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Ecografía de las 20 semanas: ¿Qué detecta?

Ecografía 20 semanas

Para valorar el estado y la evolución del embarazo es imprescindible realizar la ecografía de las 20 semanas de gestación.

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La ecografía es una técnica por imagen no invasiva que permite hacer un seguimiento adecuado del desarrollo fetal durante el embarazo. A lo largo de todo el periodo de gestación, es recomendable llevar a cabo al menos tres exploraciones ecográficas.

Una de ellas es la exploración ecográfica del segundo trimestre o ecografía de las 20 semanas. Se trata de una prueba fundamental que permite confirmar el desarrollo normal del bebé y es útil para identificar posibles malformaciones.

La vía abdominal es la preferente y la utilizada clásicamente para la ecografía de las 20 semanas.



¿Que se ve en la eco de las 20 semanas?

La ecografía de las 20 semanas o ecografía morfológica se realiza en todas las embarazadas en el segundo trimestre de embarazo, alrededor de la semana 20 (de la 18 a la 22). A esta edad gestacional ya se ha producido un desarrollo suficiente de los órganos y tejidos fetales, por lo que es posible detectar anomalías mayores.

La ecografía se realiza por medio de un ecógrafo, cuya sonda de ultrasonidos se sitúa sobre el abdomen de la madre. El eco de los ultrasonidos, tras penetrar en los tejidos de diferente densidad, se transforman en imágenes, pudiendo observar los órganos y estructuras fetales para valorar su estado.

De este modo, se obtiene la máxima información sobre el desarrollo fetal, identificando posibles malformaciones.

La prueba suele estar protocolizada e incluye una serie de mediciones y estudios anatómico-morfológicos:

     

  • Confirmación del latido cardíaco del feto, incluyendo la visualización del corazón y su estructura anatómica.

  • Valoración de la cantidad de líquido amniótico y la placenta.

  • Estudio pormenorizado de la anatomía fetal. Este incluye diferentes biometrías cefálicas (tamaño del cráneo y diferentes partes de la cabeza). También se estudia el cuello, la columna, el tórax (pulmones y diafragma), abdomen (estómago, vesícula biliar, intestinos, riñones y vejiga) y las extremidades para descartar cualquier malformación o alteración morfológica.

  • Evaluación del crecimiento fetal, teniendo en cuenta la edad gestacional estimada en el primer trimestre.

  • Análisis de la estructura uterina y las zonas anatómicas próximas.

  • Estudio de los genitales, por lo que se puede averiguar el sexo del bebé.
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La duración del estudio es de unos 20-30 minutos en su totalidad.



¿Cuál es la ecografía más importante en el embarazo?

Durante toda la gestación se recomienda llevar a cabo al menos 3 estudios ecográficos. Todos ellos tienen su relevancia y razón de ser.

La primera de ellas, en torno a la semana 12 de gestación, evalúa, principalmente, el riesgo de cromosomopatías y síndromes genéticos. En la tercera, entre las semanas 34 y 36 del embarazo, se evalúa, principalmente el crecimiento y desarrollo fetal.

Finalmente, la ecografía de la semana 20 es señalada por la Organización Mundial de la Salud como necesaria para calcular la edad gestacional y mejorar la detección de anomalías fetales y embarazos múltiples. Además, esta permite a los padres una mayor capacidad de decisión en relación con las diferentes opciones planteadas a partir de la eventual detección de alguna anomalía.



¿Cómo está un bebé en la semana 20?

En la semana 20 de gestación el feto ya es lo suficientemente grande como para poder observar sus órganos con claridad. El grado de desarrollo de los órganos y tejidos permite la detección de anomalías mayores.

Órganos como el corazón, los riñones, el hígado, el intestino, los genitales o la columna vertebral ya tienen un grado de desarrollo importante. Tanto la forma como sus proporciones son parecidas a las que presentará en el momento del nacimiento.

En este momento de la gestación ya se pueden estudiar las cavidades del corazón (aurículas y ventrículos), además de la estructura de los riñones, el hígado, el estómago y otros órganos. También se pueden contar las vértebras de la columna y los dedos de manos y pies (si falta alguno puede ser el signo de otros problemas más graves).

Además, se puede analizar que no existan fisuras en el paladar, la presencia de cristalino en los ojos y la existencia de los huesos largos en las extremidades, así como verificar la alineación de los huesos largos y extremidades inferiores con los pies.

En la epidermis, la capa más superficial de la piel, se empiezan a formar los surcos característicos determinados genéticamente de las manos y plantas de los pies.

Por otro lado, en este momento se puede calcular la circunferencia del abdomen y la cabeza para valorar el crecimiento fetal. Con esta y otras mediciones se puede dirimir el tiempo exacto de gestación, junto con la fecha probable de parto.



Ecografía 3D, 4D y 5D

La ecografía obstétrica utilizada para el seguimiento y diagnóstico de los diferentes problemas de desarrollo del feto está basada en una tecnología “2D”, es decir, imágenes en blanco y negro que ofrecen secciones de los tejidos y órganos. Esta técnica permite explorar el feto para analizar su anatomía e identificar malformaciones.

Además de esta tecnología originaria 2D, hace algunos años se desarrolló la tecnología 3D, permitiendo a partir del procesamiento informático de un barrido en dos dimensiones sobre un tejido concreto, formar una visualización de tres dimensiones. A partir de aquí, se pudo avanzar para ver estas imágenes 3D en movimiento en tiempo real, dando lugar a la aparición de la ecografía 4D.

De hecho, se puede realizar una ecografía de las 20 semanas 4D, ya que los aparatos de alta gama empleados para la ecografía morfológica incorporan diferentes programas 3D y 4D para complementar el estudio de las diferentes estructuras de órganos y tejidos.

Si bien el modo 2D es la base de la ecografía del segundo trimestre, en algunos casos, la aplicación de estas nuevas tecnologías puede resultar de utilidad y de especial interés para el estudio del sistema nervioso, corazón, esqueleto y otros tejidos y sistemas.

Finalmente, la ecografía 5D es otra evolución en la que la mejora del tratamiento de la imagen le otorga mayor variedad de tonos y textura, dando a la imagen un aspecto más real. De este modo, la ecografía 5D de las 20 semanas ofrece imágenes más vistosas, pero sin aportar mejores elementos diagnósticos.