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Qué Debes Saber Sobre la Alergia
Artículo especializado

Qué Debes Saber Sobre la Alergia

Con la llegada de la primavera, aparece a nuestro alrededor la dichosa alergia. ¿Qué debes saber sobre ella? Por el aumento previsible de casos a medio o largo plazo, es de esperar un incremento en la demanda sanitaria en un futuro por estos procesos, con el consiguiente impacto sobre la salud pública y los recursos sanitarios necesarios y/o disponibles. Su abordaje incumbe a numerosos estratos de la sociedad, desde los hogares y las escuelas, hasta las empresas. ¿Qué es? La alergia es una respuesta exagerada (reacción de hipersensibilidad) del sistema defensivo (sistema inmunitario) del ser humano, que identifica como nocivas determinadas sustancias inocuas (como pueden ser los pólenes de algunas plantas, los ácaros del polvo doméstico…), habitualmente toleradas por la mayoría de las personas. Esta respuesta inapropiada y equivocada, en lugar de ser beneficiosa, es claramente perjudicial para el paciente y produce una serie de alteraciones inflamatorias de la piel y de las mucosas, que originan los diferentes signos y síntomas de las enfermedades alérgicas. Por qué se produce Existen unos factores predisponentes genéticos en la persona que padece alergia y unos factores ambientales desencadenantes (denominados alergenos). Los antecedentes familiares son muy importantes. Pero es conveniente destacar que “no se nace alérgico”, se tiene sólo una predisposición genética a serlo y, si concurren determinadas circunstancias, se puede llegar a convertirse en alérgico. TIPOS DE ALÉRGENOS Existen numerosos tipos diferentes de alérgenos: Inhalados o aeroalergenos (pólenes, ácaros, pelo de animales…). Alimentarios (proteínas de la leche de vaca, huevo, frutas, gluten, frutos secos…). Fármacos (antibióticos, antiinflamatorios, anestésicos…). De contacto (níquel, cromo, perfumes, tintes de cabello…). Ocupacionales o laborales (látex, harina de trigo…). Veneno de insectos (abejas, avispas…) Todas estas sustancias pueden sensibilizar a la persona predispuesta , de modo que su sistema inmunitario produzca una serie de anticuerpos, habitualmente del tipo denominado “Inmunoglobulina E (IgE)” contra estos alergenos. El aumento de la temperatura, con inviernos más suaves, el “efecto invernadero” y la mayor contaminación atmosférica están provocando variaciones al alza en las concentraciones atmosféricas de pólenes, y el número de insectos y de hongos asociados a enfermedades alérgicas, por lo que es plausible que el número e intensidad de los casos de alergia se incrementen en el futuro. Existe también la llamada “ teoría de la higiene ”, que describe que nuestros hijos viven en ambientes limpios, se bañan con mucha frecuencia y están vacunados de numerosas enfermedades (¡afortunadamente!). Además, están sometidos al uso masivo de antibióticos (no siempre indicados) y están libres de enfermedades parasitarias. Todo ello favorece que el sistema inmunitario “se equivoque” de enemigos, puesto que no halla bacterias o parásitos contra los que combatir, y se oriente a sustancias, en principio, inocuas. Por tanto, esta teoría postula que las alergias serían el tributo exigido por el desarrollo sociosanitario. Frecuencia Se estima que entre el 30% y el 40% de la población mundial se encuentra afectada por alguna alergia. En España, las cifras son similares: una de cada cuatro personas la padece. Se ha calculado que, si uno de los progenitores es alérgico, la probabilidad de que un niño padezca alergia es aproximadamente del 50% y, si ambos progenitores son alérgicos, la probabilidad se acerca, entonces, al 70%. Signos y síntomas Estas enfermedades combinan su carácter crónico con la aparición de exacerbaciones o brotes agudos. Los cuadros clínicos más frecuentes son los siguientes: Rinitis alérgica: la más frecuente. Produce estornudos, secreción nasal acuosa, picor de nariz y congestión nasal. Puede clasificarse en función de su severidad en leve, moderada o grave, y también en función de sus manifestaciones en intermitente o persistente. Conjuntivitis alérgica: cursa con enrojecimiento conjuntival, lagrimeo y picor ocular. Asma alérgico: el asma produce tos, dificultad respiratoria (disnea) y ruidos inspiratorios y espiratorios torácicos (sibilancias). Se clasifica igual que la rinitis alérgica. Urticaria y angioedema: se caracteriza por la aparición de ronchas (habones) que suelen picar (prurito), durar menos de 24 horas, aunque pueden ir apareciendo nuevas lesiones. Cuando afecta a las partes más profundas de la piel y aparecen hinchazones, sobre todo en labios y párpados, hablamos de angioedema. La urticaria-angioedema puede ser de curso agudo (días), subagudo o crónico (duración superior a seis semanas). Dermatitis atópica o eccema atópico: afecta habitualmente a los lactantes, pero también a jóvenes y adultos. La sequedad cutánea es su característica principal, que provoca picor (prurito) intenso e induce al rascado que, a su vez, provoca lesiones inflamatorias con enrojecimiento y descamación (eccema). Puede ser calificada de leve, moderada o grave, en función de la extensión e intensidad de las lesiones cutáneas. Dermatitis alérgica de contacto. Alergia alimentaria: las manifestaciones clínicas más frecuentes son picor o hinchazón de labios y boca y, en ocasiones, náuseas, vómitos y/o dolor abdominal o dermatitis atópica o urticaria. Los casos más graves pueden producir anafilaxia. Anafilaxia: es la forma clínica más grave. Es una reacción de hipersensibilidad de instauración rápida, generalizada o sistémica y que amenaza la vida. Presenta síntomas a nivel cutáneo (enrojecimiento, prurito, urticaria y/o angioedema), o a nivel de otros órganos, digestivo (náuseas, vómitos, dolor abdominal, diarrea), respiratorio (rinitis, asma), cardiovascular (hipotensión, taquicardia) o neurológico (mareo e incluso pérdida de conocimiento). Puede ser mortal. En edades pediátricas los cuadros alérgicos acarrean absentismo escolar y en edades adultas, absentismo laboral. Los cuadros clínicos mal controlados provocan, además, alteraciones en el descanso nocturno, pérdida de la capacidad de concentración y, en definitiva, pérdida de calidad de vida tanto en su ámbito físico, como psíquico o social. Diagnóstico El médico de atención primaria es el primero en atender al paciente alérgico. El especialista en alergología aporta la visión integral de los distintos procesos que presenta el enfermo. No obstante, el manejo incluye un equipo multidisciplinar que incluye a otorrinolaringólogos, neumólogos, dermatólogos, inmunólogos, intensivistas, internistas… El alergólogo dispone de una serie de pruebas ‘in vivo’ (pruebas cutáneas y de exposición o provocación) e in vitro (analíticas de laboratorio), en las que se analiza la Inmunoglobulina E total (IgE) y las IgE específicas frente a determinados alérgenos inhalados, alimentarios, medicamentosos, parasitarios u ocupacionales. En la actualidad, el diagnóstico molecular permite realizar diagnósticos más exactos en Alergología. Con él puede obtenerse el perfil real de sensibilización específico del paciente y plantear así el mejor tratamiento personalizado. Tratamiento En el momento actual, la vacunación antialérgica (o inmunoterapia específica) se ratifica como el tratamiento más eficiente con que combatir y prevenir ciertas enfermedades alérgicas, con capacidad de mejorar los síntomas, detener su progresión y prevenir el desarrollo de nuevas sensibilizaciones. Los alérgicos a hongos y/o ácaros deben evitar la utilización de humidificadores y deben ventilar y limpiar con frecuencia la casa, así como evitar vivir con objetos que acumulen polvo (moquetas, alfombras, cortinas…). Los alérgicos no deben fumar ni tampoco se debe fumar en su presencia (fumadores pasivos). El alergólogo recomendará el tratamiento más adecuado para cada paciente. El tratamiento integral incluye cuatro apartados: medidas de control ambiental (desalergenización), tratamiento farmacológico (antihistamínicos...), tratamiento con vacunas (inmunoterapia) y la educación sanitaria de pacientes y sus familiares. Dra. Gemma Cardona Médico consultor de Advance Medical
Lo Último Para el Alzheimer
Artículo especializado

Lo Último Para el Alzheimer

La enfermedad de Alzheimer afecta, hasta el momento de forma irreversible y progresiva, a más de 30 millones de personas en el mundo y se espera que cada nuevo año se diagnostiquen siete millones de nuevos casos. Estas cifras, por su impacto económico en sufrimiento personal y familiar, hacen que esta enfermedad sea uno de los objetivos principales de los investigadores . En este artículo repasaremos los nuevos hallazgos e investigaciones que la ciencia nos tiene reservados para el Alzheimer. Investigación básica El estudio de los mecanismos básicos de la enfermedad de Alzheimer es vital, ya que nos va a permitir desarrollar fármacos y tratamientos que impidan e incluso reviertan su desarrollo, así como saber en qué individuos tienen más riesgo de desarrollar la enfermedad. La apolipoproteina E Esta alipoproteína (APOE4) es un tipo de proteína que transporta lípidos, y que se ha visto que ayuda en la reparación de los fallos y ”desgaste” habitual de las neuronas. Si esta lipoproteína es defectuosa, esta reparación no se hará de forma adecuada. Se han encontrado cuatro tipos de gen APOE que regulan la producción de cuatro tipos de lipoproteína APOE. Y el APOE 4 se relaciona con la enfermedad de Alzheimer. La asociación del subtipo de gen APOE ?4 con la enfermedad es significativa, concretamente con el genotipo E4/E4. Actualmente se están desarrollando varios estudios con personas que presentan uno o los dos genes APOE4 y se espera saber si su presencia es un marcador para prever si, al producir APOE4, tienen menos reparación de sus neuronas y desarrollan las alteraciones cognitivas del Alzheimer. Esto haría al gen APOE4 marcador de la enfermedad, y permitiría centrar los esfuerzos preventivos en estas personas. Proteína beta amiloide Ya en los primeros trabajos sobre Alzheimer se hablaba de la presencia de placas de proteína en las áreas entre neuronas de los pacientes con Alzheimer. Se ha visto que estas placas se componen de acúmulos de una proteína que se llama beta amiloide, también presente en otras enfermedades neurológicas y no neurológicas, y que también tiene funciones en la regulación del metabolismo del colesterol, o en la inmunidad por su acción pro inflamatoria, Las placas de amiloide (concretamente las placas llamadas densas) se ha visto que están en relación con daño y malfunción neuronal. Ante esto se ha pensado en trabajar sobre esta proteína amiloide, a distintos niveles (producción de la proteína, formación y acúmulo de las placas, anticuerpos contra la proteína) para evitar sus efectos en la función neuronal Proteína Tau En muestras de cerebros de pacientes fallecidos con Alzheimer se ha visto que aparecen, dentro de las neuronas, “ovillos” de una proteína que se llamado Tau. Esta proteína, en condiciones normales, ayuda a la formación y mantenimiento de la forma y función de las neuronas. Por diferentes motivos (exceso de aporte de fósforo en su estructura o rotura de la proteína) se producen acúmulos de estas proteínas dentro de la neurona, que deja de funcionar correctamente. Tanto la detección del gen APOE4, de betaamiloide y proteína Tau (en líquido cefalorraquídeo, o en imágenes del sistema nervioso por PET) ayuda a detectar individuos en fases previas a la clínica. Nuevos tratamientos El estudio de estos biomarcadores nos ofrece también nuevas opciones de posibles tratamientos : Estrategias sobre la proteína beta amiloide: Reclutar el sistema inmunitario: se piensa que el uso de anticuerpos monoclonales puede evitar que se aglomere beta amiloide y forme placas, ayudando al cuerpo a eliminarla del cerebro. Varios de estos anticuerpos ya se han estudiado, con resultados inicialmente prometedores, que se han tenido que suspender por presentar efectos secundarios inadmisibles o beneficios marginales. Prevenir la destrucción: otros anticuerpos monoclonales se están estudiando en relación con la prevención de la destrucción neuronal. De momento, en ratones parece que están dando resultados aceptables, pero hemos de esperar estudios en humanos. Bloqueantes de la producción. Las investigaciones han demostrado que la beta amiloide se produce por enzimas a partir de una proteína inicial. Varios estudios sugieren que bloquear estas enzimas disminuirá la producción de beta amiloide. E strategias sobre la proteína Tau Los investigadores están buscando una forma de evitar que la proteína Tau forme “ovillos”. Actualmente, se están estudiando en ensayos clínicos los inhibidores de agregación de Tau y las vacunas contra la proteína Tau. Tratamientos no farmacológicos Ultrasonidos Según se trabaja en algunos estudios, el uso de ondas de ultrasonido podría erradicar por completo las placas amiloideas alojadas en el cerebro de una persona con Alzheimer. El estudio, evaluado en ratones, aún se encuentra en una fase incipiente, pero sus resultados ofrecen nuevas esperanzas. Terapias no farmacológicas de apoyo Estas terapias, aunque ya conocidas desde hace tiempo, se están considerando relevantes en el manejo de pacientes ya con síntomas de la enfermedad, incluso en sus fases iniciales. Comprenden la estimulación cognitiva (puzles, pasatiempos, baúles de recuerdos); la orientación a la realidad (orientación temporal con relojes, calendarios, identificación de estaciones, refuerzo de entornos habituales como la casa, identificación personal con fotos, etc.); fisioterapia y ejercicio físico adaptado; terapia ocupacional (manualidades adaptadas); contacto con mascotas e incluso musicoterapia.
Anorexia en Adolescentes
Artículo especializado

Anorexia en Adolescentes

Podríamos considerar la anorexia como la crónica de una desaparición. Es como si la pequeñez que atribuyen a su propia valía quienes la sufren, estuviera representada metafóricamente a nivel corporal, haciéndose cada vez más y más pequeñas externamente (más delgadas) y también internamente (más vulnerables, más enfermas), hasta en muchos casos literalmente desaparecer. Estudios recientes indican que hasta un 20% de las personas anoréxicas mueren, tanto por consecuencias físicas de la problemática como por suicidio. Aunque no es un diagnóstico nuevo (ya algunas místicas como santa Catalina de Siena llegaron a padecer anorexia en la Edad Media), en el mundo occidental actual está tomando una dimensión casi de epidemia . Tanto es así que un 6% de las chicas de 12 a 24 años sufre algún trastorno de la conducta alimentaria (anorexia, bulimia, trastorno por atracón, etc.) y el 11% está en alto riesgo de sufrirlo . Hasta un 3% de las españolas sufren anorexia nerviosa. ¿Qué es? La anorexia nerviosa es un trastorno de la conducta alimentaria (TCA) que se caracteriza por un miedo intenso a ganar peso , así como por la preocupación excesiva por la silueta y por la comida. Existe una pérdida importante de peso debida a una restricción en la ingesta, a un ejercicio físico excesivo y en algunos casos a conductas purgativas como se verán más adelante. No obstante, la persona es incapaz de percibir su propia delgadez, incluso en situaciones de grave desnutrición que ponen en peligro incluso la propia vida. Otros síntomas asociados al diagnóstico serían tristeza, ansiedad, obsesiones y rituales, irritabilidad, ideas de muerte, etc. tiene un gran impacto negativo en la vida familiar, social, laboral, académico y emocional. Es importante señalar que este tipo de trastorno no puede considerarse producto de la vanidad, pues la restricción de la comida se utiliza para afrontar las dificultades emocionales y existenciales. Buscan, a través de la apariencia, el mínimo de seguridad necesario para hacer frente a su vida. Sienten que el único punto donde tienen control es en lo referente a la comida y el peso, donde focalizan completamente su atención. La anorexia ha aumentado alarmantemente en edades cada vez más precoces (entre los 12 y los 14 años). El tratamiento tiene que adaptarse a los desafíos que representa el salir de la etapa infantil y ajustarse a la adolescencia, como serían los cambios corporales, el inicio de la madurez sexual, el desarrollo de la autonomía, la necesidad de autoconocimiento, el cambio en los referentes priorizando al grupo de iguales, etc. ¿Características básicas? Algunas características y tendencias de las personas con anorexia serían: Perfeccionismo y rigidez (no sólo en relación al cuerpo sino en cualquier objetivo). Tenacidad y autodisciplina. Falta de autoestima: autocrítica y negatividad. Tendencia al aislamiento social. Haber sido una niña ejemplar en la infancia: complacer a los demás eliminando sus propias necesidades. Falta de asertividad. Dificultad para expresar emociones. ¿Tipos? Anorexia restrictiva : limitan la comida sin purgas. el ejercicio físico puede convertirse en una obsesión que no sólo sirve para quemar calorías sino también como evasión o alivio para contrarrestar tensión psíquica. Anorexia purgativa : utilizan métodos para contrarrestar sus supuestos excesos alimentarios (vómitos autoprovocados, uso de laxantes y diuréticos, edemas y productos adelgazantes). ¿Y ellos? A pesar de que el sexo femenino es el más afectado por la anorexia, el 10% de los casos son varones . Las características de la patología son muy similares en ambos sexos, sin embargo, muchos hombres generan el trastorno opuesto, llamado “anorexia inversa o vigorexia” en el que se intenta ganar peso para conseguir sentirse física y psicológicamente fuertes y tener un aspecto corpulento. Para ello toman preparados vitamínicos, esteroides, diuréticos, insulina, etc. Esta forma de anorexia puede dar lugar a enfermedades cardiovasculares, lesiones hepáticas, disfunciones eréctiles, atrofia testicular y cáncer de próstata. ¿Causas? La anorexia no aparece de la nada en una vida plena y emocionalmente estable. Suele ocurrir tras una situación estresante, especialmente en el inicio de la pubertad . Puede originarse por crecer en el seno de una familia donde se negaba cualquier emoción negativa o conflicto, o se abusaba del alcohol. También por haber sido víctima de abusos físicos, emocionales o sexuales. Quien la sufre puede haber sido asimismo el “gordito/a” de la clase y haber sufrido las burlas de los compañeros por ese motivo. ¿Complicaciones físicas? Pérdida del ciclo menstrual (por infrapeso) y problemas de fertilidad (incluso posible en periodos de recuperación). Cambios hormonales. Piel seca. pelo y uñas quebradizos. Reducción del pulso y la temperatura (intolerancia al frío. puede aparecer lanugo (vello que protege el cuerpo y lo previene de la pérdida de calor). Estreñimiento crónico y diarreas. Problemas cardíacos. Osteoporosis. Problemas renales y hepáticos. Fatiga. Insomnio. Ansiedad y depresión: elevado riesgo de suicidio. ¿Cómo detectarla? Se saltan comida, ponen excusas para no comer o limitan su dieta a ciertos alimentos (los menos grasos y calóricos). Cambia la forma de comer y se llena de obsesiones y rituales: se corta la comida en trozos muy pequeños esparciéndolos por el plato, se pesan los alimentos, se lavan, se saca la grasa con una servilleta… Se ponen muchas capas de ropa para ocultar el cuerpo. Elaboran comidas para los demás que después no prueban. Aparición de callos en los nudillos o dientes desgastados si hay vómito autoprovocado. ¿Cómo se trata? Es importante que el tratamiento sea integrador y abarque diferentes perspectivas : biológica, neurocognitiva, emocional, familiar y relacional. Para ello es necesario que se trate desde un equipo multidisciplinar donde colaboren profesionales de disciplinas diversas como la psicología, endocrinología, psiquiatría, nutrición, enfermería educadora, educación física, etc. Es importante remarcar que el tratamiento de la anorexia juvenil, a diferencia del de la anorexia adulta, requiere que la familia se involucre en el proceso , ya que sólo así podría plantearse una cura efectiva. Entre los objetivos del tratamiento encontraríamos: Cuidar la salud del paciente y tratar complicaciones físicas derivadas. Proporcionar pautas alimentarias saludables para toda la familia y regular el ejercicio físico adecuado para las necesidades físicas. Facilitar recursos emocionales para eliminar las conductas purgativas. Disminuir la distorsión de la imagen corporal. Reconocer y abordar los diferentes miedos. Potenciar la capacidad de autoconciencia y diferenciación entre el cuerpo, lo mental, lo emocional y lo racional. Reforzar la autoestima y el sentido de identidad. Estimular la socialización. Favorecer la maduración personal: toma de decisiones y responsabilidades, asertividad, recursos de afrontamiento y solución de problemas, flexibilidad, etc. ¿Dónde? Según la gravedad del trastorno el tratamiento puede ser ambulatorio (en asociaciones o con un psicoterapeuta especializado), en un centro de día, o incluso puede requerir ingreso hospitalario (en el caso de que haya muy bajo peso, desequilibrio electrolítico, rotura de esófago, etc.). ¿Cómo prevenirla? La mejor prevención pasa por la educación familia r. Es importante que no se tire comida, ya que es en la opulencia donde se crea la anorexia, de forma que, si sobra algo, se coma al día siguiente. Se deben servir cantidades razonables (ni mucho ni poco), para que no se deje comida en el plato. Hay que mostrar que la comida es valiosa, al igual que el tiempo en que la familia come junta, intentando promover la cercanía y el diálogo. Posibilitar canales de comunicación abierta dentro de la familia y poder ir solucionando las dificultades que vayan apareciendo son también elementos necesarios a tener muy en consideración. Ir más allá de la imagen, no centrarse únicamente en lo externo sino dar valor a características personales más profundas, a quién somos realmente y hasta dónde podemos llegar, son premisas básicas para mantener lejos los trastornos alimentarios.
Importancia del Diagnóstico Precoz
Artículo especializado

Importancia del Diagnóstico Precoz

El diagnóstico precoz engloba una serie de medidas para determinar en una población de personas asintomáticas la presencia de alguna enfermedad potencialmente grave . Se llevan a cabo por parte de los programas epidemiológicos que dependen de la sanidad pública, y su objetivo es poder disminuir la tasa de mortalidad asociada a dicha enfermedad. El diagnóstico precoz también se denomina cribado, screeening o prevención secundaria, en contraposición con la prevención primaria, que está formada por las medidas que se toman para prevenir una enfermedad cuando ésta no está presente todavía, como la promoción de los hábitos saludables o las campañas antitabaco. Cuándo Muchas enfermedades que son potencialmente graves o mortales tienen unos inicios lentos y progresivos durante los cuales la persona no presenta ningún tipo de síntoma, aunque a nivel celular o de los tejidos ya se haya comenzado a instaurar la enfermedad. Es estas situaciones en las que vale la pena, a determinadas personas, realizarles si es posible algún tipo de prueba para detectar la enfermedad en estos estadios tan primarios, para poder hacerle frente lo antes posible. Este cribado cobra especial importancia en enfermedades potencialmente mortales como es el cáncer. Para que desde un punto de vista sanitario valga la pena realizar un diagnóstico precoz de una enfermedad en una población sana, con el gasto económico que eso supone, dicha enfermedad debe cumplir una serie de criterios que fueron establecidos por Frame y Carlson en 1975: Causa habitual de morbilidad y mortalidad. Detectable y tratable en un estadio temprano, cuando el paciente está asintomático. Pruebas diagnósticas efectivas y eficaces. Tratamiento temprano mejor que el tratamiento de la etapa sintomática. El daño potencial de la intervención debe ser menor que el del tratamiento no precoz. No se puede, pues, realizar un cribado poblacional de todas y cada unas de las enfermedades existentes, primero porque es inviable desde un punto de vista económico, y segundo porque muchas enfermedades, oncológicas o no, no cumplen estos criterios, pese a que puedan ser potencialmente graves. No sería ético decirle a una persona asintomática que está enferma si no se puede llevar a cabo ningún tratamiento o intervención sanitaria para frenar el desarrollo o tratar dicha enfermedad. Programas orientados al diagnóstico precoz Con todo, son varios los programas de salud orientados al diagnóstico precoz de varias enfermedades que sí cumplen estos criterios y que permiten reducir las tasas de morbilidad y mortalidad de las enfermedades, así como reducir los costes sanitarios: Cribado al nacer de la fenilcetonuria y el hipotiroidismo. Cribado del cáncer de mama mediante mamografías periódicas. Cribado del cáncer de cuello de útero mediante las citologías anuales. Cribado de malignización de pólipos en pacientes con pólipos intestinales. Cribado de cáncer de colon y recto mediante detección de sangre oculta en heces (en estudio). Ventajas Las pruebas a realizar tienen que ser altamente sensibles y específicas, cómodas, no costosas y fácilmente interpretables por los médicos. Las ventajas de la detección precoz son muchas, dado que disminuyen la tasa de mortalidad de estas enfermedades, se aumenta las posibilidades de éxito de los tratamientos, se reducen las complicaciones y secuelas tanto de la enfermedad como de los mismos tratamientos, y se disminuyen el coste asistencial al sistema sanitario. ¿Inconvenientes? Con todo, el diagnóstico precoz también tiene sus inconvenientes : La detección de falsos positivos (resultado positivo de la prueba sin que la persona esté enferma) o falsos negativos (resultado negativo de la prueba cuando la persona está realmente enferma). Esta limitación viene dada por la prueba con la que se realice la detección precoz. Un falso positivo implicará llevar a cabo toda una serie de pruebas para confirmar el diagnóstico, con la carga emocional, física y económica que eso conlleva, mientras que un falso negativo supondrá que se perderá la oportunidad de tratar a una persona en estadios precoces de una enfermedad, con el consiguiente riesgo de que esta enfermedad progrese y luego no se pueda tratar o a un mayor coste para la salud del paciente y para el sistema sanitario. Asimismo , se cuestiona la utilidad de ciertas medidas de detección precoz , como el caso de la valoración del PSA para detectar cánceres de próstata. En ocasiones se diagnostican cánceres de próstata sin que se vaya a llevar a cabo ningún tratamiento activo y cuya evolución natural no va a acortar la vida del paciente. Así pues, la detección precoz es una herramienta útil para mejorar la salud de las personas desde un punto de vista global pero no se puede ni se deben realizar pruebas para detectar ciertas enfermedades, por muy graves que puedan llegar a ser, sin el aval de la comunidad científica y médica.
Efectos de la Contaminación en Salud
Artículo especializado

Efectos de la Contaminación en Salud

¿Te has sentido alguna vez angustiado/a cuando, escuchando las noticias por televisión en las que te informaban de un nuevo caso de accidente/desastre medioambiental o, simplemente, de los elevados niveles de polución en una u otra ciudad concreta, te has preguntado qué efectos  nocivos tiene todo esto sobre tu salud? Aquí te exponemos los efectos que representa la contaminación del medio (también llamada “epidemia invisible”) en tu salud, porque existen evidencias científicas rotundas en la conexión causal entre determinadas enfermedades graves y ciertos agentes químicos ambientales. A modo de introducción… Principalmente, la salud viene definida por dos grandes factores: Los factores genéticos: la herencia genética que recibimos de nuestro padre y de nuestra madre. Los factores adquiridos : corresponderían al efecto que provoca el ambiente que nos rodea sobre nuestro organismo, así como otros aspectos, como los hábitos de alimentación, ejercicio físico, ocio, sueño, etc… Este segundo punto es el que explicaría cómo la contaminación ambiental, de los suelos, las aguas o los alimentos que ingerimos puede repercutir finalmente en la generación de enfermedad. Además de ello, comporta también un importante coste económico y repercusión en la sostenibilidad medioambiental. De hecho, los daños provocados por estos tóxicos son de tal magnitud que pueden considerarse incalculables. Tóxicos Se estima que, en el día a día (a nivel de hogares, de puestos de trabajo, al aire libre…), el ser humano está expuesto a miles de sustancias químicas , siendo un tanto por ciento elevado sospechosas de toxicidad. La realidad es que todavía no se conoce con seguridad el nivel de peligrosidad de muchas sustancias utilizadas cotidianamente. Algunos ejemplos, siendo la lista muchísimo más amplia, serían los siguientes: Sustancias químicas industriales (bifenilos, ftalatos, parafinas cloradas, alquifenoles, parabenos…). Subproductos de la cloración de las aguas, los trihalometanos. Los plaguicidas (los ciclodienos clorados, carbamatos, triazinas, etc…) y pesticidas. Metales pesados, como por ejemplo el plomo o el mercurio. Las dioxinas, los furanos, etc. El tributilestaño (TBT)… Los contaminantes persistentes y bioacumulativos, una vez penetran en nuestro cuerpo, circulan por la sangre y se almacenan en algunos tejidos , con especial afinidad por el tejido graso, de ahí que se encuentren niveles de contaminación más altos en las personas obesas y en las mujeres (mayor proporción de tejido graso corporal con respecto al varón) así como en los ancianos, por mayor tiempo de exposición y acumulación. Alarmantemente, en algunos estudios científicos realizados, hasta el 100% de las personas analizadas en el mismo presentaban niveles considerables de compuestos tóxicos persistentes. TE INTERESA Es probable que la exposición continuada y mantenida a determinados contaminantes durante toda la vida , aunque sea en proporciones bajas, sea más nociva para nuestro cuerpo que las exposiciones puntuales intensas. Riesgos para la salud Efectos de neurotoxicidad (afectación de las funciones neurológicas sensoriales, cognitivas o motoras o generación de defectos de tubo neural), especialmente considerables en aquellas personas más vulnerables como son los niños, que se hallan en desarrollo, o las mujeres embrazadas. Efectos endocrinos (disfunciones hormonales tiroideas, diabetes…) y reproductivos (malformaciones de órganos, infertilidad…). Efectos respiratorios: en España, más del 80% de la población respira un aire impuro que supera los niveles recomendados en este ámbito por la organización mundial de la salud (OMS). Efectos cardiovasculares (cardiopatía isquémica, accidentes vasculares cerebrales…). Efectos de inducción tumoral (efectos cancerígenos como, por ejemplo, el cáncer de mama, de vejiga, pulmón o piel, entre tantos otros). Efectos genéticos (efectos mutagénicos sobre generaciones venideras, transmitidas por los cromosomas de padres a hijos). Prevención A pesar de los numerosos esfuerzos por crear campañas de prevención y diagnóstico precoz de enfermedades por parte de las instituciones sanitarias no parece que se haya tomado conciencia colectiva , todavía, de la magnitud del problema de salud pública que generan los contaminantes ambientales. Ya en 1972, la Conferencia de Naciones Unidas elaboró y publicó el “Programa de Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente”. En el año 1990, la OMS (Organización Mundial de la Salud) publicó la “Carta Europea sobre medio y salud”. Sería muy aconsejable la elaboración de campañas preventivas a nivel globa l, con implicación de todos los gobiernos mundiales, en la generación de programas de salud colectivos centrados en la prevención de estos riesgos. No existen fronteras para los tóxicos y éstos se ven dispersos a nivel global. La UE (Unión Europea) plantea la conveniencia de la creación de registros epidemiológicos, de ámbito en todo el territorio europeo, de personas con padecimiento de enfermedades vinculadas a contaminantes medioambientales. Ni qué decir que serían ideales las c ampañas de información y sensibilización dirigidas a la población general. Otro punto importante a tener en cuenta es la necesidad de invertir más recursos económicos en la formación académica de los profesionales sanitarios que están a primera línea de atención al paciente, fomentando la concienciación y dotación de conocimientos médicos con respecto a estos problemas de salud, que les permitan abordarlos de forma eficiente en el día a día de sus consultas.
Cómo Escoger el Mejor Centro Médico
Artículo especializado

Cómo Escoger el Mejor Centro Médico

Vamos a ser prácticos en nuestra exposición. Ante una patología que pueda requerir varias visitas médicas de control y la realización de pruebas diagnósticas frecuentes lo deseable es que te controles en un centro médico cercano a tu domicilio. Es un privilegio que puedas realizarte las pruebas diagnósticas en el mismo centro médico donde te visitará posteriormente el especialista pues podrá acceder a las pruebas en la siguiente visita sin arriesgarse a que no las haya recibido a tiempo. Sin embargo, ello no es posible en todas las localidades, y es entonces cuando tenemos que plantearnos elegir un centro médico que cumpla la mayoría de nuestras expectativas . Equipo sanitario y técnico Que cuente con un equipo sanitario y técnico excelente en todos los aspectos que podamos necesitar es uno de los principales motivos para la elección del centro médico. ¿Qué podemos exigir como usuarios? Podríamos renunciar a muchas de las cualidades que mencionaremos a continuación, pero no a la dotación técnica y profesional del centro sanitario que debe pasar por diferentes aprobaciones. Un hospital privado es mucho más que una habitación propia, luminosa, amplia y con buenas vistas y un menú a la carta (ambas situaciones exquisitas, por supuesto). Cuando debemos ingresar en un hospital por un problema de salud nos reconfortará saber que estamos en un centro médico con tecnología puntera (en el propio centro). Ello nos evitará desplazamientos en ambulancia para realizarnos pruebas en otros centros concertados) y un equipo médico especializado en nuestra patología y actualizado. Por supuesto, el resto de equipo sanitario: enfermería, auxiliares de clínica, celadores, técnicos, etc. debe mantener el mismo nivel de calidad, por así decirlo. Queremos recibir el mejor de los cuidados desde el punto de vista médico y humano . Queremos poner nuestro problema médico en manos de un equipo multidisciplinar que estudie nuestro caso y lo valore desde los diferentes enfoques terapéuticos ofreciéndonos el tratamiento personalizado más indicado.  Enfatizando la relevancia del tratamiento valoraremos que la clínica disponga de muchas especialidades médicas, quirófanos, uci y equipos de radiodiagnóstico de alta tecnología: gammacámaras, TAC, resonancia magnética, mamógrafo, ecografía… Qué más valoramos Desde el recepcionista o la administrativa a nuestra llegada al centro, ya que el trato sea impecable. En ese momento de tensión ante una visita médica anhelamos, como usuarios, recibir una atención exquisita (nos cuesta tolerar una falta de empatía, simpatía y cordialidad en ese momento). En la sala de espera necesitaremos confort con sofás cómodos, buena temperatura ambiental, poco ruido y un ambiente tranquilo. Por supuesto, esperamos que la espera no sea excesiva (aquí añadiremos que tampoco nos gusta que al programar la visita nos indiquen baja disponibilidad de horas). La apariencia externa es la primera impresión que recibimos como pacientes al acceder a un centro médico. No podemos negar que una superficie amplia y luminosa con correctas indicaciones, ascensores, parking en el mismo edificio y, obviamente, una limpieza absoluta ser nuestros principales requisitos para sentirnos confortables. Claro está, también valoraremos que disponga de muchas camas . La privacidad de una habitación individual será valorada y preciada entre los ítems de calidad. Una habitación amplia, luminosa, con vistas, cama para acompañante (normalmente es el sofá reconvertido), taquilla grande y con llave, baño impecable… Agradeceremos una limpieza frecuente y una asistencia relativamente rápida cuando lo solicitemos. Una variedad amplia en el menú sería lo deseable, aunque podemos encontrarnos con restricciones de salud que nos impedirían disfrutarlo. Aunque hemos expuesto todas las cualidades que valoramos como usuarios en un centro hospitalario tengo que confesarte que, en la mayoría de encuestas se da prioridad a la resolución y manejo de la patología médica frente a la propia instalación hospitalaria, si bien es justamente ese ítem el que marca la diferencia más acusada entre la sanidad pública y la privada. Debemos tener siempre presente que nuestros mejores expertos se han formado en nuestras universidades y han hecho la residencia en nuestros hospitales públicos, donde han tenido la oportunidad de formarse en su especialidad. Es cierto que, posteriormente, debemos imponernos una actualización frecuente para estar al día en los avances médicos. Quizás optemos, incluso, por acotar nuestra práctica clínica a una determinada parcela de nuestra especialidad, pero siempre pensando en nuestro paciente como principal beneficiario de nuestro saber. Con esa motivación abrimos la puerta de nuestra consulta cada día.
Cómo Influyen las Emociones en la Salud
Artículo especializado

Cómo Influyen las Emociones en la Salud

¿Alguna vez te ha dolido la cabeza cuando has estado muy estresado? ¿Te ha salido alguna vez un sarpullido en una época de mucha ansiedad? Desde hace siglos, se ha aceptado como cierto el antiguo dicho “mens sana in corpore sano”. La mente está conectada con el cuerpo a través de las emociones y los pensamientos. La mente interpreta lo que siente el corazón y lo traslada al cuerpo. Si habitualmente codifica emociones agradables, el cuerpo tendrá más posibilidades de estar sano. Por el contrario, si alimentamos el cerebro con emociones negativas, predisponemos al cuerpo a la enfermedad. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), más del 90% de las enfermedades tienen un origen psicosomático , es decir, que un proceso psíquico tiene influencia en lo corporal. Cuando hablamos de hábitos saludables hablamos de no fumar, no beber, hacer ejercicio, dormir bien… Pero, ¿a qué esperamos para incluir también en la lista el bienestar emocional? El lenguaje de las emociones Una emoción es un estado afectivo que experimentamos como respuesta subjetiva a una situación vivida. Da lugar a pensamientos, actitudes, creencias sobre el mundo y produce toda una serie de cambios orgánicos (fisiológicos y endocrinos). Existen emociones positivas (alegría, gratitud, admiración…) y negativas (miedo, tristeza, enfado…), pero no existen emociones buenas y malas ya que todas son portadoras de información y, por tanto, todas son útiles. Tienen una función adaptativa, por ejemplo, el miedo nos lleva a la protección, y la tristeza nos lleva a la reestructuración personal. Entender qué nos está diciendo la emoción tiene una traducción corporal . Estudios recientes apuntan que tener una actitud alegre reduce el riesgo de padecer enfermedades cardíacas hasta un 22%, ya que, al padecer menos estrés, las personas optimistas tienen una presión arterial y ritmo cardiaco saludables. El modelo biopsicosocial de la salud El modelo biopsicosocial de la salud fue descrito en 1977 por G. L. Engel e implica un giro radical respecto al modelo biomédico que todavía hoy es imperante en muchos ámbitos. Entiende el c uerpo como un todo interconectado entre sí y con el entorno que le rodea . La enfermedad es un aviso de que algo falla en el sistema, es un desequilibrio bio-psico-socio-medioambiental, a diferencia del modelo biomédico, que únicamente se fija en el órgano enfermo. Ejemplo: volvamos a la pregunta sobre el dolor de cabeza con la que abríamos este artículo. Tenemos un complicado problema laboral que nos produce muchas emociones negativas, y acabamos generando estrés. Esto modifica nuestro sistema nervioso, altera las secreciones de hormonas, trastoca la adrenalina, disminuye la serotonina, etc. A raíz de este desequilibrio, se produce insomnio, y el insomnio genera dolores de cabeza. Si tratamos el dolor de cabeza con un analgésico, tal y como haría el modelo biomédico, solucionamos el síntoma, pero no la causa, por lo que el cuerpo seguirá en desequilibrio y enfermando. El modelo biopsicosocial atendería a todo el sistema, no sólo el cuerpo como global, sino también a las emociones y pensamientos propios de lo psicológico y la relación con lo social, representado por la empresa y por el ámbito familiar, y relacional de la persona fuera de ella. La psiconeuroinmunología  También conocida como psico-neuro-inmuno-endocrinología, es considerada por muchos el paradigma de la medicina del futuro. Estudia la interacción de la psique (mente, emociones) con los tres sistemas responsables de mantener la homeostasis del organismo : el sistema nervioso, el endocrino y el inmune. Las emociones y pensamientos son el resultado de actividades eléctricas y químicas de las neuronas, por lo que, si cambiamos nuestras emociones y pensamientos, también cambiamos nuestro cerebro. Y, si cambia nuestro cerebro, también cambia nuestra biología. La psiconeuroinmunología demuestra cómo las emociones se transforman en moléculas que influyen en el sistema inmunológico y otros mecanismos de curación del cuerpo. Por tanto, no es sólo que las emociones influyan a nivel preventivo (si tengo emociones positivas tengo más probabilidades de estar sano). También influyen en el proceso de sanación o mejoría. ¿Qué hacer para que las emociones pueden ayudar a mi salud? Conecta con cosas, personas, actividades que te hagan sentir bien. Decide con qué te quedas y con qué no. Seguir con lo negativo no sólo nos hace infelices, sino que nos puede llegar a enfermar. Entrénate en visualización : es el proceso a partir del cual utilizamos nuestros sentidos para crear imágenes y sensaciones en nuestra mente. Es un antiguo sistema de sanación, y se asienta en la idea de que el inconsciente no distingue entre lo real y lo imaginado. Si imaginamos que estamos en el paraíso y lo llegamos a sentir vívidamente, nuestro cuerpo segrega la misma química que si estuviéramos en el mismísimo Edén. Podemos utilizar este sistema para acciones más concretamente relacionadas con lo orgánico, por ejemplo, visualizando cómo se desinflama un órgano o cómo cicatriza una úlcera. La constancia es fundamental. Sé concreto y separa tus problemas : busca a cada problema una solución, no juntes todo en una “coctelera emocional” sin opción a actuar. Relájate, medita, haz boxeo … Encuentra tu forma de “bajar revoluciones”. Cultiva el humor . Vive conscientemente a tiempo presente, que es donde sí puedes intervenir. El pasado pasó y el futuro aún no está aquí. Si las emociones te sobrepasan, consulta a un psicoterapeut a.
Las Principales Causas de Agotamiento
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Las Principales Causas de Agotamiento

Cansancio, decaimiento, debilidad, fatiga… Estos son algunos de los sinónimos que se asocian al agotamiento, que se define como la “acción de agotar o agotarse”, siendo agotar “cansar extremadamente”. En cualquier caso, no es un estado positivo, y debe valorarse adecuadamente para conocer el origen y poder realizar acciones para combatirlo y revertirlo, así como para evitar de nuevo su aparición. Aquí nos centraremos en el agotamiento causado por el estrés y por el sobreentrenamiento . Algunas causas… Largas y densas jornadas laborales, la práctica de actividad física o estados emocionales complejos pueden ser algunas de las causas que lleven a la presencia de esta sintomatología. No sólo se refleja en la existencia de cuadros en los que una persona se queja de molestias físicas, sino que también afecta a la esfera psicológica . Síndrome del quemado La existencia de agotamiento asociado al ámbito laboral, el archiconocido estrés laboral, tiene nombre propio, y se conoce como el síndrome del “quemado”, que fue mencionado por primera vez por el psiquiatra estadounidense Herbert Freudenberger en los años 70 refiriéndose a aquellas profesiones del campo sanitario. Hoy en día, sin embargo, cualquier profesional puede sufrirlo. Este estrés laboral se acompaña de la incapacidad del trabajador para reaccionar ante ciertas situaciones, que no deberían generar dificultades de antemano, pero que no es capaz de gestionar . Los síntomas son de diversa índole siendo el primero una total falta de energía, acompañado de falta de eficiencia en el trabajo y, como consecuencia, de un bajo rendimiento laboral. Llegar a este punto no sólo va a depender del trabajador, de su carácter y sus expectativas laborales, sino también de la misma empresa por la falta de claras directrices por su parte o estilos de mando excesivamente rígidos. El diagnóstico puede venir dado por indicadores relacionados con la apatía, la falta de compromiso laboral y la sensación de estar “perdiendo el tiempo” en el trabajo, si se compara con épocas anteriores en las que el trabajo le resultaba interesante y gratificante, pasando ahora a ser indiferente. Además, estos pueden ir acompañados de síntomas más físicos como cefaleas, problemas para dormir o trastornos gástricos. La labilidad emocional (con reacciones exageradas a situaciones normales) es otro de los síntomas que pueden hacer levantar sospechas y que, sumado a alguno de los anteriores, puede requerir de una consulta con el especialista. Tomar medidas Abordar la problemática es necesario para conseguir revertir el proceso. En este sentido, acudir a un profesional que ofrezca las herramientas adecuadas es completamente necesario, pero hay algunas pautas que se pueden seguir: Buscar momentos de ocio para reducir la “carga”: la actividad física solo o en grupo y una vida social más plena son algunas de las opciones a este nivel. Proponerse nuevos retos y metas, ya que de este modo se obliga a salir de la rutina. La perfección no existe, así que se trata de sentirse bien con el trabajo bien hecho. Por parte de las empresas también pueden realizarse acciones que ayuden a prevenir estas situaciones, como realizar talleres dentro de sus agendas formativas para gestionar situaciones de estrés. Síndrome del sobreentrenamiento Pero no sólo el campo laboral puede ocasionar síntomas de agotamiento; la práctica de actividad física también. En el deportista se habla de síndrome de sobreentrenamiento. Excesiva carga de entrenamiento, falta de descanso, déficit de progresión… pueden ser algunas de las causas que generen esta fatiga que merma las capacidades del deportista. Tanto el amateur como el profesional pueden revelar síntomas que hagan pensar en este síndrome. Hoy en día, hay muchos deportistas amateurs que se exigen como los profesionales, a nivel de marcas y rendimiento sin tener presente que ellos no sólo se dedican a la práctica deportiva, sino que habitualmente existe un compromiso laboral, que les impide seguir programas de entrenamiento adecuados a las horas de descanso necesarias. Cuando la disminución del rendimiento se asocia a cambios en el apetito o la presencia de desmotivación, hay que pensar en que quizás ha habido un hecho o una suma de estos que han generado estas circunstancias hasta entonces ajenas a la vida diaria. Aunque también es cierto que los síntomas son muy individualizados y subjetivos y que no puede generalizarse. Algunos de los síntomas más objetivos que pueden ayudar a su diagnóstico son: Mayor frecuencia cardiaca y tensión arterial en reposo. Mayor número de infecciones por la existencia de una función inmunológica deprimida. Y ello debería valorarse por un profesional. Ejercitarse produce en el organismo una serie de reacciones metabólicas que generan radicales libres y la presencia de estrés oxidativo y, como consecuencia, aparece un envejecimiento temprano , que aumenta el riesgo de lesiones y enfermedades. En aquellas situaciones en los que los niveles de exigencia física asociada al deporte son excesivamente elevados el estrés oxidativo es también mayor y por tanto el riesgo previamente mencionado también lo será. Las lesiones músculo-esqueléticas suelen ser las más frecuentes asociadas a esta elevada exigencia física. El tratamiento de esta situación compleja de gestionar para un deportista, consiste en básicamente en la reducción de la carga e intensidad del entrenamiento o el descanso. Hay que añadir que es importante reconocer cual o cuales han sido el origen, a modo de prevención posterior.
Qué Son y Para Qué Sirven los Antiinflamatorios
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Qué Son y Para Qué Sirven los Antiinflamatorios

Los antiinflamatorios no esteroideos o AINE son los medicamentos analgésicos más utilizados en todo el mundo . Son unos medicamentos que se emplean para aliviar el dolor derivado de la inflamación de los tejidos, así como los síntomas de fiebre propios de diversas infecciones, tanto víricas como bacterianas. Los AINE se denomina "no esteroideos” para diferenciarlos claramente de los antiinflamatorios naturales del organismo, que son los corticoides que producen las glándulas suprarrenales y que tienen un importante efecto antiinflamatorio. La acción de los antiinflamatorios no esteroideos se basa en: Aliviar el dolor. Reducir la inflamación. Bajar la fiebre (acción antipirética). Los AINE ejercen sus efectos mediante la inhibición de la enzima llamada ciclooxigenasa . Estas sustancias inhiben la actividad tanto de la ciclooxigenasa-1 (COX-1) como a la ciclooxigenasa-2 (COX-2) y, por lo tanto, la síntesis de prostaglandinas y tromboxanos, que son una serie de sustancia que vehiculizan los procesos inflamatorios. Se considera que precisamente la inhibición de la COX-2 es la que produce el efecto antiinflamatorio, analgésico y antipirético de los AINE. No obstante, la mayoría de ellos inhiben también las COX-1, lo cual es el motivo de los principales riesgos de estos fármacos, como son las hemorragias digestivas y las úlceras gastroduodenales. El ácido acetilsalicílico o aspirina fue el primer AINE que se descubrió y comercializó. Con el paso de los años se han desarrollado muchos otros fármacos y, de hecho, la aspirina se ha reservado para otras patologías, sobre todo por su papel antiagregante de la sangre. Inicialmente el paracetamol, que es el analgésico y apirético más utilizado, se consideraba también un AINE, pero finalmente se lo ha eliminado de la lista de AINE dado a los escasos efectos antiinflamatorios de la molécula. Los principales AINE que existen en el mercado son: Ácido acetilsalicílico. Indometacina. Diclofenaco. Aceclofenaco. Ketorolaco. Piroxicam. Meloxicam. Ibuprofeno. Dexketoprofeno. Naproxeno. Celecoxib y derivados. Buen uso Los antiinflamatorios no esteroideos, junto con el paracetamol, están incluidos en el primer escalón de la escala terapéutica de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Su uso está muy extendido , especialmente el del ibuprofeno en combinación con el paracetamol para controlar la fiebre, o bien para los procesos dolorosos. Pese a que son un buen analgésico, no dejan de ser fármacos con sus efectos secundarios, con lo cual se tiene que tener precaución a la hora de tomarlos. Quizás para un simple dolor de cabeza o unas décimas de fiebre por un proceso infeccioso vírico vale más la pena tomar paracetamol en vez de abusar el uso de antiinflamatorios no esteroideos y reservar estos para otras patologías donde la inflamación de los tejidos sea la causa del dolor, como en una amigdalitis o en una ciatalgia. ¿Efectos adversos? Los principales efectos adversos de los antiinflamatorios son a nivel gastrointestinal, renal y cardiovascular . El principal efecto adverso de los AINE es su efecto sobre la mucosa del tubo digestivo , sobre todo a nivel gástrico y duodenal. El efecto de los AINE sobre las prostaglandinas, que juegan un papel importante en la protección de la mucosa del estómago, y sobre el aflujo de sangre a dicha mucosa favorece que se produzcan lesiones ulcerativas en el estómago. El hecho de tomar AINE de manera puntual no implica que necesariamente se vaya a padecer una úlcera gastroduodenal, sino que su uso prolongado y mal indicado puede favorecer su aparición, sobre todo en pacientes de más de 60 años, con antecedentes de úlcera gastroduodenal, tratamientos prolongados o enfermedades graves asociadas de base. En estos pacientes es aconsejable que, en caso de tomar AINE se añada al tratamiento un protector gástrico, como el misoprostol o bien un inhibidor de la bomba de protones como el omeprazol. La gran mayoría de los AINE aumenta la tensión arterial , tanto en personas ya hipertensas de base como en personas sanas. El hecho de ser hipertenso no contraindica que se pueda tomar un AINE de manera puntual y bien indicada, pero se tiene que ser consciente de que su uso en estos pacientes puede alterar las cifras de tensión arterial. Asimismo, los AINE disminuyen la producción de prostaglandinas también a nivel renal , lo cual afecta a la función de depuración de los riñones, que retienen más agua e iones, y producen cambios bioquímicos que propician la elevación de las cifras de tensión arterial, a la vez que contrarrestan los efectos de varios fármacos hipotensores, como los diuréticos, los betabloqueantes o los IECA. A la larga, el uso prolongado de AINE puede causar daños en el tejido renal, de manera que su función se vea alterada. En conclusión… Los AINE son pues un buen fármaco siempre y cuando su uso esté indicado por un médico en la dosis y duración adecuadas . Su uso generalizado (especialmente del ibuprofeno) y la posibilidad de adquirirlos sin receta médica ha hecho que muchas veces se usen sin indicación y se abuse de ellos para tratar dolores que con un analgésico como el paracetamol o el metamizol podría tratarse. Su mal uso y su abuso condicionan que, cuando realmente estén indicados, no nos sean útiles porque el umbral del dolor ya está sesgado. Por ello se tiene que ser consciente de cuándo están realmente indicados, no tomarlos con mayor frecuencia o durante mayor tiempo del indicado por el médico y, sobre todo, tener presente que, como todo fármaco, no están exentos de efectos secundarios potencialmente graves si se abusa de ellos.
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