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Cómo se Trata la Periodontitis
Artículo especializado

Cómo se Trata la Periodontitis

¿Por qué los odontólogos insistimos tanto en el cuidado del periodonto si en realidad es lo que hay alrededor del diente y no el diente en sí? Pues porque la p eriodontitis es la causa más frecuente de pérdida dental en adultos mayores de 35 años . ¿Te parece banal? La mayoría de extracciones que realizamos en consulta tiene una etiología periodontal (hasta el 80%). La enfermedad periodontal tiene su inicio en una causa infecciosa (por sobreinfección de la placa bacteriana acumulada bajo la encía en la mayoría de casos) dando lugar a un proceso inflamatorio con alta capacidad destructiva local. ¿Qué es el periodonto? Es muy importante tener claro el concepto de periodonto para captar el mensaje de este texto. Llamamos periodonto al conjunto de tejidos (e ncía , ligamento periodontal , cemento radicular y hueso alveolar ) que rodea al diente y que le confiere una base de sustentación necesaria para llevar a cabo sus funciones masticatorias. La encía le confiere protección mientras que el resto de tejidos mencionados le confiere un correcto anclaje y estabilidad. Cualquiera de los tejidos que conforman el periodonto puede sufrir un proceso inflamatorio o infeccioso . Sin embargo, son mucho más frecuentes las lesiones gingivales. No olvidemos que una enfermedad gingival no tratada deriva en la afectación del resto de tejidos vecinos dando lugar a una periodontitis. ¿Cuáles son las principales causas de la periodontitis? Son varios los factores implicados en el proceso periodontal . Te voy a citar los más frecuentes: Agentes irritantes locales (bien sean químicos o mecánicos) Sobreinfección de la placa bacteriana (formación de sarro y cálculos dentales) Prótesis deterioradas Malos hábitos de ingesta, de higiene y tóxicos (tabaco y alcohol) Problemas dentales (apiñamiento, maloclusión, disfunciones, bruxismo…) ¿Cómo puedo detectar un problema periodontal precoz? Atención a estos síntomas, por favor, si tus encías sangran al cepillarte, están rojas o inflamadas, tienes hipersensibilidad dental, se te mueven algunos dientes, te duele al masticar, has notado que la encía está más baja con más diente expuesto o, simplemente, te notas halitosis (mal aliento), por favor ven a la consulta. Debemos valorar el estado de tu periodonto. Recuerda que es mucho más fácil tratar una gingivitis que una periodontitis.  El pronóstico es mucho más comprometido en la periodontitis. Consecuencias de una periodontitis Cuando la periodontitis evoluciona, además de observarse cambios macroscópicos en la encía (retracción gingival, cambio de coloración y sangrado) se evidencia una movilidad ósea irreversible (por afectación del ligamento periodontal, del cemento de la raíz y del hueso que aloja al diente). Llegado este momento el diente no podrá sanarse y está destinado a la extracción. Pero, ¿se acaba aquí el drama? Lamentablemente no. El proceso infeccioso-inflamatorio se extiende hacia los dientes contiguos por lo que el proceso deriva hacia una boca sin dientes. Ante esta evolución podríamos pensar que tenemos la gran solución con una cirugía de implantes y la colocación de una dentadura fija sobre ellos. Pero, ¿sabes cuál es el gran problema? El problema radica en que el hueso enfermo no tiene la suficiente base de sujeción como para alojar implantes y, por tanto, en caso de pérdida dental por problema periodontal ¿te vas a conformar con una “dentadura de quita y pon” como hacíamos en el siglo pasado? Me temo que es momento de reflexionar y decidirnos por sanearnos la boca, si aún estamos a tiempo. ¿No crees? Entonces, ¿cuáles son las alternativas terapéuticas que tengo cuando la periodontitis ya está instaurada? Tratamiento El tratamiento de elección va a depender de la gravedad de la periodontitis . Vamos a enunciar los diferentes tratamientos existentes y la indicación de cada uno de ellos. Podréis observar que cada nueva propuesta de tratamiento es más agresiva que la anterior dado que implica que la enfermedad está más avanzada. Primero se realiza una tartrectomía, que consiste en una higiene dental básica llevada a cabo por el higienista mediante el aparato de ultrasonidos y con la finalidad de desincrustar la placa bacteriana acumulada y acceder posteriormente al tratamiento periodontal propiamente dicho. Es el momento ahora de valorar la magnitud y gravedad de la enfermedad periodontal pues la higiene nos permitirá realizar un sondaje o procedimiento que consiste en la evaluación de los tejidos periodontales y en la detección y medición de las bolsas periodontales. Tras el diagnóstico de certeza y conociendo el grado de afectación de le enfermedad periodontal (leve, moderada o grave) planificaremos el tratamiento específico más adecuado de entre los existentes : Raspaje y alisado de la raíz del diente o curetaje . Este tratamiento se realiza por cuadrantes y bajo anestesia de los mismos. Consiste en la limpieza del fondo de bolsa y de la raíz del diente. Persigue la eliminación del cálculo, de la placa bacteriana y de la tinción y depósitos sobre las coronas dentarias y las superficies radiculares de los mismos. El alisado es la eliminación del cemento y la superficie dentaria que está contaminada con placa bacteriana, cálculos de sarro y productos bacterianos dañinos para el periodonto y el diente. Puede ser llevado a cabo por el odontólogo general pero los casos graves son tratados por el periodoncista. Cirugía periodontal: destinada a corregir los defectos gingivales por retracción, fundamentalmente. También nos permite acceder al ápice de la raíz para erradicar un foco infeccioso. Tratamientos complementarios : irrigación bucal (consiste en la acción directa de un chorro pulsátil de agua con efecto mecánico sobre las incrustaciones de la superficie dental, borde de encías y los lugares de difícil acceso como las bolsas periodontales, ortodoncia y prótesis fijas), cepillo interproximal, hilo dental, pasta dentífrica para encías sensibles y antisépticos. Tras el tratamiento definitivo se exige una frecuencia regular de visitas para controlar la evolución . Es importante conseguir una adherencia absoluta al tratamiento por parte del paciente pues su implicación es fundamental en la evolución de la enfermedad. Recapitulando, tan sólo quiero concienciarte de que pequeños problemas periodontales tienen buena respuesta al tratamiento . Sin embargo, ante enfermedades periodontales avanzadas no sólo el tratamiento puede fracasar sino la inversión de dinero y tiempo que implica puede no ser compensada con los resultados obtenidos. Búscate otra excusa para no venir, los motivos ya te los he expuesto.
Qué Debes Saber sobre la Prótesis Dental
Artículo especializado

Qué Debes Saber sobre la Prótesis Dental

El objetivo de una prótesis dental es restaurar una o varias piezas dentarias , haciéndolo compatible con una dentadura de aspecto estético, pero a la vez lo más natural posible. Y ello teniendo en cuenta la edad, la morfología facial y la propia dentadura. Los dientes deberán ser lo más parecido posible a sus piezas naturales (si conserva alguna). Una prótesis dental es un elemento intrabucal hecho a medida que tiene la finalidad de restaurar una o varias piezas dentarias , teniendo en cuenta la función estética, masticatoria y oclusal. Una vez el odontólogo propone la rehabilitación de la boca se cita al paciente para tomar unas impresiones de alginato (pasta normalmente de color verde que se coloca sobre unas cubetas que tras colocarse en el interior de la boca endurece y nos facilita una réplica exacta de la anatomía de la boca). Estas impresiones son trabajadas en el laboratorio protésico donde se elabora la prótesis que será ajustada en la boca por el odontólogo, posteriormente. Definamos, inicialmente, los tipos de prótesis existentes. En función de su tamaño : Prótesis parcial: se usan para sustituir una o algunas piezas dentales. Si es sólo una la llamaremos corona unitaria. Si son varias piezas la llamaremos coloquialmente “puente” o esquelético. Prótesis completa: se usan para rehabilitar toda la arcada completa (puede ser la superior o la inferior). En función de su anclaje : Prótesis fijas: son aquellas que, una vez colocadas en boca, son cementadas o atornilladas para no ser extraídas.  Son de porcelana con o sin una base de metal. Podría ser, por ejemplo, una corona sobre un implante, un puente cementado por los extremos a dientes fijos o una arcada completa anclada con implantes. Prótesis removibles: son aquellas que pueden extraerse fácilmente de la boca. Son conocidas como prótesis de “quita y pon”. Tienen una gran parte de resina con posibles refuerzos metálicos o ganchos. Puede ser una arcada completa con una base de resina rosa (la típica dentadura completa de ancianos) o un puente de unos dientes anclados con ganchos (se le llama coloquialmente un esquelético o “puente”). El portador se la puede quitar para limpiarla o para dormir. Las combinaciones posibles son varias: prótesis parcial fija o removible y prótesis completa fija o removible. Asimismo, pueden estar fabricadas de muy diferentes materiales que dependerán, sobre todo, del tipo de prótesis. Sin embargo, el precio puede variar sustancialmente. Por ejemplo, una prótesis completa removible de una arcada hecha en resina tiene un precio infinitamente inferior a una prótesis completa fija de una arcada fijada con implantes. En ambos casos hablamos de una arcada completa pero las diferencias estético-funcionales son abismales. Cuando hacemos una propuesta de tratamiento nos ajustaremos a cada paciente (a sus necesidades y a sus posibilidades, fundamentalmente), pero siempre debemos mostrarle diferentes alternativas de tratamiento e indicarle las ventajas e inconvenientes de cada una para que tome la decisión definitiva. El odontólogo debe ponerse en la situación del paciente para aconsejarle en este momento. Éticamente, hemos de tener presente las expectativas del paciente, su edad, el número de dientes a restituir y su posibilidad económica. Una vez tomada la decisión de rehabilitar una boca se tiene que hacer un estudio completo y una valoración de la oclusión . Actualmente tiene un importante peso específico la estética del paciente. Si tenemos que rehabilitar un diente anterior lo pondremos de cerámica, aunque sea menos resistente pero estéticamente impecable. Si tenemos que rehabilitar un molar optaremos por una corona metálica con cobertura de cerámica para asegurarnos una correcta función masticatoria. Con ello quiero decir que, en las zonas estéticamente comprometidas será de nuestra elección un material más estético a pesar de ser menos resistente mientras que en la zona posterior optaremos por materiales más resistentes a pesar de ser menos estéticos (ya que reciben una fuerza muy superior). ¿Cuál es la prótesis más indicada? Un buen estudio previo hará que el tratamiento rehabilitador sea todo un éxito. Perseguimos recuperar la funcionalidad de una boca sin renunciar a la recuperación de la estética , por tanto debemos asegurarnos de que el paciente pueda masticar, deglutir, hablar y respirar. Para asegurarnos una correcta funcionalidad de la prótesis valoramos cuatro características: Retención : toda prótesis debe mantenerse sujeta y firme en la boca de forma invariable. Como es obvio, serán más retentivas las prótesis fijas (ancladas con tornillos o cemento) que las removibles (ancladas con ganchos o resina, por ejemplo). Soporte : la estabilidad estará condicionada por un buen soporte. Cuanto más amplio es el soporte mejor base de sustentación y más estabilidad. Una prótesis puede tener diferentes soportes: Dentosoportadas: es un grupo de dientes postizos que se anclan por delante y por detrás a dientes sanos mediante anclajes metálicos. Mucosoportadas: son las típicas dentaduras postizas de base de resina de color rosa de quita y pon. Es la dentadura completa para pacientes sin dientes y se apoya exclusivamente en las mucosas y el paladar. El problema de estas prótesis radica en su inestabilidad a la hora de comer o hablar, por lo que el paciente al final recurre a fijarlas con unos “pegamentos” indicados para este tipo de casos, con el inconveniente que todo esto supone. Dentomucosoportadas: ancladas en dientes, pero con soporte de resina rosa. Implantosoportadas: son soportadas por implantes. Suelen colocarse sobre una boca sin dientes. Este tipo de prótesis se fija sobre dichos implantes por lo que no tiene ningún tipo de movimiento dentro de la boca. Estabilidad : para evitar el balanceo al morder. Fijación : depende de la base donde se apoya el soporte de la prótesis Además de estas características mecánicas debemos asegurarnos de que la prótesis sea funcional (que permita al paciente hacer vida normal) y estética (que permita al paciente hacer vida social (hablar, besar, reír…). El objetivo protésico será conseguir una dentadura de aspecto estético, pero a la vez lo más natural posible, teniendo en cuenta la edad, la morfología facial y la propia dentadura del paciente. Los dientes deberán ser lo más parecidos posible a sus piezas naturales (si conserva alguna). ¿Cómo debo cuidar una prótesis? Las prótesis dentales necesitan ser limpiadas frecuentemente por lo que el paciente debe ser instruido. Convienen revisarlas en la consulta anualmente. Recordar que las prótesis dentales necesitan un c uidado similar al que reciben nuestras piezas naturales . Interesa que las prótesis duren el máximo tiempo posible en perfectas condiciones. Si en algún momento notas que está más suelta de lo habitual o no muerdes como siempre no dudes en acudir a visita.      
Qué Es y Qué Síntomas Da la Prostatitis
Artículo especializado

Qué Es y Qué Síntomas Da la Prostatitis

Las infecciones de orina en el hombre no son tan habituales como en las mujeres, pero cuando se producen son más severas y requieren tratamiento antibiótico por más tiempo. Además, no se manifiestan como la clásica cistitis, sino que se dan en los testículos o en la próstata, y en este caso hablamos de prostatitis aguda. Por qué se produce La gran mayoría de las prostatitis las causan las bacterias. Una bacteria llamada Escherichia coli es la más habitual, siendo la causante de prácticamente el 80% de los casos de prostatitis. Otras bacterias menos habituales pero que en ocasiones se observan en los cultivos de orina o de la secreción prostática de los pacientes con prostatitis son Staphylococcus saprophyticus , Klebsiella pneumonia y Proteus mirabilis . La prostatitis puede darse en personas de cualquier edad, aunque lo más habitual es que sea en hombres adultos y ancianos . Rara vez se aprecia una prostatitis en niños o adolescentes, en los cuales es más común la infección testicular u orquitis. Cómo se produce La prostatitis no es una infección tan fácilmente transmisible como otras. Para que se produzca el paciente debe entrar en contacto con estas bacterias y se deben dar una serie de factores que posibiliten que las bacterias migren hacia la próstata y la colonicen. Uno de estos factores es la existencia de un reflujo de orina que esté colonizada por bacterias (en principio la orina es un líquido estéril) que vaya a través de los canales de la eyaculación hacia la próstata. El otro mecanismo más habitual mediante el cual se puede producir una prostatitis es que la bacteria avance a lo largo de la uretra desde el meato urinario (el orificio en el extremo del pene en el que desemboca la uretra y por donde se expulsa la orina y el esperma) hasta alcanzar la próstata. Este tipo de mecanismo es el más habitual cuando el contagio tiene lugar mientras se mantienen relaciones sexuales. Factores que pueden complicar una prostatitis Existen una serie de factores que hacen que la prostatitis, que de por sí ya es una infección urinaria compleja, como todas las del varón, pueda ser más peligrosa y conllevar un mayor riesgo para la salud del paciente: Alteraciones de la función renal o insuficiencia renal Cirrosis hepática Litiasis (piedras renales) Diabetes Enfermedad oncológica Déficits del sistema inmunitario Reflujo vesicoureteral (reflujo de la orina desde la vejiga hacia los riñones a través de los uréteres) Qué síntomas provoca La prostatitis aguda es fácilmente reconocible . Lo que vemos habitualmente en la consulta o en urgencias es un hombre que acude por fiebre, malestar general, dolor en la zona del periné (entre los testículos y el ano) y molestias a la hora de orinar. Suelen explicar que les cuesta orinar, que tienen ganas hacerlo constantemente y que entonces salen pocas gotas y se quedan con sensación de no haber vaciado del todo. Igualmente pueden explicar una sensación de ardor o dolor al orinar, la orina puede ser algo más turbia y tener un olor más penetrante. Es también muy frecuente que se levanten más por la noche para orinar y que se quejen de que la potencia del chorro parece haber disminuido e incluso que se les escapen unas gotas tras haber acabado. En algunas ocasiones, refieren haber tenido sangre en la orina o en el esperma. Dado que es una infección seria, los pacientes con prostatitis tienen un mal estado general, fiebre elevada, escalofríos, sudoración, dolor de cabeza, dolores musculares y articulares y a veces se pueden dar náuseas y vómitos. Diagnóstico La exploración esencial para valorar una prostatitis es el tacto rectal. Consiste en introducir el dedo por el ano y palpar la próstata, que solamente es accesible a la exploración a través del ano. Cuando hay una prostatitis los pacientes refieren un dolor muy intenso al tocarla, dado que la glándula está inflamada y dilatada y al presionarla se produce un dolor muy intenso. Además de esta exploración, el diagnóstico se debe confirmar mediante una analítica de orina y en ocasiones de sangre . Si existen dudas se puede realizar un cultivo de la secreción prostática, pero no se espera nunca al resultado del cultivo para comenzar cuanto antes el tratamiento antibiótico y sintomático de las prostatitis. Cómo se trata El tratamiento de la prostatitis aguda se basará en el uso de antibióticos dirigidos a cubrir la mayoría de gérmenes que causan infecciones de orina . Generalmente se utilizan unos antibióticos llamados quinolonas (ciprofloxacino o norfloxacino), pero debido a que se usan con frecuencia estamos viendo desde hace un tiempo bacterias resistentes a estos fármacos, por lo que entonces se opta por otras pautas de antibióticos como el cotrimoxazol. Los síntomas generales y urinarios se pueden aliviar con analgésicos y antiinflamatorios. Es esencial una ingesta de agua abundante (unos dos litros al día), para que los riñones produzcan orina y ésta, por mero arrastre, ayude a limpiar la próstata. Estas infecciones requieren que el tratamiento se mantenga durante dos o tres semanas para asegurarnos de que se eliminan todas las bacterias de la próstata y así evitar recaídas. Si tras varios días de tratamiento antibiótico los síntomas no mejoran en absoluto es aconsejable volver al servicio de urgencias. ¿Se puede prevenir? La prostatitis se puede prevenir si nos aseguramos una ingesta adecuada de agua cada día y mantenemos relaciones sexuales con métodos barrera para prevenir el contacto con la flora bacteriana que puede causar esta infección.
Problemas de Tiroides en Niños
Artículo especializado

Problemas de Tiroides en Niños

Sí. A los niños también se les puede alterar el tiroides . El profesional especialista que los atiende es el endocrinólogo pediátrico. Sobre el tiroides… El tiroides es una glándula situada en la parte anterior del cuello (a la altura de “la nuez”), r esponsable de la secreción de las hormonas tiroideas (tiroxina o T4 y triyodotironina o T3), imprescindibles para el normal funcionamiento del organismo humano. Estas hormonas cumplen un papel relevante en los procesos metabólicos básicos y con repercusión sobre todos los órganos del cuerpo, así como también participan en el proceso de crecimiento y desarrollo de todos los tejidos corporales. Solamente se puede asegurar que la función tiroidea es normal cuando los niveles en sangre de TSH (tirotropina: hormona cerebral), T4, T4 libre y T3 son normales. Hipotiroidismo El hipotiroidismo o insuficiencia tiroidea se produce por una disminución de la actividad biológica de las hormonas tiroideas a nivel de los órganos, que suele acompañarse también de reducción de sus niveles plasmáticos (en sangre). Frecuencia Es la endocrinopatía más frecuente , pues afecta al 0’15% de niños y adolescentes. El hipotiroidismo congénito (presente al nacimiento) ocurre en uno de cada 2.000-3.000 nacidos vivos y es una de las causas de retraso mental prevenible más frecuentes.  Puede ser esporádico o hereditario y, según su evolución, alrededor del 90% de los casos son hipotiroidismos permanentes y el resto son transitorios. Los casos transitorios se resuelven en los primeros meses o años de vida. Algunas de sus causas son el déficit de yodo o el exceso de éste (por uso de antisépticos, exposición a contrastes yodados o determinados medicamentos durante la gestación). Tipos Como en los adultos, el hipotiroidismo puede ser primario (originado en la glándula tiroidea), que es lo más frecuente, o central (cerebral, de origen hipofisario o hipotalámico), mucho más raro. Puede, además, ser clínico (aumento de TSH y T4L baja) o subclínico (aumento de TSH y T4L normal). Causas En los países desarrollados la causa más común de hipotiroidismo adquirido (no congénito) es la tiroiditis crónica autoinmune o tiroiditis de Hashimoto , la cual, a su vez, es más frecuente en mujeres que en varones. En países en vías de desarrollo, el déficit de yodo en la dieta juega también un papel importante.   Algunos ejemplos de otras enfermedades menos frecuentes, causantes del subtipo central, podrían ser enfermedades infecciosas cerebrales como la tuberculosis, malformaciones cerebrales hereditarias o adquiridas, tumores cerebrales como el craneofaringioma o el adenoma hipofisario o inflamaciones como la hipofisitis autoimune… Signos y síntomas La manifestación más habitual en la niñez es la disminución en la velocidad de crecimiento , que origina una talla baja. También es habitual el bajo rendimiento escolar. Otros muchos síntomas pueden ser: la apatía, la hipoactividad, la intolerancia al frío, la piel seca, el estreñimiento, el pelo escaso y fino, dolores musculares, retraso del desarrollo puberal, hipotensión arterial… entre otros muchos ejemplos. Si es de tipo central, el niño también puede padecer dolores de cabeza, alteraciones visuales y otros déficits hormonales. El tipo subclínico generalmente es asintomático o con síntomas muy sutiles o poco llamativos. Diagnóstico Por su ubicación, el tiroides puede explorarse directamente por palpación .  El hallazgo más frecuente es la presencia de un bocio (inflamación de la glándula, en un 40% de los casos). El hipotiroidismo congénito podrá ser detectado y, por tanto, precozmente tratado, gracias a la prueba de cribado neonatal o “prueba del talón”, que se practica desde los años 70-80 en todas las maternidades de nuestro país a los niños recién nacidos. Concretamente, se realiza mediante la detección de la TSH sobre muestra de sangre seca que impregna un papel absorbente estandarizado, extraída a las 48 horas de vida del recién nacido. Tratamiento El hipotiroidismo se trata con levotiroxina sódica sintética (LT4) por vía oral (Eutirox ®) , en dosis única diaria, en ayunas, unos 30 minutos antes de la toma de alimento para no interferir en su absorción intestinal. Las formas de presentación farmacéutica por vía oral son dos: comprimidos de 25, 50, 75, 100 y 150 microgramos y gotas, para uso hospitalario (1 gota= 5 microgramos), de más fácil administración en recién nacidos y lactantes. Los elementos fundamentales en el tratamiento del hipotiroidismo son: Iniciar el tratamiento precozmente. Administrar una dosis inicial adecuada en el recién nacido. Conseguir un correcto equilibrio terapéutico mediante un riguroso control evolutivo. En el hipotiroidismo subclínico, las indicaciones de tratamiento con levotiroxina son: Si los valores de TSH son >10: Tratar. Si los valores de TSH son entre 5-10: Tratar si hay síntomas de disfunción tiroidea o si hay enfermedad autoinmune. Hipertiroidismo Es una alteración debida al exceso de producción y secreción de hormonas tiroideas. Causa y frecuencia La alteración autoinmune debida a la producción de anticuerpos estimuladores contra determinadas estructuras proteicas (receptores de TSH) llamada enfermedad de Graves es la causa más frecuente de hipertiroidismo en la edad pediátrica (95% de los casos). No obstante, ésta es una enfermedad poco diagnosticada en esta especialidad, siendo rara en menores de cinco años y más frecuentemente diagnosticada en la etapa de la pubertad y en el sexo femenino (5:1). El resto de causas sólo condicionan el 5% del total de los casos de hipertiroidismo. Si una madre gestante padece enfermedad de Graves puede provocar hipertiroidismo fetal o neonatal a su hijo. Signos y síntomas Algunos ejemplos son: Aumento de la velocidad de crecimiento y aceleración de la edad ósea sin repercusión. Bocio (en el 100% de los casos). Oftalmopatía (afectación ocular, 50-75% de los niños). Dermopatía (enfermedad de la piel, denominada mixedema pretibial, de muy rara aparición). No parece tener repercusión sobre el desarrollo puberal. Aumento del apetito, pero pérdida de peso, taquicardia, nerviosismo, temblor, deposiciones frecuentes, intolerancia al calor, caída de cabello… Los hijos de madres con enfermedad de Graves pueden padecer prematuridad o retraso de crecimiento intrauterino. El pronóstico a corto plazo viene determinado por la insuficiencia cardiaca y, a largo plazo, por la craneosinostosis (soldadura precoz de los huesos craneales) o retraso psicomotor. Diagnóstico Determinación de los niveles de hormonas tiroideas en sangre: los valores de TSH estarán suprimidos y los de T4L y T3 elevados para la edad. Tratamiento Existen tres opciones: Fármacos antitiroideos (tionamidas, solución de Lugol) y betabloqueantes. Tratamiento con radioyodo. Cirugía. La elección de una u otra opción se realiza tras valorar riesgos y beneficios en cada caso concreto. La mayoría de endocrinólogos infantiles recomienda comenzar con fármacos con la esperanza de que el paciente alcance la remisión y se mantenga con un tiroides normofuncionante. El radioyodo suele usarse cuando no es completamente exitoso el tratamiento farmacológico o se padecen sus efectos secundarios, preferentemente en niños mayores de 10 años. En edad pediátrica la cirugía no suele ser el tratamiento inicial, salvo en niños menores de cinco años con grandes bocios, siendo la técnica de elección la tiroidectomía total (extirpación completa del tiroides).      
Qué Obtenemos con la Punción Lumbar
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Qué Obtenemos con la Punción Lumbar

La punción lumbar es un procedimiento utilizado para obtener una muestra de líquido cefalorraquídeo (en adelante LCR) o barrera física que rodea al encéfalo y a la médula espinal. Entre las funciones del LCR está proteger al encéfalo y la médula de lesiones frente a los movimientos bruscos, transportar nutrientes, eliminar sustancias de desecho y ayudar a mantener la presión a un nivel constante dentro del cráneo. Para realizar una punción lumbar es necesario tener firmado el consentimiento informado por parte del paciente en el que se le informa de forma detallada de la técnica a realizar y de sus posibles complicaciones. Es muy importante que el paciente sea conocedor, en todo momento, de lo que se le va a realizar, así como su finalidad. No olvidemos que una punción es una técnica invasiva que puede ocasionar no sólo incomodidad sino también pánico en aquellos pacientes con belonefobia (fobia a las agujas). ¿En qué casos indicamos una punción lumbar? La indicación prínceps de una punción lumbar es la confirmación diagnóstica de una infección del sistema nervioso central , aunque también es útil en casos de hemorragia subaracnoidea, cáncer, enfermedades desmielinizantes y en la enfermedad de Guillen-Barré. ¿Cuándo realizamos una punción lumbar urgente? Cuando sospechamos una infección grave del sistema nervioso central (meningitis o encefalitis). Los síntomas que nos harán sospechar son: fiebre, cefalea, vómitos y signos meníngeos (como rigidez de nunca). En el resto de casos se opta por la realización de un TAC craneal en primer lugar. Posteriormente, podemos realizar una punción lumbar para completar el estudio cuando ya disponemos de un diagnóstico por imagen, por ejemplo, en caso de una hidrocefalia o de una esclerosis múltiple. Otra indicación de la punción lumbar sería la administración de determinados fármacos que deban actuar directamente en el sistema nervioso central (por ejemplo, antineoplásicos). A pesar de que no existen contraindicaciones absolutas para la realización de una punción lumbar debemos tener especial precaución en algunos casos como pueden ser la existencia de signos inflamatorios o infecciosos en el lugar donde está prevista la inyección (podría suponer un foco de infección del LCR) o en caso de un paciente muy inestable o con alteración de la coagulación (podríamos provocarle un sangrado). ¿Cómo se realiza una punción lumbar? Se debe realizar en condiciones de máxima asepsia, con material estéril, así como mascarilla y guantes . Normalmente, el paciente es colocado en posición fetal (de lado). Se infiltra un poco de anestesia en el lugar donde vamos a realizar la punción para minimizar las molestias en el paciente. Las agujas de punción lumbar pueden tener diferente calibre dependiendo de si son para adultos o para niños. Al obtener la muestra de LCR se colocará en un tubo estéril que será analizado en el laboratorio. Podemos extraer hasta 40 ml sin riesgo de complicaciones. Tras la punción retiramos la aguja y colocaremos un apósito estéril en la zona de la punción. El paciente deberá permanecer en posición supina (estirado boca arriba) durante unas y beber mucho líquido para facilitar su recuperación. Es muy importante advertir de la posible cefalea post-punción dado que aparece con relativa frecuencia. ¿Tienes curiosidad por saber en qué lugar realizamos la punción? El lugar específico de punción es entre las vértebras lumbares L3 y L4 en adultos o entre L4 y L5 en niños [. . ¿Por qué a este nivel? Para minimizar el riesgo de lesión medular (en adultos la médula termina entre L1 y L2 y en niños entre L2 y L3). Una vez que la muestra está en el tubo y antes de enviarla al laboratorio examinamos su aspecto macroscópico. En condiciones normales el LCR normal es claro como el agua y se vuelve turbio en las infecciones. ¿Quieres saber qué analizamos del LCR en el laboratorio? Miramos el contenido celular, el nivel de glucosa (la concentración de glucosa en el LCR oscila entre 45-80 mg/dl, aproximadamente el 60-70% de la glucemia plasmática) y la concentración de proteínas , entre otras cosas. Como dato curioso, decirte que en caso de meningitis el valor de glucosa en el LCR está disminuido y las proteínas aumentadas, aunque pueden existir otras posibles causas. ¿Tiene alguna complicación? Como hemos adelantado, a pesar de que la PL es un procedimiento relativamente seguro, no está exento de complicaciones, aunque se extremen las precauciones . De entre las posibles complicaciones destaca, por su mayor frecuencia, la cefalea post-punción. Aparece entre el 10% y el 30% de los casos. Cursa con cefalea frontal y occipital que suele aparecer entre las 12 y las 24 horas de la punción. Su duración media es de unos cinco días. El dolor empeora de pie y mejora al estirarnos. Puede acompañarse de náuseas, vómitos y mareo. Su tratamiento es el reposo y los analgésicos por vía oral. Debe consultarse con el médico si no evoluciona favorablemente. Otras posibles complicaciones pueden ser una meningitis (poco frecuente), un sangrado o un dolor de tipo ciático. A pesar de tratarse de un procedimiento mínimamente cruento, aporta una información médica relevante en pacientes con sospecha de patología del sistema nervioso central. Así, si no está contraindicada por algún motivo especial, es una prueba diagnóstica solicitada frecuentemente en el estudio de enfermedades neurológicas.
Cómo Prevenir y Tratar la Pubalgia
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Cómo Prevenir y Tratar la Pubalgia

También conocida como “osteopatía dinámica de pubis” o “entesitis pubiana”, l a pubalgia es la denominación genérica de una serie de lesiones que afectan a diferentes grupos musculares de la zona inguinal y que manifiestan con dolor en el pubis. Una de las más frecuentes es la pubalgia del deportista. ¿Qué es? La palabra pubalgia significa dolor en el pubis , hueso que en los mamíferos adultos se une a l ilion y al isquion para formar este hueso. Se caracteriza por un dolor difuso en la zona del pubis , predominantemente unilateral (en un solo lado), que va aumentado progresivamente de intensidad en el trascurso del tiempo , pudiendo durar semanas o meses.   La peculiaridad del dolor es que tiene altibajos y esto hace dudar al que lo sufre. Esta es la razón por la que no se suele acudir al médico hasta transcurridos varios meses desde el inicio del dolor. Pero cuanto más tiempo pasa, los picos de dolor son más agudos y más próximos en el tiempo. Normalmente, primero se presenta al realizar actividades deportivas y posteriormente se asevera y se presenta en la realización de las actividades normales de la vida diaria, como levantarse de la cama o al bajarse del coche.   Causas Hay una serie de factores que inciden en el desencadenamiento de una patología púbica: Factores internos: Acortamiento de los miembros inferiores Displasia de cadera (también conocida como luxación de cadera) Hiperlordosis lumbar (aumento excesivo de la curvatura lumbar) Espondilosis (nombre genérico de las enfermedades o afecciones degenerativas de la columna vertebral) Deficiencias de la pared abdominal Factores externos: Mala técnica deportiva Mala calidad del terreno deportivo (resbaladizo o pesado) Sobreentrenamiento Mala programación del entrenamiento Enfermedad “ocupacional” La pubalgia es una enfermedad ocupacional , que se presenta principalmente en actividades físicas en las que se llevan a cabo movimientos repetitivos que se acompañan por aceleraciones y desaceleraciones con cambios bruscos en la dirección del movimiento, viéndose agravada cuando existen condiciones como el sobre entrenamiento. Esto comporta que la sufran los futbolistas (50% de los casos), seguidos de atletas, corredores de larga distancia, jugadores de rugby, ciclistas y levantadores de peso.   Su incidencia es mayor en los varones principalmente, ya que las actividades que suelen desencadenarla son llevadas a cabo más por hombres que por mujeres. Las diferencias morfológicas entre sexos no son influyentes en el desarrollo de la misma. La pubalgia se relaciona con problemas de los músculos abdominales. Si bien existe tensión y tracción del pubis por los músculos aductores del muslo, una de las principales alteraciones que llevan al desarrollo de pubalgia es la debilidad de los músculos rectos abdominales, lo que lleva a que se produzca una alteración en la estabilización de la pelvis, que depende del equilibrio entre los aductores del muslo y los músculos rectos del abdomen. Este desequilibrio muscular genera sobrecarga mecánica que origina una tendinitis que puede afectar a los aductores, a los rectos del abdomen o a ambos grupos musculares. Tratamiento El tratamiento irá enfocado a buscar que los picos de dolor sean menos intensos y a la vez más espaciados entre ellos. Tras diagnosticar la lesión, se plantea primero un tratamiento conservador basado en: Si el facultativo así lo prescribe, se iniciará un tratamiento farmacológico con efectos analgésico y antiinflamatorio para controlar la inflamación y el dolor. El cese o disminución de la actividad deportiva. Simultáneamente es recomendable y/o necesario iniciar un programa de fisioterapia que permita tratar la tendinitis y restablecer la estabilidad de la pelvis. En primer lugar, se realizará una valoración a nivel pélvico para saber si existen déficits de fuerza muscular. Constará por lo general de los siguientes ejercicios: Movilidad pasiva Movilidad activa sin dolor Trabajo isométrico de aductores, abductores, recto anterior abdomen y oblicuos Crioterapia   tras la sesión de fisioterapia. En los casos en que la pubalgia se vuelva recurrente, puede ser necesario suspender la práctica deportiva asociada con esta condición, e incluso tener que recurrir a la cirugía como tratamiento si el conservador no es eficaz ni se observa ningún tipo de mejora. Prevención Como en cualquier otro tipo de lesiones, el objetivo es prevenirla con un buen calentamiento previo a la actividad física a realizar y evitando aquellos movimientos o gestos mal ejecutados que puedan llevarnos a lesionarnos. Reforzar la musculatura estabilizadora de la cadera, que será valorada anteriormente por el fisioterapeuta para determinar las posibles alteraciones entre agonistas y antagonistas. Dosificación de las cargas de trabajo . Cuando notemos molestias, parar y si es posible intentar descansar. El descanso es uno de los mejores recuperadores.
Pruebas durante el Embarazo
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Pruebas durante el Embarazo

El embarazo, y dar a luz un bebé sano, es un proceso fisiológico casi mágico. Son infinitas las posibilidades de que algo falle, pero, por suerte, la mayoría llegan a término perfectamente. La naturaleza normalmente ayuda, pero hay algunos casos en que aparecen complicaciones y para ello hay una batería de pruebas que se realizan a lo largo del embarazo que nos permiten asegurarnos del bienestar tanto de la madre como del bebé. Pruebas de primer trimestre Ecografía de diagnóstico : se suele realizar una ecografía al inicio del embarazo, entre la sexta y octava semana para confirmar el embarazo y que está correctamente situado. Se confirma si es único o múltiple y se comprueba que corresponde a las semanas respecto a la última regla. Ecografía de la semana 12: en esta fecha el feto es suficientemente grande como para mostrarnos ya parte de su anatomía y poder descartar malformaciones graves ya visibles ahora. También es el momento óptimo para valorar factores de riesgo de síndrome de Down: el más importante es la translucencia nucal. Se trata de una banda líquida por debajo de la piel de la nuca del feto que se ha relacionado directamente con el síndrome de Down (a mayor grosor de esta banda, más riesgo). Esta estructura anatómica desaparecerá a lo largo del embarazo, y es concretamente alrededor de la semana 12 cuando es más precisa. Otros marcadores indirectos de este síndrome y que son visibles en esta cita son la presencia de hueso nasal, el latido del Ductus venoso y la regurgitación tricuspídea. Analítica general: pretendemos valorar el estado general de la gestante, si requiere algún suplemento vitamínico, su inmunidad respecto ciertas enfermedades infecciosas, como las hepatitis, el VIH… Analíticas de diagnóstico prenatal: Triple screening: es un análisis de sangre en la semana 12 que calculará el riesgo de que el feto sea síndrome de Down en función de tres datos: edad materna, grosor de la translucencia nucal y valor de unas hormonas segregadas durante el embarazo. El resultado se expresa en forma de fracción: una probabilidad entre 100.000 es, por ejemplo, un riesgo mucho menor que 1/100. Si el riesgo es alto o no nos tranquiliza se puede hacer otro tipo de pruebas. Otra analítica en sangre que tiene como finalidad diagnosticar los síndromes de Down es el Test Prenatal no Invasivo. Este test aísla en sangre materna fragmentos de ADN del feto o fetos y puede resolver con un valor predictivo positivo próximo al 100%. Se puede realizar a partir de la semana 10. Amniocentesis o la biopsia corial , la amniocentesis es una punción sobre la bolsa amniótica para extraer una pequeña cantidad de líquido amniótico en el que flotan células del feto. Se realiza alrededor de la semana 15. La biopsia corial consiste en obtener mediante punción de la placenta células de la placenta, se puede hacer a partir de la semana 12. Tanto las células fetales como las placentarias nos permitirán su estudio y en este caso, con toda seguridad, saber si tiene un síndrome cromosómico o enfermedad genética. Pruebas de segundo trimestre Ecografía de la semana 20: a estas alturas de embarazo ya podemos realizar un rastreo completo de toda la anatomía fetal y descartar malformaciones y valorar el crecimiento fetal. Análisis de sangre para valorar el estado de la gestante, si el embarazo está causando un poco de anemia, estado inmunitario respecto determinadas infecciones y Test de O’Sullivan, para medir niveles de glucosa en sangre después de haber tomado una sobrecarga oral de azúcar, con objeto de diagnosticar diabetes del embarazo. Se suele realizar entre la semana 25-27, aunque en determinadas gestantes se puede repetir en el primer y tercer trimestre. Pruebas de tercer trimestre Ecografía de tercer trimestre , generalmente sobre la semana 32, para ver cómo van evolucionando los órganos fetales, repasar la anatomía y valorar el crecimiento fetal y hacer un pronóstico de su peso Analítica de tercer trimestre , sobre la semana 34-36, para seguir evaluando el estado de la gestante y tener unas pruebas de coagulación recientes en el momento del parto que no contraindiquen la anestesia peridural o aumenten el riesgo de sangrado durante el parto. Cultivo vaginal y rectal, para detectar un porcentaje importante de gestantes que, de forma asintomática, son portadoras de un microorganismo en su vagina o recto, que forma parte de su flora, que se llama estreptococo Agalactiae o del grupo B. Para la gestante no es problema, pero el recién nacido se puede infectar con él el día del parto y causarle problemas. Al identificar a las gestantes positivas se les administrará una dosis de antibiótico para que el bebé no se lo encuentre cuando salga. Monitorización de la frecuencia cardiaca fetal o Test no estresante : consiste en registrar durante 20-30 minutos la frecuencia cardiaca del feto y la presencia/ausencia de contracciones mediante unos transductores que se fijan al abdomen de la madre mediante unas cintas elásticas (popularmente se les llama “correas”). Los fetos sanos tienen un patrón característico de FC, que va variando entre 120 y 160 latidos por minuto y que hacen periódicamente aceleraciones puntuales. Este patrón es el que queremos observar durante esta prueba para distinguirlos de un feto que pueda estar sufriendo a causa de falta de oxígeno. Se suelen realizar semanalmente las últimas semanas de embarazo. Pruebas durante todo el embarazo Durante todo el embarazo, con una periodicidad más o menos mensual, se realizan visitas en la que supervisamos la evolución del embarazo, incremento de peso, tensión arterial, crecimiento fetal, movimientos fetales… Con estas pruebas que se realizan comúnmente a todas las embarazadas somos capaces de diagnosticar la mayoría de patologías del embarazo y el feto. En casos concretos, con sospechas concretas, pueden ser necesarias otro tipo de pruebas. Haz nuestro test de embarazo y averigua todo lo que debe saber una embarazada. Descubre todos los consejos y cuidados de las mujeres embarazadas.
Consejos y Rehabilitación para la Prótesis de Cadera
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Consejos y Rehabilitación para la Prótesis de Cadera

La articulación de la cadera es una de las más grandes del cuerpo, aunque la de mayor tamaño es la rodilla. Es una articulación con gran movilidad y muy resistente. Tiene forma esférica, compuesta por cavidad en el hueso pélvico llamada acetábulo donde se alberga la cabeza femoral. Está recubierta por una cápsula articular muy sólida que le confiere una gran estabilidad y un amplio arco de movimiento. Entonces, ¿qué huesos forman la articulación de la cadera? La pelvis (concretamente una cavidad llamada acetábulo) y el fémur (concretamente su extremo proximal o cabeza). Cuando se opta por un recambio de toda la articulación hablamos de una prótesis total de cadera y consiste en la sustitución de la cadera (cabeza de fémur y acetábulo) por una prótesis artificial . Esta es una de las intervenciones con mejores resultados dentro de la especialidad de  Traumatología. Por supuesto, no está exenta de posibles complicaciones, pero su porcentaje es insignificante frente al de los éxitos obtenidos. ¿En qué consiste la intervención? El acto quirúrgico suele tener una duración media de 90 minutos . Sin embargo, la estancia en el quirófano puede prolongarse hasta tres horas. Al principio debemos esperar el efecto de la inducción anestésica para ser intervenidos y, tras la cirugía, debemos esperar hasta la recuperación de la movilidad y sensibilidad de las extremidades para volver a nuestra habitación. ¿En qué casos está indicada la colocación de una prótesis de cadera? En general, estaría indicada en pacientes con dolor de cualquier causa y de intensidad no controlable con medicación y en aquellos pacientes con limitación funcional importante que tienen menguada su calidad de vida. Algunas posibles causas podrían ser: artrosis, artritis reumatoide, fractura, necrosis avascular, enfermedad ortopédica en la infancia, etc. Las dos principales causas serían la artrosis en edad senil y las fracturas secundarias a accidentes de tráfico de alta energía en pacientes jóvenes. No olvidemos las fracturas espontáneas (sin traumatismo desencadenante) en pacientes osteoporóticas. ¿Qué tipos de prótesis existen y cuál es su indicación? La elección de la prótesis va a depender de varios factores: tipo de patología a tratar (fractura o desgaste articular), la edad del paciente, la calidad ósea y las enfermedades y comorbilidades (existencia de varias enfermedades a la vez) del paciente. Las prótesis de cadera se clasifican en función de los huesos sustituidos : Prótesis total de cadera : sustituye la cabeza del fémur por un vástago unido a una cabeza y un cótilo (cavidad ósea donde se aloja el hueso) que sustituye al acetábulo (cavidad cóncava de la pelvis que articula con la cabeza femoral para formar la articulación de la cadera). Normalmente se colocan en casos de artrosis. Prótesis parcial de cadera: se sustituye la cabeza femoral por un vástago unido a una cabeza protésica, pero no el acetábulo de la pelvis. Son muy frecuentes en caso de fractura de fémur. Prótesis de resuperficialización (o resurfacing): se trata de una especie de capuchón metálico que se sitúa sobre la cabeza femoral y que articula contra un cótilo también metálico. Es decir, se preserva el hueso y se cubre la parte dañada con un material metálico. Actualmente no se utilizan demasiado. ¿De qué material es la prótesis? El componente femoral consta de un vástago y una cabeza. El vástago suele ser de material metálico como acero o titanio, ambos muy resistentes. La cabeza unida al vástago suele estar fabricada en cerámica, acero o polietileno de alta densidad . El componente acetabular: tiene una parte metálica (acero, titanio o tantalio), que se une al hueso. La parte que contacta con la cabeza es de cerámica o polietileno. ¿Cómo se fija la prótesis en el propio hueso? Existen dos sistemas de anclaje: Prótesis cementada : se fija al hueso mediante un material llamado cemento óseo. Se utiliza en pacientes osteoporóticos para conferir resistencia. Prótesis no cementada : mediante material poroso que se asemeja al hueso. Empleada en pacientes jóvenes. Tras la colocación de la prótesis saldremos de quirófano con unos drenajes llamados redones, que son unos tubos flexibles de material plástico o silicona con dos extremos: uno de ellos se coloca en el interior de la cavidad intervenida por donde se aspira el material hemático post-quirúrgico y el otro extremo está conectado a un envase de plástico en forma de botella donde se recoge todo el material aspirado y se cuantifica durante 48 horas. Por ello, durante esas horas sólo podremos, como mucho, sentarnos. Cuando nos retiren los redones ya podremos empezar a deambular de forma progresiva y siempre bajo la supervisión de los fisioterapeutas. Rehabilitación Debemos potenciar precozmente el tono muscular para evitar la flacidez muscular que dificultaría la recuperación. Aprovecharemos nuestra estancia en el hospital (normalmente de tres a ocho días) para iniciar la rehabilitación. Sería óptimo salir del hospital habiendo logrado algunos avances : subir y bajar de la cama sin ayuda, ir al baño, caminar con caminador, bastón o muletas, y realizar ejercicios de tonificación muscular. En personas incapaces de conseguir estos objetivos puede contemplarse la posibilidad de trasladarlos a un centro de convalecencia intermedia donde recuperarse tras la cirugía, antes de volver al domicilio. Al darnos el alta definitiva nos facilitarán información, tanto médica como de higiene y hábitos : Nos enseñarán a limpiar y curar la herida. Nos ofrecerán un listado de posibles signos de alarma para que lo tengamos presente ante cualquier síntoma de nueva aparición (fiebre, escalofríos, enrojecimiento o inflamación local, endurecimiento de la zona gemelar, dolor incontrolado…) que deberemos consultar de forma inmediata. ¿Cuándo volvemos a hacer vida normal? Después de una cirugía de reemplazo de cadera, confiaremos en recuperar nuestro estilo de vida anterior, pero sin dolor. Nos llevará un tiempo volver a realizar las actividades diarias con normalidad . Nuestra predisposición y colaboración en la rehabilitación será determinante. Asimismo, nuestro rehabilitador nos indicará nuevas maneras de realizar las tareas cotidianas con la nueva cadera. Si la evolución es favorable podrás volver a caminar, nadar y realizar actividades físicas de bajo impacto en menos tres meses. Y, por supuesto, tenemos que ser conscientes de lo que no debemos hacer, como cruzar las piernas estando sentados o realizar movimientos bruscos y con mucha energía. Nuestra flamante cadera nos permitirá muchos años de autonomía, pero no olvidemos que dependerá de las circunstancias personales . Los estudios demuestran que más del 80 % de todas las prótesis de cadera duran al menos 15 años, y más del 70 %, al menos 20 años. Por lo tanto, disfruta de ella todo lo que puedas. Y no te preocupes si tienes que ser sometido a una cirugía de reemplazo pasado este tiempo, pues el recambio protésico te durará 15 o 20 años más.
Qué Debes Saber sobre la Prótesis de Rodilla
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Qué Debes Saber sobre la Prótesis de Rodilla

¿Sabías que el recambio articular de la rodilla es la cirugía traumatológica más frecuente en personas de más de 60 años? ¿Sabías que entre tú y yo es muy probable que uno de los dos acabemos con una prótesis de rodilla en nuestra vejez? Pero… ¿sólo en la vejez está indicada la prótesis de rodilla? No, ni mucho menos. Los adultos de cualquier edad pueden ser candidatos a una prótesis de rodilla , aunque es mucho más frecuente entre los 60 y los 80 años. Como curiosidad… La articulación de la rodilla es la más grande del cuerpo y está formada por estructuras complejas con la finalidad de soportar la mayor parte del peso corporal cuando estamos en bipedestación (de pie). La rodilla está compuesta por tres huesos (fémur, tibia y rótula), dos meniscos (externo e interno) y varios ligamentos estabilizadores (externo, interno, cruzado anterior y cruzado posterior). Cualquiera de estas estructuras puede lesionarse y a cualquier edad . Por ello, la patología de rodilla es tan frecuente en la consulta del traumatólogo. ¿En qué consiste una prótesis de rodilla? La prótesis de rodilla es la articulación artificial que sustituye a la articulación dañada o desgastada . El nombre técnico sería: artroplastia, pero también se puede llamar prótesis de rodilla y recambio de rodilla. Es una intervención irreversible, es decir, en caso de que la cirugía no evolucione favorablemente deberá colocarse otra prótesis, pero nunca más se colocará un hueso. Existen diferentes tipos de artroplastias , pudiendo ser parcial o monocompartimental (sólo se recambia una parte de la articulación) o total o tricompartimental (cuando se realiza un recambio de todas las estructuras óseas de la rodilla). La prótesis de rodilla está formada por dos componentes metálicos (normalmente sellados al hueso con cemento). Uno se ancla en la parte inferior del fémur y el otro en la parte superior de la tibia. Entre ambos se interpone una pieza de polietileno que haría las funciones meniscales. De todas las posibles lesiones ¿cuáles de ellas suelen acabar con un recambio articular? Las causas más frecuentes que ocasionan un recambio articular son la gonartrosis (artrosis de rodilla), la artritis reumatoide, el tumor o la displasia y un traumatismo grave. La gonartrosis es más frecuente en mujeres que en varones y suele aparecer a partir de los 50 años. Produce un dolor de intensidad creciente a lo largo de los años y de carácter mecánico (aumenta al caminar y mejora con el reposo). Progresivamente aparecerá incapacidad funcional y deformidad articular que conllevará al uso de muletas o bastón para hacer posible la deambulación. A pesar de que los síntomas y la exploración son muy característicos nos ayudamos de una prueba de imagen ( radiografía) para confirmar el diagnóstico y clasificar la artrosis según su severidad (grado I sería leve y grado IV sería severa). El tratamiento es conservador o médico en las primeras etapas de la enfermedad. Consiste en rehabilitación, tratamiento antiinflamatorio y/o infiltración local. Sin embargo, aquellos casos de artrosis evolucionada y radiológicamente severa (grados III y IV) que cursan con dolor incontrolable, progresiva limitación de las actividades habitual y deformidades importantes deben ser abordados quirúrgicamente. Es muy importante valorar el perfil del paciente antes de la cirugía . Existen situaciones que pudieran contraindicar la cirugía: edades extremas, pacientes encamados irreversiblemente, pacientes con demencia o enfermedades terminales... ¿Cuáles son los candidatos más frecuentes? Los pacientes de edad avanzada, con obesidad, profesión desfavorable para las rodillas y con lesiones previas (ya sean deportivas o degenerativas: condropatías, lesiones meniscales, rupturas ligamentosas, artrosis…) ¿Todas las artrosis de rodilla acaban con un reemplazo articular? En absoluto. La colocación de una artroplastia en la rodilla implica un acto quirúrgico complejo y, por tanto, sólo se contempla como alternativa terapéutica cuando las otras opciones han fracasado, por ejemplo, en pacientes con dolor intenso, impotencia funcional o una calidad de vida mermada. Si la opción adecuada es la prótesis de rodilla, ¿cuál es el procedimiento? Esta intervención es considerada una cirugía mayor por lo que el paciente debe ser sometido a unas pruebas preoperatorias (analítica de sangre, radiografía de tórax y electrocardiograma) para valorar el riesgo anestésico y quirúrgico. Posteriormente, se programa la fecha de intervención y se revisa la medicación crónica del paciente, ya que alguna debe ser interrumpida temporalmente con motivo de la cirugía. Nos recomendarán perder peso (si tenemos sobrepeso) y un buen control metabólico (diabetes, hipertensión) para asegurarnos el éxito quirúrgico. El fortalecimiento de los músculos de la rodilla será de ayuda para la recuperación funcional posterior. Sobre la intervención… La cirugía , propiamente dicha, dura aproximadamente dos horas, pero el paciente permanece más tiempo en quirófano pues se requiere un tiempo para inducir la anestesia y otro para recuperarse de la misma. Suele utilizarse anestesia general. La elección del tipo de prótesis es competencia del traumatólogo. El ingreso hospitalario suele ser de cuatro días, aproximadamente. Durante los mismos se controla el dolor postoperatorio y el paciente comienza a deambular con su nueva articulación, antes de volver a casa. Una vez sale del hospital tendrá que utilizar un andador o muletas , al inicio. Un fisioterapeuta le adiestrará sobre los ejercicios recomendados para fortalecer la masa muscular de su rodilla. Si la evolución es favorable el paciente caminará sin ayuda a las seis semanas. La recuperación total puede prolongarse de cuatro a seis meses (pero el paciente hace vida prácticamente normal a partir de los tres meses). ¿Cuánto dura una prótesis de rodilla? Puede durar 20 años, pero ello va a depender del cuidado y el perfil del paciente. Algunos de los factores que parecen influir en su longevidad serían: Edad : cuanto más joven es el paciente, más fácil es que deba recambiarse. Actividad: cuanta más actividad exijamos, habrá más desgaste y más precoz será su recambio. Peso: cuanto más pese el paciente, mayor carga sobre la prótesis. Complicaciones : infección, mala alineación, osteoporosis... Medicación : existe alguna medicación que puede producir desestructuración ósea, como los corticoides. La sustitución de una prótesis por otra es un proceso muy complejo , por ello se tiende a esperar el máximo de tiempo posible para la colocación de la primera prótesis. Así, si tienes pensado vivir hasta los 80 años lo ideal sería colocarte la prótesis sobre los 60 y evitar así su recambio. No te preocupes, si necesitas otra prótesis, es una intervención complicada pero no imposible.
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