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Ejercicios para Trabajar la Pronunciación de las Letras
Artículo especializado

Ejercicios para Trabajar la Pronunciación de las Letras

¿Es tu pronunciación perfecta e impecable? ¿Crees que puedes mejorar la articulación de tu idioma materno o de tu segunda lengua? Casi seguro que la respuesta es sí. Hablar como un locutor radiofónico requiere de entrenamiento y práctica. Aquí vamos a compartir algunos consejos para mejorar la pronunciación. ¿Tienes dudas?  Regístrate ahora  en Savia y habla gratis con nuestros especialistas médicos por chat o videoconsulta. ¿Qué es la pronunciación? Es la manera en que una palabra se articula fonéticamente en un idioma determinado. Muchas personas (niños y adultos) tienen problemas de pronunciación, en ocasiones, ambientales, es decir (han aprendido mal a pronunciar ciertos fonemas y palabras) o bien por problemas anatómicos (frenillo corto o hipotonía de los músculos de la cara). Causas de una mala pronunciación en niños Su nombre científico es dislalia y significa, tal cual, mala pronunciación. Las causas que pueden llevar a un niño a un trastorno del habla son las siguientes: Retraso fonológico : no existe un problema articulatorio, si no que el niño simplifica los sonidos porque no puede producir los más complejos de su lengua materna. Es un retraso del desarrollo del habla. Trastornos fonéticos : se debe a que el niño no adquirió, correctamente, los patrones de movimiento necesarios para la producción de algunos sonidos. Esto se traduce en que el niño no mueve los músculos del aparato fonatorio (cara, boca y lengua) como debería y comete omisiones, sustituciones y distorsiones de algunos fonemas. Alteraciones físicas y anatómicas : algunas malformaciones en los órganos que intervienen en el habla pueden impedir pronunciar algunos sonidos. También lesiones en el sistema nervioso pueden ocasionar alteraciones en el movimiento y coordinación de los músculos implicados en la articulación del lenguaje. Entre estas alteraciones podemos encontrar: labio leporino, mala oclusión dental o frenillo lingual corto. ¿Tienes dudas?  Regístrate ahora  en Savia y habla gratis con nuestros especialistas médicos por chat o videoconsulta. Problemas de dicción y cómo ejercitarla En los problemas graves de pronunciación se debe acudir a un profesional en el tema: el logopeda. Como todos podemos mejorarla, os dejamos un decálogo aplicable a cualquier lengua de manera divertida para mejorar sin darnos cuenta: Cantar : las canciones son perfectas para practicar la pronunciación. Primero escucha atentamente, lee la letra (para resolver dudas y entender bien el texto) y empieza a cantarla. Puedes cantar solo, apuntarte a un coro o en un karaoke con amigos. Sea cual sea la manera, cantar es un ejercicio estupendo para mejorar la dicción y, de paso, alegrarte el día. Además, aprender a cantar es una técnica excelente para aprender a no forzar la voz y respirar adecuadamente. Practicar con trabalenguas : aprenderte o leer trabalenguas es un método muy divertido para mejorar dicciones específicas de algún fonema en concreto: “s”, “gr”, “bl”… Puedes encontrar muchísimos en internet. Empieza leyéndolo lentamente y continúa repitiéndolo cambiando la velocidad o el tono. Leer del revés : las palabras largas son una buena herramienta para realizar este ejercicio. Encuentra una palabra larga, de tres sílabas o más, y escríbela o léela del revés y pronúnciala en voz alta. Es una manera sencilla de realizar gimnasia con la lengua. No olvides que la lengua es un músculo. Un truco: te puedes grabar para escucharte y objetivar errores de dicción que sean susceptibles de mejorar. Leer en voz alta : escoge un poema, un texto teatral o uno narrativo y léelo en voz alta, dramatizando y entonando. Grabar este tipo de ejercicios es muy beneficioso para oírte y para mejorar, no sólo la dicción, sino también tu capacidad interpretativa. Para un ejercicio más intenso lee el mismo texto mordiendo un lápiz. Es una manera muy eficaz de relajar la musculatura de la cara y mejorar la dicción. Recita de memoria: en relación con el punto anterior, un sistema para mejorar la pronunciación y automatizarla sería aprenderte un texto o poema de memoria y declamarlo haciendo hincapié en una correcta pronunciación y dramatización. Puedes escuchar a algún actor de doblaje e imitarlo. Escucha activa: aprender por imitación, escuchar a “los grandes”, audiolibros o programas de radio que te gusten puede ser de gran ayuda para mejorar, no solo la pronunciación, si no el vocabulario y las estructuras gramaticales. Gimnasia facial : imita a los cantantes profesionales y realiza ejercicios de gimnasia facial para tonificar y relajar los músculos de la cara y la lengua. Inflar o desinflar las mejillas reteniendo el aire unos segundos, alternar el lado derecho y el izquierdo (se puede hacer lo mismo con agua). Abrir y cerrar la boca grande, masajear las mejillas y mover o girar la lengua en todas las direcciones, así como hacer tocar la lengua en todas las piezas dentales. Ejercicios respiratorios : puedes elegir un sonido y realizar inspiraciones y espiraciones nasales y bucales. Para fortalecer la musculatura y mejorar la dicción, y también realizar este tipo de ejercicios soplando pompas de jabón o bolitas de papel utilizando cañitas de tomar refrescos. Masticar chicle : si tenemos problemas de dicción asociados a una hipotonía o debilidad muscular, mascar chicle (sin azúcar) es un ejercicio delicioso para fortalecer la musculatura. Repetir sonidos y jugar con las sílabas : pa, pa, pa… Escoge una consonante y una vocal o dos consonantes (bl, pl, br…) y repítela, cambiando el tono (puedes ir de grave a agudo y al revés) o realizar el sonido más fuerte o más suave. Este es un ejercicio ideal para mejorar la articulación. ¿Tienes dudas?  Regístrate ahora  en Savia y habla gratis con nuestros especialistas médicos por chat o videoconsulta.
Cuándo Hay que Extraer las Muelas del Juicio
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Cuándo Hay que Extraer las Muelas del Juicio

Se ha vinculado la erupción de las muelas del juicio con el pico de madurez de la persona, pero no es más que un mito. Como dato real, te diremos que sólo el 20% de éstas erupcionan de forma adecuada, y que lo hacen antes en hombres que en mujeres. Podemos referirnos a las muelas del juicio con diferentes términos: “terceros molares” (por ser éste el lugar que ocupan en boca) o “cordales” (por aparecer en la edad adulta cuando representa que la persona está cuerda). Más específicamente y, según su ubicación en los diferentes cuadrantes de la boca, son denominados por un número determinado. Así, por ejemplo, el diente número 18 es la muela del juicio que ocupa el cuadrante superior derecho. Tenemos pues cuatro muelas del juicio que se sitúan en la última posición de la línea de la dentadura , al fondo de la boca. “DIENTE APRETUJADO” Normalmente la erupción de los cordales suele darse antes de los 20 años, pero pueden aparecer en edades más tempranas e incluso no llegar a erupcionar nunca. Son los últimos dientes que erupcionan en una dentición definitiva, por ello pueden ocasionar pequeños movimientos dentales al buscar su espacio en la arcada dental. En el 50% de los casos no tienen suficiente espacio para erupcionar y sólo lo hacen parcialmente (a modo de anécdota en tailandés es llamado el “diente apretujado” por este motivo). ¿Y qué peculiaridad tiene ese molar para ser extraído tan frecuentemente? Son varios los factores que influyen. En primer lugar, por ser el último diente en erupcionar presenta el problema de espacio antes mencionado. En segundo lugar, por su ubicación en boca, tiene una base ósea muy compacta (cerca del ángulo mandibular) por lo que suele estar muy anclado al hueso y sale sólo parcialmente. Es un diente de difícil acceso por lo que la higiene suele ser deficitaria pudiendo ocasionar un remanente bacteriano a su alrededor que supone un foco infeccioso peligroso. Suele afectarse de caries frecuentemente. Por su proximidad al nervio dentario, el dolor originado en las muelas del juicio es muy intenso, constante y molesto , por ello su abordaje debe ser inmediato. ¿Cómo saber si me tengo que extraer o no los cordales? Quédate con el mensaje: cuando no erupcionan correctamente o dan algún tipo de síntoma deben extraerse . Y las causas más frecuentes de la extracción de los cordales son: Caries profundas (no se suele matar el nervio en estos dientes). Pericoronaritis o infección de los tejidos blandos circundantes por reclutamiento o impactación de alimentos. Ortodoncia (para ganar espacio en la alineación dental). Es el primer diente a sacrificar en caso de que se precise espacio dental para un tratamiento con ortodoncia. ¿Cuáles son los síntomas agudos más frecuentes que puede ocasionar un molar? Encías inflamadas y dolorosas (pericoronaritis). Dolor agudo durante la masticación. Dolor a la apertura bucal. Inflamación de la cara. Presencia de ganglios inflamados en el cuello. ¿Y qué síntomas daría una erupción incompleta? Fundamentalmente desplazamiento de los dientes de delante (apiñamiento), problemas de oclusión, sobrecarga de la articulación temporomandibular, caries en las molares que le preceden y halitosis (mal olor por acúmulo de detritus). Ahora ya sabes detectar un problema en los cordales. Por favor, ante cualquier síntoma es importante que acudas a la consulta de tu odontólogo . Debe realizarse una exploración física y una radiografía panorámica (ortopantomografía) para conocer la orientación de sus raíces, su inclusión en el hueso y la proximidad al nervio dentario. En la mayoría de casos indicaremos la exodoncia (extracción) como tratamiento definitivo. ¿Cómo se realiza la extracción de una muela del juicio? La exodoncia de un cordal suele ser compleja . Para desimpactarlo de su base ósea puede ser precisa la fragmentación del diente. Asimismo, existe proximidad del nervio dentario y posibilidad de lesión del mismo. Por ello suele precisarse la intervención del cirujano maxilofacial. En este momento es cuando valoramos la extracción de más de un cordal a la vez con ayuda de una sedación o una anestesia general. Para cerrar el orificio tras la exodoncia del molar suele ser precisa una sutura, normalmente con material irreabsorbible, que retiraremos en la visita de control (tras 7-10 días). Es muy importante que el paciente salga de la consulta con una pauta medicamentosa clara y con unas normas de reconsulta ante cualquier posible complicación (fiebre, dolor incontrolado, sangrado incesante, etc). ¿Qué debemos hacer tras la extracción? Tenemos que aplicarnos frío local y tomar medicación tanto antibiótica (para prevenir la infección) como analgésica (para disminuir el dolor). Durante los primeros días se recomiendan enjuagues bucales con antiséptico y realizar una dieta semiblanda y progresiva. No podemos dejar de cepillarnos a pesar de ser portadores de los puntos de sutura.
Reduce el Estrés Controlando tu Mente
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Reduce el Estrés Controlando tu Mente

Es bien conocida la estrecha conexión que hay entre el cuerpo y la mente , pero cuando hablamos de estrés, esta relación se hace particularmente evidente. Ya que nadie es capaz de vivir toda una vida entera sin estrés, aprendamos a gestionarlo. Aprendamos a manejar psicológicamente lo que está a nuestro alcance para que el cuerpo no termine por enfermar. ¿Qué es el estrés? En Física, el estrés se define como la reacción a una fuerza externa : Si hay mucho estrés, un objeto se rompe o cambia de forma. De la misma manera, el ser humano también puede “romperse” o cambiar al verse sometido a una presión externa. El estrés es la reacción física y emocional que experimentamos al enfrentarnos a un cambio que amenaza o desafía nuestras vidas. Esta reacción automática y natural del organismo, puede tener efectos positivos o negativos, por lo que pueden definirse dos tipos de estrés: Eutrés o estrés positivo : se produce cuando la presión externa es manejable y genera activación y estimulación positiva. P.ej. bajar una pista de esquí o vestirnos para nuestra boda. Mejora la capacidad cardíaca, la resistencia, agudiza el pensamiento e incluso puede servir para combatir infecciones. Distrés o estrés negativo :  es lo que comúnmente entendemos por estrés, es decir, cuando sentimos que no conseguimos adaptarnos a las presiones y exigencias de una situación, que las demandas del entorno exceden nuestra capacidad de afrontamiento y sentimos que está en peligro nuestra estabilidad física o psicológica. Según la duración de esta vivencia, diferenciamos entre: Estrés agudo : acotado en el tiempo. Da lugar a: -Emociones negativas: Fundamentalmente ansiedad, tristeza e irritabilidad. -Problemas estomacales o intestinales. -Problemas musculares (dolor de espalda, de cabeza, de mandíbula, etc.) -Sobreexcitación temporal (aumento de presión arterial y de la tasa cardíaca, mareo, dificultad para respirar, sudoración, etc.) Estrés crónico : el mantenimiento sostenido del estrés agudo puede provocar importantes consecuencias a nivel fisiológico: alergias, úlceras, disfunción sexual, hipertensión, problemas de peso, cáncer, enfermedades cardíacas, pensamientos suicidas, etc. A nivel emocional puede provocar sentimientos de desesperanza e impotencia. ¿Qué podemos hacer? La sintomatología que presenta el estrés es, a nivel psicológico, información. Es como si el cuerpo nos dijera: “o paras tú o te paro yo”. Nuestro organismo está haciendo un esfuerzo importante por adaptarse a una situación, pero se ve sobrepasado, así que alerta a través de los síntomas de que es necesario hacer un replanteamiento en nuestra forma de gestionarlo. El estrés pueden desencadenarlo muy diversas situaciones , pero no a todos nos afecta de la misma forma. Lo primero que se tendría que calibrar es el margen de maniobra ante el problema, es decir, qué es cambiable y qué no y trazar hojas de ruta para producir dichos cambios.  Las últimas investigaciones muestran que lo que más estrés genera no es, por ejemplo, un exceso de trabajo, sino la falta de percepción de control sobre situaciones cotidianas. Aliados del estrés Crea opciones : empieza por responder esta pregunta: “ Supongamos que esta noche mientras duermes sucede un milagro y a pesar de que la situación que genera tu malestar sigue produciéndose, tú no notas ese malestar, te encuentras bien. ¿Cómo te darías cuenta? ¿Qué harías diferente? ¿Cómo sabrías que el milagro se ha producido? ¿Cómo se darían cuenta las personas en torno a ti? ”. Establece objetivos en cada una de las áreas importantes de tu vida (familia, trabajo, hobbies, salud…) que sean: -Específicos. -Medibles. -Alcanzables. -Relevantes. -Con un tiempo determinado. Dirige tu foco atencional: conecta con las cosas que sí están funcionando, no sólo con las que no. Organiza el tiempo de una manera diferente. Programa tu agenda de forma que cada cosa tenga su momento y vive cada minuto en el presente sabiendo que tendrás tiempo para lo demás. Haz las cosas más lentamente, la rapidez facilita la ansiedad. Prioriza: haz las cosas de una en una (de forma seriada), no a la vez (en paralelo). Afronta el problema en vez de aplazarlo. La procrastinación acaba aumentando el estrés. Delega lo que sea posible delegar, pero sin ser irresponsable. Respeta tus limitaciones: marca límites. Potencia tu bienestar. Crea un espacio propio en tu día, aunque sea breve. Haz lo que más te guste.   Refuerza tu sociabilidad. Comunícate y comparte con los demás. Atiende a lo corporal: practica ejercicio físico regularmente, cuida la alimentación, atiende la higiene del sueño, evita drogas, alcohol o estimulantes. Ejercita técnicas de relajación, visualización, respiración o meditación. Despliega habilidades sociales. P.ej. aprendiendo a decir no a determinadas exigencias externas. Crea rituales de desconexión para separar las diferentes actividades del día a día. P.ej. escuchando una canción que simbolice algo que tenga sentido para ti. Anticipa posibles dificultades para poder responder antes y mejor. Sé sistemático y constante con lo que te funcione. Evalúa tus esfuerzos: recompénsate en tus mejorías y rectifica lo que no te está sirviendo. Sé flexible. Saltarse las propias normas en algún momento también puede ser muy saludable. Enemigos del estrés Hay algunas formas de pensar que generan más estrés . Aprende a eliminarlas: El perfeccionismo. La exigencia excesiva. El pensamiento absolutista o blanco-negro. El pensamiento catastrófico. La generalización excesiva: Elimina de tu vocabulario las palabras “todo”, “nunca”, “siempre”, “nadie”… Lectura de mente de los otros (sin que haya evidencia). TE PROPONEMOS UN PEQUEÑO EXPERIMENTO Antes de dormir dedica dos minutos para responder a estas tres preguntas durante un par de semanas: ¿Qué pequeña cosa he hecho hoy de la que estoy satisfecho? ¿Qué pequeña cosa ha hecho hoy alguien conmigo/por mí de la que estoy satisfecho o agradecido? ¿De qué forma mi respuesta ante eso hace más probable que se repita en el futuro? ¿Qué otra pequeña cosa he hecho hoy de la que estoy satisfecho? ¿Cambia algo en tu perspectiva del problema?
Qué es la Presbicia y Cuáles Son sus Causas
Artículo especializado

Qué es la Presbicia y Cuáles Son sus Causas

Has pasado los 40, tú te sientes bien, en forma, vital, mejor que hace unos años… pero algo delata tu edad: cada vez necesitas distanciarte más el libro, el móvil o aquello que lees para poder ver con nitidez las palabras. ¿Qué me pasa? Pues ha llegado: la presbicia está aquí y ha venido para quedarse. La presbicia o vista cansada afecta, en efecto, a la distancia próxima , ya que disminuye la capacidad de acomodación del ojo para formar una imagen retiniana nítida de los objetos situados cerca. En cambio, uno ve perfectamente a más distancia. El papel del cristalino en la acomodación En la visión juega un papel fundamental el cristalino , esta lente biconvexa, sólida y transparente, que se halla situada en la parte más anterior de la cámara posterior del globo ocular, entre la superficie posterior del iris y la parte anterior del cuerpo vítreo.  Está formada, de fuera hacia adentro, por una cápsula trasparente, que lo envuelve; una porción periférica, que es la corteza y una porción central, el núcleo. Su función consiste en enfocar los rayos de manera que formen una imagen perfecta sobre la retina. Para alcanzar este resultado, es necesario que el poder del cristalino para refractar la luz pueda cambiar, según la distancia del objeto y según los rayos de luz incidan paralelos o divergentes. Estas modificaciones en el poder refringente del cristalino, reciben el nombre de fenómeno de acomodación y son producidas de forma refleja por un cambio en su forma, que afecta sobre todo a su curvatura anterior. Es notable la gran capacidad de adaptación del cristalino en las personas jóvenes. Teniendo en cuenta que esta capacidad disminuye conforme aumenta la edad, entenderemos que esta alteración se da en personas de edad, al disminuir la elasticidad del cristalino. Su desarrollo anatómico En el recién nacido el cristalino tiene una forma esférica, y se va aplanando para adquirir la forma definitiva (elipsoide) hacia los 2 años de edad. El hecho de que la córnea y el cristalino sean más curvos en el recién nacido les confiere una mayor potencia de refracción, necesaria para enfocar las imágenes sobre la retina en un ojo que es más pequeño. Durante el crecimiento se produce, de forma más o menos simultánea, el alargamiento del globo ocular y el aplanamiento de las lentes, córnea y cristalino: es el denominado proceso de emetropización . La emetropía es el estado refractivo del ojo normal en el que los rayos luminosos paralelos que lo atraviesan provenientes de un objeto situado en el infinito se reúnen y enfocan sobra la retina y forman una imagen precisa. Cuando este equilibrio se rompe y los rayos no se enfocan en la retina, aparece la “ametropía” o “defecto de refracción”. Causa de la presbicia La causa radica, precisamente, en la disminución fisiológica, por pérdida de la elasticidad natural , de la capacidad del cristalino para adoptar una forma esférica y adaptarse así al enfoque de objetos situados en la proximidad. Aparece a edades intermedias (a partir de los 40 años de edad). A estas edades, el poder dióptrico de acomodación del cristalino se reduce a apenas 3-4 dioptrías. Signos y síntomas La presbicia y la hipermetropía son dos defectos visuales que suelen confundirse frecuentemente . Esto se debe a que sus síntomas son muy parecidos y se resumen en problemas para enfocar con nitidez objetos de cerca. Éstos se ven desenfocados y borrosos. Los síntomas se acentúan en condiciones de baja luminosidad y al final del día. La hipermetropía, a diferencia de la presbicia, es un defecto refractivo en el que la distancia que existe entre la córnea y la retina es demasiado corta, impidiendo ver de cerca con nitidez. De modo que cuando entra la luz por la pupila, las imágenes no se proyectan nítidamente en la retina, sino en un punto por detrás de ella.  Los rayos luminosos que inciden en el ojo, procedentes de un objeto situado en el infinito, se enfocan por detrás de la retina. En el ojo hipermétrope el defecto de visión puede ser compensado por el mecanismo de acomodación que es muy activo en la etapa infantil (hasta 20 dioptrías de acomodación). La hipermetropía es una anomalía que tienden a sufrir los más pequeños, ya que el ojo no está totalmente desarrollado. Por esta razón, el 75% de los recién nacidos son hipermétropes y a medida que van creciendo, la patología se va corrigiendo. ¿Tiene tratamiento? Para compensar la presbiopía en un ojo emétrope es necesario utilizar gafas de lectura . Se emplean lentes convexas con una graduación adecuada que oscila habitualmente entre 1 y 3 dioptrías. Mediante su uso se debería poder leer con claridad a una distancia de 33 centímetros. Antes de adquirir las gafas es recomendable una visita al oftalmólogo u optometrista para que realice una valoración de la capacidad visual. Por el contrario, en los pacientes que requieran ya previamente gafas para la corrección de lejos, suelen necesitar lentes especiales bifocales o multifocales progresivas . Las lentes de contacto bifocales o multifocales permiten la visión próxima y lejana con la misma lente y están disponibles en variedades blandas y RPG (duras y permeables al oxígeno). Pueden corregir miopía, hipermetropía y astigmatismo en combinación con la presbicia. La limpieza y desinfección dependen del material de la lente en cuestión. Con frecuencia, la calidad visual no es tan buena como con lentes de visión sencilla, sin embargo, la capacidad de corregir una presbicia vale la pena para algunas personas. Puede existir la excepción en el ojo miope de que pueda lograr una visión nítida de cerca simplemente retirando las gafas con la prescripción para la visión lejana. Otro recurso es la intervención quirúrgica , que consiste en extraer el cristalino y se sustituye por una lente intraocular multifocal artificial.
Qué Sabes del Omeprazol
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Qué Sabes del Omeprazol

Tenemos que catalogar el omeprazol dentro de su familia de fármacos para entender su mecanismo de acción. Se trata de un Inhibidor de la bomba de protones y persigue la reducción de la secreción ácida gástrica . Su actuación es específica a nivel de la célula parietal del estómago que es la responsable de la secreción ácida. Dentro de los inhibidores de la bomba de protones tenemos muchos otros: esomeprazol, lansoprazol, pantoprazol, rabeprazol, etc. El omeprazol es el fármaco de este grupo con el que existe mayor experiencia. ¿Cuáles son sus principales indicaciones? Se recomienda su tratamiento en caso de úlcera gastroduodenal, esofagitis, hiperclorhidria, prevención de gastropatía ante la toma de otros fármacos (como antiinflamatorios), etc. Asimismo, el omeprazol es empleado en la llamada terapia de erradicación del Helicobacter Pylori . ¿Qué es la infección por Helicobacter Pylori ? El Helicobacter Pylori es una infección por un bacilo gram negativo, que adquiere habitualmente en la infancia. Puede causar gastritis crónica y ulcera péptica En pacientes tratados con antiinflamatorios aumenta la posibilidad de desarrollo de úlcera. La prevalencia de esta infección en España se sitúa alrededor del 60% de la población adulta. Existen diferentes métodos diagnósticos para confirmar esta infección, pero suele recurrirse a los no invasivos entre los cuales destaca el test de urea en el aliento. Otros métodos no invasivos serían el test del antígeno en heces y las pruebas serológicas. Una vez confirmado el diagnóstico se recomienda realizar el tratamiento erradicador consistente en la combinación de 3 o 4 fármacos (antibióticos y omeprazol) durante un corto periodo de tiempo. Su efectividad llega a erradicar el bacilo en más del 80% de los casos. Puede darse el caso de resistencia al tratamiento, por lo que existen otras alternativas. Puede haber recidivas de la infección. ¿Cuál es la posología de omeprazol recomendada, en general? Su dosis va a depender de la patología a tratar. En niños se calcula teniendo en cuenta el peso. Normalmente la dosis convencional para el adulto es un comprimido de 20 miligramos una vez al día (recuerda que es preferible tomarlo de 30 a 60 minutos antes del desayuno). En determinadas patologías se debe realizar una dosis más alta, pero siempre bajo supervisión médica. Excepto en situaciones médicamente justificadas no se recomienda el uso de omeprazol de forma regular y durante largos periodos de tiempo (más de ocho semanas). Existen diferentes presentaciones comerciales (cápsulas o viales de perfusión). Es posible su administración en pacientes portadores de sonda nasogástrica (tubo normalmente de plástico que se introduce a través de la nariz hasta el estómago pasando por el esófago y cuyas principales indicaciones son la alimentación, la eliminación de contenido gástrico y la administración de fármacos). En este caso se emplea el formato cápsula, pero debe abrirse y disolver las partículas antes de ser administrado. Asimismo, los pacientes con dificultad para la deglución pueden abrir la cápsula e ingerir el contenido directamente con medio vaso de agua sin gas o con un líquido que sea ligeramente ácido (zumo de fruta o compota de manzana). ¿Tiene efectos adversos? Como el resto de fármacos , en su ficha técnica podemos consultar los efectos adversos asociados, así como su frecuencia de aparición . Mencionaremos algunos efectos adversos descritos: náuseas, cefalea, dolor abdominal, diarrea, estreñimiento, flatulencia, elevación de enzimas hepáticos, ... Otros efectos adversos descritos, pero de aparición mucho menos frecuente pueden ser: artromialgias (dolores osteomusculares generalizados), vértigo, insomnio, alopecia, etc. ¡Cuidado! Los inhibidores de la bomba de protones en dosis altas y durante tratamientos prolongados (más de un año) pueden aumentar el riesgo de fractura de cadera, muñeca y columna vertebral, sobre todo en pacientes de edad avanzada o en presencia de otros factores de riesgo. Así mismo se ha asociado el tratamiento largo con la disminución en los niveles magnesio. Su uso está autorizado durante la lactancia (por supuesto, debe ser prescrito y supervisado médicamente) y en pediatría (a partir del año de edad). En caso de embarazo está catalogado en la tabla de Categorías farmacológicas en embarazo según la FDA como categoría C (los fármacos incluidos en esta categoría sólo deben utilizarse cuando los beneficios potenciales justifican los posibles riesgos para el feto). Nunca debe utilizarse sin supervisión médica. [ ¿Qué ocurre si tomo omeprazol junto a otros fármacos? Como en todos los casos, pueden aparecer interacciones de forma que puede disminuir el efecto y la biodisponibilidad de alguno de ellos. Por ejemplo, en caso de uso concomitante con antirretrovirales podemos encontrarnos menos efectividad de los mismos. ¿En qué caso estaría absolutamente contraindicado? En caso de alergia a omeprazol o a alguno de sus excipientes , evidentemente.
Riesgos para la salud por el sobrepeso y la obesidad
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Riesgos para la salud por el sobrepeso y la obesidad

En la actualidad, la obesidad y el sobrepeso son un problema de salud pública con proporciones epidémicas a nivel mundial y, más concretamente, en España se estima que la obesidad afecta al 16,9% de la población mayor de 15 años. El hecho de disminuir esta incidencia de obesidad se traduce también en una disminución de gasto médico para tratar las múltiples enfermedades asociadas a este desorden: cardiopatías, diabetes, hipertensión, etc. Por ello, es importante conocer qué es realmente la obesidad y cuáles son sus consecuencias para la salud para poder revertir sus complicaciones a corto y largo plazo. Diagnóstico de obesidad El término obesidad, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), se aplica a personas cuyo índice de masa corporal (IMC) es mayor de 30 , es decir, es un valor numérico que sólo tiene en cuenta dos parámetros (peso y altura) según la fórmula: peso (kg)/altura (m 2 ). Además, la obesidad en sí, puede subclasificarse en diferentes grados, entendiendo la obesidad extrema como el grado más complejo y problemático de todos ellos. IMC 30-34,9 Obesidad de tipo I 35-39,9 Obesidad de tipo II 40-49,9 Obesidad de tipo III (mórbida) >50 Obesidad de tipo IV (extrema) Sin embargo, debido a su simplicidad, este valor es poco preciso para conocer los riesgos metabólicos que puede padecer una persona (dislipemias, hipertensión, etc.). Por ello, aunque ayuda mucho como clasificación previa, también es importante determinar la distribución de la grasa en el organismo ya que la grasa visceral (acumulada en la zona abdominal) se asocia a un mayor riesgo de alteraciones metabólicas. Para ello, se realiza la medición del Perímetro de cintura (PC) que permite estimar, de manera indirecta, la localización dicha grasa. Una vez conocido este parámetro, se establece como límite máximo un PC de 102 cm en los hombres y de 88 cm en las mujeres. Comorbilidades y riesgos para la salud Entendiendo que una comorbilidad es el efecto de una enfermedad derivada de otra enfermedad primaria, en el caso de la obesidad, sus comorbilidades asociadas se clasifican según si son metabólicas, mecánicas o psico-sociales, según el siguiente esquema: Metabólicas Mecánicas Psico-sociales Diabetes Mellitus 2 Hipoventilación Depresión Dislipidemias (alteraciones de los valores de colesterol y triglicéridos) Apnea del sueño Ansiedad Hipertensión arterial Miocardiopatía Alteraciones conductuales Cardiovasculares Insuficiencia cardíaca Mayor riesgo adiciones Neoplasias Osteoartrosis Discriminación social Colelitiasis Hígado graso Ovario poliquístico No obstante, de todas las alteraciones mencionadas, la diabetes tipo 2 y el síndrome de apnea obstructiva del sueño (SAOS) se presentan con mayor frecuencia en personas con obesidad que algunos tipos de neoplasias o el síndrome del ovario poliquístico, cuya incidencia es menor, aunque existente. Además, hay que destacar que estas comorbilidades se pueden presentar aisladas (se puede padecer diabetes, pero no hipertensión) o combinadas entre sí, como es el caso del denominado “síndrome metabólico” que conlleva el riesgo de padecer diabetes y patología cardiovascular a la vez. Para su diagnóstico, es necesario que la persona padezca al menos tres de los siguientes factores de riesgo: Perímetro de cintura (Pc) elevado. hipertensión arterial (valores?140/90 mm Hg). Hiperglucemias (glicemia ? 100 mg/dl). Colesterol HDL por debajo de los valores normales (? 40 mg/dl en hombre y ? 50 en mujer). Triglicéridos elevados (? 150 mg/dl). Por último, es importante destacar que en ciertos grupos de población como las embarazadas, es importante el control del exceso de peso, ya que además de aumentar la incidencia de ciertas patologías como la diabetes gestacional, el sobrepeso y el exceso de azúcar en la sangre de la madre, propicia la producción de insulina, aumentando así el riesgo de obesidad del futuro hijo a los 10 años de vida. Por ello, la prevención de la obesidad infanto-juvenil debe tenerse en cuenta ya desde el embarazo . Mortalidad asociada a la obesidad y el sobrepeso Además de las mencionadas patologías asociadas al exceso de peso, hay que tener en cuenta que la enfermedad coronaria es la principal causa de muerte en individuos con sobrepeso y obesidad y que, en personas con un IMC de 35, se duplica la mortalidad por cualquier causa. De hecho, a partir de un IMC de 25 ya se empieza a elevar la morbilidad por cualquier causa ya sea metabólica, oncológica o cardiovascular, por ello es importante intervenir en la reducción del sobrepeso en los estadios menores para prevenir daños futuros como la hipertensión o la intolerancia a la glucosa. Soluciones multifactoriales para un problema multifactorial   El hecho de reducir el problema de la obesidad a un balance energético (se come más de lo que se gasta) es reduccionista e inútil ya que se ha demostrado que la obesidad es una consecuencia de múltiples factores asociados a ella, entre los que destacan el estilo de vida (alimentación, ejercicio, hábitos tóxicos) y los factores biopsicosociales (educación, estatus económico, relaciones sociales, estrés, etc.) Por este motivo, es importante tomar conciencia de cuáles son las causas del aumento de peso de cada individuo y modificar los hábitos para prevenir la obesidad y sus complicaciones , dado que es un factor de riesgo cardiovascular, independientemente de los valores que revelen los análisis de sangre. La clave para la identificación y prevención del sobrepeso y la obesidad radica en realizar una valoración multidisciplinar por parte de especialistas (nutricionistas, médicos, psicólogos y entrenadores) para implementar cambios en los hábitos de vida que se puedan mantener en el tiempo.   NO EXISTEN LOS OBESOS METABÓLICAMENTE SANOS Si bien es cierto que las personas obesas pueden presentar una mayor incidencia de comorbilidades metabólicas, en los últimos años se ha acuñado el concepto de “Obesos Metabólicamente Sanos” para referirse a aquel grupo de personas que, aun teniendo un IMC mayor o igual a 30 kg/m 2 , no presentan más de dos de las siguientes complicaciones metabólicas y que, además, no toman medicación para sus tratamientos: Diabetes tipo 2. Hipertensión. Dislipemia (elevada concentración de lípidos o grasas en sangre). Sin embargo, recientes estudios indican que las personas obesas consideradas metabólicamente sanas, es decir, aun teniendo la presión arterial normal y una analítica sin alteraciones, presentan igualmente un riesgo cardiovascular elevado similar al del resto de obesos que presentan algún trastorno metabólico.
Causas y Tratamientos de la Tos
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Causas y Tratamientos de la Tos

La mayoría de las personas considera la tos más como una molestia que como un evento de salud y, cuando se presenta, se tiende a buscar aceleradamente algún “remedio exprés” que nos permita seguir sin obstáculos nuestro ritmo de vida. ¿Qué es la tos? La tos es un mecanismo de defensa inherente a la protección del aparato respiratorio . La duración de la tos se ha establecido en: aguda (aquella tos que no sobrepasa las cuatro semanas), subaguda (entre cuatro y ocho semanas) y, finalmente, crónica (que es aquella que dura más de ocho semanas). A su vez, puede subdividirse en específica o inespecífica (según esté asociada o no a una causa conocida). La tos crónica es el signo clínico más frecuentemente consultado en la práctica médica ambulatoria. Causas Numerosas publicaciones científicas sugieren que la mayoría de las toses agudas se relacionan con infecciones de las vías respiratorias superiores y se suelen resolver en un periodo no superior a tres semanas. En el caso de la tos crónica las causas son múltiples como, por ejemplo: Infecciones traqueo-bronquiales, incluyendo tos ferina. Bronquiectasias, tuberculosis o fibrosis quística. Asma, fibrosis pulmonar intersticial difusa, sarcoidosis (enfermedad que provoca inflamación, generalmente en pulmones, piel y ganglios linfáticos). Tumores pulmonares, tumores de la vía aérea benignos o mediastínicos (en la cavidad que separa los pulmones). Cuerpos extraños en la vía aérea. Enfermedades cardiovasculares. Reflujo gastroesofágico (RGE) y broncoaspiraciones. Efecto secundario de fármacos (IECA, etc). Tos psicógena (que no se debe a una enfermedad respiratoria, sino que es un acto autoprovocado, de forma más o menos consciente y que característicamente mejora por la noche). Otros… Signos y síntomas La tos puede aparecer del todo aislada o como un síntoma más junto a otros . La vida del niño sano está repleta de episodios de tos, sobre todo cuando van a la guardería o comienzan la escolarización. Se pueden definir distintos tipos de tos: Tos seca : se llama así a la tos que no mueve secreciones y que puede resultar particularmente molesta y poco eficaz. Su origen es la inflamación de las vías respiratorias, clásica tos de inicio de los resfriados, pero también la producen los atragantamientos.  Cuando es persistente puede ser un síntoma de asma, aunque en este caso se suele acompañar de sibilancias (pitos) al respirar. También es de este tipo la tos nerviosa o psicógena. Tos ronca o perruna : es un tipo de tos seca muy ruidosa característica de las laringitis por inflamación de las cuerdas vocales. Suele acompañarse de afonía y, a veces, de otro ruido áspero característico al inspirar aire, llamado estridor inspiratorio, aspecto que aumenta su gravedad. Tos blanda : también llamada tos productiva. Es la que evacúa secreciones (flemas), que en el caso de los niños no son expectoradas como en los adultos, sino que habitualmente son tragadas y, posteriormente, o bien pueden vomitarlas (muy frecuente) o bien son digeridas.  Puede considerarse una “tos buena” ya que ayuda a la curación. Ataques de tos: en un niño pequeño que previamente se encontraba bien y no estaba siendo vigilado, puede ser un síntoma de que ha aspirado un cuerpo extraño (muy frecuente que sea por piezas pequeñas de juguete, fichas o frutos secos, por eso no están recomendados en la dieta de los niños menores de cinco años). También se da en la tos ferina, que puede ser grave en los más pequeños. Se puede observar la presencia de un ruido inspiratorio característico llamado “gallo inspiratorio” entre las tandas de tos continua, que no dejan mucho espacio de tiempo para coger aire. SÍNTOMAS DE ALARMA ACOMPAÑANTES A LA TOS Hemoptisis (esputo sanguinolento). Ronquera. Producción importante de esputo. Enfermedad por reflujo gastroesofágico complicada con pérdida de peso, anemia, hematemesis (vómito sanguinolento) o disfagia (dificultad para tragar). Episodio de atragantamiento. Neumonías recurrentes. Radiografía de tórax anómala. Diagnóstico Una detallada historia clínica (entrevista) y una minuciosa exploración física nos puede orientar hacia una causa de tos específica y evitar exploraciones complementarias diagnósticas innecesarias. Historia clínica: preguntar aspectos acerca de las características de esa tos tales como: ¿Cómo es?: sonido (laríngea, traqueal, bronquial) y características (seca o húmeda-productiva). ¿Cuándo?: Diurna, nocturna, al levantarse, con el acto del ejercicio o de la risa, en algún ambiente concreto o época anual determinada. ¿Cuánto?, ¿cómo comenzó?. Exploración física. Analíticas sanguíneas. Pruebas cutáneas (Prueba de la tuberculina, prick tests cutáneos…). Estudios radiológicos (Rx, TC, Tránsito digestivo…). Pruebas de función pulmonar (espirometría, prueba de hiperreactividad con la prueba de esfuerzo o con metacolina…). Estudios microbiológicos (cultivo de esputo, frotis faríngeo, aspirado nasal…). Pruebas de pHmetría (para confirmar la existencia de reflujo gastroesofágico). Endoscopias (fibrobroncoscopia…). Tratamiento La tos es un síntoma y no una enfermedad , por lo que el objetivo médico fundamental será identificar su causa para tratar ésta última (por ejemplo, el uso de broncodilatadores y antiinflamatorios en el asma; azitromicina en la tos ferina; antiácidos en el reflujo gastroesofágico; retirada de fármaco provocador de un efecto secundario...). Se considera un éxito y ya suficiente el control parcial de la tos, puesto que es difícil lograr, en algunos casos, la total erradicación de la misma. El uso de medicamentos antitusivos es controvertido para algunos autores. Otros remedios naturales descritos para el tratamiento de la tos pueden ser la ingesta de abundantes líquidos, la toma de miel, la realización de vahos, Vitamina C…
Qué Debes Saber sobre el Sida
Artículo especializado

Qué Debes Saber sobre el Sida

Hoy en día, gracias a los avances en la medicación, la mayoría de personas infectadas por el VIH (virus de inmunodeficiencia humana) no llegan a desarrollar el sida. El sida no es sinónimo de infección por el VIH sin más, sino que solamente hace referencia al estadio final de la infección por este virus. Cómo se contrae El VIH o virus de la inmunodeficiencia humana es un virus de la familia de los retrovirus. Se conocen solamente dos variedades de este virus, el VIH-I, que es el más habitual, y el VIH-II, que solamente se ha descrito en África. El VIH se puede contraer por diversas vías: Transmisión sexual: es actualmente la principal vía de transmisión actual y se puede dar tanto en Relaciones heterosexuales como homosexuales. Transmisión sanguínea : por el uso de jeringuillas compartidas en personas adictas a drogas intravenosas, pinchazos con material quirúrgico o médico con sangre de una persona portadora del VIH. Transmisión materno-fetal o vertical : el VIH se puede trasmitir de la mujer infectada al feto durante el embarazo o en el momento del parto; asimismo, también se puede transmitir mediante la lactancia. Cómo actúa El VIH ataca a un tipo concreto de células de defensa , los linfocitos CD4, y es esta afectación del sistema inmunitario lo que conlleva las infecciones secundarias graves y potencialmente mortales o los tumores malignos que pueden desarrollarse cuando el sistema inmunitario es muy deficitario. Cómo se desarrolla La infección por el VIH se desarrolla en general a lo largo de tres fases: Infección aguda o primoinfección. Fase asintomática. Enfermedad avanzada o sida. Habitualmente la infección aguda no mata a la persona que se infecta, sino que el virus permanece aletargado en el organismo y se convierte en una infección crónica que puede permanecer en este estado, sin causar síntomas, durante años hasta que, sin un tratamiento adecuado, el sistema inmunitario comienza a fallar y surgen las complicaciones de la fase de sida. En la infección aguda no se dan apenas síntomas, a lo sumo los propios de cualquier infección viral inespecífica como pueden ser fiebre, malestar general, cansancio, inflamación de los ganglios o una leve afectación hepática. En la fase avanzada de la enfermedad, la llamada propiamente sida , la persona tiene los síntomas propios de infecciones oportunistas (infecciones poco frecuentes que solamente se dan en personas con un sistema inmunitario comprometido) o bien de otras enfermedades causadas directamente por el virus. Los síntomas que causan estas infecciones varían mucho en función de los microorganismos que las causan y de los órganos que se ven afectados. Algunas de estas infecciones oportunistas y enfermedades que definen la fase de sida son: Tuberculosis pulmonar o diseminada. Candidiasis en las mucosas —oral, esofágica, genital— o diseminada. Meningitis por parásitos, como el criptococo. Diarreas por infección del tubo digestivo por Cryptosporidium. Infecciones oculares como la queratitis por citomegalovirus. Infecciones cerebrales como la toxoplasmosis cerebral. Tumores característicos del sida, como son el sarcoma de Kaposi o los linfomas cerebrales. Cómo se diagnostica El diagnóstico de la infección por el VIH se realiza de manera rápida y fiable mediante un análisis de sangre . Se realiza una serología, es decir, se busca la presencia de anticuerpos contras el VIH. Si el resultado es positivo implica que la persona presenta una infección por el VIH, que no es lo mismo, insistimos, que padecer la fase de sida. El diagnóstico de sida se establece cuando existe una serología positiva confirmada y alguna de las infecciones oportunistas o de los tumores que definen esta fase. Toda serología positiva se confirma siempre mediante un segundo análisis. Hoy en día existen kits de detección rápida de los anticuerpos del VIH que permiten, con una gota de sangre obtenida mediante un pinchazo en el dedo, detectar la presencia de anticuerpos del VIH en unos 20 minutos. Las serologías pueden ser negativas y, sin embargo, haber infección, sobre todo si el contagio puede haber sido reciente. Existe un periodo de latencia, llamado periodo ventana, que dura de tres a 12 semanas y durante el cual no se detectan anticuerpos del VIH. En casos de una sospecha de infección se puede intentar determinar la presencia de un antígeno —una molécula específica del virus a la que se unen los anticuerpos— del VIH llamado p24, que en caso de infección será positivo, aunque todavía no haya suficientes anticuerpos como para detectarlos en la serología. Tratamiento Una vez se ha diagnosticado la infección por VIH es esencial evaluar con un análisis completo de sangre el estado inmunitario de la persona , así como la carga viral, es decir, la cantidad de virus que se detectan en sangre. Estos valores son los que tomaremos como referencia para valorar el éxito de los tratamientos antirretrovirales. Los grupos de fármacos para el tratamiento del VIH han evolucionado enormemente . Mientras que los primeros fármacos causaban muchos efectos secundarios bastante intolerables y se precisaba tomar un gran número de pastillas diarias, hoy en día el tratamiento ha mejorado sustancialmente, con una menor cantidad de medicamentos diarios y una mejor seguridad de estos fármacos. Uno de los principales avances en el tratamiento han sido los resultados del estudio START, que demostró que cuanto antes se dé tratamiento antirretroviral a los pacientes mayor tiempo se mantienen estos sanos y ganan una mayor esperanza de vida. ¿Vacuna? Asimismo, se e stá pendiente de los resultados de una vacuna terapéutica que se ha comenzado a probar en 2016. No se trata de una vacuna preventiva en sentido estricto, ya que se aplica a personas ya infectadas y no busca prevenir la enfermedad, sino que el sistema inmune reproduzca la respuesta al virus que tienen personas que controlan la enfermedad por sí mismas sin necesidad de medicación, personas cuyo propio sistema inmune mantiene a raya la infección por el VIH. Medidas de prevención La prevención del contagio por el VIH pasa por tomar medidas de protección al mantener relaciones sexuales. El preservativo sigue siendo el método más eficaz de prevención tanto para hombres como mujeres. En caso de ser adicto a drogas intravenosas no se deben compartir nunca las jeringuillas. La transmisión vertical se puede prevenir con el tratamiento con antirretrovirales durante el embarazo, el parto y la lactancia. Conviene mencionar la aparición de la PrEP o profilaxis preexposición como herramienta de prevención del VIH. En 2012 se aprobó en Estados Unidos el uso de la toma de fármacos antirretrovirales como mecanismo preventivo del contagio del VIH después de que algunos estudios demostraran su seguridad y eficacia. Desde entonces, este uso de los fármacos antirretrovirales como medida preventiva se ha aprobado en otros países, permitiendo el acceso a dicha medicación a las personas con más riesgo de infectarse. En España el uso de esta medicación todavía no está aprobado. Ante la sospecha de un posible contagio es esencial hacerse la prueba de detección del VIH y en caso de ser positiva ponernos en contacto con un servicio de enfermedades infecciosas.
Qué Debes Saber sobre la Radioterapia
Artículo especializado

Qué Debes Saber sobre la Radioterapia

Más de la mitad de los pacientes con cáncer recibe algún tipo de radioterapia durante el tratamiento. Sin embargo, es frecuente el desconocimiento sobre esta técnica terapéutica tan importante para su curación. ¿Qué es y en qué consiste? ¿Qué tipos de radioterapia existen? ¿Cuáles son sus principales efectos secundarios y por qué se producen? ¿Qué es la radioterapia y en qué consiste la técnica? La radioterapia es un tipo de tratamiento oncológico consistente en la utilización de radiaciones ionizantes, dirigidas a una zona concreta del organismo, para combatir las células cancerosas o tumorales. Para esta técnica, se emplean radiaciones de alta energía, principalmente rayos X y haces de protones, que frenan la capacidad de multiplicación y crecimiento de las células malignas. No obstante, no es un tratamiento totalmente selectivo frente a las células cancerosas, por lo que la técnica no está exenta de efectos secundarios. La radioterapia, como tratamiento único, puede resultar efectiva para algunos tipos de cánceres. Sin embargo, es habitual la necesidad de combinarla con otros tipos de técnicas para optimizar los resultados, como la asociación con quimioterapia, cirugía o inmunoterapia. ¿Qué tipos de radioterapia existen? En función de la forma de administración de las radiaciones, distinguimos dos tipos de radioterapia: Radioterapia externa : consiste en irradiar una parte muy precisa del cuerpo, marcada y delimitada previamente para mantener la exactitud de la zona a tratar en cada sesión. Este primer tipo de radioterapia es la que reciben la mayor parte de los pacientes. La técnica se realiza a través de una máquina externa que produce un haz de radiación a cierta distancia del cuerpo. Para llevarla a cabo, es imprescindible una correcta inmovilización durante el tratamiento con moldes, máscaras, yesos o reposa-cabezas entre otros dispositivos. Las sesiones suelen durar entre 5 y 10 minutos en función del tipo de cáncer y de los objetivos del tratamiento. Del mismo modo, el número de sesiones y el intervalo entre sesiones a realizar. La radioterapia externa es indolora para el paciente y no quema. Además, tras finalizar la sesión, se puede estar en contacto con otras personas, dado que el organismo no emite radiación. Se suele realizar de forma ambulatoria y, una vez finalizada la sesión, el paciente puede volver a realizar su rutina habitual de vida. Radioterapia interna o braquiterapia : este segundo tipo de radioterapia consiste en introducir el material radiactivo dentro del órgano afectado, estando en contacto directo con la zona enferma de manera temporal o permanente en función del tipo de cáncer. El manejo de esta técnica siempre es hospitalario y es posible que se requiera de ingreso. ¿Por qué se producen los efectos secundarios? Como todo tratamiento médico, la radioterapia no está exenta de efectos secundarios. Además de actuar contra las células cancerosas y frente a las cuales es más activa, es inevitable que también genere daño sobre células sanas a pesar de las precauciones y espaciamiento entre sesiones. Estos efectos secundarios varían en función de la dosis recibida, de la duración del tratamiento, de la localización que se irradia y de la susceptibilidad de cada persona a padecerlos. Por tanto, no todos los pacientes tendrán los mismos síntomas ni los sufrirán con la misma intensidad. Principales efectos secundarios El efecto secundario general más frecuente de la radioterapia es un aumento del cansancio habitual , consecuencia del tratamiento con radioterapia y del estado de estrés emocional generado por las circunstancias, entre otros factores. No existe un tratamiento específico, si bien se recomienda descansar más horas al día, llevar una dieta equilibrada, realizar algo de ejercicio físico, como caminar, y delegar parte de las actividades diarias si fuese necesario. Tras finalizar el tratamiento con radioterapia, el organismo vuelve a su estado de normalidad. El otro efecto secundario general más frecuente, y debido a que se trata de un tipo de tratamiento a nivel localizado, son las reacciones en la piel sobre la que se irradia o radiodermitis . Se puede generar desde un simple enrojecimiento de la zona tratada hasta lesiones cutáneas más importantes. El oncólogo y el personal de enfermería siempre lo tendrán en cuenta y te prescribirán algún tipo de crema para aplicarla tras las sesiones. El resto de efectos secundarios que se pueden producir como consecuencia del tratamiento con radioterapia dependerán de la zona en la que se aplica el tratamiento , según el tipo de cáncer que se está tratando: en el caso de realizar radioterapia en cabeza y cuello, lo más frecuente es la caída del cabello, alteraciones en la mucosa de la boca (mucositis) o crecimiento de hongos (candidiasis oral), cambio en la percepción del gusto y alteraciones dentales; cuando se efectúa radioterapia en la zona torácica o de la mama, puede producirse tos, dificultad para deglutir por inflamación de la mucosa del esófago e inflamación a nivel mamario; por último, al hacer radioterapia sobre el abdomen y la pelvis, lo más frecuente son las alteraciones gastrointestinales (diarreas, náuseas, vómitos o gases), las molestias urinarias e incluso la pérdida de apetito y pérdida de peso. ¿Se necesita algún tipo de preparación especial antes de las sesiones? En principio, no se recomienda ningún tipo de preparación concreta como realizar dieta especial los días previos o restringir la ingesta de líquidos. Es suficiente con acudir duchado y aseado, sin aplicarse ningún tipo de desodorante, colonia o crema corporal. Sin embargo, es posible que tu oncólogo te indique alguna norma previa al tratamiento por algún tipo de cáncer en concreto. Y recuerda que, tras finalizar la sesión, podrás reanudar tu rutina habitual con normalidad.
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