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Saco vitelino: ¿Qué es?
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Saco vitelino: ¿Qué es?

Para el desarrollo del embrión y del feto, que dará lugar al nacimiento de una nueva vida a los 9 meses, se crean una serie de estructuras capaces de proteger y nutrir al feto durante su desarrollo y que se van modificando conforme avanza la gestación. Una de estas estructuras es el saco vitelino. ¿Qué es el saco vitelino? El saco vitelino (también denominado vesícula vitelina) se trata de una estructura embrionaria con forma de saco o bolsa adjunta al embrión que aparece en las primeras semanas de gestación y que es visible durante las primeras ecografías. Su evolución puede servir como marcador del progreso del embarazo en sus primeras etapas. Esta estructura tiene el objetivo de transferir nutrientes y oxígeno. Su presencia es fundamental para el desarrollo de la placenta y para establecer una circulación normalizada entre esta y el embrión. El saco vitelino se encuentra conectado a la abertura umbilical del embrión. Se forma en torno a la cuarta semana de embarazo y está rodeado de una membrana delgada que contiene líquido en su interior y presenta una pared interna rica en vasos sanguíneos. ¿Cuál es la función del saco vitelino? La principal función del saco vitelino es proporcionar los nutrientes y el oxígeno necesarios para que el embrión se desarrolle. También se encarga de producir las células sanguíneas para la formación de la placenta y las células sexuales que migrarán hacia las gónadas primitivas del embrión para dar lugar al desarrollo de sus órganos sexuales. Además, se encarga de eliminar los desechos metabólicos y el CO 2 , tratándose de una estructura visible en la ecografía dentro del saco gestacional. Saco vitelino en la ecografía En el seguimiento médico del embarazo, la vesícula vitelina puede servir, junto a otros elementos e indicadores, como marcador de la correcta evolución del embarazo durante los primeros tres meses. La ecografía transvaginal muestra el saco gestacional que puede identificarse ya con 2-3 mm de diámetro a las 2-3 semanas de embarazo (4-5 semanas desde la fecha de la última menstruación). El saco vitelino es la primera estructura que puede identificarse en el interior del saco gestacional. Se identifica como una estructura quística redondeada, de pared fina, dentro del saco cuando este alcanza los 6-8 mm, a partir de las 3,5 semanas de embarazo. El saco vitelino crece a un ritmo de 1 mm por semana hasta alcanzar 6 mm en la semana 10 y disminuye a partir de entonces, no siendo visible ya a las 12-13 semanas. Con 5 semanas de gestación, es posible observar por ecografía la vesícula vitelina dentro del saco gestacional, confirmando de esta manera que hay embrión y que la gestación es evolutiva (de lo contrario, podría suceder que el embrión no se desarrolle, dejando un saco gestacional vacío). El embrión se observa como una estructura de unos 2-3 mm, junto al saco vitelino. La forma y el tamaño desarrollado del saco vitelino son importantes, ya que pueden indicar que existe algún problema en el desarrollo del embarazo. Después de cumplir con su función de nutrir, oxigenar y recoger los deshechos del embrión, el saco vitelino suele desaparecer hacia la semana 12 de embarazo. Tras ello, la placenta debe haberse desarrollado adecuadamente para asumir esas funciones. ¿Qué pasa si no desaparece el saco vitelino? En torno a la semana 12 de embarazo el saco vitelino desaparece, pasando a desempeñar sus funciones la placenta, que hasta ese momento estaba en desarrollo. Efectivamente, el tamaño puede indicar un problema, especialmente cuando el diámetro del saco es superior a 9 mm o inferior a 3 mm después de la quinta semana. De igual modo, si el saco vitelino no desaparece y sigue estando presente después del primer trimestre de embarazo puede ser indicativo de problemas que suelen desencadenar un aborto natural, habitualmente porque el embrión no se ha podido llegar a desarrollar.
Asfixia perinatal: ¿Qué la causa?
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Asfixia perinatal: ¿Qué la causa?

El aporte de oxígeno y nutrientes durante el embarazo es esencial para el correcto desarrollo del feto y para que el nacimiento tenga lugar de manera óptima. Las interrupciones o la disminución del aporte de oxígeno en momentos próximos al parto pueden dar lugar a complicaciones como la asfixia perinatal. ¿Qué es la asfixia perinatal? La asfixia perinatal se produce cuando el feto experimenta una falta de oxígeno alrededor del momento del nacimiento. Esta condición puede provocar una hipoxemia o disminución de la cantidad de oxígeno en la sangre fetal, paralelamente a una hipercapnia o aumento del CO 2 con acidosis metabólica significativa. Además de los daños cerebrales, que pueden conducir a una parálisis cerebral , la asfixia perinatal, para ser diagnosticada como tal, debe provocar una afectación hipóxico-isquémica de al menos otro órgano o sistema. De este modo, los mecanismos que pueden provocar problemas en el feto son la hipoxemia y la isquemia o disminución de la perfusión de sangre necesaria para mantener la integridad funcional de los tejidos. ¿Qué causa la asfixia perinatal? La insuficiencia placentaria suele ser la causa más habitual de la asfixia perinatal. Esta situación determina la dificultad para aportar el oxígeno y eliminar el dióxido de carbono de la sangre fetal. También se puede dar un problema en el feto a nivel respiratorio o cardiovascular. Por otro lado, entre las patologías de la madre que pueden provocar la asfixia perinatal por medio de un aporte insuficiente de sangre y oxígeno a la placenta, se pueden incluir entre otras: Hipertensión o diabetes pregestacional mal controladas. Enfermedades pulmonares o cardíacas. Hipertensión pulmonar. Anemia. Infecciones. La asfixia perinatal también puede acontecer por causas de naturaleza exclusivamente fetal, incluyendo: Anemia fetal. Infecciones. Hídrops. Malformaciones y problemas cardíacos. Finalmente, los eventos que pueden provocar una disminución de oxígeno en el feto alrededor del parto capaces de dañar a un feto neurológicamente intacto incluyen: El desprendimiento prematuro de la placenta. La ruptura uterina. El prolapso de cordón umbilical. El embolismo de líquido amniótico. La exanguinación fetal por la existencia de vasa previa con vasos fetales desprotegidos. La hemorragia feto-materna. Síntomas de la asfixia perinatal La manifestación de la asfixia perinatal se produce por medio de hipoxemia, hipercapnia y acidosis láctica por una perfusión tisular disminuida. Sin embargo, la identificación de la asfixia perinatal en ocasiones es complicada. Cuando tiene lugar, permitiendo actuar de manera precoz, existe la posibilidad de revertir la situación sin repercusiones para el feto y continuar con el parto de manera segura. Los síntomas y signos que pueden aparecer dependerán del grado de asfixia que se haya dado en el feto: En la asfixia perinatal leve el recién nacido puede presentar unos reflejos afectados, junto con anormalidades de comportamiento. Normalmente estos síntomas suelen desaparecer en 24 horas. En la asfixia perinatal moderada pueden darse reflejos disminuidos, apnea y convulsiones. Se trata de síntomas que suelen remitir en las primeras dos semanas. En la asfixia perinatal severa la encefalopatía hipóxico-isquémica grave puede determinar síntomas como respiración irregular, perturbación del movimiento ocular y estado de coma, entre otros. Prevención y tratamiento de la asfixia perinatal La prevención de la asfixia perinatal incluye todas las medidas de un buen cuidado prenatal y de atención del parto. Los antecedentes perinatales permiten identificar a gran parte de los niños que pueden nacer con asfixia. Algunas pruebas que pueden contribuir a identificar al feto con riesgo de asfixia incluyen la medición de la altura uterina, el análisis de líquido amniótico, los movimientos fetales disminuidos y la frecuencia cardíaca. En caso de que la frecuencia cardíaca fetal se encuentre alterada intraparto se puede realizar una toma de sangre procedente del cuero cabelludo fetal y medir el pH, cantidad de oxígeno y C0 2 . De esta forma se puede tener una prueba directa de que está teniendo lugar sufrimiento e hipoxia fetal para poder proceder de forma inmediata a la extracción del recién nacido por la vía más rápida (cesárea o vía vaginal en función de la situación fetal en la pelvis materna). Esto permite estar preparados para llevar a cabo una buena reanimación y a un eventual traslado del recién nacido a la Unidad de Cuidados Intensivos. La asistencia en las primeras 6 horas de vida del recién nacido con asfixia perinatal es fundamental. Tras la estabilización inicial, se debe proceder a la monitorización de diversas funciones fisiológicas, incluyendo la frecuencia cardiaca, la tensión arterial, la función respiratoria y la temperatura. Este último aspecto es de especial relevancia ya que, por cada incremento de 1°C en la temperatura del recién nacido, el riesgo de muerte o discapacidad neurológica aumenta de forma significativa. De este modo, el traslado del recién nacido a la unidad neonatal debe producirse con la cuna de transporte apagada, monitorizando durante las primeras horas la temperatura rectal con el objetivo de evitar la hipertermia. Por este motivo, una de las terapias que se emplean para los recién nacidos con hipoxemia severa es la hipotermia. Por otro lado, cuando se ha producido una agresión hipóxico-isquémica, el cerebro es particularmente vulnerable a otros factores que pueden contribuir al daño del sistema nervioso central. Entre estos factores se encuentran la hipoglucemia, la hipocapnia y la hiper/hipoxia. Finalmente, junto con la monitorización de las constantes vitales y de los factores comórbidos a través de la analítica, el aspecto clave consiste en establecer si el recién nacido con asfixia perinatal presenta o no encefalopatía aguda.
Distocia: tipos y diagnóstico
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Distocia: tipos y diagnóstico

La distocia o parto distócico forma parte de las complicaciones que se pueden producir durante el alumbramiento. En este caso, relacionadas con la disposición del bebé y el canal y el trabajo de parto. ¿Qué es la distocia? La distocia o distocias son anomalías en la progresión del trabajo de parto. Estas anomalías en la progresión del parto suelen afectar a cerca del 20% de los nacimientos. El principal factor de riesgo para que se produzcan es que la mujer sea primípara. La distocia fetal puede deberse a un tamaño anormalmente grande o una disposición o colocación especial dificultosa para el parto. Cuando un parto se prolonga o queda detenido por causas como la distocia, una de las posibles soluciones es la práctica de una cesárea de urgencia. Tipos de distocia La distocia fetal tiene lugar cuando el feto es demasiado grande para el estrecho superior de la pelvis o su posición es anormal. De este modo, los tipos de distocia que se pueden presentar incluyen: Desproporción feto-pelviana . Si el trabajo de parto presenta un progreso normal y el peso fetal es inferior a 5 kg, el parto puede continuar con seguridad. Si el progreso es más lento que el esperado en la segunda etapa del trabajo de parto, se debe determinar si se requiere un parto vaginal operatorio instrumental (con fórceps o extractor por vacío). Presentación del feto con occipucio posterior . Se trata de la presentación anormal más común. El cuello fetal se presenta levemente flexionado, por lo que es mayor el diámetro de la cabeza que debe pasar por el canal de la pelvis. La mayoría de las presentaciones de occipucio posterior requieren un parto vaginal operatorio (instrumental) o una cesárea. Presentación del feto de frente o de rostro . La cabeza aparece hiperextendida y la posición es designada por el mentón. Cuando el feto no flexiona el cuello y en lugar de presentar la parte posterior de la cabeza presenta la cara, el diámetro de la cabeza es mayor, por lo que el paso a través de la pelvis materna es más difícil. La mayor parte de los partos en presentación de cara pueden transcurrir por vía vaginal. Cuando la barbilla fetal se encuentra en disposición lateral o hacia abajo, la cabeza suele rotar hasta que la barbilla se coloca mirando hacia arriba. La barbilla se apoya en el pubis materno y flexiona, si esto no ocurre, la vía de parto sería una cesárea. Presentación podálica o de nalgas . Se trata de la segunda presentación anormal más común. Dentro de esta se puede dar la presentación pelviana franca, con las caderas del feto flexionadas y las rodillas extendidas. En la presentación pelviana completa el feto parece estar sentado con las caderas y las rodillas flexionadas. Finalmente, se puede dar la presentación de uno o ambos pies. La presentación podálica puede ser problemática porque la parte de presentación es una mala cuña de dilatación y puede hacer que la cabeza quede atrapada durante el parto y comprima el cordón umbilical, causando hipoxemia fetal. Distocia de hombros Se trata de una condición infrecuente en la que el hombro fetal anterior queda atascado detrás de la sínfisis pubiana después de la salida de la cabeza, requiriendo maniobras obstétricas adicionales para producir la expulsión fetal tras la salida de la cabeza. Los riesgos de lesiones del plexo braquial o fracturas óseas, así como la mortalidad neonatal aumentan. Para la madre, puede determinar la aparición de hemorragia posparto, lesiones perineales y del esfínter, separación de la sínfisis del pubis y neuropatía cutánea femoral lateral asociada con la hiperflexión de las piernas. Los factores de riesgo para que se produzca la distocia de hombros incluyen: Tamaño grande del feto. Obesidad o diabetes materna. Distocia de hombro en embarazos anteriores. Trabajo de parto rápido o prolongado. Una vez identificada la distocia de hombro deben ponerse en práctica varias maniobras para desencajar el hombro, incluyendo la hiperflexión de los muslos de la mujer, la compresión suprapúbica para rotar y desencajar el hombro y la introducción de una mano en la cara posterior de la vagina para flexionar el hombro fetal para rotar al feto en la dirección que resulte más sencilla. La última maniobra sería colocar a la madre en posición de cuadripedia (siempre y cuando las extremidades inferiores no se encuentren bajo los efectos de la anestesia epidural). Cuando las maniobras resultan ineficaces, se revierten los movimientos del trabajo de parto, recolocando la cabeza en la vagina o el útero para proceder a una cesárea. Causas de la distocia Las principales causas de la aparición de distocia incluyen: Disminución de la contractilidad del útero . Se trata de la causa principal de la prolongación o la detención del parto en la fase de dilatación. Desproporción céfalo-pelviana . En este caso, existen dificultades para que la cabeza fetal atraviese la pelvis materna. Habitualmente, se asocian a una mala presentación de la cabeza fetal. También puede producirse por deformaciones en la pelvis materna. Anillo de Bandl . Se produce una obstrucción debida a la formación de un anillo muscular grueso entre las partes superior e inferior del útero. Obesidad materna . La obesidad de la madre se relaciona con duraciones más largas del periodo de dilatación. Diagnóstico de la distocia El diagnóstico de una distocia se lleva a cabo mediante el examen y la respuesta al trabajo de parto. Para ello, la monitorización del parto se lleva a cabo mediante el registro cardiotocográfico, técnicas ecográficas y tacto vaginal. La desproporción feto-pelviana se puede anticipar a partir de las estimaciones clínicas prenatales de las dimensiones pélvicas y la presencia de un trabajo de parto prolongado. En cualquier caso, determinadas presentaciones anómalas del feto durante el parto son difíciles de diagnosticar hasta que la dilación no se ha completado. Finalmente, el tratamiento o resolución de las distocias tiene como finalidad que el parto tenga lugar con el menor perjuicio posible tanto para el feto como para la madre. Principalmente, se utilizan maniobras físicas de reposicionamiento del feto, la elección de un parto vaginal operatorio instrumental o el parto por cesárea.
Tensión baja en el embarazo: síntomas y recomendaciones
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Tensión baja en el embarazo: síntomas y recomendaciones

Aunque son más comunes los casos de hipertensión, un síntoma también habitual que puede afectar a muchas mujeres durante el embarazo son las bajadas de tensión arterial. La hipotensión en el embarazo suele ser más común durante las primeras semanas, aunque los episodios pueden aparecer a lo largo de toda la gestación. ¿Por qué se producen bajadas de tensión en el embarazo? La hipotensión se puede producir por diferentes causas. Cuando tiene lugar una bajada de tensión durante el embarazo, normalmente responde a la nueva condición fisiológica determinada por la gestación. Debido a que la sangre debe abarcar un mayor recorrido ?ahora circula también hacia el feto? el sistema circulatorio de la mujer se ve obligado a funcionar más deprisa para cubrir las necesidades del bebé. Y esto hace que la presión sanguínea baje. En cuanto esta situación se estabilice y se produzcan las adaptaciones necesarias, como la formación de una mayor cantidad de sangre, la hipotensión irá remitiendo. Otra de las causas de la hipotensión durante el embarazo es la presión que ejerce el útero sobre la aorta y vena cava. En este sentido, las recomendaciones señalan que las mujeres embarazadas no deben dormir tumbadas boca arriba, sino recostadas sobre el lado izquierdo. ¿Qué provoca la hipotensión en el embarazo? Es bastante habitual que las mujeres sufran bajadas de tensión en el embarazo. Especialmente durante las primeras semanas de gestación, la tensión baja puede producirse de forma puntual o prolongarse hasta el final del embarazo. Son diversos los factores que favorecen la hipotensión en el embarazo. Como ya se ha dicho, el sistema circulatorio se amplía según se va desarrollando el feto, con lo que disminuye la presión que ejerce la sangre sobre las paredes de arterias y vasos sanguíneos. Por otro lado, durante el embarazo se producen en el organismo de las mujeres el aumento de los niveles de determinadas hormonas con efectos vasodilatadores que también contribuyen a que la tensión arterial disminuya. La progesterona es una de ellas, especialmente, durante el primer trimestre del embarazo. También pueden confluir ciertos factores ajenos al embarazo. Entre ellos destacan la tendencia de la mujer a padecer hipotensión o bajadas de tensión arterial (previas al embarazo). También la tendencia a padecer anemia. De entrada, la tensión baja durante el embarazo no supone un riesgo relevante para el progreso del embarazo. Sin embargo, debe ser el médico el que determine el alcance de esta situación y el posible tratamiento para su resolución. Síntomas de tensión baja en el embarazo Los síntomas de tensión baja durante el embarazo no son muy específicos y pueden confundirse con síntomas debidos al propio embarazo o a otras patologías. Entre ellos, se incluyen: Mareos y desmayos. Sensación de cansancio y debilidad. Somnolencia y dificultad de concentración. Visión borrosa ocasional. Tensión baja y pulsaciones altas en el embarazo Cuando la tensión es baja, el corazón se activa para compensar esa situación y late a una mayor velocidad, por lo aumentan las pulsaciones. Por otro lado, conforme avanza el embarazo, el organismo de la madre se va adaptando a la nueva situación. Entre estas adaptaciones se incluye la producción de más sangre. Este incremento del volumen sanguíneo contribuye a la aparición de ciertos síntomas habituales durante el embarazo, entre los que destacan el dolor de cabeza, la aparición de hemorroides, la retención de líquidos y la hinchazón de pies y manos, entre otros. También se puede producir un aumento de la frecuencia cardíaca de la madre, lo que se puede traducir en la aparición de palpitaciones y taquicardias. Recomendaciones en caso de tensión baja Cuando se dan situaciones de hipotensión durante el embarazo se pueden llevar a cabo algunas acciones sencillas para intentar contrarrestar sus efectos. Algunas de ellas incluyen: Levantarse con precaución y de forma lenta, evitando la hipotensión ortostática que se puede producir al ponerse de pie o al incorporarse de la cama. Mantener una alimentación saludable rica en alimentos vegetales, frutas y verduras, junto con una correcta hidratación. Esta última aumenta el volumen de la sangre disminuyendo el riesgo de hipotensión. Realizar comidas de forma frecuente que no sean muy abundantes. La práctica de ejercicio físico acorde a las circunstancias individuales y al momento del embarazo favorece la circulación y al correcto funcionamiento del sistema cardiovascular. Prestar especial atención a los posibles desmayos para que no se produzcan problemas por los golpes y caídas. No tomar ningún medicamento, excepto si ha sido prescrito por el médico. Otras recomendaciones incluyen el empleo de medias de compresión y la aplicación de agua fría en las extremidades inferiores. Para valorar los problemas de tensión arterial Savia pone a tu disposición a los mejores especialistas en cardiología .
Estreñimiento en el embarazo: cómo solucionarlo
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Estreñimiento en el embarazo: cómo solucionarlo

Una de cada tres mujeres sufre estreñimiento ?o constipación? durante el embarazo. Se trata de una situación “normal”, con unas bases fisiológicas que lo justifican. Sólo en el 10% de los casos se dan determinadas circunstancias que adquieren una relevancia suficiente que requiere de un tratamiento más consistente. Se incluyen aquí los casos en los que están presentes hemorroides, fístulas o desgarros, o cuando los días sin defecar son muy numerosos. Causas del estreñimiento en el embarazo Durante el proceso del embarazo se dan una serie de factores que promueven la aparición del estreñimiento. Puede estar relacionado con una disminución en la velocidad de tránsito a lo largo del tracto gastrointestinal, debido a una reducción de la motilidad, lo que puede determinar una mayor absorción de líquidos y electrolitos. Estas modificaciones vienen dadas, principalmente, por los cambios hormonales que tienen lugar durante el embarazo. En este sentido, el aumento de los niveles de progesterona podría causar alteraciones en la motilidad intestinal provocando la debilidad de la fuerza propulsora de las heces. Por otro lado, la disminución en los niveles de otra hormona, la motilina, hace disminuir el movimiento del estómago y del intestino. Otros factores que pueden contribuir a la aparición de constipación durante el embarazo incluyen: La disminución de la ingesta de fibra en la dieta. La utilización de suplementos de hierro. Una disminución en la ingesta de líquidos. El aumento del estrés típico del embarazo. La aparición de hemorroides. El aumento de tamaño del útero. Síntomas de estreñimiento en el embarazo Los síntomas de estreñimiento aparecen en 1/3 de las embarazadas. Suele ser más común en mujeres que ya han dado a luz alguna vez más que en primíparas. Dentro de los síntomas que definen el diagnóstico del estreñimiento (presencia de 2 o más síntomas, en los últimos 6 meses) se encuentran: Menos de 3 defecaciones por semana. Esfuerzo en más del 25% de las defecaciones. Utilización de maniobras manuales (digitación) en más del 25% de las defecaciones. Sensación de evacuación incompleta en más del 25% de las defecaciones. Sensación de obstrucción o bloqueo ano?rectal en más del 25% de las defecaciones. No presentar deposiciones blandas o líquidas. No cumplir con criterios de síndrome de intestino irritable. Cómo solucionar o aliviar el estreñimiento en embarazadas El estreñimiento se suele considerar una situación normal e inherente al embarazo. De este modo, no se trata de una patología, sino de una consecuencia de los cambios fisiológicos que conlleva el embarazo. En ocasiones se trata, simplemente, de unos hábitos higiénico?dietéticos inadecuados. En cualquier caso, el tratamiento debe ser lo más natural posible, utilizando los fármacos para los casos en los que realmente sean necesarios. Muchas veces suele ser suficiente con una alimentación correcta con un aporte adecuado de fibra y una ingesta de líquidos suficiente. La ingesta de líquidos debe realizarse mayoritariamente durante las comidas, fuera de ellas no tiene tanto efecto. Además, también es importante mantener unos hábitos saludables, incluyendo el desempeño de actividad física regular, como caminar. Tratamiento farmacológico Dentro de los tratamientos farmacológicos para el estreñimiento durante el embarazo se incluyen: Laxantes incrementadores de volumen. Laxantes osmóticos. Laxantes emolientes o surfactantes. Laxantes estimulantes. Enemas y lavados retrógados. Siempre debe ser el especialista en ginecología el encargado en indicar el tratamiento más adecuado en cada caso. Hábitos importantes para el estreñimiento en el embarazo Durante el embarazo son habituales las situaciones tanto de diarrea como de estreñimiento. Para solucionarlas, se deben poner en marcha medidas generales como los cambios dietéticos. Recomendaciones generales para evitar el estreñimiento durante el embarazo La mayoría de las recomendaciones para evitar el estreñimiento en mujeres embarazadas son las mismas que para la población general, incluyendo: Una ingesta de agua y líquidos suficiente (8 vasos al día, principalmente agua). Un consumo fibra de 20?35 g/día, a través de una dieta rica en alimentos de origen vegetal (verduras, frutas, legumbres, frutos secos, etc.). Actividad física regular (caminar, natación, bicicleta fija, yoga, etc.). Unos correctos hábitos intestinales. Destinar el tiempo necesario para defecar, intentando evacuar al levantarse o después de las comidas (aprovechando el reflejo gastro?cólico). Defecar en cuanto aparece la necesidad y no posponerlo. Una maniobra que puede ayudar a la defecación es la elevación de los pies sobre un altillo o escalón mientras se está sentado en el inodoro. Dicha maniobra corrige el ángulo rectal y favorece el paso del bolo fecal.
Triple screening: ¿En qué consiste?
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Triple screening: ¿En qué consiste?

A lo largo del embarazo son muchas las pruebas médicas que se deben llevar a cabo para controlar que el desarrollo del feto y el estado de salud de la madre y el bebé sean óptimos. Entre ellas, las pruebas de screening o cribado sirven para valorar el riesgo de que exista un trastorno o patología en todas las mujeres embarazadas. Un ejemplo es la prueba del triple screening. ¿Qué es el triple screening? El triple screening o cribado combinado del primer trimestre forma parte de las pruebas médicas que se llevan a cabo durante el embarazo y consiste en la estimación del riesgo de padecer tres síndromes causados por anomalías cromosómicas (síndrome de Down, Edwards y Patau). Para ello se llevan a cabo dos técnicas no invasivas: una extracción de sangre materna y una ecografía. La estimación del riesgo se calcula a partir de la combinación de diferentes parámetros obtenidos con las pruebas anteriores: los niveles sanguíneos de determinadas hormonas, junto con determinados marcadores ecográficos, además de la edad de la madre. Cuando el resultado de las pruebas determina un riesgo elevado, se debe proceder con otro tipo de pruebas. De este modo, para poder establecer un diagnóstico prenatal inequívoco de la presencia de anomalías genéticas, se requiere la obtención de material biológico del feto mediante técnicas invasivas como la amniocentesis o la biopsia corial . Al contrario que las pruebas de screening no invasivas, las pruebas diagnósticas conllevan cierto riesgo de pérdida gestacional. Por otro lado, cuando el riesgo del triple screening es intermedio, se puede realizar una prueba no invasiva para el feto que consiste en el análisis de su ADN en sangre materna . Con esta técnica, se analizan los cromosomas responsables de los síndromes de Down, de Edwards y de Patau, además de los cromosomas sexuales. ¿Qué detecta el triple screening? La prueba del triple screening del primer trimestre permite hacer una estimación del riesgo de que el feto esté afectado por 3 síndromes cromosómicos o trisomías: Síndrome de Down (trisomía 21). Síndrome de Edwards (trisomía 18). Síndrome de Patau (trisomía 13). Este riesgo se calcula en función de la edad materna, los marcadores ecográficos y los niveles bioquímicos en sangre materna en el primer trimestre. ¿En qué consiste el triple screening? Además de la edad de la madre, el triple screening incluye diversas pruebas: Análisis de sangre . La extracción de sangre se realiza en el tercer mes de embarazo, generalmente entre las semanas 9 y 11. Principalmente, se utiliza para valorar dos marcadores bioquímicos presentes en la sangre materna: una fracción de la hormona del embarazo (beta-hCG libre) y los valores de la proteína placentaria asociada al embarazo (PAPP-A). Ecografía fetal . La ecografía se debe realizar entre las semanas 11 y 14 de gestación. En ella se lleva a cabo un estudio anatómico del feto y se procede a datar con exactitud la gestación midiendo la longitud céfalo-nalga fetal. En cuanto al marcador ecográfico por excelencia relacionado con las trisomías 21, 18 y 13, se trata de la traslucencia nucal . Éste es un espacio situado en la parte posterior de la cabeza del feto, en proximidad al cuello. En caso de síndrome de Down suele haber una mayor cantidad de fluido en ese espacio. Además, las malformaciones cardíacas también pueden dar aumento de acúmulo de líquido en la región nucal del feto. Cómo interpretar los resultados del triple screening La estimación del riesgo de los síndromes cromosómicos en el feto (trisomias 21, 18 y 13) se lleva a cabo gracias a un software de cálculo de riesgo que tiene en cuenta, en primer lugar, el riesgo inherente de la edad materna, junto con el resto de parámetros. De este modo, se incluyen en el programa informático los diferentes valores: Longitud céfalo-nalga del feto. Traslucencia nucal. La analítica materna. Se lleva a cabo una ponderación de los valores bioquímicos en función del peso materno, la etnia o la concurrencia de patologías como la diabetes mellitus. Cuando se trata de una gestación gemelar bicorial (cada feto tiene su placenta) las estimaciones de riesgo son independientes para cada feto. En caso de gestación gemelar monocorial, se lleva a cabo una única estimación de riesgo calculado a partir de la media de la traslucencia nucal de cada feto. El resultado final de la prueba se interpreta como de alto riesgo o como gestación de alto riesgo cuando este es superior a 1/250 para los tres síndromes analizados (trisomía 21, 18 o 13). Cuando el resultado de la prueba es de alto riesgo, se ofrecerá la opción a los padres de llevar a cabo una prueba diagnóstica. En cualquier caso, una prueba diagnóstica que permita la confirmación o exclusión con certeza de una anomalía genética pasa ineludiblemente por llevar a cabo una técnica invasiva que permita la obtención de material biológico sobre el que realizar el estudio genético. Las técnicas invasivas más empleadas son la biopsia corial y la amniocentesis . La elección del procedimiento técnico a realizar debe hacerse en función de las características de cada caso y dependerá, especialmente, de la edad gestacional en la que se realice la prueba invasiva.
Incompatibilidad de Rh: ¿Qué es?
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Incompatibilidad de Rh: ¿Qué es?

La isoinmunización tiene lugar cuando los glóbulos rojos fetales heredan algún antígeno del padre diferente a los de la madre. De este modo, cuando acceden a la circulación materna, se forman anticuerpos específicos contra ellos. El caso más habitual de isoinmunización es el antígeno D del factor Rh . ¿Qué es la incompatibilidad Rh y qué la causa? La incompatibilidad Rh es una de las posibles complicaciones que tienen lugar durante el embarazo . Se trata de un problema que tiene lugar cuando una mujer embarazada tiene glóbulos rojos con Rh negativo y el feto ?heredado del padre? Rh positivo. Debido a que, en el transcurso del embarazo, los glóbulos rojos del feto pueden pasar a la sangre materna a través de la placenta, el sistema inmunitario de esta reaccionará frente a las células fetales Rh positivas. Los anticuerpos creados por la madre podrán atravesar la placenta hacia el feto, destruyendo los glóbulos rojos del bebé. La mayoría de las isoinmunizaciones se producen por la circulación de sangre fetal en la madre, las cuales pueden producirse antes o durante el parto. Sin embargo, también se producen durante un aborto y embarazo ectópico, entre otros. También puede suceder durante algunos procedimientos obstétricos como la biopsia corial , amniocentesis, funiculocentesis, o la extracción manual de placenta. Solo en casos excepcionales se produce la inmunización por recibir sangre incompatible. Con un simple análisis de sangre puedes averiguar tu grupo sanguíneo y el factor Rh. Reserva ya ¿Qué problemas puede causar la incompatibilidad Rh? La incompatibilidad Rh puede causar trastornos que pueden ir de leves a mortales. La principal consecuencia es la destrucción de glóbulos rojos que puede determinar una anemia en el bebé. Dependiendo del grado de destrucción de hematíes la anemia variará desde una forma leve que cursa con ictericia (piel y esclerótica de los ojos amarillas), hasta una forma grave. Otros problemas que pueden aparecer en el feto incluyen: La disminución de la síntesis de albumina en el hígado, que puede dar lugar al desarrollo de hydrops y anasarca. La disminución de glóbulos rojos provoca una reducción en el transporte de oxígeno con un aumento de la frecuencia cardiaca. Si no se compensa puede desencadenar una insuficiencia cardiaca congestiva. La acumulación de bilirrubina en sangre puede determinar su acúmulo en los tejidos nerviosos causando kernícterus y signos de disfunción cerebral que van acompañados de letargo e hipotonía. Acumulación de líquido o hidropesía fetal. Síntomas de la incompatibilidad del factor Rh Cuando los anticuerpos de la madre atacan a los glóbulos rojos del feto estos se descomponen, produciendo bilirrubina. Esto hace que aparezca la ictericia y el bebé se ponga amarillo. Por el contrario, en la madre no suele aparecer ningún síntoma. En el bebé los síntomas pueden variar en cada embarazo y niño. Los síntomas y signos más habituales incluyen: Ictericia. Palidez debida a la anemia. Taquicardia y taquipnea. Hepatomegalia (hígado de gran tamaño), esplenomegalia (bazo aumentado) y cardiomegalia (corazón grande). Puede aparecer líquido acumulado en el estómago, los pulmones o el cuero cabelludo. Se trata de signos de eritroblastosis fetal que cursa con edema grave. ¿Cómo se trata la incompatibilidad del Rh? La prevención de la incompatibilidad del Rh es sencilla gracias a la administración de la “vacuna anti Rh” con inmunoglobulina anti-D. En mujeres que tienen sangre Rh negativa se les administra una inyección de anticuerpos Rh en diversas situaciones: A las 28 semanas de embarazo. Dentro de las 72 horas posteriores al parto de un bebé que tiene sangre Rh positiva. También después de un aborto (espontáneo o voluntario). Tras cualquier tipo de sangrado vaginal durante el embarazo. Después de una amniocentesis o de una biopsia corial. En ocasiones, se necesitan inyecciones adicionales cuando entran grandes cantidades de sangre del feto en el torrente sanguíneo de la madre. En cuanto al tratamiento una vez que la incompatibilidad se ha materializado, dependerá del embarazo y de la gravedad de la afección. En el caso de anemia fetal leve puede no ser necesario ningún tratamiento. Por otro lado, el tratamiento antenatal tiene como objetivo disminuir la cantidad de anticuerpos maternos y mejorar la anemia fetal, evitando las complicaciones: Transfusión intrauterina de sangre. Este procedimiento tiene como objetivo aumentar los glóbulos rojos en el feto, por medio de la inyección en la vena umbilical de sangre del grupo 0, Rh negativo. Utilización de corticoides, plasmaféresis materna y la administración de inmunoglobulina inyectada para reducir la cantidad de anticuerpos en la madre. El tratamiento posnatal consiste en la administración de una transfusión al recién nacido si la anemia fuera importante y la prevención del daño derivado del aumento de la bilirrubina en sangre, mediante fototerapia o, si fuera necesario, mediante el recambio de toda su sangre. En los casos en los que sea necesario, se puede proceder a provocar el parto de forma prematura.
Desprendimiento de la placenta: síntomas y causas
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Desprendimiento de la placenta: síntomas y causas

El desprendimiento de la placenta en el curso de un embarazo es una afección grave que se suele producir en el último trimestre y que afecta a cerca del 1% de las gestaciones. ¿Qué es el desprendimiento de placenta? El desprendimiento de placenta ?también conocida como “abruptio placentae” o desprendimiento prematuro de placenta normoinserta? se define como la separación prematura parcial o completa de la placenta normalmente insertada antes del inicio del parto, lo que da lugar a un síndrome hemorrágico. Normalmente aparece de manera repentina. El desprendimiento de placenta forma parte de las posibles complicaciones del embarazo . En este caso, se trata de una complicación grave, ya que la placenta es la vía de alimentación y suministro de oxígeno para el feto. El desprendimiento de placenta puede poner en peligro a la madre y al bebé. ¿Por qué se produce el desprendimiento de placenta? No se conoce con exactitud la causa del desprendimiento de la placenta.  Sin embargo, es conocido que la causa inmediata del desprendimiento tiene lugar cuando se produce la rotura en la zona donde de los vasos sanguíneos de la madre se unen a los del feto. De este modo, la hemorragia producida provoca que se despegue el útero de la placenta. Por otro lado, son numerosos los factores que se pueden relacionar con la aparición de la enfermedad: Traumatismo abdominal . La incidencia del desprendimiento placentario tras un trauma o accidente es variable y depende, principalmente, de las características del trauma y su severidad. Exceso de volumen de líquido amniótico . Se relaciona con eventos adversos que incluyen el nacimiento pretérmino, anomalías fetales y mayor riesgo de desprendimiento. Hipertensión crónica . Las mujeres con hipertensión tienen un riesgo 5 veces mayor de desprendimiento de placenta grave. Cuando aparece con características graves, como daño en los órganos, el riesgo de desprendimiento de placenta puede aumentar significativamente. Gestación múltiple . Cuando va unida a un exceso de líquido amniótico puede llevar a un mayor riesgo de desprendimiento placentario. Rotura prematura de membranas . Cuando se produce y la latencia con el parto supera las 24 horas, existe un mayor riesgo de desarrollar desprendimiento placentario. Infecciones intrauterinas . Las infecciones, principalmente la corioamnionitis, incrementan el riesgo de desprendimiento. Malformación uterina . El útero no permite una implantación estable de la placenta. Es el caso del útero bicorne, sinequias uterinas o leiomiomas, entre otras. Antecedentes de desprendimiento en embarazos anteriores. Síntomas de un posible desprendimiento de placenta Los síntomas más significativos asociados al desprendimiento placentario incluyen: Hemorragia vaginal . En algunos casos el desprendimiento se puede producir sin sangrado visible. En los casos en los que el desprendimiento placentario se desarrolla lentamente (desprendimiento crónico), el sangrado es ligero e intermitente. La hemorragia se puede ver agravada por la coagulación intravascular diseminada . Se trata de un proceso en el que los factores sanguíneos responsables de la coagulación y de restablecer el equilibrio en caso de pérdida hemática son empleados y agotados de forma indiscriminada en pequeños vasos sanguíneos, impidiendo de esta forma que se pongan en marcha los mecanismos de taponamiento en los grandes vasos uterinos. Dolor abdominal y de espalda de comienzo repentino. Rigidez y contracciones uterinas . Existe un signo clínico muy característico del desprendimiento de placenta que es la hipertonicidad uterina, también llamada “útero de Couvelaire”. Factores de riesgo a evitar Los factores evitables que pueden aumentar el riesgo de sufrir un desprendimiento prematuro de placenta son: Hipertensión arterial . Tanto si se trata de una hipertensión crónica como inducida por el embarazo (preeclampsia o hipertensión gestacional). Edad de la madre . El riesgo aumenta si la madre es mayor de 35 años o menor de 20. Tabaquismo . Se trata de un factor de riesgo modificable cuya asociación ha podido ser bien documentada. Déficit de ácido fólico . Este promueve la disfunción endotelial, incluyendo la de los vasos placentarios, constituyendo un mayor riesgo de desprendimiento. Consumo de cocaína y otras drogas . La cocaína puede atravesar fácilmente la placenta y la barrera hematoencefálica fetal, produciendo vasoconstricción, que es el principal mecanismo causante del daño fetal y placentario. ¿Cómo se diagnostica el desprendimiento de placenta? El diagnóstico del desprendimiento de placenta está basado en las manifestaciones clínicas. En cualquier caso, existen ciertas pruebas que pueden ayudar al diagnóstico: Cardiotocografía . Permite evaluar la situación del feto y verificar si hay contracciones en el útero. Ecografía . Su utilidad es limitada por su baja sensibilidad: puede detectar aproximadamente la mitad de las abrupciones placentarias. El hallazgo más frecuente durante la ecografía es la bradicardia fetal como consecuencia de la hipoxia sufrida. Análisis de sangre . Una analítica permitirá comprobar la presencia de anemia, situación habitual frente a pérdidas importantes de sangre. Ante la sospecha de un desprendimiento prematuro de placenta el médico puede recomendar la hospitalizada para valorar su alcance. Tratamiento El tratamiento estará condicionado por el estado materno y fetal, el grado de desprendimiento placentario y la edad gestacional en el momento del diagnóstico. En el caso de desprendimiento prematuro de placenta no grave en embarazos de menos de 34 semanas se esperará hasta la semana 37-38 para inducir el parto (si la situación de la madre y del feto así lo aconsejan).
Sangrado de implantación
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Sangrado de implantación

La implantación es el proceso por el cual el óvulo fecundado ?el embrión? inicia el camino para su desarrollo, para lo cual anida en las paredes del útero, donde puede recibir los nutrientes esenciales para su desarrollo. En algunos casos, durante esta fase el embrión rompe pequeños vasos sanguíneos que irrigan el endometrio y se produce una pequeña hemorragia. Se trata del sangrado de implantación. ¿Qué es el sangrado de implantación? Uno de los signos más universales que indican que una mujer está embarazada es la interrupción de la menstruación. Sin embargo, algunas veces tiene lugar entre los 7 y los 14 días posteriores a la fecundación, un sangrado similar a la regla. Se trata del sangrado de implantación. De hecho, en ocasiones es confundido con la menstruación, demorando de esta forma el diagnóstico de embarazo. Suele ser un acontecimiento que pasa inadvertido, ya que la mujer desconoce que se haya producido la fecundación y en ningún caso relaciona la pequeña hemorragia con un embarazo. Por el contrario, en pacientes sometidas a tratamientos de fertilidad , esta situación se suele percibir con mayor alarma ya que sí son conscientes de cuándo ha tenido lugar la fecundación. La pequeña pérdida de sangre que se produce tiene lugar cuando el embrión se adhiere a la pared del útero para su desarrollo. Esta no debe suponer ningún problema, ni para el propio embrión ni para la mujer. Sangrados durante la gestación Además del sangrado de implantación, durante la gestación se puede producir otro tipo de sangrados, en algunos casos provocados por situaciones que pueden ser graves. Es el caso de situaciones que pueden provocar el aborto o el desarrollo de un embarazo ectópico . En los casos leves el origen de la hemorragia puede ser una infección, los cambios hormonales que sufre la gestante o un pequeño sangrado posterior a las relaciones sexuales. Sea por una causa o por otra, ante cualquier tipo de hemorragia o sangrado vaginal que se produzca durante el primer trimestre o en el resto del embarazo, es recomendable acudir de inmediato a urgencias. En los casos en los que una hemorragia durante el primer trimestre es una amenaza de aborto, se suele producir de forma abundante y se acompaña de dolor abdominal. ¿Cuándo se produce y cuánto dura el sangrado de implantación? La hemorragia que se produce durante la implantación del embrión puede aparecer entre siete y catorce días después de la fecundación. La pérdida de sangre que se produce puede alargarse entre tres y seis días. De este modo, cuando tiene lugar un sangrado vaginal con anterioridad a la fecha estimada de la siguiente regla, esto es, un sangrado entre periodos menstruales naturales, podría tratarse de un sangrado de implantación. ¿Qué se siente cuando se produce la implantación? En la mayoría de los casos, la implantación del embrión en el útero pasa totalmente desapercibida sin provocar ningún síntoma ni signo. En los casos en los que tiene lugar el sangrado de implantación, se trata de una consecuencia normal relacionada con el proceso de inicio de un embarazo. Aparece, aproximadamente, en una de cada tres mujeres gestantes y no se trata de ninguna situación anormal o patológica, por lo que no añade ningún riesgo al embarazo. En algunos casos puede ir acompañado de dolores leves de tipo menstrual. Su presentación no es homogénea y puede haber variaciones entre unas mujeres y otras. De igual modo, que haya aparecido sangrado de implantación en un embarazo anterior no garantiza que se vuelva a repetir en gestaciones posteriores. Diferencias entre el sangrado de implantación y la regla El sangrado de implantación tiene lugar en los primeros días transcurridos desde la fecundación, cuando la mujer todavía desconoce que pueda estar embarazada. De este modo, es frecuente confundir el sangrado de implantación con una menstruación adelantada, si bien este dura menos tiempo y suele ser menos abundante. También suele ser un tipo de sangrado con una coloración más oscura. ¿Qué hacer ante un sangrado por implantación? En el caso de que aparezca un sangrado de las características descritas que no sea incompatible con haberse quedado embarazada, lo recomendable es que se realice un test de embarazo. En el caso de dar positivo, se debería consultar con el ginecólogo para iniciar el control de la gestación. De igual modo, si el sangrado tiene lugar en una mujer en tratamiento para inducir la ovulación, tras haberse sometido a una inseminación artificial o una fecundación in vitro, es recomendable que se ponga en contacto con su médico.
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Ovarios Poliquísticos
Enfermedad

Ovarios Poliquísticos

Actualizado el día 15/09/2021 El síndrome del ovario poliquístico es la patología endocrina más frecuente en mujeres en edad fértil, aunque permanece infradiagnosticado. Se trata de un síndrome complejo y heterogéneo en cuanto a su presentación, evolución y consecuencias a corto y largo plazo. ¿Qué es el síndrome de ovarios poliquísticos? El síndrome de ovarios poliquísticos determina la aparición de quistes (pequeñas cavidades llenas de líquido) en los ovarios, debido a una producción excesiva de hormonas masculinas. El síndrome de ovarios poliquísticos agrupa una colección de signos y síntomas que incluye, además de la producción de hormonas masculinas por encima de lo normal, disfunción ovulatoria con prolongación, disminución de la frecuencia o ausencia de los períodos menstruales con escasa liberación de óvulos y aparición de quistes en los ovarios . El signo clínico más característico determinado por el hiperandrogenismo es el hirsutismo o exceso de vello siguiendo un patrón masculino. También puede aparecer acné y alopecia. Esta alteración endocrina afecta aproximadamente a 1 de cada 10 mujeres en edad reproductiva y está relacionado directamente con la disminución de la fertilidad. Causas del síndrome de ovarios poliquísticos Como en la mayoría de los síndromes, no existe una única causa para los ovarios poliquísticos. Sí existe una disfunción neuroendocrina con un exceso de hormona luteinizante, que es la encargada de regular la secreción de testosterona, impidiendo a los óvulos madurar lo suficiente y que, en lugar de ser expulsados de los ovarios durante la ovulación, permanezcan en el interior formando los quistes. También existe un trastorno metabólico con resistencia a la insulina e hiperinsulinemia, lo que también estimula la producción de andrógenos. Otros factores que se relacionan con la enfermedad y que pueden influir en el desarreglo hormonal son la obesidad , una alimentación deficiente y una vida sedentaria, entre otros. Finalmente, el síndrome de ovario poliquístico puede tener causas genéticas, por alteración o mutación de genes, lo que determina que sea una patología altamente hereditaria. Síntomas Los síntomas del síndrome de ovarios poliquísticos pueden incluir: Menstruaciones irregulares . Es común la oligomenorrea (disminución hasta 6-8 reglas anuales) o amenorrea (ausencia de regla durante varios periodos menstruales seguidos). Estos ciclos menstruales irregulares se asocian con una disminución en la ovulación y mayores tasas de infertilidad. Hirsutismo y síntomas virilizantes . El exceso de hormonas masculinas (hiperandrogenismo) determina la aparición de síntomas virilizantes, como el aumento de vello en diferentes zonas como la cara, muslos, abdomen, espalda y antebrazos. Otros síntomas incluyen clitoromegalia, alopecia, voz grave, hipotrofia mamaria y aumento de la masa muscular. Acné y piel grasa. La resistencia a la insulina puede conducir a la aparición de diabetes, hipertensión arterial, aumento del colesterol y obesidad, entre otros. Aumento de peso . Dolor pélvico . Manchas de color marrón oscuro en la piel. Pruebas y exámenes para el diagnóstico del síndrome de ovarios poliquísticos En un tercio de las mujeres pasan más de 2 años hasta que se les diagnostica la enfermedad. De ahí que se deba poner el foco en dos cuestiones específicas para identificar a los pacientes con mayor riesgo: mujeres con exceso de vello corporal o facial con un patrón masculino y mujeres con un historial de irregularidad menstrual u oligoamenorrea. Las pruebas complementarias y exámenes para el diagnóstico del síndrome de ovarios poliquísticos deben incluir: Examen físico. Examen pélvico. Análisis de sangre completo que incluya determinaciones hormonales, en especial, las hormonas masculinas. Ecografía ginecológica de alta resolución. Tratamiento del síndrome de ovario poliquístico El síndrome de ovario poliquístico no tiene cura, pero sí se pueden establecer metas terapéuticas para diferentes aspectos de la enfermedad. Tratamiento no farmacológico Los cambios en el estilo de vida pueden suponer una mejora considerable de los diferentes parámetros alterados por la enfermedad. La pérdida de peso, una alimentación sana y realizar ejercicio físico de manera regular puede favorecer la regulación hormonal, mejorar la sensibilidad a la insulina, aumentar la fertilidad y hacer que mejoren todos los síntomas. Tratamiento farmacológico Los anticonceptivos hormonales pueden ser adecuados para regular la producción de hormonas y de esta manera normalizar el ciclo menstrual. También pueden incidir positivamente sobre el acné y el crecimiento del vello corporal. El tratamiento hormonal como los antiandrógenos que regulan el nivel de las hormonas masculinas mejoran el acné y el vello corporal. Por otro lado, el uso de antidiabéticos orales como la metformina puede ayudar a regular los niveles de insulina y, por tanto, a regular los ciclos menstruales. Por último, se pueden utilizar inductores de la ovulación en el caso de pacientes que deseen quedarse embarazadas. Factores desencadenantes del síndrome del ovario poliquístico Como en la mayoría de síndromes, no existe un único desencadenante del síndrome del ovario poliquístico. Por el contrario, existen diversos factores que pueden determinar un mayor riesgo de que aparezca la patología. Factores de riesgo de los ovarios poliquísticos Los factores de riesgo del síndrome de ovarios poliquísticos pueden incluir una alimentación deficiente, el exceso de peso y la obesidad y una vida sedentaria. También puede haber factores genéticos que hacen que la enfermedad sea hereditaria en base a determinados cambios o mutaciones genéticas. Complicaciones Las mujeres que padecen el síndrome de ovario poliquístico pueden presentar una serie de complicaciones asociadas, entre ellas: Síndrome metabólico. Diabetes tipo 2 y obesidad. Hipertensión arterial. Enfermedades cardiovasculares. Trastornos menstruales, infertilidad y abortos. Crecimiento excesivo de vello. Apnea obstructiva del sueño. Cáncer de endometrio. Depresión y ansiedad. Prevención Existe una serie de recomendaciones que pueden ayudar a reducir el riesgo de padecer la enfermedad y, en todo caso, atenuar los síntomas y regular los ciclos menstruales. Además del tratamiento médico, es importante conseguir una buena calidad de vida eliminando el estrés, realizar ejercicio físico de manera regular, mantener una dieta saludable y evitar el exceso de peso y la obesidad. Especialidades para el síndrome del ovario poliquístico El síndrome de ovarios poliquísticos es tratado por los médicos especialistas en Endocrinología y en Ginecología. ¿Necesitas atención presencial con un especialista en ginecología? En Savia reserva una consulta con los mejores profesionales sin esperas. Preguntas frecuentes ¿Cuáles son los síntomas de quistes en los ovarios? Los síntomas de quistes en los ovarios son dolor en la parte baja del abdomen, hinchazón y sensación de plenitud abdominal, dolor durante las relaciones sexuales o dolor durante la defecación, entre otros. ¿Qué riesgos implica el ovario poliquístico? El síndrome de ovario poliquístico aumenta el riesgo de infertilidad, cáncer de endometrio, metabolismo anormal de la glucosa y dislipidemia. ¿Qué produce quistes en los ovarios? Los quistes de ovarios suelen tener un componente genético, pero también se producen por una alteración hormonal, endometriosis, embarazo, infecciones pélvicas o el síndrome de ovarios poliquísticos. ¿Cuál es el tamaño normal de un quiste de ovario? Un quiste de ovario suele medir menos de 5 cm. En el síndrome de ovarios poliquísticos suelen aparecer al menos 12 folículos que suelen medir de 2 a 10 mm. ¿Qué son los folículos de los ovarios? Los folículos son estructuras anatómico-funcionales que forman parte del ovario y que albergan en sus paredes internas al ovocito y a otras células productoras de estrógenos. ¿Qué es un quiste funcional? En los ovarios se producen folículos que son estructuras funcionales que producen hormonas y liberan el óvulo durante la ovulación. Cuando un folículo normal continúa creciendo, se denomina quiste funcional. No suelen causar síntomas y desaparecen por sí solos. ¿Cuánto tiempo tarda en quitarse un quiste de ovario? Por norma general, un quiste de ovario se rompe en el momento de la ovulación, pero algunos resisten y pueden tardar hasta 3 meses en desaparecer. Bibliografía Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia. Estudio y tratamiento de la anovulación en el síndrome de ovarios poliquísticos. Prog Obstet Ginecol 2017; 60(5): 505-516 . Azziz R. Polycystic Ovary Syndrome. Obstet Gynecol 2018; 132(2): 321-336. doi: 10.1097/AOG.0000000000002698 . McCartney CR, Marshall JC. Polycystic Ovary Syndrome. N Engl J Med. 2016 Jul 7;375(1):54-64. doi: 10.1056/NEJMcp1514916 .
Síndrome premenstrual
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Síndrome premenstrual

¿Qué es el síndrome premenstrual? El síndrome premenstrual (SPM) es un conjunto de síntomas y cambios físicos y psíquicos, bien definidos, que experimentan las mujeres días antes de la menstruación (entre el día 14 y 28). Esto sucede mes tras mes y puede afectar al 90 % de las mujeres, y con mayor frecuencia entre los 20 y 30 años de edad. La intensidad de los síntomas puede variar de unas mujeres a otras y pueden ser simples molestias o ser tan agudos que el malestar que ocasionan pueden interferir e incluso incapacitar en las actividades diarias o laborales. El síndrome premenstrual termina cuando empieza la regla . Tipos de síndrome premenstrual No existen tipos de síndrome premenstrual. Causas de un síndrome premenstrual No se sabe con exactitud cuales son las causas del síndrome premenstrual , pero podría estar relacionado con un desequilibrio hormonal de estrógenos y progesterona. Esto produce una retención de líquidos y sodio que provocaría un aumento de peso y edema generalizado dando lugar a los síntomas premenstruales. También se desconocen las causas por las que unas mujeres son más sensibles que otras a estos cambios hormonales. Síntomas de un síndrome premenstrual Los síntomas del síndrome premenstrual pueden ser: Síntomas físicos:    Hinchazón de abdomen    Edemas generalizados por retención de líquidos    Tensión e inflamación de las mamas    Diarrea o estreñimiento    Calambres    Dolor de cabeza y espalda    Intolerancia a la luz y al ruido    Acné Síntomas psicológicos o emocionales:    Cambios repentinos del estado de ánimo    Irritabilidad    Cansancio    Ansiedad    Tristeza o depresión    Cambios de apetito como la necesidad de comer dulce    Trastornos del sueño    Pérdida de interés en el sexo    Pérdida de concentración Tratamiento de un síndrome premenstrual El tratamiento del síndrome premenstrual puede ser: Tratamiento médico: para aliviar los síntomas como los antiinflamatorios, analgésicos, diuréticos, antidepresivos o anticonceptivos hormonales, entre otros. Remedios caseros: ayudan a paliar los síntomas como la actividad física diaria, evitar la sal, cafeína, alcohol y azúcar los días previos al ciclo, no fumar, controlar el estrés, descansar y dormir más horas, o llevar una dieta saludable con más vitaminas y minerales durante esos días previos. Pruebas complementarias de un síndrome premenstrual No hay pruebas específicas para diagnosticar el síndrome premenstrual , basta con la descripción de los síntomas, en qué momento aparecen y si se repiten durante al menos tres ciclos menstruales para poder diagnosticar el síndrome premenstrual.   Factores desencadenantes de un síndrome premenstrual El factor desencadenante se debe a la disminución de los niveles de estrógeno y progesterona después de la ovulación. Cuando comienza la menstruación, los niveles de estas hormonas comienzan a subir de nuevo. S e desconoce porqué unas mujeres son más sensibles que a otras . Factores de riesgo de un síndrome premenstrual No hay factores de riesgo. Complicaciones de un síndrome premenstrual Las posibles complicaciones de un síndrome premenstrual pueden ser la incapacidad del desarrollo de las actividades diarias y laborales, pensamientos suicidas e incluso suicidio en las mujeres con depresión, por eso es importante ajustar el tratamiento esos días puntuales . Prevención de un síndrome premenstrual No existe prevención para evitar el síndrome premenstrual. Especialidades a las que pertenece El síndrome premenstrual es tratado por el médico de Atención Primaria , que trata los síntomas y recomienda pautas para aliviarlos, pero cuando el síndrome premenstrual afecta de manera más intensa o incapacita el ritmo de vida diario es el Ginecólogo (médico del aparato reproductor femenino) quien hace un seguimiento y tratamiento del síndrome premenstrual. Preguntas frecuentes ¿Cuándo aparecen los primeros síntomas del embarazo? Los primeros síntomas de embarazo es la ausencia de regla, senos hinchados, cansancio y somnolencia, orinar más a menudo, náuseas y vómitos, hinchazón abdominal y dolor pélvico, entre otros. ¿Cuándo se presenta el síndrome premenstrual? El síndrome premenstrual se presenta cuando aparecen una serie de síntomas concretos días antes de la regla, durante al menos 3 meses. ¿Cuánto es lo máximo que dura el periodo menstrual? El periodo menstrual puede durar entre 25 y 30 días, incluso alargarse a 35 días. ¿Cuáles son los trastornos menstruales? Los trastornos menstruales pueden ser náuseas, vómitos, dolor abdominal tipo retortijón, dismenorrea (dolor menstrual), dolor de espalda, diarrea o dolor de cabeza, entre otros. ¿Cuánto tiempo pueden durar los síntomas premenstruales? Los síntomas pre menstruales duran unos días antes de la aparición de la regla. Suelen estar presentes en los años entre la adolescencia y la vida adulta, es decir, entre los 20 y 30 años.
Mioma Uterino
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Mioma Uterino

¿Qué es el mioma uterino? El mioma o fibroma uterino, es un tipo de tumoración benigna en las paredes del útero y está formado por un incremento en forma de nódulo de las fibras musculares del útero . Los miomas varían en número, tamaño y localización. Afecta a mujeres en edad fértil y su origen es desconocido , pero su crecimiento está muy influenciado por las hormonas femeninas. Tipos de mioma uterino Los miomas uterinos pueden ser: Mioma subseroso: tiene una afectación en mujeres del 40% de miomas. No produce síntomas, pero si alcanza un tamaño grande puede producir molestias y dolor por compresión en órganos próximos. Miomas intramusculares: debido a que pueden alcanzar gran tamaño, puede aumentar, también, el tamaño del útero. Constituye el 55% de los miomas y se suelen localizar en la porción central del miometrio (capa muscular intermedia). Mioma submucoso: son menos frecuentes, dan más sintomatología al producir mucho sangrado menstrual provocando, en muchos casos, que la mujer padezca anemia ferropénica (falta de hierro). Tiene una elevada probabilidad de malignizar. Causas de un mioma uterino No se conocen las causas del mioma de útero, pero se ha detectado una relación directa con las hormonas femeninas , condicionando el desarrollo y crecimiento de los miomas, por eso se da en mujeres en edad fértil (desde la pubertad hasta la menopausia). Transcurrido este tiempo, el tamaño disminuye debido a que los niveles de hormonas en sangre son menores. Síntomas de un mioma uterino Aproximadamente el 30% de las mujeres no tienen ningún síntoma y solo se descubre su presencia de un mioma uterino en las revisiones rutinarias con el ginecólogo . La aparición de los síntomas depende de su tamaño, número de miomas y localización, siendo los más sintomáticos los que se localizan en la cavidad interna del útero. Los síntomas pueden ser: Cambios menstruales en su duración, frecuencia y cantidad de sangrado. Dolor. Anemia ferropénica debido al exceso de sangrado. Aumento del perímetro del abdomen en caso de miomas grandes. Aumento de peso. Complicaciones en embarazo y parto. Compresión de vejiga y recto en el caso de miomas de gran tamaño. Necesidad de orinar con mayor frecuencia. Lumbalgia y dolor en pelvis. Infertilidad. Aumento de probabilidades de aborto o parto prematuro. Molestias en las relaciones sexuales.   Tratamiento de un mioma uterino La mayoría de los miomas no requieren tratamiento por ser asintomáticos, y se tiende a tener una actitud conservadora. En caso de presentar sintomatología, el tratamiento puede ser: Tratamiento médico:    Fármacos (agonistas de la GnRH) que disminuyen el nivel de estrógenos en sangre y, con ello, el tamaño de los miomas, pero tiene efectos secundarios con sintomatología similar a una menopausia (sofocos, sudoración, sequedad vaginal, etc.) y, además, cuando se termina el tratamiento, el mioma vuelve a crecer.    Analgésicos para paliar el dolor.    Anticonceptivos, progestágenos y dispositivos uterinos para disminuir la hemorragia.    Hierro para tratar la anemia. Tratamiento quirúrgico: Se emplea dependiendo de tamaño y localización del mioma. Se puede realizar por vía vaginal o laparoscópica (tubo flexible con una cámara e instrumentos quirúrgicos, que se introduce por unas incisiones realizadas en el abdomen). Pueden ser:    Miomectomía, en la que se extirpa sólo el mioma, se conserva el útero y se preserva la fertilidad.    Histerectomía, en la que se extirpa una parte o la totalidad del útero, dependiendo de la localización y tamaño del mioma. Se preserva la función hormonal por conservar los ovarios, pero no hay posibilidad de embarazo. Radiología intervencionista: técnica guiada por rayos usada para embolizar los miomas, es decir, suspender el riego sanguíneo del mioma. Pruebas complementarias de un mioma uterino Algunas pruebas complementarias para el diagnóstico de un mioma uterino son: Exploración física: para detectar el tamaño del útero, presencia de miomas y dolor a la palpación. Ecografía: para localizar, medir y determinar cuántos miomas hay. Es la prueba diagnóstica más efectiva y fiable. Histeroscopia: se introduce un tubo por la vagina para ver el interior del útero. TAC pélvico: para observar la repercusión de los órganos vecinos. Resonancia magnética: para visualizar posibles tumores. Factores desencadenantes de un mioma uterino Los factores desencadenantes de los miomas uterinos están causados por el aumento de estrógenos en sangre . Factores de riesgo de un mioma uterino Los factores de riesgo de un mioma pueden ser: Mujeres de entre 35 y 45 años. Mayor incidencia en la raza afroamericana. Obesidad, hipertensión o diabetes. Mujeres nulíparas (no han dado a luz). Desarreglo hormonal (aumento de estrógenos). Factor hereditario. Complicaciones de un mioma uterino Las complicaciones del mioma uterino pueden ser: Compresión de vejiga y retención urinaria. Edemas, varices y trombosis en las piernas, por compresión de venas pélvicas dificultando la circulación de retorno de las piernas. Hemorragias abundantes. Malignización del mioma, suele ocurrir en un 0,5 % de los miomas. Prevención de los miomas Los miomas no se pueden prevenir debido a que no se sabe con exactitud la causa . Se pueden hacer unas recomendaciones como son las revisiones ordinarias con el ginecólogo, controlar el peso y llevar una dieta saludable junto con la práctica regular de ejercicio físico. Especialidades a las que pertenece La especialidad médica que trata los miomas es Ginecología y Obstetricia. Preguntas frecuentes ¿Cuál es el tamaño de un mioma uterino? Los miomas varían en tamaño, siendo los más pequeños de hasta 2 cm. y los grandes a partir de 6 cm . ¿Cuál es la diferencia entre un mioma y un fibroma? Es lo mismo un mioma que un fibroma. También se pueden llamar leiomiomas . ¿Qué son miomas tipo 4? Los miomas tipo 4 son miomas que ocupan un 50% del volumen del interior del útero .   ¿Qué es un mioma en el endometrio? Un mioma en el endometrio es aquel que crece hacia la cavidad uterina, es decir, hacia la mucosa que recubre la pared del útero . ¿Cuándo una mujer tiene miomas puede quedar embarazada? Los miomas son compatibles con el embarazo, pero, en ocasiones, pueden aparecer complicaciones durante la gestación (abortos, partos prematuros o alteración en el desarrollo fetal), en el parto (hemorragias, mala presentación del feto o dificultad en las contracciones), y en el postparto (hemorragias).
Vaginosis Bacteriana
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Vaginosis Bacteriana

¿Qué es la vaginosis bacteriana? La vaginosis bacteriana es una infección vaginal por una bacteria , se produce por el desequilibrio entre la diferente flora bacteriana de la vagina, en la cual se produce un descenso de los lactobacilos y un aumento de la gardnerella (bacilo de la región genital). Es la infección bacteriana más frecuente entre los 14 y 40 años, y es una enfermedad leve. Tipos de vaginosis Los tipos de vaginosis serán diferentes según el germen que lo produce, así tenemos: Vaginosis bacteriana : se produce por el germen conocido como Gardnerella vaginalis. Vaginitis candidiasica o candidiasis vaginal : se debe a la infección por hongo Candida albicans , produce un flujo blanco y espeso. Vaginitis tricomoniasis : se produce por el protozoo Trichomona vaginalis. Vaginitis por clamidia : producida por la Chlamydia trachomatis Causas de la vaginosis bacteriana La causa de la vaginosis bacteriana es la infección por parte de la Gardnerella vaginalis. Síntomas de vaginosis bacteriana La vaginosis bacteriana en la mayoría de los casos es asintomática , o presenta síntomas muy leves. Cuando aparecen síntomas, estos son, la presencia de flujo delgado y abundante con olor a pescado , de un color que puede ser blancuzco, gris apagado o incluso verdoso, las pacientes también pueden presentar ciertas molestias como ardor al orinar o ligero picor, en algunos casos poco frecuentes puede dar dolor suprapúbico. Tratamiento para la vaginosis bacteriana El tratamiento de la vaginosis bacteriana va a ser tratamiento antibiótico , que puede ser de uso oral, en forma de óvulos vaginales, o geles. Los antibióticos que se suelen usar son el Metronidazol o Clindamicina . Pruebas complementarias del tratamiento de vaginosis bacteriana La prueba complementaria será un exudado vaginal , aunque también se puede encontrar mediante citología en aquellas personas que no presentan sintomatología y por tanto no consultan por este problema. Factores desencadenantes de la vaginosis bacteriana No se conocen las causas que desencadenan las vaginosis bacterianas, si bien se conoce que las personas con relaciones sexuales con múltiples parejas pueden sufrir esta infección. No se encuentran casos de vaginosis bacteriana en personas que no tienen relaciones sexuales. Factores de riesgo de la vaginosis bacteriana Son factores de riesgo las duchas vaginales, el uso de productos de higiene femenina muy perfumados o que puedan ser irritantes, y el uso de ropa ajustada y que no transpire. Complicaciones de la vaginosis bacteriana La vaginosis bacteriana es una infección local que no presenta complicaciones. Prevención de la vaginosis bacteriana Evitar las duchas vaginales. Evitar el uso de jabones abrasivos. Usar preservativo para evitar contagios. Ropa interior de algodón. Especialidades a las que pertenece la vaginosis bacteriana La vaginosis bacteriana será tratada en primer lugar por el médico de familia, solo en casos que sean recidivantes puede ser necesario el tratamiento por parte del ginecólogo. Preguntas frecuentes ¿Qué es la candidiasis bacteriana? No existe la candidiasis bacteriana. La candidiasis es un infección producida por un hongo conocido como Cándida albicans , que, al reproducirse por alteraciones locales en mayor cuantía de lo normal, da lugar a una infección que se caracteriza por picor intenso , asociado a producción de flujo blanquecino y espeso. Las bacterias son un tipo de células diferentes que producen otras infecciones como la vaginosis bacteriana. ¿Qué es la vulvovaginitis? La vulvovaginitis es la inflamación tanto de la vulva como de la vagina, la paciente presenta síntomas internos de molestias vaginales, asociados a picor externo y, en muchos casos, ardor al orinar, ya que el paso de la orina da lugar a un irritación local de la vulva. Precisará tratamiento interno de la vagina y externo de la vulva para mejorar los síntomas. Puede ser producida por bacterias y hongos. ¿Hay algún remedio casero para aligerar los síntomas de la vaginosis bacteriana? Para tratar la vaginosis bacteriana son necesarias medidas que cambien el PH vaginal, haciéndolo más ácido. Así, al añadir vinagre de manzana al agua de lavarse puede ser eficaz, el consumo y aplicación de yogur natural puede ser otro  tratamiento, añadir al agua de lavarse el aceite del árbol de té puede ser también cambiar el PH vaginal, impidiendo las infecciones de repetición. Evitar el uso exagerado de productos de higiene femenina que pueden ser irritantes y cambiar el PH por sí mismo. ¿Qué es la enfermedad Gardnerella? La Gardnerella es una bacteria conocida como Gardnerella vaginalis , que produce una infección en la vagina conocida como vaginosis bacteriana, que se debe a una alteración de la flora vaginal donde disminuyen los Lactobacillus y prolifera la Gardnerella , es la principal causa de alteración vaginal aunque hasta el 50 de las personas que la presentan no tiene síntomas. ¿Qué es una célula clave? La célula clave es una célula pavimentosa de la vagina, que se encuentra rodeada de bacterias, en general Gardenella vaginaleis , las baterias se hayan pegadas a la pared celular y son típicas de la infección por esta bacteria.