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Infertilidad: Causas, Pruebas y Tratamientos
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Infertilidad: Causas, Pruebas y Tratamientos

En nuestro medio cada vez se está posponiendo más la edad en la que nos planteamos los embarazos. También nos encontramos con que el ritmo de vida actual favorece situaciones de estrés, hábitos tóxicos, sobrepeso, obesidad … que habitualmente juegan en contra de la fertilidad. Todos estos factores y el hecho de que cada vez tenemos más recursos para ofrecer soluciones hace que más parejas consulten por temas de infertilidad y esterilidad. ¿Fértil o estéril? Suele haber confusión con estos dos términos, que se usan por igual pero los médicos hacemos diferencia entre ellos: se califica como infértil a una pareja que no consigue llevar a término los embarazos y presenta abortos de repetición, y estéril a la pareja que no consigue embarazos en un plazo medio de 12 meses sin tener ninguna precaución anticonceptiva. Ambos pueden ser primarios si nunca ha habido un embarazo a término previo, o secundarios cuando esto ocurre después de haber tenido un hijo. ¿Cuándo consultar? La tasa de embarazos espontáneos en parejas que no tienen ningún problema de fertilidad es de media uno de cada cuatro ciclos que, en realidad, no es mucho, por este motivo se aconseja intentarlo durante un año antes de consultar al especialista, ya que tras este periodo el 85% de las parejas habrán conseguido gestación. El 15% restante quizás tengan algún factor que se lo dificulte y eso es lo que las pruebas que se realizarán intentarán descubrir. ¿En qué consiste el estudio? El estudio ha de ser de ambos miembros de la pareja ya que las causas pueden ser diversas y tanto de origen masculino, como femenino o mixto. El especialista valorará en la visita a través del interrogatorio y la historia clínica si existe algún factor ambiental que pueda estar incidiendo en la pareja, que la frecuencia de las relaciones sexuales sea suficiente, si hay algún antecedente de salud que pueda tener alguna repercusión en la esperada fertilidad y con la información de los ciclos menstruales y edad de la mujer si a priori hay que sospechar algún problema ovárico. A la mujer se le realizará una exploración ginecológica y ecografía transvaginal para valorar útero y ovarios. Después se solicitará una analítica a ambos miembros de la pareja para valorar su estado de salud, serologías de enfermedades infecciosas, y un estudio de sus cromosomas , llamado cariotipo, que confirme que no hay ninguna alteración cromosómica responsable de la esterilidad o infertilidad, y a la mujer un estudio hormonal que nos dará la información de qué pronóstico tienen los ovarios en cuanto a su capacidad de ovulación y qué respuesta podemos esperar en caso de iniciar un tratamiento de reproducción. Al varón le solicitaremos un análisis del semen , o seminograma, que nos informará sobre la concentración, morfología, motilidad y vitalidad de los espermatozoides. La siguiente prueba básica a realizar una vez hemos confirmado que hay óvulos y espermatozoides competentes es comprobar que el camino que han de recorrer está despejado y pueden encontrarse. Para ello se practican unas pruebas de imagen para ver la cavidad uterina y las trompas con un líquido de contraste simulando el trayecto que tienen que hacer espermatozoides y óvulos. Estas pruebas se llaman histerosalpingografía, la prueba clásica, que se realiza con un contraste radiológico y múltiples radiografías o histerosalpingosonografía, más moderna e inocua que utiliza un gel espumoso y ecografía transvaginal. En parejas infértiles, que han presentado dos o más abortos, a la mujer se le pedirá un estudio especial de factores específicos de la coagulación llamado estudio de trombofilia , pues algunas alteraciones a este nivel pueden ser responsables de fallos en la implantación de la placenta y provocar abortos. Estas pruebas básicas pueden detectar un problema al que se planteará el tratamiento oportuno, pero habrá un porcentaje, que se calcula de alrededor de un 20%, en las que no encontraremos ninguna patología, y son las que llamamos esterilidad de causa desconocida, que no significa que no haya causa, sino que las pruebas que actualmente tenemos no son capaces de diagnosticarlas. Tras el estudio básico… Después del estudio básico y en función del resultado de las pruebas podemos realizar otras más específicas o pasar directamente a un tratamiento de reproducción asistida. Como pruebas diagnósticas más específicas en algunos casos puede ser necesario realizar: Una histeroscopia , que es una técnica endoscópica que se realiza por vía vaginal para valorar el interior del útero y descartar malformaciones uterinas, tabiques, pólipos o miomas. O una laparoscopia en casos de sospecha de endometriosis o patología de los ovarios. Al varón también se le puede ampliar el estudio con un test de recuperación espermática o test de REM, que consiste en una selección de los espermatozoides más móviles y más rápidos para evaluar su calidad con un estudio de fragmentación del ADN espermático o un FISH. O un cultivo del semen si se sospechan cuadros infecciosos. O ecografía en casos de sospecha de patología testicular o prostática. Tratamientos Una vez interpretados los resultados, el especialista planteará el tratamiento más adecuado en cada caso. Simplificando mucho son dos: la inseminación artificial y la fertilización in vitro. La inseminación artificial consiste en planificar un ciclo ovárico con una medicación que nos mejorará la calidad del óvulo (a veces con ciclo espontáneo sin medicación) y el momento exacto de la ovulación recogemos una muestra de semen que se prepara en el laboratorio para potenciar los espermatozoides más rápidos y sanos y depositarlos con una cánula en el interior del útero para dejar menos pasos al azar y asegurarnos que se encuentran en el momento óptimo. La fertilización in vitro consiste en administrar una medicación durante la primera fase de un ciclo para obtener cuantos más óvulos mejor. Madurarlos y controlarlos ecográficamente mientras crecen, y en el momento en que están a punto de ovular extraerlos (se realiza una punción de los ovarios por vía vaginal mientras la mujer está sedada). En el laboratorio se unen a una muestra seleccionada de espermatozoides y se obtienen los embriones, de los cuales se seleccionarán los mejores y se depositarán cuidadosamente también mediante una cánula en el interior del útero al tercer o quinto día, o bien se congelarán para uso posterior. Todo este peregrinaje por las distintas consultas, pruebas y tratamientos tiene un importante desgaste para la pareja, pero por suerte cada vez más contamos con conocimientos y tecnología que nos hace cumplir el sueño de la gran mayoría de estas parejas… ¡ser padres!
Fases del Embarazo
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Fases del Embarazo

Hablar sobre el embarazo da para escribir un libro. Aunque es muy difícil resumir todo lo que sucede en este momento vital, casi mágico, que da como resultado una nueva vida, hemos sintetizado en este artículo lo más importante en cuanto a cambios maternos, fetales y las principales pruebas que realizamos a lo largo de la gestación. Nueve meses El embarazo tiene una duración de unos nueve meses . Como la fecha de la concepción no siempre es conocida, los obstetras lo calculamos en semanas, que es más preciso, y contabilizamos 40 semanas desde la fecha de la última regla (que serían unas 38 semanas desde la fecha aproximada de concepción, que es dos semanas más tarde de la última regla en una mujer con ciclos regulares de 28 días). Ese es el periodo medio en que las mujeres dan a luz, si bien son frecuentes los embarazos que se adelantan o atrasan un poquito, así que consideramos periodo normal de parto entre la semana 38 y la 42. La manera más popular de dividir ese tiempo es en trimestres . El primer trimestre abarca desde la concepción hasta la semana 13, el segundo trimestre de la 14 a la 27 y el tercero de la 28 a término. Cada una de estas etapas tiene diferentes connotaciones tanto para la madre como para el feto, y a continuación explicaremos lo más importante que les ocurre a ambos en cada uno de estos trimestres y las pruebas que realizamos para un buen control del embarazo: Primer trimestre En cuanto al feto, que hasta la semana 9 se llama embrión, es la etapa en la que se completa la formación de todos sus órganos . Desde el momento en que el óvulo es fecundado se inicia un proceso sofisticadísimo en el que el nuevo ser vivo, con una combinación única del ADN materno y paterno va tomando forma. Es el periodo más delicado, pues dependerá de que esa fusión entre los cromosomas de los progenitores sea correcta para que el embrión se desarrolle adecuadamente, y además ciertos agentes externos pueden incidir sobre ese desarrollo. Por eso el primer trimestre es el que más riesgo tiene de aborto , porque algunos de los embriones no podrán evolucionar porque algo originariamente ya no iba bien o algo ha sucedido que les impedirá seguir creciendo, y es el periodo donde se dan lugar las malformaciones fetales si algo incide en la correcta formación de un órgano. En cuanto a la gestante, frecuentemente refiere aumento de volumen y sensibilidad de las mamas, aumento de la frecuencia urinaria , sensación de peso en el vientre y pinchazos abdominales, cansancio o somnolencia y en ocasiones náuseas y vómitos. Todos estos síntomas suelen ir intensificándose hasta la semana 8-9 en que inician su remisión y la mayoría de embarazadas suelen encontrarse bien a partir de la semana 12. En cuanto a pruebas complementarias, el primer trimestre va enfocado por una parte a  identificar los embarazos de riesgo y por otra parte a diagnosticar malformaciones mayores y alteraciones cromosómicas. Para ello se solicita una analítica general para valorar el estado general de la gestante, descartar que sea portadora de enfermedades infecciosas transmisibles al feto (hepatitis, HIV…), necesidad de suplementos vitamínicos … y análisis de sangre específicamente dirigidos a valorar riesgo fetal de anomalías cromosómicas tipo Síndrome de Down. A este respecto existen dos tipos de análisis: El llamado Triple Screening , que combina edad materna, hormonas i datos ecográficos fetales que nos informará si estamos ante un embarazo con alto riesgo de Síndrome de Down que nos haga plantear otro tipo de pruebas confirmatorias. El Test Prenatal no Invasivo, que analiza ADN fetal en la sangre materna informando con precisión de más del 99% si el feto tiene o no alguna alteración cromosómica como el Síndrome de Down y otros no tan conocidos. Ecográficamente se puede realizar alguna ecografía temprana, sobre la semana 7-8 para datar exactamente el embarazo, pero la ecografía importantísima del primer trimestre se realiza a la semana 12. En esa fecha el feto ya muestra mucho de su anatomía y son visibles marcadores ecográficos que nos pueden hacer sospechar anomalías cromosómicas. Segundo trimestre El feto ya ha concluido su proceso de formación, ya tiene todos sus órganos, pero han de ir perfeccionándose y madurando. La incidencia de abortos es muchísimo menor y el efecto que pueden producir sobre el desarrollo los factores externos se minimiza. La madre durante este trimestre tiene una tregua, han cedido las molestias propias del primer trimestre, y aún no se resiente de la sobrecarga de las etapas finales del embarazo. Notará progresivamente aumento del volumen abdominal y movimientos fetales generalmente a partir de la semana 20. Las pruebas que se realizan en este trimestre son la ecografía de la semana 20, en la que se realiza un rastreo a fondo de la anatomía fetal para descartar cualquier malformación y valorar la evolución del feto y su crecimiento, que a la semana 20 pesa alrededor de 350 g, y analíticamente diagnosticar posibles alteraciones metabólicas frecuentes durante el embarazo como la diabetes gestacional, realizando con tal finalidad el test de O’Sullivan entre la semana 24 y 27. Tercer trimestre Es la etapa en la que el feto ya podría ser viable fuera del útero , durante todo este trimestre crece entre 1200 g que pesa aproximadamente a la semana 28 y los 3300 g de media que pesan al nacimiento. Su pulmón tiene que madurar para ser capaz de desarrollar su delicada función, así como su intestino, la visión… La gestante progresivamente va acusando la sobrecarga física que conlleva “convivir” con un feto que ocupa mucho volumen y provoca dolores de espalda y en las articulaciones por el incremento de peso, pinchazos en la pelvis, hinchazón en los tobillos… Desde el punto de vista médico dirigiremos las pruebas a tener todo en orden para el parto: análisis de sangre, cultivos para descartar la presencia de bacterias en el canal del parto que pudieran perjudicar al feto, seguimiento ecográfico de su crecimiento, y vacunación en algunos casos para proteger al recién nacido de algunas infecciones. Y, finalmente, el parto, ese acontecimiento esperado, deseado y temido a partes iguales, que da para escribir otro libro… y que culminará todo ese peregrinaje obsequiándonos con ¡nuestro recién nacido sano! Haz nuestro test de embarazo y averigua todo lo que debe saber una embarazada. Descubre todos los consejos y cuidados de las mujeres embarazadas.
Evita la Retención de Líquidos
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Evita la Retención de Líquidos

¡Útimamente tengo las piernas hinchadas!, ¡mira mis tobillos…! Son frases típicas que revelan una retención de líquidos. Y es que pasar muchas horas sentadas, no beber lo suficiente, los cambios hormonales… pueden hacer retengamos más líquidos en algunas épocas y que, en consecuencia, ciertas partes del cuerpo se “hinchen”. Es un problema que, más allá de lo estético, genera incomodidad y malestar a quien lo sufre. Te explicamos cómo prevenir y aliviarla. ¿Qué es? La retención de líquidos se define como una acumulación de líquido claro en los tejidos o cavidades del cuerpo . No es una enfermedad en sí misma, sino más bien un signo de una enfermedad o situación fisiológica que la favorece. Sobre todo, se relaciona con patologías de corazón, aparato digestivo, del riñón … Esta acumulación puede aparecer en tobillos, muñecas, brazos, cuello… Cuando aparece en pies, piernas, tobillos, se caracterizan por una hinchazón típica llamada edema. No suele producir dolor ni alteraciones en la coloración de la piel. Normalmente aparece como un aumento de volumen de estas zonas del cuerpo y al apretar la zona inflamada se queda como un poco hundido, pero a los pocos minutos la zona vuelve a la normalidad, estos hundimientos se denominan fóveas . ¿Cuáles son sus causas? Una incorrecta hidratación. Una mala alimentación. Sobre todo, un consumo excesivo de sal. Pasar muchas horas de pie o sentada. No practicar ejercicio regularmente. Llevar una vida sedentaria. Cambios hormonales como el embarazo, el ciclo menstrual (la ovulación), la menopausia. El consumo de ciertos medicamentos como estrógenos, corticoides, antiinflamatorios no esteroideos, fármacos para la tensión arterial. Enfermedades derivadas de problemas de corazón, hígado, riñones , y también alteraciones en el funcionamiento del tiroides. ¿Cómo evitarla? Intenta llevar una buena alimentación sana y equilibrada. Incluye alimentos ricos en agua y electrolitos como la verdura y la fruta. Por ejemplo, son muy buenos alimentos la alcachofa, la col, el espárrago, la sandía, el pepino, la zanahoria, la lechuga. También hay alimentos con importante acción diurética, es decir, una acción que facilita la eliminación del agua del organismo: piña, alcachofa, papaya, apio, endivias, espárrago... Restringe el consumo de sal . Para que no resulten muy “sosas” las comidas y darles algo de sabor puedes probar a sustituir la sal por otro tipo de condimentos (limón, hierbas aromáticas, especias…) Controla tu peso: intenta estar en el peso adecuado y evitar la obesidad. Bebe al menos 1,5 litros de agua al día . Si lo tuyo no es beber agua, no te preocupes, puedes tomar infusiones, zumos naturales sin azúcar añadido, zumos de cítricos… Practica ejercicio de forma moderada, tratar de mantener una buena condiciona física. Con ello se activa la circulación y se evita que la sangre se estanque. Es suficiente con una buena caminata. Una hora de ejercicio moderado al día está bien. Evita estar muchas horas sentada o de pie. Si tu trabajo es “de oficina” basta con que de vez en cuando te levantes y camines un poco. También puedes masajearte las piernas o intentar moverlas, aunque sea en el sitio para reactivar la circulación. Las prendas muy ajustadas no favorecen la circulación y el retorno venoso, por eso es importante que intentes evitarlas. Es mejor usar prendas amplias que no compriman la cintura. Evita estar mucho tiempo expuesta a una fuente de calor porque éste hace que los vasos sanguíneos se dilaten haciendo que sean más porosos, favoreciendo así la salida del agua del torrente circulatorio impidiendo que los tejidos lo absorban. Intenta controlar en la medida de lo posible el consumo de azúcar. Existen fármacos que tiene acción diurética , pero pueden dañar algunos órganos del cuerpo, por eso es importante que si la retención de líquidos es muy severa lo consultes con tu medico antes de tomar ninguna medicación.
La mejor Dieta en la Menopausia
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La mejor Dieta en la Menopausia

Con la llegada de la menopausia, cada mujer presenta distintos síntomas y vive esta etapa de forma diferente. En cualquier caso, podemos pasarla de la mejor manera si seguimos una serie de pautas que facilitarán, en el caso de que resulte complicada, convertirla en una etapa más llevadera . Sobre la menopausia… La menopausia se define como desaparición definitiva de la menstruación, después de 12 meses sin sangrado (amenorrea) y sin causa patológica. Cuando hablamos de menopausia, en términos médicos, hacemos mención a la última menstruación. Sin embargo, se suele confundir con el climaterio, que hace referencia a la fase o etapa de la vida en la mujer en que disminuye la función ovárica provocando un descenso de los niveles de hormonas sexuales (estrógenos y progesterona) y, como consecuencia, la aparición de una serie de síntomas. El climaterio suele durar como promedio entre 10-15 años y engloba distintas fases, teniendo como referencia la última menstruación o menopausia: Premenopausia (periodo que abarca los años previos a la menopausia, entre dos y siete aproximadamente). Postmenopausia (periodo que sigue a la menopausia y dura aproximadamente 10-15 años hasta llegar a la vejez). Perimenopausia (periodo delimitado a los dos años previos y dos años posteriores a la menopausia). Síntomas de la menopausia Los síntomas propios de la menopausia empiezan a aparecer con el descenso hormonal . El grado o molestia de cada uno de los síntomas puede ser vivido y descrito de distinta forma en cada mujer. Entre todos ellos destacan: la aparición de sofocos, los cambios en el estado anímico, el insomnio, la falta de energía, la afectación de la memoria y concentración, y el aumento de peso inducido por una disminución del gasto energético en reposo. Con la menopausia se produce una pérdida de la masa muscular y una redistribución de la grasa corporal, acumulándose mayoritariamente en el abdomen, siendo un factor de riesgo cardiovascular que favorece la hipertensión. El descenso estrogénico también facilita la retención de líquidos y alteraciones en la regulación o homeostasis del calcio, produciendo una pérdida de masa ósea o descalcificación, que lleva asociada un aumento del riesgo de osteoporosis. La dieta como aliado para prevenir problemas derivados de la menopausia En esta etapa, seguir unas recomendaciones dietéticas puede ser de ayuda para prevenir problemas derivados de la menopausia, además de conocer qué alimentos son los más recomendados y desaconsejados en cada situación. Para reducir factores de riesgo cardiovascular Evita el exceso de grasas saturadas (carnes grasas, charcutería, quesos grasos, yogur enriquecido con nata, productos precocinados y bollería industrial). Si se combina con ejercicio físico ayudará a frenar la acumulación de grasa, sobre todo abdominal. Aumenta el consumo de pescado y disminuye el de carne. Consume un máximo de cuatro huevos a la semana y no más de una yema diaria. Introduce alimentos integrales en tu alimentación diaria (fruta entera, verdura, cereales integrales, legumbres, arroz integral, pasta integral). Come a diario verduras u hortalizas (como plato principal o acompañamiento). Se recomienda consumir tres piezas de fruta al día y dos raciones de verduras y hortalizas , siendo preferiblemente una ración en crudo (hortalizas o ensaladas). Limita la ingesta de azúcar, sal y bebidas alcohólicas. Disminuir el riesgo de osteoporosis Se recomienda consumir un mínimo de dos raciones de productos lácteos al día por su aporte de calcio. Una ración de lácteos equivale a: un vaso de leche desnatada o semidesnatada (si tomas bebida vegetal debe ser enriquecida en calcio para poder llegar a las necesidades diarias) o dos yogures naturales o bien 80 g queso fresco 0%. Otras fuentes de calcio: los frutos secos (almendras, nueces, avellanas etc.) y las legumbres (soja, judía blanca, garbanzos, guisantes…) son también buenas fuentes. Si se tiene sobrepeso u obesidad, estos alimentos se deberán consumir en cantidades o raciones más controladas. Otras fuentes : semillas de sésamo y pipas de girasol, y pescados cuya espina también se come (especies pequeñas o enlatadas como sardinas, anchoas…) pues se acumula en los esqueletos de los animales. También destacan las almejas, berberechos y gambas, así como las verduras de hoja verde (espinacas, col rizada, berro, brócoli...). Se recomienda comer alimentos ricos en vitamina D , ya que esta vitamina liposoluble ayuda a fijar el calcio en los huesos. La vitamina D se encuentra en la fracción grasa de ciertos alimentos como en los pescados (pescado azul), caviar, cereales para el desayuno enriquecidos, yogur y huevo. La vitamina D también la sintetiza el organismo a través de los rayos ultravioletas del sol, por ello realizar actividad física de forma regular al aire libre, preferiblemente un ejercicio de impacto (andar, subir escaleras, correr...), además de favorecer la pérdida de peso, le ayudará a absorber mejor el calcio de la dieta porque su piel sintetizará vitamina D. El alcohol y el tabaco disminuyen la densidad mineral ósea y aumentan el riesgo de padecer osteoporosis. Para conciliar el sueño Deja transcurrir un tiempo entre la cena y la hora de acostarse. El margen recomendable es el que precisa el organismo para la digestión, entre hora y media y dos horas. Además, acostarse inmediatamente después de cenar facilita la subida del contenido ácido del estómago al esófago provocando reflujo, ardor, náuseas y ganas de vomitar. Este malestar no deja dormir bien o interrumpe el sueño a media noche. Evita comidas abundantes o especiadas : los principios activos que contienen las especias aumentan la temperatura corporal, por lo que cuesta más dormir. Las cenas abundantes y grasas (embutidos, quesos, salsas o frituras) causan una mayor secreción de ácido clorhídrico, lo que produce acidez de estómago , que será mayor si la cena se acompaña de alcohol y café. Consume infusiones relajantes entre las que se encuentran: tila, pasiflora, azahar, melisa, te sin teína. Evita alimentos diuréticos por la noche (espárragos, endibias, apio, cebolla, sandía, melón...) El triptófano es un aminoácido esencial (componente básico de las proteínas) necesario para la formación de melatonina y serotonina. Ambos neurotransmisores participan en el ciclo del sueño. En la dieta, el triptófano se encuentra en alimentos tan variados como: la leche, el plátano, la carne o el pescado. Una alternativa saludable es consumir un vaso de leche caliente antes de acostarse. Evitar la retención de líquidos Aumenta la cantidad de líquidos en forma de agua, caldo o infusión hasta llegar a un mínimo de 1,5 litros al día. Esta ingesta es necesaria para eliminar el exceso de líquidos acumulado y mejorar la circulación de la sangre. Las frutas más diuréticas son: la piña, la pera, el níspero, el melón, la sandía, el melocotón, la manzana, la naranja y la fresa. Las verduras más diuréticas son la cebolla, el apio, los espárragos, la alcachofa y el calabacín. Descansa con los pies en alto . Ponerse un cojín debajo del colchón a la altura de los pies favorece el retorno venoso y activa la circulación. En el momento de la ducha, realiza movimientos circulatorios con el agua fría, desde los pies a la cintura.
Qué Debo Saber Sobre la Epidural
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Qué Debo Saber Sobre la Epidural

Desde que se empezó a usar a mediados del siglo pasado la epidural ha sido el consuelo y ayuda de infinidad de mujeres durante la dilatación y el parto en el primer mundo. Es posible dar a luz sin epidural, es cierto, pero hay que reconocer que sin ella el dolor es importante, y además nos proporciona el ambiente tranquilo y cómodo para que la experiencia del parto sea más llevadera. Hay muchas opiniones controvertidas sobre su uso, y para no tener falsos prejuicios lo mejor es tener conocimiento de las cosas y poder juzgar. ¿En qué consiste? La anestesia epidural o peridural (significan la misma cosa) consiste en administrar un fármaco anestésico local en un lugar estratégico que permitirá anular la sensación de dolor en un territorio corporal. Es el espacio peridural, es decir, por fuera de una membrana llamada duramadre , que es el envoltorio que recubre los nervios de la médula espinal por el interior del canal de la columna vertebral.  Se accede a este espacio pinchando con una aguja el espacio entre dos vértebras del final de la columna (generalmente entre la tercera y la cuarta vértebras lumbares). El anestesiólogo va percibiendo durante la punción, por la resistencia que nota en los tejidos que atraviesa, cuándo llega exactamente a ese punto, justo antes de atravesar la duramadre. Es ahí donde se debe administrar el anestésico local, que se difundirá de forma suave a través de la duramadre “durmiendo” los nervios que nos transmiten la sensación de dolor desde la altura de la punción aproximadamente hasta los pies. Su efecto completo se obtendrá a los 15-20 minutos de la administración, y perdurará durante una o dos horas. Se colocará un fino catéter en este lugar a través del cual podremos ir readministrando las dosis necesarias en el caso de que el parto se alargue y se pase el efecto de la primera administración. El efecto El efecto conseguido variará según la dosis administrada. Con esta técnica, y a dosis bajas, conseguimos anular la sensación de dolor , pero no la sensibilidad ni la función motora. A dosis más altas se anula por completo la sensación de tacto y la posibilidad de mover las extremidades , consiguiendo una anestesia completa del territorio afectado, haciendo posible de este modo realizar intervenciones quirúrgicas de órganos de la pelvis (incluida, por supuesto, la cesárea o operaciones en las extremidades inferiores). No es infrecuente que tras la colocación de la anestesia epidural se produzca una leve disminución de la presión arteria l. Por este motivo, se administra previamente un cierto volumen de suero por vía endovenosa. ¿Cuándo se administra? El único requisito para poderla administrar es que el parto esté francamente establecido, y haya presencia de contracciones uterinas regulares y efectivas . No debería existir un criterio basado en los centímetros de dilatación ni mínimo ni máximo. El máximo vendría marcado por el sentido común. Si la dilatación se ha completado, y el parto está próximo y se prevé espontáneo no se indica la anestesia pues tardaría más en hacer efecto que el propio parto. Pero aún así en caso de necesidad, aunque el parto esté inminente se puede recurrir a una variante de esta técnica, llamada intradura l, que consiste en acceder al interior del espacio dural, atravesando la duramadre y administrando allí el anestésico. A diferencia de la epidural, el bloqueo sensitivo y motor es prácticamente total, aunque el anestesiólogo también puede “jugar” con la dosis. Tiene la ventaja sobre la epidural de que se consigue un efecto inmediato , y la desventaja es que no se puede dejar catéter, con lo cual sólo se elige esta opción cuando estamos seguros de resolver la intervención en un plazo de tiempo máximo de una o dos horas. Es la técnica usada a menudo en cesáreas programadas. ¿Es segura? Es un procedimiento muy rutinario y seguro, pero, como todo, puede tener sus complicaciones. Una de las más frecuentes, todo y que rara, es la punción accidental de esa membrana, la duramadre, con la aguja de epidural, que es mucho más gruesa que la de la intradural (para permitir la inserción del catéter), con lo cual se practica un orificio en la membrana suficientemente grueso como para permitir una pequeña fuga de líquido cefalorraquídeo y disminución de la presión intracraneal del mismo en las horas posteriores a la punción, y esto ocasiona cefalea . Estas cefaleas ceden espontáneamente en el plazo de unos días cuando se normaliza la tensión del líquido cefalorraquídeo, pero para contribuir a su desaparición conviene que la paciente se mantenga estirada y evite ponerse en pie, se administran antiálgicos y según la severidad se realiza un “ parche hemático ”, que consiste en practicar una nueva epidural y administrar en ese espacio una pequeña cantidad de sangre de la propia paciente que se encargará de “taponar” ese pequeño orificio de la membrana. Para poder realizar una buena punción necesitaremos la colaboración de la paciente, le pediremos que, o bien sentada, o bien tumbada lateralmente, arquee la espalda tanto como le sea posible para que se separen al máximo las espinas de las vértebras para poder pinchar en el espacio que hay entre ellas. No en todos los casos resulta igual de fácil esta técnica. Factores como la obesidad, las anomalías anatómicas o desviaciones de la espalda dificultan su realización, incluso haciendo que sea imposible en casos de pacientes con cirugías previas en esa zona. ¿Los partos son más complicados y largos? Otro tema que preocupa a las gestantes es la opinión generalizada de que los partos con epidural duran y se complican más que sin ella. En mi opinión es completamente falso. El estado de relajación que provoca la ausencia de dolor hace que la dilatación sea más rápida y sin duda más confortable. También nos permite actuar con rapidez en caso de urgencia y poder realizar maniobras para facilitar el parto que a veces son imprescindibles y sin anestesia no se podrían hacer. A veces, tras la anestesia, pueden frenarse ligeramente las contracciones espontáneas, eso no debe ser un contratiempo importante pues las podemos estimular fácilmente con medicación. Sí que tiene su parte de veracidad la creencia de que aumenta el porcentaje de partos instrumentados en las pacientes con epidural, pero esto es debido a dos factores: La paciente anestesiada pierde el reflejo espontáneo de apretar con lo cual sus empujes son menos efectivos, pero con una buena instrucción y colaboración se suple. Sin anestesia no se pueden aplicar según qué instrumentos para facilitar la salida del feto, pero la contrapartida es que los periodos de expulsivo se alargan más y a veces los recién nacidos llegan al mundo más fatigados… así que una cosa por la otra. Otro factor a tener en cuenta, y más con el auge de los tatuajes cutáneos , es que la punción a través de la piel tatuada puede arrastrar los pigmentos metálicos del tatuaje hasta el líquido cefalorraquídeo pudiendo eventualmente producir una encefalitis química. Todo y que es un tema controvertido y no hay un consenso uniforme al respecto, lo que sí es cierto es que la inmensa mayoría de anestesiólogos evitaran en la medida de lo posible acceder por la zona tatuada, abordando por zonas de piel libres de pigmento, limitando en algunos casos las posibilidades de éxito. Mi opinión profesional y como madre de tres hijos que ha tenido la experiencia de tres partos, es que, generalizando, la epidural como conducción del parto es el mejor de los inventos y tiene con creces muchas más ventajas que inconvenientes. Haz nuestro test de embarazo y averigua todo lo que debe saber una embarazada. Descubre todos los consejos y cuidados de las mujeres embarazadas.
Ovarios Poliquísticos: ¿Te Puedes Quedar Embarazada?
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Ovarios Poliquísticos: ¿Te Puedes Quedar Embarazada?

Este desequilibrio hormonal en muchas ocasiones puede afectar seriamente el bienestar emocional de quien lo sufre. Y es que algunos de los síntomas del síndrome de ovario poliquístico (SOP), como el acné y el vello abundante, son causa frecuente de complejos y baja autoestima. ¿Cómo puedo saber si padezco un SOP? Este síndrome se inicia en la adolescencia y afecta a una de cada 10 mujeres jóvenes. Su intensidad es muy variable y se caracteriza porque la presencia de ciclos irregulares, vello corporal abundante, aumento de peso y acné. Antes se llamaba "síndrome de Stein-Leventhal" y se identificó, por primera vez, en la década de los años treinta. Los síntomas del SOP también pueden darse en otros trastornos hormonales, por lo que es importante que, si presentas alguno de los que recogemos a continuación, acudas a tu médico o ginecólogo: Períodos irregulares: la regla no viene regular. Pueden pasar meses sin tener la menstruación o bien, tener ciclos muy cortos y períodos muy frecuentes. Períodos muy abundantes. Hirsutismo: es la aparición de exceso de vello en el cuerpo y en zonas donde no es habitual que aparezca: cara, zona lumbar, abdomen, espalda, área del pezón y zona esternal. Pérdida de cabello en la cabeza (alopecia). Aumento de peso , obesidad y muchas dificultades para perderlo. La acumulación de grasa suele producirse alrededor de la cintura. Acné. Acantosis nigricans : aparición de manchas oscuras en la piel de la nuca, debajo de los brazos y en las ingles. Hipertensión, colesterol alto o diabetes. Las niñas que presentan de forma precoz algunos signos de la pubertad, como el desarrollo del vello púbico o axilar antes de los ocho años, tienen un riesgo incrementado de padecer un síndrome de ovario poliquístico más adelante. En la adolescencia es difícil diagnosticar este síndrome si no presenta una clínica muy evidente, ya que una chica puede tardar hasta dos años en presentar períodos menstruales regulares desde su primera menstruación. ¿Por qué aparece el SOP? Existe un desequilibrio hormonal que afecta a la función ovárica.  Esta disfunción puede ser debida a un aumento de la hormona LH (Hormona Luteinizante) o bien a unos niveles muy altos de insulina (hormona fabricada por el páncreas que participa en el metabolismo de la glucosa). Como consecuencia, los ovarios producen un exceso de testosterona que provoca toda la sintomatología. Las últimas investigaciones sugieren que puede estar relacionado con un aumento de la producción de insulina (hiperinsulinismo). Esto estimula a los ovarios a liberar un exceso de hormonas masculinas. El síndrome de ovario poliquístico tiene un peso genético importante, por lo que mujeres de la misma familia pueden padecerlo. El mal funcionamiento de los ovarios y el exceso de producción de testosterona son los responsables de toda la clínica que más preocupa a las mujeres que lo padecen: el hirsutismo, sobrepeso y acné. Las células de la piel y los folículos pilosos son extremadamente sensibles a los pequeños incrementos de testosterona. Muchas adolescentes con SOP tienen niveles elevados de insulina en la sangre y estos son los responsables de la aparición de acantosis nigricans (coloración oscura en la piel). ¿Cómo se diagnostica? Tras la sospecha clínica el médico realizará una analítica de sangre para hacer una determinación hormonal, una prueba de azúcar y perfil lipídico (colesterol y triglicéridos). También se debe realizar una ecografía para revisar los órganos reproductores internos: ovarios y útero. En las mujeres que padecen SOP se pueden observar unos ovarios aumentados de tamaño y con pequeños quistes en su interior. Esta imagen es la que da nombre a este síndrome. A pesar de presentar estos quistes estos son benignos y muy pequeños, por lo que no es necesario extirparlos. Debido a que la posibilidad de desarrollar diabetes es alta, se debe realizar un test de tolerancia a la glucosa . Es importante diagnosticar estados de resistencia insulínia o diabetes para tratar el SOP adecuadamente. ¿PODRÉ QUEDARME EMBARAZADA? Las mujeres con síndrome del ovario poliquístico tienen unos óvulos y un útero saludables. La fertilidad no tiene por qué verse comprometida, aunque algunas mujeres pueden presentar dificultades para quedarse embarazadas. Tratamiento El tratamiento de primera línea y más común son las pastillas anticonceptivas . Actualmente también hay otras opciones de terapia hormonal como el anillo vaginal o los parches hormonales.  Este tipo de tratamientos liberan hormonas que la mujer con SOP necesita para normalizar sus ciclos y tienen como función: Corregir el desequilibrio hormonal : de esta manera se puede iniciar la ovulación y la menstruación. Disminuir los niveles de testosterona : para eliminar el hirsutismo y el acné. Regular los ciclos menstruales Disminuir el riesgo de cáncer de endometrio (las mujeres jóvenes que no ovulan regularmente tiene mayor riesgo de desarrollarlo) Si la mujer padece hiperinsulinismo (aumento de la producción de insulina) se pueden dar fármacos que bajen los niveles de esta hormona y así mejorar el metabolismo de la glucosa. Algunos tratamientos estéticos para acompañar el tratamiento del acné y la eliminación del vello pueden ser de gran ayuda, sobre todo, para verse mejor y alimentar la autoestima y la seguridad en las mujeres jóvenes. Mantener unos hábitos saludables forma parte también del éxito del tratamiento. Comer de manera saludable y hacer ejercicio físico regular, ayudará a bajar el peso y mejorar el metabolismo del glucosa.  
Qué Ocurre Cuando el Himen se Rompe
Artículo especializado

Qué Ocurre Cuando el Himen se Rompe

El himen se define como una membrana que se encuentra en los genitales externos femeninos . Es una membrana horadada fina que recubre la vagina y que deja salir hacia afuera las secreciones del aparato genital interno, como la menstruación. Está relacionada con las siguientes estructuras anatómicas: La cara inferior o externa es convexa y se corresponde con los labios menores Su cara superior o interna mira hacia la cavidad vaginal. El borde que circunscribe el orificio himeneal es libre y delgado y más o menos festoneado o dentellado. En la mujer adulta la morfología externa puede variar, lo habitual es que tenga una forma anular con un orificio más o menos redondeado en su centro. La perforación normal en la mujer adulta es aproximadamente de 1 cm. El tamaño del orificio himeneal es variable y cambia con la edad, la condición física, el uso de tampones, las relaciones sexuales, la práctica de determinados deportes… El exceso de rigidez puede ocasionar sangrados en las primeras relaciones y en casos de coitos imposibles, en estas situaciones puede ser necesaria una pequeña intervención quirúrgica. ¿Tienes dudas?  Regístrate ahora  en Savia y habla gratis con nuestros especialistas médicos por chat o videoconsulta. Qué anomalías pueden afectarle Las anomalías en el himen se producen por un defecto en la canalización de la porción distal de la vagina en el desarrollo embriológico. Estas anomalías son frecuentes porque el himen es la estructura más variable de los genitales. Himen imperforado.  La falta de comunicación entre vagina y vulva puede pasar desapercibida. Al aparecer las primeras secreciones, éstas se depositan en la vagina provocando inicialmente un acúmulo de secreciones que van desde las que tienen aspecto transparente o gelatinoso, tipo moco, a las que tienen contenido de sangre. La forma en la que este trastorno se hace visible es como una membrana delgada, brillante, que asoma por los genitales externos. Si las secreciones son muy abundantes la membrana estará abombada y se verá de color azulado.  Esta alteración se diagnostica en la infancia o en el momento de la pubertad, una vez que se ha iniciado la menarquia (primera regla). La clínica más frecuente es dolor en la parte baja de la tripa, como de ovarios, este dolor suele puntual en algún momento del mes. Si no se produce la salida de estas secreciones el dolor se puede llegar a convertir en un dolor crónico pélvico, de creciente intensidad. El diagnóstico es sencillo, es suficiente con mirarle los genitales externos a la mujer. Hay que diferenciarla de otra patología que es la sinequia de la vagina . Sinequia no es otra cosa que fusión, y es que en esta dolencia las paredes vaginales están pegadas en la porción más inferior, la más externa, y también hay que diferenciarla de otra alteración que es la atresia vaginal (no presencia de vagina). Apertura himeneal incompleta (himen microperforado, septado y cribiforme). Generalmente es asintomático y empieza con dificultad para la inserción de tampones higiénicos o para mantener relaciones sexuales. Por la retención de secreciones puede producir manchado y un aumento de flujo maloliente. ¿Tienes dudas?  Regístrate ahora  en Savia y habla gratis con nuestros especialistas médicos por chat o videoconsulta. ¿En qué consiste la cirugía? Tanto en el himen imperforado como en la apertura himeneal incompleta el tratamiento es quirúrgico. La himenectomía es un procedimiento quirúrgico sencillo de fácil recuperación. Por lo general, con una intervención es suficiente ya que el epitelio del himen es difícil que se reepitelice, y no suele ser necesario intervenir de nuevo porque el himen se haya vuelto a cerrar. Se suele realizar de forma ambulatoria , es decir, sin necesidad de ingreso hospitalario y bajo anestesia general. La técnica consiste en realizar una incisión en forma de cruz desde las 10 a las 4 y desde las 2 a las 8 horas del cuadrante del reloj sobre la membrana himeneal. Luego se recortan los colgajos del anillo himeneal y se suturan los bordes. Los cuidados posteriores consisten en realizar lavados de asiento dos veces al día y revisión en consulta en el plazo de 15 días. Himen artificial El himen artificial es una especie de prótesis de plástic o o albúmina de 5 x 7 cm con una tinta roja a los lados que durante el coito deja escurrir unas gotitas de “sangre”. Permite simular un himen intacto y se utiliza en algunas culturas como preservación de la honra de la mujer y de su familia. Cirugía de reconstrucción Existe también la cirugía de la reconstrucción del himen o himenoplastia , muy solicitada por mujeres en cuya cultura se le da mucha importancia al hecho de la virginidad. La técnica más frecuente es aquella en la que simplemente se unen los restos de himen que puedan quedar aplicando anestesia local. En esta técnica las relaciones sexuales deben mantenerse en los primeros días ya que la técnica es poco duradera. No como en la cirugía vaginal plástica, en la que se hace una incisión a ambos lados de las paredes vaginales y se unen entre sí. En este caso las relaciones se deben posponer unos días para que se cicatricen bien los tejidos. ¿Tienes dudas?  Regístrate ahora  en Savia y habla gratis con nuestros especialistas médicos por chat o videoconsulta.
Las Infecciones Vaginales más Comunes
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Las Infecciones Vaginales más Comunes

Aproximadamente un 75% de las mujeres experimentan un episodio de infección vaginal a lo largo de su vida y, casi un 50%, un segundo. Puede afectar a mujeres de todas las edades, independientemente de su actividad sexual y son uno de los motivos más frecuentes de consulta, tanto en atención primaria como en la consulta del ginecólogo. ¿Qué es la vulvovaginitis? Las infecciones vaginales reciben el nombre de vulvovaginitis que no es otra cosa que la inflamación de la mucosa vaginal y de la piel vulvar , pero no siempre se afectan ambas áreas anatómicas de forma simultánea. Generalmente, la causa es infecciosa (micosis, vaginosis y trichomoniasis) pero puede ser de origen no infeccioso. La vaginitis está causada por un cambio en el equilibrio normal de las bacterias vaginales, una infección o una reducción en los niveles de estrógenos después de la menopausia. Las afectadas suelen notar picor e irritación de la zona genital acompañada de un aumento de secreción vaginal, en ocasiones, maloliente. ¿Cómo son las secreciones normales? Las secreciones vaginales son normales y son un mecanismo de defensa de la mucosa genital que ayuda a limpiar y mantener húmeda la vagina. Dependiendo del momento del ciclo, pueden ser más o menos abundantes. Son normales cuando cumplen estas características: Son blancas, ligeramente amarillentas y turbias No presentan olor desagradable. Su olor normal es ligeramente salado A mitad del ciclo menstrual, durante la ovulación, son más espesas o “fibrosas ” (como la clara de un huevo) La flora o microbiota vaginal Es el conjunto de microorganismos que habitan en condiciones normales en la vagina. Es un ecosistema complejo y cambiante, que depende de los cambios hormonales y la edad. Cuando está en equilibrio, forma una excelente defensa de la zona genital contra los agresores externos. Los lactobacilos son los protagonistas del mantenimiento del ecosistema vaginal. Sus funcionen consisten en competir con los hongos , es decir, se alimentan de las mismas sustancias, manteniendo a raya el crecimiento anormal de los hongos para que no causen enfermedad. También producen sustancias que son capaces de metabolizar la glucosa a ácido láctico . Este ácido es el responsable de mantener el pH vaginal ligeramente ácido (entre 3,5 - 4,5), representando el principal mecanismo de defensa frente a la colonización por patógenos. No es de extrañar, sabiendo todo esto que se hayan desarrollado jabones de higiene íntima específicos que mantienen el pH de la zona genital en este rango, así como el uso de probióticos, de administración vaginal y oral, como preventivos en mujeres con vulvovaginitis de repetición. Causas más frecuentes de vaginitis o vulvovaginitis Infecciones por hongos (candidiasis) La vaginosis bacteriana La trichomoniasis Enfermedades de transmisión sexual como la gonorrea o la Chlamydia (estas últimas son menos comunes, pero pueden producir secreciones vaginales que nos alerten de que algo no va bien). ¿Cómo sé si tengo una vulvovaginitis? Los síntomas pueden ser más o menos intensos. Los más frecuentes son: secreciones vaginales anormales y malolientes, picazón o irritación, micción dolorosa y dolo r o irritación durante las relaciones sexuales. Sin embargo, algunas mujeres pueden no tener síntomas y no darse cuenta de ellos si no son muy intensos. Se debe acudir siempre al centro de salud o al ginecólogo para que realizar un buen diagnóstico y un correcto tratamiento. Vulvovaginitis candidiásica La vulvovaginitis candidia?sica es una enfermedad inflamatoria de la vagina y vulva , producida por hongos, fundamentalmente Candida spp . Un desencadenante muy frecuente es la aparición de este tipo de infección tras la toma de antibióticos , ya que estos alteran y eliminan las bacterias de la flora normal. Es importante recordar que la Candida puede formar parte de la flora normal femenina y es sólo cuando crece de forma descontrolada produce patología o molestias. Esta infección representa el 25% de los casos de vulvovaginitis. Las mujeres inmunodeprimidas o con una diabetes no controlada, suelen tener mayor predisposición a padecer candidiasis recurrentes o de difícil control. La mayoría, sin embargo, son vulvovaginitis que se tratan y se curan sin problemas. Las infecciones por hongos tienen mas probabilidades de aparecer justo antes o después del período menstrual. Los síntomas que da son: Aumento de la secreción vaginal: más blanquecina y grumosa (aspecto de yogur) Picor Molestias al orinar Sensación de ardor o escozor en genitales externos Dolor o escozor durante las relaciones sexuales Lesiones en la piel de la vulva y el periné El diagnóstico no debe basarse exclusivamente en los síntomas y debe realizarse una exploración y pruebas complementarias , como un frotis con tinción (para ver los hongos) y cultivo de las secreciones para saber el tipo de hongo que causa el problema. En las candidiasis no complicadas sólo es necesario aplicar una crema o unos óvulos en el área vaginal. En casos complicados o resistentes, puede ser necesario la toma de una antifúngico (medicamento contra los hongos) por vía oral. Vaginosis bacteriana Es una entidad muy frecuente que se caracteriza, sobre todo, por un i ncremento en la secreción vaginal que se hace más acuosa y maloliente. El flujo es espumoso y tiene olor a pescado. Afecta aproximadamente al 8-30% de las mujeres sexualmente activas. Hace unos años se creía que la vaginosis era causada, exclusivamente, por una bacteria llamada Gardnerella vaginalis . Hoy se sabe que su causa el polibacteriana (la causan diferentes bacterias) y sin componente inflamatorio. La Gardnerella se identifica en el 10% de mujeres sin esta patología. La vaginosis se entiende, actualmente, como una variante de la microbiota vaginal dónde aparece una flora superpoblada de bacterias en la zona genital. El mal olor estaría justificado por este aumento de bacterias así como de su actividad enzimática, que, a su vez, aumentaría el volumen de desechos. No se sabe con exactitud que? lleva a desarrollar este desequilibrio normal de la microbiota. Una hipótesis reciente la considera una forma natural de respuesta a la actividad sexual. Vulvovaginitis por Trichomona La Trichomona vaginalis es un protozoo o parásito que puede infectar la vagina y que no forma parte de la flora normal. Es catalogada como una enfermedad de transmisión sexual . Se caracteriza por el mal olor y aumento de las secreciones vaginales. Estas son de un color amarillo-verdoso. El picor y la irritación de la zona genital es muy intenso. Hay mujeres, por eso, que no tienen a penas síntomas. Es importante descartar esta infección en embarazadas, ya que su presencia se ha relacionado con rotura prematura de membranas, parto prete?rmino, o bajo peso al nacer. Para el diagnóstico se realiza un frotis de las secreciones y se observa al microscopio para observar la presencia del protozoo. Se debe dar un medicamento específico para eliminar el parásito. En este caso, debe ser tratada la mujer y su pareja. MEDIDAS PREVENTIVAS: CÓMO PUEDO CUIDAR MI ZONA ÍNTIMA La mejor manera de evitar problemas en la zona genital es mantener una correcta higiene. Las medidas que detallamos a continuación son importantes tenerlas en cuenta: Mantener el área genital limpia y seca. No es conveniente realizar duchas vaginales, ya que pueden causar infecciones al alterar el equilibrio de la flora. El uso de productos de higiene femenina (incluso el papel higiénico perfumado) con perfumes pueden alterar la flora. Evitar el uso de polvos de talco. No utilizar desodorantes en la zona genital o jabones no específicos. El uso de ropa apretada y sintética puede atrapar la humedad y ser muy irritante. El uso de ropa interior de algodón absorbe la humedad y mantiene el área genital mejor ventilada. Hay que tener en cuenta que sustancias como espermicidas, detergentes o suavizantes de la ropa pueden causar irritaciones. Cambia los tampones y las toallas sanitarias cada 4 a 8 horas. Lavar la copa menstrual de forma cuidadosa según las instrucciones. Tener una higiene diaria con jabones adecuados para la zona íntima, con un pH que no desequilibre la flora genital. Mantener la zona genital seca, por ejemplo, tras ir a la playa o la piscina no quedarse con el bañador húmedo.
Diabetes en el Embarazo
Artículo especializado

Diabetes en el Embarazo

Es uno de los principales factores de riesgo para el futuro desarrollo de la diabetes tipo 2 y de posteriores complicaciones durante el embarazo (como excesivo aumento de peso o preeclampsia -hipertensión arterial y presencia de proteínas en la orina-) y el parto (riesgo de parto prematuro o parto por cesárea). Esta alteración ocurre en aproximadamente el 10% de las mujeres embarazadas. La diabetes gestacional es cualquier grado de intolerancia a la glucosa que se detecta por primera vez en el embarazo. La insulina es la hormona encargada de que la glucosa de la sangre entre en las células de tu organismo. El embarazo (y sus cambios hormonales) puede provocar una resistencia a este efecto y una tendencia a tener el nivel de azúcar en sangre más elevado. En la diabetes gestacional raramente hay síntomas, por lo que es necesario realizar un análisis de sangre para detectarla. Factores de riesgo de la diabetes gestacional Determinadas circunstancias en relación a la salud y a la condición física de la mujer, antes y durante el embarazo, pueden suponer importantes factores de riesgo en la aparición de esta patología, entre ellos : Embarazos en mujeres mayores de 30-35 años. Mujeres con antecedentes familiares de diabetes o de diabetes gestacional. Presencia de sobrepeso u obesidad antes del embarazo. Partos anteriores con hijos que han pesado más de 4 kg. Hipertensión arterial. ¿Cómo se diagnostica? El diagnóstico de diabetes gestacional se basa en la localización de la hiperglucemia en la sangre de la embarazada. Es muy importante que la futura mamá se someta a diferentes análisis de sangre para controlar los niveles de azúcar. Esta prueba se efectúa entre la semana 24 y 28 de embarazo, período en el que ya se pueden descubrir las primeras alteraciones en el metabolismo de la glucosa. El examen que se realiza es el test de O'Sullivan (o minicurva de sobrecarga): se hace una extracción de sangre en ayunas y otra 60 minutos después de haber tomado 50 gramos de glucosa (mediante una bebida azucarada). Cuando los valores se encuentran alterados (es decir, son superiores a 95 mg/dl de sangre en ayunas, y superiores a 140 mg/dl después de haber transcurrido una hora desde el momento en que se ha tomado la glucosa), se debe efectuar de nuevo una curva de sobrecarga, pero esta vez completa (test de tolerancia oral a la glucosa). ¿Cómo se lleva a cabo el test O’Sullivan? Para llevar a cabo esta otra prueba la gestante debe estar en ayunas y haber seguido una dieta sin restricción de hidratos de carbono en los tres días anteriores a la misma. Antes de administrar la glucosa se realizará una primera extracción de sangre y, a continuación, debe ingerir 100 gramos de glucosa disueltos en agua. Posteriormente, se realizarán varias extracciones de sangre para medir los niveles de azúcar. Si dos o más valores de los obtenidos son iguales o mayores a los normales, el resultado se dará como positivo. Si uno solo de los valores es superior, el diagnóstico será intolerancia a la glucosa en el embarazo, debiendo repetirse las pruebas a las tres o cuatro semanas. Una vez diagnosticada, la diabetes gestacional será tratada principalmente mediante dietoterapia, puesto que los hipoglucemiantes orales están contraindicados durante la gestación. El objetivo de este tratamiento es la regulación del metabolismo materno y el desarrollo normal del embarazo y del parto. ¿Qué complicaciones pueden aparecer? Riesgos para la madre La madre debe recibir información de los riesgos que ella y su posible hijo pueden correr en función del tipo de diabetes. La mujer será tratada y aconsejada para que el embarazo se inicie con un control glucémico óptimo , de cara a evitar las posibles malformaciones a causa de la diabetes gestacional. Esta situación aumenta la tasa de cesáreas y el riesgo de padecer intolerancia a la glucosa o diabetes mellitus de tipo 2 a las mujeres a las que se les diagnostica. Datos recientes indican también la posibilidad de desarrollar síndrome metabólico (hipertensión arterial, dislipemia) y, como consecuencia, enfermedad cardiovascular. Riesgos para el feto Si la diabetes gestacional no se diagnostica a tiempo existe riesgo elevado de muerte fetal perinatal . La complicación más frecuente en el feto es la macrosomía (desarrollo o tamaño excesivo del cuerpo) y las complicaciones obstétricas derivadas de esta situación, como realización de cesáreas y fractura de clavícula. La hipoglucemia, una de las complicaciones que afecta a 34% de recién nacidos macrosómicos, se presenta en el curso de las primeras 24 horas de vida. Estos bebés (independientemente de su peso) se asemejan a los prematuros, y hace que desde el primer momento deban ser considerados como de alto riesgo perinatal , y su vigilancia posparto sea intensiva y prolongada. A largo plazo, estos recién nacidos tienen mayor riesgo de obesidad y de intolerancia a la glucosa, incluso en aquellos lactantes que no nacen con sobrepeso. ¿Qué tratamiento se debe seguir? Una vez diagnosticada, la primera opción de tratamiento siempre es el control de la dieta y la práctica de ejercicio . La futura madre debe recibir un plan de alimentación adaptado a su estado nutricional y actividad física y deberá controlarse por el médico y el dietista-nutricionista de forma presencial. Es muy importante que la dieta esté adaptada en función de los progresos de desarrollo fetal (peso, talla...) que pueden apreciarse en las visitas ginecológicas. Hay que hacer especial hincapié en respetar los horarios , sin saltarse comidas para evitar hipoglucemias ni juntar comidas que acaben provocando hiperglucemias. No debe ser una dieta baja en calorías ni restrictiva en hidratos de carbono , ya que tiene que proporcionar una ganancia ponderal adecuada para cubrir las necesidades nutricionales del feto. Deben limitarse al máximo todos los alimentos que contengan azúcares simples (de absorción rápida), como azúcar blanco o moreno, bombones, chocolate, bollería, mermeladas, refrescos, etc. Las cantidades de hidratos de carbono complejos (de absorción lenta) como pasta, arroz, legumbres, pan, patata, etc. deben adecuarse de manera presencial según las características de cada mujer . Los carbohidratos integrales son opciones más saludables, por lo que también se aconseja utilizar harinas de trigo integral u otras harinas integrales para cocinar y hornear. Escoger alimentos integrales, legumbres, frutas y verduras cuyo índice glucémico es más bajo, es decir, pasa más lentamente esa glucosa a la sangre. El ácido oleico , presente en el aceite de oliva y los frutos secos, aportan antioxidantes y reduce el riesgo cardiovascular y de diabetes. Se recomienda: Elegir aceite de oliva, preferiblemente virgen extra, para aliñar y cocinar diariamente. Consumir de dos a cuatro puñados de frutos secos a la semana (que no sean fritos). Si no existe otra complicación que lo impida, se debe realizar ejercicio aeróbico moderado (nadar, caminar...) a diario, ya que la práctica de actividad física mejora las cifras de glucemia basal y postprandial. ¿Se puede prevenir la diabetes gestacional? Conociendo los factores de riesgo, es relativamente sencillo deducir las pautas para prevenirla. El control del peso y una dieta equilibrada , antes y después de la concepción, supondrán un primer paso para asegurar un embarazo saludable. En ocasiones, las mujeres embarazadas tienden a incrementar la ingesta de alimentos durante todo el embarazo ; para evitar que esto contribuya a la aparición de complicaciones, debe informarse a la futura madre, explicándole cómo controlar su alimentación para que su peso se incremente dentro de los límites adecuados. Haz nuestro test y averigua todo lo que debe saber una embarazada. Descubre todos los consejos y cuidados de las mujeres embarazadas.
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Ovarios Poliquísticos
Enfermedad

Ovarios Poliquísticos

¿Qué es el síndrome de ovarios poliquísticos? El síndrome de ovarios poliquísticos consiste en la aparición de quistes (cavidades llenas de líquido) en los ovarios , debido a que estos o las glándulas suprarrenales producen más hormonas masculinas de lo normal. Este síndrome puede dar lugar a periodos menstruales con poca frecuencia o incluso ausentes, periodos más prolongados o escasa liberación de óvulos. Está alteración endocrina afecta aproximadamente a 1 de cada 10 mujeres en edad reproductiva , y está relacionado directamente con la fertilidad, es decir, el 4-8% de estas mujeres no consiguen un embarazo. Tipos de síndrome de ovario poliquístico No existen diferentes tipos del síndrome de ovario poliquístico . Causas del síndrome de ovarios poliquísticos No se conoce con exactitud la causa principal del síndrome de ovarios poliquísticos, pero se ha detectado un exceso de hormona luteinizante , que es la encargada de regular la secreción de testosterona, que impide a los óvulos madurar lo suficiente y que, en lugar de ser expulsados de los ovarios durante la ovulación, se quedan en el interior formando estas cavidades. También se ha detectado un aumento del nivel normal de insulina, lo que dificulta la producción de andrógeno (hormona masculina) y, por tanto, alteración en la ovulación. Otras causas probables del desarreglo hormonal pueden ser la obesidad, mala alimentación, vida sedentaria, o puede ser una causa genética, por alteración o mutación de genes, debido a que suele ser hereditario. Síntomas del síndrome de ovarios poliquísticos Los síntomas del síndrome de ovarios poliquísticos pueden ser: Menstruaciones irregulares: oligomenorrea (disminución hasta 6-8 reglas anuales) o amenorrea (ausencia de regla durante varios períodos menstruales seguidos). Acné y piel grasa. Hirsutismo: aumento de vello en cara, muslos, abdomen, espalda, antebrazos, labio superior o mentón. Aumento de peso y dificultad para perderlo. Exceso de la hormona luteína que impide una correcta maduración del óvulo. Resistencia a la insulina que puede conducir a la diabetes, hipertensión arterial, aumento del colesterol u obesidad, entre otros. Infertilidad. Dolor pélvico. Manchas gruesas y de color marrón oscuro en la piel. Tratamiento del síndrome de ovario poliquístico El síndrome de ovario poliquístico no tiene cura, pero sí se puede tratar: Tratamiento médico: con anticonceptivos, para regular la producción de hormonas y de esta manera normalizar el ciclo menstrual. También controlan el acné y el crecimiento del vello corporal. El uso de antidiabéticos orales como la metformina ayuda a regular los niveles de insulina y, por tanto, regulan los ciclos menstruales. El tratamiento hormonal como los antiandrógenos que regulan el nivel de andrógenos (hormonas masculinas) mejoran el acné y el vello corporal. Estilo de vida: los cambios en el estilo de vida como evitar el estrés, la pérdida de peso, no ingerir alcohol, llevar una dieta equilibrada sin grasas ni azúcares añadidos y realizar ejercicio físico de manera regular, favorecen la regulación hormonal, mejoran la sensibilidad a la insulina, aumenta la fertilidad y hacen que mejoren los síntomas, incluso llegando algunos a desaparecer.   Pruebas complementarias del síndrome de ovarios poliquísticos Las pruebas complementarias para el diagnóstico del síndrome de ovarios poliquísticos pueden ser: Examen físico. Examen pélvico. Análisis de sangre completo y con determinaciones hormonales. en especial. las hormonas masculinas. Ecografía ginecológica de alta resolución. Factores desencadenantes del síndrome del ovario poliquístico No se conoce el factor principal que desencadena el síndrome de ovarios poliquísticos. Factores de riesgo de ovarios poliquísticos Los factores de riesgo del síndrome de ovarios poliquísticos pueden ser ambientales, como la mala alimentación, obesidad, vida sedentaria y, genéticos, tienden a ser hereditarios por un cambio o mutación de genes . El aumento en la producción de hormonas masculinas hace que el ovario no funcione de manera correcta. Complicaciones del síndrome del ovario poliquístico Las mujeres que padecen el síndrome de ovarios poliquísticos pueden tener una serie de complicaciones como: Diabetes tipo ll (insulino dependiente) Hipertensión arterial Enfermedades cardiovasculares, arterioesclerosis Abortos Trastornos menstruales Crecimiento excesivo de vello Obesidad Apnea obstructiva del sueño Osteoporosis Cáncer de endometrio Prevención del síndrome del ovario poliquístico El síndrome de ovario poliquístico no tiene cura, por lo que es difícil de prevenir , pero sí hay una serie de recomendaciones que pueden ayudar a reducir los síntomas y regular los ciclos menstruales. Además del tratamiento médico, es importante conseguir una buena calidad de vida eliminando el estrés, realizar ejercicio físico de manera regular, mantener una dieta saludable sin grasas, azúcares, tabaco, ni alcohol, y evitar la obesidad y el sobrepeso.   Especialidades a las que pertenece El síndrome de ovarios poliquísticos es tratado por los médicos especialistas en Endocrinología y por médicos especialistas en Ginecología . Preguntas frecuentes ¿Cuáles son los síntomas de quistes en los ovarios? Los síntomas de quistes en los ovarios son dolor en la parte baja del abdomen,  hinchazón y sensación de plenitud abdominal, dolor durante las relaciones sexuales o dolor durante la defecación, entre otros. ¿Cuál es el tamaño normal de un quiste de ovario? Un quiste de ovario suele medir menos de 5 cm . ¿Cuánto tiempo tarda en quitarse un quiste de ovario? Por norma general, un quiste de ovario se rompe en el momento de la ovulación, pero algunos resisten y pueden tardar hasta 3 meses en desaparecer. ¿Qué son los folículos en los ovarios? Los folículos son estructuras anatómico-funcionales que forman parte del ovario y que albergan en sus paredes internas al ovocito y a otras células productoras de estrógenos. ¿Qué produce quistes en los ovarios? Los quistes de ovarios suelen tener un componente genético, pero también se producen por una alteración hormonal, endometriosis (crecimiento del endometrio, que es la capa de tejido que recubre el interior del útero), embarazo (sobre todo hasta que se forma la placenta), infecciones pélvicas o en el síndrome de ovarios poliquísticos .
Síndrome premenstrual
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Síndrome premenstrual

¿Qué es el síndrome premenstrual? El síndrome premenstrual (SPM) es un conjunto de síntomas y cambios físicos y psíquicos, bien definidos, que experimentan las mujeres días antes de la menstruación (entre el día 14 y 28). Esto sucede mes tras mes y puede afectar al 90 % de las mujeres, y con mayor frecuencia entre los 20 y 30 años de edad. La intensidad de los síntomas puede variar de unas mujeres a otras y pueden ser simples molestias o ser tan agudos que el malestar que ocasionan pueden interferir e incluso incapacitar en las actividades diarias o laborales. El síndrome premenstrual termina cuando empieza la regla . Tipos de síndrome premenstrual No existen tipos de síndrome premenstrual. Causas de un síndrome premenstrual No se sabe con exactitud cuales son las causas del síndrome premenstrual , pero podría estar relacionado con un desequilibrio hormonal de estrógenos y progesterona. Esto produce una retención de líquidos y sodio que provocaría un aumento de peso y edema generalizado dando lugar a los síntomas premenstruales. También se desconocen las causas por las que unas mujeres son más sensibles que otras a estos cambios hormonales. Síntomas de un síndrome premenstrual Los síntomas del síndrome premenstrual pueden ser: Síntomas físicos:    Hinchazón de abdomen    Edemas generalizados por retención de líquidos    Tensión e inflamación de las mamas    Diarrea o estreñimiento    Calambres    Dolor de cabeza y espalda    Intolerancia a la luz y al ruido    Acné Síntomas psicológicos o emocionales:    Cambios repentinos del estado de ánimo    Irritabilidad    Cansancio    Ansiedad    Tristeza o depresión    Cambios de apetito como la necesidad de comer dulce    Trastornos del sueño    Pérdida de interés en el sexo    Pérdida de concentración Tratamiento de un síndrome premenstrual El tratamiento del síndrome premenstrual puede ser: Tratamiento médico: para aliviar los síntomas como los antiinflamatorios, analgésicos, diuréticos, antidepresivos o anticonceptivos hormonales, entre otros. Remedios caseros: ayudan a paliar los síntomas como la actividad física diaria, evitar la sal, cafeína, alcohol y azúcar los días previos al ciclo, no fumar, controlar el estrés, descansar y dormir más horas, o llevar una dieta saludable con más vitaminas y minerales durante esos días previos. Pruebas complementarias de un síndrome premenstrual No hay pruebas específicas para diagnosticar el síndrome premenstrual , basta con la descripción de los síntomas, en qué momento aparecen y si se repiten durante al menos tres ciclos menstruales para poder diagnosticar el síndrome premenstrual.   Factores desencadenantes de un síndrome premenstrual El factor desencadenante se debe a la disminución de los niveles de estrógeno y progesterona después de la ovulación. Cuando comienza la menstruación, los niveles de estas hormonas comienzan a subir de nuevo. S e desconoce porqué unas mujeres son más sensibles que a otras . Factores de riesgo de un síndrome premenstrual No hay factores de riesgo. Complicaciones de un síndrome premenstrual Las posibles complicaciones de un síndrome premenstrual pueden ser la incapacidad del desarrollo de las actividades diarias y laborales, pensamientos suicidas e incluso suicidio en las mujeres con depresión, por eso es importante ajustar el tratamiento esos días puntuales . Prevención de un síndrome premenstrual No existe prevención para evitar el síndrome premenstrual. Especialidades a las que pertenece El síndrome premenstrual es tratado por el médico de Atención Primaria , que trata los síntomas y recomienda pautas para aliviarlos, pero cuando el síndrome premenstrual afecta de manera más intensa o incapacita el ritmo de vida diario es el Ginecólogo (médico del aparato reproductor femenino) quien hace un seguimiento y tratamiento del síndrome premenstrual. Preguntas frecuentes ¿Cuándo aparecen los primeros síntomas del embarazo? Los primeros síntomas de embarazo es la ausencia de regla, senos hinchados, cansancio y somnolencia, orinar más a menudo, náuseas y vómitos, hinchazón abdominal y dolor pélvico, entre otros. ¿Cuándo se presenta el síndrome premenstrual? El síndrome premenstrual se presenta cuando aparecen una serie de síntomas concretos días antes de la regla, durante al menos 3 meses. ¿Cuánto es lo máximo que dura el periodo menstrual? El periodo menstrual puede durar entre 25 y 30 días, incluso alargarse a 35 días. ¿Cuáles son los trastornos menstruales? Los trastornos menstruales pueden ser náuseas, vómitos, dolor abdominal tipo retortijón, dismenorrea (dolor menstrual), dolor de espalda, diarrea o dolor de cabeza, entre otros. ¿Cuánto tiempo pueden durar los síntomas premenstruales? Los síntomas pre menstruales duran unos días antes de la aparición de la regla. Suelen estar presentes en los años entre la adolescencia y la vida adulta, es decir, entre los 20 y 30 años.
Mioma Uterino
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Mioma Uterino

¿Qué es el mioma uterino? El mioma o fibroma uterino, es un tipo de tumoración benigna en las paredes del útero y está formado por un incremento en forma de nódulo de las fibras musculares del útero . Los miomas varían en número, tamaño y localización. Afecta a mujeres en edad fértil y su origen es desconocido , pero su crecimiento está muy influenciado por las hormonas femeninas. Tipos de mioma uterino Los miomas uterinos pueden ser: Mioma subseroso: tiene una afectación en mujeres del 40% de miomas. No produce síntomas, pero si alcanza un tamaño grande puede producir molestias y dolor por compresión en órganos próximos. Miomas intramusculares: debido a que pueden alcanzar gran tamaño, puede aumentar, también, el tamaño del útero. Constituye el 55% de los miomas y se suelen localizar en la porción central del miometrio (capa muscular intermedia). Mioma submucoso: son menos frecuentes, dan más sintomatología al producir mucho sangrado menstrual provocando, en muchos casos, que la mujer padezca anemia ferropénica (falta de hierro). Tiene una elevada probabilidad de malignizar. Causas de un mioma uterino No se conocen las causas del mioma de útero, pero se ha detectado una relación directa con las hormonas femeninas , condicionando el desarrollo y crecimiento de los miomas, por eso se da en mujeres en edad fértil (desde la pubertad hasta la menopausia). Transcurrido este tiempo, el tamaño disminuye debido a que los niveles de hormonas en sangre son menores. Síntomas de un mioma uterino Aproximadamente el 30% de las mujeres no tienen ningún síntoma y solo se descubre su presencia de un mioma uterino en las revisiones rutinarias con el ginecólogo . La aparición de los síntomas depende de su tamaño, número de miomas y localización, siendo los más sintomáticos los que se localizan en la cavidad interna del útero. Los síntomas pueden ser: Cambios menstruales en su duración, frecuencia y cantidad de sangrado. Dolor. Anemia ferropénica debido al exceso de sangrado. Aumento del perímetro del abdomen en caso de miomas grandes. Aumento de peso. Complicaciones en embarazo y parto. Compresión de vejiga y recto en el caso de miomas de gran tamaño. Necesidad de orinar con mayor frecuencia. Lumbalgia y dolor en pelvis. Infertilidad. Aumento de probabilidades de aborto o parto prematuro. Molestias en las relaciones sexuales.   Tratamiento de un mioma uterino La mayoría de los miomas no requieren tratamiento por ser asintomáticos, y se tiende a tener una actitud conservadora. En caso de presentar sintomatología, el tratamiento puede ser: Tratamiento médico:    Fármacos (agonistas de la GnRH) que disminuyen el nivel de estrógenos en sangre y, con ello, el tamaño de los miomas, pero tiene efectos secundarios con sintomatología similar a una menopausia (sofocos, sudoración, sequedad vaginal, etc.) y, además, cuando se termina el tratamiento, el mioma vuelve a crecer.    Analgésicos para paliar el dolor.    Anticonceptivos, progestágenos y dispositivos uterinos para disminuir la hemorragia.    Hierro para tratar la anemia. Tratamiento quirúrgico: Se emplea dependiendo de tamaño y localización del mioma. Se puede realizar por vía vaginal o laparoscópica (tubo flexible con una cámara e instrumentos quirúrgicos, que se introduce por unas incisiones realizadas en el abdomen). Pueden ser:    Miomectomía, en la que se extirpa sólo el mioma, se conserva el útero y se preserva la fertilidad.    Histerectomía, en la que se extirpa una parte o la totalidad del útero, dependiendo de la localización y tamaño del mioma. Se preserva la función hormonal por conservar los ovarios, pero no hay posibilidad de embarazo. Radiología intervencionista: técnica guiada por rayos usada para embolizar los miomas, es decir, suspender el riego sanguíneo del mioma. Pruebas complementarias de un mioma uterino Algunas pruebas complementarias para el diagnóstico de un mioma uterino son: Exploración física: para detectar el tamaño del útero, presencia de miomas y dolor a la palpación. Ecografía: para localizar, medir y determinar cuántos miomas hay. Es la prueba diagnóstica más efectiva y fiable. Histeroscopia: se introduce un tubo por la vagina para ver el interior del útero. TAC pélvico: para observar la repercusión de los órganos vecinos. Resonancia magnética: para visualizar posibles tumores. Factores desencadenantes de un mioma uterino Los factores desencadenantes de los miomas uterinos están causados por el aumento de estrógenos en sangre . Factores de riesgo de un mioma uterino Los factores de riesgo de un mioma pueden ser: Mujeres de entre 35 y 45 años. Mayor incidencia en la raza afroamericana. Obesidad, hipertensión o diabetes. Mujeres nulíparas (no han dado a luz). Desarreglo hormonal (aumento de estrógenos). Factor hereditario. Complicaciones de un mioma uterino Las complicaciones del mioma uterino pueden ser: Compresión de vejiga y retención urinaria. Edemas, varices y trombosis en las piernas, por compresión de venas pélvicas dificultando la circulación de retorno de las piernas. Hemorragias abundantes. Malignización del mioma, suele ocurrir en un 0,5 % de los miomas. Prevención de los miomas Los miomas no se pueden prevenir debido a que no se sabe con exactitud la causa . Se pueden hacer unas recomendaciones como son las revisiones ordinarias con el ginecólogo, controlar el peso y llevar una dieta saludable junto con la práctica regular de ejercicio físico. Especialidades a las que pertenece La especialidad médica que trata los miomas es Ginecología y Obstetricia. Preguntas frecuentes ¿Cuál es el tamaño de un mioma uterino? Los miomas varían en tamaño, siendo los más pequeños de hasta 2 cm. y los grandes a partir de 6 cm . ¿Cuál es la diferencia entre un mioma y un fibroma? Es lo mismo un mioma que un fibroma. También se pueden llamar leiomiomas . ¿Qué son miomas tipo 4? Los miomas tipo 4 son miomas que ocupan un 50% del volumen del interior del útero .   ¿Qué es un mioma en el endometrio? Un mioma en el endometrio es aquel que crece hacia la cavidad uterina, es decir, hacia la mucosa que recubre la pared del útero . ¿Cuándo una mujer tiene miomas puede quedar embarazada? Los miomas son compatibles con el embarazo, pero, en ocasiones, pueden aparecer complicaciones durante la gestación (abortos, partos prematuros o alteración en el desarrollo fetal), en el parto (hemorragias, mala presentación del feto o dificultad en las contracciones), y en el postparto (hemorragias).
Vaginosis Bacteriana
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Vaginosis Bacteriana

¿Qué es la vaginosis bacteriana? La vaginosis bacteriana es una infección vaginal por una bacteria , se produce por el desequilibrio entre la diferente flora bacteriana de la vagina, en la cual se produce un descenso de los lactobacilos y un aumento de la gardnerella (bacilo de la región genital). Es la infección bacteriana más frecuente entre los 14 y 40 años, y es una enfermedad leve. Tipos de vaginosis Los tipos de vaginosis serán diferentes según el germen que lo produce, así tenemos: Vaginosis bacteriana : se produce por el germen conocido como Gardnerella vaginalis. Vaginitis candidiasica o candidiasis vaginal : se debe a la infección por hongo Candida albicans , produce un flujo blanco y espeso. Vaginitis tricomoniasis : se produce por el protozoo Trichomona vaginalis. Vaginitis por clamidia : producida por la Chlamydia trachomatis Causas de la vaginosis bacteriana La causa de la vaginosis bacteriana es la infección por parte de la Gardnerella vaginalis. Síntomas de vaginosis bacteriana La vaginosis bacteriana en la mayoría de los casos es asintomática , o presenta síntomas muy leves. Cuando aparecen síntomas, estos son, la presencia de flujo delgado y abundante con olor a pescado , de un color que puede ser blancuzco, gris apagado o incluso verdoso, las pacientes también pueden presentar ciertas molestias como ardor al orinar o ligero picor, en algunos casos poco frecuentes puede dar dolor suprapúbico. Tratamiento para la vaginosis bacteriana El tratamiento de la vaginosis bacteriana va a ser tratamiento antibiótico , que puede ser de uso oral, en forma de óvulos vaginales, o geles. Los antibióticos que se suelen usar son el Metronidazol o Clindamicina . Pruebas complementarias del tratamiento de vaginosis bacteriana La prueba complementaria será un exudado vaginal , aunque también se puede encontrar mediante citología en aquellas personas que no presentan sintomatología y por tanto no consultan por este problema. Factores desencadenantes de la vaginosis bacteriana No se conocen las causas que desencadenan las vaginosis bacterianas, si bien se conoce que las personas con relaciones sexuales con múltiples parejas pueden sufrir esta infección. No se encuentran casos de vaginosis bacteriana en personas que no tienen relaciones sexuales. Factores de riesgo de la vaginosis bacteriana Son factores de riesgo las duchas vaginales, el uso de productos de higiene femenina muy perfumados o que puedan ser irritantes, y el uso de ropa ajustada y que no transpire. Complicaciones de la vaginosis bacteriana La vaginosis bacteriana es una infección local que no presenta complicaciones. Prevención de la vaginosis bacteriana Evitar las duchas vaginales. Evitar el uso de jabones abrasivos. Usar preservativo para evitar contagios. Ropa interior de algodón. Especialidades a las que pertenece la vaginosis bacteriana La vaginosis bacteriana será tratada en primer lugar por el médico de familia, solo en casos que sean recidivantes puede ser necesario el tratamiento por parte del ginecólogo. Preguntas frecuentes ¿Qué es la candidiasis bacteriana? No existe la candidiasis bacteriana. La candidiasis es un infección producida por un hongo conocido como Cándida albicans , que, al reproducirse por alteraciones locales en mayor cuantía de lo normal, da lugar a una infección que se caracteriza por picor intenso , asociado a producción de flujo blanquecino y espeso. Las bacterias son un tipo de células diferentes que producen otras infecciones como la vaginosis bacteriana. ¿Qué es la vulvovaginitis? La vulvovaginitis es la inflamación tanto de la vulva como de la vagina, la paciente presenta síntomas internos de molestias vaginales, asociados a picor externo y, en muchos casos, ardor al orinar, ya que el paso de la orina da lugar a un irritación local de la vulva. Precisará tratamiento interno de la vagina y externo de la vulva para mejorar los síntomas. Puede ser producida por bacterias y hongos. ¿Hay algún remedio casero para aligerar los síntomas de la vaginosis bacteriana? Para tratar la vaginosis bacteriana son necesarias medidas que cambien el PH vaginal, haciéndolo más ácido. Así, al añadir vinagre de manzana al agua de lavarse puede ser eficaz, el consumo y aplicación de yogur natural puede ser otro  tratamiento, añadir al agua de lavarse el aceite del árbol de té puede ser también cambiar el PH vaginal, impidiendo las infecciones de repetición. Evitar el uso exagerado de productos de higiene femenina que pueden ser irritantes y cambiar el PH por sí mismo. ¿Qué es la enfermedad Gardnerella? La Gardnerella es una bacteria conocida como Gardnerella vaginalis , que produce una infección en la vagina conocida como vaginosis bacteriana, que se debe a una alteración de la flora vaginal donde disminuyen los Lactobacillus y prolifera la Gardnerella , es la principal causa de alteración vaginal aunque hasta el 50 de las personas que la presentan no tiene síntomas. ¿Qué es una célula clave? La célula clave es una célula pavimentosa de la vagina, que se encuentra rodeada de bacterias, en general Gardenella vaginaleis , las baterias se hayan pegadas a la pared celular y son típicas de la infección por esta bacteria.