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Dieta cetogénica o dieta keto
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Dieta cetogénica o dieta keto

La dieta cetogénica, en inglés “ keto diet ”, es un tipo de alimentación caracterizada por  una ingesta elevada de grasas y reducida de carbohidratos , lo que lleva al cuerpo a  obtener energía de las grasas mediante la síntesis de cuerpos cetónicos . Inicialmente se diseñó para el tratamiento de la epilepsia (Dr. Russel, 1921), pero hoy  en día ha sido planteada para otros objetivos de salud como la pérdida de masa grasa. Puede conllevar riesgos , por lo que siempre se debe acudir primero a un dietista nutricionista que aconseje si realizarla o no y que guíe en el proceso. ¿Qué alimentos forman la dieta keto? Como en cualquier otro tipo de dieta, los alimentos de base siempre deben ser  saludables. La dieta cetogénica está formada por: 65-75% grasas saludables: pescado azul, frutos secos, aguacate, aceite de oliva virgen extra. 15-25% proteínas: aves, huevos, semillas, pescado blanco. Legumbres muy reducidas por su contenido en carbohidratos. Carne roja limitada. 5-10% carbohidratos: frutas y verduras de bajo índice glucémico. Un error habitual es aumentar demasiado las proteínas que se ingieren, cuando en una  dieta keto debe mantenerse un porcentaje proteico normal . Se trata de una dieta compuesta por alimentos de un alto coste económico , algo que  debe considerarse antes de comenzarla. Además, existe mucha controversia al respecto  por el hecho de limitar frutas y verduras. Sumado a que un consumo tan alto de grasas está asociado a un aumento de colesterol LDL (colesterol perjudicial), no está claro si  los beneficios superan a los perjuicios en todos los casos. ¿Cómo se obtiene energía de las grasas? El nutriente de preferencia para la obtención de energía es el carbohidrato, a partir del  que se obtiene fácilmente la glucosa. Cuando se lleva a cabo la dieta keto, el hígado se encarga de obtener energía de las grasas . Lo hace mediante la síntesis de cuerpos  cetónicos, a los que también se les llama “cetonas” ( ketogenic bodies ). De estos  compuestos surge el nombre de dieta “cetogénica” o “keto(genic)”; que significa  “génesis de cetonas”. Por lo tanto, los cuerpos cetónicos serían una fuente de energía alternativa de origen  graso a los carbohidratos . No sólo hay cetogénesis en la dieta keto, sino también cuando se ayuna. Al no ingerir alimentos, el cuerpo usa la energía de las grasas acumuladas para el correcto  funcionamiento de los órganos. Sin embargo, es importante destacar que esto puede  conllevar riesgos y no ayuda a adelgazar. El ayuno tiene beneficios, pero el  adelgazamiento no es uno de ellos. Mal aliento y dieta cetogénica Los cuerpos cetónicos son los responsables del mal aliento cuando llevamos un tiempo  sin comer. Se trata de un olor muy característico que recuerda al quitaesmalte . Esto es  porque uno de los cuerpos cetónicos que se forman es la acetona , componente principal  del quitaesmalte. Es un síntoma que disminuye con el tiempo y se puede mejorar con  una buena higiene bucal. ¿Los carbohidratos son tan malos? Los carbohidratos son nutrientes esenciales y los hay de muchos tipos. Incluso en una  dieta keto no se eliminan por completo. Es necesario recordar que las frutas y verduras  son carbohidratos y, nutricionalmente, no tienen nada que ver con la pasta o el pan. Las  frutas y verduras aportan compuestos bioactivos antioxidantes que ayudan a prevenir  enfermedades y el envejecimiento. En cuanto al azúcar que contienen, al tener también  fibra, no afecta de la misma manera. Es un azúcar que se absorbe lento y no provoca  picos grandes de glucosa en sangre. Dieta cetogénica y salud Pérdida de peso Una dieta keto isocalórica (mismas kcal que una dieta con porcentajes de  macronutrientes habituales) aislada no se ha visto asociada a pérdida de peso . Además, puede dificultar la ganancia de masa muscular. Sí podría estar indicada en  personas que no hayan respondido favorablemente a otros tipos de alimentación.  En este caso sería una dieta keto hipocalórica que incluya un porcentaje de frutas y  verduras no demasiado disminuido. Epilepsia farmacorresistente El estado de cetosis que provoca esta dieta se ha visto asociado a la mejora de  enfermedades neurológicas como la epilepsia. Esto se debe a que hay determinados  cuerpos cetónicos que son anticonvulsionantes . Antiguamente, cuando no existían  fármacos para tratar la epilepsia, se utilizaban dietas cetogénicas. Hoy en día, se usa  habitualmente en personas que no responden a los fármacos, pues se ha visto que  puede disminuir hasta un 90% los ataques epilépticos. Si crees que puede resultar beneficiosa en tu caso, recuerda que la dieta cetogénica  debe estar siempre monitorizada por un dietista-nutricionista para evitar  complicaciones de salud a corto y largo plazo. Bibliografía:  Hall, K. D., Chen, K. Y., Guo, J., Lam, Y. Y., Leibel, R. L., Mayer, L. E., Reitman, M. L.,  Rosenbaum, M., Smith, S. R., Walsh, B. T., & Ravussin, E. (2016). Energy expenditure and  body composition changes after an isocaloric ketogenic diet in overweight and obese  men. The American journal of clinical nutrition, 104 (2), 324–333. Crosby, L., Davis, B., Joshi, S., Jardine, M., Paul, J., Neola, M., & Barnard, N. D. (2021).  Ketogenic Diets and Chronic Disease: Weighing the Benefits Against the Risks. Frontiers  in nutrition, 8, 702802. Weiyuan Ma, Jim Berg, Gary Yellen (2007). Ketogenic Diet Metabolites Reduce Firing in  Central Neurons by Opening KATP Channels. Journal of Neuroscience, 27 (14) 3618- 3625. Santiago Vásquez-Builes1,2, Paulina Jaramillo-Echeverri1,2, Laura Montoya-Quinchia1,2  y Laura Apraez-Henao (2019). Dieta cetogénica como tratamiento de la epilepsia  refractaria durante la infancia: revisión práctica de la literatura. Rev Mex Neuroci.; 20(1):14-20.
Tipos de trastornos alimenticios
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Tipos de trastornos alimenticios

Los Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA) son un conjunto de afecciones psicológicas que conllevan alteraciones en el comportamiento hacia la alimentación. Los factores de riesgo son muchos, entre los que se incluyen la genética, hábitos, situaciones traumáticas, contexto social y familiar. Tipos de trastornos alimentarios más comunes Existen muchos tipos de TCA, pero los más comunes son: Anorexia nerviosa: caracterizada fundamentalmente por la restricción excesiva de la ingesta. Bulimia nerviosa: diferenciada por atracones en cortos periodos de tiempo a los que les suceden actos para compensar la ingesta como el ejercicio compulsivo, toma de laxantes y/o vómitos. En los atracones, el paciente siente pérdida de control. Trastorno por atracón: similar a la bulimia en cuanto a la ingesta sin control de grandes cantidades de comida en periodos cortos de tiempo, pero sin conducta compensatoria. Estos son algunos TCA que se han definido con unas características específicas, pero muchas personas pueden presentar un patrón mixto y transicionar de uno a otro si no reciben el correcto tratamiento. Todos los TCA conllevan complicaciones de salud muy severas e incluso la muerte. Por eso, identificarlos a tiempo y comenzar un tratamiento multidisciplinar es muy importante. Cómo identificarlos a tu alrededor ¿Por un tipo de cuerpo concreto? No, es importante destacar que los TCA no están asociados a un tipo de cuerpo (bajo peso o sobrepeso) concreto. Es una enfermedad mental que tiene repercusiones en la salud física y que en algunos casos lleva a un bajo peso o sobrepeso. ¿Hace falta acudir a un profesional para saber si padezco o una persona cercana a mí lo padece? Únicamente un profesional de la salud mental puede diagnosticar un Trastorno de la Conducta Alimentaria.   Sin embargo, hay señales que pueden indicar una mala relación con la comida y que pueden estar relacionadas con la aparición de estos trastornos. Estas señales, aunque no haya diagnóstico, sí pueden ayudarnos a detectar una conducta alimentaria que no es saludable y en la que debemos trabajar . Son: Obsesión con controlar de forma muy estricta la alimentación en cuanto a cantidad o nutrientes concretos (grasas, azúcares). Saltarse comidas frecuentemente con el objetivo de compensar ingestas abundantes o bajar de peso. Sensación de pérdida de control con la comida. Cambio de humor (irritabilidad, agresividad) sumado a conductas restrictivas en la alimentación. Atracones abundantes frecuentes en los que se sienta que se pierde el control. Eliminar los aderezos, incluidas grasas saludables, en ensaladas y cualquier otro plato. Realizar comentarios constantes acerca de la comida o del propio cuerpo. Consumir ultraprocesados de forma compulsiva entre horas. Encerrarse en el baño justo después de cada comida. Desvelarse por la noche para comer. Miedo a la ganancia de peso. Consumo diario de bebidas energéticas, diuréticos y/olaxantes. Reducción de la ingesta y frío constante. Uso de ropa ancha para esconder el cuerpo. Cómo actuar 1º) Ante la sospecha de un TCA, siempre acudir a un terapeuta especializado que pueda ayudar al paciente a identificar si efectivamente hay un trastorno o alguna conducta en la que hay que trabajar. Sin llegar a padecer un TCA, se puede tener una relación complicada con la comida que resulta un impedimento hacia un buen estado de salud física y mental. 2º) Asegurarse de que se recibe un tratamiento multidisciplinar . Es imprescindible que el paciente reciba un tratamiento multidisciplinar. Además del psicólogo y del médico, es muy recomendable incluir a un nutricionista en la ecuación, así como a otros sanitarios y a profesionales del ejercicio. ¿Qué puedo hacer yo si sé que alguien cercano a mí padece TCA o lo sospecho? Si esa persona se encuentra en nuestro entorno, debemos evitar hacer comentarios acerca de su peso o su alimentación incluso cuando creamos que éstos son inofensivos. Aún si sabes con seguridad que una persona está pasando por un TCA y está en tratamiento, es mejor no hacer alusión a su recuperación de peso o cambio de hábitos tras ir superando la enfermedad. Éstos pueden dificultar el camino hacia una buena relación con la alimentación y el peso. Si podemos, conviene destacar mejoras en su estado de ánimo y salud, utilizando las palabras y la forma de hablar que el terapeuta aconseje. Es muy importante facilitar al paciente un espacio seguro para su recuperación desde la comprensión y la empatía. ¿Cómo puede ayudar un nutricionista en el tratamiento de los TCA? El nutricionista en estos casos es un profesional de apoyo al tratamiento psicológico, por lo que siempre deberá alinear los objetivos y la comunicación del plan de nutrición con lo trabajado en terapia psicológica. Hay 3 pilares importantes: Desmitificar creencias de nutrición aprendidas. En la mayoría de los casos, los pacientes con TCA han buscado información relativa a nutrición en internet, donde abundan mitos y consejos de alimentación que son erróneos y muy peligrosos. El trabajo de un nutricionista en estos casos es aclarar todas esas dudas y antiguas creencias. Re-aprender a alimentarse de forma saludable Es un proceso que lleva tiempo. Sin embargo, educando en nutrición se evitan posibles recaídas de la enfermedad en el futuro. Recuperar o conseguir un peso saludable: Un nutricionista ayuda al paciente a restablecer o alcanzar un peso saludable que pueda mantener en el tiempo. Aumentar la adherencia al tratamiento psicológico: Una alimentación saludable y equilibrada ayuda a una función cognitiva normal. Un paciente con TCA suelen tener esta función deteriorada por la enfermedad, por lo que el nutricionista ayudará a través de una dieta sana a mejorar su capacidad de atención, comprensión, y seguimiento del tratamiento psicológico. Bibliografía: Erzegovesi, S., & Bellodi, L. (2016). Eating disorders. CNS spectrums, 21(4), 304–309. Treasure, J., Duarte, T. A., & Schmidt, U. (2020). Eating disorders. Lancet (London, England), 395(10227), 899–911. Guía "Trastornos de la Conducta Alimentaria. Cómo actuar desde la familia" - Comunidad de Madrid (2016)
Beneficios del ayuno intermitente para la salud
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Beneficios del ayuno intermitente para la salud

El interés por el ayuno intermitente ha aumentado recientemente debido a su atribuida eficacia a la hora de adelgazar y a sus posibles beneficios para la salud. Se trata de un horario de comidas cuyo objetivo es no permitir que el organismo adquiera energía durante un determinado periodo de tiempo. Es un hábito que lleva practicándose en muchas poblaciones desde hace cientos de años, pues forma parte de los ritos de muchas religiones como el cristianismo, islam, budismo, judaísmo e hinduismo. ¿Qué es el ayuno intermitente? Se trata de una estrategia dietética que consiste en alternar periodos de ayuno con otros de ingesta durante el día. Por lo tanto, no es un tipo de dieta formada por alimentos concretos, sino un horario de comidas . Existen diferentes tipos, pero el más común es alternar 16 horas de ayuno con 8 horas de ingesta. Aunque el ayuno es un hábito que tradicionalmente ha estado asociado a muchas religiones, la comunidad científica ha empezado a mostrar interés por investigar si pudiera resultar una estrategia efectiva para el tratamiento de distintas enfermedades y situaciones fisiológicas. Pese a que se apunta a que, efectivamente, puede tener beneficios, conlleva riesgos. Por esta razón, antes de llevarla a cabo es necesario consultar con un dietista-nutricionista y conocer qué es exactamente, en qué casos se utiliza y qué respaldo científico tiene. ¿El ayuno es beneficioso para la salud? Hay evidencia científica de que podría ser útil contra la resistencia a la insulina (diabetes), pérdida de peso, en la promoción de la autofagia (“reciclaje” de desechos celulares) y favorecer el crecimiento de la microbiota (flora intestinal) beneficiosa. Sin embargo, esta evidencia es escasa y la que existe es de estudios realizados en periodos de tiempo muy cortos y/o pocos sujetos . Esta evidencia es mayor para su relación con la microbiota intestinal. Aunque ya se observan posibles beneficios, todavía no es posible afirmar con seguridad que el ayuno intermitente sea conveniente para todo el mundo y hay cierto consenso en que es necesario investigar más. ¿Podría ser útil para la pérdida de peso? Actualmente, el ayuno en sí no se ha visto asociado con la pérdida de peso. El ayuno puede provocar una disminución del peso porque, al haber menos tiempo para comer durante el día , puedes acabar ingiriendo menos alimentos. Por lo tanto, no es por el ayuno en sí sino por la restricción calórica. Existen muchas otras maneras de adelgazar más eficaces. Un dietista-nutricionista especializado puede estudiar cada caso y ayudar con una estrategia personalizada que resulte efectiva. Es importante destacar que existe riesgo de desarrollar trastornos de la conducta alimentaria (TCA) en personas con predisposición, por lo que el asesoramiento profesional siempre resultaría imprescindible. Ayuno y autofagia La autofagia es un mecanismo por el cual el organismo recicla compuestos de desecho que surgen de reacciones metabólicas, que se acumulan en el cuerpo y que contribuyen al envejecimiento. Este es un proceso aún poco estudiado. Su existencia la descubrió el científico japonés Yoshinori Ohsumi, por lo que ganó el premio Nobel en 2016 . Cuando se priva al organismo de energía (alimento) las células recurren a obtenerla de compuestos que hay en el cuerpo. Por ello, se ha planteado la teoría de que el ayuno podría provocar la autofagia. Sería una forma de “limpiar” al cuerpo y prevenir el envejecimiento. Aunque efectivamente podría ser eficaz, aún es necesario investigar qué otros efectos puede tener en humanos y de qué forma habría que hacerlo para que resulte beneficioso en este sentido. Ayuno, microbiota y reloj circadiano La microbiota o flora intestinal es el conjunto de microorganismos que viven en el intestino y que cumplen muchas funciones vitales para la supervivencia, salud y bienestar. Una microbiota variada y en las proporciones de microorganismos adecuadas puede ayudarnos a prevenir enfermedades, mejorar síntomas digestivos y mantener una composición corporal óptima. Por ello, es objeto de interés para muchos investigadores. En cuanto a su relación con el ayuno, se ha observado en algunos estudios que alternar periodos de ayuno con otros de ingesta estimula la fluctuación de la microbiota intestinal. Esto ayuda a restaurar el reloj circadiano, que en ocasiones se ve alterado debido a los hábitos y ritmo de vida. El reloj circadiano es el horario biológico del cuerpo; todos los cambios a nivel metabólico que tienen lugar durante un día en el organismo.Uno de estos cambios, por ejemplo, es el aumento o disminución de la secreción de determinadas hormonas durante el día. Por lo tanto, el ayuno sí podría ser beneficioso para la microbiota intestinal. Ayuno y resistencia a la insulina Respecto a esta asociación, no se ha conseguido elucidar aún si la disminución de la resistencia a la insulina en pacientes con Diabetes Mellitus tipo 2 tras el ayuno intermitente es debida al ayuno en sí o a la restricción calórica. Se han llevado a cabo pocos estudios, y estos no han mostrado la eficacia del ayuno intermitente contra la resistencia a la insulina a largo plazo. Para tratar la diabetes existen otros métodos, por lo que, aunque sería interesante plantear una nueva forma de tratarla, en un principio no sería necesario recurrir al ayuno. ¿Es recomendable hacer ayuno? Las opiniones entre dietistas-nutricionistas son heterogéneas, pero sí que comúnmente se considera que depende de cada persona. Si se lleva a cabo, con un día a la semana sería suficiente. Se trataría de que al final del día se esté más horas en ayuno que en ingesta, siendo las horas de ayuno continuas. El límite que muchos nutricionistas establecen se encontraría en 16 horas de ayuno seguidas, en las que se incluyen las horas de sueño. Para no asumir ningún riesgo, es recomendable acudir a un dietistanutricionista que determine si sería beneficioso para en ese caso en concreto y cómo hacerlo. Lo que debes saber Pese a que el ayuno todavía es una estrategia que se está investigando, es posible que sea beneficioso para el crecimiento de una microbiota sana, lo que se asocia con un buen estado de salud. Por otro lado, la evidencia científica apunta a que el ayuno por sí solo no surte efecto a la hora de adelgazar. Es importante recordar que no existe una dieta milagrosa y/o horario especial que sirvan para que cualquier persona adelgace. Además, hay cientos de factores que pueden influir en la ganancia o pérdida de masa grasa. Cada persona debe tratarse de forma diferente, adaptando horarios y alimentos a la situación especial de cada uno. El objetivo debe ser disfrutar con la comida y tener un buen estado de salud sin llegar a pasar hambre. Bibliografía Halpern, B., & Mendes, T. B. (2021). Intermittent fasting for obesity and related disorders: unveiling myths, facts, and presumptions. Archives of endocrinology and metabolism, 2359-3997000000322. Advance online publication. https://doi.org/10.20945/2359-3997000000322 Guo, Y., Luo, S., Ye, Y., Yin, S., Fan, J., & Xia, M. (2021). Intermittent Fasting Improves Cardiometabolic Risk Factors and Alters Gut Microbiota in Metabolic Syndrome Patients. The Journal of clinical endocrinology and metabolism, 106(1), 64–79. https:/ Hu, D., Xie, Z., Ye, Y., Bahijri, S., & Chen, M. (2020). The beneficial effects of intermittent fasting: an update on mechanism, and the role of circadian rhythm and gut microbiota. Hepatobiliary surgery and nutrition, 9(5), 597–602. https://doi.org/10.21 Vitale, R., & Kim, Y. (2020). The Effects of Intermittent Fasting on Glycemic Control and Body Composition in Adults with Obesity and Type 2 Diabetes: A Systematic Review. Metabolic syndrome and related disorders, 18(10), 450–461. https://doi.org/10.1089/met.2020.0048 Sandoval, C., Santiban?ez, S., & Villagra?n, F. (2021). Effectiveness of intermittent fasting to potentiate weight loss or muscle gains in humans younger than 60 years old: a systematic review. International journal of food sciences and nutrition, 72(6), 73
Riesgos para la salud por el sobrepeso y la obesidad
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Riesgos para la salud por el sobrepeso y la obesidad

En la actualidad, la obesidad y el sobrepeso son un problema de salud pública con proporciones epidémicas a nivel mundial y, más concretamente, en España se estima que la obesidad afecta al 16,9% de la población mayor de 15 años. El hecho de disminuir esta incidencia de obesidad se traduce también en una disminución de gasto médico para tratar las múltiples enfermedades asociadas a este desorden: cardiopatías, diabetes, hipertensión, etc. Por ello, es importante conocer qué es realmente la obesidad y cuáles son sus consecuencias para la salud para poder revertir sus complicaciones a corto y largo plazo. Diagnóstico de obesidad El término obesidad, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), se aplica a personas cuyo índice de masa corporal (IMC) es mayor de 30 , es decir, es un valor numérico que sólo tiene en cuenta dos parámetros (peso y altura) según la fórmula: peso (kg)/altura (m 2 ). Además, la obesidad en sí, puede subclasificarse en diferentes grados, entendiendo la obesidad extrema como el grado más complejo y problemático de todos ellos. IMC 30-34,9 Obesidad de tipo I 35-39,9 Obesidad de tipo II 40-49,9 Obesidad de tipo III (mórbida) >50 Obesidad de tipo IV (extrema) Sin embargo, debido a su simplicidad, este valor es poco preciso para conocer los riesgos metabólicos que puede padecer una persona (dislipemias, hipertensión, etc.). Por ello, aunque ayuda mucho como clasificación previa, también es importante determinar la distribución de la grasa en el organismo ya que la grasa visceral (acumulada en la zona abdominal) se asocia a un mayor riesgo de alteraciones metabólicas. Para ello, se realiza la medición del Perímetro de cintura (PC) que permite estimar, de manera indirecta, la localización dicha grasa. Una vez conocido este parámetro, se establece como límite máximo un PC de 102 cm en los hombres y de 88 cm en las mujeres. Comorbilidades y riesgos para la salud Entendiendo que una comorbilidad es el efecto de una enfermedad derivada de otra enfermedad primaria, en el caso de la obesidad, sus comorbilidades asociadas se clasifican según si son metabólicas, mecánicas o psico-sociales, según el siguiente esquema: Metabólicas Mecánicas Psico-sociales Diabetes Mellitus 2 Hipoventilación Depresión Dislipidemias (alteraciones de los valores de colesterol y triglicéridos) Apnea del sueño Ansiedad Hipertensión arterial Miocardiopatía Alteraciones conductuales Cardiovasculares Insuficiencia cardíaca Mayor riesgo adiciones Neoplasias Osteoartrosis Discriminación social Colelitiasis Hígado graso Ovario poliquístico No obstante, de todas las alteraciones mencionadas, la diabetes tipo 2 y el síndrome de apnea obstructiva del sueño (SAOS) se presentan con mayor frecuencia en personas con obesidad que algunos tipos de neoplasias o el síndrome del ovario poliquístico, cuya incidencia es menor, aunque existente. Además, hay que destacar que estas comorbilidades se pueden presentar aisladas (se puede padecer diabetes, pero no hipertensión) o combinadas entre sí, como es el caso del denominado “síndrome metabólico” que conlleva el riesgo de padecer diabetes y patología cardiovascular a la vez. Para su diagnóstico, es necesario que la persona padezca al menos tres de los siguientes factores de riesgo: Perímetro de cintura (Pc) elevado. hipertensión arterial (valores?140/90 mm Hg). Hiperglucemias (glicemia ? 100 mg/dl). Colesterol HDL por debajo de los valores normales (? 40 mg/dl en hombre y ? 50 en mujer). Triglicéridos elevados (? 150 mg/dl). Por último, es importante destacar que en ciertos grupos de población como las embarazadas, es importante el control del exceso de peso, ya que además de aumentar la incidencia de ciertas patologías como la diabetes gestacional, el sobrepeso y el exceso de azúcar en la sangre de la madre, propicia la producción de insulina, aumentando así el riesgo de obesidad del futuro hijo a los 10 años de vida. Por ello, la prevención de la obesidad infanto-juvenil debe tenerse en cuenta ya desde el embarazo . Mortalidad asociada a la obesidad y el sobrepeso Además de las mencionadas patologías asociadas al exceso de peso, hay que tener en cuenta que la enfermedad coronaria es la principal causa de muerte en individuos con sobrepeso y obesidad y que, en personas con un IMC de 35, se duplica la mortalidad por cualquier causa. De hecho, a partir de un IMC de 25 ya se empieza a elevar la morbilidad por cualquier causa ya sea metabólica, oncológica o cardiovascular, por ello es importante intervenir en la reducción del sobrepeso en los estadios menores para prevenir daños futuros como la hipertensión o la intolerancia a la glucosa. Soluciones multifactoriales para un problema multifactorial   El hecho de reducir el problema de la obesidad a un balance energético (se come más de lo que se gasta) es reduccionista e inútil ya que se ha demostrado que la obesidad es una consecuencia de múltiples factores asociados a ella, entre los que destacan el estilo de vida (alimentación, ejercicio, hábitos tóxicos) y los factores biopsicosociales (educación, estatus económico, relaciones sociales, estrés, etc.) Por este motivo, es importante tomar conciencia de cuáles son las causas del aumento de peso de cada individuo y modificar los hábitos para prevenir la obesidad y sus complicaciones , dado que es un factor de riesgo cardiovascular, independientemente de los valores que revelen los análisis de sangre. La clave para la identificación y prevención del sobrepeso y la obesidad radica en realizar una valoración multidisciplinar por parte de especialistas (nutricionistas, médicos, psicólogos y entrenadores) para implementar cambios en los hábitos de vida que se puedan mantener en el tiempo.   NO EXISTEN LOS OBESOS METABÓLICAMENTE SANOS Si bien es cierto que las personas obesas pueden presentar una mayor incidencia de comorbilidades metabólicas, en los últimos años se ha acuñado el concepto de “Obesos Metabólicamente Sanos” para referirse a aquel grupo de personas que, aun teniendo un IMC mayor o igual a 30 kg/m 2 , no presentan más de dos de las siguientes complicaciones metabólicas y que, además, no toman medicación para sus tratamientos: Diabetes tipo 2. Hipertensión. Dislipemia (elevada concentración de lípidos o grasas en sangre). Sin embargo, recientes estudios indican que las personas obesas consideradas metabólicamente sanas, es decir, aun teniendo la presión arterial normal y una analítica sin alteraciones, presentan igualmente un riesgo cardiovascular elevado similar al del resto de obesos que presentan algún trastorno metabólico.
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