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Problemas psicológicos en el entorno laboral

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La proliferación de los riesgos psicológicos en el entorno laboral es una de las mayores fuentes relacionadas con el deterioro de la salud de los trabajadores.

En este sentido, el estrés que se puede derivar de unas condiciones laborales no adecuadas ha sido identificado como uno de los riesgos emergentes más importantes en el ámbito laboral. Entre otros factores, la precariedad del empleo, junto con unas condiciones demasiado exigentes son factores que incrementan la aparición de estrés.

Sin embargo, la prevención, detección y tratamiento de los problemas de salud psicológica en el ámbito laboral no es tarea sencilla debido a su carácter multidimensional en el que intervienen factores relacionados con la empresa, la sociedad y con las características individuales del trabajador afectado.





Problemas habituales en el ámbito laboral

El estrés en el trabajo se ha convertido en una de las principales causas de incapacidad laboral en los países desarrollados. De este modo, el estrés afecta a casi uno de cada tres trabajadores en la Unión Europea, incluyendo nuestro país.

Las experiencias estresantes en el entorno laboral, incluyendo unas exigencias excesivas o situaciones de precariedad pueden afectar a los trabajadores de diferente manera, propiciando mayoritariamente un peor desempeño laboral y un empeoramiento de su estado de salud.



Reacciones y síntomas del estrés laboral

Las malas condiciones de trabajo, el agotamiento emocional y la falta de realización personal puede culminar con situaciones de estrés crónico en el ámbito laboral. En esos casos la salud de los trabajadores puede verse alterada de forma significativa.

Las reacciones y cambios fisiológicos que se producen en el organismo motivadas por el estrés están enfocadas a mantener el estado de alerta ante una supuesta amenaza:

  • Secreción de adrenalina y cortisol, lo que acelera el ritmo cardiaco y espesa la sangre para facilitar la cicatrización de eventuales heridas.
  • La respiración se vuelve rápida y profunda para incrementar la provisión de oxígeno.
  • Aumenta la tensión arterial.
  • Se potencia el riego sanguíneo en los músculos para aumentar su fuerza y agilidad.
  • Se segregan endorfinas con efecto calmante que reducen la percepción del dolor.
  • Se moviliza glucosa y grasa.
  • Las pupilas se contraen para agudizar la vista.

Todas estas reacciones mantenidas excesivamente en el tiempo −por ejemplo, por causa de un problema laboral− pueden perturbar a quien las experimenta y perder su efecto beneficioso originario. En esta situación pueden aparecer palpitaciones, sensación de presión en el tórax, pérdida de apetito, flatulencia, calambres, diarrea, impotencia, desarreglos del ciclo menstrual, tensión muscular, dolor de cabeza y erupciones cutáneas.

El equilibrio emocional también se ve afectado, lo que puede derivar en cambios de humor repentinos, incapacidad de expresar las propias emociones y de mostrar empatía por los demás, fatiga, problemas de concentración, irritabilidad, insomnio, entre otros síntomas.

Igualmente, la exposición a estados de estrés durante periodos prolongados provoca un deterioro de la salud. Se debilita el sistema inmunitario predisponiendo a las infecciones y favoreciendo la aparición de enfermedades.


Precariedad laboral

La precariedad laboral se relaciona con la aparición de problemas psicológicos y de salud mental. Algunos de ellos se relacionan con episodios de ansiedad, miedo recurrente y afectación del estado de ánimo y cuadros depresivos.

Por otro lado, los empleos precarios o los casos de desempleo no determinan solamente la escasez de recursos económicos. También provocan que las personas afectadas vean mermada su autoestima y experimenten sentimientos intensos de inseguridad y frustración.


Teletrabajo

El teletrabajo surgió como forma de flexibilización de la jornada laboral y como complemento al trabajo presencial. El teletrabajo puede incidir positivamente en el bienestar laboral a través de un aumento de la autonomía y una mejora en la conciliación con la vida familiar.

Sin embargo, el teletrabajo impuesto como consecuencia de la pandemia de la COVID-19 pudo producir algunos efectos contrarios, reduciendo la autonomía con repercusiones negativas por la incertidumbre de la situación. En este contexto, el teletrabajo también puede determinar una autopercepción de aislamiento y soledad. Como principal consecuencia, puede percibirse un estado de ánimo bajo, con un mayor riesgo de episodios de estrés y ansiedad.

Algunas recomendaciones que pueden ser eficaces para un mejor teletrabajo incluyen:

  • Disponer de un espacio adecuado y bien acondicionado.
  • Establecer un horario estable, dentro de la flexibilidad.
  • Establecer pequeños descansos de forma periódica.
  • Mantener un contacto constante con compañeros y supervisores.
  • Utilizar técnicas de relajación.
  • Usar técnicas encaminadas a regular la respuesta emocional, de afrontamiento y de solución de problemas.


Prevención y soluciones en el ámbito laboral

Las empresas y organizaciones deben establecer los sistemas de control y supervisión adecuados encaminados a detectar los potenciales casos de riesgo laboral psicológico y ponerles solución.

Desde la perspectiva del trabajador, es importante establecer un canal de comunicación fluido y sincero con los responsables de la empresa para poder ajustar adecuadamente las expectativas profesionales y tener acceso a elementos motivadores, incluyendo la formación continuada y otros incentivos como un desarrollo de la carrera profesional según criterios objetivos y evaluables.


Actuaciones a nivel individual

Cuando un trabajador se ve afectado por un trastorno psicológico de origen laboral se pueden establecer medidas a nivel individual. En este sentido, la psicoterapia cognitivo-conductual puede ofrecer las estrategias adecuadas que ayuden al trabajador a neutralizar las consecuencias negativas de esa experiencia.

Las técnicas que han mostrado ser especialmente útiles a este nivel incluyen:

  • Regulación de la respuesta emocional mediante estrategias cognitivo-conductuales.
  • Herramientas de afrontamiento.
  • Estrategias de solución de problemas.
  • Entrenamiento en asertividad y habilidades sociales.
  • Programas de entrenamiento en gestión eficaz del tiempo.
  • Técnicas de relajación.
  • Aumento del apoyo social dentro y fuera del trabajo.
  • Tratamiento especializado en caso de mobbing tanto para la víctima como para el acosador.

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Bibliografía