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Cómo Aliviar la Ciatalgia
Artículo especializado

Cómo Aliviar la Ciatalgia

Ciatalgia es dolor (“algia”) en el recorrido del nervio ciático . Ésta sería un definición incompleta y rápida… pero para poder hacer una más extensa y comprensible, antes deberíamos explicar las diferencias entre los términos médicos ciática, síndrome del piramidal y ciatalgia, ya que la gente suele utilizarlas mal y acaba diciendo: ”tengo ciática”, cuando este concepto es erróneo. Ciática vs síndrome del piramidal vs ciatalgia Como introducción a estos tres conceptos me gustaría indicar que el nervio ciático se origina en la columna vertebral (L4- S3), y constituye el nervio más ancho y largo de todo el cuerpo humano. Es por ello que al ser el más largo y ancho pasa por muchas estructuras anatómicas que pueden comprimir el nervio y causar dolor. Una vez tenemos esto claro, vamos a definir los conceptos: Ciática o lumbociática : podríamos decir que es el conjunto de síntomas que se producen en el territorio del nervio ciático. La particularidad de éste es que la “lesión o dolor” es por la compresión del nervio en el origen del mismo, es decir, en las raíces de L4-S3. Por norma general, para que exista una compresión desde la raíz es porque hay una hernia discal, una degeneración discal o una estenosis del canal intermedular, ya sea por artrosis u otros motivos. Los síntomas son: sensación de hormigueo en las piernas, entumecimiento, debilidad… que se notan detrás de los muslos, las pantorrillas y los pies. No suele disminuir mucho en reposo Síndrome piramidal : también conocido como síndrome del pirifome o falsa ciática. En este síndrome el dolor se manifiesta debido a la compresión del nervio cuando éste pasa entre el músculo piramidal y otras estructuras anatómicas. Los síntomas son: sensación de hormigueo en las piernas, entumecimiento, debilidad… por detrás de los muslos, las pantorrillas y los pies, que aumentan al subir escaleras, correr o caminar, pero disminuyen en reposo Ciatalgia : es la palabra que se utiliza para indicar cualquier dolor en el recorrido del nervio ciático producido por otra causa que no sea la de la ciática. Las causas más comunes pueden ser puntos gatillos musculares, compresión por estructuras musculares (el síndrome del piramidal), tensiones ligamentosas… La pregunta que más surge cuando explico esto a los pacientes es la misma… “¿y yo que tengo?” Pues bien. Para saber qué se tiene debemos basarnos en los test que se pueden hacer en consulta + prueba diagnóstica si ya ha estado en el médico + manifestación de sintomatología. Prueba diagnóstica : una radiografía o una resonancia magnética nos mostrará si hay lesión en la zona de origen del nervio por lo que sabremos con seguridad si es ciática o síndrome piramidal. Tests en consulta : si no se tienen las pruebas complementarias hay varios test como el de “Lasègue”, que consiste en movilizar al paciente de una manera determinada poniendo en tensión ciertas estructuras, según si refiere dolor al poner en tensión estas estructuras podremos saber si el origen es por el músculo piramidal o por una lesión en el origen del nervio. Sintomatología : por norma general, el síndrome del piramidal sólo manifiesta dolor cuando movemos las piernas hacia afuera (rotación), es decir, cuando realizamos el acto de caminar, correr o subir escaleras. En la ciática, el dolor suele ser constante independientemente de si estamos sentados, estirados o caminando, pese a que se incremente al realizar acciones de flexión del tronco. El papel del fisioterapeuta Realizar fisioterapia o rehabilitación es crucial en cualquiera de las dos patologías. No obstante, es muy importante hacer un buen diagnóstico porque dependiendo de éste se realizarán un tipo de estiramientos u otros, se aplicará un tipo de técnica u otra y se proporcionará un mejor o peor pronóstico. Además, dependiendo del diagnóstico y el tratamiento que realice el fisioterapeuta deberá acompañarse de una serie de ejercicios y de un tratamiento farmacológico con antiinflamatorios que debe prescribir el médico. Además de la terapia más manual, en los últimos años se han añadido nuevos tratamientos como la Indiba, una terapia basada en el suministro de corriente térmica a través de una serie de electrodos , que están dando muy buenos resultados, pero es verdad que no todos los centros disponen de ella. ¿Cuál tiene mejor pronóstico? El mejor pronóstico es el del síndrome piramidal , ya que a los fisioterapeutas nos resulta más fácil tratar un músculo que está contracturado. Utilizamos para ello diferentes técnicas que tendrán como objetivo realizar la descompresión del músculo que irrita al nervio, produciendo un alivio notable. En cuanto a la ciática, es más complicada de tratar ya que se produce por una lesión estructural como puede ser una hernia discal. No obstante, la fisioterapia tiene varias técnicas para poder tratarlo, aunque la mejoría es más lenta y menos notable. Si hablamos de tratamientos o remedios caseros, una opción muy válida y útil es el calor local . El uso de esterillas en la zona del piriforme (región de las nalgas) aumentará la vasodilatación y la oxigenación, lo que disminuirá la tensión y el dolor. Y ¿por qué se produce? El síndrome del piramidal, tiene una mayor incidencia en las mujeres que en los hombres, siendo 6:1. Respecto a porque se produce, se debe a una hipertrofia de esta musculatura al caminar mucho, o realizar movimientos muy repetitivos de la cadera. Además, un grupo de personas que suelen sufrirlo mucho son las embarazadas. Según van pasando los meses, se van produciendo cambios en toda la pelvis, lo que aumenta las tensiones de todas las estructuras anatómicas… entre ellas el músculo piramidal . En cuanto a la ciática, normalmente un factor es la edad, o el haber realizado movimientos en flexión y rotación de tronco muchas veces a lo largo de la vida. Es por ello que si todavía no tenéis lesiones, a modo de prevención recomendaría no realizar estos movimientos, en otras palabras, “agacharos correctamente”.
Tratamiento para el Cáncer de Próstata
Artículo especializado

Tratamiento para el Cáncer de Próstata

Empezar con un dato positivo en un artículo sobre cáncer no es fácil, pero como en este caso lo tenemos, aquí va: en el 70% de los casos el cáncer de próstata se diagnostica cuando todavía está solamente en la próstata y no se ha extendido a otras estructuras, adyacentes o en la distancia. Una buena noticia si tenemos en cuenta que se trata del tumor más frecuente en hombres y supone la tercera causa de muerte por cáncer (después del de pulmón y colorrectal). El tratamiento se establecerá en función del grado de extensión y agresividad del cáncer de próstata. Qué es la próstata La próstata es una glándula que forma parte del aparato reproductor masculino. Se encuentra bajo la vejiga, por detrás del pubis y por delante del recto, y pesa unos 20 gramos aproximadamente, más o menos como una castaña. Está formada por dos zonas : Parte externa: se denomina cápsula y se localiza en la periferia. En ella se hallan las glándulas que producen la secreción prostática , uno de los principales componentes del esperma. Es precisamente en esta zona donde se pueden ubicar los cánceres de próstata. Parte central: a través de ella pasa la uretra . El cáncer de próstata es lo que se llama un adenocarcinoma , un tumor que se forma a partir de las glándulas de la próstata. El 99% de los cánceres de próstata son de este tipo y solamente un 1% son de otros tipos, como sarcomas , carcinomas o bien metástasis de otros tumores primarios, como de vejiga, colon, pulmón, melanoma o linfoma. El adenocarcinoma de próstata es un tumor multifocal, es decir, que puede aparecer simultáneamente en diferentes puntos de la próstata. Cómo se origina el cáncer Cada año se diagnostican 30 nuevos casos de cáncer de próstata por cada 100.000 habitantes. Este cáncer, como la mayoría, es multifactorial , es decir, son varios los factores que pueden influir en su aparición, siendo los principales: Edad avanzada Alteraciones genéticas diversas Tabaquismo Obesidad Dieta rica en grasa animales Niveles elevados de testosterona Hoy en día se detectan un mayor número de cánceres de próstata en parte porque la esperanza de vida es mayor, han descendido otras causas de muerte, han mejorado los protocolos de detección precoz y se realizan más intervenciones quirúrgicas para solventar la hiperplasia benigna de próstata y, en algunos casos, se halla en dichas próstatas focos de cáncer que no habían sido detectados previamente. ¿Da síntomas? El cáncer de próstata es un tipo de tumor cuyo crecimiento es muy insidioso , muy lento , por lo que puede que no de síntomas hasta un estado más avanzado. Por esto mismo es esencial la detección precoz de estos tumores. En caso de dar síntomas el cáncer de próstata se puede manifestar como : Molestias al orinar Urgencia para orinar Orinar con frecuencia y pequeñas cantidades Necesidad de levantarse varias veces por la noche a orinar Goteo tras la micción Disminución de la fuerza y el calibre del chorro de la orina Sangre en la orina o en el esperma El cáncer de próstata crece lentamente y se extiende hacia las vesículas seminales y la vejiga urinaria. Si no se trata se puede diseminar por la sangre y originar metástasis , principalmente a nivel óseo y, con menor frecuencia, en los pulmones, el hígado, las glándulas suprarrenales o el cerebro. Diagnóstico El diagnóstico del cáncer de próstata se fundamenta inicialmente en la exploración física mediante el tacto rectal . Al tacto se puede palpar una zona indurada y no dolorosa a nivel de la próstata. Es fundamental valorar los niveles en sangre del antígeno prostático específico o PSA. El PSA es una sustancia que se produce exclusivamente en la próstata y que permite que el semen sea más fluido. Sus valores normales son inferiores a 4 ng/ml. Esta sustancia puede elevarse en casos de prostatitis , hiperplasia benigna de próstata , tras una biopsia o si ha habido una eyaculación reciente. Con valores superiores a 10 ng/ml las posibilidades de padecer un cáncer de próstata son de un 67%, por lo que se debe llevar a cabo una biopsia prostática para confirmarlos. En caso de que los valores estén entre 4 y 10 ng/ml, el riesgo disminuye a un 25%, por lo que antes de someterse exploración agresiva como es la biopsia se realizarán una ecografía prostática. La biopsia de la próstata será la prueba que permitirá tener un diagnóstico de certeza. La biopsia se lleva a cabo bajo anestesia local y se obtienen diferentes muestras de tejidos de los dos lóbulos prostáticos. Al valorar las células al microscopio se puede valorar el grado agresividad el tumor. Una vez establecido el diagnóstico se tiene que llevar a cabo un estudio de extensión mediante una tomografía axial computadorizada (TAC) y una gammagrafía ósea . Tratamiento El tratamiento, como en todos los tumores, será multidisciplinar y se deben valorar varias aproximaciones en cada caso. Algunas de las opciones terapéuticas son: Cirugía, bien abierta, laparoscópica o robótica Ultrasonidos focalizados de alta intensidad (HIFU) Radioterapia, bien externa o localizada (braquiterapia) Hormonoterapia Inmunoterapia Quimioterapia El tratamiento se establecerá en función del grado de extensión y agresividad del cáncer de próstata. Ante cualquier síntoma urológico , es de vital importancia ponerse en contacto con un urólogo que pueda asesorarnos en el diagnóstico y el tratamiento.
¿Qué es el Carcinoma Basocelular?
Artículo especializado

¿Qué es el Carcinoma Basocelular?

Estamos ante el tumor maligno más frecuente de todos los que aparecen en los seres humanos, aunque suele crecer e invadir la piel sin provocar metástasis a distancia. Afecta en general a personas mayores con piel blanca y ojos claros , que han pasado muchas horas al sol por su trabajo o sus aficiones (playa, golf, camping). En general su solución es la extirpación mediante cirugía. ¿Qué tipos de carcinoma basocelular hay? ¿Cómo es su aspecto? Se distinguen diferentes tipos: El nodular, que se manifiesta como una “bolita” o granito brillante, con aspecto que recuerda al de una perla, que crece muy lentamente, y cuando alcanza un cierto tamaño, sangre, se ulcera o forma costras. El infiltrante tiene otro aspecto, de herida que no cura, que descama, sangra o forma costras, y que va invadiendo la piel en profundidad sin límites claros, haciendo más complicado el extirparlo completamente con la cirugía convencional. El tipo superficial aparece más en el tórax (pecho y espalda) a diferencia de los otros, que aparecen en la cara. Tiene un aspecto que recuerda a una mancha de eczema o psoriasis. No invade la piel en profundidad, y su tratamiento es más sencillo. ¿Existen carcinomas basocelulares que se heredan? Existe un síndrome llamado Gorlin que se hereda de padres a hijos, y comporta el desarrollar carcinomas basocelulares múltiples . Además, los pacientes presentan una cara peculiar, con cejas muy pobladas, y quistes en la mandíbula. Es importante detectar a las familias con Gorlin para llevar un control estricto. Tratamiento del carcinoma basocelular El tratamiento está basado en la cirugía con extirpación del tumor con márgenes correctos. Debe asegurarse un buen resultado estético , porque muchos aparecen en zonas visibles de la cara. Para los tipos infiltrantes, o cuando el tumor ha vuelto a aparecer tras una primera extirpación incompleta, existe una técnica denominada cirugía micrográfica de Mohs que asegura la curación en prácticamente el 100% de los casos. Mediante esta técnica, el tumor va extirpándose por capas que son inmediatamente analizadas al microscopio, y se repiten etapas hasta asegurar que todos los márgenes de la extirpación no tienen células tumorales. Al acabar, se procede a la reconstrucción del defecto obtenido mediante cierre directo , movimientos de piel , o injertos. Una cirugía de Mohs puede ser larga en función de lo invasivo y extendido que esté el carcinoma, pero el paciente podrá irse a su casa totalmente curado. En casos no operables es posible utilizar radioterapia. También existe una quimioterapia llamada vismodegib para los carcinomas basocelulares múltiples, gigantes o no operables. Su precio elevado hace que en todos los casos deba ser administrada por el sistema nacional de salud . Medidas preventivas del carcinoma basocelular Las medidas preventivas del carcinoma basocelular se basan en una correcta protección solar y en la detección precoz mediante autoexploración o visita al dermatólogo . El paciente de riesgo debe ser entrenado para reconocer los signos precoces del carcinoma, y acudir a su dermatólogo para diagnóstico. Un crecimiento nuevo en la piel, que forma costras o sangre, o una herida que no cura en un área expuesta al sol suelen ser los signos más típicos del carcinoma basocelular.
Cómo Prevenir el Cáncer Testicular
Artículo especializado

Cómo Prevenir el Cáncer Testicular

No existen medidas preventivas específicas para este tipo de cánceres, por eso en caso de detectar un bulto en el testículo es esencial ponerse en contacto cuanto antes con el urólogo para que nos asesore. Una manera de prevenir sí que pasa por operar lo antes posible los testículos que no hayan descendido a la cavidad abdominal al nacer . Pero en el caso de que los testículos estén descendidos en el saco escrotal, la autoexploración física en busca de bultos es la mejor medida para poder diagnosticar este tipo de tumores en sus estadios más precoces, pudiendo el paciente beneficiarse de los tratamientos menos agresivos, pese a que siempre será necesario operar. Por suerte, gracias a las nuevas pautas terapéuticas, este tipo de cáncer tiene una tasa global de curación del 90%. Prevalencia baja El cáncer de testículo es un cáncer que no es muy prevalente, dado que afecta a una proporción inferior al 2% de los hombres. Los tumores que se asientan en los testículos se dan con más frecuencia entre los 15 y los 35 años . La incidencia, es decir, el número de casos nuevos que se diagnostican cada año es, en el caso de España, de 2 por cada 100.000 habitantes. ¿Hay factores de riesgo para este tipo de cáncer? No existen factores de riesgo claramente definidos, a diferencia de lo que sí ocurre con otro tipo de cánceres, para los tumores testiculares. No obstante, sí que se establece una clara relación entre el riesgo de padecer un cáncer de testículo y la presencia de un testículo que no haya bajado de la cavidad abdominal , donde se encuentran inicialmente durante el desarrollo embrionario, hasta el escroto. La presencia de un testículo no descendido en el momento del nacimiento puede ser habitual y, si no desciende por sí solo, lo que se recomienda es intervenir quirúrgicamente para hacer descender el testículo al escroto y fijarlo a él antes de los 2 años de edad . Si por algún motivo no se ha hecho descender el testículo antes de la adolescencia, sería aconsejable operar entonces para extirparlo , pudiendo prevenir así la aparición de un posible cáncer en ese testículo en el futuro. Estudios de estos pacientes han demostrado que, en algunos casos, existían algunas alteraciones en el cromosoma 12 que podrían predisponer a la aparición de susodichos tumores. Tipos de cáncer de testículo Los tumores testiculares pueden ser de diferentes tipos: Tumores germinales : Seminomas No seminomas: Teratocarcinoma Carcinoma embrionario Tumor del seno endodérmico Coriocarcinoma Teratoma Tumores no germinales : Linfomas Sarcomas El 95% de los tumores testiculares se derivan de alteraciones de las células germinales , es decir, de aquellas células a partir de las cuales se forman los espermatozoides. Solo un 5% de los tumores testiculares son linfomas o sarcomas. Los seminomas son los tumores testiculares más frecuentes, seguidos por los teratocarcinomas y los carcinomas embrionarios, siendo el resto de tumores germinales y no germinales menos frecuentes. ¿Da síntomas? Los tumores testiculares, por desgracia, no suelen doler (a menos que el tumor esté invadiendo terminaciones nerviosas), y los pacientes lo refieren en la consulta como la presencia de una masa en el testículo que se han encontrado por casualidad. Estas masas o bultos son unilaterales, duras, indoloras y de crecimiento lento. Con mucha menor frecuencia se pueden dar otros síntomas más abigarrados, como la inflamación de los ganglios inguinales, un aumento del tamaño de las mamas —lo que se llama ginecomastia— o bien signos de pubertad precoz en niños preadolescentes, con la aparición de vello a nivel facial, axilar y púbico, producidos por un aumento de los niveles de testosterona . A VECES SÍ QUE HAY DOLOR Hemos dicho que, en principio, estos tumores no duelen . Sin embargo, un 10% de los cánceres testiculares se pueden manifestar inicialmente como un dolor a nivel del escroto de inicio brusco, de intensidad elevada y que condiciona un malestar general, con mareos y vómitos. Este cuadro se denomina escroto agudo y se trata de una urgencia, en ocasiones quirúrgica. Las principales causas de un escroto agudo son la torsión testicular y la orquitis, es decir, una infección aguda del testículo. No obstante, en algunos casos, un tumor testicular se puede presentar de este modo, como un dolor agudo a nivel del escroto . Diagnóstico Cuando en consulta palpamos una masa testicular y sospechamos que puede ser un tumor se deben realizar una serie de pruebas que ayuden a confirmar o descartar el diagnóstico de cáncer testicular, como son: Una analítica de sangre , en la cual valoraremos diversas hormonas, como la testosterona, la alfafetoproteína (AFP) y betagonadotrofina coriónica humana (?HCG). Una ecografía testicular, la prueba de imagen por excelencia, que nos permitirá valorar el tamaño y el contorno del tumor, y diferenciarlo de lesiones de tipo quístico, con líquido dentro. En caso de dudas, si la imagen ecográfica no es clara, se podría realizar una resonancia magnética nuclear (RMN). ¿Y qué hay del tratamiento? El tratamiento del cáncer de testículo diferirá en función de la clase de tumor que sea y de la extensión del mismo. En cualquier caso, siempre se debe extraer todo el testículo . Una vez extirpado el tumor y curado el paciente, se puede colocar una prótesis testicular por motivos estéticos. Pese a la primera aproximación quirúrgica, algunos tumores deberán tratarse también mediante radioterapia o quimioterapia.
Etapas del Cáncer de Vejiga
Artículo especializado

Etapas del Cáncer de Vejiga

Existe cura para el cáncer de vejiga, y es que hasta el 80% de pacientes diagnosticados de este tipo de tumores sobrevivirán más allá de cinco años tras su diagnóstico. Este porcentaje es incluso superior en España respecto a otros países desarrollados, ya que la supervivencia media a cinco años en la Unión Europea se sitúa en torno al 69%. Más frecuente en hombres El cáncer de vejiga es el quinto cáncer más frecuencia en nuestro país , con más de 21.000 nuevos casos anuales. Pese a esta prevalencia, es el octavo tipo de cáncer por mortalidad, siendo el responsable de unas 4.300 muertes al año.  Su frecuencia es muy superior en el sexo masculino , con más de 17.000 casos anualmente respecto a los 3.600 nuevos casos que se diagnostican en el sexo femenino. Por edades suele afectar a personas entre los 65 y 75 años, con el pico de incidencia alrededor de los 70 años. ¿Qué es? El cáncer es una enfermedad producida por una mutación genética que provoca una reproducción incontrolada de las células de un tejido. Dicha reproducción incontrolada provoca un crecimiento del tumor que va invadiendo los tejidos de su alrededor y que en ocasiones puede infiltrarse en un vaso sanguíneo y migrar e implantarse en otros órganos ocasionando las metástasis. El cáncer de vejiga es un tipo de cáncer que se origina frecuentemente en la capa mucosa de la vejiga (la capa interna que está en contacto con la orina), formando así el llamado carcinoma urotelial. En este tipo de tumores, podemos diferenciar dos subtipos: Cáncer urotelial de bajo grado : rara vez invade tejidos en profundidad u ocasiona metástasis a distancia, pero sin embargo tiene tendencia de reaparecer tras su extirpación Cáncer urotelial de alto grado : más agresivo. Va invadiendo los tejidos que lo rodean, en profundidad en la vejiga, y en ocasiones puede extenderse a otros órganos provocando metástasis. ¿Qué factores de riesgo existen? El principal factor de riesgo evitable para el cáncer de vejiga es el tabaquismo . Se estima que los fumadores tienen el triple de riesgo de desarrollar un cáncer vesical respecto a los no fumadores. Esto puede ser producido porque muchos de los tóxicos del tabaco se eliminan por la orina. Además del tabaquismo, los antecedentes familiares de cáncer de vejiga representan otro factor de riesgo importante para la aparición de un cáncer vesical. Existen otros factores de riesgo, pero con una importancia menor como son las exposiciones a sustancias químicas como colorantes, derivados del petróleo o arsénico, entre otros. ¿Cómo se presenta? El síntoma más frecuente en el cáncer vesical es la hematuria (la presencia de sangre en la orina). Sin embargo, ésta puede ser provocada por múltiples enfermedades como por ejemplo la presencia de piedras en los conductos urinarios (cólicos nefríticos), infecciones (cistitis) o enfermedades renales. Al contrario que en la mayoría de enfermedades que pueden producir sangrado por la orina, el ocasionado por un cáncer de vejiga suele ser asintomático, es decir, el paciente únicamente verá sangre en la orina, pero no presentará molestias importantes, dolor ni otra sintomatología. Además de la hematuria, los tumores vesicales pueden presentarse como polaquiuria (aumento de la frecuencia de micciones), disuria (molestias al orinar), nicturia (aumento de las micciones durante la noche) o tenesmo urinario (sensación continua de ganas de orinar). ¿Cómo se diagnostica? La primera prueba diagnóstica que habrá que hacer es un análisis de orina y un análisis sanguíneo . Con ellos descartaremos otras causas de hematuria. Además, en algunos casos permite visualizar células tumorales que se expulsan con la orina, lo que nos permitiría asegurar que existe un cáncer en las vías urinarias, aunque no nos daría la localización exacta (podría tratarse de un tumor vesical pero también de un tumor en algún otro punto de las vías urinarias como los uréteres o la uretra). La ecografía es una técnica útil en algunos casos ya que permite visualizar el tumor dándonos información de su tamaño y posible afectación de otros órganos. La urografía endovenosa es una prueba radiológica que permite visualizar las vías urinarias y descartar la existencia de otras tumoraciones a lo largo de las mismas. Pero ante todas, la prueba más útil en el diagnóstico del cáncer vesical es la cistoscopia. Es una técnica que consiste en introducir un tubo muy fino con una cámara en su punta, a través de la uretra para así poder visualizar el interior de la vejiga. Permite así ver directamente el tumor, su extensión y coger muestras (biopsias) para analizarlo. Además, como veremos más adelante, en muchas ocasiones permite también extirpar el tumor y tratar así la enfermedad. Una vez diagnosticado ya el cáncer vesical, se suele hacer un estudio para descartar extensión del tumor a distancia a través de una TAC abdominal , una radiografía o TAC de tórax y en algunos casos una gammagrafía ósea para descartar metástasis en los huesos. ¿Cómo se trata? La elección del tratamiento dependerá del tipo de tumor y del grado de afectación, tanto en profundidad de la vejiga como por la existencia o no de metástasis a distancia. Los tratamientos disponibles son la cirugía, la radioterapia y la quimioterapia. En aquellos casos de tumores superficiales (tumores de bajo grado o tumores de alto grado, pero en fases muy precoces) el tratamiento básico será la cirugía. En muchas ocasiones se puede realizar la llamada RTU (resección transuretral), es decir, a través de una cistoscopia se extirpa la zona de tumor pudiendo curar por completo la enfermedad sin tener que hacer incisiones. En otros casos, por el contrario, será necesaria una cirugía mayor que implique una extirpación total o parcial de la vejiga de la orina. La quimioterapia es otro de los tratamientos habituales en el cáncer vesical. Ésta puede administrarse de forma intravesical (se introduce por la uretra hasta el interior de la vejiga) o intravenosa. La quimioterapia intravesical se suele utilizar tras una RTU en tumores superficiales y disminuye el riesgo de recidiva (reaparición) de la enfermedad. La quimioterapia intravenosa se emplea frecuentemente en caso de que existan metástasis o haya riesgo de que éstas aparezcan. ¿Y después del tratamiento? Como ya hemos dicho, el cáncer vesical es un cáncer frecuente , pero en muchas ocasiones curable . Sin embargo, existe un riesgo elevado de recidivas, ya sea por reaparición del mismo tumor como por la aparición de otros tumores a nivel vesical. Se estima que el riesgo de recidiva en este tipo de tumores está entre un 40 y un 70%, aunque hay estudios que elevan ese porcentaje hasta el 90%. Por este motivo, es de especial importancia realizar un buen seguimiento tras haber superado un cáncer vesical, en muchas ocasiones incluso realizando cistoscopias seriadas para descartar la aparición de nuevas tumoraciones.
Recuperarse de una Cirugía Dental
Artículo especializado

Recuperarse de una Cirugía Dental

¿Has precisado un procedimiento quirúrgico odontológico recientemente? ¿Tienes que quitarte los terceros molares (muelas del juicio)? ¿Por fin te has decidido a ponerte el implante? ¿Debes someterte a cirugía periodontal? La cirugía odontológica, igual que el resto de procedimientos quirúrgicos, precisa una valoración inicial del estado médico del paciente y de los riesgos quirúrgicos. En la visita previa a la cirugía advertimos al paciente de que debe extremar la higiene los días previos a la cirugía e incluso aconsejamos enjuagues con antiséptico local (clorhexidina). Si el paciente es muy nervioso se puede valorar tomar una mediación inductora del sueño el día antes de la cirugía. Y cuando llega el día, ¿cómo actuamos? Es importante que el paciente que debe someterse a una cirugía sea atendido a la hora prevista para evitar aumentar su situación de estrés . El cirujano recibe al paciente y le explica los pasos que va a seguir para tranquilizarle. Es importante recordar que, una vez administrada la anestesia, podrá seguir nuestra cirugía pero no notará dolor. Por cierto, si eres aprensivo dímelo porque puedo cubrirte los ojos con una talla estéril para ayudarte a sobrellevarlo. LO QUE DEBEMOS SABER COMO MÉDICOS Debemos tener presente el perfil médico del paciente antes de proceder a la cirugía. En pacientes con patología cardiovascular que estén en tratamiento antiagregante o anticoagulante debemos valorar la interrupción del tratamiento previa a la cirugía para evitar grandes sangrados (sobre todo si está prevista una cirugía larga o compleja). Debemos preguntar las posibles alergias o intolerancias que pueda presentar. Para nosotros es igual de importante saber si es alérgico a la penicilina como intolerante al gluten y, por supuesto, es relevante conocer si es alérgico al látex porque, en este caso, el guante estéril a utilizar debe ser de un material especial. Si el paciente es frágil (por pluripatología, inmunosupresión, enfermedad autoinmune, cardiopatía, insuficiencia renal, etc.) debemos valorar el inicio de tratamiento antibiótico previo a la cirugía para que el paciente esté cubierto durante el procedimiento quirúrgico. Si está prevista la instrumentación de hueso (por ejemplo, para colocar un implante) optamos, en muchas ocasiones, por administrar una dosis de tratamiento corticoideo intramuscular a modo de antiinflamatorio potente para minimizar el dolor inicial tras el cese de la anestesia. Cosas a tener en cuenta tras la cirugía Tras la cirugía debemos facilitar al paciente una hoja de recomendaciones donde consten las posibles complicaciones que puedan aparecer y la forma de actuar ante ellas. Es importante facilitarle un teléfono de contacto al que poder dirigirse en caso de grandes dudas. Y, lo más importante, se debe indicar la pauta a seguir tanto medicamentosa como tópica (higiene, aplicación de frío local…) como de ingesta alimentaria . La anestesia postquirúrgica cesará tras dos o tres horas de finalizar la cirugía por ello debes tener la precaución de tomarte algún analgésico en este periodo de tiempo para que al finalizar la anestesia ya te encuentres bajo el efecto de la analgesia. También debes aplicarte frío local en el lado de la cara que corresponda, pero, ¡ojo!, no te apliques el hielo local directamente sobre la piel porque puedes producirte una quemadura. La forma más cómoda de aplicarse el hielo local es mediante packs de crioterapia (de venta en farmacias) y con la interposición de una toallita entre la cara y el frío. Estos packs son bolsas de plástico de contenido semilíquido, reusables y moldeables que pueden tener diferentes medidas por lo que se adaptan perfectamente a la superficie a tratar. Si no dispones de uno de estos packs (que sería lo deseable) siempre puedes recurrir a la socorrida bolsa de guisantes del congelador. Realiza tandas de 15 minutos de frío local varias veces al día. Cuando llegues al domicilio no creo que tengas demasiado apetito, pero puedes ingerir algún liquido (ni muy frío ni muy caliente) con la ayuda de una pajita. No olvides tomarte el antibiótico que te hemos prescrito. Además, verás que en la prescripción siempre ponemos mediación de rescate por si el dolor es incontrolable. Aquí tengo que aconsejarte que no apures a tomarte la medicación cuando el dolor es elevado porque costará mucho más de controlar. Al día siguiente ya podrás iniciar una dieta semiblanda (si no se te dicen lo contrario) a base de sopa, yogur, batidos de fruta, licuado y puré. El dolor será mucho mejor tolerado, pero ello no quiere decir que dejes de tomarte el tratamiento. Recuerda que la higiene dental debe seguir realizándose, aunque tengas molestias en la boca. Es importante que controles la temperatura axilar . Recuerda que, si no me avisas, no puedo saber si hay alguna complicación. Quiero decir que, aunque te haya citado en consulta dos días más tarde tras la cirugía, no dudes en llamarme o venir antes si la evolución no es la correcta . ¿Con qué me quedo después de tantas advertencias? Tras la cirugía se debe recurrir al rescate analgésico si el dolor lo requiere. Evita tomar aspirina antes o después de la cirugía (si la tomas por algún motivo médico siempre menciónalo) Debes tomarme todos los medicamentos que te han aconsejado, aunque no tengas dolor. Debes extremar la higiene para minimizar el riesgo de infección. Además del cepillado (en la zona no quirúrgica) debes enjuagarte con antiséptico después de cada comida. Aplícate frío local en tandas de 15 minutos y varias veces al día. No fumes ni bebas alcohol durante las 24 horas posteriores a la cirugía. Ten presente los signos de alarma que te han explicado (sangrado excesivo, dolor incontrolable, fiebre…) y consulta, inmediatamente, si aparece alguno de ellos.
Cómo Combatir la Candidiasis Oral en Bebés y Niños
Artículo especializado

Cómo Combatir la Candidiasis Oral en Bebés y Niños

La candidiasis oral o muguet está provocada por la levadura Candida albicans . Es un hongo que suele provocar síntomas por sobrecrecimiento, ya que forma parte de la flora normal de la boca y la zona genital. En bebés, se considera habitual que tengan muguet en algún momento de las primeras semanas de vida. Lo mismo ocurre en personas ancianas, diabéticas o debilitadas por la edad o los tratamientos que alteran las defensas. ¿Tienes dudas? Regístrate ahora en Savia y habla gratis con nuestro médico especialista en Pediatría. ¿Cuándo es más frecuente? Se observa muguet con mayor frecuencia entre el nacimiento y los seis meses de edad, es decir, en lactantes. Es más frecuente en los niños prematuros o en aquellos debilitados por alguna enfermedad. En condiciones normales la levadura Candida está en la boca del bebé formando parte de su flora, y su crecimiento se controla con un equilibrio con el resto de la flora . En situaciones de desequilibrio de la flora (disbiosis) es cuando la Candida crece y prolifera en exceso provocando las manifestaciones clínicas. Es frecuente que este desequilibrio aparezca de forma fisiológica, debido a la inmadurez del sistema inmunológico del bebé. También es frecuente tras tratamientos con antibióticos o corticoides, que acarrean una alteración del sistema inmunitario local. Puede ocurrir en la madre que está dando el pecho, afectando el pezón y la areola mamaria , y contagiando al niño durante la lactancia. ¿Qué aspecto tiene? El muguet se manifiesta por placas blancas en la lengua, el paladar o la mucosa de las mejillas, con un aspecto que recuerda a la leche, el requesón o el yogur sin deglutir. Al intentar limpiarlas vemos que no se desprenden con facilidad, o que lo hacen dejando un fondo sangrante . Es frecuente que haya afectación también en las comisuras de los labios, o grietas y enrojecimiento alrededor de la boca. Si el bebé tiene una capa blanca en la lengua que se aclara y desprende fácilmente, lo más habitual es que sean en realidad restos de leche. No es raro que el muguet oral se acompañe de candidiasis en la zona del pañal, otra zona donde típicamente puede producirse sobrecrecimiento de Candida. ¿Tienes dudas? Regístrate ahora en Savia y habla gratis con nuestro médico especialista en Pediatría. ¿Cómo se trata? En muchas ocasiones la infección es pasajera y cura sin tratamiento. A criterio del pediatra o el dermatólogo, se recetarán al niño soluciones o geles antifúngicos (generalmente miconazol o nistatina) que se aplicarán con suavidad en el interior de la boca afectada. Algunos pediatras añaden también suplementos de probióticos para mejorar la disbiosis, como los yogures que contienen lactobacilos.   ¿Y cómo se previene? Sólo en algunos casos es posible la prevención . Se trataría de candidiasis provocadas o empeoradas por contagio con el pezón infectado de la madre, o con objetos contaminados, como biberones, muñecos o chupetes, que deben siempre estar limpios y desinfectados . En el caso de una madre con los pezones afectados por candidiasis, debería interrumpir la lactancia materna hasta la curación, y aplicar una crema antifúngica . ¿Tienes dudas? Regístrate ahora en Savia y habla gratis con nuestro médico especialista en Pediatría.
Pronóstico, Analítica y Test para Detectar el Cáncer de Pancreas
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Pronóstico, Analítica y Test para Detectar el Cáncer de Pancreas

Infrecuente pero muy agresivo, el cáncer de páncreas es, además, difícil de diagnosticar en etapas tempranas porque, cuando da síntomas, en general ya suele estar en un estado avanzado, y muchas veces los síntomas son tan inespecíficos que se tarda en acudir al médico. Modificar los factores de riesgo que pueden propiciarlo está en nuestras manos, así que ¿por qué no hacerlo? Cómo se produce El cáncer de páncreas se origina cuando las células del páncreas comienzan a proliferar sin control y van acumulando cambios en la replicación del ADN que las hace invasivas y agresivas. El páncreas tiene dos tipos de células, las exocrinas, que son las que producen una serie de enzimas que ayudan en la digestión de los alimentos, y las endocrinas , que producen diferentes hormonas, como la insulina o el glucagón. La mayoría de los tumores del páncreas se localizan en las células exocrinas , causando un adenocarcinoma de páncreas, mientras que los tumores endocrinos del páncreas son menos comunes. Incidencia del tumor No es un tumor muy frecuente : representa apenas el 2% del total de todos los cánceres). Cada año se diagnostican en el mundo unos 233.000 nuevos casos en todo el mundo. En España se detectan unos 4.000 casos anuales. Es un tumor un tanto más frecuente en los hombres que en las mujeres . La mayoría de los tumores de páncreas se diagnostican en personas entre los 65 y los 75 años. Factores de riesgo Este cáncer se ha relacionado con diversos factores de riesgo : Hábito tabáquico. Dietas ricas en grasas y en proteínas. Pancreatitis crónica. Cirrosis hepática. Diabetes. Colecistectomía. Exposición a ciertos productos químicos (tintorería, industria metalúrgica). Predisposición genética. UN CÁNCER MUY AGRESIVO El cáncer de páncreas es muy agresivo y se extiende a los tejidos que lo rodean con suma facilidad . Un 70% se diseminan a través de los vasos linfáticos y más del 50% lo hacen también por la sangre, de manera que las metástasis son habituales, sobre todo en el hígado, el peritoneo (la membrana que reviste por dentro la cavidad abdominal y sus órganos) o los pulmones. Los estudios indican que un elevado número de cánceres de páncreas presentan alteraciones en unos genes concretos , el gen ras y el gen p53, ya sea en uno de ellos o muchas veces en ambos. Síntomas Por desgracia, la mayoría de estos tumores se detectan en un estado avanzado . El dolor de abdomen es el síntoma más habitual de este tipo de tumores. Suele tratarse de un dolor sordo y constante que se ubica en la zona superior e izquierda del abdomen y que se extiende hacia la espalda. Con frecuencia los pacientes lo describen como si les apretase un cinturón . Suele ser más frecuente durante la noche, no deja dormir. Se suele agravar al comer y al tumbarse, mientras que los pacientes explican un ligero alivio al inclinarse hacia adelante. La pérdida de peso debida a un déficit de absorción de nutrientes suele ser el síntoma más precoz . Suele acompañarse de falta de apetito, cansancio importante y diarreas, al no poder digerir bien los alimentos por la alteración en la producción de las hormonas digestivas que produce el páncreas. Otros síntomas habituales de los pacientes con cáncer de páncreas pueden ser: Ictericia (coloración amarillenta de la piel por acumulación de bilirrubina). Náuseas y vómitos . Intolerancia a la glucosa o diabetes . Pancreatitis aguda . Es difícil diagnosticar el cáncer de páncreas en sus etapas tempranas porque, cuando da síntomas, en general, ya suele estar en un estado avanzado, y muchas veces los síntomas son tan inespecíficos que se tarda en acudir al médico. Hoy en día no existen pruebas de detección precoz ni se realiza ningún tipo de cribaje para el cáncer de páncreas. Cómo se diagnostica No existen marcadores específicos para el cáncer de páncreas que se puedan detectar en una analítica. Existen unos marcadores tumorales, el CEA y el CA 19.9 , que pueden estar elevados en los pacientes con cáncer de páncreas, pero son muy poco específicos. Es decir, pueden estar elevados como no estarlo y estos marcadores pueden aparecer elevados también por otros motivos que no sean el cáncer de páncreas, de manera que no son una herramienta útil para el diagnóstico de este tumor . Estos marcadores tumorales, como todos, son útiles, si están elevados, para valorar la respuesta a los tratamientos de quimioterapia, pero no para el diagnóstico de la enfermedad. En aquellos pacientes con un elevado riesgo de padecer un cáncer de páncreas por una predisposición genética y familiar se pueden hacer estudios genéticos para valorar si existen alteraciones en ciertos genes que aumenten el riesgo de sufrir esta enfermedad . Ahora bien, que estos genes estén alterados no implica necesariamente que se vaya a padecer la enfermedad, sino que existe un riesgo mayor que el de otras personas. Las principales herramientas para el diagnóstico del cáncer de páncreas siguen siendo los síntomas del paciente y las diferentes pruebas de imagen, como la ecografía, la ecoendoscopia, el escáner, la resonancia magnética nuclear o la tomografía por emisión de positrones (PET) . En una analítica de sangre se puede apreciar la elevación de ciertas enzimas hepáticas, como la lipasa y la amilasa, así como alteraciones de los niveles de glucosa o bilirrubina en determinados casos. Una vez se tiene el diagnóstico de sospecha se confirmará con la toma de una muestra de tejido del tumor mediante una PAAF o punción aspiración con aguja fina . Tratamiento El tratamiento del cáncer de páncreas dependerá del estadio. Por desgracia tan solo un 10%-20% de los cánceres de páncreas pueden ser tratados mediante cirugía cuando se diagnostican . En el resto de los casos las opciones quirúrgicas son paliativas. La quimioterapia y la radioterapia pueden ayudar a aumentar la supervivencia. Con todo, el adenocarcinoma de páncreas es uno de los tumores que presentan un peor pronóstico. Se estima que solamente un 5% de las personas que padecen este tipo de tumor sobreviven más allá de 5 años desde el momento del diagnóstico. La mayoría de las muertes se producen a lo largo del primer año desde que se detecta la enfermedad. LO QUE PODEMOS HACER… Lo que está en nuestras manos para prevenir este tipo de cáncer, infrecuente pero muy agresivo, es modificar los factores de riesgo que pueden propiciarlo : Abandonar el consumo de tabaco. Mantener una dieta sana y equilibrada. Limitar el consumo de alcohol. Realizar una actividad física moderada. Evitar la exposición laboral a ciertos productos químicos.
Bursitis de Cadera: una de las Lesiones más Comunes entre Corredores
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Bursitis de Cadera: una de las Lesiones más Comunes entre Corredores

Saber que la cadera es una de las palancas más importantes para el movimiento y que su cuidado es esencial no es un tema menor para el corredor. Y más si tenemos en cuenta que, aunque sin ser la cadera una de las localizaciones más habituales de lesión, sí es una de las que puede ocasionar más molestias . Y de entre las lesiones de cadera que encontramos, la bursitis trocánterea es de las más frecuentes . El movimiento de la carrera a pie requiere que muchos músculos y articulaciones actúen de manera simultánea para conseguir un desplazamiento . Este movimiento necesita que todos ellos trabajen de forma coordinada y correcta para reducir , así, el riesgo de lesión. Que ello ocurra no sólo depende de que exista un trabajo coordinado, sino de que las estructuras anatómicas que intervienen estén localizadas en el lugar que les corresponda (que no haya desplazamientos) y que no sufran ninguna patología como podría ser un problema degenerativo que reduce funcionalidad. Además, es importante que se conozca la técnica de carrera y se sigan una serie de recomendaciones a nivel preventivo, como podría ser un calentamiento correcto o el uso de material adecuado. Importante para el corredor El corredor en muchas ocasiones peca de falta de información . Conoce a la perfección el último modelo de zapatilla, el gadget más “fashion” o está apuntado a todas las carreras que le atraen. Sin embargo, la gran duda que me suele asaltar en la consulta cuando veo a un “runner” es: ¿te conoces realmente?, ¿sabes cuáles son tus necesidades? Responder a esta pregunta con un “sí” o con un “no” puede evitar muchos problemas que dé inicio podrían evitarse o como mínimo reducir su riesgo de aparición . Así, por ejemplo, saber que la cadera es una de las palancas más importantes para el movimiento y que su cuidado es esencial es importante pues puede provocar molestias y algunas lesiones, siendo la bursitis de las más frecuentes. Para entender en qué consiste, diremos que la cadera la forman estructuras óseas, músculos y tendones. Además, en ella se encuentran lo que se conocen como “bolsas serosas” (bursas), que son elementos de protección que actúan a modo de “almohadilla” y reducen la fricción entre elementos articulares. De las bursas de la cadera, la que cubre el extremo superior del fémur (el trocánter) es la que al inflamarse origina la bursitis trocantérea. Factores de riesgo para la bursitis Existen una serie de factores de riesgo que pueden predisponer a padecer esta lesión: Dismetría de cadera : es decir, tener una extremidad inferior más larga o más corta que la otra. Al existir esta alteración el eje ya no es simétrico y, por tanto, el apoyo tampoco lo será. Al realizar el movimiento de la zancada este no será correcto y puede afectar a la bursa trocanterea, ocasionando una mayor probabilidad de fricción y posterior inflamación. Debilidad muscular : los músculos estabilizadores de la cadera son básicos para que no se produzcan desplazamientos en el movimiento de las extremidades, al correr. Cuando estos músculos, entre los que se hallan los glúteos, extensores y flexores y abductores, no tienen un tono adecuado, se produce una falta de control. Esta debilidad además puede ir asociada a falta de flexibilidad, lo que provoca un aumento de tensión y por lo tanto un mayor riesgo de lesión. Calzado inadecuado : un corredor debe de saber qué tipo de calzado requiere y para ello conocer si es pronador, supinador o neutro es importante para poder usar la zapatilla adecuada. Esto, aunque no lo parezca, va relacionado con la biomecánica de la marcha y por tanto con la técnica de la carrera. Técnica de la carrera : salir a correr es uno de las prácticas deportivas más habituales entre la población mundial y una de las causas es la facilidad con la que se puede realizar. Pero correr también tiene una técnica y no conocerla aumenta el riesgo de lesión. Acortar zancadas en las bajadas o conocer cómo colocar el pie en el momento del apoyo pueden ser la diferencia entre lesionarse y no lesionarse. Traumatismos : correr es un deporte de impacto y ese impacto de manera repetitiva puede ocasionar una lesión Qué síntomas produce Los síntomas que suelen referir los corredores que por primera vez se quejan de esta molestia, se basan en un dolor localizado en la zona lateral superior de la pierna. Este puede aparecer al subir o bajar escaleras o al hacer un movimiento de aducción , como sería cruzarlas, o al estirarse sobre el lateral afectado. ¿Tiene tratamiento? En cuanto al tratamiento, es importante no sólo tratar los síntomas sino también conocer el origen , ya que depende de la causa que sea la que ha llevado a la aparición de estas molestias el tratamiento puede dirigirse hacia una opción u otra. Para el tratamiento más inmediato, la actuación sería sobre la inflamación y, por tanto, habrá que detener o reducir la carga de la actividad momentáneamente, lo que dependerá de la evolución que presente. Además, actuaciones concretas como la crioterapia serán de utilidad para reducir las molestias. Poner hielo de forma regular sobre la zona es una opción terapéutica fácil y que ofrece buenos resultados. Acudir al fisioterapeuta es también una recomendación habitual ya que la lesión de la bursa puede verse beneficiada del trabajo de estiramientos o terapia manual que minimice los síntomas y, a la vez, ayude en la recuperación. Como hemos comentado, conocer la causa proporcionará información muy relevante ya que quizá la causa se encuentra en un problema de simetría y con una visita al podólogo para valorarlo y darle solución con un alza o plantilla puede ser suficiente. La debilidad muscular suele ser un problema frecuente . En general, son pocos los corredores que incluyen en su rutina de entrenamiento el trabajo de tonificación y fortalecimiento muscular. Al no hacerlo se disminuye la capacidad de control de la carrera y, por tanto, aumenta la posibilidad de lesiones , entre ellas la bursistis trocantérea . No sólo hay que realizar un trabajo de este tipo a nivel de tratamiento cuando ya se ha producido la lesión, sino que también es bueno realizarlo antes como trabajo preventivo.
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