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Cuánto Tiempo Dura el Proceso de Fecundación In Vitro
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Cuánto Tiempo Dura el Proceso de Fecundación In Vitro

Determinadas circunstancias como la edad a la que accedemos a la gestación, el tipo de vida que llevamos en cuanto a estrés, hábitos tóxicos, sobrepeso… inciden negativamente en la fertilidad de las parejas, que cada vez c on más frecuencia deben consultar a un especialista en técnicas de reproducción asistida porque necesitan tratamiento.   Cuándo acudir a consultar Una pareja que, tras un periodo prudencial, que según la edad puede ser de seis a 12 meses, busca activamente el embarazo y no lo consigue espontáneamente, debe plantearse una consulta para hacer algún estudio de ambos con la intención de diagnosticar si existe alguna causa que lo impida. En ocasiones se identifica el eslabón que falla en la cadena, y en otras ocasiones no se encuentra causa alguna, y tanto en un caso como en el otro el médico puede aconsejar una técnica de reproducción asistida para facilitar las cosas. De entre las distintas técnicas, la fecundación in vitro es una de las más usuales.   Duración del tratamiento Una de las preguntas habituales de una pareja que se interesa por el tema es: ¿cuánto tiempo dura el proceso de fecundación in vitro? Pues es relativamente rápido, ya que simplemente se trata de hacer “in vitro”, que significa en el laboratorio (en vidrio, en una probeta en el laboratorio), el proceso de fecundación de un óvulo por un espermatozoide . Se empieza por la preparación de los ovarios para obtener óvulos de calidad, cuantos más mejor, y que puedan ser fertilizados en el laboratorio. Una vez fecundado el embrión, se deposita con sumo cuidado en el interior del útero de la mujer… y ¡a esperar! Por tanto, dura lo que dura un ciclo menstrual, aproximadamente un mes. Pero vamos a detallarlo un poco mejor:         Daremos a la mujer una medicación, desde el inicio de su ciclo. En la raza humana al iniciarse un ciclo menstrual se ponen en marcha cierto número de óvulos, variables según la edad, desde un par de decenas en mujeres jóvenes a unos pocos en mujeres de edad más avanzada. De forma natural hay un proceso que hace que de esos óvulos que hay en oferta cada mes sólo evolucione hasta su estadio de máxima madurez uno solo. Por este motivo los embarazos humanos mayoritarios son de una sola cría. Pues esta medicación tiene la finalidad de inhibir ese fenómeno y conducir hasta el final el mayor número de óvulos posibles, para tener el máximo de oportunidades.         Ecográficamente iremos monitorizando la evolución de todos esos óvulos que hemos reclutado, observando su crecimiento cada 48-72 horas.         Alrededor del día 14 del ciclo de la mujer seguramente ya estarán maduros y aptos para ser extraídos. Esto es variable de una mujer a otra. Pero más o menos en este momento se añade alguna otra medicación para asegurarnos que estarán disponibles en el momento en que vayamos a extraerlos.         En un procedimiento sencillo, de cirugía ambulatoria y bajo sedación habitualmente. Se realiza la punción de los ovarios para obtener los óvulos y se hace aspirando con una aguja que, por vía vaginal y guiada por ecografía, llega hasta los ovarios.         A partir de este momento es responsabilidad de los biólogos del laboratorio manipular los óvulos obtenidos que se mantienen en un medio de cultivo para que estén en buenas condiciones y se unen a la muestra de semen de la pareja, o de donante si es el caso, y los óvulos son fertilizados y se empiezan a dividir lentamente. Se van supervisando para asegurarnos que son de buena calidad y que progresan adecuadamente durante tres a cinco días, periodo al final del cual consideramos que si el embrión presenta buen aspecto tiene opciones de implantarse en el útero de la mujer.         Al tercer-quinto día se cita de nuevo a la mujer y mediante una cánula muy delgadita, sin requerir en este caso ningún tipo de anestesia, se deposita delicadamente el embrión o embriones (si se decide transferir más de uno para aumentar las opciones, siempre con el consentimiento de la paciente o pareja). Siempre se escoge el mejor o mejores y se congela el resto para una ocasión posterior.         La mujer en poco tiempo podrá hacer vida normal, tendrá que administrarse alguna medicación para contribuir a la buena implantación del embrión, y dos semanas más tarde se podrá hacer una prueba de embarazo, y si hemos tenido suerte saldrá positiva.   Este es el procedimiento estándar, puede tener variaciones, puede no ser posible transferir en ese mismo ciclo por seguridad o si es necesario biopsiar los embriones para descartar patologías. En ese caso nos vamos al siguiente ciclo, pero si todo es fácil, el tratamiento durará un mes , y si todo ha funcionado, nueve meses más tarde asistiremos al parto.
Estudios de Fertilidad
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Estudios de Fertilidad

Los estudios de fertilidad son una batería de pruebas que permiten valorar las dificultades de una mujer o una pareja para lograr descendencia. Primero de todo conviene diferenciar entre dos términos que se confunden con frecuencia y que, pese a que en el día a día se utilizan como sinónimos, definen situaciones médicas distintas: la esterilidad y la infertilidad.   ¿Esterilidad o infertilidad? La esterilidad es la incapacidad para concebir tras mantener relaciones sexuales de manera habitual y sin utilizar métodos anticonceptivos. No se consigue fecundar el óvulo. La esterilidad requerirá un estudio de fertilidad de ambos miembros de la pareja. La infertilidad, sin embargo, es la imposibilidad para lograr finalizar un embarazo satisfactoriamente con el alumbramiento de un bebé sano porque se produce un aborto espontáneo. Se logra que un espermatozoide fecunde un óvulo y se produzca el embarazo, pero este embarazo no llega a término. Esta situación requerirá un estudio de infertilidad de la mujer para valorar las posibles causas de los abortos de repetición. Los problemas de fertilidad son más habituales de lo que pueda parecer, dado que afectan a un 15% de las parejas. Una tercera parte son debidos a problemas de la mujer, una tercera parte por problemas del hombre y la otra tercera parte es de causa mixta. Para cada caso se realizarán unas pruebas u otras.   Cuándo se realizan Estas pruebas se realizan en los siguientes casos:         Parejas que llevan más de un año (o medio año si la mujer tiene más de 35 años) buscando el embarazo sin lograrlo.         Mujeres que hayan tenido más de un aborto espontáneo previo.         Mujeres que deseen tener un hijo a través de las técnicas de reproducción asistida.         Mujeres con antecedentes familiares de problemas de fertilidad, que padezcan enfermedades crónicas que alteren la capacidad reproductiva, o que estén sometidas a tratamientos de radioterapia o quimioterapia.         Hombres con antecedentes de problemas de fertilidad.   En qué consiste En el estudio de fertilidad de la mujer inicialmente se realizará una visita con el ginecólogo para realizar un interrogatorio completo sobre sus antecedentes personales y médicos , así como una exploración ginecológica en consulta. A continuación, el médico solicitará:         Una analítica de sangre en unos días concretos del ciclo menstrual para poder determinar los niveles de varias de las hormonas sexuales que regulan el correcto funcionamiento de los ovarios, como son hormona foliculoestimulante (FSH), la hormona luteinizante (LH), el estradiol, la hormona antimülleriana (AMH) y la hormona tirotropina (TSH).         Una ecografía ginecológica para valorar la presencia de posibles enfermedades del sistema reproductor, como pueden ser malformaciones, pólipos, miomas, quistes u otras lesiones y, asimismo, realizar un recuento de los folículos antrales donde se hallan los óvulos inmaduros para conocer cuál es la reserva ovárica, es decir, el número de óvulos que potencialmente podrían ser fecundados.   Si fuese necesario y los primeros estudios no fuesen conclusivos, el ginecólogo puede valorar llevar a cabo otra serie de estudios:         Una citología, a menos que la paciente se haya realizado una en su revisión ginecológica anual hace menos de un año.         Una histerosalpingografía o una histerosalpingosonografía para poder valorar si existe una alteración en el útero y determinar si las trompas de Falopio son permeables.         Una histeroscopia para examinar con una cámara el interior de la cavidad uterina.   En el caso del hombre… Se realizaría inicialmente una visita con el andrólogo, el especialista en fertilidad masculina, para investigar los antecedentes personales y médicos del paciente y realizar una exploración física completa (pene, testículos, próstata).   Asimismo, se solicitará un seminograma o espermiograma que permitirá valorar diferentes parámetros del esperma, como volumen, número de espermatozoides y su vialidad para poder llevar a cabo la fecundación del óvulo. Si el andrólogo lo considerase necesario podría solicitar otras pruebas como un segundo seminograma, un cultivo del esperma, una prueba de capacitación espermática, una analítica para valorar posibles alteraciones hormonales, especialmente de los niveles de testosterona, una ecografía testicular y prostática o un estudio cromosómico y/o genético de los espermatozoides.   Con toda esta información el equipo de especialistas en reproducción podrá determinar cuál es la causa de las dificultades para la fecundación y valorar las posibles opciones terapéuticas, como la inseminación artificial, la fecundación in vitro, la microinyección espermática o la transferencia de embriones congelados.
Clamidia
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Clamidia

La clamidia es un tipo de bacteria especial que tiene un comportamiento a caballo entre una bacteria y un virus. Existen tres tipos de clamidia que pueden afectar a las personas, pero en este caso hablaremos de la Chlamydia Trachomatis , que es causante de una infección ginecológica. Las otras dos especies son causantes de infecciones respiratorias. Cómo se transmite y qué síntomas provoca La transmisión de la infección por clamidia es por vía sexual, afecta tanto a hombres como a mujeres y puede ser completamente asintomática. Cuando causa síntomas son muy variados:          Uretritis, es decir, síntomas de inflamación de la uretra que pueden confundirse con una infección de orina. En varones puede acompañarse de secreción purulenta por el meato uretral y de dolor testicular.          En mujeres también se puede observar esa secreción a través del orificio del cuello uterino, pus que proviene del interior del útero y por tanto estar afectando los genitales internos en una entidad que se llama enfermedad inflamatoria pélvica, que se define como una infección de gravedad moderada-severa, que afecta útero y trompas, con potencial de afectar toda la cavidad abdominal y lesionar las trompas permanentemente, hecho que conllevaría problemas para la fertilidad femenina.          Si se transmite por sexo anal puede ocasionar inflamación del recto con dolor rectal y secreción anormal mucosa o hemática por el ano.          En personas con un determinado grupo genético puede ocasionar un síndrome general que afecta los ojos, las articulaciones y la piel llamado Síndrome de Reiter. Otras consecuencias de la clamidia En los casos de gestantes afectadas por clamidia podemos encontrarnos con recién nacidos contagiados por este germen durante el parto al que pueden causar conjuntivitis, motivo por el cual es norma aplicar una pomada antibiótica ocular a todos los bebés que nacen en centros sanitarios. Si no se trata, una infección ocular neonatal por clamidia puede ocasionar problemas graves o incluso ceguera. No en nuestro medio, pero en algunos países de Asia, África y América, existen unas cepas concretas de clamidia que ocasionan una pequeña úlcera genital que pasa desapercibida y cura en pocos días, pero posteriormente puede ocasionar una grave inflamación de los ganglios de la zona que pueden formar grandes colecciones de pus y una severa afectación general. Otras cepas de clamidia pueden causar una conjuntivitis que se transmite de persona a persona favorecida por las malas condiciones higiénicas. Es una de las principales causas de ceguera en países subdesarrollados. A quién afecta La incidencia es difícil de calcular, pues el 70% de las infecciones son asintomáticas y, al ser una infección de transmisión sexual, es mucho más frecuente en determinados grupos de población de riesgo. Tratamiento efectivo Una vez planteado este contexto apocalíptico hemos de dar un mensaje tranquilizador ya que a pesar de que la infección tiene una alta prevalencia, en la mayoría de los casos las infecciones son leves y además el tratamiento antibiótico es altamente efectivo, así que el reto es saberla diagnosticar y tratar. Hay que tratar también a las parejas sexuales del sujeto infectado. El diagnóstico es fácil con unas pruebas de laboratorio sencillas pero específicas, así que hay que sospecharla, porque los medios de cultivo que se usan habitualmente no son buenos para detectarla. Prevención Como la transmisión es mediante relaciones sexuales no protegidas, tanto orales, vaginales como anales, con la persona infectada, la manera de prevenir la infección es mediante el uso del preservativo en todas las prácticas sexuales y durante todo el contacto. La persona infectada puede perfectamente no ser consciente de ello pues un alto porcentaje son asintomáticas. Y la infección no deja inmunidad, así que tras haber recibido tratamiento y solventado la infección conviene mantener las mismas medidas de precaución pues el recontagio es posible.
Pólipos Endometriales
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Pólipos Endometriales

Estamos ante una de las patologías ginecológicas más frecuentes. Se trata de formaciones redondeadas u ovaladas que crecen en el interior del útero y que son más frecuentes a medida que la edad avanza . Son mayoritariamente benignos. Contexto… El útero está recubierto por dentro por un tejido llamado endometrio que tiene la finalidad de acoger y alimentar el embarazo durante las primeras semanas. Durante la edad fértil de la mujer, con una periodicidad de aproximadamente 4 semanas, este tejido madura, y si no se ha producido la gestación, caduca y se desprende en forma de sangrado menstrual para construir uno nuevo. A partir de la menopausia, este tejido queda latente sin actividad. Pues bien, los pólipos endometriales serían estas formaciones redondeadas u ovaladas que crecen en el interior del útero. Cómo se producen Los pólipos endometriales crecen en este tejido, su causa es desconocida, aunque en su fisiopatología están implicados factores hormonales, inflamatorios y genéticos. Son más frecuentes al aumentar la edad, muy raros antes de los 20 años, más frecuentes entre los 40 y los 60. Son una patología eminentemente benigna, aunque pueden malignizar un 1%. El tejido del que están formados contiene glándulas y abundancia de vasos, motivo por el cual su sintomatología más frecuente son los sangrados, tanto aumento del sangrado menstrual, como sangrados entre reglas o sangrado después de la menopausia. Muy a menudo no ocasionan síntomas y se diagnostican casualmente durante una ecografía rutinaria . Otros síntomas no tan frecuentes son dolor o esterilidad. Cómo se diagnostican El diagnóstico es bastante sencillo mediante una ecografía transvaginal . En mujeres postmenopáusicas y en determinados momentos del ciclo menstrual su imagen es característica, se identifican como una formación nodular sólida en el interior de la cavidad uterina, que puede medir desde pocos milímetros a 1-2 cm. No son habituales los pólipos mayores a 2 cm. Fácilmente se puede identificar el pedículo arterial que lo alimenta. Cómo se tratan Cuando se diagnostican, normalmente, se aconseja su exéresis quirúrgica por varios motivos. En primer lugar, a pesar de que se trata de una patología benigna, tiene un potencial de malignización muy bajo, pero no cero, s obre todo en pacientes menopáusicas . Y, en segundo lugar, porque es muy raro que desaparezcan solos, y lo único que pueden hacer es seguir creciendo. Y finalmente porque el tratamiento quirúrgico es muy sencillo y con baja tasa de recidiva y complicaciones. El tratamiento es una histeroscopia quirúrgica : consiste en introducir un dispositivo dotado de cámara de endoscopia a través de la vagina y del orificio del cuello uterino hasta el interior del útero. Esta imagen, como en cualquier endoscopia, se ve proyectada en una pantalla. El mismo dispositivo lleva incorporado una herramienta que facilita el corte, y con ella se puede seccionar y extraer el pólipo endometrial de una pieza o fragmentado para remitirlo al laboratorio de análisis de anatomía patológica. Este procedimiento se practica habitualmente de forma ambulatoria sin anestesia o con una anestesia regional o sedación, pudiendo dar de alta a la paciente al poco rato. La tasa de complicaciones del procedimiento es baja, y el postoperatorio no suele comportar dolor y permite la reincorporación a las tareas habituales prácticamente enseguida . SI SE BUSCA UN EMBARAZO… En mujeres que desean embarazo, además, está añadido el hecho de que el pólipo menoscaba sus posibilidades de gestación, pues por un lado está ocupando el espacio en el que deberá implantarse el embrión, y en función de la localización del pólipo puede suponer un impedimento para el normal ascenso de los espermatozoides pues puede obstruir la trompa. Así que, aunque es una patología mayoritariamente benigna, cuando se diagnostican se suelen extirpar, y constituye una de las intervenciones quirúrgicas más frecuente en ginecología.
Puerperio, Recuperación del Aparato Reproductor tras el Parto
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Puerperio, Recuperación del Aparato Reproductor tras el Parto

Después del parto es importante respetar los tempos y tener una serie de precauciones y realizar las acciones necesarias para que todo vuelva “más o menos” a quedar como estaba antes del embarazo. Qué pasa en el embarazo El embarazo es un proceso fisiológico, pero que supone una importante sobrecarga física para la mujer: Durante la gestación es normal un incremento de peso de 10-12 Kg, en los mejores casos, pero no es infrecuente un aumento mucho mayor. Este peso de más lo carga la espalda, las rodillas y los tobillos de la embarazada causando frecuentes dolores de espalda. La distensión abdominal y el volumen que carga la embarazada en su abdomen hace que la musculatura abdominal se distienda y muchas veces los músculos abdominales se separan de la línea media, además el centro de gravedad del cuerpo se adelanta con lo que la columna vertebral debe arquearse para mantener la estabilidad. El útero que contiene el feto aumenta de tamaño a medida que avanza el embarazo llegando hasta debajo de las costillas al final de la gestación Los ligamentos entre los huesos de la pelvis adquieren cierta laxitud para permitir un mínimo juego entre ellos que facilite el paso del feto a través suyo en el momento del parto. La vagina se engrosa para permitir su estiramiento durante el parto y todos los órganos pélvicos se congestionan por la presión que ejerce el útero gestante Todos estos cambios culminan en el momento del parto en el que la presión ejercida por las contracciones uterinas empujará el feto hacia el exterior por la vagina. Esto puede comportar, en ocasiones, el descenso de los órganos pélvicos o lesiones ocasionadas por el feto en su expulsión. Y en caso de cesárea, también los músculos abdominales se verán afectados por la intervención. La recuperación tras el parto El primer paso de la recuperación postparto es buscar la manera de que la madre descanse tanto como sea posible, se alimente bien, y duerma el número suficiente de horas, aunque sea de forma interrumpida por la lactancia y los cuidados del bebé. Se aconsejan suplementos vitamínicos, una buena dieta y hidratación y antiinflamatorios en los primeros días del puerperio. Y una vez terminado el puerperio inmediato, después de los primeros días-semana empezar un plan de recuperación para que la musculatura abdominal y pélvica recupere su anatomía y fuerza. Este plan lo dividiremos en las medidas a tomar durante el puerperio inmediato y el tardío: En el puerperio inmediato, durante la primera semana postparto: Las recomendaciones empiezan por los cuidados necesarios para una correcta cicatrización de la episiotomía o cesárea siguiendo los consejos del médico Evitar actividad física innecesaria pues el cuidado del recién nacido ya constituye suficiente carga, evitando cargar peso, estar mucho tiempo de pie o andar demasiado, aunque a la vez es conveniente una mínima movilización de las piernas para evitar problemas vasculares y no estar demasiado en cama. La lactancia materna es muy beneficiosa para madre e hijo, pero hay que procurar tener una buena postura pues favorece los dolores de espalda que ya son frecuentes por el simple hecho de la readaptación de la columna a que nuevamente se ha desplazado el centro de gravedad del cuerpo. También favorece el restreñimiento , que hay que evitar para no hacer descender más los órganos pélvicos el soporte de los cuales ya está debilitado por el parto. Hay que recomendar un abundante aporte de líquido. Después de los primeros días del parto ya podemos empezar a hacer ejercicios de Kegel para tonificar el suelo pélvico y aplicar el mismo concepto de este ejercicio al hacer cualquier contracción abdominal: cargar un peso, toser, estornudar… Y no realizar ningún ejercicio abdominal tradicional ni mantener relaciones sexuales durante los primeros 40 días Los ejercicios de Kegel consisten en contraer voluntariamente la musculatura del suelo pélvico como si quisiéramos interrumpir el chorro de orina durante la micción. Mantener esa contracció n unos segundos y aflojar, repetir 10-15 veces, y intentar realizar esta maniobra de forma rápida contraer-aflojar-contraer-aflojar sin mantener la tensión también 10-15 veces, realizando estas series dos o tres veces al día En el puerperio tardío, desde la semana hasta el final de la cuarentena: Seguir las recomendaciones anteriores incrementando nuestra actividad física y los ejercicios de Kegel, y a partir de la cuarentena ya se pueden iniciar los ejercicios abdominales hipopresivos, que consisten en contraer los músculos abdominales hacia el interior del abdomen, trabajando mucho la respiración y el diafragma, sin que haya movimiento. En esta fase un fisioterapeuta especializado podrá valorar el estado de la musculatura abdominal y pélvica y dirigir estos ejercicios, y en ocasiones añadir algún tratamiento adicional específico como electroterapia, terapias manuales o técnicas de biofeedback . Haz nuestro test de embarazo y averigua todo lo que debe saber una embarazada. Descubre todos los consejos y cuidados de las mujeres embarazadas.
Por qué No me quedo Embarazada
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Por qué No me quedo Embarazada

Lograr un embarazo a la primera no es lo más habitual. Quedarse embarazada no es tan sencillo ni tan fácil como parece . En cada intento tenemos, aproximadamente, un 17% de probabilidades de concebir. Desde que una pareja decide tener hijos, hasta que consiguen un embarazo, lo habitual es que pasen varios meses. La media son unos seis. Este tiempo suele estar lleno de impaciencia y, si el embarazo no llega, es inevitable preguntarse las causas de por qué no logramos el embarazo . Fertilidad en cifras 1 de cada 6 intentos (17%) logra un embarazo en una pareja sana y supuestamente fértil. La edad va en nuestra contra. La fertilidad decrece naturalmente con la edad, de manera más acusada, a partir de los 40. En Europa, 1 de cada 6 mujeres tienen algún tipo de dificultad para lograr un embarazo. En España, entre 10 y 15 de cada cien parejas que se plantean tener un hijo tienen problemas para quedar embarazadas. Unos 100.000 bebés cada año nacen gracias a las técnicas de reproducción asistida. Conocer tu ciclo y tus días fértiles Uno de los motivos por los cuales una mujer no se queda embarazada es por el desconocimiento de su propio cuerpo. Reconocer los días fértiles, si no hay ningún problema añadido, es una buena herramienta para concebir un bebé. La concepción no es fácil, ya que influyen múltiples factores y las condiciones deben ser las óptimas: la mujer ovule, el espermatozoide fertilice al óvulo maduro, éste se desarrolle, anide en el útero y avance el embarazo. Las probabilidades aumentan si las relaciones sexuales se mantienen durante los días fértiles de la mujer . La ovulación se produce en los días centrales del ciclo menstrual , que dependiendo de cada mujer, tiene una duración normal de 23 a 35 días. En la mayoría de las mujeres la ovulación se produce entre el día 12 y el día 16 del ciclo. Métodos como el sintotérmico de fertilidad o el método Billings, pueden ayudar a identificar esos días. El primero consiste en tomar la temperatura basal de la mujer y, el segundo, se identifica la ovulación a través de la observación de las secreciones vaginales. También disponemos de test de ovulación que detectan en la orina la subida de la hormona LH (Hormona Luteinizante) que se produce 24-36 horas antes de la ovulación. La edad es uno de los factores más frecuentes Cada vez posponemos más la maternidad: el trabajo, los estudios, la estabilidad económica y las escasas políticas de estimulación de la natalidad , hacen que las mamás y los papás sean cada vez más mayores. El reloj biológico juega en nuestra contra, a medida que la edad de la mujer y el hombre avanzan, las probabilidades de concebir disminuyen. Con 20 años, una mujer tiene un 25% de probabilidades de conseguir el embarazo manteniendo relaciones sexuales en sus días fértiles, a los 30 años, un 15%, a partir de los 35 años, un 8% y a partir de los 38 años, un 3%. Causas físicas más frecuentes de infertilidad Aproximadamente, un 35% de las causas de infertilidad son femeninas, otro 35% masculinas. En un 20% de las parejas con problemas para tener hijos, la esterilidad procede de ambos . Y finalmente, en otro 10% de los casos no se encuentra el origen. Causas femeninas más frecuentes Problemas ovulatorios Baja respuesta o reserva ovárica Problemas en la permeabilidad de las trompas de Falopio Endometriosis Ovario poliquístico Causas masculinas más frecuentes Menor producción de esperma Obstrucción de los conductos de esperma Baja movilidad de los espermatozoides Malformaciones en los espermatozoides Recuento bajo de espermatozoides Trastornos de la erección y eyaculación La exposición a tóxicos  (tabaco, alcohol, drogas u sustancias nocivas en el entorno…) son otra de las causas que causan problemas de fertilidad en hombres y mujeres . ¿Cuándo se debe acudir al especialista? En parejas menores de 35 años, si tras 12 meses de relaciones sexuales sin protección no se consigue el embarazo, deben acudir a un centro de fertilidad. En parejas mayores de 35, el tiempo es menor: si a los seis meses no hay embarazo, se deben estudiar las causas. Por otro lado, no debemos retrasar la visita al especialista cuando presentemos estas circunstancias que se enumeran a continuación, porque pueden causar infertilidad y, detectarlas a tiempo y tratarlas, es muy importante para intentar lograr el deseado embarazo : Endometriosis. Síndrome de ovario poliquístico (SOP). Inicio de ciclos irregulares: pueden ser sospecha de menopausia precoz o baja reserva ovárica. Antecedente de infecciones pélvicas o cirugía pélvica. Problemas endocrinológicos: obesidad, problemas tiroidales, ovario poliquístico o peso insuficiente. La consanguiniedad: este tipo de parejas siempre debe de contar con consejo genético. Si se padece una enfermedad genética: es importante el consejo genético y tener toda la información disponible para saber los riesgos o la transmisibilidad de la enfermedad. Enfermedades de transmisión sexual: pueden repercutir en los órganos reproductivos. En el caso del varón, se debe acudir a un especialista en fertilidad cuando éste presente : Paperas en la infancia del futuro papá: es una causa de esterilidad masculina. Antecedentes de patología urológica como infecciones de transmisión sexuales, cirugía, traumatismos o varicocele. Recomendaciones para ayudar a lograr un embarazo Tener relaciones frecuentes : no sólo porque, por sí mismas, aumentan la probabilidad de un embarazo, sino porque tener relaciones sexuales a diario mejora la calidad del semen. Según la OMS, para elevar las posibilidades de tener un hijo, el tiempo óptimo de abstinencia es entre dos y siete días. Visitar al ginecólogo antes de buscar un embarazo : el ginecólogo hará un examen y evaluará el estado de salud de la mujer y de su pareja, recetará un suplemento de ácido fólico, preguntará sobre los antecedentes familiares, explorará a la mujer y le realizará pruebas como analítica y ecografía para valorar posibles condiciones que puedan dificultar un embarazo. Unos buenos hábitos : el estilo de vida de la futura madre es fundamental para lograr la concepción y el buen desarrollo del embarazo. Dejar los malos hábitos y evitar los tóxicos como el alcohol y el tabaco. Realizar ejercicio físico para bajar de peso si se padece sobrepeso u obesidad y llevar una alimentación equilibrada. Bienestar emocional : el estrés no es bueno para nada. Asimismo, el cansancio y la ansiedad pueden interferir en los deseos genésicos de la pareja. ¿Y si no me quedo embarazada? Una visita al especialista es definitiva para confirmar si hay, o no, problemas de fertilidad en la pareja . En algunas ocasiones, el problema se resuelve (si es hormonal, por ejemplo) y puede lograrse un embarazo con éxito. Si no se debe recurrir a un centro especializado en medicina reproductiva para valorar las diferentes opciones para obtener un embarazo, en función de las condiciones de la pareja. ¿Qué pruebas se realizan en una unidad de medicina reproductiva? En la mujer y en el varón se realizan, de manera rutinaria, una serie de exámenes para determinar la causa de la posible infertilidad. En un 10% no se encuentra la causa. En la mujer se realiza : Ecografía transvaginal: para valorar la forma del útero y los ovarios. Se pueden detectar tanto malformaciones uterinas, miomas o pólipos endometriales y descartar, como también, quistes o tumoraciones ováricas. Analíticas hormonales: para valorar la función ovárica y del tiroides. Serologías: para descartar infecciones como la rubeola, hepatitis B y C, sífilis o VIH. Histerosalpingografía: es una prueba de imagen con contraste que permite estudiar la cavidad uterina y comprobar que las trompas -que es el lugar donde se produce la fecundación - sean permeables. En el caso del varón : Analítica: general y hormonal Seminograma con REM (recuento de espermatozoides móviles).
Como Evitar la Preeclampsia
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Como Evitar la Preeclampsia

La preeclampsia es una de las complicaciones graves más frecuentes del embarazo. Afecta al 2-5% de los embarazos, y puede revestir gravedad tanto para la madre como para el feto. Está ocasionada por factores diversos, pero tiene un componente autoinmune importante, como si el organismo materno no reconociera como propio el al feto y reaccionara ante él como los receptores de órganos que rechazan el tejido exógeno. Con lo cual, cuando se inicia el proceso la única manera de “curarlo” es finalizando el embarazo, así que será tanto más grave cuanto antes se presente, pues al riesgo fetal y materno de esta patología añadimos la prematuridad en caso de que sea necesario finalizar el embarazo precozmente. Quiénes son más proclives a sufrirla Parece ser que la reacción autoinmune se manifiesta más en pacientes que no han tenido una historia larga de exposición a los antígenos de su pareja (presentes en el esperma), como si la inmunidad materna se hiciese más tolerante a los antígenos masculinos al irse exponiendo a ellos a lo largo del tiempo. Este es el motivo por el que es más frecuente en primeros embarazos, en parejas que han utilizado habitualmente como método anticonceptivo el preservativo, en inseminaciones artificiales con semen de banco, o en mujeres con hijos previos de otra de pareja. La parte masculina puede influir También es muy curioso que este componente autoinmune también venga condicionado por parte masculina, como si ciertos varones desencadenaran una reacción inmunológica más intensa que otros: los varones que han engendrado un embarazo complicado con preeclampsia constituyen factores de riesgo para que una nueva pareja desarrolle preeclampsia en una futura gestación. También hay un factor genético materno, siendo más frecuente en grupos familiares en que la madre/hermanas hayan sufrido este problema. Cómo se manifiesta la preeclamsia Se trata de un trastorno multiorgánico de la gestante, se manifiesta a partir de la mitad del embarazo, pero los factores que la provocan ya están presentes antes. Existen cambios en el interior de todos los vasos del cuerpo que, cuando se empieza a manifestar esta afección, están anormalmente contraídos . Si las arterias principales están “tensionadas” o “contraídas” se manifiesta el principal síntoma de la preeclampsia: la hipertensión arterial, los síntomas de la cual son la sensación de mareo y dolor de cabeza. Esta disfunción en los vasos afecta también al riñón, de forma que no cumple exactamente su función, dejando pasar a su través proteínas, cosa que un riñón en condiciones no debe hacer, con lo que nos encontramos con el segundo signo de este trastorno: la presencia de exceso de proteínas en orina. L a principal proteína que se pierde es la albúmina , este es el motivo por el que clásicamente a este proceso se lo conocía como “ataque de albúmina”. Una consecuencia de esta pérdida de proteínas es que se derrama líquido por fuera de los vasos, con lo que se manifiesta el tercer síntoma más frecuente: la hinchazón o edema en tobillos, manos, cara… Si no se diagnostica y se deja evolucionar el cuadro puede seguir afectando al hígado, al cerebro y causar convulsiones, siendo este el nivel de máxima gravedad (la eclampsia), cuando la vida tanto de la madre como del feto se pueden ver comprometidas. ¿No existe tratamiento? Como no existe tratamiento, el máximo interés lo hemos de tener en la detección precoz , con lo que en cada visita prenatal se determina la presión arterial y ante una elevación de la misma o la presencia de edemas no justificados el ginecólogo solicitará una analítica sanguínea y de orina para valorar las proteínas, signo indicativo de esta patología. No hay que alarmarse ante un aumento puntual de la tensión arterial que, dependiendo del contexto, no tiene por qué significar una preeclampsia, ni los edemas en los tobillos, muy comunes en embarazos absolutamente normales en algunas mujeres al final del embarazo y sobre todo relacionados con el calor y las horas que pase la gestante en pie, y que son debidos a dificultad del retorno circulatorio en las piernas debido al volumen ocupado en la pelvis por el útero grávido. Detección precoz Para su detección precoz se han estudiado muchos indicadores. Actualmente se practica de rutina la valoración del flujo sanguíneo en los vasos que llevan la sangre al útero y consecuentemente a la placenta: las arterias uterinas. Ecográficamente se puede determinar la “tensión” que presentan esos vasos, siendo un factor de riesgo el encontrar ese valor elevado durante el primer o más fiablemente durante el segundo trimestre de embarazo. Esto nos permite identificar a pacientes de riesgo y someterlas a una supervisión más estricta o a plantearnos “terapias” preventivas. Difícil prevenir Se han valorado distintos tratamientos preventivos, sin haber un consenso firme al respecto. Pero en casos muy concretos de alto riesgo puede valorar el tratamiento preventivo con ácido acetil salicílico (Aspirina®) a dosis bajas. Pero ya hemos comentado que los cambios microscópicos en la circulación ya se han establecido mucho antes de que se presenten los síntomas, así que la prevención es muy difícil, el reto ha de ser la detección precoz, y el tratamiento a tiempo. Tratamiento El tratamiento no es otro que finalizar el embarazo en cuanto sea posible. Si nos encontramos en etapas tempranas del embarazo en el que existe riesgo fetal por prematuridad se recomienda reposo, tratamiento con fármacos antihipertensivos y supervisión estricta mientras podemos estimular al feto para que acelere su maduración pulmonar en caso de tener que extraerlo prematuramente. Con esto reduciríamos el riesgo de complicaciones pulmonares por prematuridad. En casos severos requiere ingreso hospitalario y medicación endovenosa múltiple. En cuanto el bebé está fuera el proceso empezará a revertir, pero puede costar hasta seis semanas en recuperarse la total normalidad, incluso es posible que se manifieste la preeclampsia en el posparto. En este caso nuestra única preocupación es la madre, y es más fácil de gestionar su tratamiento, pues los cambios de presión arterial no nos afectaran al feto. Hoy en día, a pesar de llevar una vida saludable quizás no podemos evitar la aparición de una preeclampsia, pero con una buena supervisión médica para el diagnóstico precoz y el tratamiento adecuado es muy infrecuente sufrir complicaciones graves de una preeclampsia o una eclampsia. Así pues, un buen consejo si estás embarazada es que contactes con tu ginecólogo o te hagas una simple determinación de tensión arterial en cualquier farmacia ante un dolor de cabeza poco habitual o si se te hinchan exageradamente los tobillos, o ambas cosas. ¡Más vale prevenir! Haz nuestro test de embarazo y averigua todo lo que debe saber una embarazada. Descubre todos los consejos y cuidados de las mujeres embarazadas.
Autochequeos Que Pueden Salvar Vidas
Artículo especializado

Autochequeos Que Pueden Salvar Vidas

Tu cuerpo “habla” y dice mucho acerca de tu estado de salud. Acostumbrarse a practicar autochequeos y aprender a identificar aspectos que pueden conducir al diagnóstico precoz de una enfermedad importante es una práctica conveniente. Además, los autochequeos son rápidos y fáciles. Además de observar con frecuencia las características de nuestro propio cuerpo, no dejes de consultar jamás con tu médico aquellos signos o síntomas que hayas podido identificar como problemáticos. Diagnosticar una enfermedad a tiempo es clave para aumentar su probabilidad de curación. Los autochequeos que te proponemos en este artículo van encaminados a detectar cualquier lesión en la piel, las mamas, mucosas, así como cambios en órganos como riñones, corazón, etc. Toma nota: Autoexamen de la tensión arterial (TA): Puedes tomarte la TA en la oficina de farmacia o en casa, si dispones del aparato. Los valores considerados normales no superan el nivel 140/90 (140 de TA sistólica o “alta” y 90 de TA diastólica o, coloquialmente denominada “baja”). Si superas estos valores de forma crónica y mantenida supondría el diagnóstico de una hipertensión arterial, que debe ser atendida porque puede dañar tus arterias, corazón o cerebro. Autoexamen de las mamas: es quizá el chequeo más extendido en la población femenina. Se puede realizar cada mes, siendo el momento idóneo la primera semana del ciclo menstrual . En el caso de las mujeres menopáusicas, se puede realizar el examen idealmente el mismo día de cada mes. Lo primero es la exploración visual de las mamas en el espejo. Colócate de pie, de frente en el espejo, con los brazos en posición natural a los lados del cuerpo y observa la forma, el tamaño y la piel de las mamas (mira si hay cambios en ella como “hoyuelos”, arrugas, abolladuras o que luzca como una piel de naranja). Es importante que revises si el pezón se ve alterado (hundido). Acto seguido, presiona cada uno de los pezones con los dedos y verifica si existe secreción. Luego acuéstate boca arriba y, con los dedos de una mano, palpa suavemente, realizando círculos imaginarios y siguiendo el esquema de las agujas del reloj, la mama del costado contrario, así como también la axila . Recuerda que a veces se pueden palpar “bultos” que no son alarmantes. Autoexploración de los ganglios linfáticos a nivel de cuello, ingles, axilas, etc. nos puede ayudar a detectar, por ejemplo, problemas de tipo oncológico a tiempo. Sin embargo, no todo “bulto” en la axila será un ganglio. También podría ser un forúnculo (o infección de un folículo piloso) o un simple quiste, por ejemplo. ¡No te alarmes precozmente! Valorar el aspecto del rostro , especialmente los ojos: mírate con detenimiento al espejo con una luz adecuada. Observa cómo son tus labios, la lengua (en ella se puede valorar el grado de hidratación de una persona), la dentadura…. Y, especialmente, revisa la zona ocular, que incluye los párpados, si los ojos están irritados, su forma: “ojos saltones” pueden sugerir enfermedad del tiroides; un “ojo más cerrado” puede ser el primer signo de una enfermedad neuromuscular denominada miastenia gravis. Por otro lado, tener demasiadas “bolsas” en los párpados no siempre se deberá a un problema de cansancio o a un simple problema estético, sino que puede deberse también a un problema renal. Valorar el aspecto de la orina : la orina es un desecho del organismo que sirve para regular la homeostasis (equilibrio) interna y deriva de la filtración de la sangre por parte de los riñones. La simple y sencilla observación directa de la orina puede aportar muchos detalles de importancia como, por ejemplo, aspectos relacionados con: El color: si es demasiado amarilla puede revelar que se halla demasiado concentrada y la necesidad de ingerir más líquidos, si es rojiza o marronácea puede reflejar la presencia de sangre en la misma, como sería el caso, por ejemplo, de una infección de orina o una glomerulonefritis (enfermedad del riñón)… La cantidad (orinar frecuentemente puede indicar la presencia de infecciones de orina, diabetes, alteraciones hormonales de la hipófisis, etc). Al contrario, orinar poco puede ser debido a enfermedades cardiopulmonares, de la función renal o retenciones vesicales, entre otros ejemplos). Valorar el aspecto de las heces : El color: los colores problemáticos serían el blanco, que puede sugerir enfermedad del hígado, el rojo y el negro, y éstos dos últimos indican la presencia de sangre en las heces, que se debe estudiar. La consistencia: heces demasiado duras sugieren estreñimiento y heces demasiado blandas, diarreas. Tanto unas como otras pueden ser signo de enfermedades digestivas (como celiaquía), inmunológicas (alergia e intolerancia alimentaria), oncológicas (cáncer de colon)… Valorar características de nuestra piel (cambios de coloración, número, tardanza en cicatrizar, tamaño o regularidad de los bordes en lunares o manchas cutáneas). En el caso de que observes alteraciones, consulta sin dilación con el dermatólogo.  
Los Beneficios de Caminar
Artículo especializado

Los Beneficios de Caminar

Los beneficios que proporciona una actividad tan sencilla y fácil de realizar como caminar son múltiples. Caminar es una actividad que no tiene limitaciones en cuanto a edad y desde los más pequeños hasta los más mayores pueden salir a pasear por una ciudad, por la playa, por el campo o por la montaña. No es necesario disponer de una gran equipación, ya que unas zapatillas adecuadas y ropa que sea cómoda que permita moverse sin problemas y adaptada a la climatología es suficiente. Los motivos que llevan a alguien a plantearse caminar como un hábito más en la rutina diaria son diversos. Pueden ser tanto a nivel de salud como social o incluso psicológico , pero sea por la razón que sea la que “mentaliza” al individuo para recorrer kilómetros, será bienvenida porque todo serán beneficios. Objetivos de caminar Perder peso: para muchas personas andar es el inicio de un programa para perder peso y es que, al caminar, el impacto que reciben nuestras articulaciones es menor que el que puede suponer correr o actividades y deportes de mayor exigencia, en los que hay que desplazarse con los pies. No hay que olvidar que el sobrepeso exige a nuestro cuerpo un mayor esfuerzo y desgaste, y ello repercute en nuestras articulaciones que pueden verse afectadas de manera negativa, por eso iniciarse andando está recomendado cuando el sobrepeso es un problema para la salud. Además, y como eje de un programa para perder peso, al andar se queman calorías . Evidentemente, dependerá del ritmo al que corramos, pero siempre será mejor andar lento que quedarse sentado en el sofá de casa delante de la televisión. No hay que olvidar que no solo la velocidad a la que se ande ayuda a aumentar el consumo de calorías, sino que la pendiente del recorrido también va a tener una influencia importante. No es lo mismo andar en plano que cuando existen cuestas y desniveles que obligaran al organismo a un mayor esfuerzo. Mejorar la salud cardiaca: es, sin lugar a dudas, uno de los focos en los que los facultativos se centran en el momento en que se aconseja realizar actividad física. Ser personas activas además de seguir una dieta equilibrada y variada , son factores que mejoran la salud cardiovascular de la población general El corazón y las patologías relacionadas con éste se encuentran en todas las listas de morbimortalidad del mundo occidental, y conseguir reducir estas cifras está en las manos de cada quien, son decisiones individuales las que van a permitir tener una mejor salud cardiovascular. Nuestro corazón late a diario de media unas 100.000 veces y para que ello sea así debe estar “en forma”. Este órgano no deja de ser un músculo, un músculo con una extrema importancia para la vida, pero un músculo que necesita estar en condiciones óptimas para responder ante circunstancias tan diferentes como salir corriendo tras un autobús o subir escaleras. Ganar fuerza en brazos o piernas: los ejercicios que se realizan van dirigidos a potenciar la musculatura situada en esas localizaciones. Lo mismo debería ocurrir cuando la meta es ganar “fuerza” en el corazón, pero en este caso en lugar de levantar peso lo que se recomienda es realizar ejercicio de tipo aeróbico y caminar lo es. Para evitar sentirse fatigado el sistema cardiovascular debe de estar en condiciones favorables para ofrecer la respuesta adecuada. Si lo entrenamos se conseguirá disminuir esa fatiga y a su vez se estará preparado para situaciones más exigentes que puede ser simplemente pasar del sedentarismo a levantarse para realizar las tareas diarias. Los vasos sanguíneos también notarán estos efectos y, al estar en mejores condiciones, se previene también la aparición de la temida hipertensión arterial . Andar a una frecuencia cardiaca de entre 45-55% de la Frecuencia Cardiaca Máxima (calcula la con la siguiente formula 220-edad) es un buen consejo para empezar a andar y obtener beneficios, dedicarle 30 minutos al día es suficiente. Por otro lado, calzarse unas zapatillas y desconectar es otro de los beneficios que aporta andar. Son momentos en los que uno le puede dedicar minutos a sus pensamientos, ideas o simplemente deleitarse con el paisaje del lugar escogido para andar. Son minutos u horas en las que la mente se evade o pone en orden pensamientos que en otro momento no le es permitido. Además de los beneficios más orgánicos, no debemos olvidar aquellos en los que salir a caminar se convierte en una actividad social . Cada vez hay más clubes y grupos en los que gente conocida o no quedan para dedicarse un rato a “sumar salud”. Unirse a un grupo será una manera de abrir el abanico de amistades y conocidos que genera complicidades y permite realizar actividades que de otro modo siendo un único individuo quizá nunca se hubiera hecho.
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Ovarios Poliquísticos
Enfermedad

Ovarios Poliquísticos

¿Qué es el síndrome de ovarios poliquísticos? El síndrome de ovarios poliquísticos consiste en la aparición de quistes (cavidades llenas de líquido) en los ovarios , debido a que estos o las glándulas suprarrenales producen más hormonas masculinas de lo normal. Este síndrome puede dar lugar a periodos menstruales con poca frecuencia o incluso ausentes, periodos más prolongados o escasa liberación de óvulos. Está alteración endocrina afecta aproximadamente a 1 de cada 10 mujeres en edad reproductiva , y está relacionado directamente con la fertilidad, es decir, el 4-8% de estas mujeres no consiguen un embarazo. Tipos de síndrome de ovario poliquístico No existen diferentes tipos del síndrome de ovario poliquístico . Causas del síndrome de ovarios poliquísticos No se conoce con exactitud la causa principal del síndrome de ovarios poliquísticos, pero se ha detectado un exceso de hormona luteinizante , que es la encargada de regular la secreción de testosterona, que impide a los óvulos madurar lo suficiente y que, en lugar de ser expulsados de los ovarios durante la ovulación, se quedan en el interior formando estas cavidades. También se ha detectado un aumento del nivel normal de insulina, lo que dificulta la producción de andrógeno (hormona masculina) y, por tanto, alteración en la ovulación. Otras causas probables del desarreglo hormonal pueden ser la obesidad, mala alimentación, vida sedentaria, o puede ser una causa genética, por alteración o mutación de genes, debido a que suele ser hereditario. Síntomas del síndrome de ovarios poliquísticos Los síntomas del síndrome de ovarios poliquísticos pueden ser: Menstruaciones irregulares: oligomenorrea (disminución hasta 6-8 reglas anuales) o amenorrea (ausencia de regla durante varios períodos menstruales seguidos). Acné y piel grasa. Hirsutismo: aumento de vello en cara, muslos, abdomen, espalda, antebrazos, labio superior o mentón. Aumento de peso y dificultad para perderlo. Exceso de la hormona luteína que impide una correcta maduración del óvulo. Resistencia a la insulina que puede conducir a la diabetes, hipertensión arterial, aumento del colesterol u obesidad, entre otros. Infertilidad. Dolor pélvico. Manchas gruesas y de color marrón oscuro en la piel. Tratamiento del síndrome de ovario poliquístico El síndrome de ovario poliquístico no tiene cura, pero sí se puede tratar: Tratamiento médico: con anticonceptivos, para regular la producción de hormonas y de esta manera normalizar el ciclo menstrual. También controlan el acné y el crecimiento del vello corporal. El uso de antidiabéticos orales como la metformina ayuda a regular los niveles de insulina y, por tanto, regulan los ciclos menstruales. El tratamiento hormonal como los antiandrógenos que regulan el nivel de andrógenos (hormonas masculinas) mejoran el acné y el vello corporal. Estilo de vida: los cambios en el estilo de vida como evitar el estrés, la pérdida de peso, no ingerir alcohol, llevar una dieta equilibrada sin grasas ni azúcares añadidos y realizar ejercicio físico de manera regular, favorecen la regulación hormonal, mejoran la sensibilidad a la insulina, aumenta la fertilidad y hacen que mejoren los síntomas, incluso llegando algunos a desaparecer.   Pruebas complementarias del síndrome de ovarios poliquísticos Las pruebas complementarias para el diagnóstico del síndrome de ovarios poliquísticos pueden ser: Examen físico. Examen pélvico. Análisis de sangre completo y con determinaciones hormonales. en especial. las hormonas masculinas. Ecografía ginecológica de alta resolución. Factores desencadenantes del síndrome del ovario poliquístico No se conoce el factor principal que desencadena el síndrome de ovarios poliquísticos. Factores de riesgo de ovarios poliquísticos Los factores de riesgo del síndrome de ovarios poliquísticos pueden ser ambientales, como la mala alimentación, obesidad, vida sedentaria y, genéticos, tienden a ser hereditarios por un cambio o mutación de genes . El aumento en la producción de hormonas masculinas hace que el ovario no funcione de manera correcta. Complicaciones del síndrome del ovario poliquístico Las mujeres que padecen el síndrome de ovarios poliquísticos pueden tener una serie de complicaciones como: Diabetes tipo ll (insulino dependiente) Hipertensión arterial Enfermedades cardiovasculares, arterioesclerosis Abortos Trastornos menstruales Crecimiento excesivo de vello Obesidad Apnea obstructiva del sueño Osteoporosis Cáncer de endometrio Prevención del síndrome del ovario poliquístico El síndrome de ovario poliquístico no tiene cura, por lo que es difícil de prevenir , pero sí hay una serie de recomendaciones que pueden ayudar a reducir los síntomas y regular los ciclos menstruales. Además del tratamiento médico, es importante conseguir una buena calidad de vida eliminando el estrés, realizar ejercicio físico de manera regular, mantener una dieta saludable sin grasas, azúcares, tabaco, ni alcohol, y evitar la obesidad y el sobrepeso.   Especialidades a las que pertenece El síndrome de ovarios poliquísticos es tratado por los médicos especialistas en Endocrinología y por médicos especialistas en Ginecología . Preguntas frecuentes ¿Cuáles son los síntomas de quistes en los ovarios? Los síntomas de quistes en los ovarios son dolor en la parte baja del abdomen,  hinchazón y sensación de plenitud abdominal, dolor durante las relaciones sexuales o dolor durante la defecación, entre otros. ¿Cuál es el tamaño normal de un quiste de ovario? Un quiste de ovario suele medir menos de 5 cm . ¿Cuánto tiempo tarda en quitarse un quiste de ovario? Por norma general, un quiste de ovario se rompe en el momento de la ovulación, pero algunos resisten y pueden tardar hasta 3 meses en desaparecer. ¿Qué son los folículos en los ovarios? Los folículos son estructuras anatómico-funcionales que forman parte del ovario y que albergan en sus paredes internas al ovocito y a otras células productoras de estrógenos. ¿Qué produce quistes en los ovarios? Los quistes de ovarios suelen tener un componente genético, pero también se producen por una alteración hormonal, endometriosis (crecimiento del endometrio, que es la capa de tejido que recubre el interior del útero), embarazo (sobre todo hasta que se forma la placenta), infecciones pélvicas o en el síndrome de ovarios poliquísticos .
Síndrome premenstrual
Enfermedad

Síndrome premenstrual

¿Qué es el síndrome premenstrual? El síndrome premenstrual (SPM) es un conjunto de síntomas y cambios físicos y psíquicos, bien definidos, que experimentan las mujeres días antes de la menstruación (entre el día 14 y 28). Esto sucede mes tras mes y puede afectar al 90 % de las mujeres, y con mayor frecuencia entre los 20 y 30 años de edad. La intensidad de los síntomas puede variar de unas mujeres a otras y pueden ser simples molestias o ser tan agudos que el malestar que ocasionan pueden interferir e incluso incapacitar en las actividades diarias o laborales. El síndrome premenstrual termina cuando empieza la regla . Tipos de síndrome premenstrual No existen tipos de síndrome premenstrual. Causas de un síndrome premenstrual No se sabe con exactitud cuales son las causas del síndrome premenstrual , pero podría estar relacionado con un desequilibrio hormonal de estrógenos y progesterona. Esto produce una retención de líquidos y sodio que provocaría un aumento de peso y edema generalizado dando lugar a los síntomas premenstruales. También se desconocen las causas por las que unas mujeres son más sensibles que otras a estos cambios hormonales. Síntomas de un síndrome premenstrual Los síntomas del síndrome premenstrual pueden ser: Síntomas físicos:    Hinchazón de abdomen    Edemas generalizados por retención de líquidos    Tensión e inflamación de las mamas    Diarrea o estreñimiento    Calambres    Dolor de cabeza y espalda    Intolerancia a la luz y al ruido    Acné Síntomas psicológicos o emocionales:    Cambios repentinos del estado de ánimo    Irritabilidad    Cansancio    Ansiedad    Tristeza o depresión    Cambios de apetito como la necesidad de comer dulce    Trastornos del sueño    Pérdida de interés en el sexo    Pérdida de concentración Tratamiento de un síndrome premenstrual El tratamiento del síndrome premenstrual puede ser: Tratamiento médico: para aliviar los síntomas como los antiinflamatorios, analgésicos, diuréticos, antidepresivos o anticonceptivos hormonales, entre otros. Remedios caseros: ayudan a paliar los síntomas como la actividad física diaria, evitar la sal, cafeína, alcohol y azúcar los días previos al ciclo, no fumar, controlar el estrés, descansar y dormir más horas, o llevar una dieta saludable con más vitaminas y minerales durante esos días previos. Pruebas complementarias de un síndrome premenstrual No hay pruebas específicas para diagnosticar el síndrome premenstrual , basta con la descripción de los síntomas, en qué momento aparecen y si se repiten durante al menos tres ciclos menstruales para poder diagnosticar el síndrome premenstrual.   Factores desencadenantes de un síndrome premenstrual El factor desencadenante se debe a la disminución de los niveles de estrógeno y progesterona después de la ovulación. Cuando comienza la menstruación, los niveles de estas hormonas comienzan a subir de nuevo. S e desconoce porqué unas mujeres son más sensibles que a otras . Factores de riesgo de un síndrome premenstrual No hay factores de riesgo. Complicaciones de un síndrome premenstrual Las posibles complicaciones de un síndrome premenstrual pueden ser la incapacidad del desarrollo de las actividades diarias y laborales, pensamientos suicidas e incluso suicidio en las mujeres con depresión, por eso es importante ajustar el tratamiento esos días puntuales . Prevención de un síndrome premenstrual No existe prevención para evitar el síndrome premenstrual. Especialidades a las que pertenece El síndrome premenstrual es tratado por el médico de Atención Primaria , que trata los síntomas y recomienda pautas para aliviarlos, pero cuando el síndrome premenstrual afecta de manera más intensa o incapacita el ritmo de vida diario es el Ginecólogo (médico del aparato reproductor femenino) quien hace un seguimiento y tratamiento del síndrome premenstrual. Preguntas frecuentes ¿Cuándo aparecen los primeros síntomas del embarazo? Los primeros síntomas de embarazo es la ausencia de regla, senos hinchados, cansancio y somnolencia, orinar más a menudo, náuseas y vómitos, hinchazón abdominal y dolor pélvico, entre otros. ¿Cuándo se presenta el síndrome premenstrual? El síndrome premenstrual se presenta cuando aparecen una serie de síntomas concretos días antes de la regla, durante al menos 3 meses. ¿Cuánto es lo máximo que dura el periodo menstrual? El periodo menstrual puede durar entre 25 y 30 días, incluso alargarse a 35 días. ¿Cuáles son los trastornos menstruales? Los trastornos menstruales pueden ser náuseas, vómitos, dolor abdominal tipo retortijón, dismenorrea (dolor menstrual), dolor de espalda, diarrea o dolor de cabeza, entre otros. ¿Cuánto tiempo pueden durar los síntomas premenstruales? Los síntomas pre menstruales duran unos días antes de la aparición de la regla. Suelen estar presentes en los años entre la adolescencia y la vida adulta, es decir, entre los 20 y 30 años.
Mioma Uterino
Enfermedad

Mioma Uterino

¿Qué es el mioma uterino? El mioma o fibroma uterino, es un tipo de tumoración benigna en las paredes del útero y está formado por un incremento en forma de nódulo de las fibras musculares del útero . Los miomas varían en número, tamaño y localización. Afecta a mujeres en edad fértil y su origen es desconocido , pero su crecimiento está muy influenciado por las hormonas femeninas. Tipos de mioma uterino Los miomas uterinos pueden ser: Mioma subseroso: tiene una afectación en mujeres del 40% de miomas. No produce síntomas, pero si alcanza un tamaño grande puede producir molestias y dolor por compresión en órganos próximos. Miomas intramusculares: debido a que pueden alcanzar gran tamaño, puede aumentar, también, el tamaño del útero. Constituye el 55% de los miomas y se suelen localizar en la porción central del miometrio (capa muscular intermedia). Mioma submucoso: son menos frecuentes, dan más sintomatología al producir mucho sangrado menstrual provocando, en muchos casos, que la mujer padezca anemia ferropénica (falta de hierro). Tiene una elevada probabilidad de malignizar. Causas de un mioma uterino No se conocen las causas del mioma de útero, pero se ha detectado una relación directa con las hormonas femeninas , condicionando el desarrollo y crecimiento de los miomas, por eso se da en mujeres en edad fértil (desde la pubertad hasta la menopausia). Transcurrido este tiempo, el tamaño disminuye debido a que los niveles de hormonas en sangre son menores. Síntomas de un mioma uterino Aproximadamente el 30% de las mujeres no tienen ningún síntoma y solo se descubre su presencia de un mioma uterino en las revisiones rutinarias con el ginecólogo . La aparición de los síntomas depende de su tamaño, número de miomas y localización, siendo los más sintomáticos los que se localizan en la cavidad interna del útero. Los síntomas pueden ser: Cambios menstruales en su duración, frecuencia y cantidad de sangrado. Dolor. Anemia ferropénica debido al exceso de sangrado. Aumento del perímetro del abdomen en caso de miomas grandes. Aumento de peso. Complicaciones en embarazo y parto. Compresión de vejiga y recto en el caso de miomas de gran tamaño. Necesidad de orinar con mayor frecuencia. Lumbalgia y dolor en pelvis. Infertilidad. Aumento de probabilidades de aborto o parto prematuro. Molestias en las relaciones sexuales.   Tratamiento de un mioma uterino La mayoría de los miomas no requieren tratamiento por ser asintomáticos, y se tiende a tener una actitud conservadora. En caso de presentar sintomatología, el tratamiento puede ser: Tratamiento médico:    Fármacos (agonistas de la GnRH) que disminuyen el nivel de estrógenos en sangre y, con ello, el tamaño de los miomas, pero tiene efectos secundarios con sintomatología similar a una menopausia (sofocos, sudoración, sequedad vaginal, etc.) y, además, cuando se termina el tratamiento, el mioma vuelve a crecer.    Analgésicos para paliar el dolor.    Anticonceptivos, progestágenos y dispositivos uterinos para disminuir la hemorragia.    Hierro para tratar la anemia. Tratamiento quirúrgico: Se emplea dependiendo de tamaño y localización del mioma. Se puede realizar por vía vaginal o laparoscópica (tubo flexible con una cámara e instrumentos quirúrgicos, que se introduce por unas incisiones realizadas en el abdomen). Pueden ser:    Miomectomía, en la que se extirpa sólo el mioma, se conserva el útero y se preserva la fertilidad.    Histerectomía, en la que se extirpa una parte o la totalidad del útero, dependiendo de la localización y tamaño del mioma. Se preserva la función hormonal por conservar los ovarios, pero no hay posibilidad de embarazo. Radiología intervencionista: técnica guiada por rayos usada para embolizar los miomas, es decir, suspender el riego sanguíneo del mioma. Pruebas complementarias de un mioma uterino Algunas pruebas complementarias para el diagnóstico de un mioma uterino son: Exploración física: para detectar el tamaño del útero, presencia de miomas y dolor a la palpación. Ecografía: para localizar, medir y determinar cuántos miomas hay. Es la prueba diagnóstica más efectiva y fiable. Histeroscopia: se introduce un tubo por la vagina para ver el interior del útero. TAC pélvico: para observar la repercusión de los órganos vecinos. Resonancia magnética: para visualizar posibles tumores. Factores desencadenantes de un mioma uterino Los factores desencadenantes de los miomas uterinos están causados por el aumento de estrógenos en sangre . Factores de riesgo de un mioma uterino Los factores de riesgo de un mioma pueden ser: Mujeres de entre 35 y 45 años. Mayor incidencia en la raza afroamericana. Obesidad, hipertensión o diabetes. Mujeres nulíparas (no han dado a luz). Desarreglo hormonal (aumento de estrógenos). Factor hereditario. Complicaciones de un mioma uterino Las complicaciones del mioma uterino pueden ser: Compresión de vejiga y retención urinaria. Edemas, varices y trombosis en las piernas, por compresión de venas pélvicas dificultando la circulación de retorno de las piernas. Hemorragias abundantes. Malignización del mioma, suele ocurrir en un 0,5 % de los miomas. Prevención de los miomas Los miomas no se pueden prevenir debido a que no se sabe con exactitud la causa . Se pueden hacer unas recomendaciones como son las revisiones ordinarias con el ginecólogo, controlar el peso y llevar una dieta saludable junto con la práctica regular de ejercicio físico. Especialidades a las que pertenece La especialidad médica que trata los miomas es Ginecología y Obstetricia. Preguntas frecuentes ¿Cuál es el tamaño de un mioma uterino? Los miomas varían en tamaño, siendo los más pequeños de hasta 2 cm. y los grandes a partir de 6 cm . ¿Cuál es la diferencia entre un mioma y un fibroma? Es lo mismo un mioma que un fibroma. También se pueden llamar leiomiomas . ¿Qué son miomas tipo 4? Los miomas tipo 4 son miomas que ocupan un 50% del volumen del interior del útero .   ¿Qué es un mioma en el endometrio? Un mioma en el endometrio es aquel que crece hacia la cavidad uterina, es decir, hacia la mucosa que recubre la pared del útero . ¿Cuándo una mujer tiene miomas puede quedar embarazada? Los miomas son compatibles con el embarazo, pero, en ocasiones, pueden aparecer complicaciones durante la gestación (abortos, partos prematuros o alteración en el desarrollo fetal), en el parto (hemorragias, mala presentación del feto o dificultad en las contracciones), y en el postparto (hemorragias).
Vaginosis Bacteriana
Enfermedad

Vaginosis Bacteriana

¿Qué es la vaginosis bacteriana? La vaginosis bacteriana es una infección vaginal por una bacteria , se produce por el desequilibrio entre la diferente flora bacteriana de la vagina, en la cual se produce un descenso de los lactobacilos y un aumento de la gardnerella (bacilo de la región genital). Es la infección bacteriana más frecuente entre los 14 y 40 años, y es una enfermedad leve. Tipos de vaginosis Los tipos de vaginosis serán diferentes según el germen que lo produce, así tenemos: Vaginosis bacteriana : se produce por el germen conocido como Gardnerella vaginalis. Vaginitis candidiasica o candidiasis vaginal : se debe a la infección por hongo Candida albicans , produce un flujo blanco y espeso. Vaginitis tricomoniasis : se produce por el protozoo Trichomona vaginalis. Vaginitis por clamidia : producida por la Chlamydia trachomatis Causas de la vaginosis bacteriana La causa de la vaginosis bacteriana es la infección por parte de la Gardnerella vaginalis. Síntomas de vaginosis bacteriana La vaginosis bacteriana en la mayoría de los casos es asintomática , o presenta síntomas muy leves. Cuando aparecen síntomas, estos son, la presencia de flujo delgado y abundante con olor a pescado , de un color que puede ser blancuzco, gris apagado o incluso verdoso, las pacientes también pueden presentar ciertas molestias como ardor al orinar o ligero picor, en algunos casos poco frecuentes puede dar dolor suprapúbico. Tratamiento para la vaginosis bacteriana El tratamiento de la vaginosis bacteriana va a ser tratamiento antibiótico , que puede ser de uso oral, en forma de óvulos vaginales, o geles. Los antibióticos que se suelen usar son el Metronidazol o Clindamicina . Pruebas complementarias del tratamiento de vaginosis bacteriana La prueba complementaria será un exudado vaginal , aunque también se puede encontrar mediante citología en aquellas personas que no presentan sintomatología y por tanto no consultan por este problema. Factores desencadenantes de la vaginosis bacteriana No se conocen las causas que desencadenan las vaginosis bacterianas, si bien se conoce que las personas con relaciones sexuales con múltiples parejas pueden sufrir esta infección. No se encuentran casos de vaginosis bacteriana en personas que no tienen relaciones sexuales. Factores de riesgo de la vaginosis bacteriana Son factores de riesgo las duchas vaginales, el uso de productos de higiene femenina muy perfumados o que puedan ser irritantes, y el uso de ropa ajustada y que no transpire. Complicaciones de la vaginosis bacteriana La vaginosis bacteriana es una infección local que no presenta complicaciones. Prevención de la vaginosis bacteriana Evitar las duchas vaginales. Evitar el uso de jabones abrasivos. Usar preservativo para evitar contagios. Ropa interior de algodón. Especialidades a las que pertenece la vaginosis bacteriana La vaginosis bacteriana será tratada en primer lugar por el médico de familia, solo en casos que sean recidivantes puede ser necesario el tratamiento por parte del ginecólogo. Preguntas frecuentes ¿Qué es la candidiasis bacteriana? No existe la candidiasis bacteriana. La candidiasis es un infección producida por un hongo conocido como Cándida albicans , que, al reproducirse por alteraciones locales en mayor cuantía de lo normal, da lugar a una infección que se caracteriza por picor intenso , asociado a producción de flujo blanquecino y espeso. Las bacterias son un tipo de células diferentes que producen otras infecciones como la vaginosis bacteriana. ¿Qué es la vulvovaginitis? La vulvovaginitis es la inflamación tanto de la vulva como de la vagina, la paciente presenta síntomas internos de molestias vaginales, asociados a picor externo y, en muchos casos, ardor al orinar, ya que el paso de la orina da lugar a un irritación local de la vulva. Precisará tratamiento interno de la vagina y externo de la vulva para mejorar los síntomas. Puede ser producida por bacterias y hongos. ¿Hay algún remedio casero para aligerar los síntomas de la vaginosis bacteriana? Para tratar la vaginosis bacteriana son necesarias medidas que cambien el PH vaginal, haciéndolo más ácido. Así, al añadir vinagre de manzana al agua de lavarse puede ser eficaz, el consumo y aplicación de yogur natural puede ser otro  tratamiento, añadir al agua de lavarse el aceite del árbol de té puede ser también cambiar el PH vaginal, impidiendo las infecciones de repetición. Evitar el uso exagerado de productos de higiene femenina que pueden ser irritantes y cambiar el PH por sí mismo. ¿Qué es la enfermedad Gardnerella? La Gardnerella es una bacteria conocida como Gardnerella vaginalis , que produce una infección en la vagina conocida como vaginosis bacteriana, que se debe a una alteración de la flora vaginal donde disminuyen los Lactobacillus y prolifera la Gardnerella , es la principal causa de alteración vaginal aunque hasta el 50 de las personas que la presentan no tiene síntomas. ¿Qué es una célula clave? La célula clave es una célula pavimentosa de la vagina, que se encuentra rodeada de bacterias, en general Gardenella vaginaleis , las baterias se hayan pegadas a la pared celular y son típicas de la infección por esta bacteria.