenirla.
Hipertiroidismo
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Hipertiroidismo

Las enfermedades más frecuentes de la glándula tiroides son las debidas a su exceso (hipertiroidismo) o déficit de funcionamiento (hipotiroidismo). A continuación, abordaremos el hipertiroidismo, pero antes vale la pena explicar qué es la glándula tiroides. La glándula tiroides El tiroides es una glándula del organismo situada en la parte anterior y central del cuello. Está compuesta por dos lóbulos que tienen la apariencia de alas de mariposa . Una glándula es un órgano encargado de elaborar y secretar una serie de sustancias y, en el caso del tiroideas, son las hormonas tiroideas. La hormona principal secretada por el tiroides es la tiroxina o T4, que para ejercer sus funciones se transforma en T3. El tiroides necesita yodo para poder sintetizar las hormonas tiroideas. La síntesis de hormonas tiroideas (T4 y T3) está regulada por la TSH (hormona estimuladora de la función tiroidea) secretada en la hipófisis. La TSH estimula a la glándula tiroidea para que produzca hormonas tiroideas dependiendo de si aumentan o disminuyen las concentraciones de hormonas tiroideas que circulan en la sangre. Puesto que esta hormona estimula a la glándula tiroidea, las concentraciones de TSH en la sangre son elevadas cuando la glándula tiroidea es hipoactiva (y, por lo tanto, necesita más estimulación) y bajas cuando es hiperactiva (y, por lo tanto, requiere menos estimulación). Funciones de las hormonas de las hormonas tiroides Las hormonas tiroideas, tiroxina (T4) y triyodotironina (T3), tienen un amplio efecto sobre el desarrollo y el metabolismo.          En el niño actúan en el desarrollo intelectual y en el crecimiento y desarrollo.          En el adulto, intervienen en el metabolismo, participando prácticamente en la mayoría de las funciones del organismo como metabolismo de las proteínas, grasas e hidratos de carbono, formación de algunas vitaminas, termorregulación, motilidad intestinal, etc. Hipertiroidismo y causas Cuando existe un exceso de función tiroidea el tiroides secreta mayor cantidad de hormonas tiroideas en sangre y se habla de hipertiroidismo. El hipertiroidismo puede aparecer por una inflamación de la glándula (tiroiditis), por déficit de yodo que provoca un aumento de la glándula y de su funcionamiento (bocio multinodular tóxico) y por enfermedades autoinmunes como la enfermedad de Graves-Basedow. ¿Qué síntomas da? Los síntomas del hipertiroidismo son debidos a que, dado que los niveles de hormonas tiroideas están más altos de lo normal se afectan las funciones del organismo en las que intervienen. Así, pueden dar diferentes síntomas relacionados con la alteración del ritmo de los procesos en los que interviene, hay una “aceleración” del cuerpo. Estos síntomas no tienen por qué aparecer conjuntamente , es decir, en cada paciente se manifestarán uno u otros y en mayor o menor intensidad. Ello se refleja en nerviosismo e irritabilidad, temblor de manos, aumento de la sudoración, intolerancia al calor, pérdida de peso, aumento del ritmo intestinal, piel húmeda y caliente, dificultad para dormir, palpitaciones, debilidad muscular. En ocasiones puede confundirse con síntomas de estrés o ansiedad.  En la enfermedad de Graves-Basedow puede aparecer un exoftalmos (es decir, ojos protruidos). ¿Cómo se diagnostica? En el hipertiroidismo existe una disminución en sangre de las concentraciones de TSH y una elevación de la T4 y/o T3. Así la prueba diagnóstica principal es la determinación mediante un sencillo análisis de sangre de TSH y T4.          Determinación de TSH en sangre: aparecen niveles disminuidos.          Determinación de T3 y T4 en sangre: aparecen niveles aumentados.          Cuando existe sospecha de enfermedad de Graves Basedow se solicitan anticuerpos (antitiroglobulina, antimicrosomales, TSI) que pueden ser positivos. Puede solicitarse además pruebas de imagen (como una ecografía y/o gammagrafía) para ver el tamaño y morfología de la glándula. ¿Cuál es el tratamiento? El tratamiento del hipertiroidismo debe individualizarse a cada paciente en función del grado de hipertiroidismo, edad, síntomas etc. En términos generales, el objetivo del tratamiento será disminuir la actividad de la glándula, esto se puede realizar mediante:          Tratamiento médico: fármacos antitiroideos, indicados si la causa es autoinmune (enfermedad de Graves-Basedow).          Tratamiento quirúrgico: eliminar parte de la glándula tiroides, el paciente puede requerir posteriormente tratamiento sustitutivo (administración de hormona tiroidea).          Tratamiento con iodo radiactivo: inhibe la función de la glándula.          Con un control médico adecuado se puede llevar una vida absolutamente normal.
Reacción Alérgica, Conducta a Seguir
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Reacción Alérgica, Conducta a Seguir

Una reacción alérgica es una respuesta por hipersensibilidad ante la exposición a determinadas sustancias ( alérgenos ) por desencadenar una respuesta inmunitaria tras entrar en contacto con la persona susceptible por cualquier vía: cutánea, conjuntiva, respiratoria, digestiva…. El contacto puede ser por inhalación, por ingesta, por fricción, por inyección… Cómo se manifiesta Es frecuente que ante la primera exposición al alergeno sólo se produzca una reacción leve que puede, incluso, pasar desapercibida, aunque la persona queda sensibilizada ante dicho alergeno. Por ello, es tras la segunda exposición cuando suelen manifestarse los síntomas floridos. Las reacciones alérgicas son muy frecuentes en la práctica médica. La respuesta inmunitaria que se desencadena ante el alergeno aparece poco después de la exposición (e incluso unas horas más tarde). La reacción alérgica puede ser local (como la picadura de un insecto o la fricción con una planta) o generalizada (ante la ingesta de un fármaco). Asimismo, podemos encontrarnos diferentes grados de gravedad, siendo en su mayoría de carácter leve, aunque no podemos desestimar las reacciones alérgicas graves por ser potencialmente mortales. La forma más grave recibe el nombre de anafilaxia o shock anafiláctico. Llamamos anafilaxia a la reacción de hipersensibilidad sistémica o generalizada, de carácter grave y potencialmente mortal que suele aparecer de forma inmediata tras la exposición. Es una reacción aguda que puede presentar diferentes síntomas y progresar rápidamente a una obstrucción de vía aérea u otra situación fatal. Precisa atención médica inmediata. Alérgenos más frecuentes          Los alérgenos más frecuentes son el polen (platanero, olivo, gramíneas, parietaria..), los hongos ambientales , los ácaros de polvo, los epitelios de algunos animales (perros, gatos, caballos y roedores), determinados alimentos (fresas, melocotón kiwi, marisco, leche, trigo, frutos secos…), fármacos (antiinflamatorios y penicilina) y el veneno de insectos (abejas o avispas). Las reacciones de hipersensibilidad más frecuentes son las tópicas por contacto o picadura y las farmacológicas.          Las reacciones a fármacos constituyen el tercer motivo de consulta en los servicios de alergología. Los antiinflamatorios no esteroideos y los antibióticos betalactámicos (derivados penicilínicos) son los agentes causales más frecuentes en nuestro medio. Son dosis-independiente (cuanta más alta la dosis ingerida, más efecto), aunque la reacción suele aparecer cuando el individuo toma un fármaco a una dosis convencional perfectamente tolerada por el resto de la población. En este aspecto es importante asegurarnos de que la alergia que presenta es secundaria al fármaco ingerido por diferentes motivos. En primer lugar, para el paciente que es etiquetado de alérgico a un determinado fármaco ello le supone la renuncia a un grupo terapéutico de fármacos para el resto de su vida. En segundo lugar, ante la aparición de un cuadro alérgico relevante, es recomendable que la persona se someta a pruebas de alergia para confirmar su hipersensibilidad. La confirmación de una alergia a un fármaco implica un condicionante importante en la prescripción médica futura del paciente.          Otro tipo de alergia sería la atopia, término que se refiere al estado de hipersensibilidad anormal de ciertos individuos ante una cierta exposición a sustancias perfectamente toleradas por el resto de la población. Existe predisposición familiar y se asocia a niveles elevados de Inmunoglobulina E (IgE) en sangre. Se puede manifestar con diferentes síntomas: eccema, disnea, tos irritativa, lagrimeo nasal u ocular, picor nasal u ocular… La tríada atópica incluye la dermatitis atópica , el asma bronquial alérgico, y la rinitis alérgica. Cómo prevenir y tratar Es evidente que la mejor manera de evitar la aparición de una crisis alérgica es evitando la exposición al alergeno, pero en ocasiones no resulta factible por lo que debemos buscar alternativas médicas para minimizar o bloquear la respuesta alérgica. Para ello disponemos de un tratamiento sintomático o antihistamínico (se administra vía oral, tópica, intramuscular o endovenosa) y de un tratamiento inmunológico (mediante la administración de vacunas específicas). Asimismo, para aquellos casos que lo precisen emplearemos otros fármacos específicos como pueden ser los broncodilatadores en los pacientes con asma alérgica. Adaptándonos a la forma arbitraria de presentación de los episodios alérgicos distinguiremos diferentes patrones clínicos: alergia crónica, alergia estacional y alergia aguda intermitente. Aquellos individuos que presentan episodios puntuales (alergia intermitente) son tratados de forma sintomática sólo cuando presentan una crisis. En casos de periodos largos sintomáticos (sobre todo en primavera y otoño) haremos un tratamiento estacional. Para aquellos pacientes sintomáticos durante todo el año incrementaremos el arsenal terapéutico enfocándolo hacia la inmunoterapia con vacunas, antihistamínicos y evitación de la exposición al alergeno. Por supuesto ante la aparición de una anafilaxia hablamos de una emergencia médica en la que debe administrarse medicación endovenosa o parenteral inmediata y en la que no dudaremos en solicitar atención médica urgente.
Dislalia en Niños y Cómo se Trata
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Dislalia en Niños y Cómo se Trata

Uno de los problemas del lenguaje que es más frecuente en niños menores de cinco años son los trastornos de articulación o dislalia . Es muy frecuente que los padres se preocupen cuando observan que su hijo no tiene una pronunciación correcta de algunos fonemas. En la mayoría de los casos no es nada grave y mejora con el tiempo. ¿Tienes dudas? Regístrate ahora en Savia y habla gratis con nuestro médico especialista en Pediatría. ¿Qué es la dislalia? Es un trastorno del lenguaje que afecta a la articulación de éste, en lo que a la pronunciación de algunos fonemas se refiere. Esto se refleja en una mala pronunciación que la familia o la escuela detecta fácilmente . Hasta los cinco años, la mala pronunciación puede formar parte del desarrollo normal del niño. Con el tiempo y, a medida que madura el lenguaje y la capacidad fonológica, el trastorno desaparece sin tratamiento. Causas de la dislalia La causa más frecuente es la inmadurez de la capacidad fonadora del niño , que forma parte del desarrollo del niño y que mejora sin ninguna intervención. En otros casos, una mal posición anatómica de la lengua o los labios, alteraciones del movimiento de la musculatura que interviene en la articulación de los fonemas o bien una incorrecta respiración pueden ser causa de dislalia. Si estos patrones articulatorios persisten y no se corrigen precozmente, puede automatizarse y ser más difíciles de corregir. Descartar estas causas anatómicas o funcionales, distinguiéndolas de la dislalia por inmadurez del desarrollo, es fundamental para realizar una intervención precoz y lograr su resolución. Tipos de dislalia infantil Dislalia funcional o evolutiva: Es la más frecuente. Se caracteriza por el mal funcionamiento de los órganos implicados en la articulación de los fonemas. Algunos ejemplos serían los cambios de fonemas al hablar como la “R” por la “S” o la “S” por la “Z”. Todos los niños presentan este tipo de alteraciones en los primeros años de su vida, pero es a partir de los cuatro años cuando se puede hablar de dislalia. Dislalia orgánica: Este tipo de dislalia provoca una dificultad en el lenguaje debido a problemas orgánicos, que englobarían anomalías del sistema nervioso central o bien malformaciones de algún órgano del aparato fonador. ¿Tienes dudas? Regístrate ahora en Savia y habla gratis con nuestro médico especialista en Pediatría. Los trastornos asociados más frecuentes          Disglosias: es un trastorno de la articulación de origen no neurológico, provocado por malformación o lesión de los órganos fonatorios.          Disartrias: es un trastorno del sistema nervioso central y se caracteriza por una pérdida del control motor.          Dislalia audiógena.          El niño pronuncia mal porque no oye bien, es decir, el origen es un problema auditivo. Si el niño no oye correctamente, no es capaz de reproducir los sonidos bien. Por eso es tan importante el screening universal de la audición mediante los potenciales evocados en los neonatos. ¿Cómo podemos identificar la dislalia en el niño? Los niños empiezan a hablar con una mala pronunciación , cometiendo errores en fonemas y estructuras gramaticales y, evidentemente, es totalmente normal. La madurez, el crecimiento y la gran capacidad de aprender hacen que, en unos años, su lenguaje sea pulido y correcto. Es a partir de los tres años cuando hay una mejora significativa en la pronunciación y en la organización del lenguaje, por lo tanto, a partir de esta edad, los niños se expresan de manera fluida y se les entiende perfectamente. Sospecharemos que un niño presenta una dislalia que requiera intervención cuando la evolución del niño no es la esperada en la pronunciación y articulación de las palabras. ¿A quién debemos acudir? Si se sospecha, desde la familia o la escuela, la presencia de dislalia, el profesional que nos puede evaluar y proponer un tratamiento adecuado es el logopeda . Es importante insistir en la importancia de la atención temprana y del diagnóstico precoz para evitar la automatización de la mala articulación, los problemas de socialización o burlas derivados de este y el daño en la autoestima que esto puede producir. ¿Cómo se trata? No es un trastorno grave, pero debemos corregirla a tiempo para evitar problemas de comportamiento o conducta . El especialista adecuado es el logopeda, quien diagnosticará y planificará un tratamiento adecuado para cada paciente. ¿Tienes dudas? Regístrate ahora en Savia y habla gratis con nuestro médico especialista en Pediatría.
Hipotiroidismo
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Hipotiroidismo

Las enfermedades más frecuentes de la glándula tiroides son las debidas a su exceso (hipertiroidismo) o déficit de funcionamiento (hipotiroidismo). A continuación, abordaremos el hipotiroidismo, pero antes vale la pena explicar qué es la glándula tiroides. La glándula tiroides El tiroides es una glándula del organismo situada en la parte anterior y central del cuello. Está compuesta por dos lóbulos que tienen la apariencia de alas de mariposa. Una glándula es un órgano encargado de elaborar y secretar una serie de sustancias y, en el caso del tiroideas, son las hormonas tiroideas. La hormona principal secretada por el tiroides es la tiroxina o T4, que para ejercer sus funciones se transforma en T3 . El tiroides necesita yodo para poder sintetizar las hormonas tiroideas. La síntesis de hormonas tiroideas (T4 y T3) está regulada por la TSH (hormona estimuladora de la función tiroidea) secretada en la hipófisis. La TSH estimula a la glándula tiroidea para que produzca hormonas tiroideas dependiendo de si aumentan o disminuyen las concentraciones de hormonas tiroideas que circulan en la sangre. Puesto que esta hormona estimula a la glándula tiroidea, las concentraciones de TSH en la sangre son elevadas cuando la glándula tiroidea es hipoactiva (y, por lo tanto, necesita más estimulación) y bajas cuando es hiperactiva (y, por lo tanto, requiere menos estimulación). Funciones de las hormonas de las hormonas tiroides Las hormonas tiroideas, tiroxina (T4) y triyodotironina (T3), tienen un amplio efecto sobre el desarrollo y el metabolismo.          En el niño actúan en el desarrollo intelectual y en el crecimiento y desarrollo.          En el adulto, intervienen en el metabolismo, participando prácticamente en la mayoría de las funciones del organismo como metabolismo de las proteínas, grasas e hidratos de carbono, formación de algunas vitaminas, termorregulación, motilidad intestinal, etc. ¿Qué es el hipotiroidismo y cuáles son las causas? Cuando la glándula funciona por debajo de lo normal, se producen menor cantidad de hormonas tiroideas y se habla de hipotirodismo. Las causas del hipotiroidismo incluyen las inflamaciones de la glándula (tiroiditis de Hashimoto), cirugía o radioterapia sobre la glándula, enfermedades que afectan la hipófisis (glándula que a través de la TSH regula la función del tiroides). ¿Qué síntomas da? Los síntomas del hipotiroidismo son debidos a que, dado que los niveles de hormonas tiroideas están más bajos, se afectan las funciones del organismo en las que intervienen. Así, pueden dar diferentes síntomas relacionados con la lentitud de dichas funciones, hay un “enlentecimiento” del cuerpo . Estos síntomas no tienen por qué aparecer conjuntamente, es decir, en cada paciente se manifestarán unos u otros, y en mayor o menor intensidad. Ello se refleja en falta de concentración, lentitud mental, bajo estado de ánimo, apatía, aumento de peso (hipometabolismo), estreñimiento, intolerancia al frío, cansancio, sequedad de piel, sequedad y pérdida de cabello, somnolencia, o mayor frecuencia de abortos. ¿Cómo se diagnostica? En el hipotiroidismo existe una elevación de la TSH y una disminución de la T4 (hormona tiroidea). En las etapas iniciales la T4 puede ser normal (hipotiroidismo subclínico). Así la prueba diagnóstica principal es la determinación mediante un sencillo análisis de sangre de TSH y T4.          Determinación de TSH en sangre: es la prueba más importante. En el hipotiroidismo la TSH aparece anormalmente alta.          Determinación de T4 en sangre: disminuida o normal (en etapas iniciales). ¿Cuál es el tratamiento? El tratamiento en el caso de hipotiroidismo consiste en aportar de forma sintética las hormonas tiroideas que no puede fabricar la glándula tiroides: tiroxina . Se denomina tratamiento sustitutivo y se toma de forma oral.  Así, es necesario seguir un tratamiento de por vida, el cual puede tener que modificarse en determinadas circunstancias en las que se necesite un mayor aporte de hormona como en el embarazo, en ciertas enfermedades, etc. El control médico periódico sirve inicialmente para establecer la dosis óptima (se empieza con dosis bajas hasta ajustarla) y, posteriormente, para modificarla en las situaciones que lo precisen. Con un control médico adecuado se puede llevar una vida absolutamente normal .
Causas, Síntomas, Tratamiento y Prevención de la Gripe
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Causas, Síntomas, Tratamiento y Prevención de la Gripe

La gripe es una enfermedad aguda de causa vírica que afecta, sobre todo, a la vía respiratoria. Suele acompañarse de un cortejo de síntomas variable que la convierte en un síndrome caracterizado por una afectación repentina del estado general (fiebre, escalofríos, cefalea, dolor osteomuscular, fatiga, astenia y debilidad) y síntomas respiratorios (tos, mucosidad y dolor al tragar u odinofagia). Aparece en forma de brotes de diferente virulencia de un año para otro. Existen algunos colectivos de personas especialmente lábiles ante estas epidemias: ancianos, inmunocomprometidos o pacientes con patología crónica respiratoria cuya infección puede acarrearles consecuencias graves. Qué la provoca El virus causante de la gripe pertenece a la familia Orthomyxoviridae y se distribuye en tres géneros: influenza A, B y C. Los virus A y B son los más importantes en seres humanos.  Los brotes epidémicos son debidos a variaciones antigénicas del virus A, generalmente durante el invierno, de forma repentina y con una duración aproximada de dos o tres meses. El virus influenza B provoca brotes menos graves y menos extensos. El virus influenza C es poco frecuente y produce infecciones asintomáticas o muy leves. Cómo se transmite La transmisión de la gripe de persona a persona se produce por vía aérea, ya sea a través del habla, de la tos, de estornudos o de las gotas desprendidas al respirar o hablar. Tras la infección, el virus incuba en el receptor durante uno a cuatro días, tras los cuales empiezan a aparecer los síntomas. El contagio puede darse desde el momento de la infección del individuo (aunque aún no hayan aparecido síntomas) y hasta siete días después de estar asintomático. Una persona infectada puede transmitir la enfermedad, aunque esté totalmente asintomática. Cómo se diagnostica El diagnóstico de la gripe es absolutamente clínico por los síntomas que nos indica el paciente. No suele requerirse la realización de análisis, excepto en casos especiales en los que se recogen muestras en las primeras 48-72 horas del inicio de los síntomas coincidiendo con la máxima carga viral excretada por el paciente. Cómo se manifiesta Una vez instaurada la gripe, cursa como un cuadro banal de dos a cinco días (en casos no complicados). Puede prolongarse más días en determinados colectivos como niños, ancianos e inmunodeprimidos. En pacientes complejos se asocia a un mayor riesgo de complicaciones graves, siendo las más frecuentes las respiratorias (neumonía y empeoramiento de enfermedades de base como asma o EPOC), seguidas de las neurológicas, cardíacas y musculares. ¿Qué factores contribuyen a la aparición de complicaciones? Podríamos citar los adultos mayores de 65 años, las embarazadas, los pacientes de cuaquier edad con enfermedades crónicas y los inmunodeprimidos (incluyendo a los pacientes oncológicos en tratamiento con quimioterapia). Cómo se trata A pesar de no existir un tratamiento específico, suelen recomendarse unas medidas generales que deben seguirse y que incluyen: hidratación abundante, reposo relativo y un tratamiento sintomático consistente en antipiréticos, antitusígenos, antihistamínicos y/o analgésicos, en función de los síntomas predominantes. En caso de pacientes graves emplearemos antivirales que deberán ser iniciados antes de las 48 horas de la aparición de los primeros síntomas. Con ellos conseguiremos acortar la duración de los síntomas, pero no evitar la aparición de posibles complicaciones. La medicación antiviral impide la replicación del virus, por ejemplo, el oseltamivir y el zanamivir. Pueden pautarse en individuos que, aun habiendo sido vacunados contra la gripe se encuentran en situación de alto riesgo. Tienen una efectividad aproximada del 80% en la prevención de la infección. Estos mismos fármacos pueden emplearse como tratamiento siempre y cuando se inicie antes de las 48 horas de la instauración de los primeros síntomas, como se ha mencionado. Prevención En cuanto a las medidas profilácticas debemos mencionar la vacuna que se sintetiza anualmente con una composición específica que contiene varias cepas víricas. Su recomendación se extiende a diferentes colectivos poblacionales como las personas con factores de riesgo para complicaciones, las personas que pueden transmitir la infección a las personas frágiles y las profesiones que impliquen contacto de riesgo (sanitarios, veterinarios, trabajadores sociales…). La eficacia de la vacuna dependerá de varios factores siendo primordial el estado basal del paciente y su respuesta inmune. La vacuna debe administrarse anualmente en los grupos de riesgo y, deseablemente, antes de que se inicie el brote dado que su efecto no es inmediato (tarda dos semanas en hacer efecto). Generalmente se inicia la campaña de medicación a principios de otoño. En adultos consistirá en una dosis única administrada de forma intramuscular o subcutánea en el músculo deltoides mientras que en el colectivo infantil se administran dos dosis separadas por un intervalo de cuatro semanas, y se prefiere la administración en la cara anterior del muslo. Tras la administración de la vacuna antigripal no es infrecuente padecer un cuadro pseudocatarral leve y autolimitado.
Qué Provoca la Neuritis Vestibular
Artículo especializado

Qué Provoca la Neuritis Vestibular

El control del equilibrio está determinado por la integración de las señales obtenidas del mundo exterior a través de la vista, los receptores tanto cutáneos como osteoarticulares que informan sobre la posición y los movimientos del cuerpo, y el oído interno. Dicha acumulación de informaciones se procesa en el cerebro y el cerebelo, que dan las órdenes de reposición del cuerpo para mantener el equilibrio . La información que aporta el oído interno se transmite a través del nervio auditivo o vestibulococlear, también denominado octavo par craneal. Cuando por diferentes causas la porción de dicho nervio que se encarga del equilibrio (la otra porción se encarga de la audición) se inflama, se produce lo que se llama una neuritis vestibular y el equilibrio se ve afectado. A qué se debe La mayoría de las veces la neuritis vestibular es secundaria a una infección vírica de las vías respiratorias altas, un cuadro catarral que inflama el nervio y la información que envía al cerebro está alterada y no cuadra con la del resto de receptores, con lo que se produce una sensación de desequilibrio, pese a que el cuerpo no lo esté. En personas de edad avanzada la neuritis puede deberse a una isquemia de la arteria vestibular anterior, con lo cual se produce un déficit de aporte sanguíneo que daña el nervio y conlleva la neuritis y la alteración del equilibrio. Qué síntomas da La neuritis vestibular se caracteriza por ser un cuadro que se presenta de manera brusca y que cursa con síntomas como:          Inestabilidad cefálica.          Mareo.          Sensación rotatoria.          Falta de equilibrio.          Náuseas y vómitos.          Sudoración.          palpitaciones. Es una sensación muy desagradable que los pacientes toleran en mayor o menor grado y que en ocasiones puede llegar a provocar una crisis de ansiedad. Al ser una inflamación aislada de la parte conductora de la información del equilibrio, la audición está preservada, se oye bien y no existen pitidos en los oídos, a diferencia de lo que ocurre en la enfermedad de Ménière, donde sí se dan estos síntomas. La percepción de inestabilidad puede alargarse durante dos o tres semanas. Cuando caminan los pacientes con neuritis vestibular tienden a irse hacia el lado sano, pues el cuerpo tirará del paciente para que camine recto en función de la percepción que se tiene del equilibrio y de la posición de su cuerpo. Al hacer que el paciente cierre los ojos y se mantenga de pie veremos que el paciente se inclina o cae hacia el lado lesionado, lo que se conoce como signo de Romberg positivo. Las personas que padece una neuritis vestibular con frecuencia presentan un movimiento anómalo de los ojos que se llama nistagmo. Se trata de un movimiento involuntario de los ojos que baten o se desvían hacia un lado de manera rápida y luego regresan lentamente a la posición normal. Cuando una persona sufre una neuritis vestibular se producirá un nistagmo horizontal de los ojos hacia el lado sano. Cómo se diagnostica El diagnóstico de la neuritis vestibular se basa sobre todo en la descripción de los síntomas que da el paciente y la exploración física. Conviene llevar a cabo un examen del oído y una exploración neurológica completa, en la cual se debe evaluar tanto una posible alteración de la marcha como la imposibilidad del paciente para mantener el equilibrio al cerrar los ojos. Si existen dudas sobre la agudeza auditiva se puede realizar una audiometría. Asimismo, si después de tres semanas los síntomas se mantienen valdría la pena realizar un estudio electrofisiológico sobre la conducción eléctrica del nervio vestibulococlear mediante un electroneurograma. ¿Tiene tratamiento? En la mayoría de los casos la neuritis vestibular se curas por sí misma y lo que hacemos es tratar los síntomas. Se pueden dar antieméticos para las náuseas y los vómitos, como la metoclorpramida o la domperidona , así como medicación contra la sensación de vértigo, como la betahistina, la sulpirida o la biodramina. En casos rebeldes puede ser útil administrar una tanda corta de corticoides por vía oral. En caso de presentar unos síntomas que puedan hacer pensar en una neuritis vestibular es recomendable ponerse en contacto con su médico de familia o con un especialista en otorrinolaringología.
Infección Pulmonar
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Infección Pulmonar

En la práctica habitual hablamos de neumonía para referirnos a la infección que afecta a la vía respiratoria baja. Sin embargo, debemos diferenciar el término neumonía del término bronquitis, ambos procesos relacionados con una infección respiratoria. La neumonía hace referencia a la afectación del parénquima pulmonar y suele ser de causa bacteriana, mientras que la bronquitis se refiere a la afectación de la vía respiratoria y suele ser de causa vírica. Tipos de neumonía La neumonía, por excelencia, es la llamada neumonía adquirida en la comunidad (NAC) o neumonía extrahospitalaria, que afecta a la población general. Se trata de una infección aguda pulmonar que se manifiesta por signos y síntomas de infección respiratoria baja. Otras neumonías específicas serían la neumonía en pacientes inmunodeprimidos y la neumonía nosocomial. La neumonía adquirida en la comunidad abarca el protagonismo por su gran incidencia y la morbimortalidad que acarrea. Un alto porcentaje de pacientes (sobre todo en la edad senil) precisa ingreso hospitalario e incluso en la unidad de cuidados intensivos no siendo despreciable el número de muertes que ocasiona. Diagnóstico El diagnóstico de neumonía se sospecha ante un paciente que presenta determinados síntomas como pueden ser: fiebre, escalofríos, tos persistente, mucosidad purulenta (amarilla o verdosa y espesa), dolor en el costado, disnea o falta de aire, mal estado general… En la auscultación podemos encontrar la presencia de moco.  Es frecuente que el paciente acuda a la visita médica tras varios días de presentar síntomas y después de haberse automedicado de forma sintomática sin evidenciar mejoría clínica. Tras la exploración, la prueba que solicitaremos para llegar al diagnóstico será una radiografía de tórax (siempre solicitamos dos proyecciones diferentes), donde evidenciaremos una lesión radiológica aguda compatible (en forma de infiltrado). Podremos valorar su localización, su extensión y la presencia de posibles complicaciones como pueden ser un derrame pleural. Si existe afectación del estado general nos ayudaremos de otras pruebas complementarias para el diagnóstico como puede ser una analítica sanguínea, una muestra del esputo, un hemocultivo o una broncoscopia. Quiénes tienen más riesgo de sufrirla El germen más frecuentemente encontrado en los aislamientos es el Streptococcus pneumoniae (o neumococo). Los pacientes más sensibles a este germen son: fumadores, pacientes respiratorios crónicos, con enfermedades avanzadas, edad senil, esplenectomizados (pacientes sin bazo) o pacientes tratados con corticoides. En esta población de riesgo está indicada la administración de la vacuna frente al neumococo de forma profiláctica. Existen otros posibles agentes causales de neumonía adquirida en la comunidad como pueden ser algunos virus (varicela, gripe…), el Mycoplasma , la Chlamydia , la Legionella , la Pseudomona o el Staphylococcus . Mención especial requiere la infección por legionella (bacteria gram negativa), cuyo único reservorio es el agua, especialmente la estancada a temperaturas entre 25 y 45ºC. Se transmite por inhalación de aerosoles o microaspiraciones de agua, y penetra en el organismo por vía aérea. Un foco temido es el sistema de agua hospitalario por suponer un riesgo para los pacientes hospitalizados. Los controles periódicos que deben realizarse son muy exhaustivos. La neumonía nosocomial es aquella adquirida en el hospital en las 48-72 horas tras el ingreso, siempre que se haya excluido un proceso infeccioso pulmonar ya presente antes. Es la segunda causa de infección hospitalaria tras la infección urinaria y la primera causa de infección en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) del hospital. Neumonía en inmunodeprimidos La neumonía en pacientes inmunodeprimidos puede tener características especiales, siendo posible encontrar unos agentes causales atípicos. Los síntomas pueden consistir en malestar general, escalofríos, fiebre, rigidez, tos, disnea y dolor torácico. Sin embargo, los pacientes inmunocomprometidos pueden no tener fiebre ni signos respiratorios y tienen menos cantidad de mucosidad purulenta. En algunos casos, el único signo de alarma es la fiebre sin un foco infeccioso aparente. La presentación atípica hace sospechar de una infección micótica o micobacteriana o viral oportunista. El tratamiento dependerá del estado inmunitario del paciente y del germen patógeno que cause la infección. Tratamiento Una vez confirmado el diagnóstico, se inicia inmediatamente un tratamiento antibiótico empírico. No siempre será necesario un ingreso hospitalario para el control evolutivo. En la mayoría de la población se realiza tratamiento ambulatorio. En pacientes de riesgo o con gran afectación del estado general estará indicado el ingreso hospitalario para la administración de antibiótico endovenoso y el seguimiento clínico de los síntomas. Es importante recalcar que la pauta antibiótica en caso de neumonía (infección respiratoria baja) es mucho más larga que la de una infección de vía respiratoria alta. Asimismo, puede estar indicada la combinación de dos antibióticos de familias diferentes. A pesar de que el tratamiento antibiótico aporta una gran mejoría clínica es posible notar cansancio y afectación del estado general hasta tres semanas después de finalizar el tratamiento. En general, la eficacia del tratamiento antibiótico no puede evaluarse hasta pasadas las primeras 48-72 horas, por lo que no es necesario modificarlo si no existe empeoramiento. La duración del tratamiento depende de varios factores específicos como la gravedad del paciente, la rapidez en la respuesta clínica y el microorganismo causal.
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