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El Vegetarianismo Más que una Moda
Artículo especializado

El Vegetarianismo Más que una Moda

Cada vez más personas apuestan por adoptar estilos de vida saludables y tener así una mejor calidad de vida. Paralelamente a esta tendencia, el vegetarianismo ha ido resurgiendo y teniendo una presencia al alza a nivel mundial. Aglutina valores que no son meramente nutricionales, sino que también introduce aspectos culturales, sociales y medioambientales . Un poco de historia… Desde los inicios de la Humanidad el hombre ha necesitado buscar fuentes alimentarias para su propia evolución como especie mediante la recolección de raíces, frutos, especies marinas e incluso con suerte cazando algún que otro animal. Se fue desarrollando, así, una alimentación omnívora que le permitió desenvolverse e ir descubriendo nuevos alimentos y formas de consumirlos. La evidencia sugiere que los fundadores de la dieta no basada en carne vienen de la antigua India en el siglo VI a.C., vinculada en gran medida a dos religiones: hinduismo y budismo. No comer carne no era una cuestión de gustos, sino que estaba asociado a fundamentos filosóficos y a la necesidad del respeto por la vida animal. También en el antiguo Japón hubo prohibiciones en el consumo de carne de animales salvajes, siguiendo una dieta a base de legumbres y verduras, y muy ocasionalmente pescado, durante unos 1200 años en el periodo Nara, y luego se cambió con el emperador Meji. Asimismo, el famoso Pitágoras fue uno de los primeros filósofos occidentales que promovió un estilo de vida vegetariano. Y así con el paso del tiempo numerosos personajes históricos, revolucionarios y hombres célebres han impulsado en la sociedad dicha tendencia a introducir nuevas preocupaciones asociadas a los recursos que se utilizan para el consumo humano y con ello valores que abarcan aspectos éticos, morales y medioambientales. En qué consiste El estilo de vida vegetariano promueve una forma de alimentarse en la que no tiene cabida ningún alimento de origen animal, apuesta por infligir siempre el menor  daño  posible al entorno y excluir a los animales del negocio productivo . Todo lo que se consume tiene que venir de la tierra. Su alimentación se basa principalmente en vegetales, frutas, semillas, cereales integrales, legumbres, productos y derivados de la soja y gluten. Sin embargo, los vegetarianos no sólo rechazan los alimentos de origen animal, sino cualquier producto o material procedente de animales.  Asimismo, no existe una única dieta vegetariana, sino que todo depende de qué alimentos se consuman : Veganismo : seguido por los vegetarianos estrictos. No consumen ningún alimento de origen animal, ni  derivados lácteos , leche o  miel . Ovolácteovegetarianismo : incluyen huevos y lácteos en su alimentación. Es la dieta vegetariana más seguida en occidente. Ovogetarianismo/lactovegetarianismo : únicamente consumen huevos o lácteos respectivamente, como alimentos de origen animal. Crudivorismo : es una dieta que puede considerarse vegana, ya que únicamente consumen alimentos crudos y no procesados. En este caso, la alimentación se basa en frutas, verduras, frutos secos, semillas, cereales y legumbres germinados. Pueden existir casos en los que se incluyan lácteos no pasteurizados y carne y pescados crudos. Frugivorismo : basada en frutas, frutos secos y semillas. Incluye aquellos frutos que se clasifican como verduras, como el  tomate  o el  aguacate . El resto de vegetales están excluidos. Otras dietas vegetarianas : existen personas que se autodenominan vegetarianas pese a consumir pescado o marisco, lo cual es un error conceptual ya que por definición el pescado no entra dentro de los preceptos del vegetarianismo. Evitar carencias A diferencia de lo que mucha gente cree, ser vegetariano no es sinónimo de comer saludable ni estar sano . Independientemente de la dieta vegetariana que se practique ante todo se debe asegurar una alimentación variada, equilibrada y, muy importante, planificada por un especialista en nutrición que preste especial atención a los nutrientes esenciales que se ven limitados para no crear deficiencias y a largo plazo implicar el estado de salud. Las personas que sigan dietas vegetarianas deben enfocarse en incluir correctamente los siguientes nutrientes para poder cubrir adecuadamente sus necesidades nutricionales:   Proteínas: al no contar con proteínas de origen animal, éstas deben ser sustituidas por otras de origen vegetal que cumplan una función similar, como las legumbres, la soja, la quínoa, los frutos secos o el tempeh. Cabe mencionar que la proteína de origen vegetal no es de alto valor biológico (como la animal), y suele tener aminoácidos limitantes, distintos dependiendo del alimento. Por ello se recomienda la combinación de distintas fuentes vegetales en una misma comida, para garantizar el aporte de todos los aminoácidos esenciales. Combinaciones de alimentos para mejorar la calidad del aporte proteico: Legumbres + cereales integrales = Garbanzos con espinacas y arroz. Legumbres o cereales + frutos secos = Salteado de quínoa con verduras y piñones. Legumbres o cereales + productos de soja o seitán = Ensalada de lentejas con tofu.   Hierro: reemplazable por verduras de hoja verde (espinacas, acelgas, lombarda, perejil, brócoli) y legumbres. Hay que tener en cuenta que el hierro que contienen se absorbe en menor cantidad. Un medio ácido mejora la absorción por lo que se recomienda tomarlos junto a alimentos ricos en vitamina C. Vitamina B12 : en personas que practican el veganismo durante varios años seguidos sin lácteos ni huevos, se recomienda tomar alimentos enriquecidos en esta vitamina y suplementarla mediante un complejo semanal de vitamina B12 con un aporte de 2000 microgramos. Calcio : en las dietas veganas donde no se incluyen lácteos, podemos obtener este nutriente de verduras de hoja verde como el brócoli y las espinacas, así como de las judías blancas, col rizada garbanzos, soja y sus derivados como el tofu, y bebidas vegetales enriquecidas en calcio. Junto al calcio debemos asegurarnos la presencia de vitamina D. En una dieta vegetariana su principal ingesta proviene de bebidas enriquecidas con esta vitamina. Pero la mejor forma de no tener deficiencia es mediante una exposición de 15-20 minutos diarios al sol. Zinc : es importante para el crecimiento de los niños y reforzar el sistema inmune. Este mineral se encuentra en: leche, quesos, yogur, huevo (especialmente en la yema), hojuelas de avena, cebada en grano entero, soja, cereales del desayuno fortificados, germen de trigo y tofu. Ácidos grasos Omega 3 : las dietas vegetarianas son generalmente ricas en ácidos grasos omega 6 y pueden contener cantidades insuficientes de ácidos grasos omega 3. Se tendrá en cuenta incluir las fuentes de origen vegetal: semillas lino, chía, amapola, aceite de linaza y de soja.
Qué Debes Saber Sobre la Urticaria
Artículo especializado

Qué Debes Saber Sobre la Urticaria

Cuando la piel pica y se llena de ronchas seguramente estamos ante una urticaria. En la mayoría de casos, una urticaria no es una enfermedad alérgica y tiene un buen tratamiento sin es diagnosticada por el especialista adecuado, generalmente el dermatólogo. ¿Cómo es la  erupción de la urticaria? La urticaria se caracteriza por ronchas o habones que son evanescentes , es decir, que van cambiando de lugar con  las horas, y no son fijos. Afecta más a hombres que a mujeres , generalmente en la edad media de la vida. Los habones son rojos, con bordes muy nítidos, y sin descamación o ampollas en la superficie de la piel. Pican intensamente. Algunos pacientes con urticaria (sobre todo las formas agudas) presentan además angioedema, una hinchazón de zonas como la boca, las palmas, las plantas o los párpados. En pocos casos el angioedema puede afectar al interior de la boca o el aparato respiratorio, provocando ahogo, ronquera o dificultad para respirar. La urticaria crónica, que puede durar meses o incluso años, es una enfermedad tremendamente invalidante. El paciente puede sufrir continuamente brotes de ronchas y picor, que interfieren con el sueño y alteran la vida diaria. Además, el carácter impredecible de los brotes hace que el paciente viva en un estado de incertidumbre continuo, pendiente de la posibilidad de tener un episodio. Tipos de urticarias Urticarias agudas y crónicas La urticaria aguda es aquella en la que ha habido un episodio aislado, o varios episodios durante poco tiempo. En la urticaria crónica, el paciente tiene que haber sufrido brotes de habones al menos durante seis semanas. En la mayoría de los casos, los brotes de urticaria pueden durar unos cinco años y desaparecer, aunque hay pacientes en los que no desaparecen y los pueden tener toda la vida, con el problema que comportan. Urticarias espontáneas En las urticarias espontáneas, más de la mitad de los pacientes tienen fenómenos de autoinmunidad, es decir, una inflamación de la propia piel provocada por su propio sistema inmunitario. Los episodios aparecen sin ningún desencadenante claro, aunque algunos pacientes los relacionan con cambios de tiempo o estrés. Urticarias inducibles Algunos pacientes tienen urticarias llamadas físicas o inducibles, en las que los brotes están relacionados con el frío, la exposición al sol o a la luz, la presión o el roce, el calor, el sudor, e baño o el ejercicio físico. En estos casos, la urticaria puede inducirse con pruebas, como exponer el paciente a un cubito de hielo (urticaria por frío) o a diversas fuentes de luz (urticaria solar). El tratamiento es similar al de las urticarias espontáneas, pero debe incluir en muchos casos evitar el desencadenante. Por ejemplo, las personas con urticaria por frío deben abrigarse, y las personas con urticaria solar deben utilizar fotoprotectores especiales. ¿Cómo se trata? La mayoría de las urticarias se tratan primero con antihistamínicos no sedantes, a dosis que pueden ir desde una a cuatro pastillas al día. Si no se controlan con estos medicamentos, la siguiente opción de tratamiento es el omalizumab, un bloqueador de la inmunoglobulina E que se administra en los hospitales en forma de inyección. Una alternativa son inmunosupresores (medicamentos que actúan sobre las células del sistema inmunitario) como la ciclosporina, que puede usarse cortos periodos de tiempo, debido a su posible efecto tóxico sobre el riñón. Los corticoides orales no suelen usarse para la urticaria, y si se emplean sólo debe ser durante un periodo muy corto de tiempo, nunca para el tratamiento a largo plazo. ¿Hay algunos alimentos o medicamentos que deban evitarse? Respecto a la dieta, no parece ser útil eliminar alimentos , aunque es aconsejable no comer conservas o comidas que lleven gran cantidad de colorantes o aditivos, o alimentos muy fermentados , como el queso curado. En cualquier caso, hay que dejarse aconsejar por el dermatólogo y el alergólogo. Sí es importante no tomar antiinflamatorios, codeína (contenida en algunos jarabes para la tos) o aspirina, ya que pueden empeorar la urticaria. ¿Hay algo que se deba modificar en el estilo de vida? Hay urticarias que empeoran con el estrés, por lo que se recomienda llevar una vida ordenada en cuanto a pautas de sueño y horas de las comidas , dormir lo suficiente y hacer una dieta saludable. Durante los brotes de urticaria es recomendable hacer reposo físico hasta que está controlado el brote.
Control del Ácido Úrico
Artículo especializado

Control del Ácido Úrico

¿En una analítica te ha salido el ácido úrico elevado y te han aconsejado controlar tu alimentación? Te explicamos cuáles pueden ser los motivos y cuáles son los alimentos cuyo consumo sería aconsejable moderar . ¿Qué es el ácido úrico? El ácido úrico es una sustancia química orgánica que se produce en el organismo humano como producto metabólico final de la degradación de las purinas, eliminándose por la orina (70% del total) y a través del intestino (30% restante). Las purinas son unas moléculas que forman parte de la estructura del material genético (ADN/ARN) presente en las células de nuestro cuerpo y en los alimentos que ingerimos. Por tanto, el ácido úrico puede estar alto debido a factores endógenos (el propio cuerpo lo fabrica a nivel de hígado, músculos, intestinos, riñones…) o factores exógenos (a través de la alimentación). La hiperuricemia De una forma general, el rango de valor normal en sangre es 1-7g/dL. La hiperuricemia es el aumento de ácido úrico o urato en sangre por encima de este valor, y puede producirse por: Aumento de la producción de ácido úrico : por enfermedades genéticas, por causa desconocida o idiopática, por dieta rica en alimentos que contienen abundantes purinas, por casos de leucemia, mieloma múltiple, psoriasis extensas, anemias hemolíticas o tratamiento quimioterápico de tumores malignos, así como, también, por consumo excesivo de alcohol... Disminución de su excreción (eliminación) renal: más frecuente, por existencia de enfermedades tipo insuficiencia renal, diabetes insípida, hipotiroidismo… ALIMENTOS RICOS EN PURINAS Contenido muy alto : vísceras, patés, embutidos, pescado azul, marisco… Contenido alto: carnes rojas y de caza, habas, lentejas. Contenido moderado contenido : carnes blancas, legumbres no nombradas anteriormente (garbanzos, judías blancas…), coliflor, espárragos, espinacas y setas. Contenido bajo: lácteos, el resto de verduras no nombradas anteriormente, tubérculos, raíces, fruta… ¿SABÍAS QUE…? El consumo excesivo de alcohol produce , de hecho, un aumento de ácido úrico en sangre por ambos mecanismos, ya que por su culpa no sólo aumenta la producción del mismo, sino que disminuye también su eliminación por el riñón. Síntomas, diagnóstico y tratamiento de la hiperuricemia La hiperuricemia generalmente es asintomática , pero cuando el ácido úrico se deposita en los tejidos aparece la gota. En caso de hallar niveles elevados de ácido úrico en sangre, hay que intentar descubrir su causa y para ello es necesario determinar el ácido úrico en orina para saber si es por sobreproducción o por defecto de excreción. Comprend e tres vías de actuación : Modificación de la dieta: cabe destacar que este apartado no tiene un papel fundamental porque es necesaria una dieta muy pobre en purinas para conseguir descensos moderados de los niveles de ácido úrico. La restricción estricta de las purinas de la dieta puede descender tan sólo unos pocos milígramos los niveles de ácido úrico. No obstante, el control de la dieta, el consejo de reducción de peso en pacientes obesos, el consejo de ingerir abundantes líquidos a lo largo del día y el consejo de no ingerir bebidas alcohólicas formarán parte del tratamiento siempre. Práctica de ejercicio físico regular. Fármacos: bien mediante medicamentos que inhiben la producción de ácido úrico endógeno (por ejemplo, alopurinol – Zyloric ®), o bien medicamentos que aumentan su eliminación por la orina (probenecid, sulfinpirazona…). La gota La gota es la enfermedad debida a la deposición de cristales de las sales de ácido úrico en y alrededor de las articulaciones (gota articular), en diversos órganos (gota visceral) y, finalmente, estos cristales también pueden formar cálculos en las vías urinarias (litiasis úrica). La gota afecta al 1-2% de la población general en algún momento de la vida, en mayor medida a hombres que a mujeres (8:1) y principalmente en edades medias de la vida (después de los 30 años). Factores de riesgo de la gota Hiperuricemia crónica : es el factor de riesgo más importante en el padecimiento de gota. Ahora bien, no todos los pacientes con hiperuricemia padecerán gota, sólo la padecerá un pequeño porcentaje (uno de cada cinco). Incluso, en algunas ocasiones, existen episodios de gota con niveles de ácido úrico en sangre normal. Edad : el riesgo de padecerla aumenta con la edad. Determinados estilos de vida y dietas poco saludables (obesidad, alcoholismo…): es frecuente que las personas que padecen gota sean obesas y tengan, además, diabetes y/o hipertensión arterial. La gota es más común en sociedades opulentas, debido a una dieta rica en proteínas, grasas y alcohol. Signos y síntomas de la gota Gota articular : En la crisis de gota aguda típica, que suele comenzar por la noche, el síntoma primordial es el dolor, que puede presentarse de forma aguda e intensa, junto con inflamación (enrojecimiento e hinchazón) de la articulación. Es una artritis por depósito de microcristales. Las articulaciones habitualmente afectadas son: la articulación metatarso-falángica del dedo gordo del pie (y en este caso recibe el nombre de podagra), las rodillas, los tobillos, hombros o el empeine de los pies, entre otras localizaciones. En la gota crónica, después de una larga evolución de la enfermedad, se producen los denominados “tofos gotosos”, que son unos nódulos indoloros situados debajo de la piel, que se forman por depósito lento de ácido úrico en los mismos, por lo que van aumentando de tamaño progresivamente. Tienden a desaparecer poco a poco cuando la enfermedad está bien controlada. Gota visceral: Nefropatía aguda úrica: por obstrucción de los túbulos del riñón por culpa de los cristales de ácido úrico, provocando una intensa inflamación y, secundariamente, insuficiencia renal aguda. Litiasis (piedras en el riñón): La litiasis úrica consiste en la formación de cálculos de ácido úrico, que pueden obstruir las vías urinaria, provocando intenso dolor (cólico nefrítico). Sólo suponen el 5-10% del total de cálculos renales. Diagnóstico y tratamiento Se diagnostica por la clínica típica.  En algunas ocasiones será necesario el análisis del líquido sinovial (líquido intraarticular), obtenido por punción de la articulación, para analizarlo y diferenciar la artritis gotosa de otros tipos de artritis, como puede ser la infecciosa, por ejemplo. En cuanto al tratamiento: Fármacos antiinflamatorios no esteroideos (AINE): son los medicamentos más usados para el tratamiento de la crisis de gota aguda. También son analgésicos (calman el dolor). Fármaco Colchicina : también usado frecuentemente en la crisis aguda, pero presenta efectos secundarios molestos como, por ejemplo, diarrea. El mismo tratamiento anteriormente mencionado para la hiperuricemia (dieta, control de peso, abstinencia en el consumo de alcohol, alopurinol, diuréticos…).
Cómo Prevenir la Caída de Cabello
Artículo especializado

Cómo Prevenir la Caída de Cabello

Después de lavarse el pelo, peinarse, al quitarse el abrigo… ver demasiados cabellos que ya no están en nuestra cabeza y han pasado a formar parte del cepillo, la ducha o la ropa… es una situación que inquieta. En los hombres está más aceptado, pero cuando pasa en la mujer suele generar mucha angustia. En  cualquier caso, unos y otros buscan soluciones . Causas de la caída de pelo La alopecia no es un proceso con una sola causa. En la mayoría de los casos, l a caída del cabello es un acontecimiento normal, que ocurre con la edad , y comienza en los hombres a partir de los 20 años, y en las mujeres a partir de la menopausia. Depende, sobre todo, de factores genéticos. Sin embargo, además de este tipo de alopecia, la más común, que llamamos “androgenética”, existen otros tipos de alopecia, de hecho, una larga lista, de los cuales vamos a enumerar los más comunes. Lo más habitual es clasificarlas según su carácter cicatricial (que provoca pérdida permanente del pelo por un proceso de inflamación que deja cicatriz) y no cicatricial (la pérdida de pelo se produce por otros problemas y puede ser reversible). Alopecia cicatricial y no cicatricial Las alopecias cicatriciales pueden estar causadas, en primer lugar, por heridas o traumatismos en el cuero cabelludo. También pueden ser secundarias a la radioterapia para el cáncer, y a diversas enfermedades de la piel como el lupus, el liquen plano, la alopecia frontal fibrosante, ciertas foliculitis (inflamaciones del pelo) o los tumores. Las alopecias no cicatriciales incluyen sobre todo la ya mencionada alopecia androgenética, la alopecia areata (de la cual hablaremos de forma más específica), y  los llamados efluvios. ¿Cómo distinguirlas? Para distinguir los dos tipos de alopecia, clasificarlas correctamente y poder iniciar el tratamiento más adecuado, los dermatólogos tenemos varias técnicas . Muchas de ellas pueden ser clasificadas sólo con un buen conocimiento de la tricología, y hay técnicas de laboratorio como el tricograma (examen de los pelos) y la biopsia de la piel del cuero cabelludo. En algunos casos, pueden solicitarse pruebas en una analítica de sangre para confirmar algunos tipos de alopecia asociadas con enfermedades internas. ¿Qué es la alopecia areata? Se trata de una caída de pelo súbito, en áreas redondas , que pueden ser pocas o múltiples e incluso afectar a todo el pelo del cuerpo. En algunos casos puede llegar a acabar en una alopecia universal (pérdida de todo el pelo). Se clasifica como una alopecia no cicatricial, en la que hay un proceso de ataque del órgano del pelo por unas células del sistema inmunitario llamados linfocitos. No se sabe la causa, aunque se ha atribuido en muchos casos a acontecimientos estresantes como la muerte de un familiar o un desastre natural. ¿Qué son los efluvios? Los efluvios son alteraciones del ciclo del pelo debidos a múltiples causas. Por ejemplo, un proceso grave como un ingreso en la UCI por un coma puede provocar un efluvio (caída total del pelo) en la fase anágena del ciclo del pelo. En cambio, otros cambios en el organismo como un embarazo suelen provocar efluvios en la fase de telógeno, que se manifiesta meses después del parto. También se habla de efluvios estacionales (caídas de pelo que la mayoría de las personas tienen en la época de otoño) y asociados al estrés y la ansiedad. Los efluvios son siempre reversibles. ¿Existen tratamientos eficaces para la caída del pelo? Lo más importante es tener un buen diagnóstico de la alopecia , realizada por un especialista en dermatología, la especialidad médica que engloba la tricología (estudio del pelo). A partir de un buen diagnóstico se tendrá un tratamiento adecuado. Por ejemplo, no se trata igual una alopecia areata que una alopecia causada por un lupus. En muchos casos, la caída del pelo es un proceso fisiológico y el tratamiento es menos eficaz. Es importante no automedicarse con vitaminas que en la mayoría de los casos no tienen efecto sobre el pelo. ¿Qué tratamientos hay para las alopecias? La alopecia más frecuente, la androgenética , habitual en hombres y mujeres, se trata con dos fármacos muy eficaces: el primer se aplica en loción y es el minoxidil, en concentraciones entre el 2 % y el 5 %. El segundo es el finasteride oral (en pastillas). Este último es eficaz y seguro en hombres, pero menos eficaz en las mujeres. Las alopecias cicatriciales pueden necesitar tratamiento con corticoides, antiinflamatorios, antibióticos o immunosupresores en función del tipo y la gravedad. La alopecia areata se trata frecuentemente con corticoides en lociones o infiltrados (inyectados en la piel). Los efluvios se recuperan bien, pero es conveniente estimular la recuperación del cabello, que será más rápida utilizando minoxidil u otros medicamentos prescritos por el dermatólogo. ¿Se puede prevenir la caída del pelo? Para tener un buen cabello no hace falta tomar suplementos de vitaminas ni aplicarlas en champús o lociones . Basta con seguir una dieta equilibrada, evitar tóxicos como el tabaco, y controlar la posibilidad de tener enfermedades que debilitan el pelo , como las alteraciones de la glándula tiroides. Para prevenir la alopecia areata puede ser útil recurrir a técnicas de reducción y control del estrés. En el caso de la alopecia androgenética, sobre todo la de los hombres que empieza en la juventud, puede prevenirse la pérdida comenzando a tomar el finasteride en pastillas, siempre bajo prescripción médica y a las dosis adecuadas.
10 Recetas para Ser Más Positivo
Artículo especializado

10 Recetas para Ser Más Positivo

El pensamiento positivo vende y no porque funcione, sino porque nos recuerda que nuestra vida puede mejorar con tan sólo empezar a pensarlo. Desde los libros tan vendidos de autoayuda, hasta las frases hechas y “retuiteadas”, ejemplifican que la cultura occidental actual vive bajo la opresión del optimismo permanente que transmite que hay que tener un buen estado de ánimo y pensamientos positivos para poder actuar correctamente; pero la realidad es que el comportamiento es independiente y no requiere de pensamientos y un estado anímico alto para poder ejecutarse.   Pasa a la práctica En otras culturas, estar deprimido no tiene relación con dejar de ir a trabajar o dejar de hacer cosas, sin embargo, en la nuestra, como en la mayoría de los países desarrollados, hemos aprendido que estar desanimado es justificación suficiente para no continuar. Con ello quiero decir que el verdadero pensamiento positivo tiene mucho más que ver con comportarse positivamente que con limitarse a pensar bien; por ello, en este artículo queremos ofrecer unos consejos prácticos , tangibles y al alcance de todos para que, mediante el comportamiento, consigas ser más positivo: Duerme lo suficiente : mientras dormimos, el cuerpo libera sustancias químicas que ayudan a mitigar las preocupaciones, los malos recuerdos, la tensión, la irritabilidad y además, reducen el estrés. Y es que las personas que no duermen bien o no las suficientes horas pierden parte de su capacidad para tener una mente positiva porque no realizan el “reset” diario que este proceso supone. ¡Desacelera! : cuanto más rápido haces las cosas, menos disfrutas del momento y menos cosas positivas puedes percibir. Así que baja revoluciones, ves más lento y disfruta de los aspectos positivos, que habitualmente pasan desapercibidos, por dejarnos llevar por el ritmo acelerado de la vida. Rodéate de gente positiva : como los bostezos, el optimismo también es contagioso, así que procura rodearte de compañías positivas y evita, dentro de lo posible, a las personas pesimistas, notarás que resulta muy beneficioso para tu estado de ánimo y para enfocar el mundo con una actitud positiva. Fake it you feel it (simula ser feliz hasta que lo seas): este es el lema de alcohólicos anónimos, que anima a sus miembros a aparentar fortaleza y paz hasta que ambos sentimientos sean reales. Los sentimientos dependen de las acciones, por ello si quieres sentir diferente, tienes que hacer algo diferente. Numerosas investigaciones demuestran que sólo con sonreír, nuestro estado de ánimo cambia. Cuida tu lenguaje no verbal: prueba a ser positivo con los hombros agachados y la cabeza mirando hacia abajo y seguramente te resulte bastante complicado, y es que el lenguaje corporal tiene mucha influencia sobre el estado de ánimo. Así que toma consciencia de recolocarte cada mañana y salir al mundo, poniéndote bien recto, con los hombros hacia atrás, pecho y barbilla altos y los brazos extendidos. Practica ejercicio : los expertos aseguran que hacer ejercicio es igual de bueno que tomar antidepresivos para mejorar el estado de ánimo y ser más positivo. Media hora al día de actividad física generan tal cantidad de endorfinas que lo convierten en el mejor antídoto contra la tristeza y el estrés. Compra un poco de felicidad : gasta tu dinero en experiencias y no en cosas. Aprende a invertir dinero aquello que te haga feliz como estar en contacto con la familia, los amigos, mejorar la salud y el bienestar, viajar, formarte, resolver conflictos domésticos o de pareja… Recuerda que se positivo depende de lo que haces y no de lo que tienes o piensas. Practica la resiliencia:  este concepto que es originario de la física y la ingeniería hace referencia a la capacidad de la materia para volver a su forma original tras someterse a una presión elevada y en las personas se aplica de igual forma. Aprende de las circunstancias adversas y sobreponte a los traumas, sentirás que sales fortalecido y con una mirada más positiva. Descubre el gris: evita el pensamiento polarizado, es decir, el todo o nada. Las cosas no son sólo blancas o negras; entre ambos extremos hay muchos matices de gris. Intenta hacer una lista con todos los resultados que pueden darse entre ambas opciones y verás que la situación no es tan dramática como creías. El optimismo reside en rescatar la parte buena de todas las opciones y no solo de la mejor. Líbrate de la negatividad : limita y corrige los estímulos que recibes diariamente para poder enfocarte positivamente a lo largo de la jornada. Si ves o escuchas las noticias tres veces al día lo normal es que te sientas negativo porque todo lo que captas por los sentidos influye directamente en el estado de ánimo. Recuerda que lo importante no es si ves el vaso medio lleno o medio vacío. Lo importante es si lo estás llenando o vaciando . Los sentimientos y el positivismo dependen de las acciones y no a la inversa.    
Cómo Actuamos ante el Sarampión
Artículo especializado

Cómo Actuamos ante el Sarampión

En nuestro medio, gracias a la vacunación, es una enfermedad prácticamente erradicada . Sin embargo, por desgracia, el sarampión sigue siendo a nivel mundial una de las principales causas de muerte en niños pequeños. Se estima que durante el año 2016 murieron casi 90.000 personas a causa de una infección por sarampión, de las cuales la gran mayoría era menor de cinco años. Enfermedad grave El sarampión es una enfermedad vírica muy grave y altamente contagiosa . La vacuna para prevenir la infección por este virus se introdujo en 1963, lo cual ayudó a disminuir las graves epidemias de sarampión que se producían de manera periódica cada dos o tres años que podían llegar a causar la muerte de hasta 2,6 millones de personas al año. Los programas de vacunación generalizados han influido radicalmente en la reducción de las muertes por sarampión. Del año 2000 al 2016 la vacunación programada ha evitado 20,4 millones de muertes y se ha reducido la mortalidad en un 84%. Por qué se produce El agente causante es un paramixovirus, del género morbillivirus, cuyo único huésped, es decir, el organismo dentro del cual el virus se puede reproducir, es el ser humano. Habitualmente se transmite mediante el contacto directo con el paciente infectado o bien por el aire , a través de las gotas microscópicas de saliva que producimos al hablar. El virus coloniza e infecta las vías respiratorias y desde ahí se propaga al resto del organismo. El virus presente en el aire o sobre superficies infectadas se mantiene activo y, por lo tanto, contagioso durante periodos de hasta dos horas. Una persona infectada puede transmitir la infección a otros desde cuatro días antes hasta cuatro días tras la aparición de la erupción cutánea. Cómo se manifiesta El primer signo de la infección por el sarampión suele ser la aparición de fiebre elevada, que se inicia alrededor de unos 10-12 días tras haber estado expuestos al virus y que suele durar una semana aproximadamente. Asimismo, en esta primera fase el paciente puede tener síntomas como mucosidad nasal, tos, ojos llorosos y enrojecidos, así como lesiones blancuzcas en la cara interior de las mejillas y la mucosa oral que son características de esta enfermedad. No es hasta al cabo de varios días que aparece la erupción cutánea típica de la enfermedad . Son unas manchitas con un cierto relieve, de color rojizo y que desaparecen al presionarlas con el dedo. La erupción se presenta habitualmente en la cara, la nuca, el cuello, el pecho, la espalada, el abdomen, brazos y manos y, finalmente, se extiende a las extremidades inferiores. En general sigue este patrón de extensión, es decir, va de cabeza hacia los pies. La duración de la erupción cutánea es de aproximadamente una semana y luego desaparece. Entre que se entra en contacto con el virus y aparecen las lesiones cutáneas puede pasar una media de dos semanas. La erupción puede causar un cierto picor, no es dolorosa, y a medida que avanza la enfermedad la coloración de las lesiones se torna marronosa y la piel puede descamarse. ¿Puede complicarse? La mayoría de las muertes, que en nuestro medio no se suelen dar, se deben a complicaciones de la infección, sobre todo en pacientes menores de cinco años y mayores de 30 años. Las complicaciones más graves son la ceguera, la encefalitis (una infección del sistema nervioso central con edema cerebral), una diarrea copiosa que puede causar deshidratación, otitis o neumonías. Estas complicaciones se dan con mayor frecuencia en niños malnutridos, en aquellos con un aporte deficiente de vitamina A o con un sistema inmunitario debilitado por cualquier causa. La infección también puede provocar complicaciones graves en embarazadas y puede provocar un aborto o un parto prematuro. ¿Existe tratamiento? Por desgracia, no existe ningún tratamiento específico contra el virus del sarampión . Sí se pueden tratar, sin embargo, las complicaciones derivadas de su infección. Los niños diagnosticados de sarampión deben recibir dos dosis de vitamina A para restaurar los niveles de vitamina A, que durante la infección suelen ser bajos incluso en los niños sin problemas de malnutrición. Unos niveles correctos de vitamina A son útiles para prevenir las complicaciones oculares del sarampión y han demostrado reducir a la mortalidad las tasas de mortalidad por esta enfermedad. La vacunación La vacunación sistemática de los niños contra el sarampión es una estrategia de salud pública esencial para reducir la mortalidad mundial por esta infección vírica . La vacuna contra el sarampión es segura, eficaz y barata, y está incluida dentro de nuestro calendario vacunal. La vacuna contra el sarampión se administra conjuntamente con la vacuna de la rubéola y la parotiditis, en la vacuna llamada triple vírica. La vacunación contra el sarampión se administra en dos dosis, una primera a los doce meses de vida y una segunda a los tres años, dado que aproximadamente un 15% de los niños vacunados no adquieren la inmunidad con la primera dosis. La vacuna triple vírica está formada por virus atenuados y contiene proteína de huevo y trazas de antibióticos, con lo cual hay que tenerlo en cuenta por posibles alergias. Si se tiene que poner otra vacuna atenuada, debe ponerse o simultáneamente o con cuatro semanas mínimo de diferencia, nunca menos tiempo. Así pues, el sarampión es una enfermedad que vemos poco en gran parte gracias a las campañas de vacunación que se llevan a cabo, evitando así una enfermedad que puede tener complicaciones graves y potencialmente mortales. En caso de sospechar que se puede haber contagiado de esta enfermedad y tener dudas de si se han recibido las dosis adecuadas de vacunación es importante acudir cuanto antes a un servicio de urgencias.
Causas y Tratamientos de la Pérdida de Peso
Artículo especializado

Causas y Tratamientos de la Pérdida de Peso

Si bien es cierto que muchas personas luchan para frenar su aumento de peso a lo largo de los años o en un momento concreto de su vida, también existe otra situación contraria en la que alguien puede experimentar una disminución de peso involuntaria y de forma gradual o repentina . Esta situación no es inusual en adultos ya que representa el 1,3-3% de los pacientes hospitalizados en Medicina Interna y el 13% de las personas mayores en consulta ambulatoria. ¿Qué se conoce como pérdida de peso involuntaria? Cuando una persona no está realizando ninguna dieta de pérdida de peso ni ha experimentado fluctuaciones importantes de peso previamente y, sin causa aparente, pierde el 5% de su peso corporal normal en un período de seis a 12 meses o en un período inferior, se considera que dicha pérdida es clínicamente importante ya que se asocia con un incremento de la morbimortalidad. Si es tu caso, te recomendamos acudir a tu médico para que realice las pruebas diagnósticas adecuadas para valorar su etiología y actuar en base a sus causas. No obstante, a continuación, te detallamos más información acerca de los principales factores que pueden provocar una disminución de peso y sus posibles tratamientos. Causas de la pérdida de peso Ante una disminución de peso relevante, debemos plantearnos qué factor o factores influyen en ella ya que en la mayoría de los casos no hay una única causa. Las principales causas son: Orgánica. Psiquiátrica. Farmacológica. Idiopática (de causa desconocida). Psicosocial (cuando la ingesta dietética es inadecuada, deben investigarse factores como la falta de recursos económicos para obtener alimentos). Fisiológica debidas al envejecimiento (sequedad de boca, pérdida de piezas dentarias, alteración del gusto, etc.) En la siguiente tabla se recogen de forma más específica estas causas y algunas de sus enfermedades asociadas : Orgánica Enfermedades gastrointestinales: malabsorción intestinal, celiaquía, enfermedad de Crohn, úlceras pépticas, otras patologías que cursen con diarreas crónicas. Neoplasias: gastrointestinales, hepáticas, renales. Enfermedades infecciosas crónicas: VIH, tuberculosis, virus de hepatitis C, infecciones pancreáticas y pulmonares. Enfermedades pulmonares: EPOC (enfermedad pulmonar obstructiva crónica). Enfermedades neurológicas: Parkinson, ACV (accidente cerebrovascular), ictus, ELA (esclerosis lateral amiotrófica). Enfermedades endocrinas: hipertiroidismo, alteraciones de las glándulas suprarrenales, diabetes mellitus. Enfermedades cardíacas: insuficiencia cardíaca grado III-IV. Enfermedades renales: insuficiencia renal aguda. Psiquiátrica Depresión. Estrés agudo. Ansiedad. Fase maníaca del trastorno bipolar. Psicosis paranoide. Anorexia nerviosa. Farmacológica Uso de drogas de forma crónica: alcohol, marihuana, opiáceos   anfetaminas, cocaína. Fármacos: anticomiciales, uso excesivo de laxantes, quimioterapia, antipsicóticos, antitiroideos, hipoglucemiantes e insulinas, fármacos utilizados en insuficiencia cardíaca y Parkinson, algunos productos de herboristería. Manejo diagnóstico de la pérdida de peso Para conocer los factores que pueden estar condicionando la pérdida de peso, es muy importante que el especialista realice una correcta anamnesis del caso para conocer el historial de la persona y hacer las pruebas diagnósticas oportunas que permitan realizar un correcto diagnóstico y, en base a éste, pactar un tratamiento adecuado El abordaje diagnóstico inicial se debe hacer en Atención Primaria (AP) con el objetivo de determinar si existe alguna patología orgánica grave o si la causa es psicológica o de causa desconocida . En todo caso, el diagnóstico debe comprender los siguientes aspectos: Anamnesis detallada : en ella, se deben recoger datos como el historial de peso y sus fluctuaciones en de los últimos años así como la intencionalidad de perder peso o dietas hechas anteriormente. También se debe realizar una valoración del estado nutricional a través de un registro de ingestas y de actividad física habitual , así como evaluar si existe una pérdida del apetito y la causa que la ha originado. En la mayoría de las veces, hay asociados estados de depresión (debido a la pérdida de familiares, rupturas sentimentales, etc.), ansiedad o estrés que comportan una pérdida de apetito. En estos casos el médico debe derivar al paciente al psicólogo o psiquiatra para que establezca un tratamiento que restaure la normalidad psicológica y la persona pueda recuperar su peso habitual. En esta anamnesis también es importante tener en cuenta las características de dos grupos de población con situaciones especiales: En las personas mayores es muy frecuente el deterioro cognitivo y la depresión , así como un uso crónico de medicación. Además se deben tener en cuenta los aspectos psicosociales (falta de recursos económicos) y fisiológicos (dificultad para tragar, falta de piezas dentales, etc.) que pueden conllevar una alimentación deficitaria Durante la adolescencia, se pueden desarrollan trastornos del comportamiento alimentario (anorexia, bulimia, etc.) que pueden dar lugar a una pérdida excesiva y descontrolada de peso. En estos casos es imprescindible el abordaje psicológico para su tratamiento. Analítica básica incluyendo: bioquímica de sangre con glucosa, función renal y hepática, electrolitos e iones calcio y fósforo, reactantes inespecíficos (proteína C reactiva y velocidad de sedimentación globular), lactato deshidrogenasa, albúmina, TSH, serología para VIH, test de sangre oculta en heces y bioquímica de orina. Exploraciones generales : estado general de la persona (incluyendo sensaciones de cansancio o astenia), y exploración de piel y otros órganos: sistema ocular, otorrino, cavidad oral, tiroides, estado cardiopulmonar, abdominal, neurológico, músculoesquelético y exploración de mama o próstata si fuera necesario Pruebas complementarias (mediante aparatos de diagnóstico por imagen): radiografía de tórax, ecografía abdominal, tomografía computarizada (TC) torácica, abdominal o craneal, colonoscopia, endoscopia, mamografía, Tratamiento de la pérdida de peso El tratamiento a seguir debe ser prescrito en base a la causa que ha originado la disminución de peso , por lo que se puede considerar que la terapia puede ser farmacológica, psicológica o nutricional. Si la causa es desconocida o el peso es consecuencia de un mal estado de nutrición sin causa psicológica ni orgánica, podemos llevar a cabo una alimentación hipercalórica que nos permita restaurar un peso saludable. ¿Cuáles son las bases de una alimentación para ganar peso de forma saludable? Estructurar la ingesta de alimentos en diferentes tomas durante el día según el apetito de cada persona. No es necesario que en cada comida principal haya mucho volumen o cantidad de comida en el plato: lo importante es comer alimentos saludables con elevada densidad calórica como las grasas saludables presentes en frutos secos, aceite de oliva o aguacate. Evitar alimentos hipercalóricos poco saludables: productos de bollería, postres azucarados, alimentos precocinados con grasas saturadas (pizzas, empanadas, etc.), patatas chips, refrescos azucarados, etc. Consumir alimentos vegetales como frutas y verduras, que deberían estar presentes cinco veces al día. Realizar una adecuada ingesta de proteínas (en torno a los 1.2 gr de proteínas/Kg de peso corporal) ya sea de origen animal (pescados, carnes, huevo) como de origen vegetal (lentejas, garbanzos, alubias, etc.) Incluir cereales integrales y féculas en la mayoría de ingestas del día: pan integral, copos de avena, arroz integral, pasta, quinoa, patata o boniato. Tomar los lácteos enteros (leche, yogures y quesos). Enriquecer los platos con frutas desecadas, frutos secos, aguacate, aceite de oliva, leche en polvo (en purés), aceitunas, pan rallado o huevo rallado. Se puede beber, además de agua, batidos de frutas enteras con leche. Por último, y no menos importante, es indispensable llevar a cabo unos hábitos de ejercicio físico que nos permitan mantener una adecuada proporción de masa muscular y masa grasa. Por ello es necesario combinar actividades aeróbicas con ejercicios de fuerza muscular correctamente pautados por un profesional de la actividad física.
Causas y Tratamientos del Picor
Artículo especializado

Causas y Tratamientos del Picor

El picor no sólo aparece como resultado de problemas de la piel, sino que también es un síntoma de alteraciones en otros órganos . Puede afectar mucho a la calidad de vida y, sobre todo, provocar alteraciones del sueño y del ánimo. Además, puede ser el síntoma único de enfermedades del riñón, del hígado o de la sangre, y permitir el diagnóstico precoz de éstas. El especialista indicado para estudiar el picor es el dermatólogo . Prurito causado por enfermedades de la piel Existen muchas enfermedades de la piel que se acompañan de prurito, ya que muchos procesos en los que hay inflamación conducen a la liberación de sustancias en la epidermis y la dermis que activan los receptores del picor. Además, el picor conduce irremediablemente al rascado, que a su vez provoca más inflamación y más picor . Este círculo vicioso de picor-rascado debe controlarse y romperse para solucionar el problema. La enfermedad por antonomasia que provoca prurito es el eccema o dermatitis , y la más importante dentro de este grupo es la dermatitis atópica. Es un proceso propio de las personas de naturaleza alérgica, que se acompaña de defectos en la hidratación de la piel, y una sensibilidad de la misma ante el contacto con la sequedad y los irritantes externos. Otro tipo de eccema es la dermatitis de contacto alérgica, que puede venir causada por el contacto con innumerables sustancias, y siempre provoca brotes de picor y dermatitis. Debe estudiarse mediante unas pruebas de alergia especiales llamadas pruebas epicutáneas, o pruebas del parche. Otro eccema frecuente es el provocado simplemente por la piel seca, el llamado eccema asteatósico. Puede ser el resultado de un exceso de ducha o de jabón, que destruye la capa de grasa protectora de la piel, y aumenta el picor. Es especialmente frecuente en personas de edad avanzada, y en invierno. Las urticarias también provocan intenso picor, y la mayoría de ellas no son resultado de un proceso alérgico, por lo que cansar al paciente con pruebas de alergia no suele ser una buena estrategia para estudiarlas. En muchos casos, pueden estar provocadas por fenómenos de autoinmunidad (una reacción en la que las propias defensas de la piel -el sistema inmunológico- reacciona contra el propio organismo). Otras enfermedades dermatológicas que provocan picor en la piel pueden ser infecciones como el impétigo y la sarna. En todas estas enfermedades el prurito se acompaña de signos en la piel que pueden permitir fácilmente el diagnóstico al dermatólogo, mediante la simple exploración o ayudándose de una biopsia o una analítica en sangre. Prurito causado por otras enfermedades de otros órganos El picor puede ser el síntoma de una enfermedad del riñón o el hígado . Las personas con mal funcionamiento de estos órganos acumulan diversas toxinas y sustancias que provocan picor. Es especialmente molesto en los pacientes con insuficiencia renal, sobre todo en los sometidos a diálisis (una máquina a la que deben conectarse varias veces a la semana para depurar su sangre). En las personas que padecen una enfermedad del hígado o las vías biliares, el aumento de sustancias como la bilirrubina también provoca picor. Lo mismo ocurre en aquellos que desarrollan cirrosis, una enfermedad del hígado. Los pacientes con alteraciones de la sangre, como los que tienen una baja cantidad de hierro o una anemia, pueden manifestar el picor como el síntoma inicial. Lo mismo es aplicable a los enfermos de la glándula tiroides, o los diabéticos. ¿PICOR SIN MOTIVO? En algunos pacientes, el picor es inexplicable a pesar de haber agotado todas las posibilidades de diagnóstico, y no puede atribuirse a ninguna enfermedad. Hay que tener mucho cuidado con este síntoma, porque puede ser psicógeno (es decir, provocado por una alteración del ánimo, como una depresión) o puede estar provocado por una enfermedad oculta que no “ha dado todavía la cara”, como los linfomas (cáncer de los ganglios linfáticos). Ante cualquier picor inexplicable, el médico debe seguir visitando al paciente, intentar controlar el picor con medicación, y reexplorarlo o volver a solicitar pruebas para seguir descartando enfermedades ocultas. ¿Cómo se trata el picor? En primer lugar, debe tratarse la enfermedad causante, una vez identificada . El picor como síntoma puede tratarse con cremas y con medicamentos en pastillas. En muchas ocasiones, se aplican cremas hidratantes que contienen sustancias contra el picor como la urea o el polidocanol. En otros casos, hay que utilizar los corticoides en crema, aunque es muy importante que sean prescritos por un médico, con una potencia y una forma farmacéutica adecuada, y nunca deben aplicarse durante periodos largos de tiempo, ya que provocan atrofia de la piel y otros problemas. En caso de emplear la medicación por vía oral (en pastillas), los antihistamínicos son los medicamentos más empleados. Bloquen la acción de la histamina, una sustancia del organismo implicada en la producción del prurito. Existen varios tipos de antihistamínicos, algunos más sedantes y otros más selectivos, que provocan menos sueño. Nunca deben emplearse los antihistamínicos en crema, porque son poco eficaces y provocan con frecuencia alergias de contacto. Existen otro tipo de medicamentos capaces de mejorar el picor, como ciertos antidepresivos y otros fármacos que pueden emplearse para la depresión o la ansiedad. Son el tratamiento a emplear en las personas que tienen un prurito psicógeno. Además, algunas enfermedades que cursan con picor pueden tratarse con fototerapia, un tipo de tratamiento con rayos ultravioleta que se realiza en los servicios de dermatología de los hospitales. No se emplean en general los rayos UVA que la gente utiliza para broncearse, sino otro tipo de radiación llamada ultravioleta B de banda estrecha. Como la exposición a radiación ultravioleta puede provocar cáncer de piel, estos tratamientos deben de hacerse de forma controlada y siempre bajo supervisión médica.
Calidad de Vida de las Personas que Llevan Prótesis
Artículo especializado

Calidad de Vida de las Personas que Llevan Prótesis

Los ojos, los brazos, las manos, las piernas, el pabellón auditivo, la mama o las articulaciones pueden ser reemplazados por prótesis. El objetivo principal es que la prótesis cumpla las mismas funciones que la parte faltante o sustituida . Cuando la indicación de la prótesis está establecida y, a pesar de ser una cirugía complicada, su colocación va a suponer un cambio espectacular en la calidad de vida del paciente. Una prótesis es un instrumento diseñado para reemplazar una parte faltante o enferma del cuerpo o para sustituir una parte del cuerpo con la finalidad de mejorar su función.  Como curiosidad, diremos que la palabra prótesis procede del griego y se traduciría por “poner antes”. Es decir, sustituye una parte dañada por un artilugio que contacta con la parte sana. La filosofía es retirar la parte dañada y conectar la prótesis con la parte sana. Tipos de prótesis Prótesis ortopédicas : en nuestro medio, afortunadamente, la gran mayoría de prótesis son colocadas para reemplazar articulaciones artrósicas, sobre todo caderas y rodillas. Serían, pues, prótesis ortopédicas que reemplazan un miembro o una articulación del cuerpo, cumpliendo casi la misma función que un miembro natural, sea una pierna, un brazo, un pie, una rodilla, una mano, etc. Prótesis estéticas: su finalidad es devolver el aspecto físico a una persona tras una amputación, por ejemplo, de una mama afecta de cáncer de mama o de un ojo tras un accidente de tráfico. Prótesis funcionales : son las empleadas para sustituir amputaciones ya sean traumáticas o por enfermedades metabólicas o por agenesias de nacimiento. En el entorno laboral son, desgraciadamente, frecuentes tras atrapamientos de extremidades en maquinarias industriales. ¿Prótesis u ortesis? Antes de continuar vamos a incidir en un punto: ¿es lo mismo una prótesis que una ortesis? La respuesta es “no”. Es frecuente utilizar ambos nombres como sinónimos, sin embargo, siendo puristas, no son equivalentes. Una ortesis no sustituye ni total ni parcialmente a un miembro, sino que es un dispositivo que se aplica externamente al cuerpo mejorando su estructura o función. Por ejemplo, una ortesis sería una plantilla, cuya finalidad es la de mejorar el apoyo podal y la marcha. Otro ejemplo sería un corsé, cuyo objetivo sería corregir desviaciones de la columna vertebral. ¿Podríamos llamar ortesis a un recambio de la articulación de la rodilla? La respuesta es “no” y ya sabemos por qué: porque en este caso se habría sustituido a la rodilla artrósica por una articulación nueva o prótesis total de rodilla. ¿Y qué sería un collarín cervical? Clarísimamente una ortesis. ¿Aprecias la diferencia? En adelante ya sabremos diferenciar los dos conceptos claramente. ¿SABÍAS QUE… La primera prótesis fue encontrada en una momia egipcia en el año 300 a.C. Sus materiales han ido evolucionando a lo largo del tiempo, siendo inicialmente de madera y actualmente de titanio. Hoy en día existen innumerables prótesis comercializadas de cualquier estructura anatómica : prótesis auditivas, prótesis oculares, prótesis sexuales, prótesis dentales, etc. Prótesis articulares La primera cirugía de reemplazo de rodilla se realizó en 1968. Han cambiado mucho las técnicas quirúrgicas y los materiales empleados desde entonces. El reemplazo total de rodilla es considerado como uno de los procedimientos más exitosos de la medicina en la actualidad . Su indicación no es sólo la artrosis severa, también se emplea como tratamiento definitivo en enfermedades reumáticas y osteodegenerativas. La edad media de los pacientes sometidos a una cirugía de reemplazo total de rodilla o cadera oscila entre los 50 y los 80 años pudiendo realizarse en pacientes más jóvenes afectos de patología reumática severa, sobre todo. No existen contraindicaciones absolutas para la colocación de una prótesis articular. Sin embargo, debe valorarse el riesgo quirúrgico en pacientes comprometidos . Asimismo, el paciente debe ser conocedor de las posibles complicaciones que pueden aparecer tras la cirugía y antes de someterse a la misma. Es importante recordar que tras la cirugía el paciente deberá someterse a un tratamiento rehabilitador que comienza a las 24 horas de salir de quirófano. La finalidad perseguida es restablecer el movimiento articular y desempeñar las actividades cotidianas normales. ¿Qué aporta una prótesis? En más del 90% de casos el paciente experimenta una reducción drástica del dolor y una mejoría significativa en su actividad cotidiana (vuelve a realizar actividades que no realizaba desde hacía tiempo debido al dolor). Recordemos que entra en quirófano con una rodilla afecta de artrosis severa y sale del mismo con una rodilla de titanio. ¿Hay algún inconveniente? Ya hemos mencionado la posibilidad de complicaciones post-quirúrgicas (las más frecuentes son la infección de la herida o la aparición de un problema vascular). El gran inconveniente sería que la prótesis articular tiene una fecha de caducidad, es decir, también se desgasta como el hueso original . Por ello se recomienda recambio de prótesis cuando el material se deteriora. Por eso, cuanto más tarde se coloque la primera prótesis menos recambios tendrá que sufrir el paciente. La actividad excesiva o el exceso de peso pueden agravar el desgaste normal de una prótesis, por ello se desaconsejan la práctica de actividades de alto impacto como correr o saltar con frecuencia. Ello no quiere decir que la persona portadora de una prótesis no pueda disfrutar de las siguientes actividades con toda normalidad: caminar, nadar, conducir, senderismo, bicicleta, baile, yoga, gimnasia o cualquier deporte de bajo impacto. ¿Y qué ocurre si la prótesis se desgasta? Ningún problema. Podemos colocar un nuevo recambio.
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