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Asfixia perinatal: ¿Qué la causa?

Consulta de ginecología

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El aporte de oxígeno y nutrientes durante el embarazo es esencial para el correcto desarrollo del feto y para que el nacimiento tenga lugar de manera óptima. Las interrupciones o la disminución del aporte de oxígeno en momentos próximos al parto pueden dar lugar a complicaciones como la asfixia perinatal.





¿Qué es la asfixia perinatal?

La asfixia perinatal se produce cuando el feto experimenta una falta de oxígeno alrededor del momento del nacimiento. Esta condición puede provocar una hipoxemia o disminución de la cantidad de oxígeno en la sangre fetal, paralelamente a una hipercapnia o aumento del CO2 con acidosis metabólica significativa.

Además de los daños cerebrales, que pueden conducir a una parálisis cerebral, la asfixia perinatal, para ser diagnosticada como tal, debe provocar una afectación hipóxico-isquémica de al menos otro órgano o sistema.

De este modo, los mecanismos que pueden provocar problemas en el feto son la hipoxemia y la isquemia o disminución de la perfusión de sangre necesaria para mantener la integridad funcional de los tejidos.



¿Qué causa la asfixia perinatal?

La insuficiencia placentaria suele ser la causa más habitual de la asfixia perinatal. Esta situación determina la dificultad para aportar el oxígeno y eliminar el dióxido de carbono de la sangre fetal. También se puede dar un problema en el feto a nivel respiratorio o cardiovascular.

Por otro lado, entre las patologías de la madre que pueden provocar la asfixia perinatal por medio de un aporte insuficiente de sangre y oxígeno a la placenta, se pueden incluir entre otras:

  • Hipertensión o diabetes pregestacional mal controladas.

  • Enfermedades pulmonares o cardíacas.

  • Hipertensión pulmonar.

  • Anemia.

  • Infecciones.

La asfixia perinatal también puede acontecer por causas de naturaleza exclusivamente fetal, incluyendo:

  • Anemia fetal.

  • Infecciones.

  • Hídrops.

  • Malformaciones y problemas cardíacos.

Finalmente, los eventos que pueden provocar una disminución de oxígeno en el feto alrededor del parto capaces de dañar a un feto neurológicamente intacto incluyen:

  • El desprendimiento prematuro de la placenta.

  • La ruptura uterina.

  • El prolapso de cordón umbilical.

  • El embolismo de líquido amniótico.

  • La exanguinación fetal por la existencia de vasa previa con vasos fetales desprotegidos.

  • La hemorragia feto-materna.


Síntomas de la asfixia perinatal

La manifestación de la asfixia perinatal se produce por medio de hipoxemia, hipercapnia y acidosis láctica por una perfusión tisular disminuida. Sin embargo, la identificación de la asfixia perinatal en ocasiones es complicada. Cuando tiene lugar, permitiendo actuar de manera precoz, existe la posibilidad de revertir la situación sin repercusiones para el feto y continuar con el parto de manera segura.

Los síntomas y signos que pueden aparecer dependerán del grado de asfixia que se haya dado en el feto:

  • En la asfixia perinatal leve el recién nacido puede presentar unos reflejos afectados, junto con anormalidades de comportamiento. Normalmente estos síntomas suelen desaparecer en 24 horas.

  • En la asfixia perinatal moderada pueden darse reflejos disminuidos, apnea y convulsiones. Se trata de síntomas que suelen remitir en las primeras dos semanas.

  • En la asfixia perinatal severa la encefalopatía hipóxico-isquémica grave puede determinar síntomas como respiración irregular, perturbación del movimiento ocular y estado de coma, entre otros.


Prevención y tratamiento de la asfixia perinatal

La prevención de la asfixia perinatal incluye todas las medidas de un buen cuidado prenatal y de atención del parto. Los antecedentes perinatales permiten identificar a gran parte de los niños que pueden nacer con asfixia. Algunas pruebas que pueden contribuir a identificar al feto con riesgo de asfixia incluyen la medición de la altura uterina, el análisis de líquido amniótico, los movimientos fetales disminuidos y la frecuencia cardíaca.

En caso de que la frecuencia cardíaca fetal se encuentre alterada intraparto se puede realizar una toma de sangre procedente del cuero cabelludo fetal y medir el pH, cantidad de oxígeno y C02. De esta forma se puede tener una prueba directa de que está teniendo lugar sufrimiento e hipoxia fetal para poder proceder de forma inmediata a la extracción del recién nacido por la vía más rápida (cesárea o vía vaginal en función de la situación fetal en la pelvis materna).

Esto permite estar preparados para llevar a cabo una buena reanimación y a un eventual traslado del recién nacido a la Unidad de Cuidados Intensivos.

La asistencia en las primeras 6 horas de vida del recién nacido con asfixia perinatal es fundamental. Tras la estabilización inicial, se debe proceder a la monitorización de diversas funciones fisiológicas, incluyendo la frecuencia cardiaca, la tensión arterial, la función respiratoria y la temperatura.

Este último aspecto es de especial relevancia ya que, por cada incremento de 1°C en la temperatura del recién nacido, el riesgo de muerte o discapacidad neurológica aumenta de forma significativa. De este modo, el traslado del recién nacido a la unidad neonatal debe producirse con la cuna de transporte apagada, monitorizando durante las primeras horas la temperatura rectal con el objetivo de evitar la hipertermia. Por este motivo, una de las terapias que se emplean para los recién nacidos con hipoxemia severa es la hipotermia.

Por otro lado, cuando se ha producido una agresión hipóxico-isquémica, el cerebro es particularmente vulnerable a otros factores que pueden contribuir al daño del sistema nervioso central. Entre estos factores se encuentran la hipoglucemia, la hipocapnia y la hiper/hipoxia.

Finalmente, junto con la monitorización de las constantes vitales y de los factores comórbidos a través de la analítica, el aspecto clave consiste en establecer si el recién nacido con asfixia perinatal presenta o no encefalopatía aguda.