Entrar
  1. Savia
  2. Contenidos de salud
  3. Síndrome del impostor: ¿qué es y cuáles son sus causas?

Síndrome del impostor: ¿qué es y cuáles son sus causas?

Psicología Online

Savia pone a tu disposición la Psicología Online para afrontar de forma inmediata cualquier alteración del bienestar emocional.

Reserva ya

Todos tenemos un comentarista dentro de nosotros, una voz que comenta cada “jugada” que realizamos. Ese comentarista suele ser muy crítico con nuestro desempeño, más incluso que algunas personas que nos encontramos afuera. Cuando nos dejamos llevar por ese cúmulo de pensamientos, a veces nos impiden desempeñar nuestro trabajo adecuadamente, teniendo lugar lo que se conoce coloquialmente como el síndrome del impostor.

Este síndrome, puede influenciar nuestras decisiones, repercutir en nuestro trabajo y afectar a la concepción que tenemos de nosotros mismos.





¿Qué es el síndrome del impostor?

Es el conjunto de sensaciones que tenemos todos, independientemente de si acabamos de finalizar los estudios, hemos comenzado en un nuevo puesto laboral, o si llevamos años en el mismo. En todas esas situaciones podemos sentir que no sabemos nada.

El síndrome del impostor o síndrome del farsante viene definido como el miedo irracional que una persona sufre al temer “ser un fraude”. Da igual, lo bien que hagamos nuestro trabajo, o lo mucho que sepamos sobre un tema, nuestra emoción predominante es la falta de valía. Este síndrome puede darse en todas las personas, pero es más frecuente en personas con gran autoexigencia y perfeccionismo o en personas que están dando sus primeros pasos en un sector determinado.

Es muy común en estos casos que, aunque haya un 99% de éxito en nuestro trabajo, nuestro “comentarista” solo nos permita ver ese 1% que no hemos podido conseguir. Ese ínfimo porcentaje de error es el que realmente creemos que va a determinar nuestra valía.

Las personas que padecen el síndrome del impostor rechazan todas las pruebas que justifican sus éxitos. Normalmente se atribuyen a la suerte o se normalizan como si no fueran gran cosa.



Consecuencias de padecer el síndrome del impostor

Las consecuencias de dejarnos llevar por ese 1% es que, poco a poco, empezaremos a dejar de valorar nuestro trabajo, pues no somos capaces de ver los aspectos positivos. Esta situación afecta negativamente a largo plazo a nuestra autoestima y, por su puesto, a nuestra carrera profesional.

A veces tendremos pensamientos de no estar a la altura del cargo, pendiente de los posibles errores que podamos cometer. Ocurrirá lo que en psicología denominamos profecía autocumplida, es decir, si partimos pensando que no somos capaces, nos acabaremos autosaboteando para confirmar nuestra carencia de habilidad.



Causas del síndrome del impostor

Las causas que pueden llevar a padecer el síndrome del impostor son diversas y muchas de ellas se relacionan con la personalidad de cada individuo. Entre ellas, caben destacar:

  • Compararnos con otros. A veces, tratamos de valorar nuestro rendimiento fijándonos en otras personas, que tienen situaciones personales y profesionales distintas. Realmente no es justo intentar compararnos con otros cuando puede que incluso no tengamos los mismos objetivos dentro de la profesión.
  • Autoexigencia y perfeccionismo. Muchas veces, dar el máximo no será suficiente. Siempre habrá algo mejorable y que nos haga sentir incómodos. Si nos centramos en esos detalles es difícil llegar a realizar criticas constructivas y analizar mejoras.
  • Miedo al fracaso. Muchas veces tendemos a magnificar las consecuencias de fracasar, lo que termina siendo más preocupante que el propio fracaso en sí. En otras culturas, el fracaso se valora positivamente pues implica una oportunidad de ganar experiencia y mejorar.
  • Baja autoestima. Si valoramos negativamente nuestro trabajo, estamos valorándonos negativamente a nosotros mismos, lo que puede terminar derivando en un problema para nuestra salud mental.
  • Altas exigencias del entorno. Es común que en sectores donde hay que enfocarse en las ventas o en cumplir objetivos se genere este síndrome, pues es el propio entorno el que te “sanciona” cuando no logras unos resultados determinados.


¿Cómo puede ayudarnos la psicología a entender el síndrome del impostor?

En psicología, dependiendo del marco teórico que utilice el psicoterapeuta, el síndrome se puede enfocar de distintas formas. En cualquier caso, la primera pregunta que hay que formularse es: ¿cuánto tiempo y energía vas a dedicar a discutir con este comentarista indeseado?

Los psicólogos −a través de la psicoeducación, las técnicas para reducir la ansiedad, el trabajo en la autoestima y el estudio de los sesgos cognitivos, entre otros− luchamos contra estos sentimientos, ofreciendo pruebas de nuestra propia valía, permitiendo empoderar a la persona.

La mejor prueba de tu valía son tus actos, no tus pensamientos.

No permitas que tus pensamientos tomen las riendas de tu vida. Los pensamientos no deciden, no actúan, los pensamientos solo son capaces de opinar. Tu eres el que decide si te vas a quedar discutiendo con ellos o si vas a tratar de hacer cosas que te permitan tener una vida plena.

Si necesitas ayuda para “combatir” este síndrome contacta con un profesional, mientras tanto te dejamos algunos consejos:

  • En primer lugar, es importante identificar aquellas sensaciones desagradables y en qué circunstancias se originan.
  • Hay que estar atento para identificar los pensamientos irracionales relacionados con las propias habilidades o aptitudes profesionales.
  • Acepta tus defectos y reafirma tus virtudes. Todos tenemos fortalezas y virtudes que necesitamos desarrollar y debilidades que necesitamos modificar.
  • Vigila tu dialogo interior. Suficiente tenemos con tratar de lidiar con el día a día, como para andar criticándonos a nosotros mismos. Cambia tus “no soy capaz” o tus “no valgo” por frases que te permitan tener puntos de mejora. Por ejemplo, −No he sido capaz de sacar este proyecto adelante, por “X” motivo. En el futuro puedo hacer “Y” para mejorar.
  • Valora y recompensa tus éxitos. De la misma manera que nos podemos sentir mal cuando erramos, tenemos que premiarnos cuando hacemos las cosas bien.

En definitiva, en el mundo tan competitivo en el que vivimos es muy habitual que en alguna ocasión aparezcan sentimientos relacionados con el síndrome del impostor. Cuando esto sucede, nunca está demás realizar una consulta y recibir ayuda de un profesional cualificado para superarlo.