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El Desarrollo de la Morfosintaxis en un Niño
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El Desarrollo de la Morfosintaxis en un Niño

Si tu hijo tiene entre dieciocho meses y dos años, podrás comprobar que empieza a construir frases muy simples de dos palabras (protofrases). Esta mínima organización gramatical es lo que llamamos el inicio de la morfosintaxis. Se va desarrollando a medida que el niño crece y madura, y podemos observar diferentes etapas. ¿Tienes dudas?  Regístrate ahora  en Savia y habla gratis con nuestro médico especialista en Pediatría. ¿Qué es la morfosintaxis? Este vocablo lo constituyen dos palabras distintas: Morfología: estudia la forma de las palabras y se ocupa de las distintas formas o variantes del significado de las palabras en una misma lengua. Sintaxis: estudia la relación recíproca que existe entre los elementos que conforman una estructura gramatical. El aprendizaje de la morfosintaxis nos permite co mprender el significado escrito y hablado del lenguaje. Es un proceso complejo y que requiere maduración y una correcta exposición. De ahí que sea tan importante leer y hablar muy claro y preciso a los niños desde temprana edad, sin modificaciones o simplificaciones del lenguaje innecesarias. Fases del desarrollo morfosintáctico infantil Etapa de pre lenguaje 0-6 meses: vocalizaciones no lingüísticas, balbuceo sin demasiada carga comunicativa. Suelen ser repeticiones que el bebé aprende en el entorno familiar. 6-9 meses: los balbuceos y vocalizaciones tienen una carga comunicativa importante y empiezan a adquirir  características del lenguaje tales como entonación, tono o ritmo. 9-10 meses: empieza una etapa de pre-conversación, es decir, la vocalización es mayor (incluso hay bebés que pueden empezar a decir alguna palabra) y buscan, mediante la entonación y el uso de ciertas vocalizaciones, la respuesta del adulto. 11-12 meses: la comprensión del lenguaje se dispara exponencialmente y comprende mucho vocabulario utilizado en el entorno familiar. Mejora mucho la vocalización, siendo más precisa en dicción, tono e intensidad.  Puede comunicarse con alguna palabra. Desarrollo sintáctico 12-18 meses: vocalizaciones no lingüísticas, balbuceo sin demasiada carga comunicativa. Suelen ser repeticiones que el bebé aprende en el entorno familiar. Aparecen las primeras palabras funcionales y un fenómeno llamado sobreextensión semántica; por ejemplo, emplea la palabra “vaca” para llamar a todos los animales. 18-24 meses: aparece la unión de dos palabras, las primeras oraciones negativas mediante el uso del “no” y las primeras interrogativas o preguntas muy simples con la utilización de una o dos palabras. 24-48 meses: es el periodo que se llama de “habla telegráfica”. El niño no utiliza artículos ni preposiciones ni tampoco al cien por cien flexiones de género o número. Ya es capaz de crear oraciones de tres o más palabras con la estructura: nombre-verbo-nombre (“perro bebe agua”). También emplea adverbios de lugar, y pronombres en primera y segunda persona. 2 años y medio a los 3: aparecen las primeras frases coordinadas con “y”, pronombres de primera, segunda y tercera persona. A los dos años usa perfectamente el “yo” y “tú”. A los tres años, el “él, ella”. 3 años a los 3 y medio : capacidad de estructurar oraciones más complejas y aparecen las primeras oraciones subordinadas con “pero” y “porque”. Últimas adquisiciones: estructuras sintácticas complejas 4 años y medio : ya puede utilizar estructuras gramaticales más complejas: oraciones pasivas, condicionales, circunstanciales… y va perfeccionando todo lo aprendido hasta el momento. Es capaz de usar la voz pasiva y las conexiones adverbiales. 5 años: domina el sistema gramatical básico con un incremento en el uso de los pronombres posesivos, adverbios, preposiciones, utilización correcta de la forma irregular de los verbos y la concordancia de los tiempos verbales. ¿Tienes dudas?  Regístrate ahora  en Savia y habla gratis con nuestro médico especialista en Pediatría. ¿Qué nos puede ayudar a desarrollar la morfosintaxis en el niño? Una herramienta excelente es el uso adecuado del lenguaje. Aquí tienes algunas estrategias: Hablar al bebé desde el nacimiento sin utilizar frases mal hechas o simples por el mero hecho de pensar, erróneamente, que así nos entenderá mejor. Es importante articular correctamente y darle la entonación correcta para dar mayor carga comunicativa al lenguaje empleado. Cantar canciones : es una forma fantástica de estimular el lenguaje, su aprendizaje y su comprensión de una manera lúdica y muy agradable. Leer cuentos: tener este hábito a diario es de las mejores “inversiones” que podemos hacer con nuestros hijos. Cuando son muy pequeños podemos utilizar libros con imágenes donde explicaremos qué ocurre en la historia de mil maneras y enfoques distintos. Cuando sean más mayores (o cuando el niño esté preparado e interesado) podemos leer cuentos cortos. El repetir y repetir el mismo cuento, para el niño es un placer. De esta manera, reforzamos el desarrollo de la morfosintaxis, así como la comprensión lectora y el aprendizaje de nuevo vocabulario. Crear ávidos lectores: cuando el niño aprende a leer por sí mismo, es un hábito inmejorable, animarle a que lea cada día. Esto no está reñido con la lectura en voz alta de los padres (actividad que gusta mucho a todas las edades). Crear historias imaginarias : hacer una rueda, empezar una historia y que el compañero de al lado la continúe; utilizar dados de escritura creativa o dibujos que “inspiren” la creación verbal o escrita de una historia. En esta actividad, estamos poniéndonos a prueba. Es una divertida manera de practicar la morfosintaxis en la clase o en familia. Si buscamos trabajar de manera más específica la morfosintaxis, podemos proponer al niño ejercicios como ordenar palabras para construir una frase , unir partes de enunciados o construir frases con los elementos que le entrañen mayor dificultad.     ¿Tienes dudas?  Regístrate ahora  en Savia y habla gratis con nuestro médico especialista en Pediatría.  
Nuevo Fármaco para la Migraña
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Nuevo Fármaco para la Migraña

La migraña no es una enfermedad que comprometa la vida, pero sí compromete seriamente la calidad de vida de quien la sufre, por eso los especialistas en neurología no se cansan de investigar para dar con nuevos tratamientos que consigan mejorarla. La migraña es más frecuente en mujeres (suele empezar cuando llega la menstruación) y tiene un fuerte componente familiar (genético). Para el diagnóstico de migraña, además, se han de cumplir unos criterios clínicos: Los episodios de dolor de cabeza han de durar de cuatro horas a tres días , máximo. El dolor de cabeza es pulsátil , “a martillazos”, predomina en medio lado de la cabeza (migraña es una palabra griega que significa dolor en medio lado de la cabeza). Ha de interferir o incapacitar las actividades habituales, empeorar con cualquier esfuerzo, la luz y los ruidos, y acompañarse de náuseas o vómitos. Medidas no farmacológicas Buena calidad de sueño (dormir regularmente y un mínimo de siete horas seguidas) Horario de comida regular así como evitar desencadenantes de tipo alimentario (antes citados). Práctica de ejercicio (te ayudará a disminuir el estrés). Buen control del estrés. Otras medidas pueden ser la acupuntura , las técnicas de relajación (yoga y taichí) y el tratamiento físico no invasivo (manipulación espinal y campos electromagnéticos pulsátiles) aunque no poseen respaldo científico suficiente para ser protocolizado. Medidas farmacológicas Comprenden el uso de analgésicos (contra el dolor) de forma totalmente sintomática. Deben iniciarse al comenzar la crisis de dolor. Los fármacos más frecuentemente utilizados son: antinflamatorios, analgésicos y opiáceos (paracetamol, metamizol, ibuprofeno, tramadol…), relajantes musculares y los fármacos de la familia de los triptanes. Como novedad en el tratamiento de la migraña haremos especial énfasis en la familia de los triptanes (son antagonistas de los receptores de serotonina) por tratarse de unos fármacos que bloquean la liberación de ciertas sustancias que ocasionan el dolor y las náuseas durante las crisis. Si se toman muy al inicio de la crisis consiguen disminuir drásticamente su intensidad. Existen muchos fármacos comercializados de esta familia: sumatriptán, zolmitriptán, naratriptán, rizatriptán, almotriptán…). Inicialmente sólo existía la vía de administración subcutánea (mediante una inyección de muy pequeño calibre). Sin embargo, en la actualidad, disponemos de otras presentaciones comerciales mucho más cómodas para el paciente: aerosol nasal y comprimidos (vía oral o Flash, que se disuelven en la boca sin necesidad de ser ingeridos). Como el resto de fármacos precisan prescripción y supervisión médica. ¿Hay un tratamiento eficaz para prevenir las crisis migrañosas? Existen unos fármacos empleados con tal fin: beta bloqueantes, antiepilépticos y antidepresivos. Seguir un tratamiento preventivo es la única manera de reducir el número de episodios de migraña con o sin aura. Se deberá valorar la necesidad de iniciar el tratamiento preventivo (en función de la frecuencia de crisis que tengas y de su intensidad, duración y control del dolor). ¿En qué casos indicamos un tratamiento preventivo? Frecuencia de crisis mayor de tres al mes. Ataques de intensidad grave con limitación muy importante de la vida ordinaria y rebeldes al tratamiento. Migraña con aura incapacitante. Personas polimedicadas que no pueden tomar medicación antiinflamatoria, por ejemplo. Lo que se pretende con la instauración de un tratamiento preventivo es: Reducir la frecuencia de las crisis en al menos un 50% Atenuar la intensidad del dolor de las crisis para reducir el consumo de fármacos de fase aguda. Mejorar la calidad de vida del paciente migrañoso. El futuro Hace pocos años se ha demostrado que el CGRP es la molécula más implicada en los dolores de cabeza del tipo migraña. En uno o dos años tendremos en el mercado los primeros fármacos dirigidos específicamente frente a esta molécula. Los resultados disponibles hasta el momento hablan de eficacia para al menos la mitad de los pacientes sin prácticamente efectos secundarios. Aunque su coste es elevado, es cierto que abren la esperanza para aquellos pacientes con migraña crónica que han sido resistentes a las opciones actuales. Pero probablemente el salto más espectacular lo representará el tratamiento genético personalizado, pues por primera vez se dispone de la tecnología necesaria para modificar los genes de los individuos y la migraña ha de tener una base genética.  
¿Qué es el Herpes Zoster?
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¿Qué es el Herpes Zoster?

Conocido comúnmente como “culebrilla”, el herpes zóster es una infección de la piel causada por el virus varicela-zóster , un virus de la familia de los herpesvirus, similar por lo tanto al herpes simple que produce las “calenturas” en el labio. Son infecciones muy frecuentes y, aunque en la mayoría de los casos se resuelven sin secuelas, pueden comportar complicaciones en algunos pacientes. En el caso del zóster, la más importante es un dolor intenso y prolongado. ¿Cómo se produce? El virus varicela-zóster se manifiesta en dos fases. La primera es la varicela , una infección típica de niños, que hasta hace pocos años se debía pasar de forma natural, como otras enfermedades víricas muy conocidas (la rubeola, el sarampión, etc), hasta que se ha instaurado la vacuna en el calendario vacunal. Tanto si se pasa de forma natural como con la vacuna (la vacuna consiste en realidad en administrar el virus más débil o atenuado), el virus queda latente o escondido en el organismo, y puede dar lugar al zóste r en una segunda fase en algún momento de la vida. Es decir, la enfermedad o la vacuna crean anticuerpos, pero estos no son capaces de neutralizar el virus completamente. Esta segunda fase, el zóster, consiste en una reactivación del mismo virus, sólo en un territorio de la piel, de forma unilateral Es, por lo tanto, como pasar una “ segunda varicela ” en una zona de la piel, con la diferencia de que en esta fase la enfermedad puede provocar como complicación un intenso dolor, y no sólo picor, como la varicela. ¿A quién afecta? Puede aparecer a cualquier edad sobre cualquier persona que haya pasado la varicela o haya sido vacunada para esta enfermedad, ya que tiene el virus latente, y éste puede volver a crecer y viajar a la piel para producir los síntomas. En general, el zóster aparece a edades más avanzadas, a partir de los 60 años . También es típico que aparezca en situaciones de estrés o enfermedades que comportan “bajadas de defensas”, como una pulmonía o un tratamiento con quimioterapia para un cáncer. Síntomas La zona más frecuentemente afectada es la región torácica o lumbar, apareciendo las lesiones típicas sobre una franja en forma de cinturón que abarca desde la línea media del abdomen a la línea media de la espalda, es decir, sólo media circunferencia del cuerpo. Por ello, se le conoce comúnmente como “culebrilla”. En la piel primero hay un intenso dolor o escozor , que puede parecer un esguince o un “tirón” de una costilla, o incluso puede simular el dolor de una angina de pecho, un fuerte golpe, o un infarto de miocardio. En 24 o 48 horas aparece enrojecimiento , y granitos con líquido en su interior, agrupados sobre la zona, que duran una o dos semanas hasta que se van secando y formando costras. Puede dejar cicatrices si ha sido muy intenso. El zóster puede afectar a cualquier zona del cuerpo, incluso la cara, con una posible afectación del ojo que puede comportar gravedad y necesitar de la colaboración de un oftalmólogo para su correcto diagnóstico y tratamiento. El síntoma más temido: la neuralgia postherpética El virus provoca inflamación en los nervios de la piel , y una vez eliminado correctamente con tratamiento, ese dolor puede persistir semanas o meses, y necesita ser tratado para no interferir con la calidad de vida. La neuralgia postherpética aparece más cuanto más avanzada es la edad (en general por encima de los 70 años), cuanto más extenso es el zóster, o cuanto más debilitado este el paciente. Puede ser un dolor muy intenso, continuo, que impide el sueño , como “un puñal clavado” o como “latigazos”. En otros casos, el dolor se describe más como quemazón o escozor . Como en el momento de presentarse la neuralgia, lo único que hay es inflamación en los nervios, deben administrarse tratamientos dirigidos a controlarla, y en general no está recomendado seguir administrando más antibióticos contra el virus (antivíricos). En muchos casos, el tratamiento de la neuralgia puede necesitar de la colaboración de un neurólogo (especialista en las enfermedades del sistema nervioso). Diagnóstico Cualquier médico entrenado, y por supuesto un dermatólogo, somos capaces de reconocer la clínica de un herpes zóster. En casos de duda, puede obtenerse líquido por raspado de los “granitos” de la piel, y realizarse una citología , que es una prueba rápida que puede confirmar la infección de las células por el virus. Si existen dudas sobre si el paciente ha pasado o no la varicela o ha sido vacunado, el médico puede pedir una prueba en sangre llamada “serología” para saber si el cuerpo ha producido anticuerpos para el virus, y si la infección es pasada o reciente. En las primeras 24 o 48 horas, cuando sólo hay dolor y no se observa nada en la piel, puede ser difícil asegurar que se trata de un zóster. Cuando existe esa posibilidad, el médico puede dar tratamientos para el dolor, y dar una cita al paciente para el día siguiente para volver a explorar la piel. Esto es muy importante, porque el tratamiento para frenar al virus (con antivíricos) será más eficaz cuanto antes se inicie, en los primeros dos o tres días del comienzo del zóster. Tratamiento El tratamiento es sencillo si se diagnostica a tiempo, y se basa en el empleo de los antivíricos en pastillas. Estos son aciclovir, famciclovir o brivudina entre otros. Los antivíricos en pomada , como los que se dan para los herpes simples del labio, no son eficaces para el herpes zóster. El tratamiento suele durar una semana, y las dosis son diferentes para cada medicamento. El médico puede necesitar ajustar la dosis si el paciente es mayor, o diabético o tiene alguna enfermedad que haga que el riñón funcione mal. El paciente debe aplicar en la piel alguna solución secante , como povidona o alcohol, para ayudar a secar las lesiones y que hagan costras lo más rápido posible. En el caso de presentarse neuralgia, puede ser necesario dar analgésicos como paracetamol, metamizol o codeína, y en casos en los que no se controle, hay que recurrir a medicamentos más potentes como gabapentina o pregabalina. En casos muy invalidantes, con dolor que no responde a medicamentos, el paciente puede ser remitido por el dermatólogo o el neurólogo a una clínica del dolor, una consulta realizada habitualmente por anestesistas, para la administración de otros tratamientos. Medidas preventivas Si un paciente con herpes zóster está en contacto con personas que no hayan pasado la varicela, como niños muy pequeños, o mujeres embarazadas que pueden pasarle la infección al bebé, debe evitar tocarlas o compartir toallas u objetos que la puedan transmitir. Por lo demás, no existe una manera de evitar el herpes zóster. La vacuna para la varicela, que se lleva administrando más de 10 años, no ha demostrado reducir de momento la incidencia del zóster.
Beneficios de la Hidroterapia
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Beneficios de la Hidroterapia

Utilizar el agua con fines curativos no es algo nuevo. Se trata de una terapia que ha sido utilizada durante décadas como parte de un tratamiento integral en el caso de diversas afecciones de salud, desde casos de artritis severa hasta terapias post quirúrgicas de rodilla o cadera.   Tipos de hidroterapia Hidroterapia térmica Se juega con la temperatura del agua: caliente, templada o fría. El agua caliente tiene un efecto predominantemente relajante, aunque también puede servir como sedante. Mejora la circulación sanguínea ya que promueve la vasodilatación y actúa como analgésico para ciertas partes del cuerpo. Mientras que el agua templada actúa sobre todo como calmante muscular, el agua fría mejora la circulación y tiene un efecto antiinflamatorio. Hidroterapia química En este caso, se complementan los efectos sanadores del agua añadiéndole sustancias químicas. Se pueden distinguir dentro de esta categoría: agua clorudada (ricas en cloruro, que si se ingiere estimula las funciones orgánicas), sulfatada (ingerida tiene efectos laxantes y diuréticos, mientras que sobre la piel resulta beneficiosa para el sistema respiratorio y locomotor), ferruginosa (beneficiosa para la anemia y enfermedades dermatológicas) y sulfurosa (para afecciones articulares y enfermedades respiratorias, así como inflamaciones alérgicas). También se contempla los usos de aceites esenciales con cada uno de sus propiedades. Hidroterapia mecánica Aquí las variantes se basan en el modo en el que se aplica el agua sobre el cuerpo. De esta forma, podemos distinguir: empuje, compresión, resistencia hidrodinámica y presión. Cuando se aplica por empuje, se refiere a los beneficios de la hidroterapia que obtenemos al sumergirnos en el agua, debido a que el movimiento de nuestro cuerpo es más fácil. Cuando utilizamos la compresión, aplicamos agua a presión ayudando a nuestra circulación. La resistencia hidrodinámica hace referencia a hacer ejercicio en el agua y por último, la presión, se refiere a los chorros propiamente dichos, que sirven para relajarnos o estimular el sistema nervioso. Técnicas Existen diversas formas de aplicar los beneficios curativos de la hidroterapia a los pacientes. Sus diferentes modalidades y técnicas son: Lavados Afusiones : Acción de verter agua, fría por lo común, desde cierta altura sobre todo el cuerpo o una parte cualquiera de él, como medio terapéutico. Compresas y fomentos : Pueden ser frías, para el tratamiento de luxaciones y contusiones, o calientes para procesos inflamatorios crónicos. Algunos fisioterapeutas utilizan hierbas en las compresas, para potenciar los efectos curativos. Baños: pueden ser parciales o totales. Su nivel de temperatura es variable, ajustándose a la función que se le quiera dar. Dentro de los baños, destacan los baños simples que se aplican en una bañera o tanque, teniendo como objetivo la relajación muscular. Tenemos también, los baños parciales que son ejercidos sobre una parte específica del cuerpo y los baños de contraste, que se realizan variando la temperatura del agua, cada cierto rato. En los baños galvánicos, una técnica un poco más compleja, se aplica el agua combinada con electricidad, para lo cual se requerirá la asistencia de un fisioterapeuta. Duchas: El objetivo de este método es concentrar la acción del agua sobre una zona determinada, combinando la presión y la temperatura. Chorros: Esta técnica, se caracteriza en que el agua es expulsada por un solo orifico, a diferencia de las duchas. Baños de remolino Masaje subacuático Tanques Piscina Natación Envolturas terapéuticas: el paciente es cubierto con uno o varios tejidos, que pueden ser de lino o de lana.  Las envolturas pueden estar secas o húmedas, mas no mojadas. Esta terapia es conveniente realizarla por las mañanas. Una vez terminada, el paciente deberá ser secado y abrigado en la cama por espacio de una hora, a fin de mantener el calor en el cuerpo. Las envolturas pueden humedecerse con agua fría y caliente. Las de agua fría disminuyen la temperatura corporal, estando aconsejadas para combatir la fiebre, los hematomas y esguinces. Las envolturas húmedas calientes tienen un tiempo de aplicación, que puede ir de los 30 a los 35 minutos. Estas envolturas, usualmente, se mezclan con sustancias químicas que maximizan sus efectos terapéuticos. Se recomiendan para tratamientos de reumatismo y rigidez articular. Los llamados emplastos son envolturas similares a las anteriores, combinadas con barro, resina o fango. Normas básicas de hidroterapia Debemos tener en cuenta que no se pueden practicar aplicaciones de agua fría sin un calentamiento corporal previo . Después de la aplicación, es importante abrigarse y hacer ejercicios  a ser posible. En el caso de que las aplicaciones se realicen con agua caliente, siempre se debe utilizar un poco de agua fría al final de la sesión. El agua fría, aplicada durante poco tiempo, reforzará los efectos curativos ejercidos por el agua caliente. La hidroterapia no debe realizarse ni antes ni después de las comidas bajo ninguna excepción. También debe evitarse el consumo de alcohol, tabaco o café durante las horas cercanas a la terapia. Es posible que algunos pacientes no se adapten orgánicamente al tratamiento, lo que manifestarán con palpitaciones, mareos o frío prolongado. En cualquiera de esos casos, la aplicación deberá suspenderse. Efectos fisiológicos de la hidroterapia Con agua a temperaturas calientes: Analgesia: se da por elevación del umbral de sensibilidad de los receptores del dolor y disminución de la velocidad de conducción nerviosa, disminución de la contractura muscular y la liberación de encefalinas y endorfinas. Aumento de la temperatura y la vasodilatación capilar : si se hace una inmersión la temperatura de la piel se eleva entre 0.5 y 3 grados C, produciendo un aumento de todas las funciones orgánicas por sobrecalentamiento. Efecto sedante : gracias a la acción del calor sobre las terminaciones nerviosas. Aplicaciones muy calientes y cortas puedan provocar insomnio y aplicaciones calientes prolongadas pueden provocar cansancio o fatiga. Efecto antiespasmódico : las aplicaciones cortas calientes aumentan el tono y mejoran el rendimiento muscular. Las aplicaciones de larga duración entre 36 y 38ºC disminuyen el tono, combaten la contractura y la fatiga muscular. Efectos sobre el tejido conjuntivo : aumento de la elasticidad y disminución de la viscosidad. Con agua en temperaturas frías: Descenso de la temperatura local de la piel y tejidos subyacentes. Estimulación de los Vasoconstricción cutánea. Disminución de la pérdida de calor. Prevención de edema por descenso de la permeabilidad. Retrasa el proceso de cicatrización en aplicaciones prolongadas. Reduce la excitabilidad de las terminaciones nerviosas libres. Aumenta el umbral del dolor (aumenta entonces la tolerancia al dolor) Aumenta el umbral de estimulación de los huesos musculares (receptores sensoriales). Aplicaciones frías de corta duración estimulan y aumentan el tono. Indicaciones Analgesia Antiinflamación Vasodilatación Relajación muscular Efecto antiespasmódico Un medio de calentamiento para mejorar el ejercicio Incrementar la movilidad articular Aumento del flujo sanguíneo cutáneo Desbridamiento (aseo quirúrgico para eliminar tejido muerto) Tratamiento de quemaduras y heridas Estimulación del sistema vascular periférico Contraindicaciones Procesos infecciosos Mal estado general Insuficiencia coronaria Insuficiencia orgánica grave Insuficiencia circulatoria Una gran labor de la hidroterapia la vemos en el tratamiento de la fibromialgia , donde los síntomas o manifestaciones clínicas incluyen molestias corporales generalizada, dolor, trastornos del sueño, fatiga, ansiedad, son mejorados a gran escala con el uso terapéutico del agua. En pacientes con limitación de movimiento ya sea por parálisis o por dolor, este tipo de terapia ayuda a mejorar su condición, al igual que en casos donde el sistema osteomuscular es el afectado, ya que las propiedades del agua proporcionaran una pronta recuperación. La prescripción por parte del profesional sanitario será decisiva en la elección del tipo de terapia según la afección de cada individuo, así como de la duración y frecuencia de la misma. El no cumplimiento de sus pautas puede resultar contraproducente para la salud.
Descubre las Lesiones en el Pádel más Comunes
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Descubre las Lesiones en el Pádel más Comunes

El pádel está de moda. Cada vez más personas cogen una raqueta y se lanzan a jugar sin unos conocimientos ni preparación mínima. Y es que el pádel es un deporte que al ser de raqueta y jugarse en superficie rápida, ya predispone a una serie de lesiones que se pueden ver agravadas si el deportista no se prepara y no se cuida para practicarlo. Un poco de historia… Las lesiones relacionadas con este tipo de deporte han ido creciendo , de la misma manera que han crecido las licencias federativas y el número de practicantes de este deporte, que proviene de México , donde se creó a finales de los años 60. Quien lo inventó se inspiró en el “paddle tennis” americano, utilizando una pista de frontón de inicio y cerrando el espacio con unos muros y red metálica formando un rectángulo. Ello hacía que no sólo el jugador tuviera que centrarse en el campo contrario sino también en las paredes, que también se podían utilizar. La raqueta es también una adaptación, de manera que la de pádel es más corta y sin red, pasando a denominarse “pala” en lugar de raqueta. Cada vez más practicantes El número de practicantes a nivel mundial va creciendo año tras año, y son muy diversos los perfiles de quien juega a pádel. Los niños pueden empezar desde pequeños, pero también los adultos pueden incorporarse tras años de práctica de otros deportes o tras un periodo más “sedentario”. Lo importante es hacerlo de la manera adecuada y adaptándose a las características individuales. Es un deporte que se ha hecho un hueco en los centros deportivos, ya que se ha ganado espacio en el ámbito de lo “social”. Son muchos los clubes deportivos que han construido canchas para jugar al pádel y organizan torneos entre sus miembros, así como con otros clubes o centros deportivos. Además, el hecho de jugar en pareja, obliga no sólo a ser capaz de jugar a nivel individual (entendiendo la técnica y las reglas) sino que hay que saber compartir ese juego con todo lo que ello supone en posicionamiento en la cancha, respuesta física y mental . El equipamiento para jugar, por otro lado, es asequible, lo que también ha contribuido a animar a muchos a convertirse en un jugador de pádel y dedicar su tiempo a mejorar su forma física, competir y compartir en una cancha. ¿SABÍAS QUE… Según la encuesta de Hábitos Deportivos en España publicada en 2015, el pádel es la 9ª modalidad deportiva practicada en España (16,8%) pero sube tres puestos en el ranking en cuanto a deportes más lesivos se refiere, ocupando el sexto puesto. Las causas relacionadas con las lesiones de esta modalidad deportiva se dividen en causas propias del individuo y las relacionadas con la técnica y las características del deporte en sí mismo. Y más lesiones… La Fundación Mapfre presentó en 2013 los resultados de un estudio epidemiológico focalizado en la práctica del pádel y las lesiones asociadas a este deporte. Según este estudio reciente, las lesiones más habituales se sitúan en las extremidades inferiores siendo ligamentos y músculos los más afectados . La lesión típica de los deportes de raqueta, la “e picondilitis ” se encuentra también en la lista de lesiones del pádel junto con patología de rodillas y espalda. Como se puede observar, las lesiones son variadas tanto en su localización como por su afectación, pero las cifras sitúan a los esguinces de tobillo y a las contracturas musculares por delante del resto, tanto en hombres como en mujeres deportistas. Estas lesiones pueden tener uno de sus orígenes, en la rapidez del juego y el tipo de superficie en el que se juega. Los cambios de dirección pueden conllevar apoyos inestables e incompletos del pie y tras ello una imposibilidad para contrarrestar el movimiento en dirección contraria. Esguince Suele afectar mayoritariamente al ligamento lateral externo . Este ligamento está formado por tres fascículos (ligamento astrágalo-peroneo posterior, ligamento astrágalo-peroneo anterior y ligamento calcáneo-peroneo), se sitúa en la cara externa del tobillo y proporciona estabilidad a la articulación. Cuando el pie no apoya correctamente el tejido conjuntivo que forma el ligamento es incapaz de responder ante el movimiento brusco y se lesiona desestructurándose. Según el grado de afectación del tejido se diagnosticará como esguince de grado I, II o III (rotura completa). El tratamiento de dicha lesión será en función del grado de afectación, aunque en general es de tipo conservador incluyendo tratamiento de fisioterapia y de rehabilitación . En muchas ocasiones esta recomendación terapéutica no se cumple y es cuando la posibilidad de recidiva de lesión es mayor. Si no se cura correctamente una lesión el riesgo de volver a lesionarse en la misma localización es mayor de ahí que se recomiende no solo una correcta recuperación sino también un programa de prevención. Lesiones musculares Las roturas, sobre todo, van relacionadas con aquellos movimientos bruscos en los que hay una arrancada rápida para ir a responder una bola del contrario. El músculo es incapaz de responder a esa solicitación y las fibras musculares se rompen. El jugador nota un dolor agudo que en ocasiones es una pequeña molestia pero que en otras imposibilita seguir jugando. El tratamiento dependerá del tamaño de la lesión per va a requerir de rehabilitación para recuperar en la medida de lo posible la integridad previa de ese músculo. Codo de tenista En cuanto a extremidad superior, los deportes de raqueta se caracterizan por un movimiento muy característico en el que la raqueta hace un movimiento de vaivén en el que tanto codo como hombro realizan movimientos articulares muy concretos. El codo suele sufrir lo que se conoce como “codo del tenista” o epicondilitis . Movimientos repetitivos una y otra vez que acaban por ocasionar pequeñas lesiones que provocan una inflamación dolorosa e impotencia funcional.  Reposo, tratamiento antiinflamatorio y seguimiento fisioterápico son las bases para una correcta recuperación. Es difícil encontrar un deportista, sea del deporte que sea, que pueda decir que nunca se ha lesionado ya que la práctica deportiva está ligada, en general, a la existencia de alguna lesión. Sin embargo, en consulta vemos claro que éstas podrían reducirse si se siguieran programas de prevención. No es necesario ser un profesional para saber que si se calienta antes de empezar un partido o se siguen algunas recomendaciones para reforzar músculos y ligamentos la posibilidad de lesión disminuye. Para disfrutar de un buen partido de pádel, llevar el material adecuado, realizar un calentamiento previo y seguir una rutina de trabajo muscular va a evitar lesionarse y quedarse parado en casa sin acudir a la cancha.
Latigazo Cervical y Claves para Solucionarlo
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Latigazo Cervical y Claves para Solucionarlo

Hemos oído esta expresión seguramente asociada a un pequeño accidente de coche o frenazo brusco. Y es que la palabra latigazo cervical es utilizada para describir la lesión en la cual la cabeza está sometida a fuerzas de aceleración que provocan un movimiento brusco de mucha flexión y mucha extensión de la columna cervical. Te explicamos cómo puede solucionarse. Este cambio repentino y brusco de la cabeza produce que se puedan lesionar cualquiera de las estructuras que se encuentran en el cuello y la columna como bien pueden ser: la musculatura, los ligamentos, los nervios, etc. No obstante, y pese a que normalmente se asocia el termino de latigazo cervical al mecanismo mecánico, esta palabra también se utiliza para hablar del dolor de cuello o nunca sin más sintomatología ¿Qué síntomas presentan y cómo se puede diagnosticar? El diagnóstico del mismo muchas veces no se hace justo después de este movimiento brusco. El motivo es que la sintomatología puede llegar a tardar en aparecer hasta 48 horas. Pasado este tiempo los signos de alarma son: parestesias u hormigueos, vómitos, mareos, cefaleas … Al presentar uno de estos lo normal es acudir al médico, quien lo más seguro es que nos haga un examen más exhaustivo y pida pruebas complementarias . En este caso, seguramente solicite radiografía, tac, o ecografía para ver si existe alguna fractura de las vértebras cervicales, una rectificación de la curvatura normal del cuello o si hay alguna lesión de alguno de los ligamentos cervicales. ¿Me han puesto un collarín, cuanto tiempo he de llevarlo? Por desgracia, el uso del collarín hoy en día está sobre utilizado. Por culpa de manuales de actuación desactualizados y por viejas costumbres, hay pacientes que han llegado a la consulta con el collarín puesto durante dos semanas. Pues rompiendo todos los esquemas de muchas personas, la evidencia científica nos dice que si no hay fractura cervical y es un esguince de grado I-II, llevarlo más de 48 horas va ser más contraproducente que beneficioso . Claro está, la pregunta obliga es… ¿Por qué? La función del collarín cervical es hacer de musculatura y encargarse de la estabilización cervical , de tal manera que nuestra propia musculatura descanse. Esto está bien, y más después de un trauma en el que el cuello ha sufrido mucho… pero como todo en esta vida, en exceso es malo. Si el cuerpo se acostumbra a que el collarín sea el encargado de estabilizar nuestros músculos, estos empiezan a atrofiarse por no utilizarse y cuando intentamos volver a utilizarla cuesta mucho más porque el músculo ha de empezar desde cero. Llegados a este punto muchos me decís que os parece razonable… pero que “no sabemos qué alternativa existe”. Si bien es cierto que si trabajaseis la musculatura desde el primer día de la lesión sería malo, eso no significa que no tengáis que ir al fisioterapeuta . En las primeras sesiones, un masaje descontracturante de toda la musculatura, así como unos buenos estiramientos ayudarán a todo este proceso. Pasadas 48 horas seguiremos trabajando para eliminar las contracturas, aunque ahora ya podremos trabajar poco a poco con estiramientos en tensión, es decir, en los que añadimos un componente de contraposición activa, o pequeños movimientos en los que el músculo empieza a trabajar. Recordad que el movimiento es vida. ¿Cómo puedo tratar todos los síntomas que noto? Primero de todo indicaros que cuanto antes se empieza a tratar en consulta una vez pasado el tiempo de reposo antes mejorarás. Para tratarlo se utilizarán técnicas de relajación de la musculatura, estiramientos y luego técnicas de terapia manual y propiocepción (equilibrio). Según pasen las sesiones iremos añadiendo componentes de fuerza y trabajo isométrico , lo que hará que vayamos ganando fuerza y estabilización cervical. También puede ir muy bien la técnica craneo-sacral , que consiste en movilizar toda la columna desde la parte más superior de las vértebras hasta el sacro mediante movimientos suaves y coordinados con la respiración. Tengo que volver a trabajar, ¿cuánto tiempo tardaré en estar bien? Pues bien, dependerá del grado de lesión, pero un esguince cervical por norma general no suele tardar más de cuatro o seis semanas en curarse. Claro está, ello dependerá también de las patologías de base que tenga el paciente ya que, si por ejemplo éste antes de sufrir dicha patología tenía una hernia discal, esto agravará todos los síntomas que notaba y hará que tarde más en curarse. RECUERDA QUE… El latigazo se produce por un cambio repentino de la posición del cuello cuando este tiene toda la musculatura en reposo El collarín si no hay una fractura o una lesión que. Lo justifique, más de 48 horas no es aconsejable ya que produce efectos adversos Acudir al f isioterapeuta para tratar una línea de tratamiento pasadas las 48h de la lesión ayudará a una rápida y mejor recuperación El tiempo de cura es relativa ya que depende de muchos factores, pero en principio en 4 o 6 semanas deberías estar mejor.
Cómo Aliviar la Fascitis Plantar
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Cómo Aliviar la Fascitis Plantar

Si eres aficionado al running quizás has sufrido dolor en el talón alguna vez. Y es que la fascitis plantar (así se denomina esta dolencia) es frecuente en quienes realizan deporte (sobre todo los corredores), pero también afecta a personas sedentarias. Veamos por qué. ¿Qué es la fascia plantar? La fascia (en latín. banda que sujeta, faja, venda) plantar (perteneciente o relativo a la planta del pie) es una banda de tejido elástico que va desde el calcáneo (hueso que forma el talón del pie) hasta la zona metatarsal (debajo de los dedos). La inflamación de dicha estructura, principalmente en la zona en la que la fascia se inserta con el calcáneo es lo que conocemos como fascitis plantar. La fascia plantar tiene una gran función biomecánica al caminar: es la responsable, junto con otras estructuras del pie, de mantener el arco plantar, de absorber y devolver la energía que se produce cuando el pie impacta contra el suelo, cuando despega al dar el paso, así como de proteger los huesos metatarsianos. ¿Cómo lo notamos? El síntoma principal es un dolor agudo en la zona interna del talón (es la zona de inserción de la fascia plantar). Este dolor suele ser más intenso en los primeros pasos que damos al levantarnos. Cuando ya hemos caminado un poco, la fascia se estira y suele disminuir la molestia. Hay que tener en cuenta que cuando aparecen los primeros síntomas, debemos empezar a tomar medidas porque tenemos muchas posibilidades de que la fascitis se vaya agudizando y llegue un momento en el que sea muy limitante para la vida deportiva e incluso para la vida normal de una persona que tenga que permanecer largo tiempo de pie o caminando. ¿Por qué se produce? Algunos factores que contribuyen al desarrollo de esta lesión son: Edad: la fascitis plantar es más común en personas de entre 40 y 60 años. Sexo: las mujeres suelen sufrir más esta lesión. Algunos tipos de ejercicio: actividades que crean mucho estrés en el talón (como la carrera de fondo, danza, aeróbic) pueden contribuir a una aparición temprana de la lesión. En corredores, la superficie dura de entrenamiento, aumentar la carga de trabajo en los entrenamientos de forma no progresiva, puede generar una sobrecarga en la musculatura del pie y un estrés en la fascia plantar. Morfología del pie : tener los pies planos, un arco del pie muy elevado o pronunciado, o incluso presentar una forma de caminar anormal, puede afectar a la distribución del peso del cuerpo cuando se está de pie y crear estrés y tensiones en la fascia plantar. Obesidad: el sobrepeso crea un estrés adicional en la fascia plantar. Actividad laboral: las personas cuyo trabajo implica caminar muchas horas o permanecer de pie en superficies duras pueden dañar más fácilmente la fascia plantar. Calzado inadecuado: las sandalias, zapatos con suela fina y calzado sin suficiente soporte del arco plantar o sin acolchado apropiado para absorber los impactos y el peso del cuerpo pueden provocar esta lesión. ¿Qué diferencia hay entre fascitis y espolón calcáneo? Cuando en las pruebas radiológicas observamos una calcificación del tubérculo posterointerno del calcáneo entonces hablamos de espolón calcáneo .  Si en las pruebas no aparece dicha calcificación hablamos de fascitis . En realidad, los síntomas y el tratamiento van a ser muy parecidos. El espolón ha aparecido por mantenerse una tracción continuada de la fascia contra el calcáneo. Esta tensión provoca en la fase inicial la fascitis plantar y si es mantenida en el tiempo posiblemente generará el espolón calcáneo. En ambos casos el objetivo del tratamiento ha de ser “destensar” la fascia para que disminuya la inflamación y, por lo tanto, el dolor. No nos confiemos… En muchos casos (la mayoría) el aumento de la tensión generada en la fascia plantar se debe al tono muscular de los músculos situados por encima de ella o bien a la forma del pie o a la forma de pisar (o a las dos cosas juntas). Si solamente tratamos la fase aguda de la fascitis, disminuyendo la inflamación de la inserción de la fascia, se producirá una mejoría, pero posiblemente volverá a empeorar cuando llevemos un tiempo con la actividad física habitual. Los músculos de la pantorrilla (específicamente el gastrocnemio y el sóleo) conectan el calcáneo por medio del tendón de Aquiles. Cuando estos músculos están tensos, el tendón tira del hueso desde arriba, y la fascia se estira y se distiende . Las personas con el arco plantar elevado son especialmente propensas a la fascitis plantar porque el arco en sí también contribuye a la tensión de la fascia. ¿Cómo se trata? Tratamiento habitual: suele ser conservador y combina el reposo, medicación analgésica y/o antiinflamatoria con diferentes tratamientos de fisioterapia encaminados a disminuir la inflamación en la fase aguda (terapia manual, estiramientos, masoterapia -masajes-, electroterapia -aplicación de corrientes eléctricas con fin terapéutico- y crioterapia -utilización de frío o bajas temperaturas-). En una segunda fase: según la valoración del fisioterapeuta pueden prescribir ejercicios para fortalecer la musculatura del pie. En los deportistas, antes de iniciar la actividad después de un largo período de inactividad, se puede realizar un vendaje funcional, para evitar recaídas. Este vendaje o taping debe ser siempre realizado y supervisado por un fisioterapeuta. En ocasiones, se pueden pautar taloneras o férulas con acolchados para intentar amortiguar el impacto y el peso del cuerpo al caminar. Es imprescindible consultar un médico, fisioterapeuta especializado o un podólogo antes de utilizar este material, ya que es necesario analizar la forma de caminar y comprobar si está adaptado o no a la persona. Muy raramente, se necesita cirugía para tratar esta lesión. Más del 90% de las personas se recuperan con el tratamiento de fisioterapia. ¿SABÍAS QUE… Si los síntomas no mejoran se puede realizar un correcto estudio de la marcha y valorar si la causa de la fascitis tiene relación con la forma de pisar. En caso positivo, es necesario acudir al podólogo para que éste diseñe y fabrique una plantilla personalizada que permita “destensar” la fascia de modo que, cuando la fase aguda esté superada, podamos reiniciar la actividad con muchas menos posibilidades de recaída. ¿Qué puedo hacer? Una vez pasada la fase aguda, es muy importante que se adopten unos hábitos correctos que incluyan los estiramientos y el uso de calzado que se debe utilizar tanto para la vida normal como para la actividad deportiva ya que ambos factores van a ser también determinantes para una total recuperación. Realizar estiramientos. Después de cualquier actividad, laboral o deportiva, es aconsejable estirar toda la musculatura plantar y de las extremidades inferiores en general. De esta forma, evitaremos sobrecargas musculares que ponen tensión en la fascia plantar. Aplicar hielo si tiene dolor . La aplicación de hielo después de la actividad laboral o deportiva, ayudará a disminuir el dolor y la inflamación de la zona. Tiempo recomendado: 10 minutos. No olvides proteger la piel. Elegir un calzado adecuado . Evitaremos los tacones altos. Compra un calzado con tacón mediano, buen soporte en el arco y con una buena absorción del impacto. Evita caminar por superficies duras. Planificar bien el programa de entrenamiento . Si eres corredor, realiza un buen calentamiento, estiramientos, y aumenta la intensidad del ejercicio de forma progresiva. Renovar el calzado deportivo . Si eres corredor, renueva regularmente el calzado antes de que pueda favorecer la aparición de una lesión. Mantén un peso saludable . Esto evitará poner tensión extra en tu fascia plantar.
Ejercicios de Rehabilitación de una Fractura de Cadera
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Ejercicios de Rehabilitación de una Fractura de Cadera

Pensar sólo en los ancianos como grupo susceptible de sufrir una fractura de cadera es un error. Es cierto que es frecuentísima en la población senil pero también se da en jóvenes tras sufrir traumatismos de alta potencia, en deportistas por fracturas de estrés o en niños por displasias de cadera. Veremos cómo se produce y qué papel juegan los ejercicios de rehabilitación en su tratamiento. La mayoría de fracturas de cadera son tratadas quirúrgicamente. Normalmente suele ser necesario el empleo de material de osteosíntesis (placas y tornillos) para su reparación, aunque, en ocasiones, se opta por reemplazar toda la articulación de la cadera por una prótesis completa o artroplastia. No sería el caso de la fractura de las ramas pélvicas, la cual suele requerir tan sólo reposo domiciliario. ¿Tienes dudas?  Regístrate ahora  en Savia y habla gratis con nuestros especialistas médicos por chat o videoconsulta. Qué hacer tras la intervención Una vez el paciente ha sido intervenido de su fractura se recomienda movilización precoz .  Si la evolución es favorable, se aconseja la sedestación (posición sentada) a las 24 horas.  A las 48 horas se recomienda la bipedestación (ponerse de pie) con ayuda, normalmente, de un caminador. Cuando aún se está ingresado es el momento de adiestrarlo para agilizar su rehabilitación domiciliaria . Evidentemente, ello va a depender de la edad del paciente, de sus comorbilidades y de la cirugía a la que ha sido sometido (no es lo mismo recuperarse tras una osteosíntesis mediante la colocación de un tornillo que la recuperación tras un recambio completo de la cadera). Sobre la rehabilitación ¿Cuánto tiempo de rehabilitación voy a precisar? En general, a los tres meses podrás reiniciar tu actividad, aunque con restricciones. A los seis meses estarás prácticamente restablecido para realizar la actividad que tenías antes de la fractura. ¿Qué pretendemos con el inicio de la rehabilitación de forma precoz? Queremos potenciar el tono muscular de la extremidad operada para evitar la temida atrofia muscular. Una rigidez articular podría ocasionarte posturas viciosas que afectarían a la marcha y estabilidad definitivas. Ejercicios En general, los ejercicios a realizar serán de intensidad progresiva durante todo el proceso de la rehabilitación. A continuación, te detallo las diferentes etapas: Durante las dos primeras semanas perseguimos el mantenimiento de un buen tono muscular. Somos conscientes de que la fractura ha supuesto una interrupción absoluta de tu actividad física. Te recomendaremos los siguientes ejercicios (todos ellos debes realizarlos en la cama, en posición boca arriba y con las piernas estiradas. Aún es pronto para flexionar la rodilla y la cadera): Contracciones del cuádriceps : colocar una pequeña almohada bajo las rodillas y presionar hacia abajo contrayendo el cuádriceps durante cuatro segundos y luego relajar. Hacer tres series de 10 repeticiones con ambas extremidades y de forma alterna. Potenciación de la musculatura glútea : Aquí pretendemos que despegues tu pelvis del colchón durante tres segundos. Elevar discretamente la pelvis y contraer los glúteos durante tres segundos y luego bajar lentamente. Se recomiendan cuatro series de 10 repeticiones. Trabajo de adductores de la cadera :  es muy fácil. Apretar las rodillas durante 3 segundos. Puedes interponer una pelota de goma semielástica, si te resulta más cómodo. Hacer cuatro series de 10 repeticiones. Fortalecimiento de los músculos posteriores de la extremidad: sujetar una banda elástica con la punta del pie y coger las puntas con las manos. Aguantar la pierna elevada y recta durante 10 segundos. Cuatro series de 10. Si has logrado realizar estos ejercicios es el momento de parar y aplicarte frío local durante diez minutos. Sobre todo, recuerda que al levantarte por cualquier motivo debes ayudarte de un bastón o muleta y sostenerla siempre en el lado opuesto al de la pierna lesionada (es decir debe llevarse en el lado sano). A partir de la tercera semana post-quirúrgica podemos incorporar ejercicios que impliquen cierta flexión de rodilla y, durante la quinta semana, es el momento de iniciar la deambulación sin ayuda. Puede ser en las barras del centro rehabilitador o en el pasillo de tu casa. Recuerda que debes continuar con el resto de ejercicios. Prueba a hacer los ejercicios dentro del agua (te resultará mucho más fácil). Ir a la piscina será una opción muy acertada. Si no quieres desplazarte, otro recurso sería la bicicleta estática, pero recuerda poner una intensidad baja al inicio.   ¿Tienes dudas?  Regístrate ahora  en Savia y habla gratis con nuestros especialistas médicos por chat o videoconsulta. Consejos preventivos Tan sólo me queda aportarte algunos pequeños consejos a tener en cuenta de cara a la prevención de futuras caídas: Evita cruzar las piernas al sentarte y acostarte. Te puede desestabilizar.  Utiliza un asiento elevado para el inodoro. Te permitirá acceder con menos esfuerzo. Utiliza zapatillas cerradas por detrás. Las abiertas pueden hacerte resbalar. Pon material antideslizant e en el suelo de la ducha y barras de soporte. No pongas escalón para acceder a la ducha. Si te resulta más cómodo dúchate sentado. Retira las alfombras de tu vivienda. Ten siempre una linterna y un teléfono en la mesita de noche. Y, sobre todo, ten paciencia y sé constante. Eres la persona más interesada en recuperarte. Tu esfuerzo se verá compensado.
Hiperplasia Benigna: Diagnóstico
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Hiperplasia Benigna: Diagnóstico

Ningún hombre escaparemos a medida que envejecemos del crecimiento de la glándula prostática, pero no todos estos aumentos conllevarán síntomas que requieran tratamiento. La hiperplasia benigna de próstata (HBP) afecta en mayor o menor grado al 80-90% de los hombres de más de 80 años. ¿En qué consiste? La hiperplasia benigna de próstata (HBP), también llamada adenoma prostático , consiste en el crecimiento benigno (a diferencia de una neoplasia o cáncer) del tejido prostático. La próstata va aumentando de tamaño a medida que nos hacemos mayores. Cuando crece lo hace a expensas de su parte central, que es donde se ubican las glándulas prostáticas, que son las encargadas de producir la secreción prostática. Esta secreción forma parte del líquido seminal y aporta nutrientes a los espermatozoides. Síntomas Inicialmente el crecimiento de la próstata no conlleva ningún tipo de síntomas, Sin embargo, a medida que el tejido va creciendo la próstata comprime la uretra, que pasa a través de la parte central de la próstata. Esta compresión de la uretra puede dificultar la expulsión de la orina , lo cual es el principal problema de la HBP y lo que condiciona la aparición de los síntomas. Como la salida de la orina está dificultada, el músculo detrusor, que es el que se encarga de presionar la vejiga para que la orina salga, tiene que hacer más fuerza para vencer la presión a la que se ve sometida la uretra a su paso por una próstata aumentada de tamaño. Al fin y al cabo, todo es una cuestión de física: si se tiene que hacer más presión para que la orina salga, a la larga las fibras del músculo pierden su capacidad de contracción por exceso de uso y la salida de la orina se ve dificultada. Los pacientes que acuden a la consulta por problemas relacionados con la HBP explican una serie de síntomas muy característicos: Dificultad para orinar (disuria) Urgencia para orinar Aumento de la frecuencia al orinar Poca cantidad de orina en cada micción (polaquiuria) Disminución de la potencia del chorro de la orina Goteo tras acabar la micción Sensación de no haber vaciado del todo Predominio de ganas de orinar por la noche (nicturia) Todos estos síntomas se van agravando a medida que va aumentando el tamaño prostático. Si no se hace nada para evitarlo, la próstata seguirá creciendo y cada vez costará más que se vacíe la orina. Si llega un momento en que la fuerza para vaciar la vejiga es menor que la presión que tiene que vencer la orina no saldrá, con lo cual se producirá lo que se llama una retención aguda de orina (RAO) . Si la RAO no se resuelve, la orina comenzar a fluir en sentido contrario, hacia los riñones, lo cual puede afectar a su funcionamiento y llegar a causar una infección renal de origen obstructivo. Diagnóstico Primero, síntomas: el diagnóstico de la de la HBP se basará inicialmente en los síntomas por los que acuda el paciente a la consulta, que serán los anteriormente descritos: retraso en el inicio de la micción, disminución del calibre y la fuerza del chorro de la orina, sensación de vaciado incompleto, goteo tras la micción, polaquiuria (aumento del número de micciones) y nicturia (expulsión involuntaria de orina durante la noche). El siguiente paso para el diagnóstico será la exploración. Mediante el tacto rectal, introduciendo el dedo por el ano, se puede palpar la próstata. En los pacientes con HBP vemos que esta se palpa aumentada de tamaño de manera homogénea, no es dolorosa, la consistencia es gomosa y no se parecían zonas induradas. Es esencial no el tacto rectal para poder descartar con esta sencilla maniobra la posible presencia de una prostatitis o de un cáncer de próstata, dado que ambas entidades pueden dar síntomas similares a los causados por la HBP. Analítica de sangre: ante la sospecha de una HBP es importante realizar una analítica de sangre para valorar los niveles del antígeno prostático específico o PSA. En condiciones normales los niveles de PSA en sangre no suelen estar por encimas de los 4 ng/litro. Si se detectan valores superiores pero estos no alcanzan los 10 ng/litro se pueden realizar pruebas complementarias para asegurar el diagnóstico de la HBP y, sobre todo, para descartar el cáncer de próstata. Ecografía prostática: es la principal prueba complementaria, que nos permite visualizar la estructura de la próstata, medir su tamaño y asegurarnos que no haya zonas sospechosas de un cáncer de próstata. En caso de dudas y en pacientes con valores por encima de 10 ng/litro se puede realizar una biopsia prostática, que permitirá tomar muestras del tejido y asegurar el diagnóstico. Urodinamia: es otra prueba complementaria esencial y permite hacer un estudio de la micción. Dicha prueba consiste en valorar, mediante unos sensores especiales, la capacidad de vaciado de la vejiga y las presiones que se producen en la misma y las que tiene que vencer a su paso por la próstata. Esto permite valorar objetivamente el grado de obstrucción y tomar la mejor opción terapéutica. ¿Cómo se trata? El tratamiento de la HBP dependerá de la gravedad de los síntomas. Las diferentes opciones terapéuticas son: Fitoterapia , fármacos con extractos de plantas Alfabloqueantes , que disminuyen las resistencia a la salida de la orina. Hormonoterapia, reduciendo la producción de testosterona, que es la hormona que permite el crecimiento del tejido prostático. Cirugía , con diversas aproximaciones, bien a través de la uretra o mediante cirugía abierta. Resección mediante láser KTP o láser verde , o bien radiofrecuencia, con una mejor recuperación tras la intervención. A pesar de que la próstata va a crecer de todos modos, existen algunas medidas que pueden retrasar la aparición de estos síntomas, como son mantener buenos hábitos de micción , es decir, tener una ingesta adecuada de agua, orinar con frecuencia y no retener la orina durante mucho tiempo. En caso de presentar síntomas que puedan sugerir una HBP es necesario que ponerse en contacto cuanto antes con un urólogo para que lo valore y lo trate.
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