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Estimulación ovárica: ¿En qué consiste?

Consulta Ginecológica

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La estimulación ovárica es un tratamiento médico que tiene el objetivo de estimular los ovarios, alcanzando así el desarrollo de varios folículos maduros que permitan conseguir el número máximo de ovocitos. En general, la estimulación ovárica es el primer tratamiento al que se somete la mujer −en el contexto de la reproducción asistida− permitiendo resolver los trastornos de ovulación que pudieran existir e incrementando la calidad y la cantidad de los óvulos que se pueden generan.





¿Qué es la estimulación ovárica?

La estimulación ovárica consiste en la administración de hormonas femeninas inyectables capaces de inducir el crecimiento folicular múltiple con el objetivo de obtener un mayor número de óvulos viables. Este procedimiento se inicia entre el primer y tercer día de la menstruación.

Las hormonas administradas son gonadotropinas exógenas: la hormona folículo estimulante (FSH) y la hormona luteinizante (LH). Ambas por vía subcutánea y en dosis superiores a las que se producen de manera natural en el organismo. De este modo, el aumento de la concentración plasmática de FSH y LH, afectarán tanto a la cantidad como a la calidad de los ovocitos obtenidos.

En este sentido, el número de ovocitos obtenidos está relacionado con la dosis inicial de gonadotropinas administrada. Aun así, se pueden producir variaciones en función de las características individuales de cada paciente, como pueden ser la edad, los resultados de posibles ciclos previos de estimulación para reproducción asistida y de los datos de la estimación de la reserva ovárica.

La dosis inicial más habitual en pacientes con una expectativa de respuesta normal es de 150-225 unidades internacionales. En cualquier caso, para optimizar la estimulación ovárica se debe encontrar un equilibrio entre el resultado que se desea conseguir con el mínimo riesgo para la paciente, evitando la sobreestimulación ovárica.



¿En qué procesos se aplica la estimulación ovárica?

Cuando tener un hijo no es un proceso fácil y se dan casos de infertilidad y trastornos de la ovulación, muchas parejas se ven obligadas a recurrir a las técnicas de reproducción asistida para lograr el embarazo. Con el fin de incrementar las probabilidades de éxito es necesario someterse a la estimulación ovárica, para aumentar el número de ovocitos que se generan en la ovulación.

La estimulación ovárica suele incluirse en casi todos los tratamientos de fertilidad, siendo especialmente efectivo cuando la edad de la madre es elevada (a partir de los 35 años la función ovárica se ve disminuida), principal factor relacionado con una menor calidad y cantidad de óvulos.

Además, la estimulación ovárica se suele utilizar para obtener un mayor número de ovocitos en casos de donación o cuando la mujer opta por la congelación si desea retrasar la maternidad.



¿En qué consiste la estimulación ovárica natural?

La estimulación ovárica solo es posible mediante la utilización de hormonas de la ovulación y a través de inyecciones. No existe un método más natural. La administración, aunque es mediante inyecciones, es sencilla y no duele.

Inicialmente se utilizaban gonadotropinas menopáusicas urinarias que contenían concentraciones variables de hormona luteinizante y hormona folículo estimulante. Posteriormente se desarrollaron la FSH y LH recombinantes, lo que aportó fármacos con dosis constantes y de mayor disponibilidad.

Por otro lado, la fecundación in vitro natural es aquella en la que no se lleva a cabo una estimulación ovárica, por lo que el número de óvulos disponibles para su posterior extracción será menor.



Tratamiento de la estimulación ovárica

En la actualidad se dispone de un gran arsenal de fármacos inductores de estimulación ovárica, siendo las gonadotropinas (FSH y LH) los más empleados dentro de la técnica de reproducción in vitro.

La individualización del tratamiento de estimulación ovárica permite la predicción de la respuesta ovárica a la acción de las gonadotropinas. Este modelo tiene por objeto conseguir el mejor resultado posible en tasas de embarazo e hijo vivo, equilibrando los riesgos derivados de la intervención farmacológica como la hiperestimulación, así como los riesgos de cancelación del ciclo por baja respuesta.

La respuesta a la estimulación ovárica dependerá de la reserva ovárica, de la variabilidad funcional ovárica mensual y de las características de estimulación que se lleve a cabo. Normalmente se considera deseable una respuesta adecuada para obtener de 5 a 15 ovocitos (alcanzando las mayores tasas de embarazo en torno a los 15 ovocitos), ya que respuestas superiores o inferiores suelen provocar la finalización  del tratamiento.

En cualquier caso, la decisión sobre el tipo de estimulación, las gonadotropinas y las dosis dependerá del ginecólogo, en función de las características de la pareja y siempre teniendo en cuenta su opinión.