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Secuelas psicológicas por la pandemia de la COVID-19

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A punto de cumplirse un año desde que fue declarada la pandemia de la COVID-19, empiezan a abrirse unas perspectivas esperanzadoras gracias a la vacunación. Se trata de la luz al final del túnel después de muchos contagios, vidas perdidas, cierres de empresas y restricciones causadas por el coronavirus.

Por todo ello, una de las consecuencias de la pandemia es su impacto sobre la salud mental y el bienestar en forma de cansancio y consecuencias psicológicas en la mayor parte de la población, pero muy especialmente en el personal sanitario.

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Efectos psicológicos de la pandemia para la población

La declaración del estado de alarma, el confinamiento y las restricciones que se han sucedido después, han modificado drásticamente la vida de la población, lo que ha supuesto una amplia gama de impactos psicosociales.

Los estudios llevados a cabo en China, Italia y España sobre la COVID-19 durante el primer trimestre de 2020 mostraron niveles aumentados de síntomas depresivos, ansiedad y estrés, afectando a una de cada tres/seis personas. También estudios posteriores en Suecia mostraron cifras comparables en tasas de depresión y ansiedad, uniendo otros síntomas como el insomnio, que llegó a afectar al 38% de las personas.

No existen precedentes cercanos de pandemias como la actual, pero en epidemias como la del SARS-CoV-1 surgida en el sudeste asiático en 2003, las personas que se vieron afectadas por cuarentenas y otras medidas restrictivas, presentaron secuelas psicológicas meses después de haber sido controlada la infección. De este modo, en el caso de la COVID-19 podrían persistir también las secuelas psicológicas una vez superada la pandemia.

Causas de los síntomas psicológicos

Los principales motivos del aumento de los casos de ansiedad, depresión o estrés son diversos. Entre ellos destacan:

  • La propia infección.
  • El duelo por pérdida de familiares y amigos.
  • La incertidumbre económica y el desempleo.
  • El confinamiento y las restricciones de movilidad.
  • Las limitaciones y carencias del sistema de salud provocadas por la pandemia.

Personas más vulnerables

Entre las características de los individuos más expuestos a los efectos psicológicos negativos de la pandemia se encuentra el sexo femenino, ya que las mujeres son las que suelen tener ocupaciones con un mayor riesgo (trabajos en tiendas, supermercados, cuidados, atención sanitaria en primera línea, etc.).

También las personas jóvenes parecen mostrar más predisposición, por la mayor interferencia de la pandemia y sus restricciones en el estilo de vida y la sociabilidad, factores fundamentales en el desarrollo psicosocial en edades tempranas.

De igual modo, las personas que han perdido su trabajo o que han sufrido un mayor impacto económico debido a la pandemia también han tenido más predisposición a presentar síntomas psicológicos.

Finalmente, las personas mayores, especialmente durante el confinamiento, han vivido la soledad, la pérdida y el deterioro funcional. Además, los mayores que vivían en residencias se han visto sometidos a un mayor riesgo y a más estrés, por la proliferación de brotes de la infección en estos centros.

Patología psiquiátrica en pacientes con COVID-19

Además del tracto respiratorio, en el que causa los síntomas más visibles, la infección por coronavirus puede afectar a diversos órganos y sistemas, incluyendo al sistema nervioso central. Esto puede dar lugar a la aparición de alteraciones psiquiátricas.

Los limitados estudios que se han llevado a cabo señalan la aparición de moléculas proinflamatorias en el cerebro, con un paisaje neuroquímico alterado y una remodelación patológica de las redes neuronales. Estos cambios orgánicos, que surgen junto con el estrés ambiental causado por las experiencias hospitalarias, los miedos pandémicos y las restricciones sociales, pueden dar lugar a la aparición de patologías neuropsiquiátricas como depresión, trastorno bipolar, psicosis, trastorno obsesivo-compulsivo y estrés postraumático.

De este modo, las secuelas neuropsiquiátricas de la COVID-19 representan un serio desafío clínico que debe considerarse en los pacientes que han superado la enfermedad.

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Efectos psicológicos en los profesionales sanitarios

Los trabajadores sanitarios deben considerarse un grupo muy expuesto durante la pandemia, con mayor riesgo de padecer síntomas psicológicos.

De nuevo, los estudios de pandemias anteriores, como los del SARS-CoV-1, ya constataron el riesgo de los trabajadores de la salud de sufrir síntomas de ansiedad y depresión, al igual que los estudios que ya se han llevado a cabo en el caso de la COVID-19.

Una recopilación de estudios publicada en la revista Journal of Affective Disorders realizado con profesionales sanitarios expuestos a diferentes pandemias de coronavirus (SARS, MERS y COVID-19) muestra que más de la mitad sintieron preocupación por su propia salud y tuvieron miedo. Entre sus mayores preocupaciones estaba el colapso del sistema nacional de salud, las medidas de protección insuficientes y poder infectarse ellos mismos o infectar a familiares y compañeros.

De igual modo, más de una tercera parte de los sanitarios sufrieron de insomnio, estrés y síndrome de burnout laboral. Otros síntomas psicológicos experimentados por el personal sanitario (en un 20-30% de los casos) incluyen episodios de ansiedad, síntomas depresivos y estrés postraumático.

De cara al futuro

Es importante poder establecer las medidas adecuadas para prevenir y minimizar las secuelas psicológicas causadas por la pandemia en el futuro. Entre ellas, el sistema sanitario debería mejorar la atención a los grupos de más riesgo como mujeres, jóvenes y personas con problemas de salud.

También se debería llevar a cabo una mejor planificación y contar con los recursos humanos suficientes para aliviar la presión sobre los profesionales sanitarios.

En cuanto a las medidas individuales es recomendable conservar los aspectos positivos del día a día: descansar, mantener hábitos de vida saludables, la práctica de actividades de ocio y potenciar una mayor flexibilidad psicosocial o resiliencia. En cualquier caso, es importante recurrir a la ayuda profesional cuando sea necesario.

Finalmente, disponer de una información objetiva y fiable sobre la pandemia se cuenta como un factor importante para minimizar los temores y las posibles secuelas psicológicas de la pandemia. Por eso, quédate en Savia.

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Bibliografía