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Diálisis, Qué es y Consecuencias
Artículo especializado

Diálisis, Qué es y Consecuencias

La diálisis consiste en un procedimiento que suple la función renal cuando, por diferentes causas, los riñones están dañados. Mediante la diálisis se logran eliminar varios productos de desecho que se excretan con la orina, así como el exceso de líquido de la sangre. Qué pasa cuando los riñones fallan Cuando los riñones fallan por infecciones de repetición, lesiones, afectación por hipertensión arterial, colesterol, diabetes, glomerulonefritis, obstrucciones de la vía urinaria, aporte insuficiente de sangre u otras muchas causas, su función se debe suplir, dado que es el mecanismo del cuerpo humano para deshacerse de sustancias que, de acumularse en la sangre, como la urea, pueden ser tóxicas y poner en peligro la integridad del paciente o incluso su vida. Los riñones, una vez fallan, ya sea uno o ambos, en general no se recuperan. Cuando es un riñón el que falla el otro puede compensar en parte y llevar a cabo el trabajo que en condiciones de salud harían los dos. Sin embargo, esta misma sobrecarga de trabajo puede a la larga dañar el riñón sano y hacer que la función renal de excreción se vea mermada hasta llegar a unos niveles que pongan en riego al paciente. Cuando esto se produce hoy en día disponemos de dos opciones terapéuticas: la diálisis y el trasplante renal. Cuándo se recurre a la diálisis No todos los pacientes son candidatos a un trasplante renal, que es la solución ideal. Asimismo, existe una lista de espera para recibir un trasplante y mientras la función renal tiene que llevarse a cabo. Es en estas dos situaciones cuando entra en juego la diálisis, que se tendrá que realizar durante toda la vida, o hasta que se pueda someter a la persona a un trasplante de riñón. Tipos de diálisis Existen dos tipos de distintos de diálisis: la hemodiálisis, la más habitual, y la diálisis peritoneal. La elección de una modalidad u otra se basa, en la mayoría de los casos, en criterios puramente médicos, mientras que en ocasiones es el paciente quien puede escoger entre ambas opciones.          La hemodiálisis consiste en filtrar la sangre de forma periódica para depurar y extraer el líquido sobrante. Se extrae toda la sangre del paciente, se la hace pasar por un filtro (dializador) para depurarla y, una vez limpia, se introduce de nuevo en el cuerpo. o     Para poder llevar a cabo este proceso se necesita disponer de unos vasos sanguíneos que permitan extraer un gran flujo de sangre hacia la máquina de diálisis. Las venas y arterias a las que tenemos acceso tienen un calibre pequeño de manera que lo que se hace es crear una fístula arteriovenosa (FAVI) a través de la cual se accede a la extracción y reinserción de la sangre. La creación de la FAVI la llevan a cabo los cirujanos vasculares en el quirófano, y se debe realizar antes del inicio de la hemodiálisis. Entre un mes y un mes y medio después de la intervención la vena conectada a la arteria habrá crecido lo suficiente para permitir pinchar en ella de manera repetida durante las sesiones de hemodiálisis. o     Si se tiene que realizar la diálisis de forma urgente y no da tiempo a realizar la FAVI se puede llevar a cabo la hemodiálisis a través de un catéter vascular que se coloca a nivel yugular o femoral. Este acceso es provisional hasta que se pueda hacer la FAVI, dado que tiene mayor riesgo de infecciones. Sin embargo, si por problemas intrínsecos al sistema vascular del paciente no se le puede someter a la creación de la FAVI será el único mecanismo para poder realizar la hemodiálisis. o     El paciente se tendrá que someter a la hemodiálisis tres días a la semana en días alternos, descansando el fin de semana, en sesiones que pueden durar entre tres y cinco horas. El tratamiento se puede llevar a cabo en las unidades de diálisis ambulatorias o si es posible en el domicilio. A nivel domiciliario el paciente se ahorra el desplazamiento hasta el hospital y permite una mayor flexibilidad de horarios. El paciente debe contar con personas que puedan asistirle y se les debe formar para que puedan llevarla a cabo. o     Durante la hemodiálisis se puede notar una sensación de mareo al bajar la presión arterial. Tras finalizar la sesión durante unas horas los pacientes pueden tener una cierta sensación de cansancio que acaba cediendo, del mismo modo que el mareo que se puede tener durante la sesión por la bajada de tensión arterial puede darse tras el procedimiento          La diálisis peritoneal se basa en el mismo mecanismo que la hemodiálisis, pero en vez de utilizar el dializador se emplea el peritoneo, que actúa de membrana natural. Se debe colocar un catéter peritoneal mediante una intervención quirúrgica y una vez colocado se puede iniciar la diálisis peritoneal. o     Las sesiones consisten en la introducción del líquido de diálisis dentro de la cavidad abdominal mediante el catéter y se deja que durante unas horas las sustancias tóxicas y el líquido sobrante pasen de del peritoneo al líquido. A continuación, se extrae el líquido y se vuelve a llenar la cavidad abdominal con líquido de diálisis limpio. o     Tras una formación de unas semanas al paciente, que se llevará a cabo en el hospital, la diálisis peritoneal se puede realizar en el domicilio. La introducción y extracción del líquido puede hacerse de manera manual, lo cual requiere que el paciente haga el llenado y vaciado tres a cuatro veces al día, o de manera automática mediante una máquina que bombea el líquido a la cavidad abdominal y lo extrae durante 8-10 horas y que se suele realizar mientras el paciente duerme. La entrada de líquido puede causar una distensión abdominal molesta, sobre todo durante las primeras semanas del tratamiento. o     La diálisis peritoneal, a diferencia de la hemodiálisis, se debe realiza cada día. Sin embargo, los efectos secundarios de la hemodiálisis como los mareos, el cansancio o la bajada de la presión arterial ocurren en muy contadas ocasiones. Sea como fuere, ambas opciones comportan que el paciente tenga que hipotecar gran parte de su tiempo para someterse al procedimiento de diálisis. Las unidades de nefrología de los hospitales cuentan con equipos multidisciplinares de médicos, enfermeras, nutricionistas y fisioterapeutas que acompañan a los pacientes durante todo el proceso de la diálisis y realizan exhaustivos controles periódicos.
Insuficiencia Renal: Detección precoz y su importancia
Artículo especializado

Insuficiencia Renal: Detección precoz y su importancia

La insuficiencia renal es una enfermedad crónica y evolutiva cuyo estadiaje evoluciona de forma variable de una persona a otras y en función de la causa que la ocasione. Se trata de un problema mundial de salud pública que afecta a más de un 10% de la población adulta . Cómo se manifiesta Puede tener diferentes manifestaciones clínicas entre las cuales destacan la hematuria (presencia de sangre en la orina), los edemas (acumulación de líquido intersticial) y la hipertensión arterial. Sin embargo, la función renal alterada tarda en manifestarse en una analítica o en un uroanálisis y suele detectarse en una revisión rutinaria. Una insuficiencia renal puede instaurarse de forma aguda ante un fracaso renal agudo o de forma progresiva ante una enfermedad de evolución crónica. Generalmente, al hablar de insuficiencia renal solemos referirnos a insuficiencia renal crónica. Es muy importante recalcar que la detección precoz de la insuficiencia renal mejora su morbilidad. Causas y síntomas de la insuficiencia renal Existen muy diferentes causas de enfermedad renal crónica siendo la hipertensión  y la diabetes las principales. La lesión renal incipiente se detecta con la aparición de  albúmina en orina   y/o la reducción progresiva de la tasa de filtrado glomerular . En sus primeras etapas, el daño renal no ocasionando ningún síntoma , pero a medida que se deteriora la función renal empiezan a aparecer los síntomas y a manifestarse claramente en la analítica. En general, el primer indicador de posible lesión renal es la excreción de albúmina en orina, por lo que su determinación está recomendada en los pacientes de riesgo (hipertensos, diabéticos, hepatópatas…). Diagnóstico Para detectar a los pacientes con alto riesgo de progresar a insuficiencia renal habría que establecer el grado exacto de daño glomerular mediante una biopsia renal, pero se trata de un método invasivo no indicado ni recomendado en todos los pacientes. El análisis de otros parámetros urinarios está en proceso de investigación, de forma que pueda detectarse el daño glomerular incipiente (se trata de la detección de biomarcadores como proteínas específicas en orina). La posibilidad de utilizar biomarcadores urinarios para detectar el daño glomerular temprano abre nuevas posibilidades diagnósticas, siendo una prueba complementaria fácil de realizar (con sólo la obtención de una muestra de orina). Existen otros parámetros sanguíneos cuya alteración puede sugerir lesión renal:          Electrolitos: sodio, potasio, bicarbonato… Normalmente, una disfunción o enfermedad renal ocasiona un desequilibrio electrolítico que afecta el pH sanguíneo. Si la función renal empeora, puede desarrollarse una acidosis  metabólica.          Iones: fósforo, calcio… Un fósforo elevado y un calcio disminuido son sospechosos de lesión renal.          Albúmina: una baja concentración en sangre y alta en orina puede indicar que los riñones no pueden evitar su pérdida por la orina.          Urea y creatinina: un aumento de estos valores en sangre sugiere disfunción renal por cualquier situación que disminuya el aporte de sangre hacia los riñones.          Anión gap: un resultado elevado puede indicar un exceso de ácido  en sangre (acidosis) que se asocia a enfermedad renal, aunque puede deberse a otras causas. Control de la enfermedad Los pacientes renales son controlados habitualmente por el médico de familia y periódicamente por el nefrólogo. Es importante controlar sus parámetros renales con asiduidad pues nos permiten conocer la función renal. En el momento en que el paciente es catalogado como nefrópata deben contemplarse unas consideraciones especiales en cuanto a la prescripción médica y a restricciones en la ingesta. En determinados fármacos debe hacerse un ajuste de dosis para evitar su acumulación por su alteración en el filtrado renal (que provocaría un acúmulo de fármaco en sangre). En conclusión, ante cualquier hallazgo patológico en orina o sangre sugerente de lesión renal debe iniciarse un estudio de despistaje. Algunas de las pruebas complementarias que se realizan para el estudio renal serían: el análisis de la orina recogida durante 24 horas (para conocer el grado de disfunción renal), la ecografía renal, la biopsia renal, el TAC…. Asimismo, además de etiquetar la insuficiencia renal y su grado, debemos realizar el estudio completo para identificar la causa subyacente. El diagnóstico de insuficiencia renal nos influirá en el tratamiento de este paciente de por vida. El objetivo será enlentecer la progresión de la insuficiencia renal.
Diuréticos y Retención de Líquidos
Artículo especializado

Diuréticos y Retención de Líquidos

Definimos un diurético como una sustancia que al ser ingerida induce la eliminación de líquido del organismo. Esta eliminación de líquido no se produce de forma aislada, sino que conlleva a un arrastre de minerales e iones que alteran el equilibrio electrolítico y debe tenerse muy en cuenta al indicar el tratamiento. Se trata de un tratamiento que debe realizarse bajo recomendación médica . Su principal indicación sería el tratamiento del edema o retención de líquidos que puede presentarse en diferentes patologías: insuficiencia cardíaca, cirrosis hepática, enfermedad renal, grandes quemados, hipertensión arterial… Tipos de diuréticos Existen diferentes grupos de diuréticos que actúan en diferentes niveles para forzar el efecto de arrastre y eliminación de líquido . La mayoría de diuréticos actúa forzando la eliminación renal de agua mediante la eliminación forzada de sodio en la orina. A su vez ocasionan disminución en los niveles de otros iones como potasio, cloro y magnesio por lo que deben monitorizarse sus niveles en los pacientes tratados con diuréticos de forma crónica. En función del mecanismo y lugar de acción diferenciaremos diferentes tipos de diuréticos: tiacídicos, del asa y ahorradores de potasio. Las diferentes familias de diuréticos presentan diferentes efectos adversos. La elección de uno u otro vendrá condicionada por los síntomas y la patología especifica a tratar . Los diuréticos tiacídicos suelen indicarse en pacientes afectos de hipertensión arterial y/o insuficiencia cardíaca. Los más comúnmente empleados son la hidroclorotiazida y la clortalidona. Son menos potentes que los diuréticos del asa pero más que los ahorradores de potasio. Aumenta la excreción de sodio, agua y potasio. Los diuréticos del asa se emplean, por su mayor eficacia, en agudizaciones de enfermedades crónicas. Los más empleados en la práctica clínica son furosemida y torasemida. Actúan aumentando la excreción renal de sodio, agua y potasio. Precisan un ajuste de dosis de forma individual según la respuesta clínica y el grado de diuresis requerido. En cuanto los síntomas mejoran se ajusta nuevamente la dosis. Los diuréticos ahorradores de potasio a diferencia de las otras familias pueden provocar desequilibrio electrolítico, especialmente por aumento de potasio, aunque también pueden ocasionar disminución de los niveles de sodio. Los más empleados de este grupo son la amilorida y la esironolactona. Tienen un efecto diurético más débil que los grupos anteriores. Cómo tomarlos Una vez tenemos la indicación clara de iniciar el tratamiento con diuréticos debe iniciarse la pauta a dosis bajas, que se incrementará en función de la evolución clínica del paciente, así como la tolerancia, hasta conseguir una respuesta diurética adecuada que podremos evidenciar clínicamente con una disminución de peso (por eliminación del líquido retenido), una mejoría en la inflamación de las extremidades o una mejoría en los valores tensionales . A medida que los síntomas mejoran intentaremos reducir la dosis hasta conseguir la mínima necesaria para mantener un correcto equilibrio . En algunos pacientes, a pesar de haberse resuelto la retención de líquidos, debe mantenerse el tratamiento diurético para evitar recaídas. Por supuesto, los pacientes en tratamiento con diuréticos deben someterse a controles analíticos periódicos para monitorizar, sobre todo, los iones (sodio, potasio, cloro, magnesio…), así como la función renal. Al iniciar el tratamiento con diuréticos realizaremos una analítica tras una o dos semanas del inicio del tratamiento . Asimismo, siempre que el paciente precise un ajuste de dosis para controlar los síntomas, debemos proceder al control analítico posterior, sobre todo al aumentar la dosis del diurético. Efectos adversos El uso concomitante de diuréticos con otros fármacos puede potenciar el efecto de los mismos de forma que es importante comunicar este tratamiento si precisamos una nueva prescripción farmacológica. Por supuesto, la ingesta de diuréticos implica más visitas al baño con la consecuente incomodidad, sobre todo, durante la noche. Por tanto, e s una medicación muy efectiva pero no exenta de efectos adversos inducidos , principalmente por el aumento de la diuresis (o micción) y el desequilibrio hidroelectrolítico. Los efectos secundarios más habituales son pues: hiponatremia (disminución de sodio), hipopotasemia (disminución de potasio), hipomagnesemia (disminución de magnesio), hipovolemia (deshidratación), hiperuricemia (aumento de ácido úrico), crisis de gota, hipercalcemia (aumento de calcio), hipercolesterolemia (aumento de colesterol) e hiperglucemia (aumento glucosa), hipotensión (disminución de la tensión arterial) e insuficiencia renal. Por su frecuencia e importancia merece especial mención la hipopotasemia, que puede aparecer con los diuréticos tiacídicos y los de asa (más frecuente en los pacientes tratados con los primeros). En función de la duración del tratamiento y la dosis requerida será más acusada y puede ser necesario un suplemento de potasio para compensar las pérdidas renales. Por el contrario, en pacientes tratados con diuréticos ahorradores de potasio encontraremos niveles elevados de potasio que pueden precisar tratamiento específico . Vamos a mencionar los síntomas más frecuentes que aparecen ante un desequilibrio hidroelectrolítico en general : sequedad de boca, sed, síntomas digestivos (náuseas y vómitos), debilidad, cansancio o letargia, somnolencia, agitación, convulsiones, confusión, cefalea, dolores, calambres musculares, hipotensión (también hipotensión postural), oliguria (micción escasa), arritmias.... Como puedes deducir no es una medicación que deba tomarse sin control médico . Además de sus indicaciones específicas tiene unos efectos adversos que no deben minimizarse. Y, sobre todo, no están indicados para tratar el sobrepeso por causas ajenas a las mencionadas.
Autochequeos Que Pueden Salvar Vidas
Artículo especializado

Autochequeos Que Pueden Salvar Vidas

Tu cuerpo “habla” y dice mucho acerca de tu estado de salud. Acostumbrarse a practicar autochequeos y aprender a identificar aspectos que pueden conducir al diagnóstico precoz de una enfermedad importante es una práctica conveniente. Además, los autochequeos son rápidos y fáciles. Además de observar con frecuencia las características de nuestro propio cuerpo, no dejes de consultar jamás con tu médico aquellos signos o síntomas que hayas podido identificar como problemáticos. Diagnosticar una enfermedad a tiempo es clave para aumentar su probabilidad de curación. Los autochequeos que te proponemos en este artículo van encaminados a detectar cualquier lesión en la piel, las mamas, mucosas, así como cambios en órganos como riñones, corazón, etc. Toma nota: Autoexamen de la tensión arterial (TA): Puedes tomarte la TA en la oficina de farmacia o en casa, si dispones del aparato. Los valores considerados normales no superan el nivel 140/90 (140 de TA sistólica o “alta” y 90 de TA diastólica o, coloquialmente denominada “baja”). Si superas estos valores de forma crónica y mantenida supondría el diagnóstico de una hipertensión arterial, que debe ser atendida porque puede dañar tus arterias, corazón o cerebro. Autoexamen de las mamas: es quizá el chequeo más extendido en la población femenina. Se puede realizar cada mes, siendo el momento idóneo la primera semana del ciclo menstrual . En el caso de las mujeres menopáusicas, se puede realizar el examen idealmente el mismo día de cada mes. Lo primero es la exploración visual de las mamas en el espejo. Colócate de pie, de frente en el espejo, con los brazos en posición natural a los lados del cuerpo y observa la forma, el tamaño y la piel de las mamas (mira si hay cambios en ella como “hoyuelos”, arrugas, abolladuras o que luzca como una piel de naranja). Es importante que revises si el pezón se ve alterado (hundido). Acto seguido, presiona cada uno de los pezones con los dedos y verifica si existe secreción. Luego acuéstate boca arriba y, con los dedos de una mano, palpa suavemente, realizando círculos imaginarios y siguiendo el esquema de las agujas del reloj, la mama del costado contrario, así como también la axila . Recuerda que a veces se pueden palpar “bultos” que no son alarmantes. Autoexploración de los ganglios linfáticos a nivel de cuello, ingles, axilas, etc. nos puede ayudar a detectar, por ejemplo, problemas de tipo oncológico a tiempo. Sin embargo, no todo “bulto” en la axila será un ganglio. También podría ser un forúnculo (o infección de un folículo piloso) o un simple quiste, por ejemplo. ¡No te alarmes precozmente! Valorar el aspecto del rostro , especialmente los ojos: mírate con detenimiento al espejo con una luz adecuada. Observa cómo son tus labios, la lengua (en ella se puede valorar el grado de hidratación de una persona), la dentadura…. Y, especialmente, revisa la zona ocular, que incluye los párpados, si los ojos están irritados, su forma: “ojos saltones” pueden sugerir enfermedad del tiroides; un “ojo más cerrado” puede ser el primer signo de una enfermedad neuromuscular denominada miastenia gravis. Por otro lado, tener demasiadas “bolsas” en los párpados no siempre se deberá a un problema de cansancio o a un simple problema estético, sino que puede deberse también a un problema renal. Valorar el aspecto de la orina : la orina es un desecho del organismo que sirve para regular la homeostasis (equilibrio) interna y deriva de la filtración de la sangre por parte de los riñones. La simple y sencilla observación directa de la orina puede aportar muchos detalles de importancia como, por ejemplo, aspectos relacionados con: El color: si es demasiado amarilla puede revelar que se halla demasiado concentrada y la necesidad de ingerir más líquidos, si es rojiza o marronácea puede reflejar la presencia de sangre en la misma, como sería el caso, por ejemplo, de una infección de orina o una glomerulonefritis (enfermedad del riñón)… La cantidad (orinar frecuentemente puede indicar la presencia de infecciones de orina, diabetes, alteraciones hormonales de la hipófisis, etc). Al contrario, orinar poco puede ser debido a enfermedades cardiopulmonares, de la función renal o retenciones vesicales, entre otros ejemplos). Valorar el aspecto de las heces : El color: los colores problemáticos serían el blanco, que puede sugerir enfermedad del hígado, el rojo y el negro, y éstos dos últimos indican la presencia de sangre en las heces, que se debe estudiar. La consistencia: heces demasiado duras sugieren estreñimiento y heces demasiado blandas, diarreas. Tanto unas como otras pueden ser signo de enfermedades digestivas (como celiaquía), inmunológicas (alergia e intolerancia alimentaria), oncológicas (cáncer de colon)… Valorar características de nuestra piel (cambios de coloración, número, tardanza en cicatrizar, tamaño o regularidad de los bordes en lunares o manchas cutáneas). En el caso de que observes alteraciones, consulta sin dilación con el dermatólogo.  
Los Beneficios de Caminar
Artículo especializado

Los Beneficios de Caminar

Los beneficios que proporciona una actividad tan sencilla y fácil de realizar como caminar son múltiples. Caminar es una actividad que no tiene limitaciones en cuanto a edad y desde los más pequeños hasta los más mayores pueden salir a pasear por una ciudad, por la playa, por el campo o por la montaña. No es necesario disponer de una gran equipación, ya que unas zapatillas adecuadas y ropa que sea cómoda que permita moverse sin problemas y adaptada a la climatología es suficiente. Los motivos que llevan a alguien a plantearse caminar como un hábito más en la rutina diaria son diversos. Pueden ser tanto a nivel de salud como social o incluso psicológico , pero sea por la razón que sea la que “mentaliza” al individuo para recorrer kilómetros, será bienvenida porque todo serán beneficios. Objetivos de caminar Perder peso: para muchas personas andar es el inicio de un programa para perder peso y es que, al caminar, el impacto que reciben nuestras articulaciones es menor que el que puede suponer correr o actividades y deportes de mayor exigencia, en los que hay que desplazarse con los pies. No hay que olvidar que el sobrepeso exige a nuestro cuerpo un mayor esfuerzo y desgaste, y ello repercute en nuestras articulaciones que pueden verse afectadas de manera negativa, por eso iniciarse andando está recomendado cuando el sobrepeso es un problema para la salud. Además, y como eje de un programa para perder peso, al andar se queman calorías . Evidentemente, dependerá del ritmo al que corramos, pero siempre será mejor andar lento que quedarse sentado en el sofá de casa delante de la televisión. No hay que olvidar que no solo la velocidad a la que se ande ayuda a aumentar el consumo de calorías, sino que la pendiente del recorrido también va a tener una influencia importante. No es lo mismo andar en plano que cuando existen cuestas y desniveles que obligaran al organismo a un mayor esfuerzo. Mejorar la salud cardiaca: es, sin lugar a dudas, uno de los focos en los que los facultativos se centran en el momento en que se aconseja realizar actividad física. Ser personas activas además de seguir una dieta equilibrada y variada , son factores que mejoran la salud cardiovascular de la población general El corazón y las patologías relacionadas con éste se encuentran en todas las listas de morbimortalidad del mundo occidental, y conseguir reducir estas cifras está en las manos de cada quien, son decisiones individuales las que van a permitir tener una mejor salud cardiovascular. Nuestro corazón late a diario de media unas 100.000 veces y para que ello sea así debe estar “en forma”. Este órgano no deja de ser un músculo, un músculo con una extrema importancia para la vida, pero un músculo que necesita estar en condiciones óptimas para responder ante circunstancias tan diferentes como salir corriendo tras un autobús o subir escaleras. Ganar fuerza en brazos o piernas: los ejercicios que se realizan van dirigidos a potenciar la musculatura situada en esas localizaciones. Lo mismo debería ocurrir cuando la meta es ganar “fuerza” en el corazón, pero en este caso en lugar de levantar peso lo que se recomienda es realizar ejercicio de tipo aeróbico y caminar lo es. Para evitar sentirse fatigado el sistema cardiovascular debe de estar en condiciones favorables para ofrecer la respuesta adecuada. Si lo entrenamos se conseguirá disminuir esa fatiga y a su vez se estará preparado para situaciones más exigentes que puede ser simplemente pasar del sedentarismo a levantarse para realizar las tareas diarias. Los vasos sanguíneos también notarán estos efectos y, al estar en mejores condiciones, se previene también la aparición de la temida hipertensión arterial . Andar a una frecuencia cardiaca de entre 45-55% de la Frecuencia Cardiaca Máxima (calcula la con la siguiente formula 220-edad) es un buen consejo para empezar a andar y obtener beneficios, dedicarle 30 minutos al día es suficiente. Por otro lado, calzarse unas zapatillas y desconectar es otro de los beneficios que aporta andar. Son momentos en los que uno le puede dedicar minutos a sus pensamientos, ideas o simplemente deleitarse con el paisaje del lugar escogido para andar. Son minutos u horas en las que la mente se evade o pone en orden pensamientos que en otro momento no le es permitido. Además de los beneficios más orgánicos, no debemos olvidar aquellos en los que salir a caminar se convierte en una actividad social . Cada vez hay más clubes y grupos en los que gente conocida o no quedan para dedicarse un rato a “sumar salud”. Unirse a un grupo será una manera de abrir el abanico de amistades y conocidos que genera complicidades y permite realizar actividades que de otro modo siendo un único individuo quizá nunca se hubiera hecho.
Los 10 Hábitos Saludables
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Los 10 Hábitos Saludables

Llevar una vida sana es clave para lograr el equilibrio que el cuerpo necesita. Conseguir incorporar unos pocos hábitos de forma regular en nuestro día a día permitirá que nos mantengamos más sanos y enérgicos, independientemente de la edad que tengamos. Es una “carrera de fondo”, pero si tienes la voluntad necesaria para cumplirla, enseguida observarás numerosos beneficios sobre tu salud. Practicar ejercicio físico con regularidad : realizarlo de esta forma produce múltiples beneficios, como prevenir el sobrepeso, las enfermedades cardiovasculares o la osteoporosis, entre otros muchos. Hay que tener en todo momento muy presente que el sedentarismo es causa de numerosas enfermedades.  La práctica regular de actividades de deporte cotidianas como puede ser caminar 30 minutos al día, subir escaleras o cargar pesos livianos es mucho más recomendable que practicar deporte puntual u ocasional de gran impacto. Dieta equilibrada y baja en sal: con ella, hay que aportar todos los micronutrientes que el cuerpo necesita para que funcione correctamente. Una buena alimentación previene la aparición de un buen puñado de enfermedades.  Debe ser una dieta rica en diversidad de alimentos, siendo éstos siempre de la máxima calidad posible y, a ser posible, frescos y elaborados con diversos métodos de preparación y cocción. Por otro lado, con otro pequeño gesto en tus hábitos como es la reducción del aporte de sal en las comidas, facilitarás el trabajo de bombeo de tu corazón, evitando problemas de salud como la hipertensión arterial y otros muchos trastornos cardiovasculares relacionados. Evitar el sobrepeso: lo conseguirás ejercitando los dos puntos anteriores con dedicación. No te guíes por los anuncios de dietas milagrosas que prometen todo tipo de bondades sin invertir apenas recursos y esfuerzo. Para empezar, simplemente intenta retirar de la dieta habitual alimentos de alto contenido calórico, por su aporte abundante de azúcares refinados o grasas saturadas (poco saludables) como, por ejemplo, bollerías industriales o la llamada “comida basura”, entre otros ejemplos. Sin embargo, de vez en cuando, date algún capricho, eso sí, de calidad: un dulce casero, una onza de buen chocolate… ¡que no todo van a ser prohibiciones o limitaciones! Respetar el descanso diario: para una óptima recuperación del cansancio del día a día, se debe reposar el tiempo necesario. Es aconsejable que el ser humano duerma unas siete u ocho horas al día. Disfruta también de tu tiempo libre practicando tus aficiones mientras estás despierto. Con ello, ayudarás a mantener una adecuada salud mental. Eliminar tóxicos , como tabaco, alcohol y otras drogas de abuso (marihuana, cocaína, heroína, anfetaminas…): practicando su consumo, un número nada desdeñable de sustancias químicas penetran e intoxican nuestro cuerpo, pudiendo provocar, secundariamente, diversos problemas de salud físicos y psíquicos (por ejemplo, drogodependencia). Ingesta de abundante agua cada día: en muchas guías y recomendaciones se habla de la necesidad de consumir hasta dos litros/día. Con ello, contribuyes a la mejora del metabolismo del organismo, eliminando mayor proporción de toxinas y mejorando el aspecto de piel, mucosas y cabello, entre tantos otros beneficios. Ingesta de abundante fibra con los alimentos: la hallarás en los vegetales, las frutas frescas, los frutos secos o los granos de cereal. Con ella evitarás el estreñimiento y será más fácil el control de peso. Evitar situaciones de ansiedad y estrés no productivo : el estrés excesivo perjudica nuestra salud mental y física. Combatirlo, en esta sociedad competitiva y frenética en la que vivimos, no siempre es fácil. Practicar sexo con regularidad: es una práctica que reduce el estrés, es cardiosaludable (protege al corazón) y aporta otros numerosos beneficios y sensación de bienestar al organismo. Ejercitar nuestra mente: con ejercicios mentales que estimulen la memoria, la atención, la orientación, la percepción, etc., practicados con regularidad, conseguimos mantener “joven” el cerebro, previniendo la aparición de patologías como la demencia o deterioro cognitivo.
En Qué Consiste el Turismo Sanitario
Artículo especializado

En Qué Consiste el Turismo Sanitario

El turismo de salud es el proceso por el cual una persona viaja para recibir servicios de salud en un país diferente a aquel en el que reside. El motivo del viaje es la búsqueda de estos servicios de salud , en un sentido amplio. Durante mucho tiempo se ha entendido el turismo sanitario solamente como aquel por el cual las personas se desplazaban a otros países para recibir un tratamiento médico, pero hoy en día, dentro de la noción de turismo sanitario, se engloban varios conceptos: Turismo de curación o médico , en el que las personas se desplazan para recibir un tratamiento médico, quirúrgico o de rehabilitación. Turismo de prevención , en el que las personas se desplazan para hacer llevar a cabo una actividad beneficiosa para optimizar la salud y prevenir lesiones o enfermedades. Turismo de bienestar, de relax o de wellness , en el que las personas viajan para realizar actividades que ayuden a mantener y mejorar su equilibrio físico y mental. Del total de ciudadanos extranjeros que se tratan, sólo un 35% aproximadamente son turistas sanitarios, siendo el resto personas extranjeras que residen en el país y casos de urgencias de turistas que viajan no por motivos sanitarios. ¿Por qué? ¿Qué es lo que hace que una persona decida viajar para recibir un tratamiento de salud en otro país? Son varios los posibles factores determinantes: Tecnologías más avanzadas. Mejores cuidados de tratamientos médicamente necesarios. Acceso más rápido a dichos tratamientos. Menor coste de dichos tratamientos. Menor coste de pruebas de cribado de enfermedades. ¿A dónde? Dentro de Europa, se recibe turismo proveniente de África, Oriente Medio y Asia, aunque la mayoría del turismo de salud en Europa es europeo, entre los propios ciudadanos, especialmente de los 27 estados miembros de la Unión Europea. Asimismo, cuando los europeos viajamos fuera por motivos de turismo sanitario, los destinos son países de Asia (39%) Norteamérica (33%), Oriente Medio (13%) y Sudamérica (5%), correspondiendo el 10% restante al turismo sanitario dentro de Europa. Dentro de Europa los principales destinos del turismo de salud son Turquía, Alemania, Hungría, Polonia y Francia. En un estudio para la Organización Mundial de la Salud, se estima que el valor del mercado de turismo médico internacional en 40.000 millones de dólares con un crecimiento anual del 20%. Los principales países receptores de turismo de salud son los Estados Unidos de América, Tailandia, Singapur y Turquía, mientras que los principales países de procedencia de los turistas de salud son también los Estados Unidos, Reino Unido y Rusia. Los principales países de Latinoamérica que reciben turismo de salud son Nicaragua, Costa Rica, Panamá, El Salvador México y Cuba, mientras que los en Oriente Medio y Asia destacan Singapur, Tailandia, Jordania, China, Hong Kong, Corea de Sur, la India, las Filipinas y Taiwán. ¿Para qué? Según datos aportados por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), los tratamientos más demandados a nivel mundial son : Cirugía estética Tratamientos dentales Cirugía cardiovascular Cirugía ortopédica Tratamientos oncológicos Tratamientos de reproducción asistida Este tipo de turismo puede llegar a movilizar, según la OCDE, unos 75.000 millones de euros al año. El caso español Según varios estudios llevados a cabo por Turespaña, el 3% del flujo de turistas que recibe España tiene como principal motivación el turismo de salud, ya sea parar recibir tratamiento médico o para realizar estancias y actividades enfocadas al bienestar global . Las especialidades que reciben una mayor demanda de turismo de salud en España son la cirugía estética, la oftalmología, los trasplantes y las terapias relacionadas con la fertilidad humana, siendo los tratamientos más demandados procedimientos dentales, la cirugía ortopédica, la cirugía cardíaca, los tratamientos de belleza y salud termal, la oftalmología, la cirugía plástica, los retiros estacionales en centros sanitarios, la realización de pruebas diagnósticas y chequeos médicos, así como un elevado número de tratamientos de infertilidad. Las principales zonas que reciben turismo de salud en España son Cataluña, Andalucía y la Comunidad Valenciana. Los principales países de los que vienen los turistas de salud a España son Reino Unido, Alemania, Francia y los países escandinavos, aunque también existe un auge de pacientes procedentes de Rusia, Emiratos Árabes, Holanda e Italia. Mientras que unos viajan porque los costes de estos tratamientos en sus países de origen son mayores o dichos tratamientos no están disponibles, otros viajan por una búsqueda conjunta de turismo y salud, siendo estos los que demandan sobre todo los tratamientos de cirugía estética y de wellness y spa . El turismo de salud es, pues, un tipo de turismo que está en auge y si se decide emprender uno de estos viajes se debe contrastar bien la información sobre los países a los que se va a viajar, los centros a los que se va a acudir y los tratamientos que se van a realizar.
Influencia de Internet en la Salud
Artículo especializado

Influencia de Internet en la Salud

Es innegable: el uso de Internet se ha convertido en un instrumento fundamental también en la salud . La transmisión del conocimiento sanitario ha beneficiado a profesionales y usuarios en cuanto a la resolución inmediata de dudas que puedan surgir. Arma de doble filo En efecto, lo es, pues Internet también puede convertirse en peligrosa . El exceso de información (recordemos que no toda con validez científica) puede ocasionar una preocupación innecesaria al lector, y podríamos catalogarla como infoxicación (o información tóxica para el paciente). En aquellas personas con aprensión podría crear, incluso, un efecto negativo de interiorización de síntomas (podríamos hablar, en este caso, de cibercondríacos). El arte de la medicina contempla, justamente, la valoración integral del paciente. Por ello, no podemos limitarnos a la interpretación de un signo o un síntoma aislados, sino que precisamos procesar y valorar la totalidad de la información médica obtenida del paciente (interrogatorio, exploración, pruebas diagnósticas…) antes de emitir una orientación diagnóstica o recomendar un tratamiento. Con ello quiero decir que ni todo dolor torácico es un infarto ni todo dolor en la pantorrilla es una ruptura fibrilar. El diagnóstico, la interpretación de síntomas o del resultado de una prueba diagnóstica, así como el tratamiento recomendado debe delegarse al médico. Si bien existen muchas otras cuestiones consultables que pueden saldar muchas otras dudas. Recordemos que, aproximadamente el 85% de los pacientes consulta sobre temas de salud en Internet. ¿Qué podríamos consultar como usuarios de forma fidedigna? Por ejemplo, podemos consultar la ficha técnica de un fármaco para descartar si el síntoma que notamos es achacable a un tratamiento recientemente iniciado. Podemos consultar si la lesión vesiculosa de nuestra hija podría ser una varicela. Podemos ver imágenes de radiodiagnóstico que pueden despertar nuestra curiosidad, pero ¿todo ello nos evitará la consulta médica? En mi opinión la respuesta sería no. Ello no quiere decir que no podamos evitarnos el desplazamiento para acudir a la consulta médica. Las herramientas actuales de Internet apuestan a nuestro favor y nos facilitan el acceso al médico. ¿Podemos consultar con el médico sin necesidad de desplazarnos a su consulta? Aquí sí que voy a contestarte con un rotundo SÍ . En la actualidad nos es posible acceder al médico a través de la Telemedicina (práctica de la medicina a distancia) que, a su vez, puede ser en forma de videoconsulta o teleconferencia, por chat médico o mediante una pregunta online. No olvidemos la vía telefónica, ampliamente empleada tanto en la sanidad pública como en la privada. El uso de la Telemedicina nos permite acceder al médico para formular nuestra pregunta , así como compartir documentos médicos o imágenes para que se nos interpreten de forma inmediata durante la consulta telemática. Es un privilegio que nos aporta infinidad de ventajas (inmediatez, ahorro de tiempo y dinero en transportes, comodidad, privacidad…) y que tan sólo nos exige tener conexión a Internet y una webcam (en caso de que deseemos realizar una videoconferencia desde el ordenador). Recordemos que actualmente también podemos realizar teleconsultas accediendo por vía app. ¿Hasta dónde llega la teleconsulta? Además de permitirnos el contacto directo con el doctor, nos facilitará obtener una orientación diagnóstica, un consejo médico, la interpretación de una analítica con asteriscos… Asimismo, en la actualidad existen diferentes laboratorios médicos que ponen a disposición del usuario una línea médica telefónica atendida por un personal sanitario especializado en líneas médicas específicas y abiertas a todos los usuarios que empleen dicho tratamiento durante las 24 horas del día. Por otro lado, la Cibermedicina nos lleva a otras fuentes de información en temas de salud como los foros específicos de pacientes afectos de enfermedades, sobre todo crónicas. El hecho de compartir información, consejos o experiencias con personas que padezcan tus mismos síntomas rompe la barrera del aislamiento y confiere un apoyo emocional muy positivo. Estos foros son una estupenda herramienta tanto para el paciente como para los familiares. Otras aportaciones del binomio Internet-salud serían la obtención del resultado de una prueba, la monitorización de parámetros médicos registrados periódicamente, el acceso a nuestro historial médico en todo momento, la posibilidad de concertar hora de visita sin precisar la llamada telefónica (en ocasiones eterna), etc. En conclusión… Ciertamente, la tecnología ha abierto grandes puertas a la medicina . Con la incorporación de la escopia con finalidad diagnóstica o terapéutica se consiguió el abordaje quirúrgico de las áreas anatómicas sin necesidad de incisión quirúrgica o, por ejemplo, el diagnóstico de una lesión colónica sin necesidad de ingerir el contraste. Desde la incorporación de la Telemedicina se puede decir que hemos acercado la consulta médica al ámbito confortable del paciente, a su propio domicilio. Nos aproximamos a nuestros pacientes en el tiempo y en la distancia sin renunciar a los ítems de calidad, profesionalidad y trato humano imprescindibles en nuestra práctica habitual.
Los Básicos de tu Botiquín
Artículo especializado

Los Básicos de tu Botiquín

Si queremos ser precavidos, tener un botiquín equipado en casa y otro en el vehículo (para las incidencias de viaje, que uno nunca sabe qué puede ocurrir) es muy aconsejable. Si es en formato mueble, caja o maletín… eso ya es cosa de cada uno. Un botiquín es un lugar o recipiente donde se guarda todo lo necesario para ejecutar los primeros auxilios . Sirve para responder en situaciones médicas de poca envergadura (lesiones o problemas leves), puesto que si se trata de un accidente grave, se debe alertar inmediatamente a los Servicios Médicos de Emergencia y, en el caso de que sea necesario, seguir sus instrucciones. ¿Qué debe incluir? Un botiquín básico domiciliario debe incluir lo siguiente: Antisépticos (alcohol, agua oxigenada, tintura de yodo tipo Betadine®…). Algodón y/o gasas y esparadrapo. Tiritas. Vendas elásticas o de gasa. Tijeras y pinzas de uso exclusivo. Jeringas y agujas desechables. Termómetro. Medicamentos antipiréticos (antitérmicos)/analgésicos/antiinflamatorios: paracetamol, ibuprofeno… Medicamentos antiácidos: omeprazol… Pomada para quemaduras tipo Furacín® o Silvederma®. Pomada de corticoide para picaduras o inflamaciones locales. Listado de teléfonos de asistencia en emergencia. Otros: mascarillas desechables… Un botiquín de viaje debe incluir sólo lo más necesario (es fundamental conocer las características del lugar de destino y la duración del viaje). CONSEJO A la hora de realizar unos primeros auxilios, te debes poner siempre guantes , sobre todo en presencia de sangre, para tu propia seguridad y la del herido. Decálogo de recomendaciones de uso y cuidado Los botiquines deben ubicarse fuera del alcance de los niños. Si algún miembro de la familia padece alguna enfermedad concreta, se deberá disponer en el botiquín de los medicamentos recetados a éste (antihistamínicos en alérgicos, inhaladores en asmáticos, insulina en los diabéticos…). Si hay peligro de reacción alérgica seria, es adecuado disponer de una jeringa de adrenalina precargada, para administración subcutánea inmediata. Antes de administrar un medicamento a un afectado, debes asegurarte siempre de que esta persona no padece ninguna alergia medicamentosa o inconveniente de administración frente a este fármaco. Conserva siempre los prospectos de los medicamentos, así siempre podrás volver a consultar en caso de duda de cómo deben ser administrados. Si estás embarazada no te automediques. Consulta siempre con tu médico antes la idoneidad de tomar un medicamento. Los medicamentos siempre deben ser guardados en sus envases originales (para evitar confusiones), manteniéndose bien cerrados, en un lugar fresco y seco, libre de luz directa.  (Por ejemplo, no sería una buena idea ubicarlo en el baño o en la cocina). Revisa periódicamente las fechas de caducidad de los medicamentos, desechando los no servibles y mantén el contenido del botiquín siempre ordenado y, a ser posible, etiquetado. Betadine® es una sustancia yodada antiséptica (povidona yodada) y nunca se debe aplicar en neonatos/recién nacidos (por ejemplo, en la cura del ombligo), porque provocaría una inhibición de la función tiroidea y, por tanto, un hipotiroidismo al bebé. En estos casos, se aconseja mejor el uso de otros antisépticos como puede ser el alcohol de 70º o la Cristalmina®, por ejemplo.   En caso de gastroenteritis (vómitos, diarreas…) no es aconsejable dar medicamentos antidiarreicos en ningún caso a los niños. Tampoco es una buena idea dar, como norma general, medicamentos de tipo salicilatos (Aspirina ® -ácido acetilsalicílico-) a los niños. Si hay que dar analgésicos (medicamentos para tratar el dolor) o antipiréticos (medicamentos para tratar la fiebre), es mejor usar paracetamol (Apiretal®, Gelocatil gotas®) o ibuprofeno (Dalsy®, Junifen®). En caso de viaje, revisa y conoce bien los detalles del seguro de salud o de viaje de los que puedes disponer. Anótate el teléfono de asistencia telefónica de urgencia que te facilita tu seguro de salud, en el caso de que padezcas problemas sanitarios. ¡Pueden ser de gran ayuda! Un botiquín ideal es aquél que nos sirve para cubrir nuestras necesidades sanitarias más básicas, se ajusta a las características de los que posiblemente lo utilicen, no ocupa mucho espacio y está bien ordenado.

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Insuficiencia renal
Enfermedad

Insuficiencia renal

¿Qué es la insuficiencia renal? La insuficiencia renal se produce cuando los riñones dejan de funcionar de manera correcta , produciendo un efecto negativo en el organismo. Los riñones tienen la función de filtrar la sangre y así limpiarla de cualquier exceso de líquidos, minerales u otros desechos, que son eliminados al exterior a través de la orina. También producen hormonas que estimulan la producción de glóbulos rojos en la médula ósea y fortalecen los huesos mediante la regulación en la excreción del calcio y la vitamina D. Cuando esta función falla, se produce un desequilibrio en la composición química de la sangre y se produce un exceso de creatinina y urea. El resultado puede ser fatal sino se trata. Tipos de insuficiencia renal La insuficiencia renal puede diferenciarse en: Insuficiencia renal crónica: se debe a la pérdida lenta de la función de los riñones. En ocasiones, no se detectan los síntomas hasta que la función renal está muy afectada. Puede estar causada por otras enfermedades como la diabetes o la hipertensión arterial. Insuficiencia renal aguda: es la pérdida repentina de la función renal. Los niveles de desecho acumulados pueden ser nocivos al no poder ser eliminados. Suele estar causada por una disminución de flujo de sangre en los riñones, infecciones, por ciertos medicamentos o por los contrastes utilizados en radiología, entre otros. Es más común en pacientes enfermos y hospitalizados. Se trata de una situación que suele ser reversible si se trata con rapidez. Causas de la insuficiencia renal Las causas de insuficiencia renal crónica pueden ser, entre otras:   Diabetes e hipertensión arterial, son la causa más común Lesión renal o daño en los vasos sanguíneos Enfermedades renales congénitas como poliquistosis renal Infecciones Enfermedades como Lupus, cáncer, HIV y otras enfermedades inmunológicas Cálculos renales Ciertos productos químicos y abuso de sustancias tóxicas Algunos medicamentos Retorno de la orina al riñón Las causas de la insuficiencia renal aguda pueden ser, entre otras: Disminución del flujo de sangre en los riñones debido a una disminución en la presión arterial, hemorragia, insuficiencia hepática, deshidratación o diarrea severa Grandes quemados Lesión renal Bloqueo de los uréteres, encargados de llevar la orina desde los riñones a la vejiga Reacciones alérgicas severas Medicamentos AINEs (ibuprofeno, aspirina o naproxeno), antibióticos, contrastes radiológicos, quimioterápicos, etc. Síntomas de la insuficiencia renal Los síntomas de una insuficiencia renal pueden ser: Retención de líquidos que se refleja en la hinchazón de tobillos, pies y piernas Disminución en el volumen de orina y, en ocasiones, ausencia de orina o, por el contrario, un exceso de orina Cansancio, debilidad o fatiga Confusión y desorientación Náuseas Alteración en el ritmo cardíaco Convulsiones o coma en casos graves Dolor de pecho Sabor metálico en la boca y un olor a amoníaco Picor de piel Tratamiento de la insuficiencia renal El tratamiento de la insuficiencia renal puede ser: Medicación para poder mantener los niveles correctos de vitaminas y minerales en sangre No fumar, ni consumir drogas o alcohol. Asegurar un flujo de sangre estable para que el riñón recupere su función mediante transfusiones Intervención quirúrgica para extraer cálculos o piedras renales o ureterales Control de otras enfermedades crónicas que pueden interferir e intentar mantener cifras de tensión arterial y azúcar en niveles normales Diálisis en los casos más agudos o en aquellos en que los tratamientos convencionales no funcionan. (La diálisis consiste en sustituir al riñón por una máquina que realiza su función. Para ello, es necesario que la sangre de la persona pase, a través de unos tubos conectados a una vena del paciente, a una máquina de dializar donde una vez se filtran los desechos retorna de nuevo al paciente, limpia.   La diálisis puede ser temporal, hasta que los riñones recuperen su función de nuevo o continua durante toda la vida o hasta que se pueda realizar un trasplante de riñón.) Trasplante renal, solo en casos concretos Pruebas complementarias de la insuficiencia renal Algunas pruebas complementarias de la insuficiencia renal son: Análisis de sangre y orina con determinaciones específicas de la función renal Ecografía renal Resonancia magnética de los riñones TAC  o escáner Gammagrafía renal Biopsia renal Urografía Factores desencadenantes de la insuficiencia renal Los factores que pueden desencadenar una insuficiencia renal pueden ser todas las causas anteriormente descritas que afectan de manera directa al funcionamiento de los riñones, como son enfermedades como la diabetes o hipertensión, lupus, cálculos renales, abuso de sustancias tóxicas, de ciertos medicamentos como quimioterápicos o contrastes radiológicos, entre otros. Factores de riesgo de la insuficiencia renal Los factores de riesgo de una insuficiencia renal son: Edad, a partir de los 50 años Antecedentes familiares Padecer alguna enfermedad como diabetes, lupus, hipertensión arterial, problemas cardíacos o renales Obesidad Consumo de alcohol y drogas Abuso de AINEs como aspirina, ibuprofeno o naproxeno Pacientes hospitalizados, generalmente en cuidados intensivos Raza, los nativos americanos, hispanos, afroamericanos y asiático-americanos tienen más probabilidades de padecer enfermedades renales Complicaciones de la insuficiencia renal Entre las complicaciones de la insuficiencia renal se pueden destacar: Anemia Demencia Daño en los nervios de piernas y brazos Acumulación de líquido en pulmones Elevación de los niveles en sangre de fósforo o potasio Insuficiencia hepática Edemas Desnutrición Riesgo elevado de fracturas óseas Aumento de las infecciones Prevención de la insuficiencia renal La insuficiencia renal es una enfermedad que no se puede prevenir, pero si se tiene algún factor desencadenante sí se puede evitar que el riñón deje de funcionar correctamente. Para ello, se debe llevar una dieta saludable, realizar ejercicio físico, controlar el peso, y llevar un buen control de la diabetes e hipertensión arterial. También, evitar el consumo de alcohol y drogas. Hacer un uso responsable de la medicación que receta el médico y no automedicarse. Es preciso acudir al médico cuando se presente algún síntoma. Especialidades a las que pertenece La insuficiencia renal es una patología que tratan los médicos especialistas en nefrología (enfermedades del riñón). Preguntas frecuentes ¿Cuál es la mejor forma de cuidar los riñones? La mejor forma de cuidar los riñones es llevar una vida saludable. Realizar ejercicio físico y comer sano y equilibrado reduciendo el consumo de sal, grasas, alcohol y tabaco. También, evitar tomar muchos antiinflamatorios. ¿Cuáles son las causas de la insuficiencia renal? Entre las causas que desencadenan una insuficiencia renal están las enfermedades como diabetes, hipertensión o lupus. También, piedras en riñón y uréteres, disminución del flujo de sangre en los riñones, grandes quemaduras, deshidratación, y diarrea, entre otras. ¿Qué es la creatinina y para qué sirve? La creatinina es un producto de desecho que proviene de las proteínas de la dieta y de la descomposición normal de los músculos del cuerpo. La creatinina pasa por los riñones y es eliminada por la orina. Cuando el riñón deja de funcionar, los niveles en sangre aumentan. ¿Qué y cuáles son las consecuencias de la insuficiencia renal? Las consecuencias de la insuficiencia renal son la retención de líquidos, cansancio, fatiga, anemia, problemas hepáticos, patologías cardiovasculares, cambios en el volumen de orina, alteraciones del ritmo cardíaco, picor de piel o mal sabor de boca, entre otras. ¿Qué causa las piedras en el riñón? Las piedras en el riñón están causadas por depósitos de sales y minerales presentes en la orina y que forman cristales que se eliminan por el riñón. Se van depositando varias capas alrededor de un núcleo y son eliminadas al exterior. Pueden medir desde escasos milímetros a varios centímetros.
Pielonefritis
Enfermedad

Pielonefritis

¿Qué es la pielonefritis? La pielonefritis, también conocida como infección urinaria alta, es una infección de las vías urinarias que, generalmente, afecta al parénquima (tejido que recubre el riñón) y pelvis renal, comienza en la uretra o en la vejiga y sube hasta uno o ambos riñones. Es más frecuente en mujeres jóvenes sexualmente activas o postmenopáusicas y durante el embarazo . En hombres ocurre menos a consecuencia de hiperplasia prostática (aumento de la próstata), que dificulta la excreción de la orina a partir de los 50 años. En el caso de niños se debe a malformaciones urológicas. Es una enfermedad común y en algunos casos potencialmente grave que, si no se trata a tiempo y correctamente, puede llevar a la sepsis, fallo múltiple del órgano, causar daño permanente a los riñones, o a que las bacterias se logren diseminar en el torrente sanguíneo y provocar una infección que puede poner en riesgo la vida. Tipos de pielonefritis La pielonefritis se clasifica en: Pielonefritis aguda no complicada : generalmente ocurre en mujeres jóvenes sin antecedentes de enfermedades o cambios en la anatomía del sistema urinario. El cuadro clínico es de fiebre alta, escalofríos, náuseas, vómitos y dolor lumbar. Pielonefritis aguda complicada : la pielonefritis complicada evoluciona con absceso dentro o alrededor de los riñones, necrosis de la papila renal o producción de gases en el riñón, un cuadro llamado pielonefritis enfisematosa. La pielonefritis complicada por lo general ocurre en personas con obstrucción del tracto urinario, y bacterias resistentes a los antibióticos o en diabéticos. El cuadro clínico es igual a la pielonefritis no complicada, sin embargo, presenta poca respuesta a los antibióticos. Pielonefritis crónica:  la pielonefritis crónica es una infección urinaria recurrente, generalmente asociada a malformaciones urinarias, obstrucciones por cálculo renal o reflujo vesicoureteral. Generalmente lleva a la cicatrización del riñón y la insuficiencia renal crónica, especialmente en niños con reflujo urinario. Causas de la pielonefritis Las bacterias que ingresan en las vías urinarias a través del tubo que transporta la orina del cuerpo pueden multiplicarse y desplazarse a los riñones. Esta es la causa más frecuente de infecciones renales. También las bacterias de cualquier otra parte del cuerpo pueden extenderse a los riñones a través del torrente sanguíneo. Síntomas de la pielonefritis Los síntomas de la pielonefritis incluyen: Fiebre y escalofríos. Dolor en la espalda, el costado o la ingle. Dolor abdominal. Necesidad imperiosa y constante de orinar. Sensación de ardor o dolor al orinar. Náuseas y vómitos. Pus o sangre en la orina. Orina turbia o con olor desagradable. Entre otros síntomas. Tratamiento para la pielonefritis Los antibióticos son la primera línea de tratamiento para las infecciones renales . Los medicamentos que se indiquen y el tiempo de uso dependerá del estado de salud, así como del tipo de bacteria. Por lo general, los signos y síntomas de una infección renal comienzan a desaparecer a los pocos días de tratamiento. No obstante, es posible que se necesite continuar tomando antibióticos durante una semana o más. Si se tiene una infección renal grave, puede ser recomendable la hospitalización. El tratamiento puede comprender antibióticos y líquidos que se reciben a través de una vena del brazo (por vía intravenosa) . La duración de la hospitalización  dependerá de la gravedad de la enfermedad. Pruebas complementarias del tratamiento de la pielonefritis Para el diagnóstico y tratamiento de la pielonefritis se realizan pruebas como: análisis de orina y urocultivo para analizar la presencia de bacterias, sangre o pus. Ecografía.  y tomografía computarizada. Un tipo de radiografía llamada «cistouretrografía miccional» que consiste en una inyección de un tinte de contraste para tomar una radiografía de la vejiga cuando esta está llena y mientras se orina. Factores desencadenantes de la pielonefritis No se conoce un factor específico que pueda desencadenar la pielonefritis. Factores de riesgo de la pielonefritis Los factores que aumentan el riesgo de la pielonefritis: El sexo femenino, debido a que la uretra de las mujeres es más corta, por lo cual es más fácil que las bacterias se trasladen desde fuera del cuerpo hasta la vejiga. Cistitis (inflamación de la vejiga). Tener un bloqueo de las vías urinarias. Tener el sistema inmunitario debilitado. Tener lesiones en los nervios que rodean la vejiga. Usar un catéter urinario o vesical durante un tiempo. Diabetes mellitus. Embarazo. . Complicaciones de la pielonefritis Las complicaciones de la pielonefritis incluyen: Sepsis (complicación más frecuente). Formación de cicatrices en el riñón. Intoxicación de la sangre. Complicaciones en el embarazo. Recurrencias de pielonefritis. Absceso perinefrítico. Insuficiencia renal aguda. Prevención de la pielonefritis Para prevenir la pielonefritis es necesario: Tomar abundantes líquidos, en especial agua. Orinar apenas se sienta la necesidad. Limpiarse cuidadosamente y adecuadamente después de orinar. Vaciar la vejiga después de las relaciones sexuales. Especialidades a las que pertenece la pielonefritis La pielonefritis pertenece a la especialidad de nefrología y urología.  La nefrología es la parte de la medicina que se encarga de la anatomía, la fisiología y las enfermedades del riñón. La urología es la rama de la medicina que maneja el sistema urinario en la mujer y el sistema genito-urinario en el hombre. Preguntas frecuentes ¿Qué es la cistitis? La cistitis es la inflamación de la vejiga. ¿Qué diferencias hay entre la pielonefritis y la cistitis? La cistitis y la pielonefritis son dos tipos de infecciones del tracto urinario, coloquialmente conocidas como infecciones de orina. La cistitis afecta a la vías bajas del tracto urinario, que abarca desde la vejiga hasta la uretra, mientras que, la pielonefritis, por su parte, se da en las vías altas, desde los riñones a los uréteres y afecta la pelvis y parénquima renal. ¿Cómo se coge la cistitis? La cistitis es causada por la presencia de  bacterias como la Escherichia coli y diversas especies del género Proteus y Klebsiella pneumoniae . Otras razones son no realizar una higiene adecuada y correcta después de realizar una deposición, que debe de ser siempre desde la vagina hacia el ano, principalmente en las mujeres, ya que la entrada de la uretra de la mujer se encuentra más cerca del ano. También en las relaciones sexuales más comúnmente con el sexo anal y el uso de DIU (dispositivo intrauterino). ¿Qué es la cistitis crónica? La cistitis intersticial o cistitis crónica consiste en la inflamación prolongada de la vejiga. Esta puede ser muy molesta y dolorosa. ¿Qué es una infección de orina? Una infección de las vías urinarias es una infección que se produce en cualquier parte del aparato urinario: los riñones, los uréteres, la vejiga y/o la uretra. La mayoría de las infecciones ocurren en las vías urinarias inferiores la vejiga y la uretra.
Insuficiencia Suprarrenal
Enfermedad

Insuficiencia Suprarrenal

¿Qué es la insuficiencia suprarrenal? Es un trastorno en donde la corteza de las glándulas suprarrenales, no produce suficientes hormonas esteroideas . Este síndrome es provocado por el déficit en la secreción de hormonas de la corteza suprarrenal, sobre todo la disminución de glucocorticoides con o sin deficiencia de mineralocorticoides y andrógenos suprarrenales.   Las glándulas suprarrenales, ubicadas encima de los riñones, producen hormonas esenciales para el funcionamiento del cuerpo. Constan de dos partes. La parte externa, denominada corteza, produce cortisol. Esta es una hormona importante para controlar la presión arterial . La parte interna, denominada médula, produce la hormona adrenalina (también llamada epinefrina). Tanto el cortisol como la adrenalina son liberados en respuesta al estrés. Es una enfermedad grave y, si no se administra el tratamiento oportuno, puede ser mortal. Tipos de insuficiencias más comunes Las insuficiencias más comunes incluyen: Insuficiencia renal: los riñones sanos limpian la sangre eliminando el exceso de líquido, minerales y desechos. También producen hormonas que mantienen sus huesos fuertes y su sangre sana. Pero si los riñones están lesionados, no funcionan correctamente. Pueden acumularse desechos peligrosos en el organismo. Puede elevarse la presión arterial. El cuerpo puede retener el exceso de líquidos y no producir suficientes glóbulos rojos. A esto se le llama insuficiencia renal. Insuficiencia cardíaca :  se produce cuando el músculo del corazón no bombea sangre de forma correcta. Determinadas afecciones, como las arterias estrechadas en el corazón (enfermedad de las arterias coronarias) o la presión arterial alta, dejan progresivamente el corazón demasiado débil o rígido como para llenarse y bombear de forma eficaz. Insuficiencia respiratoria : sucede cuando no fluye suficiente oxígeno de sus pulmones a su corazón. Sus órganos, como su corazón y cerebro, necesita sangre rica en oxígeno para funcionar correctamente. La insuficiencia respiratoria también puede suceder cuando sus pulmones no pueden eliminar el dióxido de carbono (un gas de desecho) de su sangre. Tener demasiado dióxido de carbono en la sangre puede dañar los órganos. Causas de la insuficiencia suprarrenal La causa más común de la insuficiencia suprarrenal primaria o enfermedad de Addison, es una enfermedad autoinmune , lo que significa que el sistema de defensa del cuerpo ataca y destruye los tejidos del propio cuerpo. Cuando se dañan las glándulas suprarrenales, no pueden producir hormonas. Entre las otras causas de la insuficiencia suprarrenal primaria están el sangrado en las glándulas, infecciones , enfermedades genéticas (heredadas) y extirpación de las glándulas suprarrenales. Los problemas con las glándulas pituitarias causan la insuficiencia suprarrenal secundaria. Normalmente, la glándula pituitaria produce la hormona adrenocorticotrópica , que envía la señal a las glándulas suprarrenales de producir cortisol. Pero con la insuficiencia suprarrenal secundaria, la glándula pituitaria no envía la hormona adrenocorticotrópica a las glándulas suprarrenales. No se produce cortisol. Algunas causas pueden ser temporales, como tomar ciertos medicamentos recetados, como prednisona, hidrocortisona o dexametasona. Otras causas pueden ser permanentes. Incluyen problemas hormonales presentes al nacer, infecciones en la pituitaria, tumores o daño a la pituitaria resultado de cirugía o radiación. Síntomas de la insuficiencia suprarrenal Los síntomas de la insuficiencia suprarrenal pueden incluir: Dolor abdominal o dolor de costado. Confusión, pérdida del conocimiento o coma. Deshidratación. Vértigo o mareo. Fatiga, debilidad intensa. Dolor de cabeza. Fiebre alta. Pérdida del apetito. Presión arterial baja. Náuseas, vómitos. Frecuencia cardíaca rápida (taquicardia). Frecuencia respiratoria rápida. Movimiento lento y aletargado. Sudoración inusual y excesiva en la cara o las palmas de las manos. Algunas personas no saben que tienen insuficiencia suprarrenal hasta que sus síntomas empeoran, lo que se denomina una crisis suprarrenal. Tratamiento de la insuficiencia suprarrenal El objetivo del tratamiento de la insuficiencia suprarrenal es asegurar el debido nivel hormonal diario. Quizá se necesite un reemplazo hormonal el resto de la vida o tomar glucocorticoides para reemplazar el cortisol que el cuerpo ya no produce. Es posible que también se necesite mineralocorticoides si el cuerpo no produce aldosterona. Quizá se requiera glucocorticoides adicionales durante momentos de estrés, como una enfermedad u operación. El médico dará consejos personalizados sobre cambios en los medicamentos durante situaciones estresantes. Comprender la enfermedad y saber cuándo y cómo ajustar los medicamentos puede ayudar a llevar una vida larga y sana con insuficiencia suprarrenal. Pruebas complementarias de la insuficiencia suprarrenal Para el diagnóstico, los médicos examinan los síntomas y la historia clínica del paciente. Revisan por medio de una analítica el nivel de cortisol, otras hormonas, sodio, potasio y glucosa en la sangre para detectar la insuficiencia suprarrenal y ayudar a encontrar la causa. También obtienen imágenes de las glándulas suprarrenales o la glándula pituitaria con rayos X, tomografía computarizada o resonancia magnética. Factores desencadenantes de la insuficiencia suprarrenal No se conoce un factor específico que pueda desencadenar la insuficiencia suprarrenal. Factores de riesgo de la insuficiencia suprarrenal Un factor de riesgo muy frecuente de insuficiencia suprarrenal ocurre en el caso de aquellas personas que toman corticosteroides para el tratamiento de enfermedades crónicas, como asma o artritis, e interrumpen abruptamente el tratamiento. Otro factor de riesgo es un daño en la glándula suprarrenal debido, por ejemplo, a la enfermedad de Addison u otra enfermedad de la glándula suprarrenal, y cirugía. La hipófisis está dañada y no puede secretar ACTH (corticotropina) es una hormona polipeptídica, producida por la hipófisis y que estimula a las glándulas suprarrenales. Complicaciones de la insuficiencia suprarrenal  Las complicaciones están asociadas a otras enfermedades como: Tiroiditis crónica. Hipoparatiroidismo. Hipofunción ovárica o insuficiencia testicular. Anemia perniciosa. Hipertiroidismo. Prevención de la insuficiencia suprarrenal No existe una forma efectiva de prevenir la insuficiencia suprarrenal. Especialidades a las que pertenece La insuficiencia suprarrenal pertenece a la especialidad de endocrinología. La endocrinología es la especialidad médica que estudia las glándulas que producen las hormonas. Estudia los efectos normales de sus secreciones, y los trastornos derivados del mal funcionamiento de las mismas. Preguntas frecuentes: ¿Cuáles son las glándulas suprarrenales? Las glándulas suprarrenales están formadas por dos secciones. El interior (médula) y la capa externa (corteza). ¿Qué hacen las glándulas suprarrenales? Las glándulas suprarrenales se localizan justo en la parte superior de los riñones. Constan de dos partes. La parte externa, denominada corteza, produce cortisol . Esta es una hormona importante para controlar la presión arterial. La parte interna, denominada médula, produce la hormona adrenalina (también llamada epinefrina). Tanto el cortisol como la adrenalina son liberados en respuesta al estrés. ¿Qué es la corteza de las glándulas suprarrenales? Es la capa externa de la glándula suprarrenal que produce un grupo de hormonas llamadas corticosteroides, que incluyen glucocorticosteroides, hormonas sexuales masculinas (andrógenos) y mineralocorticosteroides. ¿Qué son las hormonas esteroides? Las hormonas esteroideas son hormonas de crecimiento secretadas por los órganos genitales . Existen muchos tipos, pudiendo agruparlas en cinco categorías: los glucocorticoides, los mineralocorticoides, los andrógenos (la testosterona), los estrógenos y los progestativos (progesterona). Cada hormona esteroidea juega un papel importante en el crecimiento del cuerpo (musculatura, desarrollo de los senos, pilosidad, distribución de las grasas, etc.), el deseo sexual y el humor. ¿Qué tipos de hormonas esteroides segregan las glándulas suprarrenales? Las glándulas suprarrenales producen hormonas esteroides como: Cortisol: ayuda al cuerpo a lidiar con el estrés, las enfermedades y lesiones. Regula la glucosa en la sangre y la presión arterial. Aldosterona: ayuda a mantener el debido equilibrio de sal y agua en el cuerpo. Regula el volumen de sangre y la presión arterial. Andrógenos suprarrenales: hormonas sexuales masculinas débiles presentes en ambos sexos. Ayuda a regular el crecimiento del vello púbico y axilar en las mujeres.
Síndrome de Secreción Inadecuada de ADH
Enfermedad

Síndrome de Secreción Inadecuada de ADH

¿Qué es el síndrome de secreción inadecuada de ADH? El  síndrome de secreción inadecuada de hormona antidiurética (ADH) es un trastorno en el que se caracteriza por la liberación excesiva de la hormona antidiurética desde la glándula pituitaria posterior o a partir de otra fuente. La función normal de la hormona antidiurética (ADH) en los riñones es controlar la cantidad de agua que es reabsorbida por las nefronas del riñón. Cuando dicha hormona no funciona correctamente la retención de líquidos del cuerpo aumenta. Es frecuente en personas mayores y se trata de un síndrome común y grave. Tipos de síndromes más comunes El síndrome de secreción inadecuada de ADH no tiene diferentes tipos, sólo hay uno. Causas del síndrome de secreción inadecuada de ADH Entre las causas más comunes  del síndrome de secreción inadecuada de ADH se encuentran:  medicamentos como ciertos fármacos para la diabetes tipo 2, anticonvulsivos, antidepresivos, fármacos para la presión arterial y del corazón, fármacos para el cáncer, anestesia, cirugía bajo anestesia general, trastornos cerebrales, infecciones, ataque cerebrovascular, enfermedades pulmonares como la neumonía, la tuberculosis, cáncer, infecciones crónicas, una enfermedad en el hipotálamo o la glándula pituitaria, el cáncer del intestino delgado, de páncreas, cerebro o leucemia, trastornos mentales y meningitis. Síntomas del síndrome de secreción inadecuada de ADH Los síntomas del síndrome de secreción inadecuada de ADH pueden incluir: náuseas y vómitos, dolor de cabeza, problemas con el equilibrio que puede resultar en caídas, pérdida de energía, somnolencia y cansancio, desorientación, agitación e irritabilidad, debilidad, espasmos o calambres musculares, cambios mentales como confusión, problemas de memoria, comportamientos extraños, convulsiones o coma en los casos más graves. Tratamiento del síndrome de secreción inadecuada de ADH El tratamiento depende de la causa del problema. Por ejemplo, la cirugía se hace para retirar el tumor que está produciendo la ADH. Si un medicamento es la causa, la dosis puede cambiar o se puede tratar con otro medicamento. En todos los casos, el primer paso es limitar la ingesta de líquidos. Esto ayuda a prevenir que el exceso de líquidos se acumule en el cuerpo. Puede ser necesario tomar medicamentos para bloquear los efectos de la hormona antitiroidea en los riñones para que el exceso de agua sea eliminado por los riñones. Estos medicamentos se pueden administrar vía oral o vía intravenosa. Pruebas complementarias del síndrome de secreción inadecuada de ADH Para el diagnóstico se realiza un historial médico completo y un examen físico que incluye pruebas metabólicas (incluyendo sodio en sangre) y análisis de orina para medir el sodio, el potasio y la osmolaridad (la concentración total de sustancias disueltas en la sangre y la orina). Factores desencadenantes del síndrome de secreción inadecuada de ADH No se conoce un factor específico que pueda desencadenar el síndrome de secreción inadecuada de ADH. Factores de riesgo del síndrome de secreción inadecuada de ADH Entre los factores que aumentan el riesgo de padecer el síndrome de secreción inadecuada de ADH están: la edad , los adultos mayores pueden tener más factores que contribuyen a causar este síndrome, tomar ciertos medicamentos y tener mayor probabilidad de padecer una enfermedad crónica que altera el equilibrio de sodio en el cuerpo. Las personas que beben demasiada agua mientras participan en maratones, ultra maratones, triatlones y otras actividades muy intensas en las que se recorren grandes distancias también corren el riesgo de padecerlo. Complicaciones del síndrome de secreción inadecuada de ADH  Entre las complicaciones se encuentran: Disminución de la lucidez mental, alucinaciones o coma. Hernia cerebral. Muerte. Prevención del síndrome de secreción inadecuada de ADH  Para prevenir este síndrome es necesario: Tratar las enfermedades relacionadas. Beber agua con moderación. Especialidades a las que pertenece Las especialidades médicas a la que pertenece el síndrome de secreción inadecuada de ADH son la endocrinología, urología y medicina interna. Preguntas frecuentes: ¿Qué es la hormona antidiurética? Es una hormona que regula la absorción de moléculas de agua, favoreciendo así la retención de líquido. Hace que los riñones conserven agua mediante la concentración de orina y la reducción de su volumen, estimulando la reabsorción de agua. ¿Cómo funciona la hormona antidiurética? Es una hormona que se libera en respuesta a los cambios en la densidad osmótica y en el volumen de la sangre . Tiene como objetivo principal hacer que los riñones conserven el agua mediante la concentración de orina. ¿Dónde se produce la hormona antidiurética? La hormona antidiurética se produce en el hipotálamo (glándula hormonal situada en la base del cerebro). Se almacena en la parte posterior de la glándula pituitaria (neurohipófisis) con el fin de ser liberada a la corriente sanguínea. ¿Qué es la ADH? La ADH es la forma abreviada en la que se conoce la hormona antidiurética o vasopresina, es la hormona que reduce la producción de orina al aumentar la reabsorción de agua en los túbulos renales. Tiene una función clave como regulador homeostático de los fluidos corporales y de la concentración de glucosa y sales en la sangre. ¿Cuál es la función de la hormona aldosterona? La aldosterona es una hormona segregada por las glándulas suprarrenales y ayuda al cuerpo a regular la presión arterial . La aldosterona aumenta la reabsorción de sodio, agua y la liberación de potasio en los riñones. Esta acción eleva la presión arterial.