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La importancia del deporte para preservar la salud
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La importancia del deporte para preservar la salud

Beneficios de hacer deporte El ser humano como el resto de animales precisan mantener un cierto nivel de actividad física a lo largo de su vida y reconocer esta necesidad como parte de una vida sana ya que el sedentarismo puede ser perjudicial . Mantener una vida activa deportiva permite una mejora en el sistema cardiovascular, un mejor control glucémico en pacientes que tienen diabetes y una mejora en la movilidad, evitando dolores musculares por contracturas o por falta de uso de una determinada musculatura. También favorece un envejecimiento activo con una mejora tanto de la salud física como de la salud mental del individuo. Siempre hay que pensar que no todas las personas pueden realizar el mismo ejercicio físico, este debe variar en función de la edad, de las características físicas del paciente y de las enfermedades que pueda tener.  Recomendaciones deportivas por edades Las recomendaciones de actividad física pautadas por la OMS, se clasifican en función de los siguientes grupos de edad: de 5 a 17, de 18 a 64 y de más de 64 años. Jóvenes (5 a 17 años): Para los niños y jóvenes de este grupo de edades, las actividades físicas deben incluir juegos en familia y en el colegio , actividades físicas al aire libre y clases de gimnasia en los colegios, todo ello para mejorar la salud muscular y ósea. Los niños y jóvenes de entre 5 y 17 años realizarán como mínimo 60 minutos al día de actividad física vigorosa, como correr, saltar o jugar a deportes de equipo. Esta actividad deberá ser en su mayoría aeróbica y, al menos tres veces a la semana, realizando ejercicio físico que refuerce los músculos y los huesos. Es evidente que, en este grupo de edad, la actividad física de más de 60 minutos mejora el estado físico del niño o joven. Adultos (18 a 64 años): Para los adultos comprendidos en este grupo de edades, la actividad física consiste en actividades recreativas o de ocio, desplazamientos (por ejemplo, paseos a pie o en bicicleta), juegos, deportes o ejercicios programados en el contexto de las actividades diarias , familiares y comunitarias. Mantener un nivel de ejercicios adecuado mejora el estado de músculos y huesos, y reduce las enfermedades crónicas no transmisibles. Los adultos de 18 a 64 años realizarán como mínimo 150 minutos semanales de práctica de actividad física aeróbica, de intensidad moderada, 75 minutos de actividad física aeróbica vigorosa cada semana, o bien, una combinación equivalente de actividades moderadas y vigorosas. La actividad aeróbica se practicará en sesiones de 10 minutos de duración, como mínimo. Los adultos de entre 18 y 64 años que realicen como mínimo 300 minutos semanales de actividad física aeróbica tendrán un mejor estado de salud. Es importante hacer al menos 75 minutos diarios de actividad física para reforzar los músculos y huesos . Adultos mayores (de 65 años en adelante): Para los adultos de este grupo de edades, la actividad física también consiste en actividades recreativas o de ocio, desplazamientos tales como pasear caminando o en bicicleta, actividades ocupacionales que ayudan a mantener la mente despierta, evitando la pérdida de habilidades con la edad , juegos, deportes o ejercicios programados en el contexto de las actividades diarias, familiares y comunitarias. Se debe realizar ejercicio que ayude a mantener la actividad física y mental, así como evitar el deterioro cognitivo en la medida de lo posible, manteniendo actividades lúdicas. Los adultos de 65 años en adelante, deben dedicar 150 minutos semanales a realizar actividades físicas moderadas aeróbicas, algún tipo de actividad física vigorosa aeróbica durante 75 minutos, o una combinación equivalente de actividades moderadas e intensas. La actividad se practicará en sesiones de 10 minutos , como mínimo. Prolongar la actividad física hasta 300 minutos, aumenta los beneficios de la actividad física. Las personas de más edad que presentan problemas en el equilibrio, deberán realizar ejercicios físicos destinados a mantener los mismos, con el fin de evitar caídas. Es necesario estimular toda la musculatura, esto impide la pérdida de masa muscular relacionada con la inmovilidad y previene la osteoporosis. ¿Cuánto deporte es necesario realizar? Según la OMS, el deporte a realizar está relacionado con la edad; entre los 5 y los 17 años se considera necesario realizar al menos 1 hora de deporte diario, encontrándose un mayor beneficio cuando este se incrementa hasta 2 horas diarias, entre los 18 y los 64 años, realizar unos 300 minutos semanales de ejercicio es suficiente y, en personas mayores de 65 años, será suficiente con unos 150 minutos de ejercicio al día. ¿Qué deportes son los más recomendables? El deporte recomendado depende de la edad de la persona, pero también de su estado físico. Es recomendable que los niños hagan deporte diariamente , en general, anaeróbico, pero también es importante realizar juegos en los cuales el niño corra y salte como parte del ejercicio. Pueden ser muy interesantes los deportes de equipo, ya que le ayudarán a desarrollarse no solo mentalmente sino también psicológicamente y aprender a lo que es el trabajo en equipo . Los niños asmáticos que tienen menor tolerancia al ejercicio de correr, pueden realizar natación, ya que toleran mejor permanecer en ambientes húmedos. Las personas entre 18 y 64 pueden realizar carrera, natación, pilates y aerobic, además de deportes de equipo . Una persona que nunca corre, debe comenzar el deporte de forma moderada y progresiva, no se puede empezar a correr 10 km sin un entrenamiento previo. Si el paciente tiene más de 40 años, puede ser necesario que se realice una revisión médica previa antes de comenzar esta práctica deportiva. Las personas de mayor edad no precisan realizar deporte como tal, una actividad física adecuada para estas personases practicar la natación, el taichi o la gimnasia adaptada para la tercera edad. Debiendo caminar todos los días al menos 1 hora para mantener su forma física y muscular. ¿Cómo afecta la actividad deportiva a otros aspectos de tu vida? La actividad deportiva tiene como resultado el desarrollo de endorfinas, estas sustancias, a nivel cerebral, ayudan a mejorar el estado mental y colaboran al equilibrio emocional, por otra parte, las personas que en su situación laboral o personal tienen un alto nivel de estrés, se benefician de la descarga de adrenalina que le supone el ejercicio físico, mejorando su estabilidad personal.
Dietas Hiperproteicas: Realidades y Mitos
Artículo especializado

Dietas Hiperproteicas: Realidades y Mitos

Las denominadas dietas hiperproteicas y su aplicación en la dietoterapia han sido objeto de múltiples controversias desde su aparición en los años 60. Por aquel entonces, poco se sabía de sus aplicaciones y consecuencias ya que había pocos estudios científicos que hubieran analizado sus efectos a largo plazo. Sin embargo, hoy en día podemos decir que existe unanimidad científica para concluir que las dietas hiperproteicas son útiles para mejorar los niveles de colesterol total y triglicéridos y como tratamiento de la obesidad . Sin embargo, los efectos de estas dietas sobre parámetros renales y óseos aún desencadenan disparidad de resultados.   Para esclarecer estas y otras dudas, a continuación, veremos en qué consisten las dietas hiperproteicas y cuáles son sus efectos en nuestra salud ¿Qué es la dieta hiperproteica? La definición de “dieta hiperproteica” viene dada por el hecho de que se esté realizando una ingesta de proteínas mucho mayor a las ingestas diarias recomendadas (IDR). Sin embargo, estas IDR son diferentes según el organismo que las defina, ya que, según la Organización Mundial de la Salud (OMS) deberían de ser de 0,83 g/kg de peso/día para adultos sanos y otros autores han consensuado una IDR de 1,0 a 1,2 g/kg de peso/ día. Además, hay que tener en cuenta que el aporte de proteínas debe ser personalizado y adaptado a la situación de cada persona ya que este requerimiento será diferente en un adulto sedentario (0,8- 1 g/kg de peso/ día) que en un adulto que realiza deportes de fuerza (1,5-2 g/kg de peso/ día). Por ello, la definición de dieta hiperproteica puede ser arbitraria según las IDR que consideremos. Por otro lado, en la definición de dieta hiperproteica es necesario esclarecer que no todas las fuentes de proteínas son iguales y que en este tipo de dietas se debe priorizar la ingesta de proteínas de calidad como las carnes magras, pescados, huevos o proteínas de la leche junto con proteínas vegetales (soja, lentejas, garbanzos, etc.) para obtener una buena fuente de aminoácidos. Además, estas dietas no excluyen otras fuentes de alimentos como los vegetales, frutas y grasas de calidad: simplemente se trata de dietas con un aporte en proteínas ligeramente más elevadas a las ingestas diarias recomendadas. Beneficios de una dieta hiperproteica Mejoran la resistencia a la insulina: según a la revista Diabetes Care (2017), el consumo de proteínas parece incrementar (nivel de evidencia B) los niveles de respuesta a la insulina, por lo que en personas con diabetes tipo 2 se podrían recomendar dietas con un consumo de proteínas entre 1-1,5 g / kg /día siempre y cuando no sufran ninguna patología renal. Inducen una mayor pérdida de peso, grasa corporal y preservan de forma más efectiva la masa muscular a través de diferentes mecanismos entre los que destacamos: o Incremento de la saciedad: las proteínas son el grupo de alimentos que aportan más saciedad seguidos de los hidratos de carbono y las grasas. En consecuencia, en las dietas altas en proteínas, al ser más saciantes, se reduce la ingesta de alimentos que conlleva implícitamente una reducción del aporte energético total de la dieta. o Mayor aumento del gasto energético en reposo y de la termogénesis de los alimentos: estas dietas ayudan, junto al ejercicio, a aumentar nuestro metabolismo basal. Previenen frente a enfermedades coronarias siempre y cuando no se asocien al consumo de grasas saturadas ni carnes ultraprocesadas (hamburguesas, Frankfurt, embutidos, etc.). Las dietas hiperproteicas bien formuladas mejoran el perfil lipídico ya que ayudan a disminuir el colesterol total, el colesterol LDL y los niveles de triglicéridos. Además, estos efectos se ven potenciados si se acompaña este tipo de dietas con la realización de ejercicio de fuerza ya que este entrenamiento ayuda a aumentar la masa, fuerza y la potencia muscular, mejorando la composición corporal e incrementando también los niveles de colesterol HDL, lo que se traduce en una reducción del riesgo cardiovascular Mejoran la tensión arterial: existe una relación inversa entre el consumo de proteínas y la presión arterial, lo que sugiere que una dieta alta en proteínas puede prevenir la hipertensión. Mitos sobre los posibles efectos adversos de una dieta hiperproteica Lesión renal. Actualmente, existe cierta controversia acerca de que una alimentación hiperproteica ocasione daños renales en personas sanas a largo plazo ya que la evidencia científica actual no ha podido demostrar de forma clara esta relación. De hecho, ingestas proteicas cercanas a 3 g de proteína/kg de peso en personas sanas se consideran seguras para su función renal. Sin embargo, no es necesario sobrepasar ingestas superiores a los 2,5 g de proteína/kg ya que en estos valores no existe ningún beneficio añadido.  Además, como hemos dicho, una ingesta alta en proteínas ayuda a prevenir problemas de tensión arterial y diabetes, patologías que suelen ser la causa de insuficiencias renales, por lo que nuestra función renal se verá más comprometida con una dieta alta en hidratos de carbono simples y azúcares que con una dieta alta en proteínas de calidad. Efectos en la salud ósea. El consumo de proteínas genera una serie de mecanismos para excretar sustancias tóxicas potencialmente ácidas (amoníaco) en forma de urea, entre los cuales está implicada la participación del citrato cálcico de nuestros huesos. En consecuencia, existen algunas hipótesis que mencionan que, a mayor ingesta de proteínas, menor será la densidad mineral ósea. Sin embargo, algunos estudios recientes han afirmado que esta acidificación podría ser compensada por otros nutrientes de la dieta como los vegetales y las frutas y que, además, llevando a cabo una dieta hiperproteica, pero con un aporte suficiente de calcio, potasio y otros minerales, no se producen efectos negativos sobre los huesos sino más bien al contrario: podría ser beneficiosa a largo plazo para la salud ósea. Consultas para hacer una dieta hiperproteica Una dieta alta en proteínas de calidad puede ser una buena estrategia para lograr diferentes objetivos en personas sanas ya sea una pérdida de peso, un buen mantenimiento de la masa muscular en personas mayores o deportistas o para la mejora de la salud cardiovascular en general. En cualquiera de estos casos, se recomienda llevar a cabo este tipo de dieta bajo la supervisión de un dietista-nutricionista que adapte las necesidades proteicas de cada individuo.  Por último, hay que recordar que una dieta hiperproteica puede perjudicar la función renal de personas con una insuficiencia renal ya preestablecida, pero NO de personas sanas. No obstante, no se recomiendan ingestas mayores de 4,5-5 g de proteína/kg, ya que estas SÍ podrían provocar un daño renal agudo, por la incapacidad del organismo de metabolizar la cantidad de urea producida por la oxidación de aminoácidos procedentes del exceso de proteínas.
Cómo Afecta la Navidad a la Salud
Artículo especializado

Cómo Afecta la Navidad a la Salud

El efecto más evidente de que la Navidad ha pasado es el lamento de muchos por los kilos de más. Y es que, hayamos o no notado el resultado en la báscula, lo cierto es que la mayoría comparte la sensación de haber comido y bebido más de lo que debería. También hemos hecho menos ejercicio, sufrido alguna que otra discusión familiar… Todo ello, se puede acabar traduciendo en kilos sí, pero también en cansancio, cierto malestar, sensación de hinchazón, ojeras, piel apagada, ganas de volver a la rutina… Los estragos de las comidas De ahí que el inicio de una dieta sea el propósito de Año Nuevo para muchos de nosotros, junto con el de dejar de fumar o ingerir alcohol y el de iniciar una actividad deportiva. Y es que la Navidad deja huella pues, aunque nuestro propósito inicial sea intentar no desbordarnos en el consumo calórico cuando nos sentamos en una mesa preparada con todo lujo de detalles y con unos aperitivos y platos irrepetibles durante el resto del año, nuestro propósito se desvanece para dar paso a una placentera degustación. A ello le añadimos el maridaje de caldos que tenemos reservados para estas ocasiones especiales y, por supuesto, la copa que acompañará a nuestros polvorones. Debemos confesar que es así. Podríamos tener la iniciativa de ir al gimnasio o salir a correr al día siguiente de la comilona pero, teniendo en cuenta que hemos ido a dormir más tarde, seguro que encontramos cualquier excusa para no hacerlo. ¡Cuidado!, estoy generalizando cuando estoy segura de que alguno de vosotros ni os habéis excedido ni habéis faltado a vuestra sesión deportiva. Os felicito. Tengo que confesar que formáis parte del 5% de la población disciplinada en esos días. El 95% restante nos hemos excedido, no hemos hecho deporte y, muy probablemente, hemos bebido más que nunca. Por ello, ahora nos toca a nosotros volver a la disciplina . Cómo revertir los efectos “navideños” La primera conducta que seguir es tratar de beber abundante agua fuera de las comidas para intentar tener menos apetito y desvincularnos un poco de las calorías. Sería ideal conformarnos con un desayuno equilibrado (unas tostadas con pechuga de pavo y un café con leche desnatada). Si no aguantas hasta la hora de la comida puedes tomar una manzana a media mañana (si la comes con piel la fibra te beneficiará y aumentará tu sensación de saciedad). Para comer ya sabes que nos toca ensalada o menestra o verdura hervida con carne, pescado o pollo hervidos o a la plancha. Reduce el pan. Una naranja de postre sería una buena opción. A la hora de la merienda puedes tomar un yogur desnatado o un té o una tostada con queso fresco bajo en calorías (ni se te ocurra comerte el roscón que sobró). Sería ideal si pudieras aprovechar estas dos o tres horas que faltan hasta la hora de la cena. Si bien irte de rebajas sería una buena opción, aún sería mejor irte al gimnasio o a callejear haciendo footing . No te darás ni cuenta y ya será la hora de cenar donde podrás degustar una sabrosa ensalada verde con una buena cucharada de aceite de oliva. Volver a los buenos hábitos Si quieres hacer las cosas bien, deberías mantener una dieta equilibrada hasta finales de enero (verás que el pantalón vuelve a cerrar como lo hacía en noviembre y ello va a suponer tu principal motivación). A partir de febrero las cosas se normalizan y puedes hacer una dieta mucho menos estricta. Nuestra dieta mediterránea nos permite combinar frutas, verduras, legumbres y todo tipo de proteinas de forma totalmente equilibrada. Tan sólo debes controlar tu ingesta de bebidas azucaradas o gaseosas, pan y bollería y el contenido de hidratos de carbono de la dieta. Por supuesto, si tienes alguna patología de base, tipo dislipemia (hipercolesterolemia y/o hipertrigliceridemia), diabetes, hipertensión arterial o hiperuriemia, las medidas dietéticas a seguir deben ser específicas y supervisadas por tu médico de familia.  Asimismo, si con dieta no consigues controlar tus parámetros sanguíneos dentro de la normalidad es muy probable que tu médico te haya prescrito una medicación específica. En este aspecto debo recordarte que no te olvides de tomar tu medicación y seguir los consejos de tu médico. Si bien nos excedemos un poco con la dieta, no podemos pasar por alto nuestro tratamiento médico crónico. Para reflexionar… Si he conseguido que llegues hasta el final del artículo me doy por satisfecha. Tan sólo he pretendido concienciarte de las compensaciones a nuestros excesos y recordarte que no sólo tú te excedes. No podemos olvidar que unos kilos de más tras cada periodo vacacional sin conducta correctiva posterior pueden traducirse en un acúmulo de 6-10 kg al final del año y como consecuencia de ello en un aumento de un par de tallas de pantalones. Mi consejo es que el dinero de los pantalones nuevos lo inviertas en el gimnasio o en un buen calzado deportivo. Tu perfil metabólico lo agradecerá y tu aspecto físico te hará sentirte mucho mejor. Además, las próximas Navidades podremos seguir degustando las delicias elaboradas por nuestros seres queridos sabiendo que somos capaces de compensarlo posteriormente. Por si acaso, es probable, que el año que viene te lo vuelva a recordar.
Los Beneficios de Caminar
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Los Beneficios de Caminar

Los beneficios que proporciona una actividad tan sencilla y fácil de realizar como caminar son múltiples. Caminar es una actividad que no tiene limitaciones en cuanto a edad y desde los más pequeños hasta los más mayores pueden salir a pasear por una ciudad, por la playa, por el campo o por la montaña. No es necesario disponer de una gran equipación, ya que unas zapatillas adecuadas y ropa que sea cómoda que permita moverse sin problemas y adaptada a la climatología es suficiente. Los motivos que llevan a alguien a plantearse caminar como un hábito más en la rutina diaria son diversos. Pueden ser tanto a nivel de salud como social o incluso psicológico , pero sea por la razón que sea la que “mentaliza” al individuo para recorrer kilómetros, será bienvenida porque todo serán beneficios. Objetivos de caminar Perder peso: para muchas personas andar es el inicio de un programa para perder peso y es que, al caminar, el impacto que reciben nuestras articulaciones es menor que el que puede suponer correr o actividades y deportes de mayor exigencia, en los que hay que desplazarse con los pies. No hay que olvidar que el sobrepeso exige a nuestro cuerpo un mayor esfuerzo y desgaste, y ello repercute en nuestras articulaciones que pueden verse afectadas de manera negativa, por eso iniciarse andando está recomendado cuando el sobrepeso es un problema para la salud. Además, y como eje de un programa para perder peso, al andar se queman calorías . Evidentemente, dependerá del ritmo al que corramos, pero siempre será mejor andar lento que quedarse sentado en el sofá de casa delante de la televisión. No hay que olvidar que no solo la velocidad a la que se ande ayuda a aumentar el consumo de calorías, sino que la pendiente del recorrido también va a tener una influencia importante. No es lo mismo andar en plano que cuando existen cuestas y desniveles que obligaran al organismo a un mayor esfuerzo. Mejorar la salud cardiaca: es, sin lugar a dudas, uno de los focos en los que los facultativos se centran en el momento en que se aconseja realizar actividad física. Ser personas activas además de seguir una dieta equilibrada y variada , son factores que mejoran la salud cardiovascular de la población general El corazón y las patologías relacionadas con éste se encuentran en todas las listas de morbimortalidad del mundo occidental, y conseguir reducir estas cifras está en las manos de cada quien, son decisiones individuales las que van a permitir tener una mejor salud cardiovascular. Nuestro corazón late a diario de media unas 100.000 veces y para que ello sea así debe estar “en forma”. Este órgano no deja de ser un músculo, un músculo con una extrema importancia para la vida, pero un músculo que necesita estar en condiciones óptimas para responder ante circunstancias tan diferentes como salir corriendo tras un autobús o subir escaleras. Ganar fuerza en brazos o piernas: los ejercicios que se realizan van dirigidos a potenciar la musculatura situada en esas localizaciones. Lo mismo debería ocurrir cuando la meta es ganar “fuerza” en el corazón, pero en este caso en lugar de levantar peso lo que se recomienda es realizar ejercicio de tipo aeróbico y caminar lo es. Para evitar sentirse fatigado el sistema cardiovascular debe de estar en condiciones favorables para ofrecer la respuesta adecuada. Si lo entrenamos se conseguirá disminuir esa fatiga y a su vez se estará preparado para situaciones más exigentes que puede ser simplemente pasar del sedentarismo a levantarse para realizar las tareas diarias. Los vasos sanguíneos también notarán estos efectos y, al estar en mejores condiciones, se previene también la aparición de la temida hipertensión arterial . Andar a una frecuencia cardiaca de entre 45-55% de la Frecuencia Cardiaca Máxima (calcula la con la siguiente formula 220-edad) es un buen consejo para empezar a andar y obtener beneficios, dedicarle 30 minutos al día es suficiente. Por otro lado, calzarse unas zapatillas y desconectar es otro de los beneficios que aporta andar. Son momentos en los que uno le puede dedicar minutos a sus pensamientos, ideas o simplemente deleitarse con el paisaje del lugar escogido para andar. Son minutos u horas en las que la mente se evade o pone en orden pensamientos que en otro momento no le es permitido. Además de los beneficios más orgánicos, no debemos olvidar aquellos en los que salir a caminar se convierte en una actividad social . Cada vez hay más clubes y grupos en los que gente conocida o no quedan para dedicarse un rato a “sumar salud”. Unirse a un grupo será una manera de abrir el abanico de amistades y conocidos que genera complicidades y permite realizar actividades que de otro modo siendo un único individuo quizá nunca se hubiera hecho.
Riesgos para la salud por el sobrepeso y la obesidad
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Riesgos para la salud por el sobrepeso y la obesidad

En la actualidad, la obesidad y el sobrepeso son un problema de salud pública con proporciones epidémicas a nivel mundial y, más concretamente, en España se estima que la obesidad afecta al 16,9% de la población mayor de 15 años. El hecho de disminuir esta incidencia de obesidad se traduce también en una disminución de gasto médico para tratar las múltiples enfermedades asociadas a este desorden: cardiopatías, diabetes, hipertensión, etc. Por ello, es importante conocer qué es realmente la obesidad y cuáles son sus consecuencias para la salud para poder revertir sus complicaciones a corto y largo plazo. Diagnóstico de obesidad El término obesidad, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), se aplica a personas cuyo índice de masa corporal (IMC) es mayor de 30 , es decir, es un valor numérico que sólo tiene en cuenta dos parámetros (peso y altura) según la fórmula: peso (kg)/altura (m 2 ). Además, la obesidad en sí, puede subclasificarse en diferentes grados, entendiendo la obesidad extrema como el grado más complejo y problemático de todos ellos. IMC 30-34,9 Obesidad de tipo I 35-39,9 Obesidad de tipo II 40-49,9 Obesidad de tipo III (mórbida) >50 Obesidad de tipo IV (extrema) Sin embargo, debido a su simplicidad, este valor es poco preciso para conocer los riesgos metabólicos que puede padecer una persona (dislipemias, hipertensión, etc.). Por ello, aunque ayuda mucho como clasificación previa, también es importante determinar la distribución de la grasa en el organismo ya que la grasa visceral (acumulada en la zona abdominal) se asocia a un mayor riesgo de alteraciones metabólicas. Para ello, se realiza la medición del Perímetro de cintura (PC) que permite estimar, de manera indirecta, la localización dicha grasa. Una vez conocido este parámetro, se establece como límite máximo un PC de 102 cm en los hombres y de 88 cm en las mujeres. Comorbilidades y riesgos para la salud Entendiendo que una comorbilidad es el efecto de una enfermedad derivada de otra enfermedad primaria, en el caso de la obesidad, sus comorbilidades asociadas se clasifican según si son metabólicas, mecánicas o psico-sociales, según el siguiente esquema: Metabólicas Mecánicas Psico-sociales Diabetes Mellitus 2 Hipoventilación Depresión Dislipidemias (alteraciones de los valores de colesterol y triglicéridos) Apnea del sueño Ansiedad Hipertensión arterial Miocardiopatía Alteraciones conductuales Cardiovasculares Insuficiencia cardíaca Mayor riesgo adiciones Neoplasias Osteoartrosis Discriminación social Colelitiasis Hígado graso Ovario poliquístico No obstante, de todas las alteraciones mencionadas, la diabetes tipo 2 y el síndrome de apnea obstructiva del sueño (SAOS) se presentan con mayor frecuencia en personas con obesidad que algunos tipos de neoplasias o el síndrome del ovario poliquístico, cuya incidencia es menor, aunque existente. Además, hay que destacar que estas comorbilidades se pueden presentar aisladas (se puede padecer diabetes, pero no hipertensión) o combinadas entre sí, como es el caso del denominado “síndrome metabólico” que conlleva el riesgo de padecer diabetes y patología cardiovascular a la vez. Para su diagnóstico, es necesario que la persona padezca al menos tres de los siguientes factores de riesgo: Perímetro de cintura (Pc) elevado. hipertensión arterial (valores?140/90 mm Hg). Hiperglucemias (glicemia ? 100 mg/dl). Colesterol HDL por debajo de los valores normales (? 40 mg/dl en hombre y ? 50 en mujer). Triglicéridos elevados (? 150 mg/dl). Por último, es importante destacar que en ciertos grupos de población como las embarazadas, es importante el control del exceso de peso, ya que además de aumentar la incidencia de ciertas patologías como la diabetes gestacional, el sobrepeso y el exceso de azúcar en la sangre de la madre, propicia la producción de insulina, aumentando así el riesgo de obesidad del futuro hijo a los 10 años de vida. Por ello, la prevención de la obesidad infanto-juvenil debe tenerse en cuenta ya desde el embarazo . Mortalidad asociada a la obesidad y el sobrepeso Además de las mencionadas patologías asociadas al exceso de peso, hay que tener en cuenta que la enfermedad coronaria es la principal causa de muerte en individuos con sobrepeso y obesidad y que, en personas con un IMC de 35, se duplica la mortalidad por cualquier causa. De hecho, a partir de un IMC de 25 ya se empieza a elevar la morbilidad por cualquier causa ya sea metabólica, oncológica o cardiovascular, por ello es importante intervenir en la reducción del sobrepeso en los estadios menores para prevenir daños futuros como la hipertensión o la intolerancia a la glucosa. Soluciones multifactoriales para un problema multifactorial   El hecho de reducir el problema de la obesidad a un balance energético (se come más de lo que se gasta) es reduccionista e inútil ya que se ha demostrado que la obesidad es una consecuencia de múltiples factores asociados a ella, entre los que destacan el estilo de vida (alimentación, ejercicio, hábitos tóxicos) y los factores biopsicosociales (educación, estatus económico, relaciones sociales, estrés, etc.) Por este motivo, es importante tomar conciencia de cuáles son las causas del aumento de peso de cada individuo y modificar los hábitos para prevenir la obesidad y sus complicaciones , dado que es un factor de riesgo cardiovascular, independientemente de los valores que revelen los análisis de sangre. La clave para la identificación y prevención del sobrepeso y la obesidad radica en realizar una valoración multidisciplinar por parte de especialistas (nutricionistas, médicos, psicólogos y entrenadores) para implementar cambios en los hábitos de vida que se puedan mantener en el tiempo.   NO EXISTEN LOS OBESOS METABÓLICAMENTE SANOS Si bien es cierto que las personas obesas pueden presentar una mayor incidencia de comorbilidades metabólicas, en los últimos años se ha acuñado el concepto de “Obesos Metabólicamente Sanos” para referirse a aquel grupo de personas que, aun teniendo un IMC mayor o igual a 30 kg/m 2 , no presentan más de dos de las siguientes complicaciones metabólicas y que, además, no toman medicación para sus tratamientos: Diabetes tipo 2. Hipertensión. Dislipemia (elevada concentración de lípidos o grasas en sangre). Sin embargo, recientes estudios indican que las personas obesas consideradas metabólicamente sanas, es decir, aun teniendo la presión arterial normal y una analítica sin alteraciones, presentan igualmente un riesgo cardiovascular elevado similar al del resto de obesos que presentan algún trastorno metabólico.
Influencia de Internet en la Salud
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Influencia de Internet en la Salud

Es innegable: el uso de Internet se ha convertido en un instrumento fundamental también en la salud . La transmisión del conocimiento sanitario ha beneficiado a profesionales y usuarios en cuanto a la resolución inmediata de dudas que puedan surgir. Arma de doble filo En efecto, lo es, pues Internet también puede convertirse en peligrosa . El exceso de información (recordemos que no toda con validez científica) puede ocasionar una preocupación innecesaria al lector, y podríamos catalogarla como infoxicación (o información tóxica para el paciente). En aquellas personas con aprensión podría crear, incluso, un efecto negativo de interiorización de síntomas (podríamos hablar, en este caso, de cibercondríacos). El arte de la medicina contempla, justamente, la valoración integral del paciente. Por ello, no podemos limitarnos a la interpretación de un signo o un síntoma aislados, sino que precisamos procesar y valorar la totalidad de la información médica obtenida del paciente (interrogatorio, exploración, pruebas diagnósticas…) antes de emitir una orientación diagnóstica o recomendar un tratamiento. Con ello quiero decir que ni todo dolor torácico es un infarto ni todo dolor en la pantorrilla es una ruptura fibrilar. El diagnóstico, la interpretación de síntomas o del resultado de una prueba diagnóstica, así como el tratamiento recomendado debe delegarse al médico. Si bien existen muchas otras cuestiones consultables que pueden saldar muchas otras dudas. Recordemos que, aproximadamente el 85% de los pacientes consulta sobre temas de salud en Internet. ¿Qué podríamos consultar como usuarios de forma fidedigna? Por ejemplo, podemos consultar la ficha técnica de un fármaco para descartar si el síntoma que notamos es achacable a un tratamiento recientemente iniciado. Podemos consultar si la lesión vesiculosa de nuestra hija podría ser una varicela. Podemos ver imágenes de radiodiagnóstico que pueden despertar nuestra curiosidad, pero ¿todo ello nos evitará la consulta médica? En mi opinión la respuesta sería no. Ello no quiere decir que no podamos evitarnos el desplazamiento para acudir a la consulta médica. Las herramientas actuales de Internet apuestan a nuestro favor y nos facilitan el acceso al médico. ¿Podemos consultar con el médico sin necesidad de desplazarnos a su consulta? Aquí sí que voy a contestarte con un rotundo SÍ . En la actualidad nos es posible acceder al médico a través de la Telemedicina (práctica de la medicina a distancia) que, a su vez, puede ser en forma de videoconsulta o teleconferencia, por chat médico o mediante una pregunta online. No olvidemos la vía telefónica, ampliamente empleada tanto en la sanidad pública como en la privada. El uso de la Telemedicina nos permite acceder al médico para formular nuestra pregunta , así como compartir documentos médicos o imágenes para que se nos interpreten de forma inmediata durante la consulta telemática. Es un privilegio que nos aporta infinidad de ventajas (inmediatez, ahorro de tiempo y dinero en transportes, comodidad, privacidad…) y que tan sólo nos exige tener conexión a Internet y una webcam (en caso de que deseemos realizar una videoconferencia desde el ordenador). Recordemos que actualmente también podemos realizar teleconsultas accediendo por vía app. ¿Hasta dónde llega la teleconsulta? Además de permitirnos el contacto directo con el doctor, nos facilitará obtener una orientación diagnóstica, un consejo médico, la interpretación de una analítica con asteriscos… Asimismo, en la actualidad existen diferentes laboratorios médicos que ponen a disposición del usuario una línea médica telefónica atendida por un personal sanitario especializado en líneas médicas específicas y abiertas a todos los usuarios que empleen dicho tratamiento durante las 24 horas del día. Por otro lado, la Cibermedicina nos lleva a otras fuentes de información en temas de salud como los foros específicos de pacientes afectos de enfermedades, sobre todo crónicas. El hecho de compartir información, consejos o experiencias con personas que padezcan tus mismos síntomas rompe la barrera del aislamiento y confiere un apoyo emocional muy positivo. Estos foros son una estupenda herramienta tanto para el paciente como para los familiares. Otras aportaciones del binomio Internet-salud serían la obtención del resultado de una prueba, la monitorización de parámetros médicos registrados periódicamente, el acceso a nuestro historial médico en todo momento, la posibilidad de concertar hora de visita sin precisar la llamada telefónica (en ocasiones eterna), etc. En conclusión… Ciertamente, la tecnología ha abierto grandes puertas a la medicina . Con la incorporación de la escopia con finalidad diagnóstica o terapéutica se consiguió el abordaje quirúrgico de las áreas anatómicas sin necesidad de incisión quirúrgica o, por ejemplo, el diagnóstico de una lesión colónica sin necesidad de ingerir el contraste. Desde la incorporación de la Telemedicina se puede decir que hemos acercado la consulta médica al ámbito confortable del paciente, a su propio domicilio. Nos aproximamos a nuestros pacientes en el tiempo y en la distancia sin renunciar a los ítems de calidad, profesionalidad y trato humano imprescindibles en nuestra práctica habitual.
Cómo Influyen las Emociones en la Salud
Artículo especializado

Cómo Influyen las Emociones en la Salud

¿Alguna vez te ha dolido la cabeza cuando has estado muy estresado? ¿Te ha salido alguna vez un sarpullido en una época de mucha ansiedad? Desde hace siglos, se ha aceptado como cierto el antiguo dicho “mens sana in corpore sano”. La mente está conectada con el cuerpo a través de las emociones y los pensamientos. La mente interpreta lo que siente el corazón y lo traslada al cuerpo. Si habitualmente codifica emociones agradables, el cuerpo tendrá más posibilidades de estar sano. Por el contrario, si alimentamos el cerebro con emociones negativas, predisponemos al cuerpo a la enfermedad. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), más del 90% de las enfermedades tienen un origen psicosomático , es decir, que un proceso psíquico tiene influencia en lo corporal. Cuando hablamos de hábitos saludables hablamos de no fumar, no beber, hacer ejercicio, dormir bien… Pero, ¿a qué esperamos para incluir también en la lista el bienestar emocional? El lenguaje de las emociones Una emoción es un estado afectivo que experimentamos como respuesta subjetiva a una situación vivida. Da lugar a pensamientos, actitudes, creencias sobre el mundo y produce toda una serie de cambios orgánicos (fisiológicos y endocrinos). Existen emociones positivas (alegría, gratitud, admiración…) y negativas (miedo, tristeza, enfado…), pero no existen emociones buenas y malas ya que todas son portadoras de información y, por tanto, todas son útiles. Tienen una función adaptativa, por ejemplo, el miedo nos lleva a la protección, y la tristeza nos lleva a la reestructuración personal. Entender qué nos está diciendo la emoción tiene una traducción corporal . Estudios recientes apuntan que tener una actitud alegre reduce el riesgo de padecer enfermedades cardíacas hasta un 22%, ya que, al padecer menos estrés, las personas optimistas tienen una presión arterial y ritmo cardiaco saludables. El modelo biopsicosocial de la salud El modelo biopsicosocial de la salud fue descrito en 1977 por G. L. Engel e implica un giro radical respecto al modelo biomédico que todavía hoy es imperante en muchos ámbitos. Entiende el c uerpo como un todo interconectado entre sí y con el entorno que le rodea . La enfermedad es un aviso de que algo falla en el sistema, es un desequilibrio bio-psico-socio-medioambiental, a diferencia del modelo biomédico, que únicamente se fija en el órgano enfermo. Ejemplo: volvamos a la pregunta sobre el dolor de cabeza con la que abríamos este artículo. Tenemos un complicado problema laboral que nos produce muchas emociones negativas, y acabamos generando estrés. Esto modifica nuestro sistema nervioso, altera las secreciones de hormonas, trastoca la adrenalina, disminuye la serotonina, etc. A raíz de este desequilibrio, se produce insomnio, y el insomnio genera dolores de cabeza. Si tratamos el dolor de cabeza con un analgésico, tal y como haría el modelo biomédico, solucionamos el síntoma, pero no la causa, por lo que el cuerpo seguirá en desequilibrio y enfermando. El modelo biopsicosocial atendería a todo el sistema, no sólo el cuerpo como global, sino también a las emociones y pensamientos propios de lo psicológico y la relación con lo social, representado por la empresa y por el ámbito familiar, y relacional de la persona fuera de ella. La psiconeuroinmunología  También conocida como psico-neuro-inmuno-endocrinología, es considerada por muchos el paradigma de la medicina del futuro. Estudia la interacción de la psique (mente, emociones) con los tres sistemas responsables de mantener la homeostasis del organismo : el sistema nervioso, el endocrino y el inmune. Las emociones y pensamientos son el resultado de actividades eléctricas y químicas de las neuronas, por lo que, si cambiamos nuestras emociones y pensamientos, también cambiamos nuestro cerebro. Y, si cambia nuestro cerebro, también cambia nuestra biología. La psiconeuroinmunología demuestra cómo las emociones se transforman en moléculas que influyen en el sistema inmunológico y otros mecanismos de curación del cuerpo. Por tanto, no es sólo que las emociones influyan a nivel preventivo (si tengo emociones positivas tengo más probabilidades de estar sano). También influyen en el proceso de sanación o mejoría. ¿Qué hacer para que las emociones pueden ayudar a mi salud? Conecta con cosas, personas, actividades que te hagan sentir bien. Decide con qué te quedas y con qué no. Seguir con lo negativo no sólo nos hace infelices, sino que nos puede llegar a enfermar. Entrénate en visualización : es el proceso a partir del cual utilizamos nuestros sentidos para crear imágenes y sensaciones en nuestra mente. Es un antiguo sistema de sanación, y se asienta en la idea de que el inconsciente no distingue entre lo real y lo imaginado. Si imaginamos que estamos en el paraíso y lo llegamos a sentir vívidamente, nuestro cuerpo segrega la misma química que si estuviéramos en el mismísimo Edén. Podemos utilizar este sistema para acciones más concretamente relacionadas con lo orgánico, por ejemplo, visualizando cómo se desinflama un órgano o cómo cicatriza una úlcera. La constancia es fundamental. Sé concreto y separa tus problemas : busca a cada problema una solución, no juntes todo en una “coctelera emocional” sin opción a actuar. Relájate, medita, haz boxeo … Encuentra tu forma de “bajar revoluciones”. Cultiva el humor . Vive conscientemente a tiempo presente, que es donde sí puedes intervenir. El pasado pasó y el futuro aún no está aquí. Si las emociones te sobrepasan, consulta a un psicoterapeut a.
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