Entrar
  1. Savia
  2. Contenidos de salud
  3. Artículos Especializados

Artículos Especializados

Asfixia perinatal: ¿Qué la causa?
Artículo especializado

Asfixia perinatal: ¿Qué la causa?

El aporte de oxígeno y nutrientes durante el embarazo es esencial para el correcto desarrollo del feto y para que el nacimiento tenga lugar de manera óptima. Las interrupciones o la disminución del aporte de oxígeno en momentos próximos al parto pueden dar lugar a complicaciones como la asfixia perinatal. ¿Qué es la asfixia perinatal? La asfixia perinatal se produce cuando el feto experimenta una falta de oxígeno alrededor del momento del nacimiento. Esta condición puede provocar una hipoxemia o disminución de la cantidad de oxígeno en la sangre fetal, paralelamente a una hipercapnia o aumento del CO 2 con acidosis metabólica significativa. Además de los daños cerebrales, que pueden conducir a una parálisis cerebral , la asfixia perinatal, para ser diagnosticada como tal, debe provocar una afectación hipóxico-isquémica de al menos otro órgano o sistema. De este modo, los mecanismos que pueden provocar problemas en el feto son la hipoxemia y la isquemia o disminución de la perfusión de sangre necesaria para mantener la integridad funcional de los tejidos. ¿Qué causa la asfixia perinatal? La insuficiencia placentaria suele ser la causa más habitual de la asfixia perinatal. Esta situación determina la dificultad para aportar el oxígeno y eliminar el dióxido de carbono de la sangre fetal. También se puede dar un problema en el feto a nivel respiratorio o cardiovascular. Por otro lado, entre las patologías de la madre que pueden provocar la asfixia perinatal por medio de un aporte insuficiente de sangre y oxígeno a la placenta, se pueden incluir entre otras: Hipertensión o diabetes pregestacional mal controladas. Enfermedades pulmonares o cardíacas. Hipertensión pulmonar. Anemia. Infecciones. La asfixia perinatal también puede acontecer por causas de naturaleza exclusivamente fetal, incluyendo: Anemia fetal. Infecciones. Hídrops. Malformaciones y problemas cardíacos. Finalmente, los eventos que pueden provocar una disminución de oxígeno en el feto alrededor del parto capaces de dañar a un feto neurológicamente intacto incluyen: El desprendimiento prematuro de la placenta. La ruptura uterina. El prolapso de cordón umbilical. El embolismo de líquido amniótico. La exanguinación fetal por la existencia de vasa previa con vasos fetales desprotegidos. La hemorragia feto-materna. Síntomas de la asfixia perinatal La manifestación de la asfixia perinatal se produce por medio de hipoxemia, hipercapnia y acidosis láctica por una perfusión tisular disminuida. Sin embargo, la identificación de la asfixia perinatal en ocasiones es complicada. Cuando tiene lugar, permitiendo actuar de manera precoz, existe la posibilidad de revertir la situación sin repercusiones para el feto y continuar con el parto de manera segura. Los síntomas y signos que pueden aparecer dependerán del grado de asfixia que se haya dado en el feto: En la asfixia perinatal leve el recién nacido puede presentar unos reflejos afectados, junto con anormalidades de comportamiento. Normalmente estos síntomas suelen desaparecer en 24 horas. En la asfixia perinatal moderada pueden darse reflejos disminuidos, apnea y convulsiones. Se trata de síntomas que suelen remitir en las primeras dos semanas. En la asfixia perinatal severa la encefalopatía hipóxico-isquémica grave puede determinar síntomas como respiración irregular, perturbación del movimiento ocular y estado de coma, entre otros. Prevención y tratamiento de la asfixia perinatal La prevención de la asfixia perinatal incluye todas las medidas de un buen cuidado prenatal y de atención del parto. Los antecedentes perinatales permiten identificar a gran parte de los niños que pueden nacer con asfixia. Algunas pruebas que pueden contribuir a identificar al feto con riesgo de asfixia incluyen la medición de la altura uterina, el análisis de líquido amniótico, los movimientos fetales disminuidos y la frecuencia cardíaca. En caso de que la frecuencia cardíaca fetal se encuentre alterada intraparto se puede realizar una toma de sangre procedente del cuero cabelludo fetal y medir el pH, cantidad de oxígeno y C0 2 . De esta forma se puede tener una prueba directa de que está teniendo lugar sufrimiento e hipoxia fetal para poder proceder de forma inmediata a la extracción del recién nacido por la vía más rápida (cesárea o vía vaginal en función de la situación fetal en la pelvis materna). Esto permite estar preparados para llevar a cabo una buena reanimación y a un eventual traslado del recién nacido a la Unidad de Cuidados Intensivos. La asistencia en las primeras 6 horas de vida del recién nacido con asfixia perinatal es fundamental. Tras la estabilización inicial, se debe proceder a la monitorización de diversas funciones fisiológicas, incluyendo la frecuencia cardiaca, la tensión arterial, la función respiratoria y la temperatura. Este último aspecto es de especial relevancia ya que, por cada incremento de 1°C en la temperatura del recién nacido, el riesgo de muerte o discapacidad neurológica aumenta de forma significativa. De este modo, el traslado del recién nacido a la unidad neonatal debe producirse con la cuna de transporte apagada, monitorizando durante las primeras horas la temperatura rectal con el objetivo de evitar la hipertermia. Por este motivo, una de las terapias que se emplean para los recién nacidos con hipoxemia severa es la hipotermia. Por otro lado, cuando se ha producido una agresión hipóxico-isquémica, el cerebro es particularmente vulnerable a otros factores que pueden contribuir al daño del sistema nervioso central. Entre estos factores se encuentran la hipoglucemia, la hipocapnia y la hiper/hipoxia. Finalmente, junto con la monitorización de las constantes vitales y de los factores comórbidos a través de la analítica, el aspecto clave consiste en establecer si el recién nacido con asfixia perinatal presenta o no encefalopatía aguda.
Distocia: tipos y diagnóstico
Artículo especializado

Distocia: tipos y diagnóstico

La distocia o parto distócico forma parte de las complicaciones que se pueden producir durante el alumbramiento. En este caso, relacionadas con la disposición del bebé y el canal y el trabajo de parto. ¿Qué es la distocia? La distocia o distocias son anomalías en la progresión del trabajo de parto. Estas anomalías en la progresión del parto suelen afectar a cerca del 20% de los nacimientos. El principal factor de riesgo para que se produzcan es que la mujer sea primípara. La distocia fetal puede deberse a un tamaño anormalmente grande o una disposición o colocación especial dificultosa para el parto. Cuando un parto se prolonga o queda detenido por causas como la distocia, una de las posibles soluciones es la práctica de una cesárea de urgencia. Tipos de distocia La distocia fetal tiene lugar cuando el feto es demasiado grande para el estrecho superior de la pelvis o su posición es anormal. De este modo, los tipos de distocia que se pueden presentar incluyen: Desproporción feto-pelviana . Si el trabajo de parto presenta un progreso normal y el peso fetal es inferior a 5 kg, el parto puede continuar con seguridad. Si el progreso es más lento que el esperado en la segunda etapa del trabajo de parto, se debe determinar si se requiere un parto vaginal operatorio instrumental (con fórceps o extractor por vacío). Presentación del feto con occipucio posterior . Se trata de la presentación anormal más común. El cuello fetal se presenta levemente flexionado, por lo que es mayor el diámetro de la cabeza que debe pasar por el canal de la pelvis. La mayoría de las presentaciones de occipucio posterior requieren un parto vaginal operatorio (instrumental) o una cesárea. Presentación del feto de frente o de rostro . La cabeza aparece hiperextendida y la posición es designada por el mentón. Cuando el feto no flexiona el cuello y en lugar de presentar la parte posterior de la cabeza presenta la cara, el diámetro de la cabeza es mayor, por lo que el paso a través de la pelvis materna es más difícil. La mayor parte de los partos en presentación de cara pueden transcurrir por vía vaginal. Cuando la barbilla fetal se encuentra en disposición lateral o hacia abajo, la cabeza suele rotar hasta que la barbilla se coloca mirando hacia arriba. La barbilla se apoya en el pubis materno y flexiona, si esto no ocurre, la vía de parto sería una cesárea. Presentación podálica o de nalgas . Se trata de la segunda presentación anormal más común. Dentro de esta se puede dar la presentación pelviana franca, con las caderas del feto flexionadas y las rodillas extendidas. En la presentación pelviana completa el feto parece estar sentado con las caderas y las rodillas flexionadas. Finalmente, se puede dar la presentación de uno o ambos pies. La presentación podálica puede ser problemática porque la parte de presentación es una mala cuña de dilatación y puede hacer que la cabeza quede atrapada durante el parto y comprima el cordón umbilical, causando hipoxemia fetal. Distocia de hombros Se trata de una condición infrecuente en la que el hombro fetal anterior queda atascado detrás de la sínfisis pubiana después de la salida de la cabeza, requiriendo maniobras obstétricas adicionales para producir la expulsión fetal tras la salida de la cabeza. Los riesgos de lesiones del plexo braquial o fracturas óseas, así como la mortalidad neonatal aumentan. Para la madre, puede determinar la aparición de hemorragia posparto, lesiones perineales y del esfínter, separación de la sínfisis del pubis y neuropatía cutánea femoral lateral asociada con la hiperflexión de las piernas. Los factores de riesgo para que se produzca la distocia de hombros incluyen: Tamaño grande del feto. Obesidad o diabetes materna. Distocia de hombro en embarazos anteriores. Trabajo de parto rápido o prolongado. Una vez identificada la distocia de hombro deben ponerse en práctica varias maniobras para desencajar el hombro, incluyendo la hiperflexión de los muslos de la mujer, la compresión suprapúbica para rotar y desencajar el hombro y la introducción de una mano en la cara posterior de la vagina para flexionar el hombro fetal para rotar al feto en la dirección que resulte más sencilla. La última maniobra sería colocar a la madre en posición de cuadripedia (siempre y cuando las extremidades inferiores no se encuentren bajo los efectos de la anestesia epidural). Cuando las maniobras resultan ineficaces, se revierten los movimientos del trabajo de parto, recolocando la cabeza en la vagina o el útero para proceder a una cesárea. Causas de la distocia Las principales causas de la aparición de distocia incluyen: Disminución de la contractilidad del útero . Se trata de la causa principal de la prolongación o la detención del parto en la fase de dilatación. Desproporción céfalo-pelviana . En este caso, existen dificultades para que la cabeza fetal atraviese la pelvis materna. Habitualmente, se asocian a una mala presentación de la cabeza fetal. También puede producirse por deformaciones en la pelvis materna. Anillo de Bandl . Se produce una obstrucción debida a la formación de un anillo muscular grueso entre las partes superior e inferior del útero. Obesidad materna . La obesidad de la madre se relaciona con duraciones más largas del periodo de dilatación. Diagnóstico de la distocia El diagnóstico de una distocia se lleva a cabo mediante el examen y la respuesta al trabajo de parto. Para ello, la monitorización del parto se lleva a cabo mediante el registro cardiotocográfico, técnicas ecográficas y tacto vaginal. La desproporción feto-pelviana se puede anticipar a partir de las estimaciones clínicas prenatales de las dimensiones pélvicas y la presencia de un trabajo de parto prolongado. En cualquier caso, determinadas presentaciones anómalas del feto durante el parto son difíciles de diagnosticar hasta que la dilación no se ha completado. Finalmente, el tratamiento o resolución de las distocias tiene como finalidad que el parto tenga lugar con el menor perjuicio posible tanto para el feto como para la madre. Principalmente, se utilizan maniobras físicas de reposicionamiento del feto, la elección de un parto vaginal operatorio instrumental o el parto por cesárea.
Tensión baja en el embarazo: síntomas y recomendaciones
Artículo especializado

Tensión baja en el embarazo: síntomas y recomendaciones

Aunque son más comunes los casos de hipertensión, un síntoma también habitual que puede afectar a muchas mujeres durante el embarazo son las bajadas de tensión arterial. La hipotensión en el embarazo suele ser más común durante las primeras semanas, aunque los episodios pueden aparecer a lo largo de toda la gestación. ¿Por qué se producen bajadas de tensión en el embarazo? La hipotensión se puede producir por diferentes causas. Cuando tiene lugar una bajada de tensión durante el embarazo, normalmente responde a la nueva condición fisiológica determinada por la gestación. Debido a que la sangre debe abarcar un mayor recorrido −ahora circula también hacia el feto− el sistema circulatorio de la mujer se ve obligado a funcionar más deprisa para cubrir las necesidades del bebé. Y esto hace que la presión sanguínea baje. En cuanto esta situación se estabilice y se produzcan las adaptaciones necesarias, como la formación de una mayor cantidad de sangre, la hipotensión irá remitiendo. Otra de las causas de la hipotensión durante el embarazo es la presión que ejerce el útero sobre la aorta y vena cava. En este sentido, las recomendaciones señalan que las mujeres embarazadas no deben dormir tumbadas boca arriba, sino recostadas sobre el lado izquierdo. ¿Qué provoca la hipotensión en el embarazo? Es bastante habitual que las mujeres sufran bajadas de tensión en el embarazo. Especialmente durante las primeras semanas de gestación, la tensión baja puede producirse de forma puntual o prolongarse hasta el final del embarazo. Son diversos los factores que favorecen la hipotensión en el embarazo. Como ya se ha dicho, el sistema circulatorio se amplía según se va desarrollando el feto, con lo que disminuye la presión que ejerce la sangre sobre las paredes de arterias y vasos sanguíneos. Por otro lado, durante el embarazo se producen en el organismo de las mujeres el aumento de los niveles de determinadas hormonas con efectos vasodilatadores que también contribuyen a que la tensión arterial disminuya. La progesterona es una de ellas, especialmente, durante el primer trimestre del embarazo. También pueden confluir ciertos factores ajenos al embarazo. Entre ellos destacan la tendencia de la mujer a padecer hipotensión o bajadas de tensión arterial (previas al embarazo). También la tendencia a padecer anemia. De entrada, la tensión baja durante el embarazo no supone un riesgo relevante para el progreso del embarazo. Sin embargo, debe ser el médico el que determine el alcance de esta situación y el posible tratamiento para su resolución. Síntomas de tensión baja en el embarazo Los síntomas de tensión baja durante el embarazo no son muy específicos y pueden confundirse con síntomas debidos al propio embarazo o a otras patologías. Entre ellos, se incluyen: Mareos y desmayos. Sensación de cansancio y debilidad. Somnolencia y dificultad de concentración. Visión borrosa ocasional. Tensión baja y pulsaciones altas en el embarazo Cuando la tensión es baja, el corazón se activa para compensar esa situación y late a una mayor velocidad, por lo aumentan las pulsaciones. Por otro lado, conforme avanza el embarazo, el organismo de la madre se va adaptando a la nueva situación. Entre estas adaptaciones se incluye la producción de más sangre. Este incremento del volumen sanguíneo contribuye a la aparición de ciertos síntomas habituales durante el embarazo, entre los que destacan el dolor de cabeza, la aparición de hemorroides, la retención de líquidos y la hinchazón de pies y manos, entre otros. También se puede producir un aumento de la frecuencia cardíaca de la madre, lo que se puede traducir en la aparición de palpitaciones y taquicardias. Recomendaciones en caso de tensión baja Cuando se dan situaciones de hipotensión durante el embarazo se pueden llevar a cabo algunas acciones sencillas para intentar contrarrestar sus efectos. Algunas de ellas incluyen: Levantarse con precaución y de forma lenta, evitando la hipotensión ortostática que se puede producir al ponerse de pie o al incorporarse de la cama. Mantener una alimentación saludable rica en alimentos vegetales, frutas y verduras, junto con una correcta hidratación. Esta última aumenta el volumen de la sangre disminuyendo el riesgo de hipotensión. Realizar comidas de forma frecuente que no sean muy abundantes. La práctica de ejercicio físico acorde a las circunstancias individuales y al momento del embarazo favorece la circulación y al correcto funcionamiento del sistema cardiovascular. Prestar especial atención a los posibles desmayos para que no se produzcan problemas por los golpes y caídas. No tomar ningún medicamento, excepto si ha sido prescrito por el médico. Otras recomendaciones incluyen el empleo de medias de compresión y la aplicación de agua fría en las extremidades inferiores. Para valorar los problemas de tensión arterial Savia pone a tu disposición a los mejores especialistas en cardiología .
Estreñimiento en el embarazo: cómo solucionarlo
Artículo especializado

Estreñimiento en el embarazo: cómo solucionarlo

Una de cada tres mujeres sufre estreñimiento −o constipación− durante el embarazo. Se trata de una situación “normal”, con unas bases fisiológicas que lo justifican. Sólo en el 10% de los casos se dan determinadas circunstancias que adquieren una relevancia suficiente que requiere de un tratamiento más consistente. Se incluyen aquí los casos en los que están presentes hemorroides, fístulas o desgarros, o cuando los días sin defecar son muy numerosos. Causas del estreñimiento en el embarazo Durante el proceso del embarazo se dan una serie de factores que promueven la aparición del estreñimiento. Puede estar relacionado con una disminución en la velocidad de tránsito a lo largo del tracto gastrointestinal, debido a una reducción de la motilidad, lo que puede determinar una mayor absorción de líquidos y electrolitos. Estas modificaciones vienen dadas, principalmente, por los cambios hormonales que tienen lugar durante el embarazo. En este sentido, el aumento de los niveles de progesterona podría causar alteraciones en la motilidad intestinal provocando la debilidad de la fuerza propulsora de las heces. Por otro lado, la disminución en los niveles de otra hormona, la motilina, hace disminuir el movimiento del estómago y del intestino. Otros factores que pueden contribuir a la aparición de constipación durante el embarazo incluyen: La disminución de la ingesta de fibra en la dieta. La utilización de suplementos de hierro. Una disminución en la ingesta de líquidos. El aumento del estrés típico del embarazo. La aparición de hemorroides. El aumento de tamaño del útero. Síntomas de estreñimiento en el embarazo Los síntomas de estreñimiento aparecen en 1/3 de las embarazadas. Suele ser más común en mujeres que ya han dado a luz alguna vez más que en primíparas. Dentro de los síntomas que definen el diagnóstico del estreñimiento (presencia de 2 o más síntomas, en los últimos 6 meses) se encuentran: Menos de 3 defecaciones por semana. Esfuerzo en más del 25% de las defecaciones. Utilización de maniobras manuales (digitación) en más del 25% de las defecaciones. Sensación de evacuación incompleta en más del 25% de las defecaciones. Sensación de obstrucción o bloqueo ano‐rectal en más del 25% de las defecaciones. No presentar deposiciones blandas o líquidas. No cumplir con criterios de síndrome de intestino irritable. Cómo solucionar o aliviar el estreñimiento en embarazadas El estreñimiento se suele considerar una situación normal e inherente al embarazo. De este modo, no se trata de una patología, sino de una consecuencia de los cambios fisiológicos que conlleva el embarazo. En ocasiones se trata, simplemente, de unos hábitos higiénico‐dietéticos inadecuados. En cualquier caso, el tratamiento debe ser lo más natural posible, utilizando los fármacos para los casos en los que realmente sean necesarios. Muchas veces suele ser suficiente con una alimentación correcta con un aporte adecuado de fibra y una ingesta de líquidos suficiente. La ingesta de líquidos debe realizarse mayoritariamente durante las comidas, fuera de ellas no tiene tanto efecto. Además, también es importante mantener unos hábitos saludables, incluyendo el desempeño de actividad física regular, como caminar. Tratamiento farmacológico Dentro de los tratamientos farmacológicos para el estreñimiento durante el embarazo se incluyen: Laxantes incrementadores de volumen. Laxantes osmóticos. Laxantes emolientes o surfactantes. Laxantes estimulantes. Enemas y lavados retrógados. Siempre debe ser el especialista en ginecología el encargado en indicar el tratamiento más adecuado en cada caso. Hábitos importantes para el estreñimiento en el embarazo Durante el embarazo son habituales las situaciones tanto de diarrea como de estreñimiento. Para solucionarlas, se deben poner en marcha medidas generales como los cambios dietéticos. Recomendaciones generales para evitar el estreñimiento durante el embarazo La mayoría de las recomendaciones para evitar el estreñimiento en mujeres embarazadas son las mismas que para la población general, incluyendo: Una ingesta de agua y líquidos suficiente (8 vasos al día, principalmente agua). Un consumo fibra de 20‐35 g/día, a través de una dieta rica en alimentos de origen vegetal (verduras, frutas, legumbres, frutos secos, etc.). Actividad física regular (caminar, natación, bicicleta fija, yoga, etc.). Unos correctos hábitos intestinales. Destinar el tiempo necesario para defecar, intentando evacuar al levantarse o después de las comidas (aprovechando el reflejo gastro‐cólico). Defecar en cuanto aparece la necesidad y no posponerlo. Una maniobra que puede ayudar a la defecación es la elevación de los pies sobre un altillo o escalón mientras se está sentado en el inodoro. Dicha maniobra corrige el ángulo rectal y favorece el paso del bolo fecal.
Triple screening: ¿En qué consiste?
Artículo especializado

Triple screening: ¿En qué consiste?

A lo largo del embarazo son muchas las pruebas médicas que se deben llevar a cabo para controlar que el desarrollo del feto y el estado de salud de la madre y el bebé sean óptimos. Entre ellas, las pruebas de screening o cribado sirven para valorar el riesgo de que exista un trastorno o patología en todas las mujeres embarazadas. Un ejemplo es la prueba del triple screening. ¿Qué es el triple screening? El triple screening o cribado combinado del primer trimestre forma parte de las pruebas médicas que se llevan a cabo durante el embarazo y consiste en la estimación del riesgo de padecer tres síndromes causados por anomalías cromosómicas (síndrome de Down, Edwards y Patau). Para ello se llevan a cabo dos técnicas no invasivas: una extracción de sangre materna y una ecografía. La estimación del riesgo se calcula a partir de la combinación de diferentes parámetros obtenidos con las pruebas anteriores: los niveles sanguíneos de determinadas hormonas, junto con determinados marcadores ecográficos, además de la edad de la madre. Cuando el resultado de las pruebas determina un riesgo elevado, se debe proceder con otro tipo de pruebas. De este modo, para poder establecer un diagnóstico prenatal inequívoco de la presencia de anomalías genéticas, se requiere la obtención de material biológico del feto mediante técnicas invasivas como la amniocentesis o la biopsia corial . Al contrario que las pruebas de screening no invasivas, las pruebas diagnósticas conllevan cierto riesgo de pérdida gestacional. Por otro lado, cuando el riesgo del triple screening es intermedio, se puede realizar una prueba no invasiva para el feto que consiste en el análisis de su ADN en sangre materna . Con esta técnica, se analizan los cromosomas responsables de los síndromes de Down, de Edwards y de Patau, además de los cromosomas sexuales. ¿Qué detecta el triple screening? La prueba del triple screening del primer trimestre permite hacer una estimación del riesgo de que el feto esté afectado por 3 síndromes cromosómicos o trisomías: Síndrome de Down (trisomía 21). Síndrome de Edwards (trisomía 18). Síndrome de Patau (trisomía 13). Este riesgo se calcula en función de la edad materna, los marcadores ecográficos y los niveles bioquímicos en sangre materna en el primer trimestre. ¿En qué consiste el triple screening? Además de la edad de la madre, el triple screening incluye diversas pruebas: Análisis de sangre . La extracción de sangre se realiza en el tercer mes de embarazo, generalmente entre las semanas 9 y 11. Principalmente, se utiliza para valorar dos marcadores bioquímicos presentes en la sangre materna: una fracción de la hormona del embarazo (beta-hCG libre) y los valores de la proteína placentaria asociada al embarazo (PAPP-A). Ecografía fetal . La ecografía se debe realizar entre las semanas 11 y 14 de gestación. En ella se lleva a cabo un estudio anatómico del feto y se procede a datar con exactitud la gestación midiendo la longitud céfalo-nalga fetal. En cuanto al marcador ecográfico por excelencia relacionado con las trisomías 21, 18 y 13, se trata de la traslucencia nucal . Éste es un espacio situado en la parte posterior de la cabeza del feto, en proximidad al cuello. En caso de síndrome de Down suele haber una mayor cantidad de fluido en ese espacio. Además, las malformaciones cardíacas también pueden dar aumento de acúmulo de líquido en la región nucal del feto. Cómo interpretar los resultados del triple screening La estimación del riesgo de los síndromes cromosómicos en el feto (trisomias 21, 18 y 13) se lleva a cabo gracias a un software de cálculo de riesgo que tiene en cuenta, en primer lugar, el riesgo inherente de la edad materna, junto con el resto de parámetros. De este modo, se incluyen en el programa informático los diferentes valores: Longitud céfalo-nalga del feto. Traslucencia nucal. La analítica materna. Se lleva a cabo una ponderación de los valores bioquímicos en función del peso materno, la etnia o la concurrencia de patologías como la diabetes mellitus. Cuando se trata de una gestación gemelar bicorial (cada feto tiene su placenta) las estimaciones de riesgo son independientes para cada feto. En caso de gestación gemelar monocorial, se lleva a cabo una única estimación de riesgo calculado a partir de la media de la traslucencia nucal de cada feto. El resultado final de la prueba se interpreta como de alto riesgo o como gestación de alto riesgo cuando este es superior a 1/250 para los tres síndromes analizados (trisomía 21, 18 o 13). Cuando el resultado de la prueba es de alto riesgo, se ofrecerá la opción a los padres de llevar a cabo una prueba diagnóstica. En cualquier caso, una prueba diagnóstica que permita la confirmación o exclusión con certeza de una anomalía genética pasa ineludiblemente por llevar a cabo una técnica invasiva que permita la obtención de material biológico sobre el que realizar el estudio genético. Las técnicas invasivas más empleadas son la biopsia corial y la amniocentesis . La elección del procedimiento técnico a realizar debe hacerse en función de las características de cada caso y dependerá, especialmente, de la edad gestacional en la que se realice la prueba invasiva.
Foliculitis: qué la causa y mejor tratamiento
Artículo especializado

Foliculitis: qué la causa y mejor tratamiento

La piel es la primera barrera del organismo frente a los agentes externos y las infecciones cutáneas, uno de los motivos más frecuentes de consulta dermatológica. Los principales factores de riesgo son el deterioro de la integridad de la piel, la falta de higiene, la humedad y las inmunodeficiencias. ¿Qué es la foliculitis? La foliculitis es una afección cutánea caracterizada por la inflamación de los folículos pilosos. Se trata de una afección frecuente que suele estar causada por una infección bacteriana. En ocasiones, también puede estar causada por hongos y virus. En primera instancia se manifiestan como pequeños bultos rojos o espinillas alrededor de los folículos pilosos. En el peor de los casos, la infección puede propagarse y dar lugar a la aparición de úlceras. Las infecciones más graves también pueden causar la pérdida permanente del cabello y la aparición de cicatrices. Los síntomas que suelen acompañar a la foliculitis incluyen: Aparición de pequeños bultos rojos o espinillas con la cabeza blanquecina en los folículos pilosos. Formación de ampollas con pus. Picor. Dolor y sensibilidad en la piel. ¿Qué causa la foliculitis? El principal agente causante de las infecciones de los folículos pilosos es Staphyilococcus aureus , aunque también pueden producirse por Streptococcus pyogenes , Pseudomonas aeruginosa y Klebsiella spp ., entre otros. Existen varios factores predisponentes entre los que se encuentran diferentes patologías: Obesidad Diabetes mellitus. Sudoración abundante o hiperhidrosis. Alteraciones de la inmunidad. Dermatitis atópica. Depilación y afeitado. La humedad y la oclusión. Las dermatosis previas. Clínicamente se trata de lesiones entorno a pelos situados en la cara, el cuello, las axilas o los glúteos. Su evolución puede pasar por diferentes estadios: Foliculitis . Pápula-vesícula con base eritematosa que afecta al folículo piloso superficial. Forúnculo . Nódulos eritematosos pustulosos dolorosos que se extienden a la dermis profunda. Ántrax . Placas eritematosas calientes y dolorosas que afectan al tejido celular subcutáneo circundante. El diagnóstico es clínico. Se recomienda el estudio microbiológico cuando las lesiones presentan una mala evolución o son atípicas. La evolución de las infecciones bacterianas depende de varios factores: La patogenicidad de la bacteria. La existencia de una puerta de acceso para el microorganismo. La capacidad defensiva del huésped contra la invasión bacteriana. Un hecho importante y que hay que tener en cuenta es la existencia de portadores sanos de estafilococos. La localización más habitual son las fosas nasales y existe un riesgo de autoinoculación y la posibilidad de infección a otros individuos del entorno que sean susceptibles. Tipos de foliculitis Las infecciones del folículo pilosos o pilosebáceo se pueden clasificar en: Foliculitis por cocos grampositivos (estafilococos y estreptococos). Foliculitis superficial . Foliculitis profundas . Incluyen las sicosis estafilocócicas, forúnculos, ántrax, orzuelos y seudofoliculitis de la barba. Foliculitis por Pseudomonas aeruginosa . Foliculitis por otros bacilos gramnegativos . Foliculitis por hongos Foliculitis superficial En la foliculitis superficial la presentación clínica es en forma de pápulas eritematosas perifoliculares, sobre las que se desarrollan pústulas blanco-amarillentas, centradas por un pelo y rodeadas por un halo inflamatorio. Al desecarse la pústula se forma una costra que al desprenderse no deja cicatriz. Se observa, con mayor frecuencia, en la cara, cuero cabelludo, extremidades y axilas. Foliculitis profundas En este tipo de foliculitis se ve afectado el folículo en su profundidad. Incluye las siguientes entidades: Sicosis de la barba . Se inicia como una foliculitis superficial en el área de la barba y zonas adyacentes del cuello, que se extiende con el afeitado. La localización más habitual es el labio superior y el mentón. Forúnculo . Se produce una inflamación folicular con perifoliculitis, más frecuente en zonas de piel hirsuta de individuos predispuestos. Se manifiesta con uno o más nódulos eritematosos, calientes, dolorosos, de hasta 1 o 2 cm de diámetro centrados por una pústula o zona necrótica. Puede haber fiebre y alteración del estado general. Ántrax . Se forma como resultado de la fusión de varios forúnculos. Se manifiesta en forma de un nódulo o placa inflamatoria, que contiene diferentes folículos, a través de los cuales se libera pus al comprimirlo. La afectación sistémica es habitual, así como la asociación a enfermedades subyacentes. Suelen dejar una cicatriz violácea. Se trata de una infección grave, que sin tratamiento ocasiona una elevada mortalidad y deja cicatrices importantes. Orzuelo . Es una foliculitis de las pestañas, con perifoliculitis producida por S. aureus. Se manifiesta como una lesión única, nodular, inflamatoria, con edema palpebral y una pústula en su superficie. Habitualmente se curan de forma espontánea, aunque mejoran con mayor rapidez con calor local y la aplicación de antibióticos tópicos. Tratamiento de la foliculitis En la foliculitis superficial el tratamiento se llevará a cabo con jabones que respeten el pH ácido de la piel, antisépticos locales como la clorhexidina y antibióticos tópicos como la mupirocina, eritromicina, clindamicina o ácido fusídico. En los casos muy extensos o cuando el tratamiento tópico no resuelva el cuadro, se puede recurrir a un tratamiento antibiótico oral con amoxicilina-ácido clavulánico, clindamicina, levofloxacino, cefalexina o cefuroxima. Es recomendable llevar a cabo un cultivo con antibiograma para indagar sobre las resistencias específicas de los microorganismos causantes a los antibióticos. El tratamiento de las foliculitis profundas incluye la evitación del afeitado o la depilación de las zonas afectadas y la aplicación de antisépticos, mupirocina y antibióticos sistémicos. En los forúnculos el tratamiento tópico suele ser suficiente. Pueden aplicarse fomentos con soluciones antisépticas o cremas antibióticas con ácido fusídico, mupirocina o gentamicina. En el ántrax, a diferencia de los forúnculos, siempre se requiere un tratamiento antibiótico sistémico e inmediato, asociado al drenaje quirúrgico de la lesión.
Erisipela: síntomas y causas
Artículo especializado

Erisipela: síntomas y causas

La erisipela forma parte de las infecciones y enfermedades de afectación dérmica que pueden ser causadas por bacterias. Estas son capaces de sortear la barrera de la piel accediendo a través de heridas o erosiones cutáneas y provocar así la infección. ¿Qué es la erisipela? La erisipela es una infección bacteriana de la piel causada principalmente por bacterias de la especie Streptococcus pyogenes y en menor medida por Staphylococcus aureus . Se caracteriza por la presencia de signos de inflamación aguda en la piel, además de: Eritema. Edema. Calor. Dolor localizado. A menudo, se asocia a síntomas sistémicos de fiebre, malestar y escalofríos. La infección afecta de forma difusa a la dermis y a la parte superficial del tejido celular subcutáneo. Su localización preferente incluye las piernas, el área del centro de la cara y las orejas. Puede afectar a pacientes de cualquier edad, pero es más frecuente en niños menores de 3 años y personas mayores de sesenta años. En cuanto a la distribución por sexos, en general predomina en mujeres, aunque cuando afecta a edades tempranas suele ser más común en varones. ¿Es contagiosa la erisipela? La erisipela no es una enfermedad contagiosa convencional, por lo que no se transmite por contagio de persona a persona. Tiene lugar cuando las bacterias que colonizan el cuerpo sin causar problemas penetran a través de la piel por alguna entrada atípica, como una herida, una picadura de insecto, una úlcera venosa crónica o cualquier otra irregularidad que se haya producido en la piel. ¿Qué tratamientos hay para la erisipela? El diagnóstico de la enfermedad se produce tras la evaluación clínica y la observación de las lesiones de la piel, junto con un cultivo de la lesión para poder identificar los microorganismos causantes de la infección. En cuanto al tratamiento, la erisipela no complicada puede ser un proceso autolimitado que se resuelva sin tratamiento farmacológico entre siete y diez días. Sin embargo, cuando no se establece ningún tratamiento y evoluciona hasta la celulitis, puede dar lugar a una bacteriemia con diseminación a distintos órganos o complicaciones locales, incluyendo los abscesos, la tromboflebitis o la fascitis necrotizante. De este modo, el tratamiento antibiótico precoz puede contribuir a la prevención de las complicaciones y produce mejoría del estado general en las primeras 24-48 horas. La mejora de las lesiones cutáneas se produce de forma más tardía. Tratamiento local La inmovilización y elevación de la zona afectada por la infección (especialmente cuando la zona afectada está en las piernas) disminuye el edema y la hinchazón localizada. Las compresas frías de suero salino fisiológico estéril pueden mejoran el dolor local y tienen un efecto astringente cuando se han producido ampollas. En la mayoría de los casos no complicados es suficiente el tratamiento antibiótico tópico con mupirocina. Terapia antibiótica sistémica Es recomendable la instauración de un tratamiento antibiótico inicial que puede ser modificado posteriormente según la evolución de la infección y siempre teniendo en cuenta los resultados del estudio microbiológico. El antibiótico utilizado suele ser penicilina, amoxicilina, ácido clavulánico, azitromicina o clindamicina. En los casos graves puede ser necesaria la administración de los antibióticos por vía endovenosa, para una actuación más rápida y eficaz. Con tratamiento adecuado el pronóstico es bueno, siendo raro que las bacterias pasen a la sangre (bacteriemia) y puedan afectar a otros órganos, como las articulaciones, los huesos o las válvulas del corazón. Sin embargo, en casos excepcionales, especialmente en personas con algún grado de inmunodepresión, niños pequeños y personas de edad avanzada la erisipela puede seguir un curso fatal a pesar de la terapia. Causas y prevención de la erisipela Las bacterias causantes de la erisipela, como el Staphylococcus aureus pueden estar presentes en las vías respiratorias altas de muchas personas sanas de forma asintomática, especialmente en niños. Suele ser común que en estos pacientes el microorganismo acceda de forma inadvertida a través de cualquier pequeña herida de la piel causando la infección. En condiciones normales, la piel proporciona la protección adecuada frente a la entrada de bacterias. Cuando se produce una pérdida de la integridad de la epidermis, por una herida o por causa de una dermatosis previa que curse con una erosión cutánea, se puede facilitar el acceso a microorganismos causantes de infecciones. Un ejemplo de ello lo constituyen la tiña con afectación interdigital de los pies, que proporciona una vía de entrada para la erisipela de las piernas o la onicomicosis , la infección por hongos de las uñas que puede facilitar la entrada del agente causante de la erisipela. En cuanto a los factores de riesgo para la aparición de erisipela, se pueden incluir: La presencia de linfedema crónico. Adicción a drogas por vía parenteral. Alcoholismo. Diabetes mellitus. Cirrosis hepática. Malnutrición. Neutropenia. Insuficiencia renal. Síndromes y estados de inmunodeficiencia. De este modo, la prevención de la erisipela debe contemplar todos los factores de riesgo. El pie de atleta o las llagas y heridas en las piernas deben ser tratadas para evitar que se conviertan en la puerta de entrada de la infección bacteriana. Mantener un tratamiento adecuado en caso de diabetes y otras patologías como el alcoholismo es un factor a considerar para la prevención de la erisipela. También puede ser recomendable extremar los hábitos higiénicos, manteniendo la piel limpia, seca e hidratada.
Prurito del nadador: ¿Qué es?
Artículo especializado

Prurito del nadador: ¿Qué es?

Dentro de las dermatitis que pueden ser provocadas por parásitos se incluye el prurito del nadador, que se produce al contactar en el agua con larvas vivas de un tipo de gusano plano. ¿Qué es el prurito del nadador? El prurito del nadador −o picazón del nadador, dermatitis cercarial o esquistosómica− es una reacción alérgica de la piel a las cercarias, larvas de un parásito presente en las aves acuáticas. Puede presentarse después de ir a nadar y es más frecuente en lagos y estanques de agua dulce, aunque también se puede producir en agua salada. ¿Qué causa el prurito del nadador? Los parásitos responsables de la reacción alérgica, los esquistosomas, están muy difundidos en las aves acuáticas de todo el mundo, por lo que los casos de prurito del nadador se pueden dar de forma global en cualquier región geográfica. Las cercarias son larvas de diferentes platelmintos, los esquistosomas se encuentran en la sangre de las aves. El parásito se desarrolla en ambientes acuáticos en los que están presentes ciertas especies de caracoles que actúan como huéspedes intermediarios. Los huéspedes definitivos están constituidos por aves acuáticas (gansos, patos y gaviotas, entre otros) y pequeños mamíferos (como castores y ratas de campo). Las larvas del parásito llegan al agua a partir de los excrementos de los huéspedes. Los seres humanos son contagiados accidentalmente por la cercaria, ya que no forman parte de su ciclo vital. El parásito presente en el agua es atraído por la temperatura corporal humana y, aunque puede penetrar en la piel, acaba muriendo. Al mismo tiempo se genera la reacción alérgica que da lugar al prurito del nadador. El prurito del nadador no es contagioso entre personas. Síntomas y tratamiento del prurito del nadador El prurito del nadador es una alergia, por lo que existe una fase inicial en la que se entra en contacto con el parásito y se produce la sensibilización que dará lugar a la reacción en posteriores contactos. En los contactos con el parásito posteriores a la sensibilización aparecerá la dermatitis, cuyo síntoma principal es el picor o prurito en la piel . Este puede variar en su intensidad y aumenta con exposiciones posteriores. El prurito del nadador produce una serie de manifestaciones que aparecen paulatinamente en el tiempo: Cuando se produce el contacto con el parásito, aparece el picor, que también puede ir acompañado de hormigueo y quemazón. Posteriormente puede aparecer en el lugar de contacto una mancha de 1 o 2 milímetros. Transcurridas unas 10-15 horas tiene lugar una erupción cutánea con ronchas y pápulas rojizas. Cuando ha transcurrido una semana desde el contacto desaparecen las pápulas, quedando una pequeña marca roja. El rascado hace que se incrementen los síntomas. Cuando esto sucede, se libera más histamina, con lo que crece el picor. Además, las lesiones pueden empeorar cuando se produce una infección por bacterias. Factores de riesgo y prevención del prurito del nadador Parece ser que la liberación de cercarias es mayor por la mañana y en zonas donde las temperaturas son cálidas. De este modo, los casos de prurito del nadador suelen darse en la época estival y más comúnmente en regiones meridionales. Cuanto mayor sea el tiempo de exposición en aguas infestada con la cercaria, mayor será el riesgo de contraer el prurito del nadador. Algunas personas son más sensibles al prurito del nadador que otras, y este suele afectar con mayor frecuencia a los niños, ya que suelen permanecer más tiempo en las aguas poco profundas cerca de donde se encuentran los caracoles que actúan como huéspedes intermediarios. No es común que se produzcan complicaciones en el prurito del nadador. En el caso de que el picor obligue al afectado a un rascado intenso, se pueden producir sobreinfecciones bacterianas en la zona de piel afectada. La prevención del prurito del nadador debe contemplar algunas recomendaciones simples: Elegir los lugares para el baño que presenten las condiciones higiénicas adecuadas. Esto incluye evitar el baño en playas, embalses o ríos contaminados y en zonas pantanosas donde suela haber caracoles. Nadar en zonas donde el agua tenga mayor profundidad. Si existen instalaciones para ello, ducharse después de salir del agua en playas y embalses y secarse bien con la toalla. No dar de comer a las aves en zonas de playa o de baño. El protector solar resistente al agua podría tener un efecto protector frente al parásito. Tratamiento del prurito del nadador El prurito del nadador no suele tener complicaciones y desaparece por sí solo en una semana. De este modo, se pueden emplear antihistamínicos para controlar el picor y cremas calmantes de la piel. En cualquier caso, el Dermatólogo establecerá el tratamiento más adecuado en cada caso.
Serología: ¿Qué es y para qué sirve?
Artículo especializado

Serología: ¿Qué es y para qué sirve?

Cuando existe una sospecha de una infección, existen diferentes métodos para identificarla. Por un lado, están los métodos directos: los cultivos de sangre u orina (hemocultivos y urocultivos). Con estos métodos podemos identificar directamente el agente causal de la infección la muestra (sangre u orina, por ejemplo). Por otro lado, están los métodos indirectos, como la serología: se basan en demostrar que nuestro sistema inmune se ha visto expuesto al agente causal de la infección. A continuación, revisaremos en que consiste esta prueba. ¿Qué es una serología? Una serología, prueba serológica o test serológico consiste en la identificación en el suero de la sangre de los anticuerpos específicos encargados de neutralizar a un agente infeccioso. Cuando nuestro sistema inmune se ve expuesto a un agente infeccioso, este sintetiza un tipo de proteína llamada inmunoglobulina o anticuerpo , que es específica para este tipo de microorganismo. Una serología permite determinar estos anticuerpos que indican de manera indirecta que nuestro cuerpo ha estado en contacto con el agente infeccioso. Existen diferentes tipos de inmunoglobulinas, sin embargo, las que más se utilizan con fines diagnósticos son la IgM y la IgG: La inmunoglobulina M (IgM) suele indicar infección activa; nuestro organismo se ha visto expuesto de manera reciente a dicho microorganismo. La inmunoglobulina G (IgG) suele indicar infección crónica; nuestro organismo se ha visto expuesto a una infección en un momento determinado y posteriormente recuerda esta exposición para poder generar una respuesta inmune eficaz en el futuro. Suele indicar protección duradera contra un microorganismo. Cuando tenemos positivizad de las dos de manera simultánea, suele indicar que nuestro organismo está combatiendo la infección de manera satisfactoria, luchando contra la infección activa y generando anticuerpos para generar una respuesta inmune eficaz en el futuro. Además, los test serológicos también son útiles para averiguar si nuestro cuerpo ha generado respuesta inmune eficaz a diferentes tipos de vacunas. Serología covid La serología puede servir para ver si el paciente ha hecho una respuesta eficaz a la vacuna. En este caso, se detecta un tipo de anticuerpo específico denominado anti-spike. El virus SARS-CoV-2 tiene varias proteínas, aunque con la vacuna solamente inoculamos una parte denominada SPIKE. Por lo tanto, se trataría de determinar las inmunoglobulinas anti-Spike de tipo IgG que como se indicó anteriormente, indican protección. Otro caso es la detección de anticuerpos que producen las defensas del organismo frente al virus SARS-CoV-2. Este tipo de pruebas inmunológicas sirven para saber si una persona ha pasado la infección por el virus y, de este modo, evalúa la inmunidad frente a la COVID-19. Para la realización del test serológico es necesaria una muestra de sangre, suero o plasma. Para los test rápidos es suficiente con unas gotas de sangre obtenidas mediante punción en un dedo. Para llevar a cabo la prueba, se deposita la sangre en la zona donde están los reactivos que provocan un cambio de color indicativos de la presencia de anticuerpos. ¿Cuándo es necesaria una prueba de serología? Las pruebas serológicas se utilizan, principalmente, con fines diagnósticos, ya que muestran una visión de la respuesta inmune, relacionada directamente con la reacción ante un microorganismo. También se pueden utilizar en estudios epidemiológicos. Por otro lado, pueden indicar el estado de inmunidad de una población en su conjunto. Esto es útil, por ejemplo, para poner en marcha las campañas de vacunación. En definitiva, una prueba serológica puede estar indicada para saber si se está sufriendo un proceso infeccioso ahora o en el pasado o para comprobar el estado de vacunación con respecto a alguna enfermedad infecciosa específica. Estas pruebas tienen especial relevancia en situaciones como el embarazo , ya que es conveniente identificar la presencia de infecciones que pueden ser contraproducentes para el feto, como el VIH, la hepatitis, la sífilis o la rubeola, entre otras. Es importante indicar que una serología negativa no excluye de manera definitiva la infección por un microrganismo. En ocasiones, el organismo tarda un tiempo determinado en generar este tipo de proteínas. De este modo, ante la sospecha de una infección por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH), un resultado negativo no excluye la infección, siendo necesaria una nueva determinación a los 4 meses para verificar este diagnóstico. Este espacio temporal es conocido como periodo ventana. Cómo se obtienen e interpretan los resultados de una prueba serológica Para la elaboración de un test serológico es necesaria la extracción de una muestra de sangre. A continuación, se centrifuga la sangre para la obtención del suero sanguíneo. Una vez obtenido el suero, se pueden utilizar diversas técnicas para detectar la presencia de anticuerpos. Las más utilizadas son: ELISA (ensayo de inmuno absorción ligado a enzima). Se trata de una prueba basada en la detección de los enlaces que se producen entre antígeno (microorganismo) y anticuerpo (sistema inmunitario). Es una enzima la que permite cuantificar la formación de estos enlaces. Se trata de una técnica que se debe llevar a cabo en un laboratorio microbiológico, ya que requiere de material y personal capacitado para su realización e interpretación. El ensayo puede durar varias horas en dar resultados.   Esta prueba es capaz de determinar el nivel de anticuerpos, es decir, el resultado es cuantitativo. Pruebas de flujo lateral o inmunocromatografía . Se trata de dispositivos o kits inmediatos desarrollados para detectar la presencia de los anticuerpos en una muestra. Cuando se aplica la muestra de sangre (unas gotas) y el anticuerpo que se quiere detectar está presente, aparece una línea de color que indica el resultado positivo. Si no ha habido reacción aparece otra banda de color. No es necesario analizar los resultados en un laboratorio. El resultado es cualitativo (es decir, se tienen anticuerpos o no se tienen, pero no es capaz de determinar la cantidad) y se puede obtener en unos 15-20 minutos. Qué retos tiene la prueba serológica Las pruebas serológicas tienen el reto constante de aumentar su fiabilidad y poder detectar el mayor número posible de agentes infecciosos a partir de una única muestra de sangre. Por último, los avances producidos a partir de la investigación llevada a cabo como consecuencia de la pandemia de la COVID-19 ha supuesto que se dispongan de test serológicos rápidos que muestran los resultados en pocos minutos y que presentan una gran fiabilidad.
PLANES SAVIA

Telemedicina 24h.
Olvida los riesgos, las esperas y desplazamientos.

Videoconsulta, Chat médico, consultas telefónicas... Tú decides.

Ver planes Savia

Regístrate y elige el plan Savia que prefieres para empezar

Puedes probar nuestros servicios gratis con el Plan Basic o suscribirte a directamente al plan Premium. Además, si eres Premium tendrás un 10% de descuento en todas tus compras de pruebas, consultas o tratamientos en los mejores centros médicos.

Registrarte gratis
Comparar todos los planes