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Embarazo anembrionario: síntomas y causas
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Embarazo anembrionario: síntomas y causas

Existen diversas causas que pueden determinar que un embarazo acabe en aborto en las primeras semanas de gestación. Una de ellas es el embarazo anembrionario. ¿Qué es el embarazo anembrionario? El embarazo anembrionario es un embarazo en el que se forma un saco gestacional, pero sin un embrión en su interior. Este tipo de embarazo terminará en aborto, debido a que, aunque el huevo fertilizado se implanta en el útero, no acaba de desarrollarse el embrión. Se trata de un problema relativamente frecuente. Cerca de un 15 % de los embarazos que son detectados clínicamente acaban perdiéndose de forma espontánea, y en un tercio de ellos se debe a embarazos anembrionarios. De este modo, la principal consecuencia para la mujer del embarazo anembrionario es que se producirá el aborto por la inviabilidad de la gestación. Causas del embarazo anembrionario La causa más habitual de los embarazos anembrionarios son las anomalías cromosómicas o genéticas que tienen lugar en el momento de la fecundación. Algunas de las alteraciones cromosómicas más frecuentes son las trisomías, monosomías o poliploidías. No existen factores relacionados con las características de la mujer o el hombre que puedan predecir con certeza que se producirá este tipo de gestación fallida. Sin embargo, los abortos espontáneos suelen ser más frecuentes en función de la edad de la madre. A partir de los 35 años se incrementa el riesgo de problemas en el embarazo. De igual modo, si se han producido abortos con anterioridad, el riesgo de nuevos abortos también es mayor. Otros factores que muestran una posible asociación con los abortos espontáneos y los trastornos del embarazo están relacionados con niveles insuficientes de vitaminas del grupo B como el ácido fólico y vitamina K en la madre. Síntomas del embarazo anembrionario y cómo detectarlo En muchos casos el embarazo anembrionario puede darse sin síntomas y pasar totalmente desapercibido. Incluso, el aborto espontáneo puede expulsarse junto con la regla. En el caso de realizar una prueba de embarazo, esta daría positivo, ya que la hormona detectada en dicha prueba es segregada por células del saco gestacional, aunque no aparezca un embrión en su interior. En cuanto a los síntomas para la mujer en el transcurso de un embarazo anembrionario, estos serían los síntomas propios de un embarazo normal, incluyendo: Ausencia de la menstruación. Aumento de la sensibilidad mamaria. Náuseas. Etc. Estos síntomas cesarían en el momento en el que tuviera lugar el aborto. Por otro lado, la realización de una ecografía en etapas tempranas de la gestación podría ayudar a detectar un embarazo anembrionario. La ecografía transvaginal permite detectar el embrión en torno a las 6 semanas de gestación. El diagnóstico de embarazo anembrionario se podrá establecer ante el hallazgo de un saco gestacional mayor de dos centímetros y en cuyo interior no se visualice el embrión. ¿El embarazo anembrionario puede ser recurrente? No suele ser normal que se repita un embarazo anembrionario, aunque es posible que se pueda dar en más de una ocasión. Haber sufrido una gestación anembrionaria no supone un mayor riesgo de sufrir otra. De este modo, se podría intentar una nueva gestación a los 2 o 3 meses desde que se produjera un embarazo anembrionario, en función de cómo se haya producido el proceso abortivo y de las indicaciones del ginecólogo. En el caso de presentar varias pérdidas gestacionales, sería recomendable realizar un estudio para identificar los motivos que pudieran estar detrás de los abortos recurrentes e intentar ponerles remedio.
Desgarro perineal: ¿Cuándo se produce?
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Desgarro perineal: ¿Cuándo se produce?

El parto vaginal se asocia con la posibilidad de desgarros perineales, afectando al 80-85% de las mujeres durante el parto. ¿Qué es el desgarro perineal? El desgarro perineal es una solución de continuidad, esto es, un corte transversal que afectará a distintos músculos según su grado (asociado a la profundidad del corte). De este modo, debido a la maniobra en la que la cabeza del bebé debe atravesar la abertura vaginal durante el parto, se puede producir una lesión en la zona perineal, ya sea un desgarro o una episiotomía realizada expresamente por el médico. Además, el parto vaginal también se relaciona con lesiones de la musculatura perineal, del esfínter anal y lesiones del músculo elevador del ano, con mayor incidencia en el parto instrumental (parto a través de fórceps o ventosa) que en el parto espontáneo. Grados de desgarro perineal Los desgarros o traumas perineales se pueden clasificar en función de la profundidad de la región anatómica a la que afecten en: Desgarros de primer grado. Afectan a la piel y mucosa vaginal. Desgarros de segundo grado. Afectan a la musculatura, excluyendo el esfínter anal. Desgarros de tercer grado (clasificación de Sultan): a) Menos del 50% del espesor del esfínter anal externo. b) Lesión del 50% o más del espesor del esfínter anal externo. c) Lesión que afecta al esfínter anal externo y al interno. Desgarros de cuarto grado. Desgarro del esfínter anal y la mucosa rectal. Consecuencias del desgarro perineal Cuando se produce un desgarro perineal es importante una correcta identificación del mismo, ya que de lo contrario pueden quedar secuelas como dispareunia o dolor durante el acto sexual, dolor perineal crónico, incontinencia urinaria o incontinencia fecal. En el caso de la lesión del esfínter anal durante el parto, su relevancia radica en su relación con la incontinencia anal y con diferentes síntomas defecatorios, incluyendo la urgencia defecatoria y el dolor. La incontinencia anal se define como la pérdida involuntaria de gases o heces, que suele estar precedida de una sensación de urgencia y que puede afectar de forma muy importante a la calidad de vida de la mujer. Prevención, tratamiento y alivio del desgarro perineal Es importante tener en cuenta durante el parto las actuaciones necesarias para prevenir el desgarro perineal durante el parto. De este modo, se pueden establecer las siguientes recomendaciones: Proteger el periné . Para ello, se debe aprovechar la elasticidad del suelo pélvico y lograr la expulsión de la cabeza del bebé en máxima flexión. Aplicación de compresas calientes y masaje perineal. Con la intención de aumentar la flexibilidad y reducir la tensión de la musculatura perineal (se recomienda a partir de la 33 semana de embarazo). Uso restrictivo de la episiotomía . Se aconseja usar la episiotomía mediolateral derecha en lugar de la central. Esta debe tener un ángulo de al menos 60° para que sea protectora (por cada 6° que se horizontalice la incisión de la episiotomía, disminuye un 50% el riesgo de desgarros con peores consecuencias). Entre los factores de riesgo para la aparición de lesiones perineales más graves (tercer y cuarto grado) se encuentran: No haber tenido hijos anteriormente. Peso fetal superior a 4 kg. Parto instrumentado con fórceps. Distocia de hombros. Episiotomía media. Presentación occípito-posterior. Etapa expulsiva del parto superior a una hora. Posición materna en litotomía o en cuclillas. Entre estos factores, algunos son modificables, sobre todo la instrumentación del parto, la realización de episiotomía y la posición materna. Su modificación permite disminuir la incidencia de las lesiones anales. Por otro lado, la episiotomía sistemática no ha demostrado ser útil para la prevención de los desgarros perineales, por esto se aconseja realizarla de forma restrictiva. En cuanto a la reparación de los desgarros perineales, se recomienda su sutura una vez que se ha producido el parto, salvo que se trate de lesiones del periné anterior que no sangren ni distorsionen la anatomía y de la piel del periné o el epitelio vaginal si los bordes están próximos y no hay sangrado. Finalmente, en algunos casos es recomendable algún tratamiento farmacológico. Es el caso de una profilaxis antibiótica intravenosa antes de la reparación del desgarro del esfínter anal y su prolongación durante 5-7 días. También se puede establecer un tratamiento con laxantes en caso de desgarro del esfínter anal o de la mucosa rectal. Desgarro perineal y embarazo En el caso de mujeres que han tenido un desgarro perineal, especialmente de los grados más graves, a la hora de plantearse otro embarazo la preocupación se centra en la posibilidad de que esta lesión pueda repetirse y que aparezcan o se agraven los síntomas. De este modo, después de haber padecido un desgarro de tercer o cuarto grado durante el parto, si la mujer se vuelve a quedar embarazada, se debería tener en cuenta: Si la mujer está asintomática y mantiene la continencia, se puede recomendar un parto vaginal. El riesgo de repetir otra lesión de tercer o cuarto grado es relativamente baja. En cualquier caso, la incontinencia anal no se modifica por la realización de una cesárea. En el caso de pesos fetales por encima de 4 kg el riesgo de lesión aumenta notablemente. Si la mujer presenta incontinencia anal, es probable que el embarazo aumente la intensidad de la sintomatología. Sin embargo, no hay evidencia de que la vía de parto influya en la evolución posterior. En los casos en que la mujer haya presentado una incontinencia anal posparto, con cirugía exitosa posterior, es recomendable el parto por cesárea .
El hierro en el embarazo y su importancia
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El hierro en el embarazo y su importancia

La dieta de la embarazada debe contener un aporte energético adecuado para asegurar su propia salud y la del feto, ya que, desde el punto de vista nutricional, la dependencia del feto del organismo materno es total. El hierro es uno de los nutrientes importantes durante el embarazo debido al elevado riesgo de anemia en esta etapa, dada la mayor demanda del mismo por parte de la gestante. En general, los niveles de hierro del feto dependen de los niveles de la madre, siendo un elemento esencial para el desarrollo de la mayoría de los órganos en el feto y también para el desarrollo normal del cerebro. Anemia en el embarazo La anemia ferropénica es muy frecuente en las mujeres embarazadas, sobre todo en el segundo y tercer trimestre de la gestación y después del parto. Algunas estimaciones señalan que el déficit de hierro durante el embarazo afecta a una de cada cinco embarazadas, pudiendo llegar a una de cada tres durante el tercer trimestre de embarazo. Por otro lado, en España el déficit de hierro supone el 90% del total de anemias en las gestantes. De este modo, muchas gestantes necesitarán suplementarse con hierro durante esta etapa, si bien una alimentación adecuada puede prevenir la anemia por deficiencia de hierro en el transcurso de la gestación. La Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO) recomienda la suplementación de hierro desde el segundo trimestre hasta pasado un mes del parto. Se debe asegurar el aporte de 30 mg de hierro al día durante el embarazo en las gestaciones únicas y 60 mg/día en las gestaciones múltiples. Durante la lactancia el aporte debe ser de 15 mg/día.     Alimentos con hierro para el embarazo Una dieta adecuada durante el embarazo debe incluir alimentos ricos en hierro, como carnes rojas magras, carne de ave, pescado y moluscos. Además, las opciones vegetales comprenden sobre todo las legumbres y verduras como espinacas y acelgas y los frutos secos. El hierro que proviene de los productos de origen animal (hierro hemo), se absorbe mejor que el de origen vegetal. Para aumentar la absorción de hierro de las fuentes vegetales y de los suplementos es recomendable consumirlos junto con alimentos ricos en vitamina C (naranjas, tomates, fresas, kiwi, pimientos, etc.). Para poder prevenir y tratar la anemia ferropénica, Savia pone a tu disposición los mejores especialistas en Endocrinología y Nutrición .     Síntomas de hierro bajo en el embarazo Los síntomas de unos niveles bajos de hierro sin llegar a anemia son inespecíficos. La disminución de las reservas corporales de hierro puede dar lugar a la aparición de fatiga. Por otro lado, cuando se desarrolla anemia por deficiencia de hierro (anemia ferropénica), los síntomas son más específicos y pueden aumentar con la severidad de la anemia. En cualquier caso, los síntomas de la anemia, sobre todo en casos leves, pueden ser muy parecidos a los síntomas generales que se experimentan por el propio embarazo.  De este modo, una mujer embarazada con niveles bajos de hierro puede experimentar: Cansancio y debilidad. Palidez de la piel y las mucosas. Mareos. Deterioro de la capacidad cognitiva. Inestabilidad emocional y síntomas depresivos. Mayor riesgo de infecciones. En casos más graves, pueden aparecer palpitaciones, dificultad para respirar y dolor en el pecho. Los análisis de hierro y hemoglobina, la principal proteína que lo contiene, serán habituales a lo largo del embarazo, junto con otros controles y análisis . Síntomas de hierro alto en el embarazo Tomar demasiado hierro durante el embarazo también puede ser contraproducente para la madre y el feto. Algunos de los efectos relacionados con un exceso de hierro incluyen mayor riesgo de: Preeclampsia. Hipertensión arterial. Diabetes mellitus. Abortos espontáneos. Consecuencias de la anemia en el embarazo La anemia por deficiencia de hierro durante la gestación puede tener consecuencias negativas para la salud de las mujeres, impidiendo la realización normal de sus actividades cotidianas. Las formas más graves de anemia pueden tener una influencia negativa en la gestación, ya que existe un mayor riesgo de aborto y de parto pretérmino, bajo peso al nacer (provocando, a su vez, un aumento de la mortalidad perinatal), así como un incremento del riesgo de infecciones puerperales. Adicionalmente, la deficiencia de hierro en las madres, especialmente a principios del embarazo, está significativamente asociada con parto prematuro, peso bajo del recién nacido, peso bajo para la edad gestacional y una mayor mortalidad perinatal del neonato. La deficiencia de hierro y la anemia durante la gestación inevitablemente se agravarán después de dar a luz (anemia posparto), debido a las pérdidas de sangre asociadas con el parto. Se estima que la prevalencia de anemia en el posparto es del 50% dentro de las 48 horas siguientes al parto. La mayoría de las formas serían prevenibles con una gestante que llegase al último trimestre de la gestación con sus reservas férricas en óptimas condiciones (hemoglobina mayor o igual a 11mg/dl). Por otro lado, la deficiencia de hierro en la gestante afectará negativamente las interacciones entre la madre y el niño. Además, los niños nacidos de madres con deficiencia de hierro tienen un menor desarrollo cognitivo, motor, social, emocional y neurofisiológico de las funciones cerebrales. En definitiva, después de analizar los resultados de los análisis correspondientes, el ginecólogo podrá recomendar la necesidad de suplementos de hierro y vitaminas, algunas de ellas implicadas en el metabolismo del hierro.
Cuerpo lúteo: ¿Qué es y cuándo se forma?
Artículo especializado

Cuerpo lúteo: ¿Qué es y cuándo se forma?

El ciclo menstrual dura de media 28 días, si bien existen diferencias entre mujeres y la duración puede variar con la edad. Este ciclo se divide en varias fases, que incluyen el sangrado o menstruación, seguida de la fase folicular en la que se desarrolla el futuro óvulo, la ovulación y finalmente el cuerpo lúteo , que antecede a un nuevo sangrado o menstruación. ¿Qué es el cuerpo lúteo? El cuerpo lúteo es el tejido formado después de que el óvulo sea liberado desde el folículo ovárico. Una de sus principales funciones es la producción de progesterona para el potencial establecimiento y mantenimiento de la gestación. Cuando se libera la hormona folículo estimulante (FSH) en el cerebro, en el ovario se comienzan a desarrollar folículos, en cuyo interior se forman los óvulos. El folículo dominante conseguirá alcanzar un mayor desarrollo frente al resto de folículos, liberando el óvulo en ese ciclo menstrual. Además, los folículos se encargan de liberar estradiol que provocará en el útero el engrosamiento del endometrio. Una vez que la ovulación ha tenido lugar, el folículo que lo contenía se transforma en cuerpo lúteo (también conocido como cuerpo amarillo). La doble función del cuerpo lúteo incluye el mantenimiento de la actividad menstrual en los ciclos en los que no hay fecundación y, cuando esta sí tiene lugar, promueve la liberación de sustancias endocrinas que permiten la iniciación y el avance de la gestación. ¿Cuándo se forma el cuerpo lúteo? Tras la ovulación se inicia la fase lútea, en la que se desarrolla el cuerpo lúteo. Esta fase se extiende aproximadamente desde el día 15 al 28 del ciclo menstrual. El cuerpo lúteo perdurará hasta que se produzca una posible fecundación del óvulo o tenga lugar la menstruación, con el comienzo de un nuevo ciclo menstrual. Tras la ovulación, el folículo va disminuyendo de tamaño mientras sigue produciendo progesterona y estrógenos que preparan al útero para recibir a un posible embrión. Tras la liberación del óvulo por el cuerpo lúteo, este se dirige hasta el útero a través de la trompa de Falopio. Cuando se produce la fecundación del óvulo, el embrión se implanta una semana después de la fecundación. En ese momento el organismo comienza a producir la gonadotropina coriónica humana (hCG) encargada de mantener el folículo activo en su producción de estrógenos y progesterona. Con ello se evitará que se desprenda el revestimiento del útero, formándose y madurando la placenta donde tendrá lugar la mayor parte del embarazo. Por el contrario, si no tiene lugar la fecundación, el folículo se va contrayendo lo que determina una disminución de los niveles de estrógenos y progesterona. Esto dará lugar a que el revestimiento del útero se desprenda y se produzca la hemorragia de la menstruación. ¿Qué hormona se produce en el cuerpo lúteo? Como se ha dicho, el cuerpo lúteo secreta progesterona y estrógenos. Cuando se produce la fecundación del óvulo el cuerpo amarillo se hace más grande y su producción de hormonas se incrementa para sustentar el embarazo. Cuando la fecundación no tiene lugar, encoge y degenera, disminuyendo su producción hormonal. ¿Cuánto tiempo dura el cuerpo lúteo? La fase lútea tiene una duración de 14 días que puede fluctuar en 2 días más o menos. Después de la ovulación, la estructura folicular que queda en el ovario convirtiéndose en el cuerpo lúteo, asume su función de glándula liberadora de hormonas. La vida del cuerpo lúteo hace que su degeneración a los 14 días determine el fin del ciclo menstrual. De este modo, al final de la fase lútea los niveles de progesterona y estrógeno disminuyen, dando lugar a la menstruación. Por otro lado, aunque el día más común de la ovulación es el día 15 del ciclo menstrual (que en muchos casos no dura 28 días), el momento de la ovulación también puede presentar una gran variabilidad en el tiempo. Además, la duración de la fase lútea puede variar dentro de una misma mujer de un ciclo a otro. De este modo, una mujer puede ovular en un día del ciclo diferente en cada ciclo y, de igual modo, entrar en la fase lútea también en días diferentes.
PH vaginal: cómo regularlo
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PH vaginal: cómo regularlo

Las infecciones vulvovaginales son un motivo muy frecuente de consulta médica, estimándose que el 75% de las mujeres experimentan un episodio de vulvovaginitis a lo largo de su vida. Uno de los principales factores relacionados es el pH vaginal. ¿Qué es el pH vaginal? El pH es un parámetro que indica el grado de acidez-alcalinidad de un medio y su valor puede oscilar entre 0 (máxima acidez) y 14 (máxima alcalinidad). En la vagina el pH óptimo (o la acidez vaginal) se sitúa entre 3,5 y 4,5. Sin embargo, se trata de un valor que puede experimentar variaciones en función de diferentes factores, incluyendo la edad de la mujer, el embarazo, la menopausia o cuando se producen infecciones. ¿Cuál es la función del pH vaginal? El pH vaginal adecuado ayuda a mantener sana la mucosa vaginal y proteger frente a posibles infecciones. En condiciones normales, existe una colonia de microorganismos en la vagina que constituye su microbiota o flora natural. Cuando el pH vaginal se desequilibra se puede dar lugar a la proliferación de microorganismos patógenos que causen infecciones y dolencias. En la flora vaginal normal abundan los lactobacilos, un tipo de bacterias que se caracterizan por su efecto protector frente a diferentes agentes patógenos. De este modo, cuando tiene lugar un pH vaginal alterado la población de lactobacilos se puede ver desplazada junto con su efecto protector. Esta situación puede dar lugar a la aparición de patologías infecciosas a nivel vaginal como las candidiasis, la vaginosis bacteriana y la tricomoniasis. Microbiota vaginal normal: la importancia de los lactobacilos La alteración de la microbiota vaginal es la causa principal de las infecciones vaginales. La microbiota vaginal es el conjunto de microorganismos que habitan de manera natural y sin causar daño en la región vaginal. Su composición cambia notablemente con la edad, dependiendo de las variaciones en los niveles de estrógenos. De este modo, cuando aparecen los ciclos menstruales, el epitelio vaginal aumenta su grosor, segregando un exudado que contiene glucógeno y otros nutrientes. Este hecho facilita la colonización principalmente de lactobacilos, pero también de otras bacterias como Gardnerella vaginalis y hongos como Candida albicans . En un momento determinado estos microorganismos pueden convertirse en patógenos si proliferan en exceso o se produce una modificación en el pH vaginal. Los lactobacilos son los principales garantes del mantenimiento del ecosistema vaginal, promoviendo mecanismos como: Competición con los hongos por los nutrientes disponibles. Bloqueo de receptores epiteliales para los hongos. Potenciación de la respuesta inmune. Generación de sustancias capaces de producir ácido láctico a partir de la glucosa (peróxido de hidrógeno, lactacinas y acidolinas). El ácido láctico es el responsable de mantener el pH vaginal en rangos entre 3,5 y 4,5. Este constituye el principal mecanismo de defensa frente a la colonización por patógenos. Los lactobacillus metabolizan el glucógeno secretado por las células más superficiales de la mucosa vaginal y, de esta forma, contribuyen a mantener unos niveles de pH adecuados. Cuando tiene lugar la menopausia, se produce una disminución, incluso desaparición, de la capa de células superficiales, dando lugar a una disminución en la presencia de Lactobacillus, alteraciones en el pH y a la proliferación de microorganismos patógenos. ¿Qué valores de pH vaginal son normales? A lo largo de la vida de una mujer el pH vaginal va experimentando una evolución que determina diferentes valores de normalidad. De este modo, durante la infancia y hasta la pubertad el pH de la vagina es neutro (cercano a 7). Posteriormente, el aumento de estrógenos y la instauración de la microbiota normal durante la edad reproductiva determinan una disminución de los valores de pH (entre 3,5 y 4,5). Finalmente, tras la menopausia el pH vaginal vuelve a la neutralidad. Regular el pH vaginal puede contribuir a evitar infecciones y la aparición de síntomas molestos como irritación, picor, enrojecimiento y sequedad. Síntomas del desequilibrio del pH vaginal Como se ha dicho, el desequilibrio del pH vaginal puede dar lugar a la modificación de la flora vaginal y a la posible proliferación de microorganismos patógenos. Esto puede ir asociado a síntomas de mayor o menor intensidad entre los que se encuentran: Modificaciones del flujo vaginal (cambios de color, olor y consistencia). Picor y escozor. Sequedad vaginal. Molestias al orinar. Molestias durante las relaciones sexuales. Ante la aparición de estos síntomas es recomendable consultar con un especialista en Ginecología y Obstetricia. Factores que pueden alterar el pH vaginal El equilibrio del pH vaginal depende de una serie de factores, algunos de los cuales pueden ser controlados de forma individual modificando ciertos hábitos. Entre estos factores se encuentran: Higiene vaginal . En ocasiones la utilización de jabones agresivos puede irritar el interior de la vagina, modificando el pH. Esto contribuye a destruir la flora vaginal normal y propiciando la proliferación de microorganismos patógenos. Productos perfumados . Ciertas sustancias aromáticas presentes en compresas, papel higiénico, etc., no son adecuados para mantener un pH vaginal normal. Tratamiento con antibióticos . Los antibióticos utilizados de forma prolongada o frecuente pueden afectar negativamente a la flora vaginal. Por otro lado, la gestación, la lactancia o la menopausia son etapas en la vida de la mujer en las que, debido a las variaciones hormonales características de cada una de ellas, pueden tener lugar alteraciones en el pH vaginal. Consecuencias del desequilibrio del pH vaginal La vulvovaginitis es la inflamación de la mucosa vaginal y de la piel vulvar. La vulvovaginitis causada por el hongo Candida es la más prevalente, aunque también pueden producirse infecciones por bacterias. La vulvovaginitis candidiásica es una enfermedad inflamatoria de la vagina, producida por diferentes especies de hongos, fundamentalmente de Candida −siendo la más frecuente dentro de esta especie la Candida Albicans − que tiene lugar en condiciones fisiológicas alteradas con disminución de la inmunidad local. Se trata de un proceso muy común en las mujeres adultas, con un pico máximo de incidencia entre los 20 y 40 años. Se calcula que, a los 25 años el 50% de las mujeres habrá tenido al menos un episodio. De igual modo, entre las mujeres premenopáusicas el 75% habrá sufrido al menos un episodio y el 45% dos episodios o más de vulvovaginitis candidiásica. Las alteraciones en la inmunidad leves que se producen previas a tener la menstruación también pueden favorecer la aparición de candidiasis vaginal. Por otro lado, las vaginosis bacterianas son menos frecuentes y se caracterizan por un incremento de la secreción vaginal, que se hace más acuosa y maloliente, y que se acompaña de escasa sintomatología adicional. El mal olor de este flujo se suele poner más de manifiesto cuando entra en contacto con fluidos de pH alcalino (como el semen, la sangre menstrual y el gel empleado en exploraciones ginecológicas, entre otros). También se puede producir una inflamación vulvar o vaginal de origen irritativo o alérgico que no esté causada por ningún microorganismo. Estas suelen estar relacionadas con la utilización de jabones o cremas irritantes, el empleo de ropa interior de tejidos sintéticos y al uso frecuente de protectores (compresas, salvaslips, pañales, etc.).
Hormona hcg: ¿Qué es y cuál es su función en el embarazo?
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Hormona hcg: ¿Qué es y cuál es su función en el embarazo?

La hormona gonadotropina coriónica humana (u hormona hCG por sus siglas en inglés) es una hormona que se produce exclusivamente durante el embarazo. ¿Qué es la hormona hcg? La hormona hCG es una glucoproteína que es liberada por el embrión cuando este se implanta en el útero materno. De este modo, la hCG también es conocida como “hormona del embarazo” y sirve para confirmar que la fecundación ha tenido lugar y se da inicio al embarazo. La hormona hCG está formada por dos subunidades o fracciones: Alfa-hCG . Se trata de una parte común a otras hormonas como la TSH (hormona estimulante de la tiroides), la FSH (hormona folículo estimulante) o la LH (hormona luteinizante). Beta-hCG . Es exclusiva de la hormona hCG y es la que se utiliza en los test de embarazo. A la hormona hCG se le atribuyen algunos síntomas característicos del embarazo , como las náuseas y los vómitos. Durante el primer trimestre de la gestación tiene lugar el mayor aumento de la hormona, por lo que es en ese periodo cuando suelen aparecer más los síntomas. La hCG también se relaciona con otros síntomas como el cansancio y la sensación de sueño, la irritabilidad, los problemas gastrointestinales y los cambios de humor. Utilidad clínica de la determinación de hCG La determinación de la hCG en la orina y la sangre es de gran utilidad clínica en el diagnóstico del embarazo normal, pero también de sus patologías, como el embarazo ectópico, embarazo anembrionado y la muerte del embrión. También puede ser útil en la detección de trisomías, determinadas patologías gestacionales, tumores ováricos, en la inducción médica de la ovulación y el control de la fertilidad, entre otras situaciones. ¿Cuántos mUI/ml debo tener para estar embarazada? La hormona hCG está presente en el organismo de la mujer durante toda la gestación, si bien sus valores varían conforme evoluciona el embarazo. Durante el primer trimestre del embarazo la hCG aumenta hasta llegar a un pico de concentración máxima en la semana 12-14 de gestación. La hormona coriónica humana en el embarazo normal incrementa sus valores en las primeras semanas de una manera casi constante, duplicando su valor cada 48 horas. Sus concentraciones en orina y sangre se correlacionan muy bien con la cantidad de tejido que envuelve y protege al embrión (el trofoblasto). De este modo, los niveles de hCG permiten el seguimiento del embarazo en sus primeras fases. En los embarazos ectópicos o extrauterinos, en los que existe poco tejido trofoblástico, los niveles en sangre y orina de la hormona serán más bajos. Por el contrario, las elevadas concentraciones de hCG por encima de los valores normales pueden hacer sospechar de la presencia de un embarazo múltiple. La combinación de ultrasonografía transvaginal, junto con la determinación cuantitativa de hCG puede ayudar a establecer, de forma temprana, diagnósticos sobre las gestaciones ectópicas. Los intervalos orientativos de referencia para la hormona hCG en sangre en función de las semanas de embarazo se pueden cifrar en: 3 semanas de embarazo: de 5 a 50 mUI/ml. 4 semanas: entre 5 y 130 mUI/ml. 5 semanas: entre 75 y 7.000 mUI/ml. 6 semanas: entre 1.080 y 56.500 mUI/ml. Entre 7 y 8 semanas: entre 7.650 y 229.000 mUI/ml. Entre 9 y 12 semanas: entre 25.700 y 288.000 mUI/ml. Entre 13 y 16 semanas: entre 13.300 y 254.000 mUI/ml. Entre 17 y 24 semanas: entre 4.060 y 165.400 mUI/ml. Entre 25 y 40 semanas: entre 3.640 y 117.000 mUI/ml. En cualquier caso, las concentraciones de hCG en suero y orina varían sustancialmente durante el embarazo y entre diferentes mujeres. ¿Cómo se detecta la hormona gonadotropina coriónica? Las pruebas de embarazo (o prueba hCG) están basadas en la detección de la fracción beta de la hCG. Estas pueden ser realizadas en orina o en sangre. Pueden distinguirse dos tipos de pruebas: Test de embarazo cuantitativos . Señalan los niveles exactos de la hormona en la sangre materna. Estas pruebas permiten establecer unos valores de referencia según las semanas de gestación. Test de embarazo cualitativos . Indican la presencia o ausencia de la hormona en sangre o en orina y, por tanto, la existencia o no de embarazo. Cuando se desea saber la existencia o no del embarazo, lo ideal es esperar para realizar el test de embarazo hasta el primer retraso de la menstruación o 15 días después de haberse producido la relación sexual. Para hacer la prueba de embarazo con resultados fiables en el transcurso de un tratamiento de reproducción asistida, se recomienda esperar unos 10-15 días desde la transferencia embrionaria o la inseminación artificial. ¿Cómo produce la hormona gonadotropina coriónica? La hormona gonadotropina coriónica humana (hCG) es una proteína sintetizada principalmente por los tejidos embrionarios. Su secreción se relaciona con la cantidad de tejido trofoblástico que envuelve el embrión desde la semana 4 a la 20 de embarazo. A partir de la semana 20 los niveles se relacionan con el peso del feto.
Absceso mamario: ¿Qué es y cómo tratarlo?
Artículo especializado

Absceso mamario: ¿Qué es y cómo tratarlo?

Los efectos beneficiosos de la lactancia materna en la salud de la madre y el bebé son ampliamente conocidos, recomendándose de manera exclusiva durante los seis primeros meses de vida y su continuación durante los siguientes meses de vida del bebé. Sin embargo, muchas mujeres dejan de amamantar debido a la mastitis y los problemas derivados de la aparición de abscesos mamarios. ¿Qué es el absceso mamario? Cuando se produce una mastitis o inflamación del tejido mamario, esta puede estar asociada a un proceso infeccioso que suele coincidir con el periodo de lactancia. En estas circunstancias también puede tener lugar la aparición de un absceso en el pecho o absceso mamario , consistente en una acumulación de líquido infectado o pus en el tejido mamario. En la mayoría de las ocasiones, este se origina por una mastitis que no ha sido tratada a tiempo o no de manera adecuada. El absceso mamario suele ser una acumulación localizada. Las principales bacterias causantes de los abscesos suelen ser de tipo anaerobio que necesitan un medio sin oxígeno para sobrevivir. Por otro lado, un absceso de mama sin lactancia es aquel que tienen lugar cuando la mujer que lo padece no está amamantando o en periodo de embarazo. Habitualmente los abscesos se tratan con antibióticos, incisión y drenaje o aspiración del líquido por medio de una aguja guiada por ecografía. Los abscesos mamarios son un importante problema para la salud de la mujer, con tendencia a ser recurrentes. Un factor de riesgo importante para la recurrencia es que la mujer sea fumadora. Además, pueden dejar secuelas permanentes, como deformidades en la mama o la disminución de la capacidad de producir leche.     ¿Por qué se produce el absceso mamario? La mayor parte de los abscesos mamarios suelen ser consecuencia de una complicación cuando se produce una mastitis o inflamación de la mama. Esta tiene lugar generalmente por una infección bacteriana que afecta al seno. La mastitis no es exclusiva de las mujeres lactantes, pero suele relacionarse con el periodo en el que la madre amamanta a su hijo.   Infecciones bacterianas La mayoría de los abscesos mamarios tienen su causa en una infección de origen bacteriano. Las bacterias causantes de la infección pueden acceder al interior de la mama a través de pequeñas roturas o grietas que se producen en el pezón producidas debido a la fricción de la lactancia. También pueden proliferar en los conductos mamarios cuando la leche se acumula y se queda estancada por la obstaculización de un conducto. Ocasionalmente, la infección puede producirse por vía hematógena. La proliferación bacteriana que se produce es respondida por el sistema inmunitario, creándose un pequeño acúmulo de bacterias y leucocitos muertos (pus). De este modo, el objetivo es contener la infección y reducirla a una localización, intentando evitar de esta forma la diseminación a otros lugares del organismo. El microorganismo más frecuentemente implicado en el absceso mamario es el Staphylococcus aureus , seguido por Staphylococcus epidermidis . Factores de riesgo La aparición de abscesos mamarios suele darse con mayor frecuencia en determinadas circunstancias: En mujeres durante su primer embarazo. Edad de la madre superior a los 30 años. Gestaciones largas. Obesidad o diabetes de la madre. Mujeres que trabajan fuera del hogar. Mujeres fumadoras. Si existen antecedentes de mastitis. Cómo detectar el absceso mamario El absceso mamario resulta muy perjudicial durante la lactancia, aunque a veces es difícil de detectar. La incidencia del absceso mamario como complicación de una mastitis se estima entre el 3 y el 11%. Este debe sospecharse en caso de progresión de una mastitis o infección mamaria y persistencia de una zona bien definida con los siguientes síntomas, a pesar de que ya pueda existir un tratamiento en curso: Enrojecimiento Dolor fluctuante. Fiebre Ganglios linfáticos aumentados. El signo más característico del absceso es la aparición de una induración que resulta fluctuante al tacto. Pero no siempre está presente, sobre todo en abscesos localizados en regiones profundas no accesibles a la exploración física mediante palpación. De este modo, la detección de los abscesos mamarios también puede estar condicionada a su localización. Esta puede ser: Superficial . La zona afectada coincidente con la de máximo enrojecimiento. Profunda . La localización interna determina la aparición tardía de los síntomas inflamatorios, con un mayor retraso en el diagnóstico, lo que puede provocar un mayor tamaño del absceso y una mayor destrucción de tejidos mamarios. Diagnóstico del absceso mamario El diagnóstico está basado en los síntomas y signos. Si es necesario se pueden utilizar pruebas complementarias como la ecografía y la punción con aspiración por medio de aguja fina. La ecografía puede servir para diferenciar la mastitis difusa y el absceso mamario localizado. Finalmente, el cultivo de la leche materna es esencial para el correcto diagnóstico microbiológico y el establecimiento del tratamiento más adecuado.     ¿Qué hacer si tenemos un absceso mamario? Ante la presencia de síntomas de mastitis o absceso mamario es fundamental acudir al ginecólogo. Si se confirma la presencia de un absceso, el tratamiento se basará en el drenaje y la administración de antibióticos. La selección de los medicamentos antibióticos específicos para los abscesos mamarios debe estar dirigida a las bacterias que con más frecuencia producen estas infecciones y en función de los resultados del cultivo de la leche materna. Ayudará a establecer un tratamiento antibiótico efectivo la realización de un antibiograma para establecer las resistencias específicas de los microorganismos desarrolladas frente a los diferentes fármacos.   Medidas preventivas Para la prevención de la aparición de abscesos es preciso asegurar un adecuado vaciamiento del pecho para evitar el estancamiento de la leche en los conductos mamarios y tratar de forma precoz el llenado excesivo de las mamas (ingurgitación mamaria), así como las grietas en los pezones y el bloqueo de los conductos mamarios. Algunos consejos que pueden ser útiles incluyen: Ofrecer el pecho a demanda sin límites en la duración de la toma. Extracción de la leche restante tras la toma si el vaciado no ha sido completo. Evitar la compresión de la mama (por ejemplo, con el uso de ropa ajustada). Procurar un descanso materno adecuado. Medidas de higiene de manos de la mujer y las personas que puedan contactar con la mama. Tratamiento precoz de las grietas infectadas en la mama con antibióticos de uso tópico. La mejor prevención para la aparición de grietas en la mama es una correcta técnica de lactancia. Por tanto, es muy importante el asesoramiento y el acompañamiento por personal especializado en esta etapa. También es importante una adecuada educación materna en el ámbito de la lactancia, incluyendo aspectos como: Correcta extracción de la leche. Exploración de la mama con identificación de ingurgitación, estasis e inflamación mamaria. Ante cualquier duda sobre la presencia de infección o absceso mamario es preciso consultar con el especialista en Ginecología y Obstetricia.
Estimulación ovárica: ¿En qué consiste?
Artículo especializado

Estimulación ovárica: ¿En qué consiste?

La estimulación ovárica es un tratamiento médico que tiene el objetivo de estimular los ovarios, alcanzando así el desarrollo de varios folículos maduros que permitan conseguir el número máximo de ovocitos. En general, la estimulación ovárica es el primer tratamiento al que se somete la mujer −en el contexto de la reproducción asistida− permitiendo resolver los trastornos de ovulación que pudieran existir e incrementando la calidad y la cantidad de los óvulos que se pueden generan. ¿Qué es la estimulación ovárica? La estimulación ovárica consiste en la administración de hormonas femeninas inyectables capaces de inducir el crecimiento folicular múltiple con el objetivo de obtener un mayor número de óvulos viables. Este procedimiento se inicia entre el primer y tercer día de la menstruación. Las hormonas administradas son gonadotropinas exógenas: la hormona folículo estimulante (FSH) y la hormona luteinizante (LH). Ambas por vía subcutánea y en dosis superiores a las que se producen de manera natural en el organismo. De este modo, el aumento de la concentración plasmática de FSH y LH, afectarán tanto a la cantidad como a la calidad de los ovocitos obtenidos. En este sentido, el número de ovocitos obtenidos está relacionado con la dosis inicial de gonadotropinas administrada. Aun así, se pueden producir variaciones en función de las características individuales de cada paciente, como pueden ser la edad, los resultados de posibles ciclos previos de estimulación para reproducción asistida y de los datos de la estimación de la reserva ovárica. La dosis inicial más habitual en pacientes con una expectativa de respuesta normal es de 150-225 unidades internacionales. En cualquier caso, para optimizar la estimulación ovárica se debe encontrar un equilibrio entre el resultado que se desea conseguir con el mínimo riesgo para la paciente, evitando la sobreestimulación ovárica. ¿En qué procesos se aplica la estimulación ovárica? Cuando tener un hijo no es un proceso fácil y se dan casos de infertilidad y trastornos de la ovulación, muchas parejas se ven obligadas a recurrir a las técnicas de reproducción asistida para lograr el embarazo. Con el fin de incrementar las probabilidades de éxito es necesario someterse a la estimulación ovárica, para aumentar el número de ovocitos que se generan en la ovulación. La estimulación ovárica suele incluirse en casi todos los tratamientos de fertilidad, siendo especialmente efectivo cuando la edad de la madre es elevada (a partir de los 35 años la función ovárica se ve disminuida), principal factor relacionado con una menor calidad y cantidad de óvulos. Además, la estimulación ovárica se suele utilizar para obtener un mayor número de ovocitos en casos de donación o cuando la mujer opta por la congelación si desea retrasar la maternidad. ¿En qué consiste la estimulación ovárica natural? La estimulación ovárica solo es posible mediante la utilización de hormonas de la ovulación y a través de inyecciones. No existe un método más natural. La administración, aunque es mediante inyecciones, es sencilla y no duele. Inicialmente se utilizaban gonadotropinas menopáusicas urinarias que contenían concentraciones variables de hormona luteinizante y hormona folículo estimulante. Posteriormente se desarrollaron la FSH y LH recombinantes, lo que aportó fármacos con dosis constantes y de mayor disponibilidad. Por otro lado, la fecundación in vitro natural es aquella en la que no se lleva a cabo una estimulación ovárica, por lo que el número de óvulos disponibles para su posterior extracción será menor. Tratamiento de la estimulación ovárica En la actualidad se dispone de un gran arsenal de fármacos inductores de estimulación ovárica, siendo las gonadotropinas (FSH y LH) los más empleados dentro de la técnica de reproducción in vitro. La individualización del tratamiento de estimulación ovárica permite la predicción de la respuesta ovárica a la acción de las gonadotropinas. Este modelo tiene por objeto conseguir el mejor resultado posible en tasas de embarazo e hijo vivo, equilibrando los riesgos derivados de la intervención farmacológica como la hiperestimulación, así como los riesgos de cancelación del ciclo por baja respuesta. La respuesta a la estimulación ovárica dependerá de la reserva ovárica, de la variabilidad funcional ovárica mensual y de las características de estimulación que se lleve a cabo. Normalmente se considera deseable una respuesta adecuada para obtener de 5 a 15 ovocitos (alcanzando las mayores tasas de embarazo en torno a los 15 ovocitos), ya que respuestas superiores o inferiores suelen provocar la finalización  del tratamiento. En cualquier caso, la decisión sobre el tipo de estimulación, las gonadotropinas y las dosis dependerá del ginecólogo, en función de las características de la pareja y siempre teniendo en cuenta su opinión.
La coenzima Q10 en el embarazo
Artículo especializado

La coenzima Q10 en el embarazo

La coenzima Q10 (CoQ10) es una sustancia presente de forma natural en las células humanas. Entre otras muchas acciones, se relaciona con beneficios para la fertilidad y para diferentes aspectos del embarazo.     Qué es la coenzima Q10 La coenzima Q10 −o ubiquinona, nombre que recibe por estar presente en multitud de tejidos− es un compuesto presente en la mayoría de las células, cuya principal característica es su naturaleza antioxidante que contribuye al crecimiento y mantenimiento celular. La principal función de la coenzima Q10 en el organismo es promover el crecimiento celular y la protección de las células. Además, son necesarias cantidades adecuadas de CoQ10 para la respiración y obtención de energía a nivel celular. En las células que tienen altos requerimientos de energía es dónde se encuentras las mayores concentraciones de coenzima Q10, incluyendo las células del corazón, hígado y riñón. En condiciones normales de salud, la CoQ10 no necesita ser suministrada a través de suplementos, ya que el organismo se encarga de sintetizar las cantidades suficientes de esta coenzima. No obstante, uno de los factores que determinan la disminución de los niveles de CoQ10 del organismo es el paso del tiempo. De este modo, el envejecimiento es una de las principales causas de presentar niveles disminuidos de coenzima Q10, haciendo necesario el consumo de suplementos. Por otro lado, la CoQ10 se encuentra en diferentes alimentos (principalmente carnes, pescados y frutos secos), aunque en cantidades escasas como para aumentar significativamente los niveles de CoQ10 en el organismo. En el curso de numerosos procesos patológicos, en los que existe una deficiencia de CoQ10, puede beneficiarse de su suplementación, incluyendo enfermedades mitocondriales, fibromialgia, enfermedades cardiovasculares y neurodegenerativas, cáncer, diabetes mellitus e infertilidad, entre otras. Beneficios de la coenzima Q10: fertilidad y embarazo Las posibilidades de embarazo disminuyen a medida que aumenta la edad. Esta situación puede estar motivada por diversidad de causas, pero el problema más común es la disminución en la calidad de los óvulos y espermatozoides. El proceso para iniciar el desarrollo del embrión, una vez producida la fecundación, requiere una gran cantidad de energía, que es suministrada por las mitocondrias dentro de las células. En este sentido, los óvulos y espermatozoides tienen más mitocondrias que cualquier otra célula del cuerpo. En todo el proceso la coenzima Q10 juega un importante papel. Algunos estudios muestran que la suplementación de coenzima Q10 en mujeres en tratamientos de fertilidad pueden mejorar la tasa de embarazo. De igual modo, la CoQ10 en hombres con infertilidad puede mejorar la motilidad de los espermatozoides, aumentar el número de espermatozoides viables y mejorar la penetración del espermatozoide en el óvulo. En cualquier caso, la evidencia ofrecida por los estudios realizados hasta la fecha no permite ser concluyentes. La coenzima Q10 y la preeclampsia La preeclampsia es una complicación del embarazo que conduce a severas complicaciones a nivel cardiovascular que ponen en peligro las vidas de la madre y el bebé. Tiene un claro componente autoinmune y su principal síntoma es la hipertensión arterial. En comparación con mujeres no embarazadas y embarazadas sanas, las pacientes con preeclampsia presentan concentraciones plasmáticas de coenzima Q10 significativamente más bajas. En este sentido, el efecto del estrés oxidativo a nivel cardiovascular puede jugar un papel importante en la aparición de la preeclampsia, incrementando la producción de factores proinflamatorios y vasoconstrictores, los cuales determinan la degeneración vascular y la aparición de hipertensión arterial y proteinuria. De este modo, la suplementación exógena de CoQ10 en pacientes con alto riesgo de desarrollar esta patología podría tener un efecto preventivo (disminuyendo a la mitad las posibilidades de padecerla). La coenzima Q10 en la prevención de complicaciones en el embarazo Existen estudios que han mostrado la efectividad de la CoQ10 en prevenir otras complicaciones, además de la preeclampsia. Unos niveles adecuados del antioxidante han mostrado la capacidad de mejorar diferentes aspectos de la salud de la mujer embarazada, así como la del bebé. Algunos de los beneficios asociados al CoQ10 incluyen: Resultado final del embarazo . Existe una correlación positiva entre los niveles plasmáticos de coenzima Q10 y los resultados finales del embarazo. En los casos en los que el estrés oxidativo puede ocasionar ciertas complicaciones, los niveles de CoQ10 aparecen aumentados, como en la restricción del crecimiento intrauterino y la hipoxia intrauterina, entre otras situaciones. Diabetes gestacional . En pacientes con diabetes del embarazo se observan incrementos en la concentración plasmática de CoQ10, lo que podría señalar un papel compensatorio para contrarrestar el efecto de estrés oxidativo causado por la hiperglucemia y la resistencia a la insulina. Estilo de vida saludable durante el embarazo . Unos hábitos saludables que incluyan la realización regular de ejercicio físico, la evitación de tóxicos como el tabaco y el alcohol se relacionan con concentraciones plasmáticas elevadas de antioxidantes, incluyendo la coenzima Q10. Reducción de marcadores proinflamatorios . La CoQ10 es capaz de reducir los niveles de algunos marcadores proinflamatorios que están asociados a la pérdida del embarazo. Reducción de gestaciones anormales . Como se considera que la disfunción mitocondrial y el daño del material genético producidos por el estrés oxidativo pueden jugar un importante rol en la aparición de problemas en el embarazo, es posible que la coenzima Q10 contribuya a la prevención de los procesos degenerativos gracias a su cualidad antioxidante. En cualquier caso, la relación entre unos niveles elevados de CoQ10 durante el embarazo y un mejor pronóstico y evolución del mismo parece claro. Sin embargo, no existen evidencias sólidas sobre la efectividad de su suplementación.
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Ovarios Poliquísticos
Enfermedad

Ovarios Poliquísticos

Actualizado el día 15/09/2021 El síndrome del ovario poliquístico es la patología endocrina más frecuente en mujeres en edad fértil, aunque permanece infradiagnosticado. Se trata de un síndrome complejo y heterogéneo en cuanto a su presentación, evolución y consecuencias a corto y largo plazo. ¿Qué es el síndrome de ovarios poliquísticos? El síndrome de ovarios poliquísticos determina la aparición de quistes (pequeñas cavidades llenas de líquido) en los ovarios, debido a una producción excesiva de hormonas masculinas. El síndrome de ovarios poliquísticos agrupa una colección de signos y síntomas que incluye, además de la producción de hormonas masculinas por encima de lo normal, disfunción ovulatoria con prolongación, disminución de la frecuencia o ausencia de los períodos menstruales con escasa liberación de óvulos y aparición de quistes en los ovarios . El signo clínico más característico determinado por el hiperandrogenismo es el hirsutismo o exceso de vello siguiendo un patrón masculino. También puede aparecer acné y alopecia. Esta alteración endocrina afecta aproximadamente a 1 de cada 10 mujeres en edad reproductiva y está relacionado directamente con la disminución de la fertilidad. Causas del síndrome de ovarios poliquísticos Como en la mayoría de los síndromes, no existe una única causa para los ovarios poliquísticos. Sí existe una disfunción neuroendocrina con un exceso de hormona luteinizante, que es la encargada de regular la secreción de testosterona, impidiendo a los óvulos madurar lo suficiente y que, en lugar de ser expulsados de los ovarios durante la ovulación, permanezcan en el interior formando los quistes. También existe un trastorno metabólico con resistencia a la insulina e hiperinsulinemia, lo que también estimula la producción de andrógenos. Otros factores que se relacionan con la enfermedad y que pueden influir en el desarreglo hormonal son la obesidad , una alimentación deficiente y una vida sedentaria, entre otros. Finalmente, el síndrome de ovario poliquístico puede tener causas genéticas, por alteración o mutación de genes, lo que determina que sea una patología altamente hereditaria. Síntomas Los síntomas del síndrome de ovarios poliquísticos pueden incluir: Menstruaciones irregulares . Es común la oligomenorrea (disminución hasta 6-8 reglas anuales) o amenorrea (ausencia de regla durante varios periodos menstruales seguidos). Estos ciclos menstruales irregulares se asocian con una disminución en la ovulación y mayores tasas de infertilidad. Hirsutismo y síntomas virilizantes . El exceso de hormonas masculinas (hiperandrogenismo) determina la aparición de síntomas virilizantes, como el aumento de vello en diferentes zonas como la cara, muslos, abdomen, espalda y antebrazos. Otros síntomas incluyen clitoromegalia, alopecia, voz grave, hipotrofia mamaria y aumento de la masa muscular. Acné y piel grasa. La resistencia a la insulina puede conducir a la aparición de diabetes, hipertensión arterial, aumento del colesterol y obesidad, entre otros. Aumento de peso . Dolor pélvico . Manchas de color marrón oscuro en la piel. Pruebas y exámenes para el diagnóstico del síndrome de ovarios poliquísticos En un tercio de las mujeres pasan más de 2 años hasta que se les diagnostica la enfermedad. De ahí que se deba poner el foco en dos cuestiones específicas para identificar a los pacientes con mayor riesgo: mujeres con exceso de vello corporal o facial con un patrón masculino y mujeres con un historial de irregularidad menstrual u oligoamenorrea. Las pruebas complementarias y exámenes para el diagnóstico del síndrome de ovarios poliquísticos deben incluir: Examen físico. Examen pélvico. Análisis de sangre completo que incluya determinaciones hormonales, en especial, las hormonas masculinas. Ecografía ginecológica de alta resolución. Tratamiento del síndrome de ovario poliquístico El síndrome de ovario poliquístico no tiene cura, pero sí se pueden establecer metas terapéuticas para diferentes aspectos de la enfermedad. Tratamiento no farmacológico Los cambios en el estilo de vida pueden suponer una mejora considerable de los diferentes parámetros alterados por la enfermedad. La pérdida de peso, una alimentación sana y realizar ejercicio físico de manera regular puede favorecer la regulación hormonal, mejorar la sensibilidad a la insulina, aumentar la fertilidad y hacer que mejoren todos los síntomas. Tratamiento farmacológico Los anticonceptivos hormonales pueden ser adecuados para regular la producción de hormonas y de esta manera normalizar el ciclo menstrual. También pueden incidir positivamente sobre el acné y el crecimiento del vello corporal. El tratamiento hormonal como los antiandrógenos que regulan el nivel de las hormonas masculinas mejoran el acné y el vello corporal. Por otro lado, el uso de antidiabéticos orales como la metformina puede ayudar a regular los niveles de insulina y, por tanto, a regular los ciclos menstruales. Por último, se pueden utilizar inductores de la ovulación en el caso de pacientes que deseen quedarse embarazadas. Factores desencadenantes del síndrome del ovario poliquístico Como en la mayoría de síndromes, no existe un único desencadenante del síndrome del ovario poliquístico. Por el contrario, existen diversos factores que pueden determinar un mayor riesgo de que aparezca la patología. Factores de riesgo de los ovarios poliquísticos Los factores de riesgo del síndrome de ovarios poliquísticos pueden incluir una alimentación deficiente, el exceso de peso y la obesidad y una vida sedentaria. También puede haber factores genéticos que hacen que la enfermedad sea hereditaria en base a determinados cambios o mutaciones genéticas. Complicaciones Las mujeres que padecen el síndrome de ovario poliquístico pueden presentar una serie de complicaciones asociadas, entre ellas: Síndrome metabólico. Diabetes tipo 2 y obesidad. Hipertensión arterial. Enfermedades cardiovasculares. Trastornos menstruales, infertilidad y abortos. Crecimiento excesivo de vello. Apnea obstructiva del sueño. Cáncer de endometrio. Depresión y ansiedad. Prevención Existe una serie de recomendaciones que pueden ayudar a reducir el riesgo de padecer la enfermedad y, en todo caso, atenuar los síntomas y regular los ciclos menstruales. Además del tratamiento médico, es importante conseguir una buena calidad de vida eliminando el estrés, realizar ejercicio físico de manera regular, mantener una dieta saludable y evitar el exceso de peso y la obesidad. Especialidades para el síndrome del ovario poliquístico El síndrome de ovarios poliquísticos es tratado por los médicos especialistas en Endocrinología y en Ginecología. ¿Necesitas atención presencial con un especialista en ginecología? En Savia reserva una consulta con los mejores profesionales sin esperas. Preguntas frecuentes ¿Cuáles son los síntomas de quistes en los ovarios? Los síntomas de quistes en los ovarios son dolor en la parte baja del abdomen, hinchazón y sensación de plenitud abdominal, dolor durante las relaciones sexuales o dolor durante la defecación, entre otros. ¿Qué riesgos implica el ovario poliquístico? El síndrome de ovario poliquístico aumenta el riesgo de infertilidad, cáncer de endometrio, metabolismo anormal de la glucosa y dislipidemia. ¿Qué produce quistes en los ovarios? Los quistes de ovarios suelen tener un componente genético, pero también se producen por una alteración hormonal, endometriosis, embarazo, infecciones pélvicas o el síndrome de ovarios poliquísticos. ¿Cuál es el tamaño normal de un quiste de ovario? Un quiste de ovario suele medir menos de 5 cm. En el síndrome de ovarios poliquísticos suelen aparecer al menos 12 folículos que suelen medir de 2 a 10 mm. ¿Qué son los folículos de los ovarios? Los folículos son estructuras anatómico-funcionales que forman parte del ovario y que albergan en sus paredes internas al ovocito y a otras células productoras de estrógenos. ¿Qué es un quiste funcional? En los ovarios se producen folículos que son estructuras funcionales que producen hormonas y liberan el óvulo durante la ovulación. Cuando un folículo normal continúa creciendo, se denomina quiste funcional. No suelen causar síntomas y desaparecen por sí solos. ¿Cuánto tiempo tarda en quitarse un quiste de ovario? Por norma general, un quiste de ovario se rompe en el momento de la ovulación, pero algunos resisten y pueden tardar hasta 3 meses en desaparecer. Bibliografía Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia. Estudio y tratamiento de la anovulación en el síndrome de ovarios poliquísticos. Prog Obstet Ginecol 2017; 60(5): 505-516 . Azziz R. Polycystic Ovary Syndrome. Obstet Gynecol 2018; 132(2): 321-336. doi: 10.1097/AOG.0000000000002698 . McCartney CR, Marshall JC. Polycystic Ovary Syndrome. N Engl J Med. 2016 Jul 7;375(1):54-64. doi: 10.1056/NEJMcp1514916 .
Síndrome premenstrual
Enfermedad

Síndrome premenstrual

¿Qué es el síndrome premenstrual? El síndrome premenstrual (SPM) es un conjunto de síntomas y cambios físicos y psíquicos, bien definidos, que experimentan las mujeres días antes de la menstruación (entre el día 14 y 28). Esto sucede mes tras mes y puede afectar al 90 % de las mujeres, y con mayor frecuencia entre los 20 y 30 años de edad. La intensidad de los síntomas puede variar de unas mujeres a otras y pueden ser simples molestias o ser tan agudos que el malestar que ocasionan pueden interferir e incluso incapacitar en las actividades diarias o laborales. El síndrome premenstrual termina cuando empieza la regla . Tipos de síndrome premenstrual No existen tipos de síndrome premenstrual. Causas de un síndrome premenstrual No se sabe con exactitud cuales son las causas del síndrome premenstrual , pero podría estar relacionado con un desequilibrio hormonal de estrógenos y progesterona. Esto produce una retención de líquidos y sodio que provocaría un aumento de peso y edema generalizado dando lugar a los síntomas premenstruales. También se desconocen las causas por las que unas mujeres son más sensibles que otras a estos cambios hormonales. Síntomas de un síndrome premenstrual Los síntomas del síndrome premenstrual pueden ser: Síntomas físicos:    Hinchazón de abdomen    Edemas generalizados por retención de líquidos    Tensión e inflamación de las mamas    Diarrea o estreñimiento    Calambres    Dolor de cabeza y espalda    Intolerancia a la luz y al ruido    Acné Síntomas psicológicos o emocionales:    Cambios repentinos del estado de ánimo    Irritabilidad    Cansancio    Ansiedad    Tristeza o depresión    Cambios de apetito como la necesidad de comer dulce    Trastornos del sueño    Pérdida de interés en el sexo    Pérdida de concentración Tratamiento de un síndrome premenstrual El tratamiento del síndrome premenstrual puede ser: Tratamiento médico: para aliviar los síntomas como los antiinflamatorios, analgésicos, diuréticos, antidepresivos o anticonceptivos hormonales, entre otros. Remedios caseros: ayudan a paliar los síntomas como la actividad física diaria, evitar la sal, cafeína, alcohol y azúcar los días previos al ciclo, no fumar, controlar el estrés, descansar y dormir más horas, o llevar una dieta saludable con más vitaminas y minerales durante esos días previos. Pruebas complementarias de un síndrome premenstrual No hay pruebas específicas para diagnosticar el síndrome premenstrual , basta con la descripción de los síntomas, en qué momento aparecen y si se repiten durante al menos tres ciclos menstruales para poder diagnosticar el síndrome premenstrual.   Factores desencadenantes de un síndrome premenstrual El factor desencadenante se debe a la disminución de los niveles de estrógeno y progesterona después de la ovulación. Cuando comienza la menstruación, los niveles de estas hormonas comienzan a subir de nuevo. S e desconoce porqué unas mujeres son más sensibles que a otras . Factores de riesgo de un síndrome premenstrual No hay factores de riesgo. Complicaciones de un síndrome premenstrual Las posibles complicaciones de un síndrome premenstrual pueden ser la incapacidad del desarrollo de las actividades diarias y laborales, pensamientos suicidas e incluso suicidio en las mujeres con depresión, por eso es importante ajustar el tratamiento esos días puntuales . Prevención de un síndrome premenstrual No existe prevención para evitar el síndrome premenstrual. Especialidades a las que pertenece El síndrome premenstrual es tratado por el médico de Atención Primaria , que trata los síntomas y recomienda pautas para aliviarlos, pero cuando el síndrome premenstrual afecta de manera más intensa o incapacita el ritmo de vida diario es el Ginecólogo (médico del aparato reproductor femenino) quien hace un seguimiento y tratamiento del síndrome premenstrual. Preguntas frecuentes ¿Cuándo aparecen los primeros síntomas del embarazo? Los primeros síntomas de embarazo es la ausencia de regla, senos hinchados, cansancio y somnolencia, orinar más a menudo, náuseas y vómitos, hinchazón abdominal y dolor pélvico, entre otros. ¿Cuándo se presenta el síndrome premenstrual? El síndrome premenstrual se presenta cuando aparecen una serie de síntomas concretos días antes de la regla, durante al menos 3 meses. ¿Cuánto es lo máximo que dura el periodo menstrual? El periodo menstrual puede durar entre 25 y 30 días, incluso alargarse a 35 días. ¿Cuáles son los trastornos menstruales? Los trastornos menstruales pueden ser náuseas, vómitos, dolor abdominal tipo retortijón, dismenorrea (dolor menstrual), dolor de espalda, diarrea o dolor de cabeza, entre otros. ¿Cuánto tiempo pueden durar los síntomas premenstruales? Los síntomas pre menstruales duran unos días antes de la aparición de la regla. Suelen estar presentes en los años entre la adolescencia y la vida adulta, es decir, entre los 20 y 30 años.
Mioma Uterino
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Mioma Uterino

¿Qué es el mioma uterino? El mioma o fibroma uterino, es un tipo de tumoración benigna en las paredes del útero y está formado por un incremento en forma de nódulo de las fibras musculares del útero . Los miomas varían en número, tamaño y localización. Afecta a mujeres en edad fértil y su origen es desconocido , pero su crecimiento está muy influenciado por las hormonas femeninas. Tipos de mioma uterino Los miomas uterinos pueden ser: Mioma subseroso: tiene una afectación en mujeres del 40% de miomas. No produce síntomas, pero si alcanza un tamaño grande puede producir molestias y dolor por compresión en órganos próximos. Miomas intramusculares: debido a que pueden alcanzar gran tamaño, puede aumentar, también, el tamaño del útero. Constituye el 55% de los miomas y se suelen localizar en la porción central del miometrio (capa muscular intermedia). Mioma submucoso: son menos frecuentes, dan más sintomatología al producir mucho sangrado menstrual provocando, en muchos casos, que la mujer padezca anemia ferropénica (falta de hierro). Tiene una elevada probabilidad de malignizar. Causas de un mioma uterino No se conocen las causas del mioma de útero, pero se ha detectado una relación directa con las hormonas femeninas , condicionando el desarrollo y crecimiento de los miomas, por eso se da en mujeres en edad fértil (desde la pubertad hasta la menopausia). Transcurrido este tiempo, el tamaño disminuye debido a que los niveles de hormonas en sangre son menores. Síntomas de un mioma uterino Aproximadamente el 30% de las mujeres no tienen ningún síntoma y solo se descubre su presencia de un mioma uterino en las revisiones rutinarias con el ginecólogo . La aparición de los síntomas depende de su tamaño, número de miomas y localización, siendo los más sintomáticos los que se localizan en la cavidad interna del útero. Los síntomas pueden ser: Cambios menstruales en su duración, frecuencia y cantidad de sangrado. Dolor. Anemia ferropénica debido al exceso de sangrado. Aumento del perímetro del abdomen en caso de miomas grandes. Aumento de peso. Complicaciones en embarazo y parto. Compresión de vejiga y recto en el caso de miomas de gran tamaño. Necesidad de orinar con mayor frecuencia. Lumbalgia y dolor en pelvis. Infertilidad. Aumento de probabilidades de aborto o parto prematuro. Molestias en las relaciones sexuales.   Tratamiento de un mioma uterino La mayoría de los miomas no requieren tratamiento por ser asintomáticos, y se tiende a tener una actitud conservadora. En caso de presentar sintomatología, el tratamiento puede ser: Tratamiento médico:    Fármacos (agonistas de la GnRH) que disminuyen el nivel de estrógenos en sangre y, con ello, el tamaño de los miomas, pero tiene efectos secundarios con sintomatología similar a una menopausia (sofocos, sudoración, sequedad vaginal, etc.) y, además, cuando se termina el tratamiento, el mioma vuelve a crecer.    Analgésicos para paliar el dolor.    Anticonceptivos, progestágenos y dispositivos uterinos para disminuir la hemorragia.    Hierro para tratar la anemia. Tratamiento quirúrgico: Se emplea dependiendo de tamaño y localización del mioma. Se puede realizar por vía vaginal o laparoscópica (tubo flexible con una cámara e instrumentos quirúrgicos, que se introduce por unas incisiones realizadas en el abdomen). Pueden ser:    Miomectomía, en la que se extirpa sólo el mioma, se conserva el útero y se preserva la fertilidad.    Histerectomía, en la que se extirpa una parte o la totalidad del útero, dependiendo de la localización y tamaño del mioma. Se preserva la función hormonal por conservar los ovarios, pero no hay posibilidad de embarazo. Radiología intervencionista: técnica guiada por rayos usada para embolizar los miomas, es decir, suspender el riego sanguíneo del mioma. Pruebas complementarias de un mioma uterino Algunas pruebas complementarias para el diagnóstico de un mioma uterino son: Exploración física: para detectar el tamaño del útero, presencia de miomas y dolor a la palpación. Ecografía: para localizar, medir y determinar cuántos miomas hay. Es la prueba diagnóstica más efectiva y fiable. Histeroscopia: se introduce un tubo por la vagina para ver el interior del útero. TAC pélvico: para observar la repercusión de los órganos vecinos. Resonancia magnética: para visualizar posibles tumores. Factores desencadenantes de un mioma uterino Los factores desencadenantes de los miomas uterinos están causados por el aumento de estrógenos en sangre . Factores de riesgo de un mioma uterino Los factores de riesgo de un mioma pueden ser: Mujeres de entre 35 y 45 años. Mayor incidencia en la raza afroamericana. Obesidad, hipertensión o diabetes. Mujeres nulíparas (no han dado a luz). Desarreglo hormonal (aumento de estrógenos). Factor hereditario. Complicaciones de un mioma uterino Las complicaciones del mioma uterino pueden ser: Compresión de vejiga y retención urinaria. Edemas, varices y trombosis en las piernas, por compresión de venas pélvicas dificultando la circulación de retorno de las piernas. Hemorragias abundantes. Malignización del mioma, suele ocurrir en un 0,5 % de los miomas. Prevención de los miomas Los miomas no se pueden prevenir debido a que no se sabe con exactitud la causa . Se pueden hacer unas recomendaciones como son las revisiones ordinarias con el ginecólogo, controlar el peso y llevar una dieta saludable junto con la práctica regular de ejercicio físico. Especialidades a las que pertenece La especialidad médica que trata los miomas es Ginecología y Obstetricia. Preguntas frecuentes ¿Cuál es el tamaño de un mioma uterino? Los miomas varían en tamaño, siendo los más pequeños de hasta 2 cm. y los grandes a partir de 6 cm . ¿Cuál es la diferencia entre un mioma y un fibroma? Es lo mismo un mioma que un fibroma. También se pueden llamar leiomiomas . ¿Qué son miomas tipo 4? Los miomas tipo 4 son miomas que ocupan un 50% del volumen del interior del útero .   ¿Qué es un mioma en el endometrio? Un mioma en el endometrio es aquel que crece hacia la cavidad uterina, es decir, hacia la mucosa que recubre la pared del útero . ¿Cuándo una mujer tiene miomas puede quedar embarazada? Los miomas son compatibles con el embarazo, pero, en ocasiones, pueden aparecer complicaciones durante la gestación (abortos, partos prematuros o alteración en el desarrollo fetal), en el parto (hemorragias, mala presentación del feto o dificultad en las contracciones), y en el postparto (hemorragias).
Vaginosis Bacteriana
Enfermedad

Vaginosis Bacteriana

¿Qué es la vaginosis bacteriana? La vaginosis bacteriana es una infección vaginal por una bacteria , se produce por el desequilibrio entre la diferente flora bacteriana de la vagina, en la cual se produce un descenso de los lactobacilos y un aumento de la gardnerella (bacilo de la región genital). Es la infección bacteriana más frecuente entre los 14 y 40 años, y es una enfermedad leve. Tipos de vaginosis Los tipos de vaginosis serán diferentes según el germen que lo produce, así tenemos: Vaginosis bacteriana : se produce por el germen conocido como Gardnerella vaginalis. Vaginitis candidiasica o candidiasis vaginal : se debe a la infección por hongo Candida albicans , produce un flujo blanco y espeso. Vaginitis tricomoniasis : se produce por el protozoo Trichomona vaginalis. Vaginitis por clamidia : producida por la Chlamydia trachomatis Causas de la vaginosis bacteriana La causa de la vaginosis bacteriana es la infección por parte de la Gardnerella vaginalis. Síntomas de vaginosis bacteriana La vaginosis bacteriana en la mayoría de los casos es asintomática , o presenta síntomas muy leves. Cuando aparecen síntomas, estos son, la presencia de flujo delgado y abundante con olor a pescado , de un color que puede ser blancuzco, gris apagado o incluso verdoso, las pacientes también pueden presentar ciertas molestias como ardor al orinar o ligero picor, en algunos casos poco frecuentes puede dar dolor suprapúbico. Tratamiento para la vaginosis bacteriana El tratamiento de la vaginosis bacteriana va a ser tratamiento antibiótico , que puede ser de uso oral, en forma de óvulos vaginales, o geles. Los antibióticos que se suelen usar son el Metronidazol o Clindamicina . Pruebas complementarias del tratamiento de vaginosis bacteriana La prueba complementaria será un exudado vaginal , aunque también se puede encontrar mediante citología en aquellas personas que no presentan sintomatología y por tanto no consultan por este problema. Factores desencadenantes de la vaginosis bacteriana No se conocen las causas que desencadenan las vaginosis bacterianas, si bien se conoce que las personas con relaciones sexuales con múltiples parejas pueden sufrir esta infección. No se encuentran casos de vaginosis bacteriana en personas que no tienen relaciones sexuales. Factores de riesgo de la vaginosis bacteriana Son factores de riesgo las duchas vaginales, el uso de productos de higiene femenina muy perfumados o que puedan ser irritantes, y el uso de ropa ajustada y que no transpire. Complicaciones de la vaginosis bacteriana La vaginosis bacteriana es una infección local que no presenta complicaciones. Prevención de la vaginosis bacteriana Evitar las duchas vaginales. Evitar el uso de jabones abrasivos. Usar preservativo para evitar contagios. Ropa interior de algodón. Especialidades a las que pertenece la vaginosis bacteriana La vaginosis bacteriana será tratada en primer lugar por el médico de familia, solo en casos que sean recidivantes puede ser necesario el tratamiento por parte del ginecólogo. Preguntas frecuentes ¿Qué es la candidiasis bacteriana? No existe la candidiasis bacteriana. La candidiasis es un infección producida por un hongo conocido como Cándida albicans , que, al reproducirse por alteraciones locales en mayor cuantía de lo normal, da lugar a una infección que se caracteriza por picor intenso , asociado a producción de flujo blanquecino y espeso. Las bacterias son un tipo de células diferentes que producen otras infecciones como la vaginosis bacteriana. ¿Qué es la vulvovaginitis? La vulvovaginitis es la inflamación tanto de la vulva como de la vagina, la paciente presenta síntomas internos de molestias vaginales, asociados a picor externo y, en muchos casos, ardor al orinar, ya que el paso de la orina da lugar a un irritación local de la vulva. Precisará tratamiento interno de la vagina y externo de la vulva para mejorar los síntomas. Puede ser producida por bacterias y hongos. ¿Hay algún remedio casero para aligerar los síntomas de la vaginosis bacteriana? Para tratar la vaginosis bacteriana son necesarias medidas que cambien el PH vaginal, haciéndolo más ácido. Así, al añadir vinagre de manzana al agua de lavarse puede ser eficaz, el consumo y aplicación de yogur natural puede ser otro  tratamiento, añadir al agua de lavarse el aceite del árbol de té puede ser también cambiar el PH vaginal, impidiendo las infecciones de repetición. Evitar el uso exagerado de productos de higiene femenina que pueden ser irritantes y cambiar el PH por sí mismo. ¿Qué es la enfermedad Gardnerella? La Gardnerella es una bacteria conocida como Gardnerella vaginalis , que produce una infección en la vagina conocida como vaginosis bacteriana, que se debe a una alteración de la flora vaginal donde disminuyen los Lactobacillus y prolifera la Gardnerella , es la principal causa de alteración vaginal aunque hasta el 50 de las personas que la presentan no tiene síntomas. ¿Qué es una célula clave? La célula clave es una célula pavimentosa de la vagina, que se encuentra rodeada de bacterias, en general Gardenella vaginaleis , las baterias se hayan pegadas a la pared celular y son típicas de la infección por esta bacteria.