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Neuroma de Morton, Diagnóstico y Tratamiento
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Neuroma de Morton, Diagnóstico y Tratamiento

¿No llevas bien lo de usar zapatos de tacón o te horroriza sólo pensar en ponerte unos maravillosos “ stilettos ” de punta afilada? ¡Puede ser que sea porque sufres un neuroma de Morton! Esta afección debe su nombre a que fue descrita por Morton en 1876 y es definida como “una neuropatía de los nervios digitales comunes plantares (del pie) ocasionada por atrapamiento y compresión del nervio entre las cabezas de los metatarsianos (los huesos que conforman en empeine y parte de la planta del pie)”. De una forma más coloquial, se puede definir como un “engrosamiento del nervio que se sitúa entre el tercer y cuarto dedo del pie” . Aparece con una frecuencia mayor en mujeres (relación 8:1 con respecto al sexo masculino), y afecta principalmente entre los 50 y 70 años. DÓNDE AFECTA MÁS Y MENOS El tercer espacio intermetatarsiano es el más frecuentemente afectado (seguido del segundo), quizás por ser el espacio más estrecho y donde se puede presentar con más facilidad un atrapamiento nervioso a este nivel anatómico. El primer y cuarto espacio son los menos frecuentemente afectados . Signos y síntomas Los pacientes padecen: Dolor plantar entre las cabezas de los metatarsianos (donde empiezan los dedos del pie), el cual se agrava en las caminatas prolongadas o con el uso de zapatos de tacón alto y puntera estrecha. Es un dolor quemante que se irradia hacia los dedos contiguos. Dicho dolor es aliviado al retirarse los zapatos y caminar descalzo por una superficie fría, como puede ser el suelo. Entumecimiento y hormigueo en los dedos de los pies. Calambres en los dedos del pie. Sensación de caminar sobre una pequeña piedra. Puede ser que las personas afectadas presenten una separación visible entre el segundo y el tercer dedo del pie. Cómo se diagnostica El diagnóstico se basará en: Prueba “click” de Mulder: consiste en presionar con nuestro dedo pulgar la superficie plantar a nivel de la cabeza del metatarsiano en cuestión y percibir un “click” o crepitación dolorosa en el paciente, que nos sugiere la presencia del neuroma. Rx dorso-plantares y laterales de los pies: para poder diferenciar esta afección de otros problemas óseos como podrían ser una fractura, un cambio óseo degenerativo, etc. ECO para visualizar las partes blandas del pie. Resonancia Magnética Nuclear (RMN). Cómo se trata El tratamiento incluye diferentes opciones: Disminuir la presión de los dedos de los pies mediante el uso de un zapato amplio a nivel de la puntera, la reducción en la altura del tacón y/o uso de plantillas con una almohadilla plantar situada a nivel del metatarsiano sintomático. Administración de analgésicos-antiinflamatorios. La terapia física y la rehabilitación están también en la lista del tratamiento no quirúrgico. La infiltración del neuroma con corticoides, procurando no lesionar los nervios digitales, ha demostrado alivio del dolor a corto plazo en un importante % de pacientes. También han sido reportadas altas tasas de éxito al realizar infiltraciones repetidas con alcohol bajo guía ultrasonográfica. Si estas medidas no resultan exitosas, entonces se puede realizar un tratamiento quirúrgico de tipo neurectomía , pudiéndose abordar por la vía plantar o dorsal (empeine) del pie. Otro tratamiento reportado es el llamado de “ablación por radiofrecuencia o termólisis” que tiene una eficacia hasta del 100% en cuanto a eliminación de la sintomatología dolorosa. Los cuidados postoperatorios incluirán la colocación de un vendaje elástico a nivel del pie intervenido quirúrgicamente, la indicación de reposo con elevación de la extremidad en cuestión y se puede permitir la marcha cargando el peso completo en la extremidad inferior operada, teniendo presente que persistirá de forma permanente una zona anestésica (sin sensibilidad) en el territorio del nervio manipulado.
¿Cómo Tratar Una Lumbalgia?
Artículo especializado

¿Cómo Tratar Una Lumbalgia?

¿Quién no ha sufrido un ataque de lumbago o lumbalgia alguna vez? Seguramente muy pocos afortunados pueden decir que no. Y es que esta patología es una de las más recurrentes y por la que más pacientes acuden a consulta. Dado que hay tanta gente que la sufre, vamos a hacer un repaso y a explicar cómo tratarla. La palabra lumbalgia significa dolor (algia) en la zona lumbar y realmente su aparición es el resultado de una ecuación muy sencilla: ( sedentarismo + mala alimentación + sobrepeso ) x malas posturas (falta de higiene postural). Aparte, también hay otros factores que hacen que ésta aparezca, como por ejemplo fracturas vertebrales, dismetrías… Además, como fisioterapeutas, nos encontramos con el handicap de que muchos tratamientos estandarizados se basan en tratamiento farmacológico el cual por desgracia actúa solo sobre el síntoma y no sobre el mecanismo lesional (que es el que nosotros intentamos tratar), cronificando la patología y dificultando su curación. ¿Cómo se debería actuar ante un ataque de lumbago? Lo primero y fundamental, aunque parezca obvio, es mantener la calma. Claro que duele y claro que molesta que no podamos hacer vida normal, pero por suerte tiene solución. Una vez estamos tranquilos hay varias opciones, algunas de las cuales las vamos a descartar, como verás: Llamar al fisioterapeuta rápidamente. Lejos de lo que algunos piensan no haremos nada en esta fase aguda, ya que hay tanto dolor que no se puede trabajar la zona y tampoco se pueden prescribir ejercicios de potenciación, por lo que a no ser que se haga una imposición de manos, no tiene sentido llamarle para tratar in-situ, por lo que esta opción queda descartada. Utilizar tratamiento farmacológico , es decir, el antiinflamatorio que vuestro medico os suela prescribir para paliar dolores musculares. Una vez ya estamos más o menos bien (ha pasado la fase aguda), acudir al fisioterapeuta y seguir sus pautas. Si el dolor es tan intenso que nos limita completamente, tumbarse en la cama en la posición más cómoda para mantener un reposo relativo con un máximo de 48 horas. Numerosos estudios indican que mantener la musculatura activa ayudará a que la musculatura no se enfríe y no se atrofie. Además, añadir calor ayudará a disminuir el dolor. Además, como en la opción 2, se trata de, una vez hemos superado la fase aguda, pedir hora con el fisioterapeuta de confianza ¿CALOR O FRÍO? La respuesta es sencilla, al aplicar calor se produce una vasodilatación que aumenta el aporte de nutrientes y oxígeno a la musculatura, además de un incremento de la elasticidad del tejido conectivo, y por último se aumenta el metabolismo … ayudando así a una más rápida curación. Respecto al frío hay muy pocos estudios que lleguen a evidenciar una mejoría del paciente aplicándolo, y el motivo es porque pese a que produce un efecto de analgesia, la musculatura se contractura y al rato vuelve a doler y de manera más intensa. En otras palabras, sería como un remedio para un par de minutos. Hemos superado la fase aguda, ¿qué hacemos? Bueno la parte más dura ya está conseguida, felicidades, ahora toca la parte de acudir al fisioterapeuta . En este punto, empezaremos a tratar la zona ya sea con masoterapia, estiramientos, terapia manual… Hay muchas técnicas y muchos métodos, cada uno tiene el suyo y todos son efectivos. No obstante, sí que hay una cosa en común en todos ellos y es el trabajar la musculatura paravertebral y lumbar pues eso propiciará que no haya recaídas en un futuro. Respecto a cuántas sesiones deberíais hacer… aquí dependerá de la valoración que realice el fisioterapeuta, no obstante, una al mes nunca esta demás para tratar todo el cuerpo en general. RECUERDA… El reposo ha de ser relativo, no absoluto, el motivo es porque si no hacemos absolutamente nada conseguiremos una atrofia y debilidad de la musculatura estabilizadora, por lo que todavía dolerá más al incorporarse. Una vez se está bien, trabajar la musculatura abdominal y lumbar ayudará a prevenir futuras recaídas . Si la lumbalgia dura más de seis días se recomienda consultar con profesional sanitario para que este puede estudiar que es lo que está pasando. SOLUCIÓN A PROBLEMAS CON LA LUMBALGIA La lumbalgia dura ya seis meses: en este caso, deberías ponerte en contacto con un traumatólogo para que realice un estudio y vea el origen de la lesión. Una vez localizado trabajar de manera multidisciplinaria con los diferentes profesionales para abordar la lesión. Pacientes que se presentan en fase aguda en la consulta del fisioterapeuta: no podemos hacer nada en esta fase. Pacientes que toman medicación y no hacen nada para tratar la lesión: hay que recordar que el tratamiento farmacológico tratará el síntoma, no la lesión, por lo que es importante acudir al fisioterapeuta una vez superada la fase aguda. Pacientes que una vez están bien no potencian la musculatura paravertebral y abdominal: si no se potencia es probable que hay una recaída. Pacientes que se quedan días y días en la cama pensando que así se les irá el dolor… pero el reposo absoluto es contraproducente ya que atrofia la musculatura e incentiva la lesión.
Lupus, ¿Qué Debes Saber?
Artículo especializado

Lupus, ¿Qué Debes Saber?

Ante todo, debemos saber que el nombre completo de esta enfermedad es lupus eritematoso sistémico (LES). En España, nueve de cada 10.000 la sufren, siendo mucho más frecuente en mujeres (90%), y la edad de inicio alrededor de los 30-35 años . Sus síntomas son más leves en los pacientes de mayor edad. Sus principales características son: Es una enfermedad sistémica (puede afectar a cualquier órgano del cuerpo). Es crónica (cursa con períodos de exacerbaciones y remisiones). Tiene una base autoinmune (el sistema inmunitario ataca las células sanas del cuerpo por error). Esta alteración puede darse en otras enfermedades relativamente frecuentes como la enfermedad celíaca, la diabetes tipo 1, la artritis reumatoide y la esclerosis múltiple. ​ ¿Cuál es la causa del LES? Se trata de una enfermedad multifactorial en la que influyen los factores genéticos y hormonales, las alteraciones inmunológicas y los agentes ambientales (infecciones, radiación ultravioleta y exposición a ciertos fármacos). ¿Qué síntomas ocasiona? Su presentación es muy variable y dará síntomas diferentes dependiendo del órgano afectado. Principalmente, se afectan los riñones, la piel y las mucosas, el sistema músculo esquelético, el sistema cardiopulmonar y el sistema nervioso . Las manifestaciones más frecuentes son las lesiones cutáneo-mucosas, las articulares y las hematológicas. En fase inicial de la enfermedad (cuando aún no ha dado síntomas) es posible detectar los autoanticuerpos circulantes en sangre. Estos son los síntomas más frecuentes y sus principales características: Lesiones cutáneas lúpicas: según las características de las lesiones cutáneas encontraremos el lupus discoide, el lupus subagudo cutáneo, etc. El exantema malar o en alas de mariposa: es la lesión cutánea por excelencia. Se trata de un enrojecimiento típico que afecta a las mejillas y nariz. Otras lesiones cutáneas no específicas son : fotosensibilidad (enrojecimiento tras exposición al sol), alopecia, úlceras orales, urticaria, fenómeno de Raynaud y vasculitis. Manifestaciones músculo-esqueléticas : artralgias (dolores articulares), artritis (inflamación de las articulaciones) y mialgias (dolores musculares) son las más comunes, sobre todo en manos. Manifestaciones sistémicas : malestar general, astenia (cansancio extremo), la fiebre o la pérdida de peso, pleuritis, pericarditis, endocarditis. Manifestaciones renales : en uno de cada tres pacientes en forma de nefritis lúpica. Manifestaciones neuropsiquiátricas: cefalea, crisis comiciales/convulsivas, alteraciones cognitivas, psicosis, neuropatías periféricas… Manifestaciones hematológicas : las principales son la disminución de las series hemáticas como anemia. ¿Necesitamos realizar una analítica específica para detectar el LES? Existen algunos parámetros que se encuentran típicamente elevados en el LES. Sin embargo, no son específicos de esta enfermedad y se pueden encontrar en otras enfermedades. Es el caso de los anticuerpos antinucleares (llamados ANA), presentes en otras enfermedades autoinmunes como la esclerosis sistémica, la dermatomiositis, la polimiositis, la artritis reumatoide, las tiroiditis, etc. Una curiosidad, unos ANA positivos no son específicos de LES, pero un LES sin ANA es poco probable. Existen otros anticuerpos, los anti DNA , que son muy específicos de LES. Su título se correlaciona con su severidad y con la progresión de la enfermedad renal. Es decir, la presencia de anti DNA sugiere LES, además, cuanto mayor es el número o título de estos anti DNA más severa y rápidamente progresiva será la enfermedad. Por ello decimos que tienen un valor predictivo, orientándonos de la evolución que tendrá. Los Anticuerpos anti-Sm: son patognomónicos de la enfermedad, sólo se encuentran en el LES. ¿Cómo llegamos al diagnóstico de LES? El diagnóstico de LES no es sencillo dada la variabilidad de síntomas posibles, en función del órgano afectado. Ante la sospecha, es cuando debe solicitarse una analítica específica como estudio complementario dirigido. En la actualidad para llegar al diagnóstico de LES nos basamos en unas tablas que contemplan las principales manifestaciones clínicas, datos analíticos y marcadores serológicos. La presencia de al menos cuatro de los criterios descritos en esa tabla confirma el diagnóstico de LES. No debemos olvidar que, al confirmar el diagnóstico, hemos de conseguir que el paciente entienda y acepte su enfermedad, de forma que siga el tratamiento fielmente para evitar la progresión de la misma. ¿Cuál sería el tratamiento del LES? El LES cursa con síntomas clínicos muy diferentes. El tratamiento, por tanto, varía a lo largo de la evolución y según el síntoma u órgano a tratar. También influye el grado de severidad.  En el tratamiento del LES se ve implicado el reumatólogo (como principal médico responsable), pero trabaja en colaboración con otros especialistas que controlan el resto de afectaciones sistémicas, como el dermatólogo para tratar las lesiones cutáneas, o el nefrólogo para el control renal. Es fundamental advertir al paciente que debe evitar la exposición solar pues las lesiones cutáneas empeoran sustancialmente al ser expuestas (son fotosensibles). El objetivo principal sería mantener la enfermedad inactiva o con la menor actividad posible y evitar la progresión del daño orgánico. Para mejorar la supervivencia, debemos emplear el mínimo de tratamientos posibles para minimizar los efectos secundarios. La presencia de manifestaciones graves en órganos importantes (renales, neurológicas, cardiopulmonares o hematológicas) requiere del uso de dosis altas de corticoides asociadas a inmunosupresores (cuya finalidad es atenuar la respuesta autoinmune del cuerpo frente a nuestros propios tejidos).   ¿Qué evolución tiene el LES? También va a depender del órgano afectado y del grado de severidad. Los pacientes afectados de LES tienen una morbimortalidad mayor que la población general (el riesgo de muerte en los pacientes con LES es de dos a tres veces mayor que en la población general). ¿Hay factores que marcan un mal pronóstico? Entre los factores asociados a una mayor mortalidad podríamos citar la presencia de enfermedad renal, la hipertensión arterial y unos anticuerpos llamados antifosfolípido . Vamos a añadir, sin embargo, que la remisión de la enfermedad se consigue en algunos pacientes, permitiendo incluso llegar a retirar el tratamiento que se había instaurado con intención crónica. Por ello es fundamental contar con la implicación del paciente.
Magnetoterapia, ¿Realmente Funciona?
Artículo especializado

Magnetoterapia, ¿Realmente Funciona?

Muchas de las personas que han recibido un tratamiento de magnetoterapia coinciden en decir que “no he notado nada”, y es normal, pues el efecto de este método es a nivel bioquímico y no produce calor ni vibración.  Para los más escépticos, os sugiero que le pidáis al fisioterapeuta que os acerque un imán durante la sesión y podréis ver cómo se mueve un poco debido al campo magnético que se crea. Otra forma es acercar el móvil… aunque creemos que no os gustará ver cómo se apaga o incluso borra los datos, así que la primera opción es la más correcta. Fuera bromas… os explicamos más acerca de esta desconocida técnica. ¿Qué es y para qué se utiliza? La magnetoterapia es uno de los métodos de aceleración en la regeneración ósea, mediante el uso del campo magnético. Ésta consiste en la aplicación de un campo magnético de baja frecuencia (entre 1 y 100 Hz) que va a generar una serie de cambios bioquímicos sutiles en muchos niveles, que se amplifican y que tienen un efecto sistémico. Uno de ellos es la actuación e incidencia sobre las células osteoblásticas, que se encargan de regenerar el hueso. La aplicación de esta terapia se hace mediante la colocación de dos imanes sobre las zonas del cuerpo humano en las que se quiere inferir. Si bien es cierto en estos últimos años no sólo se utiliza para la regeneración ósea sino también para el sistema circulatorio, antiinflamatorio, analgésico y estimulante de los mecanismos de inmunidad ¿Y cuánto tiempo he de utilizar esta técnica para ver beneficios? Por norma general, este tratamiento debería de ser complementario a otros tratamientos médicos y fisioterapéuticos. Se suele aplicar en la consulta justo después de aplicar el tratamiento fisioterapéutico por lo que suelen ser dos o tres sesiones por semana durante unas tres semanas. El tiempo de aplicación suele ser de unos 15-30 minutos, dependiendo de la patología. Respecto a los resultados, dependerán también de lo que se esté tratando. Habrá pacientes que notarán efectos al poco tiempo de utilizarla y otros que necesitarán muchas más sesiones. ¿Se puede utilizar en todo el cuerpo? Realmente sí, aunque normalmente se suele utilizar más en tobillo, rodilla o pubis , zonas en las  que después de unas sesiones el pH de las mismas debería reequilibrarse y notar beneficios, es decir, disminución del dolor. ¿Tiene efectos adversos? Y… ¿en qué pacientes está contraindicado? Hasta la fecha y que yo conozca no se han evidenciado efectos adversos. No obstante, no se recomienda utilizarla en personas con marcapasos, neoplasias y/o mujeres embarazadas , pues podría llegar a tener algún efecto no deseado. En el caso de llevar una prótesis de metal también se puede utilizar la técnica. De hecho, es uno de los usos más comunes de esta técnica, aunque siempre es recomendable preguntarle al traumatólogo que hizo la intervención por si se utilizó algún material en concreto al que no se le puede dar magnetoterapia. ¿Realmente funciona? En este tema, al igual que en muchos otros, la comunidad científica está divida. El motivo es que no existe suficiente evidencia que diga que es beneficiosa. Un sector de la comunidad se agarra a que esa poca evidencia es suficiente y otro grupo opina que debería ser mayor para poder avalarla. A título personal no considero que tenga tantos beneficios como para que sea un elemento de trabajo indispensable, pese a todo, si llega a mejorar, aunque sea un 1% la calidad de vida del paciente creo que está bien utilizarla y que bien utilizada hará un bien. En resumen, creo que a la hora de tomar la decisión de decidir si es beneficiosa o es un engaño penséis esto: “si funciona y no lo haces… pierdes mucho. Si no funciona y lo haces, sólo habrás perdido 15-30 min… porque, bien aplicada, no tiene efectos adversos”.
Rotura de Menisco, ¿Cómo la Tratamos?
Artículo especializado

Rotura de Menisco, ¿Cómo la Tratamos?

¿Alguna vez te has girado bruscamente y has notado un dolor agudo en alguno de los laterales de la rodilla? Pues podría tratarse de un pequeño pinzamiento meniscal. Sobre la rodilla… Sabemos que la rodilla es una articulación compleja dotada de importantes estructuras ligamentosas que le confieren estabilidad y de dos estructuras cartilaginosas amortiguadoras llamadas meniscos:   menisco medial o interno y menisco lateral o externo . La articulación de la rodilla está compuesta por tres huesos: fémur, tibia y rótula. La rodilla es una articulación cuyo movimiento principal es la flexo-extensión, pero de manera accesoria posee también un movimiento de rotación que solo aparece cuando la rodilla está flexionada. Los meniscos son unos discos de tejido cartilaginoso con forma de media luna ubicados dentro de la articulación de la rodilla, entre el fémur y la tibia. El menisco medial se encuentra en la cara interna y el lateral en la cara externa de la articulación. ¿Sabías que el menisco absorbe el 40% de la carga que soporta la articulación? Lesiones meniscales Las lesiones meniscales son muy comunes, siendo más frecuentes en varones que en mujeres (ocho veces más frecuente en varones que en mujeres). La mayoría de los pacientes son deportistas jóvenes entre 18 y 45 años y más de la mitad, jugadores de futbol. El mecanismo lesional más característico es aquel provocado por una pequeña flexión y rotación de la rodilla estando el pie fijo en el suelo. Es decir, un giro de la rodilla estando ésta un poco flexionada. Se lesiona con más frecuencia el menisco interno que el externo. La lesión meniscal puede asociarse a otras lesiones de rodilla en una tercera parte de los casos (sobre todo las que afectan al ligamento cruzado anterior). Hablamos de lesiones complejas de rodilla para referirnos a aquellas que implican a diferentes estructuras. Voy a mencionarte alguna que, seguro, has oído alguna vez: Tríada de O´Donoghue: se la conoce como triada desgraciada por tratarse de una lesión importante de la rodilla que puede poner en peligro la vida profesional de un deportista. Implica la lesión de tres estructuras: la rotura del ligamento cruzado anterior, el menisco interno y el ligamento lateral interno. Supone tratamiento quirúrgico ineludiblemente y un tiempo prolongado de recuperación. Pentada desgraciada : aún más grave que la anterior dado que consiste en la lesión del ligamento cruzado anterior, el ligamento lateral interno, el ligamento lateral externo y los dos meniscos. Por tanto, si tan sólo te has roto el menisco debes considerarte afortunado. ¿Cómo se clasifican las lesiones meniscales? Las lesiones meniscales se clasifican en función del trazo de la lesión o en función de la ubicación de la lesión dentro del menisco. Así, podemos encontrar: desgarros longitudinales (los más frecuentes), rotura en asa de cubo (afecta a todo el borde interno meniscal), desgarros en pico de loro o en raqueta, roturas transversales u horizontales, desinserciones periféricas y quistes meniscales (más frecuentes en el menisco externo). ¿Cómo se llega al diagnóstico de una lesión meniscal? Es fundamental estar atentos a la información facilitada por el paciente en cuanto a la descripción del mecanismo lesional y los síntomas que notó inmediatamente después. Si has pasado por ello recordarás que, tras la rotación en semiflexión, aparece un dolor en la interlínea de la rodilla (interna o externa) junto con una impotencia funcional que nos dificulta cargar sobre ella. Es posible que tengamos, incluso, la rodilla bloqueada en semiflexión sin posibilidad de extenderla. Debemos realizar una exploración integral de la rodilla donde comprobaremos si existe líquido intraarticular, si la rodilla está estable y si existe bloqueo articular. Mención aparte tienen las maniobras específicas de exploración meniscal cuya positividad nos ayudará en el diagnóstico, pero no serán concluyentes. Mencionaremos el signo de McMurray, realizado en todas las exploraciones de rodilla. Desencadena dolor y posible chasquido en la interlínea articular afectada al forzar la extensión-rotación de la rodilla desde la flexión. Normalmente, en urgencias realizamos una radiografía para descartar una lesión ósea cuando además ha habido una contusión directa pero los meniscos no pueden visualizarse en una radiografía por lo que, cuando la sospecha de la lesión meniscal es alta, solicitaremos una resonancia magnética por ser la prueba prínceps para el estudio de las estructuras no óseas de la rodilla. Es importante que sepas que la resonancia no se realiza en urgencias, se hace de forma programada. Tratamiento Una vez tengamos la confirmación diagnóstica debemos pensar en el tratamiento más indicado según los hallazgos de la resonancia. Existen diferentes alternativas terapéuticas a largo plazo, pero normalmente en fase aguda se realiza un tratamiento sintomático con un vendaje , antiinflamatorio vía oral y deambulación en descarga (con muletas). No olvidemos que, en muchas ocasiones, el menisco sólo sufre una inflamación aguda reversible (llamada meniscitis) por el traumatismo. En este caso, la resonancia será negativa y tan sólo precisaremos tratamiento de la fase aguda. En función de la lesión hallada en la resonancia las alterativas terapéuticas podrían ser: Rehabilitación si la lesión meniscal es poco relevante o en una persona poco deportista. Infiltración local si la lesión es superficial. Artroscopia para revisión de la articulación y reparación meniscal (si el menisco está roto). Dicha reparación puede ser una sutura del menisco (cuando la lesión es periférica) o una resección del fragmento (meniscectomía parcial). Actualmente, la tendencia quirúrgica es conservadora. A pesar de que la resección meniscal soluciona la fractura, a largo plazo puede conllevar un proceso artrósico de ese compartimento de la rodilla. La resección completa del menisco (actualmente casi en desuso excepto en lesiones amplias) puede multiplicar la carga articular del compartimento hasta un 700% ocasionando daños secundarios en el cartílago articular. Tras la cirugía siempre se indicará un tratamiento rehabilitador hasta la total recuperación, siendo posible la reincorporación laboral a las pocas semanas. Si has llegado hasta aquí te habrá quedado claro que debemos evitar las rotaciones bruscas de rodilla. Por favor, ten cuidado al levantarte de la silla.

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Somos conscientes de que los conceptos médicos pueden resultar confusos si no te los explican con claridad. Para evitar esto, le hemos pedido a nuestros profesionales que preparen estas fichas en donde podrás acceder a información relevante sobre enfermedades que te ayudará a entender de una manera sencilla por qué se producen y por qué es necesario su tratamiento.
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Osteopenia
Enfermedad

Osteopenia

¿Qué es la osteopenia? La osteopenia es una disminución de la densidad mineral ósea por la que el hueso se vuelve más poroso, disminuyendo su masa, en la que todavía no se han presentado cambios definitivos en su estructura. La osteopenia es una alteración de diagnóstico densitométrico, es decir, se establece con la realización de una densitometría ósea al paciente, determinando con ello lo que es, según los resultados de esta prueba, la disminución de la densidad ósea comprendida entre 1 y 2.5 desviaciones estándar por debajo del valor de referencia de la población normal. Se puede considerar un paso previo a la osteoporosis, aunque no todo el mundo que presenta osteopenia va a desarrollar una osteoporosis en el futuro. Junto con la osteoporosis, la osteopenia es la enfermedad ósea más frecuente. Afecta en su mayoría a mujeres mayores de 50 años, aumentando su prevalencia según aumenta la edad. La osteopenia es una alteración de una gravedad leve-moderada, siendo un factor de riesgo que se suma a la osteoporosis, la edad, riesgo de caídas… etc, para el padecimiento de fracturas óseas. Causas de la osteopenia La osteopenia viene determinada por el pico máximo de masa ósea que cada individuo tiene y que se suele alcanzar a en torno a los 25-30 años. A partir de los 40 años la masa ósea va disminuyendo, habiendo un desbalance en los procesos de destrucción y producción de hueso que se producen durante toda la vida adulta, determinado por factores genéticos y la disminución de estrógenos en mujeres postmenopáusicas. Síntomas de la osteopenia La osteopenia en sí misma, como la osteoporosis, no produce síntomas claramente achacables a su padecimiento , salvo cuando se producen fracturas o microfracturas óseas. Tratamiento para la osteopenia El tratamiento de la osteopenia está basado en la indicación de realización de medidas generales como realizar ejercicio (andar, correr, nadar…) y administrar en la dieta un adecuado aporte de calcio y vitamina D. Cuando se determina analíticamente que existe déficit de estos dos componentes, el médico puede indicar un tratamiento específico según la carencia que se establezca de vitamina D y calcio en el paciente. En principio, los fármacos que se utilizan para el tratamiento de la osteoporosis no están aprobados para su uso en el tratamiento de la osteopenia, reservándose a los casos de diagnóstico de osteoporosis asociados a un aumento real de riesgo de fracturas. Pruebas complementarias del tratamiento de la osteopenia Se puede realizar una analítica de sangre con determinación de calcio, fósforo y fosfatasa alcalina, entre otros. La prueba complementaria de referencia para poder decir que un paciente tiene osteopenia es la densitometría ósea o DEXA ( Dual Energy X-Ray Absorptiometry ), prueba precisa que utiliza una mínima radiación y es un estudio rápido de realizar. Se establecen los  valores en columna lumbar y cadera, de tal manera que se indica que existe osteopenia cuando los resultados de su índice “T-score” son entre -1.0 y -2.4, desviaciones estándar en comparación a una población de referencia con una densidad mineral ósea normal. Factores de riesgo que pueden desencadenar la osteopenia Los principales factores de riesgo para el desarrollo de la osteopenia son : El déficit de estrógenos asociado a la menopausia. La edad, a partir de los 50 años sobre todo. Cuanto mayor edad tenga el individuo, más riesgo existe de que este padezca osteopenia. Antecedentes familiares de osteopenia, osteoporosis o fracturas óseas. Toma de determinados fármacos como glucocorticoides sistémicos, heparina, anticonvulsivante…etc. Padecimiento de enfermedades como hipogonadismo (testículos u ovarios no funcionales), hiperparatiroidismo, artritis reumatoide, síndrome de malabsorción, enfermedad celíaca…etc. Alimentación deficiente y alteraciones alimentarias derivadas de patologías como anorexia o bulimia. Complicaciones de la osteopenia Desarrollo de osteoporosis. Fracturas óseas, siendo más frecuentes en columna, cadera y antebrazo. Desarrollo de alteraciones biomecánicas como pérdida de altura, deformidad en la columna, dorso-lumbalgias,  etc. Prevención de la osteopenia Realización de ejercicio físico aeróbico como caminar a paso vivo, correr, montar en bicicleta o saltar, por ejemplo. Garantizar una exposición solar diaria en manos, cara y brazos al menos durante 10-15 minutos al día, dos a tres veces por semana. Evitar el consumo de tabaco. Dieta variada y que contenga suficiente aporte de calcio (1gr/día en mujeres premenopáusicas; 1.2-1.5 gr/día durante el embarazo y la lactancia y 1.5 gr/día en mujeres postmenopáusicas). Evitar tóxicos como el alcohol y un exceso de ingesta de café. Especialidades a las que pertenece la osteopenia La osteopenia puede ser valorada y diagnosticada por el médico de atención primaria, el médico reumatólogo y el traumatólogo . En ocasiones, en las revisiones ginecológicas de las paciente en edad postmenopáusica, el ginecólogo también valora realizar una densitometría para diagnosticar la influencia de este proceso fisiológico en los huesos. Preguntas frecuentes ¿Qué debe comer una persona con osteopenia? Es recomendable comer alimentos ricos en calcio como leche, quesos, yogures, yema de huevo, frutos secos, legumbres, espinacas, grelo, brócoli, acelga, cardo, col lombarda…etc. También alimentos que contengan vitamina D como el pescado azul (salmón, sardinas o caballa) ¿Qué es la osteopenia periarticular? Es la pérdida de densidad mineral ósea producida alrededor de las articulaciones. ¿Cuál es el médico especialista en osteopenia? El reumatólogo es el médico especialista en osteopenia y osteoporosis. ¿Qué diferencia hay entre la osteopenia y la osteoporosis? La diferencia entre osteoporosis y osteopenia es la cuantía o importancia de la pérdida total de masa ósea del hueso. Así, se considera osteopenia la disminución de la densidad ósea comprendida entre 1 y 2.5 desviaciones estándar por debajo del valor de referencia de la población normal, y osteoporosis una densidad ósea inferior a 2.5 desviaciones estándar respecto al pico de masa ósea en adultos sanos. ¿Qué es el reuma? El término reuma no es un término médico, es una denominación coloquial para referirse al conjunto de patologías que afectan al aparato locomotor.
Espondilosis
Enfermedad

Espondilosis

¿Qué es la espondilosis? La espondilosis, también conocida como osteoartritis o artritis vertebral , es un proceso degenerativo y progresivo de los discos intervertebrales , que puede provocar la pérdida de estructura y función espinal normal. Es una patología que está caracterizada principalmente por el desgaste de los discos que se encuentran entre las vértebras de la columna. Dicha pérdida de volumen provoca episodios de dolor que pueden llegar a ser incapacitantes. Los discos intervertebrales son los que dan soporte a la columna al proveer amortiguación natural para mantener diferentes posturas. Este trastorno puede afectar las diferentes regiones de la columna como son cervical (cuello), torácica (parte media de la espalda), y lumbar (parte baja de la espalda). Es una enfermedad muy común, es más frecuente en hombres que en mujeres y  en personas entre los 40 a 60 años. Tipos de espondilosis Los tipos de espondilosis se clasifican según la zona de la columna vertebral más afectada por la enfermedad, como son: Espondilosis cervica l: es la condición que afecta a los discos intervertebrales en la parte alta de la espalda, así como a los huesos del cuello. Se caracteriza por dolor de cabeza, de hombros y cuello, siendo un padecimiento común en personas que soportan más estrés en la zona, como los deportistas. Espondilosis lumbar: es la que afecta el área lumbar de la espalda o parte baja. Este tipo de espondilosis es un tanto más común, debido a que tiene una estrecha relación con las lesiones deportivas. La mayoría de los dolores en esta zona tienen otros orígenes, aun cuando se demuestre la existencia del desgaste discal. Es muy común en mujeres, ya que tiene una relación directa con el periodo de gestación. Espondilosis dorsal: es un tipo muy poco común de esta condición, afectando la zona torácica. Los dolores o molestias de esta zona  son debidos principalmente a la edad, la mala postura o a trabajos muy pesados. Causas de la espondilosis La espondilosis, como muchas de las otras condiciones degenerativas que afectan a huesos y articulaciones, es producto de una vida de presión anormal y desgaste excesivo de la estructura ósea, debido a potenciales abusos físicos y al envejecimiento. Los discos actúan como amortiguadores entre las vértebras de la columna vertebral. Hacia los 40 años, los discos vertebrales de la mayoría de las personas comienzan a deshidratarse y a encogerse, lo que crea mayor contacto de los huesos entre las vértebras. La distribución inadecuada de la presión sobre la columna vertebral, las malas posturas por largos periodos de tiempo, las hernias en los discos, el crecimiento excesivo de huesos y la deshidratación de los discos, podrían ser otras causas. Síntomas de la espondilosis El principal síntoma de la espondilosis es el dolor en las diferentes zonas de la espalda, cercana al área desgastada, que puede parecer una distensión muscular. El dolor puede ser leve o profundo, y tan intenso, que incluso el paciente no puede moverse. Los síntomas a menudo se presentan de manera lenta con el tiempo, pero pueden comenzar o empeorar súbitamente. La inflamación o hernia de los discos vertebrales puede provocar dolor de cabeza, de espalda o inmovilidad de la zona afectada, lo cual también puede causar espasmos musculares y una crisis de dolor. Tratamiento de la espondilosis El objetivo del tratamiento de la espondilosis es aliviar el dolor, ayudar a mantener las actividades habituales tanto como sea posible, y evitar lesiones permanentes a la médula espinal y los nervios. Entre las opciones más comunes de tratamiento tenemos: la fisioterapia , que contribuye a reducir la incomodidad sufrida y a aliviar las tensiones entre los discos vertebrales, masajes especializados, quiropráctica, osteopatía, y las terapias de compresas frías en casa. El uso de medicamentos analgésicos y antiinflamatorios es común cuando el dolor se agudiza. En el último de los casos y solo cuando el paciente experimenta limitaciones en el movimiento, dolor insoportable o pérdida de la sensibilidad, el médico podría contemplar la opción quirúrgica. La cirugía para espondilosis se basa en aliviar la presión existente en la médula espinal y los nervios. Pruebas complementarias del diagnóstico de la espondilosis Para el diagnóstico y el tratamiento de la espondilosis se realizan pruebas como: radiografías , ya que con esta prueba el desgaste o la hernia discal serán visibles fácilmente. También puede realizarse una resonancia magnética o una tomografía axial computarizada, en las cuales el médico o especialista puede definir si el desgaste de los discos es el causante del dolor. Factores de riesgo de la espondilosis Entre los factores que aumentan el riesgo de tener la espondilosis están: la edad , ya que mientras más se envejece más riesgo se tiene de padecer esta enfermedad, los trabajos que requieren hacer movimientos repetitivos del cuello, adoptar una postura incómoda, el sobrepeso , tener una mala nutrición, ya que la descalcificación ósea es un factor principal para sufrir esta enfermedad, predisposición genética, tabaquismo y las lesiones traumáticas anteriores parecen aumentar el riesgo de espondilosis, entre otros factores. Complicaciones de la espondilosis  Si la médula espinal o las raíces nerviosas se comprimen gravemente como resultado de espondilosis el daño puede ser permanente. Otras complicaciones podrían incluir: Incapacidad para retener las heces o la orina. Pérdida de la función o sensibilidad muscular. Equilibrio deficiente. Prevención de la espondilosis Para prevenir esta enfermedad es necesario: Mantener una buena postura al sentarse o estar de pie. No levantar objetos pesados o hacerlo de manera apropiada. No fumar o tomar alcohol en exceso. Mantener un peso saludable. Hacer ejercicio periódicamente. Especialidades a las que pertenece Las especialidades médicas a las que pertenece la espondilosis son la ortopedia , que es la especialidad médica y quirúrgica dedicada a la prevención, diagnóstico y tratamiento de las enfermedades y lesiones del sistema musculoesquelético. La neurocirugía, que se ocupa del diagnóstico y tratamiento de trastornos del cerebro, la médula espinal, la columna vertebral y los nervios periféricos de todas partes del cuerpo. Preguntas frecuentes ¿Qué es la espondilosis lumbar baja? La espondilosis lumbar baja es la que se da cuando el desgaste de los discos intervertebrales se encuentra en la región lumbar, la cual comprende entre las vértebras L1 a L5. ¿Cuáles son los signos de la espondilosis? La espondilosis presenta signos degenerativos en el cuerpo vertebral, con deformaciones y osteofitos (espolones óseos) que son proyecciones de hueso en forma de pico de loro. ¿Cuál es la zona lumbar de la espalda? La zona lumbar de la espalda comprende entre las vértebras L1 y L5. ¿Cuál es la zona cervical de la espalda? La zona cervical de la espalda comprende entre las vértebras C1 a C7.
Síndrome Piriforme
Enfermedad

Síndrome Piriforme

¿Qué es el síndrome piriforme? El síndrome piriforme o síndrome piramidal se refiere a la irritación del nervio ciático cuando pasa por el músculo piramidal, que es un músculo pequeño situado profundamente dentro de la región de la cadera y de la región glútea. Este conecta el sacro (la región más baja de la columna) con el fémur (hueso del muslo). Cuando la cadera está en extensión, su función es de rotador externo, sin embargo, con la articulación de la cadera flexionada, el músculo se convierte en abductor del fémur. Es una afección más frecuente en el campo de la actividad física y el deporte. Afecta más a las mujeres que a los hombres y es poco común. La mayoría de las personas que tienen el síndrome piriforme mejoran con el tratamiento y los cambios en el estilo de vida. Si no se trata esta afección, puede causar daños permanentes en los nervios. Tipos de síndromes No hay más tipos de síndromes comunes asociados al síndrome piriforme . Causas del síndrome piriforme El síndrome piriforme está causado predominantemente por un acortamiento o una contractura del músculo piramidal . Esto se traduce en un engrosamiento de sus fibras musculares causando una presión y atrapamiento del nervio ciático y provocando un cuadro clínico de dolor característico del nervio ciático, con irradiación al miembro inferior en el recorrido del mismo . Las causas que generan este síndrome son: Sobrecargas por mala práctica deportiva (o errores del entrenamiento), como no respetar el tiempo de descanso, no realizar calentamientos y estiramientos antes de realizar la actividad, secuencialidad de la realización de las actividades físicas, etc. Escoliosis (columna desviada) o simetría anatómica de los miembros inferiores (pierna más larga que la otra). Desequilibrio muscular. Hiperpronación del pie. Operaciones quirúrgicas en la cadera. Síntomas del síndrome piriforme Los síntomas del síndrome piriforme pueden incluir: Sensibilidad o un dolor breve en el glúteo. Adormecimiento u hormigueo en el glúteo a lo largo de la parte trasera de la pierna. Dificultad para sentarse. Dolor al sentarse que empeora si se continúa sentado. Dolor que empeora con la actividad. El dolor, usualmente afecta solo a un lado de la parte inferior del cuerpo. Pero también puede ocurrir en ambos lados al mismo tiempo. Tratamiento del síndrome piriforme El tratamiento del síndrome piriforme requiere en primer lugar suspender por completo cualquier actividad física que produzca dolor, por lo que tendrá que estar en reposo. En un primer momento se debe aplicar hielo durante 20 a 30 minutos, cada 3 o 4 horas hasta que el dolor vaya desapareciendo. En este caso, siempre que la persona presente dolor, el tratamiento debe de tratar disminuir la tensión del músculo piriforme. Las sesiones de fisioterapia son una gran opción de tratamiento para disminuir el dolor y la incomodidad , siendo, generalmente, muy eficaces con masajes de descarga. De todos modos, es ideal que el paciente descanse y no fuerce la zona afectada. El tiempo de recuperación, dependerá de muchos factores como la edad, estado de salud o si ha tenido una lesión piriforme con anterioridad y puede ir de 2 a 6 semanas, según la gravedad de ésta. Pruebas complementarias del síndrome piriforme Además de la exploración física de la pierna y columna, las pruebas complementarias para el diagnóstico del síndrome piriforme son, la resonancia magnética y la tomografía axial computarizada (escáner). Factores desencadenantes del síndrome piriforme No se conoce un factor en específico que pueda desencadenar el síndrome piriforme . Factores de riesgo del síndrome piriforme Entre los factores que aumentan el riesgo de tener el síndrome piriforme están: Practicar deportes sin hacer un calentamiento y estiramiento adecuado previo. El sexo suele ser más frecuente en las mujeres que en los hombres. No utilizar la protección adecuada al realizar algún deporte. La sobrecarga que genera un exceso de actividad física o abuso de ellas. Un accidente cerebrovascular . Alguna lesión traumática. Escoliosis. Desequilibrio muscular. Estar mucho tiempo sentado o en una misma postura. Complicaciones del síndrome piriforme Las complicaciones pueden incluir: Dolor que puede extenderse por semanas. Se puede encontrar casos en el que el síndrome piriforme aparece y desaparece . Dificultad para controlar los pies y tropiezos al caminar. Prevención del síndrome piriforme Para prevenir el síndrome es necesario: Practicar ejercicio de manera regular. Evitar correr o ejercitarse en cuesta o superficies desniveladas. Hacer calentamiento y estiramiento antes de hacer ejercicio. No acostarse por períodos prolongados en posiciones que generan más presión en las caderas. Especialidades a las que pertenece El síndrome piriforme pertenece a la especialidad de la ortopedia y la traumatología, estas se encargan del diagnóstico, tratamiento, rehabilitación y prevención de lesiones y enfermedades del sistema musculoesquelético del cuerpo humano. Este complejo sistema incluye los huesos, las articulaciones, los ligamentos, los tendones, los músculos. Preguntas frecuentes ¿Qué es la forma piriforme? Hace referencia a la forma parecida a la de una pera que tiene el músculo piramidal. Este está situado en la cara posterior del muslo, a nivel inferior del músculo glúteo menor. Tiene su origen en la superficie anterolateral del sacro y su inserción en el borde superior del trocánter mayor del fémur. ¿Cómo es el dolor de ciática? Se refiere a dolor, debilidad, entumecimiento u hormigueo en la pierna. Es causado por lesión o presión sobre el nervio ciático. La ciática es un síntoma de otro problema de salud. No es una enfermedad por sí sola. La ciática ocurre cuando hay presión o daño al nervio ciático. Este nervio comienza en la región lumbar y baja por la parte posterior de cada pierna. Este nervio controla los músculos de la parte posterior de la rodilla y región inferior de la pierna. ¿Dónde se encuentra el músculo piramidal? Es un músculo pequeño situado profundamente dentro de la región de la cadera y de la región glútea. Este conecta el sacro (la región más baja de la columna) con el fémur (hueso del muslo). Cuando la cadera está en extensión, su función es rotador externo, sin embargo, con la articulación de la cadera flexionada el músculo se convierte en abductor del fémur. ¿Qué medicamento es bueno para el dolor del nervio ciático? Los analgésicos como paracetamol o ibuprofeno que son antiinflamatorios no esteroideos (AINES). En algunos casos se utilizan inyecciones o medicación con corticoides.
Enfermedad de Osgood Schlatter
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Enfermedad de Osgood Schlatter

¿Qué es la enfermedad de Osgood Schlatter? La enfermedad de Osgood Schlatter u osteocondrosis juvenil es un crecimiento doloroso de la protuberancia de la tibia , justo debajo de la rodilla (tuberosidad tibial), que produce una inflamación del hueso, cartílago y/o tendón de la parte superior de esa zona tibial que es el lugar donde se adhiere el tendón de la rótula. Generalmente, ocurre en niños y adolescentes de 12 a 14 años y en niñas de 10 a 13 años. La diferencia en el rango de edad se debe a que las niñas entran en la pubertad antes que los niños. La enfermedad suele desaparecer sola, una vez que los huesos del niño dejan de crecer. Es más frecuente en los niños que en las niñas pero, como cada vez hay más niñas que hacen deporte, esto está cambiando. Es la causa más común de dolor en la rodilla en niños, sobre todo atletas adolescentes. Es una enfermedad leve, la mayoría de los casos mejoran espontáneamente después de algunas semanas o meses. Se puede decir que se cura una vez que el niño completa su crecimiento. Enfermedades de la tibia Existe otro tipo de enfermedad de la tibia además de la Osgood Schlatter que es la Enfermedad de Blount , también conocido como tibia vara, que consiste en un trastorno del crecimiento que afecta a los huesos de la parte inferior de la pierna, provocando que estos se arquean hacia fuera. Puede afectar a personas en cualquier momento del proceso de crecimiento, pero es más frecuente en niños menores de cuatro años y en adolescentes. Causas de la enfermedad de Osgood Schlatter La enfermedad de Osgood-Schlatter se caracteriza por la inflamación del tendón rotuliano y los tejidos blandos que lo rodean. La causa es un continuo tirón que soporta el tendón rotuliano en el área inferior a la rodilla. Durante las actividades que comprenden correr, saltar y flexionar, como el fútbol, el baloncesto, el voleibol y el ballet, los músculos del muslo (cuádriceps) tiran del tendón que conecta la rótula con el cartílago de crecimiento en la parte superior de la tibia. Esta tensión repetitiva puede ocasionar que el tendón tire del cartílago de crecimiento donde se inserta en la tibia, lo que genera el dolor e inflamación relacionados con la afección. En algunos casos, el organismo puede intentar cerrar ese hueco con el crecimiento de hueso nuevo, lo que puede formar un bulto óseo en ese lugar. Síntomas de la enfermedad de Osgood Schlatter El principal síntoma de la enfermedad de Osgood Schlatter es una hinchazón dolorosa sobre una protuberancia en el hueso de la pierna inferior (tibia).  El dolor suele empeorar al realizar ciertas actividades, como correr, arrodillarse y saltar , y se alivia con el reposo. Por lo general, la enfermedad ocurre en una sola rodilla aunque también puede ser en ambas y genera un incremento de la tensión de los músculos que hay alrededor de la rodilla (los isquiotibiales y el cuádriceps). El malestar puede durar entre semanas y meses, y puede volver a aparecer hasta que se deje de crecer. Tratamiento de la enfermedad de Osgood Schlatter La enfermedad de Osgood-Schlatter casi siempre se resuelve sin tratamiento. Los síntomas suelen desaparecer cuando se detiene el crecimiento de los huesos. Los analgésicos como paracetamol, ibuprofeno o naproxeno sódico (AINES) pueden ser de ayuda. Realizar fisioterapia con ejercicios para estirar los cuádriceps, puede ayudar a reducir la tensión en el lugar en donde el tendón de la rótula se une a la tibia. Una cintilla colocada sobre el tendón rotuliano también puede aliviar la tensión. Los ejercicios de fortalecimiento de los cuádriceps y las piernas en general, pueden ayudar a estabilizar la articulación de la rodilla. En muy pocos casos, si el dolor es debilitante y no disminuye después del período de crecimiento, se puede recomendar cirugía para extirpar la protuberancia ósea. Pruebas complementarias de la enfermedad de Osgood Schlatter El diagnóstico de la enfermedad de Osgood Schlatter se realiza mediante una exploración física, donde el médico examinará la rodilla para buscar puntos sensibles, inflamación, dolor y enrojecimiento. Se pueden realizar radiografías para observar los huesos de la rodilla y la pierna y examinar más de cerca la región donde el tendón de la rótula se conecta a la tibia. Factores desencadenantes de la enfermedad de Osgood Schlatter No se conoce un factor específico que pueda desencadenar la enfermedad de Osgood Schlatter. Factores de riesgo de la enfermedad de Osgood Schlatter Los principales factores de riesgo de la enfermedad de Osgood-Schlatter incluyen: Edad: la enfermedad ocurre durante los periodos de crecimiento de la pubertad. Los niños de 12 a 14 años y en niñas de 10 a 13 años. El sexo: es más frecuente en niños. Deportistas: la enfermedad sucede con más frecuencia en las personas que practican deportes que involucran correr, saltar y hacer cambios de dirección rápidos. Personas que presentan rigidez de los cuádriceps ya que puede aumentar la tensión que ejerce el tendón de la rótula en el cartílago de crecimiento en la parte superior de la tibia. Complicaciones de la enfermedad de Osgood Schlatter Las complicaciones de la enfermedad de Osgood-Schlatter son poco frecuentes. Si ocurren, podrían ser: Dolor crónico o inflamación localizada. Bulto óseo en la tibia justo debajo de la rótula, incluso después de solucionar los síntomas. Este bulto puede permanecer, hasta cierto grado, durante toda la vida , pero no suele afectar el funcionamiento de la rodilla. Rara vez, puede provocar que el cartílago de crecimiento se despegue de la tibia. Prevención de la enfermedad de Osgood Schlatter No existe una forma efectiva de prevenir la enfermedad de Osgood Schlatter. Especialidades a las que pertenece La enfermedad de Osgood Schlatter pertenece a la especialidad de ortopedia y la traumatología. La ortopedia es una especialidad médica dedicada a corregir o evitar las deformidades o traumas del sistema musculoesquelético del cuerpo humano. La traumatología es la enfermedad que aborda la patología del sistema musculoesquelético. Preguntas frecuentes ¿Qué es la osteocondrosis? La osteocondrosis es una enfermedad que afecta a los niños y adolescentes (más a menudo en varones de 4 a 13 años) en fase de crecimiento. Los extremos de los huesos se alargan y amplían el crecimiento de la epífisis y la diáfisis (zonas centrales y de los extremos) de los huesos. En esta etapa se pueden experimentar los fenómenos de necrosis y degeneración de huesos y cartílagos. ¿Qué es la epifisitis? Es un problema óseo doloroso que se produce por la inflamación (hinchazón) del cartílago de crecimiento del talón. El cartílago de crecimiento, también llamado placa epifisaria, es una zona en el extremo de un hueso en desarrollo donde, con el tiempo, las células de cartílago se convierten en células óseas. Mientras sucede esto, los cartílagos de crecimiento se expanden y se unen entre sí. Es el mecanismo de crecimiento de los huesos. ¿Qué ejercicios se recomiendan para la enfermedad de Osgood Schlatter? Los ejercicios de estiramiento y fortalecimiento del cuadricep son la mejor opción terapéutica para la enfermedad de Osgood Schlatter. ¿Cuál es la tibia anterior? El tibial anterior es un músculo que se sitúa en la parte inferior de la pierna y se extiende desde la rodilla hasta el metatarso . Su función es estabilizar el tobillo y permitir la dorsiflexión del pie, es decir, elevar la punta del pie al caminar. La tibia anterior es la cara delantera de la tibia.
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