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Recuperarse de una Cirugía Dental
Artículo especializado

Recuperarse de una Cirugía Dental

¿Has precisado un procedimiento quirúrgico odontológico recientemente? ¿Tienes que quitarte los terceros molares (muelas del juicio)? ¿Por fin te has decidido a ponerte el implante? ¿Debes someterte a cirugía periodontal? La cirugía odontológica, igual que el resto de procedimientos quirúrgicos, precisa una valoración inicial del estado médico del paciente y de los riesgos quirúrgicos. En la visita previa a la cirugía advertimos al paciente de que debe extremar la higiene los días previos a la cirugía e incluso aconsejamos enjuagues con antiséptico local (clorhexidina). Si el paciente es muy nervioso se puede valorar tomar una mediación inductora del sueño el día antes de la cirugía. Y cuando llega el día, ¿cómo actuamos? Es importante que el paciente que debe someterse a una cirugía sea atendido a la hora prevista para evitar aumentar su situación de estrés . El cirujano recibe al paciente y le explica los pasos que va a seguir para tranquilizarle. Es importante recordar que, una vez administrada la anestesia, podrá seguir nuestra cirugía pero no notará dolor. Por cierto, si eres aprensivo dímelo porque puedo cubrirte los ojos con una talla estéril para ayudarte a sobrellevarlo. LO QUE DEBEMOS SABER COMO MÉDICOS Debemos tener presente el perfil médico del paciente antes de proceder a la cirugía. En pacientes con patología cardiovascular que estén en tratamiento antiagregante o anticoagulante debemos valorar la interrupción del tratamiento previa a la cirugía para evitar grandes sangrados (sobre todo si está prevista una cirugía larga o compleja). Debemos preguntar las posibles alergias o intolerancias que pueda presentar. Para nosotros es igual de importante saber si es alérgico a la penicilina como intolerante al gluten y, por supuesto, es relevante conocer si es alérgico al látex porque, en este caso, el guante estéril a utilizar debe ser de un material especial. Si el paciente es frágil (por pluripatología, inmunosupresión, enfermedad autoinmune, cardiopatía, insuficiencia renal, etc.) debemos valorar el inicio de tratamiento antibiótico previo a la cirugía para que el paciente esté cubierto durante el procedimiento quirúrgico. Si está prevista la instrumentación de hueso (por ejemplo, para colocar un implante) optamos, en muchas ocasiones, por administrar una dosis de tratamiento corticoideo intramuscular a modo de antiinflamatorio potente para minimizar el dolor inicial tras el cese de la anestesia. Cosas a tener en cuenta tras la cirugía Tras la cirugía debemos facilitar al paciente una hoja de recomendaciones donde consten las posibles complicaciones que puedan aparecer y la forma de actuar ante ellas. Es importante facilitarle un teléfono de contacto al que poder dirigirse en caso de grandes dudas. Y, lo más importante, se debe indicar la pauta a seguir tanto medicamentosa como tópica (higiene, aplicación de frío local…) como de ingesta alimentaria . La anestesia postquirúrgica cesará tras dos o tres horas de finalizar la cirugía por ello debes tener la precaución de tomarte algún analgésico en este periodo de tiempo para que al finalizar la anestesia ya te encuentres bajo el efecto de la analgesia. También debes aplicarte frío local en el lado de la cara que corresponda, pero, ¡ojo!, no te apliques el hielo local directamente sobre la piel porque puedes producirte una quemadura. La forma más cómoda de aplicarse el hielo local es mediante packs de crioterapia (de venta en farmacias) y con la interposición de una toallita entre la cara y el frío. Estos packs son bolsas de plástico de contenido semilíquido, reusables y moldeables que pueden tener diferentes medidas por lo que se adaptan perfectamente a la superficie a tratar. Si no dispones de uno de estos packs (que sería lo deseable) siempre puedes recurrir a la socorrida bolsa de guisantes del congelador. Realiza tandas de 15 minutos de frío local varias veces al día. Cuando llegues al domicilio no creo que tengas demasiado apetito, pero puedes ingerir algún liquido (ni muy frío ni muy caliente) con la ayuda de una pajita. No olvides tomarte el antibiótico que te hemos prescrito. Además, verás que en la prescripción siempre ponemos mediación de rescate por si el dolor es incontrolable. Aquí tengo que aconsejarte que no apures a tomarte la medicación cuando el dolor es elevado porque costará mucho más de controlar. Al día siguiente ya podrás iniciar una dieta semiblanda (si no se te dicen lo contrario) a base de sopa, yogur, batidos de fruta, licuado y puré. El dolor será mucho mejor tolerado, pero ello no quiere decir que dejes de tomarte el tratamiento. Recuerda que la higiene dental debe seguir realizándose, aunque tengas molestias en la boca. Es importante que controles la temperatura axilar . Recuerda que, si no me avisas, no puedo saber si hay alguna complicación. Quiero decir que, aunque te haya citado en consulta dos días más tarde tras la cirugía, no dudes en llamarme o venir antes si la evolución no es la correcta . ¿Con qué me quedo después de tantas advertencias? Tras la cirugía se debe recurrir al rescate analgésico si el dolor lo requiere. Evita tomar aspirina antes o después de la cirugía (si la tomas por algún motivo médico siempre menciónalo) Debes tomarme todos los medicamentos que te han aconsejado, aunque no tengas dolor. Debes extremar la higiene para minimizar el riesgo de infección. Además del cepillado (en la zona no quirúrgica) debes enjuagarte con antiséptico después de cada comida. Aplícate frío local en tandas de 15 minutos y varias veces al día. No fumes ni bebas alcohol durante las 24 horas posteriores a la cirugía. Ten presente los signos de alarma que te han explicado (sangrado excesivo, dolor incontrolable, fiebre…) y consulta, inmediatamente, si aparece alguno de ellos.
Pronóstico, Analítica y Test para Detectar el Cáncer de Pancreas
Artículo especializado

Pronóstico, Analítica y Test para Detectar el Cáncer de Pancreas

Infrecuente pero muy agresivo, el cáncer de páncreas es, además, difícil de diagnosticar en etapas tempranas porque, cuando da síntomas, en general ya suele estar en un estado avanzado, y muchas veces los síntomas son tan inespecíficos que se tarda en acudir al médico. Modificar los factores de riesgo que pueden propiciarlo está en nuestras manos, así que ¿por qué no hacerlo? Cómo se produce El cáncer de páncreas se origina cuando las células del páncreas comienzan a proliferar sin control y van acumulando cambios en la replicación del ADN que las hace invasivas y agresivas. El páncreas tiene dos tipos de células, las exocrinas, que son las que producen una serie de enzimas que ayudan en la digestión de los alimentos, y las endocrinas , que producen diferentes hormonas, como la insulina o el glucagón. La mayoría de los tumores del páncreas se localizan en las células exocrinas , causando un adenocarcinoma de páncreas, mientras que los tumores endocrinos del páncreas son menos comunes. Incidencia del tumor No es un tumor muy frecuente : representa apenas el 2% del total de todos los cánceres). Cada año se diagnostican en el mundo unos 233.000 nuevos casos en todo el mundo. En España se detectan unos 4.000 casos anuales. Es un tumor un tanto más frecuente en los hombres que en las mujeres . La mayoría de los tumores de páncreas se diagnostican en personas entre los 65 y los 75 años. Factores de riesgo Este cáncer se ha relacionado con diversos factores de riesgo : Hábito tabáquico. Dietas ricas en grasas y en proteínas. Pancreatitis crónica. Cirrosis hepática. Diabetes. Colecistectomía. Exposición a ciertos productos químicos (tintorería, industria metalúrgica). Predisposición genética. UN CÁNCER MUY AGRESIVO El cáncer de páncreas es muy agresivo y se extiende a los tejidos que lo rodean con suma facilidad . Un 70% se diseminan a través de los vasos linfáticos y más del 50% lo hacen también por la sangre, de manera que las metástasis son habituales, sobre todo en el hígado, el peritoneo (la membrana que reviste por dentro la cavidad abdominal y sus órganos) o los pulmones. Los estudios indican que un elevado número de cánceres de páncreas presentan alteraciones en unos genes concretos , el gen ras y el gen p53, ya sea en uno de ellos o muchas veces en ambos. Síntomas Por desgracia, la mayoría de estos tumores se detectan en un estado avanzado . El dolor de abdomen es el síntoma más habitual de este tipo de tumores. Suele tratarse de un dolor sordo y constante que se ubica en la zona superior e izquierda del abdomen y que se extiende hacia la espalda. Con frecuencia los pacientes lo describen como si les apretase un cinturón . Suele ser más frecuente durante la noche, no deja dormir. Se suele agravar al comer y al tumbarse, mientras que los pacientes explican un ligero alivio al inclinarse hacia adelante. La pérdida de peso debida a un déficit de absorción de nutrientes suele ser el síntoma más precoz . Suele acompañarse de falta de apetito, cansancio importante y diarreas, al no poder digerir bien los alimentos por la alteración en la producción de las hormonas digestivas que produce el páncreas. Otros síntomas habituales de los pacientes con cáncer de páncreas pueden ser: Ictericia (coloración amarillenta de la piel por acumulación de bilirrubina). Náuseas y vómitos . Intolerancia a la glucosa o diabetes . Pancreatitis aguda . Es difícil diagnosticar el cáncer de páncreas en sus etapas tempranas porque, cuando da síntomas, en general, ya suele estar en un estado avanzado, y muchas veces los síntomas son tan inespecíficos que se tarda en acudir al médico. Hoy en día no existen pruebas de detección precoz ni se realiza ningún tipo de cribaje para el cáncer de páncreas. Cómo se diagnostica No existen marcadores específicos para el cáncer de páncreas que se puedan detectar en una analítica. Existen unos marcadores tumorales, el CEA y el CA 19.9 , que pueden estar elevados en los pacientes con cáncer de páncreas, pero son muy poco específicos. Es decir, pueden estar elevados como no estarlo y estos marcadores pueden aparecer elevados también por otros motivos que no sean el cáncer de páncreas, de manera que no son una herramienta útil para el diagnóstico de este tumor . Estos marcadores tumorales, como todos, son útiles, si están elevados, para valorar la respuesta a los tratamientos de quimioterapia, pero no para el diagnóstico de la enfermedad. En aquellos pacientes con un elevado riesgo de padecer un cáncer de páncreas por una predisposición genética y familiar se pueden hacer estudios genéticos para valorar si existen alteraciones en ciertos genes que aumenten el riesgo de sufrir esta enfermedad . Ahora bien, que estos genes estén alterados no implica necesariamente que se vaya a padecer la enfermedad, sino que existe un riesgo mayor que el de otras personas. Las principales herramientas para el diagnóstico del cáncer de páncreas siguen siendo los síntomas del paciente y las diferentes pruebas de imagen, como la ecografía, la ecoendoscopia, el escáner, la resonancia magnética nuclear o la tomografía por emisión de positrones (PET) . En una analítica de sangre se puede apreciar la elevación de ciertas enzimas hepáticas, como la lipasa y la amilasa, así como alteraciones de los niveles de glucosa o bilirrubina en determinados casos. Una vez se tiene el diagnóstico de sospecha se confirmará con la toma de una muestra de tejido del tumor mediante una PAAF o punción aspiración con aguja fina . Tratamiento El tratamiento del cáncer de páncreas dependerá del estadio. Por desgracia tan solo un 10%-20% de los cánceres de páncreas pueden ser tratados mediante cirugía cuando se diagnostican . En el resto de los casos las opciones quirúrgicas son paliativas. La quimioterapia y la radioterapia pueden ayudar a aumentar la supervivencia. Con todo, el adenocarcinoma de páncreas es uno de los tumores que presentan un peor pronóstico. Se estima que solamente un 5% de las personas que padecen este tipo de tumor sobreviven más allá de 5 años desde el momento del diagnóstico. La mayoría de las muertes se producen a lo largo del primer año desde que se detecta la enfermedad. LO QUE PODEMOS HACER… Lo que está en nuestras manos para prevenir este tipo de cáncer, infrecuente pero muy agresivo, es modificar los factores de riesgo que pueden propiciarlo : Abandonar el consumo de tabaco. Mantener una dieta sana y equilibrada. Limitar el consumo de alcohol. Realizar una actividad física moderada. Evitar la exposición laboral a ciertos productos químicos.
Bursitis de Cadera: una de las Lesiones más Comunes entre Corredores
Artículo especializado

Bursitis de Cadera: una de las Lesiones más Comunes entre Corredores

Saber que la cadera es una de las palancas más importantes para el movimiento y que su cuidado es esencial no es un tema menor para el corredor. Y más si tenemos en cuenta que, aunque sin ser la cadera una de las localizaciones más habituales de lesión, sí es una de las que puede ocasionar más molestias . Y de entre las lesiones de cadera que encontramos, la bursitis trocánterea es de las más frecuentes . El movimiento de la carrera a pie requiere que muchos músculos y articulaciones actúen de manera simultánea para conseguir un desplazamiento . Este movimiento necesita que todos ellos trabajen de forma coordinada y correcta para reducir , así, el riesgo de lesión. Que ello ocurra no sólo depende de que exista un trabajo coordinado, sino de que las estructuras anatómicas que intervienen estén localizadas en el lugar que les corresponda (que no haya desplazamientos) y que no sufran ninguna patología como podría ser un problema degenerativo que reduce funcionalidad. Además, es importante que se conozca la técnica de carrera y se sigan una serie de recomendaciones a nivel preventivo, como podría ser un calentamiento correcto o el uso de material adecuado. Importante para el corredor El corredor en muchas ocasiones peca de falta de información . Conoce a la perfección el último modelo de zapatilla, el gadget más “fashion” o está apuntado a todas las carreras que le atraen. Sin embargo, la gran duda que me suele asaltar en la consulta cuando veo a un “runner” es: ¿te conoces realmente?, ¿sabes cuáles son tus necesidades? Responder a esta pregunta con un “sí” o con un “no” puede evitar muchos problemas que dé inicio podrían evitarse o como mínimo reducir su riesgo de aparición . Así, por ejemplo, saber que la cadera es una de las palancas más importantes para el movimiento y que su cuidado es esencial es importante pues puede provocar molestias y algunas lesiones, siendo la bursitis de las más frecuentes. Para entender en qué consiste, diremos que la cadera la forman estructuras óseas, músculos y tendones. Además, en ella se encuentran lo que se conocen como “bolsas serosas” (bursas), que son elementos de protección que actúan a modo de “almohadilla” y reducen la fricción entre elementos articulares. De las bursas de la cadera, la que cubre el extremo superior del fémur (el trocánter) es la que al inflamarse origina la bursitis trocantérea. Factores de riesgo para la bursitis Existen una serie de factores de riesgo que pueden predisponer a padecer esta lesión: Dismetría de cadera : es decir, tener una extremidad inferior más larga o más corta que la otra. Al existir esta alteración el eje ya no es simétrico y, por tanto, el apoyo tampoco lo será. Al realizar el movimiento de la zancada este no será correcto y puede afectar a la bursa trocanterea, ocasionando una mayor probabilidad de fricción y posterior inflamación. Debilidad muscular : los músculos estabilizadores de la cadera son básicos para que no se produzcan desplazamientos en el movimiento de las extremidades, al correr. Cuando estos músculos, entre los que se hallan los glúteos, extensores y flexores y abductores, no tienen un tono adecuado, se produce una falta de control. Esta debilidad además puede ir asociada a falta de flexibilidad, lo que provoca un aumento de tensión y por lo tanto un mayor riesgo de lesión. Calzado inadecuado : un corredor debe de saber qué tipo de calzado requiere y para ello conocer si es pronador, supinador o neutro es importante para poder usar la zapatilla adecuada. Esto, aunque no lo parezca, va relacionado con la biomecánica de la marcha y por tanto con la técnica de la carrera. Técnica de la carrera : salir a correr es uno de las prácticas deportivas más habituales entre la población mundial y una de las causas es la facilidad con la que se puede realizar. Pero correr también tiene una técnica y no conocerla aumenta el riesgo de lesión. Acortar zancadas en las bajadas o conocer cómo colocar el pie en el momento del apoyo pueden ser la diferencia entre lesionarse y no lesionarse. Traumatismos : correr es un deporte de impacto y ese impacto de manera repetitiva puede ocasionar una lesión Qué síntomas produce Los síntomas que suelen referir los corredores que por primera vez se quejan de esta molestia, se basan en un dolor localizado en la zona lateral superior de la pierna. Este puede aparecer al subir o bajar escaleras o al hacer un movimiento de aducción , como sería cruzarlas, o al estirarse sobre el lateral afectado. ¿Tiene tratamiento? En cuanto al tratamiento, es importante no sólo tratar los síntomas sino también conocer el origen , ya que depende de la causa que sea la que ha llevado a la aparición de estas molestias el tratamiento puede dirigirse hacia una opción u otra. Para el tratamiento más inmediato, la actuación sería sobre la inflamación y, por tanto, habrá que detener o reducir la carga de la actividad momentáneamente, lo que dependerá de la evolución que presente. Además, actuaciones concretas como la crioterapia serán de utilidad para reducir las molestias. Poner hielo de forma regular sobre la zona es una opción terapéutica fácil y que ofrece buenos resultados. Acudir al fisioterapeuta es también una recomendación habitual ya que la lesión de la bursa puede verse beneficiada del trabajo de estiramientos o terapia manual que minimice los síntomas y, a la vez, ayude en la recuperación. Como hemos comentado, conocer la causa proporcionará información muy relevante ya que quizá la causa se encuentra en un problema de simetría y con una visita al podólogo para valorarlo y darle solución con un alza o plantilla puede ser suficiente. La debilidad muscular suele ser un problema frecuente . En general, son pocos los corredores que incluyen en su rutina de entrenamiento el trabajo de tonificación y fortalecimiento muscular. Al no hacerlo se disminuye la capacidad de control de la carrera y, por tanto, aumenta la posibilidad de lesiones , entre ellas la bursistis trocantérea . No sólo hay que realizar un trabajo de este tipo a nivel de tratamiento cuando ya se ha producido la lesión, sino que también es bueno realizarlo antes como trabajo preventivo.
Cómo combatir la Bronquiolitis en Niños y Bebés
Artículo especializado

Cómo combatir la Bronquiolitis en Niños y Bebés

La bronquiolitis es la infección de vías respiratorias inferiores más frecuente en los menores de un año . Afecta hasta a un 75% de los bebés, y supone casi un 20% de las hospitalizaciones infantiles. Qué es la bronquiolitis Es una infección vírica aguda que provoca la inflamación de los bronquios más pequeños (también llamados bronquiolos) junto con una producción importante de mucosidad . El virus más frecuentemente implicado es el virus respiratorio sincitial (VRS), seguido de los rinovirus, bocavirus, adenovirus e incluso el virus de la gripe. En el caso del VRS, el virus más frecuente en los bebés con bronquiolitis, hay que destacar que su incidencia es estacional, siendo típico entre los meses de noviembre y febrero. Desde 1993 tenemos establecidos los criterios diagnósticos de bronquiolitis, gracias al doctor McConnochie. Podemos decir que un niño padece bronquiolitis si presenta lo siguiente: Primer episodio de sibilancias (pitos a la auscultación) en un bebé menor de dos años. Dificultad para respirar . Antecedentes de síntomas de catarro (tos, mucosidad, congestión nasal y, en ocasiones, fiebre). SOBRE TODO, EN BEBÉS Los bebés entre dos y tres meses son los más afectados y, muchos de ellos, requieren hospitalización, incluso, en cuidados intensivos . Aunque en los países industrializados, dados los medios y la atención sanitaria adecuada, no suele ser una enfermedad mortal (pero puede ser muy grave en algunos casos), en el mundo fallecen cada año hasta 200.000 niños por bronquiolitis por VRS . Esta es la segunda causa de muerte tras la malaria en menores de un año. Síntomas Lo más frecuente es que tras un catarro aparentemente común (mucosidad nasal, estornudos, tos y, en ocasiones, fiebre no muy elevada) que dura de unos dos a cuatro días, la tos se hace más intensa , impidiendo comer o conciliar el sueño, incluso, provocando el vómito . Junto a esto el bebé manifiesta rechazo del alimento, irritabilidad y dificultad para respirar . La mayor parte de bronquiolitis son leves y, aunque los síntomas suelen desaparecer a la semana, la tos sigue dando el alta y puede quedar residual hasta tres o cuatro semanas . Lo importante es que dicha tos no interfiera en la alimentación y no cause dificultad para respirar. En un bebé menor de seis meses siempre se debe acudir al pediatra para valorar la presencia de sibilantes o pitos al respirar . Es importante acudir también si se observa que el bebé rechaza el alimento, está irritable o somnoliento, tiene tos muy persistente o dificultad para respirar. Diagnóstico Para el diagnóstico el pediatra solo tendrá que explorar al bebé . En los casos de bronquiolitis típicas y no graves, el pediatra no hará ninguna prueba complementaria. En algunos casos, es necesario realizar: Pulsioximetría transcutánea : es el típico sensor que colocamos en el dedo para valorar los niveles de oxígeno que hay en sangre. Es una prueba indolora pero que nos da mucha información para valorar la gravedad del niño nada más acudir a urgencias. Radiografía de tórax : no se realiza de forma rutinaria a todos los niños porque no nos aporta demasiada información. Únicamente está justificada en niños con bronquiolitis grave o si existen dudas diagnósticas. Analítica de sangre : sólo se realiza en los niños que presentan fiebre muy elevada, en los que podamos sospechar una infección bacteriana. Urocultivo : siempre se realiza de manera rutinaria en menores de dos meses si presentan fiebre. Test de VRS : se realiza en época de epidemia a los niños que quedan ingresados para aislar los VRS+ de los VRS-. En la mayoría de los hospitales ya se dispone de test de detección rápida a partir de la mucosidad nasal. Tratamiento Al ser una infección causada por un virus , los antibióticos no son adecuados ni tienen ninguna acción. El empleo de fármacos es escaso. El tratamiento se basa, fundamentalmente, en medidas de soporte . En los casos más graves, se requiere ingreso hospitalario, donde, a las medidas de soporte habituales, se suele añadir oxígeno o medidas de soporte ventilatorio y fármacos en los casos más graves. Las medidas de soporte adecuadas para aliviar la bronquiolitis son: Lavados nasales : esto permite la limpieza de secreciones y alivia la congestión nasal. Para ello podemos utilizar suero fisiológico o agua de mar. Es recomendable realizarlos antes de las tomas. Elevar la cabecera de la cuna unos 30º : esta postura mejora la dificultad respiratoria, es decir, ayuda al niño a respirar mejor. Nutrición e hidratación adecuada : al tratarse de bebés que toman leche materna o artificial, se recomienda, en el primer caso, la demanda (debido al estado del bebé las tomas son más cortas y frecuentes) y, en el caso de lactancia artificial, se recomienda la ingesta oral fraccionada. Esto quiere decir, que ofreceremos al bebé tomas con menos volumen de leche, pero más frecuentes. Temperatura ambiental no superior a 20ºC . Evitar el humo del tabaco . Mantener un ambiente tranquilo en la casa , ponerle ropa cómoda y evitar sobre abrigarlo. Controlar la temperatura tres veces al día y estar atento a los posibles síntomas de alarma para acudir a urgencias: dificultad para respirar, somnolencia, agitación, mal color, pausas sin respirar, rechazo del alimento o vómitos. No se recomienda el uso del humidificador porque no hay evidencia de que sea beneficioso en los bebés con bronquiolitis. La fisioterapia respiratoria no ha demostrado eficacia en la fase aguda. Para bajar la fiebre o aliviar el malestar, el pediatra le puede pautar paracetamol . ¿Podemos saber si un bebé tiene mayor riesgo de presentar una bronquiolitis grave? Sí, hay indicadores que nos permiten estar más atentos a la evolución del niño, tales como: Niño menor de tres meses. Prematuro o con bajo peso al nacer. Si presenta enfermedades crónicas como cardiopatías congénitas , enfermedad pulmonar crónica (fibrosis quística), enfermedades neuromusculares o inmunodeficiencias . Tabaquismo en el hogar. Ausencia de lactancia materna. Prevención Para los niños prematuros o con cardiopatías congénitas menores de dos años se dispone de una vacuna llamada palivizumab que protege contra el VRS . Para los niños sin ninguna enfermedad de base, la mejor medida de prevención es la higiene : Los padres, familiares y cuidadores deben realizar siempre un buen lavado de manos . Evitar o limitar las visitas a recién nacidos o prematuros (sobre todo si la persona está enferma o con síntomas de catarro). Evitar el humo del tabaco. Evitar la escolarización temprana de los prematuros. Promover la lactancia materna . ¿Puede tener secuelas una bronquiolitis? Desde hace casi medio siglo se postula que hay una relación entre el desarrollo de asma en el niño mayor y haber padecido bronquiolitis en los primeros dos años de vida . Actualmente se cuestiona si es exacta esta afirmación o simplemente, la bronquiolitis, pudiera ser un marcador que nos marca la predisposición genética a desarrollar asma. Sea como fuere, la asociación asma y bronquiolitis, existe.
Las Consecuencias que Conlleva tener Cáncer de Ovario
Artículo especializado

Las Consecuencias que Conlleva tener Cáncer de Ovario

En la sociedad actual, donde existe un auténtico “bombardeo” de información, es posible que hayamos recibido mensajes contradictorios acerca del padecimiento del cáncer de ovario, que pueden desembocar en confusión , alarma o preocupación innecesaria . Por eso, vamos a aclarar conceptos y tratar desde dentro un tema tan sensible para la mujer como es el cáncer de ovario. Qué consecuencias puede tener El diagnóstico de cáncer de ovario conlleva una cirugía , y un tratamiento médico que durante algunos meses generará un cambio significativo en la paciente y su entorno más cercano.  La extirpación quirúrgica de ambos ovarios, de las trompas de Falopio y del útero conlleva la pérdida de la fertilidad, por lo que las mujeres que quieran tener hijos deberán someterse a una intervención de preservación de la fertilidad previa al tratamiento del cáncer. En el caso de que sea necesario extirpar los ganglios linfáticos situados en la pelvis podría dañarse el sistema linfático, provocándose una linfedema, un trastorno en el que el líquido linfático se acumula en las piernas y provoa su hinchazón. Cómo se produce El cáncer de ovario es un tumor, generalmente maligno, que se asienta en los tejidos que conforman este órgano incluido en el aparato reproductor femenino. El ovario es la glándula sexual femenina que produce óvulos y hormonas sexuales (estrógenos, progesterona…). Están situados a ambos lados del útero y serían el equivalente a los testículos masculinos. El cáncer de ovario es más frecuente en los países industrializados de Europa Occidental, Israel, Canadá y EEUU , y representa entre el 4 y el 5% de los tumores femeninos. Es más común en las edades medias de la vida; la mayoría se diagnostican entre los 45 y los 75 años. Factores de riesgo De un modo general, en el medio que nos rodea, existen más de 100 agentes de los cuales se dispone de evidencia científica contrastada para poder asegurar que provocan cáncer a los humanos.  En otros casos, no es tan fácil establecer esa relación. En el caso concreto del cáncer de ovario no se conocen en profundidad los factores de riesgo que pueden inducir a la aparición de la enfermedad. Sin embargo, se han observado algunas circunstancias que pueden influir en su aparición, como son las siguientes: Edad : como en la mayoría de los tumores, según avanza la edad también lo hace el riesgo de que la mujer sufra cáncer de ovario. No es frecuente antes de los 40 años. Herencia genética : se calcula que sólo entre el 5% y el 10% de los tumores son hereditarios, es decir, son consecuencia de alteraciones genéticas heredadas de los progenitores. En estos casos, si la madre de una mujer y/o una hermana han presentado cáncer de ovario, de mama o de útero, ésta tiene un mayor riesgo de desarrollar la enfermedad que en la población general.   En las familias con predisposición hereditaria a padecer ciertos tipos de tumores se observan varios individuos integrantes de la familia afectados por el mismo tipo de cáncer (o de diferentes pero relacionados), así como diversas generaciones afectadas (abuela, madre, hija). Generalmente, los tumores hereditarios se diagnostican a una edad más joven de la habitual. El riesgo de padecer cáncer de ovario se correlaciona directamente con anomalías en los genes BRCA1 y BRCA2 (cuando estos genes funcionan adecuadamente, en realidad nos protegen de la aparición de tumores, pero cuando están alterados, aumentan el riesgo de desarrollar cáncer antes de cumplir los 70 años). No haber tenido hijos : en diversos estudios se ha observado que las mujeres que han tenido varios hijos (multíparas) tienen menos riesgo de desarrollar cáncer de ovario que las que no han tenido hijos (nulíparas). Anticonceptivos hormonales (ACH) : los anticonceptivos hormonales son fármacos que incluyen hormonas propias del ciclo menstrual femenino (estrógenos y progestágenos), que se utilizan como método de anticoncepción principalmente o, para otras finalidades como la regulación de los síntomas de la endometriosis, por ejemplo. Vienen en múltiples formatos o presentaciones (comprimidos, anillos vaginales, parches, inyectables…) y se puede elegir el que se adapta mejor a nuestro estilo de vida y necesidades.  Se ha constatado que los ACH tienen un efecto protector frente al padecimiento de cáncer de ovario y de endometrio uterino, pero, como contrapartida, son preparaciones que aumentan el riesgo de padecer cáncer de mama, de cérvix uterino y también de hígado. Terapia hormonal sustitutiva (THS) : es un tratamiento con hormonas que se puede recomendar durante la menopausia para aliviar sus síntomas molestos (p.ej. sofocos, sequedad vaginal, etc.) Probablemente, si estás en la etapa menopáusica y has padecido estos síntomas que alteran tanto la calidad de vida, te habrás planteado si eres una candidata óptima para recibir este tipo de tratamientos. Plantéaselo a tu ginecólogo para poner sobre la mesa los beneficios y riesgos que conllevan, ya que este tipo de tratamientos aumentan el riesgo de padecimiento de cáncer de ovario, de mama y de endometrio, así como también de enfermedades cardiovasculares . Por ello, se intenta limitar al mínimo su uso o, en caso de utilizarse, tomarse a las mínimas dosis útiles y durante el mínimo tiempo posible, debido a que el riesgo disminuye progresivamente una vez se abandona el tratamiento. Otros factores de riesgo serían: seguir dieta rica en grasas, el sobrepeso, el consumo de tóxicos como el tabaco, alcohol, y /o la exposición a radiaciones ionizantes (Rx, TC, radioterapia…), entre otros. QUÉ PROTEGE Los embarazos, la terapia anticonceptiva y dar lactancia materna protegen del cáncer de ovario, y en menor medida también son protectores el ejercicio moderado y seguir una dieta pobre en grasas animales y rica en frutas y vegetales. Síntomas Por lo general, el cáncer de ovario produce pocos síntomas, o directamente ninguno , hasta etapas de desarrollo avanzadas.  El primer síntoma puede ser un ligero malestar en la parte inferior del abdomen, o hinchazón de este, pero la hemorragia uterina no es frecuente. Diagnóstico Debido a la escasez de síntomas anteriormente mencionada, la mayoría de los casos plantean un diagnóstico difícil y se detectan cuando la enfermedad ya está avanzada . Desgraciadamente, además de ello, no existe actualmente ningún método eficaz que facilite el diagnóstico precoz del cáncer de ovario (no existen pruebas que cumplan los requisitos necesarios en la población general). Tratamiento y pronóstico El tratamiento incluye la intervención quirúrgica . En función de los hallazgos de la cirugía, será necesario complementar el tratamiento con quimioterapia . Es importante tener en cuenta que el diagnóstico precoz permite reducir el impacto sobre la salud y la calidad de vida de la paciente, así como mejorarse el pronóstico de supervivencia .
Pruebas para Detectar el Cáncer Colorrectal
Artículo especializado

Pruebas para Detectar el Cáncer Colorrectal

Es así, no existe una forma eficaz de prevenir la aparició n de un cáncer colorrectal, el tumor maligno más frecuente en nuestro país (con más de 40.000 nuevos casos cada año). Por suerte, contamos con pruebas de detección precoz y otras que nos pueden ayudar al diagnóstico y posterior tratamiento. Además, evitando algunos factores de riesgo podemos reducir la probabilidad de que aparezca. Por tanto, si hay algo en nuestra mano para evitarlo… ¡a qué esperamos! Cómo se produce El cáncer colorrectal es el tumor que afecta al colon (conocido como intestino grueso) o al recto (tramo final del intestino de unos 15 cm de longitud que desemboca en el ano). Se produce cuando algunas células del intestino sufren una mutación genética que provoca que se reproduzcan sin control, generando entonces una tumoración que crece continuamente afectando a los tejidos de alrededor. Esas células, frecuentemente obtienen la capacidad de entrar en el torrente sanguíneo , trasladarse a otros órganos del cuerpo, implantarse en esos órganos y seguir creciendo sin control, originando así las metástasis. Causas No existe una causa conocida que explique la aparición un cáncer colorrectal, pero sí hay varios factores que pueden favorecer su aparición: Edad: suele presentarse en pacientes de más de 50 años. La edad media de aparición se sitúa en torno a los 65-70 años . Sexo: existe una mayor predisposición en el sexo masculino (se diagnostican más de 24.000 casos nuevos anualmente en hombres frente a los 16.000 en mujeres). Antecedentes familiares: tan solo un 5% de los cánceres de colon detectados se consideran genéticamente hereditarios (traspasados de padres a hijos a través de alguna mutación genética). Sin embargo, las personas con antecedentes familiares de cáncer de colon tienen aproximadamente el doble de probabilidad de presentar esta enfermedad a lo largo de su vida si los comparamos con personas sin antecedentes familiares de cáncer colorrectal. Antecedentes personales de otros cánceres : las personas que han sufrido un cáncer colorrectal tienen un riesgo superior al de otras personas de presentar otro cáncer. También existe un riesgo superior en las mujeres que han presentado un cáncer de ovario o de útero. Enfermedades intestinales: algunos tipos de enfermedades que afectan al intestino pueden aumentar el riesgo de padecer cáncer colorrectal , como por ejemplo la Enfermedad Inflamatoria Intestinal, la Poliposis Adenomatosa Familiar o el Síndrome de Gardner, entre otras. Pólipos en el colon : los pólipos en el intestino grueso tienen riesgo de acabar degenerando en cáncer colorrectal a lo largo de los años. Por ese motivo, cuando se detectan a través de alguna prueba complementaria se recomienda su extirpación. Obesidad : se considera que aproximadamente un 17% de los casos de cáncer colorrectal son atribuibles a la obesidad. Esto no quiere decir que la obesidad ocasione en sí misma el cáncer, pero facilita su aparición y dificulta su control, por lo que, erradicando la obesidad podríamos evitar el 17% de casos de cáncer colorrectal, además de prevenir muchas otras enfermedades. Nutrición : el consumo de carnes rojas y carnes procesadas se relaciona claramente con el riesgo de cáncer colorrectal. Esto no quiere decir que no haya que consumir este tipo de carnes, pero sí que debe evitarse su abuso y consumirlas dentro de una dieta equilibrada. Tabaquismo : aunque no es uno de los tumores que más claramente se relacionan con el tabaquismo, el cáncer colorrectal es más frecuente en personas fumadoras que en las no fumadoras. Raza: las personas de raza negra tienen una probabilidad de desarrollar un cáncer colorrectal superior al de otras razas. Síntomas Gran parte de los casos de cáncer colorrectal no presentan síntomas hasta fases avanzadas , pero en muchos otros casos aparecen un conjunto de síntomas que, correctamente interpretados, pueden ayudarnos a diagnosticar precozmente la enfermedad. Los más frecuentes son: Alteraciones del ritmo gastrointestinal : alternar deposiciones sólidas con deposiciones líquidas de manera repetida. Sangrado con las deposiciones . Tenesmo : sensación de vaciado incompleto tras la deposición. Pérdida de peso sin causa aparente . Anemia ferropénica (por déficit de hierro) sin otra causa que lo justifique Existen otras manifestaciones pero que pueden ser muy inespecíficas y se presentan en muchas otras enfermedades intestinales, como por ejemplo molestias abdominales, distensión abdominal, cansancio y fatiga. Detección precoz Dado que el cáncer colorrectal suele aparecer en personas de más de 50 años , en muchas localidades de nuestro país se han empezado a realizar pruebas de screening (detección precoz) basadas principalmente en la detección de sangre oculta en heces . Estas pruebas consisten en la recogida de tres muestras de heces en las que se analiza si existen restos de sangre. En caso de que la prueba sea positiva , se debe continuar un estudio para comprobar el origen de la sangre, ya que problemas como hemorroides o fisuras anales pueden ser los causantes. ¿SABÍAS QUE… La detección de marcadores tumorales (CEA) en el análisis sanguíneo no debería utilizarse como método de detección precoz de cáncer colorrectal, puesto que, por un lado, el 40% de los cánceres colorrectales no elevan los marcadores tumorales y, además, existen muchos casos de falsos positivos (pacientes que tienen marcadores elevados y sin embargo no presentan cáncer de colon). Diagnóstico El diagnóstico definitivo del cáncer colorrectal se realiza mediante la realización de una colonoscopia (tubo flexible con una cámara que se introduce por el ano y nos permite ver el interior del intestino). Con ella podemos visualizar el tumor y recoger muestras (biopsias) que nos darán el diagnostico específico de qué tipo de tumor se trata. Hay otras pruebas diagnósticas que nos pueden ayudar en el diagnóstico o en el seguimiento del cáncer colorrectal, como la TAC abdominal , el enema de bario , el estudio de marcadores tumorales , entre otros, pero ninguno de ellos sustituye la colonoscopia para el diagnóstico definitivo. SOBRE LA COLONOSCOPIA… Es importante destacar que la colonoscopia es una prueba invasiva , no exenta de riesgos, incluso a veces potencialmente graves. En muchas ocasiones nos encontramos pacientes que, sin tener ningún factor de riesgo o ninguna sintomatología, quieren que se les realice una colonoscopia para descartar la existencia de un cáncer colorrectal. En esas ocasiones, se debe explicar correctamente los riesgos que conlleva la realización de dicha prueba y evaluar si compensa asumir esos riesgos frente a la posibilidad de detectar un tumor de colon en una persona asintomática y sin factores de riesgo. Tratamiento El tratamiento del cáncer colorrectal dependerá de múltiples factores, entre los que destacan la localización del tumor y su grado de diseminación (tanto local, en la zona del intestino en la que se ha originado, como a distancia, si ha hecho metástasis). En la mayor parte de los casos, el tratamiento es quirúrgico acompañado de quimioterapia antes y/o después de la operación. En los casos de cáncer de recto (parte final del intestino antes de desembocar en el ano) se puede añadir también tratamiento con radioterapia. Prevención No existe una forma eficaz de prevenir la aparición de un cáncer colorrectal, aunque evitando los factores de riesgo ya explicados, podemos disminuir la probabilidad de que aparezca . Pronóstico La supervivencia global del cáncer colorrectal a los cinco años se estima en torno a un 63%, es decir, que el 63% de los pacientes diagnosticados vivirán más de cinco años. El pronóstico dependerá mucho de lo evolucionada que esté la enfermedad en el momento de su detección . Así, en los casos en los que el diagnóstico se realiza muy tempranamente (estado A de la enfermedad), la supervivencia puede aumentar hasta el 90%.
Blefaroplastia: Tratamiento, Beneficios y Contraindicaciones
Artículo especializado

Blefaroplastia: Tratamiento, Beneficios y Contraindicaciones

La caída de párpados es un motivo de consulta frecuente en la consulta del cirujano plástico pues denota el paso de los años y eso no nos gusta. La blefaroplastia es un procedimiento que incluye la cirugía para reparar la caída de párpados , que puede involucrar la eliminación del exceso de piel, grasa y/o músculo alrededor de los ojos. Actualmente, existe como alternativa la blefaroplastia sin cirugía , que implica el tratamiento láser de la piel de la periferia de los párpados . TE INTERESA… Se le puede realizar a todos aquellos pacientes que, con el paso de los años, presentan un estrechamiento paulatino de los párpados , y debilitamiento de los músculos que los sostienen. Como resultado, el exceso de grasa acumulado con la edad comienza a depositarse encima y debajo de los párpados, generando las llamadas “bolsas”, que dan una apariencia envejecida y reducen la visión periférica. Se puede realizar de forma ambulatoria, con sedación o anestesia general. La decisión se tomará entre paciente y cirujano, teniendo en cuenta que el primero ha de presentar buen estado de salud, los exámenes preoperatorios han de estar en orden , y se han de haber comentado con detalle los riesgos y beneficios de cada procedimiento. ¿Anestesia local? En mi experiencia personal, muchos pacientes eligen realizar la blefaroplastia con anestesia local en la consulta. Es un tipo de cirugía muy agradecida y fácil de realizar de forma ambulatoria. De todas maneras, siempre les recomiendo que definan su umbral de tolerancia al dolor, antes de realizarles un procedimiento, donde la sedación de la zona es regional. Como cualquier procedimiento quirúrgico, presenta ciertos riesgos y complicaciones , como la posibilidad de sangrado, infección, ojo seco, visión doble o picor, entre otros. Estos riesgos deben discutirse en el preoperatorio con detalle para disipar todas las dudas que el paciente pueda tener antes de llevar a cabo el procedimiento. No se recomienda realizar la blefaroplastia durante el embarazo, en caso de infecciones , problemas de coagulación y problemas de cicatrización ; tampoco en desprendimientos de retina. En caso de pacientes hipertensos o diabéticos, deben estar controlados por su médico de cabecera, antes de realizar la cirugía, y contar con su autorización para llevar a cabo el procedimiento . ¿Quedan cicatrices? Las cicatrices resultantes se localizan donde se logran perder entre las estructuras naturales de la región ocular . Se puede realizar por dos vías: Transcutánea (es la más elegida) Blefaroplastia superior : se realiza sobre la línea normal del cierre del ojo, la cual permite eliminar y reposicionar el exceso de grasa, músculo y piel. Blefaroplastia inferior : se realiza la incisión debajo de la línea de pestañas inferior, a través de la cual se elimina el exceso de grasa. Transconjuntival: se realiza por dentro de la línea cutánea inferior, la cual no requiere eliminación de piel. El retorno a las actividades laborales se efectuaría a los 10 días tras el procedimiento. La recuperación es corta: las primeras 48 horas es normal el lagrimeo constante, y la irritación ocular, las cuales ceden con el paso de las horas. Es fundamental aplicar durante este tiempo compresas frías para disminuir la inflamación . Los puntos se retiran a los siete días. Son suturas intradérmicas continuas que tienen el grosor de un cabello; el paciente las debe llevar cubiertas con unas tiras de suturas especiales, aunque un poco molestas para la higiene diaria. Debe tratar de mantenerlas intactas hasta retirarlas. También se aconseja llevar gafas de sol durante esos días ya que, si el procedimiento se realiza en épocas de calor , debe protegerse de la acción de los rayos solares sobre las cicatrices. Mantener los resultados Los efectos de la cirugía duran de por vida, pero se debe tener en cuenta que el envejecimiento continúa por su vía natural . Extremar la protección solar ayuda a mantener los resultados de la blefaroplastia y, a medida que se cumplen años, se logra una apariencia rejuvenecida y un mejor contorno de ojos. Blefaroplastia láser: blefaroplastia sin cirugía Existe una alternativa a la cirugía que utiliza distintos tipos de láseres (como de dióxido de carbono y erbio). Con este procedimiento, se pueden lograr resultados muy satisfactorios pues se evitan las cicatrices y se reduce la grasa acumulada en los párpados superiores e inferiores. El láser puede utilizarse de dos maneras: una, para cortar , y otra, para rejuvenecer los tejidos circundantes a las ojeras, dando un mejor aspecto a la piel de las mismas. Asimismo, no presenta sangrado, y tiene un menor tiempo de recuperación respecto a la cirugía, y un menor grado de inflamación en el postoperatorio inmediato. El láser actúa eliminando la capa celular superficial , lo que provoca un rejuvenecimiento de la piel y mejora la coloración de la misma. Por tanto, dos semanas antes debe realizarse un tratamiento para despigmentar la piel periocular . También produce la eliminación de arrugas estáticas , producidas por el paso del tiempo, por lo que se puede combinar con bótox , para atenuar las arrugas de expresión facial. La blefaroplastia láser tiene efectos permanentes. La extirpación de parte del párpado es para siempre y generalmente no vuelve a reproducirse una caída después de muchos años.
Periostitis en Runners
Artículo especializado

Periostitis en Runners

Si eres corredor sabrás que las lesiones que más habitualmente os afectan son las de las extremidades inferiores , por ser las que reciben una mayor carga. Además de la rodilla, que es la que concentra más lesiones, hay otras localizaciones que también sufren con frecuencia alguna. Así, entre el 6 y el 16% de corredores, sobre todo aquellos que se dedican al medio fondo y al fondo (largas distancias), sufrirán la denominada periostitis, que es la inflamación del periostio. Vayamos por partes… El periostio es una capa de tejido conectivo que recubre el hueso y que se encuentra pegada a éste , por el que discurren nervios y vasos, y cuya función es la de nutrir y dar sensibilidad al hueso. Además, tiene también una función osteogénica (de producción de hueso por contener células que intervienen en el desarrollo óseo) y es inserción de tendones y ligamentos. La periostitis en corredores se localiza de manera más habitual en la tibia , el hueso que se sitúa en la parte medial de la pierna y en el que se insertan varios músculos, entre ellos tibial anterior, soleo, flexor largo del dedo gordo y poplíteo. Estos músculos tienen diferentes funciones, pero todos ellos van a intervenir de una manera u otra en el momento de la zancada y la carrera. Esta lesión se presenta con dolor, que el corredor describe como una “quemazón” en la cara antero-interna de la pierna y cuyo origen son pequeñas microlesiones en el periostio que ocurren por el impacto propio de la carrera. Suele aparecer al inicio de la actividad y aumenta de manera gradual con el aumento de la intensidad de la carrera. ¿Cómo se origina? El origen de esta patología, que puede obligar al corredor a dejar la práctica deportiva durante unos días, es diverso .  Como en cualquier lesión hay que considerar causas de origen externo y otras intrínsecas al individuo, entre las primeras una de las causas más habituales es la hiperpronación, es decir, el pisar hacia dentro en exceso. Este hecho puede corregirse con un calzado adecuado y el uso de plantillas que corrijan la pisada. De todos modos, a esta alteración biomecánica pueden sumarse otros factores que pueden aumentar el riesgo a sufrir esta lesión como el pie plano, la torsión externa de la tibia o una dismetría de extremidades. Todas estas alteraciones que afectan a la anatomía del individuo deben valorarse en conjunto, es decir, que en ocasiones se valora sólo el pie plano y no los cambios que vienen provocados por alguna de estas u otras alteraciones que pueden afectar a la biomecánica de la marcha. De ahí la importancia de consultar con un profesional que valore el cuadro de manera global. Además de estas causas asociadas a las propias características anatómicas hay una serie de causas sobre las que se pueden adoptar cambios de manera fácil y directa por parte del corredor. Algunos de los factores externos que pueden ocasionar una periostitis son : El uso de zapatillas desgastadas o inadecuadas a las características individuales del corredor. Correr en superficies duras e irregulares. Por lo que respecta a la primera causa hay que considerar que las zapatillas son lo que los neumáticos al automóvil, es el contacto que tiene nuestro pie con la superficie por la que se pisa. De la misma manera que el vehículo debe usar neumáticos de tamaño y “dibujo” adecuado a sus características técnicas y a la superficie la que circula, las zapatillas que usa el corredor deben cumplir los mismos requisitos. Unas zapatillas que no se adapten al peso del corredor, por ejemplo, reducirán la capacidad que tienen para amortiguar el impacto y lo mismo va a ocurrir con el tipo de suela. Si se sale a correr por la montaña y la suela no es la adecuada la facilidad para sufrir una lesión aumenta. Así pues, aunque pueda parecer poco importante conocer qué tipo de zapatilla es la adecuada, sí lo es para reducir el riesgo de lesión. Según algunos expertos, alrededor del 65% de lesiones en extremidades inferiores tiene su origen en la existencia de errores en el entrenamiento . Aumentos bruscos de carga o velocidad o no incluir el descanso en el programa de salidas pueden aumentar la probabilidad de periostitis. La progresión es esencial para minimizar el riesgo de lesión. Tratamientos Una vez diagnosticada la periostitis, la crioterapia es el primer tratamiento a aplicar ya que de este modo se ayuda a reducir la inflamación, como sucede con el tratamiento farmacológico. No hay que olvidar que, en este caso, puede ser de gran ayuda el fisioterapeuta. La realización de masajes junto a la aplicación de ultrasonidos y otras terapias locales tienen el objetivo de recuperar cuanto antes y de forma adecuada esta lesión para volver a la normalidad deportiva. De todas formas, no nos cansaremos de insistir en que el mejor tratamiento es siempre la prevención, pues conociendo algunas de las causas que pueden derivar en lesión, se puede evitar su aparición. Durante el tiempo que se está sin correr, se puede seguir manteniendo la forma física realizando otro tipo de ejercicios y deportes como actividades en el agua o bicicleta. De este modo, el corredor no está parado y se puede seguir trabajando activamente, aunque sea realizando otro tipo de disciplina que, sea dicho de paso, será también de ayuda para descargar otras articulaciones como las rodillas, que reciben una elevada carga durante la carrera.
Qué es una Pieloplastia
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Qué es una Pieloplastia

La unión pieloureteral es la zona donde los diferentes conductos que salen del riñón y recogen la orina se unen y conforman el uréter , que desciende hasta la vejiga y transporta la orina. Esta zona es la localización donde con mayor frecuencia se producen las obstrucciones de la vía urinaria por encima de la vejiga. ¿Cuáles son sus causas? Son varias las causas que pueden originar esta alteración pero todas ellas provocan un trastorno en el tránsito normal de la orina. Las principales causas de la estenosis de la unión pieloureteral son: congénita presencia de válvulas ureterales alteraciones de la inserción del uréter adherencias fibrosis compresión por alteraciones vasculares Sea cual sea la causa, la compresión produce una hidronefrosis , es decir, una dilatación de los tejidos del riñón y consecuentemente un fallo progresivo de la función renal. La mayoría de los casos la alteración se inicia en el estado fetal y va progresando hasta la vida adulta. Sin embargo, no se suele diagnosticar hasta la tercera década de la vida porque, en general, no da síntomas hasta que no existe una alteración marcada o bien se diagnostica casualmente durante la realización de otra prueba complementaria. ¿Dónde se produce? Lo más frecuente es que la alteración se dé en el lado derecho y sobre todo en varones ; no obstante, en un 10-20% de los casos la alteración puede ser bilateral. Puede asociarse a otras alteraciones renales congénitas, como el riñón en herradura. Cuando se manifiesta suele hacerlo en forma de un dolor en la zona lumbar que recuerda al de un cólico nefrítico pero de características más sordas, menos intenso. Es frecuente que, a causa de la dificultad para drenar la orina, estos pacientes presenten también litiasis renales. También es frecuente que los pacientes refieran la presencia de sangre en la orina o bien infecciones de orina de repetición. ¿Cuál es su tratamiento? El tratamiento de esta estenosis se basará en su corrección quirúrgica, que es lo que se llama una pieloplastia . A lo largo de los años las diferentes técnicas para realizar una pieloplastia han ido evolucionando para ser cada vez menos cruentas, siendo las opciones endoscópicas las menos agresivas para el paciente y con una mejor posoperatorio. La pieloplastia tiene dos objetivos fundamentales : detener el deterioro progresivo de la función renal y aliviar los síntomas que la obstrucción produce. ¿Cuáles son sus tipos? Los tipos de pieloplastia pueden ser: mediante cirugía abierta mediante cirugía laparoscópica mediante endoscopia ¿Qué técnicas se utilizan para su tratamiento? La pieloplastia mediante cirugía abierta es la técnica más agresiva, se hace bajo anestesia general, se accede a la unión de la pelvis renal y el uréter y se secciona la zona para vencer la estenosis. Esta técnica tiene una tasa de éxito a largo plazo que oscila entre el 65% y el 100%. La pieloplastia laparoscópica consigue unas tasas de éxito similares a las de la cirugía abierta y su ventaja es que se trata de una intervención menos agresiva para el paciente, de manera que se reduce la morbilidad que conlleva la cirugía abierta, así como el tiempo de hospitalización y las posibles complicaciones de la cirugía. Durante la cirugía se distiende el abdomen con gas y se accede al interior de la cavidad con una cámara. Se identifica el uréter, se secciona la parte estrechada y se vuelven a unir las partes sanas. La tasa de éxito de esta técnica oscila entre el 80% y el 100% y su principal desventaja es que el tiempo de la intervención es más largo dada su complejidad técnica y, en general, pueden darse más complicaciones que en las técnicas endoscópicas, aunque con un menor riesgo de sangrado. La pieloplastia endoscópica consiste en acceder a la unión pieloureteral a través del conducto de la orina. Se accede por la uretra mediante una cámara, se llega a la vejiga y se asciende por el uréter hasta llegar a la zona estrechada, que se secciona mediante una cuchilla, un electrodo o bien mediante láser. Asimismo, se puede realizar una dilatación de la zona estrechada mediante un balón que se hincha a presión y que suele precisar que se realice también un pequeño corte en la zona estenosada. La gran ventaja de la pieloplastia endoscópica es la escasa morbilidad asociada que conlleva y un posoperatorio más breve; de hecho, esta intervención puede incluso hacerse de manera ambulatoria o con ingreso de solamente una noche. Sin embargo, el principal inconveniente de esta técnica es que presenta un mayor riesgo de sangrado. Con todo, la tasa de éxito global de esta técnica oscila entre el 70% y el 100%. ¿Cómo es su recuperación? Tras cualquiera de estas técnicas se procederá a dejar puesto un catéter de drenaje . Este catéter puede ser del tipo llamado doble jota o pig-tail para ayudar al vaciado del riñón mientras cicatriza la nueva unión que se ha realizado. El catéter se coloca por vía endoscópica y se ancla a la parte alta del uréter y a la vejiga. Este catéter se deja aproximadamente unas 6 semanas y se retira de forma ambulatoria en la consulta del urólogo. En caso de que no pueda colocarse este catéter otra opción es dejar un drenaje externo, una nefrostomía, opción que es la más habitual cuando se realiza una pieloplastia abierta. Si se tiene usted que someter a una pieloplastia por un problema renal confíe en su urólogo y plantéele todas las dudas que pueda tener.
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