1. Home
  2. Contenidos de salud
  3. Psicología
  4. Artículos especializados

Psicología

La especialidad
Artículos especializados
Enfermedades
Síntomas
Otros contenidos
Fobia Social
Artículo especializado

Fobia Social

¿Tienes miedo a ser juzgado por los demás? ¿Sientes vergüenza al hablar con gente que no conoces? ¿Te sientes inseguro en situaciones sociales la mayor parte del tiempo? Si estas preocupaciones te están limitando para realizar tus actividades diarias, como ir a estudiar o al trabajo, es posible que sufras de un trastorno llamado fobia social. ¿Qué es la fobia social? Este trastorno se caracteriza por sentir miedo o ansiedad extrema, en ciertas o todas las situaciones sociales . Las personas que lo sufren tienen miedo a ser juzgados por los otros, a ser el centro de atención y a sentirse avergonzados. Temen hacer cosas comunes delante de los demás, como ir al banco, comer o beber delante de otra persona, responder a una pregunta en clase, utilizar baños públicos, etc., y piensan que controlar los síntomas está más allá de su capacidad, por lo que acaban evitando dichas situaciones, destruyendo, así, oportunidades de conocer nuevos amigos o posibles parejas, impidiendo el progreso profesional y, en definitiva, obstaculizando su desarrollo personal. ¿Cuáles son las señales y los síntomas de este trastorno? Las personas con fobia social tienden a: Preocuparse por los escenarios que les producen ansiedad social durante semanas antes de que ocurran y experimentar síntomas con tan sólo pensarlo. Ruborizarse con facilidad delante de los otros. Sudar abundantemente o temblar enfrentando situaciones sociales. Tener taquicardia o sentir que “la mente se queda en blanco” hablando con los demás. Mostrar una postura corporal rígida y tener poco contacto visual. Sufrir náuseas o malestar en el estómago cuando están con otras personas. Tener dificultad para hablar (voz baja, tartamudeo, voz rota, etc.). Tener la sensación de estar constantemente evaluado . Tener dificultad para hacer y conservar amigos . Evitar situaciones que impliquen interacción social . ¿Cuáles son sus causas? La fobia social suele iniciarse durante la adolescencia y puede tener varios orígenes: La timidez : una timidez mal llevada con el tiempo podría desencadenar en una fobia social. Si una persona tímida empieza a evitar situaciones que le producen ansiedad y se engancha a pensamientos negativos que refuerzan su incapacidad para hacer frente al problema, puede acabar padeciendo este trastorno. Desajuste neuroquímico : hay estudios que demuestran que las personas con fobia social producen un exceso de serotonina, una sustancia química responsable de mantener en equilibrio nuestro estado de ánimo. Cuando hay un déficit de esta sustancia, es posible que la persona desarrolle una depresión y, al contrario, cuando hay un exceso, la sobre activación puede producir los síntomas de la ansiedad. Experiencias traumáticas del pasado: haber sufrido una experiencia humillante en el pasado, como que se rían de ti en público o que te dejen en evidencia, puede originar el desarrollo de una fobia social. Crianza sobreprotegida por la familia: cuando la familia evita que el niño se enfrente a situaciones que de por sí generan un cierto nivel de nerviosismo, como conocer gente nueva, hablar en público, etc., es posible que estén obstaculizando el desarrollo de sus habilidades sociales y que con el tiempo acabe desarrollando una fobia social. Limitación de oportunidades de interacción social : la crianza aislada y con poca interacción con los iguales, es decir, los niños que viven en un mundo de adultos, pueden, con el tiempo, acabar sufriendo una fobia social. Dificultad para interpretar la conducta de los demás : hay estudios que demuestran que las personas con fobia social tienden a malinterpretar la conducta de los demás, como pensar que las personas nos están mirando fijamente o frunciendo el ceño, cuando en realidad no lo están haciendo. Falta de habilidades sociales: habilidades básicas como la escucha, saber hacer preguntas, dar las gracias, presentarse y despedirse, etc., o habilidades complejas como disculparse, pedir ayuda, afrontar críticas, admitir la ignorancia..., son necesarias para tener una interacción social de calidad, sentir la gratificación del intercambio y querer volver a repetir. Si no se tienen, la experiencia social es negativa, se tiende a evitar y puede acabar desarrollándose una fobia social. Herencia por aprendizaje: la falta de modelos de referencia en la infancia sobre cómo comportarse a la hora de relacionarse, puede generar fobia social por aprendizaje hereditario. ¿Qué tratamientos existen? Por lo general, la fobia social se trata con psicoterapia, medicamentos o una combinación de ambos. Lo aconsejable es hablar con el médico para valorar qué tratamiento es el más adecuado y hacer un seguimiento de cerca para controlar los posibles riesgos asociados. Psicoterapia: para tratar la fobia social, habitualmente se utiliza la Terapia Cognitivo Conductual (TCC), que consiste en conocer el origen del problema y desarrollar nuevas formas de resolver las situaciones temidas, mediante la detección de pensamientos irracionales para reemplazarlos por otros más realistas. Además, incluye estrategias de exposición a los estímulos temidos, para ir bajando la ansiedad progresivamente y practicando en el desarrollo de habilidades sociales Medicación: los medicamentos que se recetan con más frecuencia son los ansiolíticos y los antidepresivos. Los ansiolíticos son fármacos que actúan sobre el sistema nervioso central relajando las funciones del cuerpo y, por tanto, reduciendo la ansiedad. Sus efectos son rápidos, pero no se pueden tomar durante un tiempo largo, pues se desarrolla tolerancia y cada vez se necesitan dosis más altas para conseguir el mismo efecto. Los antidepresivos , por su parte, son fármacos que alteran las funciones químicas del cerebro aumentando el número de neurotransmisores para captar el exceso de serotonina, y reducir así la sintomatología de activación nerviosa. Tardan varias semanas en hacer efecto y tienen efectos secundarios que varían en función de la persona. También se recetan otro tipo de medicamentos llamados beta bloqueadores , que lo que hacen es bloquear el flujo de adrenalina que se desencadena cuando tenemos ansiedad, haciendo que la sintomatología de la fobia social se atenúe. Técnicas y estrategias de superación Aunque para los casos complejos de fobia social, lo recomendable es acudir a un profesional y recibir un tratamiento guiado, en el caso de las personas con una sintomatología leve, pueden poner en marcha algunas recomendaciones para intentar afrontarla: Busca una razón de peso: lo más importante es tener un motivo claro por el que merezca la pena empezar a afrontar el problema. No te engañes ni te justifiques : “me gusta estar solo, tengo intereses diferentes a los demás, la gente en general me cae mal, no me importa no tener amigos o pareja…”. Las personas somos muy hábiles a la hora de poner excusas, pero no es lo mismo elegir estar solo o que el miedo y la ansiedad elijan por nosotros. Aprende a respirar: cuando tenemos ansiedad sentimos que nos cuesta respirar de forma superficial, de modo que, estar entrenados en esta técnica, nos puede facilitar el reducir la sensación de malestar. Ejercítate en técnicas de relajación : los síntomas de la fobia social pueden llegar a controlarse mediante técnicas de relajación como, por ejemplo, la relajación progresiva, que se centra en la tensión y relajación de diferentes grupos musculares o el entrenamiento autógeno, cercano a la meditación. Autoexposición (progresión y mantenimiento): cuando queremos afrontar un miedo, a veces, por desconocimiento, acabamos grabándolo. Enfrentar un miedo es como subir una escalera (progresión), si intentamos llegar arriba saltando escalones de dos en dos, posiblemente nos caigamos, y si intentamos alcanzar la cima haciendo trampas y cogiendo el ascensor (automedicación, alcohol, sustancias, estar con gente nueva, pero solo en zonas de confort y seguridad, etc.), tampoco servirá. Lo adecuado es fijarse objetivos progresivos, de lo que menos ansiedad me produce a lo que más. Cada objetivo es un escalón, y hay que permanecer en cada uno, tanto tiempo (mantenimiento) como sea necesario hasta que la reacción emocional de ansiedad, se haya transformado en indiferencia por habituación. Exprésate y no abandones : si tienes miedo a la valoración de los otros, la solución no es huir, expresa lo que sientes y pregunta su opinión.
El Mindfulness Reduce el Estrés
Artículo especializado

El Mindfulness Reduce el Estrés

Para entender el boom del mindfulness hoy, te proponemos un viaje en el tiempo hasta la década de los 60, coincidiendo con el inicio de la movida hippy en Estados Unidos, que propició la llegada a Occidente de los primeros maestros espirituales de Oriente. Se puso de moda seguir un camino espiritual y la práctica de la meditación se popularizó. Esa sería la semilla de lo que hoy conocemos como mindfulness, una meditación que ha resultado tener beneficios evidentes y probados en la reducción del estrés. Meditar se puso de moda… Varias celebridades, entre ellas los Beatles , empezaron a viajar a la India y a seguir las enseñanzas de maestros varios, e hizo que muchísima gente siguiera el ejemplo. Paralelamente, los tibetanos, debido a la invasión China , se vieron obligados a exiliarse y a llevar consigo las enseñanzas y prácticas propias del budismo tántrico a occidente. Muchos de los maestros que viajaron a occidente y crearon centros e instituciones consagrados a la meditación fueron alabados como santos y cosecharon un buen número de seguidores. Se había desatado el boom de la New Age y meditar empezaba a estar de moda. Ya hacía tiempo que los occidentales nos habíamos dado cuenta de que la búsqueda incesante de la felicidad en los bienes materiales daba un resultado parcial, la cultura de los “workholics” generaba productividad y abundancia . Sin embargo, había un precio a pagar por ello. La revolución industrial y posteriormente la tecnológica han proporcionado sin lugar a dudas un gran bienestar material y comodidad a las sociedades humanas, sin embargo, a este hecho le han acompañado una serie de daños colaterales como son el in cremento del estrés, la ansiedad y la depresión . Esto es en parte debido al creciente sentimiento de alienación de la población y en parte al incremento de la auto-exigencia para alcanzar unas metas de bienestar incesantemente cambiantes propuestas por un sistema que se nutre de la insatisfacción.   Y la ciencia se interesó… La ciencia occidental no fue ajena al creciente interés por la práctica de la meditación y numerosos fueron los académicos y científicos deseosos de comprobar la eficacia científica de dicha práctica. Fue sobre todo a partir de los años 70 cuando se empezaron a obtener los primeros resultados significativos sobre los beneficios tangibles de la práctica de la meditación oriental. Se le dio un nombre anglosajón con gancho y, voilà , apareció el mindfulness . Sus beneficios son palpables en relativamente corto plazo, sobre todo en lo que concierne la reducción del estrés. A partir de aquí, y después de haber hecho pasar las prácticas de meditación ancestrales por el filtro de la ciencia, el mindfulness empezó a hacerse cada vez más popular. Es importante subrayar que la práctica de la también llamada atención plena se enmarca en su origen en el contexto de unas enseñanzas que contemplan esta práctica como parte de un todo, como un medio a, no como un fin en sí mismo. Sin embargo, en Occidente se ha segregado la práctica de su contexto inicial para aplicarla como remedio y método a los males del primer mundo. ¿En qué consiste el mindfulness? Como concepto hace referencia a la capacidad de sostener la atención en el aquí y el ahora para gozar de una experiencia más plena del momento presente. Como técnica hay numerosas variantes, he aquí algunas de ellas a modo de ejemplo: La observación sostenida de la respiración. Recorrer el cuerpo entero con la atención mental a fin de hacer conscientes todas las percepciones corporales, por sutiles que sean. Práctica del caminar consciente: se da un pequeño paseo a paso lento tomando consciencia de los movimientos de los pies, así como de todas las sensaciones que se experimentan. Preferiblemente en plena naturaleza. Mindful eating: a la hora de la comida se procura tomar consciencia del olor y sabor de los alimentos, masticando lento y saboreando sin premura a fin de gozar de una experiencia gustativa plena. Este tipo de atención plena se puede aplicar a numerosas actividades a lo largo de nuestra jornada. Partimos de la base de que la mente no puede estar en dos sitios a la vez, por otro lado, esta nos suele llevar de un pensamiento a otro con indiscriminados saltos temporales, por ejemplo: ahora pienso en el futuro y me colmo de expectativas y deseos y al instante siguiente estoy perdido en mi memoria regocijándome en el recuerdo de un evento pasado. La práctica de la atención plena nos permite focalizar el flujo mental en el aquí y el ahora permitiéndonos desarrollar un mayor dominio sobre la llamada mente mono (ya que salta de rama en rama, siendo las ramas los pensamientos) y una experiencia más rica del momento presente. ¿Cuáles son los beneficios de la práctica? La práctica ocasional de la observación sostenida de la respiración, es decir, de la concentración unipuntual, tiene como beneficio el experimentar estados de calma mental ocasionales. Si la práctica se vuelve un hábito diario, a largo plazo aumenta la actividad en el lóbulo prefrontal, en áreas del cerebro asociadas al bienestar y se disminuye la actividad en áreas de la amígdala cerebral asociadas al estrés y la ansiedad Aumenta la capacidad de concentración Mejora y estabiliza el estado de ánimo Los beneficios de la práctica sostenida repercuten en diferentes ámbitos de la vida: el personal (mayor capacidad para mantener un estado de ánimo estable ; el laboral (aumento de la concentración y la capacidad de trabajo ); y el social (puede ayudarnos a relacionarnos más harmónicamente con los demás). Pasa a la práctica A continuación, propongo un ejercicio muy simple para empezar a familiarizarse con los beneficios de la práctica. Como mencionamos en párrafos anteriores, cabe destacar el hecho de que solo con una práctica continuada los beneficios serán duraderos, sin embargo, animamos al lector a llevar a cabo el ejercicio que citamos a continuación para tener una primera experiencia tangible de los beneficios del mindfulness. Para facilitar la práctica proponemos que se sigan los siguientes pasos: Adoptar la postura correcta: el estilo oriental consiste en sentarse en el suelo con la espalda recta sobre un cojín encima de una esterilla o manta con las piernas formando un triángulo ya que si las cruzamos hacemos presión en los tobillos y dificultamos el riego sanguíneo. Cuanto más alto sea el cojín menos flexibilidad requiere la postura. Lo ideal es que las rodillas toquen el suelo. Si por cuestiones anatómicas no podemos adoptar dicha postura, conviene sentarse en una silla con la espalda recta, los pies paralelos, las rodillas formando un ángulo de 90 grados y las manos reposando sobre estas. Para preparar la mente hacemos diez respiraciones lentas y profundas Centramos nuestra atención en la entrada y salida del aire que tiene lugar de manera natural por la nariz, sin controlar la respiración. Cada vez que el aire salga contamos internamente. Al llegar a 11 volvemos hacia atrás y hacemos ciclos del 1 al 11 y del 11 al 1 durante al menos diez minutos Si vienen pensamientos, emociones, ruidos o molestias corporales que nos distraigan de la concentración sostenida en la respiración los aceptamos sin lucha y los ignoramos a fin de seguir concentrados y contando Al acabar los 10 minutos (se recomienda la utilización de una alarma) movilizamos lentamente brazos y piernas y abrimos los ojos. Los beneficios de esta práctica se harán evidente en pocas sesiones.    
Depresión en la Tercera Edad
Artículo especializado

Depresión en la Tercera Edad

Existe una errónea creencia popular de que en la tercera edad es normal deprimirse. Pero la depresión es una patología y no forma parte del envejecimiento normal . Por tanto, si una persona mayor está deprimida habrá que valorar por qué y tomar las medidas oportunas. </p > La vejez es un proceso que todos, si tenemos suerte, llegaremos a experimentar. En la actualidad constatamos un aumento progresivo de personas de la tercera edad en el mundo occidental, debido al alargamiento de la esperanza de vida , así como a la disminución de la natalidad en relación a hace medio siglo. Esta nueva etapa se caracteriza por una serie de cambios físicos, psíquicos y sociales que pueden llevar a la persona, dependiendo de sus recursos y situación personal, a un saludable y satisfactorio envejecimiento o bien a una experimentación del mismo como algo indeseable y cargado de sufrimiento. Desmontando falsas creencias Si una persona mayor está deprimida debemos entender que ese estado no es condición intrínseca de su edad ni del momento evolutivo en el que se encuentra y por tanto habrá que hacer una valoración y prescribir el correspondiente tratamiento psicoterapéutico y/o farmacológico en casos muy graves. Con frecuencia, ante la presencia de síntomas depresivos, llevemos al anciano al médico quien prescribe psicofármacos para contrarrestar los afectos depresivos sin indagar en su relato emocional y vivencial por falta de conocimientos en psicoterapia. Hoy en día la psicoterapia ha probado sobradamente su efectividad en trastornos depresivos sea a la edad que sea y argumentar que es normal estar así porque la persona “es mayor” es negligente. Es preciso explorar y tratar los afectos depresivos de un anciano del mismo modo que lo haríamos con alguien de menor edad. Aspectos de una sana vejez Hoy en día existen numerosos expertos en el estudio de la vejez que coinciden en que en esta etapa de la vida la tarea psicológica más significativa es la de ser capaz de contemplar la vida en su conjunto con coherencia y aceptación . Para ello, el mayor “sano” ha de ser capaz de recordar el pasado con cierta satisfacción por el “deber cumplido” y también ha de poder enfocar esta etapa con la aceptación de la pérdida progresiva (el duelo propio del envejecimiento, seres queridos que ya no están, etc.) pero también con el aliciente y la motivación del que le encuentra sentido a la vida a pesar de las pérdidas que esta lleva implícitas. Es también importante matizar que existen una serie de factores externos y visibles que correlacionan con una sana vejez como, por ejemplo : Círculo relacional de calidad (amigos, familia, pareja) Posibilidad de compartir experiencias con gente de su época (enriquece la vida mental) Motivación e interés para ayudar a otros, sentimiento de pertenencia a la sociedad y anhelo de contribuir a ella. Prácticas de autocuidado (higiene, deporte, buena alimentación) Sentimiento de que su experiencia enriquece a los más jóvenes Muy ligada a la anterior es la sensación de dejar un legado benéfico para los que se quedan. Cuando la depresión se impone a la vejez saludable En estos casos podemos observar el predominio de un sentimiento de desesperanza que con frecuencia se relaciona con la sensación de no haber podido hacer aquello que se quería, de haber perdido el tiempo y con él el sentido. Es también común en estos casos que se exprese el anhelo de recuperar el tiempo perdido con el objetivo de reparar errores del pasado o bien cumplir los objetivos que no se pudieron realizar en su día. El relato autobiográfico tiene fisuras, aspectos fragmentados o vacíos, heridas no curadas o pérdidas que sembraron un vacío que ha quedado sin llenar. Al no poder construirse un relato cohesionado, fortificante y significativo el anciano depresivo puede sentir que la vida ya no tiene sabor ni placer, sumiéndole en una especie de resignación apática o bien de tristeza crónica e invalidante en los casos más graves. Causas de la depresión en la tercera edad Son numerosos los factores que pueden llevar al anciano a desarrollar una depresión , nos limitaremos a nombrar los más comunes. Cabe decir que, aunque podamos identificar los desencadenantes visibles, sólo se desarrollará la depresión si existe una fragilidad de base que haga insoportables la aparición de estos factores: El duelo del propio deterioro físico (pérdida de facultades, reducción de la movilidad y de la autonomía, sensación de ser una carga…) Pérdida de facultades psicológicas . El anciano puede sentir que su mente ya no es tan ágil como solía serlo y esto puede llevarle a una vivencia similar a la de la pérdida de facultades físicas. Pérdidas en el plano de lo social : amigos y/o familiares que fallecen o bien que debido a su propio deterioro ya no están en disposición de mantener el vínculo, cambio en el rol social, paso de una situación de reconocimiento y/o desempeño de un rol bien definido al reto de reinventarse después de la jubilación. Es indispensable subrayar que el anciano saludable es capaz de vivir estos progresivos duelos con aceptación y sentido, con una predominancia del deber cumplido y una sensación de que el relato de su vida es significante. La cohesión y seguridad que produce esta sensación le provee de la fortaleza para sostenerse psicológicamente y hacer frente a los duelos de la vejez. En caso contrario, deberemos evitar el pretexto de “es mayor ya se sabe” y ayudar al anciano a tratarse psicológicamente el problema siempre y cuando conserve su capacidad para el diálogo y la rememoración.
Cómo Reconocer a una Persona que Padece Síndrome de Diógenes
Artículo especializado

Cómo Reconocer a una Persona que Padece Síndrome de Diógenes

Cuando pensamos en el síndrome de Diógenes, nos viene a la cabeza esa imagen de los bomberos intentando acceder a una casa repleta de basura, objetos y desperdicios y unos vecinos molestos por las condiciones insalubres que origina a la comunidad. Y es que las personas que sufren el Síndrome de Diógenes acumulan objetos inservibles, como basura, y no siguen pautas de higiene y autocuidado. Se trata de personas, mayormente ancianos, que viven recluidos en su hogar, aislados de la sociedad y que permanecen, voluntariamente, en condiciones de pobreza extrema por no tener conciencia de lo que poseen , pues reúnen grandes cantidades de dinero en rincones de la casa y también en cuentas en el banco.   Todos tenemos cierta tendencia a guardar las cosas por si acaso, por si en algún momento las podemos necesitar, pero ¿cómo se llega a este extremo?, ¿qué debe suceder para entrar en un bucle de este tipo y encima no ser consciente? ¿Tienes dudas?  Regístrate ahora  en Savia y habla gratis con nuestros especialistas médicos por chat o videoconsulta. Factores de riesgo del síndrome de Diógenes Poseer ciertos rasgos de personalidad , como ser huraño, desconfiado, introvertido, hostil, dominante o independiente. Tener dificultad para establecer vínculos con las personas, pero no con los animales u objetos. Mantener traumas o acontecimientos vitales no superados , como pérdidas afectivas, muertes de personas importantes, rechazo de familiares, jubilación indeseada, pérdida de estatus… Tener conductas que se puedan agravar con el tiempo, como el coleccionismo. Vivir en soledad y tener falta de contacto con el mundo exterior. Padecer algún trastorno mental o patología previa. C onvivir con una persona acumulador a o con síndrome de Diógenes, ya que cuando dos personas de edad avanzada conviven juntas, fácilmente uno de ellos puede arrastrar al otro a esa situación. Esto hace que podamos diferenciar el trastorno entre : Los que carecen de patología psiquiátrica y han sido los acontecimientos estresantes de la vida los que le han llevado a tal situación. Los que sufren de trastornos psiquiátricos y la apatía que los caracteriza, ha hecho que les impida deshacerse de objetos y residuos llegando al extremo de la acumulación, como: -Trastornos de personalidad, principalmente el obsesivo-compulsivo (TOC). -Esquizofrenias y otros trastornos psicóticos -Drogodependencias, especialmente el alcoholismo. -Depresión -Demencias ¿SABÍAS QUE… Cuando los vecinos visualizan y denuncian las condiciones en las que vive la persona, ya han pasado varios años desde que la sintomatología se inició. Esto quiere decir que, durante mucho tiempo, el problema fue de puertas hacia dentro y, día a día, fue aumentando hasta sobrepasar los límites de la vivienda. ¿Tienes dudas?  Regístrate ahora  en Savia y habla gratis con nuestros especialistas médicos por chat o videoconsulta. ¿Cómo evoluciona el síndrome de Diógenes? Al principio lo que predomina es una acumulación pasiva , un abandono parecido al comportamiento del adolescente que acumula ropa sobre las sillas o platos sin fregar. Después, la acumulación empieza a tener un orden anormal sin seguir ningún criterio lógico ni racional. Al final, acaba acumulando activamente  y ya no solo no se desprende de los residuos que él mismo genera, sino que se desplaza al exterior a recogerlos, como por ejemplo, en contenedores. ¿Cómo se puede ayudar a alguien que sufre síndrome de Diógenes? Para poder ayudarlos, al tratarse de un adulto y mientras no se encuentre incapacitado por enfermedad psiquiátrica o demencia, es necesario contar con su consentimiento . El problema está en que, al no tener conciencia de enfermedad y además, tener una personalidad paranoide, que les lleva a pensar que son los demás los que tienen el problema y solo quieren hacerle daño quitándole sus preciados objetos, suelen rechazar la ayuda social y el tratamiento que se les ofrece, y terminan volviendo rápidamente al estilo de vida anterior. Pero si aceptan trabajar conjuntamente en su mejoría y están predispuestos a cambiar, la intervención o tratamiento a seguir debería incluir las siguientes pautas : Tratar el mal estado nutricional e higiénico. Limpiar a fondo la basura acumulada. Intervenir en su dieta para ganar peso y mitigar los efectos negativos sobre el organismo que haya producido el llevar una alimentación inadecuada. Mejorar su higiene personal para que no produzca rechazo al presentarse ante los demás. Instaurar medidas preventivas para que el cuadro no vuelva a repetirse. Contactar con una institución geriátrica donde se pueda ubicar al afectado, y si esto no es posible, recurrir a una asistenta a domicilio para recibir un apoyo social. Implicar a los parientes más cercanos y hacerles comprender que se trata de una enfermedad y no un deterioro de la edad. Hacer un seguimiento periódico mediante visitas domiciliarias y coordinarse con los servicios sanitarios. Trabajar a nivel psicológico mediante terapia. Corregir los pensamientos acerca de la pronta llegada de una nueva situación de pobreza extrema y la necesidad de acumular. Elaborar los traumas no superados. Reconstruir su historia rescatando los aspectos funcionales. Tratar la patología mental asociada. Utilizar tratamiento farmacológico cuando se requiera. Sobre todo en adicciones, obsesiones muy fuertes para ayudar a controlar la ansiedad y si hay delirios. Si estás dudando acerca de si un familiar pudiera estar desarrollando éste tipo trastorno, es importante observar si alguno de los factores de riesgo que hemos mencionado arriba está empezando a aparecer. Habitualmente, los primeros síntomas observables son un comportamiento huraño y el aislamiento voluntario con reclusión en el hogar. Por ello es importante vigilar a los mayores que viven solos y considerar el hecho de visitarlos más a menudo, porque este tipo de comportamientos, podría ser una excepcional estrategia preventiva para el desarrollo del trastorno. No obstante, hay que tener en cuenta que el síndrome de Diógenes puede confundirse fácilmente con otras formas de acumulación , como el Trastorno por acumulación.  Este último se diferencia del primero, en que la conducta no traspasa los límites de la vivienda, con lo cual, no son una molestia para los vecinos, no tienen porqué abandonar la higiene, la limpieza y el autocuidado, está relacionado con personas jóvenes y son conscientes de que padecen una enfermedad, pero buscan excusas sentimentales para no desprenderse de los objetos. SÍNDROME DE DIÓGENES TECNOLÓGICO Por cierto, ¿sabías que existen acumuladores tecnológicos, también llamados info-obsesivos, que l o que acumulan es información o archivos digitales ? Estos sienten la necesidad de estar a la última en noticias, avances y tendencias y son incapaces de desprenderse de la información archivándola y ordenándola compulsivamente. ¿Tienes dudas?  Regístrate ahora  en Savia y habla gratis con nuestros especialistas médicos por chat o videoconsulta.
Entendiendo el Trastorno Bipolar
Artículo especializado

Entendiendo el Trastorno Bipolar

Grandes personalidades del mundo de la literatura (como Virginia Woolf, Edgar Allan Poe o Ernest Hemingway), del cine (Marilyn Monroe o Vivien Leigh), de la música (Kurt Cobain o Frank Sinatra), del arte (Vincent Van Gogh), de la política (Winston Churchill o Abraham Lincoln) han sufrido trastorno bipolar. Coloquialmente se usa (y abusa) equivocadamente el término “bipolar” para referirse a las personas que son impredecibles y que cambian de opinión o de emociones a menudo. No obstante, poco o nada tiene que ver el trastorno con esta forma de entenderlo: conozcámoslo un poco más. ¿Qué es? El trastorno bipolar, antiguamente llamado “psicosis maniaco-depresiva”, forma parte de los trastornos del estado de ánimo, y se caracteriza por cambios de humor que oscilan entre dos polos opuestos, uno muy alto y uno muy bajo. Afecta a alrededor del 1,5% de la población y no hay diferencias entre sexos. Se da en todas las culturas y grupos étnicos. Habitualmente empieza al final de la adolescencia o principios de la adultez y aunque puede aparecer en niños o personas mayores, es mucho menos frecuente. Requiere de un tratamiento a largo plazo. ¿Síntomas? El estado de ánimo “normal” ( eutimia ) se combina con episodios maníacos (o hipomaníacos) y depresivos , por lo que según en qué fase esté la persona tendrá unos síntomas u otros: Episodio maníaco (es cuando el estado de ánimo es más alto). Los episodios maníacos se caracterizan por un alto descontrol y los síntomas pueden llegar a ser peligrosos para el propio paciente o para otras personas. Euforia. Irritabilidad. Agitación o alta actividad motriz. Disminución de la necesidad de dormir. Aumento de la líbido (impulso sexual). Gastos excesivos y/o inapropiados. Planes irrealizables. Aumento de energía, capacidad para hacer muchas cosas. Cambios en los hábitos alimentarios, p.ej. descontrol de horarios. Fuga de ideas o mayor productividad de pensamiento. Hablar demasiado y demasiado rápido. Aumento de la sociabilidad. Sentimientos de grandeza, comportamiento extravagante. Implicación excesiva en actividades placenteras que tienen un alto potencial para producir consecuencias graves. Pueden darse síntomas psicóticos, p.ej. alucinaciones o delirios. También se puede dar un episodio hipomaníaco , que sería como un estado maníaco, pero menos grave. Incluso al principio puede resultar agradable para la persona, y habitualmente no necesita de hospitalización. Puede ser la fase previa al episodio maníaco o un episodio en sí mismo. Entre los síntomas habituales encontramos: Aumento de la autoestima. Sentimientos de grandiosidad. Hiperactividad. Aumento de la sociabilidad. Locuacidad. Dormir menos. Gastar más de lo habitual. Falta de autocrítica. Optimismo exagerado. Aumento de la líbido. Aumento de la emotividad. Episodio depresivo (estado de ánimo bajo -depresión mayor-). El episodio depresivo es más largo y más profundo cuanto más larga y profunda es la fase maníaca o hipomaníaca previa, por lo que cuanto más se reduzcan los picos, más estable estará la persona. Por eso es importante tratar los síntomas hipomaníacos cuanto antes. Se caracteriza por: Tristeza, vacío o desesperanza. Baja autoestima. Falta de energía y de motivación. Bajo nivel de actividad y lentitud. Cambios en el sueño: o dormir poco (insomnio) o demasiado (hipersomnia). Cambios en el apetito: comer demasiado o demasiado poco. Tendencia al aislamiento. Disminución de la líbido. Falta de concentración. Sentimientos de culpa. Ideación suicida. Episodio mixto : puede ocurrir que se dé simultáneamente un estado de depresión y de manía. Por ejemplo, se pueden dar sentimientos de grandiosidad con pensamientos suicidas o de culpa intensa. En este estado es más elevado el riesgo de cometer suicidio, ya que se junta una tristeza muy profunda con la dificultad para controlar los impulsos. ¿Otras complicaciones? Alto riesgo de suicidio. Se estima que un 15% de las personas con trastorno bipolar se acaban suicidando. Problemas financieros. Problemas legales. Abuso de alcohol o drogas. Dificultades en las relaciones familiares, de pareja y con las amistades. Dificultades laborales. ¿Tipos? Existen fundamentalmente dos tipos básicos de trastorno bipolar: Trastorno bipolar tipo I: se diagnostica cuando se han dado uno o más episodios depresivos mayores y al menos un episodio maníaco (o mixto). Trastorno bipolar tipo II: se diagnostica cuando se han dado uno o más episodios depresivos mayores y al menos un episodio hipomaníaco. Alrededor del 10% de los casos con trastorno bipolar tipo II se acaban convirtiendo en tipo I. Dentro de los trastornos bipolares también encontramos el trastorno ciclotímico (o ciclotimia), que sería una versión más leve, y estaría compuesto por uno o más episodios de hipomanía con uno o más episodios de depresión leve o moderada (no llegan a cumplirse criterios necesarios para diagnosticar episodio depresivo mayor). ¿Causas? El trastorno bipolar es una alteración de los mecanismos que regulan el estado de ánimo . Estos mecanismos se deben tanto a factores genéticos (herencia, vulnerabilidad biológica) como a factores ambientales (acontecimientos estresantes que activan el problema). No hay una causa única que haga que se desarrolle el trastorno; es siempre debido a la interacción de diversos factores. ¿Tratamiento? El trastorno bipolar es una de las enfermedades mentales más incapacitantes , pero también de las más abordables terapéuticamente. El tratamiento combinado, es decir, psicoterapia y medicación, hace que sea posible llevar una vida autónoma y gratificante . Dentro del tratamiento farmacológico destaca el litio, que fue el primer estabilizador del estado de ánimo aprobado para tratar episodios maníacos y depresivos. También existen algunos anticonvulsivos como el ácido valproico o la lamotrigina, que también se usan como estabilizadores. Es importante no abandonar la medicación cuando la persona se encuentra bien, ya que se podría producir una nueva crisis. Por otro lado, el tratamiento psicológico incide en los siguientes aspectos: Aceptar y conocer el diagnóstico sin hacer de él un estigma. Es importante remarcar el papel que tiene la actitud que tome la persona en el pronóstico de la patología. Si se toman las medidas adecuadas, lo que se “cronificará” será la estabilidad y no la enfermedad. Evitar hábitos que puedan facilitar las crisis, como el consumo de drogas o estimulantes. Fomentar hábitos que promuevan la estabilidad: pautas de sueño adecuadas y alimentación equilibrada. Aprender a manejar el estrés. Averiguar los factores de riesgo: qué situaciones habitualmente producen síntomas, cuáles son los activadores habituales y cómo se les puede hacer frente de una forma efectiva para no se llegue a producir una crisis. Aprender a detectar las señales de alerta para poder intervenir terapéuticamente. Los episodios depresivos o maníacos no aparecen de repente y, además, no todos los afectados experimentan los mismos síntomas. Se trata de que cada persona conozca cuáles son sus manifestaciones para saber cuándo pedir ayuda. Orientación familiar: es importante que los familiares entiendan el trastorno, cómo influye en la familia y cómo puede ésta influir sobre el trastorno. Reducir sentimientos de culpa y recriminaciones.
Cómo Tratar el Trastorno Límite de la Personalidad
Artículo especializado

Cómo Tratar el Trastorno Límite de la Personalidad

La persona con Trastorno Límite de la Personalidad (TLP) camina día a día por la vida buscando el equilibrio como un funambulista en la cuerda floja. Abajo se extiende un abismo contra el que batalla por no caer y necesita de una barra que lo estabilice para no precipitarse hacia lo más profundo. Buscando su lugar… Durante muchos años, el TLP se había considerado el cajón de sastre de la psiquiatría. Son tan variadas sus manifestaciones y los trastornos que se vinculan con él, que en principio no encajaba en ninguna de las dos grandes categorías diagnósticas tradicionales, ni en las neurosis ni en las psicosis, ya que tenía elementos de ambas. Por eso, cuando en 1980 se creó como categoría con entidad propia en el DSM (manual que compila y define los trastornos psiquiátricos), se denominó trastorno límite (o borderline). Es irónico que esta desubicación tanto tiempo sostenida dentro de la psiquiatría se corresponda también con una gran desubicación a nivel vital en las personas con TLP. ¿Qué es? El TLP es un síndrome complejo y heterogéneo que está sobre todo asociado con la inestabilidad emocional y el control de impulsos . Afecta al 2% de la población adulta, y es el trastorno más frecuente en poblaciones clínicas ya que requiere de ingresos y consultas diversas tanto por la gravedad de sus síntomas como por los trastornos que tiene asociados: trastornos del estado de ánimo (depresión, trastorno bipolar, etc.), de ansiedad, de alimentación, de abuso de sustancias y elevada tasa de suicidio, cuestiones todas ellas que generan una amplia demanda asistencial. A pesar de que se ha tendido a considerar un trastorno más propio del sexo femenino , se sabe que afecta a ambos sexos por igual, aunque se diagnostica más a mujeres por motivos culturales. La edad de inicio se sitúa a finales de la adolescencia o principios de la edad adulta, aunque frecuentemente aparezcan síntomas ya durante la infancia (entre los 8-11 años). ¿Qué síntomas lo caracterizan? Los síntomas fundamentales en los que se manifiesta el trastorno son: Intentos frenéticos para evitar un abandono real o imaginado. Relaciones interpersonales intensas e inestables, marcadas por una alternancia entre la idealización y la devaluación. Alteración de la identidad: autoimagen y sentido de uno mismo inestable. Impulsividad en (como mínimo) dos áreas potencialmente dañinas para sí mismo, p.ej. abuso de sustancias, conducción temeraria, atracones de comida, relaciones sexuales compulsivas, derroche económico… Comportamientos intensos, amenazas de suicidio o autolesiones. Inestabilidad afectiva: cambios en el estado de ánimo que oscila en horas o días. Sentimientos crónicos de vacío. Ira intensa o dificultades para controlarla. Ideas paranoides debidas a estrés o síntomas disociativos. Es importante remarcar que el diagnóstico de TLP siempre debe realizarlo un profesional (psiquiatra o psicólogo) ¿Causas? El origen del TLP es una mezcla de distintos factores y circunstancias genéticas, bioquímicas, neurofisiológicas, pero también de factores aprendidos y modulados desde la infancia a la adultez a nivel familiar y social. Los factores de riesgo incluyen: Comunicación deficiente en la familia. Abandono o miedo al abandono en la niñez o en la adolescencia. Vida familiar disociada. Abuso sexual, físico o emocional. ¿Falsos mitos? “ Son personas destructivas”: es importante ayudar a comprender a la persona qué hay detrás de las conductas autodestructivas para trabajar sobre ellas y sustituirlas por  otras menos nocivas. Los motivos de las conductas autodestructivas son diversos: ansiedad, miedo, autocastigo por haber fracasado, enfado hacia otros… A veces puede ser una manera desesperada de pedir ayuda o de reflejar lo mal que se sienten, otras son una forma de espiar la culpa (“soy mala persona”, “no valgo para nada”) y otras es una manera de sentirse vivos o sentir dolor por algo tangible. Aunque parezca contradictorio, la autolesión, las conductas abusivas o autodestructivas conducen a una aparente calma temporal o incluso una euforia que interrumpe el profundo malestar sentido. Detrás de la destrucción hay un intento (fracasado) de construcción. “ Son personas manipuladoras ”: parte importante de la “mala prensa” del TLP son las conductas manipuladoras. Es importante entender que detrás de actitudes aparentemente egoístas, se esconde un intento de hacer frente a emociones difíciles de tolerar y habitualmente son otro intento más de calmarse. Detrás del enfado hay miedo. En último término, quien paga las peores consecuencias de esas supuestas manipulaciones son justamente las personas con TLP. “ Nunca cambiarán ”: es cierto que es difícil mejorar si no se buscan las condiciones para poder hacerlo, por eso es tan necesario buscar no sólo ayuda terapéutica sino una ayuda de calidad.  Detrás de unos pobres resultados terapéuticos se esconden más habitualmente deficiencias en el tratamiento más que una incapacidad de la persona para mejorar. No hay casos perdidos, sino casos mal trabajados. ¿Es todo malo? Son tantas las reacciones negativas que generan las personas con TLP que hay una tendencia a pasar por alto sus aspectos positivos. No sólo tienen una gran capacidad empática sino también una sensibilidad especial, una especie de sexto sentido que les permite detectar en qué estado emocional se encuentran las personas de su alrededor, por lo que son capaces de hacerlas muy felices en los momentos buenos. Al ser personas intensas, tanto lo malo como lo bueno se acentúa. Tienden a ser personas inteligentes. ¿Tratamiento? Cada persona es un mundo, por lo que la psicoterapia requiere abordar aspectos específicos para las necesidades de cada una . Sería como hacer un traje a medida. No obstante, algunos aspectos que habitualmente se trabajan en psicoterapia con esta problemática son: la identidad y la diferenciación con los demás, las emociones y su regulación emocional, los límites y las relaciones personales, el autocuidado, etc. ¿Pronóstico? En los últimos años se está cambiando la forma de entender el curso del trastorno. Ha pasado de ser considerado como algo “incurable” a aparecer múltiples propuestas de tratamiento con resultados, cuanto menos, reveladores. Es cierto que no son tratamientos cortos, ya que es necesario modificar aspectos básicos de la personalidad, pero hay luz al final del túnel. Todo lo aprendido se puede desaprender. Lo más urgente es crear la tranquilidad y estabilidad necesarias para establecer con qué aspectos se identifican de sí mismos y diferenciarlos de aquellos que están más relacionados con el aprendizaje o la falta de habilidades y recursos. Hay que llenar huecos para, poco a poco, ir integrando la personalidad y descubriendo a la persona. En la edad madura tienden a mejorar los síntomas. Si bien la tendencia puede ser ir hacia la cuerda en cuanto aparezca, hay muchas formas de caminarla: el funambulista puede ir armado con cuerdas, atalajes y sujeciones varias, casco y paracaídas, o incluso motores a reacción que hagan decidir el propio vuelo y hacer que el equilibrio sea más una realidad que una excepción.
Qué Debes Saber sobre la Depresión Posparto
Artículo especializado

Qué Debes Saber sobre la Depresión Posparto

Actualizado el 10/01/2022 La depresión posparto es una de las complicaciones más comunes e incapacitantes de la maternidad, aunque a menudo es infradiagnosticada y por lo tanto no es tratada adecuadamente. Se estima que puede afectar a más del 10% de las mujeres que dan a luz. Además, en estos últimos tiempos la depresión postparto se ha visto más acentuada por la pandemia del coronavirus y el aislamiento al que se han visto sometidas muchas madres tras el nacimiento de sus hijos. Qué es la depresión posparto La depresión posparto es un trastorno del estado de ánimo grave que puede aparecer en la madre durante el primer año tras el nacimiento del niño, si bien suele ser común que tenga lugar durante los tres primeros meses de vida. Su aparición se asocia con el sufrimiento materno y puede tener numerosas consecuencias negativas para el bebé, la madre y el seno familiar. Duración La duración de la depresión posparto es muy variable. La mayoría de los casos se resuelven en unos pocos meses a partir del tratamiento. Sin embargo, cerca del 25% de las mujeres diagnosticadas todavía presentan depresión un año después de dar a luz y más del 10% después de dos años. Aproximadamente el 40% de las mujeres recaen durante un nuevo embarazo, o aunque no exista un embarazo de por medio. Es probable que la depresión del embarazo no tratada se haga recurrente con nuevos episodios depresivos, siendo el foco de problemas continuos para la madre, el niño y la familia. Causas y factores de riesgo Las causas que pueden motivar la aparición de la depresión posparto son complejas y no están del todo esclarecidas. Sin embargo, parece evidente que un conjunto de factores biológicos puede jugar un papel importante: Hormonales . Durante el embarazo se dan cambios en los niveles de estrógenos y progesterona. Después del parto el organismo los tiende a reequilibrar, provocando un descenso brusco hormonal que puede afectar al estado de ánimo. Genéticos . La genética puede influir en que se desencadene una depresión posparto. Existen varios genes candidatos que pueden estar implicados en su aparición. Inmunitarios . Durante el embarazo se produce una regulación antiinflamatoria del sistema inmune de la madre para proteger al feto. Tras el nacimiento, el sistema inmune se torna proinflamatorio, lo que podría relacionarse con la aparición de la depresión. Psicológicos . Los trastornos anímicos existentes en la madre previos al embarazo podrían reaparecer o agudizarse tras el parto. Factores de riesgo El factor de riesgo más importante para la depresión posparto es un historial de trastorno del estado de ánimo o de ansiedad. Otros factores de riesgo psicosocial y de salud incluyen: Falta de apoyo social y familiar. Problemas económicos. Problemas persistentes de salud y de comportamiento en el niño. Dificultades en la pareja, violencia o abuso previo. Acontecimientos negativos y estresantes de la vida. La edad de la madre (por debajo de 25 años) Antecedentes familiares de depresión posparto o enfermedad psiquiátrica. Embarazo no deseado. Mala salud física perinatal de la madre. Síntomas de la depresión posparto Los síntomas comunes en la depresión posparto pueden incluir: Extrema tristeza, sensación de vacío y desesperanza. Llanto recurrente sin motivo aparente. Cansancio, dolor y molestias físicas. Angustia y ansiedad. Pereza y desgana, evitando a familiares y amigos Alimentación insuficiente o excesiva. Insomnio o dormir en exceso. Sentimiento de culpa. Dificultad para concentrarse o tomar decisiones. Sentimiento de incapacidad para cuidar de sí misma o del bebé. Miedo a quedarse a solas con el niño. Sentimientos negativos hacia el bebé. Preocupación excesiva o mínima por el bebé. Los pensamientos suicidas suelen ser comunes, afectando a cerca del 20% de las mujeres con síntomas de depresión posparto. De igual modo, algunas mujeres también tienen pensamientos de hacer daño a su hijo. Diagnóstico La aparición de los síntomas de depresión posparto está en el centro del criterio diagnóstico. Para ello deben estar presentes durante un período mínimo de dos semanas y suponer un cambio con respecto a la situación y el funcionamiento anterior. Estos síntomas deben causar un malestar clínicamente significativo o deterioro del funcionamiento no atribuibles a otra condición médica. Se puede diagnosticar la depresión posparto de manera sencilla a partir de la Escala de Edimburgo . Se trata de un formulario de 10 preguntas sobre diferentes aspectos relacionados con el estado de ánimo y de comportamiento de la madre. Un valor de 12 puntos o más sirve para confirmar el diagnóstico de depresión posparto. Tratamiento El tratamiento eficaz de la depresión posparto requiere un enfoque integral y, a menudo, multidisciplinar. También debe contemplar las preferencias de la mujer, si está lactando y de la intensidad de los síntomas. Inicialmente es preferible la psicoterapia. Los antidepresivos deben usarse en mujeres lactantes valorando la seguridad y la relación riesgo/beneficio. Son de elección los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina , siendo recomendables los de menor excreción en la leche materna y mayor experiencia de uso. En cualquier caso, el tratamiento de una depresión posparto es similar al de cualquier otra depresión. Por otro lado, deben fomentarse todas aquellas estrategias psicosociales que inciden en el autocuidado, la mejora de apoyos sociales y emocionales y reducen el impacto negativo de las circunstancias vitales y los factores estresantes. Los grupos de apoyo en los que se reúnen mujeres que están pasando o han pasado por una depresión posparto pueden ser de gran ayuda. Cómo puede afectar al bebé Es conocido el impacto de la depresión postparto en el desarrollo infantil y sus efectos pueden ser permanentes tanto en la madre como en el hijo. La depresión determina que las madres no sean capaces de cuidarse a sí mismas ni a sus hijos. Además, esta desatención puede causar problemas a largo plazo tanto emocionales como en el desarrollo del bebé. Preguntas frecuentes ¿Qué es la depresión posparto? El Manual Diagnóstico de Trastornos Mentales de la Asociación Estadounidense de Psiquiatría (DSM-V), define la depresión posparto como un episodio depresivo mayor con inicio en el periparto. En la práctica clínica, la depresión posparto se define de manera variable como la depresión que tiene lugar entre las 4 semanas y los 12 meses después del parto. ¿Qué es el “blues” o tristeza posparto? En los primeros días después del parto un 80% de las mujeres experimentan, en mayor o menor grado, un sentimiento de tristeza conocido como “blues posparto” o “tristeza puerperal”. Se trata de una tristeza relacionada con los cambios propios de la nueva situación, las nuevas responsabilidades, la sensación de desconocimiento, el agotamiento, los cambios hormonales, etc. Es completamente normal, no requiere tratamiento y remite de forma espontánea a los pocos días, o como máximo, a las dos semanas. Aunque el “blues” posparto se resuelve espontáneamente, requiere apoyo y seguimiento. Se considera un factor de riesgo para la aparición de depresión posparto. ¿Existe la depresión posparto en los padres? Los padres no son inmunes a la depresión posparto. Algunos estudios han hallado una prevalencia cercana al 10% de depresión posparto en padres. Los factores de riesgo parecen ser similares a los de las madres, incluyendo el bajo apoyo social, los problemas económicos y un historial de depresión. ¿Se pueden tomar antidepresivos durante la lactancia? Los medicamentos que toma la madre pueden llegar al bebé a través de la leche materna. Por eso, los bebés lactantes cuyas madres toman antidepresivos, acostumbran a ser más irritables o tener más dificultad para dormir o alimentarse. El médico deberá indicar aquellos más adecuados para revertir los síntomas depresivos en la madre, afectando lo menos posible al bebé. ¿Cualquier mujer puede sufrir una depresión posparto? Algunas mujeres tienen más propensión que otras a desarrollar una depresión posparto. Entre los factores de riesgo más importantes destacan: Antecedentes en una misma o en la familia de depresión u otros trastornos mentales. Problemas durante el embarazo. Ansiedad o sentimientos negativos respecto al embarazo. Una experiencia de parto traumática. Nacimiento prematuro, enfermedad o ingreso del recién nacido. Tener más de un bebé. Un embarazo no deseado o no planeado. Dificultad para la lactancia materna. No tener pareja. Falta de apoyo social. Violencia doméstica. Dificultades laborales o económicas. Consumo de alcohol o drogas. Acontecimientos vitales adversos. Bibliografía Amparo Ortega del Moral, Ana María Romero Romero, Yarmila García Iglesias. Depresión posparto: Criterios de sospecha, diagnóstico y tratamiento. FMC - Formación Médica Continuada en Atención Primaria 2020;27(4): 164-171. Doi: 10.1016/j.fmc.2019.10.011. Stewart DE, Vigod SN. Postpartum Depression: Pathophysiology, Treatment, and Emerging Therapeutics. Annu Rev Med 2019; 70:183-196. Doi: 10.1146/annurev-med-041217-011106 . Asociación Americana de Psiquiatría. Guía de consulta de los criterios diagnósticos del DSM-5. 2014. Consultado: 20/12/2021 . Cox J. Thirty years with the Edinburgh Postnatal Depression Scale: voices from the past and recommendations for the future. Br J Psychiatry 2019; 214(3): 127-129. Doi: 10.1192/bjp.2018.245 . Escala de depresión posparto de Edinburgh. Obtenido de la British Journal of Psychiatry [Revista Británica de Psiquiatría] Junio de 1987, Volumen 150 por J.L. Cox, J.M. Holden, R. Sagovsky .
Cómo detectar y tratar la bulimia
Artículo especializado

Cómo detectar y tratar la bulimia

Podemos afirmar que el acto nutricional no es sólo una experiencia de gratificación fisiológica , sino que también es, en su origen, una experiencia emocional de sosiego y conexión con el otro. Ser nutrido es ser cuidado y, en última instancia, querido. A medida que vamos creciendo aprendemos a establecer una relación autónoma con la alimentación y pasamos a ser nosotros quienes nos auto-nutrimos, comprando, preparando e ingiriendo la comida que consideramos apropiada. El acto de nutrirse tiene una función relacional, hetero y auto reguladora de las emociones , por lo tanto, es susceptible de verse alterado y desorganizado cuando aparecen conflictos emocionales y psicológicos. Vamos a hablar a continuación de uno de los trastornos de la alimentación más conocido, la bulimia nerviosa. ¿Qué es la bulimia? El síndrome bulímico es un trastorno que se caracteriza por un modelo de alimentación anormal , con episodios de ingesta voraz seguidos de la puesta en marcha de maniobras que buscan eliminar las calorías ingeridas, acto seguido la persona que padece dicho síndrome se siente malhumorada, triste y eventualmente con sentimientos de autocompasión . El trastorno presenta su máxima incidencia entre mujeres de 19 a 25 años. Podemos diferenciar dos tipos de bulimia: El purgativo : la persona se provoca regularmente el vómito o usa laxantes, diuréticos o enemas en exceso. El tipo no purgativo: se utilizan otras conductas compensatorias inadecuadas, como el ayuno o el ejercicio intenso. ¿Cómo lo detectamos? Hay una serie de rasgos característicos de este síndrome que pueden ayudarnos mucho si sospechamos que algún familiar o amigo puede padecerlo. Nos centraremos en tres grandes criterios: Preocupación continua por la comida acompañada de un deseo irrefrenable por comer, finalmente, la persona acaba por sucumbir a este deseo presentando periodos de gran ingesta en poco tiempo. Intentos por contrarrestar el aumento de peso mediante métodos purgativos y no purgativos tal y como hemos explicado anteriormente. La persona que padece el trastorno se fija como objetivo el alcanzar un peso por debajo del adecuado para su masa corporal y/o del que tenía antes de padecer el síndrome, por la misma naturaleza de la patología, dicho objetivo no se consigue mientras dure la misma. A diferencia de la anorexia nerviosa, la persona que padece bulimia presenta una conducta desordenada en relación a la alimentación, más adelante también en otros aspectos de la vida. La frecuencia y duración de los atracones varían en función del estado de ánimo. Tratamiento Dimensión física : lo que buscamos con el tratamiento es mejorar el estado físico del paciente, lo que incluye la estabilización del peso, rehidratación y normalización electrolítica, corrección de anomalías físicas (erosión de la mucosa digestiva, dilatación gástrica, etc.). Dimensión psicológica : tratar eventuales trastornos de la personalidad concomitantes, evitar abusos de sustancias y/o conductas auto-líticas, así como la facilitación de la toma de conciencia y resolución de los conflictos emocionales que causan la inestabilidad del estado de ánimo. ¿Qué podemos hacer para ayudar a la persona que lo padece? Comprensión, compasión, vinculación, escucha, apoyo… son algunas de las actitudes que debemos tener hacía la persona que padece dicho trastorno. Si verdaderamente queremos ayudarle, es importante que nos sienta capaces de recoger y contener su angustia sin juicio . Hemos de tener en cuenta que, aunque las causas que producen el trastorno son variadas, éste no es más que una disfuncional manera de lidiar con algún tipo de sufrimiento mental y emocional. Por ello, hemos ser capaces de apoyar a la persona e insistir en la importancia de la búsqueda de ayuda externa para que se lleve a cabo un adecuado tratamiento. Consideraciones Es muy importante tener en cuenta que la persona que sufre dicho trastorno necesita una ayuda que aborde su forma de vivir, de sentir, de relacionarse y que incida en cambiar los aspectos de la vida y de su mundo interno que se le hacen más dolorosos e inaceptables. Por ello, si tenemos un caso cercano debemos asegurarnos de que el profesional que lo abordará está capacitado para tratar dicho trastorno.
Reduce el Estrés Controlando tu Mente
Artículo especializado

Reduce el Estrés Controlando tu Mente

Es bien conocida la estrecha conexión que hay entre el cuerpo y la mente , pero cuando hablamos de estrés, esta relación se hace particularmente evidente. Ya que nadie es capaz de vivir toda una vida entera sin estrés, aprendamos a gestionarlo. Aprendamos a manejar psicológicamente lo que está a nuestro alcance para que el cuerpo no termine por enfermar. ¿Qué es el estrés? En Física, el estrés se define como la reacción a una fuerza externa : Si hay mucho estrés, un objeto se rompe o cambia de forma. De la misma manera, el ser humano también puede “romperse” o cambiar al verse sometido a una presión externa. El estrés es la reacción física y emocional que experimentamos al enfrentarnos a un cambio que amenaza o desafía nuestras vidas. Esta reacción automática y natural del organismo, puede tener efectos positivos o negativos, por lo que pueden definirse dos tipos de estrés: Eutrés o estrés positivo : se produce cuando la presión externa es manejable y genera activación y estimulación positiva. P.ej. bajar una pista de esquí o vestirnos para nuestra boda. Mejora la capacidad cardíaca, la resistencia, agudiza el pensamiento e incluso puede servir para combatir infecciones. Distrés o estrés negativo :  es lo que comúnmente entendemos por estrés, es decir, cuando sentimos que no conseguimos adaptarnos a las presiones y exigencias de una situación, que las demandas del entorno exceden nuestra capacidad de afrontamiento y sentimos que está en peligro nuestra estabilidad física o psicológica. Según la duración de esta vivencia, diferenciamos entre: Estrés agudo : acotado en el tiempo. Da lugar a: -Emociones negativas: Fundamentalmente ansiedad, tristeza e irritabilidad. -Problemas estomacales o intestinales. -Problemas musculares (dolor de espalda, de cabeza, de mandíbula, etc.) -Sobreexcitación temporal (aumento de presión arterial y de la tasa cardíaca, mareo, dificultad para respirar, sudoración, etc.) Estrés crónico : el mantenimiento sostenido del estrés agudo puede provocar importantes consecuencias a nivel fisiológico: alergias, úlceras, disfunción sexual, hipertensión, problemas de peso, cáncer, enfermedades cardíacas, pensamientos suicidas, etc. A nivel emocional puede provocar sentimientos de desesperanza e impotencia. ¿Qué podemos hacer? La sintomatología que presenta el estrés es, a nivel psicológico, información. Es como si el cuerpo nos dijera: “o paras tú o te paro yo”. Nuestro organismo está haciendo un esfuerzo importante por adaptarse a una situación, pero se ve sobrepasado, así que alerta a través de los síntomas de que es necesario hacer un replanteamiento en nuestra forma de gestionarlo. El estrés pueden desencadenarlo muy diversas situaciones , pero no a todos nos afecta de la misma forma. Lo primero que se tendría que calibrar es el margen de maniobra ante el problema, es decir, qué es cambiable y qué no y trazar hojas de ruta para producir dichos cambios.  Las últimas investigaciones muestran que lo que más estrés genera no es, por ejemplo, un exceso de trabajo, sino la falta de percepción de control sobre situaciones cotidianas. Aliados del estrés Crea opciones : empieza por responder esta pregunta: “ Supongamos que esta noche mientras duermes sucede un milagro y a pesar de que la situación que genera tu malestar sigue produciéndose, tú no notas ese malestar, te encuentras bien. ¿Cómo te darías cuenta? ¿Qué harías diferente? ¿Cómo sabrías que el milagro se ha producido? ¿Cómo se darían cuenta las personas en torno a ti? ”. Establece objetivos en cada una de las áreas importantes de tu vida (familia, trabajo, hobbies, salud…) que sean: -Específicos. -Medibles. -Alcanzables. -Relevantes. -Con un tiempo determinado. Dirige tu foco atencional: conecta con las cosas que sí están funcionando, no sólo con las que no. Organiza el tiempo de una manera diferente. Programa tu agenda de forma que cada cosa tenga su momento y vive cada minuto en el presente sabiendo que tendrás tiempo para lo demás. Haz las cosas más lentamente, la rapidez facilita la ansiedad. Prioriza: haz las cosas de una en una (de forma seriada), no a la vez (en paralelo). Afronta el problema en vez de aplazarlo. La procrastinación acaba aumentando el estrés. Delega lo que sea posible delegar, pero sin ser irresponsable. Respeta tus limitaciones: marca límites. Potencia tu bienestar. Crea un espacio propio en tu día, aunque sea breve. Haz lo que más te guste.   Refuerza tu sociabilidad. Comunícate y comparte con los demás. Atiende a lo corporal: practica ejercicio físico regularmente, cuida la alimentación, atiende la higiene del sueño, evita drogas, alcohol o estimulantes. Ejercita técnicas de relajación, visualización, respiración o meditación. Despliega habilidades sociales. P.ej. aprendiendo a decir no a determinadas exigencias externas. Crea rituales de desconexión para separar las diferentes actividades del día a día. P.ej. escuchando una canción que simbolice algo que tenga sentido para ti. Anticipa posibles dificultades para poder responder antes y mejor. Sé sistemático y constante con lo que te funcione. Evalúa tus esfuerzos: recompénsate en tus mejorías y rectifica lo que no te está sirviendo. Sé flexible. Saltarse las propias normas en algún momento también puede ser muy saludable. Enemigos del estrés Hay algunas formas de pensar que generan más estrés . Aprende a eliminarlas: El perfeccionismo. La exigencia excesiva. El pensamiento absolutista o blanco-negro. El pensamiento catastrófico. La generalización excesiva: Elimina de tu vocabulario las palabras “todo”, “nunca”, “siempre”, “nadie”… Lectura de mente de los otros (sin que haya evidencia). TE PROPONEMOS UN PEQUEÑO EXPERIMENTO Antes de dormir dedica dos minutos para responder a estas tres preguntas durante un par de semanas: ¿Qué pequeña cosa he hecho hoy de la que estoy satisfecho? ¿Qué pequeña cosa ha hecho hoy alguien conmigo/por mí de la que estoy satisfecho o agradecido? ¿De qué forma mi respuesta ante eso hace más probable que se repita en el futuro? ¿Qué otra pequeña cosa he hecho hoy de la que estoy satisfecho? ¿Cambia algo en tu perspectiva del problema?
Consultas online

Telemedicina 24h.
Olvida los riesgos, las esperas y desplazamientos.

Videoconsulta, Chat médico, consultas telefónicas... Tú decides.

Ver consultas online
1

Regístrate ahora y prueba un mes GRATIS de Savia Premium

Acceso ilimitado a nuestros servicios para que pruebes la experiencia Savia al completo.

Registrarte gratis
2

Después sigue con tu cuenta gratis o hazte Premium

Al acabar el mes, puedes disfruta Savia con la cuenta gratis o hacerte Premium por 59€ al año (o 10€ al mes) para tener consultas online inlimitadas.

Comparar todos los planes
Contenidos sobre enfermedades
Somos conscientes de que los conceptos médicos pueden resultar confusos si no te los explican con claridad. Para evitar esto, le hemos pedido a nuestros profesionales que preparen estas fichas en donde podrás acceder a información relevante sobre enfermedades que te ayudará a entender de una manera sencilla por qué se producen y por qué es necesario su tratamiento.
Ver todas las enfemedades
Anorexia Nerviosa
Enfermedad

Anorexia Nerviosa

¿Qué es la anorexia nerviosa? La anorexia nerviosa o, anorexia, como se la denomina comúnmente, es un trastorno de desorden alimentario cuya principal característica recae en tener un peso extremadamente bajo (por debajo de lo que se considera saludable), a consecuencia de la propia restricción alimentaria del individuo por miedo a engordar. La persona anoréxica tiene una percepción distorsionada de su peso y su cuerpo, lo que la lleva a evitar el aumento de peso, ingiriendo menos cantidad de comida, provocando el vómito después de comer, o tomando laxantes o diuréticos. La anorexia es una enfermedad común grave que, aunque puede presentarse a cualquier edad, es más frecuente en mujeres adolescentes de clase social media y media-alta, también es común en bailarinas, gimnastas y modelos. Tipos de anorexia Existen dos tipos distintos de anorexia: Tipo restrictivo : es una anorexia o bajada drástica de peso ocasionada por la restricción de comidas y la realización intensa de ejercicio. Tipo bulímico : también denominado purgativo o compulsivo. La reducción de peso se consigue provocando vómitos o ingiriendo laxantes después de darse atracones de comida. Causas de la anorexia nerviosa La anorexia nerviosa puede desencadenarse por la combinación de diferentes factores genéticos, psicológicos y socioculturales como: Depresión. Ansiedad. Obesidad. Pérdidas afectivas. Trastorno obsesivo compulsivo. Insatisfacción personal o corporal. Sucesos traumáticos. Sentimiento de perfeccionismo. Antecedentes familiares. Cultura del país con respecto a los patrones de belleza. Presión por parte de grupos sociales. Síntomas de la anorexia nerviosa Los síntomas de la anorexia a menudo pueden pasar desapercibidos durante bastante tiempo porque el propio enfermo los trate de ocultar. Algunos síntomas físicos presentados son: delgadez extrema, cansancio, mareos, desmayos, ausencia de menstruación, piel seca, dolor de abdomen , presión arterial baja, deshidratación, sensación de frío constante, callosidades en los nudillos por la provocación de los vómitos, anemia, estreñimiento, caída del cabello, problemas dentales y arritmias, entre otros. En cuanto a los síntomas emocionales y de conducta, puede presentarse un régimen estricto o saltarse las comidas poniendo excusas, preocupación por los alimentos, sobre todo los de alta carga calórica, mentir acerca de la comida, acudir al baño siempre inmediatamente después de comer para provocar los vómitos, miedo a engordar, quejarse del aspecto y peso, distorsión de la imagen corporal , irritabilidad, tristeza , falta de apetito sexual, vestirse con muchas capas de ropa, mirarse continuamente al espejo, aislamiento social, baja autoestima...etc. Tratamiento de la anorexia nerviosa El tratamiento más urgente de la anorexia nerviosa es la r ealimentación para intentar alcanzar cuanto antes un aumento del peso (es posible que se necesite una sonda nasogástrica para recibir los alimentos). Educación nutricional para volver a coger buenos hábitos alimenticios y tratar de recuperar la normalidad biológica en los indicadores sanguíneos y regreso de la menstruación. Posteriormente, se tratan de resolver los problemas psicológicos con un psicoterapeuta o grupo de apoyo. Es un proceso largo, ya que primero hay que hacer entender al paciente que tiene una enfermedad y luego proceder a mejorar su autoestima y el resto de problemas psíquicos que se presenten. Si la desnutrición o los desórdenes psíquicos son graves, se debe hospitalizar al paciente para controlar los signos vitales, la deshidratación y otras afecciones, aunque el tratamiento continúe después en el domicilio. También pueden prescribirse algunos medicamentos antidepresivos como parte de ayuda complementaria al tratamiento. Pruebas complementarias de la anorexia nerviosa Algunas pruebas son determinantes para el diagnóstico y ayudan a determinar si existen otras complicaciones derivadas de la anorexia: Análisis de sangre con hemograma completo: para hacer un recuento de la células sanguíneas, medir la cantidad de albúmina y electrolitos, y comprobar la función hepática, renal y tiroidea. Análisis de orina. Evaluación psicológica. Radiografías o pruebas de densidad ósea. Electrocardiografía. Factores desencadenantes de la anorexia nerviosa Algunos de los factores que pueden desencadenar la anorexia nerviosa son el exaltamiento de la delgadez en la mujer que promueve l a cultura occidental y la presión de determinados grupos sociales , algunos actos, como ponerse a dieta, cambiar de casa o de instituto, terminar una relación sentimental, la muerte de un familiar y el estrés emocional. Factores de riesgo de la anorexia nerviosa Las niñas y mujeres adolescentes son más propensas a sufrir esta enfermedad. El paciente que haya tenido un pariente que ha sufrido anorexia en alguna ocasión, corre más riesgo de padecerla por los cambios en los genes específicos y, si ya se ha padecido anorexia previamente o no se reconoce el problema, también es más fácil sufrir recaídas. Complicaciones de la anorexia nerviosa La anorexia puede tener muchas complicaciones, algunas de ellas especialmente graves: No reconocer la enfermedad y convertirla en un estilo de vida. Disminución de glóbulos blancos y aparición de infecciones. Pérdida del conocimiento. Arritmias. Convulsiones. Deshidratación. Debilitamiento de los huesos. Caries dental. Fallecimiento. Prevención de la anorexia nerviosa Algunas recomendaciones útiles para prevenir la anorexia son: Tener buenos hábitos alimentarios: comer siguiendo unos horarios preestablecidos, hacerlo sentado…etc. No aislarse socialmente. Mantener la comunicación con la familia. Evitar mirarse al espejo con frecuencia. Eludir la báscula y pesarse constantemente. Acudir a psicoterapia individual, familiar o con grupos de apoyo. Especialidades a las que pertenece la anorexia nerviosa El diagnóstico y tratamiento de la anorexia nerviosa es multidisciplinar, normalmente es realizado de forma coordinada por la los especialistas en medicina familiar, medicina interna, psiquiatría, psicología, endocrinología y ginecología. Preguntas frecuentes: ¿Cuáles son los tipos de anorexia? En los tipos de anorexia nerviosa se puede diferenciar un subtipo restrictivo , en el cual el enfermo disminuye de peso mediante dietas, una restricción alimentaria y la realización de ejercicio físico intenso o, un subtipo bulímico , compulsivo o purgativo, en el que el enfermo recurre a atracones de comida para después desprenderse de lo comido provocándose vómitos o tomándose laxantes. ¿Qué tipo de enfermedad es la anorexia? La anorexia es un trastorno de la conducta alimentaria, habitualmente con origen neurótico o psiquiátrico. ¿Cuáles son las principales causas de la anorexia? Las principales causas de la anorexia tienen un origen psicológico (trastornos obsesivos, depresión, insatisfacción personal…), s ociocultural (patrones de belleza establecidos en países occidentales y presión de grupos sociales a los que pertenece el individuo) y/o genético (antecedentes en familiares de primer grado). ¿Qué es la anorexia nerviosa purgativa? La anorexia nerviosa purgativa consiste en darse atracones de comida para posteriormente purgarse o eliminar los alimentos ingeridos mediante la toma de diuréticos, laxantes o la provocación auto inducida de vómitos. ¿Qué es la bulimia? La bulimia es un trastorno de la conducta alimentaria consistente en la toma recurrente y descontrolada de grandes cantidades de comida (atracones), que después provocan en el enfermo un fuerte sentimiento de vergüenza o culpabilidad , derivando en la auto provocación de vómitos o la toma de laxantes para tratar de eliminar los alimentos y calorías ingeridos.  
Insomnio
Enfermedad

Insomnio

Actualizado el 10/01/2022 Dormir es una de las actividades que junto con la alimentación y un entorno confortable son esenciales para la vida y la salud. Las alteraciones del sueño −y, especialmente, el insomnio− provocan serias consecuencias para la salud y el bienestar. De este modo, no solo es importante descansar el tiempo suficiente, sino que el sueño sea de calidad. ¿Qué es el insomnio? El insomnio es el trastorno de sueño más frecuente. Se caracteriza por la dificultad para conciliar el sueño, permanecer dormido durante la noche o despertar antes de la hora prevista. Se trata de un trastorno con un alto componente subjetivo que también podría definirse como la insatisfacción con la cantidad o la calidad del sueño, ya que el insomnio da lugar a la sensación de cansancio y fatiga al día siguiente. Se considera como insomnio crónico cuando los problemas de sueño se prolongan durante más de un mes. El insomnio afecta a una de cada tres personas adultas, siendo más frecuente en las personas mayores, en las mujeres y en personas con enfermedades psiquiátricas y problemas psicológicos. Más de la mitad de los problemas de insomnio se acaban cronificando. En ocasiones, puede tratarse de un síntoma de otra enfermedad y puede ser causa de múltiples trastornos que afectan a la calidad de vida. Además, es conocido que la deprivación de sueño comporta un riesgo metabólico, con mayor incidencia de resistencia a la insulina y diabetes. Finalmente, los estudios muestran que el insomnio crónico se asocia con un mayor riesgo de depresión, ansiedad, abuso de sustancias, suicidio, accidentes de tráfico y una posible disfunción inmunológica. Causas del insomnio Las causas más frecuentes de insomnio incluyen: Las alteraciones emocionales reactivas y enfermedades psiquiátricas. Patologías que originan molestias físicas como dolor, malestar, excitación, parestesias, picores, etc. El consumo habitual de sustancias estimulantes como café, té, cola, etc., pueden provocar insomnio en personas sensibles. También las bebidas alcohólicas pueden producir alteraciones del sueño con insomnio y sueño superficial. Los trabajos por turnos y las circunstancias ambientales (ruidos, calor, incomodidad, etc.) pueden ser causa de insomnio. El síndrome de las piernas inquietas con una irresistible necesidad de moverlas constituye una de las causas más frecuentes de insomnio. Se relaciona con déficit de hierro, neuropatías periféricas e insuficiencia renal crónica. El tratamiento con algunos fármacos como anticonvulsivantes, broncodilatadores (teofilina), antidepresivos (bupropión, fenelcina, fluoxetina, venlafaxina), descongestivos (fenilpropanolamina, seudoefedrina), β-bloqueantes, esteroides (prednisona), estimulantes (dextroanfetamina, metanfetamina, metilfenidato). Finalmente, un número reducido de casos no tienen una causa identificable del insomnio. Se trata de insomnio esencial o funcional. El tratamiento estará enfocado a paliar los síntomas, generalmente con medicación hipnótica. Síntomas de los trastornos del sueño y del insomnio El insomnio determina la falta de energía y disminución de la concentración de la persona, además de alteraciones del comportamiento e irritabilidad motivados por la falta de descanso. Cuando existe un trastorno del sueño, los síntomas que permiten sospechar de su presencia incluyen: Apneas o interrupciones de la respiración. Ronquidos frecuentes. Somnolencia durante el día. Dificultad para conciliar el sueño. Interrupciones frecuentes del sueño. Por otro lado, los síntomas del insomnio suelen incluir: Problemas de concentración. Alteraciones del comportamiento. Pruebas para el diagnóstico del insomnio Las pruebas que se suelen llevar a cabo para diagnosticar el insomnio son: La Polisomnografía. Se trata de la prueba más habitual para el estudio de los trastornos de sueño. En ella se lleva a cabo el registro de diferentes variables fisiológicas como la actividad cerebral, la frecuencia respiratoria, los niveles de oxígeno en sangre, el ritmo cardiaco y la actividad muscular y ocular mientras se duerme. La polisomnografía permite detectar las anomalías que se producen en las diferentes fases del sueño. Además del insomnio, permite el diagnóstico de otras patologías como apnea obstructiva, narcolepsia y síndrome de piernas inquietas, entre otras. Test de latencia de sueño múltiple. Es utilizada para detectar los casos de hipersomnia. Se somete al paciente a cinco periodos diarios de dos horas para dormir. Si el sueño aparece antes de cinco minutos y se entra en fase REM antes de tres minutos se trata de hipersomnia. Actinografía. Se utiliza para averiguar la estructura del sueño durante varios días. Se sitúa un reloj que incorpora un velocímetro para detectar los movimientos de brazos y piernas a lo largo del día y de la noche. Tratamiento para el insomnio El tratamiento del insomnio contempla la adquisición de buenos hábitos de sueño y, en ocasiones, el uso de tratamientos farmacológicos. De este modo, si no es posible determinar claramente la causa del insomnio, se deberá recurrir a un tratamiento sintomático combinado que debe incluir siempre medidas de higiene de sueño y terapia cognitivo-conductual. También puede incluir tratamiento farmacológico a corto plazo. Higiene del sueño Las medidas contempladas dentro de la higiene del sueño incluyen unos hábitos correctos de sueño: Acostarse y levantarse a horas similares. Hacer ejercicio durante el día No dormir por el día. No realizar actividades activadoras ni tomar bebidas excitantes en las últimas horas de la tarde. No comer en exceso antes de acostarse. Mantener una habitación cómoda sin estímulos. La terapia conductual consiste en indicar al paciente que intente mantenerse despierto, dando lugar a pérdida de ansiedad por el sueño. Las terapias de control de estímulos y de relajación también pueden ser de ayuda. Tratamiento farmacológico El tratamiento farmacológico puede ir dirigido a tratar una enfermedad de base, como es el caso de ansiolíticos o antidepresivos. Las benzodiazepinas y los fármacos hipnóticos se pueden utilizar para los trastornos del sueño solo si se requiere una respuesta inmediata a los síntomas, el insomnio es severo y las medidas no farmacológicas no producen los efectos deseados. Por último, los neurolépticos, de efecto sedante, pueden ser usados en pacientes con insomnio refractario al tratamiento. El uso de melatonina parece tener efecto en el insomnio de personas mayores de 55 años, sobre todo cuando tienen alteraciones de los ritmos circadianos. Factores desencadenantes del insomnio Los factores desencadenantes del insomnio suelen ser  el estrés y las enfermedades mentales  como depresión y ansiedad. Complicaciones y consecuencias del insomnio La presencia de insomnio puede provocar: Cambios de humor. Dificultad para la concentración. En el insomnio familiar letal se puede producir la muerte del individuo (es una enfermedad neurológica en que el insomnio es solo un síntoma). Preguntas frecuentes ¿Cuánto aguanta una persona sin dormir antes de enfermar? No hay datos concretos que nos permitan conocer cuánto se puede estar sin dormir antes de caer enfermo. Se conocen casos de soldados durante la segunda guerra mundial que estuvieron sin dormir hasta cinco días, sin presentar graves trastornos posteriores. También hay datos de una persona que estuvo sin dormir hasta 11 días. Las personas que sufren insomnio no están sin dormir y muchas de ellas tienen microsueños de minutos que pueden ser reparadores. ¿Dormirse enseguida, despertándose muchas veces es insomnio? El despertarse muchas veces es una forma de insomnio, en el que el sueño está fragmentado. No obstante, todos tenemos microdespertares a lo largo de la noche. Solo cuando tras despertarse el paciente no se vuelve a dormir rápidamente podemos hablar de insomnio. ¿Es verdad que cuanto más mayores nos hacemos, menos dormimos? Cuando vamos cumpliendo años se observa una tendencia a dormir menos, además de variar el patrón de sueño. Así, un adulto de más de 60 años puede dormir cinco horas y estar descansado. Además, en personas mayores el patrón de sueño se altera. En general, comienzan a tener sueño antes y se despiertan más temprano. ¿Cuántas horas se necesita dormir? En general se dice que hay que dormir entre 7 y 8 horas, pero estas cifras varían a lo largo de la vida. Los bebés pueden dormir hasta 20 horas y los adultos por encima de 65 años pueden dormir tan solo cinco horas. Además, hay personas que necesitan dormir menos. Lo importante es si el paciente presenta síntomas de cansancio y si se encuentra bien durante el día. ¿Qué es el insomnio crónico? Se habla de insomnio crónico cuando el paciente tiene problemas para dormir de más de un mes de duración. Se produce en la mayoría de los casos en personas de edad avanzada o en personas con problemas de salud mental. También puede producirse en situaciones de estrés y normalizarse al desaparecer la situación estresante. ¿Qué especialidad se encarga del diagnóstico y tratamiento del insomnio? La especialidad que trata el insomnio es la medicina del sueño, en la que pueden participar profesionales de diferentes especialidades como psiquiatría y psicología. Bibliografía Sociedad Española del Sueño. Insomnio. Consultado: 28/12/2021 . Sociedad española de Medicina de Familia y Comunitaria. Recomendaciones de valoración clínica y tratamiento inicial del insomnio en Atención Primaria. Consultado: 28/12/2021 . López de Castro F et al. Abordaje terapéutico del insomnio. Medicina de Familia. SEMERGEN 2012; 38(4): 233-240. DOI: 10.1016/j.semerg.2011.11.003 . Buysse DJ. Insomnia. JAMA. 2013; 309(7): 706-16. Doi: 10.1001/jama.2013.193 . Bollu PC, Kaur H. Sleep Medicine: Insomnia and Sleep. Mo Med 2019; 116(1): 68-75. PMID: 30862990; PMCID: PMC6390785 .
Psicología Infantil
Enfermedad

Psicología Infantil

Actualizado el 10/01/2022 La psicología infantil está centrada en el estudio del comportamiento de los niños, teniendo en cuenta el desarrollo físico, cognitivo, social y afectivo, que se produce en las primeras etapas de la vida. ¿Qué es la psicología infantil? La Psicología Infantil aborda el comportamiento, el desarrollo y las necesidades psicológicas de niños, adolescentes y de sus familias. De este modo, se encarga del estudio y tratamiento de los problemas psicológicos que se pueden producir dando lugar a patologías como autismo, hiperactividad, adicciones, acoso, etc. Desarrollo infantil Determinadas situaciones relacionadas con el desarrollo de los niños y adolescentes pueden influir en su comportamiento: Factores ambientales . El entorno en el que crece el niño es un factor clave a la hora de desarrollar su carácter y funcionamiento. Son clave el entorno familiar y escolar. Existen niños especialmente susceptibles en los que pequeños cambios son suficientes para alterar su comportamiento. Otros presentan una gran capacidad de adaptación, incluso ante situaciones graves. Factores biológicos. Las alteraciones durante el embarazo y el parto y los antecedentes familiares de enfermedades mentales son factores que influyen en el comportamiento de los niños. De igual modo, la  genética puede condicionar de manera importante el desarrollo y el comportamiento del niño, así como la predisposición a padecer determinadas patologías psicológicas. De este modo, el análisis de los factores ambientales y biológicos puede permitir comprender su comportamiento y la presencia de trastornos en el ámbito social, emocional y afectivo o en el aprendizaje. Función de un psicólogo infantil Los psicólogos infantiles trabajan para prevenir y tratar patologías y trastornos a través de la investigación, la educación y la atención directa al paciente. Entre sus funciones también está promover conductas que mejoren la salud psicológica y física y tratar el comportamiento y los aspectos emocionales que tienen lugar en los más jóvenes. La intervención psicológica infantil se sirve de técnicas diferentes a las utilizadas con adultos. El psicólogo infantil debe partir de un conocimiento profundo en otras áreas de la psicopatología, incluyendo la psicología evolutiva, de la educación y el desarrollo neurocognitivo, entre otras. Evaluación psicológica El proceso de evaluación psicológica debe utilizar unas herramientas psicométricas adaptadas a las características de los pacientes en edad infantil. Una de las evaluaciones previas necesarias es el grado de desarrollo neurocognitivo del niño. Además, para llevar a cabo una evaluación psicológica se deberá tener en cuenta que los tiempos de trabajo son menores, puesto que los niños son más propensos al agotamiento y la pérdida de atención. Trastornos psicológicos más comunes en niños Los trastornos psicológicos más habituales en niños tienen una repercusión directa en su manera de comportarse, aprender y manejar las emociones, lo que suele causar problemas en sus actividades y suele ser motivo de preocupación en sus padres. Entre los trastornos más comunes destacan: Problemas de ansiedad. Depresión. Trastornos de la conducta. Trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH). Trastorno obsesivo-compulsivo. Trastorno por estrés postraumático. Otras afecciones que afectan el aprendizaje, el comportamiento y las emociones de los niños incluyen las discapacidades del aprendizaje y del desarrollo y patologías como el autismo. Además, se cuentan también el consumo de sustancias, especialmente en adolescentes, y las autolesiones. Técnicas de la psicología infantil Es importante tener en cuenta que las habilidades comunicativas de los niños, especialmente los de menor edad, son limitadas. Esto es todavía más notorio cuando se trata de describir e identificar emociones, afectos y sentimientos. De este modo, se hace indispensable que el psicólogo infantil domine las herramientas y técnicas psicológicas necesarias para trabajar con los más jóvenes interaccionando con ellos de una forma natural. En este sentido, se pueden utilizar técnicas basadas en el dibujo, los juegos, así como la representación y expresión corporal. Preparación Es importante la implicación de la familia y, en su caso, de los educadores del niño a la hora de afrontar una terapia o evaluación psicológica infantil. De este modo, los padres o adultos a cargo del niño deberán acudir previamente a una cita con el psicólogo infantil para preparar la estrategia. Duración de las terapias psicoterapéuticas infantiles La duración de las terapias en psicología infantil puede ser muy variable y dependerá de la patología y las características de partida de cada niño. A grandes rasgos, las terapias infantiles suelen durar unos meses hasta que se nota una mejoría en el niño, y posteriormente tendrán lugar citas concretas para revisar que la evolución es la adecuada. En cualquier caso, la realización de una evaluación psicológica ante un comportamiento anormal o llamativo para los padres o educadores no conlleva necesariamente la presencia de una patología o trastorno psicológico ni la necesidad de una terapia. Preguntas frecuentes ¿En qué se diferencian la psicología infantil y la de adultos? La psicología analiza la situación psicológica y emocional del individuo para generar pautas de mejora que puedan redundar en un mayor bienestar y calidad de vida, enfrentando trastornos y patologías. La psicología infantil tiene en cuenta, además, el entorno y las circunstancias biológicas del niño haciendo un especial hincapié en el desarrollo físico y emocional. ¿Son especiales los psicólogos para niños? Los psicólogos infantiles están especializados en la rama de la psicología infantil, por tanto, conocen el desarrollo de los niños y cómo abordar los trastornos y patologías que se pueden dar en esta etapa de la vida. ¿Qué técnicas o terapias utiliza la psicología infantil? La psicología infantil desarrolla terapias mediante juegos o de manera colectiva con la participación de los padres o familiares para que el niño se sienta a gusto durante su puesta en marcha y pueda comportarse de forma espontánea. ¿Cuál es la edad mínima recomendada para ir al psicólogo? No existe una edad mínima recomendada para acudir al psicólogo. Ante disfunciones en el desarrollo y el comportamiento de los pequeños siempre es recomendable consultar con un profesional. ¿Qué es la psicología infanto-juvenil? La psicología infanto-juvenil es aquella que centra su estudio y tratamiento en pacientes desde su nacimiento hasta llegar a la etapa adulta. ¿De qué modo ha afectado la pandemia de la COVID-19 a la psicología infantil? Los niños y adolescentes constituyen un colectivo especialmente vulnerable ante situaciones estresantes inesperadas de carácter global como la pandemia de la COVID-19. Entre los principales riesgos a los que han estado expuestos destaca el estrés psicosocial. La cuarentena, la hospitalización del niño o un familiar son situaciones que pueden generar altos niveles de estrés. Además, la limitación de acceso a los servicios de salud mental durante los momentos más graves de la pandemia ha agravado los problemas psicológicos previos del niño o provocado nuevos problemas. Este hecho ha sido especialmente grave en el caso de colectivos con patologías como la diversidad funcional o el autismo. Bibliografía Asociación Española de Psicología del niño y adolescente. Asociación Española de Pediatría. En Familia. Comportamiento en niños preescolares: algunas dificultades. Consultado: 27/12/2021 . Parrish C et al. Pediatric medical psychology. Int Rev Psychiatry 2020; 32(3): 284-297. Doi: 10.1080/09540261.2019.1705258 . Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades. La salud mental de los niños. Tipos de afecciones. 22/03/2021. Consultado: 27/12/2021 . Plataforma de Asociaciones de Psiquiatría y Psicología Clínica por la Salud Mental de la Infancia y Adolescencia de España. Salud Mental en la Infancia y la Adolescencia en la era del COVID-19. 2020. Consultado: 27/12/2021 .
Bulimia
Enfermedad

Bulimia

¿Qué es la bulimia? La bulimia es un trastorno psiquiátrico en el que aparece una alteración de la conducta alimentaria, ya que el paciente presenta episodios de compulsión hacia la ingesta de grandes cantidades de comida , seguidos de maniobras dirigidas a compensar esta ingesta con la auto provocación de vómitos , toma de fármacos laxantes o diuréticos. Son personas que están muy preocupadas por su aspecto físico y su peso. En la mayoría de los casos aparece en el sexo femenino en edad adulta y afecta hasta el 4% de la población. Es una enfermedad de una gravedad moderada-severa, ya que si persiste en el tiempo puede conllevar la aparición de complicaciones graves. Causas de la bulimia La causa última de aparición de la bulimia se desconoce, aunque se sabe que hay factores genéticos, ambientales, biológicos y psicológicos que, combinados, pueden influir en su aparición. Síntomas de la bulimia Aparece una preocupación excesiva por el peso y el aspecto físico , pudiendo existir una distorsión de la propia imagen corporal. Pueden ser pacientes con normopeso o sobrepeso. Habitualmente presentan trastornos de ansiedad o depresión , otros trastornos compulsivos, o trastornos de la personalidad. En ocasiones se asocia a adicciones a sustancias como alcohol. Aparecen alteraciones de los hábitos de alimentación, disminuyendo de forma drástica la ingesta en algunas comidas del día y realizando “atracones” de grandes cantidades de comida calórica en otras, habitualmente por la noche. Tras estos episodios, los pacientes tienen una sensación de culpabilidad que les lleva habitualmente a autoinducirse el vómito. Estas acciones las hacen con ocultación de sus personas cercanas. También pueden ingerir de forma inadecuada fármacos como diuréticos y laxantes . Estas costumbres llevan a los pacientes a padecer efectos secundarios de las mismas como alteraciones digestivas o de los iones corporales, entre otras. Tratamiento de la bulimia El tratamiento se realiza por los profesionales de forma multidisciplinar . En general se indica el tratamiento psicoterápico, terapias de refuerzo positivo, cambios en el estilo de vida y los patrones de alimentación asociados a la toma de fármacos antidepresivos como la Fluoxetina o la Venlafaxina , y otros fármacos como neurolépticos o Benzodiazepinas . Si es preciso se hace una intervención psicológica en factores que pueden influir a nivel familiar, social, escolar, etc. Diagnóstico de la bulimia El diagnóstico se realiza fundamentalmente en base a la evaluación psicológica del paciente, en el que se aprecian las alteraciones de su comportamiento. Pruebas complementarias de la bulimia Se pueden realizar análisis de sangre para determinar si existen alteraciones asociadas a los procesos de purga (vómitos). Pueden estar indicadas otro tipo de pruebas para diagnosticar posibles complicaciones asociadas a la bulimia como alteraciones cardíacas, mediante la realización de un electrocardiograma, o una radiografía de tórax en el caso de que se produzcan neumonías por aspiración debidas a los vómitos. Factores de riesgo que pueden desencadenar la bulimia Tener antecedentes familiares de bulimia. Ser una persona con baja autoestima y con rasgos de impulsividad importante. Influencia de los cánones de belleza de la sociedad actual. Desarrollar trabajos en los que se exige un peso y forma física determinada (modelo, gimnasta, o bailarina, por ejemplo). Vivir en un país desarrollado. Complicaciones de la bulimia Dilatación o rotura gástrica tras ingesta excesiva. Hernia de hiato o perforación esofágica. Rotura diafragmática. Aumento del tamaño de las glándulas salivales y la glándula parótida. Pancreatitis. Edema crónico. Trastornos menstruales. Arritmias cardíacas por trastornos de los iones por los vómitos. Alteraciones renales. Erosión del esmalte dental. Colon irritable, retención de líquidos, aparición de grasa en las heces...etc, por el uso continuado de fármacos laxantes y diuréticos. Prevención de la bulimia Estimulación desde la infancia por los padres para la realización de una dieta variada y equilibrada sin ejercer presión excesiva en los niños y adolescentes que tengan sobrepeso sobre la realización de dietas hipocalóricas. Estimulación de la autoestima desde la infancia. Evitar el aislamiento social . Campañas informativas que modifiquen las exigencias de cánones sociales de belleza poco realistas. Especialidades a las que pertenece la bulimia La bulimia es un trastorno cuyo tratamiento y diagnóstico inicial se realiza por el médico psiquiatra, pero la carga terapéutica se realiza de forma multidisciplinar por el psiquiatra, psicólogo y el médico de familia o pediatra. Preguntas frecuentes: ¿Qué es el trastorno del comedor compulsivo? Se trata de un trastorno alimentario en el que existe un consumo incontrolado con “atracones” de comida que no se siguen de métodos compensatorios como los vómitos (algo que sí ocurre en la bulimia), en el que existe una malnutrición por exceso de comida con aparición de obesidad y enfermedades asociadas. ¿Cuáles son las consecuencias de la bulimia? La bulimia se puede asociar al desarrollo de patologías digestivas importantes como esofagitis, rotura diafragmática, dilatación gástrica , etc. Alteraciones renales y cardíacas como consecuencia de la pérdida de iones debido al consumo de diuréticos y los vómitos,  y además hay asociación con otras alteraciones psicológicas como adiciones o aislamiento social, entre otras. ¿Cómo se puede prevenir la bulimia? Estimulación de la autoestima desde la infancia, hábitos alimenticios adecuados y una alimentación variada. Evitar el aislamiento social y promover campañas informativas que modifiquen las exigencias de cánones sociales de belleza poco realistas. ¿Qué es la vigorexia? La vigorexia es un trastorno del comportamiento en el que aparece una obsesión de conseguir un cuerpo musculoso , por lo que el paciente no para de realizar ejercicio físico y toma además complementos alimenticios ricos en proteínas, carbohidratos, hormonas y anabolizantes. ¿Cuál es la diferencia entre anorexia y bulimia? Son dos trastornos de la conducta alimentaria. La bulimia se da normalmente en edades más tardías , los pacientes están menos demacrados y pueden tener normopeso, al contrario que en la anorexia. En la bulimia los pacientes son más impulsivos , tienen menos hiperactividad que los pacientes anoréxicos pero más trastornos psicopatológicos asociados. En la bulimia se dan menos trastornos menstruales . La bulimia puede evolucionar a anorexia pero raramente se produce al revés. &nbsp;