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Causas y Tratamientos del Picor
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Causas y Tratamientos del Picor

El picor no sólo aparece como resultado de problemas de la piel, sino que también es un síntoma de alteraciones en otros órganos . Puede afectar mucho a la calidad de vida y, sobre todo, provocar alteraciones del sueño y del ánimo. Además, puede ser el síntoma único de enfermedades del riñón, del hígado o de la sangre, y permitir el diagnóstico precoz de éstas. El especialista indicado para estudiar el picor es el dermatólogo . Prurito causado por enfermedades de la piel Existen muchas enfermedades de la piel que se acompañan de prurito, ya que muchos procesos en los que hay inflamación conducen a la liberación de sustancias en la epidermis y la dermis que activan los receptores del picor. Además, el picor conduce irremediablemente al rascado, que a su vez provoca más inflamación y más picor . Este círculo vicioso de picor-rascado debe controlarse y romperse para solucionar el problema. La enfermedad por antonomasia que provoca prurito es el eccema o dermatitis , y la más importante dentro de este grupo es la dermatitis atópica. Es un proceso propio de las personas de naturaleza alérgica, que se acompaña de defectos en la hidratación de la piel, y una sensibilidad de la misma ante el contacto con la sequedad y los irritantes externos. Otro tipo de eccema es la dermatitis de contacto alérgica, que puede venir causada por el contacto con innumerables sustancias, y siempre provoca brotes de picor y dermatitis. Debe estudiarse mediante unas pruebas de alergia especiales llamadas pruebas epicutáneas, o pruebas del parche. Otro eccema frecuente es el provocado simplemente por la piel seca, el llamado eccema asteatósico. Puede ser el resultado de un exceso de ducha o de jabón, que destruye la capa de grasa protectora de la piel, y aumenta el picor. Es especialmente frecuente en personas de edad avanzada, y en invierno. Las urticarias también provocan intenso picor, y la mayoría de ellas no son resultado de un proceso alérgico, por lo que cansar al paciente con pruebas de alergia no suele ser una buena estrategia para estudiarlas. En muchos casos, pueden estar provocadas por fenómenos de autoinmunidad (una reacción en la que las propias defensas de la piel -el sistema inmunológico- reacciona contra el propio organismo). Otras enfermedades dermatológicas que provocan picor en la piel pueden ser infecciones como el impétigo y la sarna. En todas estas enfermedades el prurito se acompaña de signos en la piel que pueden permitir fácilmente el diagnóstico al dermatólogo, mediante la simple exploración o ayudándose de una biopsia o una analítica en sangre. Prurito causado por otras enfermedades de otros órganos El picor puede ser el síntoma de una enfermedad del riñón o el hígado . Las personas con mal funcionamiento de estos órganos acumulan diversas toxinas y sustancias que provocan picor. Es especialmente molesto en los pacientes con insuficiencia renal, sobre todo en los sometidos a diálisis (una máquina a la que deben conectarse varias veces a la semana para depurar su sangre). En las personas que padecen una enfermedad del hígado o las vías biliares, el aumento de sustancias como la bilirrubina también provoca picor. Lo mismo ocurre en aquellos que desarrollan cirrosis, una enfermedad del hígado. Los pacientes con alteraciones de la sangre, como los que tienen una baja cantidad de hierro o una anemia, pueden manifestar el picor como el síntoma inicial. Lo mismo es aplicable a los enfermos de la glándula tiroides, o los diabéticos. ¿PICOR SIN MOTIVO? En algunos pacientes, el picor es inexplicable a pesar de haber agotado todas las posibilidades de diagnóstico, y no puede atribuirse a ninguna enfermedad. Hay que tener mucho cuidado con este síntoma, porque puede ser psicógeno (es decir, provocado por una alteración del ánimo, como una depresión) o puede estar provocado por una enfermedad oculta que no “ha dado todavía la cara”, como los linfomas (cáncer de los ganglios linfáticos). Ante cualquier picor inexplicable, el médico debe seguir visitando al paciente, intentar controlar el picor con medicación, y reexplorarlo o volver a solicitar pruebas para seguir descartando enfermedades ocultas. ¿Cómo se trata el picor? En primer lugar, debe tratarse la enfermedad causante, una vez identificada . El picor como síntoma puede tratarse con cremas y con medicamentos en pastillas. En muchas ocasiones, se aplican cremas hidratantes que contienen sustancias contra el picor como la urea o el polidocanol. En otros casos, hay que utilizar los corticoides en crema, aunque es muy importante que sean prescritos por un médico, con una potencia y una forma farmacéutica adecuada, y nunca deben aplicarse durante periodos largos de tiempo, ya que provocan atrofia de la piel y otros problemas. En caso de emplear la medicación por vía oral (en pastillas), los antihistamínicos son los medicamentos más empleados. Bloquen la acción de la histamina, una sustancia del organismo implicada en la producción del prurito. Existen varios tipos de antihistamínicos, algunos más sedantes y otros más selectivos, que provocan menos sueño. Nunca deben emplearse los antihistamínicos en crema, porque son poco eficaces y provocan con frecuencia alergias de contacto. Existen otro tipo de medicamentos capaces de mejorar el picor, como ciertos antidepresivos y otros fármacos que pueden emplearse para la depresión o la ansiedad. Son el tratamiento a emplear en las personas que tienen un prurito psicógeno. Además, algunas enfermedades que cursan con picor pueden tratarse con fototerapia, un tipo de tratamiento con rayos ultravioleta que se realiza en los servicios de dermatología de los hospitales. No se emplean en general los rayos UVA que la gente utiliza para broncearse, sino otro tipo de radiación llamada ultravioleta B de banda estrecha. Como la exposición a radiación ultravioleta puede provocar cáncer de piel, estos tratamientos deben de hacerse de forma controlada y siempre bajo supervisión médica.
Control del Nivel de Bilirrubina
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Control del Nivel de Bilirrubina

El cantante Juan Luís Guerra puso de moda este parámetro analítico hace unos años con su famosa canción. Sin embargo, los médicos empleamos este parámetro a diario y no hemos conseguido popularizarlo. Si te parece, vamos a darle un poco de protagonismo. Y a ver si al finalizar esta lectura eres capaz de asociar estos términos te menciono: bilirrubina, hígado, ictericia y enfermedad de Gilbert. ¿Qué es la bilirrubina? La bilirrubina es un pigmento de color amarillo-anaranjado. Se trata de un producto de desecho que proviene de la destrucción del grupo hemo presente en la hemoglobina de los hematíes o glóbulos rojos. El hígado interviene favoreciendo su eliminación. Si medimos el nivel de bilirrubina en sangre podremos evaluar la correcta función hepática , así como los niveles de destrucción del grupo hemo de los hematíes. Seguro que ya estás asociando que una posible causa de un aumento de bilirrubina puede ser debida a un aumento en la destrucción de hematíes, por lo que podríamos estar ante una anemia hemolítica (por destrucción de hematíes). Déjame recordarte que la vida media de los hematíes es de 120 días (circulan por la sangre durante cuatro meses). Por eso al donar sangre debemos tener presente si ha habido suficiente tiempo de regeneración desde la última donación. El hematíe dañado o viejo libera a la sangre el grupo hemo de su hemoglobina que se descompone dando lugar a la bilirrubina no conjugada (poco soluble en agua) que es transportada por proteínas desde la sangre al hígado. En el hígado existe una enzima llamada glucuronosiltransferasa que la modifica convirtiéndola en una forma soluble en agua o bilirrubina conjugada que pasa a formar parte de la bilis y se vacía en el intestino delgado. Finalmente se elimina por las heces. ¿Sabías que el color marronoso de las heces es debido a los productos de degradación de la bilirrubina? Aumento de bilirrubina Las pruebas de laboratorio permiten medir ambas formas de bilirrubina, conjugada o directa y no conjugada o indirecta, así como la bilirrubina total (suma de las dos anteriores). Si aumentan los niveles de bilirrubina en sangre puede aparecer ictericia , es este caso la piel, la conjuntiva ocular y las mucosas tomarán un color amarillento. Si sospechamos que existe un aumento de bilirrubina no conjugada sucede lo que seguramente has pensado, que aumenta la destrucción de hematíes (hemólisis) o bien una enfermedad hepática que no permita la transformación de la bilirrubina no conjugada en conjugada. Un aumento de bilirrubina conjugada indica una dificultad en la eliminación, por ejemplo, una obstrucción de los conductos biliares. ¿Qué les pasa a los bebés al nacer? Especialmente durante los tres primeros días, puede darse la llamada ictericia fisiológica del recién nacido. Se debe a una inmadurez del hígado del bebé para metabolizar la bilirrubina. No suele precisar tratamiento y desaparece a las dos semanas. ¿Cuándo solicitamos una determinación de bilirrubina? El médico suele solicitar la determinación de la bilirrubina juntamente con otras pruebas de laboratorio (fosfatasa alcalina, AST, ALT) cuando existen signos o síntomas de función hepática anormal como Ictericia, c onsumo excesivo de alcohol, posible toxicidad de fármacos o posible hepatitis , coloración oscura de la orina, náuseas y vómitos, dolor o inflamación abdominal, fatiga extrema, etc. ¿Cómo se interpreta el resultado? Aumentos de bilirrubina total a expensas de la bilirrubina no conjugada o indirecta suelen deberse a anemia hemolítica o anemia perniciosa, cirrosis o un síndrome de Gilbert u otros trastornos metabólicos. Ante una bilirrubina conjugada o directa aumentada puede existir un problema asociado a una disminución de la eliminación hepática, como puede suceder en hepatitis víricas, reacciones a fármacos, enfermedad por alcoholismo, litiasis u otras obstrucciones en los conductos biliares o tumores. Debo mencionarte que una concentración baja de bilirrubina no tiene relevancia. ¿En qué consiste el síndrome de Gilbert? Es frecuente y se trata de una enfermedad hereditaria debida a una alteración en el cromosoma 2. Se caracteriza por un aumento de bilirrubina no conjugada y un déficit aproximado del 30% de la enzima glucuronosiltransferasa (que transforma la bilirrubina no conjugada en conjugada). Se traduce en una disminución de la capacidad de metabolizar la bilirrubina indirecta en directa en el hígado (para después ser excretada por la bilis). El diagnóstico se realiza tras la detección de una ictericia leve e intermitente en la adolescencia, entre los 15 y los 30 años. Al realizar una analítica nos encontraremos unos niveles elevados de bilirrubina indirecta o no conjugada y disminuidos de la conjugada. A pesar de que puede ser preciso realizar un estudio genético para confirmar el diagnóstico se trata de una patología totalmente benigna y clínicamente irrelevante. No precisa ningún tratamiento específico. Efectivamente existen otros síndromes que cursan con hiperbilirrubinemias conjugadas como los síndromes de Rotor y de Dubin-Johnson, que son mucho menos frecuentes. ¡Ojo! Existen otras causas que pueden ocasionar un aumento de bilirrubina total, por ejemplo: hemólisis, un ayuno prolongado (si ingerimos menos de 400 kcal/día a las 48 horas encontraremos unos niveles multiplicados por tres que se normalizan tras 24 horas de volver a una dieta normal), fiebre, ejercicio físico o estrés, deshidratación, infecciones , cirugía, menstruación, etc. Una curiosidad, ¿se puede encontrar bilirrubina en la orina? En condiciones normales, no. No obstante, recordemos que la bilirrubina conjugada o directa es soluble en agua . Si los niveles de bilirrubina están muy aumentados en el organismo es posible que se elimine parte del exceso por la orina. Por tanto, ¿es posible encontrar bilirrubina en orina? Sí, pero sugiere una patología como puede ser una obstrucción en los conductos hepáticos o biliares, una hepatitis u otra lesión de origen hepático. La forma de detectar bilirrubina en orina es mediante la recogida de una muestra en condiciones de máxima esterilidad donde introduciremos una tira reactiva que vira el color cuando la detecta. La detección casual de bilirrubina en orina obliga a la solicitud de una analítica sanguínea para estudiar los parámetros correspondientes en sangre (ahora ya sabes que pediremos bilirrubina directa, bilirrubina indirecta y bilirrubina total).
Qué Debes Saber Sobre la Fiebre
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Qué Debes Saber Sobre la Fiebre

Mucha gente utiliza el término fiebre de manera inespecífica para expresar que se sienten demasiado calientes, demasiado fríos, sudorosos, con escalofríos, pero en realidad no han medido su temperatura. De manera correcta, decimos que una persona tiene fiebre cuando su temperatura axilar es superior a 38ºC , cuando su temperatura rectal es mayor a 38,5ºC o su temperatura oral es superior a 38,2ºC. Entre 37 y 37,5ºC hablaremos de febrícula. Valores y formas de tomar la fiebre La fiebre es una temperatura corporal elevada . No es una enfermedad sino el signo de una enfermedad. Existen discrepancias tanto en el valor de temperatura que se considera fiebre como en la forma de tomarla. La medida de la fiebre con otros termómetros distintos al axilar-digital no muestran fiabilidad. En la actualidad, los termómetros de mercurio están fuera de uso y se recomienda su retirada o reciclaje debido a la alta toxicidad del mercurio en caso de rotura. El termómetro digital es rápido, irrompible y cómodo. Se recomienda retirar la pila después de su uso para evitar su descarga. El termómetro ótico, que funciona por infrarrojos, es impreciso y caro, al igual que el termómetro cutáneo, ya que da valores inadecuados pues en las primeras fases de la respuesta febril se produce un descenso de la perfusión cutánea lo que altera su temperatura. Temperatura Eficacia Valores Normales (ºC) Rango de Temperatura (ºC) Axilar Sí 37,0 34,7 – 37,3 De Elección Rectal No 38,0 36,6 – 38,0 Oral No 37,5 35,8 – 38,0 Timpánica No 37,5 35,8 – 38,0 Aunque se considera normal una temperatura de 37ºC, nuestra temperatura corporal varia durante el día, siento más baja por la mañana y más alta a última hora de la tarde cuando puede alcanzar los 37,7ºC. Cuando tenemos fiebre, la temperatura tampoco se mantiene constante. Puede haber picos de fiebre que se normalizan durante el día, lo que se denomina fiebre intermitente. En otros casos la temperatura varía, pero no vuelve a la normalidad; es lo que se conoce como fiebre remitente. El curso de la fiebre puede indicar el tipo de enfermedad : infecciosa, oncológica, multiorgánica, politraumática… ¿Qué puede causar fiebre? Dos son las causas principales que provocan fiebre: Causas no infecciosas : son la producidas por aquellas reacciones del organismo diferentes a enfermedades bacterianas o víricas. Reacciones a vacunas. Reacciones a un fármaco. Enfermedades reumatológicas Causas metabólicas como la deshidratación o fiebre de sed. Neoplasias. Enfermedades autoinmunes: enfermedad del suero, vasculitis. Causas infecciosas : Víricas. Respiratorias. Gastrointestinales. Enfermedades exantemáticas (varicela). Bacterianas. Infecciones de garganta, nariz u oído. Infecciones respiratorias como la bronquitis, neumonías. Infecciones del tracto génito-urinario: infecciones de orina, prostatitis aguda, enfermedades de transmisión sexual. Infecciones del sistema nervioso central: meningitis, encefalitis, abscesos cerebrales. Infecciones generalizadas del organismo: sepsis y bacteriemia oculta. Tipos de fiebre Fiebre de inicio reciente: de pocas horas de evolución, no suele encontrarse una causa evidente. En general, no es necesario acudir al médico exceptuando aquellos pacientes con gran afectación del estado general. Fiebre de corta duración o de menos d cinco días : fiebre con foco (después de una historia clínica y exploración) o fiebre sin foco, donde desconocemos su causa. El paciente debe acudir al médico a partir del tercer día de su inicio o enseguida en pacientes con enfermedades crónicas o gran afectación del estado general. Fiebre prolongada o FOD : es aquella que dura de siete a 10 días, sin encontrar la causa con las medidas diagnósticas habituales. Signos de alarma En ocasiones hay síntomas y signos clínicos por los que deberemos acudir de inmediato a urgencias : Confusión o delirio mental. Dolor de cabeza, rigidez de cuello o ambos. Debemos de ser capaces de flexionar la cabeza hacia delante en posición de decúbito prono. Manchas planas redondeadas pequeñas de color rojo púrpura en la piel (petequias): cuando presionamos con un vaso o yema del dedo éstas no desaparecen. Hipotensión arterial. Frecuencia cardiaca rápida o respiración acelerada. Dificultad respiratoria. Temperatura superior a 40ºC o inferior a 35ºC. Viaje reciente del paciente a áreas donde hay enfermedades infeccionas graves como malaria o dengue. Tratamientos con fármacos quimioterápicos recientes o inmunosupresores. ¿Y LOS BEBÉS? En caso de bebés menores de tres meses consultaremos de inmediato a partir de 37,5-38ºC . Recordemos que los bebés, al igual que los ancianos mayores de 80 años, suelen tener alteraciones a nivel del centro regulador de la temperatura corporal o hipotálamo del sistema nervioso central. El médico de familia, pediatra en caso de niños o el médico de urgencias en caso de existir signos de alarma, serán los especialistas que detecten en un primer momento la fiebre, realicen un primer diagnóstico y pauten un tratamiento adecuado para su curación. Tratamiento para bajar la fiebre Los fármacos utilizados para bajar la temperatura del cuerpo son los antitérmicos o antipiréticos. La pauta del tratamiento como siempre la prescribirá nuestro médico. Los principales son: Paracetamol (acetaminofeno por vía oral, rectal o endovenosa). Fármacos antiinflamatorios no esteroideos (AINES). Se administran por vía oral o endovenosa (Ibuprofeno, Naproxeno). Aspirina (Ácido Acetil Salicílico) sólo para casos seleccionado. Metamizol (Nolotil). En cuanto a las principales medidas físicas a adoptar , estas son: Retirar la ropa en exceso. Mantener el ambiente a temperatura 20-22ºC, con una buena ventilación. Colocar toallas con agua tibia por todo el cuerpo cambiándolas frecuentemente. Bañarse con agua templada. No usar jamás paños de alcohol ya que pueden provocar intoxicación etílica. Beber abundante líquido (zumos azucarados y agua). Recordar siempre que nuestro cuerpo pierde también líquidos por transpiración. Mantener al enfermo en reposo en el domicilio siempre que tenga fiebre y de manera óptima un día más al término de ésta, como mínimo.
Apnea del Sueño en Bebés y Niños
Artículo especializado

Apnea del Sueño en Bebés y Niños

Parece un concepto asociado al adulto, pero lo cierto es que algunos niños y bebés padecen apneas durante el sueño. Y es que el síndrome de las apneas-hipopneas del sueño (SAHS) en los niños es una enfermedad poco conocida por los padres e, incluso, también por los pediatras que los atienden. Estos con frecuencia no reconocen la patología, por lo que está muy infradiagnosticada e infratratada en los menores de nuestro país. ¿Qué es? El SAHS es un trastorno respiratorio durante el sueño caracterizado por una obstrucción parcial prolongada de la vía aérea superior y/o obstrucción intermitente completa, que interrumpe la ventilación normal durante el sueño y los patrones normales del mismo. Se estima que afecta a un 2-3% de los niños , con una prevalencia similar en niños y niñas y en todas las edades (incluso en bebés), aunque quizás es más frecuente en la edad preescolar, coincidiendo con el momento en que el tejido linfoide (de defensa) que rodea la vía aérea alta (denominado anillo de Waldeyer) es mayor en relación al tamaño de la vía aérea. Causas La faringe es colapsable para permitir la fonación y la deglución . Las funciones de la faringe como son deglutir, proteger la vía aérea y mantenerla abierta, se logran por la acción de varios grupos musculares que actúan de forma coordinada. El sueño es el factor funcional más evidente que predispone al SAHS. Durante su fase REM se produce una reducción tan marcada de la actividad de los músculos que mantienen abierta la vía aérea, que el SAHS pediátrico podría considerarse una enfermedad de la fase REM del sueño. Los factores predisponentes del SAHS en el niño son: Hipertrofia de amígdalas y adenoides (vegetaciones). Es la causa más frecuente. Malformaciones congénitas craneofaciales: Síndrome de Down, Síndrome de Pierre Robin, Síndrome de Treacher Collins, Síndrome de Klippel-Feil, Síndrome de Prader Willi, acondroplasia, retrognatia (barbilla pequeña y retraída), alteraciones anatómicas del paladar, etc. Obstrucción nasal marcada (rinitis alérgica). Laringomalacia (laringe débil, poco consistente, fácilmente colapsable). Enfermedades neurológicas y neuromusculares. Reflujo gastroesofágico (RGE). Obesidad. Miembros familiares con SAHS o hábito tabáquico familiar (especialmente la madre). Signos y síntomas El síntoma guía es el ronquido . Su ausencia prácticamente descarta la existencia de un SAHS, pero su presencia no indica necesariamente la existencia del mismo. Hablamos de “ronquido primario” o “ronquido simple” cuando éste no se acompaña de alteraciones del sueño (apneas-hipopneas, desaturaciones, hipercapnia -aumento de CO2 sanguíneo- o fragmentación del sueño). Tipos de apnea Desaturación: caída del valor de oxigenación en la máquina de pulsioximetría (digital) mayor o igual a un 4%. Apnea obstructiva: cese del flujo aéreo en nariz y boca durante más de dos ciclos respiratorios mientras se mantienen los movimientos tóraco-abdominales. Apnea central (origen en el Sistema Nervioso Central): cese del flujo aéreo y los movimientos tóraco-abdominales durante más de dos ciclos respiratorios. Son frecuentes en los niños y sólo se consideran problemáticas si duran más de 20 segundos o se acompañan de desaturaciones. Hipopnea: reducción del flujo aéreo mayor del 50% que se acompaña de una caída de la saturación de oxígeno mayor o igual a un 4% y/o con un microdespertar.   Además del ronquido, en el SAHS se aprecian apneas o pausas respiratorias precedidas por un aumento del esfuerzo respiratorio (incluso movimientos paradójicos de la caja torácica), provocándose con ello movimientos del paciente, o un despertar, un sueño intranquilo no reparador o adquisición de posturas anormales para dormir (cabeza colgando fuera de la cama) para poder mantener abierta la vía aérea. El mayor esfuerzo respiratorio conlleva un aumento del gasto energético que se ha asociado a una sudoración profusa , muy frecuente en estos niños. También son posibles, por presencia de RGE, náuseas o vómitos durante el sueño y, ocasionalmente, también despertares con ansiedad y sensación de dificultad respiratoria (disnea), pesadillas, terrores nocturnos, sonambulismo o bruxismo (acto de frotar los dientes). Otro síntoma posible es la enuresis (no control de la contención de orina en edades en las que ya se produce habitualmente). Los síntomas diurnos más frecuentes son los propios de la obstrucción de la vía aérea superior secundaria a la hipertrofia adeno-amigdalar o la rinitis como la respiración bucal y ruidosa durante el día, que se agrava durante las habituales infecciones respiratorias de vía alta, cefaleas (dolor de cabeza) o, incluso, alteraciones del carácter con agresividad, labilidad emocional (llanto fácil) o hiperactividad, así como práctica de conductas antisociales. No suelen presentar somnolencia diurna. Consecuencias Las consecuencias del SAHS en el niño pueden ir desde una disminución del rendimiento escolar hasta complicaciones más serias como la hipertensión arterial, insuficiencia cardiaca, retraso del desarrollo psicomotor o de crecimiento, así como depresión. Diagnóstico La polisomnografía convencional es la prueba que registra simultáneamente, y de manera continua, las variables neurofisiológicas (mediante el registro de un electroencefalograma) y cardiorespratorias durante el sueño. Las primeras son necesarias para conocer si el niño está durmiendo en un momento determinado y en qué fase concreta del sueño está, así como para conocer la arquitectura del sueño y determinar la existencia de microdespertares electroencefalográficos. Las segundas se basan en la detección de valores de tipo frecuencia y ritmo cardiaco, la pulsioximetría (oxigenación) o detección de movimientos respiratorios… El sueño del niño debe ser espontáneo, es decir, no inducido farmacológicamente. Tratamiento Las complicaciones importantes en los niños que lo padecen pueden evitarse con un abordaje terapéutico adecuado, que deberá ser multidisciplinar, es decir, con la intervención de diversos especialistas (pediatras, neumólogos, otorrinos…). El tratamiento, en la gran mayoría de niños, dado que la causa más frecuente es la hipertrofia adenoamigdalar, será la adenoamigdalectomía (intervención quirúrgica para extirpar ambas glándulas): ha demostrado resolver los trastornos respiratorios y los síntomas nocturnos en el 75-100% de los niños sin otra enfermedad de base. La segunda línea de tratamiento será el empleo del CPAP (presión positiva continua sobre la vía aérea, mediante el uso de un compresor y una mascarilla), si la adenoamigdalectomía fracasa o está contraindicada. La cantidad de presión del CPAP se debe individualizar y su objetivo será conseguir la presión óptima para mantenerla abierta durante todo el ciclo respiratorio (evitando su colapso) de manera que elimine las apneas y minimice el ronquido, y resulte a la vez tolerable para el niño. Otros niveles de tratamiento incluyen: educación sanitaria acerca de hábitos saludables de sueño, el tratamiento de la congestión nasal, el uso de oxigenoterapia nocturna o el tratamiento antiácido contra el reflujo gastroesofágico, entre otros. Pronóstico Los niños con ronquido primario no tienden a progresar a SAHS con el tiempo. Los niños que padecen esta patología tienen mayor probabilidad de recaer cuando son adultos si adquieren factores de riesgo como la obesidad o la ingestión de alcohol . No se conoce la historia natural ni el pronóstico a largo plazo del SAHS pediátrico no tratado.
Cómo Evitar la Migraña
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Cómo Evitar la Migraña

Seguro que conocemos a alguien que sufre migraña. Y lo sabemos porque ese dolor de cabeza (crisis) es recurrente y se repite cada cierto tiempo . El inicio de la crisis se asocia a muy diferentes factores que son llamados desencadenantes. En principio, si se evitan estos factores puede ser que la crisis no se desencadene. Pero no todos los factores son controlables. Migraña o cefalea Para empezar, explicaremos las diferencias entre migraña y cefalea. La migraña es un dolor de cabeza que se caracteriza por presentarse de forma episódica pero brusca con fases totalmente asintomáticas entre las crisis. Es decir, cuando finaliza la crisis migrañosa la persona está totalmente recuperada hasta que se presenta la siguiente crisis. La cefalea es, sin embargo, un dolor de cabeza menos invalidante. Su intensidad y duración suele ser más leve. Se presenta, característicamente, en determinadas circunstancias como estrés, alteraciones del sueño, horarios irregulares en las comidas, consumo elevado de cafeína, sedentarismo, cambios en el ciclo menstrual, etc. ¿Qué debemos saber de la migraña? El dolor de cabeza de la migraña se instaura progresivamente , aunque en ocasiones avisa con la llamada aura. La forma de presentación puede variar, aunque normalmente se limita sólo a un lado de la cabeza y es de tipo pulsátil (como si te estuvieran golpeando con un martillo). Su intensidad suele ser moderada o grave (impide continuar con la actividad cotidiana) y mejora en reposo y con ayuda de medicación. Normalmente se acompaña de otros síntomas asociados como náuseas, vómitos, fotofobia (intolerancia a la luz) o fonofobia (intolerancia a los ruidos). ¿Y qué es el aura? Es un cortejo de síntomas que puede presentarse antes de que se instaure la crisis migrañosa y, a modo de aviso. No todas las crisis migrañosas se acompañan de aura (hablaríamos de migraña con o sin aura). Sólo una tercera parte de las personas que sufren migraña suelen tener auras. Asimismo, una misma persona puede padecer episodios de migraña común (o sin aura) y episodios de migraña con aura, de forma totalmente arbitraria. Sobre el aura ¿Cuáles son los síntomas característicos del aura de la migraña? Aura visual : es la más frecuente, con diferencia (el 90% de auras). La persona que la sufre nota destellos luminosos ubicados en el centro de su campo visual que se van desplazando provocando fatiga ocular. Aura sensitiva : suele comenzar con hormigueos en la punta de los dedos de una mano y van ascendiendo hasta el hombro pudiendo prolongarse hasta la cara. En otras ocasiones aparecen en la comisura de la boca y lengua. Aura motora : sería el caso, por ejemplo, de un temblor espontáneo en el párpado. Existen otros tipos de auras, pero son muy poco frecuentes. Cuando una persona tiene aura suele ser muy similar en todos sus episodios. Estos síntomas que se presentan en el aura son totalmente reversibles (desaparecen al comenzar la crisis de migraña). El tiempo que pasa entre el aura y el inicio de la crisis migrañosa es inferior a una hora en la mayoría de casos. O sea, se trataría de un preaviso que anunciaría la aparición de dolor de cabeza de forma inmediata . En otras situaciones el aura y la crisis se presentan a la vez, aunque es menos frecuente. ¿Debemos tomar medicación al iniciar el aura?  El aura no se debe tratar por ser síntoma autolimitado (generalmente dura menos de una hora). Sí debemos tomar analgésicos cuando comienza el dolor de la migraña. ¿Por qué se produce? El inicio de la crisis se asocia a factores muy diferentes que son llamados desencadenantes . En principio si evitamos estos factores puede ser que la crisis no se desencadene. Pero no todos los factores son controlables. Entre los desencadenantes encontramos aquellas situaciones que suponen un cambio brusco o un estímulo físico intenso . Podríamos citar:  estrés, ansiedad, períodos premenstrual y menstrual, anovulatorios, período tras un descanso prolongado (fin de semana, vacaciones), ingesta de alcohol, quesos y comidas ricas en nitritos, cambios atmosféricos, altitud elevada, ayuno prolongado, fatiga, exceso o déficit de sueño, algunos medicamentos: anovulatorios, nitroglicerina, estrógenos… ¿Cómo se llega al diagnóstico de migraña? El diagnóstico es clínico (por los síntomas que manifiesta la persona). Es importante un buen interrogatorio del dolor (síntomas, duración y la forma de presentación). En ocasiones, se recurre a la realización de alguna prueba diagnóstica para despistaje, sobre todo cuando detectamos algún signo de alarma. Estos síntomas y una exploración neurológica normal permiten el diagnóstico de migraña , para el que no es necesario hacer una prueba de imagen, tipo escáner o resonancia. Casi un tercio de los pacientes experimentan, antes del dolor, el aura. Si aparece, permiten asegurar el diagnóstico de migraña. Desgraciadamente, muchos pacientes aún siguen sin diagnosticarse y pasan un auténtico calvario. Algunos tardan en diagnosticarse una media de dos años y después de haber acudido a una media de cinco médicos, como demuestran estudios recientes en Europa y EEUU. Y, sin buen diagnóstico, es muy difícil indicar un tratamiento correcto . ¿Por qué las mujeres lo sufren más? Por dos motivos principales. Porque algunos factores genéticos sabemos que van ligados al cromosoma X . El otro factor t iene que ver con los cambios hormonales , concretamente con las fluctuaciones de estrógenos, que experimenta la mujer debido a su ciclo menstrual. Sabemos que estas fluctuaciones son uno de los desencadenantes más potentes de las migrañas. De hecho, antes de tener la menstruación la migraña es igual de frecuente en varones que en mujeres y con la llegada de la menopausia los dolores mejoran e incluso pueden desaparecer.
Tratamientos más Adecuados para la Gota
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Tratamientos más Adecuados para la Gota

Puede que no sepamos exactamente qué es ni por qué se produce, pero seguro que te suena que se manifiesta con dolor e inflamación del primer dedo del pie. Pues bien, la gota es una enfermedad producida por el depósito de cristales de urato monosódico (comúnmente hablamos de ácido úrico) en las articulaciones, las zonas de su alrededor y el tejido subcutáneo. Se trata de un proceso crónico, a pesar de que las manifestaciones clínicas no siempre están presentes. Al principio de la enfermedad los síntomas se dan en forma de crisis de gota. Se producen diversos episodios de artritis (inflamación de la articulación), de duración variable, y entre los cuales existen periodos más o menos prolongados en los que no se presentan síntomas. La hiperuricemia El depósito de cristales de ácido úrico se debe a la existencia de una hiperuricemia prolongada , es decir, la existencia de unos niveles elevados de ácido úrico en la sangre. La hiperuricemia es, por lo tanto, una condición necesaria para que aparezca la gota, aunque no es la única. Puede existir una hiperuricemia asintomática, es decir, la presencia de concentraciones elevadas de ácido úrico en ausencia de manifestaciones clínicas de inflamación articular. Hablamos de hiperuricemia cuando los niveles en sangre son superiores a 7 mg/dL. La prevalencia de hiperuricemia se estima cercana al 10%. Aproximadamente un 10% de las personas con hiperuricemia acaban padeciendo gota. Por otro lado, de los pacientes que tienen gota, un 80%- 90% presentan niveles elevados de ácido úrico. Tipos de gota Desde un punto de vista del origen de la enfermedad, la gota puede ser primaria, sin que haya ningún factor externo que la cause, sino una alteración del metabolismo del ácido úrico que haga que el organismo lo produzca más o lo excrete menos, y secundaria, por factores externos, ya sean alimentarios o diversas enfermedades. Algunas de las causas de la gota secundaria son: Dieta rica en purinas. Alcohol. Actividad física intensa. Psoriasis. Enfermedad de Paget. Enfermedades hematológicas y neoplásicas. Quimioterapia citotóxica. Enfermedad renal crónica. Deshidratación. Ciertos fármacos (tiacidas, diuréticos de asa, salicilatos, ciclosporina). Intoxicación por plomo. Enfermedades endocrinas (hiperparatiroidismo, hipotiroidismo). Cómo se diagnostica El diagnóstico de la gota suele ser clínico , con la presencia de la inflamación de la articulación, frecuente en el primer dedo del pie (crisis de podagra), que se aprecia tumefacto, rojo y muy doloroso al tacto. Se pueden realizar pruebas de imagen para valorar el nivel de afectación de la articulación si se dan episodios repetidos de artritis aguda. El diagnóstico de certeza nos lo daría la visualización de cristales de ácido úrico en el líquido sinovial, pero a la práctica esta prueba rara vez se realice, a menos que los síntomas no mejoren con el tratamiento y se sospeche la acumulación de otro tipo de cristales. Los pacientes con gota de larga evolución pueden presentar acúmulos de cristales de ácido úrico en las zonas que rodean las articulaciones y el tejido subcutáneo. Son los llamados tofos y se localizan con frecuencia en el codo, la oreja o la zona del tendón de Aquiles. El papel de la dieta De cara al tratamiento de la gota y la hiperuricemia, la alimentación es esencial . Se habla mucho de alimentos que pueden agravar la gota, pero la realidad es que existe poca evidencia sobre este tema. De todos modos, lo que sí se sabe con certeza es: Alimentos con un efecto nocivo : Carne roja. Marisco. Pescado (más el azul que el blanco). Alimentos con un elevado contenido de fructosa (salvo las cerezas). Alimentos con efecto protector : Lácteos. Legumbres. Frutos secos. Café, incluido el descafeinado. Otras medidas a tener en cuenta para reducir el riesgo de gota e hiperuricemia son: Reducir el consumo de alcohol. Combatir el sobrepeso y la obesidad. realizar una actividad física moderada y adecuada a cada uno. Cómo se trata El objetivo del tratamiento farmacológico de la gota se focaliza en eliminar la inflamación mediante la disolución de los cristales de ácido úrico del líquido articular y los tejidos afectados , así como la prevención de las crisis de gota. Se logrará disolver estos cristales en la medida en que se reduzcan los niveles en sangre de ácido úrico. La primera opción para corregir los niveles en sangre de ácido úrico son las medidas higienicodietéticas. Si después de unos tres a seis meses no se ha logrado descender los niveles de ácido úrico de manera significativa, deberá añadirse entonces el tratamiento farmacológico para reducir de la uricemia. Esto no implica que no se deba seguir manteniendo las medidas no farmacológicas indicadas previamente. Los principales fármacos empleados para la reducción de los niveles en sangre de ácido úrico son: Alopurinol. Febuxostat. Benzobromarona. El tratamiento reductor del ácido úrico en sangre debe mantenerse a largo plazo para conseguir la completa disolución de los cristales y evitar la recurrencia de la hiperuricemia. El tratamiento de las crisis agudas de gota se basará en el control del dolor. Los principales fármacos que se emplean para el control de estas crisis son: AINE (antiinflamatorios no esteroides), como ibuprofeno, diclofenaco, dexketoprofeno. Antiinflamatorios del grupo COXIB, como rofecoxib, lumiracoxib y etoricoxib. Corticoides, ya sea vía oral o incluso intraarticulares. Colchicina: es un fármaco muy empleado en el tratamiento de los ataques de gota a pesar de que la evidencia científica de que se dispone es escasa. Pese a que se ha demostrado su eficacia desde un punto de vista sintomático cuando se usa a dosis bajas, es frecuente que cause alteraciones digestivas, como náuseas, dolor abdominal y diarreas. Asimismo, al iniciar un tratamiento reductor de la uricemia con frecuencia se pueden desencadenar crisis agudas de gota, por lo que es recomendable no comenzar el tratamiento durante un ataque agudo y, con frecuencia, se realiza un tratamiento preventivo de nuevas crisis agudas mediante el uso de colchicina. Si sospechas que puedes tener gota, no te automediques . Consulta con tu médico y, si es posible, pide visita con un reumatólogo.
Prevención y Control de la Hipertensión Arterial
Artículo especializado

Prevención y Control de la Hipertensión Arterial

La hipertensión (HTA) no suele dar señales de alerta y, si no se detecta a tiempo, el corazón debe hacer un sobreesfuerzo, lo que genera problemas en el sistema cardiovascular y otros órganos como el cerebro y los riñones. Para evitar que la hipertensión dañe gravemente la salud se recomienda realizar controles y llevar un estilo de vida saludable . ¿Qué es la presión arterial? La presión arterial es la fuerza que ejerce la sangre , expulsada por el corazón al circular por las arterias, para aportar el oxígeno y los nutrientes a los diferentes órganos del cuerpo. La presión más alta o máxima se obtiene cuando el corazón realiza una contracción y recibe el nombre de presión sistólica, por el contrario, la presión mínima o más baja se obtiene cuando el corazón se relaja o está en reposo, entre latidos, lo que se denomina presión diastólica. ¿TENSIÓN O PRESIÓN ARTERIAL? Aunque a veces se utilice el término de tensión arterial como sinónimo de presión arterial, no describen lo mismo ya que la tensión arterial hace mención a la forma en que las arterias reaccionan a esta presión, lográndolo gracias a la elasticidad de sus paredes. ¿Cómo se mide? La presión arterial se mide en unidades de presión (mm de Hg) y para su medición se utilizan unos aparatos llamados esfingomanómetros, popularmente conocidos como tensiómetros . En su lectura aparecen dos números que hacen referencia a la presión sistólica y la presión diastólica. Los valores de referencia son: 120/80 o menos se considera presión arterial normal. Entre 120-139/80-89 es prehipertensión. Estos valores indican que se puede desarrollar una tensión arterial alta si no se toman medidas. 140/90 o más se considera hipertensión arterial. Tanto si se está en la fase de prehipertensión como en hipertensión se debe vigilar el tipo de alimentación y se recomienda estar en un peso saludable para evitar que los valores sigan aumentando o se mantengan en cifras altas, poniendo en riesgo la salud. ¿Qué causa la hipertensión? La HTA en la mayoría de los casos es primaria o de causa desconocida y en una minoría de los casos es secundaria o debido a otra enfermedad (problemas cardiovasculares, renales o del sistema hormonal). Sin embargo, existen factores de riesgo que predisponen a su aparición . Entre ellos: Tener antecedentes familiares de hipertensión. Padecer obesidad. Estar sometido a un nivel elevado de estrés. Fumar. Abusar del consumo de sal. Seguir una alimentación rica en sodio y baja en potasio con un consumo pobre en vegetales, legumbres, cereales integrales y frutos secos. No realizar actividad física. Padecer diabetes o tener problemas de riñón o cardiovasculares. Consumir alcohol. ¿Qué hacer? Una presión arterial alta mantenida de forma prolongada incrementa el esfuerzo y afecta tanto al corazón como a las arterias . Si padeces hipertensión y no lo sabes, esta situación puede derivar en problemas cardiovasculares (anginas de pecho, arritmias, infarto de miocardio), cerebrales, renales y otras enfermedades. Por todo ello, es muy importante realizar controles de cara a una detección precoz. Una vez diagnosticada, debe tratarse modificando algunos hábitos y en algunos casos también es necesaria la prescripción de medicación. Medidas dietéticas En cuanto a la dieta, seguir una serie de recomendaciones ayuda a controlar la hipertensión arterial. Entre las medidas recomendadas destaca : Evitar la adición de sal común (normal, marina o yodada), tanto en la cocción como en salazones y otros alimentos que se procesen con salmuera. Evitar los alimentos ricos en sodio o con sodio añadido (leer las etiquetas de los productos procesados): Sal o cloruro sódico (ClNa). Bicarbonato sódico o soda (helados, pasteles, productos horneados, galletas). Carbonato sódico (mantequilla, cremas, helado de crema, flanes, encurtidos). Glutamato monosódico (carnes, condimentos, encurtidos y sopas). Evitar el consumo de cualquier tipo de bebida alcohólica lo máximo posible. La reducción o eliminación del consumo de alcohol disminuye la presión arterial en aquellos individuos que toman este tipo de bebidas con frecuencia. Se puede tomar una cantidad moderada de café: los estudios disponibles hasta la actualidad no muestran suficiente rigor para establecer recomendaciones a favor o en contra del consumo de café para personas hipertensas. Se recomienda la pérdida o estabilización de peso en pacientes con sobrepeso u obesidad ya que esta medida mejora los valores de tensión. Es muy importante el consumo de verduras y frutas frescas por ser grandes fuentes de potasio, mineral que ayuda a controlar y prevenir la hipertensión Tomar una cantidad adecuada de proteínas, especialmente de origen vegetal como las legumbres: soja, lentejas, garbanzos, alubias, etc. Limitar las proteínas animales con elevado contenido en grasa: ternera, cerdo, embutidos, etc. Tomar el arroz, pan o pasta en su forma integral. Evitar el consumo de azúcar común y de productos con azúcar (bollería, galletas, etc.) Aumentar el consumo de grasas saludables: aceite de oliva virgen extra, nueces (sin sal), aguacate. Evitar el consumo de grasas saturadas presentes en productos procesados: dulces, bollería, galletas, pizzas, pan de molde, etc. Coma a diario lácteos bajos en grasas (queso fresco, yogur natural) y evite los enteros (nata, queso graso, mantequilla, helado...). En los quesos, elija la opción baja en sodio. Es aconsejable llevar a cabo una vida activa que incluya 180 minutos de actividad física aeróbica moderada-intensa por semana (caminar, correr, nadar, etc.), lo cual corresponde a 30 minutos de actividad física para la mayoría de los días de la semana ya que esta medida puede reducir la presión arterial de 4 a 9 mmHg. TRUCOS PARA REDUCIR EL SODIO DE ALGUNOS ALIMENTOS AL COCINAR Cocinar los alimentos hervidos, al vapor, a la plancha o al horno sin la adición de sal . Priorizar la cocción al vapor que el hervido, ya que así se conserva mejor el sabor natural de los alimentos sin necesidad de sazonar. Evitar cocciones grasas como fritos, rebozados y empanados Utilizar potenciadores de sabor naturales : vinagre, limón, ajo, cebolla, cebolletas, puerros, especias (pimienta, pimentón, azafrán, canela, mostaza sin sal, clavo, nuez moscada…) o hierbas aromáticas (orégano, albahaca, hinojo, comino, estragón, laurel, menta, perejil, romero, tomillo, salvia, eneldo...). Se puede reducir el sodio de los alimentos si utilizamos técnicas de remojo prolongado (más de 10 horas) o doble cocción, cambiando el agua a mitad de la misma ya que el sodio se disuelve y queda en el agua. El empleo de esta técnica es útil en verduras, legumbres y pescados congelados y en conserva. Si se come fuera de casa, es aconsejable elegir del menú ensaladas y aves o pescados a la parrilla en lugar de fritos o guisos y pedir que las salsas se sirvan a parte (aliñar con aceite de oliva). LISTADO DE ALIMENTOS PARA CONTROLAR LA HIPERTENSIÓN ALIMENTOS PERMITIDOS Aves y carnes magras (pollo, pavo, lomo de cerdo, conejo) Pescados frescos (blancos y azules) Huevos Leches, yogur, cuajada y requesón sin sal Pan integral sin sal Cereales integrales (sin azúcar) Patatas cocidas o al horno (sin sal) Legumbres cocidas sin sal Verduras y hortalizas frescas (en forma de purés, al horno, ensaladas, etc.) Frutas frescas y fruta seca sin sal ni azucares añadidos (dátiles, pasas, orejones, etc.) Frutos secos (sin sal). nueces, avellanas, almendras Condimentos: pimienta, pimentón, azafrán, canela, mostaza sin sal, hierbas aromáticas, curry, nuez moscada, cúrcuma, jengibre, etc. Bebidas. agua de baja mineralización, caldos vegetales sin sal, infusiones ALIMENTOS A EVITAR Quesos curados con sal Legumbres en conserva (se pueden poner en remojo para eliminar la sal) Patatas chips Verduras y hortalizas en conserva (olivas, pepinillos y cebolletas encurtidas, etc.) Salsas comerciales (tomate frito, kétchup, mayonesa, mostaza, salsa de soja, etc.) Carnes en conserva, salazones o ahumados, extractos, precocinados (croquetas, salchichas, empanadillas...). Fiambres con sal (jamón cocido, pavo, jamón curado, etc.) Embutidos: charcutería tradicional, foie gras, patés y enlatados. Pescados en conserva, salazones, ahumados, extractos, precocinados... Crustáceos (gambas, langostinos...), moluscos, (caracolillos, almejas...), caviar Frutos secos con sal Mantequilla o margarina
Correcto Uso de los Antibióticos
Artículo especializado

Correcto Uso de los Antibióticos

Este artículo se convertiría en un tratado si quisiéramos condensar toda la información relevante en cuanto a los antibióticos. Me gustaría que al finalizar esta lectura tuvieras conciencia del uso racional del antibiótico, de la importancia de seguir el tratamiento a pesar de que los síntomas mejoren y de los riesgos del abuso del mismo. ¿Sabías que España es uno de los países desarrollados con más consumo de antibióticos? Desgraciadamente, está directamente relacionado con mayores tasas de resistencias bacterianas. Del total de prescripciones realizadas, el 90% procede de los centros de atención primaria y de los servicios de urgencias. Y el otro 10%, ¿responde a la automedicación? Existen dos grandes grupos de antibióticos según su mecanismo de acción: Bactericidas: su acción es letal, llevando a la lisis bacteriana. Erradica el germen. Bacteriostáticos: impiden el desarrollo y la multiplicación bacteriana, pero sin llegar a destruirla. Cuando un médico extiende una receta de antibiótico debe pensar en cosas muy diferentes a la vez. Fundamentalmente, el foco infeccioso bacteriano a tratar (si se trata de una infección respiratoria, urinaria, cutánea...), la selección del grupo específico de antibióticos (¿el paciente tiene alguna alergia? ¿ha realizado otra pauta recientemente?), la posología a recomendar (según el foco puede variar la dosis de antibiótico a recomendar). Por ejemplo, no es igual la dosis de amoxicilina para una amigdalitis que para una neumonía, el cumplimiento del tratamiento y otra medicación que pueda tomar el paciente. TRATAMIENTO EMPÍRICO Normalmente indicamos un tratamiento que llamamos empírico, ¿que significa? Consiste en prescribir el antibiótico que más probablemente va a erradicar la infección del área a tratar, sin conocer con exactitud el germen causante de la infección. ¿Qué ocurre si ese antibiótico no consigue erradicar los síntomas? Si es una infección poco relevante podemos recetar otro antibiótico de una familia diferente. Sin embargo, cuando existe afectación del estado general y, en caso de que el primer antibiótico no sea eficaz, puede estar indicado solicitar un estudio microbiológico y un antibiograma . ¿En qué consisten? Con el estudio microbiológico aislamos con exactitud el germen que causa la infección. Con el antibiograma conocemos exactamente los antibióticos a utilizar frente al germen aislado. ¿Por qué insistimos tanto en la resistencia al antibiótico? Justamente porque los principales motivos del fracaso terapéutico son la automedicación y el abuso (utilización inapropiada y excesiva), ambos evitables. Una de las consecuencias inmediatas del abuso de antibiótico es la resistencia de los gérmenes a los antibióticos con un gran impacto clínico negativo y una repercusión económica muy importante. Cuando el antibiótico empleado en primera opción no consigue erradicar la infección debemos iniciar otro antibiótico de una familia diferente. Ello conlleva, no sólo a un doble gasto (con repercusión económica) sino también a un alargamiento en el proceso clínico (mayor tiempo de incapacidad para el paciente). Por otro lado, la prescripción de un tratamiento antibiótico implica tener un amplio conocimiento de las reacciones adversas y de las interacciones farmacológicas para informar adecuadamente al paciente. ¿Qué nos pasa por la cabeza a la hora de la prescripción? Una vez confirmado el foco del cuadro infeccioso (tras un interrogatorio y una exploración dirigidos) pensaremos en los posibles gérmenes causantes. En este punto debemos ser conocedores de qué gérmenes son los más habituales en cada uno de los posibles focos infecciosos y de las familias de antibióticos más recomendables para cada tipo de infección. Es decir, que la amoxicilina, por ejemplo, no es eficaz para todos los focos infecciosos. Vamos a recordar los principales grupos de antibióticos: Betalactámicos: Se pueden clasificar en cuatro grupos diferentes: penicilinas (amoxicilina, cloxacilina…), cefalosporinas (cefuroxima, cefazolina…), monobactámicos y carbapenemes. Constituyen la familia más numerosa de antimicrobianos y la más utilizada en la práctica clínica. ¡Ojo! A este grupo pertenecen los derivados de la penicilina que producen reacciones alérgicas en un 5 % de la población. Si eres alérgico no puedes tomarlos. Además, si eres alérgico a la penicilina también podrías serlo a las cefalosporinas por la llamada reacción cruzada. ¡Cuidado! El 10% de la población es alérgica a las penicilinas y cefalosporinas a la vez. Aminoglucósidos: gentamicina, amikacina y estreptomicina. Cuidado pueden ocasionar Ototoxicidad y nefrotoxicidad. Macrólidos: eritromicina, claritromicina, azitromicina (famoso antibiótico de los 3 días consecutivos a una sola dosis diaria), josamicina. Quinolonas: ciprofloxacino; ofloxacino; levofloxacino; moxifloxacino; norfloxacino. Muy utilizadas en infecciones urinarias. Sulfamidas: trimetoprima; cotrimoxazol. Tetraciclinas: doxiciclina; minociclina; tetraciclina; oxitetraciclina; tigeciclina. Otras familias serían: glicopéptidos como vancomicina; lincosamidas como la clindamicina; anfenicoles como el cloranfenicol. En el momento de elegir el antibiótico de elección es cuando valoramos el perfil de nuestro paciente (alergia, edad, peso, función renal y hepática, embarazo, antecedentes y tratamiento crónico). Asimismo, pensamos en la vía de administración más adecuada (oral, tópica, endovenosa, intramuscular…). En la visita de control valoraremos el correcto cumplimiento y la eficacia del tratamiento. ¿Y qué decir en cuanto al uso de antibiótico profiláctico o para prevenir una infección? Su uso debe acotarse sólo para aquellas situaciones clínicas que puedan desestabilizar a un paciente frágil o inmunodeprimido. ¿Qué tenemos que preguntar obligatoriamente al prescribir un antibiótico? Exactamente lo que has pensado: ¿tiene alguna alergia? Aquí te quiero añadir que es importantísimo tener estudiada cualquier posible alergia detectada previamente, dado que al catalogar a un paciente como alérgico, cerramos la puerta de una determinada familia de antibióticos para toda la vida. Por ello, si alguna vez has tenido una reacción extraña al tomar un antibiótico no te quedes con la duda, hazte las pruebas específicas para confirmar o descartar tu alergia. Ese posible antibiótico puedes necesitarlo en un futuro y tenemos que saber si te lo podemos prescribir o no.
Qué Son y Para Qué Sirven los Antihistamínicos
Artículo especializado

Qué Son y Para Qué Sirven los Antihistamínicos

Pese a que los antihistamínicos son fármacos que se pueden adquirir en la farmacia sin receta , es recomendable no tomarlos si no están prescritos por un médico. En caso de sufrir alergias estacionales o alimentarias, no está de más tener antihistamínicos en el botiquín de casa y llevarlos encima. De todos modos, si se sufre alguna alergia severa, lo que se recomienda es llevar siempre consigo un bolígrafo de autoadministración de adrenalina, que en caso de una reacción alérgica grave es lo que nos puede salvar la vida. ¿Cómo funcionan? Los antihistamínicos son medicamentos que se emplean para reducir o eliminar los síntomas de las reacciones alérgicas. Su mecanismo de acción se basa en el bloqueo de un receptor de una sustancia, la histamina , que se libera cuando se entra en contacto con un alérgeno, es decir, un agente externo al que la persona es susceptible y que al entrar en contacto con el mismo se desencadena una reacción alérgica. Cuando se produce una reacción alérgica, el alérgeno interactúa con los receptores de anticuerpos de la superficie de unos glóbulos blancos específicos llamados mastocitos, aunque también con otro tipo de leucocitos llamados basófilos. Cuando se produce esta unión y se forma el llamado complejo antígeno-anticuerpo , estos glóbulos blancos liberan la histamina (junto con otros moduladores químicos) que se encuentra en su interior. Ya fuera de la célula, la histamina reacciona con tejidos cercanos. La unión de la histamina con los receptores H1 produce picor, una dilatación de los vasos (lo cual provoca el rubor facial), bajada de la tensión, dolor de cabeza, aumento de la frecuencia cardíaca, constricción de los bronquios, dolor, etcétera. Es decir, es esta unión de la histamina con sus receptores lo que provoca los síntomas de una reacción alérgica. ¿Son eficaces? Los antihistamínicos H1 se encargan de bloquear la unión de la histamina con su receptor H1 y así se evita la aparición de los síntomas alérgicos. Los antihistamínicos H1 son útiles siempre y cuando la reacción sea leve y sobre todo si se toman de manera preventiva , es decir, antes de que el cuerpo entre en contacto con el alérgeno. En caso de reacciones alérgicas severas se deben tratar en urgencias con corticoides y especialmente con adrenalina si existe riesgo vital. Los antihistamínicos H1 se utilizan para tratar diferentes reacciones alérgicas y sus síntomas, ya sean los alérgenos sustancias naturales del medio, como pólenes, ácaros, pelos de animales, metales o alimentos, o bien fármacos. En general, las reacciones alérgicas por alérgenos externos son más leves que las producidas por fármacos . Al ingerir el fármaco o ser administrado por otra vía, la cantidad de alérgeno que llega a las células es mayor, de manera que la magnitud de la reacción alérgica también es mayor y, por consiguiente, puede existir un riesgo para la vida de la persona que sufre la reacción. PRINCIPALES MANIFESTACIONES DE UNA REACCIÓN ALÉRGICA Rinitis (picor nasal, estornudo, moqueo). Conjuntivitis (enrojecimiento ocular, picor, lagrimeo). Urticaria (aparición de habones, picor, enrojecimiento cutáneo). Dermatitis de contacto (enrojecimiento en la zona de contacto, picor). Angioedema (rubor, edema de párpados o labios, molestia al tragar o al respirar). Diarrea (abundante, líquida, sobre todo por alérgenos alimentarios). Anafilaxia (reacción alérgica aguda y grave que afecta a todo el organismo). Tipos de antihistamínicos Existen diferentes tipos de antihistamínicos H1 (hay unos antihistamínicos H2, que se utilizan para el tratamiento de la úlcera gástrica al disminuir la secreción de ácido clorhídrico a nivel estomacal). Los principales antihistamínicos H1 son: De primera generación: Difenhidramina. Carbinoxamina. Doxilamina. Dimenhidrinato. Clorfeniramina. Dexclorfeniramina. Prometacina. Ketotifeno. De segunda y tercera generación: Cetirizina. Loratadina. Mizolastina. Terfenadina. Levocetirzina. Desloratadina. Sobre los antihistamínicos de primera generación Son los más antiguos y tiene la ventaja de que son más baratos . Alivian muy bien los síntomas de la alergia, pero no solamente actúan sobre los receptores H1 de la histamina, sino que también lo hacen sobre otros receptores, como el de la acetilcolina, la serotonina o la adrenalina. Al no ser fármacos que actúen de manera selectiva sobre los receptores H1 de la histamina los efectos secundarios que provocan hacen que muchas personas los toleren mal. Su efecto secundario más habitual es la somnolencia , con lo cual se debe extremar la precaución al tomar estos fármacos si se tiene que conducir y no se deben mezclar con otros depresores del sistema nervioso como el alcohol. Sobre los antihistamínicos de segunda generación Son medicamentos igualmente eficaces para el tratamiento de los síntomas de la alergia pero que además tienen la ventaja de ser selectivos , es decir, se unen solamente a los receptores H1 de la histamina que se encuentran fuera del sistema nervioso central, de manera que el efecto secundario de la somnolencia no existe con esta generación de antihistamínicos H1 más moderna. En los antihistamínicos H1 de tercera generación (levocetirzina y desloratadina) la selectividad por los receptores H1 es aún mayor que en los de segunda generación. ¿Tienen efectos secundarios? Además de la somnolencia, los efectos secundarios más habituales de los antihistamínicos H1 (especialmente de los de primera generación) son: Mareo. Acúfenos o tinnitus (pitidos en los oídos). Visión borrosa. Euforia. Descoordinación. Ansiedad. Insomnio. Temblores. Náuseas y vómitos. Estreñimiento o diarrea. Sequedad de boca. Tos seca. Los antihistamínicos H1 de segunda generación pueden producir también algunos de estos síntomas, pero con menor frecuencia y de manera leve. Otros efectos secundarios menos habituales son la posibilidad de una retención de orina, la presencia de palpitaciones, el descenso de la tensión arterial o un posible dolor de cabeza.
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Periodontitis
Enfermedad

Periodontitis

¿Qué es la periodontitis? Una enfermedad también conocida como piorrea y enfermedad periodontal , que pertenece a la especialidad de odontología y es considerada una dolencia de tipo grave. Tipos de periodontitis La periodontitis se puede dividir en tres tipos: Crónica : este tipo de periodontitis surge por malos hábitos como el consumo de tabaco, sumados a una gran acumulación de placa bacteriana y sarro debido a una mala higiene bucodental. Aguda : en este caso la periodontitis aparece de manera brusca, dañando el tejido blando, sin necesidad que haya un exceso de placa bacteriana o sarro. Es frecuente en adolescentes. Úlcero necrosante : es la periodontitis más grave. Es muy dolorosa y además de sangrado e inflamación de las encías puede desarrollar más síntomas, como úlceras en la boca, fiebre y malestar general. Causas de la periodontitis La periodontitis surge a causa de que se acumula placa bacteriana entre los dientes y encías. Esto se debe a que la placa, principalmente formada por bacterias , se adhiere al diente y a la encía debido a la acumulación de restos de comida. Esta placa bacteriana si no se retira, se acumula y endurece formando el sarro, el cual solo se puede retirar mediante el instrumental del dentista. El sarro, si no es retirado, provoca la gingivitis, que es la inflamación de las encías, y si esta no se trata, las bacterias llegan al tejido blando y al hueso de la mandíbula , debilitando el agarre de los dientes, lo que provoca la periodontitis. Síntomas de periodontitis Los signos y síntomas de la periodontitis son: Inflamación de las encías. Aumento de la sensibilidad de las encías. Retracción de las encías. Color brillante de las encías. Aparición de pus en los dientes y encías. Mal aliento. Los dientes se mueven y duelen al comer. Tratamiento para la periodontitis El tratamiento aplicado para la periodontitis varía según la gravedad y/o lo avanzada que esté la enfermedad. Si aún no ha profundizado mucho el tratamiento puede consistir en el raspado y alisado radicular , dos técnicas empleadas para la eliminación de sarro, además de la toma de antibióticos para la infección bacteriana. Sin embargo, si la enfermedad está muy avanzada se debe recurrir a la cirugía. La intervención quirúrgica variará según la necesidad de cada paciente. Puede ser una cirugía para realizar un raspado y alisado radicular más profundo, realizar un injerto óseo o del tejido blando , regenerar los tejidos, o estimular su regeneración. Pruebas complementarias del tratamiento de periodontitis Lo primero que llevará a cabo el médico será una evaluación física de la boca del paciente para ver la presencia de sarro , sangrado y/o debilidad de los dientes. Esto, sumado a los síntomas que le comunique el paciente, le permitirá elaborar un diagnóstico. No obstante, para cerciorarse y ver hasta qué profundidad ha llegado la infección , el médico pedirá pruebas de diagnóstico por imagen, como una radiografía dental. Factores desencadenantes de periodontitis La periodontitis es la infección de la encías que llega hasta el tejido blando y el hueso donde se soportan los dientes, siendo el principal factor desencadenante de esta enfermedad una gingivitis no tratada, puesto que la gingivitis es la enfermedad previa a la periodontitis y sus síntomas son la inflamación de las encías debido a la acumulación de sarro entre estas y los dientes. Factores de riesgo de periodontitis Los principales factores de riesgo que pueden aumentar que el paciente desarrolle periodontitis son: Edad :  cuanto mayor es la edad del paciente más probabilidad hay de padecer la enfermedad. Genética : esta enfermedad muchas veces está relacionada con los antecedentes familiares. Historial médico del paciente : la periodontitis puede ser causada por otras enfermedades que tenga el paciente que dañen el sistema inmunitario o que sean crónicas, como la diabetes. Si el paciente padece gingivitis y no se ha puesto en tratamiento. Hábitos de vida : el consumo de tabaco y otras sustancias sumado a una mala higiene bucal puede aumentar el riesgo de esta enfermedad. También una mala alimentación. Complicaciones de la periodontitis Pérdida de los dientes por su caída. Infección bacteriana. Anomalías en el corazón y los pulmones si las bacterias se van al torrente sanguíneo. Prevención de la periodontitis Tener una correcta higiene bucal. Cepillarse los dientes tras cada comida. Hacer uso del hilo dental y el enjuague bucal. Realizar revisiones dentales periódicas. Acudir al dentista a eliminar el sarro y la placa bacteriana. Especialidades a las que pertenece la periodontitis El especialista médico encargado de tratar la periodontitis es el odontólogo. Preguntas frecuentes ¿Qué precio tiene un curetaje dental? El curetaje dental se realiza dividiendo la boca en 4 cuadrantes, siendo el precio de cada cuadrante entre 60 € y 80 € . ¿Qué es la periodontitis agresiva? Es un tipo de periodontitis similar a la crónica , pero cuya aparición es brusca y ataca de manera muy rápida al tejido blando de la mandíbula sin haber excesiva presencia de sarro y/o placa bacteriana. ¿Qué es la profilaxis dental? La profilaxis dental se emplea tanto para mantener una buena higiene dental mediante la práctica periódica como para evitar el avance de la gingivitis y la periodontitis mediante la eliminación de las bacterias, el sarro y la placa en profundidad. ¿Qué es un especialista en endodoncias? El especialista en endodoncias es el endodoncista y es el médico encargado de mantener y/o recuperar el estado óptimo de salud de la parte perirradicular (alrededor de la raíz) del diente. ¿Qué diferencia hay entre un empaste y una endodoncia? El empaste se realiza tras la eliminación de una caries en la parte superficial del diente, mientras que la endodoncia se realiza en la zona del nervio del diente, extrayendo la pulpa dental.
Rinitis
Enfermedad

Rinitis

¿Qué es la rinitis? La rinitis es una inflamación de la mucosa nasal (su revestimiento interno), que produce síntomas característicos como congestión nasal, moqueo (rinorrea), estornudos y picor (prurito). Cuando esta inflamación se extiende a la mucosa de los senos paranasales (estructuras en forma de cavidad que se encuentran en el macizo facial), se denomina rinosinusitis. La rinitis más frecuente es la de origen alérgico afectando hasta a un 30% de las personas adultas. Este tipo de rinitis se asocia muy frecuentemente como síntoma acompañante en los pacientes diagnosticados de asma . Se puede considerar esta patología como de gravedad moderada, ya que supone una alteración en la calidad de vida del paciente muy importante, interfiriendo en su desarrollo laboral, personal, etc. Tipos y causas de la rinitis Hay distintas clasificaciones de la rinitis. Se pueden dividir los tipos de rinitis en : Rinitis alérgica : producida por una reacción exagerada del sistema de defensa a nivel de la mucosa de la nariz en respuesta a la toma de contacto con sustancias que producen esta reacción al inhalarlas (epitelios de animales, ácaros, inhalantes domésticos, pólenes, etc..). Dependiendo del tipo de sustancia que produce la alergia podrá presentarse de forma estacional o perenne. Rinitis no alérgicas : se producen por distintas causas. En este grupo podemos encontrar: Rinitis infecciosas producidas por un microorganismo como virus o bacterias. Rinitis vasomotoras: se producen por una hiperfunción del sistema nervioso (parasimpático). Rinitis ocupacionales: son debidas a una respuesta en la mucosa nasal ante agentes presentes en el trabajo (animales, graneros, maderas, látex, agentes químicos...etc.). Pueden ser debidas a una reacción alérgica o no. Rinitis producidas por alteraciones hormonales (durante el embarazo, la menopausia, toma de anticonceptivos, en los pacientes que presentan alteraciones tiroideas, etc.) Rinitis desencadenadas por la toma de fármacos como antiinflamatorios, reserpina, metildopa, inhibidores de la ECA, betabloqueantes, anticonceptivos orales, vasoconstrictores, clorpromazina, etc. Rinitis emocionales: desencadenadas principalmente por el estrés y la estimulación sexual. Rinitis seca anterior: la inflamación de la mucosa se produce en los ? anteriores de la fosa nasal y se desencadena por factores ambientales de sequedad, contaminación, aire acondicionado, etc. Rinitis crónica atrófica: también denominada ocena. Es un estado más avanzado de una rinitis seca en el que se ha producido una alteración de la mucosa nasal persistente. Rinitis no alérgica con eosinofilia (NARES): en esta hay un aumento de eosinófilos en la mucosa nasal (un tipo de células de defensa) de forma perenne. Síntomas de la rinitis Los síntomas principales de las rinitis son congestión nasal, moqueo (rinorrea), estornudos, picor (prurito), sangrado nasal (epistaxis) y dolor de cabeza (cefalea). Puede ser uní o bilateral Dentro de cada una de las rinitis, pueden presentarse ligeras diferencias entre los síntomas que presentan. Así en algunas predomina la congestión nasal y dificultad para la respiración por la nariz, esto se da por ejemplo en la rinitis producida por una infección vírica en el catarro común, en el que aparece un moqueo (rinorrea) inicialmente acuosa y después más viscosa con disminución del olfato, con enrojecimiento en la zona nasal, acompañado de fiebre y malestar general. En la rinitis alérgica la congestión es el síntoma predominante acompañado de estornudo en salvas, picor nasal y/o ocular y rinorrea acuosa, apareciendo más frecuentemente en personas jóvenes. Así mismo, la rinitis vasomotora también establece como su síntoma principal la obstrucción nasal acompañada de crisis de moqueo o rinorrea clara con episodios de estornudos, apareciendo en pacientes de edades medias. En la rinorrea crónica no alérgico con eosinofilia (NARES), se presenta la obstrucción nasal con principal síntoma, sin picor ni estornudos. Esta enfermedad se asocia frecuentemente a la presencia de pólipos nasales (crecimiento de tejido anormal en la mucosa de la nariz) y asma. En la rinitis crónica hipertrófica aparece obstrucción nasal alternante, “habla” nasal y moqueo denso. En otras rinitis el síntoma más predominante es la sequedad nasal. Así pasa, por ejemplo, en la rinitis seca anterior en la que pueden aparecer costras nasales y sangrado (epistaxis) frecuente). En la rinitis crónica atrófica (ocena) además es característico que se produzca mal olor, aparecen costras en la mucosa y dificultad para oler. Tratamiento para la rinitis La consideración inicial fundamental es el evitar los desencadenantes que puedan estar asociados. Además, se aconseja lavados nasales con suero fisiológico. El tratamiento farmacológico puede basarse en antihistamínicos orales, para alivio de los estornudos el picor y la rinorrea. Además, pueden indicarse en ocasiones antihistamínicos tópicos, que mejoran los síntomas excepto la sensación de obstrucción nasal. Otra alternativa a nivel tópico son los descongestionantes tópicos (oximetazolina, fenilefrina, etc.), cuya principal desventaja es que no se pueden utilizar durante más de 7 días ya que pueden producir un efecto rebote. El tratamiento de primera línea en la rinitis alérgica son los corticoides tópicos (por ejemplo, mometasona, fluticasona, etc), empleados mientras duren los síntomas aunque sin cronificar su uso ya que pueden alterar la mucosa y además absorberse de forma sistémica . Los corticoides orales en ciclos cortos se utilizan en casos muy severos de rinitis alérgica. Otros tipos de fármacos son el bromuro de ipratropio, la inmunoterapia específica subcutánea, etc. El cromoglicato disódico está indicado en mujeres embarazadas y niños. La cirugía está indicada en aquellos casos que se precise la corrección de deformidades anatómicas, extirpación de pólipos , etc. Pruebas complementarias del tratamiento de la rinitis Rinoscopia anterior . Se trata de la visualización del aspecto de la mucosa nasal en la mitad anterior de las fosas nasales, con objetivación del moco, detección de pólipos, cuerpos extraños que se hayan podido meter, etc. Analítica de sangre y junto con las características de presentación y manifestación de la rinitis, se valora el aumento de eosinófilos. Pruebas cutáneas alérgicas (Prick-test) que confirman el diagnóstico por posible origen alérgico Estudio microbiológico de las secreciones nasales para detectar los microorganismos que pueden estar produciendo la infección y síntomas de rinitis. Pruebas de imagen como radiografías de cavum para descartar al aumento de las adenoides (vegetaciones) en los niños. En caso de sospechar patologías primarias que, de forma secundaria, produzcan la rinitis, se realizan otras pruebas de imagen como TAC o Resonancia Magnética, descartando así la presencia de tumores, pólipos, etc. Endoscopia nasal , con la introducción de un pequeño tubo flexible con una cámara en su extremo y una luz permite una visión directa del trayecto nasal Rinomanometría (estudio del flujo de aire que pasa a través de las fosas nasales a diferentes presiones durante la inspiración y la espiración), rinometría acústica (prueba que valora la geometría de las fosas nasales basándose en la reflexión de una onda acústica), que se realizan en casos seleccionados. Factores desencadenantes de la rinitis Los factores desencadenantes pueden ser la toma de ciertos medicamentos (IECAs, AINEs, anticonceptivos u otros tratamientos hormonales, beta-bloqueantes, inhibidores de la 5-fosfodiesterasa…), traumatismos o cirugía en la nariz, alteraciones hormonales, exposiciones ambientales o laborales a sustancias (cambios de temperatura, exposición al humo del tabaco, a fuertes olores, etc.) Factores de riesgo de la rinitis Factores genéticos predisponentes (tener familiares de primer grado con rinitis). Padecer otras enfermedades que se asocian a la aparición de rinitis (asma, dermatitis atópica, etc.). Exposición a sustancias que provocan la reacción anómala del sistema inmune y la aparición de los síntomas (polvo de semillas, madera o textiles, productos químicos, epitelio de los animales, ácaros, alimentos etc.) Complicaciones de la rinitis Pueden aparecer por la obstrucción y aumento de secreciones son: Desarrollo de infecciones como otitis, sinusitis, etc. Aparición de pólipos nasales . Hipertrofia de cornetes. Deformación de la boca con paladar ojival . Alteración de la calidad de vida (interferencia en la vida laboral, escolar, actividades de ocio, etc.) Insomnio. Aparición de halitosis (mal olor del aliento) Irritación de la piel de las aletas nasales (sus lados), al hacer fricción y roce de forma continua con pañuelos Irritación ocular con aparición de conjuntivitis asociada . Prevención de la rinitis Evitar la exposición a todas aquellas sustancias que actúan como alérgenos y desencadenan la sintomatología de la rinitis (polen, epitelio de perros...etc.) Uso de vacunas (inmunoterapia) destinadas a disminuir la reacción exagerada del sistema inmune en las alergias. Adecuada higiene de manos para evitar la transmisión de enfermedades infecciosas de vías altas que producen rinitis (catarros, sinusitis, etc). Especialidades a las que pertenece la rinitis La rinitis es una patología cuyo diagnóstico inicial y tratamiento puede realizarlo el médico de atención primaria. Si él detecta alguna alteración grave, será remitido al médico especialista en otorrinolaringología. Preguntas frecuentes: ¿Qué es la alergia? La alergia es una alteración en el sistema inmune que puede detectar si una sustancia de anómala es un agente lesivo para el organismo, reaccionando de forma exagerada y activando una cascada de procesos inflamatorios dispares en el organismo que se convierte en algo lesivo para el propio cuerpo. ¿Es la rinitis un síntoma de la alergia? Dentro de las manifestaciones de alergias a sustancias que se inhalan puede manifestarse la rinitis de forma frecuente como síntoma de una alergia. ¿Puedo desarrollar alergia en cualquier momento de mi vida? Sí, en cualquier momento de la vida se puede producir una respuesta anómala del sistema de defensa ante cualquier agente (alimentos, químicos, pólenes…) aunque suele ser una alteración que se presenta de forma más frecuente desde la edad infantil. No se sabe con certeza por qué hay alergias que se originan cuando la persona tiene más edad, pero se ha asociado a posibles alteraciones hormonales o por disfunciones del sistema inmunológico . ¿Qué es la rinoconjuntivitis? Es la asociación de rinitis y conjuntivitis (inflamación de la mucosa nasal y la conjuntiva ocular “el blanco de los ojos”) que aparecen frecuentemente asociados cuando el paciente presenta alergia a una determinada sustancia (polvo, pólenes, etc.). Aparece congestión nasal, moqueo persistente acuoso, lagrimeo, ojo rojo, picor nasal y ocular. ¿Qué es la rinitis crónica? Es la aparición de los síntomas de rinitis de forma persistente debido a la repetición sucesiva de episodios de rinitis aguda que generan fenómenos inflamatorios que no desaparecen de la mucosa de la nariz. Aparece obstrucción nasal intermitente/persistente , disminución del olfato y moqueo.
Paperas
Enfermedad

Paperas

¿Qué son las paperas ? Las paperas o parotiditis es una enfermedad infecciosa producida por un virus (virus de la parotiditis) del grupo de los llamados Paramixovirus. Antes de que existiera la vacuna frente a este virus en el calendario vacunal infantil, la infección predominada sobre todo en invierno y primavera, con aparición de epidemias cada 2 - 5 años. Era una enfermedad habitual que aparecía en los niños. En la actualidad, más del 50%  de los casos se dan en adultos jóvenes. Salvo que existan complicaciones, no es una enfermedad grave. Tipos de paperas Primaria por infección vírica o secundaria por sobreinfección por bacterias en pacientes con las defensas bajas (inmunodeprimidos). Causas de las paperas La causa de las paperas o parotiditis es el desarrollo de una infección producida por un virus  de la familia de los Paramixovirus. La transmisión de la infección se realiza entre una persona enferma y una sana por medio del contagio al contacto con pequeñas gotitas de saliva o moco que contiene el virus. Síntomas de las paperas Tras un periodo de incubación de entre 15 - 25 días , puede existir una fase llamada prodrómica en la que existen síntomas como malestar general, fiebre y dolores musculares. Después pueden aparecer los síntomas más característicos con afectación de las glándulas parótidas (situadas en cada lado de la cara justo antes de las orejas) que se presentan inflamadas (una o las dos a la vez) y otras glándulas salivares, con dolor que aumenta al tomar líquidos ácidos y sensación de tumefacción y fiebre . Tratamiento para paperas No existe un tratamiento específico para las paperas. Los fármacos que se pautan van destinados al control de los síntomas. Se indica llevar una dieta blanda, evitando alimentos ácidos que provocan mayor salivación. Se pautan fármacos antiinflamatorios no esteroideos (ibuprofeno, etc.) y aplicación de compresas frías en la región parotídea (por delante de la oreja). En el caso de complicaciones también se trata de forma sintomática según el tipo de complicación. Pruebas complementarias del diagnóstico tratamiento de paperas El diagnóstico de la parotiditis se basa mayoritariamente en la exploración física y la entrevista clínica por parte del médico . Pueden realizarse pruebas complementarias como analítica de sangre con la realización de una serología para detectar los anticuerpos específicos contra el virus (pequeñas proteínas del sistema de defensa que se producen para luchar contra el virus). También se puede detectar la presencia de pequeñas partes del virus (antígenos) o realizar un cultivo de células para detectar la presencia del virus en ellas. Factores desencadenantes de las paperas El principal factor de riesgo para padecer paperas es no estar vacunado de la triple vírica. S e trata de una vacuna incluida en el Sistema Nacional de Salud para niños . Factores de riesgo de las paperas No estar vacunado frente al virus que produce la parotiditis, incluida en la vacuna triple vírica. Estar en contacto con una persona que padece la enfermedad. Estar en centros cerrados como colegios, etc. Época del año: invierno. Complicaciones de las paperas Las complicaciones más frecuentes son: Meningitis: afectación del sistema nervioso central con inflamación e infección en las membranas que recubren el cerebro y la médula espinal.Es la complicación más frecuente. Raramente deja secuelas, siendo la más frecuente la sordera. Orquitis y/o epididimitis : infección e inflamación de los testículos y el epidídimo (estructura que hay sobre los testículos). Puede causar infertilidad en los varones. Pancreatitis: aparición de dolor abdominal por presencia de inflamación de la glándula pancreática por la infección. Prevención de las paperas La prevención fundamental es la vacunación con la vacuna de la triple vírica que contiene la vacuna frente al virus de la parotiditis. Cuando se tiene contacto con un paciente diagnosticado de parotiditis se precisa siempre extremar las medidas de higiene, siendo algo fundamental el lavado de las manos. Especialidades a las que pertenecen las paperas La parotiditis o paperas es una enfermedad que habitualmente es diagnosticada y tratada por el pediatra de atención primaria o el médico de familia. Si existen complicaciones puede ser preciso la derivación del paciente a revisión hospitalaria o a consulta de especialistas de urología, neurología, etc., según la complicación que se dé . Preguntas frecuentes ¿Cuánto tiempo duran las paperas? Tras el periodo de incubación la inflamación de las glándulas parótidas tardan entorno a 3 días, generalmente primero una parótida y la otra 1 - 2 días después. Los síntomas ceden lentamente en 3 - 7 días. ¿Cuál es la vacuna contra las paperas? La vacuna contra las paperas o parotiditis está incluida en la vacuna llamada triple vírica en la que , además de producirse la inmunización contra este virus, también se vacuna al paciente contra el virus de la rubéola y el virus del sarampión, incluidas en la misma vacuna. Esta vacuna forma parte del calendario de vacunación infantil del Sistema Nacional de Salud español. ¿Cuál es el periodo de contagio de las paperas? El periodo de transmisión se da desde 7 días antes hasta 9 días después del inicio de los síntomas. ¿Cómo se contagian las paperas? El contagio se produce por el contacto con pequeñas gotitas de saliva o moco que contienen el virus de un paciente que tiene la enfermedad (al estornudar, toser, etc.) ¿Cuál es el efecto de la vacunación? La vacuna contra las paperas incluida en la triple vírica está compuesta por virus atenuados , es decir, virus a los que se les ha modificado para que no produzcan la enfermedad pero cuya estructura sí pueda ser detectada por el sistema inmunológico del organismo. Esto provoca en él una reacción de defensa en la que se producen anticuerpos (pequeñas proteínas capaces de reconocer la estructura del virus y “presentarselas” a las células de defensa del cuerpo para que actúen contra él). Así, en el organismo queda la memoria de esos anticuerpos y si en un momento futuro tras la vacunación el cuerpo toma contacto con el virus real, el sistema de defensa del organismo está preparado para reconocerlo, atacar y destruir antes de que produzca la infección.
Diátesis Hemorrágica
Enfermedad

Diátesis Hemorrágica

¿Qué es la diátesis hemorrágica? Las diátesis hemorrágicas son un conjunto de desórdenes en diferentes patologías donde ocurre un trastorno de la coagulación de la sangre que se manifiesta principalmente por una ausencia de coagulación y por hemorragias importantes. La predisposición del organismo a sangrar de forma anómala, puede ser debido a una alteración congénita o adquirida de cualquiera de los elementos que participan en el mecanismo fisiológico de la hemostasia como vasos sanguíneos, plaquetas y factores de coagulación. Es una enfermedad poco común, pero es grave si no se tratan las causas que desencadena la hemorragia de forma rápida, ya que puede llegar a ser mortal. ¿Tienes dudas?  Regístrate ahora  en Savia y habla gratis con nuestros especialistas médicos por chat o videoconsulta. Tipos de diátesis Los tipos de diátesis pueden ser hereditarios o adquiridos y, muchas veces, es una manifestación común de una gran variedad de trastornos: Trastornos adquiridos: trombocitopenias (las más habituales), anticuerpos adquiridos frente a factores de la coagulación, fármacos, púrpuras vasculares y trastornos mixtos. Trastornos hereditarios: ocasionadas por una anomalía, déficit de factores de la coagulación, trastornos fibrinolíticos, trastornos plaquetarios (Enfermedad de Glanzmann), telangiectasias hemorrágicas vasculares y trastornos del tejido conectivo. Causas de la diátesis hemorrágica Las causas de la diátesis hemorrágica dependen de la etiología de la enfermedad: Diátesis causada por un trastorno de la hemostasia de plaquetas. Este tipo incluye patologías tales como trombocitopenia. Los factores de desarrollo pueden ser una disminución de la inmunidad, enfermedad renal y hepática, daño por virus, tratamiento quimioterapéutico y exposición a la radiación. Una enfermedad causada por alteraciones en los procesos de coagulación de la sangre, puede ser un trastorno de la fibrinólisis, el uso de anticoagulantes y fármacos fibrinolíticos, varios tipos de hemofilia, etc. Permeabilidad alterada de la pared vascular, causada por la falta de ácido escorbútico, angiectasia hemorrágica o vasculitis. Una enfermedad causada por la hemostasia de plaquetas , enfermedad de Von Willebrand, síndrome trombo hemorrágico, enfermedad por radiación, hemoblastosis, etc. Hemorragias debidas a trastornos de coagulación de la sangre. También asociadas a cambios en los procesos y compuestos orgánicos de la formación de plaquetas y hemorragias que se desarrollan como resultado de daño vascular. Síntomas de la diátesis hemorrágica Los síntomas de la diátesis hemorrágica son: Pequeñas manchas azuladas (similares a los hematomas). Erupción en la parte anterior del tobillo, las caderas o el exterior de los antebrazos. Si la erupción se combina con necrosis se forman úlceras. Sangrado en cualquier tejido y órgano como:  hemorragias cutáneas (petequias, equimosis, púrpura, hematomas), hemorragias por mucosas (epistaxis, gingivorragias, hematuria, hemorragias y hemorragia digestiva), hemorragia musculoesquelética (hemartrosis, hematoma intramuscular, retroperitoneal) o hemorragia intracraneal. Tratamiento de la diátesis hemorrágica El tratamiento de la diátesis hemorrágica va a depender siempre del tipo de enfermedad que tenga el paciente y que produce la hemorragia. Los complementos de vitaminas (vitamina K, P, C) en caso de daño a las paredes de los vasos sanguíneos. Hormonas glucocorticoides (medicamentos hormonales de la corteza suprarrenal) con una disminución en el número de plaquetas. La prednisolona a partir de 1 mg /kg al día se usa con mayor frecuencia, con la posibilidad de aumentar la dosis en 3-4 veces, el tratamiento puede durar de 1 a 4 meses. También se puede administrar factores coagulantes. En casos de diátesis hemorrágicas muy sintomáticas y profusas, se debe realizar una transfusión sanguínea como: Transfusión de plasma que contiene todos los factores que coagulan, permitiendo restablecer el nivel de todos los factores. Transfusión de plaquetas y de eritrocitos o hematíes, se usa en casos extremos como la anemia severa y coma anémico. Tratamiento quirúrgico: la cirugía para extirpar el bazo (esplenectomía) se lleva a cabo con una hemorragia importante, ya que puede aumentar la vida útil de las células sanguíneas. Pruebas complementarias de la diátesis hemorrágica Para las pruebas complementarias del diagnóstico de la diátesis hemorrágica es fundamental realizar una correcta historia clínica al paciente, que incluya la presencia de enfermedades crónicas, el uso a largo plazo de medicamentos, antecedentes hereditarios, si tiene malos hábitos, historia de cáncer, etc. Características de la diátesis (tipo, cuantía, localización de la hemorragia, tiempo de latencia, relación con traumatismo previo). Entre las pruebas que se deben realizar son; análisis de sangre como hemograma completo y bioquímica, análisis de orina , recuento de plaquetas y los tiempos de coagulación. Se puede hacer punción de la médula ósea para evaluar su estado. Factores desencadenantes de la diátesis hemorrágica No existen factores desencadenantes específicos de la diátesis hemorrágica. Factores de riesgo de la diátesis hemorrágica Los factores de riesgo de la diátesis hemorrágica pueden ser: antecedentes familiares, elevado consumo de fármacos, ciclo menstrual anormal, historia previa de sangrado en la niñez , enfermedades renal o hepática, enfermedades inmunológicas, virus, tratamiento con quimioterapia, infecciones drogas, cáncer, sangrado en el post parto, exceso de anticoagulante, deficiencia de los factores de coagulación, o intoxicación como la exposición a un veneno. ¿Tienes dudas?  Regístrate ahora  en Savia y habla gratis con nuestros especialistas médicos por chat o videoconsulta. Complicaciones de la diátesis hemorrágica Las complicaciones de la diátesis hemorrágica incluyen: Anemia severa. Hemorragia interna. Trastornos de la inmunidad y manifestaciones alérgica. Riesgo de infección por VIH. Inmovilidad de la articulación acompañado de entumecimiento y parálisis. Prevención de la diátesis hemorrágica La diátesis hemorrágica es muy difícil de prevenir, pero existe alguna medida que se puede llevar a cabo para garantizar su desarrollo y evitar complicaciones. Alimentación saludable, con una nutrición adecuada y equilibrada. Consumir complementos vitamínicos ricos en vitamina K. Realizar tratamiento oportuno de las enfermedades antiinflamatorias. Evitar la exposición al sol. Acudir de forma regular al médico ante algún signo de sangrado. Especialidades a las que pertenece La especialidad a la que pertenece la diátesis hemorrágica es la hematología, ésta se encarga de tratar y diagnosticar las enfermedades de la sangre o hematológicas. Preguntas frecuentes ¿Qué es una citología? La citología es una técnica que consiste en observar el comportamiento de las células a través del microscopio para estudiar su morfología. Es empleada en numerosas especialidades médicas y quirúrgicas. ¿Cuáles son las principales enfermedades de la sangre? Las principales enfermedades de la sangre son: anemia, hemofilia, leucemia, hemocromatosis, mieloma múltiple, trombocitopenia inmune primaria, policitemia y talasemia. ¿Qué es una diátesis hemorrágica trombopénica? La diátesis hemorrágica es la alteración de los trombocitos . La funcionalidad plaquetaria está alterada con recuento plaquetario normal. ¿Tienes dudas?  Regístrate ahora  en Savia y habla gratis con nuestros especialistas médicos por chat o videoconsulta.