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Qué Provoca la Neuritis Vestibular
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Qué Provoca la Neuritis Vestibular

El control del equilibrio está determinado por la integración de las señales obtenidas del mundo exterior a través de la vista, los receptores tanto cutáneos como osteoarticulares que informan sobre la posición y los movimientos del cuerpo, y el oído interno. Dicha acumulación de informaciones se procesa en el cerebro y el cerebelo, que dan las órdenes de reposición del cuerpo para mantener el equilibrio . La información que aporta el oído interno se transmite a través del nervio auditivo o vestibulococlear, también denominado octavo par craneal. Cuando por diferentes causas la porción de dicho nervio que se encarga del equilibrio (la otra porción se encarga de la audición) se inflama, se produce lo que se llama una neuritis vestibular y el equilibrio se ve afectado. A qué se debe La mayoría de las veces la neuritis vestibular es secundaria a una infección vírica de las vías respiratorias altas, un cuadro catarral que inflama el nervio y la información que envía al cerebro está alterada y no cuadra con la del resto de receptores, con lo que se produce una sensación de desequilibrio, pese a que el cuerpo no lo esté. En personas de edad avanzada la neuritis puede deberse a una isquemia de la arteria vestibular anterior, con lo cual se produce un déficit de aporte sanguíneo que daña el nervio y conlleva la neuritis y la alteración del equilibrio. Qué síntomas da La neuritis vestibular se caracteriza por ser un cuadro que se presenta de manera brusca y que cursa con síntomas como:          Inestabilidad cefálica.          Mareo.          Sensación rotatoria.          Falta de equilibrio.          Náuseas y vómitos.          Sudoración.          palpitaciones. Es una sensación muy desagradable que los pacientes toleran en mayor o menor grado y que en ocasiones puede llegar a provocar una crisis de ansiedad. Al ser una inflamación aislada de la parte conductora de la información del equilibrio, la audición está preservada, se oye bien y no existen pitidos en los oídos, a diferencia de lo que ocurre en la enfermedad de Ménière, donde sí se dan estos síntomas. La percepción de inestabilidad puede alargarse durante dos o tres semanas. Cuando caminan los pacientes con neuritis vestibular tienden a irse hacia el lado sano, pues el cuerpo tirará del paciente para que camine recto en función de la percepción que se tiene del equilibrio y de la posición de su cuerpo. Al hacer que el paciente cierre los ojos y se mantenga de pie veremos que el paciente se inclina o cae hacia el lado lesionado, lo que se conoce como signo de Romberg positivo. Las personas que padece una neuritis vestibular con frecuencia presentan un movimiento anómalo de los ojos que se llama nistagmo. Se trata de un movimiento involuntario de los ojos que baten o se desvían hacia un lado de manera rápida y luego regresan lentamente a la posición normal. Cuando una persona sufre una neuritis vestibular se producirá un nistagmo horizontal de los ojos hacia el lado sano. Cómo se diagnostica El diagnóstico de la neuritis vestibular se basa sobre todo en la descripción de los síntomas que da el paciente y la exploración física. Conviene llevar a cabo un examen del oído y una exploración neurológica completa, en la cual se debe evaluar tanto una posible alteración de la marcha como la imposibilidad del paciente para mantener el equilibrio al cerrar los ojos. Si existen dudas sobre la agudeza auditiva se puede realizar una audiometría. Asimismo, si después de tres semanas los síntomas se mantienen valdría la pena realizar un estudio electrofisiológico sobre la conducción eléctrica del nervio vestibulococlear mediante un electroneurograma. ¿Tiene tratamiento? En la mayoría de los casos la neuritis vestibular se curas por sí misma y lo que hacemos es tratar los síntomas. Se pueden dar antieméticos para las náuseas y los vómitos, como la metoclorpramida o la domperidona , así como medicación contra la sensación de vértigo, como la betahistina, la sulpirida o la biodramina. En casos rebeldes puede ser útil administrar una tanda corta de corticoides por vía oral. En caso de presentar unos síntomas que puedan hacer pensar en una neuritis vestibular es recomendable ponerse en contacto con su médico de familia o con un especialista en otorrinolaringología.
Infección Pulmonar
Artículo especializado

Infección Pulmonar

En la práctica habitual hablamos de neumonía para referirnos a la infección que afecta a la vía respiratoria baja. Sin embargo, debemos diferenciar el término neumonía del término bronquitis, ambos procesos relacionados con una infección respiratoria. La neumonía hace referencia a la afectación del parénquima pulmonar y suele ser de causa bacteriana, mientras que la bronquitis se refiere a la afectación de la vía respiratoria y suele ser de causa vírica. Tipos de neumonía La neumonía, por excelencia, es la llamada neumonía adquirida en la comunidad (NAC) o neumonía extrahospitalaria, que afecta a la población general. Se trata de una infección aguda pulmonar que se manifiesta por signos y síntomas de infección respiratoria baja. Otras neumonías específicas serían la neumonía en pacientes inmunodeprimidos y la neumonía nosocomial. La neumonía adquirida en la comunidad abarca el protagonismo por su gran incidencia y la morbimortalidad que acarrea. Un alto porcentaje de pacientes (sobre todo en la edad senil) precisa ingreso hospitalario e incluso en la unidad de cuidados intensivos no siendo despreciable el número de muertes que ocasiona. Diagnóstico El diagnóstico de neumonía se sospecha ante un paciente que presenta determinados síntomas como pueden ser: fiebre, escalofríos, tos persistente, mucosidad purulenta (amarilla o verdosa y espesa), dolor en el costado, disnea o falta de aire, mal estado general… En la auscultación podemos encontrar la presencia de moco.  Es frecuente que el paciente acuda a la visita médica tras varios días de presentar síntomas y después de haberse automedicado de forma sintomática sin evidenciar mejoría clínica. Tras la exploración, la prueba que solicitaremos para llegar al diagnóstico será una radiografía de tórax (siempre solicitamos dos proyecciones diferentes), donde evidenciaremos una lesión radiológica aguda compatible (en forma de infiltrado). Podremos valorar su localización, su extensión y la presencia de posibles complicaciones como pueden ser un derrame pleural. Si existe afectación del estado general nos ayudaremos de otras pruebas complementarias para el diagnóstico como puede ser una analítica sanguínea, una muestra del esputo, un hemocultivo o una broncoscopia. Quiénes tienen más riesgo de sufrirla El germen más frecuentemente encontrado en los aislamientos es el Streptococcus pneumoniae (o neumococo). Los pacientes más sensibles a este germen son: fumadores, pacientes respiratorios crónicos, con enfermedades avanzadas, edad senil, esplenectomizados (pacientes sin bazo) o pacientes tratados con corticoides. En esta población de riesgo está indicada la administración de la vacuna frente al neumococo de forma profiláctica. Existen otros posibles agentes causales de neumonía adquirida en la comunidad como pueden ser algunos virus (varicela, gripe…), el Mycoplasma , la Chlamydia , la Legionella , la Pseudomona o el Staphylococcus . Mención especial requiere la infección por legionella (bacteria gram negativa), cuyo único reservorio es el agua, especialmente la estancada a temperaturas entre 25 y 45ºC. Se transmite por inhalación de aerosoles o microaspiraciones de agua, y penetra en el organismo por vía aérea. Un foco temido es el sistema de agua hospitalario por suponer un riesgo para los pacientes hospitalizados. Los controles periódicos que deben realizarse son muy exhaustivos. La neumonía nosocomial es aquella adquirida en el hospital en las 48-72 horas tras el ingreso, siempre que se haya excluido un proceso infeccioso pulmonar ya presente antes. Es la segunda causa de infección hospitalaria tras la infección urinaria y la primera causa de infección en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) del hospital. Neumonía en inmunodeprimidos La neumonía en pacientes inmunodeprimidos puede tener características especiales, siendo posible encontrar unos agentes causales atípicos. Los síntomas pueden consistir en malestar general, escalofríos, fiebre, rigidez, tos, disnea y dolor torácico. Sin embargo, los pacientes inmunocomprometidos pueden no tener fiebre ni signos respiratorios y tienen menos cantidad de mucosidad purulenta. En algunos casos, el único signo de alarma es la fiebre sin un foco infeccioso aparente. La presentación atípica hace sospechar de una infección micótica o micobacteriana o viral oportunista. El tratamiento dependerá del estado inmunitario del paciente y del germen patógeno que cause la infección. Tratamiento Una vez confirmado el diagnóstico, se inicia inmediatamente un tratamiento antibiótico empírico. No siempre será necesario un ingreso hospitalario para el control evolutivo. En la mayoría de la población se realiza tratamiento ambulatorio. En pacientes de riesgo o con gran afectación del estado general estará indicado el ingreso hospitalario para la administración de antibiótico endovenoso y el seguimiento clínico de los síntomas. Es importante recalcar que la pauta antibiótica en caso de neumonía (infección respiratoria baja) es mucho más larga que la de una infección de vía respiratoria alta. Asimismo, puede estar indicada la combinación de dos antibióticos de familias diferentes. A pesar de que el tratamiento antibiótico aporta una gran mejoría clínica es posible notar cansancio y afectación del estado general hasta tres semanas después de finalizar el tratamiento. En general, la eficacia del tratamiento antibiótico no puede evaluarse hasta pasadas las primeras 48-72 horas, por lo que no es necesario modificarlo si no existe empeoramiento. La duración del tratamiento depende de varios factores específicos como la gravedad del paciente, la rapidez en la respuesta clínica y el microorganismo causal.
Autochequeos Que Pueden Salvar Vidas
Artículo especializado

Autochequeos Que Pueden Salvar Vidas

Tu cuerpo “habla” y dice mucho acerca de tu estado de salud. Acostumbrarse a practicar autochequeos y aprender a identificar aspectos que pueden conducir al diagnóstico precoz de una enfermedad importante es una práctica conveniente. Además, los autochequeos son rápidos y fáciles. Además de observar con frecuencia las características de nuestro propio cuerpo, no dejes de consultar jamás con tu médico aquellos signos o síntomas que hayas podido identificar como problemáticos. Diagnosticar una enfermedad a tiempo es clave para aumentar su probabilidad de curación. Los autochequeos que te proponemos en este artículo van encaminados a detectar cualquier lesión en la piel, las mamas, mucosas, así como cambios en órganos como riñones, corazón, etc. Toma nota: Autoexamen de la tensión arterial (TA): Puedes tomarte la TA en la oficina de farmacia o en casa, si dispones del aparato. Los valores considerados normales no superan el nivel 140/90 (140 de TA sistólica o “alta” y 90 de TA diastólica o, coloquialmente denominada “baja”). Si superas estos valores de forma crónica y mantenida supondría el diagnóstico de una hipertensión arterial, que debe ser atendida porque puede dañar tus arterias, corazón o cerebro. Autoexamen de las mamas: es quizá el chequeo más extendido en la población femenina. Se puede realizar cada mes, siendo el momento idóneo la primera semana del ciclo menstrual . En el caso de las mujeres menopáusicas, se puede realizar el examen idealmente el mismo día de cada mes. Lo primero es la exploración visual de las mamas en el espejo. Colócate de pie, de frente en el espejo, con los brazos en posición natural a los lados del cuerpo y observa la forma, el tamaño y la piel de las mamas (mira si hay cambios en ella como “hoyuelos”, arrugas, abolladuras o que luzca como una piel de naranja). Es importante que revises si el pezón se ve alterado (hundido). Acto seguido, presiona cada uno de los pezones con los dedos y verifica si existe secreción. Luego acuéstate boca arriba y, con los dedos de una mano, palpa suavemente, realizando círculos imaginarios y siguiendo el esquema de las agujas del reloj, la mama del costado contrario, así como también la axila . Recuerda que a veces se pueden palpar “bultos” que no son alarmantes. Autoexploración de los ganglios linfáticos a nivel de cuello, ingles, axilas, etc. nos puede ayudar a detectar, por ejemplo, problemas de tipo oncológico a tiempo. Sin embargo, no todo “bulto” en la axila será un ganglio. También podría ser un forúnculo (o infección de un folículo piloso) o un simple quiste, por ejemplo. ¡No te alarmes precozmente! Valorar el aspecto del rostro , especialmente los ojos: mírate con detenimiento al espejo con una luz adecuada. Observa cómo son tus labios, la lengua (en ella se puede valorar el grado de hidratación de una persona), la dentadura…. Y, especialmente, revisa la zona ocular, que incluye los párpados, si los ojos están irritados, su forma: “ojos saltones” pueden sugerir enfermedad del tiroides; un “ojo más cerrado” puede ser el primer signo de una enfermedad neuromuscular denominada miastenia gravis. Por otro lado, tener demasiadas “bolsas” en los párpados no siempre se deberá a un problema de cansancio o a un simple problema estético, sino que puede deberse también a un problema renal. Valorar el aspecto de la orina : la orina es un desecho del organismo que sirve para regular la homeostasis (equilibrio) interna y deriva de la filtración de la sangre por parte de los riñones. La simple y sencilla observación directa de la orina puede aportar muchos detalles de importancia como, por ejemplo, aspectos relacionados con: El color: si es demasiado amarilla puede revelar que se halla demasiado concentrada y la necesidad de ingerir más líquidos, si es rojiza o marronácea puede reflejar la presencia de sangre en la misma, como sería el caso, por ejemplo, de una infección de orina o una glomerulonefritis (enfermedad del riñón)… La cantidad (orinar frecuentemente puede indicar la presencia de infecciones de orina, diabetes, alteraciones hormonales de la hipófisis, etc). Al contrario, orinar poco puede ser debido a enfermedades cardiopulmonares, de la función renal o retenciones vesicales, entre otros ejemplos). Valorar el aspecto de las heces : El color: los colores problemáticos serían el blanco, que puede sugerir enfermedad del hígado, el rojo y el negro, y éstos dos últimos indican la presencia de sangre en las heces, que se debe estudiar. La consistencia: heces demasiado duras sugieren estreñimiento y heces demasiado blandas, diarreas. Tanto unas como otras pueden ser signo de enfermedades digestivas (como celiaquía), inmunológicas (alergia e intolerancia alimentaria), oncológicas (cáncer de colon)… Valorar características de nuestra piel (cambios de coloración, número, tardanza en cicatrizar, tamaño o regularidad de los bordes en lunares o manchas cutáneas). En el caso de que observes alteraciones, consulta sin dilación con el dermatólogo.  
Los Beneficios de Caminar
Artículo especializado

Los Beneficios de Caminar

Los beneficios que proporciona una actividad tan sencilla y fácil de realizar como caminar son múltiples. Caminar es una actividad que no tiene limitaciones en cuanto a edad y desde los más pequeños hasta los más mayores pueden salir a pasear por una ciudad, por la playa, por el campo o por la montaña. No es necesario disponer de una gran equipación, ya que unas zapatillas adecuadas y ropa que sea cómoda que permita moverse sin problemas y adaptada a la climatología es suficiente. Los motivos que llevan a alguien a plantearse caminar como un hábito más en la rutina diaria son diversos. Pueden ser tanto a nivel de salud como social o incluso psicológico , pero sea por la razón que sea la que “mentaliza” al individuo para recorrer kilómetros, será bienvenida porque todo serán beneficios. Objetivos de caminar Perder peso: para muchas personas andar es el inicio de un programa para perder peso y es que, al caminar, el impacto que reciben nuestras articulaciones es menor que el que puede suponer correr o actividades y deportes de mayor exigencia, en los que hay que desplazarse con los pies. No hay que olvidar que el sobrepeso exige a nuestro cuerpo un mayor esfuerzo y desgaste, y ello repercute en nuestras articulaciones que pueden verse afectadas de manera negativa, por eso iniciarse andando está recomendado cuando el sobrepeso es un problema para la salud. Además, y como eje de un programa para perder peso, al andar se queman calorías . Evidentemente, dependerá del ritmo al que corramos, pero siempre será mejor andar lento que quedarse sentado en el sofá de casa delante de la televisión. No hay que olvidar que no solo la velocidad a la que se ande ayuda a aumentar el consumo de calorías, sino que la pendiente del recorrido también va a tener una influencia importante. No es lo mismo andar en plano que cuando existen cuestas y desniveles que obligaran al organismo a un mayor esfuerzo. Mejorar la salud cardiaca: es, sin lugar a dudas, uno de los focos en los que los facultativos se centran en el momento en que se aconseja realizar actividad física. Ser personas activas además de seguir una dieta equilibrada y variada , son factores que mejoran la salud cardiovascular de la población general El corazón y las patologías relacionadas con éste se encuentran en todas las listas de morbimortalidad del mundo occidental, y conseguir reducir estas cifras está en las manos de cada quien, son decisiones individuales las que van a permitir tener una mejor salud cardiovascular. Nuestro corazón late a diario de media unas 100.000 veces y para que ello sea así debe estar “en forma”. Este órgano no deja de ser un músculo, un músculo con una extrema importancia para la vida, pero un músculo que necesita estar en condiciones óptimas para responder ante circunstancias tan diferentes como salir corriendo tras un autobús o subir escaleras. Ganar fuerza en brazos o piernas: los ejercicios que se realizan van dirigidos a potenciar la musculatura situada en esas localizaciones. Lo mismo debería ocurrir cuando la meta es ganar “fuerza” en el corazón, pero en este caso en lugar de levantar peso lo que se recomienda es realizar ejercicio de tipo aeróbico y caminar lo es. Para evitar sentirse fatigado el sistema cardiovascular debe de estar en condiciones favorables para ofrecer la respuesta adecuada. Si lo entrenamos se conseguirá disminuir esa fatiga y a su vez se estará preparado para situaciones más exigentes que puede ser simplemente pasar del sedentarismo a levantarse para realizar las tareas diarias. Los vasos sanguíneos también notarán estos efectos y, al estar en mejores condiciones, se previene también la aparición de la temida hipertensión arterial . Andar a una frecuencia cardiaca de entre 45-55% de la Frecuencia Cardiaca Máxima (calcula la con la siguiente formula 220-edad) es un buen consejo para empezar a andar y obtener beneficios, dedicarle 30 minutos al día es suficiente. Por otro lado, calzarse unas zapatillas y desconectar es otro de los beneficios que aporta andar. Son momentos en los que uno le puede dedicar minutos a sus pensamientos, ideas o simplemente deleitarse con el paisaje del lugar escogido para andar. Son minutos u horas en las que la mente se evade o pone en orden pensamientos que en otro momento no le es permitido. Además de los beneficios más orgánicos, no debemos olvidar aquellos en los que salir a caminar se convierte en una actividad social . Cada vez hay más clubes y grupos en los que gente conocida o no quedan para dedicarse un rato a “sumar salud”. Unirse a un grupo será una manera de abrir el abanico de amistades y conocidos que genera complicidades y permite realizar actividades que de otro modo siendo un único individuo quizá nunca se hubiera hecho.
Enfisema Pulmonar, ¿Qué Debes Saber?
Artículo especializado

Enfisema Pulmonar, ¿Qué Debes Saber?

Este nombre viene del griego, ” emphysema”, que significa soplar o insuflar aire , algo que está relacionado con esta enfermedad respiratoria. Afecta a personas mayores de 40 años y más frecuentemente a hombres. La causa más directamente asociada es el tabaquismo e implica un problema de salud pública debido a su elevada prevalencia y su traducción económica y social. ¿Qué es el enfisema? Es una enfermedad englobada dentro de la entidad “enfermedad pulmonar obstructiva crónica” (EPOC ) junto a la bronquitis crónica. La enfermedad pulmonar obstructiva crónica tiene repercusión sistémica y evolución progresiva. Se caracteriza por la presencia de una obstrucción crónica al flujo aéreo asociada a una reacción inflamatoria frente a partículas nocivas o irritantes (la principal el tabaco). Cursa con episodios de empeoramiento llamados exacerbaciones que pueden implicar un ingreso hospitalario y empeoramie n to progresivo basal del paciente. Factores de riesgo El principal factor de riesgo es la exposición al humo de tabaco: entre el 80-90% de los pacientes con EPOC son fumadores . Otros factores que pueden influir son: genéticos (como el déficit de la proteína ? 1 -1-antitripsina , encargada de la proteger el tejido pulmonar), exposición laboral, contaminación ambiental, edad, infecciones en edades tempranas, etc. Se postula que la enfermedad se inicia con un proceso inflamatorio (inducida por el humo del tabaco debido a su contenido en oxidantes) que produce un estrechamiento de las vías respiratorias, sobre todo distales. Evoluciona con la destrucción del tejido elástico de las paredes de las vías respiratorias distales o bronquiolos (la disminución de la capacidad elástica del pulmón provoca el colapso de las vías aéreas distales). ¿POR QUÉ EL TABACO? El humo del tabaco y otros contaminantes provocan la liberación de productos químicos que dañan las paredes de los alvéolos. La lesión progresa con el tiempo dificultándose la expulsión de aire y afectando a la oxigenación. ¿Cómo se traduce esta afectación microscópica del pulmón? Durante la inspiración , el aire entra en el alveolo, pero la falta de elasticidad en la pared hace que se dificulte su salida quedando atrapado durante la espiración y dando lugar a la creación de unos espacios de atrapamiento aéreo llamados bullas, características del enfisema . Es decir, en caso de enfisema, si comparamos el alveolo con un globo comprobaríamos que, debido a la enfermedad, sería posible la entrada de aire, pero se vaciaría con dificultad quedando un remanente de aire en cada inspiración y comprometiendo la oxigenación. La pérdida progresiva de la elasticidad pulmonar y la destrucción de la estructura pulmonar provocaría el colapso de las pequeñas vías aéreas durante la respiración, conduciendo a una obstrucción respiratoria y a una retención de aire poco oxigenado en los pulmones. Según la causa desencadenante podríamos hablar de: Enfisema pulmonar hereditario : es el caso del déficit de ? 1 -1-antitripsina que afecta a una de cada 2.500 personas. Se trata de una proteína sintetizada en el hígado cuya misión es la protección del tejido pulmonar. Enfisema pulmonar adquirido : en este caso la producción de ? 1 -1-antitripsina es normal, pero existe un proceso inflamatorio de base por la exposición a irritantes que conlleva a la destrucción de las fibras elásticas del espacio alveolar. Por curiosidad, según el área pulmonar afectada encontraremos cuatro tipos de enfisema: panacinar, centrolobulillar, paraseptal (se asocia con neumotórax espontáneo) e irregular. Según la gravedad de los síntomas podríamos hablar de: leve, moderado, grave y muy grave. ¿Qué síntomas encontramos al inicio de la enfermedad? Al inicio los síntomas pueden estar ausentes o ser mínimos. Sospecharemos esta enfermedad ante una persona fumadora de más de 40 años y algunos de estos síntomas: Tos crónica: puede ser intermitente o persistente y productiva o no (acompañada o no de mucosidad). Esta tos no se acompaña de fiebre ni síntomas gripales. Expectoración : tendrán un aumento en el volumen diario de expectoración o una sobreinfección de la misma (sospechada por un cambio de color, haciéndose amarilla o verdosa). Disnea : sensación de falta de aire o dificultad para respirar. Cuando la enfermedad evoluciona se añaden otros síntomas derivados de la progresión de la lesión como puede ser la taquipnea (aumento de la frecuencia respiratoria) para compensar el atrapamiento aéreo y la disminución de oxigenación. La función pulmonar empeorará con la progresión de la enfermedad y se harán más evidentes y frecuentes los síntomas de disnea, tos y expectoración. ¿Qué pruebas se realizan para confirmar el diagnóstico? Espirometría : es una medición de los volúmenes estáticos pulmonares. Soplamos en un tubo y se miden varios parámetros en el aire espirado. Este estudio permite valorar el grado de severidad de la enfermedad, en función de uno de los parámetros que valora: el FEV 1 (flujo espiratorio máximo en el primer segundo). Cuanto más bajo es el flujo espiratorio más aire nos queda atrapado en el pulmón y más grave es el enfisema. Gasometría arterial: para comprobar la oxigenación. Pruebas de imagen: radiografía de tórax y tomografía axial computarizada (TAC). Con ellas comprobamos las áreas afectadas y su extensión y descartamos otras patologías. ¿Qué otras patologías provocan síntomas respiratorios? Las infecciosas (como la tuberculosis), cancerígenas, asma bronquial (en personas más jóvenes con tos crónica de predominio nocturno y disnea de intensidad variable), bronquiectasias (con expectoración abundante y purulenta), etc. ¿Qué tratamiento se recomienda a los pacientes afectados de enfisema? El objetivo del tratamiento es evitar la progresión de la enfermedad y estabilizar los síntomas para conseguir mayor calidad de vida y reducir los ingresos hospitalarios de repetición y la mortalidad. Para ello se utilizarán medidas farmacológicas, no farmacológicas y cuidados especiales. La elección del tratamiento será individualizada, en función de los síntomas, los valores de la frecuencia, la gravedad de las exacerbaciones y la espirometría. Sin embargo, en todos los pacientes debemos incidir en el cese del hábito tabáquico (si es preciso se ofrece ayuda para potenciar la deshabituación tabáquica) De entre los tratamientos farmacológicos el tratamiento por excelencia lo constituyen los fármacos broncodilatadores . No modifican el deterioro de la función pulmonar, pero mejoran los síntomas, reducen la frecuencia y gravedad de las exacerbaciones y mejoran la calidad de vida. La vía de administración de elección es la inhalatoria dado que minimiza los efectos secundarios. En fase avanzada de la enfermedad se puede precisar oxigenoterapia y programas de rehabilitación respiratoria. Como ves, se trata de una patología claramente asociada al tabaco. Si estás pensando en dejar de fumar tienes un buen argumento para dejar de hacerlo. Esta es una de las enfermedades incurables asociadas al tabaco. Las otras son de pronóstico igual o peor. Por favor, reflexiona.
¿Qué Hacer Para No Roncar?
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¿Qué Hacer Para No Roncar?

¿Te desesperas porque tu acompañante de cama no para de roncar y eres incapaz de dormir? ¡No te desanimes! Puede solucionarse. Y mejorar tu calidad de vida pero, sobre todo, la de tu acompañante. El ronquido esencial es un síntoma nocturno muy frecuente, producido por una dificultad del paso del aire por la orofaringe (parte alta de las vías respiratorias) . La elevación de la resistencia de las vías aéreas superiores y su vibración durante el sueño son las que producen el tan molesto, antisocial y desesperante sonido del ronquido en todo el trayecto de la vía aérea superior. Éste puede dar lugar a despertares que conllevan una fragmentación de la arquitectura del sueño, provocándose con ello secundariamente, por ejemplo, una somnolencia diurna importante en el paciente. Principales causas del ronquido El sobrepeso y la obesidad. La edad avanzada (con el aumento de edad hay pérdida de tonicidad muscular). Cualquier otra razón de pérdida de tonicidad muscular (por ejemplo, las enfermedades neuromusculares). Las alteraciones anatómicas de la vía respiratoria: la existencia de pólipos nasales, rinitis (inflamación), infecciones catarrales simples, hipertrofia (exuberancia) del tejido adenoideo (también llamadas vegetaciones) y amigdalar, la dismorfia septal (o desviación del tabique nasal), la retro o micrognatia (mentón pequeño o retraído), la macroglosia (lengua demasiado grande). Ingesta de alcohol. Fumar. Ingesta de medicamentos tipo hipnóticos (pastillas para dormir) o antihistamínicos, a la hora de acostarse. El estrés y el cansancio. Apnea obstructiva El ronquido es el precursor del denominado Síndrome de las Apneas Obstructivas del Sueño (SAOS). Es la pausa respiratoria causada por la obstrucción o colapso de la vía aérea superior a nivel de la nasofaringe u orofaringe. Tiene como característica que cuando la persona se duerme y pierde el tono muscular, los músculos y las estructuras que rodean la vía aérea superior (entre las cuales están el velo del paladar, la úvula o  “campanilla“, los pilares de la faringe, las amígdalas, las adenoides o “vegetaciones” y la lengua) se relajan, bloquean totalmente la vía aérea y limitan o, más bien, evitan el paso del aire y, consecuentemente, con ello se impide la respiración. Esta suspensión respiratoria involuntaria es por lapsos de por lo menos 10 segundos , pero a veces llegan hasta casi los dos minutos. La hipopnea se describe cuando la faringe no se cierra del todo, pero, aun así, se produce en ella una constricción parcial lo suficientemente importante como para provocar una desaturación (bajada) del nivel de oxígeno en sangre, de tal forma que provoca despertares en el paciente y, por consiguiente, alteraciones en la arquitectura normal del sueño. CURIOSIDAD Se aceptan como normales en el ser humano hasta cuatro suspensiones (apneas/hipopneas) de más de 10 segundos de duración, por hora de sueño. Decálogo de síntomas para reconocer y diagnosticar un SAOS Roncar habitual y pesadamente más de 5 noches por semana. Dejar de respirar al dormir , y cuando se vuelve a respirar, hacerlo entre jadeos y ruidos, a veces hasta con movimientos musculares. Tener excesiva somnolencia diurna (porque no se duerme bien de noche), por lo que el paciente “cabecea” o dormita en todas partes. Despertar con cefalea (dolor de cabeza), con la garganta reseca o dolorida. Dormirse por las noches antes de que pasen 5 minutos después de poner la cabeza  sobre la almohada. Dificultad de levantarse por las mañanas y hacerlo muy cansado/a. Tener problemas de concentración en las tareas a realizar. Tener problemas de memoria. Bajada del rendimiento en el trabajo. Disminución de la libido en ambos sexos y, en los varones, presentar problemas de disfunción eréctil. El SAOS se diagnostica mediante la polisomnografía y es una enfermedad potencialmente mortal, cuando no se controla. Los casos con resultado de muerte suelen ser, generalmente, por isquemias cardiacas o cerebro-vasculares (infartos de corazón o ictus). ¿Cómo se trata? El tratamiento del ronquido se basa en el tratamiento de la causa que lo provoca. Por ejemplo: Perder peso. Realizar actividades físicas que aumenten el tono muscular. Evitar alcohol y tranquilizantes. Establecer una rutina de sueño. Dormir de costado en lugar de en posición supina (boca arriba). Dormir con uno o varios cojines extra que eleven la altura de la cabeza, por lo menos 10 centímetros. Un ejemplo de tratamiento del SAOS sería un aparato o equipo denominado CPAP (consiste en un dispositivo que emite aire a presión positiva continua, evitando así el colapso de la vía aérea superior, a través de una mascarilla que se encaja en la cara del paciente). Los especialistas del sueño concuerdan, en general, en que el tratamiento del ronquido, y en especial del SAOS, debe tratarse de manera multidisciplinaria (varias especialidades médicas integradas y coordinadas), siendo muchas veces necesario combinar distintos tipos de tratamiento en un solo paciente para lograr los resultados adecuados.
¿Qué es la EPOC?
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¿Qué es la EPOC?

Como indican sus siglas, se trata de una Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC). Podríamos decir que es una enfermedad progresiva con afectación sistémica caracterizada por una obstrucción al flujo aéreo y directamente relacionada con el tabaco. Cursa con periodos de exacerbación o empeoramiento de los síntomas (sobre todo en invierno coincidiendo con las infecciones respiratorias agudas). Factores de riesgo Afecta a la población fumadora , aunque debemos incluir a un pequeño porcentaje de fumadores pasivos que debutan con la enfermedad. El principal factor de riesgo es, rotundamente, la exposición al humo del tabaco . Existen otros factores estrechamente relacionados como pueden ser el déficit de alfa1 antitripsina (enfermedad genética), la exposición a irritantes (por ejemplo, en el entorno laboral), la contaminación ambiental, o las enfermedades respiratorias previas (enfisema y bronquitis crónica), entre otros. Es una enfermedad muy prevalente que supone un alto gasto sanitario y cuyo pronóstico empeora por la presencia de otras enfermedades que pueda presentar el paciente (comorbilidades) como pueden ser la cardiopatía, las arritmias, la hipertensión arterial , la diabetes, la patología tiroidea, la obesidad… ¿Ante qué síntomas sospecharemos esta enfermedad? En estadios iniciales los síntomas son escasos y de intensidad leve. Sospecharemos EPOC en aquellos pacientes adultos fumadores que presenten estos síntomas: Tos de carácter crónico: no siempre es productiva (con producción de mucosidad o esputo). Por ello siempre insistimos en acudir a visita médica ante un cuadro de tos persistente de tiempo de evolución que no mejora con el tratamiento convencional. Expectoración:  es fisiológica si es transparente o mucosa. Sin embargo, si es espesa y/o cuantiosa debe valorarse pues puede enmascarar una patología respiratoria de base. Así mismo, la expectoración con sangre debe despertarnos una alarma, pues puede deberse a un simple esfuerzo al toser, pero también, puede tratarse de la manifestación de una enfermedad relevante. Disnea:  sería la sensación de falta de aire. Todos presentamos algo de disnea al realizar una actividad física. Sin embargo, nos referimos a la disnea persistente que empeora con el ejercicio y obliga al cese de su realización. Se establecen diferentes grados de severidad en función de la limitación funcional que suponga para el paciente siendo el grado 0 el más leve y el grado IV el más limitante.  Otros posibles síntomas que podríamos encontrarnos serían: cianosis o color azulado de las mucosas (por poca oxigenación), sibilancias (pitidos al respirar), fatiga extrema, retención de líquidos (sobre todo en tobillos), … La espirometría Es importante indagar sobre los antecedentes personales y familiares y sobre los hábitos tóxicos (tabaco, alcohol…). La exploración física aporta poca información al inicio de la enfermedad para confirmar el diagnóstico. Una de las primeras pruebas que vamos a solicitar va a ser una espirometría , que es una exploración de la función respiratoria que mide los flujos y los volúmenes respiratorios. Se emplea para el diagnóstico y el seguimiento evolutivo de la patología respiratoria.  La espirometría simple se realiza haciendo inspirar profundamente y soltar todo el aire que se pueda. Mide el volumen máximo inspirado y espirado. A veces se solicita una espirometría forzada (tras la inspiración profunda el paciente mantiene la espiración alargándola hasta no poder más), que mide el aire espirado en relación al tiempo. Con la espirometría tendremos claramente catalogado el tipo de patología respiratoria, aunque pueden ser precisas otras pruebas complementarias para definir el grado y/o finalizar el estudio, como pueden ser una radiografía de tórax, un electrocardiograma y un TAC torácico . Asimismo, podremos hacer el despistaje de otras enfermedades respiratorias que pueden manifestarse con síntomas similares como pueden ser el asma, las bronquiectasias o la insuficiencia cardíaca. ¿Cómo se trata? Una vez clasificado el paciente según su gravedad (EPOC leve, moderado, grave y muy grave) procederemos al abordaje terapéutico incidiendo en la eliminación del hábito tabáquico y tratando los síntomas respiratorios. Todo ello estará enfocado en la mejoría de su calidad de vida. Recodemos que el abandono del hábito tabáquico supone un punto de inflexión muy importante dado que influye en el pronóstico y la evolución de la enfermedad. Es muy probable que el paciente precise un tratamiento con corticoides (inhalados o vía oral) con finalidad antiinflamatoria para mejorar la función pulmonar y reducir el número de agudizaciones. Otros tratamientos implicados pueden ser los broncodilatadores , la oxigenoterapia o los mucolíticos. Es importante el adiestramiento del paciente en cuanto a la diferenciación de su medicación de base y la de rescate (que debe emplearse sólo en caso de aumento puntual de síntomas). Es fácilmente deducible que si el paciente precisa más medicación de rescate ello significa que su medicación de base no es suficiente o bien que su enfermedad está evolucionando. En estadios avanzados de la enfermedad el paciente puede requerir unos cuidados más específicos, no sólo médicos sino también de soporte psicológico, social o familiar. Ante todo, debe sentirse arropado y en situación de confort.
Neumonía en el Anciano
Artículo especializado

Neumonía en el Anciano

Es un hecho: la incidencia de la neumonía aumenta con la edad . Así, entre los 65 y 74 años se calcula en 10/1.000 habitantes por año y en mayores de 85 en de cerca de 30/1.000. Ante el progresivo envejecimiento de la población, nos encontramos con una enfermedad para la que, pese a los avances terapéuticos, aún se requiere ingreso en el 75% de los mayores. Las infecciones respiratorias y, en concreto, las propias del tejido pulmonar, las pulmonías o neumonías, siguen siendo situaciones de importancia clínica. Si esto es cierto a cualquier edad, más aún en personas de edad avanzada, ya frágiles por enfermedades coincidentes o sólo por el paso del tiempo. La neumonía como causa de muerte se estabiliza e incluso tiende a disminuir (19,31 contra 18,6 por 1.000 de los fallecimientos en el 2000 y 2010, respectivamente) si bien aún supone la sexta causa de muerte entre los ancianos . ¿Qué factores de riesgo hay a estas edades? Los factores de riesgo principales para la presencia de neumonía en mayores de 65 años son: La disminución que con la edad se produce en la primera línea de defensa respiratoria, es decir, la función de protección de la mucosa y sus cilios, que provoca una disminución del barrido de bacterias y otros microorganismos en puedan entrar en el árbol respiratorio. Alteraciones en la capacidad deglutoria , no sólo por alteraciones neurológicas, sino también por deterioro muscular general debido a la edad. Cambios en la flora bacteriana de la boca: enfermedad periodontal, falta de piezas dentarias, disminución de la secreción y función de la saliva. Coincidencia con otras enfermedades respiratorias como la Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC). Coincidencia con otras alteraciones infecciosas (como úlceras por presión sobreinfectadas en pacientes encamados) Síntomas La típica clínica de la neumonía es fiebre alta , tos con expectoración purulenta o “fea” y dolor en el pecho , habitualmente “en punta de costado”, como si clavaran un cuchillo en las costillas.  Sin embargo, en los ancianos este síntoma frecuentemente no se presenta. Fiebre sin foco (no se descubre el origen), dificultad para respirar sin otros síntomas, deterioro general, e incluso deterioro de funciones superiores (lo que se conoce como síndrome confusional agudo) son las presentaciones más frecuentes en ancianos, más cuanto más frágiles son. Cuando se sospecha neumonía en un anciano por fiebre sin foco o presencia de síndrome confusional, se debe estudiar la posibilidad de neumonía mediante analítica de sangre (deberemos encontrar signos de activación de las defensas), así como pruebas de imagen, fundamentalmente radiografía de tórax , en la que encontraremos las típicas “manchas” en el pulmón, zonas en las que la infección aumenta la densidad del tejido pulmonar.   ¿Cómo se trata? Aunque en más de la mitad de los casos de neumonía en ancianos no es posible llegar a conocer el microorganismo causal de la infección, en la mayoría de los casos los microorganismos responsables son neumococo, pseudomona (sobre todo en EPOC y enfermedades relacionadas), gérmenes anaerobios si se trata de una neumonía por aspiración (dificultad en la deglución).  Así, es frecuente administrar antibióticos de amplio espectro como levofloxacino o moxifloxacino, o combinaciones de otros antibióticos, También se utilizan para el control de complicaciones asociadas: la administración de oxígeno, corticoides desde fase tempranas para disminuir la inflamación de los tejidos pulmonares, y otras combinaciones para prevenir o controlar complicaciones cardiacas, neurológicas o renales. Vacunación Dado que el microorganismo que más provoca neumonías en ancianos sigue siendo el neumococo, una de las principales acciones de prevención es la vacunación antineumocóccica . Es altamente recomendable para todo adulto mayor de 65 años que reciba una dosis de la vacuna de 23 serotipos. La vacunación anual de la gripe también es importante, no porque el virus gripal pueda producir neumonías (que lo hace, y cuando lo hace en ancianos es de especial gravedad), sino porque provoca alteraciones inmunológicas que favorecen el desarrollo de neumonías como complicación de cuadros gripales. Otras formas de prevención Evidentemente, si mantenemos a nuestros ancianos en mejor estado general, retrasando la fragilidad, lo que implica mejorar la nutrición y procurar que realicen ejercicio suave para tratar de evitar la pérdida de masa muscular, también nos ayudará a disminuir el riesgo de neumonía y que, cuando se presente, tenga mejor pronóstico. Por supuesto, se debe evitar, o al menos reducir, el consumo de tabaco y alcohol. Es importante detectar las dificultades en la deglución, presentes sobre todo en las alteraciones neurológicas (demencia, ictus) pero también en pacientes más frágiles, con medidas posturales y cambios en las texturas de la dieta (triturados, espesantes). Finalmente, mantener una adecuada higiene bucal nos va a ayudar siempre a que, en caso de aspiración, haya un menor número de gérmenes que puedan pasar al aparato respiratorio.  
Motivos y Mejora de la Dificultad Respiratoria
Artículo especializado

Motivos y Mejora de la Dificultad Respiratoria

La dificultad respiratoria es una sensación desagradable de falta de aire, de sensación de ahogo, que se puede manifestar en reposo o durante el esfuerzo físico. En términos médicos, se llama disnea. Su causa no siempre es tan obvia como puede parecer, ya que no sólo las enfermedades del pulmón la pueden provocar, sino que hay muchas otras causas que pueden ocasionar dificultad para respirar.  Veámoslas. Causa de disnea o dificultad respiratoria  La dificultad para respirar puede ser debida a diferentes causas, algunas debidas a una enfermedad, al estrés, a accidentes o, en otras ocasiones, a circunstancias como la altura.  Factores externos que pueden causar disnea :  Intoxicación por gases.  Cuerpo extraño en la vía aérea.  Altura o alta montaña. Factores psicológicos : Crisis de ansiedad o de pánico con hiperventilación.  Enfermedades pulmonares : Asma bronquial.  Bronquitis aguda o crónica. EPOC (Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica).  Enfisema.  Neumonía.  Fibrosis pulmonar.  Edema pulmonar.  Neumotórax.  Tromboembolia pulmonar.  Sarcoidosis.  Bronquiectasias.  Derrame pleural.  Tumores pulmonares.  Enfermedades cardiovasculares : Insuficiencia cardíaca.  Enfermedad coronaria.  Cardiopatías congénitas.  Miocarditis o pericarditis.  Arritmias.  Enfermedades infecciosas :  Gripe.  Infección de vías respiratorias altas.  Difteria.  Tos ferina.  Crup o laringitis.  Epiglotitis.  Traqueítis.  Tuberculosis.  Enfermedades de la musculoesqueléticas : Cifoescoliosis severa.  Parálisis diafragmática bilateral.  Otras   Alergias graves que causan edema laríngeo. Las enfermedades neurológicas que afecten al control de la respiración.  La apnea del sueño.  ¿Cómo se diagnostica?  Como en cualquier situación médica, un correcto y extenso interrogatorio (historia clínica) y una completa exploración física nos permitirán realizar un buen diagnóstico. La auscultación del paciente, el inicio de los síntomas, su aparición con el esfuerzo o la presencia de fiebre o dolor, orientan en el diagnóstico.  Tras la auscultación del paciente, se puede realizar una determinación del oxígeno que hay en la sangre, como una gasometría o bien, valorar cómo está el pulmón mediante una radiografía. Una analítica o un electrocardiograma también pueden ser útiles. Una manera objetiva de valorar también la dificultad respitario y la capacidad pulmonar es mediante la realización de una espirometría o  peak flow .  Tratamiento de la dificultad respiratoria  El tratamiento está enfocado a la causa que provoca la  disnea. La dificultad para respirar no es una enfermedad en sí misma, sino un síntoma secundario a un problema de base. Si el problema es una obstrucción de la vía aérea, ya sea por mucosidad u obstrucción nasal o por un cuerpo extraño, el tratamiento será liberar la vía aérea para dejar pasar el aire.  Si la dificultad respiratoria la causa el estrechamiento de los bronquios (asma o bronquitis), el tratamiento irá dirigido a broncodilatarlos mediante fármacos inhalados, como el salbutamol o corticoides.  En el caso de las infecciones bacterianas , como la neumonía, deben ser tratadas con antibióticos y, si hay tumores o líquido en la pleura o pulmones, deben ser tratados quirúrgicamente.  Los pacientes con cardiopatías o arritmias , deben ser estabilizados y tratados con fármacos específicos.  Los pacientes con manifestaciones graves de alergia , deben evitar el alérgeno que les causa problemas y llevar siempre consigo la medicación.  ¿Podemos evitarla o prevenirla?  Los fumadores tienen mayor riesgo de presentar disnea o problemas respiratorios.  Vacunarse contra la gripe, sobre todo, las personas con enfermedades crónicas, respiratorias o cardíacas.  Se recomienda, como normal general, dejar de fumar para evitar complicaciones futuras.  En las ascensiones a gran altura se recomienda la aclimatación progresiva , comer poco, beber mucho y descansar, con la toma de algún fármaco si fuera necesario.  En caso de dificultad a la hora de respirar por la noche, debido a enfermedades cardíacas , al permanecer tumbado (ortopnea), es recomendable dormir con varias almohadas.  En algunas ocasiones, el médico puede prescribir oxígeno domiciliario o bien puede ser necesario, según la gravedad, ingresar e intubar al paciente para ventilarlo adecuadamente.  Complicaciones o secuelas  En función de la gravedad o la frecuencia de episodios de dificultad respiratoria , se pueden observar complicaciones como:  Problemas respiratorios: un episodio grave puede comprometer la función pulmonar o dañar el tejido.  Problemas de memoria o   cognitivos: niveles de oxígeno bajos en la sangre durante un largo tiempo puede provocar pérdida de memoria y problemas cognitivos transitorios o permanentes.  Depresión: suele ser transitoria y mejora con el tiempo.  Cansancio y debilidad muscular: sobre todo después del tratamiento recibido.  Mejorar la dificultad respiratoria  Para ayudar con la dificultad para respirar, pueden realizarse varias cosas :  Sentarse erguido  Dormir semincorporado, en una silla reclinable  Elevar la cabecera de la cama o usar almohadas   Inclinarse hacia delante  Encontrar maneras de relajarse es importante para manejar un episodio de disnea:  Escuchar música suave.  Realizar actividades relajantes como un baño o darse un masaje.  Ponerse un paño frío sobre el cuello o la cabeza.  Respirar con calma por la nariz y echando el aire por la boca.  Pedir ayuda a familiares y amigos.  Abrir la ventana, salir a la calle para recibir aire fresco.  Realizar actividades preventivas como:  Dejar de fumar  Realizar yoga y meditación, basados en la respiración (mejoran la capacidad respiratoria)  Realizar ejercicio moderado.  Aprender a utilizar los medicamentos recetados por el médico y conocer los signos de alarma para acudir a urgencias. 

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Edema Pulmonar
Enfermedad

Edema Pulmonar

¿Qué es un edema pulmonar? El edema pulmonar, edema agudo de pulmón o congestión del pulmón, es una enfermedad producida por la acumulación de líquido en los pulmones afectando al sistema respiratorio y disminuyendo la capacidad de respiración. El líquido se acumula en los sacos de aire de los pulmones (alvéolos). El edema pulmonar puede aparecer de repente. Es una urgencia médica que precisa de atención rápida porque puede llegar a ser mortal si no recibe tratamiento. Tipos de edemas Los tipos de edema son: Edema pulmonar cardiogénico : el corazón recibe sangre del sistema respiratorio por el ventrículo derecho y de ahí pasa a los pulmones. Cuando existen problemas aparece la insuficiencia cardiaca, donde el corazón no consigue evacuar de manera eficaz la sangre que recibe del sistema sanguíneo. Esto provoca un aumento de presión en los pulmones haciendo que el líquido pase de los vasos sanguíneos a los alvéolos. Edema pulmonar no cardiogénico: cuando el causante no es el mal funcionamiento del corazón sino del sistema sanguíneo. La sangre no es capaz de mantenerse dentro de los vasos sanguíneos invadiendo el interior de los alvéolos de líquido. Causas del edema pulmonar La causa del edema pulmonar es cualquier situación que eleve la presión capilar de los pulmones.También puede ser entre otras por: Infarto agudo de miocardio. Arritmia cardiaca. Aumento de la presión arterial. Hipoxemia (disminución de oxígeno en sangre) por altura. Sobrecarga de líquidos administrados necesidades terapéuticas unidas a un mal funcionamiento renal. Traumatismos graves. Problemas cardiacos. Tabaco y drogas. Altitudes superiores a 2500 m. Síntomas del edema pulmonar El síntoma principal es la disnea , dificultad para respirar sensación de asfixia bien en reposo o al realizar alguna actividad física. Otros síntomas son: Dificultades para hablar. Sensación de sangre o espuma con sangre en la boca. Ruido de tipo ronquera al respirar. Sudoración. Ansiedad. Palidez en la piel o coloración azulada. Inflamación de piernas y abdomen. Respiración rápida. Taquicardia. No tolerar estar tumbado Disminución de orina. Malestar general. Molestias en el pecho. Fiebre. Tratamiento del edema pulmonar El tratamiento depende de la gravedad, pero en cualquier caso tiene tres objetivos fundamentales que son: Administración de oxígeno para mejorar la función pulmonar con una mascarilla o con un respirador en casos más graves. Administración de diuréticos que permiten eliminar líquidos a través de la orina para disminuir la presión pulmonar (venocapilar). Medicación para dilatar las venas y por tanto disminuir la cantidad de sangre que llega al corazón. Si la causa es por alguna enfermedad el tratamiento será específico de esa patología. Pruebas complementarias del edema pulmonar Las principales pruebas complementarias del edema pulmonar son: Exploración física, auscultación pulmonar, saturación de oxígeno, toma de tensión arterial y frecuencia cardiaca. Radiografía de tórax. Electrocardiograma. Ecocardiograma. Análisis de orina y sangre. Factores desencadenantes del edema pulmonar Cuando el corazón no es capaz de bombear la sangre de los pulmones al resto del organismo. Esto produce un aumento de la presión de los vasos sanguíneos haciendo que el líquido pase a los sacos de aire (alvéolos) en los pulmones. Por lo tanto, el intercambio de oxígeno entre los vasos sanguíneos y los alvéolos se reduce y causa dificultad para respirar. El factor desencadenante se debe a cualquier situación que eleve la presión pulmonar. Factores de riesgo del edema pulmonar Entre los principales factores de riesgo destacamos: Tensión arterial elevada. Fumar en exceso. Consumo de drogas. Dieta rica en grasa y exceso de sal. Estrés. Antecedentes familiares de cardiopatías. Padecer enfermedades que comprometan las funciones respiratorias, cardiacas y renales. Abandono de medicación habitual de determinadas patologías que puedan provocar edema pulmonar. Sobrecarga de líquidos administrados de manera terapéutica. Anemias graves. Deportes de altitud. Enfermedades de las válvulas del corazón. Complicaciones del edema pulmonar La complicación del edema pulmonar es la muerte por paro cardiorrespiratorio. Prevención del edema pulmonar Hacer una dieta cardiosaludable, baja en grasa y sal. Tomar la medicación adecuadamente en caso de padecer alguna enfermedad con riesgo de provocar un edema pulmonar o problemas cardiacos. Hacer ejercicio físico regularmente. Especialidades a las que pertenece La especialidad médica para tratar el edema pulmonar son los neumólogos y cardiólogos. Preguntas frecuentes ¿Qué puede producir un edema pulmonar? El edema pulmonar lo puede producir cualquier enfermedad o situación que produzca un aumento de la presión pulmonar. Los vasos sanguíneos y los alvéolos no hacen de manera eficaz el intercambio de oxígeno, llenándose, estos últimos, de líquido. ¿Qué es tener líquido en los pulmones? Tener líquido en los pulmones significa que los alvéolos están llenos de líquido. ¿Qué es la trombosis pulmonar? La trombosis pulmonar es la obstrucción, de manera súbita, de una arteria de los pulmones. Generalmente es causado por un coágulo de la pierna que emigra y circula por el torrente sanguíneo hasta el pulmón. Provoca bajos niveles de oxígeno en sangre y por tanto lesiones en algunos los órganos por falta de oxígeno. También puede causar daños permanentes en el pulmón afectado. ¿Qué es un enfisema pulmonar? El enfisema pulmonar es una enfermedad pulmonar obstructiva donde los alvéolos están dañados y no pueden coger el oxígeno necesario. Esto hace que sea más difícil recuperar la respiración tras el ejercicio y que se tenga tos crónica. El causante principal es el tabaco . ¿Qué es un infarto pulmonar? El infarto pulmonar llamada también embolia pulmonar, es la obstrucción de uno o más vasos grandes pulmonares que impide que la zona afectada tenga riego sanguíneo . Puede manifestarse con sensación de ahogo, dolor torácico, mareo, coloración azulada de la piel, tos con esputos de sangre, fiebre. Es una enfermedad grave que puede provocar la muerte súbita del paciente.    
Hiperreactividad Bronquial
Enfermedad

Hiperreactividad Bronquial

¿Qué es la hiperreactividad bronquial? La hipersensibilidad o hiperreactividad bronquial (HRB) es la respuesta anormal y exagerada de la vía respiratoria y la mucosa bronquial y responsable del origen de broncoespasmo. No es una enfermedad por sí misma. Se refiere a que los bronquios reaccionan más de lo habitual frente a muchos estímulos, como infecciones, alergias, aire frío, contaminación, ejercicio, tabaco, etc. La hiperreactividad bronquial es una característica, un rasgo del asma. Puede ser debida a alguna alergia y también puede aparecer como resultado de infecciones de los bronquios y persistir durante mucho tiempo. Suele ser más frecuente en niños y adolescentes, aunque puede ocurrir a cualquier edad, también en personas que realizan alguna actividad física frecuente. Es una afección muy común, la gravedad va a depender de las causas que la provocan, ya que, si no se trata adecuadamente, puede derivar a complicaciones más serias. ¿Tienes dudas?  Regístrate ahora  en Savia y habla gratis con nuestros especialistas médicos por chat o videoconsulta. Tipos de hiperactividades No se conocen variantes de esta enfermedad. Causas de la hiperreactividad bronquial No está claro por qué algunas personas contraen hiperreactividad bronquial y otras no, sin embargo, es probable que se deba a una combinación de factores ambientales y genéticos (hereditarios). La hiperreactividad bronquial puede también presentarse en algunos pacientes (aunque no todos) con la fiebre del heno , fibrosis quística, bronquitis crónica e incluso puede detectarse en algunas personas sin enfermedad respiratoria. También puede aparecer de forma transitoria tras infecciones respiratorias o exposiciones a irritantes. La causa que produce la hiperreactividad bronquial en los pacientes con asma se desconoce, aunque parece que, en parte, puede ser debida a una ruptura de la integridad de la mucosa bronquial ocasionada por una inflamación persistente, principalmente a base de eosinófilos, que se detecta en todos los pacientes asmáticos, incluso en los más leves. Síntomas de la hiperreactividad bronquial Los síntomas pueden incluir: Falta de aire. Dolor u opresión en el pecho. Tos con o sin producción de esputo (flema). Problemas para dormir causados por falta de aire, tos o silbido al respirar. Retracción o tiraje de la piel entre las costillas al respirar. Dificultad para respirar que empeora con el ejercicio o la actividad. Un pitido o silbido al respirar que puede oírse al exhalar. Tos o silbido al respirar que empeora con un virus respiratorio, como un resfrío o influenza, presión torácica y sensación de tirantez, entre otros síntomas. ¿Tienes dudas?  Regístrate ahora  en Savia y habla gratis con nuestros especialistas médicos por chat o videoconsulta. Tratamiento de la hiperreactividad bronquial El tratamiento para la hiperreactividad bronquial puede ser el mismo que para el asma. El tratamiento, generalmente, implica aprender a reconocer los desencadenantes, tomar medidas para evitarlos y controlar la respiración para garantizar que los medicamentos diarios para el asma mantengan los síntomas bajo control. Los medicamentos adecuados dependen de una serie de cuestiones, como la edad, los síntomas, los desencadenantes de la hiperreactividad bronquial y lo que sea más efectivo para mantener los síntomas bajo control. Los medicamentos preventivos de control a largo plazo reducen la inflamación de las vías respiratorias que produce los síntomas . Los inhaladores de alivio rápido (broncodilatadores) abren rápidamente las vías respiratorias inflamadas que restringen la respiración. En algunos casos, es necesario tomar medicamentos contra la alergia. Existen diversos medicamentos que tienen efecto antiinflamatorio en la mucosa bronquial, pero los más potentes y eficaces son los corticoides (cortisona) inhalados. Para el tratamiento inmediato, se utilizan broncodilatadores, que normalmente se administran por vía inhalatoria. Pruebas complementarias de la hiperreactividad bronquial Las pruebas complementarias para el diagnóstico de la hiperreactividad bronquial pueden incluir : pruebas de alergias, examen de sangre o piel para ver si una persona es alérgica a ciertas sustancias, gasometría arterial (normalmente se lleva a cabo sólo con pacientes que están sufriendo un ataque de asma grave), radiografía de tórax y pruebas de la función pulmonar, entre otras pruebas. Factores desencadenantes de la hiperreactividad bronquial En las personas con vías respiratorias sensibles, los síntomas pueden desencadenarse por la inhalación de sustancias llamadas alérgenos o desencadenantes . Los más comunes incluyen: animales (caspa o pelaje de mascotas), ácaros del polvo, ciertos medicamentos (ácido acetilsalicílico o aspirina y otros AINE), cambios en el clima (con mayor frecuencia el clima frío), químicos en el aire o en los alimentos, moho, polen y humo del tabaco, entre otros desencadenantes. Factores de riesgo de la hiperreactividad bronquial Entre los factores que aumentan el riesgo de padecer hiperreactividad bronquial están: tener un pariente consanguíneo (como padre o hermano) con asma, tener una afección alérgica, como dermatitis atópica o rinitis alérgica (fiebre del heno), ser fumador, exposición al tabaquismo pasivo, y exposición a desencadenantes en el ámbito laboral, como los productos químicos utilizados en las industrias de la agricultura, la peluquería y la fabricación, entre otros factores. Complicaciones de la hiperreactividad bronquial Las complicaciones de la hiperreactividad bronquial pueden incluir: Signos y síntomas que interfieren en el sueño , el trabajo o las actividades recreativas. Estrechamiento permanente de los tubos bronquiales que afecta la forma en que se puede respirar. Efectos secundarios del consumo a largo plazo de algunos medicamentos que se utilizan para estabilizar el asma grave. Prevención de la hiperreactividad bronquial La mejor forma de prevenir la hiperreactividad bronquial es evitar los factores que puedan desencadenar los síntomas. Especialidades a las que pertenece La hiperreactividad bronquial pertenece a la especialidad de neumología, está es la rama de la medicina que está dedicada a la evaluación, prevención, diagnóstico y tratamiento de las patologías del aparato respiratorio. Preguntas frecuentes: ¿Qué es el asma? El asma es una afección en la que se estrechan y se hinchan las vías respiratorias, lo cual produce mayor mucosidad. Esto podría dificultar la respiración y provocar tos, silbido al respirar y falta de aire. ¿Es lo mismo hiperreactividad bronquial que asma? La hiperreactividad bronquial es una característica, un rasgo del asma. Por lo que podría ser lo mismo. ¿Qué es la hiperreactividad bronquial por frío? Se refiere a que los bronquios reaccionan más de lo habitual frente a los estímulos del frío. ¿Qué remedios naturales hay para la hiperreactividad bronquial? El té de jengibre es una gran alternativa para aliviar la hiperreactividad bronquial de manera natural. La cebolla también contiene un flavonoide llamado quercetina que ayuda a relajar los bronquios y disminuir la constricción de las vías respiratorias. El belcho (efedra) contiene efedrina y seudoefedrina, sustancias broncodilatadoras que expanden las vías respiratorias para ayudar a respirar más fácilmente. Pero se recomienda que si el paciente tiene algún síntoma respiratorio acuda al médico. ¿Qué remedios caseros hay para el asma? El ajo era usado como un medicamento natural mucho antes de ser usado como condimento. Gracias a sus propiedades antiinflamatorias, ha sido considerado como uno de los remedios caseros más eficaces contra el asma. Tomar jugo de limón mezclado con agua ayuda a evitar que la mucosidad se acumule en los bronquios, mejora la respiración y limpia el aparato respiratorio de bacterias y gérmenes que podrían dificultar el paso del aire. La cúrcuma es una especia con propiedades antiinflamatorias y expectorantes, lo que la convierte en una gran opción para curar el asma naturalmente. El té de jengibre es una gran alternativa para aliviar el asma de manera natural. Aunque existen estos remedios naturales, lo más recomendable es acudir al médico. ¿Tienes dudas?  Regístrate ahora  en Savia y habla gratis con nuestros especialistas médicos por chat o videoconsulta.
Enfermedad Pulmonar Onstructiva Crónica
Enfermedad

Enfermedad Pulmonar Onstructiva Crónica

¿Qué es la enfermedad pulmonar obstructiva crónica? La enfermedad pulmonar obstructiva crónica, bronquitis crónica o EPOC es la enfermedad pulmonar que se produce por alteración inflamatoria de los bronquios . Los casos de enfermedad obstructiva en mayores de 40 años en España es de 10,2 por ciento, siendo en varones de 15,1 por ciento. Es una enfermedad que va desde leve a grave y que puede dar lugar a episodios de hipoventilación , con descenso del oxígeno en sangre a niveles que pueden poner en peligro la vida del enfermo.   Tipos de enfermedades pulmonares Las enfermedades pulmonares se pueden dividir en enfermedades infecciosas, asma, bronquitis crónica y enfisema pulmonar. Enfermedades infecciosas neumonías y tuberculosis son las enfermedades pulmonares infecciosas más frecuentes y precisan de tratamiento antibiótico para su mejoría. Asma , es una enfermedad que produce inflamación de los bronquios y se caracteriza por dificultad en la espiración (cuando sale el aire del pulmón) produciendo un ruido conocido como sibilancias. Puede ser intrinseca o extrinseca, el asma extrínseca está relacionada con procesos alérgicos. Bronquitis crónica es la enfermedad que produce inflamación bronquial, relacionada sobre todo con el humo del tabaco. Enfisema pulmonar es la destrucción o dilatación de los alvéolos pulmonares, alterando el intercambio gaseoso en los mismos. Causas de la enfermedad pulmonar obstructiva crónica La causa principal de la enfermedad pulmonar obstructiva crónica es el humo del tabaco en los países desarrollados, en las zonas en vía de desarrollo será la contaminación y la combustión en zonas mal ventiladas de cocinas de carbón y calefacciones. El 1 por ciento de la enfermedad obstructiva crónica se debe al déficit genético de alfa 1 antitripsina. Síntomas de la enfermedad pulmonar obstructiva crónica Los síntomas principales de la enfermedad obstructiva crónica son la tos, dificultad para respirar, ruido de mucosidad en el pecho, fatiga y sensación de falta de aire . En los estadios más avanzados aparecen labios y uñas azules y se puede producir hinchazón en las piernas debido al daño cardíaco que se produce en el avance de la enfermedad. Tratamiento de la enfermedad pulmonar obstructiva crónica El tratamiento de la enfermedad pulmonar obstructiva crónica se va a realizar con: Broncodilatadores inhalados , cuya función será disminuir la inflamación del bronquio, aumentando la capacidad respiratoria del paciente. Entre los inhaladores tendremos broncodilatadores de acción rápida como el salbutamol o la terbutalina, broncodilatadores de acción prolongada como el tiotropio, el salmeterol o el formoterol, esteroides inhalados como la budesonida y la fluticasona. Combinaciones de estos fármacos pueden también usarse como inhalador único. Los esteroides orales tipo prednisona o deflazacort pueden usarse en casos de recidivas, con grave compromiso bronquial, en pautas cortas de entre 3 y 5 días. Teofilinas son fármacos antiguos con poco uso en el momento actual. Será necesaria la vacunación preventiva tanto de su gripe como del neumococo . La oxigenoterapia podrá usarse en caso avanzados, cuando el nivel de oxígeno que se encuentra en el aire no es suficiente para garantizar una correcta oxigenación de la sangre del paciente. La rehabilitación pulmonar pretende enseñar al enfermo a expulsar las flemas de forma correcta usando tanto el diafragma como los músculos intercostales para una correcta respiración. Pruebas complementarias de la enfermedad pulmonar obstructiva crónica Las pruebas complementarias para llegar al diagnóstico y controlar el tratamiento serán: Análisis de sangre con medición del oxígeno en sangre arterial y hemograma ya que la falta de oxígeno puede dar lugar a un aumento de los glóbulos rojos. Radiografía de tórax que permite conocer la situación pulmonar. TAC puede ser necesario en los casos de sospecha de un enfisema, para valorar qué parte del pulmón puede estar dañada por este proceso. Electrocardiograma que permite conocer si existe una sobrecarga cardíaca, secundaria al proceso pulmonar. Espirometría valorando tanto la capacidad vital, esto es la cantidad de aire que entra en los pulmones, como la capacidad espiratoria a través del volumen espiratorio forzado en el primer segundo. En muchos casos se realiza una espirometría tras administrar broncodilatadores, esto permite conocer cuánto va a mejorar un paciente con un tratamiento correcto. Factores desencadenantes de la enfermedad pulmonar obstructiva crónica La causa desencadenante de la enfermedad pulmonar obstructiva crónica será principalmente la exposición al humo del tabaco , que se asocia a otros modos de exposición a contaminantes ambientales y lugares de trabajo con sustancias químicas o humos. También existen causas genéticas como es la falta de alfa 1 antitripsina. Factores de riesgo de la enfermedad pulmonar obstructiva crónica Son factores de riesgo: Humo del tabaco , cuantos más cigarrillos se fuman y durante más años en la vida de una persona, es más probable que se tenga una enfermedad pulmonar obstructiva crónica. También se da en personas que fuman en pipa o marihuana, y en personas que soportan el llamado tabaquismo pasivo. Exposición a sustancias químicas y polvos en suspensión. Está relacionado con ciertos tipos de trabajo como mineros, personas que trabajan con piedra, con polvo de madera, vapores de pinturas y barnices pueden sufrir con más facilidad esta enfermedad. Personas que se ven sometidas a humos de calefacciones o de cocinas con carbón o maderas. Edad , siendo más frecuente a partir de los 40 años. Genetica ,  personas con déficit de alfa 1 antitripsina. Complicaciones de la enfermedad pulmonar obstructiva crónica Las complicaciones de la enfermedad pulmonar obstructiva crónica son: Infecciones pulmonares de repetición. Daño cardiaco. Insuficiencia cardiaca. Fibrilación auricular. Hipertensión pulmonar. Cancer de pulmon. Prevención de la enfermedad pulmonar obstructiva crónica La prevención de la enfermedad pulmonar obstructiva crónica requiere: Dejar de fumar. No exponerse a vapores de sustancias químicas. No exponerse a combustión en lugares mal ventilados. Especialidades a las que pertenece La bronquitis crónica o enfermedad obstructiva crónica va a ser controlada en sus fases más precoces por el médico de familia , que también deberá de encargarse de la vacunación de la gripe y la neumonía, y de ayudar al enfermo a dejar de fumar. En las fases más avanzadas de la enfermedad se deberán de controlar por el neumólogo . Preguntas frecuentes: ¿Qué es la EPOC? El EPOC es la enfermedad pulmonar obstructiva crónica, también conocida como bronquitis crónica , es una enfermedad pulmonar en la cual se va a producir una inflamación y constricción de los bronquios que origina dificultad para poder inhalar, exhalar y hacer un intercambio gaseoso correcto en los pulmones. ¿Qué es la bronquitis crónica? La bronquitis crónica o enfermedad pulmonar obstructiva crónica será la inflamación crónica de los bronquios , dando lugar a una alteración del intercambio gaseoso en los mismos lo que da lugar a una menor cantidad de oxígeno en sangre a nivel arterial, de la que es necesaria para una correcta oxigenación de los tejidos. ¿Qué es la fibrosis pulmonar? Los pulmones están formados por un tejido elástico , que se distiende al llenarse de aire , cuando se produce la fibrosis pulmonar. Este tejido se endurece y como consecuencia no se puede distender de forma adecuada ¿A qué órganos afecta la EPOC? La bronquitis crónica afecta primero a los pulmones que se encuentran inflamados, esto hace que se aumente la tensión pulmonar y posteriormente se dañe el corazón. No obstante, otros muchos órganos sufren con esta enfermedad ya que en algunas ocasiones no llega bastante oxígeno a órganos vitales, como puede ser el cerebro y los riñones , que van sufriendo daños a lo largo de la enfermedad. ¿Qué es un enfisema pulmonar? El enfisema es la enfermedad pulmonar que provoca la rotura de los alvéolos pulmonares , que es la parte más pequeña del pulmón donde tiene lugar el intercambio gaseoso, entre la sangre y el aire. Cuando esto ocurre la sangre se oxigena de forma más pobre. Se trata de una forma de enfermedad pulmonar obstructiva crónica.  
Insuficiencia Respiratoria
Enfermedad

Insuficiencia Respiratoria

¿Qué es una insuficiencia respiratoria? La insuficiencia respiratoria es un tra storno en el que no se produce una correcta oxigenación de la sangre debido a alguna patología o afectación pulmonar, de forma aguda, de forma crónica, o progresiva. Es una alteración que se da bastante que puede llegar a ser muy grave, ya que compromete la vida del paciente y que de forma más frecuente se da en paciente mayores con patologías de base. Tipos de insuficiencias respiratorias Insuficiencia respiratoria hipercápnica : se produce por retención aguda de dióxido de carbono (CO2). Insuficiencia respiratoria hipóxica : se produce cuando el intercambio gaseoso de oxígeno y dióxido de carbono se altera, lo que lleva a la hipoxemia o disminución de oxígeno en la sangre (saturación de sangre arterial de oxígeno menor a 90%). Dentro de este tipo se engloba el síndrome de insuficiencia respiratoria aguda (SIRA), producida por una lesión pulmonar aguda. Causas de una insuficiencia respiratoria Las causas que producen una insuficiencia respiratoria son aquellas alteraciones que afectan al normal funcionamiento del pulmón como aparición de edema en su tejido, obstrucción de las vías respiratorias, inflamación de sus tejidos, obstrucciones vasculares, infecciones, alteraciones anatómicas torácicas o pulmonares, alteraciones neurológicas...etc. De esta forma, se pueden enumerar una gran cantidad de enfermedades, alteraciones y situaciones que pueden determinar la aparición de una insuficiencia respiratoria: E nfermedad pulmonar obstructiva crónica, asma, sarcoidosis, neumonía, embolia pulmonar, insuficiencia cardiaca , infarto de miocardio, sepsis, permanencia en regiones de gran altitud, ahogamiento, politraumatismos, aspiración de un cuerpo extraño, apnea del sueño, escoliosis, intoxicaciones por drogas o alcohol, inhalación de gases y humos, fibrosis pulmonar...etc. Síntomas de una insuficiencia respiratoria Se produce una d ificultad respiratoria, sensación de falta de aire, respiración agitada, acelerada, debilidad, incapacidad para realizar grandes esfuerzos , coloración azulada de la piel, confusión, somnolencia, mareo, puede haber hasta pérdida de conocimiento. También aceleración del ritmo del corazón con sensación de palpitaciones por taquicardia, y, en ocasiones, aparición de arritmias. A veces, según la causa de la insuficiencia respiratoria se puede realizar una autoescucha de ruidos respiratorios anormales (sibilantes, etc). Tratamiento para la insuficiencia respiratoria Los pacientes que presentan una insuficiencia respiratoria aguda reciben tratamiento en la urgencia hospitalaria o, si su gravedad así lo determina, en los servicios de cuidados intensivos. El tratamiento fundamental es el aporte de oxígeno que, en casos de gravedad extrema, se realiza mediante una ventilación mecánica no invasiva (mediante CPAP, máquinas que por medio de una mascarilla amplia aportan una presión positiva al final de la espiración al paciente) o por ventilación invasiva con intubación. Además, debe tratarse la enfermedad de base que produce la insuficiencia respiratoria de forma específica. Pruebas complementarias del tratamiento de la insuficiencia respiratoria Además de la exploración física y la anamnesis (interrogatorio clínico), que se le realiza al paciente, se puede realizar una prueba inicial básica e inocua que es la toma de la saturación de oxígeno en sangre con ayuda de un pulsioxímetro. La prueba diagnóstica fundamental es la realización de una gasometría arterial , que ayuda a determinar a los médicos el tipo de insuficiencia respiratoria que sufre el paciente (hipóxica, hipercápnica o mixta), y la asociación con desequilibrios ácido-básicos de la sangre derivados. Se puede acompañar para llegar al origen de la insuficiencia respiratoria con otras exploraciones como analítica de sangre, electrocardiograma , pruebas de imagen como radiografía de tórax, TAC torácico, ecocardiograma, angio-TAC pulmonar, determinación de tóxicos en orina...etc. Factores desencadenantes de una insuficiencia respiratoria Presencia de cortocircuitos en el corazón o en el sistema vascular periférico, que determinan que una fracción de sangre venosa (con dióxido de carbono), pasa a la circulación arterial oxigenada, bajando la oxigenación global de la sangre en mayor o menor medida. Aparición de un desequilibrio entre la ventilación del pulmón y la perfusión sanguínea de su tejido. Existencia de un bajo oxígeno inspirado , por ejemplo, si se inhalan tóxicos. Lesiones neurológicas que disminuyan el mecanismo de la respiración y con ello la ventilación del pulmón por minuto. Factores de riesgo de una insuficiencia respiratoria Edad : la capacidad respiratoria, la pérdida de masa muscular, la disminución de la elasticidad de la caja torácica...etc, que se producen con el envejecimiento, pueden favorecer la aparición de una insuficiencia respiratoria en ciertas circunstancias. Abuso de drogas o alcohol. Tabaquismo . Padecer traumatismos : caídas que afecten a la caja torácica. Padecer enfermedades neurodegenerativas . Padecimiento de enfermedades pulmonares y cardíacas . Complicaciones de una insuficiencia respiratoria Hipertensión pulmonar. Enfermedad tromboembólica venosa. Insuficiencia cardíaca. Arritmias cardíacas. Insuficiencia renal. Alteraciones neurológicas. Fallo multiorgánico. Muerte. Prevención de la insuficiencia respiratoria No fumar, no tomar drogas. Evitar inhalar humos y otros tóxicos. Mantener medidas generales de higiene para prevenir la transmisión de infecciones (lavado de manos...etc). Vacunarse. Mantener una vida activa y una alimentación equilibrada. Especialidades a las que pertenece la insuficiencia respiratoria La insuficiencia respiratoria es un trastorno tratado por los médicos que trabajan en los servicios de urgencias (especialistas en medicina familiar, internistas...etc), por médicos intensivistas o por neumólogos. Preguntas frecuentes: ¿Qué es la disnea respiratoria? La disnea es un síntoma físico que describe la sensación de falta de aire , fatiga, de no poder respirar adecuadamente que tiene el paciente. ¿Qué es el asma? El asma es una enfermedad crónica respiratoria producida por una hiperreactividad bronquial que deriva en la aparición de “ataques” de disnea o sensación de no respirar bien de duración variable, acompañada de tos, ruidos respiratorios como silbidos (sibilancias) y sensación de constricción debida al espasmo que se produce en los bronquios y cuyos precipitantes pueden ser varios. ¿Qué es la disnea de esfuerzo? La disnea de esfuerzo es la sensación de dificultad respiratoria cuando se realiza algún esfuerzo como subir escaleras, hacer ejercicio físico, etc. ¿Qué es la disnea paroxística? La disnea paroxística es una sensación de dificultad respiratoria abrupta que aparece en el paciente cuando este está acostado, tumbado en horizontal, y que le obliga a incorporarse y sentarse para poder volver a respirar bien. ¿Qué es la apnea? Es una pausa o suspensión transitoria de la respiración a la que habitualmente le sigue una respiración forzada y más profunda.