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La importancia de una Alimentación Preventiva
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La importancia de una Alimentación Preventiva

En términos de salud, la prevención es fundamental y, se mire por donde se mire, resulta muy beneficioso actuar de forma preventiva, para disminuir de esta forma el riesgo de sufrir determinados problemas de salud. Desde el punto de vista de la nutrición, estamos viendo como cada vez más estudios científicos corroboran la relación entre ciertos alimentos (y especialmente ciertas formas de alimentación) y algunos tipos de cáncer, problemas cardiovasculares y diabetes tipo 2. Cáncer Aunque la genética influye en el riesgo de padecer cáncer, se sabe que son los factores no hereditarios los que más determinan su aparición, según afirma la Sociedad Americana contra el Cáncer. Las múltiples asociaciones y sociedades científicas de estudio del cáncer concluyen en los mismos principios para evitar el cáncer, que fundamentalmente se basan en buenos hábitos de alimentación y ejercicio, y en evitar la exposición a factores que predisponen a su desarrollo. La Agencia Internacional de Investigación sobre el Cáncer, que forma parte de la Organización Mundial de la Salud (OMS), ha establecido el Código Europeo Contra el Cáncer que, entre otras, nos da las siguientes pautas: No fumar ni consumir ningún tipo de tabaco, y evitar el humo de tabaco tanto en el hogar como en el trabajo. Mantener un peso saludable . Hacer ejercicio a diario y limitar el tiempo que se pasa sentado. Realizar una alimentación saludable : Consumiendo gran cantidad de cereales integrales, legumbres, frutas y verduras. Limitando los alimentos hipercalóricos (ricos en azúcar o grasa) y evitando las bebidas azucaradas. Evitando la carne procesada y limitando el consumo de carne roja y los alimentos con mucha sal. Limitar el consumo de alcohol , aunque lo mejor para la prevención del cáncer es evitar del todo las bebidas alcohólicas. Por tanto, evitar el tabaco, mantener un peso saludable y un nivel de actividad física adecuada a lo largo de la vida y llevar una alimentación equilibrada se consideran factores importantes para reducir el riesgo de desarrollar cáncer durante la vida de una persona. Además, estas mismas conductas también se relacionan con un menor riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares y diabetes. Diabetes Los casos de diabetes tipo 2 van en aumento, y no sólo en adultos. Mientras que la diabetes tipo 2 se consideraba una enfermedad muy rara en la infancia hasta hace pocos años, actualmente los casos no paran de crecer paralelamente a los de obesidad, puesto que es uno de los riesgos asociados. La gran mayoría de los casos de obesidad se asocian con un exceso en la ingesta calórica y una insuficiente actividad física, especialmente en los niños. Este incremento de peso produce a corto y largo plazo una mayor resistencia a la insulina y una hiperinsulinemia o, lo que es lo mismo, una mayor secreción de insulina para compensar dicha resistencia. Con todo ello, estamos contribuyendo al desarrollo de la diabetes tipo 2 . Se sabe que el riesgo de desarrollar obesidad, resistencia a la insulina y, en consecuencia, diabetes, está influido por la cantidad y el tipo de grasa que se ingiere con la dieta. Se ha relacionado una mayor resistencia a la insulina con un consumo elevado de grasas de origen animal . También se observa esta alteración cuando el consumo de grasas representa más del 40% de la energía total ingerida. Los ácidos grasos monoinsalturados son el tipo de grasa más recomendable para contrarrestar la disminución de grasas saturadas. Sobre los alimentos ricos en hidratos de carbono, debemos destacar la importancia de escoger variedades integrales que, al incorporar fibra, van a ocasionar menor respuesta insulínica. Con todo ello, debemos tener en cuenta que, desde el punto de vista de prevención, es fundamental mantener un estilo de vida activo , realizar ejercicio físico si puede ser, a diario, y una ingesta calórica ajustada a nuestras necesidades, de manera que se evite un exceso de grasas saturadas e hidratos de carbono simples, especialmente en forma de azúcares añadidos. Gripe y resfriados Cada invierno surge de nuevo la duda: ¿podemos hacer algo para evitar los resfriados, gripe u otros virus típicos de las estaciones frías? Aunque nos pese, no existe ningún alimento en concreto que, tomado en una determinada dosis o de una determinada forma, consiga aumentar las defensas de nuestro organismo. Bueno, sí que hay uno, la leche materna, así que siempre que se pueda es interesante optar por la lactancia materna. Para los que ya somos mayorcitos, la noticia positiva es que existen hábitos que sí tienen relación con la inmunidad, se trata de velar por la seguridad alimentaria de nuestra dieta y por la higiene personal y evitar el sedentarismo, el alcoholismo, el tabaquismo y el estrés, dormir suficiente, mantener un peso adecuado y llevar una alimentación saludable. Así pues, no nos basamos en ningún alimento en concreto, sino en la alimentación en general. La EFSA (European Food Safety Authority) reconoce que algunas vitaminas (A, B 6 , B 12 , C y D) y minerales (cobre, folato, hierro, selenio, zinc) intervienen en el funcionamiento del sistema inmune. Ello se traduce en que mantener niveles adecuados de estos micronutrientes sí se puede atribuir al buen funcionamiento del sistema inmunitario. De lo contrario, un exceso de estas vitaminas y minerales podría tener efectos perjudiciales.   Una de las vitaminas que está más en boca en cuanto a reducir resfriados es la vitamina C. Sin embargo, no existen evidencias sobre los efectos que pueda tener en cuanto a la prevención del resfriado común . Sí se han visto resultados positivos en personas expuestas a esfuerzo físico intenso durante un corto periodo de tiempo. Cardiovascular La alimentación es en gran medida la responsable de los niveles de colesterol y triglicéridos en sangre. Los nutrientes que ingerimos a través de la dieta van a influir sobre las grasas en nuestro organismo, lo que repercute en las enfermedades cardiovasculares. En este sentido, debemos tener en cuenta que la ingesta de ácidos grasos saturados se relaciona con un incremento del colesterol total y los triglicéridos. Los ácidos grasos saturados que presentan mayor incidencia en los niveles de grasas en sangre son el palmítico y el mirístico, presentes en el aceite de palma y coco, grasas lácteas y algunas carnes. El consumo de ácidos grasos monoinsaturados se relaciona con una disminución en los niveles de colesterol LDL, es posible que incremente o mantenga igual los niveles de HDL y parecen no influir sobre los niveles de triglicéridos. En cuanto a los ácidos grasos poliinsaturados, influyen disminuyendo los niveles de colesterol o triglicéridos o, en el caso del omega-3, no se considera que influya sobre el colesterol total ni el LDL. Los ácidos grasos trans o grasas hidrogenadas se relacionan con un incremento del colesterol LDL y, en consecuencia, con el colesterol total. Respecto a la ingesta de colesterol se considera que influye poco sobre los valores de colesterol sanguíneo , su efecto es menos relevante que el de los ácidos grasos saturados, por lo que a nivel preventivo se considera mucho más relevante la reducción de la grasa saturada que la de colesterol.   Por otra parte, la ingesta de fibra soluble y fitoesteroles tiene efectos positivos, contribuyendo a disminuir el colesterol LDL y con ello el colesterol total, mientras que los hidratos de carbono simples y el alcohol se relacionan un incremento de los triglicéridos en sangre . En conclusión… Con todo ello, podemos concluir que se considera adecuado seguir una alimentación saludable que nos proporcione los nutrientes necesarios para mantener un peso adecuado , siendo rica en verduras, hortalizas y frutas, con presencia de otros alimentos vegetales como por ejemplo legumbres, cereales integrales y frutos secos, limitando el consumo de carnes rojas, derivados cárnicos y productos procesados con alto contenido en grasas saturadas y/o azúcares y/o sodio y evitando el consumo de alcohol.  
Exceso de Ganas de Orinar
Artículo especializado

Exceso de Ganas de Orinar

La polaquiuria es el término médico que define el aumento en el número de micciones al día . Es decir, la necesidad de ir frecuentemente al lavabo, generalmente con diuresis (volumen de orina) normal o escasa. Hay que diferenciarla de la poliuria , que es un aumento en la cantidad de orina que se caracteriza por volúmenes de orina muy por encima de lo normal, pero sin mayor frecuencia en ir al baño.  Es importante esta diferencia pues las causas que provocan la poliuria pueden ser otras.  Si el exceso de ganas de orinar se da por la noche, obligando a levantarse, se denomina nicturia . ¿Causas? La polaquiuria no es una enfermedad, es un síntoma. En muchas ocasiones aparece con un conjunto de síntomas secundarios a la enfermedad que los produce. Por ejemplo, puede acompañarse de necesidad urgente para orinar, dolor pélvico, incontinencia , etc. Las causas de la polaquiuria son múltiples, en su mayoría, secundarias a enfermedades del tracto urinario, si bien pueden darse en otros tipos de enfermedades. Infecciones de las vías urinarias y aparato genital: cistitis, prostatitis. Tumores e hipertrofia benigna de próstata. Tumores y enfermedades de la vejiga (cistitis rádica, hiperactividad del músculo detrusor de la vejiga). Lesiones de la médula espinal que afectan a la inervación de la vejiga. Otras enfermedades urológicas como la estenosis de uretra (estrechez), el cistocele (caída de la vejiga) o litiasis (piedras). Situaciones fisiológicas: embarazo (por aumento de presión sobre la vejiga). Medicamentos y sustancias que aumentan la diuresis (café, alcohol). Secuelas de radioterapia o cirugía sobre la zona pélvica. Partos múltiples, generalmente se acompaña de incontinencia. Diabetes tipo I , se acompaña de sed intensa y de un aumento en el volumen de la diuresis: poliuria. ¿Cómo se diagnostica? El diagnóstico es relativamente sencillo. Se ha de realizar una entrevista detallada al paciente para ver si se trata de una polaquiuria real. Se indaga sobre los factores que la pueden favorecer (por ejemplo, consumo importante de cafeína o fármacos), si existen otros síntomas acompañantes que orienten hacia su origen (fiebre, sangre en la orina) y si el paciente tiene otras enfermedades o antecedentes que puedan estar relacionados. Las exploraciones básicas a realizar son: Exploración física. Analítica en sangre y en orina. Cultivo de orina. En función de la sospecha diagnóstica se puede ampliar el estudio con exploraciones más específicas y dirigidas: Pruebas para estudio del tracto urinario/genital : ecografía, TAC, uretrocistografía, cistoscopia, cistometría, etc Pruebas neurológicas (sospecha de lesión neurológica): TAC, RM, electromiograma. ¿Cómo se trata? El tratamiento depende de la causa, no se trata el síntoma sino la enfermedad que lo provoca. Así, el tipo de indicación terapéutica puede variar mucho. En los casos más sencillos, debidos a abuso de sustancias o fármacos , simplemente se elimina o restringe su consumo. Los antibióticos estarán indicados en los casos en los que haya sospecha de infección como cistitis o prostatitis. En relación a los problemas de próstata agrandada , pueden estar indicados fármacos para disminuir el tamaño. Casos más complejos (neurológicos, secuelas quirúrgicas, tumores) necesitarán tratamiento especializado que puede incluir cirugía, tratamiento oncológico, dispositivos de neuroestimulación, entre otros.
Qué Es la Epigenética
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Qué Es la Epigenética

El sistema que se encarga de la regulación de la expresión de los genes sin que se afecte la composición de los genes en sí mismo es lo que se denomina epigenética . La epigenética estudia, por lo tanto, el conjunto de elementos funcionales que regulan la expresión de los diferentes genes de una célula sin alterar su composición. Mediante estos mecanismos epigenéticos, que no modifican la secuencia de ADN, las células tienen la capacidad de marcar qué genes deben expresarse, en qué grado y en qué momento, para cumplir mejor con las funciones celulares que les son propias. Por ejemplo, dos gemelos idénticos tendrán exactamente el mismo genoma, pero su epigenoma puede variar en función de su alimentación, hábitos tóxicos, vida social y estrés. Todas las células somáticas del organismo contienen el mismo material genético en lo que se refiere a la secuencia de su ADN. Sin embargo, cada tipo celular (neuronas, células del miocardio, linfocitos, etc.) tiene un programa de expresión de genes distinto; es decir, cada tipo especializado de célula expresa solamente los genes que precisa para llevar a cabo su función en un momento determinado. Así pues, algunos genes se expresan solamente en unos momentos concretos y solamente lo hacen en unos tipos celulares concretos y no en otros, a pesar de que, potencialmente, todas las células compartan la misma información genética. Reversible A diferencia de la información almacenada en la secuencia de ADN del genoma, los cambios que se dan a nivel epigenético no son estáticos e invariables , sino que pueden modificarse a lo largo de la vida de la célula. Así pues, una de las principales características de las modificaciones epigenéticas es que son reversibles , no son definitivas, dado que no afectan al ADN propiamente, sino a su expresión. Asimismo, el epigenoma, que consiste en el conjunto de todos los elementos epigenéticos que pueden modificar la expresión de los genes, puede resultar influenciado por factores ambientales , especialmente durante el periodo del desarrollo embrionario, y puede hacer que estas alteraciones, aunque reversibles, se hereden de una célula a sus células hijas. Por consiguiente, el epigenoma puede variar entre los diferentes tipos de células del organismo, así como en función del momento del desarrollo o del estado de salud de la persona. Los principales factores ambientales que afectan al epigenoma son: Dieta. Actividad física. Estrés. Socialización. Tabaco y otras sustancias tóxicas. Infecciones. Inflamaciones crónicas. Exposición a sustancias carcinógenas. Son varios los mecanismos moleculares y microcelulares mediante los cuales la epigenética se encarga de modificar la expresión del genoma de las células, como la metilación, la modificación de unas proteínas llamadas histonas (alrededor de las cuales se ovilla el ADN) o la participación de microARN, que silencia la expresión de ciertos genes. Las modificaciones epigenéticas cumplen un papel de intermediarias entre el ambiente y los genes, por lo cual tienen un rol influyente en diferentes aspectos de la biología celular, de manera que la alteración de estos mecanismos puede derivar en la alteración de la proliferación celular y, por consiguiente, favorecer la aparición de un cáncer u otras enfermedades , así como el envejecimiento prematuro, tanto celular como de la persona. Su papel en el cáncer En el desarrollo de un cáncer se ven involucrados tanto cambios genéticos, que afectan a la secuencia del ADN celular, como cambios del epigenoma. Las células de un cáncer presentan una alteración de su estado epigenético, de manera que se expresan ciertos genes y se silencia otros de manera irregular, lo cual permite la proliferación celular desmedida y la no destrucción por parte del sistema inmunitario del organismo de las células con errores genéticos. Dado que las modificaciones epigenéticas son de carácter reversible, muchas líneas de investigación contra el cáncer actuales se centran con un futuro esperanzador sobre el estudio del epigenoma y comienzan a producirse fármacos que actúan sobre las enzimas que regulan los factores epigenéticos, con tal de revertir estas alteraciones que permiten la proliferación de las células cancerosas. En otras enfermedades Del mismo modo, los estudios de la epigenética permiten desarrollar fármacos basados en el uso de moléculas pequeñas que permitirán personalizar el tratamiento de otras patologías como las enfermedades inflamatorias, las metabólicas o las neurodegenerativas . Asimismo, se ha comprobado que las modificaciones del epigenoma tienen un papel relevante en el envejecimiento celular . Al comparar los epigenomas de recién nacidos, adultos y personas de edad avanzada se ha observado que, a medida que la persona envejece se van perdiendo una serie de grupos metilo (una molécula formada por un átomo de carbono y tres de hidrógeno), lo cual puede implicar la expresión inadecuada de ciertos genes. ¿Predecir la esperanza de vida? El epigenoma puede, por lo tanto, proporcionar una estimación de la edad biológica y contribuir a la predicción de la esperanza de vida del individuo . Un caso extremo de alteraciones epigenéticas de esta índole son las que se dan en las enfermedades de envejecimiento prematuro, como la progeria o el síndrome de Werner, en las cuales los pacientes, pese a tener pocos años de vida, presentan un epigenoma propio de personas de una edad muy avanzada. El epigenoma afecta también a los mecanismos de la memoria y el aprendizaje , al deterioro cognitivo asociado a la edad y a los trastornos del comportamiento. No está en nuestra mano modificar el genoma, pero en parte podemos intentar que nuestro epigenoma esté “lo más sano posible” con una serie de medidas que, como siempre, son las que nos permiten llevar una vida sana: Tener un dieta equilibrada y comedida. Realizar una actividad física apropiada a nuestra edad. Evitar el estrés y mantener una vida social activa. Dormir lo suficiente y asegurando un sueño de calidad. Mantenerse también activo intelectualmente. Evitar el tabaco y otras sustancias tóxicas y cancerígenas.
Eritema Infeccioso en Bebés
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Eritema Infeccioso en Bebés

El eritema infeccioso o megaloeritema se conoce también como “ quinta enfermedad” y, más popularmente, como “enfermedad de la bofetada ” pues una de las manifestaciones es la erupción de la piel, que consiste primero en manchas rojas en las mejillas dando la sensación de cara abofeteada. ¿Qué es? Se trata de una infección vírica propia de la infancia, que no reviste gravedad. Puede reconocerse por una erupción o exantema muy característico. Está provocado por el parvovirus B19 , para el que no existe vacuna. No tiene nada que ver con la parvovirosis de los animales domésticos como los perros (este virus es diferente y no afecta a las personas). ¿A quién afecta? Suele aparecer en niños en edad escolar (de seis a 12 años), y más en primavera y verano. Se contagia a través de las vías respiratorias u objetos contaminados . El mejor medio de prevención es el lavado de manos. Se estima que la mitad de la población adulta ha padecido la enfermedad, muchas veces en una forma leve y poco sintomática que puede pasar inadvertida, como muchas enfermedades por virus que se resuelven solas. Es más rara en bebés de menos de dos o tres años, pero posible. Como muchas otras infecciones, el bebé no puede contraerla al nacer, ni durante los primeros meses, ya que está protegido por anticuerpos que le ha pasado su madre a través de la placenta o la lactancia. ¿Cómo son sus manifestaciones clínicas? En el 50 % de los casos el niño pasará la infección sin ningún síntoma. Cuando se produce, el niño suele tener malestar, fiebre y dolor de garganta . Más raramente, diarreas o somnolencia. La erupción de la piel consiste primero en manchas rojas en las mejillas dando la sensación de “cara abofeteada”. Unos días después aparece el resto de la erupción, manchas rojas en las extremidades que forman figuras reticuladas, en forma de encaje o red. Rara vez afecta al tronco. Desaparece en pocos días, pero en muchos casos vuelve a aparecer con el calor, cuando el niño llora, o cuando se le baña, pudiendo durar hasta unas seis semanas. En casos más raros, el parvovirus B19 puede provocar otros tipos de erupción, por ejemplo, una distribución de manchas o puntos muy rojos en la zona de los guantes y los calcetines, una erupción que afecta a la cara lateral del tórax, o erupciones más extensas por tronco y extremidades que recuerdan al sarampión, una enfermedad que ya no estamos acostumbrados a ver porque los niños están vacunados. Con cierta frecuencia, la enfermedad puede acompañarse de dolor en los huesos y las articulaciones (artritis o artralgias). En casos de fiebre alta, puede acompañarse de convulsiones febriles, como otras infecciones leves que provocan fiebre. Complicaciones El parvovirus B19 tiene apetencia por infectar a los glóbulos rojos , sin consecuencias graves, pero en algunos casos se detecta una disminución de éstos en los análisis de sangre (anemia), que se recuperan rápido en unos días después de la infección. Sólo en los niños con inmunodepresión (por ejemplo, niños con enfermedades graves o trasplantados) puede producirse una anemia grave y una alteración de la médula ósea. Otros niños pueden tener afectación de la laringe y bronquial por el virus, similar a las que provocan otros virus respiratorios. Las laringitis pueden provocar estridor (una especie de respiración con ronquidos muy llamativa) y la obstrucción de los bronquios puede ocasionar asma, con síntomas que requerirán un tratamiento específico. ¿QUÉ PASA SI SE CONTRAE ESTANDO EMBARAZADA? En casos muy raros, una mujer embarazada que no haya pasado esta enfermedad la puede contraer durante la gestación y transmitirla al feto, una circunstancia que sólo ocurre en una tercera parte de los casos. El peligro es que ocurra durante el primer trimestre del embarazo, pudiendo provocar un aborto o alteraciones del corazón o neurológicos en el niño. Esta posibilidad debe estudiarse en las ecografías de control. En realidad, el riesgo de estas complicaciones graves es muy bajo, y el riesgo de pérdida fetal es sólo de un 5%. ¿Qué tratamiento se emplea? Como en muchas otras infecciones víricas de la infancia, no existe un tratamiento específico. La infección cura de forma natural , dejando una inmunidad permanente. La fiebre y las molestias se tratan con antiinflamatorios o antipiréticos como ibuprofeno o paracetamol. La erupción en las mejillas no tiene ningún tratamiento, y simplemente hay que esperar a su resolución. ¿Cuándo puede volver el niño al colegio o la guardería? A diferencia de otras virasis, en el megaloeritema el niño ya no es contagioso cuando presenta la erupción. Sí lo es la semana anterior, cuando tiene fiebre y el resto de síntomas. Un niño con esta enfermedad puede volver enseguida al colegio, aunque los síntomas (sobre todo la imagen de “bofetada”) estén visibles.
Espondilitis Anquilosante
Artículo especializado

Espondilitis Anquilosante

Cualquier patología que afecta a una articulación limitará su movilidad y, por tanto, la calidad de vida de quien la sufre, que será mayor o menor en función de la gravedad de dicha afectación. Es lo que ocurre en la espondilitis anquilosante , una enfermedad crónica de carácter inflamatorio que afecta básicamente a la columna vertebral y a la articulación sacroilíaca y produce un anquilosamiento entre vértebras que se sueldan entre sí, además de posibles cuadros de sacroiliitis, espondilitis, espondiolodiscitis, entesitis y artritis. ¿Por qué se produce? Las causas son, a día de hoy, poco específicas. Algunos expertos hablan de una posible relación entre ciertos gérmenes intestinales y la enfermedad , pero este es un tema que aún ha de seguir estudiándose. Hay indicios, eso sí, que indican que esta relación puede existir. Por otro lado, parece que hay un componente genético , como el que se conoce como HLAB27. Es un presente en un pequeño porcentaje de la población general (8% de los caucásicos), aunque no significa que todas las personas que presentan este gen desarrollarán la enfermedad, ya que sólo el 10% de los portadores llegarán a sufrirla. De hecho, se aconseja hacer un estudio genético únicamente a las personas que presentan sintomatología de espondilitis anquilopoiética (síntomas inflamatorios de articulaciones). Afecta de manera más habitual a gente joven entre 20-30 años y es raro su inicio pasados los 45 años. Su prevalencia es mayor en hombres que en mujeres. ¿Cuáles son sus síntomas? La espondilitis puede cursar con brotes y se caracteriza por un dolor especialmente localizado en la zona lumbar o en la parte central de la columna vertebral, de aparición nocturna, que despierta al paciente y le obliga a levantarse en muchas ocasiones. El hecho de no ser un dolor mecánico sirve para realizar el diagnóstico diferencial con otras patologías relacionadas con problemas de la columna como las artrosis o discopatías. Acompañando a este dolor, el paciente refiere una rigidez matutina que puede durar entre 30 minutos y horas y, por tanto, limita en gran medida sus posibilidades de realizar una vida en condiciones normales. Otra zona típica de afectación son las articulaciones sacrolíacas, y en este caso se caracteriza por un dolor en la zona de los glúteos que puede confundirse con un dolor parecido a la ciática ya que se irradia a la parte posterior de las extremidades inferiores. Afectación más allá de las articulaciones Además de las articulaciones propiamente dichas, la espondilitis provoca alteraciones en otras estructuras como son los tendones ocasionando entesitis , que es la inflamación de la zona de inserción del tendón en el hueso. No es propiamente una afectación articular, pero sí que llega a limitar la movilidad, el tendón de Aquiles o el esternón son localizaciones donde pueden aparecer molestias. Existen también manifestaciones extra articulares, enfermedades inflamatorias que no afectan a estructuras óseas, sino que se encuentran en otras localizaciones. La presencia de dolor, ojo rojo, sensibilidad a la luz (fotofobia), disminución de la visión o visión borrosa debe hacer pensar en una uveítis que requiere de un diagnostico precoz porque puede conducir a ceguera. La Enfermedad de Crohn y la colitis ulcerosa , que afectan al intestino, son posibles patologías también asociadas a la espondilitis que causan diarreas o pérdidas de peso sin motivo justificado. Por último, pero no menos importante, lesiones cutáneas de extensión variable que afectan a zonas articulares (rodillas y codos) de manera más importante, pero que pueden afectar también a la cabeza son signos de psoriasis una enfermedad autoinmune que ocasiona descamación. ¿Cómo se diagnostica? La sintomatología típica de esta enfermedad, los dolores nocturnos localizados en la zona central-lumbar son bastante indicativos de dicha patología, pero serán las pruebas complementarias las que ayuden al diagnóstico. El diagnóstico por la imagen es determinante ya que se observa en las radiografías, la existencia de lesiones típicas en las vértebras y articulaciones sacroilíacas, aunque hay casos en que se necesiten otras pruebas como una resonancia magnética. ¿Cómo se trata? En cuanto al abordaje terapéutico, éste debe ser combinado e incluir tanto terapia farmacológica como actividad física. La batería de fármacos actuales son tres: los corticoides, los antiinflamatorios, los fármacos modificadores de la enfermedad (FAME) y las terapias biológicas . Los dos primeros actúan reduciendo la sintomatología, básicamente el dolor y la inflamación, pero no tienen efecto sobre el curso de la patología, mientras que los FAME sí pueden ser útiles en los casos en que existen manifestaciones extraarticulares. Siempre será el especialista quien decida la opción terapéutica más adecuada a cada caso. Además del tratamiento farmacológico es esencial mantenerse activo, hay que evitar al máximo el sedentarismo siempre adaptándose a las características individuales, sobre todo al ser una enfermedad que cursa a brotes. Es recomendable conseguir realizar sesiones de ejercicios en los que se combinen ejercicios de tipo aeróbico con ejercicios cuyo objetivo es el trabajo muscular para tonificar y fortalecer la musculatura. Antes de empezar siempre hay que realizar unos minutos de calentamiento para que el cuerpo se vaya adaptando de manera progresiva. En cuanto a los ejercicios de tipo aeróbico, andar, bicicleta o nadar se pueden incluir en la rutina y además todos ellos pueden ayudar a expandir la caja torácica. Respecto al trabajo muscular, conviene centrarse en grupos musculares grandes y en movilizar aquellas zonas más afectadas por la propia espondilitis. Es importante buscar el consejo de un profesional. Complementario a esta terapia, es importante no olvidar que una dieta adecuada es otra recomendación conveniente, sobre todo para evitar el sobrepeso y la obesidad que empeorarían la sintomatología articular. En aquellas personas en las que la enfermedad se presenta también en el intestino es necesario consultar con un especialista.
Sobrevivir a la Esquizofrenia
Artículo especializado

Sobrevivir a la Esquizofrenia

El diagnóstico de esquizofrenia es, sin duda, uno de los más temidos de la psiquiatría. Cae como una losa. Si bien el impacto es devastador y a menudo estigmatizante o hasta tabú, cada vez hay más posibilidades terapéuticas. Se estima que un 1% de la población mundial padece esquizofrenia. Es una patología que no distingue entre sexos, clases sociales o nacionalidades. Generalmente comienza en la adolescencia o a principios de la adultez y no suele iniciarse después de los 35 años. Es poco común en la niñez, pero puede aparecer a partir de los cinco años de edad, siendo difícil diferenciarla de otros problemas del desarrollo, como los trastornos del espectro autista. ¿Causas? La esquizofrenia es una patología compleja. Aún no se ha podido establecer de forma clara qué la genera. Se reconoce la influencia de factores genéticos, alteraciones bioquímicas y neuropatología , pero también está constatada la influencia de los factores psicosociales, en particular, las experiencias traumáticas . Es como si de alguna manera, un sufrimiento extremo rompiera a la persona por dentro, desorganizando el orden psíquico. ¿Síntomas? Los síntomas en la esquizofrenia pueden ser muy variados, y tienen múltiples consecuencias a diferentes niveles, pero básicamente se clasifican en dos tipos: Síntomas positivos : son aquellos que denotan un   exceso en las funciones normales   de la persona. A pesar de que resultan más evidentes e impactantes que los negativos, tienen un mejor pronóstico. Alucinaciones: experiencias sensoriales que se producen en ausencia de un estímulo. Pueden estar relacionadas con los cinco sentidos (vista, oído, olfato, gusto o tacto), aunque las más habituales son las alucinaciones auditivas (sobre todo escuchar “voces”) o visuales (tener visiones).   Delirios: creencias o ideas fuertemente arraigadas que no pueden entenderse o justificarse en el contexto relacional de la persona y que resultan inamovibles a pesar de que haya pruebas convincentes de su inverosimilitud. Implican un deterioro en la capacidad para hacer inferencias lógicas y tienen un gran impacto emocional.  Entre los más habituales encontramos los delirios de perjuicio (la persona cree que se conspira para dañarla), de persecución (alguien la sigue o la espía), de control (alguien controla sus pensamientos o sus conductas), de grandiosidad (la persona cree que tiene poderes especiales), etc.   Síntomas negativos : Indican   una disminución o una pérdida de las funciones normales. Alogia: alteración del pensamiento que afecta al lenguaje, tanto por falta de fluidez como por producción insuficiente. Por ejemplo, cuando la persona sólo habla cuando se le pregunta o tiene un discurso muy limitado. Abulia/apatía : ausencia de comportamientos dirigidos hacia una meta. Falta de motivación y energía para iniciar, mantener o terminar una conducta, que puede llevar a la inactividad, abandonando tareas cotidianas, como la higiene personal. Anhedonia : disminución de la capacidad para experimentar placer. Pérdida de interés por cosas que antes sí lo tenían, como relaciones sociales o aficiones. Aplanamiento o embotamiento afectivo : ausencia o disminución de la reacción emocional. Atención deficitaria : procesamiento más lento de la información. Aislamiento social. Otros síntomas de desorganización o cognitivos: Síntomas relacionados con el movimiento: parálisis, agitación, conductas repetitivas y manierismos. Síntomas de lenguaje desorganizado o trastornos del pensamiento: como irse de un tema a otro (fuga de ideas) o hablar demasiado deprisa (taquilalia). Manifestaciones afectivas incongruentes con la situación. Confusión, desorientación. Alteraciones en la memoria. ¿Tipos de esquizofrenia? El concepto de esquizofrenia está en evolución. La última clasificación internacional de diagnósticos psiquiátricos (DSM-V) ha eliminado los diversos tipos clínicos, y los ha sustituido por especificadores de curso según el síntoma predominante en el momento de la valoración. Es una decisión polémica y hay profesionales que se resisten y siguen utilizando los subtipos clásicos: Paranoide: afectación más psíquica con habituales delirios y alucinaciones. Catatónica : Implica graves alteraciones psicomotoras como inmovilidad, incapacidad para hablar o la adopción de posturas extrañas. Residual: en el pasado ha habido una crisis esquizofrénica, pero en la actualidad los síntomas positivos son moderados y permanecen como “restos” los síntomas negativos. Hebefrénica o desorganizada : predominan las alteraciones emocionales y el comportamiento imprevisible. Indiferenciada: “Cajón de sastre” donde entran los casos que no se ajustan a ninguna de las anteriores tipologías. ¿Tratamiento? Hasta hace unos años, el tratamiento de la esquizofrenia era exclusivamente médico. Al ir evolucionando el concepto de enfermedad, también ha ido evolucionando la forma de abordarla terapéuticamente, incluyendo así a otros profesionales. Hoy por hoy se entiende que el tratamiento debe ser multidisciplinar , trabajando en equipos coordinados psiquiatras, enfermeros, psicoterapeutas, neuropsicólogos, trabajadores sociales, etc. A nivel psicológico: están habiendo avances muy importantes. Países nórdicos como Noruega y Finlandia están obteniendo resultados reveladores desde principios de los años ochenta, que ya se empiezan a aplicar progresivamente en España. Algunos de los elementos en que se centran son: Encontrar sentido a las alucinaciones y delirios: buscar causas y explicaciones dentro de la historia de la persona. Establecer elementos del día a día desencadenantes de la psicopatología. Estrategias de afrontamiento. Creación de red y soporte. Trabajo con familias. A nivel farmacológico : es importante señalar que la medicación debería ser considerada una herramienta, no un fin en sí misma. Responde de formas diversas en función de cada persona. Los fármacos más habituales, los a ntipsicóticos (o neurolépticos), tienen eficacia únicamente en los síntomas positivos. También se usan antidepresivos, ansiolíticos y estabilizadores del humor , así como medicación específica para corregir efectos secundarios de los neurolépticos (por ejemplo, antiparkinsonianos). A nivel social: es conveniente que haya un asesoramiento que posibilite la integración de la persona a nivel global. Si corresponde: prestaciones socioeconómicas y sanitarias, alternativas de vivienda, formación laboral, etc. ¿Pronóstico? La esquizofrenia es curable, pero no todos los casos se curan. En clínica existe la “regla de los tercios”, donde un tercio de los pacientes se recupera, un tercio tiene un pronóstico intermedio, necesitando soporte para su integración social y el tercio restante se cronifica, necesitando tratamiento a largo plazo. El tratamiento es complejo, pero también está constatado que puede tener excelentes resultados.
Como Superar el Trastorno por Estrés Postraumático
Artículo especializado

Como Superar el Trastorno por Estrés Postraumático

Haber vivido o presenciado un acontecimiento impactante, terrorífico o peligroso no sólo afecta en el momento en el que éste tiene lugar, sino que puede dejar secuelas en forma de síntomas que se manifiestan poco después o pasados incluso meses o años. Es el conocido como trastorno por estrés postraumático (o TEPT) , que sufren algunas personas tras experimentar un suceso así. ¿Cuáles son los síntomas? Los síntomas, por lo general, se manifiestan poco después del evento traumático, pero podrían no hacerlo hasta pasados algunos meses o años, e incluso aparecer y desaparecer de forma intermitente durante muchos años. Para que podamos hablar de un diagnostico TEPT, los síntomas deben prolongarse durante más de cuatro semanas, producir angustia e interferir con la vida laboral y particular de la persona. Su duración suele ser de unos seis meses, aunque en algunas personas puede volverse crónico si no hacen algo para superarlo o no piden ayudan profesional. El tiempo, en este caso, no lo cura, si no que lo cronifica. Existen cuatro clases de síntomas TEPT: Síntomas de reviviscencia   Volver a vivir mentalmente el acontecimiento traumático. “Flashbacks” una y otra vez, incluso con síntomas físicos como palpitaciones o sudoración. Tener pesadillas durante la noche. Tener pensamientos atemorizantes. Síntomas de hipervigilancia y reactividad Sobresaltarse fácilmente y estar a la defensiva. Sentirse tenso y nervioso. Expresar arrebatos de ira. Tener dificultad para dormir. Síntomas de evasión Evitar los lugares, situaciones, personas y objetos que desencadenan el recuerdo del evento traumático. Evitar hablar o pensar sobre sobre el acontecimiento traumático. Síntomas cognitivos y del estado de ánimo Dificultad para recordar detalles de la experiencia traumática. Pensamientos negativos sobre uno mismo y sobre el mundo. Sentimientos de culpa y dificultad para expresar sentimientos. Pérdida de interés en las actividades que antes eran placenteras. Si, al principio, los síntomas son muy intensos, pero solo duran unas semanas y después desaparecen, estaríamos hablando de un estrés agudo y no de un postrauma. ¿Por qué algunas personas lo experimentan y otras no? Hay personas más propensas que otras a padecer este tipo de trastornos porque existen factores, tanto de riesgo como de protección, que aumentan o disminuyen la probabilidad de desarrollarlo. Factores de riesgo Tener a ntecedentes de enfermedad mental o consumo de drogas. Haber tenido una experiencia traumática en la niñez. Tener lesiones físicas derivadas del hecho traumático. Ver a personas gravemente heridas o muertas. Tener poco o ningún apoyo social después del acontecimiento traumático. Lidiar con un exceso de estrés después del suceso (pérdida de un ser querido, del trabajo, la vivienda, lesiones, dolor, etc.) Tener sentimientos de miedo extremo e impotencia. Factores de protección Apoyarse en otras personas, como familia y amigos. Rescatar el aprendizaje derivado de la experiencia traumática. Valorar las decisiones tomadas a la hora de enfrentar el peligro. Actuar y responder de manera eficaz a pesar del miedo. ¿Cuáles son las causas? Después de un evento traumático, debido al estrés experimentado, el cuerpo secreta hormonas y químicos que desequilibran nuestro estado mental. Lo habitual es que el cuerpo se recupere y regrese a los niveles normales, pero por alguna razón, en las personas con TEPT, el cuerpo sigue secretando hormonas y químicos del estrés, aunque el peligro ya haya desaparecido, desarrollando, de esta forma, el trastorno. Experiencias y situaciones que pueden causar TEPT Soldado, veterano, prisionero de guerra o víctima de guerra. Víctima de violación o violencia doméstica. Pérdida inesperada de un ser querido. Superviviente de abuso o ataque sexual, físico o verbal. Persona con una enfermedad potencialmente mortal. Víctima de bullying. Superviviente de un evento inesperado, como un ataque terrorista o un accidente de tráfico. Empleado que responde a eventos traumáticos, como un bombero o un policía. Superviviente de un desastre natural, como un incendio, huracán o terremoto. Persona que sufre ansiedad , depresión o un trastorno mental. ¿Los niños reaccionan de manera diferente que los adultos? En niños muy pequeños (menores de 6 años ) los síntomas son muy diferentes a los que pueden presentar los adultos: Hacerse pipi en la cama. Tener dificultad para dormir. Olvidarse de cómo hablar o no poder hacerlo. Pasar a ser dependiente de los adultos y no querer quedarse solo. En niños de primaria ( entre los 7 y 12 años ) los síntomas se hacen más visibles, pero continúan siendo diferentes a los de los adultos: Mostrar la experiencia traumática en el juego, el dibujo, cuentos, etc. Tener pesadillas durante la noche. Estar irritables y agresivos. Intentar evitar ir al cole, hacer las tareas escolares o juntarse con sus amigos. En el caso de los adolescentes ( a partir de los 12 años ) los síntomas son similares a los de los adultos, pero posiblemente con: Conductas disruptivas, irrespetuosas o destructivas. Pensamientos de venganza. Ansiedad, depresión y retraimiento. ¿Qué tratamientos existen? Los principales tratamientos son la psicoterapia, los medicamentos o una combinación de ambos. Psicoterapia: las psicoterapias centradas en el trauma representan el tipo de tratamiento para el TEPT más recomendado. “Centrado en el trauma ” significa que el tratamiento gira en torno al recuerdo del evento traumático o su significado para, mediante diferentes técnicas (visualizar, hablar, pensar, modificar creencias poco útiles sobre el trauma, etc.) conseguir procesarlo y que deje de dar síntomas. Medicamentos: los medicamentos que han demostrado ser útiles en el tratamiento del TEPT son algunos de los mismos utilizados para los síntomas de la depresión y la ansiedad. La mayoría son antidepresivos que afectan a los niveles químicos del cerebro para reestablecer el estado de ánimo. ¿Qué estrategias puedo utilizar para superarlo? Tener un afrontamiento activo: esto significa aceptar el impacto del trauma sobre nuestras vidas y emprender una acción directa para mejorar las cosas. Esta forma de afrontar nos coloca en una posición de poder y nos ayuda a sentirnos menos indefensos. Quizás no podemos tener la misma vida que antes del acontecimiento traumático, pero eso no significa que tengamos que dejar de vivir. Crear una nueva vida, activa y acorde a las limitaciones postraumáticas, nos pondrá en el camino de la recuperación. Entender la recuperación como un proceso: la recuperación es un proceso continuo, cotidiano, que se produce poco a poco y no de repente. Curarse no significa olvidar los eventos ocurridos, si no, no sentir dolor ni malos sentimientos al pensar en ellos. Aprender sobre el trauma y el TEPT : aprender que los síntomas del TEPT son comunes nos hace darnos cuenta de que no estamos solos, que no somos débiles y que tampoco estamos locos. El problema lo compartimos con miles de personas y conocer acerca de él y como funciona nos ayuda a poder afrontar los síntomas de una manera más eficaz. Hablar con otros: es importante que no nos aislemos y nos esforcemos por estar con personas que nos hagan sentir bien. Hablar de lo sucedido repetidamente ayuda al cerebro a procesar la información traumática y volver al equilibro anterior. Todo lo que trabajes de día, no tendrá que trabajarlo tu cerebro de noche, así que reconstruye la historia, cuenta cómo te sientes y lo que piensas al respecto, y verás cómo los síntomas empiezan a desaparecer. Practicar métodos de relajación: al principio puede aumentar el estrés por el hecho de reducir el contacto con el mundo exterior y centrar la atención en las sensaciones perturbadoras, pero realizar técnicas de relajación en pequeñas cantidades, puede ayudarnos a reducir las reacciones negativas.  Ejercicios como la relajación muscular, respiración, meditación, natación, estiramientos, yoga, escuchar música, etc., pueden ser muy útiles en el proceso de recuperación.
Descubre Cúal Es El Mejor Tratamiento de la Escoliosis
Artículo especializado

Descubre Cúal Es El Mejor Tratamiento de la Escoliosis

Afecta aproximadamente al 2% de la población, y se debe aclarar que la escoliosis no tiene cura , por lo que el objetivo principal de los tratamientos que se apliquen será mejorar la calidad de vida del paciente. La pauta de un tratamiento puede ser algo compleja ya que existen diferentes tipos de escoliosis. No obstante, los objetivos básicos serán controlar la progresión, corregir la deformidad y evitar sus consecuencias. ¿Qué es la escoliosis? La escoliosis es una desviación anormal de columna vertebral . Se trata de una patología reumatológica congénita de origen desconocido en el 85% de los casos, el resto pueden ser debido a déficits del control muscular por una patología neurológica, por una malformación de la columna congénita o un traumatismo. La desviación está formada por una torsión y desplazamiento lateral de las vértebras que se acentúan y desvían en forma de ‘’S’’ o ‘’C’’ de la curvatura fisiológica de la columna vertebral. La escoliosis se desarrolla durante la época de crecimiento, y una vez superada esta etapa, el hueso se vuelve maduro y la desviación deja de agravarse. Se distinguen tres tipos de escoliosis en función de la etapa en la que se desarrolla: En los niños de 3 años o menos, se denomina escoliosis infantil. En los niños de 4 a 10 años, se denomina escoliosis juvenil. En los niños mayores de 11 a 18 años, se denomina escoliosis adolescente.   Entendiendo la columna… La columna está conformada por 33 vértebras distribuidas de arriba a abajo: 7 cervicales,12 dorsales y 5 lumbares, 5 sacras y 4 cóccix. Estas vértebras se disponen entre ellas creando unas curvas fisiológicas que tienen la función de amortiguar la carga de nuestro peso. Si las curvaturas fisiológicas se ven modificadas, la amortiguación de la carga que recibe nuestro cuerpo también, por lo que existirá un desequilibrio que comportará que zonas de nuestro cuerpo soporten más carga que otras. La desviación supondrá también problemas a nivel óseo y muscular e incluso visceral, comprometiendo la función respiratoria. La curvatura escoliótica se suele localizar entre los tramos vertebrales dorsal (T1-T12) y lumbar (L1-L5). ¿SABÍAS QUE…? La escoliosis más común aparece entre los 10 y 11 años. Es dos veces más frecuente en niñas que en niños. La desviación escoliótica en sí no es dolorosa, lo son las contracturas musculares o pinzamientos que pueden surgir consecuentemente. ¿Cómo se manifiesta? La escoliosis conlleva una deformación tridimensional anatómica de las vértebras , pero también de costillas, ligamentos y discos intervertebrales. Se desarrolla de forma progresiva, durante el proceso madurativo óseo, y una vez llegada la edad adulta la deformación deja de aumentar. Durante su desarrollo no produce ningún síntoma o dolor, por lo que son los padres o pediatras quienes se dan cuenta observando las asimetrías que provocan, como por ejemplo un hombro más alto o adelantado que el otro o la pelvis inclinada hacia un lado , que provoca también una dismetría en la longitud de las dos piernas (una más corta que otra). Signos y síntomas más destacados Curvatura anormal hacia el lateral, deformación tridimensional. Hombros y caderas asimétricos (se observa una inclinación). Una pierna más corta que la otra. Dolor espalda por contracturas musculares o compresión de la médula o nervios raquídeos. Rigidez de la columna. Deformidades en las vértebras. Disminución de la función respiratoria (la deformación reduce el diámetro de la caja torácica). ¿Cómo se diagnostica? Para evaluar la escoliosis se utilizan varios parámetros; la rotación vertebral, la maduración ósea y la desviación de la columna que se pueden visualizar a través de una radiografía. La medición de la desviación se realiza a través de la medición del Ángulo de Cobb, y mide los grados de la curvatura determinando la gravedad y el tratamiento de la patología. ¿Cuál es su tratamiento? El tratamiento se pauta en función de la gravedad de la curva que, como se ha mencionado anteriormente, se mide con el Ángulo de Cobb. Existen tres posibles opciones de tratamiento: Curvatura de 10-15º : Se considera leve, por lo que únicamente necesitará revisiones médicas, ejercicio terapéutico y fisioterapia Curvatura de 20-40º: Uso corsé ortopédico, ejercicio terapéutico y fisioterapia Curvatura de 40-50º : Intervención quirúrgica. Tratamiento no invasivo: fisioterapia La fisioterapia tiene gran importancia en el tratamiento para la escoliosis, independientemente de la gravedad de ésta.  Se debe aclarar que la escoliosis no tiene cura, por lo que el objetivo principal de los tratamientos que se apliquen es mejorar la calidad de vida del paciente. El tratamiento fisioterápico consiste en la combinación de ejercicios y tratamiento manual para mantener el equilibrio muscular y aliviar las posibles dolencias que pueden aparecer. Se pautan una serie de ejercicios terapéuticos con el objetivo de reforzar la musculatura debilitada y estirar la acortada. El tratamiento manual, por lo general, se limita a el tratamiento de las contracturas musculares que aparecen a causa de la descompensación muscular que la misma escoliosis. Existen métodos más específicos, como el método Schroth, un método de reeducación postural basado en ejercicios específicos donde se busca entrenar la conciencia corporal, detectando las asimetrías del cuerpo y las zonas musculares concretas que necesitan ser reforzadas o elongadas para fijar la postura que se quiere corregir. Además, se trabaja la respiración para mantener el diámetro de la caja torácica. El tratamiento con ortesis es muy común, aunque no válido para todo tipo de pacientes, el objetivo de éste es disminuir la progresión de la desviación de la curva escoliótica. Sólo se coloca el corsé a pacientes que están en fase de maduración ósea y que por lo menos tengan dos años de maduración restante para que el tratamiento sea efectivo. Este tratamiento se combina también con fisioterapia. Tratamiento Invasivo: cirugía La cirugía corrige la desviación ciertos grados, con la intención de que ésta no empeore. Se utilizan implantes metálicos que fusionan las vértebras para enderezar la curvatura. El postoperatorio es delicado, los pacientes no pueden reanudar sus actividades antes de los 6 meses o año después de la cirugía, razón por la cual la fisioterapia vuelve a cobrar importancia para la reinserción del paciente a su vida diaria.
Estreñimiento Infantil y Más
Artículo especializado

Estreñimiento Infantil y Más

El estreñimiento es un problema que no conoce de edades, pues afecta tanto a niños como a adultos. En la consulta de pediatría, en concreto, es uno de los motivos de consulta más frecuentes. El estreñimiento infantil En el recién nacido parece que la media de deposiciones diarias oscila entre cuatro a seis. Pero este número varía en función de si el bebé toma lactancia materna (puede realizar una deposición en cada toma) o bien si es alimentado con fórmula (el número de deposiciones diarias puede disminuir). Podemos concluir que la normalidad deposicional en un recién nacido puede oscilar desde 12 deposiciones diarias a una frecuencia deposicional muy baja, cada 3-5 días con heces de consistencia blanda que no se acompañan ni de molestias abdominales ni de esfuerzo defecatorio. Tanto en un supuesto como en el otro, hablaríamos de normalidad y no de diarrea ni de estreñimiento. Con la edad va disminuyendo la frecuencia de las deposiciones y, a los 4 años, la media es de una a dos deposiciones al día y, a partir de ahí?, asemejarse a la frecuencia en el adulto, que oscila de tres deposiciones al día a tres deposiciones a la semana. ¿SABÍAS QUE…? Actualmente, las asociaciones pediátricas establecen el estreñimiento como un concepto que no se relaciona exclusivamente con la frecuencia de las deposiciones , sino que se valora las características de las mismas (tamaño y dureza) y otras manifestaciones asociadas a la defecación, como el dolor. Estreñimiento orgánico y funcional El estreñimiento más habitual es el funcional , es decir, el que no se justifica por ninguna causa física o no es secundario a otra enfermedad. Si el estreñimiento tiene una causa física, se le llama estreñimiento orgánico. Las enfermedades asociadas más frecuentes y que son causa de estreñimiento orgánico en los niños son: Lesiones en la región ano-rectal: fisuras o hemorroides. Enfermedad celíaca. Alergia alimentaria. Diverticulitis. Efectos secundarios de fármacos: antihistamínicos, anticomiciales (para el dolor neuropático), ibuprofeno, entre otros. Parálisis cerebral. Tumores cerebrales. Neuropatías. Enfermedad de Hirschsprung. Miopatías. Síndrome de Down. Hipotiroidismo. Insuficiencia renal. ¿Cómo se diagnostica el estreñimiento funcional? Los criterios diagnósticos del estreñimiento funcional en el niño se establecen según la edad: Lactantes y niños menores de 4 años Presencia de dos o más criterios al menos una vez a la semana por un periodo mínimo de un mes: Dos o menos defecaciones semanales. Al menos un episodio de incontinencia fecal semanal (en niños continentes). Historia de retención fecal. Defecaciones dolorosas o heces duras. Presencia de masa fecal en el recto. Deposiciones muy voluminosas que obstruyen el váter. Niños mayores de 4 años y adolescentes Presencia de dos o más criterios al menos una vez a la semana por un periodo mínimo de dos meses: Menos de tres deposiciones a la semana. Al menos un episodio de incontinencia fecal semanal. Defecación dolorosa. Actitudes retentivas para evitar la defecación. Heces de gran diámetro en el recto o palpables a nivel abdominal. Deposiciones muy voluminosas que obstruyen el váter. Factores y causas que pueden favorecer el estreñimiento en el niño El estreñimiento crónico en los niños suele aparecer como una prolongación de un episodio agudo . Los factores que pueden desencadenar un episodio de estreñimiento en los niños son: Inicio de la leche de fórmula: cambia la consistencia de las heces y las endurece. Dieta pobre en fibra. Beber pocos líquidos. Exceso de lácteos. Ayuno prolongado. Enfermedades febriles. Inmovilidad o sedentarismo. Inicio de la escuela o cambios en su rutina diaria, como unas vacaciones. Lesiones en la zona ano-rectal (fisuras). Retirada del pañal: se puede acompañar de comportamientos que evitan o retienen las heces, sobre todo en niños todavía inmaduros para retirar el pañal. ¿Son necesarias las pruebas complementarias para estudiar el estreñimiento infantil? Sólo serían necesarias cuando se sospecha un estreñimiento orgánico, es decir, que la causa del mismo es debida a otra enfermedad. En estos casos, además de una exploración física completa, el pediatra o gastroenterólogo solicitará pruebas de imagen (radiografía de abdomen), una analítica (para descartar, por ejemplo, problemas hormonales o celiaquía) o un test del sudor (si se sospecha fibrosis quística). El tratamiento del estreñimiento crónico funcional En un primer momento lo que más interesa es vaciar o evacuar las heces retenidas . Para ello el médico receta unos fármacos laxantes que lo que hacen es desempacar las heces y facilitar su expulsión. Este tratamiento suele pautarse durante 3 o 6 meses hasta que el niño o el adulto adquiera un hábito intestinal regular y sin molestias. La medicación se irá retirando paulatinamente. En ocasiones podemos estar tentados a implementar una solución rápida y drástica para aliviar los síntomas del estreñimiento, como la aplicación de enemas o supositorios . Hay que recordar que lo más importante es la reeducación del intestino y que estas medidas serían sólo aplicables en casos extremos y puntuales. Las medidas higiénicas deben formar parte del tratamiento. Como, por ejemplo: Aprovechar el reflejo gastro-cólico e ir al baño tras cada comida. Darse el tiempo necesario para ir a defecar sin distractores. Mantener una correcta postura : pies apoyados en el suelo o, aún mejor, en una banqueta para mantener una mayor flexión de las piernas. En los niños, llevar un váter portátil y protectores desechables para los inodoros fuera del hogar, pueden favorecer la evacuación. La dieta y el ejercicio: bases en el tratamiento del estreñimiento La fibra es una de las sustancias que provienen de la dieta y que mejor ayuda a combatir el estreñimiento. Eso sí, debemos acompañarla de agua para que aumente el bolo fecal y este sea más fácil de expulsar. Una adecuada alimentación acompañada de la práctica habitual de ejercicio físico son el tratamiento base del estreñimiento. Los lácteos suelen ser una de las causas del estreñimiento, por lo que es recomendable no superar los 500 ml de leche al día. Algún remedio casero, como tomar un vaso de agua tibia en ayunas , puede ser de ayuda. Realizar ejercicio físico suave , como caminar o nadar durante 30 minutos, consigue fortalecer la musculatura intestinal que interviene en el reflejo de la defecación. El estreñimiento durante el embarazo Los cambios hormonales durante la gestación, sobre todo, el aumento de la progesterona, ocasionan que el movimiento intestinal se enlentezca. Esto no es más que un mecanismo de defensa del cuerpo, ya que los intestinos están íntimamente en contacto con el útero y, sus movimientos bruscos, podrían perjudicar el crecimiento del feto. A medida que el feto crece, este ocupa mayor espacio en el abdomen de la mamá favoreciendo que los intestinos no se muevan adecuadamente y, favoreciendo, el estreñimiento. Otros factores como una dieta con poca fibra, la insuficiente ingesta de líquidos, el estrés o la presencia de hemorroides , pueden provocar la aparición de estreñimiento durante el embarazo. La base del tratamiento, como hemos comentado con anterioridad, es la dieta rica en fibra, la ingesta de líquidos y el ejercicio moderado. Los fármacos deben ser empleados con precaución durante la gestación y siempre deben ser recetados por el médico.
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