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El Blanqueamiento Dental, ¿Puede Ser Perjudicial?
Artículo especializado

El Blanqueamiento Dental, ¿Puede Ser Perjudicial?

¿Quién no ha envidiado, en alguna ocasión, la dentadura absolutamente blanca de algún famoso o de la persona que nos está hablando? El blanqueamiento dental es un tratamiento con finalidad estética que persigue la obtención de un tono más blanco (los odontólogos hablamos de bajar o reducir el tono de blanco). Este procedimiento permite eliminar la gran mayoría de manchas depositadas en el esmalte dental debidas a causas externas. Pero no podemos olvidar que ni todas las manchas son tratables ni todos los pacientes son candidatos a realizarse un blanqueamiento.? Veamos por qué. Causas de las manchas dentales Causas externas: las principales causas externas del oscurecimiento dental serían la ingesta de determinados alimentos y bebidas, o el contacto con agentes pigmentarios, como té, café, tabaco, mate, vino, bebidas de cola y exceso de uso de colutorio con clorhexidina (antiséptico de uso frecuente presente en colutorios y pastas dentífricas). Causas internas: en general, las manchas provocadas por causas internas son las más difíciles de tratar y las que peores resultados obtienen con un blanqueamiento. En la mayoría de casos deben buscarse otras alternativas terapéuticas, como podría ser la colocación de carillas estéticas en el sector anterior de la boca (expuesto durante la sonrisa). Pueden afectar a los dientes antes de la erupción (en el embarazo o antes de los seis meses de vida) y son debidas fundamentalmente a determinados tratamientos (tetraciclinas), a alteraciones congénitas de la calidad del esmalte (hipoplasia) o al depósito de flúor. Tras la erupción de los dientes las causas internas más frecuentes son las consecuencias de un traumatismo dental y el desgaste del esmalte (propio del envejecimiento de la pieza dentaria). El proceso de blanqueamiento Nuestro papel como odontólogos consiste en averiguar la posible causa, así como el tiempo de evolución y la expectativa que tiene el paciente. Debemos realizar una exploración exhaustiva de la calidad del esmalte y de la sensibilidad dental que nos influirán en la decisión terapéutica a tomar. A continuación, exponemos las diferentes posibilidades terapéuticas posibles y siempre pensando en la persona que tenemos sentada en nuestro sillón dental en ese momento. Bajo las premisas de que no todos los pacientes son candidatos ni todos obtendrán el mismo efecto blanqueante, ni que la duración del efecto es de por vida, no debemos crear falsas expectativas. El tratamiento de elección es blanqueamiento externo mixto por ser el que consigue mejores resultados. Debemos tener presente la severidad y extensión de las manchas a tratar y la persistencia de los hábitos mencionados (café, té, tabaco…). Por otro lado, y para asegurarnos de obtener el resultado perseguido, debemos partir de una boca impecable por lo que antes de realizar el blanqueamiento recomendamos una higiene dental o tartrectomía . Facilitaremos a continuación una pincelada de los diferentes tipos de tratamientos de blanqueamiento disponibles en la actualidad: Blanqueamiento externo: es el tratamiento más habitual. Se realiza sobre dientes vitales o sanos . Consiste en la aplicación de sustancias activas en la superficie dental, y puede ser realizado en consulta o en el domicilio. El tratamiento mixto efectuado inicialmente por un odontólogo en consulta y después continuado por el paciente en el domicilio es el que mejor resultado ofrece. Consiste en una sesión (de aproximadamente una hora de duración) con exposición a una determinada luz (láser, plasma, luz fría..) sobre la arcada dental donde se ha colocado previamente una sustancia química (normalmente peróxido de hidrógeno al 35 %) sustentada con una férula acrílica de soporte. ¿Pero por qué debemos colocar peróxido en la superficie dental antes de exponerla al láser? Porque penetrará en el tejido dental y fragmentará las moléculas de los depósitos de pigmento oscuro dando lugar a moléculas más pequeñas e incoloras. Tras esta sesión, se continúa con el tratamiento domiciliario (supervisado por el odontólogo), de dos semanas de duración y con una duración de 40 minutos diarios (normalmente se realiza por la noche). Consiste en la colocación de una férul a acrílica hecha a medida y peróxido de carbamida o peróxido de hidrógeno en concentraciones variables. Otra posibilidad de blanqueamiento externo es el domiciliario exclusivo mediante la aplicación de “Geles blanqueadores ” (de peróxido de hidrógeno o de peróxido de carbamida) adquiridos en la farmacia sin receta médica y en forma de kit. Estos geles presentan una baja concentración de peróxido por lo que su efectividad es muy limitada en comparación con los tratamientos profesionales. Blanqueamiento interno: se realiza sobre dientes no vitales , es decir, que ya tienen realizado un tratamiento de conducto o endodoncia. Consiste en la aplicación del producto blanqueador en el interior de la cavidad dental (en la cámara pulpar). Se puede complementar este tratamiento con el blanqueamiento externo. Habitualmente se utiliza una solución de perborato de sodio o de peróxido de carbamida que persigue un efecto de aclaramiento de la estructura dental (en este caso desde el interior del diente). PASTAS BLANQUEADORAS, ¿SÍ O NO? Tras cualquier tipo de blanqueamiento (tanto externo como interno) se recomienda el uso de las llamadas “pastas blanqueadoras” como complemento y mantenimiento del blanqueamiento realizado. Pueden contener sustancias abrasivas suaves como sílice, pirofosfatos, óxido de aluminio, peróxido de hidrógeno, peróxido de carbamida o bicarbonato de sodio. Su efectividad está relacionada con el hábito de uso y la disminución del consumo de aquellos alimentos o bebidas que generan coloraciones o manchas extrínsecas . Hay que tener en cuenta que si se utilizan de forma exclusiva no conducirán a un blanqueamiento dental, pero como complemento al blanqueamiento profesional pueden hacer más duradero el efecto. Debemos tener en cuenta… Conviene mencionar algunas advertencias respecto al tratamiento de blanqueamiento. El abuso de este tipo de tratamientos, tanto de láser como de peróxido de carbamida o de hidrógeno puede ocasionar cambios histológicos en la calidad de esmalte , dentina y pulpa que podría traducirse en una hipersensibilidad extrema dental. El éxito del tratamiento va a depender también de la corrección de hábitos del paciente. En grandes fumadores, consumidores de más de tres tazas de café al día, bebedores de zumo de cítricos o personas con mala higiene dental no vamos a obtener grandes cambios de tonalidad con el tratamiento. Así mismo la duración del efecto blanqueador se acortará. En pacientes bruxistas (rechinan los dientes) o con gran desgaste dental puede aumentar su sensibilidad tras el tratamiento por lo que deberían valorarse otras alternativas terapéuticas como serían las carillas estéticas. La duración del efecto blanqueador puede prolongarse hasta los 12-24 meses en caso de tratamiento combinado pero los domiciliarios suelen durar menos de tres meses. A largo plazo podemos encontrar posibles efectos adversos como pueden ser la reabsorción o destrucción de las raíces de los dientes, la destrucción de las capas prismáticas de los dientes o la pulpitis crónica que conllevará a la necesidad de tratamiento endodóntico para disminuir su sensibilidad. Es normal, sin embargo, que en el curso del tratamiento blanqueante se produzca cierta hipersensibilidad transitoria reversible al poco tiempo de finalizar el tratamiento. Si en algunos casos la sensibilidad es mayor, se suele aconsejar el uso de geles blanqueadores que contengan flúor y nitrato potásico en su formulación. Los casos de sensibilidad extrema que obligan a utilizar analgesia o a finalizar el blanqueamiento son infrecuentes. PASO A PASO SI TE PLANTEAS UN BLANQUEAMIENTO En general la secuencia deseable sería la siguiente: Es fundamental una visita al odontólogo antes de realizar un tratamiento de blanqueamiento dental para que nos indique la técnica más adecuada en nuestro caso. Se aconseja una tartrectomía previa al tratamiento (higiene dental mediante ultrasonidos llevada a cabo por el higienista dental) Si eres candidato no dudes en que el blanqueamiento dental mixto te ofrecerá resultados más espectaculares y duraderos. Si no modificas tus hábitos de cepillado dental e ingesta tu tono anterior volverá a aparecer tras el efecto del blanqueamiento inicial. No se recomiendan blanqueamientos de repetición.
Cómo Dectectar El Astigmatismo Infantil
Artículo especializado

Cómo Dectectar El Astigmatismo Infantil

Más del 95% de la población presenta algún grado de astigmatismo, pero sólo es significativo cuando ocasiona problemas de visión. Te explicamos más sobre el astigmatismo. ¿Qué es? El astigmatismo puede presentarse aislado o asociado a hipermetropía o miopía (situación que recibe el nombre de “astigmatismo compuesto”). Los astigmatismos cursan con una agudeza visual relativamente baja , especialmente los asociados a miopía, y con síntomas de astenopia visual (cansancio visual): ojos enrojecidos después de la lectura, parpadeo constante, dolores de cabeza, bajo rendimiento escolar, etc. El astigmatismo es un defecto ocular que se caracteriza porque existe una refracción diferente entre dos meridianos oculares, lo que impide el enfoque claro de los objetos. Generalmente se debe a una alteración en la curvatura anterior de la córnea . La superficie de la córnea debe ser simétrica y regular en sus curvaturas, y de no ser así se produce el astigmatismo. Causas y síntomas La causa de la mayor parte de los astigmatismos reside en una alteración congénita (presente desde el nacimiento) de la curvatura corneal. Los síntomas característicos de astigmatismo son: Visión borrosa y distorsionada en sentido horizontal y vertical (como los espejos de feria, fabricados con fines de diversión) Guiños de párpados Astenopatía acomodativa: es decir, cansancio visual, que provoca dolor de cabeza frontal, escozor y enrojecimiento de los ojos tras esfuerzos continuados de acomodación), este último sobre todo en los astigmatismos asociados a hipermetropía. El astigmatismo puede provocar, también, aunque raramente, diplopía monocular (visión doble con un solo ojo, mientras el otro ojo se mantiene tapado). ¿SABÍAS QUE…? El colegio supone un lugar donde los defectos visuales se manifiestan de forma evidente, ocasionando un bajo rendimiento escolar. Diagnóstico El diagnóstico de los defectos de refracción deberá ser realizado por el oftalmólogo . Desde la consulta del pediatra debemos derivar al niño al especialista ante la sospecha de la existencia de alguno de estos defectos oculares. Son pruebas o métodos subjetivos los llamados optotipo s (objetos/dibujos/letras) que deben situarse a cinco metros de distancia del niño a explorar y, a ser posible, en un ambiente con condiciones de buena iluminación y con el niño lo más tranquilo posible. También se puede utilizar, a partir de los 4 años de edad, la clásica prueba de la “E de Snellen”: se presentadas diversas letras “E” en diferentes posiciones y s tamaños y el niño debe identificar su posición señalando con los dedos o colocando una “E” grande a su lado en la misma posición. Con esta exploración simple se pueden diagnosticar las hipermetropías, siendo obviamente necesaria la colaboración del niño. Para la exploración concreta de las hipermetropías, posteriormente se valorará al niño colocando unas gafas con una corrección de +2 dioptrías en cada ojo, volviendo a explorar los optotipos. El niño hipermétrope continuará viendo los optotipos con la corrección de +2 dioptrías ya que habrá estado corregida parte de su hipermetropía. En cambio, el niño que no padezca hipermetropía verá borroso con esa corrección. En este caso, igualmente se procederá a explorar primero la visión de un solo ojo y posteriormente de ambos, haciendo que el niño mire las figuras primero de manera aislada y luego agrupadas con la finalidad de detectar ambliopías ligeras. Además de todo lo especificado, el oftalmólogo, previa administración de colirios para provocar la parálisis medicamentosa del sistema de acomodación ocular, puede realizar pruebas como la llamada esquiascopía (prueba que mide la refracción de manera objetiva). Tratamiento La corrección óptica de las ametropías se realizará con lentes esféricas o cilíndricas , que pueden ser positivas (convexas) o negativas (cóncavas), dependiendo del defecto de refracción a tratar. En el caso concreto del astigmatismo, el tratamiento se basa en la prescripción de cristales correctores cilíndricos. Pronóstico Respecto a la evolución de los defectos de refracción (ametropías) en general, aunque no siempre se cumple, se puede admitir que el ojo del niño es hipermétrope en el momento del nacimiento y tiende hacia la normalidad (la emetropía) durante la etapa del crecimiento y desarrollo, sin acabar de conseguirla con plenitud, ya que el patrón refractivo de la especie humana es ligeramente hipermétrope.  Partiendo de este esquema evolutivo, las hipermetropías tienden a mejorar con el paso del tiempo, las miopías empeoran y los astigmatismos se mantienen relativamente estables. Esquemáticamente se dice que la ambliopía es recuperable hasta los cinco años, difícilmente se recupera a partir de esta edad y es prácticamente irrecuperable a partir de los 9-11 años.  Por esta razón, tiene tanta importancia llevar a cabo la detección y tratamiento precoz de las anomalías que pueden causar ambliopía (defectos de refracción, opacidades, estrabismos, etc.)
Motivos por los que Tenemos Gastritis
Artículo especializado

Motivos por los que Tenemos Gastritis

Muchas personas, ante cada comida, viven el momento con sufrimiento y pierdan las ganas de comer . Además, en muchos casos limitan mucho su alimentación y no siguen una dieta variada y equilibrada, con el riesgo que esto conlleva para la salud si se mantiene en el tiempo. Es el caso de quienes sufren gastritis, una inflamación de la mucosa gástrica , o capa que reviste por dentro el estómago, que lo protege de la acidez de los jugos gástricos y que cuando se inflama ocasiona molestias. Qué sucede Cuando esta inflamación aparece en un corto periodo de tiempo se denomina gastritis aguda . En estos casos suele aparecer de repente, suele durar pocos días y remite cuando desaparece el agente causante. Suele estar provocada por el consumo prolongado de algunos fármacos (ibuprofeno, acetilsalicílico o naproxeno), la ingesta excesiva de alcohol y también por estrés. Si esta inflamación se prolonga en el tiempo durando meses o años se denomina crónica. En estos casos la causa más habitual es debido a la infección bacteriana producida por la bacteria Helicobacter pylori. Otra clasificación sería según la morfología o zona donde la lesión inflamatoria afecta a la mucosa digestiva . Se clasifica como gastritis fúndica (afecta a la zona fúndica o fondo del órgano), gastritis antral (afecta el antro o porción inferior del estómago), gastritis corporal media, pangastritis (afección total) Por último, según la sintomatología que presenta , también se puede clasificar como gastritis erosiva o atrófica. Se define como erosiva, cuando se produce una ulceración en la mucosa del estómago, permitiendo el paso de los jugos digestivos (ácidos) y llegando a veces, a producir sangrado. Se suele relacionar con el abuso de tabaco y alcohol. En el caso de la gastritis atrófica, la capa protectora o tejido interno del estómago está alterado o afectado, provocando una mala absorción de nutrientes durante la digestión, déficit de algunas vitaminas y anemia. Esta afectación suele estar causada por la bacteria Helicobacter pylori y en ciertas ocasiones si no se trata puede derivar a cáncer de estómago. ¿Cuáles son los síntomas más habituales? Los síntomas de la gastritis pueden ser muy variables ya que cada persona los puede experimentar de diferente forma . Aun así, cuando aparecen, los más frecuentes suelen ser náuseas, vómitos, dolor abdominal, acidez o ardor, aerofagia, eructos, inapetencia y en ocasiones presencia de sangre en vómito o heces. ¿Cómo realizar el diagnóstico? Para confirmar el diagnóstico de gastritis puede que tu digestólogo además de basarse en los síntomas clínicos expresados solicite alguna prueba exploratoria más . Cuando hay sospecha de que la mucosa puede estar dañada o afectada es necesario realizar una gastroscopia con biopsia para obtener una muestra de tejido. Cómo se trata El tratamiento, por tanto, dependerá del agente que provoca la inflamación y, en la mayoría de los casos, se cura cuando desaparece el agente causante (alcohol, medicamentos antiinflamatorios...). En otras ocasiones es necesaria la toma de medicamentos que ayudan a disminuir la acidez en el estómago y antibióticos para eliminar la Helicobacter pylori . Por último, se recomienda realizar cambios en la dieta , siempre según tolerancia individual, para intentar dentro de las restricciones, seguir una alimentación lo más variada posible y, cuando haya mejoría se debe ir introduciendo más alimentos de forma progresiva hasta lograr una alimentación equilibrada. Recomendaciones dietéticas A continuación, detallamos unos consejos y unas recomendaciones dietéticas a seguir cuando se tiene gastritis: Hacer comidas frecuentes, pero de poco volumen, para evitar la excesiva distensión ya que aumenta la secreción ácida. Evitar irritantes para la mucosa gástrica y que aumenten las secreciones ácidas gástricas como el café, condimentos fuertes (pimienta, chile, salsas para condimentar), alcohol, alimentos cítricos (jugo de naranja, limón, piña, fresas). Sustituir el café, el descafeinado y el té (estimulan la secreción gástrica), por achicoria, malta o infusiones suaves (romero, salvia, manzanilla, etc.). No ingerir comidas abundantes, pesadas o copiosas. Comer lentamente y masticar bien. Evitar tomar alimentos grasos a la vez, procurando que no formen parte de la misma comida: huevo, quesos, frutos secos… No comer alimentos sólidos o líquidos justo antes de ir a la cama, y dejar pasar al menos dos horas. Tratar de no consumir alimentos muy grasos o técnicas culinarias como fritos, rebozados… pues retardan el proceso de vaciamiento gástrico y aumentan la secreción de ácido en el estómago, decántese por cocciones como cocido o hervido, vapor, escalfado, rehogado, plancha, horno, papillote… En procesos agudos no incluir temporalmente alimentos ricos en fibra (verduras y legumbres cocinadas enteras, cereales integrales, frutos secos y frutas secas). En procesos agudos suprimir los lácteos, ya que hay que recordar que el calcio y las proteínas lácteas estimulan la secreción de ácido. Evitar alimentos muy salados o en escabeche por su acción irritativa al estomago. No tomar bebidas con gas No consumir cantidades excesivas de azúcar Evitar los alimentos muy calientes o muy fríos ya que provocan irritación En algunas personas que padecen acidez los derivados del tomate (salsas) y el zumo de cítricos pueden causarles molestias (comprobar tolerancia) Sería aconsejable levantar la cabecera de la cama unos 15-20 cm, para permitir que la gravedad mantenga el contenido del estómago en su interior. A continuación te mostramos una tabla con una serie de alimentos de mejor y peor tolerancia,  a tener en cuenta en procesos agudos . ALIMENTOS PERMITIDOS ALIMENTOS PERMITIDOS ALIMENTOS DESACONSEJADOS CARNE, PESCADO, HUEVOS Y DERIVADOS Se recomienda consumir la carne poco grasa El pescado blanco (preferiblemente) y azul, cocinar con poca grasa. El huevo se digiere mejor revuelto, en forma de tortilla, escalfados o pasados por agua. Como fiambre se recomienda el de pollo o el de pavo, jamón cocido Carnes grasas u embutidos grasos Carnes fibrosas según tolerancia, como el conejo Carnes muy condimentadas Se recomienda no consumir huevo duro (según tolerancia) Evitar los pescados en escabeche o en salazón LECHE Y DERIVADOS Preferible leche semidesnatada o desnatada, yogur natural, quesos poco fermentados; según tolerancia. Los lácteos sin lactosa se suelen digerir o tolerar mejor Leche entera (puede tomarse según tolerancia), condensada, quesos fuertes y muy grasos, lácteos con nata (tipo yogurt griego) derivados lácteos (flanes, natillas…) y sobre todo los que lleven chocolate En procesos agudos: Evitar los lácteos, ya que hay que recordar que el calcio y las proteínas lácteas estimulan la secreción de ácido. CEREALES Cereales de desayunos no integrales, azucarados o con miel según tolerancia individual. Arroces, pastas y patatas Pan fresco recién horneado, cereales integrales tipo muesli, galletas rellenas y chocolate LEGUMBRES Cocidas enteras y con ingredientes grasos  como tocino, chorizo, morcilla...según tolerancia individual VERDURAS Y HORTALIZAS Según tolerancia. En forma de purés mejora su digestibilidad Evitar las verduras flatulentas (col, coliflor, repollo, coles de Bruselas, alcachofas, cebolla, pimiento crudo y pepino) pero según tolerancia individual Tomate puede producir pirosis FRUTAS Se recomienda en compota, purés, asadas, batidas o si se consumen enteras mejor elegirlas muy maduras Evitar la fruta muy verde, ácida, en almíbar, desecadas y confitadas Zumo de naranja o de uva pueden producir pirosis BEBIDAS Agua, caldos o infusiones suaves, zumos (evitando los ácidos) y bebidas refrescantes no azucaradas Bebidas que irritan la mucosa y aumentan la acidez: Café, descafeinado, té, bebidas excitantes (cola, guaraná,...), bebidas con gas, bebidas con chocolate y alcohólicas. GRASAS Aceite de oliva y semillas (girasol, maíz, soja,...). La grasa en crudo se tolera mejor Cocciones que requieran poca grasa, como horno, vapor, hervidos, rehogados con poco aceite,… Nata, manteca, tocino, sebo… Evitar fritos, empanados, rebozados, y platos muy oleosos OTROS PRODUCTOS Extractos para sopas en cubitos, caldos concentrados, miel, fritos grasos, pastelería, repostería, chocolate, frutos secos, salsas picantes, helados y sorbetes. Los contrastes de temperatura irritan la mucosa digestiva
Tratamientos más Adecuados para la Gota
Artículo especializado

Tratamientos más Adecuados para la Gota

Puede que no sepamos exactamente qué es ni por qué se produce, pero seguro que te suena que se manifiesta con dolor e inflamación del primer dedo del pie. Pues bien, la gota es una enfermedad producida por el depósito de cristales de urato monosódico (comúnmente hablamos de ácido úrico) en las articulaciones, las zonas de su alrededor y el tejido subcutáneo. Se trata de un proceso crónico, a pesar de que las manifestaciones clínicas no siempre están presentes. Al principio de la enfermedad los síntomas se dan en forma de crisis de gota. Se producen diversos episodios de artritis (inflamación de la articulación), de duración variable, y entre los cuales existen periodos más o menos prolongados en los que no se presentan síntomas. La hiperuricemia El depósito de cristales de ácido úrico se debe a la existencia de una hiperuricemia prolongada , es decir, la existencia de unos niveles elevados de ácido úrico en la sangre. La hiperuricemia es, por lo tanto, una condición necesaria para que aparezca la gota, aunque no es la única. Puede existir una hiperuricemia asintomática, es decir, la presencia de concentraciones elevadas de ácido úrico en ausencia de manifestaciones clínicas de inflamación articular. Hablamos de hiperuricemia cuando los niveles en sangre son superiores a 7 mg/dL. La prevalencia de hiperuricemia se estima cercana al 10%. Aproximadamente un 10% de las personas con hiperuricemia acaban padeciendo gota. Por otro lado, de los pacientes que tienen gota, un 80%- 90% presentan niveles elevados de ácido úrico. Tipos de gota Desde un punto de vista del origen de la enfermedad, la gota puede ser primaria, sin que haya ningún factor externo que la cause, sino una alteración del metabolismo del ácido úrico que haga que el organismo lo produzca más o lo excrete menos, y secundaria, por factores externos, ya sean alimentarios o diversas enfermedades. Algunas de las causas de la gota secundaria son: Dieta rica en purinas. Alcohol. Actividad física intensa. Psoriasis. Enfermedad de Paget. Enfermedades hematológicas y neoplásicas. Quimioterapia citotóxica. Enfermedad renal crónica. Deshidratación. Ciertos fármacos (tiacidas, diuréticos de asa, salicilatos, ciclosporina). Intoxicación por plomo. Enfermedades endocrinas (hiperparatiroidismo, hipotiroidismo). Cómo se diagnostica El diagnóstico de la gota suele ser clínico , con la presencia de la inflamación de la articulación, frecuente en el primer dedo del pie (crisis de podagra), que se aprecia tumefacto, rojo y muy doloroso al tacto. Se pueden realizar pruebas de imagen para valorar el nivel de afectación de la articulación si se dan episodios repetidos de artritis aguda. El diagnóstico de certeza nos lo daría la visualización de cristales de ácido úrico en el líquido sinovial, pero a la práctica esta prueba rara vez se realice, a menos que los síntomas no mejoren con el tratamiento y se sospeche la acumulación de otro tipo de cristales. Los pacientes con gota de larga evolución pueden presentar acúmulos de cristales de ácido úrico en las zonas que rodean las articulaciones y el tejido subcutáneo. Son los llamados tofos y se localizan con frecuencia en el codo, la oreja o la zona del tendón de Aquiles. El papel de la dieta De cara al tratamiento de la gota y la hiperuricemia, la alimentación es esencial . Se habla mucho de alimentos que pueden agravar la gota, pero la realidad es que existe poca evidencia sobre este tema. De todos modos, lo que sí se sabe con certeza es: Alimentos con un efecto nocivo : Carne roja. Marisco. Pescado (más el azul que el blanco). Alimentos con un elevado contenido de fructosa (salvo las cerezas). Alimentos con efecto protector : Lácteos. Legumbres. Frutos secos. Café, incluido el descafeinado. Otras medidas a tener en cuenta para reducir el riesgo de gota e hiperuricemia son: Reducir el consumo de alcohol. Combatir el sobrepeso y la obesidad. realizar una actividad física moderada y adecuada a cada uno. Cómo se trata El objetivo del tratamiento farmacológico de la gota se focaliza en eliminar la inflamación mediante la disolución de los cristales de ácido úrico del líquido articular y los tejidos afectados , así como la prevención de las crisis de gota. Se logrará disolver estos cristales en la medida en que se reduzcan los niveles en sangre de ácido úrico. La primera opción para corregir los niveles en sangre de ácido úrico son las medidas higienicodietéticas. Si después de unos tres a seis meses no se ha logrado descender los niveles de ácido úrico de manera significativa, deberá añadirse entonces el tratamiento farmacológico para reducir de la uricemia. Esto no implica que no se deba seguir manteniendo las medidas no farmacológicas indicadas previamente. Los principales fármacos empleados para la reducción de los niveles en sangre de ácido úrico son: Alopurinol. Febuxostat. Benzobromarona. El tratamiento reductor del ácido úrico en sangre debe mantenerse a largo plazo para conseguir la completa disolución de los cristales y evitar la recurrencia de la hiperuricemia. El tratamiento de las crisis agudas de gota se basará en el control del dolor. Los principales fármacos que se emplean para el control de estas crisis son: AINE (antiinflamatorios no esteroides), como ibuprofeno, diclofenaco, dexketoprofeno. Antiinflamatorios del grupo COXIB, como rofecoxib, lumiracoxib y etoricoxib. Corticoides, ya sea vía oral o incluso intraarticulares. Colchicina: es un fármaco muy empleado en el tratamiento de los ataques de gota a pesar de que la evidencia científica de que se dispone es escasa. Pese a que se ha demostrado su eficacia desde un punto de vista sintomático cuando se usa a dosis bajas, es frecuente que cause alteraciones digestivas, como náuseas, dolor abdominal y diarreas. Asimismo, al iniciar un tratamiento reductor de la uricemia con frecuencia se pueden desencadenar crisis agudas de gota, por lo que es recomendable no comenzar el tratamiento durante un ataque agudo y, con frecuencia, se realiza un tratamiento preventivo de nuevas crisis agudas mediante el uso de colchicina. Si sospechas que puedes tener gota, no te automediques . Consulta con tu médico y, si es posible, pide visita con un reumatólogo.
Prevención y Control de la Hipertensión Arterial
Artículo especializado

Prevención y Control de la Hipertensión Arterial

La hipertensión (HTA) no suele dar señales de alerta y, si no se detecta a tiempo, el corazón debe hacer un sobreesfuerzo, lo que genera problemas en el sistema cardiovascular y otros órganos como el cerebro y los riñones. Para evitar que la hipertensión dañe gravemente la salud se recomienda realizar controles y llevar un estilo de vida saludable . ¿Qué es la presión arterial? La presión arterial es la fuerza que ejerce la sangre , expulsada por el corazón al circular por las arterias, para aportar el oxígeno y los nutrientes a los diferentes órganos del cuerpo. La presión más alta o máxima se obtiene cuando el corazón realiza una contracción y recibe el nombre de presión sistólica, por el contrario, la presión mínima o más baja se obtiene cuando el corazón se relaja o está en reposo, entre latidos, lo que se denomina presión diastólica. ¿TENSIÓN O PRESIÓN ARTERIAL? Aunque a veces se utilice el término de tensión arterial como sinónimo de presión arterial, no describen lo mismo ya que la tensión arterial hace mención a la forma en que las arterias reaccionan a esta presión, lográndolo gracias a la elasticidad de sus paredes. ¿Cómo se mide? La presión arterial se mide en unidades de presión (mm de Hg) y para su medición se utilizan unos aparatos llamados esfingomanómetros, popularmente conocidos como tensiómetros . En su lectura aparecen dos números que hacen referencia a la presión sistólica y la presión diastólica. Los valores de referencia son: 120/80 o menos se considera presión arterial normal. Entre 120-139/80-89 es prehipertensión. Estos valores indican que se puede desarrollar una tensión arterial alta si no se toman medidas. 140/90 o más se considera hipertensión arterial. Tanto si se está en la fase de prehipertensión como en hipertensión se debe vigilar el tipo de alimentación y se recomienda estar en un peso saludable para evitar que los valores sigan aumentando o se mantengan en cifras altas, poniendo en riesgo la salud. ¿Qué causa la hipertensión? La HTA en la mayoría de los casos es primaria o de causa desconocida y en una minoría de los casos es secundaria o debido a otra enfermedad (problemas cardiovasculares, renales o del sistema hormonal). Sin embargo, existen factores de riesgo que predisponen a su aparición . Entre ellos: Tener antecedentes familiares de hipertensión. Padecer obesidad. Estar sometido a un nivel elevado de estrés. Fumar. Abusar del consumo de sal. Seguir una alimentación rica en sodio y baja en potasio con un consumo pobre en vegetales, legumbres, cereales integrales y frutos secos. No realizar actividad física. Padecer diabetes o tener problemas de riñón o cardiovasculares. Consumir alcohol. ¿Qué hacer? Una presión arterial alta mantenida de forma prolongada incrementa el esfuerzo y afecta tanto al corazón como a las arterias . Si padeces hipertensión y no lo sabes, esta situación puede derivar en problemas cardiovasculares (anginas de pecho, arritmias, infarto de miocardio), cerebrales, renales y otras enfermedades. Por todo ello, es muy importante realizar controles de cara a una detección precoz. Una vez diagnosticada, debe tratarse modificando algunos hábitos y en algunos casos también es necesaria la prescripción de medicación. Medidas dietéticas En cuanto a la dieta, seguir una serie de recomendaciones ayuda a controlar la hipertensión arterial. Entre las medidas recomendadas destaca : Evitar la adición de sal común (normal, marina o yodada), tanto en la cocción como en salazones y otros alimentos que se procesen con salmuera. Evitar los alimentos ricos en sodio o con sodio añadido (leer las etiquetas de los productos procesados): Sal o cloruro sódico (ClNa). Bicarbonato sódico o soda (helados, pasteles, productos horneados, galletas). Carbonato sódico (mantequilla, cremas, helado de crema, flanes, encurtidos). Glutamato monosódico (carnes, condimentos, encurtidos y sopas). Evitar el consumo de cualquier tipo de bebida alcohólica lo máximo posible. La reducción o eliminación del consumo de alcohol disminuye la presión arterial en aquellos individuos que toman este tipo de bebidas con frecuencia. Se puede tomar una cantidad moderada de café: los estudios disponibles hasta la actualidad no muestran suficiente rigor para establecer recomendaciones a favor o en contra del consumo de café para personas hipertensas. Se recomienda la pérdida o estabilización de peso en pacientes con sobrepeso u obesidad ya que esta medida mejora los valores de tensión. Es muy importante el consumo de verduras y frutas frescas por ser grandes fuentes de potasio, mineral que ayuda a controlar y prevenir la hipertensión Tomar una cantidad adecuada de proteínas, especialmente de origen vegetal como las legumbres: soja, lentejas, garbanzos, alubias, etc. Limitar las proteínas animales con elevado contenido en grasa: ternera, cerdo, embutidos, etc. Tomar el arroz, pan o pasta en su forma integral. Evitar el consumo de azúcar común y de productos con azúcar (bollería, galletas, etc.) Aumentar el consumo de grasas saludables: aceite de oliva virgen extra, nueces (sin sal), aguacate. Evitar el consumo de grasas saturadas presentes en productos procesados: dulces, bollería, galletas, pizzas, pan de molde, etc. Coma a diario lácteos bajos en grasas (queso fresco, yogur natural) y evite los enteros (nata, queso graso, mantequilla, helado...). En los quesos, elija la opción baja en sodio. Es aconsejable llevar a cabo una vida activa que incluya 180 minutos de actividad física aeróbica moderada-intensa por semana (caminar, correr, nadar, etc.), lo cual corresponde a 30 minutos de actividad física para la mayoría de los días de la semana ya que esta medida puede reducir la presión arterial de 4 a 9 mmHg. TRUCOS PARA REDUCIR EL SODIO DE ALGUNOS ALIMENTOS AL COCINAR Cocinar los alimentos hervidos, al vapor, a la plancha o al horno sin la adición de sal . Priorizar la cocción al vapor que el hervido, ya que así se conserva mejor el sabor natural de los alimentos sin necesidad de sazonar. Evitar cocciones grasas como fritos, rebozados y empanados Utilizar potenciadores de sabor naturales : vinagre, limón, ajo, cebolla, cebolletas, puerros, especias (pimienta, pimentón, azafrán, canela, mostaza sin sal, clavo, nuez moscada…) o hierbas aromáticas (orégano, albahaca, hinojo, comino, estragón, laurel, menta, perejil, romero, tomillo, salvia, eneldo...). Se puede reducir el sodio de los alimentos si utilizamos técnicas de remojo prolongado (más de 10 horas) o doble cocción, cambiando el agua a mitad de la misma ya que el sodio se disuelve y queda en el agua. El empleo de esta técnica es útil en verduras, legumbres y pescados congelados y en conserva. Si se come fuera de casa, es aconsejable elegir del menú ensaladas y aves o pescados a la parrilla en lugar de fritos o guisos y pedir que las salsas se sirvan a parte (aliñar con aceite de oliva). LISTADO DE ALIMENTOS PARA CONTROLAR LA HIPERTENSIÓN ALIMENTOS PERMITIDOS Aves y carnes magras (pollo, pavo, lomo de cerdo, conejo) Pescados frescos (blancos y azules) Huevos Leches, yogur, cuajada y requesón sin sal Pan integral sin sal Cereales integrales (sin azúcar) Patatas cocidas o al horno (sin sal) Legumbres cocidas sin sal Verduras y hortalizas frescas (en forma de purés, al horno, ensaladas, etc.) Frutas frescas y fruta seca sin sal ni azucares añadidos (dátiles, pasas, orejones, etc.) Frutos secos (sin sal). nueces, avellanas, almendras Condimentos: pimienta, pimentón, azafrán, canela, mostaza sin sal, hierbas aromáticas, curry, nuez moscada, cúrcuma, jengibre, etc. Bebidas. agua de baja mineralización, caldos vegetales sin sal, infusiones ALIMENTOS A EVITAR Quesos curados con sal Legumbres en conserva (se pueden poner en remojo para eliminar la sal) Patatas chips Verduras y hortalizas en conserva (olivas, pepinillos y cebolletas encurtidas, etc.) Salsas comerciales (tomate frito, kétchup, mayonesa, mostaza, salsa de soja, etc.) Carnes en conserva, salazones o ahumados, extractos, precocinados (croquetas, salchichas, empanadillas...). Fiambres con sal (jamón cocido, pavo, jamón curado, etc.) Embutidos: charcutería tradicional, foie gras, patés y enlatados. Pescados en conserva, salazones, ahumados, extractos, precocinados... Crustáceos (gambas, langostinos...), moluscos, (caracolillos, almejas...), caviar Frutos secos con sal Mantequilla o margarina
Cómo Evitar la Migraña
Artículo especializado

Cómo Evitar la Migraña

Seguro que conocemos a alguien que sufre migraña. Y lo sabemos porque ese dolor de cabeza (crisis) es recurrente y se repite cada cierto tiempo . El inicio de la crisis se asocia a muy diferentes factores que son llamados desencadenantes. En principio, si se evitan estos factores puede ser que la crisis no se desencadene. Pero no todos los factores son controlables. Migraña o cefalea Para empezar, explicaremos las diferencias entre migraña y cefalea. La migraña es un dolor de cabeza que se caracteriza por presentarse de forma episódica pero brusca con fases totalmente asintomáticas entre las crisis. Es decir, cuando finaliza la crisis migrañosa la persona está totalmente recuperada hasta que se presenta la siguiente crisis. La cefalea es, sin embargo, un dolor de cabeza menos invalidante. Su intensidad y duración suele ser más leve. Se presenta, característicamente, en determinadas circunstancias como estrés, alteraciones del sueño, horarios irregulares en las comidas, consumo elevado de cafeína, sedentarismo, cambios en el ciclo menstrual, etc. ¿Qué debemos saber de la migraña? El dolor de cabeza de la migraña se instaura progresivamente , aunque en ocasiones avisa con la llamada aura. La forma de presentación puede variar, aunque normalmente se limita sólo a un lado de la cabeza y es de tipo pulsátil (como si te estuvieran golpeando con un martillo). Su intensidad suele ser moderada o grave (impide continuar con la actividad cotidiana) y mejora en reposo y con ayuda de medicación. Normalmente se acompaña de otros síntomas asociados como náuseas, vómitos, fotofobia (intolerancia a la luz) o fonofobia (intolerancia a los ruidos). ¿Y qué es el aura? Es un cortejo de síntomas que puede presentarse antes de que se instaure la crisis migrañosa y, a modo de aviso. No todas las crisis migrañosas se acompañan de aura (hablaríamos de migraña con o sin aura). Sólo una tercera parte de las personas que sufren migraña suelen tener auras. Asimismo, una misma persona puede padecer episodios de migraña común (o sin aura) y episodios de migraña con aura, de forma totalmente arbitraria. Sobre el aura ¿Cuáles son los síntomas característicos del aura de la migraña? Aura visual : es la más frecuente, con diferencia (el 90% de auras). La persona que la sufre nota destellos luminosos ubicados en el centro de su campo visual que se van desplazando provocando fatiga ocular. Aura sensitiva : suele comenzar con hormigueos en la punta de los dedos de una mano y van ascendiendo hasta el hombro pudiendo prolongarse hasta la cara. En otras ocasiones aparecen en la comisura de la boca y lengua. Aura motora : sería el caso, por ejemplo, de un temblor espontáneo en el párpado. Existen otros tipos de auras, pero son muy poco frecuentes. Cuando una persona tiene aura suele ser muy similar en todos sus episodios. Estos síntomas que se presentan en el aura son totalmente reversibles (desaparecen al comenzar la crisis de migraña). El tiempo que pasa entre el aura y el inicio de la crisis migrañosa es inferior a una hora en la mayoría de casos. O sea, se trataría de un preaviso que anunciaría la aparición de dolor de cabeza de forma inmediata . En otras situaciones el aura y la crisis se presentan a la vez, aunque es menos frecuente. ¿Debemos tomar medicación al iniciar el aura?  El aura no se debe tratar por ser síntoma autolimitado (generalmente dura menos de una hora). Sí debemos tomar analgésicos cuando comienza el dolor de la migraña. ¿Por qué se produce? El inicio de la crisis se asocia a factores muy diferentes que son llamados desencadenantes . En principio si evitamos estos factores puede ser que la crisis no se desencadene. Pero no todos los factores son controlables. Entre los desencadenantes encontramos aquellas situaciones que suponen un cambio brusco o un estímulo físico intenso . Podríamos citar:  estrés, ansiedad, períodos premenstrual y menstrual, anovulatorios, período tras un descanso prolongado (fin de semana, vacaciones), ingesta de alcohol, quesos y comidas ricas en nitritos, cambios atmosféricos, altitud elevada, ayuno prolongado, fatiga, exceso o déficit de sueño, algunos medicamentos: anovulatorios, nitroglicerina, estrógenos… ¿Cómo se llega al diagnóstico de migraña? El diagnóstico es clínico (por los síntomas que manifiesta la persona). Es importante un buen interrogatorio del dolor (síntomas, duración y la forma de presentación). En ocasiones, se recurre a la realización de alguna prueba diagnóstica para despistaje, sobre todo cuando detectamos algún signo de alarma. Estos síntomas y una exploración neurológica normal permiten el diagnóstico de migraña , para el que no es necesario hacer una prueba de imagen, tipo escáner o resonancia. Casi un tercio de los pacientes experimentan, antes del dolor, el aura. Si aparece, permiten asegurar el diagnóstico de migraña. Desgraciadamente, muchos pacientes aún siguen sin diagnosticarse y pasan un auténtico calvario. Algunos tardan en diagnosticarse una media de dos años y después de haber acudido a una media de cinco médicos, como demuestran estudios recientes en Europa y EEUU. Y, sin buen diagnóstico, es muy difícil indicar un tratamiento correcto . ¿Por qué las mujeres lo sufren más? Por dos motivos principales. Porque algunos factores genéticos sabemos que van ligados al cromosoma X . El otro factor t iene que ver con los cambios hormonales , concretamente con las fluctuaciones de estrógenos, que experimenta la mujer debido a su ciclo menstrual. Sabemos que estas fluctuaciones son uno de los desencadenantes más potentes de las migrañas. De hecho, antes de tener la menstruación la migraña es igual de frecuente en varones que en mujeres y con la llegada de la menopausia los dolores mejoran e incluso pueden desaparecer.
Cómo Eliminar el Anisakis
Artículo especializado

Cómo Eliminar el Anisakis

Sin duda el pescado es un alimento muy interesante para el consumo humano, por su contenido nutricional. Sin embargo también puede ocasionar problemas de salud, por el riesgo asociado que conlleva la presencia de ciertos contaminantes. La infestación de parásitos como el anisakis es uno de ellos. Según los últimos datos, en España hasta un 36% del pescado tiene anisakis, especialmente el que viene del cantábrico (50%) y siendo más raro el del Mediterráneo (6%). ¿Qué es el anisakis? El anisakis simplex, conocido comúnmente con el nombre de anisakis, es un parásito , en concreto, un gusano nematodo que mide hasta 3 cm de largo y un poco menos de 0,1 mm de diámetro, es blanquecino y casi transparente . En su etapa adulta habita en los mamíferos marinos (ballenas, delfines, focas…), reproduciéndose en su interior y liberando al mar sus huevos a través de las heces, lo que conlleva que llegue en a la cadena alimentaria de otros peces y, por tanto, al consumo humano. En los humanos la parasitación se limita a la infección por la larva y no continua su desarrollo en el interior de nuestro organismo, ya que lo elimina tras sufrir las secuelas de la infección. Cuando una persona se alimenta de un pescado contaminado con anisakis, se produce lo que médicamente se conoce con el nombre de anisakiasis , que es capaz de producir las siguientes reacciones: Gastroenteritis: puede empezar hasta uno o dos días después de haber comido el pescado contaminado. Síntomas: dolor de estómago, vómitos, náuseas, diarrea, estreñimiento... y en casos graves obstrucción intestinal. No suele dar fiebre. Alergia: empieza minutos o, como mucho, horas después de comer el pescado. Puede quedarse en una leve urticaria o complicarse, llegando a casos extremos con un shock anafiláctico. También es posible una combinación de ambos cuadros : síntomas gástricos y después urticaria. Medidas preventivas y dietéticas La prevención es la principal medida dietética para hacer frente al parásito. No todo el pescado está igual de contaminado, sino que el parásito suele concentrarse en la ventresca y zona abdominal , mientras que escasea en la cola. También es importante conocer qué pescados presentan mayor riesgo: Los pescados más comúnmente contaminados (de más de 65 cm) son: merluza, besugo, bacaladilla, pescadilla, gallineta, bacalao, jurel, abadejo… Los que no requieren calor en su preparación y se consumen crudos, ahumados, marinados, en vinagre, en salazón como: boquerón, salmón, anchoa y sardina. Los cefalópodos : pulpo, sepia y calamar. Los crustáceos : langostinos, gambas, cangrejos y langostas. El riesgo es mínimo con los bivalvos como: mejillones, almejas, ostras… No tienen anisakis los peces de agua dulce como: truchas, percas, carpas… El principal enemigo del anisakis es la temperatura. Por eso, se recomienda mantener el pescado en una congelación prolongada durante cinco días a -20?C o bien someterlo a cocciones que superen los 60ºC para asegurar la muerte del parásito. ¿QUÉ PASA CUANDO COMPRAMOS PESCADO PREPARADO O COMEMOS FUERA? La legislación europea y española obliga a que los productos de la pesca no se pongan a la venta con parásitos visibles. En España, en concreto, se exige a los establecimientos que sirven comida a los consumidores finales o a colectividades o que elaboran estos productos para su venta al consumidor final, garantizar que los productos de la pesca para consumir crudos o tras una preparación que sea insuficiente para destruir los parásitos, hayan sido previamente congelados en las condiciones mencionadas antes. Si no dispone de esta información, el consumidor siempre la puede solicitar. El control de la temperatura siempre es más fácil en el caso de la congelación. En el caso de comprar pescado congelado, es mejor ultracongelado porque se eviscera en alta mar y la posibilidad de parasitación es menor. Para asumir una temperatura positiva es más difícil su control, sobre todo porque en muchas ocasiones no disponemos de un termómetro que nos informe sobre la temperatura. Por este motivo conviene tener en cuenta algunas recomendaciones fundamentales para cocinarlo de manera segura: Pescado al horno. Si queremos asar una pieza entera, se debe cocinar a 200ºC durante 20 minutos por cada kilo de pescado. Para saber si está cocinado, se debe girar ligeramente la cabeza del pescado, y si ésta se desprende con facilidad de la espina central con la que se une al cuerpo, significa que el interior del ejemplar ha superado los 60ºC y ya está cocinado. Pescado a la parrilla. Se debe abrir la pieza por la mitad, a una alta temperatura colocándolo sobre un foco directo de brasa. Se regula la distancia en función del tamaño del pescado: cuanto mayor sea el tamaño, alejarlo más de la fuente de calor. De esta manera se evita que se cocine en exceso el exterior y quede crudo el interior. El pescado está cocinado cuando la espina adquiere un color blanquecino y se separa con facilidad de su carne. Pescado a la plancha. Mediante dicha técnica las porciones de pescado se incorporan directamente en la superficie lisa de la plancha con elevada temperatura, superior a 150°C. No es necesario incorporar mucha grasa, sino que un toque de aceite será suficiente para un cocinado rápido. Cuanto más gruesas sean las piezas, menos temperatura tendrá la plancha, así evitamos que se cocine demasiado por fuera dejando crudo el interior. La manera de comprobar si el pescado está cocinado y ha superado los 60ºC es presionarlo y observar si las láminas de las que se compone se separan con facilidad. Si es así, significa que ya está hecho. Pescado empanado o rebozado y frito. De todas las técnicas culinarias, ésta es la que presenta más dificultades para saber si la carne está hecha dado el grosor del empanado o rebozado, ya que puede ocurrir que la superficie esté dorada y el interior quede crudo. La temperatura del aceite no debe estar demasiado alta. La mejor manera de asegurarse es dar a todas las tajadas el mismo tiempo de cocción: unos cinco minutos por cada lado, a una temperatura de 170ºC. La práctica cada vez más extendida de destripar los pescados en alta mar y arrojar sus vísceras al agua, y la moda del consumo de pescado crudo o poco cocinado como en el sushi hacen que sea un tema actual en nuestra sociedad. Pero por ello no debe ser motivo de prescindir su consumo dado que el pescado ofrece un valor nutricional muy importante para la salud humana. Presenta un contenido nutricional muy completo siendo una fuente importante de ácidos grasos omega 3, indispensables para la prevención de enfermedades cardiovasculares y la respuesta inflamatoria. También aporta proteínas de alto valor biológico y un contenido significativo en minerales como: calcio, yodo y selenio . Deberíamos aportarlo al menos entre dos y tres veces por semana.
Correcto Uso de los Antibióticos
Artículo especializado

Correcto Uso de los Antibióticos

Este artículo se convertiría en un tratado si quisiéramos condensar toda la información relevante en cuanto a los antibióticos. Me gustaría que al finalizar esta lectura tuvieras conciencia del uso racional del antibiótico, de la importancia de seguir el tratamiento a pesar de que los síntomas mejoren y de los riesgos del abuso del mismo. ¿Sabías que España es uno de los países desarrollados con más consumo de antibióticos? Desgraciadamente, está directamente relacionado con mayores tasas de resistencias bacterianas. Del total de prescripciones realizadas, el 90% procede de los centros de atención primaria y de los servicios de urgencias. Y el otro 10%, ¿responde a la automedicación? Existen dos grandes grupos de antibióticos según su mecanismo de acción: Bactericidas: su acción es letal, llevando a la lisis bacteriana. Erradica el germen. Bacteriostáticos: impiden el desarrollo y la multiplicación bacteriana, pero sin llegar a destruirla. Cuando un médico extiende una receta de antibiótico debe pensar en cosas muy diferentes a la vez. Fundamentalmente, el foco infeccioso bacteriano a tratar (si se trata de una infección respiratoria, urinaria, cutánea...), la selección del grupo específico de antibióticos (¿el paciente tiene alguna alergia? ¿ha realizado otra pauta recientemente?), la posología a recomendar (según el foco puede variar la dosis de antibiótico a recomendar). Por ejemplo, no es igual la dosis de amoxicilina para una amigdalitis que para una neumonía, el cumplimiento del tratamiento y otra medicación que pueda tomar el paciente. TRATAMIENTO EMPÍRICO Normalmente indicamos un tratamiento que llamamos empírico, ¿que significa? Consiste en prescribir el antibiótico que más probablemente va a erradicar la infección del área a tratar, sin conocer con exactitud el germen causante de la infección. ¿Qué ocurre si ese antibiótico no consigue erradicar los síntomas? Si es una infección poco relevante podemos recetar otro antibiótico de una familia diferente. Sin embargo, cuando existe afectación del estado general y, en caso de que el primer antibiótico no sea eficaz, puede estar indicado solicitar un estudio microbiológico y un antibiograma . ¿En qué consisten? Con el estudio microbiológico aislamos con exactitud el germen que causa la infección. Con el antibiograma conocemos exactamente los antibióticos a utilizar frente al germen aislado. ¿Por qué insistimos tanto en la resistencia al antibiótico? Justamente porque los principales motivos del fracaso terapéutico son la automedicación y el abuso (utilización inapropiada y excesiva), ambos evitables. Una de las consecuencias inmediatas del abuso de antibiótico es la resistencia de los gérmenes a los antibióticos con un gran impacto clínico negativo y una repercusión económica muy importante. Cuando el antibiótico empleado en primera opción no consigue erradicar la infección debemos iniciar otro antibiótico de una familia diferente. Ello conlleva, no sólo a un doble gasto (con repercusión económica) sino también a un alargamiento en el proceso clínico (mayor tiempo de incapacidad para el paciente). Por otro lado, la prescripción de un tratamiento antibiótico implica tener un amplio conocimiento de las reacciones adversas y de las interacciones farmacológicas para informar adecuadamente al paciente. ¿Qué nos pasa por la cabeza a la hora de la prescripción? Una vez confirmado el foco del cuadro infeccioso (tras un interrogatorio y una exploración dirigidos) pensaremos en los posibles gérmenes causantes. En este punto debemos ser conocedores de qué gérmenes son los más habituales en cada uno de los posibles focos infecciosos y de las familias de antibióticos más recomendables para cada tipo de infección. Es decir, que la amoxicilina, por ejemplo, no es eficaz para todos los focos infecciosos. Vamos a recordar los principales grupos de antibióticos: Betalactámicos: Se pueden clasificar en cuatro grupos diferentes: penicilinas (amoxicilina, cloxacilina…), cefalosporinas (cefuroxima, cefazolina…), monobactámicos y carbapenemes. Constituyen la familia más numerosa de antimicrobianos y la más utilizada en la práctica clínica. ¡Ojo! A este grupo pertenecen los derivados de la penicilina que producen reacciones alérgicas en un 5 % de la población. Si eres alérgico no puedes tomarlos. Además, si eres alérgico a la penicilina también podrías serlo a las cefalosporinas por la llamada reacción cruzada. ¡Cuidado! El 10% de la población es alérgica a las penicilinas y cefalosporinas a la vez. Aminoglucósidos: gentamicina, amikacina y estreptomicina. Cuidado pueden ocasionar Ototoxicidad y nefrotoxicidad. Macrólidos: eritromicina, claritromicina, azitromicina (famoso antibiótico de los 3 días consecutivos a una sola dosis diaria), josamicina. Quinolonas: ciprofloxacino; ofloxacino; levofloxacino; moxifloxacino; norfloxacino. Muy utilizadas en infecciones urinarias. Sulfamidas: trimetoprima; cotrimoxazol. Tetraciclinas: doxiciclina; minociclina; tetraciclina; oxitetraciclina; tigeciclina. Otras familias serían: glicopéptidos como vancomicina; lincosamidas como la clindamicina; anfenicoles como el cloranfenicol. En el momento de elegir el antibiótico de elección es cuando valoramos el perfil de nuestro paciente (alergia, edad, peso, función renal y hepática, embarazo, antecedentes y tratamiento crónico). Asimismo, pensamos en la vía de administración más adecuada (oral, tópica, endovenosa, intramuscular…). En la visita de control valoraremos el correcto cumplimiento y la eficacia del tratamiento. ¿Y qué decir en cuanto al uso de antibiótico profiláctico o para prevenir una infección? Su uso debe acotarse sólo para aquellas situaciones clínicas que puedan desestabilizar a un paciente frágil o inmunodeprimido. ¿Qué tenemos que preguntar obligatoriamente al prescribir un antibiótico? Exactamente lo que has pensado: ¿tiene alguna alergia? Aquí te quiero añadir que es importantísimo tener estudiada cualquier posible alergia detectada previamente, dado que al catalogar a un paciente como alérgico, cerramos la puerta de una determinada familia de antibióticos para toda la vida. Por ello, si alguna vez has tenido una reacción extraña al tomar un antibiótico no te quedes con la duda, hazte las pruebas específicas para confirmar o descartar tu alergia. Ese posible antibiótico puedes necesitarlo en un futuro y tenemos que saber si te lo podemos prescribir o no.
Qué Son y Para Qué Sirven los Antihistamínicos
Artículo especializado

Qué Son y Para Qué Sirven los Antihistamínicos

Pese a que los antihistamínicos son fármacos que se pueden adquirir en la farmacia sin receta , es recomendable no tomarlos si no están prescritos por un médico. En caso de sufrir alergias estacionales o alimentarias, no está de más tener antihistamínicos en el botiquín de casa y llevarlos encima. De todos modos, si se sufre alguna alergia severa, lo que se recomienda es llevar siempre consigo un bolígrafo de autoadministración de adrenalina, que en caso de una reacción alérgica grave es lo que nos puede salvar la vida. ¿Cómo funcionan? Los antihistamínicos son medicamentos que se emplean para reducir o eliminar los síntomas de las reacciones alérgicas. Su mecanismo de acción se basa en el bloqueo de un receptor de una sustancia, la histamina , que se libera cuando se entra en contacto con un alérgeno, es decir, un agente externo al que la persona es susceptible y que al entrar en contacto con el mismo se desencadena una reacción alérgica. Cuando se produce una reacción alérgica, el alérgeno interactúa con los receptores de anticuerpos de la superficie de unos glóbulos blancos específicos llamados mastocitos, aunque también con otro tipo de leucocitos llamados basófilos. Cuando se produce esta unión y se forma el llamado complejo antígeno-anticuerpo , estos glóbulos blancos liberan la histamina (junto con otros moduladores químicos) que se encuentra en su interior. Ya fuera de la célula, la histamina reacciona con tejidos cercanos. La unión de la histamina con los receptores H1 produce picor, una dilatación de los vasos (lo cual provoca el rubor facial), bajada de la tensión, dolor de cabeza, aumento de la frecuencia cardíaca, constricción de los bronquios, dolor, etcétera. Es decir, es esta unión de la histamina con sus receptores lo que provoca los síntomas de una reacción alérgica. ¿Son eficaces? Los antihistamínicos H1 se encargan de bloquear la unión de la histamina con su receptor H1 y así se evita la aparición de los síntomas alérgicos. Los antihistamínicos H1 son útiles siempre y cuando la reacción sea leve y sobre todo si se toman de manera preventiva , es decir, antes de que el cuerpo entre en contacto con el alérgeno. En caso de reacciones alérgicas severas se deben tratar en urgencias con corticoides y especialmente con adrenalina si existe riesgo vital. Los antihistamínicos H1 se utilizan para tratar diferentes reacciones alérgicas y sus síntomas, ya sean los alérgenos sustancias naturales del medio, como pólenes, ácaros, pelos de animales, metales o alimentos, o bien fármacos. En general, las reacciones alérgicas por alérgenos externos son más leves que las producidas por fármacos . Al ingerir el fármaco o ser administrado por otra vía, la cantidad de alérgeno que llega a las células es mayor, de manera que la magnitud de la reacción alérgica también es mayor y, por consiguiente, puede existir un riesgo para la vida de la persona que sufre la reacción. PRINCIPALES MANIFESTACIONES DE UNA REACCIÓN ALÉRGICA Rinitis (picor nasal, estornudo, moqueo). Conjuntivitis (enrojecimiento ocular, picor, lagrimeo). Urticaria (aparición de habones, picor, enrojecimiento cutáneo). Dermatitis de contacto (enrojecimiento en la zona de contacto, picor). Angioedema (rubor, edema de párpados o labios, molestia al tragar o al respirar). Diarrea (abundante, líquida, sobre todo por alérgenos alimentarios). Anafilaxia (reacción alérgica aguda y grave que afecta a todo el organismo). Tipos de antihistamínicos Existen diferentes tipos de antihistamínicos H1 (hay unos antihistamínicos H2, que se utilizan para el tratamiento de la úlcera gástrica al disminuir la secreción de ácido clorhídrico a nivel estomacal). Los principales antihistamínicos H1 son: De primera generación: Difenhidramina. Carbinoxamina. Doxilamina. Dimenhidrinato. Clorfeniramina. Dexclorfeniramina. Prometacina. Ketotifeno. De segunda y tercera generación: Cetirizina. Loratadina. Mizolastina. Terfenadina. Levocetirzina. Desloratadina. Sobre los antihistamínicos de primera generación Son los más antiguos y tiene la ventaja de que son más baratos . Alivian muy bien los síntomas de la alergia, pero no solamente actúan sobre los receptores H1 de la histamina, sino que también lo hacen sobre otros receptores, como el de la acetilcolina, la serotonina o la adrenalina. Al no ser fármacos que actúen de manera selectiva sobre los receptores H1 de la histamina los efectos secundarios que provocan hacen que muchas personas los toleren mal. Su efecto secundario más habitual es la somnolencia , con lo cual se debe extremar la precaución al tomar estos fármacos si se tiene que conducir y no se deben mezclar con otros depresores del sistema nervioso como el alcohol. Sobre los antihistamínicos de segunda generación Son medicamentos igualmente eficaces para el tratamiento de los síntomas de la alergia pero que además tienen la ventaja de ser selectivos , es decir, se unen solamente a los receptores H1 de la histamina que se encuentran fuera del sistema nervioso central, de manera que el efecto secundario de la somnolencia no existe con esta generación de antihistamínicos H1 más moderna. En los antihistamínicos H1 de tercera generación (levocetirzina y desloratadina) la selectividad por los receptores H1 es aún mayor que en los de segunda generación. ¿Tienen efectos secundarios? Además de la somnolencia, los efectos secundarios más habituales de los antihistamínicos H1 (especialmente de los de primera generación) son: Mareo. Acúfenos o tinnitus (pitidos en los oídos). Visión borrosa. Euforia. Descoordinación. Ansiedad. Insomnio. Temblores. Náuseas y vómitos. Estreñimiento o diarrea. Sequedad de boca. Tos seca. Los antihistamínicos H1 de segunda generación pueden producir también algunos de estos síntomas, pero con menor frecuencia y de manera leve. Otros efectos secundarios menos habituales son la posibilidad de una retención de orina, la presencia de palpitaciones, el descenso de la tensión arterial o un posible dolor de cabeza.
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