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Actuar en Ataques de Ansiedad
Artículo especializado

Actuar en Ataques de Ansiedad

La ansiedad es la respuesta que da el organismo cuando tiene que enfrentarse a situaciones estresantes . Es una respuesta normal del cuerpo, que se activa cuando la mente percibe una situación amenazante para el individuo. De hecho, mucha gente busca experimentar estas sensaciones y disfruta esa respuesta de estrés, en actividades como el paracaidismo, puénting, etc. Por lo que una respuesta al estrés en sí no es algo malo, sino el mecanismo de supervivencia del cuerpo. El problema aparece cuando el organismo activa, sin avisar, y en muchas ocasiones sin causa aparente, esta respuesta de estrés y se produce lo que conocemos como un ataque de ansiedad, en el que el cuerpo reacciona como si hubiera un peligro, pero en este caso no es real y la persona siente que está fuera de control cuando realmente no es así. ¿Qué puede desencadenar un ataque de ansiedad? El pensamiento ansioso (ataque de ansiedad voluntario): cuando pensamos que algo malo va a pasar estamos generando un peligro irreal, que la mente detecta como una amenaza real para el individuo y el cuerpo se ve obligado a reaccionar en consecuencia.   El estrés acumulado (ataque de ansiedad involuntario): cuando aparecen los síntomas debido al exceso de estrés real acarreado. ¿Cuáles son los síntomas característicos de un ataque de ansiedad? Palpitaciones o sacudidas del corazón. Sensación de asfixia o dificultad para respirar. Sudoración intensa o escalofríos. Temblores. Sensación de atragantarse. Nauseas o molestias abdominales. Dolor en el pecho. Parestesias: sensación de adormecimiento u hormigueo en manos, pies, partes de la cara, etc. Mareos y sensación de desmayo. Despersonalización: Sensación de irrealidad, como si nos viéramos a nosotros mismos en una película sin ser capaces de reconocer nuestro propio cuerpo. Miedo a perder el control, a morir o a volverse loco. A pesar de que estos síntomas producen una angustia elevada o, incluso en muchas ocasiones, lleva a la persona a “creerse morir” , una vez se ha desencadenado un ataque de ansiedad hay algunas cosas que podemos hacer para detenerlo o reducir sus síntomas. Vence un ataque de ansiedad ¿Qué hacer y cómo actuar ante un ataque de ansiedad? Conoce tu ataque de ansiedad: comprende qué es una crisis de ansiedad, qué la está causando y cómo responde tu cuerpo tanto a nivel psicológico (pensamientos), emocional (sentimientos) y fisiológico (síntomas). Saber a lo que te enfrentas, hace que el ataque ya no sea algo desconocido que pueda darte miedo, y si eliminas tu miedo -una de las principales causas de que una crisis se repita-, el ataque de ansiedad acaba desapareciendo. Evita pensar que te va a suceder algo malo: cuanto más centres tu pensamiento en que la ansiedad experimentada va a causarte algo malo, más síntomas tendrás. Si mantienes el peligro irreal a nivel mental, el cuerpo seguirá necesitando reaccionar para protegerte. Repítete que los síntomas no son más que una reacción al estrés : Los síntomas ansiosos no son amenazantes ni peligrosos para tu organismo, simplemente tu cuerpo hace aquello que se supone que debe hacer ante un peligro. El cuerpo está preparado para aguantar tal intensidad sintomática sin que salgas dañado. Recuerda que todos los ataques de ansiedad terminan : una crisis de ansiedad dura entre 15 minutos y media hora, y los síntomas alcanzan su máximo a los 10 minutos de empezar. Debes intentar mantenerte tranquilo hasta que el cuerpo se recupere de la respuesta de estrés, lo que significa que sentirás los cambios en tu cuerpo, pero sabiendo que desaparecerán cuando el cuerpo se recupere. Distrae tu atención : la mayoría de los ataques de ansiedad se producen por pensar demasiado, ansiosamente. Si conseguimos romper la cadena de patrones de pensamiento introduciendo alguna distracción (contar, llamar a un amigo, jugar a un juego, leer un libro…), los síntomas desaparecerán. No tiene efecto si mientras realizas la actividad continúas pensando en aquello que desencadena el ataque; lo importante es que seas capaz de centrarte en esa actividad. Intenta respirar de forma consciente: inspirar con tranquilidad durante varios segundos y luego expirar también de forma lenta, produce un efecto tranquilizador. Evita respirar de forma superficial, intensa y rápida (hiperventilación) ya que agrava la sintomatología ansiosa, genera un aumento de la sensación de ahogo y facilita el camino hacia el ataque de pánico. Relaja tu cuerpo: la relajación muscular progresiva hace que el cuerpo se agote más rápido y que expulse las hormonas del estrés, lo que provoca que los sentimientos ansiosos asociados desaparezcan.
El Efecto de las Redes Sociales en la Salud Mental
Artículo especializado

El Efecto de las Redes Sociales en la Salud Mental

Si apagamos el ordenador, podemos coger la tablet, y si ésta se queda sin batería, siempre nos queda la opción de recurrir al móvil. Las redes sociales forman parte de nuestra vida y su utilización aumenta año tras año. Los seres humanos somos seres sociales, criaturas destinadas a vivir en sociedad y con un cerebro programado para funcionar como miembros de un grupo social. Nos agrupamos para sobrevivir, y es por ello que las redes sociales han tenido y siguen teniendo tanto éxito, pues satisfacen una de las necesidades básicas de la Humanidad, la comunicación, y refuerzan el instinto de supervivencia al formar parte de una comunidad. Es en plataformas como Twitter, Facebook e Instagram, donde también hoy en día formamos y construimos relaciones, configuramos nuestra propia identidad, y nos expresamos y conocemos el mundo que nos rodea. Pero, ¿hemos valorado suficientemente qué riesgos supone?, ¿tiene algún beneficio esta revolucionaria manera de conectar entre nosotros? Uso problemático de las redes y efectos negativos en la salud mental Vaguebooking: es una forma de escribir poco clara e inquietante, que se utiliza en publicaciones para preocupar a los usuarios que las leen y captar su atención. Ej. “ Hoy no puedo más ”, “ Estoy tan cabreada… ” “ ¿Por qué? Sólo yo...” O signos de interrogación consecutivos para que los seguidores pregunten qué sucede. Riesgos asociados Soledad. Pensamientos suicidas. Depresión. Egocentrismo. FOMO: son las iniciales de “ fear of missing out” , que se puede traducir por “miedo a perderse algo” . La expresión describe una nueva forma de ansiedad, surgida con la aparición del móvil y las redes sociales, que se caracteriza por la necesidad compulsiva de estar constantemente conectado a lo que hacen los demás, para no perderse nada y estar presente en el momento del evento. Riesgos asociados Adicción. Ansiedad. Problemas en los hábitos de sueño (hay investigadores que creen que las luces LED de estos dispositivos interfieren con los mecanismos cerebrales que producen la melatonina, la hormona del sueño). TOC (trastorno obsesivo compulsivo). Bajo rendimiento académico. Ciberbullyng y Sexting (compartir contenido de carácter sexual): las redes sociales presentan oportunidades para aquellos que quieren continuar con su abuso incluso cuando no están cerca físicamente del individuo. Riesgos asociados Depresión. Ansiedad. Insomnio. Problemas alimentarios. Pensamientos y conductas suicidas. Bajo rendimiento académico. Comparaciones : la difusión de imágenes manipuladas en las plataformas de redes sociales puede perpetuar expectativas poco realistas con las que compararse constantemente. Riesgos asociados Autoestima y autoimagen negativas. Trastornos depresivos como la distimia (depresión leve persistente confundida en muchas ocasiones con pesimismo o negativismo). Trastornos de la imagen corporal como el trastorno dismórfico (preocupación fuera de lo normal por algún defecto real o imaginado de la autoimagen), vigorexia, anorexia, etc. Envidia, rivalidad. Seguimiento pasivo: los usuarios que no suelen publicar, pero utilizan la red para “vigilar” al resto de usuarios, suelen experimentar emociones negativas que acaban dañando su salud mental. Riesgos asociados Sentimientos de envidia. Trastornos depresivos. Rabia, cólera e ira. Sustitución “del mundo real”: Las redes sociales brindan la oportunidad, a muchas personas con ansiedad social, de resolver su incapacidad para relacionarse con otras personas cara a cara. Esta sustitución, todavía desalienta más las interacciones sociales fuera de la red y se agrava el problema. Riesgos asociados Aislamiento. Soledad. Personalidad antisocial. Problemas familiares y de pareja. Uso de las redes y efectos positivos en la salud mental Autoexpresión: los usuarios que utilizan las redes sociales para explorar y expresarse, sobre todo los jóvenes y adolescentes que se encuentran en pleno desarrollo psicoemocional, pueden encontrar en este espacio, mediante la creación de un perfil con imágenes, videos y palabras que expresen cómo se identifican con el mundo y cuales son sus intereses, un lugar donde armar un “catálogo ” que los represente mostrando la mejor versión de ellos mismos. Beneficios asociados Construcción de identidad. Aumento de la autoestima. Aumento del nivel de conciencia. Construcción de capital social: las redes sociales brindan la oportunidad de mantener el contacto con personas queridas que están en diferentes partes del mundo y facilitan el poder realizar nuevos amigos. Beneficios asociados Reducción de los sentimientos de soledad. Construcción de comunidades: para las personas con problemas de salud mental que tienen dificultades para encontrar apoyo en su entorno, las redes sociales pueden actuar como una herramienta útil , brindando la posibilidad de compartir sus experiencias con otras personas con las que pueden empatizar y relacionarse. También, grupos que en el mundo real son una minoría, encuentran en las comunidades en línea, una red segura de apoyo a pesar de la separación geográfica, como por ejemplo la comunidad LGTBI o las minorías étnicas.   Beneficios asociados Apoyo emocional. Fortaleza y asertividad. Construcción de identidad. Esperanza. Aprendizaje de nuevas estrategias. Incremento de la capacidad para expresarse.  
Los Beneficios de Caminar
Artículo especializado

Los Beneficios de Caminar

Los beneficios que proporciona una actividad tan sencilla y fácil de realizar como caminar son múltiples. Caminar es una actividad que no tiene limitaciones en cuanto a edad y desde los más pequeños hasta los más mayores pueden salir a pasear por una ciudad, por la playa, por el campo o por la montaña. No es necesario disponer de una gran equipación, ya que unas zapatillas adecuadas y ropa que sea cómoda que permita moverse sin problemas y adaptada a la climatología es suficiente. Los motivos que llevan a alguien a plantearse caminar como un hábito más en la rutina diaria son diversos. Pueden ser tanto a nivel de salud como social o incluso psicológico , pero sea por la razón que sea la que “mentaliza” al individuo para recorrer kilómetros, será bienvenida porque todo serán beneficios. Objetivos de caminar Perder peso: para muchas personas andar es el inicio de un programa para perder peso y es que, al caminar, el impacto que reciben nuestras articulaciones es menor que el que puede suponer correr o actividades y deportes de mayor exigencia, en los que hay que desplazarse con los pies. No hay que olvidar que el sobrepeso exige a nuestro cuerpo un mayor esfuerzo y desgaste, y ello repercute en nuestras articulaciones que pueden verse afectadas de manera negativa, por eso iniciarse andando está recomendado cuando el sobrepeso es un problema para la salud. Además, y como eje de un programa para perder peso, al andar se queman calorías . Evidentemente, dependerá del ritmo al que corramos, pero siempre será mejor andar lento que quedarse sentado en el sofá de casa delante de la televisión. No hay que olvidar que no solo la velocidad a la que se ande ayuda a aumentar el consumo de calorías, sino que la pendiente del recorrido también va a tener una influencia importante. No es lo mismo andar en plano que cuando existen cuestas y desniveles que obligaran al organismo a un mayor esfuerzo. Mejorar la salud cardiaca: es, sin lugar a dudas, uno de los focos en los que los facultativos se centran en el momento en que se aconseja realizar actividad física. Ser personas activas además de seguir una dieta equilibrada y variada , son factores que mejoran la salud cardiovascular de la población general El corazón y las patologías relacionadas con éste se encuentran en todas las listas de morbimortalidad del mundo occidental, y conseguir reducir estas cifras está en las manos de cada quien, son decisiones individuales las que van a permitir tener una mejor salud cardiovascular. Nuestro corazón late a diario de media unas 100.000 veces y para que ello sea así debe estar “en forma”. Este órgano no deja de ser un músculo, un músculo con una extrema importancia para la vida, pero un músculo que necesita estar en condiciones óptimas para responder ante circunstancias tan diferentes como salir corriendo tras un autobús o subir escaleras. Ganar fuerza en brazos o piernas: los ejercicios que se realizan van dirigidos a potenciar la musculatura situada en esas localizaciones. Lo mismo debería ocurrir cuando la meta es ganar “fuerza” en el corazón, pero en este caso en lugar de levantar peso lo que se recomienda es realizar ejercicio de tipo aeróbico y caminar lo es. Para evitar sentirse fatigado el sistema cardiovascular debe de estar en condiciones favorables para ofrecer la respuesta adecuada. Si lo entrenamos se conseguirá disminuir esa fatiga y a su vez se estará preparado para situaciones más exigentes que puede ser simplemente pasar del sedentarismo a levantarse para realizar las tareas diarias. Los vasos sanguíneos también notarán estos efectos y, al estar en mejores condiciones, se previene también la aparición de la temida hipertensión arterial . Andar a una frecuencia cardiaca de entre 45-55% de la Frecuencia Cardiaca Máxima (calcula la con la siguiente formula 220-edad) es un buen consejo para empezar a andar y obtener beneficios, dedicarle 30 minutos al día es suficiente. Por otro lado, calzarse unas zapatillas y desconectar es otro de los beneficios que aporta andar. Son momentos en los que uno le puede dedicar minutos a sus pensamientos, ideas o simplemente deleitarse con el paisaje del lugar escogido para andar. Son minutos u horas en las que la mente se evade o pone en orden pensamientos que en otro momento no le es permitido. Además de los beneficios más orgánicos, no debemos olvidar aquellos en los que salir a caminar se convierte en una actividad social . Cada vez hay más clubes y grupos en los que gente conocida o no quedan para dedicarse un rato a “sumar salud”. Unirse a un grupo será una manera de abrir el abanico de amistades y conocidos que genera complicidades y permite realizar actividades que de otro modo siendo un único individuo quizá nunca se hubiera hecho.
Ejercicios Para Trabajar Tus Habilidades Sociales
Artículo especializado

Ejercicios Para Trabajar Tus Habilidades Sociales

Suele pasar que el “piensa en positivo” no funciona, y el “ sé tú mismo ”, tampoco. ¿Quién no se ha sentido inadecuado alguna vez en una reunión social? ¿Quién no se ha visto superado en una situación tensa y no ha sabido responder o ha respondido de la peor de las maneras?  ¿La buena noticia? Las habilidades sociales se entrenan. Y lo que se entrena, se aprende. ¿Qué son las habilidades sociales? Las habilidades sociales (HHSS) son conductas específicas que permiten dar respuestas eficaces en diferentes situaciones sociales. Si bien es cierto que hay circunstancias que pueden haber dificultado que la persona desarrolle habilidades (como una familia disfuncional, situaciones de acoso escolar, experiencias traumáticas que conduzcan al aislamiento), el hecho de ser, como decía Aristóteles, animales sociales por naturaleza, nos programa para tener una tendencia hacia lo social y con el entrenamiento adecuado las habilidades sociales se acaban integrando de forma natural. Dicho en otras palabras, es un aprendizaje que, si no se nace, se hace. No es que seas así, es que actúas así. ¿Qué hay tras la falta de habilidades sociales? La falta de habilidad se puede explicar desde dos ángulos diferentes: La persona tiene las habilidades necesarias, pero no las puede desarrollar debido a que le inhibe la ansiedad o le limitan ciertos pensamientos o creencias. La persona no ha desarrollado en su repertorio conductual las estrategias sociales para poder relacionarse adecuadamente. Será este el tipo de dificultades en que nos centraremos. Lo visible Recurre a clásicos : Para iniciar una conversación, utiliza la sonrisa como tu mejor aliada. Mira a los ojos , genera conexión directa con el otro. Haz preguntas abiertas , como “¿qué te gusta hacer? ”, en vez de preguntas cerradas (que se responden con sí/no) como “¿te gusta la lectura? ”. Tenemos dos orejas y una boca para escuchar el doble que hablamos. Haz pequeñas autorrevelaciones que indiquen algo personal. Es el inicio de la cercanía. Respeta los silencios como parte natural del diálogo y utilízalos como transición a un nuevo tema: “ a propósito de lo que comentábamos antes…” o “ por cierto, algo que no hemos hablado… ”. Crea sintonía: escuchar con atención a tu interlocutor adoptando y reflejando aspectos de su conducta no-verbal (gestos, miradas, expresiones, posturas…) y para-verbal (tono de voz, velocidad del habla, énfasis…). Si “espejamos” suavemente la conducta del otro, se sentirá más próximo a nosotros. Presta atención a tu posición : una forma de ganar seguridad es adoptando la denominada “postura de poder” que implica tener la cabeza erguida, los hombros hacia atrás y los brazos extendidos o apoyados en las caderas. Se ha demostrado que mantenerla tiene efectos significativos a nivel hormonal (aumento de testosterona y disminución del cortisol, la hormona del estrés) y conductual. Lo invisible Dirige tu atención : cuando uno se está sacando el carné de conducir ve coches de autoescuela por todos lados. No es que haya más coches de autoescuela entonces, sino que estás focalizando tu atención hacia ellos. De igual manera, según si focalizas tu atención hacia los aspectos positivos o negativos de una situación vas a tener emociones positivas o negativas y por tanto vas a poder manejarte mejor o peor. Empieza a ser amable contigo : transforma tus mensajes internos negativos en sentimientos y necesidades. Es importante poder pasar del “ no valgo para nada ” al “¿qué necesito transformar de mí? ”. Aprende a hablarte a ti mismo como le hablarías a alguien a quien quieres. Entre lo visible y lo invisible: la interacción Cultiva tu empatía : la auténtica empatía no es sólo ponerte en los zapatos del otro, sino ponerte en los zapatos del otro desde su propia perspectiva del mundo, desde su ser más profundo. Puede ayudar estar plenamente presente en el momento sin juzgar lo que nos cuentan, intentando entender qué necesita el otro, qué siente, qué le está provocando esa situación… Relativiza el punto de vista: en PNL (Programación Neurolingüística: modelo de comunicación que describe la dinámica entre la mente (neuro) y el lenguaje (lingüístico) y cómo la relación entre ambos afecta a nuestro cuerpo, nuestras emociones y nuestro comportamiento) existe lo que se denominan las tres posiciones perceptuales: Primera posición : la atención está en lo que yo he sentido, pensado, visto y escuchado en una interacción. Segunda posición : lo que creo que el otro sintió, pensó, vio y escuchó el otro en esa interacción. Tercera posición : cuando la atención se aleja como un zoom viendo la escena de una forma global y aumentando la comprensión de la interacción social. Sé asertivo : en un continuo donde en un extremo estaría la agresividad, y en otro la pasividad (no actuar), la asertividad estaría justo en el centro. Tiene que ver con el saber intercambiar la información necesaria para llegar a acuerdos de forma pacífica. Aprende a disculparte: significa reconocer los sentimientos del otro, pero no es solamente decir “lo siento”. La auténtica disculpa se compone de tres partes: Lo siento, No debería haber hecho /dicho …, entiendo que sientas … Lo que harás para no repetirlo. Evita los conflictos innecesarios . Una técnica fundamental cuando ser asertivo no hace que el interlocutor rebaje sus exigencias es la técnica del disco rayado: se basa en repetir una y otra vez lo principal de lo que queremos expresar, dejando de atender las partes de la conversación que no nos interesan. Por ejemplo, para responder ante la insistencia de alguien. El mensaje se puede repetir de forma exacta o con pequeñas variaciones. Ej.: “no, muchas gracias”, “no, te lo agradezco”, “no, muy agradecido”. Influye en los otros . El reforzamiento tipo sándwich es una manera de expresar desacuerdo y pedir un cambio de conducta en el otro. Implica presentar una idea negativa entre dos positivas. Ej. Alguien te pregunta si quieres ir al teatro pero tú lo aborreces. “Me apetece mucho hacer algo contigo (+), pero no me gusta el teatro demasiado (-), seguro que encuentras a alguien que vaya contigo (+)”. Aprende a hacer críticas : la aserción negativa de ataque es una estrategia comunicativa en la que antes de decir lo que creemos que le va a molestar al otro, verbalizamos anticipadamente nuestro temor a que le moleste o le irrite. Ej. “ No pienses que me caes mal, pero no me gusta prestar mis cosas”. EJERCICIO: LA TÉCNICA DEL MODELADO Elige una persona que tenga una competencia social que te gustaría tener. Obsérvala atentamente en su forma de actuar y tómala como modelo. Cuando se produzca una situación que requiera esa habilidad por tu parte, imita a esa persona como si fueras un actor representando un papel. Intenta pensar, sentir y actuar como pensaría, sentiría y actuaría esa persona. Después analiza qué te ha salido bien en tu nueva forma de manejar la situación y qué sería mejorable. Y vuelve a empezar. Repítelo hasta hacerlo tuyo. Experimentarse a uno mismo haciendo las cosas de forma diferente hace que nos pensemos y nos sintamos diferente. Éste es el inicio del cambio. ¿Una última recomendación? Ejercita tu carisma, entrena cada vez habilidades más exigentes para ti. Surfea cada vez olas más altas.
Qué Sabemos de las Fobias
Artículo especializado

Qué Sabemos de las Fobias

¿Cómo reaccionarías si te encontraras una araña en el baño, y tienes aracnofobia?, ¿y si la consulta del médico está en un séptimo piso y padeces de acrofobia? En el mundo occidental, hay tantas fobias como elementos existen en nuestro hábitat, son prácticamente infinitas y muchas veces convivimos con ellas a pesar del malestar que generan. En este artículo, veremos qué tipos de fobias existen, cuáles son sus tratamientos y qué consecuencias pueden ocasionar. ¿Qué es una fobia? Una fobia es un trastorno de ansiedad que se caracteriza por un miedo irracional a un lugar, una situación o un objeto . Este temor extremo hace que la persona se esfuerce en evitar el peligro percibido, que siempre es mucho mayor en su mente que en la vida real y, si no puede evitarlo o no puede huir de él, sufre una angustia enorme, ansiedad o incluso un ataque de pánico al tener que enfrentarse. Las personas con fobia a menudo se dan cuenta de que su miedo es irracional, pero paradójicamente, no pueden hacer nada al respecto para reaccionar de un modo diferente. Además, como el cerebro es capaz de reaccionar de la misma forma ante la imaginación o una foto que ante el estímulo fóbico, hay personas que con tal sólo pensarlo desencadenan una sintomatología tremendamente angustiante e inevitable. Síntomas físicos Sofocos o escalofríos Sudoración Dificultad para respirar Temblor Presión en el pecho Dolor de cabeza Mareos Taquicardia Náuseas Dolor de estómago Confusión y desorientación Boca seca Necesidad del ir al baño Entumecimiento Zumbido en los oídos Síntomas psicológicos Sentimiento de temor Miedo a morir Miedo a perder el control Miedo a desmayarse Fobia simple o específica ¿Qué es? Es un tipo de fobia que se caracteriza por tener un m iedo intenso e irracional a una situación concreta, objeto, individuo o animal. Por ejemplo, miedo a conducir, a subir en un ascensor, a ver un insecto, a la sangre, a las alturas, etc. ¿Cómo se detecta? Es difícil de detectar porque las personas que la padecen habitualmente son capaces de llevar una vida normal con tan sólo evitar el estímulo que les provoca el miedo. El peligro está en que, si no se trata, hay un alto riesgo de generalizar y que se vean afectados espacios colindantes al estímulo que provoca el temor. Por ejemplo, un miedo a las agujas puede convertirse, con el tiempo, en una fobia a los hospitales. ¿Cuál es su origen? Se desarrollan cuando el niño tiene entre cuatro y ocho años y están vinculadas, o bien a una experiencia negativa en la niñez . Por ejemplo, si de pequeño sufriste una picadura de abeja es probable que de mayor desarrolles una fobia o pánico hacia ese insecto. La reacción de miedo que tuviste se grabó en tu mente y es por ello que, a pesar de saber, de manera racional, que lo peor que puede ocurrir es que te pique, la emoción del miedo actúa mucho más rápido. O por aprendizaje, si los adultos con los que convive el niño tienen fobias. Fobia social ¿Qué es? Es un tipo de fobia que se caracteriza por sentir un miedo intenso a hacer el ridículo o a lo que los otros puedan pensar de uno mismo. Por ejemplo, miedo a hablar en público, a comer junto a otra persona, a mantener una conversación de “tú a tú” por ese “qué dirán”, etc. ¿Cómo se detecta? Las personas afectadas por este tipo de fobia, por lo general, e vitan los actos sociales y otras reuniones donde pueden ser juzgadas por los demás. Sienten que van a destacar y ser examinados por la multitud, y eso les lleva a evitar relacionarse y a llevar un estilo de vida aislado que, en muchas ocasiones, provoca que se depriman. ¿Cuál es su origen? Se sabe que las fobias sociales empiezan a desarrollarse durante la adolescencia y que están causadas por una combinación de experiencias de la vida , la química del cerebro y la genética; aunque la mayor parte de los casos coinciden en haber sufrido una experiencia humillante anteriormente en público, que provoca que la confianza en uno mismo no logre desarrollarse. Agorafobia ¿Qué es? Es un tipo de fobia que se caracteriza por sentir un miedo intenso a todos los espacios abiertos , a las multitudes y, en definitiva, a los lugares donde es difícil poder escapar en el caso de tener síntomas de ansiedad o un ataque de pánico. Por ejemplo, visitar un aeropuerto, gimnasio, bar…, alejarse de casa, meterse en una tienda llena de gente, en un restaurante, etc. ¿Cómo se detecta? Las personas afectadas por este tipo de trastorno tratan de evitar lugares abarrotados y a no salir solas a la calle, ya que la anticipación mental de estas situaciones les lleva a pensar que, si tienen síntomas de ansiedad delante de los demás, no podrán escapar o no podrán controlarlos. Les resultará muy embarazoso y aún les provocará más ansiedad. ¿Cuál es su origen? Al igual que la fobia social, la agorafobia se empieza a formar en la etapa de la adolescencia y está relacionada con la combinación de experiencias de la vida, la química del cerebro y la genética. Las personas que la padecen coinciden en haber vivido situaciones de estrés en el momento en el que empezó a desarrollarse el trastorno y, debido a eso, un día estando fuera del hogar, sufrieron un ataque de pánico, de ansiedad, un desmayo o una asfixia, que hizo que sintieran miedo a volver a exponerse, evitando así dichas situaciones y desarrollando la agorafobia. ¿Qué tratamientos existen? Hay diversos tratamientos para intentar curar una fobia, aunque generalmente los más eficaces son las terapias psicológicas. No obstante, en ocasiones puede llegar a ser necesaria la utilización de fármacos ansiolíticos o antidepresivos para controlar los síntomas de la ansiedad. Tratamientos psicológicos más eficaces Terapia de exposición : consiste en que, poco a poco, con la ayuda del psicólogo, el paciente va entrando en contacto con lo que le provoca los síntomas fóbicos con el fin de que vaya controlando sus temores de forma paulatina. Terapia de exposición en imaginación: otra forma es que el paciente, utilizando la imaginación, recree las situaciones que teme hasta que ya no pueda controlar más sus síntomas de ansiedad, comenzando de nuevo cuando esté más tranquilo, hasta que cada vez tolere periodos más prolongados expuesto a la situación que le provoca la fobia. Terapia de exposición mediante realidad virtual : consiste en que el paciente se va aproximando poco a poco al estímulo fóbico, inmerso en una realidad similar a la temida, pero tiene la ventaja de tener un entorno controlado que se puede modificar en función de la intensidad de malestar que experimenta el paciente y no requiere entrenamiento en imaginación, con lo cual, resulta más rápido. Terapia cognitiva: se utiliza para ciertos tipos de fobia como es el miedo a volar. Consiste en ofrecer al paciente toda la información posible para poder afrontar el miedo; que no es tener miedo al avión sino los pensamientos catastróficos que pueden turbarnos a la hora de volar. Por tanto, se trata de cambiar los pensamientos e inquietudes negativas por conocimientos reales sobre el tema, con el fin de llegar a entender que viajar en avión es seguro. CONSECUENCIAS DE NO TRATAR UNA FOBIA Sintomatología cada vez más intensa. Deterioro de las relaciones sociales, familiares y laborales. Aislamiento social. Disminución de la autoestima. Inseguridad. Frustración. Depresión. Sobreprotección de los hijos. Ejemplo inadecuado para el desarrollo y formación de los hijos. Abuso de alcohol y drogas.
Fobia Social
Artículo especializado

Fobia Social

¿Tienes miedo a ser juzgado por los demás? ¿Sientes vergüenza al hablar con gente que no conoces? ¿Te sientes inseguro en situaciones sociales la mayor parte del tiempo? Si estas preocupaciones te están limitando para realizar tus actividades diarias, como ir a estudiar o al trabajo, es posible que sufras de un trastorno llamado fobia social. ¿Qué es la fobia social? Este trastorno se caracteriza por sentir miedo o ansiedad extrema, en ciertas o todas las situaciones sociales . Las personas que lo sufren tienen miedo a ser juzgados por los otros, a ser el centro de atención y a sentirse avergonzados. Temen hacer cosas comunes delante de los demás, como ir al banco, comer o beber delante de otra persona, responder a una pregunta en clase, utilizar baños públicos, etc., y piensan que controlar los síntomas está más allá de su capacidad, por lo que acaban evitando dichas situaciones, destruyendo, así, oportunidades de conocer nuevos amigos o posibles parejas, impidiendo el progreso profesional y, en definitiva, obstaculizando su desarrollo personal. ¿Cuáles son las señales y los síntomas de este trastorno? Las personas con fobia social tienden a: Preocuparse por los escenarios que les producen ansiedad social durante semanas antes de que ocurran y experimentar síntomas con tan sólo pensarlo. Ruborizarse con facilidad delante de los otros. Sudar abundantemente o temblar enfrentando situaciones sociales. Tener taquicardia o sentir que “la mente se queda en blanco” hablando con los demás. Mostrar una postura corporal rígida y tener poco contacto visual. Sufrir náuseas o malestar en el estómago cuando están con otras personas. Tener dificultad para hablar (voz baja, tartamudeo, voz rota, etc.). Tener la sensación de estar constantemente evaluado . Tener dificultad para hacer y conservar amigos . Evitar situaciones que impliquen interacción social . ¿Cuáles son sus causas? La fobia social suele iniciarse durante la adolescencia y puede tener varios orígenes: La timidez : una timidez mal llevada con el tiempo podría desencadenar en una fobia social. Si una persona tímida empieza a evitar situaciones que le producen ansiedad y se engancha a pensamientos negativos que refuerzan su incapacidad para hacer frente al problema, puede acabar padeciendo este trastorno. Desajuste neuroquímico : hay estudios que demuestran que las personas con fobia social producen un exceso de serotonina, una sustancia química responsable de mantener en equilibrio nuestro estado de ánimo. Cuando hay un déficit de esta sustancia, es posible que la persona desarrolle una depresión y, al contrario, cuando hay un exceso, la sobre activación puede producir los síntomas de la ansiedad. Experiencias traumáticas del pasado: haber sufrido una experiencia humillante en el pasado, como que se rían de ti en público o que te dejen en evidencia, puede originar el desarrollo de una fobia social. Crianza sobreprotegida por la familia: cuando la familia evita que el niño se enfrente a situaciones que de por sí generan un cierto nivel de nerviosismo, como conocer gente nueva, hablar en público, etc., es posible que estén obstaculizando el desarrollo de sus habilidades sociales y que con el tiempo acabe desarrollando una fobia social. Limitación de oportunidades de interacción social : la crianza aislada y con poca interacción con los iguales, es decir, los niños que viven en un mundo de adultos, pueden, con el tiempo, acabar sufriendo una fobia social. Dificultad para interpretar la conducta de los demás : hay estudios que demuestran que las personas con fobia social tienden a malinterpretar la conducta de los demás, como pensar que las personas nos están mirando fijamente o frunciendo el ceño, cuando en realidad no lo están haciendo. Falta de habilidades sociales: habilidades básicas como la escucha, saber hacer preguntas, dar las gracias, presentarse y despedirse, etc., o habilidades complejas como disculparse, pedir ayuda, afrontar críticas, admitir la ignorancia..., son necesarias para tener una interacción social de calidad, sentir la gratificación del intercambio y querer volver a repetir. Si no se tienen, la experiencia social es negativa, se tiende a evitar y puede acabar desarrollándose una fobia social. Herencia por aprendizaje: la falta de modelos de referencia en la infancia sobre cómo comportarse a la hora de relacionarse, puede generar fobia social por aprendizaje hereditario. ¿Qué tratamientos existen? Por lo general, la fobia social se trata con psicoterapia, medicamentos o una combinación de ambos. Lo aconsejable es hablar con el médico para valorar qué tratamiento es el más adecuado y hacer un seguimiento de cerca para controlar los posibles riesgos asociados. Psicoterapia: para tratar la fobia social, habitualmente se utiliza la Terapia Cognitivo Conductual (TCC), que consiste en conocer el origen del problema y desarrollar nuevas formas de resolver las situaciones temidas, mediante la detección de pensamientos irracionales para reemplazarlos por otros más realistas. Además, incluye estrategias de exposición a los estímulos temidos, para ir bajando la ansiedad progresivamente y practicando en el desarrollo de habilidades sociales Medicación: los medicamentos que se recetan con más frecuencia son los ansiolíticos y los antidepresivos. Los ansiolíticos son fármacos que actúan sobre el sistema nervioso central relajando las funciones del cuerpo y, por tanto, reduciendo la ansiedad. Sus efectos son rápidos, pero no se pueden tomar durante un tiempo largo, pues se desarrolla tolerancia y cada vez se necesitan dosis más altas para conseguir el mismo efecto. Los antidepresivos , por su parte, son fármacos que alteran las funciones químicas del cerebro aumentando el número de neurotransmisores para captar el exceso de serotonina, y reducir así la sintomatología de activación nerviosa. Tardan varias semanas en hacer efecto y tienen efectos secundarios que varían en función de la persona. También se recetan otro tipo de medicamentos llamados beta bloqueadores , que lo que hacen es bloquear el flujo de adrenalina que se desencadena cuando tenemos ansiedad, haciendo que la sintomatología de la fobia social se atenúe. Técnicas y estrategias de superación Aunque para los casos complejos de fobia social, lo recomendable es acudir a un profesional y recibir un tratamiento guiado, en el caso de las personas con una sintomatología leve, pueden poner en marcha algunas recomendaciones para intentar afrontarla: Busca una razón de peso: lo más importante es tener un motivo claro por el que merezca la pena empezar a afrontar el problema. No te engañes ni te justifiques : “me gusta estar solo, tengo intereses diferentes a los demás, la gente en general me cae mal, no me importa no tener amigos o pareja…”. Las personas somos muy hábiles a la hora de poner excusas, pero no es lo mismo elegir estar solo o que el miedo y la ansiedad elijan por nosotros. Aprende a respirar: cuando tenemos ansiedad sentimos que nos cuesta respirar de forma superficial, de modo que, estar entrenados en esta técnica, nos puede facilitar el reducir la sensación de malestar. Ejercítate en técnicas de relajación : los síntomas de la fobia social pueden llegar a controlarse mediante técnicas de relajación como, por ejemplo, la relajación progresiva, que se centra en la tensión y relajación de diferentes grupos musculares o el entrenamiento autógeno, cercano a la meditación. Autoexposición (progresión y mantenimiento): cuando queremos afrontar un miedo, a veces, por desconocimiento, acabamos grabándolo. Enfrentar un miedo es como subir una escalera (progresión), si intentamos llegar arriba saltando escalones de dos en dos, posiblemente nos caigamos, y si intentamos alcanzar la cima haciendo trampas y cogiendo el ascensor (automedicación, alcohol, sustancias, estar con gente nueva, pero solo en zonas de confort y seguridad, etc.), tampoco servirá. Lo adecuado es fijarse objetivos progresivos, de lo que menos ansiedad me produce a lo que más. Cada objetivo es un escalón, y hay que permanecer en cada uno, tanto tiempo (mantenimiento) como sea necesario hasta que la reacción emocional de ansiedad, se haya transformado en indiferencia por habituación. Exprésate y no abandones : si tienes miedo a la valoración de los otros, la solución no es huir, expresa lo que sientes y pregunta su opinión.
El Mindfulness Reduce el Estrés
Artículo especializado

El Mindfulness Reduce el Estrés

Para entender el boom del mindfulness hoy, te proponemos un viaje en el tiempo hasta la década de los 60, coincidiendo con el inicio de la movida hippy en Estados Unidos, que propició la llegada a Occidente de los primeros maestros espirituales de Oriente. Se puso de moda seguir un camino espiritual y la práctica de la meditación se popularizó. Esa sería la semilla de lo que hoy conocemos como mindfulness, una meditación que ha resultado tener beneficios evidentes y probados en la reducción del estrés. Meditar se puso de moda… Varias celebridades, entre ellas los Beatles , empezaron a viajar a la India y a seguir las enseñanzas de maestros varios, e hizo que muchísima gente siguiera el ejemplo. Paralelamente, los tibetanos, debido a la invasión China , se vieron obligados a exiliarse y a llevar consigo las enseñanzas y prácticas propias del budismo tántrico a occidente. Muchos de los maestros que viajaron a occidente y crearon centros e instituciones consagrados a la meditación fueron alabados como santos y cosecharon un buen número de seguidores. Se había desatado el boom de la New Age y meditar empezaba a estar de moda. Ya hacía tiempo que los occidentales nos habíamos dado cuenta de que la búsqueda incesante de la felicidad en los bienes materiales daba un resultado parcial, la cultura de los “workholics” generaba productividad y abundancia . Sin embargo, había un precio a pagar por ello. La revolución industrial y posteriormente la tecnológica han proporcionado sin lugar a dudas un gran bienestar material y comodidad a las sociedades humanas, sin embargo, a este hecho le han acompañado una serie de daños colaterales como son el in cremento del estrés, la ansiedad y la depresión . Esto es en parte debido al creciente sentimiento de alienación de la población y en parte al incremento de la auto-exigencia para alcanzar unas metas de bienestar incesantemente cambiantes propuestas por un sistema que se nutre de la insatisfacción.   Y la ciencia se interesó… La ciencia occidental no fue ajena al creciente interés por la práctica de la meditación y numerosos fueron los académicos y científicos deseosos de comprobar la eficacia científica de dicha práctica. Fue sobre todo a partir de los años 70 cuando se empezaron a obtener los primeros resultados significativos sobre los beneficios tangibles de la práctica de la meditación oriental. Se le dio un nombre anglosajón con gancho y, voilà , apareció el mindfulness . Sus beneficios son palpables en relativamente corto plazo, sobre todo en lo que concierne la reducción del estrés. A partir de aquí, y después de haber hecho pasar las prácticas de meditación ancestrales por el filtro de la ciencia, el mindfulness empezó a hacerse cada vez más popular. Es importante subrayar que la práctica de la también llamada atención plena se enmarca en su origen en el contexto de unas enseñanzas que contemplan esta práctica como parte de un todo, como un medio a, no como un fin en sí mismo. Sin embargo, en Occidente se ha segregado la práctica de su contexto inicial para aplicarla como remedio y método a los males del primer mundo. ¿En qué consiste el mindfulness? Como concepto hace referencia a la capacidad de sostener la atención en el aquí y el ahora para gozar de una experiencia más plena del momento presente. Como técnica hay numerosas variantes, he aquí algunas de ellas a modo de ejemplo: La observación sostenida de la respiración. Recorrer el cuerpo entero con la atención mental a fin de hacer conscientes todas las percepciones corporales, por sutiles que sean. Práctica del caminar consciente: se da un pequeño paseo a paso lento tomando consciencia de los movimientos de los pies, así como de todas las sensaciones que se experimentan. Preferiblemente en plena naturaleza. Mindful eating: a la hora de la comida se procura tomar consciencia del olor y sabor de los alimentos, masticando lento y saboreando sin premura a fin de gozar de una experiencia gustativa plena. Este tipo de atención plena se puede aplicar a numerosas actividades a lo largo de nuestra jornada. Partimos de la base de que la mente no puede estar en dos sitios a la vez, por otro lado, esta nos suele llevar de un pensamiento a otro con indiscriminados saltos temporales, por ejemplo: ahora pienso en el futuro y me colmo de expectativas y deseos y al instante siguiente estoy perdido en mi memoria regocijándome en el recuerdo de un evento pasado. La práctica de la atención plena nos permite focalizar el flujo mental en el aquí y el ahora permitiéndonos desarrollar un mayor dominio sobre la llamada mente mono (ya que salta de rama en rama, siendo las ramas los pensamientos) y una experiencia más rica del momento presente. ¿Cuáles son los beneficios de la práctica? La práctica ocasional de la observación sostenida de la respiración, es decir, de la concentración unipuntual, tiene como beneficio el experimentar estados de calma mental ocasionales. Si la práctica se vuelve un hábito diario, a largo plazo aumenta la actividad en el lóbulo prefrontal, en áreas del cerebro asociadas al bienestar y se disminuye la actividad en áreas de la amígdala cerebral asociadas al estrés y la ansiedad Aumenta la capacidad de concentración Mejora y estabiliza el estado de ánimo Los beneficios de la práctica sostenida repercuten en diferentes ámbitos de la vida: el personal (mayor capacidad para mantener un estado de ánimo estable ; el laboral (aumento de la concentración y la capacidad de trabajo ); y el social (puede ayudarnos a relacionarnos más harmónicamente con los demás). Pasa a la práctica A continuación, propongo un ejercicio muy simple para empezar a familiarizarse con los beneficios de la práctica. Como mencionamos en párrafos anteriores, cabe destacar el hecho de que solo con una práctica continuada los beneficios serán duraderos, sin embargo, animamos al lector a llevar a cabo el ejercicio que citamos a continuación para tener una primera experiencia tangible de los beneficios del mindfulness. Para facilitar la práctica proponemos que se sigan los siguientes pasos: Adoptar la postura correcta: el estilo oriental consiste en sentarse en el suelo con la espalda recta sobre un cojín encima de una esterilla o manta con las piernas formando un triángulo ya que si las cruzamos hacemos presión en los tobillos y dificultamos el riego sanguíneo. Cuanto más alto sea el cojín menos flexibilidad requiere la postura. Lo ideal es que las rodillas toquen el suelo. Si por cuestiones anatómicas no podemos adoptar dicha postura, conviene sentarse en una silla con la espalda recta, los pies paralelos, las rodillas formando un ángulo de 90 grados y las manos reposando sobre estas. Para preparar la mente hacemos diez respiraciones lentas y profundas Centramos nuestra atención en la entrada y salida del aire que tiene lugar de manera natural por la nariz, sin controlar la respiración. Cada vez que el aire salga contamos internamente. Al llegar a 11 volvemos hacia atrás y hacemos ciclos del 1 al 11 y del 11 al 1 durante al menos diez minutos Si vienen pensamientos, emociones, ruidos o molestias corporales que nos distraigan de la concentración sostenida en la respiración los aceptamos sin lucha y los ignoramos a fin de seguir concentrados y contando Al acabar los 10 minutos (se recomienda la utilización de una alarma) movilizamos lentamente brazos y piernas y abrimos los ojos. Los beneficios de esta práctica se harán evidente en pocas sesiones.    
Depresión en la Tercera Edad
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Depresión en la Tercera Edad

Existe una errónea creencia popular de que en la tercera edad es normal deprimirse. Pero la depresión es una patología y no forma parte del envejecimiento normal . Por tanto, si una persona mayor está deprimida habrá que valorar por qué y tomar las medidas oportunas. </p > La vejez es un proceso que todos, si tenemos suerte, llegaremos a experimentar. En la actualidad constatamos un aumento progresivo de personas de la tercera edad en el mundo occidental, debido al alargamiento de la esperanza de vida , así como a la disminución de la natalidad en relación a hace medio siglo. Esta nueva etapa se caracteriza por una serie de cambios físicos, psíquicos y sociales que pueden llevar a la persona, dependiendo de sus recursos y situación personal, a un saludable y satisfactorio envejecimiento o bien a una experimentación del mismo como algo indeseable y cargado de sufrimiento. Desmontando falsas creencias Si una persona mayor está deprimida debemos entender que ese estado no es condición intrínseca de su edad ni del momento evolutivo en el que se encuentra y por tanto habrá que hacer una valoración y prescribir el correspondiente tratamiento psicoterapéutico y/o farmacológico en casos muy graves. Con frecuencia, ante la presencia de síntomas depresivos, llevemos al anciano al médico quien prescribe psicofármacos para contrarrestar los afectos depresivos sin indagar en su relato emocional y vivencial por falta de conocimientos en psicoterapia. Hoy en día la psicoterapia ha probado sobradamente su efectividad en trastornos depresivos sea a la edad que sea y argumentar que es normal estar así porque la persona “es mayor” es negligente. Es preciso explorar y tratar los afectos depresivos de un anciano del mismo modo que lo haríamos con alguien de menor edad. Aspectos de una sana vejez Hoy en día existen numerosos expertos en el estudio de la vejez que coinciden en que en esta etapa de la vida la tarea psicológica más significativa es la de ser capaz de contemplar la vida en su conjunto con coherencia y aceptación . Para ello, el mayor “sano” ha de ser capaz de recordar el pasado con cierta satisfacción por el “deber cumplido” y también ha de poder enfocar esta etapa con la aceptación de la pérdida progresiva (el duelo propio del envejecimiento, seres queridos que ya no están, etc.) pero también con el aliciente y la motivación del que le encuentra sentido a la vida a pesar de las pérdidas que esta lleva implícitas. Es también importante matizar que existen una serie de factores externos y visibles que correlacionan con una sana vejez como, por ejemplo : Círculo relacional de calidad (amigos, familia, pareja) Posibilidad de compartir experiencias con gente de su época (enriquece la vida mental) Motivación e interés para ayudar a otros, sentimiento de pertenencia a la sociedad y anhelo de contribuir a ella. Prácticas de autocuidado (higiene, deporte, buena alimentación) Sentimiento de que su experiencia enriquece a los más jóvenes Muy ligada a la anterior es la sensación de dejar un legado benéfico para los que se quedan. Cuando la depresión se impone a la vejez saludable En estos casos podemos observar el predominio de un sentimiento de desesperanza que con frecuencia se relaciona con la sensación de no haber podido hacer aquello que se quería, de haber perdido el tiempo y con él el sentido. Es también común en estos casos que se exprese el anhelo de recuperar el tiempo perdido con el objetivo de reparar errores del pasado o bien cumplir los objetivos que no se pudieron realizar en su día. El relato autobiográfico tiene fisuras, aspectos fragmentados o vacíos, heridas no curadas o pérdidas que sembraron un vacío que ha quedado sin llenar. Al no poder construirse un relato cohesionado, fortificante y significativo el anciano depresivo puede sentir que la vida ya no tiene sabor ni placer, sumiéndole en una especie de resignación apática o bien de tristeza crónica e invalidante en los casos más graves. Causas de la depresión en la tercera edad Son numerosos los factores que pueden llevar al anciano a desarrollar una depresión , nos limitaremos a nombrar los más comunes. Cabe decir que, aunque podamos identificar los desencadenantes visibles, sólo se desarrollará la depresión si existe una fragilidad de base que haga insoportables la aparición de estos factores: El duelo del propio deterioro físico (pérdida de facultades, reducción de la movilidad y de la autonomía, sensación de ser una carga…) Pérdida de facultades psicológicas . El anciano puede sentir que su mente ya no es tan ágil como solía serlo y esto puede llevarle a una vivencia similar a la de la pérdida de facultades físicas. Pérdidas en el plano de lo social : amigos y/o familiares que fallecen o bien que debido a su propio deterioro ya no están en disposición de mantener el vínculo, cambio en el rol social, paso de una situación de reconocimiento y/o desempeño de un rol bien definido al reto de reinventarse después de la jubilación. Es indispensable subrayar que el anciano saludable es capaz de vivir estos progresivos duelos con aceptación y sentido, con una predominancia del deber cumplido y una sensación de que el relato de su vida es significante. La cohesión y seguridad que produce esta sensación le provee de la fortaleza para sostenerse psicológicamente y hacer frente a los duelos de la vejez. En caso contrario, deberemos evitar el pretexto de “es mayor ya se sabe” y ayudar al anciano a tratarse psicológicamente el problema siempre y cuando conserve su capacidad para el diálogo y la rememoración.
Cómo Reconocer a una Persona que Padece Síndrome de Diógenes
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Cómo Reconocer a una Persona que Padece Síndrome de Diógenes

Cuando pensamos en el síndrome de Diógenes, nos viene a la cabeza esa imagen de los bomberos intentando acceder a una casa repleta de basura, objetos y desperdicios y unos vecinos molestos por las condiciones insalubres que origina a la comunidad. Y es que las personas que sufren el Síndrome de Diógenes acumulan objetos inservibles, como basura, y no siguen pautas de higiene y autocuidado. Se trata de personas, mayormente ancianos, que viven recluidos en su hogar, aislados de la sociedad y que permanecen, voluntariamente, en condiciones de pobreza extrema por no tener conciencia de lo que poseen , pues reúnen grandes cantidades de dinero en rincones de la casa y también en cuentas en el banco.   Todos tenemos cierta tendencia a guardar las cosas por si acaso, por si en algún momento las podemos necesitar, pero ¿cómo se llega a este extremo?, ¿qué debe suceder para entrar en un bucle de este tipo y encima no ser consciente? ¿Tienes dudas?  Regístrate ahora  en Savia y habla gratis con nuestros especialistas médicos por chat o videoconsulta. Factores de riesgo del síndrome de Diógenes Poseer ciertos rasgos de personalidad , como ser huraño, desconfiado, introvertido, hostil, dominante o independiente. Tener dificultad para establecer vínculos con las personas, pero no con los animales u objetos. Mantener traumas o acontecimientos vitales no superados , como pérdidas afectivas, muertes de personas importantes, rechazo de familiares, jubilación indeseada, pérdida de estatus… Tener conductas que se puedan agravar con el tiempo, como el coleccionismo. Vivir en soledad y tener falta de contacto con el mundo exterior. Padecer algún trastorno mental o patología previa. C onvivir con una persona acumulador a o con síndrome de Diógenes, ya que cuando dos personas de edad avanzada conviven juntas, fácilmente uno de ellos puede arrastrar al otro a esa situación. Esto hace que podamos diferenciar el trastorno entre : Los que carecen de patología psiquiátrica y han sido los acontecimientos estresantes de la vida los que le han llevado a tal situación. Los que sufren de trastornos psiquiátricos y la apatía que los caracteriza, ha hecho que les impida deshacerse de objetos y residuos llegando al extremo de la acumulación, como: -Trastornos de personalidad, principalmente el obsesivo-compulsivo (TOC). -Esquizofrenias y otros trastornos psicóticos -Drogodependencias, especialmente el alcoholismo. -Depresión -Demencias ¿SABÍAS QUE… Cuando los vecinos visualizan y denuncian las condiciones en las que vive la persona, ya han pasado varios años desde que la sintomatología se inició. Esto quiere decir que, durante mucho tiempo, el problema fue de puertas hacia dentro y, día a día, fue aumentando hasta sobrepasar los límites de la vivienda. ¿Tienes dudas?  Regístrate ahora  en Savia y habla gratis con nuestros especialistas médicos por chat o videoconsulta. ¿Cómo evoluciona el síndrome de Diógenes? Al principio lo que predomina es una acumulación pasiva , un abandono parecido al comportamiento del adolescente que acumula ropa sobre las sillas o platos sin fregar. Después, la acumulación empieza a tener un orden anormal sin seguir ningún criterio lógico ni racional. Al final, acaba acumulando activamente  y ya no solo no se desprende de los residuos que él mismo genera, sino que se desplaza al exterior a recogerlos, como por ejemplo, en contenedores. ¿Cómo se puede ayudar a alguien que sufre síndrome de Diógenes? Para poder ayudarlos, al tratarse de un adulto y mientras no se encuentre incapacitado por enfermedad psiquiátrica o demencia, es necesario contar con su consentimiento . El problema está en que, al no tener conciencia de enfermedad y además, tener una personalidad paranoide, que les lleva a pensar que son los demás los que tienen el problema y solo quieren hacerle daño quitándole sus preciados objetos, suelen rechazar la ayuda social y el tratamiento que se les ofrece, y terminan volviendo rápidamente al estilo de vida anterior. Pero si aceptan trabajar conjuntamente en su mejoría y están predispuestos a cambiar, la intervención o tratamiento a seguir debería incluir las siguientes pautas : Tratar el mal estado nutricional e higiénico. Limpiar a fondo la basura acumulada. Intervenir en su dieta para ganar peso y mitigar los efectos negativos sobre el organismo que haya producido el llevar una alimentación inadecuada. Mejorar su higiene personal para que no produzca rechazo al presentarse ante los demás. Instaurar medidas preventivas para que el cuadro no vuelva a repetirse. Contactar con una institución geriátrica donde se pueda ubicar al afectado, y si esto no es posible, recurrir a una asistenta a domicilio para recibir un apoyo social. Implicar a los parientes más cercanos y hacerles comprender que se trata de una enfermedad y no un deterioro de la edad. Hacer un seguimiento periódico mediante visitas domiciliarias y coordinarse con los servicios sanitarios. Trabajar a nivel psicológico mediante terapia. Corregir los pensamientos acerca de la pronta llegada de una nueva situación de pobreza extrema y la necesidad de acumular. Elaborar los traumas no superados. Reconstruir su historia rescatando los aspectos funcionales. Tratar la patología mental asociada. Utilizar tratamiento farmacológico cuando se requiera. Sobre todo en adicciones, obsesiones muy fuertes para ayudar a controlar la ansiedad y si hay delirios. Si estás dudando acerca de si un familiar pudiera estar desarrollando éste tipo trastorno, es importante observar si alguno de los factores de riesgo que hemos mencionado arriba está empezando a aparecer. Habitualmente, los primeros síntomas observables son un comportamiento huraño y el aislamiento voluntario con reclusión en el hogar. Por ello es importante vigilar a los mayores que viven solos y considerar el hecho de visitarlos más a menudo, porque este tipo de comportamientos, podría ser una excepcional estrategia preventiva para el desarrollo del trastorno. No obstante, hay que tener en cuenta que el síndrome de Diógenes puede confundirse fácilmente con otras formas de acumulación , como el Trastorno por acumulación.  Este último se diferencia del primero, en que la conducta no traspasa los límites de la vivienda, con lo cual, no son una molestia para los vecinos, no tienen porqué abandonar la higiene, la limpieza y el autocuidado, está relacionado con personas jóvenes y son conscientes de que padecen una enfermedad, pero buscan excusas sentimentales para no desprenderse de los objetos. SÍNDROME DE DIÓGENES TECNOLÓGICO Por cierto, ¿sabías que existen acumuladores tecnológicos, también llamados info-obsesivos, que l o que acumulan es información o archivos digitales ? Estos sienten la necesidad de estar a la última en noticias, avances y tendencias y son incapaces de desprenderse de la información archivándola y ordenándola compulsivamente. ¿Tienes dudas?  Regístrate ahora  en Savia y habla gratis con nuestros especialistas médicos por chat o videoconsulta.
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Anorexia Nerviosa
Enfermedad

Anorexia Nerviosa

¿Qué es la anorexia nerviosa? La anorexia nerviosa o, anorexia, como se la denomina comúnmente, es un trastorno de desorden alimentario cuya principal característica recae en tener un peso extremadamente bajo (por debajo de lo que se considera saludable), a consecuencia de la propia restricción alimentaria del individuo por miedo a engordar. La persona anoréxica tiene una percepción distorsionada de su peso y su cuerpo, lo que la lleva a evitar el aumento de peso, ingiriendo menos cantidad de comida, provocando el vómito después de comer, o tomando laxantes o diuréticos. La anorexia es una enfermedad común grave que, aunque puede presentarse a cualquier edad, es más frecuente en mujeres adolescentes de clase social media y media-alta, también es común en bailarinas, gimnastas y modelos. Tipos de anorexia Existen dos tipos distintos de anorexia: Tipo restrictivo : es una anorexia o bajada drástica de peso ocasionada por la restricción de comidas y la realización intensa de ejercicio. Tipo bulímico : también denominado purgativo o compulsivo. La reducción de peso se consigue provocando vómitos o ingiriendo laxantes después de darse atracones de comida. Causas de la anorexia nerviosa La anorexia nerviosa puede desencadenarse por la combinación de diferentes factores genéticos, psicológicos y socioculturales como: Depresión. Ansiedad. Obesidad. Pérdidas afectivas. Trastorno obsesivo compulsivo. Insatisfacción personal o corporal. Sucesos traumáticos. Sentimiento de perfeccionismo. Antecedentes familiares. Cultura del país con respecto a los patrones de belleza. Presión por parte de grupos sociales. Síntomas de la anorexia nerviosa Los síntomas de la anorexia a menudo pueden pasar desapercibidos durante bastante tiempo porque el propio enfermo los trate de ocultar. Algunos síntomas físicos presentados son: delgadez extrema, cansancio, mareos, desmayos, ausencia de menstruación, piel seca, dolor de abdomen , presión arterial baja, deshidratación, sensación de frío constante, callosidades en los nudillos por la provocación de los vómitos, anemia, estreñimiento, caída del cabello, problemas dentales y arritmias, entre otros. En cuanto a los síntomas emocionales y de conducta, puede presentarse un régimen estricto o saltarse las comidas poniendo excusas, preocupación por los alimentos, sobre todo los de alta carga calórica, mentir acerca de la comida, acudir al baño siempre inmediatamente después de comer para provocar los vómitos, miedo a engordar, quejarse del aspecto y peso, distorsión de la imagen corporal , irritabilidad, tristeza , falta de apetito sexual, vestirse con muchas capas de ropa, mirarse continuamente al espejo, aislamiento social, baja autoestima...etc. Tratamiento de la anorexia nerviosa El tratamiento más urgente de la anorexia nerviosa es la r ealimentación para intentar alcanzar cuanto antes un aumento del peso (es posible que se necesite una sonda nasogástrica para recibir los alimentos). Educación nutricional para volver a coger buenos hábitos alimenticios y tratar de recuperar la normalidad biológica en los indicadores sanguíneos y regreso de la menstruación. Posteriormente, se tratan de resolver los problemas psicológicos con un psicoterapeuta o grupo de apoyo. Es un proceso largo, ya que primero hay que hacer entender al paciente que tiene una enfermedad y luego proceder a mejorar su autoestima y el resto de problemas psíquicos que se presenten. Si la desnutrición o los desórdenes psíquicos son graves, se debe hospitalizar al paciente para controlar los signos vitales, la deshidratación y otras afecciones, aunque el tratamiento continúe después en el domicilio. También pueden prescribirse algunos medicamentos antidepresivos como parte de ayuda complementaria al tratamiento. Pruebas complementarias de la anorexia nerviosa Algunas pruebas son determinantes para el diagnóstico y ayudan a determinar si existen otras complicaciones derivadas de la anorexia: Análisis de sangre con hemograma completo: para hacer un recuento de la células sanguíneas, medir la cantidad de albúmina y electrolitos, y comprobar la función hepática, renal y tiroidea. Análisis de orina. Evaluación psicológica. Radiografías o pruebas de densidad ósea. Electrocardiografía. Factores desencadenantes de la anorexia nerviosa Algunos de los factores que pueden desencadenar la anorexia nerviosa son el exaltamiento de la delgadez en la mujer que promueve l a cultura occidental y la presión de determinados grupos sociales , algunos actos, como ponerse a dieta, cambiar de casa o de instituto, terminar una relación sentimental, la muerte de un familiar y el estrés emocional. Factores de riesgo de la anorexia nerviosa Las niñas y mujeres adolescentes son más propensas a sufrir esta enfermedad. El paciente que haya tenido un pariente que ha sufrido anorexia en alguna ocasión, corre más riesgo de padecerla por los cambios en los genes específicos y, si ya se ha padecido anorexia previamente o no se reconoce el problema, también es más fácil sufrir recaídas. Complicaciones de la anorexia nerviosa La anorexia puede tener muchas complicaciones, algunas de ellas especialmente graves: No reconocer la enfermedad y convertirla en un estilo de vida. Disminución de glóbulos blancos y aparición de infecciones. Pérdida del conocimiento. Arritmias. Convulsiones. Deshidratación. Debilitamiento de los huesos. Caries dental. Fallecimiento. Prevención de la anorexia nerviosa Algunas recomendaciones útiles para prevenir la anorexia son: Tener buenos hábitos alimentarios: comer siguiendo unos horarios preestablecidos, hacerlo sentado…etc. No aislarse socialmente. Mantener la comunicación con la familia. Evitar mirarse al espejo con frecuencia. Eludir la báscula y pesarse constantemente. Acudir a psicoterapia individual, familiar o con grupos de apoyo. Especialidades a las que pertenece la anorexia nerviosa El diagnóstico y tratamiento de la anorexia nerviosa es multidisciplinar, normalmente es realizado de forma coordinada por la los especialistas en medicina familiar, medicina interna, psiquiatría, psicología, endocrinología y ginecología. Preguntas frecuentes: ¿Cuáles son los tipos de anorexia? En los tipos de anorexia nerviosa se puede diferenciar un subtipo restrictivo , en el cual el enfermo disminuye de peso mediante dietas, una restricción alimentaria y la realización de ejercicio físico intenso o, un subtipo bulímico , compulsivo o purgativo, en el que el enfermo recurre a atracones de comida para después desprenderse de lo comido provocándose vómitos o tomándose laxantes. ¿Qué tipo de enfermedad es la anorexia? La anorexia es un trastorno de la conducta alimentaria, habitualmente con origen neurótico o psiquiátrico. ¿Cuáles son las principales causas de la anorexia? Las principales causas de la anorexia tienen un origen psicológico (trastornos obsesivos, depresión, insatisfacción personal…), s ociocultural (patrones de belleza establecidos en países occidentales y presión de grupos sociales a los que pertenece el individuo) y/o genético (antecedentes en familiares de primer grado). ¿Qué es la anorexia nerviosa purgativa? La anorexia nerviosa purgativa consiste en darse atracones de comida para posteriormente purgarse o eliminar los alimentos ingeridos mediante la toma de diuréticos, laxantes o la provocación auto inducida de vómitos. ¿Qué es la bulimia? La bulimia es un trastorno de la conducta alimentaria consistente en la toma recurrente y descontrolada de grandes cantidades de comida (atracones), que después provocan en el enfermo un fuerte sentimiento de vergüenza o culpabilidad , derivando en la auto provocación de vómitos o la toma de laxantes para tratar de eliminar los alimentos y calorías ingeridos.  
Insomnio
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Insomnio

Actualizado el 10/01/2022 Dormir es una de las actividades que junto con la alimentación y un entorno confortable son esenciales para la vida y la salud. Las alteraciones del sueño −y, especialmente, el insomnio− provocan serias consecuencias para la salud y el bienestar. De este modo, no solo es importante descansar el tiempo suficiente, sino que el sueño sea de calidad. ¿Qué es el insomnio? El insomnio es el trastorno de sueño más frecuente. Se caracteriza por la dificultad para conciliar el sueño, permanecer dormido durante la noche o despertar antes de la hora prevista. Se trata de un trastorno con un alto componente subjetivo que también podría definirse como la insatisfacción con la cantidad o la calidad del sueño, ya que el insomnio da lugar a la sensación de cansancio y fatiga al día siguiente. Se considera como insomnio crónico cuando los problemas de sueño se prolongan durante más de un mes. El insomnio afecta a una de cada tres personas adultas, siendo más frecuente en las personas mayores, en las mujeres y en personas con enfermedades psiquiátricas y problemas psicológicos. Más de la mitad de los problemas de insomnio se acaban cronificando. En ocasiones, puede tratarse de un síntoma de otra enfermedad y puede ser causa de múltiples trastornos que afectan a la calidad de vida. Además, es conocido que la deprivación de sueño comporta un riesgo metabólico, con mayor incidencia de resistencia a la insulina y diabetes. Finalmente, los estudios muestran que el insomnio crónico se asocia con un mayor riesgo de depresión, ansiedad, abuso de sustancias, suicidio, accidentes de tráfico y una posible disfunción inmunológica. Causas del insomnio Las causas más frecuentes de insomnio incluyen: Las alteraciones emocionales reactivas y enfermedades psiquiátricas. Patologías que originan molestias físicas como dolor, malestar, excitación, parestesias, picores, etc. El consumo habitual de sustancias estimulantes como café, té, cola, etc., pueden provocar insomnio en personas sensibles. También las bebidas alcohólicas pueden producir alteraciones del sueño con insomnio y sueño superficial. Los trabajos por turnos y las circunstancias ambientales (ruidos, calor, incomodidad, etc.) pueden ser causa de insomnio. El síndrome de las piernas inquietas con una irresistible necesidad de moverlas constituye una de las causas más frecuentes de insomnio. Se relaciona con déficit de hierro, neuropatías periféricas e insuficiencia renal crónica. El tratamiento con algunos fármacos como anticonvulsivantes, broncodilatadores (teofilina), antidepresivos (bupropión, fenelcina, fluoxetina, venlafaxina), descongestivos (fenilpropanolamina, seudoefedrina), β-bloqueantes, esteroides (prednisona), estimulantes (dextroanfetamina, metanfetamina, metilfenidato). Finalmente, un número reducido de casos no tienen una causa identificable del insomnio. Se trata de insomnio esencial o funcional. El tratamiento estará enfocado a paliar los síntomas, generalmente con medicación hipnótica. Síntomas de los trastornos del sueño y del insomnio El insomnio determina la falta de energía y disminución de la concentración de la persona, además de alteraciones del comportamiento e irritabilidad motivados por la falta de descanso. Cuando existe un trastorno del sueño, los síntomas que permiten sospechar de su presencia incluyen: Apneas o interrupciones de la respiración. Ronquidos frecuentes. Somnolencia durante el día. Dificultad para conciliar el sueño. Interrupciones frecuentes del sueño. Por otro lado, los síntomas del insomnio suelen incluir: Problemas de concentración. Alteraciones del comportamiento. Pruebas para el diagnóstico del insomnio Las pruebas que se suelen llevar a cabo para diagnosticar el insomnio son: La Polisomnografía. Se trata de la prueba más habitual para el estudio de los trastornos de sueño. En ella se lleva a cabo el registro de diferentes variables fisiológicas como la actividad cerebral, la frecuencia respiratoria, los niveles de oxígeno en sangre, el ritmo cardiaco y la actividad muscular y ocular mientras se duerme. La polisomnografía permite detectar las anomalías que se producen en las diferentes fases del sueño. Además del insomnio, permite el diagnóstico de otras patologías como apnea obstructiva, narcolepsia y síndrome de piernas inquietas, entre otras. Test de latencia de sueño múltiple. Es utilizada para detectar los casos de hipersomnia. Se somete al paciente a cinco periodos diarios de dos horas para dormir. Si el sueño aparece antes de cinco minutos y se entra en fase REM antes de tres minutos se trata de hipersomnia. Actinografía. Se utiliza para averiguar la estructura del sueño durante varios días. Se sitúa un reloj que incorpora un velocímetro para detectar los movimientos de brazos y piernas a lo largo del día y de la noche. Tratamiento para el insomnio El tratamiento del insomnio contempla la adquisición de buenos hábitos de sueño y, en ocasiones, el uso de tratamientos farmacológicos. De este modo, si no es posible determinar claramente la causa del insomnio, se deberá recurrir a un tratamiento sintomático combinado que debe incluir siempre medidas de higiene de sueño y terapia cognitivo-conductual. También puede incluir tratamiento farmacológico a corto plazo. Higiene del sueño Las medidas contempladas dentro de la higiene del sueño incluyen unos hábitos correctos de sueño: Acostarse y levantarse a horas similares. Hacer ejercicio durante el día No dormir por el día. No realizar actividades activadoras ni tomar bebidas excitantes en las últimas horas de la tarde. No comer en exceso antes de acostarse. Mantener una habitación cómoda sin estímulos. La terapia conductual consiste en indicar al paciente que intente mantenerse despierto, dando lugar a pérdida de ansiedad por el sueño. Las terapias de control de estímulos y de relajación también pueden ser de ayuda. Tratamiento farmacológico El tratamiento farmacológico puede ir dirigido a tratar una enfermedad de base, como es el caso de ansiolíticos o antidepresivos. Las benzodiazepinas y los fármacos hipnóticos se pueden utilizar para los trastornos del sueño solo si se requiere una respuesta inmediata a los síntomas, el insomnio es severo y las medidas no farmacológicas no producen los efectos deseados. Por último, los neurolépticos, de efecto sedante, pueden ser usados en pacientes con insomnio refractario al tratamiento. El uso de melatonina parece tener efecto en el insomnio de personas mayores de 55 años, sobre todo cuando tienen alteraciones de los ritmos circadianos. Factores desencadenantes del insomnio Los factores desencadenantes del insomnio suelen ser  el estrés y las enfermedades mentales  como depresión y ansiedad. Complicaciones y consecuencias del insomnio La presencia de insomnio puede provocar: Cambios de humor. Dificultad para la concentración. En el insomnio familiar letal se puede producir la muerte del individuo (es una enfermedad neurológica en que el insomnio es solo un síntoma). Preguntas frecuentes ¿Cuánto aguanta una persona sin dormir antes de enfermar? No hay datos concretos que nos permitan conocer cuánto se puede estar sin dormir antes de caer enfermo. Se conocen casos de soldados durante la segunda guerra mundial que estuvieron sin dormir hasta cinco días, sin presentar graves trastornos posteriores. También hay datos de una persona que estuvo sin dormir hasta 11 días. Las personas que sufren insomnio no están sin dormir y muchas de ellas tienen microsueños de minutos que pueden ser reparadores. ¿Dormirse enseguida, despertándose muchas veces es insomnio? El despertarse muchas veces es una forma de insomnio, en el que el sueño está fragmentado. No obstante, todos tenemos microdespertares a lo largo de la noche. Solo cuando tras despertarse el paciente no se vuelve a dormir rápidamente podemos hablar de insomnio. ¿Es verdad que cuanto más mayores nos hacemos, menos dormimos? Cuando vamos cumpliendo años se observa una tendencia a dormir menos, además de variar el patrón de sueño. Así, un adulto de más de 60 años puede dormir cinco horas y estar descansado. Además, en personas mayores el patrón de sueño se altera. En general, comienzan a tener sueño antes y se despiertan más temprano. ¿Cuántas horas se necesita dormir? En general se dice que hay que dormir entre 7 y 8 horas, pero estas cifras varían a lo largo de la vida. Los bebés pueden dormir hasta 20 horas y los adultos por encima de 65 años pueden dormir tan solo cinco horas. Además, hay personas que necesitan dormir menos. Lo importante es si el paciente presenta síntomas de cansancio y si se encuentra bien durante el día. ¿Qué es el insomnio crónico? Se habla de insomnio crónico cuando el paciente tiene problemas para dormir de más de un mes de duración. Se produce en la mayoría de los casos en personas de edad avanzada o en personas con problemas de salud mental. También puede producirse en situaciones de estrés y normalizarse al desaparecer la situación estresante. ¿Qué especialidad se encarga del diagnóstico y tratamiento del insomnio? La especialidad que trata el insomnio es la medicina del sueño, en la que pueden participar profesionales de diferentes especialidades como psiquiatría y psicología. Bibliografía Sociedad Española del Sueño. Insomnio. Consultado: 28/12/2021 . Sociedad española de Medicina de Familia y Comunitaria. Recomendaciones de valoración clínica y tratamiento inicial del insomnio en Atención Primaria. Consultado: 28/12/2021 . López de Castro F et al. Abordaje terapéutico del insomnio. Medicina de Familia. SEMERGEN 2012; 38(4): 233-240. DOI: 10.1016/j.semerg.2011.11.003 . Buysse DJ. Insomnia. JAMA. 2013; 309(7): 706-16. Doi: 10.1001/jama.2013.193 . Bollu PC, Kaur H. Sleep Medicine: Insomnia and Sleep. Mo Med 2019; 116(1): 68-75. PMID: 30862990; PMCID: PMC6390785 .
Psicología Infantil
Enfermedad

Psicología Infantil

Actualizado el 10/01/2022 La psicología infantil está centrada en el estudio del comportamiento de los niños, teniendo en cuenta el desarrollo físico, cognitivo, social y afectivo, que se produce en las primeras etapas de la vida. ¿Qué es la psicología infantil? La Psicología Infantil aborda el comportamiento, el desarrollo y las necesidades psicológicas de niños, adolescentes y de sus familias. De este modo, se encarga del estudio y tratamiento de los problemas psicológicos que se pueden producir dando lugar a patologías como autismo, hiperactividad, adicciones, acoso, etc. Desarrollo infantil Determinadas situaciones relacionadas con el desarrollo de los niños y adolescentes pueden influir en su comportamiento: Factores ambientales . El entorno en el que crece el niño es un factor clave a la hora de desarrollar su carácter y funcionamiento. Son clave el entorno familiar y escolar. Existen niños especialmente susceptibles en los que pequeños cambios son suficientes para alterar su comportamiento. Otros presentan una gran capacidad de adaptación, incluso ante situaciones graves. Factores biológicos. Las alteraciones durante el embarazo y el parto y los antecedentes familiares de enfermedades mentales son factores que influyen en el comportamiento de los niños. De igual modo, la  genética puede condicionar de manera importante el desarrollo y el comportamiento del niño, así como la predisposición a padecer determinadas patologías psicológicas. De este modo, el análisis de los factores ambientales y biológicos puede permitir comprender su comportamiento y la presencia de trastornos en el ámbito social, emocional y afectivo o en el aprendizaje. Función de un psicólogo infantil Los psicólogos infantiles trabajan para prevenir y tratar patologías y trastornos a través de la investigación, la educación y la atención directa al paciente. Entre sus funciones también está promover conductas que mejoren la salud psicológica y física y tratar el comportamiento y los aspectos emocionales que tienen lugar en los más jóvenes. La intervención psicológica infantil se sirve de técnicas diferentes a las utilizadas con adultos. El psicólogo infantil debe partir de un conocimiento profundo en otras áreas de la psicopatología, incluyendo la psicología evolutiva, de la educación y el desarrollo neurocognitivo, entre otras. Evaluación psicológica El proceso de evaluación psicológica debe utilizar unas herramientas psicométricas adaptadas a las características de los pacientes en edad infantil. Una de las evaluaciones previas necesarias es el grado de desarrollo neurocognitivo del niño. Además, para llevar a cabo una evaluación psicológica se deberá tener en cuenta que los tiempos de trabajo son menores, puesto que los niños son más propensos al agotamiento y la pérdida de atención. Trastornos psicológicos más comunes en niños Los trastornos psicológicos más habituales en niños tienen una repercusión directa en su manera de comportarse, aprender y manejar las emociones, lo que suele causar problemas en sus actividades y suele ser motivo de preocupación en sus padres. Entre los trastornos más comunes destacan: Problemas de ansiedad. Depresión. Trastornos de la conducta. Trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH). Trastorno obsesivo-compulsivo. Trastorno por estrés postraumático. Otras afecciones que afectan el aprendizaje, el comportamiento y las emociones de los niños incluyen las discapacidades del aprendizaje y del desarrollo y patologías como el autismo. Además, se cuentan también el consumo de sustancias, especialmente en adolescentes, y las autolesiones. Técnicas de la psicología infantil Es importante tener en cuenta que las habilidades comunicativas de los niños, especialmente los de menor edad, son limitadas. Esto es todavía más notorio cuando se trata de describir e identificar emociones, afectos y sentimientos. De este modo, se hace indispensable que el psicólogo infantil domine las herramientas y técnicas psicológicas necesarias para trabajar con los más jóvenes interaccionando con ellos de una forma natural. En este sentido, se pueden utilizar técnicas basadas en el dibujo, los juegos, así como la representación y expresión corporal. Preparación Es importante la implicación de la familia y, en su caso, de los educadores del niño a la hora de afrontar una terapia o evaluación psicológica infantil. De este modo, los padres o adultos a cargo del niño deberán acudir previamente a una cita con el psicólogo infantil para preparar la estrategia. Duración de las terapias psicoterapéuticas infantiles La duración de las terapias en psicología infantil puede ser muy variable y dependerá de la patología y las características de partida de cada niño. A grandes rasgos, las terapias infantiles suelen durar unos meses hasta que se nota una mejoría en el niño, y posteriormente tendrán lugar citas concretas para revisar que la evolución es la adecuada. En cualquier caso, la realización de una evaluación psicológica ante un comportamiento anormal o llamativo para los padres o educadores no conlleva necesariamente la presencia de una patología o trastorno psicológico ni la necesidad de una terapia. Preguntas frecuentes ¿En qué se diferencian la psicología infantil y la de adultos? La psicología analiza la situación psicológica y emocional del individuo para generar pautas de mejora que puedan redundar en un mayor bienestar y calidad de vida, enfrentando trastornos y patologías. La psicología infantil tiene en cuenta, además, el entorno y las circunstancias biológicas del niño haciendo un especial hincapié en el desarrollo físico y emocional. ¿Son especiales los psicólogos para niños? Los psicólogos infantiles están especializados en la rama de la psicología infantil, por tanto, conocen el desarrollo de los niños y cómo abordar los trastornos y patologías que se pueden dar en esta etapa de la vida. ¿Qué técnicas o terapias utiliza la psicología infantil? La psicología infantil desarrolla terapias mediante juegos o de manera colectiva con la participación de los padres o familiares para que el niño se sienta a gusto durante su puesta en marcha y pueda comportarse de forma espontánea. ¿Cuál es la edad mínima recomendada para ir al psicólogo? No existe una edad mínima recomendada para acudir al psicólogo. Ante disfunciones en el desarrollo y el comportamiento de los pequeños siempre es recomendable consultar con un profesional. ¿Qué es la psicología infanto-juvenil? La psicología infanto-juvenil es aquella que centra su estudio y tratamiento en pacientes desde su nacimiento hasta llegar a la etapa adulta. ¿De qué modo ha afectado la pandemia de la COVID-19 a la psicología infantil? Los niños y adolescentes constituyen un colectivo especialmente vulnerable ante situaciones estresantes inesperadas de carácter global como la pandemia de la COVID-19. Entre los principales riesgos a los que han estado expuestos destaca el estrés psicosocial. La cuarentena, la hospitalización del niño o un familiar son situaciones que pueden generar altos niveles de estrés. Además, la limitación de acceso a los servicios de salud mental durante los momentos más graves de la pandemia ha agravado los problemas psicológicos previos del niño o provocado nuevos problemas. Este hecho ha sido especialmente grave en el caso de colectivos con patologías como la diversidad funcional o el autismo. Bibliografía Asociación Española de Psicología del niño y adolescente. Asociación Española de Pediatría. En Familia. Comportamiento en niños preescolares: algunas dificultades. Consultado: 27/12/2021 . Parrish C et al. Pediatric medical psychology. Int Rev Psychiatry 2020; 32(3): 284-297. Doi: 10.1080/09540261.2019.1705258 . Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades. La salud mental de los niños. Tipos de afecciones. 22/03/2021. Consultado: 27/12/2021 . Plataforma de Asociaciones de Psiquiatría y Psicología Clínica por la Salud Mental de la Infancia y Adolescencia de España. Salud Mental en la Infancia y la Adolescencia en la era del COVID-19. 2020. Consultado: 27/12/2021 .
Bulimia
Enfermedad

Bulimia

¿Qué es la bulimia? La bulimia es un trastorno psiquiátrico en el que aparece una alteración de la conducta alimentaria, ya que el paciente presenta episodios de compulsión hacia la ingesta de grandes cantidades de comida , seguidos de maniobras dirigidas a compensar esta ingesta con la auto provocación de vómitos , toma de fármacos laxantes o diuréticos. Son personas que están muy preocupadas por su aspecto físico y su peso. En la mayoría de los casos aparece en el sexo femenino en edad adulta y afecta hasta el 4% de la población. Es una enfermedad de una gravedad moderada-severa, ya que si persiste en el tiempo puede conllevar la aparición de complicaciones graves. Causas de la bulimia La causa última de aparición de la bulimia se desconoce, aunque se sabe que hay factores genéticos, ambientales, biológicos y psicológicos que, combinados, pueden influir en su aparición. Síntomas de la bulimia Aparece una preocupación excesiva por el peso y el aspecto físico , pudiendo existir una distorsión de la propia imagen corporal. Pueden ser pacientes con normopeso o sobrepeso. Habitualmente presentan trastornos de ansiedad o depresión , otros trastornos compulsivos, o trastornos de la personalidad. En ocasiones se asocia a adicciones a sustancias como alcohol. Aparecen alteraciones de los hábitos de alimentación, disminuyendo de forma drástica la ingesta en algunas comidas del día y realizando “atracones” de grandes cantidades de comida calórica en otras, habitualmente por la noche. Tras estos episodios, los pacientes tienen una sensación de culpabilidad que les lleva habitualmente a autoinducirse el vómito. Estas acciones las hacen con ocultación de sus personas cercanas. También pueden ingerir de forma inadecuada fármacos como diuréticos y laxantes . Estas costumbres llevan a los pacientes a padecer efectos secundarios de las mismas como alteraciones digestivas o de los iones corporales, entre otras. Tratamiento de la bulimia El tratamiento se realiza por los profesionales de forma multidisciplinar . En general se indica el tratamiento psicoterápico, terapias de refuerzo positivo, cambios en el estilo de vida y los patrones de alimentación asociados a la toma de fármacos antidepresivos como la Fluoxetina o la Venlafaxina , y otros fármacos como neurolépticos o Benzodiazepinas . Si es preciso se hace una intervención psicológica en factores que pueden influir a nivel familiar, social, escolar, etc. Diagnóstico de la bulimia El diagnóstico se realiza fundamentalmente en base a la evaluación psicológica del paciente, en el que se aprecian las alteraciones de su comportamiento. Pruebas complementarias de la bulimia Se pueden realizar análisis de sangre para determinar si existen alteraciones asociadas a los procesos de purga (vómitos). Pueden estar indicadas otro tipo de pruebas para diagnosticar posibles complicaciones asociadas a la bulimia como alteraciones cardíacas, mediante la realización de un electrocardiograma, o una radiografía de tórax en el caso de que se produzcan neumonías por aspiración debidas a los vómitos. Factores de riesgo que pueden desencadenar la bulimia Tener antecedentes familiares de bulimia. Ser una persona con baja autoestima y con rasgos de impulsividad importante. Influencia de los cánones de belleza de la sociedad actual. Desarrollar trabajos en los que se exige un peso y forma física determinada (modelo, gimnasta, o bailarina, por ejemplo). Vivir en un país desarrollado. Complicaciones de la bulimia Dilatación o rotura gástrica tras ingesta excesiva. Hernia de hiato o perforación esofágica. Rotura diafragmática. Aumento del tamaño de las glándulas salivales y la glándula parótida. Pancreatitis. Edema crónico. Trastornos menstruales. Arritmias cardíacas por trastornos de los iones por los vómitos. Alteraciones renales. Erosión del esmalte dental. Colon irritable, retención de líquidos, aparición de grasa en las heces...etc, por el uso continuado de fármacos laxantes y diuréticos. Prevención de la bulimia Estimulación desde la infancia por los padres para la realización de una dieta variada y equilibrada sin ejercer presión excesiva en los niños y adolescentes que tengan sobrepeso sobre la realización de dietas hipocalóricas. Estimulación de la autoestima desde la infancia. Evitar el aislamiento social . Campañas informativas que modifiquen las exigencias de cánones sociales de belleza poco realistas. Especialidades a las que pertenece la bulimia La bulimia es un trastorno cuyo tratamiento y diagnóstico inicial se realiza por el médico psiquiatra, pero la carga terapéutica se realiza de forma multidisciplinar por el psiquiatra, psicólogo y el médico de familia o pediatra. Preguntas frecuentes: ¿Qué es el trastorno del comedor compulsivo? Se trata de un trastorno alimentario en el que existe un consumo incontrolado con “atracones” de comida que no se siguen de métodos compensatorios como los vómitos (algo que sí ocurre en la bulimia), en el que existe una malnutrición por exceso de comida con aparición de obesidad y enfermedades asociadas. ¿Cuáles son las consecuencias de la bulimia? La bulimia se puede asociar al desarrollo de patologías digestivas importantes como esofagitis, rotura diafragmática, dilatación gástrica , etc. Alteraciones renales y cardíacas como consecuencia de la pérdida de iones debido al consumo de diuréticos y los vómitos,  y además hay asociación con otras alteraciones psicológicas como adiciones o aislamiento social, entre otras. ¿Cómo se puede prevenir la bulimia? Estimulación de la autoestima desde la infancia, hábitos alimenticios adecuados y una alimentación variada. Evitar el aislamiento social y promover campañas informativas que modifiquen las exigencias de cánones sociales de belleza poco realistas. ¿Qué es la vigorexia? La vigorexia es un trastorno del comportamiento en el que aparece una obsesión de conseguir un cuerpo musculoso , por lo que el paciente no para de realizar ejercicio físico y toma además complementos alimenticios ricos en proteínas, carbohidratos, hormonas y anabolizantes. ¿Cuál es la diferencia entre anorexia y bulimia? Son dos trastornos de la conducta alimentaria. La bulimia se da normalmente en edades más tardías , los pacientes están menos demacrados y pueden tener normopeso, al contrario que en la anorexia. En la bulimia los pacientes son más impulsivos , tienen menos hiperactividad que los pacientes anoréxicos pero más trastornos psicopatológicos asociados. En la bulimia se dan menos trastornos menstruales . La bulimia puede evolucionar a anorexia pero raramente se produce al revés. &nbsp;