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Procesos y Fases de la Rotura de Ligamentos
Artículo especializado

Procesos y Fases de la Rotura de Ligamentos

No se puede hablar de rotura de ligamentos sin hacerlo de esguince, una de las lesiones más frecuentes, que afecta sobre todo a los tobillos, los pies, las rodillas y las muñecas. Sin embargo, también los vemos en la columna cervical, hombro, codo y cadera.  Porque… ¿es lo mismo rotura parcial que esguince grado II?, ¿y rotura completa que esguince grado III? Ahora saldremos de dudas. El ligamento es una estructura semielástica formada por fibras de tejido conectivo que unen dos articulaciones y les confiere estabilidad y movimiento. La lesión más frecuente que puede sufrir un ligamento es, con diferencia, un esguince. En la mujer el más común es el de tobillo y en el hombre el de rodilla. La torcedura o entorsis durante la práctica de actividad deportiva (futbol y básquet los más comunes) es el mecanismo más frecuente de lesión, pero también al bajar las escaleras, en un bordillo, en un socavón. En ocasiones, la torcedura conlleva a la caída al suelo y, por tanto, a una contusión ósea directa sobre la zona. Según la fuerza de torsión, distensión o giro de la articulación la lesión provocada puede alcanzar diferentes grados de gravedad. En general, si se oye un chasquido articular asociado al mecanismo de torsión suele indicar lesión más grave (incluso rotura de ligamentos) pudiendo asociarse a una fractura ósea. Otros síntomas sugerentes de gravedad podrían ser: dolor intenso con impotencia funcional absoluta, inflamación inmediata, aparición de hematoma, deformidad, bloqueo articular o inestabilidad. En definitiva, llamamos esguince de ligamento a la lesión provocada por una distensión brusca en la articulación afecta . Un estiramiento de intensidad superior a la elasticidad propia del ligamento provoca que las fibras del mismo se estiren o elonguen más de lo normal pudiendo llegar incluso a romperse. Tipos Según el grado de distensión o fuerza transmitida al ligamento durante la torcedura podremos encontrarnos un esguince de ligamento grado I o leve (lesión de menos del 5% de fibras del ligamento), un esguince de ligamento grado II o rotura parcial (lesión de menos del 50% de fibras del ligamento) o un esguince de ligamento grado III o rotura completa (lesión del 100% de fibras del ligamento). Si la rotura es completa tendré una inestabilidad en esa articulación. Es importante afinar el diagnóstico y el grado de gravedad pues va a condicionar el tratamiento y el tiempo de recuperación. ¿Qué debo hacer si sufro una torcedura en una articulación? La primera medida, siempre, es aplicar hielo local (no directamente sobre la piel. Se debe interponer un paño para evitar la lesión cutánea del frío directo. Seguidamente hay que acudir a urgencias donde te evaluaremos y te trataremos. Es evidente que se deben valorar todos los ligamentos que componen la articulación (los ligamentos del compartimento interno y externo) así como su estabilidad. No podemos obviar la palpación ósea de dicha zona pues es frecuente encontrarse pequeños arrancamientos óseos en caso de torcedura y distensiones severas. Durante la exploración, podremos apreciar si se trata de un esguince grado I o leve, o bien si existe una lesión de mayor magnitud que pudiera haber roto el ligamento parcial o totalmente. ¿Cómo lo sabemos? Simplemente porque la articulación estará inestable en caso de rotura completa. Solicitaremos, en primer lugar, una radiografía para descartar una lesión ósea asociada a la ligamentosa. Si detectamos una lesión ósea y precisamos continuar el estudio podremos solicitar un TAC. Nuestra valoración de urgencias finaliza con la colocación de un vendaje (que variará en función de la lesión). La llamaremos fase aguda o de inmovilización. En un esguince grado I colocaremos un vendaje simple y funcional, mientras que en una lesión grado II-III precisaremos colocar un vendaje compresivo para tratar la inflamación aguda. Indicaremos una pauta médica y un tratamiento antitrombótico (si se trata de una lesión que precise inmovilización prolongada). Recomendaremos descarga de la articulación mediante muletas (extremidades inferiores) o cabestrillo (extremidades superiores) para disminuir la inflamación aguda. En la siguiente visita de control revaloraremos nuevamente la estabilidad articular. Si sospechamos de una rotura En caso de sospecha de rotura de ligamento continuaremos nuestro estudio mediante la solicitud de una prueba diagnóstica que valore las partes blandas , pudiendo ser una ecografía o una resonancia magnética nuclear (RMN). Ya sabes que los ligamentos no pueden visualizarse en una radiografía. Actualmente se solicita la resonancia por la riqueza de información que nos aporta. Mientras esperamos el resultado de esta prueba seguimos el tratamiento médico según la evolución de la lesión. Una vez tenemos el resultado en la mano, es cuando debemos concretar el tratamiento definitivo.  Si tan sólo se diagnostica una rotura parcial del ligamento la trataremos de forma convencional hasta su curación. Sin embargo, en caso de rotura completa de ligamento (también llamado esguince grado III) vamos a valorar diferentes condicionantes que nos llevará a decidir la mejor opción terapéutica. Qué tener en cuenta a la hora de tratar una rotura completa En la decisión de tratamiento de una rotura completa de ligamento entran en juego muchos factores : edad del paciente, actividad deportiva habitual, actividad habitual, comorbilidades, etc. El tratamiento puede ser ortopédico (con vendaje ya sea compresivo o yeso) o quirúrgico (con intervención quirúrgica), en función del perfil del paciente y los riesgos quirúrgicos que le pueda acarrear. En el caso de un deportista profesional siempre se opta por la opción quirúrgica por tratarse de la opción más rápida de estabilizar y recuperar la lesión. Independientemente del tratamiento realizado, tras un periodo de inmovilización se requerirá, sin duda, un tratamiento rehabilitador-fisioterápico. Será la fase subaguda o de rehabilitación funcional que finalizará con la fase de curación. Tiempo de recuperación En función del grado de lesión, el tiempo de recuperación va a cambiar sustancialmente. Así en un esguince grado I estaremos recuperados en tres o cuatro semanas, mientras que un esguince grado II puede requerir de seis a ocho, y uno de grado III puede prolongarse más de tres meses. En todos los casos se recomienda, sin embargo, un tratamiento rehabilitador para volver a poner la articulación en marcha tras el periodo de inmovilización (cuanto más largo vamos a necesitar más rehabilitación). Antes de pasar por todo esto, ¿puedo prevenirlo de alguna manera? Sé que lo sabes, pero tenemos que insistir: no te olvides de calentar el músculo y las articulaciones antes de iniciar el ejercicio . Facilitará el estiramiento de las fibras durante el mismo y en caso de lesión es posible que evitemos la rotura completa del ligamento. En caso de lesión, no dudes en acudir a urgencias.
Remedios para Combatir un Quiste en la Encía
Artículo especializado

Remedios para Combatir un Quiste en la Encía

¿Cuándo piensas ir a visitarte al odontólogo para que valore esa pequeña sobreelevación que te tocas con la punta de la lengua desde hace unas semanas? Quizás es un quiste gingival, una patología benigna. Entonces, ¿merece la pena dedicarle todo un texto? Pues sí, porque lo importante no es el quiste gingival en sí sino un posible error de diagnóstico que podría tener consecuencias fatales. El quiste gingival del adulto es una lesión poco frecuente . Puede confundirse fácilmente con otras lesiones de aspecto similar. Se trata de una patología benigna, normalmente asintomática, que suele verse por casualidad durante una revisión periódica. Clínicamente suele presentarse en forma de lesión sobreelevada o nódulo en el espesor del tejido gingival. Suele tener un tamaño aproximado de 0’5 cm de diámetro, está bien circunscrito y recubierto de mucosa gingival normal. Por tanto, puede pasar desapercibido con facilidad. En ocasiones puede tener un color azulado por la transparencia de su contenido venoso. Si bien es cierto que puede ocasionar dolor local no es lo más frecuente en la mayoría de casos. Con el tiempo puede generar una reacción inflamatoria ósea local que podría traducirse en una pequeña depresión ósea apreciable en la radiografía. La afectación ósea local dificultaría su extirpación por su adherencia a planos más profundos. ¿Dónde se localiza? Esta lesión t iene especial predilección por determinadas localizaciones (sobre todo junto al canino inferior y el área premolar en el 75% de los casos). Es mucho más frecuente en la quinta y sexta décadas de la vida. Una vez hallado, suele recomendarse su extirpación quirúrgica y el estudio anatomopatológico para confirmar el diagnóstico. En definitiva, si realmente se trataba de un simple quiste, con la extracción ya hemos realizado el tratamiento correcto. Sin embargo, si tras el análisis se confirma que no era un simple quiste tenemos que considerar que ha sido una gran suerte haberlo extirpado para analizarlo. MENSAJE IMPORTANTE Como odontólogos, nuestro mensaje es que no minimices la importancia de una lesión bucal . Si un día durante el cepillado notas un nódulo único, pequeño (menor de 1 cm de diámetro) y al palparlo no duele es muy probable que sea un quiste pero, recuerda mi consejo, no lo dudes y acude a la consulta del odontólogo. Qué puede pasar Si el quiste ocasiona problemas locales (sobre todo por afectación ósea) puede poner en peligro la vitalidad de la pieza dental adyacente . Asimismo, por tratarse de una lesión de partes blandas es muy probable que la realización de una radiografía no nos aporte información adicional, sin embargo, descartaría la afectación de estructuras adyacentes (como puede ser la tabla ósea donde están insertados los dientes). ¿Está indicada, entonces, su extirpación si es una lesión benigna que no provoca dolor? Sin duda alguna, sí. El tratamiento de los quistes gingivales en adultos se realiza mediante la extracción quirúrgica realizada bajo anestesia local y en condiciones de máxima asepsia. Suele extirparse el quiste y su tejido superficial. Normalmente se precisa la colocación de unos puntos de sutura en la zona de la extracción para la correcta cicatrización local. Esta sutura debe ser retirada una semana después. Tras la cirugía suele recomendarse cobertura antibiótica y maximizar la higiene bucal. Se recomienda el uso de colutorio antiséptico durante el procedimiento .
Por Qué Hacerse un Rinoplastia
Artículo especializado

Por Qué Hacerse un Rinoplastia

Las operaciones de nariz no sólo responden a motivos estéticos; en muchas ocasiones, se realizan por motivos funcionales (mejorar la respiración). La rinoplastia es el procedimiento quirúrgico en el que se modifica la forma y apariencia de la nariz pues puede alterar todas sus estructuras. Es un proceso que debe ser individualizado, en función de las expectativas del paciente. ¿En qué consiste? La rinoplastia es el procedimiento quirúrgico que permite modificar la forma de la nariz , de acuerdo a una funcionalidad estética o respiratoria. Se realiza para alterar el tamaño, la forma, o las proporciones de la nariz, que den deformidades a la misma, o que impidan una respiración normal. Debe ser un proceso individualizado en cada paciente, para determinar con el cirujano las expectativas y los posibles resultados a obtener. Debe realizarse siempre en un ambiente estéril quirúrgico bajo anestesia general, por un cirujano estético matriculado. Previo a preparar la cirugía deberán tomarse fotografías desde diferentes ángulos, que serán manipuladas por computación, y permitirán evaluar las expectativas del paciente en conjunto. Deberá suspenderse la toma de medicamentos antiinflamatorios no esteroides (AINES) y anticoagulantes dos semanas antes y después de la cirugía, y evitar fumar. Inmediatamente después de realizar la rinoplastia, se pueden presentar sangrados, dificultades respiratorias, hematomas, entumecimientos locales, entre otros. ¿Cómo es el procedimiento? La rinoplastia p uede realizarse por dentro de la nariz o a través de una pequeña incisión en la base de la misma . El cirujano puede alterar el tamaño del cartílago o hueso de diferentes modos. Al finalizar, se colocarán vendajes internos y una férula de yeso o plástica, que el paciente llevará durante siete a 10 días, y se deberá permanecer con la cabeza elevada tanto para reposar, como para dormir, con el objetivo de reducir el sangrado y la hinchazón. Es normal que en los primeros días haya mucosidad y sangrado, motivos por los que se colocará una almohadilla absorbente debajo de los orificios nasales.   ¿Cuáles son los inconvenientes? Para generar estabilidad ósea, se realiza una fractura con un martillo y un escoplo, lo cual puede generar una línea incontrolada de fractura y dificultad en tratar las asimetrías óseas , las convexidades óseas o el posicionamiento preciso del mismo hueso. Se deberán tener las siguientes precauciones en el postoperatorio: evitar ejercicios aeróbicos, sonarse la nariz, evitar el estreñimiento (aumentar el consumo de fibra), evitar las expresiones faciales intensas (como reír o gritar), y los baños de bañera con vendaje, al menos durante los primeros 10 días postoperatorios. La hinchazón tardará en desaparecer, y puede que los párpados estén morados en los primeros 15 días posteriores a la cirugía, para lo que se indicará colocar compresas con hielo durante todo el día, las primeras 48 horas tras la cirugía. ¿Cuáles son los resultados y la recuperación? Los cambios milimétricos en la punta de la nariz u otra zona proporcionarán un gran cambio en el aspecto global . La recuperación total se produce al año, aunque el retorno a todas las actividades ya se realiza a las cuatro semanas postoperatorias. ¿EN QUÉ SE DIFERENCIAN LA RINOPLASTIA DE LA SEPTOPLASTIA? La rinoplastia es un procedimiento quirúrgico que permite cambiar la forma de la nariz , y puede combinarse con la septoplastia , que permite mejorar la respiración , mediante el enderezamiento del tabique nasal. ¿Cuáles son las secuelas y contraindicaciones de una rinoplastia? Pueden presentarse asimetrías, retracciones cicatriciales, o exceso en la resección de la giba nasal, lo que implica realizar un retoque al año de la cirugía. Está contraindicado realizarla sobre todo en pacientes con alteraciones de la coagulación, hipertensión no controlada y hemofilia, entre otros. Rinoplastia ultrasónica La rinoplastia ultrasónica es una técnica que permite un mayor remodelado en menor tiempo, con menos complicaciones. Utiliza un bisturí piezoeléctrico, y permite realizar un procedimiento suave y menos traumático, con un remodelado más preciso del hueso. La recuperación es más rápida, sin tantos hematomas, y con menor hinchazón. Los resultados son muy naturales.
Tratamientos Tópicos para la Queratosis Actínica
Artículo especializado

Tratamientos Tópicos para la Queratosis Actínica

Son un problema muy frecuente a partir de los 50 o 60 años. La interacción continuada de la radiación solar con la piel acaba provocando la aparición de estas lesiones en las áreas sometidas a más exposición solar : la frente, las orejas, el dorso de las manos y el labio inferior. Las queratosis actínicas se presentan como placas rojas o marronáceas con una superficie rasposa o costrosa característica. En la actualidad los dermatólogos consideramos a las queratosis actínicas una forma superficial o incipiente de carcinoma escamoso , un cáncer que si no es tratado pronto puede crecer rápidamente, ocasionar metástasis en otros órganos y provocar incluso la muerte. De ahí la importancia de diagnosticar y tratar correctamente las queratosis solares. ¿Cómo se producen? La luz ultravioleta del sol produce cambios en el núcleo de las células de la piel : alteraciones de su ADN que, al no poder ser reparadas, pueden generar células con un crecimiento descontrolado y capacidad para transformarse en células cancerosas. ¿Cómo se diagnostican? Suelen reconocerse fácilmente como pápulas o placas rojas o de color marrón, cubiertas de una escamo-costra característicamente rasposa al tacto, como papel de lija. Aparecen en personas con piel más blanca, que tiene más dificultad para broncearse, y se quema fácilmente con el sol, y ojos claros. Son especialmente frecuentes en hombres calvos en el cuero cabelludo por ausencia del “efecto sombrilla” del cabello. Muy característicamente, aparecen más en trabajadores del campo, del mar, albañiles, amantes de la playa, de la nieve, o de los deportes al aire libre, como el golf o el tenis. En algunos casos, sobre todo cuando hay que diferenciarlas del carcinoma escamoso invasivo, puede ser necesario extirparlas y hacer una biopsia. Tratamientos Existen múltiples opciones de tratamiento , aunque en ningún caso son definitivos, y el paciente con queratosis solares deberá seguir un control periódico con el dermatólogo, en general de por vida: Métodos físicos El método físico más empleado es la crioterapia con nitrógeno líquido. Consiste en la aplicación en la piel a tratar, provocando una pequeña quemadura por congelación que destruirá las células alteradas. Es un tratamiento que debe aplicar el dermatólogo con un dispositivo aprobado, y no es aconsejable emplear dispositivos de crioterapia que se venden en las farmacias, porque son poco eficaces y poco seguros. Otros métodos físicos son la electrocoagulación o el láser. En pocos casos las queratosis actínicas se tratan con una cirugía que suponga poner puntos de sutura, aunque debe de hacerse siempre que se sospecha un carcinoma escamoso más avanzado. Terapia fotodinámica Consiste en la aplicación de una crema que es absorbida por las células, y después es activada con una fuente especial de luz o con la luz del exterior. Tras varias sesiones, todas las zonas afectadas por las queratosis mejoran significativamente, incluso con un efecto de rejuvenecimiento de la piel. Tiene la ventaja de poder tratar muchas a la vez, e incluso aquellas que no son visibles a simple vista, por presentar alteraciones sólo visibles al microscopio Tratamientos tópicos En la actualidad hay bastantes novedades en el tratamiento tópico, con diferentes opciones que se escogen en función de la zona a tratar y de la capacidad del paciente para realizar el tratamiento correctamente. Son imiquimod, 5-fluouracilo, ingenol mebutato, y diclofenaco, entre otros. Como todos ellos producen una reacción similar a una quemadura, el paciente debe recibir las instrucciones pertinentes para superar la reacción inicial y cumplir correctamente el tratamiento. Medidas preventivas Es evidente que la primera medida preventiva es la fotoprotección correcta mediante medios físicos (gorra, camiseta) y mediante fotoprotectores en crema. Hay que inculcar a la población una exposición responsable al sol, conociendo que su abuso puede ocasionar cáncer a largo plazo. En las personas mayores, hay que explicar que, aunque ya no estén al sol tantas horas, las queratosis actínicas son consecuencia del daño acumulativo del sol sobre su piel, en especial durante los años de juventud. Es lo que llamamos “memoria de la piel”. Existen además fotoprotectores que tienen en su composición sustancias reparadoras de la piel, como la fotoliasa o los antioxidantes, y son especialmente recomendables.
Qué es el Queratocono
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Qué es el Queratocono

“Querato” es el término griego para córnea, lo que ya nos da una pista de a qué parte del ojo afecta este trastorno. “Cono” hace referencia a la forma característica que ésta adopta cuando evoluciona la enfermedad. El queratocono es, en efecto, una patología degenerativa de la córnea , lentamente progresiva, caracterizada por una alteración en su forma, y que está provocada por un adelgazamiento central de la córnea y una deformación cónica de la misma. La córnea adquiere esta forma irregular por la alteración de uno de sus componentes principales, que es una proteína denominada colágeno. Puede ser unilateral o bilateral (afectar a uno o a ambos ojos, aunque no afecta a los dos a la vez ni de la misma forma). Estamos ante una patología poco frecuente, que sufren más las mujeres y que generalmente se manifiesta en la adolescencia. ¿QUÉ SABES DE LA CÓRNEA? Para situar esta enfermedad es importante conocer cómo evoluciona la córnea. Esta experimenta en los primeros años de vida un cambio en dos parámetros de gran importancia clínica: el diámetro corneal , que aumenta considerablemente durante el primer año y adquiere su tamaño final hacia los dos años de edad y la curvatura corneal , que al nacer es muy pronunciada, se aplana principalmente en los tes primeros meses de vida para hacerlo luego más lentamente hasta los seis años, momento en el que adquiere la curvatura propia del adulto (41’5 dioptrías). Por qué se produce Las causas no están del todo bien establecidas , y, si bien unos autores consideran que podría tener un origen genético hereditario, otros lo descartan. Entre los factores de riesgo más aceptados se barajan la historia familiar o la etnia (mayor frecuencia en asiáticos y arábicos). Esta malformación corneal se ha visto asociada a diferentes enfermedades tales como: Síndrome de Down Síndrome de Ehler-Danlos Síndrome de Marfan Enfermedad de Addison Neurofibromatosis y También la sufren pacientes con conjuntivitis alérgicas y determinadas alergias o atopias, que pueden provocar que se frote repetitivamente los ojos y se favorezca la progresión del queratocono. Y se vincula al uso muy prolongado de lentes de contacto duras que provocan roce. Cuáles son sus síntomas El queratocono, con su progresión, provoca un aumento paulatino del astigmatismo y de pérdida de agudeza visual. Puede cursar con episodios agudos de edema corneal (encharcamiento de agua en la córnea, hydrops ). En la mayoría de los casos, las personas con queratocono temprano presentan una visión tan sólo ligeramente borrosa y consultan al médico en busca de lentes correctivas para leer o conducir. También puede provocar distorsión de las imágenes, fotofobia (hipersensibilidad a la luz) o picor de ojos. Diagnóstico En la entrevista clínica será de importancia aclarar si en la familia hay datos de afecciones oculares. La sospecha diagnóstica se plantea ante el caso de un paciente joven que presenta astigmatismo, acompañado o no de miopía, que aumenta progresivamente y la mejoría de su agudeza visual está limitada con el uso de gafas o lentes de contacto. En los casos avanzados podrá objetivarse su presencia a simple vista del facultativo. En los casos menos evidentes, se podrá hacer uso de utensilios de la consulta oftalmológica como la lámpara de hendidura para proceder a su diagnóstico. Con respecto a los controles pediátricos (hasta los 14-16 años de edad), algunas anomalías oculares (de córnea, de globo ocular, etc.),  aunque menos frecuentes, pueden ser graves, y su cribaje sistemático en la edad pediátrica también tiene una gran importancia porque, por ejemplo, pueden no llamar la atención de los familiares y, en cambio, pueden tener graves consecuencias futuras para la visión. Es por ello que los protocolos de atención al niño sano proponen la detección sistemática de las siguientes patologías a nivel visual: Anomalías corneales (exploración de tamaños y su simetría entre ambos ojos, así como forma y transparencia de las mismas). Anomalías pupilares (por ejemplo, anisocorias –desigualdad de diámetros pupilares– leucocoria  -pupila blanca-). Anomalías de la motilidad ocular (por ejemplo, estrabismo). Ametropías (miopía, hipermetropía, astigmatismo). Anomalías de la visión cromática (visión de los colores). En la exploración, las anomalías de las córneas se detectarán mediante la inspección con los dos ojos abiertos simultáneamente y con una buena iluminación ambiental para que no sea necesario el uso de linternas que puedan provocar el cierre reflejo de los párpados.  C ualquier anomalía en el tamaño-transparencia de las córneas detectada deberá ser derivada con urgencia al especialista en Oftalmología. Cuando el oftalmólogo diagnostique la existencia de un queratocono que pudiera estar asociado a las patologías anteriormente citadas (síndrome de Marfan, síndrome de Ehlers-Danlos…), debe realizar un estudio proactivo de búsqueda de los síntomas que orienten a su presencia y proceder, si fuera necesario, a derivar al paciente a otros especialistas encargados de su tratamiento y supervisión. Cómo se trata Se deben realizar controles oftalmológicos seriados frecuentes (cada seis meses) para supervisar y controlar la evolución de la enfermedad. Inicialmente, se procederá a la prescripción de lentes de contacto rígidas para corregir el defecto refractivo (astigmatismo) y frenar el avance de la enfermedad. En los casos avanzados, cuando no se obtiene una óptima corrección visual con gafas o lentes de contacto, debe procederse a la realización de intervención quirúrgica de tipo trasplante de córnea (queratoplastia).
Evitar que la Rinitis se Convierta en Aguda
Artículo especializado

Evitar que la Rinitis se Convierta en Aguda

Llega la primavera y, con el buen tiempo, también las dichosas rinitis… Ten presente estos consejos para combatirlas. Cómo se produce la rinitis La mucosa nasal tapiza la superficie interna de la nariz y actúa como barrera de protección y filtro ante agentes externos, provocándose una reacción tisular. La rinitis se define como una situación de inflamación de la mucosa de las fosas nasales , secundaria a múltiples posibles causas: infecciosas, alérgicas, funcionales, metabólicas, traumáticas, físico-químicas, farmacológicas u ocupacionales, que pueden presentarse de manera aguda o persistir en la cronicidad. Se considerará rinitis crónica cuando el estado inflamatorio o de irritación de la mucosa nasal persiste más allá de 12 semanas. La rinitis puede coexistir o complicarse con otras enfermedades respiratorias como sinusitis, asma u otitis media. Tipos de rinitis Rinitis infecciosas. Pueden ser virales (son las más frecuentes y el 30% están causadas concretamente por los rinovirus) o bacterianas. Representa al menos el 40% de las infecciones respiratorias agudas. En las bacterianas, la rinorrea (secreción nasal) es purulenta y se acompaña, además, de dolor facial y presión, entre otros síntomas. Los rinovirus son responsables de epidemias en colectividades, sobre todo en primavera. Rinitis alérgica o atópica . Es una reacción inmunológica de hipersensibilidad desencadenada generalmente por aeroalérgenos (sustancias suspendidas en el aire que se respira). Dentro de este grupo existen, a su vez, dos subgrupos: la rinitis intermitente y la rinitis persistente y, éstas pueden ser leves, moderadas o graves.  Los alérgenos más habituales son los inhalantes domésticos tales como ácaros, epitelio de animales (gatos, perros, aves, roedores…), esporas de hongos, y pólenes. Rinitis hormonal. Es debida a embarazo, menopausia o alteraciones endocrinas como el hipotiroidismo (déficit de tiroides) o la acromegalia (exceso de hormona del crecimiento), principalmente. Rinitis vasomotora . Es una rinitis no alérgica persistente, con hiperrespuesta nasal a desencadenantes de tipo cambios de temperatura, humedad, humo de tabaco o fuertes olores, que intensifican sus síntomas. Predomina la obstrucción y la rinorrea. Rinitis atrófica . La mucosa nasal se degenera y desgasta, condicionando la presencia de abundantes costras, sequedad, obstrucción nasal, hiposmia (sensación olfativa disminuida) y cacosmia (percepción de mal olor constante). Cuando la rinitis atrófica es crónica y afecta de una forma limitada a la región anterior de la fosa nasal se llama “Rinitis seca” y se da con más frecuencia en ambientes con polvo y secos, en estados de carencia nutricional o anemia. Otros tipos como : rinitis inducidas por medicamentos, rinitis emocionales, rinitis ocupacional… Signos y síntomas Los síntomas más característicos son: Congestión u obstrucción nasal. Rinorrea (goteo acuoso nasal persistente). Estornudos. Tos. Prurito (picor). Cefalea (dolor de cabeza por embotamiento). Trastornos del gusto y del olfato. Síntomas faríngeos, oculares, óticos… En el caso de las rinitis infecciosas víricas, el cuadro comienza con una fase prodrómica o de incubación de uno a tres días en la que predominan síntomas inespecíficos tales como astenia (cansancio), mialgias (dolor muscular), junto con irritación faríngea (picor) y la resolución espontánea suele acontecer hacia el décimo día. DE RINITIS AGUDA A RINITIS CRÓNICA Algunos de los factores favorecedores, que pueden provocar reagudizaciones que mantienen la inflamación constante de la mucosa , pueden ser: Factores anatómicos: desviación del septo nasal, hipertrofia adenoidea en niños (vegetaciones)… Factores infecciosos concretos. Factores inmunitarios (sistema de defensa). Factores agresores físico-químicos: humos, tabaco, contaminación ambiental, drogas inhaladas, sequedad ambiental, exposición continuada al frío. Factores hormonales o endocrinos. Factores alimentarios: carencias nutricionales y vitamínicas. Padecimiento de enfermedades sistémicas: metabólicas, cardiopatía. Uso de medicamentos: vasoconstrictores… Diagnóstico Podremos llegar a establecer el diagnóstico con la historia clínica , realizándose un interrogatorio exhaustivo de los signos y síntomas que se padecen y tras una exploración física minuciosa. Las pruebas cutáneas positivas a alérgenos pertinentes nos darán pista sobre las rinitis alérgicas. Tratamiento Se adoptarán las medidas terapéuticas oportunas en función del tipo de rinitis que se padezca. El objetivo del tratamiento es disminuir los síntomas y usar medicamentos con los menos efectos adversos posibles . La terapia de las rinitis infecciosas virales estará basada en el alivio sintomático del cuadro, al no disponer de medicamentos concretos para su erradicación. Los analgésicos como el paracetamol o el ibuprofeno serán los indicados. Un lavado nasal con agua y sal, ayuda a remover la mucosidad de la nariz.  Normalmente se recomienda antes de aplicarse el medicamento nasal. Disminuye los síntomas de congestión nasal y la secreción nasal posterior, por un corto periodo de tiempo. Los antihistamínicos actúan mediante su acción de sedación central, produciéndose con ello disminución de la rinorrea y los estornudos y, además, facilitan el sueño. Los esteroides inhalados se usan con frecuencia para disminuir la hinchazón y los síntomas: Rhinocort® (budesonide) y Nasonex® (mometasone). Los esteroides orales se usan solamente en situaciones especiales, debido a los efectos adversos. Su médico puede recetarlos por un corto periodo de tiempo (de tres a siete días) para controlar los síntomas más severos. Los descongestivos nasales (oximetazolina) de uso tópico nasal son muy efectivos, aunque precisan control en cuanto a la duración de su uso. Los médicos recomiendan la inmunoterapia (vacunación sistemática de desensibilización) para la rinitis alérgica cuando no hay duda alguna acerca de los alérgenos específicos causantes y la persona no responde bien al tratamiento o los síntomas persisten durante varias estaciones o durante todo un año. Pronóstico Podemos considerar la rinitis como una afección leve y benigna, pero sin banalizarla pues sus síntomas pueden afectar a la calidad de vida de paciente de una manera considerable, causando importantes efectos socio-económicos por bajas laborales, escolares… En los pacientes inmunodeprimidos y de edades extremas puede convertirse en una patología grave que desencadene complicaciones.
Cómo Reconocer a una Persona que Padece Síndrome de Diógenes
Artículo especializado

Cómo Reconocer a una Persona que Padece Síndrome de Diógenes

Cuando pensamos en el síndrome de Diógenes, nos viene a la cabeza esa imagen de los bomberos intentando acceder a una casa repleta de basura, objetos y desperdicios y unos vecinos molestos por las condiciones insalubres que origina a la comunidad. Y es que las personas que sufren el Síndrome de Diógenes acumulan objetos inservibles, como basura, y no siguen pautas de higiene y autocuidado. Se trata de personas, mayormente ancianos, que viven recluidos en su hogar, aislados de la sociedad y que permanecen, voluntariamente, en condiciones de pobreza extrema por no tener conciencia de lo que poseen , pues reúnen grandes cantidades de dinero en rincones de la casa y también en cuentas en el banco.   Todos tenemos cierta tendencia a guardar las cosas por si acaso, por si en algún momento las podemos necesitar, pero ¿cómo se llega a este extremo?, ¿qué debe suceder para entrar en un bucle de este tipo y encima no ser consciente? ¿Tienes dudas?  Regístrate ahora  en Savia y habla gratis con nuestros especialistas médicos por chat o videoconsulta. Factores de riesgo del síndrome de Diógenes Poseer ciertos rasgos de personalidad , como ser huraño, desconfiado, introvertido, hostil, dominante o independiente. Tener dificultad para establecer vínculos con las personas, pero no con los animales u objetos. Mantener traumas o acontecimientos vitales no superados , como pérdidas afectivas, muertes de personas importantes, rechazo de familiares, jubilación indeseada, pérdida de estatus… Tener conductas que se puedan agravar con el tiempo, como el coleccionismo. Vivir en soledad y tener falta de contacto con el mundo exterior. Padecer algún trastorno mental o patología previa. C onvivir con una persona acumulador a o con síndrome de Diógenes, ya que cuando dos personas de edad avanzada conviven juntas, fácilmente uno de ellos puede arrastrar al otro a esa situación. Esto hace que podamos diferenciar el trastorno entre : Los que carecen de patología psiquiátrica y han sido los acontecimientos estresantes de la vida los que le han llevado a tal situación. Los que sufren de trastornos psiquiátricos y la apatía que los caracteriza, ha hecho que les impida deshacerse de objetos y residuos llegando al extremo de la acumulación, como: -Trastornos de personalidad, principalmente el obsesivo-compulsivo (TOC). -Esquizofrenias y otros trastornos psicóticos -Drogodependencias, especialmente el alcoholismo. -Depresión -Demencias ¿SABÍAS QUE… Cuando los vecinos visualizan y denuncian las condiciones en las que vive la persona, ya han pasado varios años desde que la sintomatología se inició. Esto quiere decir que, durante mucho tiempo, el problema fue de puertas hacia dentro y, día a día, fue aumentando hasta sobrepasar los límites de la vivienda. ¿Tienes dudas?  Regístrate ahora  en Savia y habla gratis con nuestros especialistas médicos por chat o videoconsulta. ¿Cómo evoluciona el síndrome de Diógenes? Al principio lo que predomina es una acumulación pasiva , un abandono parecido al comportamiento del adolescente que acumula ropa sobre las sillas o platos sin fregar. Después, la acumulación empieza a tener un orden anormal sin seguir ningún criterio lógico ni racional. Al final, acaba acumulando activamente  y ya no solo no se desprende de los residuos que él mismo genera, sino que se desplaza al exterior a recogerlos, como por ejemplo, en contenedores. ¿Cómo se puede ayudar a alguien que sufre síndrome de Diógenes? Para poder ayudarlos, al tratarse de un adulto y mientras no se encuentre incapacitado por enfermedad psiquiátrica o demencia, es necesario contar con su consentimiento . El problema está en que, al no tener conciencia de enfermedad y además, tener una personalidad paranoide, que les lleva a pensar que son los demás los que tienen el problema y solo quieren hacerle daño quitándole sus preciados objetos, suelen rechazar la ayuda social y el tratamiento que se les ofrece, y terminan volviendo rápidamente al estilo de vida anterior. Pero si aceptan trabajar conjuntamente en su mejoría y están predispuestos a cambiar, la intervención o tratamiento a seguir debería incluir las siguientes pautas : Tratar el mal estado nutricional e higiénico. Limpiar a fondo la basura acumulada. Intervenir en su dieta para ganar peso y mitigar los efectos negativos sobre el organismo que haya producido el llevar una alimentación inadecuada. Mejorar su higiene personal para que no produzca rechazo al presentarse ante los demás. Instaurar medidas preventivas para que el cuadro no vuelva a repetirse. Contactar con una institución geriátrica donde se pueda ubicar al afectado, y si esto no es posible, recurrir a una asistenta a domicilio para recibir un apoyo social. Implicar a los parientes más cercanos y hacerles comprender que se trata de una enfermedad y no un deterioro de la edad. Hacer un seguimiento periódico mediante visitas domiciliarias y coordinarse con los servicios sanitarios. Trabajar a nivel psicológico mediante terapia. Corregir los pensamientos acerca de la pronta llegada de una nueva situación de pobreza extrema y la necesidad de acumular. Elaborar los traumas no superados. Reconstruir su historia rescatando los aspectos funcionales. Tratar la patología mental asociada. Utilizar tratamiento farmacológico cuando se requiera. Sobre todo en adicciones, obsesiones muy fuertes para ayudar a controlar la ansiedad y si hay delirios. Si estás dudando acerca de si un familiar pudiera estar desarrollando éste tipo trastorno, es importante observar si alguno de los factores de riesgo que hemos mencionado arriba está empezando a aparecer. Habitualmente, los primeros síntomas observables son un comportamiento huraño y el aislamiento voluntario con reclusión en el hogar. Por ello es importante vigilar a los mayores que viven solos y considerar el hecho de visitarlos más a menudo, porque este tipo de comportamientos, podría ser una excepcional estrategia preventiva para el desarrollo del trastorno. No obstante, hay que tener en cuenta que el síndrome de Diógenes puede confundirse fácilmente con otras formas de acumulación , como el Trastorno por acumulación.  Este último se diferencia del primero, en que la conducta no traspasa los límites de la vivienda, con lo cual, no son una molestia para los vecinos, no tienen porqué abandonar la higiene, la limpieza y el autocuidado, está relacionado con personas jóvenes y son conscientes de que padecen una enfermedad, pero buscan excusas sentimentales para no desprenderse de los objetos. SÍNDROME DE DIÓGENES TECNOLÓGICO Por cierto, ¿sabías que existen acumuladores tecnológicos, también llamados info-obsesivos, que l o que acumulan es información o archivos digitales ? Estos sienten la necesidad de estar a la última en noticias, avances y tendencias y son incapaces de desprenderse de la información archivándola y ordenándola compulsivamente. ¿Tienes dudas?  Regístrate ahora  en Savia y habla gratis con nuestros especialistas médicos por chat o videoconsulta.
Cómo Saber si Tengo Sepsis
Artículo especializado

Cómo Saber si Tengo Sepsis

La sepsis o septicemia es una situación médica grave en la cual se produce una respuesta inmunitaria severa y fulminante ante una infección, independientemente de su origen. Puede aparecer de manera imprevisible y su evolución suele ser rápida, de ahí que suponga una emergencia médica. La gran mayoría de infecciones no van a acabar en una sepsis , pero antes los síntomas de mala evolución que describiremos es importante acudir cuanto antes a los servicios de emergencias más cercanos. Cómo reacciona el cuerpo ante una infección Ante la presencia de una infección, ya sea de origen bacteriano, vírico o fúngico (hongos), el organismo libera a la sangre una serie de sustancias químicas que forman parte del sistema inmunitario y cuya misión es ayudar a combatir la infección. Estas sustancias desencadenan una reacción inflamatoria generalizada en todo el organismo . Dicha reacción facilita que se formen coágulos en los vasos sanguíneos y que se puedan producir hemorragias a diferentes niveles. Estos sucesos hacen que la circulación sanguínea se vea alterada y los órganos se vean afectados, dado que se compromete el aporte de nutrientes y oxígeno a las células, lo cual puede causar daños severos e irreparables. En los casos más graves de sepsis, se produce una insuficiencia de uno o más órganos . Suele ser una concatenación de lesiones que van haciendo que los órganos fallen y, en el peor de los casos, se da una disminución de la presión sanguínea y un descenso de la frecuencia cardíaca el paciente puede entrar en un estado de shock séptico. Rápidamente se ven afectados los riñones, los pulmones y/o el hígado y la situación puede llegar a ser mortal. Causas de una sepsis Existen diversos tipos de microorganismos que pueden causar sepsis, bacterias, hongos y virus ; con todo, las bacterias suelen ser los principales agentes infecciosos que pueden desencadenar un cuadro de sepsis. Es frecuente que sea difícil establecer cuál es el agente causante de la infección y, consiguientemente, de la sepsis. Los casos más graves de sepsis suelen ser el resultado de una infección generalizada, de todo el organismo, que se disemina a través del torrente sanguíneo. Los principales focos de origen de una sepsis son: Infección pulmonar. Infección de las vías urinarias. Infección cutánea. Infección de la cavidad abdominal (apendicitis, peritonitis). Manipulación de vasos sanguíneos (vías venosas periféricas o centrales, cateterismos). Quiénes son más vulnerables Afortunadamente, no todas las infecciones van a derivar en una sepsis (de hecho, la gran mayoría de infecciones se resuelven sin problema) ni todos los pacientes van a tener el mismo riesgo de padecer una sepsis. Aquellas p ersonas con mayor riesgo de sufrir una sepsis son : Neonatos y niños. Ancianos. Diabéticos. Inmunodeprimidos (pacientes con SIDA, pacientes oncológicos). Insuficiencia hepática. Insuficiencia renal. Incidencia En España se diagnostican unos 50.000 casos de sepsis cada año , es decir, unos 104 casos por cada 100.000 habitantes. De estos casos, 17.000 personas fallecen anualmente por culpa de una sepsis, más muertes que las debidas al cáncer de mama, de colon o de páncreas, así como 13 veces más que por accidentes de tráfico. La pronta instauración de un tratamiento es fundamental, dado que, tras cuatro horas de haberse instaurado un choque séptico, las probabilidades de supervivencia caen por debajo de un 50%. Asimismo, el coste económico aproximado por el tratamiento y la hospitalización de un paciente con sepsis es de unos 17.000 euros por persona. A nivel mundial, cada año mueren ocho millones de personas por un cuadro de sepsis , y se diagnostican entre 20 y 30 millones de caso anualmente. En la última década el número de pacientes se ha duplicado y los estudios estiman que la tendencia será que el aumento prosiga. En los países en vías de desarrollo la sepsis es la causante de la muerte de 6 millones de recién nacidos. El aumento de las cifras globales de casos de sepsis puede ser debido a un mayor y mejor registro de los casos, a la existencia de una población más longeva y con mayor prevalencia de patologías crónicas, a la mayor resistencia de las bacterias a antibióticos, así como un uso más habitual de tratamientos inmunosupresores, como en pacientes oncológicos o trasplantados. Qué síntomas nos alertan Los síntomas más habituales de una sepsis pueden ser: Fiebre. Escalofríos. Respiración acelerada. Taquicardia. Palidez y sudoración. Malestar general intenso o sensación de muerte. Confusión, somnolencia, incoherencia. Estos síntomas son frecuentes en otro tipo de afecciones, por lo cual la sepsis es difícil de diagnosticar , especialmente en sus etapas iniciales, y pese a existir un contexto de infección. Al acudir a un centro de urgencias se realizarán diversas pruebas para valorar si existe una sepsis, entre ellas una analítica de sangre, alguna prueba de imagen (radiografía, escáner), cultivos de sangre y un estricto control de las constantes del paciente para monitorizar la frecuencia cardíaca, la tensión arterial, la frecuencia respiratoria y la saturación de oxígeno en sangre. Tratamiento En caso de establecer un diagnóstico de sepsis los pacientes, debido a su estado grave, suelen ser tratados en las unidades de cuidados intensivos (UCI), para poder tener al paciente más controlado y tomar medidas para mantener estables las constantes del paciente . El objetivo del tratamiento es acabar con la infección, preservar los órganos vitales y evitar una caída de la presión arterial que pueda precipitar el daño en otros órganos. El tratamiento suele ser con una cobertura antibiótica amplia y un correcto aporte de líquidos por vena. En casos graves puede ser preciso intubar al paciente, realizar diálisis o bien someter al paciente a una intervención quirúrgica. Muchos pacientes que logran superar una sepsis se recuperan por completo , pero siempre dependerá del estado basal del paciente. Si son personas más añosas o con enfermedades crónicas, algunos órganos pueden presentar daños permanentes, como los riñones, el corazón o los pulmones. Los estudios también indican que el padecer una sepsis grave puede causar una alteración en el sistema inmunitario que haga que estas personas sean más proclives a padecer futuras infecciones.
Qué Es y Cómo Tratar el Sarcoma
Artículo especializado

Qué Es y Cómo Tratar el Sarcoma

El concepto de “sarcoma de partes blandas” incluye un grupo heterogéneo de tumores malignos que afecta a los llamados tejidos blandos (tejido graso, músculos, tendones, vasos sanguíneos, nervios y tejidos profundos de la piel). Se clasifican s egún su línea de diferenciación y en función del tejido adulto al cual se asemejan. Su origen está en el denominado tejido conjuntivo o de sostén del organismo. ¿Son frecuentes este tipo de tumores? Son tumores poco frecuentes , suponen un 1% del total de tumores malignos y contribuyen con un 2% en la mortalidad por cáncer. Su incidencia es levemente superior en hombres. Pueden aparecer a cualquier edad (incluso en la infancia), aunque la edad de mayor prevalencia es entre los 40 y los 60 años. ¿Qué pronóstico tienen? Su pronóstico va a depender de su grado de diferenciación : cuanto menos diferenciado, peor pronóstico. Por ello, es importantísimo realizar un estudio histológico para prever su comportamiento. Un sarcoma bien diferenciado sería de bajo grado de malignidad o grado 1 y uno poco diferenciado sería de alto grado de malignidad o grado 3. Asimismo, debe valorarse el comportamiento local del tumor. Un sarcoma localizado, sin expansión local ni metástasis a distancia es de mejor pronóstico, mientras que un sarcoma de peor pronóstico tendrá un comportamiento localmente agresivo con invasión local y a distancia (metástasis). Los tumores de diferenciación intermedia suelen recidivar localmente, pero rara vez dan metástasis a distancia. Afortunadamente, las formas de comportamiento menos agresivo son mucho más frecuentes que los agresivos (con una relación: 100/1). ¿Cómo se originan? Se ha encontrado una posible asociación con factores genéticos o ambientales como radioterapia previa, infecciones víricas, enfermedades hereditarias o deficiencias inmunitarias. Sin embargo, la mayoría de sarcomas se originan de forma espontánea y sin causa aparente que los desencadene. ¿Qué síntomas encontraremos? En general, es frecuente el d ebut en forma de una masa indolora en cualquier localización (la mayoría de casos se da en las extremidades: piernas y brazos). Otras posibles ubicaciones pueden ser: tronco, cabeza, cuello, abdomen, sinovial (sobre todo cerca de grandes articulaciones), útero, etc. En caso de tratarse de un sarcoma de localización superficial será de más fácil detección.  En caso de localización profunda su detección es más tardía por lo que puede alcanzar un gran tamaño antes de manifestarse. Al aumentar de tamaño, durante su progresión, puede afectar a estructuras vecinas provocando, por ejemplo, dolor. Es importante realizar un diagnóstico diferencial de cualquier tumoración de partes blandas siendo especialmente relevantes las tumoraciones de tamaño superior a 5 centímetros o bien las de crecimiento rápido o ubicación profunda. ¿Qué tipos de sarcomas podemos encontrar? Los diferenciaremos según el subtipo histológico. Existen más de 50 subtipos diferentes de sarcoma, dependiendo del tipo de célula por el que están constituidos, aunque poseen características comunes. La determinación del grado histológico nos permitirá clasificar los sarcomas según su grado de agresividad. Como ya hemos citado, un sarcoma será de bajo grado o grado 1 o de alto grado (grados 2-3), siendo el grado 3 el más agresivo con crecimiento rápido y mayor tendencia a desarrollar metástasis en su evolución Los sarcomas de grado I tienen un crecimiento más lento y menos frecuentemente metastatizan a distancia, aunque pueden recidivar localmente. E l pulmón es la localización más frecuente de metástasis a distancia siendo la causa de muerte en un gran porcentaje de casos. En caso de sarcomas de localización intraperitoneal es frecuente encontrar metástasis hepáticas. La aparición de la recidiva local y/o las metástasis a distancia se produce, sobre todo, dentro de los 2-3 primeros años en los sarcomas de alto grado siendo en un periodo más prolongado en los de bajo grado. ¿Cómo se llega al diagnóstico de sarcoma? Por tratarse de una lesión de partes blandas precisamos de la realización de una resonancia magnética para estudiarla .  Nos aportará información sobre el tamaño, la ubicación y su comportamiento local.  Para identificar el tipo histológico y sus características de diferenciación se debe realizar un estudio anatomopatológico de una muestra obtenida generalmente por biopsia.  Para la obtención de la muestra se suele realizar la llamada Punción-aspiración con aguja fina (PAAF) guiada mediante un control con ecografía o TAC. Con ella obtenemos un cilindro con el tejido a analizar. Es importante contar con un equipo con un alto bagaje para la obtención de la muestra. En caso de que se confirme el diagnóstico se debe continuar el estudio para saber su comportamiento . El estudio de extensión nos indicará si el tumor está localizado o si presenta metástasis. Para ello, muy probablemente se solicitará la tomografía. Una vez completado el estudio y conociendo el tamaño, su localización y el grado histológico se realizará la propuesta terapéutica para cada caso, de forma específica. ¿Qué tratamiento se realizará? Teniendo en cuenta las características y el comportamiento del tumor se optará por el tratamiento indicado. Se contempla la cirugía, la radioterapia y la quimioterapia. En caso de un tumor localizado, se perseguirá la curación. En caso de un tumor diseminado se realizará tratamiento paliativo con la finalidad de asegurar el bienestar del paciente. De cualquier manera, debemos realizar un seguimiento cuidadoso de todos los casos .
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