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Cómo Librarte de las Verrugas Genitales
Artículo especializado

Cómo Librarte de las Verrugas Genitales

Las verrugas genitales o condilomas acuminados son consecuencia de la infección por determinados tipos de virus del papiloma humano (VPH) , sobre todo los tipos 6 y 11, que están considerados de bajo riesgo oncogénico, es decir, que prácticamente nunca van a desencadenar un cáncer, a diferencia de otros serotipos de este virus. Actualmente, las verrugas genitales se consideran una de las enfermedades de transmisión sexual más frecuentes con una incidencia que va creciendo en la mayoría de la población sexualmente activa. Aunque esta infección se considera un proceso no neoplásicos causados por el VPH, es decir, que no deriva en un cáncer, sino un proceso benigno, esta infección tiene diversos factores que le otorgan una cierta relevancia clínica. La naturaleza propia de esta enfermedad, con la aparición de las verrugas en genitales o ano, y las connotaciones vinculadas al hecho de tratarse de una enfermedad de transmisión sexual (ETS) provocan un gran impacto físico, emocional y psicosexual entre las personas afectas. ¿Tienes dudas?  Regístrate ahora  en Savia y habla gratis con nuestros especialistas médicos por chat o videoconsulta. ¿Cómo se transmiten? Las verrugas genitales se transmiten mediante el contacto directo, de piel o mucosas, con una pareja sexual que presente verrugas visibles o subclínicas, es decir, que ya haya infección pero no se hayan manifestado todavía las verrugas. Se contagian al contactar piel o mucosa con piel o mucosa; no es necesario, pues, que haya penetración para que se produzca el contagio. Los principales factores de riesgo para contraer una infección por el VPH y tener verrugas genitales son: Mayor número de parejas sexuales Mantener relaciones sexuales sin protección Existencia simultánea de otras ETS Pacientes inmunodeprimidos Cuando se produce la infección por el VPH suele haber un período de latencia de aproximadamente entre 3 semanas y 8 meses hasta que aparezcan las lesiones, con lo cual a menudo no es fácil saber cómo nos podemos haber contagiado. Cuando aparecen las lesiones estas son verrugas blandas, rosadas, de pequeño tamaño, que pueden aparecer en el glande, el cuerpo del pene, los testículos, el perineo —la zona que queda entre los testículos y el ano— y la zona de alrededor del ano, Estas verrugas pueden estar aisladas o bien manifestarse agrupadas en racimos. No suelen dar ningún tipo de síntoma, salvo un ligero picor en ocasiones. ¿Cómo se realiza el diagnóstico? El diagnóstico se basará en la exploración del paciente y la visualización de las lesiones en genitales, perineo o zona anal. Se pueden llevar a cabo pruebas de detección molecular de ADN a partir de biopsias de las lesiones, pero son muy costosas y no se suelen hacer a menos que haya sospecha de una lesión precursora del cáncer o las lesiones no mejoren con el tratamiento. ¿Tienes dudas?  Regístrate ahora  en Savia y habla gratis con nuestros especialistas médicos por chat o videoconsulta. ¿Cuál es su tratamiento? Para el tratamiento de las verrugas genitales existen hoy en día diversas posibilidades, que abarcan opciones tan diversas que van desde la abstención terapéutica u observación a la combinación de varias modalidades de tratamiento. No existe evidencia científica que demuestre que un tratamiento sea mejor que otro con claridad , así que el tratamiento siempre deberá individualizarse, dado que no existe uno que sea el más apropiado en general y para todos los tipos de verrugas genitales. En el momento de elegir el tratamiento se deben tener en cuenta varios factores: Edad Localización y número de lesiones, área total afectada y consistencia Existencia de inmunodepresión Preferencias de la paciente Tasa de persistencia y recidivas Toxicidad y efectos secundarios Son varias pues las opciones para acabar con las verrugas genitales . Los agentes citotóxicos en pomada son unos de los más habituales, como la podofilotoxina o el ácido tricloroacético (ATCA). Estas sustancias destruyen las lesiones y se usan sobre todo cuando las verrugas son extensas y poco voluminosas. Otra opción son las pomadas inmunomoduladoras, como el imiquimod o el polifenol E, que se usan en lesiones también poco voluminosas y aisladas. Los tratamientos tópicos tienen que hacerse durante varios días o semanas. Otra opción terapéutica es la escisión quirúrgica de las lesiones, es decir, cortarlas mediante un bisturí frío o electroquirúrgico. Se suele realizar bajo anestesia local o bien regional, en función del número de lesiones y el área afectada. La técnica quirúrgica permite una eliminación inmediata de las lesiones, a diferencia de los tratamientos tópicos antes descritos. El tratamiento quirúrgico se utiliza cuando hayan fallado los previos o las lesiones sean muy voluminosas. Asimismo, las verrugas genitales pueden destruirse mediante diferentes técnicas, como la crioterapias, es decir, destruyendo las lesiones mediante nitrógeno líquido a una temperatura de -196ºC, con láser de CO 2 o bien mediante electrocoagulación diatérmica, que es similar al bisturí eléctrico. Otros tratamientos en fase de estudio son la terapia fotodinámica, que activa ciertas células del sistema inmunitario en la zona de la verruga y se encargan de destruirla, o bien el uso de un fármaco antivírico como es el cidofovir. ¿Cómo actuar tras el tratamiento? Tras el tratamiento es importante hacer visitas de control a los 3, 6 y 12 meses . Si tras este tiempo no han vuelto a aparecer lesiones no es necesario hacer más controles. La tasa de recurrencia, lo cual incluye la aparición de nuevas lesiones en los sitios previamente tratados o no, suele ser de un 20-30%. La mayoría de recidivas se observan entre los 3 y 6 meses tras finalizar el tratamiento. Tras 1 o 2 años la presencia del VPH disminuye hasta niveles indetectables de manera que el riesgo de nuevas lesiones también disminuye. Las verrugas que vuelven a aparecer se tienen que tratar nuevamente con los tratamientos empleados que hayan mostrado ser efectivos. En caso de observar la presencia de verrugas genitales es importante ponerse en contacto con nuestro médico para iniciar un tratamiento lo antes posible. ¿Tienes dudas?  Regístrate ahora  en Savia y habla gratis con nuestros especialistas médicos por chat o videoconsulta.
Qué Debes Saber sobre el Test de O'Sullivan
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Qué Debes Saber sobre el Test de O'Sullivan

Uno de los diagnósticos frecuentes durante el embarazo es la llamada diabetes gestacional , en la que la embarazada presenta problemas para mantener los niveles correctos de azúcar en sangre. La prueba que se realiza a toda gestante para descartarla es el test de O’Sullivan . Respondemos a tus dudas sobre este tema. ¿Qué es la diabetes gestacional? El test de O’Sullivan es una prueba sencilla y práctica , que no ocasiona efectos secundarios importantes, y que nos aporta una información fiable y valiosa sobre el aspecto metabólico del embarazo, permitiéndonos evitar complicaciones fetales que pueden tener cierta gravedad sin diagnóstico. Pero antes de profundizar sobre la prueba conviene que entiendas qué es la diabetes gestacional : cuando comemos cualquier alimento, sobre todo los que contienen hidratos de carbono (azúcar, dulces, fruta, pan, pasta, patata, legumbre…), mientras los digerimos, el organismo los va descomponiendo y absorbiendo pequeñas moléculas de azúcar (glucosa) que pasan a la sangre. A medida que estos niveles de glucosa van ascendiendo en sangre después de las comidas, el páncreas segrega insulina, hormona responsable de que la glucosa se elimine de la sangre y no suba en exceso. En la gestación, por la presencia de la hormona de embarazo, el páncreas tiene que segregar más cantidad de insulina para hacer el mismo trabajo que antes. Habrá casos en que este sobreesfuerzo que le estamos pidiendo al páncreas no será posible, y es entonces cuando diagnosticamos una diabetes del embarazo:  la embarazada mantendrá niveles de glucosa más altos de lo deseado en las horas siguientes a las comidas. Si esta afección no se diagnostica y no se controla estamos “obligando” al feto a tomar una dieta inadecuada, más rica en azúcar de lo debido, con lo cual el primer y más evidente síntoma es que el bebé se engordará excesivamente y lo sometemos a un trastorno metabólico que le puede perjudicar durante su vida intraútero y en el postparto inmediato. ¿Qué hacer cuando se diagnostica? Simplemente hay que hacer una dieta con una cantidad controlada de hidratos de carbono y medir en diferentes ocasiones a lo largo del día los niveles de glucosa para asegurarnos de que lo estamos haciendo bien. La medición se hace con un dispositivo portátil (glucómetro) que permite hacer un análisis rápido del nivel de glucosa en una gotita de sangre obtenida haciendo un pinchazo en el dedo. Cuando los niveles son altos se puede retocar la dieta o incrementar la actividad física, normalmente es suficiente y rara vez se requiere administrar insulina. Si conseguimos tener los niveles de glucosa bajo control el diagnóstico de diabetes gestacional no tendrá más consecuencias sobre el embarazo ni el feto y se resolverá espontáneamente después del nacimiento. El papel del test de O’Sullivan Este test, o “prueba de azúcar”, que no es una prueba diagnóstica, es simplemente un primer cribaje que consiste en hacer un análisis de sangre y medir los niveles de glucosa una hora después de haber tomado una bebida que contiene 50 g de glucosa (son 200 cc de una solución muy azucarada con sabor a limón/naranja). Durante esa hora se ha de estar sentada en el centro de extracción pues cualquier actividad física durante ese periodo podría hacer bajar falsamente los resultados. No requiere ninguna preparación, ni siquiera es imprescindible realizarla en ayunas, sino que se puede tomar algo muy ligero y que no contenga azúcar, pues sumaría a los 50 g que nos administrarán y contribuiría a encontrar valores falsamente altos, que no deben sobrepasar los 140 mg/dl. Alguna mujer puede experimentar náuseas o incluso llegar a vomitar porque es una dosis alta de azúcar que en ayunas puede resultar difícil de digerir, pero habitualmente se tolera sin molestias. Si ya te la han realizado y la has tolerado mal puede haber medios alternativos para conseguir el mismo resultado, y se podría considerar hacer controles de azúcar después de las comidas durante unos días haciendo dieta normal. ¿A quién se le practica el test de O’Sullivan? Se debería practicar a todas las embarazadas entre las 24 y las 28 semanas. Si tienes algún factor de riesgo: obesidad, edad superior a 35 años, antecedentes personales de diabetes gestacional o fetos de más de 4 kg en gestaciones anteriores o familiares con diabetes habrá que considerar practicarlo también en el primer y tercer trimestres. Resultados Cuando el test de O`Sullivan sobrepasa o iguala los 140 mg/dl consideramos que hay riesgo de diabetes gestacional y solicitamos el test de Tolerancia Oral a la Glucosa (TTOG) o sobrecarga de glucosa, o “curva larga de azúcar”. Es parecida al O’Sullivan pero con más dosis y más controles: se administran 100 g de glucosa y se miden los niveles en sangre antes de haber ingerido la solución y al cabo de una, dos o tres horas. Los valores normales deben estar por debajo de 105 mg/dl antes de la sobrecarga, 190 mg/dl a los 60 minutos, 165 mg/dl a los 120 minutos y 145 mg/dl a los 180 minutos. A esta prueba sí que hay que ir en ayunas. Se diagnostica una diabetes del embarazo cuando dos de las cuatro determinaciones sale por encima del rango . Si sólo uno de los cuatro valores está alterado se repetirá la curva larga en tres semanas. En la segunda curva con tan sólo un valor alterado ya es suficiente para el diagnóstico. Haz nuestro test de embarazo y averigua todo lo que debe saber una embarazada. Descubre todos los consejos y cuidados de las mujeres embarazadas.
Cómo Tratar el Trastorno Límite de la Personalidad
Artículo especializado

Cómo Tratar el Trastorno Límite de la Personalidad

La persona con Trastorno Límite de la Personalidad (TLP) camina día a día por la vida buscando el equilibrio como un funambulista en la cuerda floja. Abajo se extiende un abismo contra el que batalla por no caer y necesita de una barra que lo estabilice para no precipitarse hacia lo más profundo. Buscando su lugar… Durante muchos años, el TLP se había considerado el cajón de sastre de la psiquiatría. Son tan variadas sus manifestaciones y los trastornos que se vinculan con él, que en principio no encajaba en ninguna de las dos grandes categorías diagnósticas tradicionales, ni en las neurosis ni en las psicosis, ya que tenía elementos de ambas. Por eso, cuando en 1980 se creó como categoría con entidad propia en el DSM (manual que compila y define los trastornos psiquiátricos), se denominó trastorno límite (o borderline). Es irónico que esta desubicación tanto tiempo sostenida dentro de la psiquiatría se corresponda también con una gran desubicación a nivel vital en las personas con TLP. ¿Qué es? El TLP es un síndrome complejo y heterogéneo que está sobre todo asociado con la inestabilidad emocional y el control de impulsos . Afecta al 2% de la población adulta, y es el trastorno más frecuente en poblaciones clínicas ya que requiere de ingresos y consultas diversas tanto por la gravedad de sus síntomas como por los trastornos que tiene asociados: trastornos del estado de ánimo (depresión, trastorno bipolar, etc.), de ansiedad, de alimentación, de abuso de sustancias y elevada tasa de suicidio, cuestiones todas ellas que generan una amplia demanda asistencial. A pesar de que se ha tendido a considerar un trastorno más propio del sexo femenino , se sabe que afecta a ambos sexos por igual, aunque se diagnostica más a mujeres por motivos culturales. La edad de inicio se sitúa a finales de la adolescencia o principios de la edad adulta, aunque frecuentemente aparezcan síntomas ya durante la infancia (entre los 8-11 años). ¿Qué síntomas lo caracterizan? Los síntomas fundamentales en los que se manifiesta el trastorno son: Intentos frenéticos para evitar un abandono real o imaginado. Relaciones interpersonales intensas e inestables, marcadas por una alternancia entre la idealización y la devaluación. Alteración de la identidad: autoimagen y sentido de uno mismo inestable. Impulsividad en (como mínimo) dos áreas potencialmente dañinas para sí mismo, p.ej. abuso de sustancias, conducción temeraria, atracones de comida, relaciones sexuales compulsivas, derroche económico… Comportamientos intensos, amenazas de suicidio o autolesiones. Inestabilidad afectiva: cambios en el estado de ánimo que oscila en horas o días. Sentimientos crónicos de vacío. Ira intensa o dificultades para controlarla. Ideas paranoides debidas a estrés o síntomas disociativos. Es importante remarcar que el diagnóstico de TLP siempre debe realizarlo un profesional (psiquiatra o psicólogo) ¿Causas? El origen del TLP es una mezcla de distintos factores y circunstancias genéticas, bioquímicas, neurofisiológicas, pero también de factores aprendidos y modulados desde la infancia a la adultez a nivel familiar y social. Los factores de riesgo incluyen: Comunicación deficiente en la familia. Abandono o miedo al abandono en la niñez o en la adolescencia. Vida familiar disociada. Abuso sexual, físico o emocional. ¿Falsos mitos? “ Son personas destructivas”: es importante ayudar a comprender a la persona qué hay detrás de las conductas autodestructivas para trabajar sobre ellas y sustituirlas por  otras menos nocivas. Los motivos de las conductas autodestructivas son diversos: ansiedad, miedo, autocastigo por haber fracasado, enfado hacia otros… A veces puede ser una manera desesperada de pedir ayuda o de reflejar lo mal que se sienten, otras son una forma de espiar la culpa (“soy mala persona”, “no valgo para nada”) y otras es una manera de sentirse vivos o sentir dolor por algo tangible. Aunque parezca contradictorio, la autolesión, las conductas abusivas o autodestructivas conducen a una aparente calma temporal o incluso una euforia que interrumpe el profundo malestar sentido. Detrás de la destrucción hay un intento (fracasado) de construcción. “ Son personas manipuladoras ”: parte importante de la “mala prensa” del TLP son las conductas manipuladoras. Es importante entender que detrás de actitudes aparentemente egoístas, se esconde un intento de hacer frente a emociones difíciles de tolerar y habitualmente son otro intento más de calmarse. Detrás del enfado hay miedo. En último término, quien paga las peores consecuencias de esas supuestas manipulaciones son justamente las personas con TLP. “ Nunca cambiarán ”: es cierto que es difícil mejorar si no se buscan las condiciones para poder hacerlo, por eso es tan necesario buscar no sólo ayuda terapéutica sino una ayuda de calidad.  Detrás de unos pobres resultados terapéuticos se esconden más habitualmente deficiencias en el tratamiento más que una incapacidad de la persona para mejorar. No hay casos perdidos, sino casos mal trabajados. ¿Es todo malo? Son tantas las reacciones negativas que generan las personas con TLP que hay una tendencia a pasar por alto sus aspectos positivos. No sólo tienen una gran capacidad empática sino también una sensibilidad especial, una especie de sexto sentido que les permite detectar en qué estado emocional se encuentran las personas de su alrededor, por lo que son capaces de hacerlas muy felices en los momentos buenos. Al ser personas intensas, tanto lo malo como lo bueno se acentúa. Tienden a ser personas inteligentes. ¿Tratamiento? Cada persona es un mundo, por lo que la psicoterapia requiere abordar aspectos específicos para las necesidades de cada una . Sería como hacer un traje a medida. No obstante, algunos aspectos que habitualmente se trabajan en psicoterapia con esta problemática son: la identidad y la diferenciación con los demás, las emociones y su regulación emocional, los límites y las relaciones personales, el autocuidado, etc. ¿Pronóstico? En los últimos años se está cambiando la forma de entender el curso del trastorno. Ha pasado de ser considerado como algo “incurable” a aparecer múltiples propuestas de tratamiento con resultados, cuanto menos, reveladores. Es cierto que no son tratamientos cortos, ya que es necesario modificar aspectos básicos de la personalidad, pero hay luz al final del túnel. Todo lo aprendido se puede desaprender. Lo más urgente es crear la tranquilidad y estabilidad necesarias para establecer con qué aspectos se identifican de sí mismos y diferenciarlos de aquellos que están más relacionados con el aprendizaje o la falta de habilidades y recursos. Hay que llenar huecos para, poco a poco, ir integrando la personalidad y descubriendo a la persona. En la edad madura tienden a mejorar los síntomas. Si bien la tendencia puede ser ir hacia la cuerda en cuanto aparezca, hay muchas formas de caminarla: el funambulista puede ir armado con cuerdas, atalajes y sujeciones varias, casco y paracaídas, o incluso motores a reacción que hagan decidir el propio vuelo y hacer que el equilibrio sea más una realidad que una excepción.
Entendiendo el Trastorno Bipolar
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Entendiendo el Trastorno Bipolar

Grandes personalidades del mundo de la literatura (como Virginia Woolf, Edgar Allan Poe o Ernest Hemingway), del cine (Marilyn Monroe o Vivien Leigh), de la música (Kurt Cobain o Frank Sinatra), del arte (Vincent Van Gogh), de la política (Winston Churchill o Abraham Lincoln) han sufrido trastorno bipolar. Coloquialmente se usa (y abusa) equivocadamente el término “bipolar” para referirse a las personas que son impredecibles y que cambian de opinión o de emociones a menudo. No obstante, poco o nada tiene que ver el trastorno con esta forma de entenderlo: conozcámoslo un poco más. ¿Qué es? El trastorno bipolar, antiguamente llamado “psicosis maniaco-depresiva”, forma parte de los trastornos del estado de ánimo, y se caracteriza por cambios de humor que oscilan entre dos polos opuestos, uno muy alto y uno muy bajo. Afecta a alrededor del 1,5% de la población y no hay diferencias entre sexos. Se da en todas las culturas y grupos étnicos. Habitualmente empieza al final de la adolescencia o principios de la adultez y aunque puede aparecer en niños o personas mayores, es mucho menos frecuente. Requiere de un tratamiento a largo plazo. ¿Síntomas? El estado de ánimo “normal” ( eutimia ) se combina con episodios maníacos (o hipomaníacos) y depresivos , por lo que según en qué fase esté la persona tendrá unos síntomas u otros: Episodio maníaco (es cuando el estado de ánimo es más alto). Los episodios maníacos se caracterizan por un alto descontrol y los síntomas pueden llegar a ser peligrosos para el propio paciente o para otras personas. Euforia. Irritabilidad. Agitación o alta actividad motriz. Disminución de la necesidad de dormir. Aumento de la líbido (impulso sexual). Gastos excesivos y/o inapropiados. Planes irrealizables. Aumento de energía, capacidad para hacer muchas cosas. Cambios en los hábitos alimentarios, p.ej. descontrol de horarios. Fuga de ideas o mayor productividad de pensamiento. Hablar demasiado y demasiado rápido. Aumento de la sociabilidad. Sentimientos de grandeza, comportamiento extravagante. Implicación excesiva en actividades placenteras que tienen un alto potencial para producir consecuencias graves. Pueden darse síntomas psicóticos, p.ej. alucinaciones o delirios. También se puede dar un episodio hipomaníaco , que sería como un estado maníaco, pero menos grave. Incluso al principio puede resultar agradable para la persona, y habitualmente no necesita de hospitalización. Puede ser la fase previa al episodio maníaco o un episodio en sí mismo. Entre los síntomas habituales encontramos: Aumento de la autoestima. Sentimientos de grandiosidad. Hiperactividad. Aumento de la sociabilidad. Locuacidad. Dormir menos. Gastar más de lo habitual. Falta de autocrítica. Optimismo exagerado. Aumento de la líbido. Aumento de la emotividad. Episodio depresivo (estado de ánimo bajo -depresión mayor-). El episodio depresivo es más largo y más profundo cuanto más larga y profunda es la fase maníaca o hipomaníaca previa, por lo que cuanto más se reduzcan los picos, más estable estará la persona. Por eso es importante tratar los síntomas hipomaníacos cuanto antes. Se caracteriza por: Tristeza, vacío o desesperanza. Baja autoestima. Falta de energía y de motivación. Bajo nivel de actividad y lentitud. Cambios en el sueño: o dormir poco (insomnio) o demasiado (hipersomnia). Cambios en el apetito: comer demasiado o demasiado poco. Tendencia al aislamiento. Disminución de la líbido. Falta de concentración. Sentimientos de culpa. Ideación suicida. Episodio mixto : puede ocurrir que se dé simultáneamente un estado de depresión y de manía. Por ejemplo, se pueden dar sentimientos de grandiosidad con pensamientos suicidas o de culpa intensa. En este estado es más elevado el riesgo de cometer suicidio, ya que se junta una tristeza muy profunda con la dificultad para controlar los impulsos. ¿Otras complicaciones? Alto riesgo de suicidio. Se estima que un 15% de las personas con trastorno bipolar se acaban suicidando. Problemas financieros. Problemas legales. Abuso de alcohol o drogas. Dificultades en las relaciones familiares, de pareja y con las amistades. Dificultades laborales. ¿Tipos? Existen fundamentalmente dos tipos básicos de trastorno bipolar: Trastorno bipolar tipo I: se diagnostica cuando se han dado uno o más episodios depresivos mayores y al menos un episodio maníaco (o mixto). Trastorno bipolar tipo II: se diagnostica cuando se han dado uno o más episodios depresivos mayores y al menos un episodio hipomaníaco. Alrededor del 10% de los casos con trastorno bipolar tipo II se acaban convirtiendo en tipo I. Dentro de los trastornos bipolares también encontramos el trastorno ciclotímico (o ciclotimia), que sería una versión más leve, y estaría compuesto por uno o más episodios de hipomanía con uno o más episodios de depresión leve o moderada (no llegan a cumplirse criterios necesarios para diagnosticar episodio depresivo mayor). ¿Causas? El trastorno bipolar es una alteración de los mecanismos que regulan el estado de ánimo . Estos mecanismos se deben tanto a factores genéticos (herencia, vulnerabilidad biológica) como a factores ambientales (acontecimientos estresantes que activan el problema). No hay una causa única que haga que se desarrolle el trastorno; es siempre debido a la interacción de diversos factores. ¿Tratamiento? El trastorno bipolar es una de las enfermedades mentales más incapacitantes , pero también de las más abordables terapéuticamente. El tratamiento combinado, es decir, psicoterapia y medicación, hace que sea posible llevar una vida autónoma y gratificante . Dentro del tratamiento farmacológico destaca el litio, que fue el primer estabilizador del estado de ánimo aprobado para tratar episodios maníacos y depresivos. También existen algunos anticonvulsivos como el ácido valproico o la lamotrigina, que también se usan como estabilizadores. Es importante no abandonar la medicación cuando la persona se encuentra bien, ya que se podría producir una nueva crisis. Por otro lado, el tratamiento psicológico incide en los siguientes aspectos: Aceptar y conocer el diagnóstico sin hacer de él un estigma. Es importante remarcar el papel que tiene la actitud que tome la persona en el pronóstico de la patología. Si se toman las medidas adecuadas, lo que se “cronificará” será la estabilidad y no la enfermedad. Evitar hábitos que puedan facilitar las crisis, como el consumo de drogas o estimulantes. Fomentar hábitos que promuevan la estabilidad: pautas de sueño adecuadas y alimentación equilibrada. Aprender a manejar el estrés. Averiguar los factores de riesgo: qué situaciones habitualmente producen síntomas, cuáles son los activadores habituales y cómo se les puede hacer frente de una forma efectiva para no se llegue a producir una crisis. Aprender a detectar las señales de alerta para poder intervenir terapéuticamente. Los episodios depresivos o maníacos no aparecen de repente y, además, no todos los afectados experimentan los mismos síntomas. Se trata de que cada persona conozca cuáles son sus manifestaciones para saber cuándo pedir ayuda. Orientación familiar: es importante que los familiares entiendan el trastorno, cómo influye en la familia y cómo puede ésta influir sobre el trastorno. Reducir sentimientos de culpa y recriminaciones.
La Toxoplasmosis en el Embarazo
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La Toxoplasmosis en el Embarazo

Esta es una palabra que toda embarazada conoce. Para que no queden dudas sobre esta infección te explicamos todo lo que deberías saber. ¿Qué es? La toxoplasmosis es una infección provocada por el parásito Toxoplasma gondii , que habita en el intestino de animales como gatos y cerdos. Muchas personas en el mundo tienen este parásito, pero la mayoría no presenta síntomas. En otras sí puede causar serios problemas, entre ellas las que tienen sistemas inmunitarios debilitados y bebés de madres que contrajeron la infección durante el embarazo. Los problemas pueden incluir lesiones en el cerebro, los ojos y otros órganos. ¿Cuáles son los síntomas de la toxoplasmosis? La mayoría de las personas no tienen síntomas porque su sistema inmunitario impide que el parásito provoque la enfermedad. Si los hay, suelen aparecer alrededor de una a dos semanas después de entrar en contacto con el parásito. A veces, las personas que tienen toxoplasmosis pueden experimentar síntomas parecidos a los de la gripe. En las personas que tienen un sistema inmunitario débil , la toxoplasmosis puede provocar problemas médicos graves, como: Confusión. Fiebre. Dolor de cabeza. Visión borrosa debido a inflamación de la retina. Convulsiones. ¿Cómo se contrae la toxoplasmosis? Podemos contraer la infección: Al tocar o entrar en contacto con heces de gato infectadas . Los gatos pueden contraer la infección al comer roedores, aves u otros animales de tamaño reducido infectados. Al ingerir carne cruda o poco cocida de animales infectados (sobre todo de cordero, cerdo o venado). Al ingerir f rutas, verduras u hortalizas crudas y no lavadas , que han entrado en contacto con el estiércol. Al nacer infectado por la enfermedad (una mujer embarazada con una infección por toxoplasmosis puede trasmitir el parásito al feto a través del torrente sanguíneo). Al ingerir los huevos del parásito sin saberlo, que se pueden quedar en las manos después de tocar la tierra sin llevar guantes o de manipular alimentos no cocinados ni lavados. Al beber agua contaminada. ¿Cómo se diagnostica la enfermedad? Los médicos pueden diagnosticar la toxoplasmosis mediante pruebas de laboratorio que permiten detectar parásitos microscópicos en la sangre, el líquido cefalorraquídeo, el líquido amniótico, la placenta, los ganglios linfáticos, la médula ósea u otros tejidos corporales. Pero lo más frecuente es que los médicos soliciten un análisis de sangre para medir la cantidad de anticuerpos que contiene la sangre del paciente. Existen unas pruebas genéticas que permiten identificar los genes de ADN de los parásitos de la toxoplasmosis que han invadido el organismo de una persona. Estas pruebas son especialmente útiles para analizar el líquido amniótico a fin de detectar toxoplasmosis congénitas en los fetos. En los lactantes , los médicos preguntan a las madres sobre aspectos como la exposición a gatos en el medio doméstico, a alimentos o a aguas contaminadas. A los bebés les pueden practicar pruebas oculares, auditivas y del sistema nervioso, análisis del líquido cefalorraquídeo u otras pruebas para detectar posibles cambios en el cerebro. Toxoplasmosis congénita Cuando una mujer contrae la toxoplasmosis (incluso aunque no presente síntomas) durante el embarazo y no recibe tratamiento alguno , existe la posibilidad de que trasmita la infección al feto. Los bebés que se infectan durante el primer trimestre de gestación son los que tienden a presentar síntomas más graves. Es poco probable que una mujer que contrajo la toxoplasmosis antes de quedarse embarazada trasmita la infección a su bebé , porque ambos se habrán hecho inmunes a la infección. Pero la toxoplasmosis se podría reactivar, lo que significa que podría volver a afectar a una embarazada previamente infectada cuyo sistema inmunitario estuviera debilitado. Por lo general, es mucho mejor esperar a buscar un embarazo hasta que hayan pasado, como mínimo, seis meses tras una infección por toxoplasmosis. ¿Qué síntomas presenta el bebé? Hasta el 9 0% de los niños que nacen con toxoplasmosis congénita no presentan síntomas durante la lactancia inicial, pero un importante porcentaje de estos niños presentará signos de la infección varios meses o varios años después. Los niños prematuros y muy pequeños presentan signos evidentes de la infección al nacer o poco tiempo después. Entre los signos y los síntomas , en caso de que aparezcan, se incluyen: Fiebre.  Ganglios linfáticos inflamados.  Ictericia (piel y ojos amarillos o amarillentos) provocada por una concentración excesiva en sangre de bilirrubina. Cabeza anormalmente grande o pequeña. Erupción. Moretones o sangrado bajo la piel. Anemia. Bazo o hígado agrandados. Algunos bebés con toxoplasmosis congénita tienen anomalías en el cerebro y el sistema nervioso que pueden causar: Convulsiones.  Flacidez muscular. Dificultades para alimentarse. Pérdidas auditivas. Deficiencia mental. Estos niños también son de alto riesgo para desarrollar lesiones oculares que afectan a la retina y que provocan problemas visuales graves. ¿Cómo se trata? A menos que la persona infectada tenga el sistema inmunitario debilitado o esté embarazada, no suele ser necesario tratarla por padecer una infección por toxoplasmosis. En cambio, si una mujer embarazada contrae una infección por toxoplasmosis, su médico y un especialista en enfermedades infecciosas colaborarán para desarrollar su programa de tratamiento . Las investigaciones indican que el hecho de tratar a la madre puede ayudar a reducir la gravedad de la enfermedad en el lactante, aunque no siempre permite impedir la trasmisión de la toxoplasmosis al bebé. Los niños que nacen con toxoplasmosis congénita se tratan con distintas combinaciones de medicamentos contra la toxoplasmosis, habitualmente a lo largo del primer año de vida. ¿Cómo se puede prevenir? Lavarse las manos con agua y jabón después de manipular carne cruda o verduras u hortalizas no lavadas. Lavar con abundante agua (no dejar en remojo) todas las frutas, verduras y hortalizas antes de servirlas. Mejor comerlas sin piel. Congelar el embutido curado y la carne durante varios días (entre 72 horas y 15 días) a -20ºC podría reducir las probabilidades de infección por toxoplasmosis. Es importante saber que no todos los congeladores son capaces de alcanzar temperaturas de frío tan bajas, por lo que no son válidos para destruir el parásito. No comer carne cruda o poco cocinada, ni embutidos crudos curados. Cocinar correctamente todo tipo de carnes. Los gérmenes se destruyen en la cocción cuando el alimento alcanza una temperatura interna de 70-74°C. Los jugos de la carne deben ser transparentes y no contener áreas de color rojo o rosado. No consumir huevos crudos ni leche no pasteurizada porque pueden estar contaminados. No lavar nunca la carne ni el pollo crudo. Lavarlos cuando todavía están crudos puede dispersar los gérmenes por la cocina. Lavar a conciencia todas las tablas de cortar, todos los utensilios y todas las superficies de la cocina (sobre todo los que entren en contacto con la carne cruda) utilizando agua caliente y jabón después de cada uso. Si se tiene un gato, ponerse guantes cuando se cambie el cajón de los excrementos y lavarse las manos a conciencia a continuación. Lo mismo si se toca al gato o cualquier objeto de éste. Utilizar guantes para realizar tareas de jardinería y lavarse bien las manos al acabar. Haz nuestro test de embarazo y averigua todo lo que debe saber una embarazada. Descubre todos los consejos y cuidados de las mujeres embarazadas.
Cuándo Podemos Sufrir Toxicodermia
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Cuándo Podemos Sufrir Toxicodermia

Cuando la toma de un medicamento produce reacciones en la piel hablamos de una toxicodermia o toxidermia. Aunque no hayamos escuchado este término antes, lo cierto es que las toxicodermias son muy frecuentes, pero sólo una pequeña parte son potencialmente graves. Conozcamos más sobre ellas. ¿Una toxicodermia es una alergia? Su diagnóstico y tratamiento compete más al dermatólogo que al alergólogo , porque sólo en algunas el mecanismo de producción es alérgico. La forma más frecuente de toxicodermia es el llamado exantema morbiliforme, que recuerda a las erupciones asociadas con las infecciones víricas infantiles, y no suele estar provocado por mecanismos alérgicos. Muchos pacientes piden pruebas de alergia cuando han tenido reacciones a medicamentos, y hay que explicarles muy claramente que no siempre sirven para estudiar la mayoría de estos cuadros. Incluso, algunos pacientes piden pruebas “para saber si son alérgicos”, y tampoco es posible siempre realizarlas con esta orientación. Un medicamento puede provocar toxicodermia sin haberlo hecho antes, y además puede no provocarla siempre que se vuelve a tomar ese medicamento. Esta compleja situación hace que tenga que ser el especialista en dermatología el que oriente al paciente sobre la reacción de forma muy individualizada . Tipos y causas Cualquier medicamento puede provocar toxicodermia, aunque algunos con mayor frecuencia . Es el caso de los antiepilépticos, algunos psicofármacos o antibióticos como las sulfamidas. Sin embargo, medicamentos tan utilizados como el ibuprofeno también pueden causar toxicodermias, y no hay manera de prevenirlo ni saberlo: Exantema morbiliforme: se manifiesta como una erupción generalizada, que empieza por el tronco y avanza de forma centrífuga hacia las extremidades, con enrojecimiento y picor. Suele aparecer entre uno y 10 días después de la administración del medicamento causante. Exantema fijo medicamentoso : se manifiesta con lesiones circulares rojas o violáceas que aparecen unos días después de recibir el fármaco, y vuelven a aparecer en la misma localización si el paciente vuelve a tomar el mismo fármaco. Puede afectar a piel y a las mucosas, como la zona genital, y a veces puede provocar ampollas. Toxicodermias urticariformes : tienen el aspecto de una urticaria, con habones o ronchas que aparecen y desaparecen rápido, y se acompañan de intenso picor. Pueden tener un mecanismo alérgico. El síndrome de Stevens-Johnson y la necrólisis epidérmica tóxica son cuadros graves que aparecen como una erupción que confluye y se acompaña de despegamiento de la piel, con lo que el paciente puede tener la gravedad de un gran quemado. Las mucosas (ojos, genitales) pueden estar gravemente afectadas. Su gravedad es tal que requiere del ingreso en una unidad de cuidados intensivos para el tratamiento Síndrome DRESS : es un tipo de toxicodermia que, además de una erupción en la piel, puede afectar a otros órganos, como el hígado y el riñón. Su causa más frecuente son los fármacos antiepilépticos. Pustulosis exantemática aguda : es una reacción que incluye aparición de pústulas generalizadas y descamación, junto con fiebre y síntomas generales. Es importante no confundirla con una infección. Dermatitis de contacto sistémicas : algunos pacientes presentan alergia de contacto a determinadas sustancias como los metales o los conservantes, y la ingestión de estas puede provocar una erupción generalizada. Para estudiarla cabe diagnosticar la alergia de contacto con unas pruebas específicas llamadas pruebas epicutáneas, que realizan alergólogos o dermatólogos. ¿Qué tratamiento tienen las toxicodermias? La primera medida terapéutica debe ser, evidentemente, la suspensión del medicamento causante . En muchos casos, sobre todo en pacientes de edad avanzada, es frecuente la polimedicación, y no siempre es posible atribuir la reacción de la piel a uno u otro medicamento. En estos casos, deben intentar suspenderse aquellos fármacos que el paciente ha empezado a tomar más tarde, y sustituirlos por otros. Además, es conveniente prestar atención a productos “naturales” u homeopáticos que el paciente haya consumido, porque también pueden ser los causantes de una reacción medicamentosa. En algunos casos, la toxicodermia puede requerir tratamiento con corticoides tópicos u orales, antihistamínicos u otros medicamentos , a criterio del dermatólogo. ¿Cómo prevenir las toxicodermias? Es importante evitar la automedicación. Por parte del médico, se deben prescribir medicamentos adecuados y a las dosis correctas. Debe minimizarse la toma de productos de herboristería o de medicina natural y homeopática, de dudosa eficacia y no exentos en ocasiones de efectos secundarios.
Tipos de Herpes
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Tipos de Herpes

Un gran porcentaje de la población los sufre. Y es que los virus de la familia Herpetoviridae (herpesvirus) incluyen varios tipos y con diferentes presentaciones clínicas y son infecciones muy frecuentes. Por fortuna, son de las contadas infecciones por virus que tienen un tratamiento eficaz con medicamentos antivíricos (antibióticos que son activos contra los virus).  Los más importantes para el ser humano son el virus varicela-zóster y el virus del herpes simple (con dos tipos, I y II). Virus varicela-zoster (VZV) Es un virus de la familia de los herpes que da una clínica en dos fases. Se contrae por contacto directo entre personas o por compartir objetos. Varicela La primera enfermedad que se padece es la varicela, una infección infantil bien conocida . En su forma natural, se pasa durante la primera infancia o la pubertad. Se manifiesta por fiebre y una erupción generalizada en forma de vesículas (granitos con líquido) que van formando costras, y ocasionan un intenso picor. Cuando no se ha pasado de niño, puede afectar a adultos jóvenes, en cuyo caso es más virulenta, pudiendo ocasionar complicaciones incluso graves como la encefalitis o la neumonía. También puede ser más peligrosa cuando la pasan niños de menos de dos años. Por todo ello, y aunque en general es benigna y cura sin tratamiento, hace años que se vacuna a la mayoría de los niños de los países desarrollados con una preparado de virus atenuados, y se evita pasar una enfermedad que provoca molestias o secuelas. La varicela, en su estado natural, suele curar sin ningún tipo de secuelas, salvo algunas cicatrices con poco impacto estético. Herpes zóster El conocido zóster o “culebrilla” es una segunda manifestación por el mismo virus varicela-zóster . Una vez pasada la varicela (de forma natural o mediante la vacuna), el virus nunca desaparece del organismo, sino que queda escondido en estado de latencia, y puede reactivarse en un momento posterior de la vida . Puede ocurrir a cualquier edad, pero en general a partir de los 60 años. Esta “segunda varicela” se manifiesta por lesiones similares, vesículas con líquido que evolucionan a costras, pero sólo en un territorio de la piel, en general la zona del tórax. Puede afectar a cualquier zona, normalmente en la mitad del cuerpo, y puede ser especialmente grave cuando aparece en la cara. El síntoma premonitorio es escozor o picor, y en muchos casos un dolor muy intenso, que puede recordar al de una angina de pecho o un infarto. De hecho, la erupción suele curar en un par de semanas con el tratamiento, pero el dolor o neuralgia puede persistir meses o años, y ser muy incapacitante. Para su tratamiento puede ser necesario que el dermatólogo solicite la colaboración de un neurólogo o un especialista en dolor. Herpes simple oral o genital Son dos tipos de herpes, el simple tipo I, que afecta a la zona facial, y el tipo II que afecta a la zona genital. Herpes simple tipo I u oral Afecta a la región de la boca, los labios, la nariz, y raramente otras áreas de la cara . Se contrae por contacto, y una gran parte de la población sana ha sido infectada por él. La primera vez que se pasa la infección (lo que conocemos como primoinfección ), el cuadro clínico puede pasar inadvertido como una viriasis leve en la infancia. En algunos casos, es un proceso con fiebre, dolor e hinchazón de los ganglios, y una erupción de llagas muy dolorosas en las encías y el interior de la boca. Una vez pasada la primoinfección , el virus herpes queda escondido en el organismo, y puede volver a viajar a la piel produciendo las recurrencias. Estas recurrencias son los clásicos herpes, o “calenturas” del labio, bien conocidas. Se manifiestan por la erupción de granitos en la zona (generalmente alrededor de la boca, más frecuentemente en el labio superior), sobre un botón o bulto rojo, que evolucionan a vesículas (granitos con líquido), y finalmente se van secando, formando costras y desapareciendo sin dejar ninguna cicatriz. Las recurrencias del herpes pueden aparecer con una frecuencia variable, en general un par de veces al año, y suelen venir precipitadas por estrés, por procesos febriles como una gripe o una neumonía, el sol, o la regla. Aunque la norma es emplear la pomada de aciclovir para tratarlas, se ha demostrado que no tiene ninguna utilidad real. Por lo tanto, ante un herpes labial el tratamiento consiste simplemente en la aplicación de una solución secante como betadine o alcohol. Sólo si lo indica el médico, y ante un herpes labial particularmente intenso, puede emplearse el aciclovir en pastillas, que sí es eficaz para reducir la duración del brote, si se toma desde el primer día. Herpes simple tipo II o genital El tipo II afecta la zona genital, y se contrae por contacto sexual. Es importante conocer que el tipo I no afecta nunca la región genital, y el tipo II nunca afecta la cara. La primoinfección por el tipo II suele pasar inadvertida, y las recurrencias aparecen en forma de lesiones dolorosas en los genitales, en forma de llagas, que pueden ser muy molestas. Al igual que en el herpes tipo I, el aciclovir tópico no tiene ninguna utilidad para el tratamiento. El preservativo es la única manera de evitar el contagio. Aciclovir y sus derivados El aciclovir y sus derivados, valaciclovir o famciclovir, así como otro antivírico llamado brivudina, son los medicamentos ideales para combatir las infecciones por herpes y varicela-zóster. Estos virus son muy difíciles de eliminar por completo, ya que sobreviven escondidos en fase latente, y el medicamento sólo es eficaz cuando el virus se activa y se replica. Sin embargo, consiguen atenuarlo y son muy útiles para reducir la intensidad y la frecuencia de las infecciones . A pesar de que algunos existen comercializados en cremas, no son eficaces. Deben ser recetados por un médico, y en general son más efectivos cuando se empiezan a tomar al inicio de la enfermedad. Cuando han pasado más de 48 horas, el virus ya ha completado su replicación, y no modifican el curso de la enfermedad. Ante las recurrencias del herpes simples orales y genitales, se puede valorar administrar aciclovir durante meses, de forma continuada, con la intención de erradicar o atenuar al virus. Si se contempla esta posibilidad, siempre se ha de valorar que el paciente no tenga problemas de riñón (insuficiencia renal) u otras contraindicaciones para el tratamiento.
La Época Perfecta para Ponerse la Vacuna de la Gripe
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La Época Perfecta para Ponerse la Vacuna de la Gripe

La forma más eficaz y universal de prevenir la gripe en los países desarrollados es la vacunación . En los adultos la vacuna produce una buena protección de cara a evitar la enfermedad, mientras que en los ancianos sirve para prevenir las complicaciones e incluso la mortalidad en pacientes de alto riesgo o muy mayores. Cuándo La campaña de vacunación de la gripe se pone en marcha al empezar el otoño y tiene lugar en octubre y noviembre en España , porque es la época en que empieza a circular el virus. La gripe es una infección vírica respiratoria aguda contagiosa. Está causada por los virus del género influenza virus A, B y C. Estos causan una enfermedad leve, moderada o grave, pero pueden causar la muerte en función del estado basal de la persona y de la virulencia del virus. Durante los últimos 30 años, los principales causantes de brotes de gripe en humanos fueron virus del tipo A (H1N1 y H3N2) y B, que causan brotes y epidemias. Por eso l as vacunas incluyen cepas de los dos virus. Los virus de tipo C se detectan con menor frecuencia y suelen causar infecciones leves, por lo que su impacto en salud pública es menos importante. Cómo se hacen las vacunas La vacuna de la gripe está formada por virus muertos o atenuados que se administran mediante una inyección intramuscular o intradérmica en centros de salud, centros hospitalarios y residencias de ancianos. Las vacunas antigripales son más eficaces cuánto más parecido es su contenido con los virus circulantes . El virus de la gripe es cambiante y por ello las vacunas se revisan dos veces al año. La vacuna cubre los tres virus más comunes en circulación (dos subtipos del virus A y uno de virus gripales B). Desde 2014 se incluye también un segundo virus B. Hay diversas marcas de vacunas antigripales de virus inactivados y recombinantes inyectables y una vacuna con virus vivos atenuados en espray nasal. Quién se ha de vacunar Las personas más susceptibles de sufrir enfermedades infecciosas (como la gripe) se incluyen en los denominados grupos de riesgo porque el curso de la enfermedad puede ser más grave y también el riesgo de mortalidad. Por ello se recomienda incluirlos en las campañas de vacunación anuales. Además, la vacuna está i ndicada en aquellos colectivos que trabajan en servicios esenciales para la comunidad (sanitarios, bomberos, empleados de geriátricos, etc.) puesto que están más expuestos a la gripe y así se reduce la transmisión del virus. Por tanto, es conveniente que se vacunen : Mujeres embarazadas en cualquier etapa del embarazo. Niños de seis meses a cinco años con enfermedades respiratorias, cardiacas o enfermos oncológicos o diabéticos. Adultos a partir de los 65 años. Personas con ausencia de bazo. Personas con enfermedades crónicas. Personal sanitario y colectivos que trabajan en servicios públicos esenciales (bomberos, policías, protección civil, trabajadores de instituciones penitenciarias, de geriátricos) Enfermos crónicos (enfermedades respiratorias, cardiopatías crónicas, enfermedades hematológicas) Adultos sanos que conviven con población de riesgo. Cómo se transmite la enfermedad El tiempo entre la transmisión de la enfermedad y la aparición de los síntomas es de dos días . Se transmite fácilmente de una persona a otra. Afecta a personas de cualquier edad y circula por todo el mundo. Las epidemias estacionales se producen sobre todo en invierno en los climas templados y en los países tropicales aparece durante todo el año. En sitios donde conviven gran número de personas como residencias de ancianos, escuelas, guarderías o cuarteles militares es donde se producen más casos. La transmisión es a través de gotas de saliva (gotículas infecciosas) que la persona enferma expulsa al hablar, toser o estornudar. También a través de las manos infectadas, por ello es muy importante el lavado de manos frecuente y la utilización de pañuelos de papel  de un solo uso, que servirán también para taparse con ellos la boca y la nariz al toser o estornudar. Cómo se manifiesta Las personas que contraen el virus de la gripe tendrán : Fiebre alta superior a 38º durante más de 3 días que se inicia de repente Tos seca mayormente que puede durar 2 semanas o más Dolores musculares y articulares intensos Cefalea Dolor de garganta Mucosidad nasal o nariz tapada Vómitos y diarrea, pero esto es más frecuente en niños La duración de los síntomas será de una semana y en personas sanas no siempre será necesario ir al médico . En caso de enfermedades crónicas respiratorias, cardiovasculares, diabetes Mellitus tipo I y II, enfermos oncológicos que hagan tratamiento con quimioterapia, y otras enfermedades que se traten con medicamentos inmunosupresores (transplantados, pacientes con enfermedades reumatológicas), siempre deberán consultar a su médico de familia. Cómo actuar Guardar reposo en cama y no salir a la calle mientras dure el proceso. Volver a la actividad normal (trabajo, colegio, guardería…) cuando estemos totalmente recuperados para no recaer ni transmitir la enfermedad. No estar muy abrigados ya que ello hará que la fiebre no baje. Mantener una buena temperatura en casa, no muy alta, de manera que la calefacción debe estar a unos 21ºC. En caso de tener sensación de ahogo, tos con expectoración o dificultad para bajar la temperatura corporal, consultar al médico. Sobre el tratamiento… El uso de antivirales queda en segunda opción para pacientes con enfermedades crónicas u oncológicos que deberán siempre ir al médico. Es muy importante la hidratación, beber muchos líquidos, porque con la fiebre nos deshidratamos con facilidad. Se recomienda beber mucha agua, así como infusiones, caldos, zumos naturales… sin esperar a tener sed. Hay que insistir especialmente en la hidratación de niños y ancianos. Ellos no serán los que no nos pidan líquidos, por lo que hay que ofrecérselos a menudo. Recuerda también que, aunque no tengamos hambre, es importante comer poco y a menudo alimentos fáciles de digerir. Respecto a los medicamentos, recuerda que la gripe es un virus y no se trata con antibióticos y por ello no hay que automedicarse con ellos nunca. La duración será siempre de cinco a siete días y sólo será efectivo el tratamiento para control de síntomas. Hay que tomar siempre antitérmicos como el paracetamol de 500 mg a 1 g según el peso de la persona, y en los niños hay que multiplicar el peso del niño por 0,15 mg para saber qué cantidad hay que darles cada seis horas. En caso de rechazo del paracetamol en jarabe podemos utilizar paracetamol rectal, o supositorios, aplicándolos cada 6 horas. En el caso de tener mucho dolor corporal o fiebre alta podemos alternar con antiinflamatorios como ibuprofeno de 400 mg a 600 mg en adultos y en jarabe 100 mg/ml dividiendo el peso del niño entre cuatro para saber la dosis. En caso de tener alergias al paracetamol o al ibuprofeno podemos usar el metamizol (Nolotil) o en gotas (Metalgial) para niños, pero en segunda opción. El ácido acetilsalicilíco AAS o aspirina queda ya en desuso por ser más gastrolesivo. Huir de los productos antigripales que son mezclas de varios medicamentos ya que suelen causar efectos secundarios como somnolencia y mareos, alteración de la visión y no llevan la dosis suficiente, en general, de antitérmico. Para la tos podemos usar remedios caseros como leche o manzanilla con miel o jarabes homeopáticos, y para la mucosidad podemos hacer vahos de eucalipto y utilizar suero fisiológico para lavar las fosas nasales. Ahora que ya conoces más cosas sobre la gripe no olvides que hacer una vida saludable , ya que te va a ayudar a ser más resistente a contraer la enfermedad. Recuerda: come sano, haz ejercicio, no fumes ni tomes alcohol y tu cuerpo estará preparado para hacer frente a los virus. Dra. Amaia Rincón Especialista en Medicina de Familia Médico consultor de Advance Medical
Cómo se Trata la Trocanteritis
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Cómo se Trata la Trocanteritis

Es una de las causas más frecuentes de dolor de cadera , pero ¿habías oído hablar alguna vez de la trocanteritis (también llamada bursitis trocanterea o síndrome del trocánter mayor)? Se trata de una inflamación local en la cara externa de la cadera, concretamente en un área anatómica del fémur llamada trocánter donde hay una bursa (bolsa con líquido sinovial, que actúa a modo de cojín alrededor de una articulación entre huesos, tendones y/o músculos. A quién suele afectar Se da mucho más frecuentemente en mujeres (tres veces más que en hombres) aunque también es muy común en corredores de fondo y ciclistas por sobrecarga mecánica, y en porteros de fútbol por caídas repetidas hacia el mismo lado. Aunque puede presentarse a cualquier edad, predomina entre los 40 y los 60 años y es más frecuente en personas obesas. Síntomas Típicamente suele debutar con un dolor en la cara externa o lateral de la cadera , que aumenta con los movimientos de rotación y separación de las piernas. Se detecta aumento del dolor al sentarse o subir escaleras y durante la noche al acostarse sobre el lado afectado.  Es muy frecuente la irradiación del dolor hacia la rodilla, por la cara externa del muslo, por lo que puede confundirse fácilmente con otras patologías como una ciática. Diagnóstico El diagnóstico es fundamentalmente clínico (guiándonos por los síntomas que manifiesta el paciente). Sin embargo, es preciso realizar una exploración exhaustiva donde evidenciamos si existe dolor a la palpación selectiva de la región externa de la cadera (trocánter) y observamos aumento de dolor con el movimiento (al flexionar y rotar hacia afuera la cadera). Los dolores de la trocanteritis se caracterizan por no permitir al paciente dormir de costado (apoyado sobre esa cadera), lo que obliga a buscar una postura antidolorosa, dando como resultado un sueño intranquilo. También suelen presentarse molestias al subir escaleras, comenzar a andar después de estar sentado o tras una actividad deportiva. ¿Has tenido alguna vez unos síntomas parecidos? Entonces sabrás que es un dolor bastante invalidante pues limita las actividades de la vida diaria tan básicas como tumbarse de lado sobre la cadera, caminar, cruzar las piernas, sentarse sobre una superficie dura o conducir. ¿Es necesaria alguna prueba diagnóstica para llegar al tratamiento? En principio, una buena exploración tras escuchar con atención los síntomas que manifiesta el paciente puede ser suficiente para llegar al diagnóstico. Sin embargo, solemos recurrir a las pruebas complementarias para descartar una posible causa desencadenante como puede ser una calcificación en dicha zona. Una radiografía, si bien es cierto que, en muchas ocasiones, no nos aporta información relevante, en otras sí nos permite visualizar, por ejemplo, la presencia de una calcificación peritrocantérea. En cuanto a la ecografía , podemos estudiar las partes blandas pudiendo valorar si existe líquido o derrame en forma de bursitis trocantérea. Una resonancia magnética nuclear nos permite visualizar con más detalle la bursa y la inserción del grupo muscular que se inserta en esta región anatómica. No obstante, antes de etiquetar este dolor en la cadera debemos descartar otras entidades médicas . Hemos de considerar que no todos los dolores de la cara externa de la cadera son debidos a una trocanteritis. De entre otras posibles causas podríamos citar una tendinitis, un dolor de ciática, una sacroileítis, un dolor artrósico… Se debe pensar en todas estas posibles causas. Tratamiento El tratamiento va a depender del grado de afectación y del tiempo y la forma de evolución . Así, en dolores incipientes y leves puede ser suficiente la aplicación de frío local, el reposo relativo y la toma de algún analgésico o antiinflamatorio en fase aguda. Sin embargo, en dolores más invalidantes o de instauración brusca se puede requerir una infiltración local e, incluso, un tratamiento rehabilitador específico (onda corta, aparatos de infrarrojos o magnetoterapia). Consejos en caso de dolor debido a una luxación Evitar dormir del lado del dolor (la presión continuada sobre la prominencia ósea de la cadera va a empeorar nuestro dolor). Aplicar frío local Tomar un tratamiento sintomático para el dolor (analgésico o antiinflamatorio). Si no mejoramos, en dos o tres días es conveniente acudir a visita médica. No olvidemos que es muy posible la reaparición de síntomas en forma de varios episodios de dolor al año. En este caso, y tras agotar otros recursos terapéuticos, puede contemplarse la posibilidad de cirugía con la finalidad de revisar la zona de dolor y realizar una limpieza quirúrgica. Sería el último eslabón terapéutico. En función de la gravedad, siempre hay un tratamiento indicado . No hay que desanimarse, pues  existe un gran arsenal de tratamientos para el abordaje de la trocanteritis.
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