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El Papel de la Rehabilitación
Artículo especializado

El Papel de la Rehabilitación

Antes de entrar en materia debemos aclarar que no siempre van ligados los términos rehabilitación y postoperatorio. Por supuesto que, tras una cirugía (sobre todo traumatológica), el papel de la rehabilitación es fundamental en la reincorporación del paciente a su actividad habitual pero también lo es tras la inmovilización con un yeso o tras una sobrecarga tendinosa, por ejemplo. El momento estrella de la rehabilitación es la fase subaguda, es decir, tras el tratamiento inicial de la lesión y con la finalidad de recuperar el grado de movilidad inicial. Como es lógico, no siempre es posible teniendo en cuenta la gravedad y la magnitud de la lesión. ¿Cuál es el procedimiento habitual para iniciar la rehabilitación? En cualquier patología osteomuscular o de otra índole que curse con dolor e impotencia funcional podría tener cabida la rehabilitación. Sin embargo, en procesos cortos no siempre es necesaria pues podemos controlar los síntomas con la combinación de diferentes fármacos (como pueden ser los analgésicos, los antiinflamatorios y los miorrelajantes) y un reposo relativo.   Cuando se requiere una inmovilización (por ejemplo, una fractura sin criterio quirúrgico) es importante adiestrar al paciente en la realización de ejercicios isométricos durante la inmovilización ortopédica, de forma que podamos prevenir o minimizar la atrofia muscular secundaria. Una vez el tratamiento agudo ha finalizado es cuando el proceso rehabilitador centra el protagonismo. Deberemos abordar la recuperación de la movilidad de la zona afectada por la lesión y por la inmovilización. El objetivo de la rehabilitación es recuperar y mantener la función previa, con el fin de recuperar la autonomía inicial del paciente. ¿Qué otros beneficios se le atribuyen a la rehabilitación? La rehabilitación está íntimamente relacionada con la fisioterapia . Ambas abarcan un amplio abanico de acción en función de la lesión de base a tratar. Podríamos hablar de las siguientes subespecialidades : Fisioterapia del dolor: con finalidad analgésica o alivio sintomático del dolor cuando el tratamiento farmacológico no ha sido efectivo. Sobre todo, en enfermedades reumáticas. En este caso perseguimos mejorar el síntoma del dolor más que recuperar un grado de movilidad. Termo o Crioterapia: para el abordaje del dolor muscular, articular, inflamatorio…. Normalmente, ante un foco de contusión se recomienda la aplicación de frío local mientras que en un foco muscular (por ejemplo, una contractura) se recomienda la aplicación de calor local. En ninguno de los dos casos debe aplicarse directamente sobre la piel, sino que ha de interponerse un paño entre la piel y el foco térmico para evitar quemaduras cutáneas. Electroterapia: emplea la neuroestimulación eléctrica con finalidad básicamente analgésica. Persigue la disminución del tono muscular (muy frecuentemente aumentado en las contracturas musculares) y favorece el aporte sanguíneo. Manipulación manual mediante masaje terapéutico: el trabajo manual de un experto favorece la vasodilatación de la zona tratada. La manipulación de tejidos blandos confiere alivio sintomático inmediato en patología osteomuscular. Punción seca: técnica semi-invasiva que emplea agujas de acupuntura (de calibre muy pequeño) para tratar el dolor muscular. Las agujas penetran en la piel, concretamente en los puntos gatillo   (zonas hipersensibles a la palpación) para desactivar el estímulo de dolor. Elongación muscular en caso de insuficiencia, atrofia, lesión o foco de dolor muscular. Podríamos citar el masaje Cyriax que consiste en la manipulación del foco lesional mediante una movilización por fricción y en sentido transverso a la estructura lesionada. Muy empleado en la especialidad de Medicina Deportiva para el abordaje de patología tendinosa y ligamentosa. Hidroterapia: se basa en el contacto con agua con finalidad terapéutica. La inmersión en agua potencia el tono muscular, mejora el arco de movilidad y mejora la circulación periférica. Asimismo, proporciona sensación de serenidad y bienestar al paciente. Logopedia o terapia del lenguaje: para el abordaje de los diferentes trastornos del lenguaje (percepción o emisión). Cinesiterapia: se trata de un conjunto de movilizaciones (de forma activa por parte del paciente o de forma pasiva por parte del fisioterapeuta) con la finalidad de mantener el arco de movilidad y potenciar el tono muscular. Fisioterapia respiratoria: en caso de patología respiratoria de base por diferentes causas (fractura costal, neumotórax, enfermedad pulmonar obstructiva…). Evita la acumulación de secreción en la vía respiratoria cuya sobreinfección supondría un foco infeccioso. Ergoterapia o manejo de aparatos adaptados que potencian la independencia del paciente con problemas, sobre todo reumáticos. Hemos citado algunas, pero existen muchas otras subespecialidades. Recordemos que, en todos los casos, y antes de iniciar el tratamiento rehabilitador, el paciente debe ser sometido a una exploración exhaustiva para diseñar su programa de rehabilitación específico . Se realizará un control evolutivo para evidenciar la progresión con el tratamiento. Antes de finalizar el tratamiento rehabilitador se debe adiestrar al paciente sobre la conducta a seguir en su domicilio , así como situaciones a evitar y correcciones posturales. Es relevante mencionar el papel fundamental de los ejercicios contenidos en las tablas posturales específicas para evitar contracturas y sobrecargas en aquellas personas sometidas a posiciones forzadas o movimientos repetitivos durante tiempo prolongado. Nos ocupará tan sólo unos minutos cada mañana, pero nos mejorará el tono muscular que ayudará en la prevención de futuras lesiones.
Diagnóstico y Alimentación de los Celíacos
Artículo especializado

Diagnóstico y Alimentación de los Celíacos

Gluten, celiaquía, intolerancia… son palabras que últimamente se oyen mucho, y cada vez más gente de nuestro entorno ya no toma gluten, pero ¿quiere eso decir que son celíacos? No siempre, a veces lo hacen por modas o porque alguien se lo ha dicho… y no tienen realmente un diagnóstico en la mano. Aquí te explicamos qué síntomas produce la enfermedad celíaca, cómo se diagnostica y qué medidas dietéticas han de seguir quienes realmente la sufren. La enfermedad celíaca consiste en una intolerancia permanente al gluten, que cursa con una grave lesión en la mucosa del intestino delgado que ocasiona una absorción inadecuada de los nutrientes. La presencia de gluten en la dieta, incluso en pequeñas cantidades, aumenta el riesgo de presentar graves efectos secundarios a largo plazo. El gluten es una proteína amorfa que se encuentra en la semilla de muchos cereales como son el trigo, la cebada, el centeno, el triticale, la espelta, posiblemente la avena, así como sus híbridos y derivados. Representa un 80% de las proteínas del trigo y está compuesta por gliadina y glutenina. Carece de valor nutricional, pero tiene un alto valor tecnológico. ¿Qué síntomas produce la enfermedad celíaca? Los síntomas más frecuentes son: pérdida de peso, pérdida de apetito, fatiga, náuseas, vómitos, diarrea, distensión abdominal, pérdida de masa muscular, retraso del crecimiento, alteraciones del carácter (irritabilidad, apatía, introversión, tristeza), dolores abdominales, meteorismo, anemia por déficit de hierro resistentes a tratamiento. Sin embargo, tanto en el niño como en el adulto, los síntomas pueden ser atípicos o estar ausentes, dificultando el diagnóstico.  ¿Cómo se diagnostica? El diagnóstico de sospecha de la enfermedad se establece mediante un examen clínico cuidadoso y una analítica de sangre, que incluya los marcadores serológicos de enfermedad celíaca (anticuerpos antigliadina, antiendomisio y antitransglutaminasa tisular) y estudios genéticos (HLA-DQ2/DQ8, dado que casi la totalidad de los pacientes celíacos son HLA-DQ2 o DQ8 positivos). El conocimiento reciente de diferentes formas clínicas de enfermedad celíaca (clásica, atípica, silente, latente, potencial, etc.), ha venido a demostrar que no siempre se puede establecer un diagnóstico clínico o funcional de esta enfermedad. Por ello, para el diagnóstico de certeza de la enfermedad celíaca es imprescindible realizar una biopsia intestinal. Dicha prueba consiste en la extracción de una muestra de tejido del intestino delgado superior para ver si está o no dañado. Para realizar esta prueba es necesario que no se haya retirado el gluten de la dieta.   ¿SABÍAS QUE… La enfermedad celíaca refractaria se define como la persistencia de malabsorción y atrofia en las vellosidades intestinales a pesar de una correcta dieta sin gluten. Su frecuencia se sitúa por debajo del 5% del total de pacientes con enfermedad celíaca. Si se confirma la realización estricta de la dieta, se debe comprobar si hay otras causas de los síntomas como la intolerancia a la lactosa o fructosa. La presencia o ausencia de atrofia de las vellosidades intestinales puede señalar otras posibles causas de malabsorción, incluyendo la insuficiencia pancreática y la colitis microscópica. Cuál es el tratamiento El tratamiento de la enfermedad celíaca se basa en la realización de una dieta exenta de gluten para toda la vida. Esta dieta se basa en dos premisas fundamentales: Eliminar todo producto que tenga entre sus ingredientes trigo, cebada, centeno, avena o sus variedades. Eliminar cualquier producto derivado de estos cereales (almidón, harina, sémola, pan, pasta, bollería y repostería). ¿Cómo debe ser la alimentación de un celíaco? Variada y equilibrada para evitar carencias nutricionales. Que fomente el consumo de alimentos naturales y frescos sin gluten: leche, carnes, pescados, huevos, verduras, hortalizas, legumbres y cereales sin gluten (maíz, arroz, mijo, quinoa, amaranto, sorgo, trigo sarraceno, teff). Importante leer atentamente las etiquetas de los alimentos y evitar aquellos que enumeren cuestionables ingredientes que no puedan verificarse como libres de gluten por el fabricante. Al adquirir productos elaborados y envasados, deben comprobarse siempre los ingredientes que figuran en la etiqueta. Si aparece cualquiera de los siguientes términos se debería evitar el producto: Alimentos en los cuales se especifique que contienen gluten. Trigo y alimentos que puedan contenerlo (pan, pasta, harinas, cereales de desayuno, galletas, snacks, etc.) Malta, avena, cebada, centeno, espelta, kamut, triticale y alimentos que puedan contener cualquier de estos alimentos. Almidones modificados: E-1404 (Almidón oxidado). E-1412 (Fosfato de dialmidón). E-1414 (Fosfato acetilado de almidón). E-1422 (Adipato acetilado de dialmidón). E-1442 (Fosfato de hidroxipropil dialmidón). E-1410 (Fosfato de monoalmidón). E-1413 (Fosfato fosfatado de almidón). E-1420 (Almidón acetilado). E-1440 (Hidroxipropil almidón). E-1450 (Octenil succinato de almidón). En el niño… La ingesta dietética del niño celíaco debe valorarse en relación con su situación y la presencia de otras intolerancias alimentarias. Hay que ofrecer pautas dietéticas utilizando las recomendaciones relacionadas con la energía y las proteínas necesarias para un crecimiento deseable. La presencia de gluten en la dieta, aunque sea en pequeñas cantidades, aumenta el riesgo de padecer graves efectos secundarios a largo plazo, como por ejemplo, anemia por deficiencia de hierro, osteoporosis, insuficiencia del páncreas y deficiencia de vitaminas y minerales, entre otras. Trastornos a los que en caso de los niños se le suma el riesgo de talla baja. Normas y consejos para manejar la enfermedad Tener precaución en la manipulación de alimentos, en bares y restaurantes (p. ej.: tortillas de patata que puedan llevar levadura, patatas fritas hechas en freidoras que se utilizan también para freír croquetas o empanadillas, salsas ligadas con harina, rebozados, purés o cremas de verduras naturales a los que añaden “picatostes” de pan de trigo, etc.) Los mismo sucede en los comedores escolares, donde deben adoptar también las debías precauciones. Debe consultarse la forma de elaboración y los ingredientes de cada plato antes de su consumo. Precaución con las harinas de maíz y otras de venta en panaderías o supermercados. Pueden estar contaminadas si su molienda se ha realizado en molinos que también elaboran otros cereales como trigo o avena. No comprar pan de maíz fuera de panaderías supervisadas por las asociaciones de celíacos. El hecho de utilizar ingredientes sin gluten no garantiza la ausencia de gluten en el producto final, si no se han tomado las precauciones adecuadas. En las familias en las que hay un celíaco, se recomienda eliminar la harina y el pan rallado de trigo, y utilizar en su lugar harinas y pan rallado sin gluten o copos de puré de patata para rebozar, empanar o espesar salsas. Evitar los productos a granel, los alimentos elaborados artesanalmente y los que no están etiquetados. Ante la duda de si un producto puede contener o no gluten, se recomienda evitar su consumo. Al ir a comprar Tener presente la “Lista de Alimentos aptos para celíacos” elaborada por la Federación de Asociaciones de Celíacos de España (FACE). Eliminar de la lista de la compra los productos a granel, los elaborados artesanalmente y todos aquellos que no lleven etiqueta. Comprar panes y harinas de maíz o arroz que ostenten la marca de garantía “Controlado por FACE”. No olvidar que las harinas se pueden contaminar fácilmente si proceden de molinos en los que se trabaje con harinas de trigo o se elaboran en el mismo horno y no se ha limpiado escrupulosamente. Tener precaución con los alimentos importados. Los criterios de contenido de gluten y los controles sanitarios pueden ser dispares según el país de origen al no existir una normativa europea que regule el contenido máximo de alimentos sin gluten. En la cocina Retirar la harina y el pan rallado de trigo de casa. Sustitúyelo por harina y pan rallado sin gluten. Evitará posibles confusiones a la hora de cocinar. Disponer de un espacio para almacenar exclusivamente los alimentos especiales sin gluten. Es conveniente que las etiquetas de los productos especiales sin gluten estén siempre visibles. Una vez abierto el envase no quitar la etiqueta ni vaciar su contenido en botes de cocina. Puede dar lugar a confusiones. Evitar freír alimentos sin gluten (patatas fritas) en aceites que previamente se han utilizado para freír alimentos con gluten (croquetas…) Utilizar siempre utensilios de cocina limpios. No uses la misma cuchara para elaborar un plato que contiene gluten y otro que no lo tiene. No utilizar cubitos de caldo sino sustituirlos por caldos naturales. Hacerlos una vez por semana y congelarlos en raciones individuales para utilizarlos posteriormente. Los purés mejor si son naturales, no añadas picatostes, o que cada uno lo haga de forma individual en la mesa. En salsas y rebozados utilizar siempre harinas de maíz o arroz especiales para celíacos con la marca de garantía “Controlado por FACE”. Así toda la familia podrá comer el mismo plato. Si se utilizan colorantes, tomate frito… asegurarse de que no contienen gluten.
Depresión en la Adolescencia
Artículo especializado

Depresión en la Adolescencia

Quienes conviven con un adolescente en casa pueden confirmarlo: son como montañas rusas que hoy están bien y mañana ya no. Un día son los seres más cariñosos del mundo y al siguiente sólo nos transmiten mal humor y cierto desprecio. Otros días, incluso, parecen sumidos en una tristeza infinita en la que parece que incluso se sienten a gusto… Aquí nos centraremos en la depresión en la adolescencia y la juventud, y procuraremos sobre todo explicar cómo diferenciar entre los afectos depresivos o la tristeza normal propia de esta etapa y los signos de alarma que nos pueden llevar a detectar una depresión. Entendamos la adolescencia En primer lugar, es importante entender que la adolescencia es un periodo caracterizado por muchos cambios que discurren a mucha velocidad. Algunos teóricos de la materia lo comparan con los tres primeros años de vida de un bebé, ya que sólo en estas dos etapas se dan tantos cambios psicofisiológicos en tan poco tiempo. En la adolescencia las necesidades cambian, aumenta su necesidad de autonomía ligada a la sexualización del cuerpo y a la constitución de la propia identidad . Y todo ello empieza a consolidar su propia manera de relacionarse consigo mismos y con el mundo.  Es así como el adolescente inicia un proceso de negociación, difícil muchas veces, con sus padres para poder transformar ese vínculo y acabar convirtiéndolo en lo que más adelante será su manera adulta de relacionarse. Como un duelo… En 1958 Freud comparaba la adolescencia con el proceso de duelo ya que el joven debe renunciar a la representación infantil idealizada de los padres para que ésta dé paso a nuevas representaciones más ajustadas a la realidad, es decir, el adolescente empieza a cuestionarse, a criticar y a querer ser él mismo. Para que esto tenga lugar, quienes conviven con el adolescente deben estar capacitados para tolerar un cierto grado de caos y desorganización, ya que su función será la de facilitar este proceso. Debido a este proceso de pérdida y cambio de la adolescencia, el joven presenta una cierta fragilidad de la relación consigo mismo que puede llevarle a manifestar expresiones sintomáticas sin que por ello sufra ningún trastorno . Del mismo modo, es normal la aparición de afectos depresivos en ciertos momentos sin que debamos pensar que padece una depresión.  De hecho, para que podamos hablar de depresión en la adolescencia se deben dar los siguientes indicadores de manera continuada (DSM-IV): Humor depresivo o irritabilidad en el adolescente Disminución marcada del interés o del placer por las actividades Pérdida o ganancia de peso significativa Insomnio o hipersomnia Cambios en su manera de comportarse y pensar Fatiga o pérdida de energía Sentimiento de desvalorización o culpabilidad excesivos Disminución de su capacidad para pensar y/o concentrarse Pensamientos de muerte o ideas suicidas Si se dan la aparición de estos indicadores de manera continuada será recomendable acudir lo antes posible a un profesional ya que si no se trata la depresión pueden pasar entre 6 o 9 meses hasta la primera mejoría y repetirse los episodios en el futuro o bien volverse crónica   Prevenir la depresión: puntos a estimular para una adolescencia saludable El grupo de amigos En la consulta, vemos con frecuencia adolescentes sin grupos de iguales , esto constituye un signo de alarma. Un adolescente saludable tiene su grupo de amigos, esto es indispensable, pues los ha de poder desempeñar un rol en el grupo de iguales. Es un soporte saludable para el proceso que los convertirá en adultos ya que les permite contrastar sus criterios con otros que no sean los padres y que cobran una importancia primordial en su vida. La capacidad para ilusionarse Es importantísimo que el joven pueda sentirse ilusionado con lo que hace, que pueda desarrollar sus intereses que son sólo suyos y que le ayudan a constituir un saludable sentimiento de identidad. Las actividades ilusionantes son estructurantes, es importante detectar sus áreas de interés y estimularlas sin ser invasivos, pues necesita sentir que es él quien decide, cuándo y dónde. La discrepancia, el sentido crítico y la capacidad de negociación Como adultos de referencia hemos de estimular la capacidad crítica del adolescente y su fortaleza interna a través de la negociación de las situaciones conflictivas invitándole a que sea él quien proponga soluciones acordes con los intereses de todos. Es importante evitar los ultimátums y la rigidez. El adolescente necesita de un marco seguro y estable con la suficiente flexibilidad para encontrar su espacio y ubicar también toda la conflictiva propia de esta etapa. La existencia de referentes fuera del seno familiar El adolescente está en una etapa clave para aprender a relacionarse con el mundo y a abordarlo sin temor, para ello es importante que sea capaz de establecer relaciones de confianza fuera de los círculos familiares . Hay que permitirle ir hacia lo desconocido con confianza y seguridad, y ello sólo se conseguirá haciéndole saber que como padres confiamos en él y en sus capacidades. Un ejemplo de esto sería la relación con un tutor de confianza, un mejor amigo, un entrenador, el profesor de música, etc… Consejo para padres Hemos de tener claro que nuestra función como adultos de referencia es la de proveer al adolescente de un entorno emocionalmente seguro y de estimular su desarrollo , esto se consigue confiando en él y apoyándolo en la difícil empresa de ser el mismo, con sus gustos, sus intereses y su propia manera de relacionarse con el mundo.
Cómo Escoger el Mejor Especialista
Artículo especializado

Cómo Escoger el Mejor Especialista

Existen patologías en las cuáles no se alberga ninguna duda sobre el médico a elegir. Todos sabemos que debemos acudir al dermatólogo para la valoración de aquella lesión cutánea de tiempo de evolución que, desde hace unas semanas, ha cambiado de aspecto. Pero, ¿qué especialista debe valorar un dolor lumbar que llevamos tiempo padeciendo? La primera premisa que conviene tener presente es que un dolor sordo puede falsearnos un diagnóstico . Es decir, un dolor no estudiado puede ser la manifestación de un cuadro serio. No quiere decir que nos preocupemos ante la aparición de un síntoma leve. Sin embargo, si tienes una molestia desde hace tiempo, de forma injustificada y tu automedicación no te ha funcionado, acude, por favor, a visita médica.  Si, una vez estudiado el caso, resulta que se trata de un problema de otra especialidad, no te apures, el experto te derivará al especialista que precises. Mi segunda consideración sería que no tengas miedo a equivocarte en la elección de tu especialista . Desde luego, puedes preguntarnos antes de concertar la visita y te indicaremos el experto más adecuado para valorar tus síntomas, pero debes tener presente que una misma patología puede ser valorada por diferentes expertos. Siguiendo con el ejemplo anterior, una lumbalgia, ésta puede ser perfectamente valorada por un Reumatólogo, pero puede darse el caso de que la patología precise un tratamiento quirúrgico y sea derivado a un Traumatólogo quién puede diagnosticar una patología discal tributaria de cirugía y reconducirlo al Neurocirujano. Es cierto que el paciente ha pasado por diferentes expertos, pero cada uno de ellos ha abordado el caso desde su perspectiva y, una vez estudiado, es tratado por el médico que corresponde. Ello ocurre en infinidad de casos en nuestra práctica clínica habitual. ¿Cuál es nuestra opinión respecto a los “superexpertos”? Nos referirnos a aquellos especialistas que asumen exclusivamente determinadas enfermedades de su especialidad (autoinmunes, hereditarias, congénitas…). Algunos ejemplos serían:  el dermatólogo experto en melanoma, el traumatólogo experto en artroscopia de rodilla o el médico internista experto en lípidos (lipidólogo). Son los expertos de referencia para determinadas enfermedades, en concreto. Si nuestra patología lo requiere deben ser nuestros referentes, sin duda alguna. Si bien nuestros especialistas han realizado una formación específica hospitalaria de muchos años y están avezados en el manejo de las enfermedades que competen a su especialidad puede ocurrir que tengan preferencias personales o profesionales en el manejo de determinadas enfermedades. A su vez, podemos encontrarnos que sea el propio experto el que nos derive a otro colega para el seguimiento específico de determinados diagnósticos, aunque no es lo más frecuente. Entonces, ¿debemos o no cambiar de experto? En nuestra opinión estaría justificado cambiar de experto si el especialista nos lo recomienda o, claro está, si existen otras circunstancias ajenas al arte de la Medicina (como puede ser la falta de empatía entre médico y paciente, motivo que podría hacernos cambiar de especialista tras la primera visita). Una segunda opinión Asimismo, y a pesar de que tu especialista te controle perfectamente recuerda que tienes la opción de solicitar una Segunda Opinión Médica de tu caso para que otro experto te valore. Para ello no es necesario que te repitas todas las pruebas realizadas. Es totalmente lícito que quieras tener la opinión de otro experto antes de someterte a un tratamiento definitivo, sobre todo ante casos de cirugía o tratamiento oncológico. Por lo tanto y, en aras a facilitarte el esquema de actuación, te diría que ante un s íntoma de nueva aparición y de carácter leve lo más recomendable es acudir al médico de familia para que nos explore, nos oriente y nos indique la conducta a seguir.  Cuando se requiere la intervención de otro especialista para un estudio específico (de cualquier índole) acudiremos al experto que corresponda. Una vez diagnosticados se nos indicará la pauta a seguir y, en este momento, es cuando estaría indicado solicitar la segunda opinión médica ante diagnósticos de cierta complejidad. Como es evidente ante patologías leves o poco relevantes no nos planteamos solicitar otras opiniones médicas pues estarían resueltas antes de obtener la segunda opinión médica. Una última consideración Existe otra consideración relevante a mencionar, para despertar tu reflexión: ¿qué especialista elegimos, el de la Sanidad pública o el de la Sanidad privada?, ¿cuál de los dos ve más casos como el nuestro? Permíteme una aportación… es muy probable que el doctor que te visite en el servicio público tenga una consulta privada y viceversa , por tanto, en ese aspecto no debemos dudar de su praxis. Otra cosa diferente sería el tiempo de espera para la visita y la realización de las pruebas diagnósticas de estudio. Aquí sí debo darte la razón, el privilegio de disponer de un seguro médico privado nos aporta ventajas de gran peso específico en cuanto al tiempo de diagnóstico y la rapidez del abordaje terapéutico, ambas cosas muy relevantes en determinadas patologías en las que el tiempo apremia.
Qué Debes Saber Sobre la Alergia
Artículo especializado

Qué Debes Saber Sobre la Alergia

Con la llegada de la primavera, aparece a nuestro alrededor la dichosa alergia. ¿Qué debes saber sobre ella? Por el aumento previsible de casos a medio o largo plazo, es de esperar un incremento en la demanda sanitaria en un futuro por estos procesos, con el consiguiente impacto sobre la salud pública y los recursos sanitarios necesarios y/o disponibles. Su abordaje incumbe a numerosos estratos de la sociedad, desde los hogares y las escuelas, hasta las empresas. ¿Qué es? La alergia es una respuesta exagerada (reacción de hipersensibilidad) del sistema defensivo (sistema inmunitario) del ser humano, que identifica como nocivas determinadas sustancias inocuas (como pueden ser los pólenes de algunas plantas, los ácaros del polvo doméstico…), habitualmente toleradas por la mayoría de las personas. Esta respuesta inapropiada y equivocada, en lugar de ser beneficiosa, es claramente perjudicial para el paciente y produce una serie de alteraciones inflamatorias de la piel y de las mucosas, que originan los diferentes signos y síntomas de las enfermedades alérgicas. Por qué se produce Existen unos factores predisponentes genéticos en la persona que padece alergia y unos factores ambientales desencadenantes (denominados alergenos). Los antecedentes familiares son muy importantes. Pero es conveniente destacar que “no se nace alérgico”, se tiene sólo una predisposición genética a serlo y, si concurren determinadas circunstancias, se puede llegar a convertirse en alérgico. TIPOS DE ALÉRGENOS Existen numerosos tipos diferentes de alérgenos: Inhalados o aeroalergenos (pólenes, ácaros, pelo de animales…). Alimentarios (proteínas de la leche de vaca, huevo, frutas, gluten, frutos secos…). Fármacos (antibióticos, antiinflamatorios, anestésicos…). De contacto (níquel, cromo, perfumes, tintes de cabello…). Ocupacionales o laborales (látex, harina de trigo…). Veneno de insectos (abejas, avispas…) Todas estas sustancias pueden sensibilizar a la persona predispuesta , de modo que su sistema inmunitario produzca una serie de anticuerpos, habitualmente del tipo denominado “Inmunoglobulina E (IgE)” contra estos alergenos. El aumento de la temperatura, con inviernos más suaves, el “efecto invernadero” y la mayor contaminación atmosférica están provocando variaciones al alza en las concentraciones atmosféricas de pólenes, y el número de insectos y de hongos asociados a enfermedades alérgicas, por lo que es plausible que el número e intensidad de los casos de alergia se incrementen en el futuro. Existe también la llamada “ teoría de la higiene ”, que describe que nuestros hijos viven en ambientes limpios, se bañan con mucha frecuencia y están vacunados de numerosas enfermedades (¡afortunadamente!). Además, están sometidos al uso masivo de antibióticos (no siempre indicados) y están libres de enfermedades parasitarias. Todo ello favorece que el sistema inmunitario “se equivoque” de enemigos, puesto que no halla bacterias o parásitos contra los que combatir, y se oriente a sustancias, en principio, inocuas. Por tanto, esta teoría postula que las alergias serían el tributo exigido por el desarrollo sociosanitario. Frecuencia Se estima que entre el 30% y el 40% de la población mundial se encuentra afectada por alguna alergia. En España, las cifras son similares: una de cada cuatro personas la padece. Se ha calculado que, si uno de los progenitores es alérgico, la probabilidad de que un niño padezca alergia es aproximadamente del 50% y, si ambos progenitores son alérgicos, la probabilidad se acerca, entonces, al 70%. Signos y síntomas Estas enfermedades combinan su carácter crónico con la aparición de exacerbaciones o brotes agudos. Los cuadros clínicos más frecuentes son los siguientes: Rinitis alérgica: la más frecuente. Produce estornudos, secreción nasal acuosa, picor de nariz y congestión nasal. Puede clasificarse en función de su severidad en leve, moderada o grave, y también en función de sus manifestaciones en intermitente o persistente. Conjuntivitis alérgica: cursa con enrojecimiento conjuntival, lagrimeo y picor ocular. Asma alérgico: el asma produce tos, dificultad respiratoria (disnea) y ruidos inspiratorios y espiratorios torácicos (sibilancias). Se clasifica igual que la rinitis alérgica. Urticaria y angioedema: se caracteriza por la aparición de ronchas (habones) que suelen picar (prurito), durar menos de 24 horas, aunque pueden ir apareciendo nuevas lesiones. Cuando afecta a las partes más profundas de la piel y aparecen hinchazones, sobre todo en labios y párpados, hablamos de angioedema. La urticaria-angioedema puede ser de curso agudo (días), subagudo o crónico (duración superior a seis semanas). Dermatitis atópica o eccema atópico: afecta habitualmente a los lactantes, pero también a jóvenes y adultos. La sequedad cutánea es su característica principal, que provoca picor (prurito) intenso e induce al rascado que, a su vez, provoca lesiones inflamatorias con enrojecimiento y descamación (eccema). Puede ser calificada de leve, moderada o grave, en función de la extensión e intensidad de las lesiones cutáneas. Dermatitis alérgica de contacto. Alergia alimentaria: las manifestaciones clínicas más frecuentes son picor o hinchazón de labios y boca y, en ocasiones, náuseas, vómitos y/o dolor abdominal o dermatitis atópica o urticaria. Los casos más graves pueden producir anafilaxia. Anafilaxia: es la forma clínica más grave. Es una reacción de hipersensibilidad de instauración rápida, generalizada o sistémica y que amenaza la vida. Presenta síntomas a nivel cutáneo (enrojecimiento, prurito, urticaria y/o angioedema), o a nivel de otros órganos, digestivo (náuseas, vómitos, dolor abdominal, diarrea), respiratorio (rinitis, asma), cardiovascular (hipotensión, taquicardia) o neurológico (mareo e incluso pérdida de conocimiento). Puede ser mortal. En edades pediátricas los cuadros alérgicos acarrean absentismo escolar y en edades adultas, absentismo laboral. Los cuadros clínicos mal controlados provocan, además, alteraciones en el descanso nocturno, pérdida de la capacidad de concentración y, en definitiva, pérdida de calidad de vida tanto en su ámbito físico, como psíquico o social. Diagnóstico El médico de atención primaria es el primero en atender al paciente alérgico. El especialista en alergología aporta la visión integral de los distintos procesos que presenta el enfermo. No obstante, el manejo incluye un equipo multidisciplinar que incluye a otorrinolaringólogos, neumólogos, dermatólogos, inmunólogos, intensivistas, internistas… El alergólogo dispone de una serie de pruebas ‘in vivo’ (pruebas cutáneas y de exposición o provocación) e in vitro (analíticas de laboratorio), en las que se analiza la Inmunoglobulina E total (IgE) y las IgE específicas frente a determinados alérgenos inhalados, alimentarios, medicamentosos, parasitarios u ocupacionales. En la actualidad, el diagnóstico molecular permite realizar diagnósticos más exactos en Alergología. Con él puede obtenerse el perfil real de sensibilización específico del paciente y plantear así el mejor tratamiento personalizado. Tratamiento En el momento actual, la vacunación antialérgica (o inmunoterapia específica) se ratifica como el tratamiento más eficiente con que combatir y prevenir ciertas enfermedades alérgicas, con capacidad de mejorar los síntomas, detener su progresión y prevenir el desarrollo de nuevas sensibilizaciones. Los alérgicos a hongos y/o ácaros deben evitar la utilización de humidificadores y deben ventilar y limpiar con frecuencia la casa, así como evitar vivir con objetos que acumulen polvo (moquetas, alfombras, cortinas…). Los alérgicos no deben fumar ni tampoco se debe fumar en su presencia (fumadores pasivos). El alergólogo recomendará el tratamiento más adecuado para cada paciente. El tratamiento integral incluye cuatro apartados: medidas de control ambiental (desalergenización), tratamiento farmacológico (antihistamínicos...), tratamiento con vacunas (inmunoterapia) y la educación sanitaria de pacientes y sus familiares. Dra. Gemma Cardona Médico consultor de Advance Medical
Lo Último Para el Alzheimer
Artículo especializado

Lo Último Para el Alzheimer

La enfermedad de Alzheimer afecta, hasta el momento de forma irreversible y progresiva, a más de 30 millones de personas en el mundo y se espera que cada nuevo año se diagnostiquen siete millones de nuevos casos. Estas cifras, por su impacto económico en sufrimiento personal y familiar, hacen que esta enfermedad sea uno de los objetivos principales de los investigadores . En este artículo repasaremos los nuevos hallazgos e investigaciones que la ciencia nos tiene reservados para el Alzheimer. Investigación básica El estudio de los mecanismos básicos de la enfermedad de Alzheimer es vital, ya que nos va a permitir desarrollar fármacos y tratamientos que impidan e incluso reviertan su desarrollo, así como saber en qué individuos tienen más riesgo de desarrollar la enfermedad. La apolipoproteina E Esta alipoproteína (APOE4) es un tipo de proteína que transporta lípidos, y que se ha visto que ayuda en la reparación de los fallos y ”desgaste” habitual de las neuronas. Si esta lipoproteína es defectuosa, esta reparación no se hará de forma adecuada. Se han encontrado cuatro tipos de gen APOE que regulan la producción de cuatro tipos de lipoproteína APOE. Y el APOE 4 se relaciona con la enfermedad de Alzheimer. La asociación del subtipo de gen APOE ?4 con la enfermedad es significativa, concretamente con el genotipo E4/E4. Actualmente se están desarrollando varios estudios con personas que presentan uno o los dos genes APOE4 y se espera saber si su presencia es un marcador para prever si, al producir APOE4, tienen menos reparación de sus neuronas y desarrollan las alteraciones cognitivas del Alzheimer. Esto haría al gen APOE4 marcador de la enfermedad, y permitiría centrar los esfuerzos preventivos en estas personas. Proteína beta amiloide Ya en los primeros trabajos sobre Alzheimer se hablaba de la presencia de placas de proteína en las áreas entre neuronas de los pacientes con Alzheimer. Se ha visto que estas placas se componen de acúmulos de una proteína que se llama beta amiloide, también presente en otras enfermedades neurológicas y no neurológicas, y que también tiene funciones en la regulación del metabolismo del colesterol, o en la inmunidad por su acción pro inflamatoria, Las placas de amiloide (concretamente las placas llamadas densas) se ha visto que están en relación con daño y malfunción neuronal. Ante esto se ha pensado en trabajar sobre esta proteína amiloide, a distintos niveles (producción de la proteína, formación y acúmulo de las placas, anticuerpos contra la proteína) para evitar sus efectos en la función neuronal Proteína Tau En muestras de cerebros de pacientes fallecidos con Alzheimer se ha visto que aparecen, dentro de las neuronas, “ovillos” de una proteína que se llamado Tau. Esta proteína, en condiciones normales, ayuda a la formación y mantenimiento de la forma y función de las neuronas. Por diferentes motivos (exceso de aporte de fósforo en su estructura o rotura de la proteína) se producen acúmulos de estas proteínas dentro de la neurona, que deja de funcionar correctamente. Tanto la detección del gen APOE4, de betaamiloide y proteína Tau (en líquido cefalorraquídeo, o en imágenes del sistema nervioso por PET) ayuda a detectar individuos en fases previas a la clínica. Nuevos tratamientos El estudio de estos biomarcadores nos ofrece también nuevas opciones de posibles tratamientos : Estrategias sobre la proteína beta amiloide: Reclutar el sistema inmunitario: se piensa que el uso de anticuerpos monoclonales puede evitar que se aglomere beta amiloide y forme placas, ayudando al cuerpo a eliminarla del cerebro. Varios de estos anticuerpos ya se han estudiado, con resultados inicialmente prometedores, que se han tenido que suspender por presentar efectos secundarios inadmisibles o beneficios marginales. Prevenir la destrucción: otros anticuerpos monoclonales se están estudiando en relación con la prevención de la destrucción neuronal. De momento, en ratones parece que están dando resultados aceptables, pero hemos de esperar estudios en humanos. Bloqueantes de la producción. Las investigaciones han demostrado que la beta amiloide se produce por enzimas a partir de una proteína inicial. Varios estudios sugieren que bloquear estas enzimas disminuirá la producción de beta amiloide. E strategias sobre la proteína Tau Los investigadores están buscando una forma de evitar que la proteína Tau forme “ovillos”. Actualmente, se están estudiando en ensayos clínicos los inhibidores de agregación de Tau y las vacunas contra la proteína Tau. Tratamientos no farmacológicos Ultrasonidos Según se trabaja en algunos estudios, el uso de ondas de ultrasonido podría erradicar por completo las placas amiloideas alojadas en el cerebro de una persona con Alzheimer. El estudio, evaluado en ratones, aún se encuentra en una fase incipiente, pero sus resultados ofrecen nuevas esperanzas. Terapias no farmacológicas de apoyo Estas terapias, aunque ya conocidas desde hace tiempo, se están considerando relevantes en el manejo de pacientes ya con síntomas de la enfermedad, incluso en sus fases iniciales. Comprenden la estimulación cognitiva (puzles, pasatiempos, baúles de recuerdos); la orientación a la realidad (orientación temporal con relojes, calendarios, identificación de estaciones, refuerzo de entornos habituales como la casa, identificación personal con fotos, etc.); fisioterapia y ejercicio físico adaptado; terapia ocupacional (manualidades adaptadas); contacto con mascotas e incluso musicoterapia.
Anorexia en Adolescentes
Artículo especializado

Anorexia en Adolescentes

Podríamos considerar la anorexia como la crónica de una desaparición. Es como si la pequeñez que atribuyen a su propia valía quienes la sufren, estuviera representada metafóricamente a nivel corporal, haciéndose cada vez más y más pequeñas externamente (más delgadas) y también internamente (más vulnerables, más enfermas), hasta en muchos casos literalmente desaparecer. Estudios recientes indican que hasta un 20% de las personas anoréxicas mueren, tanto por consecuencias físicas de la problemática como por suicidio. Aunque no es un diagnóstico nuevo (ya algunas místicas como santa Catalina de Siena llegaron a padecer anorexia en la Edad Media), en el mundo occidental actual está tomando una dimensión casi de epidemia . Tanto es así que un 6% de las chicas de 12 a 24 años sufre algún trastorno de la conducta alimentaria (anorexia, bulimia, trastorno por atracón, etc.) y el 11% está en alto riesgo de sufrirlo . Hasta un 3% de las españolas sufren anorexia nerviosa. ¿Qué es? La anorexia nerviosa es un trastorno de la conducta alimentaria (TCA) que se caracteriza por un miedo intenso a ganar peso , así como por la preocupación excesiva por la silueta y por la comida. Existe una pérdida importante de peso debida a una restricción en la ingesta, a un ejercicio físico excesivo y en algunos casos a conductas purgativas como se verán más adelante. No obstante, la persona es incapaz de percibir su propia delgadez, incluso en situaciones de grave desnutrición que ponen en peligro incluso la propia vida. Otros síntomas asociados al diagnóstico serían tristeza, ansiedad, obsesiones y rituales, irritabilidad, ideas de muerte, etc. tiene un gran impacto negativo en la vida familiar, social, laboral, académico y emocional. Es importante señalar que este tipo de trastorno no puede considerarse producto de la vanidad, pues la restricción de la comida se utiliza para afrontar las dificultades emocionales y existenciales. Buscan, a través de la apariencia, el mínimo de seguridad necesario para hacer frente a su vida. Sienten que el único punto donde tienen control es en lo referente a la comida y el peso, donde focalizan completamente su atención. La anorexia ha aumentado alarmantemente en edades cada vez más precoces (entre los 12 y los 14 años). El tratamiento tiene que adaptarse a los desafíos que representa el salir de la etapa infantil y ajustarse a la adolescencia, como serían los cambios corporales, el inicio de la madurez sexual, el desarrollo de la autonomía, la necesidad de autoconocimiento, el cambio en los referentes priorizando al grupo de iguales, etc. ¿Características básicas? Algunas características y tendencias de las personas con anorexia serían: Perfeccionismo y rigidez (no sólo en relación al cuerpo sino en cualquier objetivo). Tenacidad y autodisciplina. Falta de autoestima: autocrítica y negatividad. Tendencia al aislamiento social. Haber sido una niña ejemplar en la infancia: complacer a los demás eliminando sus propias necesidades. Falta de asertividad. Dificultad para expresar emociones. ¿Tipos? Anorexia restrictiva : limitan la comida sin purgas. el ejercicio físico puede convertirse en una obsesión que no sólo sirve para quemar calorías sino también como evasión o alivio para contrarrestar tensión psíquica. Anorexia purgativa : utilizan métodos para contrarrestar sus supuestos excesos alimentarios (vómitos autoprovocados, uso de laxantes y diuréticos, edemas y productos adelgazantes). ¿Y ellos? A pesar de que el sexo femenino es el más afectado por la anorexia, el 10% de los casos son varones . Las características de la patología son muy similares en ambos sexos, sin embargo, muchos hombres generan el trastorno opuesto, llamado “anorexia inversa o vigorexia” en el que se intenta ganar peso para conseguir sentirse física y psicológicamente fuertes y tener un aspecto corpulento. Para ello toman preparados vitamínicos, esteroides, diuréticos, insulina, etc. Esta forma de anorexia puede dar lugar a enfermedades cardiovasculares, lesiones hepáticas, disfunciones eréctiles, atrofia testicular y cáncer de próstata. ¿Causas? La anorexia no aparece de la nada en una vida plena y emocionalmente estable. Suele ocurrir tras una situación estresante, especialmente en el inicio de la pubertad . Puede originarse por crecer en el seno de una familia donde se negaba cualquier emoción negativa o conflicto, o se abusaba del alcohol. También por haber sido víctima de abusos físicos, emocionales o sexuales. Quien la sufre puede haber sido asimismo el “gordito/a” de la clase y haber sufrido las burlas de los compañeros por ese motivo. ¿Complicaciones físicas? Pérdida del ciclo menstrual (por infrapeso) y problemas de fertilidad (incluso posible en periodos de recuperación). Cambios hormonales. Piel seca. pelo y uñas quebradizos. Reducción del pulso y la temperatura (intolerancia al frío. puede aparecer lanugo (vello que protege el cuerpo y lo previene de la pérdida de calor). Estreñimiento crónico y diarreas. Problemas cardíacos. Osteoporosis. Problemas renales y hepáticos. Fatiga. Insomnio. Ansiedad y depresión: elevado riesgo de suicidio. ¿Cómo detectarla? Se saltan comida, ponen excusas para no comer o limitan su dieta a ciertos alimentos (los menos grasos y calóricos). Cambia la forma de comer y se llena de obsesiones y rituales: se corta la comida en trozos muy pequeños esparciéndolos por el plato, se pesan los alimentos, se lavan, se saca la grasa con una servilleta… Se ponen muchas capas de ropa para ocultar el cuerpo. Elaboran comidas para los demás que después no prueban. Aparición de callos en los nudillos o dientes desgastados si hay vómito autoprovocado. ¿Cómo se trata? Es importante que el tratamiento sea integrador y abarque diferentes perspectivas : biológica, neurocognitiva, emocional, familiar y relacional. Para ello es necesario que se trate desde un equipo multidisciplinar donde colaboren profesionales de disciplinas diversas como la psicología, endocrinología, psiquiatría, nutrición, enfermería educadora, educación física, etc. Es importante remarcar que el tratamiento de la anorexia juvenil, a diferencia del de la anorexia adulta, requiere que la familia se involucre en el proceso , ya que sólo así podría plantearse una cura efectiva. Entre los objetivos del tratamiento encontraríamos: Cuidar la salud del paciente y tratar complicaciones físicas derivadas. Proporcionar pautas alimentarias saludables para toda la familia y regular el ejercicio físico adecuado para las necesidades físicas. Facilitar recursos emocionales para eliminar las conductas purgativas. Disminuir la distorsión de la imagen corporal. Reconocer y abordar los diferentes miedos. Potenciar la capacidad de autoconciencia y diferenciación entre el cuerpo, lo mental, lo emocional y lo racional. Reforzar la autoestima y el sentido de identidad. Estimular la socialización. Favorecer la maduración personal: toma de decisiones y responsabilidades, asertividad, recursos de afrontamiento y solución de problemas, flexibilidad, etc. ¿Dónde? Según la gravedad del trastorno el tratamiento puede ser ambulatorio (en asociaciones o con un psicoterapeuta especializado), en un centro de día, o incluso puede requerir ingreso hospitalario (en el caso de que haya muy bajo peso, desequilibrio electrolítico, rotura de esófago, etc.). ¿Cómo prevenirla? La mejor prevención pasa por la educación familia r. Es importante que no se tire comida, ya que es en la opulencia donde se crea la anorexia, de forma que, si sobra algo, se coma al día siguiente. Se deben servir cantidades razonables (ni mucho ni poco), para que no se deje comida en el plato. Hay que mostrar que la comida es valiosa, al igual que el tiempo en que la familia come junta, intentando promover la cercanía y el diálogo. Posibilitar canales de comunicación abierta dentro de la familia y poder ir solucionando las dificultades que vayan apareciendo son también elementos necesarios a tener muy en consideración. Ir más allá de la imagen, no centrarse únicamente en lo externo sino dar valor a características personales más profundas, a quién somos realmente y hasta dónde podemos llegar, son premisas básicas para mantener lejos los trastornos alimentarios.
Importancia del Diagnóstico Precoz
Artículo especializado

Importancia del Diagnóstico Precoz

El diagnóstico precoz engloba una serie de medidas para determinar en una población de personas asintomáticas la presencia de alguna enfermedad potencialmente grave . Se llevan a cabo por parte de los programas epidemiológicos que dependen de la sanidad pública, y su objetivo es poder disminuir la tasa de mortalidad asociada a dicha enfermedad. El diagnóstico precoz también se denomina cribado, screeening o prevención secundaria, en contraposición con la prevención primaria, que está formada por las medidas que se toman para prevenir una enfermedad cuando ésta no está presente todavía, como la promoción de los hábitos saludables o las campañas antitabaco. Cuándo Muchas enfermedades que son potencialmente graves o mortales tienen unos inicios lentos y progresivos durante los cuales la persona no presenta ningún tipo de síntoma, aunque a nivel celular o de los tejidos ya se haya comenzado a instaurar la enfermedad. Es estas situaciones en las que vale la pena, a determinadas personas, realizarles si es posible algún tipo de prueba para detectar la enfermedad en estos estadios tan primarios, para poder hacerle frente lo antes posible. Este cribado cobra especial importancia en enfermedades potencialmente mortales como es el cáncer. Para que desde un punto de vista sanitario valga la pena realizar un diagnóstico precoz de una enfermedad en una población sana, con el gasto económico que eso supone, dicha enfermedad debe cumplir una serie de criterios que fueron establecidos por Frame y Carlson en 1975: Causa habitual de morbilidad y mortalidad. Detectable y tratable en un estadio temprano, cuando el paciente está asintomático. Pruebas diagnósticas efectivas y eficaces. Tratamiento temprano mejor que el tratamiento de la etapa sintomática. El daño potencial de la intervención debe ser menor que el del tratamiento no precoz. No se puede, pues, realizar un cribado poblacional de todas y cada unas de las enfermedades existentes, primero porque es inviable desde un punto de vista económico, y segundo porque muchas enfermedades, oncológicas o no, no cumplen estos criterios, pese a que puedan ser potencialmente graves. No sería ético decirle a una persona asintomática que está enferma si no se puede llevar a cabo ningún tratamiento o intervención sanitaria para frenar el desarrollo o tratar dicha enfermedad. Programas orientados al diagnóstico precoz Con todo, son varios los programas de salud orientados al diagnóstico precoz de varias enfermedades que sí cumplen estos criterios y que permiten reducir las tasas de morbilidad y mortalidad de las enfermedades, así como reducir los costes sanitarios: Cribado al nacer de la fenilcetonuria y el hipotiroidismo. Cribado del cáncer de mama mediante mamografías periódicas. Cribado del cáncer de cuello de útero mediante las citologías anuales. Cribado de malignización de pólipos en pacientes con pólipos intestinales. Cribado de cáncer de colon y recto mediante detección de sangre oculta en heces (en estudio). Ventajas Las pruebas a realizar tienen que ser altamente sensibles y específicas, cómodas, no costosas y fácilmente interpretables por los médicos. Las ventajas de la detección precoz son muchas, dado que disminuyen la tasa de mortalidad de estas enfermedades, se aumenta las posibilidades de éxito de los tratamientos, se reducen las complicaciones y secuelas tanto de la enfermedad como de los mismos tratamientos, y se disminuyen el coste asistencial al sistema sanitario. ¿Inconvenientes? Con todo, el diagnóstico precoz también tiene sus inconvenientes : La detección de falsos positivos (resultado positivo de la prueba sin que la persona esté enferma) o falsos negativos (resultado negativo de la prueba cuando la persona está realmente enferma). Esta limitación viene dada por la prueba con la que se realice la detección precoz. Un falso positivo implicará llevar a cabo toda una serie de pruebas para confirmar el diagnóstico, con la carga emocional, física y económica que eso conlleva, mientras que un falso negativo supondrá que se perderá la oportunidad de tratar a una persona en estadios precoces de una enfermedad, con el consiguiente riesgo de que esta enfermedad progrese y luego no se pueda tratar o a un mayor coste para la salud del paciente y para el sistema sanitario. Asimismo , se cuestiona la utilidad de ciertas medidas de detección precoz , como el caso de la valoración del PSA para detectar cánceres de próstata. En ocasiones se diagnostican cánceres de próstata sin que se vaya a llevar a cabo ningún tratamiento activo y cuya evolución natural no va a acortar la vida del paciente. Así pues, la detección precoz es una herramienta útil para mejorar la salud de las personas desde un punto de vista global pero no se puede ni se deben realizar pruebas para detectar ciertas enfermedades, por muy graves que puedan llegar a ser, sin el aval de la comunidad científica y médica.
Efectos de la Contaminación en Salud
Artículo especializado

Efectos de la Contaminación en Salud

¿Te has sentido alguna vez angustiado/a cuando, escuchando las noticias por televisión en las que te informaban de un nuevo caso de accidente/desastre medioambiental o, simplemente, de los elevados niveles de polución en una u otra ciudad concreta, te has preguntado qué efectos  nocivos tiene todo esto sobre tu salud? Aquí te exponemos los efectos que representa la contaminación del medio (también llamada “epidemia invisible”) en tu salud, porque existen evidencias científicas rotundas en la conexión causal entre determinadas enfermedades graves y ciertos agentes químicos ambientales. A modo de introducción… Principalmente, la salud viene definida por dos grandes factores: Los factores genéticos: la herencia genética que recibimos de nuestro padre y de nuestra madre. Los factores adquiridos : corresponderían al efecto que provoca el ambiente que nos rodea sobre nuestro organismo, así como otros aspectos, como los hábitos de alimentación, ejercicio físico, ocio, sueño, etc… Este segundo punto es el que explicaría cómo la contaminación ambiental, de los suelos, las aguas o los alimentos que ingerimos puede repercutir finalmente en la generación de enfermedad. Además de ello, comporta también un importante coste económico y repercusión en la sostenibilidad medioambiental. De hecho, los daños provocados por estos tóxicos son de tal magnitud que pueden considerarse incalculables. Tóxicos Se estima que, en el día a día (a nivel de hogares, de puestos de trabajo, al aire libre…), el ser humano está expuesto a miles de sustancias químicas , siendo un tanto por ciento elevado sospechosas de toxicidad. La realidad es que todavía no se conoce con seguridad el nivel de peligrosidad de muchas sustancias utilizadas cotidianamente. Algunos ejemplos, siendo la lista muchísimo más amplia, serían los siguientes: Sustancias químicas industriales (bifenilos, ftalatos, parafinas cloradas, alquifenoles, parabenos…). Subproductos de la cloración de las aguas, los trihalometanos. Los plaguicidas (los ciclodienos clorados, carbamatos, triazinas, etc…) y pesticidas. Metales pesados, como por ejemplo el plomo o el mercurio. Las dioxinas, los furanos, etc. El tributilestaño (TBT)… Los contaminantes persistentes y bioacumulativos, una vez penetran en nuestro cuerpo, circulan por la sangre y se almacenan en algunos tejidos , con especial afinidad por el tejido graso, de ahí que se encuentren niveles de contaminación más altos en las personas obesas y en las mujeres (mayor proporción de tejido graso corporal con respecto al varón) así como en los ancianos, por mayor tiempo de exposición y acumulación. Alarmantemente, en algunos estudios científicos realizados, hasta el 100% de las personas analizadas en el mismo presentaban niveles considerables de compuestos tóxicos persistentes. TE INTERESA Es probable que la exposición continuada y mantenida a determinados contaminantes durante toda la vida , aunque sea en proporciones bajas, sea más nociva para nuestro cuerpo que las exposiciones puntuales intensas. Riesgos para la salud Efectos de neurotoxicidad (afectación de las funciones neurológicas sensoriales, cognitivas o motoras o generación de defectos de tubo neural), especialmente considerables en aquellas personas más vulnerables como son los niños, que se hallan en desarrollo, o las mujeres embrazadas. Efectos endocrinos (disfunciones hormonales tiroideas, diabetes…) y reproductivos (malformaciones de órganos, infertilidad…). Efectos respiratorios: en España, más del 80% de la población respira un aire impuro que supera los niveles recomendados en este ámbito por la organización mundial de la salud (OMS). Efectos cardiovasculares (cardiopatía isquémica, accidentes vasculares cerebrales…). Efectos de inducción tumoral (efectos cancerígenos como, por ejemplo, el cáncer de mama, de vejiga, pulmón o piel, entre tantos otros). Efectos genéticos (efectos mutagénicos sobre generaciones venideras, transmitidas por los cromosomas de padres a hijos). Prevención A pesar de los numerosos esfuerzos por crear campañas de prevención y diagnóstico precoz de enfermedades por parte de las instituciones sanitarias no parece que se haya tomado conciencia colectiva , todavía, de la magnitud del problema de salud pública que generan los contaminantes ambientales. Ya en 1972, la Conferencia de Naciones Unidas elaboró y publicó el “Programa de Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente”. En el año 1990, la OMS (Organización Mundial de la Salud) publicó la “Carta Europea sobre medio y salud”. Sería muy aconsejable la elaboración de campañas preventivas a nivel globa l, con implicación de todos los gobiernos mundiales, en la generación de programas de salud colectivos centrados en la prevención de estos riesgos. No existen fronteras para los tóxicos y éstos se ven dispersos a nivel global. La UE (Unión Europea) plantea la conveniencia de la creación de registros epidemiológicos, de ámbito en todo el territorio europeo, de personas con padecimiento de enfermedades vinculadas a contaminantes medioambientales. Ni qué decir que serían ideales las c ampañas de información y sensibilización dirigidas a la población general. Otro punto importante a tener en cuenta es la necesidad de invertir más recursos económicos en la formación académica de los profesionales sanitarios que están a primera línea de atención al paciente, fomentando la concienciación y dotación de conocimientos médicos con respecto a estos problemas de salud, que les permitan abordarlos de forma eficiente en el día a día de sus consultas.
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