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Fases del Embarazo
Artículo especializado

Fases del Embarazo

Hablar sobre el embarazo da para escribir un libro. Aunque es muy difícil resumir todo lo que sucede en este momento vital, casi mágico, que da como resultado una nueva vida, hemos sintetizado en este artículo lo más importante en cuanto a cambios maternos, fetales y las principales pruebas que realizamos a lo largo de la gestación. Nueve meses El embarazo tiene una duración de unos nueve meses . Como la fecha de la concepción no siempre es conocida, los obstetras lo calculamos en semanas, que es más preciso, y contabilizamos 40 semanas desde la fecha de la última regla (que serían unas 38 semanas desde la fecha aproximada de concepción, que es dos semanas más tarde de la última regla en una mujer con ciclos regulares de 28 días). Ese es el periodo medio en que las mujeres dan a luz, si bien son frecuentes los embarazos que se adelantan o atrasan un poquito, así que consideramos periodo normal de parto entre la semana 38 y la 42. La manera más popular de dividir ese tiempo es en trimestres . El primer trimestre abarca desde la concepción hasta la semana 13, el segundo trimestre de la 14 a la 27 y el tercero de la 28 a término. Cada una de estas etapas tiene diferentes connotaciones tanto para la madre como para el feto, y a continuación explicaremos lo más importante que les ocurre a ambos en cada uno de estos trimestres y las pruebas que realizamos para un buen control del embarazo: Primer trimestre En cuanto al feto, que hasta la semana 9 se llama embrión, es la etapa en la que se completa la formación de todos sus órganos . Desde el momento en que el óvulo es fecundado se inicia un proceso sofisticadísimo en el que el nuevo ser vivo, con una combinación única del ADN materno y paterno va tomando forma. Es el periodo más delicado, pues dependerá de que esa fusión entre los cromosomas de los progenitores sea correcta para que el embrión se desarrolle adecuadamente, y además ciertos agentes externos pueden incidir sobre ese desarrollo. Por eso el primer trimestre es el que más riesgo tiene de aborto , porque algunos de los embriones no podrán evolucionar porque algo originariamente ya no iba bien o algo ha sucedido que les impedirá seguir creciendo, y es el periodo donde se dan lugar las malformaciones fetales si algo incide en la correcta formación de un órgano. En cuanto a la gestante, frecuentemente refiere aumento de volumen y sensibilidad de las mamas, aumento de la frecuencia urinaria , sensación de peso en el vientre y pinchazos abdominales, cansancio o somnolencia y en ocasiones náuseas y vómitos. Todos estos síntomas suelen ir intensificándose hasta la semana 8-9 en que inician su remisión y la mayoría de embarazadas suelen encontrarse bien a partir de la semana 12. En cuanto a pruebas complementarias, el primer trimestre va enfocado por una parte a  identificar los embarazos de riesgo y por otra parte a diagnosticar malformaciones mayores y alteraciones cromosómicas. Para ello se solicita una analítica general para valorar el estado general de la gestante, descartar que sea portadora de enfermedades infecciosas transmisibles al feto (hepatitis, HIV…), necesidad de suplementos vitamínicos … y análisis de sangre específicamente dirigidos a valorar riesgo fetal de anomalías cromosómicas tipo Síndrome de Down. A este respecto existen dos tipos de análisis: El llamado Triple Screening , que combina edad materna, hormonas i datos ecográficos fetales que nos informará si estamos ante un embarazo con alto riesgo de Síndrome de Down que nos haga plantear otro tipo de pruebas confirmatorias. El Test Prenatal no Invasivo, que analiza ADN fetal en la sangre materna informando con precisión de más del 99% si el feto tiene o no alguna alteración cromosómica como el Síndrome de Down y otros no tan conocidos. Ecográficamente se puede realizar alguna ecografía temprana, sobre la semana 7-8 para datar exactamente el embarazo, pero la ecografía importantísima del primer trimestre se realiza a la semana 12. En esa fecha el feto ya muestra mucho de su anatomía y son visibles marcadores ecográficos que nos pueden hacer sospechar anomalías cromosómicas. Segundo trimestre El feto ya ha concluido su proceso de formación, ya tiene todos sus órganos, pero han de ir perfeccionándose y madurando. La incidencia de abortos es muchísimo menor y el efecto que pueden producir sobre el desarrollo los factores externos se minimiza. La madre durante este trimestre tiene una tregua, han cedido las molestias propias del primer trimestre, y aún no se resiente de la sobrecarga de las etapas finales del embarazo. Notará progresivamente aumento del volumen abdominal y movimientos fetales generalmente a partir de la semana 20. Las pruebas que se realizan en este trimestre son la ecografía de la semana 20, en la que se realiza un rastreo a fondo de la anatomía fetal para descartar cualquier malformación y valorar la evolución del feto y su crecimiento, que a la semana 20 pesa alrededor de 350 g, y analíticamente diagnosticar posibles alteraciones metabólicas frecuentes durante el embarazo como la diabetes gestacional, realizando con tal finalidad el test de O’Sullivan entre la semana 24 y 27. Tercer trimestre Es la etapa en la que el feto ya podría ser viable fuera del útero , durante todo este trimestre crece entre 1200 g que pesa aproximadamente a la semana 28 y los 3300 g de media que pesan al nacimiento. Su pulmón tiene que madurar para ser capaz de desarrollar su delicada función, así como su intestino, la visión… La gestante progresivamente va acusando la sobrecarga física que conlleva “convivir” con un feto que ocupa mucho volumen y provoca dolores de espalda y en las articulaciones por el incremento de peso, pinchazos en la pelvis, hinchazón en los tobillos… Desde el punto de vista médico dirigiremos las pruebas a tener todo en orden para el parto: análisis de sangre, cultivos para descartar la presencia de bacterias en el canal del parto que pudieran perjudicar al feto, seguimiento ecográfico de su crecimiento, y vacunación en algunos casos para proteger al recién nacido de algunas infecciones. Y, finalmente, el parto, ese acontecimiento esperado, deseado y temido a partes iguales, que da para escribir otro libro… y que culminará todo ese peregrinaje obsequiándonos con ¡nuestro recién nacido sano! Haz nuestro test de embarazo y averigua todo lo que debe saber una embarazada. Descubre todos los consejos y cuidados de las mujeres embarazadas.
Síndrome de Fibromialgia
Artículo especializado

Síndrome de Fibromialgia

Dolor, cansancio, alteraciones en el estado de ánimo… son síntomas que refieren las personas con fibromialgia , un síndrome que no fue reconocido como enfermedad hasta 1992 y que afecta, y mucho, a la calidad de vida de quienes lo sufren. Te explicamos cómo se llega al diagnóstico y en qué consiste el tratamiento. ¿Por qué se le llama síndrome? Por tratarse de un conjunto de síntomas entre los que destacan el dolor crónico musculoesquelético generalizado junto con fatiga, insomnio o mala calidad de sueño, y alteraciones en el estado de ánimo. El síndrome de fibromialgia (SFM) es más frecuente en mujeres (les afecta 10 veces más que a hombres) y en el rango de edad entre los 30 y los 50 años. En su inicio costó catalogarlo por la diversidad e inespecificidad de sus síntomas, y fue reconocida como enfermedad por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en el año 1992. El dolor Su causa es desconocida, aunque su principal síntoma, el dolor, se asocia a la llamada sensibilización central. Existe una fuerte relación entre la fibromialgia y una alteración en la modulación del dolor, que explica la respuesta dolorosa aumentada que aparece ante estímulos de baja intensidad. Dicho de otra manera, estas personas sufren más dolor que el resto de la población con el mismo estímulo. Y este bajo umbral de tolerancia al dolor ocasiona una hiperestesia o hipersensibilidad ante mínimos estímulos. [ Por otro lado, se aboga por una predisposición genética y ambiental , siendo más frecuente en hijos de progenitores con fibromialgia y en aquellas personas con mala calidad de sueño, obesidad, inactividad física e insatisfacción laboral y personal. ¿Cómo se confirma el diagnóstico? El diagnóstico del SFM es absolutamente clínico. No existe ninguna prueba que lo confirme. Para etiquetar de fibromiálgica a una persona debemos basarnos en los síntomas, junto con una exhaustiva exploración física y una analítica (básicamente para descartar otras causas como enfermedades reumáticas). Entonces, ¿los dolores generalizados sin causa aparente equivalen a fibromialgia? La respuesta es: no. Existen unos criterios diagnósticos que deben tenerse en cuenta. Hasta hace pocos años el dolor se valoraba mediante la exploración sistemática de los llamados “ puntos gatillo ”, que son un total de 18, y son unos lugares anatómicos específicos cuya palpación provoca un dolor local o irradiado. Si una persona tenía dolor al palpar un mínimo de 11 de los 18 puntos se consideraba una exploración positiva y sugestiva de fibromialgia. En 2010 se definieron unos criterios diagnósticos que debían estar presentes durante al menos tres meses con una intensidad similar y sin otra causa que los justificara.  Se valoraba un índice de dolor generalizado y una escala de gravedad de síntomas . Posteriormente, fueron modificados con la introducción de unos cuestionarios en forma de autoencuesta que debía cumplimentar el paciente. ¿QUÉ MÉDICO ME LLEVA? Normalmente es controlado por el reumatólogo, aunque durante el seguimiento pueden intervenir el traumatólogo, el rehabilitador, la clínica del dolor e incluso el psiquiatra (por asociarse a oscilaciones en el estado de ánimo). ¿Cuándo sospecharemos el diagnóstico de SFM? Dolor: es generalizado, de inicio insidioso e intermitente (pero progresivo). Debe tener una duración de tres meses y sin otra causa aparente. Es de predominio muscular, aunque puede ser articular. Son frecuentes la cefalea y la dismenorrea (dolor menstrual). Fatiga: presente en el 90% de los pacientes, es el síntoma más comúnmente asociado. Puede ser más incapacitante que el propio dolor. Alteraciones del sueño: insomnio de primera o segunda fase (cuesta coger el sueño o se despiertan durante la noche) o sueño no reparador (se despiertan con sensación de “no descanso”). Distimia: alteraciones en el estado de ánimo como depresión y/o ansiedad son frecuentes (tres de cada cuatro pacientes). Otros síntomas:  disfunción sexual (hasta en un 97% de los pacientes), síndrome del intestino irritable, sequedad ocular, palpitaciones, bruxismo, acufenos (pitidos), sobrepeso u obesidad, etc. ¿Qué pruebas podemos solicitar antes estos síntomas? Ante un posible SFM podemos encontrarnos con una exploración física normal. No obstante, solicitamos una analítica completa para descartar otras enfermedades. Diversas entidades pueden cursar con un dolor similar, por ejemplo, enfermedades musculo esqueléticas (artritis reumatoide, espondilo artritis, lupus eritematoso sistémico o poli mialgia reumática) o neurológicas (esclerosis múltiple o neuropatías periféricas). Algunos fármacos pueden causar dolor generalizado como esta tinas, inhibidores de la bomba de protones y bifosfonatos. ¿Cómo abordamos el tratamiento del SFM? El tratamiento debemos enfocarlo en la reducción de síntomas para mejorar el entorno médico del paciente. Disponemos de un tratamiento farmacológico y de un tratamiento no farmacológico, pero no existe un tratamiento estándar ni específico. Centrándonos en los síntomas predominantes de cada paciente individualizaremos su tratamiento. En cuanto a las medidas no farmacológicas podríamos mencionar: Concienciación del paciente y comprensión de su enfermedad: debemos fomentar una actitud positiva por su parte, pues influye fuertemente en la respuesta al tratamiento. Ejercicio físico: mejorando el bienestar físico y psicológico conseguiremos disminuir el dolor y mejorar la calidad de sueño. Es preferible el ejercicio aeróbico de baja potencia (caminar, trotar, nadar, aquagym, pilates, bailar, pedalear, etc). Tres sesiones a la semana de 30 minutos de duración son suficientes. Otras actividades aconsejadas serían: yoga, taichi, meditación o masaje corporal. Psicoterapia: el estado de ánimo influye en la evolución de la enfermedad. El tratamiento farmacológico debe abordar aquellos síntomas invalidantes, pero empleando la mínima dosis eficaz y durante periodos de tiempo controlados. No hay ningún fármaco aprobado con indicación específica para la fibromialgia. Por ello, el tratamiento será sintomático: Analgésicos y antiinflamatorios para el dolor. Relajantes musculares o antidepresivos para mejorar el descanso y el estado de ánimo. Otros: los fármacos anticonvulsivantes (gabapentina y pregabalina) han demostrado eficacia en el control de algunos síntomas.  A pesar de que los síntomas suelen persistir y fluctuar a lo largo del tiempo debemos fomentar que el paciente tenga una vida activa y recurra al tratamiento médico sólo cuando sus síntomas se intensifiquen. La convivencia con el SFM es más fácil si el paciente es conocedor de su patología y de su abordaje. Asimismo, el optimismo y una buena calidad de sueño van a influir positivamente en el control de la enfermedad.
Evita la Retención de Líquidos
Artículo especializado

Evita la Retención de Líquidos

¡Útimamente tengo las piernas hinchadas!, ¡mira mis tobillos…! Son frases típicas que revelan una retención de líquidos. Y es que pasar muchas horas sentadas, no beber lo suficiente, los cambios hormonales… pueden hacer retengamos más líquidos en algunas épocas y que, en consecuencia, ciertas partes del cuerpo se “hinchen”. Es un problema que, más allá de lo estético, genera incomodidad y malestar a quien lo sufre. Te explicamos cómo prevenir y aliviarla. ¿Qué es? La retención de líquidos se define como una acumulación de líquido claro en los tejidos o cavidades del cuerpo . No es una enfermedad en sí misma, sino más bien un signo de una enfermedad o situación fisiológica que la favorece. Sobre todo, se relaciona con patologías de corazón, aparato digestivo, del riñón … Esta acumulación puede aparecer en tobillos, muñecas, brazos, cuello… Cuando aparece en pies, piernas, tobillos, se caracterizan por una hinchazón típica llamada edema. No suele producir dolor ni alteraciones en la coloración de la piel. Normalmente aparece como un aumento de volumen de estas zonas del cuerpo y al apretar la zona inflamada se queda como un poco hundido, pero a los pocos minutos la zona vuelve a la normalidad, estos hundimientos se denominan fóveas . ¿Cuáles son sus causas? Una incorrecta hidratación. Una mala alimentación. Sobre todo, un consumo excesivo de sal. Pasar muchas horas de pie o sentada. No practicar ejercicio regularmente. Llevar una vida sedentaria. Cambios hormonales como el embarazo, el ciclo menstrual (la ovulación), la menopausia. El consumo de ciertos medicamentos como estrógenos, corticoides, antiinflamatorios no esteroideos, fármacos para la tensión arterial. Enfermedades derivadas de problemas de corazón, hígado, riñones , y también alteraciones en el funcionamiento del tiroides. ¿Cómo evitarla? Intenta llevar una buena alimentación sana y equilibrada. Incluye alimentos ricos en agua y electrolitos como la verdura y la fruta. Por ejemplo, son muy buenos alimentos la alcachofa, la col, el espárrago, la sandía, el pepino, la zanahoria, la lechuga. También hay alimentos con importante acción diurética, es decir, una acción que facilita la eliminación del agua del organismo: piña, alcachofa, papaya, apio, endivias, espárrago... Restringe el consumo de sal . Para que no resulten muy “sosas” las comidas y darles algo de sabor puedes probar a sustituir la sal por otro tipo de condimentos (limón, hierbas aromáticas, especias…) Controla tu peso: intenta estar en el peso adecuado y evitar la obesidad. Bebe al menos 1,5 litros de agua al día . Si lo tuyo no es beber agua, no te preocupes, puedes tomar infusiones, zumos naturales sin azúcar añadido, zumos de cítricos… Practica ejercicio de forma moderada, tratar de mantener una buena condiciona física. Con ello se activa la circulación y se evita que la sangre se estanque. Es suficiente con una buena caminata. Una hora de ejercicio moderado al día está bien. Evita estar muchas horas sentada o de pie. Si tu trabajo es “de oficina” basta con que de vez en cuando te levantes y camines un poco. También puedes masajearte las piernas o intentar moverlas, aunque sea en el sitio para reactivar la circulación. Las prendas muy ajustadas no favorecen la circulación y el retorno venoso, por eso es importante que intentes evitarlas. Es mejor usar prendas amplias que no compriman la cintura. Evita estar mucho tiempo expuesta a una fuente de calor porque éste hace que los vasos sanguíneos se dilaten haciendo que sean más porosos, favoreciendo así la salida del agua del torrente circulatorio impidiendo que los tejidos lo absorban. Intenta controlar en la medida de lo posible el consumo de azúcar. Existen fármacos que tiene acción diurética , pero pueden dañar algunos órganos del cuerpo, por eso es importante que si la retención de líquidos es muy severa lo consultes con tu medico antes de tomar ninguna medicación.
La mejor Dieta en la Menopausia
Artículo especializado

La mejor Dieta en la Menopausia

Con la llegada de la menopausia, cada mujer presenta distintos síntomas y vive esta etapa de forma diferente. En cualquier caso, podemos pasarla de la mejor manera si seguimos una serie de pautas que facilitarán, en el caso de que resulte complicada, convertirla en una etapa más llevadera . Sobre la menopausia… La menopausia se define como desaparición definitiva de la menstruación, después de 12 meses sin sangrado (amenorrea) y sin causa patológica. Cuando hablamos de menopausia, en términos médicos, hacemos mención a la última menstruación. Sin embargo, se suele confundir con el climaterio, que hace referencia a la fase o etapa de la vida en la mujer en que disminuye la función ovárica provocando un descenso de los niveles de hormonas sexuales (estrógenos y progesterona) y, como consecuencia, la aparición de una serie de síntomas. El climaterio suele durar como promedio entre 10-15 años y engloba distintas fases, teniendo como referencia la última menstruación o menopausia: Premenopausia (periodo que abarca los años previos a la menopausia, entre dos y siete aproximadamente). Postmenopausia (periodo que sigue a la menopausia y dura aproximadamente 10-15 años hasta llegar a la vejez). Perimenopausia (periodo delimitado a los dos años previos y dos años posteriores a la menopausia). Síntomas de la menopausia Los síntomas propios de la menopausia empiezan a aparecer con el descenso hormonal . El grado o molestia de cada uno de los síntomas puede ser vivido y descrito de distinta forma en cada mujer. Entre todos ellos destacan: la aparición de sofocos, los cambios en el estado anímico, el insomnio, la falta de energía, la afectación de la memoria y concentración, y el aumento de peso inducido por una disminución del gasto energético en reposo. Con la menopausia se produce una pérdida de la masa muscular y una redistribución de la grasa corporal, acumulándose mayoritariamente en el abdomen, siendo un factor de riesgo cardiovascular que favorece la hipertensión. El descenso estrogénico también facilita la retención de líquidos y alteraciones en la regulación o homeostasis del calcio, produciendo una pérdida de masa ósea o descalcificación, que lleva asociada un aumento del riesgo de osteoporosis. La dieta como aliado para prevenir problemas derivados de la menopausia En esta etapa, seguir unas recomendaciones dietéticas puede ser de ayuda para prevenir problemas derivados de la menopausia, además de conocer qué alimentos son los más recomendados y desaconsejados en cada situación. Para reducir factores de riesgo cardiovascular Evita el exceso de grasas saturadas (carnes grasas, charcutería, quesos grasos, yogur enriquecido con nata, productos precocinados y bollería industrial). Si se combina con ejercicio físico ayudará a frenar la acumulación de grasa, sobre todo abdominal. Aumenta el consumo de pescado y disminuye el de carne. Consume un máximo de cuatro huevos a la semana y no más de una yema diaria. Introduce alimentos integrales en tu alimentación diaria (fruta entera, verdura, cereales integrales, legumbres, arroz integral, pasta integral). Come a diario verduras u hortalizas (como plato principal o acompañamiento). Se recomienda consumir tres piezas de fruta al día y dos raciones de verduras y hortalizas , siendo preferiblemente una ración en crudo (hortalizas o ensaladas). Limita la ingesta de azúcar, sal y bebidas alcohólicas. Disminuir el riesgo de osteoporosis Se recomienda consumir un mínimo de dos raciones de productos lácteos al día por su aporte de calcio. Una ración de lácteos equivale a: un vaso de leche desnatada o semidesnatada (si tomas bebida vegetal debe ser enriquecida en calcio para poder llegar a las necesidades diarias) o dos yogures naturales o bien 80 g queso fresco 0%. Otras fuentes de calcio: los frutos secos (almendras, nueces, avellanas etc.) y las legumbres (soja, judía blanca, garbanzos, guisantes…) son también buenas fuentes. Si se tiene sobrepeso u obesidad, estos alimentos se deberán consumir en cantidades o raciones más controladas. Otras fuentes : semillas de sésamo y pipas de girasol, y pescados cuya espina también se come (especies pequeñas o enlatadas como sardinas, anchoas…) pues se acumula en los esqueletos de los animales. También destacan las almejas, berberechos y gambas, así como las verduras de hoja verde (espinacas, col rizada, berro, brócoli...). Se recomienda comer alimentos ricos en vitamina D , ya que esta vitamina liposoluble ayuda a fijar el calcio en los huesos. La vitamina D se encuentra en la fracción grasa de ciertos alimentos como en los pescados (pescado azul), caviar, cereales para el desayuno enriquecidos, yogur y huevo. La vitamina D también la sintetiza el organismo a través de los rayos ultravioletas del sol, por ello realizar actividad física de forma regular al aire libre, preferiblemente un ejercicio de impacto (andar, subir escaleras, correr...), además de favorecer la pérdida de peso, le ayudará a absorber mejor el calcio de la dieta porque su piel sintetizará vitamina D. El alcohol y el tabaco disminuyen la densidad mineral ósea y aumentan el riesgo de padecer osteoporosis. Para conciliar el sueño Deja transcurrir un tiempo entre la cena y la hora de acostarse. El margen recomendable es el que precisa el organismo para la digestión, entre hora y media y dos horas. Además, acostarse inmediatamente después de cenar facilita la subida del contenido ácido del estómago al esófago provocando reflujo, ardor, náuseas y ganas de vomitar. Este malestar no deja dormir bien o interrumpe el sueño a media noche. Evita comidas abundantes o especiadas : los principios activos que contienen las especias aumentan la temperatura corporal, por lo que cuesta más dormir. Las cenas abundantes y grasas (embutidos, quesos, salsas o frituras) causan una mayor secreción de ácido clorhídrico, lo que produce acidez de estómago , que será mayor si la cena se acompaña de alcohol y café. Consume infusiones relajantes entre las que se encuentran: tila, pasiflora, azahar, melisa, te sin teína. Evita alimentos diuréticos por la noche (espárragos, endibias, apio, cebolla, sandía, melón...) El triptófano es un aminoácido esencial (componente básico de las proteínas) necesario para la formación de melatonina y serotonina. Ambos neurotransmisores participan en el ciclo del sueño. En la dieta, el triptófano se encuentra en alimentos tan variados como: la leche, el plátano, la carne o el pescado. Una alternativa saludable es consumir un vaso de leche caliente antes de acostarse. Evitar la retención de líquidos Aumenta la cantidad de líquidos en forma de agua, caldo o infusión hasta llegar a un mínimo de 1,5 litros al día. Esta ingesta es necesaria para eliminar el exceso de líquidos acumulado y mejorar la circulación de la sangre. Las frutas más diuréticas son: la piña, la pera, el níspero, el melón, la sandía, el melocotón, la manzana, la naranja y la fresa. Las verduras más diuréticas son la cebolla, el apio, los espárragos, la alcachofa y el calabacín. Descansa con los pies en alto . Ponerse un cojín debajo del colchón a la altura de los pies favorece el retorno venoso y activa la circulación. En el momento de la ducha, realiza movimientos circulatorios con el agua fría, desde los pies a la cintura.
Para Qué Sirve la Férula de Descarga
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Para Qué Sirve la Férula de Descarga

A tu alrededor hay varias personas que usan férula de descarga , seguro. ¿Sabes para qué sirve exactamente? ¿Por qué se usa por la noche? ¿A qué se debe su precio? Vamos a ir contestando a estas preguntas para que no te quede ninguna duda, pues seguramente eres candidato a llevarla si estás leyendo este artículo. Gran parte de los pacientes que se sientan en nuestro sillón serían tributarios de llevar una férula de descarga por la noche por algún motivo u otro. Se trata de una ortesis elaborada con material plástico o resina acrílica y hecha a medida para cada paciente. Normalmente, tiene forma de herradura y se ancla a una de las dos arcadas (suele ser en la superior). ¿Qué se consigue con esta férula? Existen diferentes tipos de férulas según la finalidad perseguida. Por ejemplo, como mantenedor del espacio tras una ortodoncia o para la realización de un blanqueamiento químico.  En nuestro caso, nos centraremos en la férula de descarga cuya finalidad es la de modificar o estabilizar la oclusión dental del paciente, para evitar el desgaste de los dientes (bruxismo) , la sobrecarga de la articulación temporomandibular (ATM) o la contracción mantenida de la musculatura masticatoria durante el sueño (que conllevaría al llamado trismus o reducción del grado de apertura de la boca por sobrecarga muscular). ¿Comprendes ahora por qué tantas personas serían candidatas a usarlas? ¿Quién no se ha levantado alguna vez con dolor en la mandíbula por contracción mantenida durante el sueño? ¿Cuántos de nosotros tenemos el borde de los dientes anteriores un poco desgastado por el roce excesivo con la arcada contraria? La indicación principal: el bruxismo Vamos a centrarnos en la indicación principal de la férula de descarga por excelencia: el bruxismo (también llamado bruxomanía). Consiste en el hábito involuntario de apretar fuertemente los dientes sin el objetivo de masticar . ¿En qué se traduce? Si aprietas fuertemente los dientes vas a provocar un desgaste mantenido de las superficies dentales que están contactando con más presión de la habitual. Además, causarás una fatiga muscular de toda la articulación ATM y se va a generar un dolor que puede irradiarse a la zona mandibular. Es resultado es un dolor importante en la zona mandibular que se acentúa al abrir la boca y un desgaste de los dientes anteriores. ¿Qué consecuencias puede tener a largo plazo? Un desgaste del esmalte dental progresivo debido a la fricción mantenida de los dientes de ambas arcadas y una exposición de la dentina (capa más profunda del diente). Ello va a provocar hipersensibilidad al ingerir alimentos o bebidas con temperaturas extremas (muy frío o muy caliente). Si no se corrige a tiempo, el desgaste evoluciona hasta exponerse la capa más profunda del diente (la pulpa o nervio) en cuyo caso la hipersensibilidad va a ser mucho mayor siendo incluso necesario realizar una endodoncia de esos dientes para desvitalizarlos. Asimismo, los dientes perderán altura y pueden tener cierta movilidad por la sobrecarga mecánica a la que están constantemente sometidos. ¿Cómo podemos saber si somos o no bruxistas? Es fácil sospechar un bruxismo. Al abrir la boca ante un espejo debemos fijarnos en los bordes de los dientes anteriores (normalmente tienen un borde rugoso con un pequeño festoneado que llamamos mamelones). Como consecuencia del bruxismo se producirá un desgaste de este festoneado y tendremos unos dientes con borde totalmente liso, casi cortante. ¿Qué otros síntomas pueden ocasionar el bruxismo? Otro síntoma característico sería dolor al masticar y al hablar o gesticular . Es debido a la contractura constante de la musculatura masticatoria. Notaremos dolor, sobre todo al masticar durante tiempo prolongado (al masticar chicle) o al abrir la boca (por ejemplo, para bostezar). Nos podemos encontrar, también, dolor en la articulación ATM, ruido o rechinar de los dientes, dolor al ocluir, bloqueo mandibular, dolor de oído e incluso algunos tipos de cefalea. No existe una causa clara que nos explique la aparición del bruxismo, sin embargo, en un alto porcentaje de casos se asocia a aumento de estrés del individuo. ¿Sabías que el estrés se asocia muy frecuentemente al bruxismo? El bruxismo es inconsciente y puede reflejar un estado de ansiedad.  Un aumento de tensión emocional se traduce en una mayor presión oclusiva provocando una contractura muscular mantenida y un dolor local permanente. ¿Y qué papel juega la férula de descarga? Se trata de desprogramar la musculatura para bloquear esa fuerte contractura . Se realiza a medida a partir de una toma de impresiones (moldes) del paciente en consulta. Se registra, asimismo, la forma de mordida. En el laboratorio, el protésico realiza la resina que, posteriormente, debe ser ajustada en la siguiente visita del odontólogo para asegurar el perfecto encaje en la dentadura. Es un proceso laborioso. Una vez ajustada se recomienda al paciente que la use por las noches para que las piezas dentales no friccionen entre sí, evitando el desgaste y relajando los músculos y las articulaciones de la mandíbula. A pesar de ser un artilugio algo incómodo al inicio te garantizo que vas a notar sus efectos beneficiosos los primeros días de usarla. En muchas ocasiones, para facilitar la adaptación a la férula dental se recomienda su uso progresivo (los primeros días sólo un par de horas durante el día). A medida que nos vayamos acostumbrando a utilizarla el cuerpo se habitúa a ella y dejamos de sentir la incomodidad de los primeros días. Cuando sea bien tolerada ya podemos usarla durante toda la noche.  Es muy importante colocarla tras la higiene dental. La retiraremos por la mañana. Hay que ser constantes, siendo óptimo incorporarla a nuestra rutina diaria. Si la persona es colaboradora podemos invitarla a su uso durante el día mientras está en casa. Es gratificante recibir el feedback positivo del paciente cuando nos indica que ha desaparecido su dolor mandibular, así como el resto de síntomas que presentaba. Es impensable que se haga un esfuerzo económico para la confección de la férula y que no se use con asiduidad. Si es tu caso, quiero animarte a utilizarla con constancia. Te aseguro que notarás mejoría muy rápidamente. Es evidente que el estrés no mejorará con la férula, pero tus dientes te lo agradecerán.
Fístulas Perianales
Artículo especializado

Fístulas Perianales

Una fístula no es más que un conducto que comunica dos zonas. Cuando nos referimos a fístulas anales o perianales , hacemos referencia a la aparición de un pequeño túnel que comunica el interior del canal anal con el exterior a través de una apertura en la piel de alrededor del ano. ¿Por qué se produce? El canal anal normal está formado por una especie de criptas con forma glandular. Si estas glándulas se obstruyen y no pueden drenar correctamente su contenido, se producen infecciones locales que en un principio pueden pasar desapercibidas. Las infecciones provocan la aparición de material purulento que el organismo intentará eliminar buscándole una salida. Si no se consigue un buen drenaje hacia el canal anal, el organismo intentará buscar otra salida hacia el exterior y lo hará conduciéndolo hacía la piel de la zona más cercana creando así una fístula perianal. Determinadas enfermedades como la enfermedad de Crohn, la tuberculosis, la actinomicosis, la diverticulosis , los antecedentes de traumatismo en la zona perianal o la radioterapia, son factores que predisponen a la aparición de fístulas perianales. ¿FÍSTULA O ABSCESO? En ocasiones, el acúmulo de material purulento es mayor y el organismo no tiene el tiempo suficiente para buscarle una salida. En estos casos, se puede producir lo que se denomina un absceso perianal . Así pues, el origen de un absceso perianal y una fístula sería el mismo, con la diferencia de que en una fístula el organismo ha conseguido encontrar una salida al exterior para el material purulento, y en un absceso no. ¿Qué tipos de fístulas perianales existen? Las fístulas perianales se clasifican según la altura a la que se localiza el orificio fistuloso interno (en el canal anal) y las estructuras que atraviesa hasta su salida al exterior. Esta clasificación es muy importante para valorar el mejor tratamiento posible y su riesgo de complicaciones. Así pues, las fístulas pueden clasificarse en: Fístula superficial: aquella que en su recorrido no llega a atravesar ninguno de los esfínteres anales. Fístula interesfinteriana: pasa por el espacio que existe entre el esfínter anal interno y el externo. Fístula transesfinteriana: atraviesa en su recorrido ambos esfínteres anales. A su vez, este tipo de fístulas los clasificamos en fístulas transesfinterianas bajas, si afectan a menos del 50% del esfínter, o fístulas transesfinterianas altas cuando afectan a más del 50%. Fístula supraesfinteriana: rodea todo el esfínter anal externo, saliendo a la superficie por un orificio exterior al esfínter. Fístula extraesfinteriana : su orificio interno se produce en el recto (parte final del intestino grueso) en lugar de en el canal anal. ¿Qué síntomas provoca? En muchas ocasiones, una fístula perianal puede ser completamente asintomática. De forma intermitente en el tiempo, el paciente puede notar drenaje purulento en la zona del ano, así como sensación de humedad o picor . Es posible que pueda incluso haber identificado un orificio en la piel perianal, que en muchas ocasiones aparecerá con un aspecto como de grano indurado en esa zona. Sin embargo, todas las fístulas tienen tendencia a la sobreinfección, por lo que, en la mayor parte de los casos, de no tratarse, acabará provocando la aparición de abscesos perianales cuando el conducto fistuloso se haya obstruido. Cabe destacar que no todos los abscesos perianales están completamente relacionados con la existencia de una fístula, pero en aquellos casos en los que se produzcan abscesos de repetición en una misma zona debe descartarse la existencia de una fístula anal subyacente. ¿Cómo se diagnostica? En gran parte de los casos, el diagnóstico es simplemente visual. El hecho de observar un orificio fistuloso externo en la zona perianal será básico para orientar la existencia de una fístula a este nivel. Para clasificar el tipo de fístula del que se trata se suele emplear en muchas ocasiones una ecografía endoanal que visualiza los esfínteres anales y el recorrido de la fístula. En muchas ocasiones, se puede inyectar suero o agua oxigenada a través del orificio fistuloso externo mientras realizamos la ecografía para ver con seguridad el trayecto de la fístula. En aquellas ocasiones en las que una ecografía no llega a visualizar correctamente el trayecto fistuloso en las que tenemos dudas, se puede realizar una Resonancia Magnética de la zona anal. ¿Qué tratamientos existen? El tratamiento de una fístula perianal es siempre necesario. Incluso cuando ésta es asintomática, se recomienda su intervención para evitar posibles complicaciones en forma de abscesos o empeoramiento de la fístula con aparición de múltiples trayectos (cosa que dificultará su tratamiento). En la mayoría de casos, el tratamiento de las fístulas perianales será quirúrgico. Cuando la fístula no es muy profunda (fístula superficial, interesfinteriana e incluso transesfinteriana baja) el tratamiento quirúrgico de elección es la fistulotomía. La fistulotomía consiste en la puesta a plano del trayecto fistuloso. Para realizarlo, el cirujano introducirá una guía metálica (normalmente un estilete) a través del orificio fistuloso externo hasta que salga por el orificio fistuloso interno. Tras ello, realizará una sección del tejido que queda por encima de la guía, de forma que dejará una herida abierta cuyo fondo será el trayecto fistuloso. El organismo es el que se encargará de cicatrizar la herida creada sin dejar rastro de la fístula previa. En aquellos casos de fístulas altas, que comprometen una parte importante de los esfínteres (fístula transesfinteriana alta o supraesfinteriana), se puede utilizar la t écnica del setón . Consiste en introducir un sedal a través del orificio fistuloso externo hacia el interno y una vez canalizado el trayecto fistuloso, se anuda el sedal en el exterior, de forma que queda colocado como un anillo, dejándose en esta posición durante varios días o semanas. Con el paso del tiempo, el setón va arrastrando la fístula y haciéndola cada vez más superficial mientras que el organismo va cicatrizando el trayecto. ¿Riesgos de la cirugía? El riesgo de las técnicas quirúrgicas es, a parte del dolor postoperatorio y del riesgo de reaparición de la fístula (que en algunos casos llega al 10%), el riesgo de incontinencia anal posterior, que será más elevado cuanto más alta sea la fístula. Por este motivo, en los últimos años han aparecido diversas técnicas que intentan evitar la sección del trayecto fistuloso. Entre las más novedosas estarían: La colocación de un tapón biodegradable: consiste en la colocación de un material en el trayecto fistuloso que ayuda a fomentar la regeneración de los tejidos ayudando a la cicatrización del trayecto fistuloso. El uso de colas de fibrina : es la única no quirúrgica, consiste en la impregnación del trayecto fistuloso de una especie de cola biológica que sella el trayecto y produce su cicatrización posterior. Por último, cabe destacar que la existencia de tantas técnicas denota que no existe una que sea de elección para todos los casos, por lo que será el cirujano colorrectal el que podrá aconsejar qué técnica se adecúa más a cada paciente.
La importancia de una Alimentación Preventiva
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La importancia de una Alimentación Preventiva

En términos de salud, la prevención es fundamental y, se mire por donde se mire, resulta muy beneficioso actuar de forma preventiva, para disminuir de esta forma el riesgo de sufrir determinados problemas de salud. Desde el punto de vista de la nutrición, estamos viendo como cada vez más estudios científicos corroboran la relación entre ciertos alimentos (y especialmente ciertas formas de alimentación) y algunos tipos de cáncer, problemas cardiovasculares y diabetes tipo 2. Cáncer Aunque la genética influye en el riesgo de padecer cáncer, se sabe que son los factores no hereditarios los que más determinan su aparición, según afirma la Sociedad Americana contra el Cáncer. Las múltiples asociaciones y sociedades científicas de estudio del cáncer concluyen en los mismos principios para evitar el cáncer, que fundamentalmente se basan en buenos hábitos de alimentación y ejercicio, y en evitar la exposición a factores que predisponen a su desarrollo. La Agencia Internacional de Investigación sobre el Cáncer, que forma parte de la Organización Mundial de la Salud (OMS), ha establecido el Código Europeo Contra el Cáncer que, entre otras, nos da las siguientes pautas: No fumar ni consumir ningún tipo de tabaco, y evitar el humo de tabaco tanto en el hogar como en el trabajo. Mantener un peso saludable . Hacer ejercicio a diario y limitar el tiempo que se pasa sentado. Realizar una alimentación saludable : Consumiendo gran cantidad de cereales integrales, legumbres, frutas y verduras. Limitando los alimentos hipercalóricos (ricos en azúcar o grasa) y evitando las bebidas azucaradas. Evitando la carne procesada y limitando el consumo de carne roja y los alimentos con mucha sal. Limitar el consumo de alcohol , aunque lo mejor para la prevención del cáncer es evitar del todo las bebidas alcohólicas. Por tanto, evitar el tabaco, mantener un peso saludable y un nivel de actividad física adecuada a lo largo de la vida y llevar una alimentación equilibrada se consideran factores importantes para reducir el riesgo de desarrollar cáncer durante la vida de una persona. Además, estas mismas conductas también se relacionan con un menor riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares y diabetes. Diabetes Los casos de diabetes tipo 2 van en aumento, y no sólo en adultos. Mientras que la diabetes tipo 2 se consideraba una enfermedad muy rara en la infancia hasta hace pocos años, actualmente los casos no paran de crecer paralelamente a los de obesidad, puesto que es uno de los riesgos asociados. La gran mayoría de los casos de obesidad se asocian con un exceso en la ingesta calórica y una insuficiente actividad física, especialmente en los niños. Este incremento de peso produce a corto y largo plazo una mayor resistencia a la insulina y una hiperinsulinemia o, lo que es lo mismo, una mayor secreción de insulina para compensar dicha resistencia. Con todo ello, estamos contribuyendo al desarrollo de la diabetes tipo 2 . Se sabe que el riesgo de desarrollar obesidad, resistencia a la insulina y, en consecuencia, diabetes, está influido por la cantidad y el tipo de grasa que se ingiere con la dieta. Se ha relacionado una mayor resistencia a la insulina con un consumo elevado de grasas de origen animal . También se observa esta alteración cuando el consumo de grasas representa más del 40% de la energía total ingerida. Los ácidos grasos monoinsalturados son el tipo de grasa más recomendable para contrarrestar la disminución de grasas saturadas. Sobre los alimentos ricos en hidratos de carbono, debemos destacar la importancia de escoger variedades integrales que, al incorporar fibra, van a ocasionar menor respuesta insulínica. Con todo ello, debemos tener en cuenta que, desde el punto de vista de prevención, es fundamental mantener un estilo de vida activo , realizar ejercicio físico si puede ser, a diario, y una ingesta calórica ajustada a nuestras necesidades, de manera que se evite un exceso de grasas saturadas e hidratos de carbono simples, especialmente en forma de azúcares añadidos. Gripe y resfriados Cada invierno surge de nuevo la duda: ¿podemos hacer algo para evitar los resfriados, gripe u otros virus típicos de las estaciones frías? Aunque nos pese, no existe ningún alimento en concreto que, tomado en una determinada dosis o de una determinada forma, consiga aumentar las defensas de nuestro organismo. Bueno, sí que hay uno, la leche materna, así que siempre que se pueda es interesante optar por la lactancia materna. Para los que ya somos mayorcitos, la noticia positiva es que existen hábitos que sí tienen relación con la inmunidad, se trata de velar por la seguridad alimentaria de nuestra dieta y por la higiene personal y evitar el sedentarismo, el alcoholismo, el tabaquismo y el estrés, dormir suficiente, mantener un peso adecuado y llevar una alimentación saludable. Así pues, no nos basamos en ningún alimento en concreto, sino en la alimentación en general. La EFSA (European Food Safety Authority) reconoce que algunas vitaminas (A, B 6 , B 12 , C y D) y minerales (cobre, folato, hierro, selenio, zinc) intervienen en el funcionamiento del sistema inmune. Ello se traduce en que mantener niveles adecuados de estos micronutrientes sí se puede atribuir al buen funcionamiento del sistema inmunitario. De lo contrario, un exceso de estas vitaminas y minerales podría tener efectos perjudiciales.   Una de las vitaminas que está más en boca en cuanto a reducir resfriados es la vitamina C. Sin embargo, no existen evidencias sobre los efectos que pueda tener en cuanto a la prevención del resfriado común . Sí se han visto resultados positivos en personas expuestas a esfuerzo físico intenso durante un corto periodo de tiempo. Cardiovascular La alimentación es en gran medida la responsable de los niveles de colesterol y triglicéridos en sangre. Los nutrientes que ingerimos a través de la dieta van a influir sobre las grasas en nuestro organismo, lo que repercute en las enfermedades cardiovasculares. En este sentido, debemos tener en cuenta que la ingesta de ácidos grasos saturados se relaciona con un incremento del colesterol total y los triglicéridos. Los ácidos grasos saturados que presentan mayor incidencia en los niveles de grasas en sangre son el palmítico y el mirístico, presentes en el aceite de palma y coco, grasas lácteas y algunas carnes. El consumo de ácidos grasos monoinsaturados se relaciona con una disminución en los niveles de colesterol LDL, es posible que incremente o mantenga igual los niveles de HDL y parecen no influir sobre los niveles de triglicéridos. En cuanto a los ácidos grasos poliinsaturados, influyen disminuyendo los niveles de colesterol o triglicéridos o, en el caso del omega-3, no se considera que influya sobre el colesterol total ni el LDL. Los ácidos grasos trans o grasas hidrogenadas se relacionan con un incremento del colesterol LDL y, en consecuencia, con el colesterol total. Respecto a la ingesta de colesterol se considera que influye poco sobre los valores de colesterol sanguíneo , su efecto es menos relevante que el de los ácidos grasos saturados, por lo que a nivel preventivo se considera mucho más relevante la reducción de la grasa saturada que la de colesterol.   Por otra parte, la ingesta de fibra soluble y fitoesteroles tiene efectos positivos, contribuyendo a disminuir el colesterol LDL y con ello el colesterol total, mientras que los hidratos de carbono simples y el alcohol se relacionan un incremento de los triglicéridos en sangre . En conclusión… Con todo ello, podemos concluir que se considera adecuado seguir una alimentación saludable que nos proporcione los nutrientes necesarios para mantener un peso adecuado , siendo rica en verduras, hortalizas y frutas, con presencia de otros alimentos vegetales como por ejemplo legumbres, cereales integrales y frutos secos, limitando el consumo de carnes rojas, derivados cárnicos y productos procesados con alto contenido en grasas saturadas y/o azúcares y/o sodio y evitando el consumo de alcohol.  
Exceso de Ganas de Orinar
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Exceso de Ganas de Orinar

La polaquiuria es el término médico que define el aumento en el número de micciones al día . Es decir, la necesidad de ir frecuentemente al lavabo, generalmente con diuresis (volumen de orina) normal o escasa. Hay que diferenciarla de la poliuria , que es un aumento en la cantidad de orina que se caracteriza por volúmenes de orina muy por encima de lo normal, pero sin mayor frecuencia en ir al baño.  Es importante esta diferencia pues las causas que provocan la poliuria pueden ser otras.  Si el exceso de ganas de orinar se da por la noche, obligando a levantarse, se denomina nicturia . ¿Causas? La polaquiuria no es una enfermedad, es un síntoma. En muchas ocasiones aparece con un conjunto de síntomas secundarios a la enfermedad que los produce. Por ejemplo, puede acompañarse de necesidad urgente para orinar, dolor pélvico, incontinencia , etc. Las causas de la polaquiuria son múltiples, en su mayoría, secundarias a enfermedades del tracto urinario, si bien pueden darse en otros tipos de enfermedades. Infecciones de las vías urinarias y aparato genital: cistitis, prostatitis. Tumores e hipertrofia benigna de próstata. Tumores y enfermedades de la vejiga (cistitis rádica, hiperactividad del músculo detrusor de la vejiga). Lesiones de la médula espinal que afectan a la inervación de la vejiga. Otras enfermedades urológicas como la estenosis de uretra (estrechez), el cistocele (caída de la vejiga) o litiasis (piedras). Situaciones fisiológicas: embarazo (por aumento de presión sobre la vejiga). Medicamentos y sustancias que aumentan la diuresis (café, alcohol). Secuelas de radioterapia o cirugía sobre la zona pélvica. Partos múltiples, generalmente se acompaña de incontinencia. Diabetes tipo I , se acompaña de sed intensa y de un aumento en el volumen de la diuresis: poliuria. ¿Cómo se diagnostica? El diagnóstico es relativamente sencillo. Se ha de realizar una entrevista detallada al paciente para ver si se trata de una polaquiuria real. Se indaga sobre los factores que la pueden favorecer (por ejemplo, consumo importante de cafeína o fármacos), si existen otros síntomas acompañantes que orienten hacia su origen (fiebre, sangre en la orina) y si el paciente tiene otras enfermedades o antecedentes que puedan estar relacionados. Las exploraciones básicas a realizar son: Exploración física. Analítica en sangre y en orina. Cultivo de orina. En función de la sospecha diagnóstica se puede ampliar el estudio con exploraciones más específicas y dirigidas: Pruebas para estudio del tracto urinario/genital : ecografía, TAC, uretrocistografía, cistoscopia, cistometría, etc Pruebas neurológicas (sospecha de lesión neurológica): TAC, RM, electromiograma. ¿Cómo se trata? El tratamiento depende de la causa, no se trata el síntoma sino la enfermedad que lo provoca. Así, el tipo de indicación terapéutica puede variar mucho. En los casos más sencillos, debidos a abuso de sustancias o fármacos , simplemente se elimina o restringe su consumo. Los antibióticos estarán indicados en los casos en los que haya sospecha de infección como cistitis o prostatitis. En relación a los problemas de próstata agrandada , pueden estar indicados fármacos para disminuir el tamaño. Casos más complejos (neurológicos, secuelas quirúrgicas, tumores) necesitarán tratamiento especializado que puede incluir cirugía, tratamiento oncológico, dispositivos de neuroestimulación, entre otros.
Qué Es la Epigenética
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Qué Es la Epigenética

El sistema que se encarga de la regulación de la expresión de los genes sin que se afecte la composición de los genes en sí mismo es lo que se denomina epigenética . La epigenética estudia, por lo tanto, el conjunto de elementos funcionales que regulan la expresión de los diferentes genes de una célula sin alterar su composición. Mediante estos mecanismos epigenéticos, que no modifican la secuencia de ADN, las células tienen la capacidad de marcar qué genes deben expresarse, en qué grado y en qué momento, para cumplir mejor con las funciones celulares que les son propias. Por ejemplo, dos gemelos idénticos tendrán exactamente el mismo genoma, pero su epigenoma puede variar en función de su alimentación, hábitos tóxicos, vida social y estrés. Todas las células somáticas del organismo contienen el mismo material genético en lo que se refiere a la secuencia de su ADN. Sin embargo, cada tipo celular (neuronas, células del miocardio, linfocitos, etc.) tiene un programa de expresión de genes distinto; es decir, cada tipo especializado de célula expresa solamente los genes que precisa para llevar a cabo su función en un momento determinado. Así pues, algunos genes se expresan solamente en unos momentos concretos y solamente lo hacen en unos tipos celulares concretos y no en otros, a pesar de que, potencialmente, todas las células compartan la misma información genética. Reversible A diferencia de la información almacenada en la secuencia de ADN del genoma, los cambios que se dan a nivel epigenético no son estáticos e invariables , sino que pueden modificarse a lo largo de la vida de la célula. Así pues, una de las principales características de las modificaciones epigenéticas es que son reversibles , no son definitivas, dado que no afectan al ADN propiamente, sino a su expresión. Asimismo, el epigenoma, que consiste en el conjunto de todos los elementos epigenéticos que pueden modificar la expresión de los genes, puede resultar influenciado por factores ambientales , especialmente durante el periodo del desarrollo embrionario, y puede hacer que estas alteraciones, aunque reversibles, se hereden de una célula a sus células hijas. Por consiguiente, el epigenoma puede variar entre los diferentes tipos de células del organismo, así como en función del momento del desarrollo o del estado de salud de la persona. Los principales factores ambientales que afectan al epigenoma son: Dieta. Actividad física. Estrés. Socialización. Tabaco y otras sustancias tóxicas. Infecciones. Inflamaciones crónicas. Exposición a sustancias carcinógenas. Son varios los mecanismos moleculares y microcelulares mediante los cuales la epigenética se encarga de modificar la expresión del genoma de las células, como la metilación, la modificación de unas proteínas llamadas histonas (alrededor de las cuales se ovilla el ADN) o la participación de microARN, que silencia la expresión de ciertos genes. Las modificaciones epigenéticas cumplen un papel de intermediarias entre el ambiente y los genes, por lo cual tienen un rol influyente en diferentes aspectos de la biología celular, de manera que la alteración de estos mecanismos puede derivar en la alteración de la proliferación celular y, por consiguiente, favorecer la aparición de un cáncer u otras enfermedades , así como el envejecimiento prematuro, tanto celular como de la persona. Su papel en el cáncer En el desarrollo de un cáncer se ven involucrados tanto cambios genéticos, que afectan a la secuencia del ADN celular, como cambios del epigenoma. Las células de un cáncer presentan una alteración de su estado epigenético, de manera que se expresan ciertos genes y se silencia otros de manera irregular, lo cual permite la proliferación celular desmedida y la no destrucción por parte del sistema inmunitario del organismo de las células con errores genéticos. Dado que las modificaciones epigenéticas son de carácter reversible, muchas líneas de investigación contra el cáncer actuales se centran con un futuro esperanzador sobre el estudio del epigenoma y comienzan a producirse fármacos que actúan sobre las enzimas que regulan los factores epigenéticos, con tal de revertir estas alteraciones que permiten la proliferación de las células cancerosas. En otras enfermedades Del mismo modo, los estudios de la epigenética permiten desarrollar fármacos basados en el uso de moléculas pequeñas que permitirán personalizar el tratamiento de otras patologías como las enfermedades inflamatorias, las metabólicas o las neurodegenerativas . Asimismo, se ha comprobado que las modificaciones del epigenoma tienen un papel relevante en el envejecimiento celular . Al comparar los epigenomas de recién nacidos, adultos y personas de edad avanzada se ha observado que, a medida que la persona envejece se van perdiendo una serie de grupos metilo (una molécula formada por un átomo de carbono y tres de hidrógeno), lo cual puede implicar la expresión inadecuada de ciertos genes. ¿Predecir la esperanza de vida? El epigenoma puede, por lo tanto, proporcionar una estimación de la edad biológica y contribuir a la predicción de la esperanza de vida del individuo . Un caso extremo de alteraciones epigenéticas de esta índole son las que se dan en las enfermedades de envejecimiento prematuro, como la progeria o el síndrome de Werner, en las cuales los pacientes, pese a tener pocos años de vida, presentan un epigenoma propio de personas de una edad muy avanzada. El epigenoma afecta también a los mecanismos de la memoria y el aprendizaje , al deterioro cognitivo asociado a la edad y a los trastornos del comportamiento. No está en nuestra mano modificar el genoma, pero en parte podemos intentar que nuestro epigenoma esté “lo más sano posible” con una serie de medidas que, como siempre, son las que nos permiten llevar una vida sana: Tener un dieta equilibrada y comedida. Realizar una actividad física apropiada a nuestra edad. Evitar el estrés y mantener una vida social activa. Dormir lo suficiente y asegurando un sueño de calidad. Mantenerse también activo intelectualmente. Evitar el tabaco y otras sustancias tóxicas y cancerígenas.
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