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Cómo está afectando la “nueva normalidad” a nuestra salud
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Cómo está afectando la “nueva normalidad” a nuestra salud

La pandemia por el nuevo coronavirus SARS-CoV-2 , causante de la COVID-19 , ha cambiado nuestras vidas en pocos meses. En nuestro medio nos creíamos a salvo de plagas y epidemias, pero el virus nos ha recordado la fragilidad humana y del sistema en el que vivimos. Además del impacto directo que puede tener  la infección en la salud, la pandemia puede afectar nuestra salud física o emocional de manera indirecta de múltiples formas. Así nuestra salud se puede ver afectada por las dificultades para establecer relaciones o encontrar apoyos sociales, un menor acceso a los recursos sanitarios, posibles dificultades laborales y económicas, problemas derivados del confinamiento y de las limitaciones para salir de casa, incluyendo problemas de pareja, o por la pérdida de buenos hábitos saludables como la alimentación sana o el ejercicio físico regular. ¿Tienes dudas?  Regístrate ahora  en Savia y habla gratis con nuestros especialistas médicos por chat o videoconsulta. En la “nueva normalidad” , que ha llegado tras la primera oleada de la pandemia, se están dando patologías que afectan nuestra salud física y emocional que pueden requerir la ayuda de algún profesional sanitario. Respecto a la salud emocional , cuando se produce un hecho traumático o un acontecimiento vital impactante , como puede ser la infección por coronavirus o la pérdida de algún ser querido, habitualmente la respuesta psicológica al acontecimiento sucede en tres etapas: Una primera fase de ‘respuesta inmediata’ , que se caracteriza por la presencia de emociones intensas y cierta sensación de pérdida de control. En una segunda fase , todavía aguda, se intenta asimilar la experiencia traumática pero predomina una atención centrada en el suceso y sus consecuencias . Se presentan emociones “intrusivas” como la rabia , el miedo o la culpa , e ideas anticipatorias y de indefensión. Se puede producir una desorganización del estilo de vida anterior en mayor o menor medida. Esta fase puede durar varios meses. Finalmente, tras el paso del tiempo se entra en tercera fase de integración y normalización del curso de la vida , sin que esta quede marcada o limitada por la experiencia acontecida. Con más o menos dificultades, la mayoría de las personas alcanzará la tercera fase y logrará superar el problema. Sin embargo,  algunas personas pueden afrontar la situación de una manera inadecuad a y acabar desarrollando un comportamiento disfuncional, que se puede prolongar mucho en el tiempo, por lo que es recomendable que encuentren ayuda profesional de manera temprana. ¿Tienes dudas?  Regístrate ahora  en Savia y habla gratis con nuestros especialistas médicos por chat o videoconsulta. Los psicólogos nos indican que hay determinados factores de cada persona que pueden hacer que sean especialmente vulnerables a las situaciones traumáticas. La vulnerabilidad será mayor si se acumulan algunas de las siguientes circunstancias: Acumulación de varias fuentes de estrés al mismo tiempo (enfermedad, cuidado de otras personas, pérdida de la fuente de ingresos, incertidumbre sobre el futuro, etc.). Pérdida de personas allegadas , con pérdida de relaciones sociales significativas. Otras experiencias o fuentes de estrés anteriores que se acumulan a la actual. Inestabilidad o fragilidad emocional Escaso apoyo social en el entorno próximo. Recursos económicos Preexistencia de un déficit en las habilidades que permiten el afrontamiento de la situación , como las habilidades para la relación social, o la habilidad para resolver problemas. El comportamiento disfuncional asociado a un hecho traumático puede asociarse  a un empobrecimiento de la experiencia vital , una pérdida de autoestima , una visión negativa de uno mismo, de los demás o del futuro, depresión , aislamiento social , consumo de sustancias , etc. Todas estos sentimientos y situaciones tiende a autoperpetuarse y pueden interfiere de forma muy significativa en los planos social, familiar o laboral. La ayuda profesional por parte de un psicólogo puede normalizar la reacción al evento vital . El psicólogo cuenta con numerosas estrategias que pueden ayudar a superar el problema de manera satisfactoria, y afrontar situaciones futuras con más herramientas para que no se vuelva a producir. Por otra parte, la “nueva normalidad” también se asocia a problemas inesperados desde el punto de vista físico . Las personas que han superado la enfermedad pueden sufrir secuelas físicas en diversos órganos y sistemas secundarias a la infección. Preocupan principalmente las secuelas a nivel del pulmón , por la posibilidad de desarrollar una fibrosis pulmonar tras una neumonía grave. Esta complicación, afortunadamente no muy frecuente, el tejido pulmonar se sustituye por un tejido cicatricial que dificulta la respiración.  Además se ha descrito un riesgo incrementado de trombosis y de problemas de coagulación tras la infección, y de malnutrición tras una enfermedad prolongada. Los pacientes que ha sufrido un ingreso en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) también sufren complicaciones concretas por esta circunstancia destacando la debilidad muscular tras la inmovilidad prologada. Otros problemas que estamos viendo con frecuencia son problemas cutáneos derivados del uso prolongado de las mascarillas o del uso frecuente de gel hidroalcohólico, el cual puede llegar a irritar la piel, especialmente si existen patologías cutáneas preexistentes. Finalmente, el confinamiento y las limitaciones en la movilidad pueden hacer que se pierda hábitos de vida saludables como la práctica de ejercicio físico moderado de manera regular o el seguimiento de una dieta saludable, además de un incremento en el número de personas con sobrepeso , o que consumen sustancias dañinas como el tabaco o el alcohol . En definitiva, la “nueva normalidad” puede asociarse a numerosos problemas  tanto físicos como emocionales . Profesionales como los psicólogos ,   nutricionistas , entrenadores personales o médicos generales pueden ser un gran apoyo durante la pandemia. ¿Tienes dudas?  Regístrate ahora  en Savia y habla gratis con nuestros especialistas médicos por chat o videoconsulta. Para saber más: Madrid Salud. Programa de promoción de la Salud Mental. El impacto Emocional de la Pandemia por COVID-19. Una guía de consejo psicológico. http://madridsalud.es/wp-content/uploads/2020/06/GuiaImpactopsicologico.pdf Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad. Web de Estilos de Vida Saludable: https://estilosdevidasaludable.sanidad.gob.es/
La “nueva normalidad” en tiempos de coronavirus y los niños: ¿cómo afrontar la vuelta al cole?
Artículo especializado

La “nueva normalidad” en tiempos de coronavirus y los niños: ¿cómo afrontar la vuelta al cole?

Por desgracia, el nuevo coronavirus SARS-CoV-2 está presente en todas las conversaciones, afecta nuestra vida y nuestras rutinas de múltiples maneras, y es motivo diario de preocupación. Los niños y niñas perciben la preocupación que se genera tanto en los adultos a su cargo como en la sociedad en general. Por ello, es importante cuidar su salud física y emocional en la “nueva normalidad” , y no descuidar medidas encaminadas a mantener su salud como la vacunación infantil o el seguimiento de hábitos saludables . Para que nuestros hijos e hijas afronten la nueva situación de manera correcta es necesario hablar con ellos con sinceridad y explicarles la situación sin alarmismo pero de una manera rigurosa, y en un lenguaje comprensible. Esto les puede ayudar a entender qué está pasando , hacer que se sientan más seguros , y  superar algunos de los miedos que puedan presentar. ¿Tienes dudas?  Regístrate ahora  en Savia y habla gratis con nuestros especialistas médicos por chat o videoconsulta. Algunas recomendaciones para hablar con los niños son las siguientes: Hay que comenzar por estar bien informado . Se puede acudir a fuentes de información fiable como las páginas web del Ministerio de Sanidad o de las distintas Comunidades Autónomas . También las Sociedades Científicas de las distintas ramas de la medicina ofrecen información específica para pacientes con alguna patología concreta (por ejemplo, niños con asma, inmunodeprimidos, etc.). Tras conocer los datos verdaderos y las recomendaciones oficiales ya estamos preparados para hablar con nuestros hijos y darles el apoyo que necesitan. Para comenzar una conversación hay que elegir un momento en el que los niños probablemente quieran hablar, como durante las comidas. Hay que preguntarles qué saben ya del tema, y sobre todo qué dudas o preocupaciones tienen. Estas dudas, miedos o incertidumbres pueden guiar la conversación. Cuando se habla con los niños hay que escucharlos de forma activa y responder a sus preguntas o dudas con información veraz y de una manera que puedan entender. Es probable que no se tengan todas las respuestas, en ese caso hay que ser sincero y buscar la información en fuentes oficiales. También hay que comentarles que hay muchos rumores e información errónea, y que no pueden creer todo lo que lean o escuchen. Es importante hablar con los niños con frecuencia para detectar nuevas dudas y ver cómo están afrontando la situación. Al ser una pandemia tan cambiante, se puede ofrecer información actualizada sobre el virus o sobre las recomendaciones para su prevención, en un lenguaje cercano y comprensible. Siempre hay que animar a los niños a que expresen sus sentimientos y decirles que es normal que estén afectados o preocupados. También hay que animarles para que consulten siempre que tengan alguna pregunta o duda. Respecto al contenido de las conversaciones , se puede aclarar al niño qué es el coronavirus , las consecuencias en la salud y la forma de transmisión . Se puede comentar que en los niños pueden tener la enfermedad sin sentirse mal o tener solo síntomas leves parecidos a los de un resfriado. También se puede hablar del gran esfuerzo que se está haciendo para superar la situación, y que los expertos están haciendo un gran trabajo para prevenir la enfermedad o curarla sin complicaciones en caso de que se produzca.  En cualquier caso, además de hablar con los niños, hay que tomar medidas prácticas , que pueden ser útiles tanto en su vida familiar como en la vuelta al colegio. Hay que animarles a que se laven las manos con frecuencia y de manera correcta , especialmente cuando vuelven a casa, antes de las comidas, y después de toser, de estornudar, o de sonarse la nariz. Para ello, es importante demostrarles cómo hay que lavarse bien las manos , incluyendo todos los dedos y espacios interdigitales, y durante al menos 40-60 segundos. También deben conocer que cuando se tose o estornuda hay que hacerlo en un pañuelo desechable , y luego tirarlo a la basura, o cómo toser en el ángulo del codo. Igualmente, hay que destacar con ellos la importancia del distanciamiento social y el uso correcto de la mascarilla, las cuales deben estar homologadas y ser adecuada para su edad. Deben aprender que hay que evitar el contacto cercano con las personas que no viven en casa, aunque no parezcan que están enfermas. Además, en lugar de chocar la mano, tocarse los puños, o abrazar a las personas que no viven en casa, es mejor sonreír y saludar con un movimiento de la mano . ¿Tienes dudas? Regístrate ahora  en Savia y habla gratis con nuestros especialistas médicos por chat o videoconsulta.   Por otra parte, hay otras medidas que se pueden tomar para ayudar a los niños a afrontar la situación:   Hay que mantener la calma , pues los niños siguen el ejemplo de los adultos para saber cómo reaccionar. También hay que tener paciencia y mostrarles apoyo y cariño incondicional. El mantenimiento de rutinas ayuda a los niños a predecir cuál es el plan y tener una sensación de control de la situación. Se puede limitar el acceso a las noticias sobre coronavirus, que puede llegar a ser agobiante, o el acceso a redes sociales o a información que puede ser falsa. El hecho de que se recomiende pasar más tiempo en casa es una oportunidad para ser creativo en cuanto a maneras para divertirse , pasar más tiempo con los seres queridos , mantener la actividad física en familia, y disfrutar con contactos sociales de manera virtual . Hay que evitar los gestos de discriminación o rechazo hacia otras personas afectadas, tratar de usar el sentido del humor para afrontar las situaciones, y ofrecer mensajes de confianza y esperanza , pues en el fondo la situación es temporal y “de todo se sale”. También es importante que nos cuidemos los adultos : dormir lo suficiente, hacer ejercicio físico, seguir una dieta saludable y buscar asesoramiento psicológico en caso necesario. Mantenernos sanos también es una manera de ayudar a nuestros hijos. Otra duda que surge con frecuencia es la vacunación de los niños durante a pandemia. Es muy importante que los niños reciban todas las vacunas contempladas en el calendario de vacunación en el momento que le corresponden para obtener protección en este momento y en el futuro. La infección por coronavirus no presenta ningún riesgo específico relacionado con las vacunas o con la vacunación. Hay que seguir las instrucciones de las autoridades sanitarias para saber dónde y cuándo se administran las vacunas. Si los s ervicios de vacunación se interrumpieran temporalmente , hay que asegurarse de que los niños se ponen al día con las dosis no administradas lo antes posible una vez que se reanuden los servicios. En cualquier caso, todas las dudas sobre la salud física o emocional de los niños y niñas se pueden resolver fácilmente consultado con un pediatra o con un psicólogo , lo que puede hacerse de manera presencial o telemática. En caso de notar que los niños presentan cualquier trastorno, como problemas persistentes con el sueño , dificultad para concentrarse , falta de esperanza , tristeza excesiva , o simplemente que parece que se preocupan demasiado por la situación, es el momento de buscar el asesoramiento de un profesional. ¿Tienes dudas? Regístrate ahora  en Savia y habla gratis con nuestros especialistas médicos por chat o videoconsulta.
Cómo Reconocer a una Persona que Padece Síndrome de Diógenes
Artículo especializado

Cómo Reconocer a una Persona que Padece Síndrome de Diógenes

Cuando pensamos en el síndrome de Diógenes, nos viene a la cabeza esa imagen de los bomberos intentando acceder a una casa repleta de basura, objetos y desperdicios y unos vecinos molestos por las condiciones insalubres que origina a la comunidad. Y es que las personas que sufren el Síndrome de Diógenes acumulan objetos inservibles, como basura, y no siguen pautas de higiene y autocuidado. Se trata de personas, mayormente ancianos, que viven recluidos en su hogar, aislados de la sociedad y que permanecen, voluntariamente, en condiciones de pobreza extrema por no tener conciencia de lo que poseen , pues reúnen grandes cantidades de dinero en rincones de la casa y también en cuentas en el banco.   Todos tenemos cierta tendencia a guardar las cosas por si acaso, por si en algún momento las podemos necesitar, pero ¿cómo se llega a este extremo?, ¿qué debe suceder para entrar en un bucle de este tipo y encima no ser consciente? ¿Tienes dudas?  Regístrate ahora  en Savia y habla gratis con nuestros especialistas médicos por chat o videoconsulta. Factores de riesgo del síndrome de Diógenes Poseer ciertos rasgos de personalidad , como ser huraño, desconfiado, introvertido, hostil, dominante o independiente. Tener dificultad para establecer vínculos con las personas, pero no con los animales u objetos. Mantener traumas o acontecimientos vitales no superados , como pérdidas afectivas, muertes de personas importantes, rechazo de familiares, jubilación indeseada, pérdida de estatus… Tener conductas que se puedan agravar con el tiempo, como el coleccionismo. Vivir en soledad y tener falta de contacto con el mundo exterior. Padecer algún trastorno mental o patología previa. C onvivir con una persona acumulador a o con síndrome de Diógenes, ya que cuando dos personas de edad avanzada conviven juntas, fácilmente uno de ellos puede arrastrar al otro a esa situación. Esto hace que podamos diferenciar el trastorno entre : Los que carecen de patología psiquiátrica y han sido los acontecimientos estresantes de la vida los que le han llevado a tal situación. Los que sufren de trastornos psiquiátricos y la apatía que los caracteriza, ha hecho que les impida deshacerse de objetos y residuos llegando al extremo de la acumulación, como: -Trastornos de personalidad, principalmente el obsesivo-compulsivo (TOC). -Esquizofrenias y otros trastornos psicóticos -Drogodependencias, especialmente el alcoholismo. -Depresión -Demencias ¿SABÍAS QUE… Cuando los vecinos visualizan y denuncian las condiciones en las que vive la persona, ya han pasado varios años desde que la sintomatología se inició. Esto quiere decir que, durante mucho tiempo, el problema fue de puertas hacia dentro y, día a día, fue aumentando hasta sobrepasar los límites de la vivienda. ¿Tienes dudas?  Regístrate ahora  en Savia y habla gratis con nuestros especialistas médicos por chat o videoconsulta. ¿Cómo evoluciona el síndrome de Diógenes? Al principio lo que predomina es una acumulación pasiva , un abandono parecido al comportamiento del adolescente que acumula ropa sobre las sillas o platos sin fregar. Después, la acumulación empieza a tener un orden anormal sin seguir ningún criterio lógico ni racional. Al final, acaba acumulando activamente  y ya no solo no se desprende de los residuos que él mismo genera, sino que se desplaza al exterior a recogerlos, como por ejemplo, en contenedores. ¿Cómo se puede ayudar a alguien que sufre síndrome de Diógenes? Para poder ayudarlos, al tratarse de un adulto y mientras no se encuentre incapacitado por enfermedad psiquiátrica o demencia, es necesario contar con su consentimiento . El problema está en que, al no tener conciencia de enfermedad y además, tener una personalidad paranoide, que les lleva a pensar que son los demás los que tienen el problema y solo quieren hacerle daño quitándole sus preciados objetos, suelen rechazar la ayuda social y el tratamiento que se les ofrece, y terminan volviendo rápidamente al estilo de vida anterior. Pero si aceptan trabajar conjuntamente en su mejoría y están predispuestos a cambiar, la intervención o tratamiento a seguir debería incluir las siguientes pautas : Tratar el mal estado nutricional e higiénico. Limpiar a fondo la basura acumulada. Intervenir en su dieta para ganar peso y mitigar los efectos negativos sobre el organismo que haya producido el llevar una alimentación inadecuada. Mejorar su higiene personal para que no produzca rechazo al presentarse ante los demás. Instaurar medidas preventivas para que el cuadro no vuelva a repetirse. Contactar con una institución geriátrica donde se pueda ubicar al afectado, y si esto no es posible, recurrir a una asistenta a domicilio para recibir un apoyo social. Implicar a los parientes más cercanos y hacerles comprender que se trata de una enfermedad y no un deterioro de la edad. Hacer un seguimiento periódico mediante visitas domiciliarias y coordinarse con los servicios sanitarios. Trabajar a nivel psicológico mediante terapia. Corregir los pensamientos acerca de la pronta llegada de una nueva situación de pobreza extrema y la necesidad de acumular. Elaborar los traumas no superados. Reconstruir su historia rescatando los aspectos funcionales. Tratar la patología mental asociada. Utilizar tratamiento farmacológico cuando se requiera. Sobre todo en adicciones, obsesiones muy fuertes para ayudar a controlar la ansiedad y si hay delirios. Si estás dudando acerca de si un familiar pudiera estar desarrollando éste tipo trastorno, es importante observar si alguno de los factores de riesgo que hemos mencionado arriba está empezando a aparecer. Habitualmente, los primeros síntomas observables son un comportamiento huraño y el aislamiento voluntario con reclusión en el hogar. Por ello es importante vigilar a los mayores que viven solos y considerar el hecho de visitarlos más a menudo, porque este tipo de comportamientos, podría ser una excepcional estrategia preventiva para el desarrollo del trastorno. No obstante, hay que tener en cuenta que el síndrome de Diógenes puede confundirse fácilmente con otras formas de acumulación , como el Trastorno por acumulación.  Este último se diferencia del primero, en que la conducta no traspasa los límites de la vivienda, con lo cual, no son una molestia para los vecinos, no tienen porqué abandonar la higiene, la limpieza y el autocuidado, está relacionado con personas jóvenes y son conscientes de que padecen una enfermedad, pero buscan excusas sentimentales para no desprenderse de los objetos. SÍNDROME DE DIÓGENES TECNOLÓGICO Por cierto, ¿sabías que existen acumuladores tecnológicos, también llamados info-obsesivos, que l o que acumulan es información o archivos digitales ? Estos sienten la necesidad de estar a la última en noticias, avances y tendencias y son incapaces de desprenderse de la información archivándola y ordenándola compulsivamente. ¿Tienes dudas?  Regístrate ahora  en Savia y habla gratis con nuestros especialistas médicos por chat o videoconsulta.

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Anorexia Nerviosa
Enfermedad

Anorexia Nerviosa

¿Qué es la anorexia nerviosa? La anorexia nerviosa o, anorexia, como se la denomina comúnmente, es un trastorno de desorden alimentario cuya principal característica recae en tener un peso extremadamente bajo (por debajo de lo que se considera saludable), a consecuencia de la propia restricción alimentaria del individuo por miedo a engordar. La persona anoréxica tiene una percepción distorsionada de su peso y su cuerpo, lo que la lleva a evitar el aumento de peso, ingiriendo menos cantidad de comida, provocando el vómito después de comer, o tomando laxantes o diuréticos. La anorexia es una enfermedad común grave que, aunque puede presentarse a cualquier edad, es más frecuente en mujeres adolescentes de clase social media y media-alta, también es común en bailarinas, gimnastas y modelos. Tipos de anorexia Existen dos tipos distintos de anorexia: Tipo restrictivo : es una anorexia o bajada drástica de peso ocasionada por la restricción de comidas y la realización intensa de ejercicio. Tipo bulímico : también denominado purgativo o compulsivo. La reducción de peso se consigue provocando vómitos o ingiriendo laxantes después de darse atracones de comida. Causas de la anorexia nerviosa La anorexia nerviosa puede desencadenarse por la combinación de diferentes factores genéticos, psicológicos y socioculturales como: Depresión. Ansiedad. Obesidad. Pérdidas afectivas. Trastorno obsesivo compulsivo. Insatisfacción personal o corporal. Sucesos traumáticos. Sentimiento de perfeccionismo. Antecedentes familiares. Cultura del país con respecto a los patrones de belleza. Presión por parte de grupos sociales. Síntomas de la anorexia nerviosa Los síntomas de la anorexia a menudo pueden pasar desapercibidos durante bastante tiempo porque el propio enfermo los trate de ocultar. Algunos síntomas físicos presentados son: delgadez extrema, cansancio, mareos, desmayos, ausencia de menstruación, piel seca, dolor de abdomen , presión arterial baja, deshidratación, sensación de frío constante, callosidades en los nudillos por la provocación de los vómitos, anemia, estreñimiento, caída del cabello, problemas dentales y arritmias, entre otros. En cuanto a los síntomas emocionales y de conducta, puede presentarse un régimen estricto o saltarse las comidas poniendo excusas, preocupación por los alimentos, sobre todo los de alta carga calórica, mentir acerca de la comida, acudir al baño siempre inmediatamente después de comer para provocar los vómitos, miedo a engordar, quejarse del aspecto y peso, distorsión de la imagen corporal , irritabilidad, tristeza , falta de apetito sexual, vestirse con muchas capas de ropa, mirarse continuamente al espejo, aislamiento social, baja autoestima...etc. Tratamiento de la anorexia nerviosa El tratamiento más urgente de la anorexia nerviosa es la r ealimentación para intentar alcanzar cuanto antes un aumento del peso (es posible que se necesite una sonda nasogástrica para recibir los alimentos). Educación nutricional para volver a coger buenos hábitos alimenticios y tratar de recuperar la normalidad biológica en los indicadores sanguíneos y regreso de la menstruación. Posteriormente, se tratan de resolver los problemas psicológicos con un psicoterapeuta o grupo de apoyo. Es un proceso largo, ya que primero hay que hacer entender al paciente que tiene una enfermedad y luego proceder a mejorar su autoestima y el resto de problemas psíquicos que se presenten. Si la desnutrición o los desórdenes psíquicos son graves, se debe hospitalizar al paciente para controlar los signos vitales, la deshidratación y otras afecciones, aunque el tratamiento continúe después en el domicilio. También pueden prescribirse algunos medicamentos antidepresivos como parte de ayuda complementaria al tratamiento. Pruebas complementarias de la anorexia nerviosa Algunas pruebas son determinantes para el diagnóstico y ayudan a determinar si existen otras complicaciones derivadas de la anorexia: Análisis de sangre con hemograma completo: para hacer un recuento de la células sanguíneas, medir la cantidad de albúmina y electrolitos, y comprobar la función hepática, renal y tiroidea. Análisis de orina. Evaluación psicológica. Radiografías o pruebas de densidad ósea. Electrocardiografía. Factores desencadenantes de la anorexia nerviosa Algunos de los factores que pueden desencadenar la anorexia nerviosa son el exaltamiento de la delgadez en la mujer que promueve l a cultura occidental y la presión de determinados grupos sociales , algunos actos, como ponerse a dieta, cambiar de casa o de instituto, terminar una relación sentimental, la muerte de un familiar y el estrés emocional. Factores de riesgo de la anorexia nerviosa Las niñas y mujeres adolescentes son más propensas a sufrir esta enfermedad. El paciente que haya tenido un pariente que ha sufrido anorexia en alguna ocasión, corre más riesgo de padecerla por los cambios en los genes específicos y, si ya se ha padecido anorexia previamente o no se reconoce el problema, también es más fácil sufrir recaídas. Complicaciones de la anorexia nerviosa La anorexia puede tener muchas complicaciones, algunas de ellas especialmente graves: No reconocer la enfermedad y convertirla en un estilo de vida. Disminución de glóbulos blancos y aparición de infecciones. Pérdida del conocimiento. Arritmias. Convulsiones. Deshidratación. Debilitamiento de los huesos. Caries dental. Fallecimiento. Prevención de la anorexia nerviosa Algunas recomendaciones útiles para prevenir la anorexia son: Tener buenos hábitos alimentarios: comer siguiendo unos horarios preestablecidos, hacerlo sentado…etc. No aislarse socialmente. Mantener la comunicación con la familia. Evitar mirarse al espejo con frecuencia. Eludir la báscula y pesarse constantemente. Acudir a psicoterapia individual, familiar o con grupos de apoyo. Especialidades a las que pertenece la anorexia nerviosa El diagnóstico y tratamiento de la anorexia nerviosa es multidisciplinar, normalmente es realizado de forma coordinada por la los especialistas en medicina familiar, medicina interna, psiquiatría, psicología, endocrinología y ginecología. Preguntas frecuentes: ¿Cuáles son los tipos de anorexia? En los tipos de anorexia nerviosa se puede diferenciar un subtipo restrictivo , en el cual el enfermo disminuye de peso mediante dietas, una restricción alimentaria y la realización de ejercicio físico intenso o, un subtipo bulímico , compulsivo o purgativo, en el que el enfermo recurre a atracones de comida para después desprenderse de lo comido provocándose vómitos o tomándose laxantes. ¿Qué tipo de enfermedad es la anorexia? La anorexia es un trastorno de la conducta alimentaria, habitualmente con origen neurótico o psiquiátrico. ¿Cuáles son las principales causas de la anorexia? Las principales causas de la anorexia tienen un origen psicológico (trastornos obsesivos, depresión, insatisfacción personal…), s ociocultural (patrones de belleza establecidos en países occidentales y presión de grupos sociales a los que pertenece el individuo) y/o genético (antecedentes en familiares de primer grado). ¿Qué es la anorexia nerviosa purgativa? La anorexia nerviosa purgativa consiste en darse atracones de comida para posteriormente purgarse o eliminar los alimentos ingeridos mediante la toma de diuréticos, laxantes o la provocación auto inducida de vómitos. ¿Qué es la bulimia? La bulimia es un trastorno de la conducta alimentaria consistente en la toma recurrente y descontrolada de grandes cantidades de comida (atracones), que después provocan en el enfermo un fuerte sentimiento de vergüenza o culpabilidad , derivando en la auto provocación de vómitos o la toma de laxantes para tratar de eliminar los alimentos y calorías ingeridos.  
Bulimia
Enfermedad

Bulimia

¿Qué es la bulimia? La bulimia es un trastorno psiquiátrico en el que aparece una alteración de la conducta alimentaria, ya que el paciente presenta episodios de compulsión hacia la ingesta de grandes cantidades de comida , seguidos de maniobras dirigidas a compensar esta ingesta con la auto provocación de vómitos , toma de fármacos laxantes o diuréticos. Son personas que están muy preocupadas por su aspecto físico y su peso. En la mayoría de los casos aparece en el sexo femenino en edad adulta y afecta hasta el 4% de la población. Es una enfermedad de una gravedad moderada-severa, ya que si persiste en el tiempo puede conllevar la aparición de complicaciones graves. Causas de la bulimia La causa última de aparición de la bulimia se desconoce, aunque se sabe que hay factores genéticos, ambientales, biológicos y psicológicos que, combinados, pueden influir en su aparición. Síntomas de la bulimia Aparece una preocupación excesiva por el peso y el aspecto físico , pudiendo existir una distorsión de la propia imagen corporal. Pueden ser pacientes con normopeso o sobrepeso. Habitualmente presentan trastornos de ansiedad o depresión , otros trastornos compulsivos, o trastornos de la personalidad. En ocasiones se asocia a adicciones a sustancias como alcohol. Aparecen alteraciones de los hábitos de alimentación, disminuyendo de forma drástica la ingesta en algunas comidas del día y realizando “atracones” de grandes cantidades de comida calórica en otras, habitualmente por la noche. Tras estos episodios, los pacientes tienen una sensación de culpabilidad que les lleva habitualmente a autoinducirse el vómito. Estas acciones las hacen con ocultación de sus personas cercanas. También pueden ingerir de forma inadecuada fármacos como diuréticos y laxantes . Estas costumbres llevan a los pacientes a padecer efectos secundarios de las mismas como alteraciones digestivas o de los iones corporales, entre otras. Tratamiento de la bulimia El tratamiento se realiza por los profesionales de forma multidisciplinar . En general se indica el tratamiento psicoterápico, terapias de refuerzo positivo, cambios en el estilo de vida y los patrones de alimentación asociados a la toma de fármacos antidepresivos como la Fluoxetina o la Venlafaxina , y otros fármacos como neurolépticos o Benzodiazepinas . Si es preciso se hace una intervención psicológica en factores que pueden influir a nivel familiar, social, escolar, etc. Diagnóstico de la bulimia El diagnóstico se realiza fundamentalmente en base a la evaluación psicológica del paciente, en el que se aprecian las alteraciones de su comportamiento. Pruebas complementarias de la bulimia Se pueden realizar análisis de sangre para determinar si existen alteraciones asociadas a los procesos de purga (vómitos). Pueden estar indicadas otro tipo de pruebas para diagnosticar posibles complicaciones asociadas a la bulimia como alteraciones cardíacas, mediante la realización de un electrocardiograma, o una radiografía de tórax en el caso de que se produzcan neumonías por aspiración debidas a los vómitos. Factores de riesgo que pueden desencadenar la bulimia Tener antecedentes familiares de bulimia. Ser una persona con baja autoestima y con rasgos de impulsividad importante. Influencia de los cánones de belleza de la sociedad actual. Desarrollar trabajos en los que se exige un peso y forma física determinada (modelo, gimnasta, o bailarina, por ejemplo). Vivir en un país desarrollado. Complicaciones de la bulimia Dilatación o rotura gástrica tras ingesta excesiva. Hernia de hiato o perforación esofágica. Rotura diafragmática. Aumento del tamaño de las glándulas salivales y la glándula parótida. Pancreatitis. Edema crónico. Trastornos menstruales. Arritmias cardíacas por trastornos de los iones por los vómitos. Alteraciones renales. Erosión del esmalte dental. Colon irritable, retención de líquidos, aparición de grasa en las heces...etc, por el uso continuado de fármacos laxantes y diuréticos. Prevención de la bulimia Estimulación desde la infancia por los padres para la realización de una dieta variada y equilibrada sin ejercer presión excesiva en los niños y adolescentes que tengan sobrepeso sobre la realización de dietas hipocalóricas. Estimulación de la autoestima desde la infancia. Evitar el aislamiento social . Campañas informativas que modifiquen las exigencias de cánones sociales de belleza poco realistas. Especialidades a las que pertenece la bulimia La bulimia es un trastorno cuyo tratamiento y diagnóstico inicial se realiza por el médico psiquiatra, pero la carga terapéutica se realiza de forma multidisciplinar por el psiquiatra, psicólogo y el médico de familia o pediatra. Preguntas frecuentes: ¿Qué es el trastorno del comedor compulsivo? Se trata de un trastorno alimentario en el que existe un consumo incontrolado con “atracones” de comida que no se siguen de métodos compensatorios como los vómitos (algo que sí ocurre en la bulimia), en el que existe una malnutrición por exceso de comida con aparición de obesidad y enfermedades asociadas. ¿Cuáles son las consecuencias de la bulimia? La bulimia se puede asociar al desarrollo de patologías digestivas importantes como esofagitis, rotura diafragmática, dilatación gástrica , etc. Alteraciones renales y cardíacas como consecuencia de la pérdida de iones debido al consumo de diuréticos y los vómitos,  y además hay asociación con otras alteraciones psicológicas como adiciones o aislamiento social, entre otras. ¿Cómo se puede prevenir la bulimia? Estimulación de la autoestima desde la infancia, hábitos alimenticios adecuados y una alimentación variada. Evitar el aislamiento social y promover campañas informativas que modifiquen las exigencias de cánones sociales de belleza poco realistas. ¿Qué es la vigorexia? La vigorexia es un trastorno del comportamiento en el que aparece una obsesión de conseguir un cuerpo musculoso , por lo que el paciente no para de realizar ejercicio físico y toma además complementos alimenticios ricos en proteínas, carbohidratos, hormonas y anabolizantes. ¿Cuál es la diferencia entre anorexia y bulimia? Son dos trastornos de la conducta alimentaria. La bulimia se da normalmente en edades más tardías , los pacientes están menos demacrados y pueden tener normopeso, al contrario que en la anorexia. En la bulimia los pacientes son más impulsivos , tienen menos hiperactividad que los pacientes anoréxicos pero más trastornos psicopatológicos asociados. En la bulimia se dan menos trastornos menstruales . La bulimia puede evolucionar a anorexia pero raramente se produce al revés.