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El hierro en el embarazo y su importancia

Consulta de Ginecología

Durante el embarazo el especialista en Ginecología y obstetricia llevará un exhaustivo control de la salud de la madre y del feto, incluyendo los parámetros nutricionales como los niveles de hierro.

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La dieta de la embarazada debe contener un aporte energético adecuado para asegurar su propia salud y la del feto, ya que, desde el punto de vista nutricional, la dependencia del feto del organismo materno es total.

El hierro es uno de los nutrientes importantes durante el embarazo debido al elevado riesgo de anemia en esta etapa, dada la mayor demanda del mismo por parte de la gestante. En general, los niveles de hierro del feto dependen de los niveles de la madre, siendo un elemento esencial para el desarrollo de la mayoría de los órganos en el feto y también para el desarrollo normal del cerebro.





Anemia en el embarazo

La anemia ferropénica es muy frecuente en las mujeres embarazadas, sobre todo en el segundo y tercer trimestre de la gestación y después del parto. Algunas estimaciones señalan que el déficit de hierro durante el embarazo afecta a una de cada cinco embarazadas, pudiendo llegar a una de cada tres durante el tercer trimestre de embarazo.

Por otro lado, en España el déficit de hierro supone el 90% del total de anemias en las gestantes. De este modo, muchas gestantes necesitarán suplementarse con hierro durante esta etapa, si bien una alimentación adecuada puede prevenir la anemia por deficiencia de hierro en el transcurso de la gestación.

La Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO) recomienda la suplementación de hierro desde el segundo trimestre hasta pasado un mes del parto.

Se debe asegurar el aporte de 30 mg de hierro al día durante el embarazo en las gestaciones únicas y 60 mg/día en las gestaciones múltiples. Durante la lactancia el aporte debe ser de 15 mg/día.

 
 

Alimentos con hierro para el embarazo

Una dieta adecuada durante el embarazo debe incluir alimentos ricos en hierro, como carnes rojas magras, carne de ave, pescado y moluscos. Además, las opciones vegetales comprenden sobre todo las legumbres y verduras como espinacas y acelgas y los frutos secos.

El hierro que proviene de los productos de origen animal (hierro hemo), se absorbe mejor que el de origen vegetal. Para aumentar la absorción de hierro de las fuentes vegetales y de los suplementos es recomendable consumirlos junto con alimentos ricos en vitamina C (naranjas, tomates, fresas, kiwi, pimientos, etc.).

Para poder prevenir y tratar la anemia ferropénica, Savia pone a tu disposición los mejores especialistas en Endocrinología y Nutrición.

 
 

Síntomas de hierro bajo en el embarazo

Los síntomas de unos niveles bajos de hierro sin llegar a anemia son inespecíficos. La disminución de las reservas corporales de hierro puede dar lugar a la aparición de fatiga.

Por otro lado, cuando se desarrolla anemia por deficiencia de hierro (anemia ferropénica), los síntomas son más específicos y pueden aumentar con la severidad de la anemia.

En cualquier caso, los síntomas de la anemia, sobre todo en casos leves, pueden ser muy parecidos a los síntomas generales que se experimentan por el propio embarazo.  De este modo, una mujer embarazada con niveles bajos de hierro puede experimentar:

  • Cansancio y debilidad.

  • Palidez de la piel y las mucosas.

  • Mareos.

  • Deterioro de la capacidad cognitiva.

  • Inestabilidad emocional y síntomas depresivos.

  • Mayor riesgo de infecciones.

En casos más graves, pueden aparecer palpitaciones, dificultad para respirar y dolor en el pecho.

Los análisis de hierro y hemoglobina, la principal proteína que lo contiene, serán habituales a lo largo del embarazo, junto con otros controles y análisis.



Síntomas de hierro alto en el embarazo

Tomar demasiado hierro durante el embarazo también puede ser contraproducente para la madre y el feto.

Algunos de los efectos relacionados con un exceso de hierro incluyen mayor riesgo de:

  • Preeclampsia.

  • Hipertensión arterial.

  • Diabetes mellitus.

  • Abortos espontáneos.


Consecuencias de la anemia en el embarazo

La anemia por deficiencia de hierro durante la gestación puede tener consecuencias negativas para la salud de las mujeres, impidiendo la realización normal de sus actividades cotidianas.

Las formas más graves de anemia pueden tener una influencia negativa en la gestación, ya que existe un mayor riesgo de aborto y de parto pretérmino, bajo peso al nacer (provocando, a su vez, un aumento de la mortalidad perinatal), así como un incremento del riesgo de infecciones puerperales.

Adicionalmente, la deficiencia de hierro en las madres, especialmente a principios del embarazo, está significativamente asociada con parto prematuro, peso bajo del recién nacido, peso bajo para la edad gestacional y una mayor mortalidad perinatal del neonato.

La deficiencia de hierro y la anemia durante la gestación inevitablemente se agravarán después de dar a luz (anemia posparto), debido a las pérdidas de sangre asociadas con el parto. Se estima que la prevalencia de anemia en el posparto es del 50% dentro de las 48 horas siguientes al parto. La mayoría de las formas serían prevenibles con una gestante que llegase al último trimestre de la gestación con sus reservas férricas en óptimas condiciones (hemoglobina mayor o igual a 11mg/dl).

Por otro lado, la deficiencia de hierro en la gestante afectará negativamente las interacciones entre la madre y el niño. Además, los niños nacidos de madres con deficiencia de hierro tienen un menor desarrollo cognitivo, motor, social, emocional y neurofisiológico de las funciones cerebrales.

En definitiva, después de analizar los resultados de los análisis correspondientes, el ginecólogo podrá recomendar la necesidad de suplementos de hierro y vitaminas, algunas de ellas implicadas en el metabolismo del hierro.