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Ataxia: Qué Debes Saber
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Ataxia: Qué Debes Saber

Ante todo, vamos a definir este síntoma para tenerlo bien claro de aquí en adelante. Esta palabra proviene del griego y quiere decir, literalmente, sin orden (a=sin, taxia=orden).   Se trata de un síntoma derivado de la alteración en la capacidad de coordinar los movimientos voluntarios . Puede afectar a cualquier parte del cuerpo, desde una alteración de la marcha, hasta una alteración en los movimientos oculares o en la musculatura del habla. En cualquiera de estos casos, estaríamos hablando de ataxia. Entonces, ante una torpeza o descoordinación en un brazo o en ambas piernas o dificultades con el habla o al tragar hablaremos de brazo de atáxico, marcha atáxica, habla atáxica, y así sucesivamente. ¿Tienes dudas?  Regístrate ahora  en Savia y habla gratis con nuestros especialistas médicos por chat o videoconsulta. Síntomas de varias enfermedades No es síntoma específico de una enfermedad, sino que puede estar presente en diferentes enfermedades. Las causas pueden ser muy diferentes, por tanto, ante una ataxia. Así que por leve que parezca, debemos acudir inicialmente a la consulta del neurólogo para una primera valoración y despistaje de las principales enfermedades que se acompañan de la misma. En ocasiones no encontramos la causa de este síntoma y entonces le damos el nombre de ataxia idiopática (de causa desconocida). Puede afectar al cerebelo y a sus vías asociadas . Voy a mencionarte algunas enfermedades, conocidas popularmente, que cursan con ataxia: la rabia , la encefalopatía espongiforme bovina (enfermedad de las vacas locas), la enfermedad de Wermicke (causada por un déficit de vitamina B1, muy frecuente en el alcoholismo crónico), ataxia por gluten (provocada por el consumo de gluten en pacientes que no lo metabolizan correctamente), ataxia telangiectásica (caracterizada por dar los primeros síntomas en edad muy temprana, sobre los 12-18 meses), etc. Ataxia hereditaria Este es uno de los dos grandes grupos en que se divide la ataxia. Es la ataxia transmitida por genes. En este caso podremos encontrar personas que manifiestan la enfermedad y personas portadoras (genes alterados, pero sin enfermedad). Ataxia de Friedreich: es la más relevante dentro de este grupo, y consiste en la afectación progresiva del cerebelo y otras partes del sistema nervioso. Se debe a una alteración cromosómica. Para que se manifieste la enfermedad los dos brazos del cromosoma deben estar alterados (si sólo uno está alterado la persona será portadora pero no padecerá la enfermedad, pero podría transmitir el gen afectado a sus hijos). Sus síntomas suelen manifestarse entre los 5 y los 15 años. El síntoma inicial suele ser la dificultad en la marcha o marcha atáxica. Se caracteriza por una pérdida de sensibilidad , descoordinación en los movimientos , dificultad al tragar, dificultad al hablar y problemas cardíacos graves (sobre todo arritmias que suele causarles la muerte). Ataxia no hereditaria Este es el segundo gran grupo. En este caso, puede ser debida a un traumatismo, a una infección, a un tumor, al abuso de drogas, a una alteración hormonal … o incluso ser de causa desconocida. Ataxia cerebelosa no hereditaria : aquí la alteración en la coordinación afecta al cerebelo (ubicado bajo la zona occipital), que es la central de coordinación de todos los movimientos. En su parte derecha se coordina el movimiento de la parte derecha del cuerpo y en su parte izquierda la del izquierdo. La parte central coordina los movimientos de andar o caminar. Otras partes del cerebelo ayudan a coordinar los movimientos de los ojos, el hablar y el tragar. Ataxia sensitiva: también la mencionamos por tratarse de un desorden en la recepción del estímulo propioceptivo procedente de los miembros inferiores. La persona no es capaz de identificar cuál es su posición en el espacio, de forma que no percibe correctamente su forma de caminar ni la superficie por donde lo hace. Precisa dar pasos grandes para no perder el equilibrio y caminar lentamente y con cautela ayudándose visualmente para vencer los obstáculos. Tienen dificultades para caminar por superficies irregulares o con poca iluminación. Presentan una gran inestabilidad y sufren caídas frecuentes. ¿Tienes dudas?  Regístrate ahora  en Savia y habla gratis con nuestros especialistas médicos por chat o videoconsulta. ¿ATAXIA MENSTRUAL? Como curiosidad voy a mencionarte la llamada ataxia menstrual por tratarse de una secuencia irregular de ciclos y de diferente duración . Es frecuente en mujeres de entre 35 y 40 años de edad con una base hormonal alterada. Se le da el nombre de ataxia por el desorden en el tiempo. La mujer afectada sufre de ciclos muy irregulares y de duración arbitraria. Diagnóstico Es difícil la detección precoz de la ataxia hasta que no empieza a dar síntomas. Sólo en los casos con una base hereditaria se realiza un cariotipo (estudio genético).   Sin embargo, cuando los síntomas comienzan a florecer se realiza una batería de pruebas diagnósticas entre las que se incluye, igualmente, estudio genético. En caso de detectarse un caso hereditario se estudian los familiares directos (consanguíneos) del paciente. De entre las posibles pruebas a realizar tenemos que mencionar que algunas de ellas se realizan sólo ante la aparición de determinados síntomas. Tomografía computarizada (TC) y resonancia magnética (RM) : estas pruebas de imagen permiten estudiar el sistema nervioso central y descartar posibles causas (tumores, infecciones, malformaciones…). Estudio genético : permite confirmar el diagnóstico en el caso de las ataxias hereditarias. Punción lumbar : se realiza si se sospecha una causa infecciosa. El análisis del líquido cefalorraquídeo permite descartar algunas enfermedades. Audiometría: en caso de hipoacusia o sordera Electrocardiograma y ecografía cardíaca en caso de arritmias u otros síntomas cardíacos. Electromiografía: para estudio de la conducción nerviosa periférica. Tenemos que confesar que, en algunos casos, no conseguimos encontrar la posible causa de este síntoma por lo que la ataxia será catalogada como idiopática o de causa desconocida. ¿Existe un tratamiento específico? No existe un tratamiento específico, a menos que no se detecte una causa específica que origine la ataxia. Me refiero, por ejemplo, a una ataxia infecciosa, que debería ser abordada con el agente antimicrobiano específico. Como hemos indicado al inicio, esta afectación puede ocasionar diferentes síntomas por lo que los iremos abordando médicamente en función de la especialidad que corresponda. Normalmente estos pacientes son controlados por el neurólogo, quien sigue la evolución de la enfermedad, pero paralelamente siguen controles por el otorrinolaringólogo (si tienen hipoacusia -disminución de la capacidad auditiva-) o por el cardiólogo (si tienen arritmias), etc. Cualquier enfoque terapéutico va dirigido a enlentecer la evolución de la enfermedad y a tratar los síntomas que aparezcan. Obviamente, tenemos que ser conscientes de que el paciente va a precisar de unas atenciones especiales como pueden ser fisioterapeuta, terapeuta ocupacional y ajustes en el entorno domiciliario para llevar a cabo sus actividades de la vida cotidiana. No debemos descartar la intervención de terceras personas si pierde su capacidad de autonomía personal. ¿Tienes dudas?  Regístrate ahora  en Savia y habla gratis con nuestros especialistas médicos por chat o videoconsulta.
Claves para Aumentar tu Autoestima
Artículo especializado

Claves para Aumentar tu Autoestima

La autoestima es el resultado final de la suma de opiniones que tiene una persona de sí misma (apariencia física, aptitudes, éxitos profesionales, personales, vida afectiva…), que le ayuda a aceptarse tal y como es, a protegerse de las críticas negativas y a creer en sus propias aptitudes para hacer frente a la vida. ¿Pero cómo se construyen estas opiniones?, ¿de dónde viene que la percepción de nosotros mimos sea negativa o positiva? Así se construye La autoestima se construye con el contacto con las personas y depende del trato y los mensajes recibidos por los que nos han educado. Los padres en primer lugar, la familia, los amigos y los profesores después, todos, a su manera, tienen una influencia sobre la percepción que tenemos de nosotros mismos, porque los mensajes escuchados a una temprana edad, se graban profundamente y se acaban transformando en nuestro diálogo interior, haciendo que nos sintamos seguros de nosotros mismos o escondiendo al resto nuestra identidad por miedo al rechazo. No es inmutable Pero si los primeros años de vida ejercen un papel tan importante en el desarrollo de una autoestima saludable, ¿es posible hacer algo como adultos para cambiarlo?, ¿se puede aumentar la autoestima a pesar de no tener unas buenas bases? La respuesta es sí e indudablemente.  En la madurez, el entorno adquiere un papel muy importante que se va sumando a las influencias experimentadas en la infancia, así, los éxitos, los errores, los fracasos…, pueden ir modificando la sensación de autoconfianza, autoeficacia, dignidad y en definitiva, seguridad en uno mismo. Y aunque nuestras figuras educadoras nos hayan dado elementos importantes positiva o negativamente para el desarrollo de una autoestima sana, sólo a nosotros como adultos nos corresponde tomar la decisión de realizar maniobras para poder cambiarlo. Así se puede potenciar Por ello, viendo que la autoestima es algo que podemos desarrollar a lo largo de toda la vida y que, a la par, tiene un claro valor de supervivencia, te proponemos, mediante estas pautas y consejos, empezar a potenciarla: No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy. La fuerza de voluntad, el autocontrol y la disciplina favorecen tener una buena autoimagen; por ello, hacer de inmediato aquello que se debe hacer, y no dejarlo para más tarde, aumenta considerablemente la autoestima. Se trata de pasar a la acción y no quedarse “enganchado” en el pensamiento ya que puede ser autodestructivo. La motivación llegará a medida que avances en la acción y el beneficio recaerá directamente sobre la autoestima. “No esperes a tener ganas de ir al gimnasio para apuntarte; apúntate y vendrán las ganas de continuar”. Utiliza la “lupa” para rescatar lo positivo. Hay personas con tendencia a ignorar o desvalorizar los aspectos positivos y únicamente subrayan lo que ha ido mal. Si eres uno de ellos, complementa tu pensamiento con la otra cara de la moneda y fíjate en los aspectos que han funcionado bien. Esto te ayudará a romper con esa actitud negativa que obstaculiza que te enfrentes a nuevas experiencias y tu autoestima se verá reforzada. “La buena noticia es que la manera de pensar se puede modificar, sólo requiere que empieces a entrenar” Muéstrate tal y como eres. No tengas miedo a expresar emociones profundas y comparte con los demás, lo bueno y lo malo de ti. Descubre al resto esa “cara oculta” que sólo tu conoces y escondes a los demás. Relacionarte emocionalmente con libertad, favorece que los demás empaticen contigo y recibas el sosiego de que el otro capta tu estado interno, a la par que se fortifica la autoestima. Piensa: “¿Qué aspectos tuyos te gustaría revelar a los demás?” Afronta los cambios en vez de rechazarlos. Acepta que la vida es cambio y no está bajo tu control que las cosas fluyan a tu gusto. Resistirse, quejarse y resignarse no hacen más que estancarte en un momento temporal sin conseguir evolucionar. Si un cambio viene a ti, tienes que encontrar la forma de cambiar con él, si no, el sufrimiento estará garantizado y la autoestima se verá tocada. “Si tu empresa está avanzando en su expansión internacional, puedes quedarte parado/a o mejorar tu nivel de inglés de una vez por todas”. Enfréntate a los conflictos en vez de evitarlos . No sirve de nada ignorar el conflicto, ya que lejos de desaparecer, crece la incertidumbre hasta que éste se resuelve. Así que soluciona las cosas cuanto antes y enfréntate a las emociones desagradables que genera, de este modo, no tendrás que arrastrarlas durante tiempo hasta reunir la valentía de hacerlo. “Soluciona ese problema con la compañera de trabajo que llevas arrastrando desde hace años, enfréntate para que la emociones que acompañan a la retención del conflicto puedan desaparecer”. Asume riesgos calculados en vez de elegir exclusivamente la seguridad . Si quieres evolucionar y sentirte competente es necesario salir de la zona de confort. Si no lo haces, seguramente siempre te quedes en el momento actual por temor a fracasar. Correr riesgos es algo necesario para poder alcanzar nuestras metas y conocer donde están nuestros límites. “Atrévete con ese proyecto que llevan tiempo proponiéndote, puede salir bien y conseguir una meta o fallar y aprender de ello”. No te compares con los demás . En las comparaciones, tendemos a exaltar las cualidades de los otros y a minimizar las propias; este proceso llevado a cabo de forma continuada provoca que la autoestima baje. Es más útil reconocer las fortalezas y las debilidades que tenemos y aprender a pedir ayuda cuando lo necesitemos. “No soy mejor, no soy peor, simplemente soy yo”. Regálate tiempo . Haz actividades que te gusten para conocerte mejor, podrás averiguar cuáles son tus habilidades, desarrollarlas y sentirte bien contigo mismo. También es importante dedicar un poco de tiempo a salir y simplemente divertirse llanamente. “Apúntate a ese taller de manualidades que siempre has querido y desarrolla tu habilidad para crear” Cuida a las personas de tu entorno. Cuando una persona es empática con los demás y trata acorde a ello, recibe valoraciones acompañadas de adjetivos como amable, servicial, atento, educado, cercano, etc. Todos ellos recaen directamente sobre la autoestima porque nuestro autoconcepto depende en gran medida de cómo nos ven los demás. “Cuidar hacia fuera es cuidar hacia dentro”.
Control del Nivel de Bilirrubina
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Control del Nivel de Bilirrubina

El cantante Juan Luís Guerra puso de moda este parámetro analítico hace unos años con su famosa canción. Sin embargo, los médicos empleamos este parámetro a diario y no hemos conseguido popularizarlo. Si te parece, vamos a darle un poco de protagonismo. Y a ver si al finalizar esta lectura eres capaz de asociar estos términos te menciono: bilirrubina, hígado, ictericia y enfermedad de Gilbert. ¿Qué es la bilirrubina? La bilirrubina es un pigmento de color amarillo-anaranjado. Se trata de un producto de desecho que proviene de la destrucción del grupo hemo presente en la hemoglobina de los hematíes o glóbulos rojos. El hígado interviene favoreciendo su eliminación. Si medimos el nivel de bilirrubina en sangre podremos evaluar la correcta función hepática , así como los niveles de destrucción del grupo hemo de los hematíes. Seguro que ya estás asociando que una posible causa de un aumento de bilirrubina puede ser debida a un aumento en la destrucción de hematíes, por lo que podríamos estar ante una anemia hemolítica (por destrucción de hematíes). Déjame recordarte que la vida media de los hematíes es de 120 días (circulan por la sangre durante cuatro meses). Por eso al donar sangre debemos tener presente si ha habido suficiente tiempo de regeneración desde la última donación. El hematíe dañado o viejo libera a la sangre el grupo hemo de su hemoglobina que se descompone dando lugar a la bilirrubina no conjugada (poco soluble en agua) que es transportada por proteínas desde la sangre al hígado. En el hígado existe una enzima llamada glucuronosiltransferasa que la modifica convirtiéndola en una forma soluble en agua o bilirrubina conjugada que pasa a formar parte de la bilis y se vacía en el intestino delgado. Finalmente se elimina por las heces. ¿Sabías que el color marronoso de las heces es debido a los productos de degradación de la bilirrubina? Aumento de bilirrubina Las pruebas de laboratorio permiten medir ambas formas de bilirrubina, conjugada o directa y no conjugada o indirecta, así como la bilirrubina total (suma de las dos anteriores). Si aumentan los niveles de bilirrubina en sangre puede aparecer ictericia , es este caso la piel, la conjuntiva ocular y las mucosas tomarán un color amarillento. Si sospechamos que existe un aumento de bilirrubina no conjugada sucede lo que seguramente has pensado, que aumenta la destrucción de hematíes (hemólisis) o bien una enfermedad hepática que no permita la transformación de la bilirrubina no conjugada en conjugada. Un aumento de bilirrubina conjugada indica una dificultad en la eliminación, por ejemplo, una obstrucción de los conductos biliares. ¿Qué les pasa a los bebés al nacer? Especialmente durante los tres primeros días, puede darse la llamada ictericia fisiológica del recién nacido. Se debe a una inmadurez del hígado del bebé para metabolizar la bilirrubina. No suele precisar tratamiento y desaparece a las dos semanas. ¿Cuándo solicitamos una determinación de bilirrubina? El médico suele solicitar la determinación de la bilirrubina juntamente con otras pruebas de laboratorio (fosfatasa alcalina, AST, ALT) cuando existen signos o síntomas de función hepática anormal como Ictericia, c onsumo excesivo de alcohol, posible toxicidad de fármacos o posible hepatitis , coloración oscura de la orina, náuseas y vómitos, dolor o inflamación abdominal, fatiga extrema, etc. ¿Cómo se interpreta el resultado? Aumentos de bilirrubina total a expensas de la bilirrubina no conjugada o indirecta suelen deberse a anemia hemolítica o anemia perniciosa, cirrosis o un síndrome de Gilbert u otros trastornos metabólicos. Ante una bilirrubina conjugada o directa aumentada puede existir un problema asociado a una disminución de la eliminación hepática, como puede suceder en hepatitis víricas, reacciones a fármacos, enfermedad por alcoholismo, litiasis u otras obstrucciones en los conductos biliares o tumores. Debo mencionarte que una concentración baja de bilirrubina no tiene relevancia. ¿En qué consiste el síndrome de Gilbert? Es frecuente y se trata de una enfermedad hereditaria debida a una alteración en el cromosoma 2. Se caracteriza por un aumento de bilirrubina no conjugada y un déficit aproximado del 30% de la enzima glucuronosiltransferasa (que transforma la bilirrubina no conjugada en conjugada). Se traduce en una disminución de la capacidad de metabolizar la bilirrubina indirecta en directa en el hígado (para después ser excretada por la bilis). El diagnóstico se realiza tras la detección de una ictericia leve e intermitente en la adolescencia, entre los 15 y los 30 años. Al realizar una analítica nos encontraremos unos niveles elevados de bilirrubina indirecta o no conjugada y disminuidos de la conjugada. A pesar de que puede ser preciso realizar un estudio genético para confirmar el diagnóstico se trata de una patología totalmente benigna y clínicamente irrelevante. No precisa ningún tratamiento específico. Efectivamente existen otros síndromes que cursan con hiperbilirrubinemias conjugadas como los síndromes de Rotor y de Dubin-Johnson, que son mucho menos frecuentes. ¡Ojo! Existen otras causas que pueden ocasionar un aumento de bilirrubina total, por ejemplo: hemólisis, un ayuno prolongado (si ingerimos menos de 400 kcal/día a las 48 horas encontraremos unos niveles multiplicados por tres que se normalizan tras 24 horas de volver a una dieta normal), fiebre, ejercicio físico o estrés, deshidratación, infecciones , cirugía, menstruación, etc. Una curiosidad, ¿se puede encontrar bilirrubina en la orina? En condiciones normales, no. No obstante, recordemos que la bilirrubina conjugada o directa es soluble en agua . Si los niveles de bilirrubina están muy aumentados en el organismo es posible que se elimine parte del exceso por la orina. Por tanto, ¿es posible encontrar bilirrubina en orina? Sí, pero sugiere una patología como puede ser una obstrucción en los conductos hepáticos o biliares, una hepatitis u otra lesión de origen hepático. La forma de detectar bilirrubina en orina es mediante la recogida de una muestra en condiciones de máxima esterilidad donde introduciremos una tira reactiva que vira el color cuando la detecta. La detección casual de bilirrubina en orina obliga a la solicitud de una analítica sanguínea para estudiar los parámetros correspondientes en sangre (ahora ya sabes que pediremos bilirrubina directa, bilirrubina indirecta y bilirrubina total).
Qué Debes Saber sobre los Juanetes
Artículo especializado

Qué Debes Saber sobre los Juanetes

¿Sabías que el primer dedo del pie se llama Hallux? De ahí el nombre de Hallux Valgus . Lo primero que tenemos que saber es que ese nombre hace referencia a los conocidos juanetes, también llamados bunios. Se trata de una deformidad que afecta al primer metatarsiano del pie y al primer dedo junto a la articulación que los une . A pesar de ser muy frecuente en adultos también puede aparecer en niños en cuyo caso recibe el nombre de Hallux Valgus congénito (aparece antes de los 15 años). ¿En qué consiste? Esta deformidad afecta al primer dedo del pie que está desviado y orientado hacia la cara externa mientras que el primer metatarsiano estará desviado y orientado hacia el borde interno del pie. Esto provoca una incongruencia articular y una afectación de toda la articulación entre el metatarsiano y la primera falange del primer dedo, por lo que se verá afectada tanto estética como funcionalmente (pues el acto de caminar se verá alterado). Una enfermedad multicausal Al tratar de buscar posibles causas asociadas concluimos que se trata de una deformidad de origen multicausal. Vamos a citar algunos factores asociados a su alta prevalencia : Genética y herencia : numerosos estudios confirman la existencia de predisposición familiar entre padres e hijos. Se cree que no se hereda la deformidad, sino la funcionalidad del pie. Calzado : es el factor más estrechamente relacionado con la aparición de esta deformidad. Los zapatos que más la favorecen son los apretados y en forma de punta, así como los de tacón. Como curiosidad, en personas que suelen caminar descalzas, es menos frecuente la aparición de juanetes. Influencia hormonal y biotipo : podríamos considerar diferentes aspectos que favorecen una mayor incidencia en mujeres: la forma del pie (más estrecha), la laxitud ligamentosa (más común en mujeres), la disminución de niveles de relaxina en la menopausia ( hormona que confiere laxitud a los ligamentos), etc. Alteración en el apoyo podal: los pacientes que presentan un apoyo podal alterado y son portadores de plantillas u ortesis son candidatos a tener otras deformidades asociadas. ¿Qué síntomas presentará la persona afecta de Hallux Valgus? Los motivos de consulta más frecuentes serán el dolor y la deformidad . El dolor estará localizado específicamente en la primera articulación metatarsofalángica, que puede irradiarse a la planta del pie por una alteración del apoyo durante la marcha. La mejor manera de explorar esta deformidad es con el paciente de pie (en bipedestación) dado que en situación de carga se acentúa, mientras que se reduce al no apoyar. También analizaremos las posibles deformidades asociadas en los dedos contiguos, el arco plantar y la orientación y el apoyo del talón. Conforme se hace más marcada la deformidad aparecerán otros síntomas locales que dificultarán la marcha, así como el uso de su calzado habitual, formándose de esta manera un círculo vicioso: se tenderá al uso de zapatillas de suela blanda que empeorará el apoyo podal y aumentará la deformidad y el dolor. ¿Cómo llegamos al diagnóstico de Hallux Valgus? El diagnóstico comienza con una exhaustiva exploración clínica, y se corrobora con unas radiografías del pie en diferentes proyecciones que evidenciarán las conocidas deformidades. Estableceremos el grado de afectación . Para ello disponemos de diferentes clasificaciones, como puede ser la Escala de Mánchester: Grado 1: no deformidad Grado 2: deformidad leve Grado 3: deformidad moderada Grado 4: deformidad severa ¿Cuál será el tratamiento más indicado? Existen dos alternativas terapéuticas : el tratamiento conservador y el tratamiento quirúrgico . El tratamiento conservador se propone en los estadios iniciales. El traumatólogo y el podólogo son los profesionales implicados más estrechamente en las enfermedades de los pies. En general, se opta inicialmente por un tratamiento conservador, salvo que el paciente presente un grado 4 o deformidad severa en cuyo caso se propone tratamiento quirúrgico directamente. Es primordial que una persona con Hallux Valgus use plantillas para corregir el apoyo podal.   Existen otros tratamientos como los separadores nocturnos (corrigen la posición del primer dedo durante el sueño), las ortesis de silicona (que funcionan como un separador interdigital) y las llamadas juaneteras (protegen de la fricción con el calzado). Recomendaremos evitar tacones altos y calzado acabado en punta. Cuando el tratamiento conservador es insuficiente para controlar los síntomas se optará por el siguiente eslabón terapéutico: la cirugía . Se recomendará en función del dolor, el grado de afectación, la edad, la actividad del paciente y las manifestaciones clínicas para el paciente. No estaría indicado intervenir un Hallux Valgus por motivos únicamente estéticos. Las técnicas quirúrgicas para la cirugía del Hallux Valgus en la actualidad son menos agresivas. El tratamiento estrella es la osteotomías o sección ósea del primer metatarsiano, pero existen muchas otras opciones destinadas a corregir la desviación del primer dedo y alinear el primer metatarsiano. Los resultados son buenos pero el postoperatorio pde ser doloroso. ¿Y QUÉ ES EL HALLUX VARUS? Para finalizar te quería mencionar otra deformidad que afecta al dedo gordo del pie, pero mucho menos frecuente : el Hallux Varus. Como su nombre indica es la deformidad antagonista al juanete y se caracteriza por la desviación de dedo gordo del pie hacia la parte interna del mismo. La mayoría de estas deformidades tiene indicación quirúrgica tras años de evolución , pero muchas de ellas mejoran con tratamiento ortopédico. No dudes en acudir al podólogo si observas un desgaste irregular en la suela de tus zapatos o tienes tendencia a desviar el pie durante la marcha.
Balón Gástrico: Tratamiento, Beneficios y Contraindicaciones
Artículo especializado

Balón Gástrico: Tratamiento, Beneficios y Contraindicaciones

Ante la epidemia del sobrepeso y la obesidad ( un 53% de la población adulta esté por encima de su peso ), las sociedades científicas han centrado sus esfuerzos en investigar diferentes métodos para el tratamiento de la pérdida de peso más allá de la intervención dietética, farmacológica o de cambios conductuales. Entre ellos, destacamos los procedimientos endoscópicos cuyo método más común es la inserción del balón intragástrico. Entre los métodos para para el tratamiento de la obesidad debemos distinguir dos procedimientos, según la técnica utilizada: Procedimientos quirúrgicos (cirugía bariárica) Técnicas restrictivas (contribuyen a disminuir la ingesta de alimentos): gastroplastia, banda gástrica, manga gástrica, gastrectomía vertical. Técnicas malabsortivas (contribuyen a disminuir la absorción de los alimentos): by-pass yeyunoileal. Técnicas mixtas (contribuyen a disminuir tanto la ingesta como la absorción de alimentos): By-pass gástrico en Y de Roux, derivaciones biliopancreáticas. Procedimientos endoscópicos Balón o globo intragástrico (actúa produciendo ocupación o restricción de espacio en el estómago). Balón ingerible, con los que no es necesario realizar una endoscopia (se introducen mediante una cápsula unida a un hilo que se hincha al llegar al estómago). POSE (Primary Obesity Surgery Endolumenal): técnica endoscópica sin incisiones que reduce la capacidad volumétrica gástrica mediante la colocación de puntos de sutura. A diferencia del balón intragástrico, esta técnica está más indicada en casos de obesidad grave y se obtienen mejores resultados a largo plazo. En este artículo nos centraremos en analizar los pros y contras de la implantación del balón intragástrico, así como la correcta elección de los beneficiarios de esta técnica. ¿Quién puede ser candidato al balón intragástrico? Antes de elegir esta opción terapéutica para la pérdida de peso, hay que tener en cuenta los siguientes criterios de elección de los pacientes que son aptos: Personas con obesidad (IMC entre 30 y 40) sin comorbilidades (más de una enfermedad al mismo tiempo) ni enfermedades metabólicas y que ya hayan intentado perder peso mediante otros tratamientos (dietético o farmacológico) sin éxito. Personas con IMC a partir de 35 con comorbilidades que requieran esta técnica como paso puente a una cirugía bariátrica (reduciendo así el riesgo quirúrgico) o para mejorar sus enfermedades metabólicas asociadas. Personas con obesidad cuya intervención quirúrgica está contraindicada por sus posibles complicaciones o cuando el paciente se niega a someterse a cirugía Por el contrario, la implementación del balón intragástrico es un procedimiento contraindicado en los siguientes casos: Personas que tienen un IMC superior a 40 (obesidad mórbida) o superior a 35 y que además presentan comorbilidades: en estos casos se requiere una cirugía bariátrica. Personas con trastornos psicológicos y cognitivos graves . Personas drogodependientes. Personas que padecen enfermedades crónicas y graves (hepática, renal, cardiaca o pulmonar) o que hayan sido sometidas a otras cirugías por padecer reflujo gastroesofágico, hernia de hiato o úlcera duodenal y gástrica. Procedimiento de colocación del balón intragástrico En primer lugar, hay que tener en cuenta que esta intervención se realiza bajo anestesia general, tiene una duración de 20-30 minutos , no requiere de hospitalización y sólo puede ser realizada por un médico especialista en Endoscopia Digestiva. En cuanto al proceso de intervención, primero se introduce un balón doblado de silicona  resistente, pero flexible mediante endoscopia (de la boca hasta el estómago). Una vez en el estómago, se llena con 450-650 cc de suero fisiológico (ocupando entre el 40 y el 50% del volumen gástrico) y permanece flotando en el estómago por un periodo no superior a seis meses durante el cual se producirá una sensación de saciedad precoz tras la ingesta de alimentos. Por último, una vez transcurridos los seis meses (o hasta un año en algunos tipos concretos de balones), se procede a la extracción del balón con una aguja de punción y un fórceps , retirándolo del estómago por endoscopia. Beneficios y expectativas del balón intragástrico Una de las ventajas de las técnicas endoscópicas (balón intragástrico) frente a la cirugía bariátrica es la disminución de riesgos y complicaciones , ya que se respeta por completo la anatomía gastrointestinal sin producir modificaciones irreversibles. Además, se trata de una técnica con una óptima eficacia sólo a corto plazo: se puede perder hasta un kilo por semana según la situación de cada paciente, aunque esta pérdida se puede revertir (es muy frecuente recuperar el peso perdido a largo plazo) si el paciente no realiza una correcta educación nutricional durante los meses que lleva el balón. Complicaciones del balón gástrico Las complicaciones de esta técnica son mínimas y, en caso de haberlas, se dan lugar durante el proceso de implantación y retirada del balón: En la implantación, pueden darse complicaciones en la endoscopia, entre ellas: irritación de la mucosa estomacal o gastritis , úlceras o perforaciones. En la retirada, también se pueden dar acumulaciones de fibra alrededor del balón, hecho que dificulta su extracción. Además, hay que tener en cuenta que pueden aparecer ciertos efectos secundarios de carácter transitorio, sobre todo en las primeras 48-72 horas tras la colocación del balón: náuseas, vómitos, sensación de plenitud y dolor epigástrico. La importancia de la reeducación alimentaria post-intervención Tal y como hemos comentado, la implantación del balón intragástrico debe ser un “impulsor” para producir una pérdida de peso a corto plazo ya que son múltiples los estudios que concluyen que esta técnica no implica una mayor pérdida de peso a largo plazo en comparación con un tratamiento convencional para la obesidad (dieta y ejercicio). Por eso, debido a su carácter temporal, el uso del balón intragástrico debe ir acompañado siempre de un cambio de hábitos de forma definitiva, para poder mantener la pérdida de peso conseguida una vez retirado el balón En resumen, el éxito de esta intervención radica en la motivación del paciente para realizar cambios permanentes en sus hábitos de alimentación y ejercicio durante y después de la implementación del balón gástrico.
Recuperación y Tratamiento de un Esguince
Artículo especializado

Recuperación y Tratamiento de un Esguince

En el mundo del deporte los esguinces se encuentran entre las lesiones más habituales y su localización más frecuente es el tobillo y la rodilla. Los deportes que suelen aparecer en las primeras posiciones de las listas en las que las lesiones ligamentosas de tipo agudo son frecuentes, suelen ser aquellos en los que existe contacto como futbol, baloncesto o rugby. Te explicamos cómo se trata un esguince y en qué consiste la recuperación. Por qué se produce Nuestras articulaciones están formadas por diferentes elementos y cada uno de ellos tiene su función concreta , pero ofrecer estabilidad y permitir el movimiento suelen ser funciones comunes a todos ellos. Entre los elementos de una articulación encontramos los ligamentos , que son bandas de tejido conectivo que unen los huesos entre sí, a diferencia de los tendones que unen músculo a hueso. Estas bandas tienen características que, hasta cierto punto, pueden resultar contradictorias entre sí. Deben ofrecer estabilidad, pero a su vez un cierto grado de flexibilidad para permitir adaptarse a los movimientos sin una extrema rigidez articular. En ocasiones esta flexibilidad no es suficiente y es cuando puede lesionarse, sufriendo un esguince. En general ocurre cuando la articulación pierde el eje, como por ejemplo en una entorsis (torcedura). En función de la gravedad de la lesión se clasificará en grado I, grado II o grado III. El esguince de grado I corresponde al más leve. De inicio hay dolor leve, pero éste desaparece en un periodo corto de tiempo. Apenas hay inflamación y no se produce rotura del ligamento. El esguince de grado II presenta una rotura de la banda, pero ésta es parcial. Se acompaña de edema (hinchazón) y de hematoma. El dolor es más agudo y se acompaña de inestabilidad articular. El esguince de grado III equivale a una rotura completa del ligamento. El edema y el dolor son importantes y hay una imposibilidad de apoyo estable. Tratamiento inicial En general el tratamiento inicial seguirá el método RICE , que se denomina así por sus siglas en inglés: R (Rest -reposo-), I (Ice -hielo-), C (Compression -Compresión-), E (Elevation -Elevación-), para minimizar la sintomatología desde el primer momento tras la lesión. Por su parte, la administración de fármacos antiinflamatorios y analgésicos ayudará a mejorar la calidad de vida del paciente, reduciendo las molestias y el dolor. El reposo no tiene por qué ser absoluto, ya que dependerá del grado de la lesión, así como de la actividad que desarrolle la persona en su día a día. La crioterapia (hielo) tiene función antiinflamatoria, produce una vasoconstricción que reduce el edema, así como una disminución de la temperatura de la zona afectada. Se recomienda colocar hielo varias veces a lo largo del día en el área lesionada en sesiones de unos 15 segundos, sobre todo en las primeras 24-48 horas tras el esguince. El vendaje compresivo actúa a dos niveles: provoca inmovilización de la articulación y actúa sobre el edema. Se realiza con material que proporciona estabilidad pero que no es completamente rígido, como podría ser un yeso. Se trata de un vendaje funcional. Al elevar la articulación , algo que es posible sobre todo cuando el esguince afecta a las extremidades inferiores, se favorece el retorno venoso y, por tanto, se actúa sobre la inflamación. Seguimiento de la lesión Además del tratamiento inicial habrá que hacer seguimiento para valorar la evolución de la lesión, e ir incorporando la rehabilitación para conseguir la recuperación de la funcionalidad de la articulación afectada en un periodo de tiempo adecuado. La rehabilitación es esencial para conseguir recuperar la movilidad adecuada, más aún en los casos en que el paciente es un deportista y requiere de un gesto deportivo determinado para practicar su deporte al nivel previo a la lesión. Apenas el dolor lo permita, y dependiendo de la afectación ligamentosa, se recomienda empezar a hacer apoyos para que los tejidos no lesionados mantengan cierta funcionalidad y los lesionados empiecen a recuperarse. No hay que olvidar que en función de la región afectada se puede seguir entrenado. Si la lesión se circunscribe a las extremidades superiores se puede, y se debe, seguir entrenando el resto del cuerpo y lo mismo pasa si son las extremidades inferiores las que han resultado afectadas. De manera progresiva, se van incorporando al programa de rehabilitación ejercicios para recuperar la movilidad , así como de fortalecimiento de los ligamentos. Las bandas fibrosas que han perdido su continuidad deben recuperarse y es necesario un trabajo específico. Efectuar movimientos articulares concretos, tanto asistidos por el profesional como realizados por el propio paciente, es una práctica habitual, pues de forma gradual se amplía la capacidad de esa articulación para realizar gestos propios y la amplitud de movimiento. Por ejemplo, en el caso del tobillo los ejercicios de propiocepción (de equilibrio y estabilidad) son muy habituales, su objetivo es fortalecer músculos y ligamentos además de trabajar el equilibrio usando superficies inestables. El paciente “reaprende” a controlar su estabilidad recuperando la articulación que ha quedado inestable tras la lesión y para ello es necesario recuperar no sólo las estructuras más físicas sino también la parte más funcional. Incorporar terapias manuales como el masaje “cyriax”, una técnica de fricción profunda, o el uso de métodos de recuperación tisular acelerará la evolución. En este último caso estas técnicas actúan por longitud de ondas favoreciendo, entre otros, el aporte de oxígeno y de nutrientes a los tejidos que promueven la regeneración. Conocer el estado previo Es importante además de una correcta recuperación y tratamiento conocer si exista algún déficit que ha podido aumentar el riesgo de lesión . Poseer una musculatura y articulaciones débiles y poco estables va a favorecer la aparición de estas lesiones por lo que es esencial incorporar al programa de rehabilitación no sólo ejercicios enfocados a mejorar los tejidos afectados sino también ejercicios de prevención cuyo objetivo será fortalecer aquellas estructuras adyacentes que intervienen en el movimiento para reducir el riesgo a posteriori.
Qué Debes Saber Sobre la Fiebre
Artículo especializado

Qué Debes Saber Sobre la Fiebre

Mucha gente utiliza el término fiebre de manera inespecífica para expresar que se sienten demasiado calientes, demasiado fríos, sudorosos, con escalofríos, pero en realidad no han medido su temperatura. De manera correcta, decimos que una persona tiene fiebre cuando su temperatura axilar es superior a 38ºC , cuando su temperatura rectal es mayor a 38,5ºC o su temperatura oral es superior a 38,2ºC. Entre 37 y 37,5ºC hablaremos de febrícula. Valores y formas de tomar la fiebre La fiebre es una temperatura corporal elevada . No es una enfermedad sino el signo de una enfermedad. Existen discrepancias tanto en el valor de temperatura que se considera fiebre como en la forma de tomarla. La medida de la fiebre con otros termómetros distintos al axilar-digital no muestran fiabilidad. En la actualidad, los termómetros de mercurio están fuera de uso y se recomienda su retirada o reciclaje debido a la alta toxicidad del mercurio en caso de rotura. El termómetro digital es rápido, irrompible y cómodo. Se recomienda retirar la pila después de su uso para evitar su descarga. El termómetro ótico, que funciona por infrarrojos, es impreciso y caro, al igual que el termómetro cutáneo, ya que da valores inadecuados pues en las primeras fases de la respuesta febril se produce un descenso de la perfusión cutánea lo que altera su temperatura. Temperatura Eficacia Valores Normales (ºC) Rango de Temperatura (ºC) Axilar Sí 37,0 34,7 – 37,3 De Elección Rectal No 38,0 36,6 – 38,0 Oral No 37,5 35,8 – 38,0 Timpánica No 37,5 35,8 – 38,0 Aunque se considera normal una temperatura de 37ºC, nuestra temperatura corporal varia durante el día, siento más baja por la mañana y más alta a última hora de la tarde cuando puede alcanzar los 37,7ºC. Cuando tenemos fiebre, la temperatura tampoco se mantiene constante. Puede haber picos de fiebre que se normalizan durante el día, lo que se denomina fiebre intermitente. En otros casos la temperatura varía, pero no vuelve a la normalidad; es lo que se conoce como fiebre remitente. El curso de la fiebre puede indicar el tipo de enfermedad : infecciosa, oncológica, multiorgánica, politraumática… ¿Qué puede causar fiebre? Dos son las causas principales que provocan fiebre: Causas no infecciosas : son la producidas por aquellas reacciones del organismo diferentes a enfermedades bacterianas o víricas. Reacciones a vacunas. Reacciones a un fármaco. Enfermedades reumatológicas Causas metabólicas como la deshidratación o fiebre de sed. Neoplasias. Enfermedades autoinmunes: enfermedad del suero, vasculitis. Causas infecciosas : Víricas. Respiratorias. Gastrointestinales. Enfermedades exantemáticas (varicela). Bacterianas. Infecciones de garganta, nariz u oído. Infecciones respiratorias como la bronquitis, neumonías. Infecciones del tracto génito-urinario: infecciones de orina, prostatitis aguda, enfermedades de transmisión sexual. Infecciones del sistema nervioso central: meningitis, encefalitis, abscesos cerebrales. Infecciones generalizadas del organismo: sepsis y bacteriemia oculta. Tipos de fiebre Fiebre de inicio reciente: de pocas horas de evolución, no suele encontrarse una causa evidente. En general, no es necesario acudir al médico exceptuando aquellos pacientes con gran afectación del estado general. Fiebre de corta duración o de menos d cinco días : fiebre con foco (después de una historia clínica y exploración) o fiebre sin foco, donde desconocemos su causa. El paciente debe acudir al médico a partir del tercer día de su inicio o enseguida en pacientes con enfermedades crónicas o gran afectación del estado general. Fiebre prolongada o FOD : es aquella que dura de siete a 10 días, sin encontrar la causa con las medidas diagnósticas habituales. Signos de alarma En ocasiones hay síntomas y signos clínicos por los que deberemos acudir de inmediato a urgencias : Confusión o delirio mental. Dolor de cabeza, rigidez de cuello o ambos. Debemos de ser capaces de flexionar la cabeza hacia delante en posición de decúbito prono. Manchas planas redondeadas pequeñas de color rojo púrpura en la piel (petequias): cuando presionamos con un vaso o yema del dedo éstas no desaparecen. Hipotensión arterial. Frecuencia cardiaca rápida o respiración acelerada. Dificultad respiratoria. Temperatura superior a 40ºC o inferior a 35ºC. Viaje reciente del paciente a áreas donde hay enfermedades infeccionas graves como malaria o dengue. Tratamientos con fármacos quimioterápicos recientes o inmunosupresores. ¿Y LOS BEBÉS? En caso de bebés menores de tres meses consultaremos de inmediato a partir de 37,5-38ºC . Recordemos que los bebés, al igual que los ancianos mayores de 80 años, suelen tener alteraciones a nivel del centro regulador de la temperatura corporal o hipotálamo del sistema nervioso central. El médico de familia, pediatra en caso de niños o el médico de urgencias en caso de existir signos de alarma, serán los especialistas que detecten en un primer momento la fiebre, realicen un primer diagnóstico y pauten un tratamiento adecuado para su curación. Tratamiento para bajar la fiebre Los fármacos utilizados para bajar la temperatura del cuerpo son los antitérmicos o antipiréticos. La pauta del tratamiento como siempre la prescribirá nuestro médico. Los principales son: Paracetamol (acetaminofeno por vía oral, rectal o endovenosa). Fármacos antiinflamatorios no esteroideos (AINES). Se administran por vía oral o endovenosa (Ibuprofeno, Naproxeno). Aspirina (Ácido Acetil Salicílico) sólo para casos seleccionado. Metamizol (Nolotil). En cuanto a las principales medidas físicas a adoptar , estas son: Retirar la ropa en exceso. Mantener el ambiente a temperatura 20-22ºC, con una buena ventilación. Colocar toallas con agua tibia por todo el cuerpo cambiándolas frecuentemente. Bañarse con agua templada. No usar jamás paños de alcohol ya que pueden provocar intoxicación etílica. Beber abundante líquido (zumos azucarados y agua). Recordar siempre que nuestro cuerpo pierde también líquidos por transpiración. Mantener al enfermo en reposo en el domicilio siempre que tenga fiebre y de manera óptima un día más al término de ésta, como mínimo.
Apnea del Sueño en Bebés y Niños
Artículo especializado

Apnea del Sueño en Bebés y Niños

Parece un concepto asociado al adulto, pero lo cierto es que algunos niños y bebés padecen apneas durante el sueño. Y es que el síndrome de las apneas-hipopneas del sueño (SAHS) en los niños es una enfermedad poco conocida por los padres e, incluso, también por los pediatras que los atienden. Estos con frecuencia no reconocen la patología, por lo que está muy infradiagnosticada e infratratada en los menores de nuestro país. ¿Qué es? El SAHS es un trastorno respiratorio durante el sueño caracterizado por una obstrucción parcial prolongada de la vía aérea superior y/o obstrucción intermitente completa, que interrumpe la ventilación normal durante el sueño y los patrones normales del mismo. Se estima que afecta a un 2-3% de los niños , con una prevalencia similar en niños y niñas y en todas las edades (incluso en bebés), aunque quizás es más frecuente en la edad preescolar, coincidiendo con el momento en que el tejido linfoide (de defensa) que rodea la vía aérea alta (denominado anillo de Waldeyer) es mayor en relación al tamaño de la vía aérea. Causas La faringe es colapsable para permitir la fonación y la deglución . Las funciones de la faringe como son deglutir, proteger la vía aérea y mantenerla abierta, se logran por la acción de varios grupos musculares que actúan de forma coordinada. El sueño es el factor funcional más evidente que predispone al SAHS. Durante su fase REM se produce una reducción tan marcada de la actividad de los músculos que mantienen abierta la vía aérea, que el SAHS pediátrico podría considerarse una enfermedad de la fase REM del sueño. Los factores predisponentes del SAHS en el niño son: Hipertrofia de amígdalas y adenoides (vegetaciones). Es la causa más frecuente. Malformaciones congénitas craneofaciales: Síndrome de Down, Síndrome de Pierre Robin, Síndrome de Treacher Collins, Síndrome de Klippel-Feil, Síndrome de Prader Willi, acondroplasia, retrognatia (barbilla pequeña y retraída), alteraciones anatómicas del paladar, etc. Obstrucción nasal marcada (rinitis alérgica). Laringomalacia (laringe débil, poco consistente, fácilmente colapsable). Enfermedades neurológicas y neuromusculares. Reflujo gastroesofágico (RGE). Obesidad. Miembros familiares con SAHS o hábito tabáquico familiar (especialmente la madre). Signos y síntomas El síntoma guía es el ronquido . Su ausencia prácticamente descarta la existencia de un SAHS, pero su presencia no indica necesariamente la existencia del mismo. Hablamos de “ronquido primario” o “ronquido simple” cuando éste no se acompaña de alteraciones del sueño (apneas-hipopneas, desaturaciones, hipercapnia -aumento de CO2 sanguíneo- o fragmentación del sueño). Tipos de apnea Desaturación: caída del valor de oxigenación en la máquina de pulsioximetría (digital) mayor o igual a un 4%. Apnea obstructiva: cese del flujo aéreo en nariz y boca durante más de dos ciclos respiratorios mientras se mantienen los movimientos tóraco-abdominales. Apnea central (origen en el Sistema Nervioso Central): cese del flujo aéreo y los movimientos tóraco-abdominales durante más de dos ciclos respiratorios. Son frecuentes en los niños y sólo se consideran problemáticas si duran más de 20 segundos o se acompañan de desaturaciones. Hipopnea: reducción del flujo aéreo mayor del 50% que se acompaña de una caída de la saturación de oxígeno mayor o igual a un 4% y/o con un microdespertar.   Además del ronquido, en el SAHS se aprecian apneas o pausas respiratorias precedidas por un aumento del esfuerzo respiratorio (incluso movimientos paradójicos de la caja torácica), provocándose con ello movimientos del paciente, o un despertar, un sueño intranquilo no reparador o adquisición de posturas anormales para dormir (cabeza colgando fuera de la cama) para poder mantener abierta la vía aérea. El mayor esfuerzo respiratorio conlleva un aumento del gasto energético que se ha asociado a una sudoración profusa , muy frecuente en estos niños. También son posibles, por presencia de RGE, náuseas o vómitos durante el sueño y, ocasionalmente, también despertares con ansiedad y sensación de dificultad respiratoria (disnea), pesadillas, terrores nocturnos, sonambulismo o bruxismo (acto de frotar los dientes). Otro síntoma posible es la enuresis (no control de la contención de orina en edades en las que ya se produce habitualmente). Los síntomas diurnos más frecuentes son los propios de la obstrucción de la vía aérea superior secundaria a la hipertrofia adeno-amigdalar o la rinitis como la respiración bucal y ruidosa durante el día, que se agrava durante las habituales infecciones respiratorias de vía alta, cefaleas (dolor de cabeza) o, incluso, alteraciones del carácter con agresividad, labilidad emocional (llanto fácil) o hiperactividad, así como práctica de conductas antisociales. No suelen presentar somnolencia diurna. Consecuencias Las consecuencias del SAHS en el niño pueden ir desde una disminución del rendimiento escolar hasta complicaciones más serias como la hipertensión arterial, insuficiencia cardiaca, retraso del desarrollo psicomotor o de crecimiento, así como depresión. Diagnóstico La polisomnografía convencional es la prueba que registra simultáneamente, y de manera continua, las variables neurofisiológicas (mediante el registro de un electroencefalograma) y cardiorespratorias durante el sueño. Las primeras son necesarias para conocer si el niño está durmiendo en un momento determinado y en qué fase concreta del sueño está, así como para conocer la arquitectura del sueño y determinar la existencia de microdespertares electroencefalográficos. Las segundas se basan en la detección de valores de tipo frecuencia y ritmo cardiaco, la pulsioximetría (oxigenación) o detección de movimientos respiratorios… El sueño del niño debe ser espontáneo, es decir, no inducido farmacológicamente. Tratamiento Las complicaciones importantes en los niños que lo padecen pueden evitarse con un abordaje terapéutico adecuado, que deberá ser multidisciplinar, es decir, con la intervención de diversos especialistas (pediatras, neumólogos, otorrinos…). El tratamiento, en la gran mayoría de niños, dado que la causa más frecuente es la hipertrofia adenoamigdalar, será la adenoamigdalectomía (intervención quirúrgica para extirpar ambas glándulas): ha demostrado resolver los trastornos respiratorios y los síntomas nocturnos en el 75-100% de los niños sin otra enfermedad de base. La segunda línea de tratamiento será el empleo del CPAP (presión positiva continua sobre la vía aérea, mediante el uso de un compresor y una mascarilla), si la adenoamigdalectomía fracasa o está contraindicada. La cantidad de presión del CPAP se debe individualizar y su objetivo será conseguir la presión óptima para mantenerla abierta durante todo el ciclo respiratorio (evitando su colapso) de manera que elimine las apneas y minimice el ronquido, y resulte a la vez tolerable para el niño. Otros niveles de tratamiento incluyen: educación sanitaria acerca de hábitos saludables de sueño, el tratamiento de la congestión nasal, el uso de oxigenoterapia nocturna o el tratamiento antiácido contra el reflujo gastroesofágico, entre otros. Pronóstico Los niños con ronquido primario no tienden a progresar a SAHS con el tiempo. Los niños que padecen esta patología tienen mayor probabilidad de recaer cuando son adultos si adquieren factores de riesgo como la obesidad o la ingestión de alcohol . No se conoce la historia natural ni el pronóstico a largo plazo del SAHS pediátrico no tratado.
Artroscopia: Qué Debes Saber
Artículo especializado

Artroscopia: Qué Debes Saber

¿Conoces a alguien que haya pasado por una artroscopia? ¿Es tu caso? ¿Sabías que actualmente se operan más rodillas por artroscopia que por cirugía abierta? Esta técnica quirúrgica, que nació en Japón , actualmente es utilizada a nivel mundial. Te facilitamos una pincelada de este procedimiento. La artroscopia es una modalidad quirúrgica en la que se visualiza el interior de una articulación con una cámara con el fin de detectar lesiones (o comprobar lesiones detectadas en pruebas diagnósticas previas) y su reparación definitiva. Por tanto, su finalidad puede ser diagnóstica o terapéutica-reparadora. No sólo se realiza en grandes articulaciones como rodilla, cadera y hombro . En la actualidad y, gracias a los avances tecnológicos, pueden visualizarse pequeñas articulaciones como son el tobillo y la muñeca. Se consiguen imágenes de alta definición en 3D que permiten valorar la estructura anatómica con todo lujo de detalles. Incluso es posible la captura de imágenes y su impresión posterior para mostrarle al paciente las lesiones detectadas y el procedimiento realizado. ¿Cómo se realiza? El instrumental específico que se emplea recibe el nombre de artroscopio . Puede ser equipado con distintas herramientas accesorias, para realizar los tratamientos oportunos.  El artroscopio es un tubo fino de fibra óptica (formado por un sistema de lentes, cámara de video y luz). La cámara del artroscopio está conectada a un monitor que permite visualizar en pantalla la información captada durante la intervención en tiempo real. ¿Por dónde entra el artroscopio? Se introduce en la zona a explorar por una pequeña incisión que el cirujano realiza en la piel llamada portal (sería la puerta de entrada del instrumental). Puede ser precisa la apertura de otros portales por donde se introducen los instrumentos especiales para realizar el tratamiento (aspirador, pinzas, tijeras, bisturí, fresas, material de sutura…). Normalmente son suficientes tres portales de entrada en el acto quirúrgico. Si la finalidad de la artroscopia es sólo diagnóstica el artroscopio únicamente estará equipado con la cámara básica, que entra por un portal. Si la finalidad es la reparadora necesitaremos instrumental, aspiración e iluminación (que entrará por los otros dos portales). ¿Para qué? El uso de la artroscopia está delimitado a cirugías de determinadas especialidades, sobre todo traumatología y cirugía general , siendo con diferencia la artroscopia de rodilla la reina de las artroscopias (más de cuatro millones de artroscopias de rodilla se realizan en todo el mundo cada año), siguiéndole el hombro y la cadera. Algunas de las patologías que se pueden tractar con artroscopia son: sutura del menisco, exéresis de un fragmento de menisco lesionado, limpieza quirúrgica de una lesión del cartílago (lesión condral), reparación y revisión ligamentosa, eliminación o raspado de una calcificación... Al finalizar la cirugía el médico cierra los portales (incisiones cutáneas) mediante una pequeña sutura con hilo o puntos adhesivos y suele colocarse un vendaje semicompresivo en la articulación tratada (en caso del hombro se coloca un cabestrillo). La intervención es rápida y mínimamente invasiva , aunque el paciente permanece un tiempo en quirófano tras la misma y hasta recuperarse de la anestesia. ¿Cuál es la preparación previa a la artroscopia? Si tu traumatólogo opta por hacerte una artroscopia de rodilla va a ser necesaria la realización de unas pruebas preoperatorias (analítica general, electrocardiograma y, probablemente, una radiografía de tórax) que serán valoradas por el anestesista para decidir el tipo de anestesia más indicado en tu caso. Se valorará la cirugía a realizar, el perfil médico del paciente, así como la medicación crónica . En caso de personas cardiópatas, hipertensos o diabéticos puede ser precisa una modificación de la pauta médica habitual de forma temporal. En el caso concreto de una artroscopia de rodilla suele emplearse una anestesia epidural pero la decisión es tomada por el anestesista tras valorar al paciente médicamente junto a sus pruebas preoperatorias aportadas. Otros tipos de anestesia podrían ser la locorregional o la general. Después de la operación… Una vez en la habitación, las medidas generales que se realizan tras la artroscopia son: aplicación de hielo local frecuentemente, control de analgesia (en función del dolor optaremos por analgesia vía oral o endovenosa), medidas de prevención de trombosis y elevación de la extremidad afecta. Seremos dados de alta del hospital generalmente a las 24 horas si no ha habido ninguna incidencia médica post-quirúrgica. Ya en el domicilio comienza la fase de recuperación de la articulación tratada (que será mucho más corta que en la cirugía tradicional abierta). Debemos seguir la pauta domiciliaria indicada por nuestro médico e iniciar la rehabilitación precozmente para evitar atrofias musculares por desuso. ¿Y qué signos deben hacernos sospechar complicaciones cuando estamos en casa? Sobre todo, la presencia de fiebre, signos inflamatorios agudos (calor, aumento de temperatura local, inflamación o enrojecimiento), dolor incontrolado y signos sospechosos de complicación vascular (musculatura dura y dolorosa o dedos fríos o insensibles). En estos casos, es preciso contactar con la consulta del cirujano o con nuestra línea médica para explicar los síntomas y valorar su gravedad. Tras la cirugía debemos seguir controles de forma periódica. Es posible que precisemos tratamiento rehabilitador realizado en un centro específico (será pautada por nuestro médico). Progresivamente nos podremos reincorporar a nuestra actividad habitual, aunque antes de reiniciar la actividad deportiva precisamos la autorización de nuestro médico. A modo de conclusión, decirte que la artroscopia es una técnica quirúrgica que no está exenta de las complicaciones habituales de una cirugía convencional (anestesia, infección de herida, fiebre…). Sin embargo, es muy resolutiva , mínimamente invasiva y de recuperación rápida. Requiere una mínima estancia hospitalaria y no deja secuela cutánea estética (sin cicatriz).
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