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Cómo Prevenir el Ictus
Artículo especializado

Cómo Prevenir el Ictus

En la sociedad occidental actual, en la que los estilos de vida (alimentación, nivel de estrés, sedentarismo…) han cambiado notablemente, el ictus es una de las patologías que más problemas de salud y mortalidad causa . De hecho, es la primera causa de muerte en las mujeres y la primera causa de discapacidad en nuestro país. Pero… ¡no todo son malas noticias! Se puede actuar eficazmente a muchos niveles para disminuir su impacto. Si no, atento a estos datos: Cuantos más factores de riesgo presente una persona, mayor será el riesgo de que lo sufra. Simplemente adoptando una serie de consejos sencillos que vamos a exponer a continuación, entre el 60 y el 80% de los ictus se pueden prevenir. Una vez padecido, la identificación inmediata de sus síntomas será crucial en la evolución del enfermo. Te explicamos cuáles son esos síntomas para que puedas reconocerlos con agilidad. ¡Puedes salvar una vida! La precocidad en el acceso al tratamiento aumenta la probabilidad de recuperación casi total o con muy pocas secuelas del enfermo. ¡Avisa con celeridad a los servicios médicos de emergencia! ¿Qué es un ictus? El “ictus”, “ataque cerebral” o “accidente vascular cerebral (AVC)” es una enfermedad cerebrovascular que se produce por la disminución u obstrucción del flujo sanguíneo que llega al cerebro y, por tanto, éste no recibe la cantidad necesaria de oxígeno, lo que provoca que las células nerviosas dejen de funcionar o, incluso, mueran. Hasta 1 de cada 6 personas en el mundo padecerá un ictus en algún momento de su vida. Aunque los accidentes cerebrovasculares suelen afectar en mayor medida a los mayores de 65 años, en los últimos años la incidencia en menores de 64 años creció de forma significativa. Existen dos grandes categorías de ataque cerebral: aquellos llamados “isquémicos” y causados por un bloqueo del flujo sanguíneo (por la generación de una trombosis, una embolia vascular o por una estenosis) y aquellos llamados “ hemorrágicos ”, causados por una hemorragia, coloquialmente denominada derrame cerebral. La formación de un coágulo dentro del vaso sanguíneo en el cerebro o en el cuello se denomina “trombosis”. El movimiento del coágulo por el torrente sanguíneo desde otra parte del cuerpo, como p.ej. desde el corazón al cerebro, se denomina “embolia”. El estrechamiento grave de una arteria dentro del cerebro o que va hacia él se denomina “ estenosis ”. Los trastornos cardíacos comunes como la enfermedad coronaria, las valvulopatías, el latido cardíaco irregular (fibrilación auricular) o el aumento de tamaño de una de las 4 cámaras cardiacas, pueden dar lugar, como resultado, a la formación de coágulos que pueden bloquear vasos sanguíneos dentro del cerebro o que van hacia él y también que éstos se desprendan y viajen a otros puntos del organismo. Su médico tratará su enfermedad cardíaca y también podría recetar medicamentos, como la aspirina, para ayudar a prevenir la formación de coágulos. Incluso podría recomendarle la cirugía para limpiar una arteria del cuello tapada si usted presenta un perfil de riesgo particular. Signos y síntomas Algunas de las señales de alarma son las siguientes: El entumecimiento, la pérdida de fuerza o de la sensibilidad en la mitad del cuerpo (a nivel del brazo o la pierna). A nivel facial, la asimetría entre ambos lados de la cara (la desviación de la comisura labial). La visión se vuelve borrosa o incluso se pierde repentinamente, de uno o los dos ojos. Confusión súbita, dificultad para hablar o no se entiende lo que el enfermo dice cuando habla (Disartria). Dolor de cabeza intenso y repentino asociado o no a la presencia de vómitos. Cuando se presenten estos síntomas no debemos caer en los errores siguientes: Decir “¡ya se me pasará!”, retrasando la llegada a un hospital. Automedicarse , sin haber consultado antes el consejo específico de un médico. Conducir el coche personalmente para acudir al centro médico. Ante la más mínima sospecha de estar padeciendo un ictus, lo más seguro y acertado siempre será avisar a los servicios médicos de emergencia y simplemente decir “¡creo que me está dando un ictus!”. A veces los signos de advertencia pueden durar solamente unos pocos segundos o minutos y luego desaparecen. Estos episodios conocidos como “ataques isquémicos transitorios (AIT)”, aunque son breves, identifican una afección seria subyacente que no desaparece sin atención médica. Desgraciadamente, cuando se disipan, muchas personas los ignoran. ¡No lo hagas y préstales atención: pueden salvarte la vida! Factores de riesgo Cabe destacar que tener un factor de riesgo no implica que forzosamente se vaya a padecer un ictus, sólo indica un aumento de probabilidad de padecerlo. Algunos de los factores de riesgo asociados al ictus no pueden controlarse, como es el caso de la edad, o la herencia genética, pero otros muchos sí pueden ser controlados (como p.ej. el tratamiento de la enfermedad cardiaca) y algunos de ellos incluso con gran éxito. Decálogo de consejos para reducir el riesgo de padecer un accidente cerebrovascular Controla la hipertensión arterial: es el principal factor predisponente a padecer ictus. Conviene intentar mantener sus niveles en valores óptimos. Deja de fumar: si necesitas ayuda, consulte con los especialistas. Reduce el consumo de alcohol : porque un buen número de ictus están provocados por un consumo abusivo de alcohol. ¡ Adelgaza! La obesidad suele llevar asociada problemas de hipercolesterolemia, diabetes o el sedentarismo, así como enfermedad cardiovascular. Dieta sana y equilibrada : aprovecha nuestra dieta mediterránea y aumenta el consumo de verduras, frutas y hortalizas. Controla la diabetes. Controla el colesterol elevado : junto con el tabaco es el principal causante de la creación de la placa arteriosclerótica que obstruye o tapona las arterias. Muévete más: la práctica de ejercicio físico con regularidad es el mejor aliado en la prevención del ictus debido a que mantiene un corazón fuerte y unas arterias limpias. ¡Sólo con caminar una hora a diario ya es suficiente! Mantente sereno y positivo : el estrés crónico y/o el carácter “temperamental” aumenta el riesgo de ictus. Aumenta la reserva cognitiva : leer, aprender un idioma, hacer tareas bimanuales, o escribir un diario son experiencias que hacen a nuestro cerebro más resistente frente a posibles secuelas de ictus y hacer que la recuperación sea significativamente mejor. Tratamiento El ACV es una emergencia neurológica que requiere un tratamiento inmediato. Los estudios científicos han situado el denominado “tratamiento trombolítico” como la primera elección terapéutica durante las primeras tres horas de iniciado el evento isquémico, cuando los cambios cerebrales todavía no se han evidenciado en las imágenes del TC (o TAC) cerebral.
Las Infecciones Vaginales más Comunes
Artículo especializado

Las Infecciones Vaginales más Comunes

Aproximadamente un 75% de las mujeres experimentan un episodio de infección vaginal a lo largo de su vida y, casi un 50%, un segundo. Puede afectar a mujeres de todas las edades, independientemente de su actividad sexual y son uno de los motivos más frecuentes de consulta, tanto en atención primaria como en la consulta del ginecólogo. ¿Qué es la vulvovaginitis? Las infecciones vaginales reciben el nombre de vulvovaginitis que no es otra cosa que la inflamación de la mucosa vaginal y de la piel vulvar , pero no siempre se afectan ambas áreas anatómicas de forma simultánea. Generalmente, la causa es infecciosa (micosis, vaginosis y trichomoniasis) pero puede ser de origen no infeccioso. La vaginitis está causada por un cambio en el equilibrio normal de las bacterias vaginales, una infección o una reducción en los niveles de estrógenos después de la menopausia. Las afectadas suelen notar picor e irritación de la zona genital acompañada de un aumento de secreción vaginal, en ocasiones, maloliente. ¿Cómo son las secreciones normales? Las secreciones vaginales son normales y son un mecanismo de defensa de la mucosa genital que ayuda a limpiar y mantener húmeda la vagina. Dependiendo del momento del ciclo, pueden ser más o menos abundantes. Son normales cuando cumplen estas características: Son blancas, ligeramente amarillentas y turbias No presentan olor desagradable. Su olor normal es ligeramente salado A mitad del ciclo menstrual, durante la ovulación, son más espesas o “fibrosas ” (como la clara de un huevo) La flora o microbiota vaginal Es el conjunto de microorganismos que habitan en condiciones normales en la vagina. Es un ecosistema complejo y cambiante, que depende de los cambios hormonales y la edad. Cuando está en equilibrio, forma una excelente defensa de la zona genital contra los agresores externos. Los lactobacilos son los protagonistas del mantenimiento del ecosistema vaginal. Sus funcionen consisten en competir con los hongos , es decir, se alimentan de las mismas sustancias, manteniendo a raya el crecimiento anormal de los hongos para que no causen enfermedad. También producen sustancias que son capaces de metabolizar la glucosa a ácido láctico . Este ácido es el responsable de mantener el pH vaginal ligeramente ácido (entre 3,5 - 4,5), representando el principal mecanismo de defensa frente a la colonización por patógenos. No es de extrañar, sabiendo todo esto que se hayan desarrollado jabones de higiene íntima específicos que mantienen el pH de la zona genital en este rango, así como el uso de probióticos, de administración vaginal y oral, como preventivos en mujeres con vulvovaginitis de repetición. Causas más frecuentes de vaginitis o vulvovaginitis Infecciones por hongos (candidiasis) La vaginosis bacteriana La trichomoniasis Enfermedades de transmisión sexual como la gonorrea o la Chlamydia (estas últimas son menos comunes, pero pueden producir secreciones vaginales que nos alerten de que algo no va bien). ¿Cómo sé si tengo una vulvovaginitis? Los síntomas pueden ser más o menos intensos. Los más frecuentes son: secreciones vaginales anormales y malolientes, picazón o irritación, micción dolorosa y dolo r o irritación durante las relaciones sexuales. Sin embargo, algunas mujeres pueden no tener síntomas y no darse cuenta de ellos si no son muy intensos. Se debe acudir siempre al centro de salud o al ginecólogo para que realizar un buen diagnóstico y un correcto tratamiento. Vulvovaginitis candidiásica La vulvovaginitis candidia?sica es una enfermedad inflamatoria de la vagina y vulva , producida por hongos, fundamentalmente Candida spp . Un desencadenante muy frecuente es la aparición de este tipo de infección tras la toma de antibióticos , ya que estos alteran y eliminan las bacterias de la flora normal. Es importante recordar que la Candida puede formar parte de la flora normal femenina y es sólo cuando crece de forma descontrolada produce patología o molestias. Esta infección representa el 25% de los casos de vulvovaginitis. Las mujeres inmunodeprimidas o con una diabetes no controlada, suelen tener mayor predisposición a padecer candidiasis recurrentes o de difícil control. La mayoría, sin embargo, son vulvovaginitis que se tratan y se curan sin problemas. Las infecciones por hongos tienen mas probabilidades de aparecer justo antes o después del período menstrual. Los síntomas que da son: Aumento de la secreción vaginal: más blanquecina y grumosa (aspecto de yogur) Picor Molestias al orinar Sensación de ardor o escozor en genitales externos Dolor o escozor durante las relaciones sexuales Lesiones en la piel de la vulva y el periné El diagnóstico no debe basarse exclusivamente en los síntomas y debe realizarse una exploración y pruebas complementarias , como un frotis con tinción (para ver los hongos) y cultivo de las secreciones para saber el tipo de hongo que causa el problema. En las candidiasis no complicadas sólo es necesario aplicar una crema o unos óvulos en el área vaginal. En casos complicados o resistentes, puede ser necesario la toma de una antifúngico (medicamento contra los hongos) por vía oral. Vaginosis bacteriana Es una entidad muy frecuente que se caracteriza, sobre todo, por un i ncremento en la secreción vaginal que se hace más acuosa y maloliente. El flujo es espumoso y tiene olor a pescado. Afecta aproximadamente al 8-30% de las mujeres sexualmente activas. Hace unos años se creía que la vaginosis era causada, exclusivamente, por una bacteria llamada Gardnerella vaginalis . Hoy se sabe que su causa el polibacteriana (la causan diferentes bacterias) y sin componente inflamatorio. La Gardnerella se identifica en el 10% de mujeres sin esta patología. La vaginosis se entiende, actualmente, como una variante de la microbiota vaginal dónde aparece una flora superpoblada de bacterias en la zona genital. El mal olor estaría justificado por este aumento de bacterias así como de su actividad enzimática, que, a su vez, aumentaría el volumen de desechos. No se sabe con exactitud que? lleva a desarrollar este desequilibrio normal de la microbiota. Una hipótesis reciente la considera una forma natural de respuesta a la actividad sexual. Vulvovaginitis por Trichomona La Trichomona vaginalis es un protozoo o parásito que puede infectar la vagina y que no forma parte de la flora normal. Es catalogada como una enfermedad de transmisión sexual . Se caracteriza por el mal olor y aumento de las secreciones vaginales. Estas son de un color amarillo-verdoso. El picor y la irritación de la zona genital es muy intenso. Hay mujeres, por eso, que no tienen a penas síntomas. Es importante descartar esta infección en embarazadas, ya que su presencia se ha relacionado con rotura prematura de membranas, parto prete?rmino, o bajo peso al nacer. Para el diagnóstico se realiza un frotis de las secreciones y se observa al microscopio para observar la presencia del protozoo. Se debe dar un medicamento específico para eliminar el parásito. En este caso, debe ser tratada la mujer y su pareja. MEDIDAS PREVENTIVAS: CÓMO PUEDO CUIDAR MI ZONA ÍNTIMA La mejor manera de evitar problemas en la zona genital es mantener una correcta higiene. Las medidas que detallamos a continuación son importantes tenerlas en cuenta: Mantener el área genital limpia y seca. No es conveniente realizar duchas vaginales, ya que pueden causar infecciones al alterar el equilibrio de la flora. El uso de productos de higiene femenina (incluso el papel higiénico perfumado) con perfumes pueden alterar la flora. Evitar el uso de polvos de talco. No utilizar desodorantes en la zona genital o jabones no específicos. El uso de ropa apretada y sintética puede atrapar la humedad y ser muy irritante. El uso de ropa interior de algodón absorbe la humedad y mantiene el área genital mejor ventilada. Hay que tener en cuenta que sustancias como espermicidas, detergentes o suavizantes de la ropa pueden causar irritaciones. Cambia los tampones y las toallas sanitarias cada 4 a 8 horas. Lavar la copa menstrual de forma cuidadosa según las instrucciones. Tener una higiene diaria con jabones adecuados para la zona íntima, con un pH que no desequilibre la flora genital. Mantener la zona genital seca, por ejemplo, tras ir a la playa o la piscina no quedarse con el bañador húmedo.
¿Por qué se produce intolerancia a la lactosa?
Artículo especializado

¿Por qué se produce intolerancia a la lactosa?

¿Sabías que la cantidad de lactosa tolerada por cada persona es variable y que, por tanto, las recomendaciones dietéticas deben ajustarse a las necesidades y tolerancia de cada cual? Alrededor del 20% de la población española sufre intolerancia a la lactosa (IL), si bien no se encuentran cifras oficiales ya que existen muchos casos de intolerancia a la lactosa de distinta intensidad sin diagnosticar al no considerarse una patología. Alergia e intolerancia alimentaria: diferencias Aún hoy es muy común confundir la alergia alimentaria y la intolerancia alimentaria, de manera que es habitual utilizar ambos términos como sinónimos, cuando en realidad son muy diferentes. Se considera que existe alergia alimentaria siempre que aparece una reacción inmunológica , sea ésta mediada o no por anticuerpos, como respuesta a la ingesta de un alimento o aditivo. La manifestación clínica cursa con: Problemas para respirar, opresión en la garganta, ronquera, tos Dolor de estómago, vómitos. Urticaria, inflamación. Disminución de la tensión arterial, anafilaxia. En muchas ocasiones, la reacción alérgica aparece aun cuando la persona haya ingerido sólo una pequeñísima cantidad del alimento, o a veces incluso con solo tocarlo o inhalarlo. La intolerancia alimentaria es una reacción adversa en la que no se puede demostrar ninguna reacción de hipersensibilidad del sistema inmunológico. Esta intolerancia se debe a la acción de alimentos o aditivos que contienen determinadas sustancias que causarán una alteración de la mucosa digestiva, o bien síntomas por su consumo excesivo. Estos síntomas son: Náuseas y gases. Retortijones abdominales. Diarrea. Dolor de cabeza. Sensación de nerviosismo e irritabilidad. ¿Qué es la lactosa? La lactosa es un azúcar presente en todas las leches de los mamíferos : vaca, cabra, oveja y en la humana; y también puede encontrarse en muchos alimentos preparados (natas, cremas, postres, helados…) y en ciertos medicamentos. Se le llama azúcar de la leche, un disacárido natural compuesto de glucosa y galactosa. ¿Qué es la lactasa? La lactasa   es una enzima producida por el intestino delgado que desdobla la lactosa en sus dos componentes básicos (glucosa y galactosa) para que éstos puedan ser absorbidos por nuestro organismo. Ésta es la última enzima en aparecer y madurar en el bebé que está a punto de nacer. Muestra su máxima actividad en el momento de nacer y durante el periodo de lactancia, y empieza a descender su actividad tras el destete. Cuando la persona tiene un déficit de esta enzima, la lactosa de la dieta no puede ser digerida de manera correcta en el intestino delgado, por lo que pasa directamente al intestino grueso, donde es fermentada por la flora bacteriana, provocando náuseas,  diarrea , calambres, gases e hinchazón del vientre . Esta situación se conoce como intolerancia a la lactosa. ¿Qué síntomas presenta la intolerancia a la lactosa? Para identificarla, se debe tener en cuenta que en la mayoría de las ocasiones suelen aparecer uno o varios de los siguientes síntomas de manera simultánea tras la ingesta de productos que contengan lactosa; pueden presentarse entre 30 minutos y 2 horas después : Náuseas Hinchazón abdominal Dolor abdominal Distensión abdominal Ruidos abdominales Gases (como hidrógeno, dióxido de carbono y metano) Diarrea Heces con olor fétido Pérdida de peso En algunos casos también puede aparecer  estreñimiento , esto es debido a una disminución de la motilidad del intestino como consecuencia de las bacterias productoras de metano. La intensidad de los síntomas no solo va a depender del umbral de cada persona, sino también de la cantidad de lactosa ingerida, el tipo de lácteo que se haya tomado, la motilidad intestinal, de la actividad de la lactasa, la capacidad que tenga el colon de absorber el agua, el consumo junto con otros alimentos y de la actividad de la flora intestinal. Diagnóstico de la intolerancia a la lactosa El diagnóstico debe ser médico. El digestólogo cuenta con una serie de pruebas que le permiten valorar la LNP (deficiencia primaria de lactasa) mediante test genético o biopsia intestinal ; y la mala digestión (incapacidad de digerir la lactosa) mediante test de hidrógeno, test de tolerancia a la glucosa y test de gaxilosa . Pero el diagnostico final de IL es difícil porque no todas las personas con LNP+mala digestión sufren IL (es decir, no padecen síntomas). Por lo tanto, el medico especialista debe tener en cuenta los síntomas “subjetivos” detectados por el paciente como diarrea, hinchazón, gases , etc. Como ya hemos dicho anteriormente hay varios factores (algunos relacionados con el consumo de alimentos y otros con la propia fisiología de cada persona) que influyen en la aparición o no de los síntomas y su intensidad. ¿Qué tratamiento dietético seguir si se padece intolerancia a la lactosa? El único tratamiento para la IL es la reducción o eliminación de la lactosa , adaptada al nivel de tolerancia de cada persona. Tal y como he comentado, la lactosa es un azúcar presente en todas las leches de los mamíferos, y, por tanto, también en todos los derivados lácteos y productos que contengan leche. La cantidad de lactosa presente en los alimentos lácteos es variable, por ejemplo, mientras que la leche presenta un contenido mayor, los yogures y quesos son tolerados por personas con intolerancia parcial a la lactosa. Se deben excluir de la dieta la leche y los todos los derivados lácteos , además de aquellos productos que en su composición contienen leche o algún derivado lácteo. En su lugar, se puede optar por lácteos exentos de lactosa (leche, yogur y queso) o por bebidas o postres vegetales (avena, soja, kamut, espelta, almendra, arroz) siempre enriquecidos en calcio y vitamina D. Debido a que se limita el consumo de estos productos, se pueden experimentar carencias nutricionales (calcio y vitamina D). Por ello debemos aumentar el consumo de otros alimentos ricos en estos micronutrientes. Alimentos ricos en calcio (excluyendo los lácteos) Frutos secos y semillas : sésamo y tahini (pasta de sésamo), nueces, semillas de girasol y de calabaza, avellanas, almendras, pistachos, castañas. Frutas secas : higos secos, dátiles, uvas pasas. Verduras frescas: de hoja verde como el brécol, repollo, grelos, nabizas, apio, espinacas, perejil, puerro, col rizada, etc. Algas marinas: hiziki, arame, wakame, kombu y agar-agar. Cereales integrales : avena, arroz, cebada, trigo. Legumbres : garbanzos, guisantes, judías blancas y pintas, habas, soja, lentejas. Brote de alfalfa y germinados de cebada o trigo. Bebidas vegetales : arroz, soja, avena, almendras, avellanas, sésamo, chufas. Pescados azules : bacalao, caballa, salmón, sardinas, angulas, langostinos y arenques frescos. Alimentos ricos en vitamina D Pescados azules : bonito, arenques, salmón, anchoas, sardinas, trucha, caballa, atún. Huevos Productos enriquecidos en esta vitamina . Además, es aconsejable una exposición controlada a los rayos de sol , ya que así contribuiremos a la síntesis de vitamina D en la piel. También es recomendable practicar de forma regular ejercicio físico (adaptado a las características de cada persona) para favorecer el mantenimiento de la densidad ósea. ¿SON NECESARIOS LOS SUPLEMENTOS DE LACTASA? En la farmacia se pueden encontrar suplementos de lactasa en forma de pastilla o cápsula que permiten consumir productos lácteos. Se recomiendan para un uso esporádico, cuando se come fuera de casa y no se puede controlar la preparación de las comidas. Estos suplementos aportan la lactasa que se necesita para digerir la lactosa de una comida en concreto, por lo tanto se debe tomar cada vez que se haga una comida, ya que el efecto es momentáneo. El problema está en encontrar la dosis adecuada, que como ya he mencionado antes, dependerá de varios factores, pero especialmente de la relación entre el nivel de enzima lactasa y la cantidad de lactosa ingerida. ¿SABÍAS QUE…? La lactosa se tolera mejor si se ingiere con otros alimentos que si se toma de forma aislada. La lactosa se tolera mejor si se distribuye su ingesta a lo largo de todo el día (con otros alimentos) que si se ingiere en una única toma. Algunos medicamentos pueden contener lactosa. Consúltelo con su médico. Puede haber alimentos que habitualmente no contienen lácteos, pero se les ha agregado lactosa en alguna etapa de su preparación. Por ello es aconsejable leer atentamente las etiquetas de los productos y preguntar en restaurantes, y así evitarlos.
Linfoma no Hodking en Adultos
Artículo especializado

Linfoma no Hodking en Adultos

El linfoma no Hodgkin es el tumor de las paradojas: el tumor que no es un tumor sino muchos y que en ocasiones es mejor cuando es peor (la probabilidad de curación aumenta cuando el tumor es más agresivo). ¿Qué es? Un linfoma es un tipo de tumor maligno originado en el tejido linfoide . Se inicia cuando una de las células del tejido linfoide sufre una mutación genética que provoca que se multiplique sin control, creando un tumor que va creciendo y frecuentemente afectando a tejidos de su alrededor. El tejido linfático está distribuido por todo nuestro organismo en forma de vasos linfáticos (un sistema similar al sistema venoso) y de ganglios linfáticos , aunque también pertenecen al tejido linfático órganos como el bazo, las amígdalas o el timo (un pequeño órgano situado en la parte superior del tórax, por detrás del esternón). Gran parte de este tejido está directamente relacionado con el sistema inmune (las defensas) del organismo, por lo que este tipo de tumores pertenecen a los llamados tumores hematológicos, como las leucemias. ¿Dónde se produce? Dado que el tejido linfático está distribuido por todo nuestro cuerpo, el tumor puede originarse en cualquier localización, aunque es más frecuente que se origine en el cuello, en el tórax o en el abdomen . En raras ocasiones, estos tumores pueden originarse en otras localizaciones como en la piel, el cerebro, el corazón, etc. El linfoma no Hodgkin no se trata en realidad de un tipo concreto de cáncer, sino que bajo este nombre se engloban más de 20 tipos distintos , cada uno con unas particularidades que lo diferencian del resto. El nombre de Linfoma no Hodgkin se utiliza para diferenciarlo del Linfoma de Hodgkin, un tipo concreto de linfoma con unas características y un pronóstico muy diferente al resto de linfomas. ¿A cuánta gente afecta? Se estima que en 2017 se han diagnosticado aproximadamente unos 6.429 nuevos casos de Linfoma no Hodgkin, siendo el noveno tipo de cáncer más frecuente de nuestro país. Es alrededor de un 30% más frecuente en hombres que en mujeres. ¿SABÍAS QUE… La mortalidad del Linfoma no Hodgkin ha ido disminuyendo progresivamente en los últimos años gracias a los avances en los tratamientos que se utilizan, llegando en la actualidad a una tasa de supervivencia media a los cinco años superior al 70%, aunque para los tipos de más bajo riesgo la tasa de supervivencias a los cinco años es superior al 91%. ¿Por qué se produce? El motivo de la aparición de un Linfoma no Hodgkin, como ya hemos dicho, es una mutación en una de las células del tejido linfático. La causa de estas mutaciones es desconocida, pero lo que sí que se conocen son factores que pueden favorecer su aparición: La edad: es el principal factor de riesgo conocido. La mayoría de pacientes que presentan un Linfoma no Hodgkin se encuentran por encima de los 60 años. Existen casos también de Linfomas no Hodgkin diagnosticados en niños, pero mucho menos frecuentemente de lo que se diagnostican en adultos. Exposición a productos químicos : algunos estudios demuestran mayor incidencia en la aparición de linfoma en pacientes expuestos a herbicidas o insecticidas. Como ya hemos comentado, algunos tratamientos inmunosupresores como la quimioterapia utilizada para tratar otro tipo de cánceres, pueden aumentar también el riesgo de desarrollar un Linfoma no Hodgkin. Exposición a radiaciones : la exposición incontrolada a radiación puede aumentar el riesgo de presentar tumores hematológicos, como leucemias o linfomas. Sin embargo, cabe destacar que la radiación recibida al realizar estudios radiológicos como radiografías o TACs (escáneres) es muy limitada y no supone un riesgo para desarrollar este tipo de enfermedades. Enfermedades que afecten al sistema inmune : las personas con algunos tipos de infecciones (VIH, virus de Epstein-Barr o el virus herpes humano tipo 8, entre otras), enfermedades autoinmunes, algunos síndromes genéticos, y las personas que han precisado un trasplante de órganos, tienen un riesgo algo superior al del resto de la población para desarrollar esta enfermedad. ¿Cómo se presenta? Los síntomas que puede provocar un linfoma no Hodgkin son muy inespecíficos, ya que dependen en gran parte de la localización en la que aparezca el tumor y del tipo de tumor en concreto que se trate. Más del 60% de los casos se detectarán por la palpación de un bulto en alguna localización (en muchas ocasiones un ganglio aumentado de tamaño). En alrededor de un 40% de los casos se presenta un síndrome con síntomas generales como fiebre, pérdida de peso, episodios de sudoración profusa sin motivo aparente, etc. Más rara es la presentación del linfoma en forma de cansancio, falta de apetito, malestar general, dolores óseos, etc. ¿Cómo se diagnostica? Dependerá en gran medida de la localización del tumor. Se suelen usar técnicas de imagen como la ecografía (en tumores más superficiales) o el TAC (en tumores más profundos como en tórax o abdomen) para identificar la localización y el número de lesiones (en muchos casos pueden haber varios ganglios afectados). Es preciso realizar un estudio del tejido mediante una biopsia (en la mayoría de casos obtenida mediante cirugía), aunque en algún caso se puede realizar un diagnóstico con una punción del tumor o incluso con una biopsia de médula ósea (alrededor de un 40% de casos afectan también a la médula ósea). ¿Cómo se trata? En el caso del Linfoma no Hodgkin es muy importante destacar que hay tipos agresivos y tipos indolentes, por lo que el tratamiento y el pronóstico se basarán en gran medida en el tipo concreto de tumor del que se trate. El tratamiento también dependerá de la edad del paciente, de la extensión y de la localización de la enfermedad. En general, el tratamiento se basará en el uso de quimioterapia y en aquellos casos de tumores más localizados, de radioterapia. En este tipo de cáncer, se produce la paradoja de que los tumores más indolentes (menos malignos), pese a que tienen buena respuesta al tratamiento, en escasas ocasiones se consigue su curación completa, y en muchas ocasiones se reproducen al cabo de los años. Sin embargo, los tumores más agresivos responden incluso mejor al tratamiento de quimioterapia que los tumores más indolentes, y en muchas ocasiones se consigue la curación completa de la enfermedad.
Qué Hacer ante una Luxación
Artículo especializado

Qué Hacer ante una Luxación

¿Es una luxación? ¿Se acompaña de fractura? ¿Es el primer episodio o es recidivante? Si me encuentro en una situación así, ¿cómo puedo ayudar? Para que exista una luxación debe darse una pérdida del contacto de las superficies articulares que conforman una articulación. Normalmente, va asociada a una lesión cápsulo-ligamentosa debido al traumatismo que ha ocasionado la luxación. ¿Qué quiere decir que es recidivante? Pues que esa articulación se ha luxado en varias ocasiones. Ante todo, debemos identificar cuál es la articulación que está presuntamente luxada. El afectado se quejará de un dolor importante y presentará una impotencia funcional absoluta (no podrá moverla) pues de los dos huesos que forman la articulación uno de ellos está desplazado y no permite el recorrido normal de la articulación. Nos encontraremos una deformidad externa muy llamativa (con una gran asimetría respecto al otro lado). Posibles causas El mecanismo desencadenante es muy probable que haya sido un golpe seco en la zona. Una luxación de hombro (técnicamente luxación glenohumeral). Es muy frecuente tras sufrir un accidente de moto en el que la persona se cae de lado al suelo o en el caso de un portero de fútbol que se cae al lateralizarse para coger la pelota. En caso de luxación de tobillo (luxación tibio-peroneo-astragalina) la persona tendrá deformidad con el pie girado e impotencia funcional. Es muy frecuente en accidentes de coche de alta potencia o caídas desde elevada altura. La luxación de los dedos de las manos (luxación interfalángica o metacarpofalángica) es frecuentísima en lesiones deportivas, sobre todo en baloncesto. También mencionaremos la luxación de la articulación temporo-mandibular . Es la luxación de la mandíbula. Se trata de una luxación infrecuente que suele desencadenarse en personas que sufren de alguna patología previa en esta articulación y que, con un simple bostezo, se quedan con la boca abierta sin poderla cerrar. Es una situación muy embarazosa para el paciente y para las personas de su alrededor. ¿Te has encontrado con algún caso en alguna ocasión? ¿Sabías que esa articulación tiene meniscos al igual que la rodilla? Te puedo decir que en urgencias nos encontramos con algunos casos y que su reducción es muy gratificante tanto para el médico como para el paciente. ¿Cómo debo actuar si presencio una luxación? Llegado este punto quizás debería decirte lo que no debes hacer: bajo ningún concepto te dispongas a reducir una luxación sin saber la lesión a la que nos enfrentamos. ¿No te sorprende que al llegar al hospital el médico solicite una radiografía antes de proceder a la reducción?  No es que el médico dude de cómo reducir la articulación, sino que debe descartarse una fractura asociada y observar el tipo de luxación (anterior, posterior o lateral) antes de su manipulación. Por tanto, ¿cómo ayudo si me encuentro un caso? En primer lugar, intenta inmovilizar la zona sin forzar el movimiento (si es una extremidad superior basta con un cabestrillo, y si es una extremidad inferior traslado en bloque sin doblar la pierna). Posteriormente aplica hielo local sobre la zona afecta y con intención antiinflamatoria local. Y por último gestiona el traslado de la persona a urgencias (en vehículo o ambulancia, según precise) y, sobre todo, no le des nada de beber ni de comer. ¿Y si me pide agua? ¿Por qué no puede ingerir nada? En primer lugar, es muy importante que tengas claro por qué no puede beber ni comer. La respuesta es comprensible. Puede ocurrir que la recolocación ortopédica o convencional en urgencias no sea posible y el paciente tenga que ir al quirófano para ser reducido bajo sedación o anestesia general. En este caso es imprescindible que no tenga ningún tipo de contenido gástrico.  Si precisa ir a quirófano y ha bebido o comido nos encontramos con un problema para anestesiarlo.  ¿Qué hacemos si, por el dolor, tiene la boca seca y nos pide agua?  Cogeremos unas gasas o pañuelo empapado en agua y le mojaremos los labios para aliviar su sequedad de boca. ¿Qué hacemos los médicos en el box de urgencias ante una presunta luxación? Ante todo, lo primero es priorizar esa visita . La pasamos, pues, inmediatamente al box y tras la exploración solicitamos una radiografía y le administramos medicación analgésica intramuscular (recuerda que no puede beber ni comer). Una vez estudiada la radiografía procedemos a la recolocación tras la cual exploramos la movilidad y sensibilidad nuevamente y procedemos a la colocación de un vendaje inmovilizador. En ese momento realizamos otra radiografía para comprobar que el hueso ha vuelto a su lugar.  Siempre inmovilizamos la articulación tras una luxación y recomendamos un tratamiento analgésico para el domicilio. Posteriormente seguirá control evolutivo. Si no resulta posible la recolocación manual en urgencias es cuando solicitamos la intervención del anestesista para hacerlo en quirófano.
Qué Sabes del Dexketoprofeno
Artículo especializado

Qué Sabes del Dexketoprofeno

Para familiarizarnos con el tema, vamos a posicionarnos en la familia a la que pertenece este fármaco, el dexketoprofeno. Seguro que has oído hablar de los antiinflamatorios (conocidos como AINE o antiinflamatorios no esteroideos). ¿Y sabías que los AINE son el grupo de fármacos más prescrito a nivel mundial? Sobre los AINE Dentro del grupo heterogéneo de los AINE tenemos infinidad de fármacos entre los que podríamos citar los conocidísimos principios activos : ibuprofeno, diclofenaco, naproxeno, aceclofenaco, meloxicam, AAS… Todos ellos tienen características en común, aunque dentro del grupo presentan una variabilidad en cuanto a perfil farmacológico y forma de comercialización (diferentes presentaciones comerciales y posologías, aunque equivalentes en cuanto a efecto). Destaca su función analgésica/antiinflamatoria y de antiagregación plaquetaria y, además, están implicados en la prevención del cáncer de colon. Existen diversos estudios que confirman que la aspirina reduce el riesgo de cáncer colon en un 40%-50% y la aparición de adenoma de colon en un 30%-50%. Sin embargo, debido a los posibles efectos secundarios gastrointestinales y cardiovasculares, en la actualidad no se recomienda el uso para la prevención de cáncer colon. Tienen un alto poder analgésico por lo que se emplean para el tratamiento del dolor de cualquier causa como puede ser en enfermedades reumáticas , traumatológicas, degenerativas… Así mismo, se emplean en el control de otros tipos de dolor como migraña, cefalea, odontalgia, dolor oncológico, dolor menstrual… También se les atribuye una función antitérmica . Cómo actúan Los AINE actúan inhibiendo unas sustancias llamadas prostaglandinas (que son mediadoras de la inflamación) y de la protección gástrica). Los AINE no selectivos inhiben el proceso inflamatorio y el proceso de protección gástrica, por tanto controlan el dolor pero producen pirosis o molestias gástricas. Profundizando un poco más te diré que algunos AINE son selectivos, es decir capaces de inhibir sólo la inflamación, pero no la protección gástrica por lo que son mejor tolerados (son los llamados AINE selectivos o inhibidores de la COX-2 como celecoxib, etoricoxib y lumiracoxib). ¿Entiendes ahora por qué algunas personas tienen síntomas gástricos al tomar determinados AINE? Ello también explica que hayan salido al mercado algunos AINE combinados con protección gástrica en la misma pastilla, de forma que el paciente no tiene que tomar una pastilla de protección gástrica adicional. Dentro de los AINE estableceremos una subclasificación, en función de su vida media y de su composición, que nos será útil a la hora de realizar un cambio de tratamiento, en el que nos cuidaremos de cambiar de grupo, si lo precisamos. El dexketoprofeno En este artículo nos hemos comprometido a hablar del dexketoprofeno (uno de los nombres comerciales que seguro te suena más es Enantyum®), así que vamos a centrarnos en este AINE de forma específica. Ahora que ya conocemos la familia a la que pertenece te diré que se trata de un AINE no selectivo . Seguro que te ha venido a la cabeza que si existe un dexketoprofeno es porque existe un ketoprofeno y, efectivamente, así es. Hace años se comercializó el Ketoprofeno, con una potente acción analgésica, antipirética y antiinflamatoria. Posteriormente salió al mercado su isómero (dex ketoprofeno ) de  propiedades prácticamente equivalentes con leves cambios en su molécula que persiguen la minimización de los efectos adversos . El dexketoprofeno está comercializado por diferentes laboratorios y con presentación vía oral (cápsula, sobre granulado o solución oral bebible), tópica (gel) y parenteral (intramuscular o endovenosa). Como el resto de AINE posee una acción analgésica, antipirética y antiinflamatoria potente. Se indica en el tratamiento del dolor de intensidad leve o moderada de cualquier origen (musculoesquelético, odontológico, oncológico, menstrual, cólico nefrítico, post-quirúrgico…). ¿Cuál es la posología recomendada? La presentación vía oral puede encontrarse en dos dosis: 12’5 mg y 25. Emplearemos la dosis eficaz más baja durante el menor tiempo posible para el control del dolor . Normalmente se recomienda su administración con alimentos para minimizar los efectos gastrointestinales . Sin embargo, los alimentos retrasan su absorción, por lo que, en caso de dolor agudo intenso es preferible tomarlo en ayunas (como mínimo 15 minutos antes de las comidas). Las ampollas de administración parenteral (intramuscular o endovenosa) contienen una dosis más alta. ¿Tiene contraindicaciones? Debemos tener presente si el paciente tiene alergia al ácido acetil salicílico (AAS) en cuyo caso también podría reaccionar ante los AINE (sobre todo en caso de asma o broncoespasmo). Otras causan que contraindican su uso serían: úlcera gastroduodenal, enfermedad inflamatoria intestinal en fase activa, insuficiencia cardíaca, renal o hepática y alteraciones de la coagulación. No debe emplearse en niños ni adolescentes , según la ficha técnica. ¿Interacciona con otros fármacos? No se recomienda el uso de dexketoprofeno de forma concomitante con otros fármacos de tipo: corticoides, anticoagulantes, litio, heparina u otro AINE. Antes de iniciar un tratamiento con este fármaco debe valorarse el tratamiento previo que realiza el paciente. ¿Qué ocurre en el embarazo y durante la lactancia? Durante el tercer trimestre de embarazo los AINE pueden provocar en el feto un problema cardiopulmonar y/o una disfunción renal por lo que no se recomienda su uso. Su uso durante el primer y segundo trimestre del embarazo debería estar médicamente muy justificado y siempre bajo supervisión médica . Dado que se desconoce si el dexketoprofeno se excreta en la leche materna, estaría contraindicado su uso durante la lactancia, según la ficha técnica. ¿Tiene efectos adversos? Los más frecuentes serían los efectos gastrointestinales (náuseas y/o vómitos, dolor abdominal, diarrea, dispepsia). Otros posibles efectos, aunque menos frecuentes serían: rash cutáneo, vértigo, insomnio, cefalea, palpitaciones, hipertensión, etc. LA PREGUNTA DEL MILLÓN ¿Qué AINE me tomo la próxima vez que lo necesite? Te respondería que su perfil de acción es muy similar. Se postula que el dexketoprofeno hace efecto más rápidamente , pero todos ellos poseen parecida acción farmacológica, eficacia clínica y perfil de efectos adversos. No obstante, te recuerdo que el fármaco de elección inicial para el control del dolor es el paracetamol. No te preocupes. También te lo explicaremos con detalle en otro artículo.
Afrontar Correctamente la Diabetes Infantil
Artículo especializado

Afrontar Correctamente la Diabetes Infantil

En España se calcula que hay cerca de unos 30.000 niños menores de 15 años con diabetes (95% de los casos de tipo diabetes tipo 1). Te explicamos más acerca de esta enfermedad y cómo afrontarla en los más pequeños. Qué es La diabetes mellitus (DM) comprende un grupo de enfermedades metabólicas caracterizadas por unos niveles de azúcar (glucosa) en sangre elevados. El nivel de glucosa en sangre se denomina glucemia o glicemia. La hormona humana encargada de la regulación de la glucemia es la denominada insulina, sintetizada en el páncreas. Esta hormona actúa como “una llave” que permite abrir “las puertas” de la membrana o pared celular, para que la glucosa entre en los diferentes tipos de células y, así, puedan satisfacer sus necesidades de energía para poder realizar sus funciones. ¿Es muy frecuente? La DM es una enfermedad frecuente. Puede ser considerada uno de los principales problemas de salud pública en el mundo occidental .  La Organización Mundial de la Salud (OMS) considera que hasta el 50% de las personas que padecen diabetes están sin diagnosticar. Causas Cuando una persona sana come, el páncreas inmediatamente libera la insulina y ésta aumenta rápidamente en sangre para hacerse cargo de gestionar todo el azúcar que está entrando y acumulándose en el torrente sanguíneo.   Cuando se produce un defecto de producción de insulina, o se produce un fallo en la acción de la misma (es decir, casos en los que se encuentra en concentraciones normales, pero no es efectiva) o bien, ambas cosas a la vez, se generará un aumento de los niveles de glucemia, dando lugar a la hiperglicemia o hiperglucemia. De no controlarse adecuadamente esta situación, la presencia permanente de hiperglicemia puede provocar lesiones en la función de diversos órganos corporales, especialmente los ojos, los riñones, los nervios, el corazón y los vasos sanguíneos. Tipos de diabetes La diabetes tipo I es característica de personas jóvenes . Tiene una base autoinmune en unos casos y desconocida, en otros. En España se calcula que hay cerca de unos 30.000 niños menores de 15 años con DM (95% de los casos de tipo DM 1). Se calcula que cada año aparecen unos 1100 casos nuevos. Cómo se produce Aunque el origen es esencialmente desconocido, se acepta que la historia natural de la DM es la siguiente: en una persona genéticamente predispuesta (componente hereditario), actúa un factor desencadenante desconocido que motiva una respuesta autoinmune (defensas que atacan al propio cuerpo,) destruyéndose con ello, de forma progresiva y selectivamente, las células Beta del páncreas (encargadas de la producción de insulina). La forma más frecuente de DM es la de tipo II (85-90% de los casos totales de DM), principalmente observada en adultos. Se debe a una resistencia de los tejidos a la acción de la insulina junto a un déficit secretor relativo de la misma. Signos y síntomas El cuadro clásico de la DM tipo I comprende los siguientes: Poliuria o exceso de orina . Al estar la glucosa muy alta en sangre, ésta se filtra por el riñón y aparece en la orina, arrastrando con ella una gran cantidad de agua. Es por esta razón que el diabético orina muchas veces. Polidipsia o exceso de ingesta de líquido . Para compensar la pérdida de agua por la orina, se tiene mucha sed, levantándose incluso por la noche varias veces por necesidad de beber. Polifagia o ingesta abundante de alimentos . Al no poder utilizar la glucosa presente en cantidades elevadas en sangre, las células siguen reclamando su fuente de energía y el cerebro trata de compensarlo aumentando la ingesta de alimentos. Pérdida de peso . Aunque se coma más, las células no llegan a recibir la glucosa que necesitan y el paciente, paradójicamente, pierde peso. Otros síntomas como, por ejemplo, fatiga, dolor abdominal, irritabilidad, disminución del rendimiento escolar, visión borrosa, etc. Diagnóstico El diagnóstico de DM p uede realizarse de forma inmediata en Atención Primaria si el paciente presenta la clínica cardinal de hiperglicemia antes mencionada (poliuria, polidipsia…)  y se demuestra una glicemia mayor de 200mg/dL mediante un control de glucemia capilar (en cualquier momento, sin necesidad de estar en ayunas). En el niño que no padece estos síntomas de forma tan evidente, el diagnóstico es analítico y debe establecerse en condiciones basales (ayunas, sin estar cursando ninguna enfermedad y ni recibiendo ningún tratamiento que puede alterar la glucemia). Es importante realizar un diagnóstico lo más precoz posible , para evitar que se desencadene un estado denominado de cetoacidosis diabética, que es un cuadro clínico grave de descompensación metabólica.   Tratamiento El objetivo del tratamiento es conseguir un adecuado control metabólico con glucemias próximas a la normalidad y éste debe implantarse desde el inicio de la enfermedad. Se basa en lo siguiente: educación diabetológica  - dieta - autocontrol insulina - ejercicio. Hoy se propugna un tratamiento intensivo consistente en la administración de múltiples dosis de insulina o en el sistema de infusión continua (buena alternativa terapéutica en la edad pediátrica), realización de múltiples controles de glicemia capilar, automonitorización y  autocontrol, basado todo esto en una educación diabetológica continuada . Los pacientes con DM tipo I no producen suficiente cantidad de insulina para mantener la normalidad metabólica. Por ello, para su manejo debemos administrarla farmacológicamente, tanto para cubrir las necesidades basales como las de la ingesta. El control de la ingesta es parte integral del tratamiento. La dieta o forma de alimentación debe ser semejante a la del niño sano, pero adaptada a la insulinoterapia y al ejercicio . Las tomas deben ser regulares y equilibradas en los distintos nutrientes esenciales. El ejercicio físico (incluyendo tanto actividades y deportes recreativos como competitivos), realizado en condiciones óptimas, puede ayudar a un mejor control de la enfermedad.  Se recomiendan los ejercicios aeróbicos. Además de las ventajas que aporta el deporte a corto plazo (descenso de glucemia, disminución de las necesidades de insulina por aumento de la sensibilidad a ésta…), es beneficioso también a largo plazo sobre el perfil lipídico (nivel de grasas sanguíneas), la tensión arterial y la actividad cardiaca. Para conseguir los objetivos, el personal sanitario debe realizar una educación y motivación continuada, entrenar a los pacientes  en el autocontrol e individualizar los objetivos. Las nuevas posibilidades terapéuticas que se desarrollan o perfeccionan en los últimos años incluyen el trasplante de páncreas , la inyección de células madre pluripotenciales o la prevención de la enfermedad mediante la administración de ‘vacunas’ contra la diabetes mellitus, entre otros ejemplos. Recuerda que… El tratamiento intensivo de la diabetes retrasa la aparición de las complicaciones crónicas de la enfermedad (la neuropatía, la micro y macroangiopatía…) que comprometen, de forma grave,  la calidad y la expectativa de vida de los pacientes.
Prevención y Mejora de la Diabetes tipo 2
Artículo especializado

Prevención y Mejora de la Diabetes tipo 2

Hay 415 millones de personas con diabetes en todo el mundo y la Federación Internacional de Diabetes alerta de que, en el año 2040, uno de cada diez adultos padecerán la enfermedad, lo que supondrá 642 millones de personas. En España, la mayoría de los pacientes padece la diabetes tipo 2, que suele aparecer a partir de los 30-35 años, y el 70% podría prevenirse con una alimentación equilibrada, ejercicio físico y una vida saludable sin tabaco ni alcohol. ¿Qué es la diabetes? La diabetes mellitus es una enfermedad metabólica en la que los niveles de azúcar (o glucosa) en la sangre están aumentados. A la glucosa que circula por la sangre se le llama glucemia. El aumento de glucemia es el resultado de defectos en la secreción de insulina, en su acción o en ambas. La insulina es una hormona fabricada en el páncreas y que permite que las células utilicen la glucosa de la sangre como fuente de energía. Un fallo de la producción de insulina, de la acción de la misma, o de ambas cosas, genera un aumento de los niveles de glucosa en la sangre (hiperglucemia). De no controlarse adecuadamente, a largo plazo, la presencia continua de glucosa alta en la sangre puede provocar alteraciones en la función de diversos órganos, especialmente los ojos, los riñones, los nervios, el corazón y los vasos sanguíneos. Tipos de diabetes La OMS (Organización mundial de la salud) reconoce tres formas de diabetes mellitus: tipo 1, tipo 2 y diabetes gestacional. Características de la Diabetes tipo 1 Suele aparecer en gente joven, normalmente por debajo de los 35 años Enfermedad autoinmune, provoca un déficit absoluto de insulina Presentación brusca con sintomatología variada: intensa sensación de sed, aumento del volumen de orina, cansancio, aumento del apetito, pérdida de peso… No existe relación con el estilo de vida: sedentarismo, sobrepeso u obesidad, tabaco, mala alimentación... Tratamiento obligatorio con insulina No se puede prevenir Características de la Diabetes tipo 2 Es la forma más común de diabetes Se presenta en personas de edad adulta , aunque cada vez hay más jóvenes, a partir de los 30-35 años. De origen no inmunológico , se caracteriza por una resistencia a la acción de la insulina asociada a un fallo progresivo en la secreción pancreática de insulina. Los síntomas son menos evidentes que la de tipo I y no suelen producir ninguna molestia, salvo cuando se producen complicaciones. Los factores de riesgo que la favorecen son la obesidad, el sedentarismo, la mala alimentación y la falta de ejercicio físico. Puede haber un factor genético o hereditario El tratamiento inicial es mejorar el estilo de vida con una correcta alimentación e instaurando una rutina de ejercicio físico. Si aun así no se llega a controlar la glucemia, será necesario el tratamiento farmacológico oral, insulínico o ambos. ¿Cómo se diagnostica la diabetes? El diagnóstico se basa en uno o más de los siguientes datos : La presencia de síntomas típicos de la diabetes acompañados de unos niveles de glucosa en sangre en cualquier momento del día igual o mayor a 200 mg/dl. Niveles de glucosa en sangre en ayunas iguales o superiores a 126 mg/dl confirmados en dos o más ocasiones. Alteraciones en el resultado de una prueba especial que se llama Sobrecarga oral de glucosa (SOG). Esta prueba consiste en dar de beber 75 g de glucosa disueltos en agua y después determinar el nivel de azúcar en sangre a las dos horas. Valores por encima de 200 mg/dl son diagnósticos de diabetes. Cuando los valores se sitúan entre 140 y 199 mg/dl, hablamos de intolerancia a la glucosa, que se considera un paso previo a la diabetes. Esta prueba sólo se realiza cuando los apartados anteriores no han sido suficientes para establecer el diagnóstico. Complicaciones por un mal control de la enfermedad, ¿cómo prevenirlas? La diabetes puede provocar lesiones en los órganos como consecuencia del exceso continuado de glucosa (azúcar) en la sangre. La complicación más importante son las enfermedades cardiovasculares, que constituyen la principal causa de mortalidad prematura entre los diabéticos, pero no son las únicas: Microangiopatía diabética. Nefropatía, insuficiencia renal. Neuropatía diabética. Complicaciones del pie. Retinopatía diabética . Para prevenir estas complicaciones se debe: Controlar los niveles de glucosa en sangre. Medir los niveles de glucosa capilar en los dedos. Medir la hemoglobina glicosilada en un análisis. Cumplir correctamente con el tratamiento. Evaluar las posibles complicaciones durante las visitas médicas: Examen del fondo del ojo. Examen diario de los pies. Control de la tensión arterial. Detección de proteínas en la orina. ?Prevenir las complicaciones cardiacas : abandonar el tabaco, controlar la hipertensión, controlar la glucosa en sangre, etc. ¿Cómo mejorar la glicemia del diabético tipo 2? La convivencia con la diabetes se asienta sobre tres pilares básicos : la alimentación, el ejercicio físico y el tratamiento farmacológico. Los pacientes diabéticos (y no diabéticos) deben llevar una dieta sana, variada y equilibrada. Los horarios de comidas deben ser regulares y sin saltarse ninguna ingesta para evitar posibles hipoglucemias o bajadas de azúcar . Por este motivo, es fundamental realizar una merienda y un tentempié a media mañana. En caso de hipoglucemias, conviene tener a mano siempre azúcar (un sobre), una bebida azucarada o una fruta con tal de facilitar la recuperación del nivel de glucosa en sangre lo antes posible. Se recomienda una alimentación rica en fibra . Retrasa el vaciamiento gástrico y disminuye la absorción de los hidratos de carbono y los lípidos, reduciendo las glucemias de después de una comida. Se aconseja el consumo de alimentos ricos en fibra: verduras, fruta entera (no en forma de zumo), legumbres, cereales integrales (opciones integrales de: cereales sencillos de desayuno como los copos de avena, pan, pasta o arroz integral). Se debe controlar la cantidad y el tipo de grasa en la dieta . Se sustituirán los alimentos ricos en grasas saturadas y colesterol por otros con grasas mono y poliinsaturadas. Las grasas saturadas son las presentes en alimentos como los lácteos enteros, carnes grasas, charcutería, vísceras, carnes grasas. Se aconsejará el consumo de aceite de oliva, pescado blanco y azul, aves de corral, frutos secos, aguacate, semillas y derivados lácteos semidesnatados. Se debe seguir una dieta libre de alimentos ricos en azúcares o hidratos de carbono simples (azúcar, miel, mermelada, zumo de fruta, bebidas azucaradas, refrescos, golosinas, bollería, chocolate y derivados) y controlada en alimentos ricos en azúcares complejos o absorción lenta (cereales, patata, legumbres). La práctica de ejercicio físico regular (al menos 150 minutos por semana) ha demostrado mejorar el control de la glucemia, los factores de riesgo cardiovascular y el perfil lipídico, así como facilitar la pérdida de peso y aumentar el grado de bienestar. También es altamente recomendable dejar de fumar , ya que el tabaquismo actúa como factor de riesgo cardiovascular. La medicación es un complemento para aumentar el efecto de la alimentación y del ejercicio, constituyendo los distintos fármacos orales y/o insulina la base farmacológica en la diabetes tipo 2. El autocontrol en el hogar mediante análisis regulares y el seguimiento médico son fundamentales para prevenir y retrasar la progresión de complicaciones serias relacionadas con la enfermedad y reducir la mortalidad. ¿Se puede prevenir la diabetes tipo 2? Como ya se ha comentado anteriormente, los factores de riesgo que favorecen la diabetes tipo 2 son la obesidad, el sedentarismo, la mala alimentación y la falta de ejercicio físico. Estos son factores modificables y dependen de uno mismo , por lo tanto, sí podemos prevenirla (siempre y cuando no haya un factor hereditario, ya que en ese caso sería un factor no modificable).
Diabetes en el Embarazo
Artículo especializado

Diabetes en el Embarazo

Es uno de los principales factores de riesgo para el futuro desarrollo de la diabetes tipo 2 y de posteriores complicaciones durante el embarazo (como excesivo aumento de peso o preeclampsia -hipertensión arterial y presencia de proteínas en la orina-) y el parto (riesgo de parto prematuro o parto por cesárea). Esta alteración ocurre en aproximadamente el 10% de las mujeres embarazadas. La diabetes gestacional es cualquier grado de intolerancia a la glucosa que se detecta por primera vez en el embarazo. La insulina es la hormona encargada de que la glucosa de la sangre entre en las células de tu organismo. El embarazo (y sus cambios hormonales) puede provocar una resistencia a este efecto y una tendencia a tener el nivel de azúcar en sangre más elevado. En la diabetes gestacional raramente hay síntomas, por lo que es necesario realizar un análisis de sangre para detectarla. Factores de riesgo de la diabetes gestacional Determinadas circunstancias en relación a la salud y a la condición física de la mujer, antes y durante el embarazo, pueden suponer importantes factores de riesgo en la aparición de esta patología, entre ellos : Embarazos en mujeres mayores de 30-35 años. Mujeres con antecedentes familiares de diabetes o de diabetes gestacional. Presencia de sobrepeso u obesidad antes del embarazo. Partos anteriores con hijos que han pesado más de 4 kg. Hipertensión arterial. ¿Cómo se diagnostica? El diagnóstico de diabetes gestacional se basa en la localización de la hiperglucemia en la sangre de la embarazada. Es muy importante que la futura mamá se someta a diferentes análisis de sangre para controlar los niveles de azúcar. Esta prueba se efectúa entre la semana 24 y 28 de embarazo, período en el que ya se pueden descubrir las primeras alteraciones en el metabolismo de la glucosa. El examen que se realiza es el test de O'Sullivan (o minicurva de sobrecarga): se hace una extracción de sangre en ayunas y otra 60 minutos después de haber tomado 50 gramos de glucosa (mediante una bebida azucarada). Cuando los valores se encuentran alterados (es decir, son superiores a 95 mg/dl de sangre en ayunas, y superiores a 140 mg/dl después de haber transcurrido una hora desde el momento en que se ha tomado la glucosa), se debe efectuar de nuevo una curva de sobrecarga, pero esta vez completa (test de tolerancia oral a la glucosa). ¿Cómo se lleva a cabo el test O’Sullivan? Para llevar a cabo esta otra prueba la gestante debe estar en ayunas y haber seguido una dieta sin restricción de hidratos de carbono en los tres días anteriores a la misma. Antes de administrar la glucosa se realizará una primera extracción de sangre y, a continuación, debe ingerir 100 gramos de glucosa disueltos en agua. Posteriormente, se realizarán varias extracciones de sangre para medir los niveles de azúcar. Si dos o más valores de los obtenidos son iguales o mayores a los normales, el resultado se dará como positivo. Si uno solo de los valores es superior, el diagnóstico será intolerancia a la glucosa en el embarazo, debiendo repetirse las pruebas a las tres o cuatro semanas. Una vez diagnosticada, la diabetes gestacional será tratada principalmente mediante dietoterapia, puesto que los hipoglucemiantes orales están contraindicados durante la gestación. El objetivo de este tratamiento es la regulación del metabolismo materno y el desarrollo normal del embarazo y del parto. ¿Qué complicaciones pueden aparecer? Riesgos para la madre La madre debe recibir información de los riesgos que ella y su posible hijo pueden correr en función del tipo de diabetes. La mujer será tratada y aconsejada para que el embarazo se inicie con un control glucémico óptimo , de cara a evitar las posibles malformaciones a causa de la diabetes gestacional. Esta situación aumenta la tasa de cesáreas y el riesgo de padecer intolerancia a la glucosa o diabetes mellitus de tipo 2 a las mujeres a las que se les diagnostica. Datos recientes indican también la posibilidad de desarrollar síndrome metabólico (hipertensión arterial, dislipemia) y, como consecuencia, enfermedad cardiovascular. Riesgos para el feto Si la diabetes gestacional no se diagnostica a tiempo existe riesgo elevado de muerte fetal perinatal . La complicación más frecuente en el feto es la macrosomía (desarrollo o tamaño excesivo del cuerpo) y las complicaciones obstétricas derivadas de esta situación, como realización de cesáreas y fractura de clavícula. La hipoglucemia, una de las complicaciones que afecta a 34% de recién nacidos macrosómicos, se presenta en el curso de las primeras 24 horas de vida. Estos bebés (independientemente de su peso) se asemejan a los prematuros, y hace que desde el primer momento deban ser considerados como de alto riesgo perinatal , y su vigilancia posparto sea intensiva y prolongada. A largo plazo, estos recién nacidos tienen mayor riesgo de obesidad y de intolerancia a la glucosa, incluso en aquellos lactantes que no nacen con sobrepeso. ¿Qué tratamiento se debe seguir? Una vez diagnosticada, la primera opción de tratamiento siempre es el control de la dieta y la práctica de ejercicio . La futura madre debe recibir un plan de alimentación adaptado a su estado nutricional y actividad física y deberá controlarse por el médico y el dietista-nutricionista de forma presencial. Es muy importante que la dieta esté adaptada en función de los progresos de desarrollo fetal (peso, talla...) que pueden apreciarse en las visitas ginecológicas. Hay que hacer especial hincapié en respetar los horarios , sin saltarse comidas para evitar hipoglucemias ni juntar comidas que acaben provocando hiperglucemias. No debe ser una dieta baja en calorías ni restrictiva en hidratos de carbono , ya que tiene que proporcionar una ganancia ponderal adecuada para cubrir las necesidades nutricionales del feto. Deben limitarse al máximo todos los alimentos que contengan azúcares simples (de absorción rápida), como azúcar blanco o moreno, bombones, chocolate, bollería, mermeladas, refrescos, etc. Las cantidades de hidratos de carbono complejos (de absorción lenta) como pasta, arroz, legumbres, pan, patata, etc. deben adecuarse de manera presencial según las características de cada mujer . Los carbohidratos integrales son opciones más saludables, por lo que también se aconseja utilizar harinas de trigo integral u otras harinas integrales para cocinar y hornear. Escoger alimentos integrales, legumbres, frutas y verduras cuyo índice glucémico es más bajo, es decir, pasa más lentamente esa glucosa a la sangre. El ácido oleico , presente en el aceite de oliva y los frutos secos, aportan antioxidantes y reduce el riesgo cardiovascular y de diabetes. Se recomienda: Elegir aceite de oliva, preferiblemente virgen extra, para aliñar y cocinar diariamente. Consumir de dos a cuatro puñados de frutos secos a la semana (que no sean fritos). Si no existe otra complicación que lo impida, se debe realizar ejercicio aeróbico moderado (nadar, caminar...) a diario, ya que la práctica de actividad física mejora las cifras de glucemia basal y postprandial. ¿Se puede prevenir la diabetes gestacional? Conociendo los factores de riesgo, es relativamente sencillo deducir las pautas para prevenirla. El control del peso y una dieta equilibrada , antes y después de la concepción, supondrán un primer paso para asegurar un embarazo saludable. En ocasiones, las mujeres embarazadas tienden a incrementar la ingesta de alimentos durante todo el embarazo ; para evitar que esto contribuya a la aparición de complicaciones, debe informarse a la futura madre, explicándole cómo controlar su alimentación para que su peso se incremente dentro de los límites adecuados. Haz nuestro test y averigua todo lo que debe saber una embarazada. Descubre todos los consejos y cuidados de las mujeres embarazadas.
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